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  V5(3)

NOVIEMBRE 2015



 
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[pp. 47-53]
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Psiquiatría y séptimo arte: aprendizaje y cultura


Laureano García Gutiérrez, Pablo Hernández Figaredo

Universidad de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”. Camagüey, Cuba


Resumen

A partir de la realización de previos artículos acerca de la utilización del cine en la docencia de pregrado con estudiantes de 5º Año de la carrera de Medicina en la asignatura Psiquiatría y de una propuesta metodológica diseñada al efecto, así como de la experiencia de utilizar películas en cursos de post grado para profesionales de la salud mental, los autores hacen un recuento de las que les han sido más útiles en cuanto a reflejar el trastorno mental con seriedad. De este modo, un grupo de cintas son sugeridas para la docencia no solo de pregrado, sino también de posgrado, residentes de Psiquiatría y en general, de los integrantes del equipo de salud mental. La oportunidad de aprovechar el séptimo arte en la formación de recursos humanos, y de enriquecer su acervo cultural y gusto estético, puede ser una actividad estimulante y altamente provechosa. Así, se mencionan algunos trastornos comunes en la especialidad y las películas a las que se puede remitir el interesado buscando determinados síntomas, síndromes o entidades, manejo terapéutico, evolución de la enfermedad, repercusión familiar o social, ética profesional y otros elementos de interés. Igualmente se ofrecen criterios sobre algunos de los valores artísticos de las cintas utilizadas. Entre ellas se encuentran “Días de Vino y Rosas”, “Las tres caras de Eva”, “El Príncipe de las Mareas”, “Tenemos que hablar de Kevin”, “Los Chicos no lloran” y “Una Mente Brillante”, entre otras.

Palabras clave: Psiquiatría | psicopatología | docencia | cine

Abstract English Version

Introducción

No es preciso insistir mucho en la utilidad de los medios audiovisuales como apoyo a la actividad docente. Su uso ha permitido que ésta se enriquezca y se haga más amena, y que los contenidos a impartir sean mejor recibidos y asimilados por el personal a quienes van dirigidos. Desde los años ’70 del pasado siglo se describió que en cuanto a retención mnemónica los porcientos y las vías más eficaces son: 11 % mediante el oído y 83 % mediante la vista. Así mismo, que se retiene el 50 % de lo que se ve y escucha, el 79 % de lo que se dice y discute y un 90 % de lo que se dice y luego se realiza. [1]] Así, el cine desde hace muchos años se ha alzado como un gran aliado de la docencia. La utilización de películas comerciales con este fin ha sido habitual en diversos estudios universitarios, y particularmente notable en la enseñanza de la Psicología, la Medicina, y en específico de la Psiquiatría. [2] Esta asignatura, que se imparte en Cuba en el 5º Año de la carrera de Medicina durante seis semanas, constituye todo un reto para el docente debido a que ha habido pocas referencias previas a contenidos difíciles constatar por el gran componente subjetivo que implican. Por otro lado, los pacientes portadores de trastornos psiquiátricos no siempre cooperan como pudiera esperarse para constatar la sintomatología que padecen, y el hecho de tener terceras personas presentes puede entorpecer la actividad médica. De ahí que utilizar filmes en los cuales se puedan apreciar síntomas, signos, síndromes o enfermedades en general, será de gran utilidad en la formación del futuro profesional. Pero esto no solo es útil en la enseñanza de pregrado, sino también en la de postgrado. Al disfrute estético de un filme con valores artísticos, (fotografía, dirección, actuaciones, guión) relacionados con la profesión y el quehacer del espectador, se suma el fructífero debate de criterios luego de concluida la proyección. Hay que reconocer que las nuevas formas de acercamiento a la producción cinematográfica han hecho posible su más fácil acceso desde el punto de vista comercial. La aparición del video cassette en el siglo anterior, pasando por el DVD y más recientemente el formato electrónico que permite su copia en flash memory o disco, han hecho posible el poder visualizar cintas en el hogar que otrora solo podían ser apreciadas en las salas oscuras de los cines. Así mismo, el acceso a un filme para utilizarlo con fines didácticos ha permitido que con escasos recursos (apenas un televisor con puerto USB o con un DVD player) esto sea posible desde un aula o una improvisada sala de proyección. Desde su aparición, el cine ha pretendido ser un reflejo de la realidad circundante. Como las artes que le precedieron, y porque de alguna manera representa una combinación de éstas, el séptimo arte se ha nutrido de la problemática del ser humano, de sus vivencias, sus sueños, sus conflictos y sus preocupaciones. Al igual que en la literatura, muy temprano apareció en el cine la representación de la enfermedad mental como un componente susceptible de llamar la atención y ser potencialmente atractivo para el gran público. Tanto es así, que el psiquiatra estadounidense Irving Schneider enfatizó de forma jocosa y un tanto exagerada que “si la psiquiatría no existiera, el cine habría tenido que inventarla”. [3]] Así, la lista de filmes de diferentes países que abordan la temática del trastorno mental se ha ido engrosando de forma tal que en el presente es difícil encontrar alguna entidad nosológica que no haya sido llevada a la pantalla con buenos, regulares o francamente deplorables resultados. Por supuesto, los mayores logros se consiguen con la asesoría adecuada para que el reflejo sea lo más cercano posible a la realidad a la hora de representar cuadros clínicos, situaciones conflictivas y hasta el manejo de pacientes y el empleo de la psicoterapia, por solo mencionar algunas. Se ha abusado de la representación del enfermo portador de un trastorno mental como el delincuente o el asesino de la película. Pero no solo esto, se ha desvirtuado también el papel del terapeuta, reflejándolo en ocasiones de forma poco atractiva, en papeles negativos o muy alejados del proceder humanista que se espera del mismo. Un solo ejemplo basta para ilustrar esta situación, con la película Vestida para matar (Dress to kill) de Brian de Palma, un thriller sobre una asesina en serie cuyas víctimas son precisamente pacientes que asisten a la consulta de un psiquiatra. En su desenlace, más digno de una comedia, es el propio terapeuta quien ultima, travestido, a su clientela.

Así como sobran ejemplos de situaciones risibles, absurdas o mal asesoradas, (o peor aún, sin ninguna asesoría) existen obras que se erigen como paradigmas del buen cine hecho con dignidad, que apuesta por llevar a la pantalla determinadas problemáticas desde un punto de vista más humano, más realista y más cercano al sufrimiento de quien padece una enfermedad mental, sus allegados o de aquellos responsables de su tratamiento. Los autores hemos utilizado con éxito un grupo de películas en la docencia durante tres cursos consecutivos (o sea, en doce grupos diferentes de estudiantes de 5º Año) así como en tres talleres de post grado para psiquiatras, psicólogos y otros miembros del equipo de salud mental, y teniendo en cuenta los resultados obtenidos, podemos asegurar que resulta una experiencia muy gratificante tanto para los cursistas como para quienes la impartimos. Evidentemente el único requisito necesario es ser amante del séptimo arte y contar con algunos conocimientos sobre el mismo, puesto que las películas basta copiarlas y exponerlas. A continuación ofrecemos algunas consideraciones útiles para quienes decidan sumarse a la experiencia. A eso nos referiremos en los siguientes párrafos, siendo el principal objetivo de este artículo: revisar algunas de las cintas que han reflejado dicha problemática de manera acertada y cercana a la realidad, y la posibilidad de su utilización con fines docentes o de discusión colectiva.

El paciente portador de un trastorno neurótico

Un artículo científico publicado por dos psiquiatras en los años ’50 del siglo pasado sobre un caso inusual, cuyas manifestaciones también plasmaron en un libro, dio pie a una cinta muy comentada en su momento: Las tres caras de Eva. (The three faces of Eve) [4], [5] realizada en el año 1957. Los psiquiatras fueron Corbett H. Thigpen y Hervey M Cleckley, y el verdadero nombre de la paciente Chris Costner Sizemore. El caso, además de marcar un hito en la práctica de la Psiquiatría por lo inusitado del cuadro clínico, donde su protagonista es portadora de lo que entonces se conocía como trastorno de personalidad múltiple, no con dos, sino con tres manifestaciones diferentes, sigue siendo un paradigma del buen cine donde el trastorno mental es el centro de la trama. En el presente este tipo de cuadro se clasifica dentro de los trastornos disociativos de identidad, y por ser tan inusuales en la práctica cotidiana, la película puede ser de gran utilidad tanto para los estudiantes de Medicina como para los residentes de Psiquiatría. En ella se expone un cuadro clínico florido y lleno de matices, y se hace patente la presencia de un conflicto internalizado mantenido en el tiempo, que se hace consciente solo mediante regresión hipnótica, cuando Eva “recuerda” que fue obligada a interrumpir su juego infantil para darle un beso de despedida al cadáver de su abuela, en el funeral efectuado en su propia casa. Pero hay otros aspectos destacables, como el manejo terapéutico y también los principios éticos que mantiene el psiquiatra, quien solicita ayuda del colega más cercano, y evita dejarse llevar por la seductora personalidad de una de las “caras” de su paciente. La actriz protagónica, Joanne Woodward obtuvo con su papel de Eva el premio Oscar a la mejor interpretación protagónica femenina. En El Príncipe de las Mareas [6], [7] (The Prince of Tides), película dirigida por Barbra Streisand en 1991 basada en la novela del mismo título de Pat Conroy, (quien además coescribió el guión cinematográfico) se lidia con los estragos que han provocado, en dos hermanos ahora adultos, crecer en una familia disfuncional. La hermana acaba de ser ingresada nuevamente en una sala de Psiquiatría tras otro intento suicida, mientras el hermano que queda vivo (el otro fue muerto producto de un altercado con la autoridad) mediante flash backs va desvelando momentos traumáticos vividos en su infancia. Y aunque en la novela la paciente es diagnosticada como esquizofrénica, en la película no se hace referencia a esto, y sus síntomas (exceptuando la conducta suicida) no ocupan un papel preponderante, lo que puede aprovecharse de acuerdo a las necesidades del docente, ya que se hacen ostensibles las huellas que dejan los traumas psicológicos tempranos, la internalización de un conflicto mantenido, etc. El propio hermano supuestamente “sano” acaba haciendo una catarsis en su conversación con la terapeuta, al confesar la brutal violación de que fueron objeto él, su madre y la hermana. Por eso la hemos utilizado con éxito para exponer conflictos neuróticos.

El paciente psicótico

En El Maquinista (The Machinist) [8], [9], del año 2004, la riqueza de síntomas del personaje central se hace patente desde el mismo inicio de la cinta. La mezcla inteligente de elementos de la realidad con las alteraciones que padece el individuo, que van en aumento, hacen que el espectador se sienta intrigado y quede atrapado hasta el mismo final. Además de una pérdida de peso considerable (el actor, Christian Bale, está irreconocible, y se dice que perdió 28 kilogramos para asumir el papel), marcado insomnio, suspicacia y desconfianza que se van convirtiendo luego en actividad psicótica de tipo paranoide, con ideas delirantes de daño y referencia, alucinaciones auditivas y visuales, alteraciones de las funciones de síntesis tales como deficiencias en la memoria y la atención, e incluso experiencias como la desrealización y despersonalización se van sucediendo hasta el desenlace, cuando se conoce que el protagonista atropelló a un pequeño niño mientras conducía su auto distraído, dándose luego a la fuga, y que son los sentimientos de culpa los que lo mantienen enfermo. No en balde el personaje se observa lavándose las manos compulsivamente, o haciendo una profunda limpieza con cloro en su baño. en repetidas ocasiones El filme ilustra perfectamente el trastorno psicótico agudo y transitorio, otrora denominado reacción psicótica aguda o reacción paranoide aguda, con una situación conflictiva desencadenante, que una vez reconocida sugiere la reversibilidad del cuadro, cuando el protagonista confiesa ser el autor del crimen y de inmediato siente la necesidad de dormir.

En Una mente brillante, (A beautiful mind) [10], la excelente cinta de Ron Howard del año 2001 inspirada en la vida del matemático John Nash, la esquizofrenia del protagonista no se nos presenta de inmediato. O mejor, se observan rarezas atribuibles a su personalidad huraña y con rasgos esquizoides, pero es mucho más tarde que el espectador comprueba que aquel compañero de cuarto de la universidad, su sobrina y el supuesto jefe de la misión secreta que cree habérsele asignado no son más que alucinaciones, y que esa misión de alta seguridad propuesta es producto de sus ideas delirantes. La inteligente mirada del director hace que el espectador experimente estar alucinado y delirante junto con el protagonista, percibiendo la realidad a través de sus ojos. De ahí la importancia que le vemos a la cinta, que es lo más cercano que puede estar un espectador sano de experimentar la distorsión psicótica de la realidad. Y hay mucho más, la cura de Sakel o insulinoterapia que ha pasado a ser parte de la historia de la Psiquiatría y fue utilizada en pacientes esquizofrénicos en su momento, los efectos secundarios desagradables de los neurolépticos, somnolencia y disfunción sexual eréctil incluidas, con el consiguiente abandono del tratamiento que provoca una nueva recaída. Qué decir de la importancia del apoyo familiar, de la incondicional presencia de la esposa a pesar de peligrar su propia vida en algunos momentos. Y de la solidaridad de los antiguos compañeros de estudio, quienes contribuyen a rehabilitar al paciente al reincorporarlo al trabajo útil. De las cintas utilizadas en la propuesta metodológica, esta es la gran favorita de los estudiantes de 5º Año de Medicina. No puede ser menos, puesto que resulta una cinta de altos quilates que fue muy bien recibida tanto por público como por crítica y galardonada con 4 premios Oscar: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado y mejor actriz secundaria, además de nominaciones para mejor actor protagónico, edición, maquillaje y banda sonora. Se le han criticado diversas inexactitudes desde el punto de vista biográfico, pero resulta inobjetable en cuanto al tema que nos ocupa, el del aprendizaje.

El paciente dependiente. Alcoholismo.

Días de Vino y Rosas (Days of Wine and Roses) de 1962 [11], [12] resulta una de esas películas de obligatoria referencia si de dependencias se trata. Se conoce que a los miembros de Alcohólicos Anónimos en los Estados Unidos de América se les insta a que la vean al menos una vez. Y se entiende, debido a la seriedad con que aborda el tema. En ella, el personaje que interpreta Jack Lemmon es mostrado consumiendo frecuentemente bebidas alcohólicas por su trabajo en relaciones públicas. Y cuando conoce a una joven abstemia pero con particular debilidad por el chocolate, utiliza un coctel con ese sabor y la induce al consumo de alcohol, que va incrementándose en cantidad y frecuencia, y ante los ojos del espectador se convierte en una dependiente. En la cinta se muestran magistralmente algunas de las vías por las cuales se llega al alcoholismo, y los cuatro criterios reconocidos para identificar conductas anormales ante el alcohol: cantidad y frecuencia, nocividad, esclavitud y etiquetado. Así mismo se hacen patentes el craving, los síntomas de abstinencia, las recaídas, la negación de la enfermedad y el rechazo al tratamiento, la repercusión social con pérdida de trabajos y estatus, y también la importancia del grupo de ayuda mutua, lo que dota a la cinta de cualidades insuperables para que, en aproximadamente dos horas se presencie la evolución de este cuadro clínico.

A más de cincuenta años de estrenada, Días de Vino y Rosas continúa siendo un paradigma de profundidad, sin concesiones comerciales de taquilla ni final feliz. Por el contrario, su final abierto y algo pesimista dista bastante del que quisiera presenciar el espectador medio. Fue seleccionada por los críticos del The New York Times como uno de los 1000 mejores filmes realizados, y entre los 400 mejores seleccionados por el Instituto Americano de Cine. Mañana lloraré, (I’ll cry tomorrow) [13] del año 1955, tiene puntos de contacto con la anterior película, pues se filmó también en blanco y negro, cuenta con excelentes actuaciones que les valieron nominaciones a sus protagonistas como mejores del año y trata con mucha seriedad y hasta las últimas consecuencias el alcoholismo de la artista de Broadway Lilliam Roth, quien siendo abstemia comenzó a beber tras el fallecimiento súbito e inesperado de su prometido. La enfermera a su cargo, carente de otros recursos para aliviar la pena de la protagonista, le ofrece un vaso de licor y la induce al consumo de manera tácita. En la cinta se observan sus rasgos dependientes, el deterioro progresivo, su promiscuidad y hasta un gesto suicida, pero en este caso es redimida y tiene un final esperanzador. Existen otras películas que abordan el tema de las adicciones con determinada dignidad, tales como Candy, Cuando un hombre ama a una mujer, etc,

Discapacidades y deficiencias

Yo soy Sam (I am Sam) [14] es una película del año 2001 cuyo protagonnista es un retrasado mental (magistralmente interpretado por Sean Penn) quien lucha por mantener la custodia de su hija de siete años, más inteligente que su padre. Independientemente de que en ella se abusa un tanto del aspecto sentimental de las situaciones, resulta muy veraz la representación del cuadro clínico de discapacidad, abordado de forma respetuosa y a todas luces a favor de su aceptación en la sociedad, aspectos que dotan a la cinta de valores susceptibles de ser utilizados. Bastante edulcorada, con abundante música de The Beatles en versiones más actuales como parte de su banda sonora, también es utilizable en la docencia si se le sabe sacar partido a sus valores. Las Sesiones [15], [16] (The Sessions), drama independiente del año 2012, aborda el tema de la discapacidad hasta las últimas consecuencias. Tiene su antecedente en un documental titulado Breathing Lessons: The Life and Work of Mark O’Brien, y está basada en un ensayo de O’Brien, poeta tetrapléjico debido a la poliomielitis, quien decidido a perder su virginidad, contrata a una terapeuta sexual. La cinta fue magistralmente protagonizada por los actores John Hawkes y Helen Hunt, siendo ésta incluso nominada a Oscar como actriz secundaria, y a pesar de la conmovedora situación (el protagonista presiente que está próximo a morir y decide tener experiencias sexuales antes de que ocurra su deceso) no está narrada en un tono lastimero ni con sensiblerías, sino por el contrario, con un humor fino del cual está impregnada toda la película, pues el protagonista a pesar de su discapacidad y de conocer que tiene sus días contados mantiene un optimismo y una visión del mundo y de la vida muy inspiradores. Es destacable el personaje de la terapeuta sexual, quien resuma profesionalismo y humanidad, y resulta muy novedoso en su abordaje como técnico, sobre todo en nuestro medio, donde no se emplea este tipo de terapia. Todos estos elementos resultan de utilidad sobre todo para la educación de postgrado, la formación de terapeutas, etc.

Trastornos de género. La transexualidad

Boys don’t cry [17], (Los chicos no lloran) cinta de 1999 basada en hechos reales, recrea momentos de la vida de Brandon Teena, joven con sexo biológico femenino quien vivió como hombre y soñó con someterse a una operación de cambio de sexo, quien a la edad de 21 años fue brutalmente violada y asesinada por dos de sus conocidos. La caracterización de Hilary Swank le valió un merecido premio Oscar a la mejor actuación protagónica femenina, y de prácticamente desconocida la catapultó a la fama. La película resulta dura y no hace concesiones, con escenas realistas y creíbles, y la transexualidad de la protagonista es reflejada no solo desde el punto de vista psicológico, sino también en su repercusión familiar y social. En cuanto al aspecto docente, ayuda a la comprensión de este tipo de casos por el acercamiento humano y sensible con que se expone, desde la perspectiva del personaje central. Lo trágico de la historia y la forma en que está contada son un contundente llamado a la aceptación de la diferencia, más que a la tolerancia. Ningún espectador puede quedar impasible, independientemente de su orientación sexual o incluso de sus prejuicios. Resulta de utilidad tanto para estudiantes de Medicina como para residentes de Psiquiatría y especialistas.

Caracteropatías

Tenemos que hablar de Kevin [18] (We need to talk about Kevin) es el sugestivo título de una dura película del 2011 en la que se presencia el crecimiento de un niño con inusuales características desde sus primeros años hasta la adolescencia, su sui generis relación con la figura materna, y luego su desapego, frialdad y crueldad sin límites, que lo conducen a masacrar a sus compañeros de escuela, tras haber asesinado a su padre y hermana. La cinta está contada de forma caótica, como lo es la propia trama, y abundan los flashbacks, de modo que el espectador tiene que jugar un activo papel para ubicarse en el tiempo en que se produce cada secuencia y “ordenar” cronológicamente la trama que presencia. En la cinta se patentizan las dificultades que tempranamente manifiesta la impaciente madre para relacionarse y establecer adecuados vínculos afectivos con su pequeño hijo, lo que parece ser una de las situaciones causales de la sociopatía del joven, quien por supuesto, acaba en prisión. En el programa cubano de Psiquiatría (5º Año) no se incluyen los trastornos de la personalidad en el presente, por lo que la cinta no es utilizable en pregrado; en cambio, puede resultar particularmente eficaz en educación postgraduada.

Manejo psicoterapéutico

Veronika decide morir [19] (Veronika decides to die) cinta del 2009, está basada en la novela del escritor brasileño Paulo Coelho del mismo título, y aborda la conducta suicida de una manera muy inteligente. La protagonista es una joven a quien le parece haber experimentado todo lo que de interés o disfrute existe, y con un cuadro depresivo no muy profundo decide acabar con su vida. Ingresada en un hospital psiquiátrico conoce que debido al intento suicida que realizó dispone de apenas unas semanas de existencia. Y es durante su estancia en el hospital que comienza a apreciar estar viva y a darle valor a lo que antes le pareció poco importante. De modo que cuando ha vuelto a enamorarse de la vida es cuando en apariencias la va a perder, pero en un peculiar giro de la trama el espectador y la propia Verónika conocen que no es así, que ha sido un ardid terapéutico y que en realidad está sana y sin riesgos para su vida. Al igual que el libro, este es un filme que debería ser conocido por quienes en algún momento han restado valor a sus vidas o tenido ideación suicida, pues su mensaje es contundente. Por tanto, lo mismo en pre que en post grado, e incluso con determinados pacientes, es una película aprovechable. Gente como uno [20] (Ordinary People) es una película de 1980 que marcó el debut cinematográfico del actor Robert Redford en la que los conflictos psicológicos de un adolescente ocupan una buena parte de la trama. El mismo sufre de un Trastorno de Estrés Postraumático y marcados sentimientos de culpa tras la muerte accidental de su hermano mayor, que lo llevan a realizar un intento suicida, y a un ingreso en una institución psiquiátrica. Al alta es atendido por un terapeuta avezado y capaz, algunas de cuyas sesiones de psicoterapia son mostradas mientras se van develando las circunstancias en las que ocurrió el accidente. A la vez, la disfuncional familia a la que pertenece el joven se va desmoronando, sobre todo por la madre fría y distante, preocupada más por cuidar las apariencias, de modo que en un abierto final aparecen ante el espectador padre e hijo abrazándose luego de que la madre abandona el hogar. Desde el punto de vista artístico, la cinta fue muy alabada en su momento, y obtuvo el Oscar a mejor película, mejor director, mejor actor masculino en papel secundario y mejor guión adaptado. Resulta muy útil para ejemplificar trastornos por claudicación ante el estrés o de etiología predominantemente emocional con los estudiantes de pregrado, y de incalculable valor en post grado, para ejemplificar dinámicas familiares determinadas, alianzas, significancia, jerarquía, etc, amén de las técnicas psicoterapéuticas utilizadas.

A manera de conclusión

Como se aprecia, la lista de películas dista mucho de estar completa, puesto que ante todo hemos utilizado las que están disponibles, prácticamente todas exponentes del cine norteamericano contemporáneo. Estamos seguros de que los profesionales de la salud mental amantes del séptimo arte engrosarán debidamente este pequeño intento, teniendo en cuenta sus propias experiencias con las películas que han disfrutado y utilizado, y también su mejor acceso a la cinematografía de otras latitudes. Entre tanto, consideramos puede ser de gran utilidad las que se han mencionado.




[1] Stingo, NR. Psicopatología y cine. El impacto de la imagen en el proceso de aprendizaje. Disponible en: http://www.drwebsaarg.com.ar/drw/pr... [acceso 1 Jun 2015

[2] Pérez J. et al. Uso del cine comercial como herramienta docente en estudios en ciencias de la salud. Una experiencia multidisciplinar y colectiva. Revista de la Fundación Educación Médica (FEM) vol.17 no.3 Barcelona set. 2014 ISSN 2014-9832

[3] Dapena Botero, J.M. Generalidades sobre cine y psicopatología. Disponible en: http://cultural.argenpress.info/201... [acceso 23 Jun 2015

[4] Morris SD. The Three Faces of Eve. University of Georgia Libraries. Disponible en: http://www.georgiaencyclopedia.org/...

[5] The three faces of Eve. Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Th... [acceso 3 Jun 2015]

[6] LoBianco, L. The Prince of Tides. Disponible en: http://www.tcm.com/this-month/artic... [acceso 30 Abr 2015]

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[8] Ebert R. The Machinist. Disponible en: http://www.rogerebert.com/reviews/t... [acceso 30 Abr 2015]

[9] The Machinist. Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Ma... [acceso 6 Abr 2012]

[10] A beautiful mind (Film) Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/A_Beau... [acceso 3 Jun 2015]

[11] Morgan K. Sad Men: Jack Lemmon and Days of Wine and Roses. Disponible en: http://www.huffingtonpost.com/kim-m... [acceso 30 Agost 2015]

[12] Days of wine and roses (Film) Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Days_o... [acceso 6 Abr 2012]

[13] I’ll cry tomorrow. Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/I%27ll... [acceso 6 Abr 2012]

[14] I am Sam. Wikipedia [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/I_Am_Sam [acceso 6 Abr 2012]

[15] Ebert R. The Sessions. Disponible en: http://www.rogerebert.com/reviews/t... [acceso 16 Jul 2015]

[16] The Sessions. Wikipedia.org Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Se... [acceso 6 Abr 2012]

[17] Boys don’t cry (Film) Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Boys_D... [acceso 6 Abr 2012]

[18] We need to talk about Kevin. Wikipedia.org Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/We_Nee... [acceso 7 Jul 2015]

[19] Veronika decides to die (Film) Wikipedia. [Internet] Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Veroni... [acceso 6 Abr 2012]

[20] Ordinary People. Wikipedia.org Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Ordina... [acceso 30 Jun 2015]

 
  INDICE
 
  [pp. 7-9]
Divertere
Diversidad del cine: los cauces del pensamiento
Juan Jorge Michel Fariña
 
  [pp. 11-19]
El cine como interpelación ética
The act of killing | Joshua Oppenheimer | 2012 - The Look of silence | Joshua Oppenheimer | 2014
Eduardo Laso
 
  [pp. 21-30]
Reportaje a Joshua Oppenheimer
Democracy Now!
Amy Goodman
 
  [pp. 31-37]
Una lección del realismo mágico
La estrategia del caracol | Sergio Cabrera | 1993
Martín Agudelo Ramírez
 
  [pp. 39-46]
El buen sheriff: entre la virtud y la obligación
High Noon | Fred Zinnemann | 1952 - Rio Bravo | Howard Hawks | 1959
Facundo García Valverde
 
  [pp. 47-53]
Psiquiatría y séptimo arte: aprendizaje y cultura

Laureano García Gutiérrez, Pablo Hernández Figaredo
 
  [pp. 55-60]
Strella
Strella | Panos H. Koutras | 2009
Monique David-Ménard
 
  [pp. 61-64]
PayamediCINE
La risa como dimensión de la verdad
Juan Jorge Michel Fariña, Jimena Blanco, José Pelluchi
 
  [pp. 65] Reseña de publicación científica
Revista Lapso
Maestría en Psicoanálisis Lacaniano, UNC
Lorena Beloso
 
  [pp. 67-70] Reseña de material didáctico-cinematográfico
Archivo Fílmico Pedagógico: Jóvenes y Escuelas
Ministerio de Educación de la Nación
Alejandra Tomas Maier, Florencia González Pla
 
 
Programa de Estudios Psicoanalíticos. Ética, Discurso y Subjetividad. CIECS (CONICET y UNC) y Cátedra de Psicoanálisis. Facultad de Psicología.
Universidad Nacional de Córdoba
Departamento de Ética, Política y Tecnología, Instituto de Investigaciones y Cátedra de Etica y Derechos Humanos, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires