El caso de Ed Gein no es un caso más, se trata del asesino que inspiró el personaje de Norman Bates de la película de Alfred Hitchcock: Psicosis (Psycho), uno de los clásicos del cine de terror y suspenso y al personaje de “Búfalo Bill” de la película “El silencio de los inocentes”. Este caso se nos presenta como una especie de mixtura entre una perversión y una psicosis, un asesino donde su accionar está regido por la idea delirante de “convertirse en una mujer”. Para eso debe confeccionar una especie de traje hecho con piel de mujeres, unas que mataba o que exhumaba de los cementerios. La muerte de su madre parece haber sido el desencadenante de su paso a los homicidios y a la necesidad de exhumar los cuerpos en los cementerios. En el libro Los archivos de Ed Gein, John Borowski, se reproduce el informe psiquiátrico realizado por los médicos del Hospital Central de Wisconsin en 1957. En el mismo se plantea que Edward Gein estuvo treinta días en observación siendo sometido a diversas pruebas sin confesar el crimen. Se realizaron varias entrevistas por diversos expertos. Se le preguntó incansablemente si él había sido quien había asesinado a Bernice Worden y a Mery Hogan, ya que la cabeza de esta última había sido hallada en una bolsa de papel en la casa de Gein, también se lo interrogó por los otros cuerpos de mujeres hallados sin vida y desmembrados, el no daba respuestas precisas, se reía y por momentos quedaba callado y con la mirada ausente. Los psiquiatras argumentaron que sus respuestas eran incoherentes, pero sí lo que remarcó varias veces fue que estas mujeres en un punto le recordaban a su madre muerta. Entrevistador: “Ahora bien Eddie, cual es la respuesta, o ¿por qué mataste a Bernice?” Gein declara como había sido el crimen de Bernice Worden. La mañana del asesinato había concurrido a la tienda de Bernice por anticongelante para su camioneta. Se saludaron y después de la compra le hizo un comentario felicitándola por un recorte en el diario local donde ella había sido nombrada ciudadana ilustre de Plainfield. Cuando regresó a su camioneta dijo haber visto a su madre sentada en el asiento del acompañante, donde ella le explicó que Dios le había encomendado la misión de asesinar a la señora Worden porque era una mala mujer y merecía morir. Es así que regresó y tomó uno de los de los rifles de la vitrina y mientras ella miraba hacia la calle le disparó, cuando lo hizo escuchó el teléfono sonar, levantó el tubo y nuevamente escuchó la voz de su madre diciéndole lo que debía hacer. Ed llevó a la víctima a su casa donde la desnudó y la colgó de pies y manos en la viga del granero, la decapitó e hizo un corte longitudinal desde su vagina hasta el cuello, semejante al que su madre hacía con los cerdos. En el informe psiquiátrico que realizó el doctor E.F Schubert, escribe que “su opinión sobre la señora Worden es que ella era una mujer de bastante mala reputación que merecía morir”. Sobre los cuerpos encontrados en la casa, Gein confesó que él no tenía nada que ver con sus muertes, pero que sí los había desenterrado del cementerio del pueblo. Luego de la muerte de su madre comenzó a leer los obituarios, y tenía la certeza de poseer el don de devolverle la vida a su madre. Es así que durante años desenterró cuerpos en el cementerio con el fin de realizar rituales de resurrección. El mismo consistía en desmembrar esos cuerpos para confeccionar un “traje de mujer”, el cual se ponía en las noches de luna llena, implorando a Dios que su madre volviera a la vida. Investigador: “¿Fueron once el total de cuerpos que tu cortaste como me dijiste?” En el informe del psiquiatra también es interesante mencionar que: “en la mayor parte de la entrevista fue utilizada para discutir los sentimientos hacia su madre, llora cada vez que habla de su madre y dice que ella no se merecía todo lo que había sufrido, los sentimientos por su padre eran completamente negativos, el observó que su padre tomaba en exceso y que abusaba físicamente de él y de su hermano”. Ed Gein fue declarado inimputable. El psiquiatra a cargo de la investigación el doctor E.F Schubert concluyó que: “El señor Gein ha estado sufriendo de una esquizofrenia por un indeterminado número de años, y que este proceso esquizofrénico se pone en manifiesto mediante el pensamiento delirante. El afirmó que sus actividades fueron el resultado de una fuerza externa que actuaba sobre él y que lo había elegido como un instrumento de Dios para llevar a cabo las acciones que le fueron ordenadas. Ha habido por lo menos varios incidentes de alucinaciones olfativas, auditivas y visuales en los últimos doce años. El paciente se muestra a sí mismo como alguien sumamente sugestionable, quien estaba excesivamente unido a su madre, y fue de ella de quien obtuvo sus ideas tan moralistas respecto al sexo y a la bebida”. Si uno trabaja el caso en torno al acto o los actos subrayaría ciertas inclinaciones perversas, por ejemplo, utilizaba los cuerpos como mobiliario; es decir, fabricaba muebles con partes de los cuerpos desenterrados o la colección de máscaras y cabezas reducidas. Esto que suscita horror no necesariamente es compatible con una posición perversa, que como característica principal contiene siempre la marca de la ironía con respecto al partenaire. Nada de esto ocurre en este caso, no hay ironía, ni necesidad de cosificar como trabajamos en casos anteriores. Parecería que lo “perverso” aquí está en función de la estructura psicótica. En este caso es imposible considerar el fantasma como el motor primero del acto perverso. Esto no quiere decir que la actividad fantasmática sea completamente inexistente, sino que es rudimentaria y sólo interviene secundariamente, acoplándose a una lógica de orden delirante, convertirse en una mujer. Gein pudo hacer por un tiempo prolongado lazo social; sostener un trabajo, relaciones familiares, de amistad y muchas veces hasta relaciones con un partenaire a condiciones de que la sexualidad quede excluida de ellas. No es que los sujetos psicóticos nunca quieran saber nada con el sexo, sino que muchas veces el empuje-a-la-mujer que eso implica, por no disponer de regulación fálica, los conduce hacia una mortificación por el Goce del Otro. La historia indicaría que Ed Gein desarrolló su vida al margen de la sexualidad y en este caso algo de lo delirante está vinculado con el empuje-a-la-mujer que se trata de un empuje hacia un goce ilimitado, que puede leerse en la metonimia infinita del discurso del psicótico, sin capitón. En Gein después de la muerte de su madre se observa una ruptura del discurso, y la aparición de psicosis clínica desencadenada por el lado del horror. Evidentemente, hay una proximidad entre la psicosis y este Otro goce, no-finito, el fantasma, que se hace presente de modo irruptivo y que Lacan nombró en los términos de un goce envuelto en su propia contigüidad. Los que orienta los crímenes en Ed Gein parecería que es el delirio de la invención de un cuerpo de mujer, a través de la piel de aquella, al modo de una práctica transexualista. Goce que está al servicio del restablecimiento de la estructura imaginaria. Referencias Bafico, J. (2020) El origen de la Monstruosidad. Debate Borowski, J. (2016). The Ed Gein File: A psycho’s confession and case documents. Waterfront Productions. Schubert, E. F. (1957). Informe psiquiátrico del Hospital Central de Wisconsin (citado en Borowski, 2016). Zlotnik, M. (s.f.). Psicosis inclasificables y psicosis ordinarias. Udeba Lacan, J. (2006). El seminario. Libro 20: Aun. Buenos Aires: Paidós.
Ed Gein: “Porque…”
Entrevistador: “¿Tienes alguna noción de por qué pudiste haberlo hecho?”
Ed Gein: “Si, eso es correcto, tenía una noción por eso la tomé, por el parecido que tenía con mi madre, su altura y todo era igual… también los huesos de sus mejillas.”
Entrevistador: “¿Cuál era tu sentimiento sobre Mary Hogan, era el mismo sobre Bernice Worden?”
Ed Gein: “Eso es correcto.”
Entrevistador: “Y ¿Cuál era ese sentimiento Eddie?”
Ed Gein: Siempre que iba a ese bar ella era amigable y buena.
Entrevistador: “A demás de ser amigable y buena, tu ¿en alguna forma asociaste a Mary Hogan con tu madre Ed?”
Ed Gein: “Eso es cierto también.”
Entrevistador: “¿Qué encuentras tu que Mary tenía igual a tu madre?”
Ed Gein: “La amabilidad, y pensado en ello, ella debe haber sido de su misma altura.”
Ed Gein: “Si.”
Investigador: “Bernice Worden y Mary Hogan ¿fueron las únicas mujeres a las que mataste?”
Ed Gein: “Si.”
Investigador: “A además de los once cuerpos, ¿hay algunos otros que no hayas mencionado?”
Ed Gein: “No.”
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