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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>The ethics of representation in documentary film</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-ethics-of-representation-in-documentary-film</link>
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		<dc:date>2018-05-13T00:07:56Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Pablo Lanza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unlike fiction films, documentary refers to reality with the intention of &#034;expressing truth&#034;, which is why filmmakers have an obligation to both viewers (that represented facts are true) and to the subjects / characters. However, these obligations are not explicitly outlined, as the documentary treats reality in a creative way, which forces us to talk about ethics, understood as codesof human behavior. These codes are not unchangeable, but vary from society to society and from age to age, but a constant is the inequality of power between the subjects and the filmmakers. This article proposes to investigate a number of specific axes such as the necessary conditions to consider a given consent as valid, the strategies adopted to conducting interviews and the representation of death from the analysis of three recent Argentine documentary: &lt;i&gt;Yo no s&#233; qu&#233; me han hecho tus ojos&lt;/i&gt; (2003, Sergio Wolf &amp; Lorena Mu&#241;oz), &lt;i&gt;Yo presidente&lt;/i&gt; (2006, Gast&#243;n Duprat &amp; Mariano Cohn) and &lt;i&gt;Bye bye life&lt;/i&gt; (2008, Enrique Pi&#241;eyro).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords&lt;/strong&gt;: Documentary film | Characters | Ethics&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-etica-de-la-representacion-en-el-documental' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La &#233;tica de la representaci&#243;n en el documental&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>La &#233;tica de la representaci&#243;n en el documental</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-etica-de-la-representacion-en-el-documental</link>
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		<dc:date>2018-04-25T20:46:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Pablo Lanza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia del cine de ficci&#243;n, el documental se refiere a la realidad con intenci&#243;n de &#8220;veracidad expresa&#8221;, raz&#243;n por la cual los realizadores asumen un pacto tanto con los espectadores (a los que se asegura que los hechos representados son ver&#237;dicos) como con los sujetos/personajes. Sin embargo, estas obligaciones no se encuentran delineadas de forma expl&#237;cita, ya que el documental trabaja sobre la realidad de una forma creativa, motivo que no obliga a hablar de &#233;tica, entendida como c&#243;digos de comportamiento humanos. Estos c&#243;digos no son inalterables, sino que var&#237;an de sociedad en sociedad y de &#233;poca en &#233;poca, pero una de las constantes es la desigualdad de poder entre los sujetos retratados y los realizadores. Este art&#237;culo se propone indagar sobre una serie de ejes espec&#237;ficos como las condiciones necesarias para considerar al consentimiento otorgado como v&#225;lido, las estrategias adoptadas para la realizaci&#243;n de entrevistas y la representaci&#243;n de la muerte a partir del an&#225;lisis de tres documentales argentinos recientes: &lt;i&gt;Yo no s&#233; qu&#233; me han hecho tus ojos&lt;/i&gt; (2003, Sergio Wolf y Lorena Mu&#241;oz), &lt;i&gt;Yo presidente&lt;/i&gt; (2006, Gast&#243;n Duprat y Mariano Cohn) y &lt;i&gt;Bye bye life&lt;/i&gt; (2008, Enrique Pi&#241;eyro).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Cine documental | Personajes | &#201;tica&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-ethics-of-representation-in-documentary-film' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;UBA &#8211; CONICET&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia m&#225;s importante entre el cine de ficci&#243;n y el documental no radica en una serie de procedimientos propios a cada discurso, sino en la relaci&#243;n que establecen con el mundo (prof&#237;lmico) y los dilemas &#233;ticos y morales que tal v&#237;nculo supone. A pesar de que las implicancias &#233;ticas de los documentalistas son m&#225;s mediatas que las del creador de ficci&#243;n, no por eso su delimitaci&#243;n ha resultado sencilla. La ausencia de reglas escritas por parte de la comunidad documental obliga a hablar de &#233;tica, de c&#243;digos de conducta humana. Recuperando a Carlos Mendoza, podr&#237;amos definir a la &#233;tica como una &#8220;teor&#237;a que explica el comportamiento moral del hombre en sociedad, y no es universal ni aplica a todo tiempo, sino que responde a las virtudes morales consagradas por sociedades determinadas&#8221; (2008, p. 56). La observaci&#243;n m&#225;s importante que se desprende de dicha definici&#243;n es el car&#225;cter temporal de los marcos de conducta que se puedan delimitar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abordaje a dicha tem&#225;tica en los estudios sobre el cine documental se ha focalizado sobre dos perspectivas: los deberes del realizador hacia el espectador y hacia el sujeto representado (Aufderheide &lt;i&gt;et al&lt;/i&gt;., 2009; Nichols, 2007). La obligaci&#243;n del realizador hacia el espectador radicar&#237;a en garantizar que aquello que se representa realmente ocurri&#243;, que los hechos se condicen con la realidad y que, por ende, no se lo est&#225; enga&#241;ando. Para Bill Nichols el deber del realizador radica en ganarse la confianza del espectador en busca de una verdad superior (en Crowder-Taraborrelli, 2012); en primera instancia este punto no parecer&#237;a ser demasiado complicado, pero la verdad resulta ser un tanto m&#225;s compleja. Si tenemos en cuenta la famosa primera definici&#243;n de John Grierson, &#8220;el tratamiento creativo de la realidad&#8221;, podemos concluir que no se trata de la mera representaci&#243;n de la realidad, sino que incluye algo m&#225;s, un aporte extra que lo situar&#237;a en un lugar especial, seg&#250;n Brian Winston, entre el arte y el periodismo, y por lo tanto complica la posibilidad de delimitar una serie de reglas de conducta. Seg&#250;n el te&#243;rico, &#8220;el documental no es ficci&#243;n, pero tampoco es exactamente periodismo (&#8230;) A pesar que su anclaje en la &#8216;realidad' requiere que se comporte &#233;ticamente, su deseo paralelo de que se le permita ser &#8216;creativo' permite un grado de &#8216;amoralidad' art&#237;stica&#8221; (2005, p. 181). Al establecer su diferenciaci&#243;n con el periodismo, Winston argumenta que el documentalista suele establecer un compromiso con los personajes de la pel&#237;cula, mientras que el fin del periodista es exponer cierto saber a su p&#250;blico. No obstante, resulta necesario se&#241;alar que en &#250;ltima medida tampoco se resume a que el periodismo cuenta con una &#233;tica espec&#237;fica, sino que la misma coincide con las obligaciones de cualquier ciudadano en una determinada sociedad (Pena de Oliveira, 2009).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En el caso del periodismo podemos citar a modo de ejemplo el C&#243;digo de &#233;tica (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Uno de los ejemplos m&#225;s renombrados sobre este desfasaje es el debate que surgi&#243; tras el estreno de &lt;i&gt;Roger y yo&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Roger and Me,&lt;/i&gt; 1989), en el que Michael Moore alter&#243; la cronolog&#237;a de ciertos hechos para darle una mayor unidad dram&#225;tica, sin hacer aclaraciones sobre la licencia tomada.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver entrevista de Harlan Jacobson al cineasta reproducida en Ortega y Garc&#237;a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Esta observaci&#243;n fue de hecho marcada por un periodista, y si aceptamos que &#8220;en un documental hist&#243;rico, el orden de los eventos del mundo proyectado debe corresponder al orden cronol&#243;gico de los eventos verdaderos&#8221; (Plantinga, 1997, p.120), es factible considerar a dicha licencia como un enga&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de los distintos per&#237;odos de la historia del documental los deberes del documentalista han variado, debido a que la aproximaci&#243;n hacia su referente ha ido mutando. Fern&#227;o Pessoa Ramos (2008), apoy&#225;ndose en gran medida en las modalidades del documental de Nichols (1997), propone cuatro sistemas de valores &#233;ticos: educativo, imparcial, interactivo/ reflexivo, y modesto. La &lt;i&gt;&#233;tica educativa&lt;/i&gt; concierne al documental cl&#225;sico (o expositivo), y en ella el valor m&#225;s importante es la divulgaci&#243;n de un saber que influya en el proceso formativo de un ciudadano. Fundado por el Estado, el estilo de la &#8220;&#233;tica educativa&#8221; se caracteriza por una fuerte presencia de la voz &lt;i&gt;over,&lt;/i&gt; ausencia de entrevistas, filmaci&#243;n en locaciones y la utilizaci&#243;n de personas comunes como actores. La escala de valores en este conjunto se encuentra en el propio contenido de los intereses que vehicula, sin considerar la posici&#243;n del sujeto que enuncia. La &lt;i&gt;&#233;tica de la imparcialidad&lt;/i&gt; se ajusta a la modalidad observacional y se caracteriza por la intenci&#243;n de captar la realidad sin interferencias y la cr&#237;tica al sujeto enunciador del documental cl&#225;sico. El objetivo en ella es ofrecer al espectador una ventana al mundo y otorgarle libertad para que pueda sacar sus conclusiones. La &lt;i&gt;&#233;tica interactiva&lt;/i&gt; supone una cr&#237;tica de conjunto a la imparcialidad, abogando por la admisi&#243;n de su intervenci&#243;n en el mundo y revelando su construcci&#243;n al espectador. Este conjunto de valores incluye a los documentales que demuestran indeterminaci&#243;n y explicitan tanto su intervenci&#243;n como sus herramientas de enunciaci&#243;n, favoreciendo la reflexi&#243;n. Por &#250;ltimo, la &lt;i&gt;&#233;tica modesta&lt;/i&gt; se refiere al documental que &#8220;habla, antes que nada, de s&#237; mismo, para despu&#233;s, eventualmente, arriesgarse a vuelos m&#225;s altos, en los cuales enuncia su condici&#243;n en el mundo&#8221; (2008, p. 39). Dicha &#233;tica se condice, seg&#250;n el autor, con el sujeto posmoderno, y tiene su principal exponente en el documental en primera persona (modalidad performativa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta suerte de periodizaci&#243;n puede ser sometida a un conjunto de cr&#237;ticas, entre ellas las mismas que se han se&#241;alado en el modelo de Nichols,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre este punto ver principalmente Bruzzi (2000), quien remarca el criterio (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; pero a grandes rasgos demuestra que la serie de consideraciones &#233;ticas en el documental se han ido transformando de la mano de sus cambios est&#233;ticos, por lo que no puede abordarse con el mismo criterio a cualquier documental. Su delineado permite contextualizar los principios que guiaron muchas decisiones que fueron sometidas a escrutinio a lo largo de la historia del cine documental: las denuncias de los peligros a los que Flaherty someti&#243; a sus protagonistas en escenas como la pesca en &lt;i&gt;Man of Aran&lt;/i&gt; o la caza de la morsa con armas primitivas y la construcci&#243;n de un igl&#250; partido al medio de mayor tama&#241;o para poder ubicar a la c&#225;mara en &lt;i&gt;Nanook of the North&lt;/i&gt;,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Las controversias alrededor de las pel&#237;culas de Flaherty est&#225;n detalladas en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; las batallas reconstruidas en los documentales de propaganda durante la Segunda Guerra Mundial,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Un repaso sobre esta pol&#233;mica se puede encontrar en el libro de Mark Harris (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y las alteraciones cronol&#243;gicas del ya mencionado &lt;i&gt;Roger y yo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto al segundo eje, el compromiso &#233;tico con los sujetos retratados, la situaci&#243;n es a&#250;n m&#225;s compleja. Los personajes no son una representaci&#243;n transparente de las personas, sino que constituyen &#8220;actores sociales&#8221; (Nichols, 1997) o &#8220;caracterizaciones&#8221; (Plantinga, 2007), debido las operaciones de simplificaci&#243;n que los documentales realizan. Mientras una persona posee cualidades infinitas que no permiten conocerlo del todo, el personaje es s&#243;lo lo que el film nos muestra de &#233;l. Estas operaciones se basan en la selecci&#243;n de momentos claves con el objetivo de otorgarles un alto grado de verosimilitud y coherencia, una identidad estable a los personajes &#8211;recurso al que se debe a&#241;adir la presencia de la c&#225;mara que altera las mismas relaciones que registra&#8211;. Uno de los peligros de estas operaciones es la construcci&#243;n de estereotipos que tienden a tipificar socialmente a los individuos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestro trabajo se apoya sobre la propuesta de Plantinga, que expone que &#8220;los documentales se caracterizan por hablar del mundo real y de personas existentes en &#233;l mientras que la ficci&#243;n, seg&#250;n su propio canon, imagina un mundo e inventa a los personajes irreales que viven en &#233;l&#8221; (2007, p. 48)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El famoso legal disclaimer (aviso legal) de las pel&#237;culas de ficci&#243;n en el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, resulta ineludible establecer un conjunto de deberes &#233;ticos del realizador hacia los sujetos representados. Sin importar que el espectador sea consciente que no se est&#225; frente a la persona, sino a una construcci&#243;n audiovisual &#8211;mediada por la c&#225;mara-, el documental dice algo sobre un individuo concreto y esto tiene consecuencias. Jean-Paul Colleyn (1993) enumera algunas de las defensas comunes ante ciertos comportamientos pol&#233;micos: el bien de la causa, las exigencias profesionales, el derecho a la informaci&#243;n, el deber de denunciar los abusos, el amor por todo lo que es humano. Pero tambi&#233;n propone una serie de preguntas que considera que necesariamente deben hacerse:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;nto tiempo podemos &#8220;mantener&#8221; el plano de un hombre llorando? &#191;Debemos maquillar como una actriz de televisi&#243;n a una empleada de oficina, que quiere mostrar la agotadora vida laboral? &#191;Podemos mostrar los comentarios que pueden da&#241;ar a su autor? &#191;Qu&#233; significa filmar a alguien en estado de ebriedad? &#191;Puedo filmar la muerte bajo una implacabilidad terap&#233;utica? &#191;Se debe recurrir a los secretos &#237;ntimos de ni&#241;os con c&#225;ncer? &#191;A partir de qu&#233; grado de dolor o malestar se debe censurar? Todas estas preguntas son una cuesti&#243;n de moral personal y los cineastas no deben dejar de hac&#233;rselas (1993, p. 77).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Muchas veces el cuidado de las personas corre m&#225;s por cuenta de los realizadores que de los mismos sujetos retratados. Barry Hampe relata, un poco a modo de an&#233;cdota, que la pregunta m&#225;s habitual cuando se pide el permiso de la gente no es &#8220;&#191;para qu&#233; va a ser usado?&#8221;, sino &#8220;&#191;cu&#225;ndo saldr&#225; en televisi&#243;n?&#8221; (1997, p. 80). Dejando de lado el tono socarr&#243;n adoptado por el autor, la idea propuesta es clara: las posibles consecuencias de una empresa que se caracteriza por tomar la imagen de sujetos para ofrecer una obra de consumo p&#250;blico son en su mayor&#237;a desconocidas por los mismos. El reconocido fot&#243;grafo Paul Strand advert&#237;a en la d&#233;cada del treinta sobre los riesgos que corre el documentalista al tomar a la persona como un mero material, un objeto. Reflexionando sobre su experiencia en &lt;i&gt;Redes&lt;/i&gt; (Fred Zinemann y Emilio G&#243;mez Muriel, 1936), film de ficci&#243;n que utiliza a actores no profesionales para denunciar la explotaci&#243;n de pescadores mexicanos, el reconocido fot&#243;grafo declaraba: &#8220;en un mundo en el que la explotaci&#243;n humana es tan universal, considero otra forma de explotar a la gente &#8211;por m&#225;s pintoresca, diferente o interesante que nos parezca&#8211; hacer uso de ellos como un mero material&#034; (en Krippner, 2010, p. 92).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los realizadores de documentales antropol&#243;gicos son los que m&#225;s se han explayado sobre estas cuestiones, debido a que su trabajo con otras culturas demanda una reflexi&#243;n mayor. En la cinematograf&#237;a local, una de las figuras principales de este campo fue Jorge Prelor&#225;n (1978; 2006), quien en sus escritos dio cuenta de las dificultades con las que lidi&#243; en sus pel&#237;culas. El realizador se pregunta cu&#225;ndo y en qu&#233; situaciones es necesario intervenir, recomienda entablar un di&#225;logo con el protagonista sobre las posibles consecuencias de su participaci&#243;n, buscar su colaboraci&#243;n a trav&#233;s de la proyecci&#243;n del film terminado y propone como principio no presentar nada que pudiera causarle da&#241;o ni quitarles &#8220;el tesoro de la privacidad&#8221; (2006, p. 34).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con este antecedente en mente, recuperamos un trabajo reciente de un grupo de investigadores norteamericanos en el que se entrevistaron a 41 realizadores y productores sobre estas cuestiones, se establecieron dos principios generales de conducta: no lastimar a los sujetos y proteger a aquellos vulnerables (Aufderheide &lt;i&gt;et al&lt;/i&gt;., 2009, p. 6). La relaci&#243;n entre el sujeto y el (o los) realizadores implica un contrato, un &#8220;consentimiento informado&#8221;, que abarcar&#237;a tres etapas: las negociaciones previas al rodaje, la filmaci&#243;n/entrevista, y el montaje. Las actitudes de los realizadores en cada uno de estos momentos pueden variar, pero el espectador usualmente tiene acceso al registro del encuentro entre las dos partes (m&#225;s el dispositivo c&#225;mara que funciona como catalizador). Si bien en la mayor parte de los casos se cuenta con un contrato f&#237;sico, existen m&#250;ltiples vericuetos legales, raz&#243;n que llev&#243; al documentalista brasile&#241;o Eduardo Coutinho a postular que el contrato &#8220;(impl&#237;cito) o es moral o no existe&#8221; (2011, p. 102).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este art&#237;culos nos ocuparemos de algunos de los problemas de corte &#233;tico que surgen del trabajo con los sujetos y la forma en que son representados. Algunas de las preguntas que ofician de gu&#237;a son las siguientes: &#191;cu&#225;les son las responsabilidades &#233;ticas que el realizador de un documental tiene hacia los sujetos que retrata en sus films? &#191;Existe alguna forma de representar adecuadamente, una serie de reglas a cumplir, un modelo de contrato (impl&#237;cito o concreto) entre ambas partes? &#191;C&#243;mo debe abordarse la representaci&#243;n de la muerte? Para cumplir con este objetivo focalizaremos nuestra atenci&#243;n sobre tres documentales argentinos recientes que nos permiten trabajar sobre los preguntas formuladas: &lt;i&gt;Yo presidente&lt;/i&gt; (Gast&#243;n Duprat y Mariano Cohn, 2006), &lt;i&gt;Yo no s&#233; qu&#233; me han hecho tus ojos&lt;/i&gt; (Sergio Wolf y Lorena Mu&#241;oz, 2003) y &lt;i&gt;Bye bye life&lt;/i&gt; (Marcelo Pi&#241;eyro, 2008).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La interacci&#243;n con los sujetos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Yo, presidente&lt;/i&gt; de Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat se presta a numerosas reflexiones y abordajes sobre la dimensi&#243;n &#233;tica del cine de lo real. El documental consiste en un conjunto de entrevistas a los presidentes argentinos desde el retorno de la democracia hasta el presente de la filmaci&#243;n siguiendo un orden cronol&#243;gico: desde Ra&#250;l Alfons&#237;n a N&#233;stor Kirchner (1983-2006), con las ausencias del &#250;ltimo y de Adolfo Rodr&#237;guez Sa&#225;, quienes se negaron a participar. El primer hecho a resaltar del film es que no intenta ofrecer un retrato positivo de sus personajes, sino justamente lo contrario, algo poco habitual en la filmograf&#237;a nacional.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El ya mencionado Prelor&#225;n recomendaba retratar a un ser &#8220;positivo&#8221;: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Esta decisi&#243;n no es objetable por s&#237; misma, y podemos preguntarnos si los deberes ante este tipo de personajes son los mismos, pero las estrategias adoptadas por los realizadores son, en m&#225;s de un caso, como m&#237;nimo discutibles, y es en ellas que nos detendremos a continuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segmento inicial, perteneciente al expresidente radical Alfons&#237;n, marca el estilo que se mantendr&#225; en casi todos los casos. Las distintas secuencias abren con la imagen de un perro en alguna situaci&#243;n que cuenta con una carga metaf&#243;rica,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ante la secuencia de Alfons&#237;n un perro defecando, para Menem dos perros (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; tras la cual se presenta una secuencia de montaje consistente en los momentos m&#225;s relevantes de su presidencia &#8211;usualmente se componen de la votaci&#243;n, un discurso hist&#243;rico importante, para pasar r&#225;pidamente a una selecci&#243;n de los eventos m&#225;s discutibles de los distintos mandatos, que dan lugar a entrevistas muy breves. Las entrevistas son presentadas mediante planos detalles del rostro y una utilizaci&#243;n peculiar del montaje de sus declaraciones, en el que &#233;stas se superponen unas a otras dificultando su comprensi&#243;n. Todos estos recursos, pertenecientes a la etapa posterior a la filmaci&#243;n, demuestran que los realizadores no asumen una posici&#243;n neutra ante los sujetos a la vez que remarcan que son ellos quienes poseen las herramientas de representaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_477 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/yo_presid_1-40c42.jpg?1775199429' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el momento m&#225;s problem&#225;tico es cuando se le pide al entrevistado que haga primero su famoso gesto electoral (la uni&#243;n de sus dos manos sobre el hombro izquierdo) durante un largo tiempo, pedido que cumple, y luego se lo insta a que lo haga con un movimiento m&#225;s en&#233;rgico, al que tambi&#233;n accede, todo mientras se escucha a los realizadores murmurando &#8220;Ya est&#225;, ya est&#225;, basta, basta. Aguant&#225;&#8221;. &#191;Cu&#225;l es el sentido, el prop&#243;sito, detr&#225;s de esta acci&#243;n? &#191;Qu&#233; es lo que se est&#225; diciendo de esta persona o, formulado distinto, qu&#233; faceta se agrega a los conocimientos previos del espectador sobre el antiguo mandatario?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En este sentido es necesario remarcar que las personas que aparecen tanto en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; La respuesta es ninguna; el di&#225;logo mantenido fuera de c&#225;mara revela que el pedido oculta el &#250;nico objetivo de burlarse. La relaci&#243;n que se establece entre los realizadores y el entrevistado no es s&#243;lo asim&#233;trica &#8211;en mayor o menor medida, esto siempre es as&#237;, debido a que uno tiene mayor acceso a los medios de representaci&#243;n que el otro- sino tambi&#233;n deshonesta, practicando una manipulaci&#243;n al no comunicarle al sujeto qu&#233; es lo que se pretende hacer con &#233;l. En las palabras del te&#243;rico Jean-Louis Comolli:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;situarse frente al otro, establecer con &#233;l una relaci&#243;n particular que pasa por una m&#225;quina tiene sentido, compromete una responsabilidad, inclusive si es puramente banal. Dos sujetos se enfrentan &#8211;en relaci&#243;n a la m&#225;quina&#8211; en un duelo, un frente a frente (...) Y si esos dos sujetos no se comprometen uno con otro, la m&#225;quina toma nota &#8211;cruelmente&#8212; de la ausencia de esa relaci&#243;n, de la nulidad del encuentro. No se filma impunemente &#8211;y el cuerpo del otro, su palabra, su presencia, menos a&#250;n (2007, p. 177).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En &#250;ltima instancia, lo que dicha actitud evidencia es que los realizadores est&#225;n quebrantando el contrato establecido con el entrevistado, y al violar la confianza de &#233;ste consiguen que la empat&#237;a del espectador se traslade al sujeto. La inclusi&#243;n del detr&#225;s de escena, con las voces del equipo de filmaci&#243;n, fue articulada por los realizadores como una defensa ante objeciones de falta de objetividad,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En una entrevista a los directores, Mariano Cohn reflexionaba: &#8220;En alg&#250;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; pero este recurso por s&#237; mismo no es suficiente para franquear las cuestiones se&#241;aladas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film avanza presentando las entrevistas a Carlos Sa&#250;l Menem y Fernando de la R&#250;a, las cuales siguen el mismo patr&#243;n mencionado, deteni&#233;ndose en nimiedades como preguntarle a de la R&#250;a sobre una foto suya que circul&#243; con una botella de Viagra en el escritorio o pidi&#233;ndole que finja que habla por tel&#233;fono. Sin embargo, de la misma forma que en este caso la c&#225;mara es utilizada como dispositivo para la burla tambi&#233;n cumple, por momentos, una funci&#243;n m&#225;s interesante en la secuencia de Eduardo Duhalde. Si bien toda la primera secci&#243;n de la entrevista con Duhalde cae en estas mismas trampas, hay un momento en el que &#233;ste acerca un &#225;lbum de fotos mientras comenta sobre su pasi&#243;n por la caza de tiburones. En ese momento uno de los entrevistadores le pregunta c&#243;mo hacen para subir el pez al barco, a la que responde que antes de hacerlo hay que matarlo peg&#225;ndole un tiro. Tras un silencio embarazoso el entrevistador, impactado, dice &#8220;fuerte&#8221;, a lo que Duhalde contesta &#8220;s&#237;, es lindo&#8221;. Aqu&#237; se lo deja desarrollar al entrevistado, quien expresa sus convicciones, y por ende puede sentirse satisfecho con su retrato sin la necesidad de apelar a los trucos deshonestos de los que hace gala el film en otros de sus pasajes. Si bien ninguna de estas situaciones arroja luz sobre el rol de los entrevistados como mandatarios, es decir en su rol de funcionarios p&#250;blicos, en este &#250;ltimo caso se puede afirmar que la confianza depositada por el sujeto no es violada, y por tanto su representaci&#243;n puede considerarse adecuada.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_478 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/yo_presid_2-6b22b.jpg?1775199429' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Sobre la competencia del sujeto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film que analizaremos a continuaci&#243;n establece una relaci&#243;n m&#225;s compleja con su sujeto que &lt;i&gt;Yo presidente&lt;/i&gt;, ya que en aquella no se ocultaba el objetivo de los realizadores de burlarse de sus entrevistados. &lt;i&gt;Yo no s&#233; qu&#233; me han hecho tus ojos&lt;/i&gt; mezcla elementos del documental en primera persona, el documental biogr&#225;fico y el &lt;i&gt;film noir&lt;/i&gt; para narrar la investigaci&#243;n del codirector/protagonista Sergio Wolf, quien a la manera de un investigador privado sacado de las p&#225;ginas de una novela de Raymond Chandler, se propone rastrear el paradero de la m&#237;tica cantante de tango de los a&#241;os treinta, Ada Falc&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera secci&#243;n del film concierne a la investigaci&#243;n en la que, mediante entrevistas y material de archivo, se reconstruye la historia de la cantante, sus amor&#237;os, y las supuestas razones que la llevaron a desaparecer de la vida p&#250;blica por m&#225;s de seis d&#233;cadas. En resumen, se re-construye el mito de la cantante y sus misterios, mientras permanece ausente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez que los realizadores logran rastrear a Falc&#243;n comienza la segunda secci&#243;n del film que consiste en las entrevistas realizadas a la cantante en el convento del pueblo cordob&#233;s de Salsipuedes en donde se recluy&#243; por m&#225;s de sesenta a&#241;os. La secuencia dura unos diez minutos y comienza con un plano que &#8220;esp&#237;a&#8221; desde una puerta a Falc&#243;n mientras se maquilla para su entrevista, mientras Wolf dice en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt;: &#8220;sesenta a&#241;os despu&#233;s vuelve a salir a escena&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al comienzo de nuestro trabajo nos refer&#237;amos a las principales limitaciones autoimpuestas por los realizadores, principalmente el no lastimar a los sujetos ni dejarlos en una situaci&#243;n peor a la que se encontraban; consideremos entonces con este marco de conducta lo que sucede en esta escena, la situaci&#243;n en la que Wolf y su equipo de filmaci&#243;n irrumpen. Tras un silencio autoimpuesto de seis d&#233;cadas en los que vivi&#243; recluida, la Ada que &#8220;sale a escena&#8221; difiere mucho de la del retrato que se construy&#243; durante la primer parte de la pel&#237;cula. Filmada desde atr&#225;s y de perfil, intentando ocultar un parche en su ojo derecho, Wolf le muestra fotos antiguas, una de sus pel&#237;culas y le hace escuchar grabaciones de las que ella no parece tener recuerdos. La voz, la memoria le fallan. &#8220;No me oye, no le entiendo&#8221;, se le escucha decir a Wolf. Como dice Mauricio Alonso, &#8220;lo que el mito de Ada Falc&#243;n, a lo largo de 60 a&#241;os, se encarg&#243; de poblar de misterio, de zonas turbias y de comentarios equ&#237;vocos, el film puja por desbrozarlo en sus &#250;ltimos diez minutos&#8221; (2003, p. 179). Los planos intentan presentar la mejor imagen posible de la cantante, pero el espectador siente que Falc&#243;n no quiere volver a ver, a rememorar, los objetos (pel&#237;culas, canciones y fotos) que el entrevistador le muestra de forma insistente. Wolf llega a decir en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt;: &#8220;no quiere o&#237;rse cantar, me pide que lo saque&#8221;, pero las im&#225;genes no lo muestran cumpliendo este pedido, sino que la c&#225;mara la toma en unos primeros planos insistentes que reflejan la tristeza y la fragilidad de su cuerpo. Como consecuencia de esta representaci&#243;n, la pel&#237;cula claramente deja a la protagonista &#8211;y a su memoria&#8211; en una peor situaci&#243;n a la previa del rodaje.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_479 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH194/yo_no_se_1-f2cbc.jpg?1775199429' width='354' height='194' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Mientas m&#225;s d&#233;bil sea el sujeto representado, m&#225;s salen a la superficie los problemas de &#237;ndole &#233;tica, por lo que una de las cuestiones centrales a definir es cu&#225;les son las condiciones necesarias que permiten evaluar un consenso previo v&#225;lido. En la literatura cient&#237;fica se enumeran tres requisitos para que un acuerdo sea considerado como tal: el consentimiento de los sujetos debe haberse conseguido &#8220;(1) bajo condiciones libres de coerci&#243;n y enga&#241;o, (2) con conocimiento absoluto del procedimiento y los efectos anticipados, (3) por alguien lo suficientemente competente para dar su consentimiento&#8221; (Pryluck, 2005, p. 201).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En Kalow (2011) se puede encontrar un modelo de contrato, en el cual se (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien el cumplimiento de la primera de estas condiciones est&#225; m&#225;s all&#225; de toda duda &#8211;nadie puede alegar que la entrevistada haya sido enga&#241;ada&#8211;, en el caso de las restantes es m&#225;s discutible. La Ada Falc&#243;n que aparece entrevistada se encuentra lejos de encontrarse en control completo de sus facultades, generando la pregunta si es realmente v&#225;lido filmar a alguien que le huy&#243; a la vida p&#250;blica durante tantos a&#241;os durante los &#250;ltimos d&#237;as de su vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras la entrevista hay una peque&#241;a coda en la que se muestra el cementerio donde enterraron a la cantante e im&#225;genes de antiguos teatros y estudios de radios cerrados &#8211;o convertidos en estacionamientos&#8211;, mientras Wolf declara que &#8220;ella ya hab&#237;a muerto muchos a&#241;os antes&#8221;. Esta observaci&#243;n parece inscribirse mejor dentro del cine de ficci&#243;n, lo que demuestra que la adopci&#243;n de g&#233;neros en el documental puede acarrear algunos problemas.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Una &#250;ltima cuesti&#243;n a se&#241;alar con respecto a este film no concierne a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; El fallecimiento de Ada Falc&#243;n es utilizado por los realizadores como met&#225;fora para la muerte de una &#233;poca, y es entonces que uno puede preguntarse si es posible utilizar la vida y sobre todo la muerte de un sujeto para ilustrar una tesis, una de las representaciones m&#225;s complejas del discurso documental como veremos a continuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La representaci&#243;n de la muerte&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Andr&#233; Bazin sostuvo que el cine tiene la particularidad de poder capturar el paso del tiempo, de embalsamarlo, produciendo una &#8220;momificaci&#243;n del cambio&#8221; (2004, p. 29). Siguiendo este razonamiento se puede argumentar que no existe transformaci&#243;n m&#225;s importante que la que se produce con el paso a la muerte, por lo que es necesario preguntarse c&#243;mo encarar el registro de un momento tan trascendental. La te&#243;rica estadounidense Vivian Sobchack, en un cl&#225;sico escrito sobre la representaci&#243;n de la muerte en el documental, propuso una clasificaci&#243;n de miradas sobre la muerte en base a la posici&#243;n del realizador: la mirada accidental &#8211;caracterizada por la ausencia de planificaci&#243;n, la sorpresa&#8211;, impotente &#8211;identificada por la lejan&#237;a&#8211;, en peligro &#8211;en una posici&#243;n pr&#243;xima&#8211;, de intervenci&#243;n &#8211;un caso extremo de la anterior-, humana &#8211;busca intimidad y simpat&#237;a con aquellos que registra&#8211; y, por &#250;ltimo, la profesional que se define por el desapego, se relaciona con el periodismo y es considerada la menos &#233;tica (2004, pp. 249-253).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teniendo en cuenta esta clasificaci&#243;n nos centraremos a continuaci&#243;n en el documental &lt;i&gt;Bye bye life&lt;/i&gt; de Marcelo Pi&#241;eyro, centrado en los &#250;ltimos d&#237;as de vida de la escritora y fot&#243;grafa Gabriela Liffschitz quien falleci&#243; de c&#225;ncer durante la filmaci&#243;n. El film, seg&#250;n su realizador es sobre &#8220;una persona que eligi&#243; morirse en un &lt;i&gt;set&lt;/i&gt; y otra persona que eligi&#243; documentar eso, cuando estas dos personas en verdad ten&#237;an otro plan&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Entrevista en video disponible en:&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; La intenci&#243;n original de Pi&#241;eyro y Liffschitz consist&#237;a en realizar en conjunto un film con representaciones ficcionales de distintas escenas de la vida de la artista, pero al avanzar r&#225;pidamente la enfermedad los planes tuvieron que ser alterados&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Liffschitz cay&#243; en coma el d&#237;a siguiente de finalizado el rodaje, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . La decisi&#243;n tomada por Pi&#241;eyro fue montar el metraje poniendo el detr&#225;s de escena en primer plano, por eso a pesar de que algunas de las escenas actuadas hab&#237;an sido filmadas no son mostradas al espectador, sino que solo se accede a los preparativos de las mismas; es decir que se privilegia la mostraci&#243;n de la actitud de la artista frente a su enfermedad en sus &#250;ltimos d&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El comienzo del film presenta la redacci&#243;n del testamento mientras Liffschitz realiza varias bromas sobre su situaci&#243;n: al ofrecer algo de tomar, pregunta &#8220;&#191;jugo, agua, ox&#237;geno?&#8221; Momentos despu&#233;s se la muestra subiendo unas escaleras en los brazos del director y otra persona, mientras se la escucha decir que es &#8220;otra de las ventajas de tener c&#225;ncer&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La siguiente escena, introducida mediante un intert&#237;tulo, consiste en el primer d&#237;a de rodaje en el que la artista se presenta al equipo de producci&#243;n y los actores para comunicarles la naturaleza del proyecto. En este momento, el espectador puede palpar la tensi&#243;n y la sorpresa de los presentes cuando son confrontados con Liffschitz, quien mientras les cuenta las historias que deben interpretar bromea constantemente y propone que con las an&#233;cdotas de las situaciones que vivi&#243; desde que fue diagnosticada deber&#237;a escribir un libro que ser&#237;a &#8220;para cagarse de risa&#8221;. Al avanzar la jornada, y ante la sugerencia del realizador, la artista decide abandonar la filmaci&#243;n antes de concluir ya que su enfermedad le dificulta permanecer. &lt;br class='autobr' /&gt;
En este punto, aproximadamente la mitad del film, Pi&#241;eyro introduce una conversaci&#243;n con uno de los t&#233;cnicos inst&#225;ndolo a que d&#233; su opini&#243;n &#8211;explicitada previamente en privado al realizador&#8211; sobre el proyecto. A pesar de mostrarse un poco reacio al comienzo, finalmente accede y expone que el tratamiento del tema le parece superfluo, que la muerte es un tema sagrado, que no se cree la actitud de &#8220;me cago de risa de la muerte&#8221;, y concluye que el proyecto se resume en filmar a una &#8220;mujer que se est&#225; muriendo y quiere ser famosa&#8221;. La inclusi&#243;n de esta breve escena puede ser le&#237;da como una especie de anticipaci&#243;n a las posibles objeciones que se le pueden plantear al film.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_480 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH195/bye_bye_1-be16b.jpg?1775199429' width='354' height='195' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Al siguiente d&#237;a, Pi&#241;eyro decide realizar una entrevista con Liffschitz para comunicarle las cr&#237;ticas expuestas por el t&#233;cnico, a las que ella responde que si bien le resulta comprensible dicha opini&#243;n, &#8220;dentro de mis objetivos en los &#250;ltimos d&#237;as de mi vida est&#225; pasarla bien, divertirme todo lo que pueda... y todo lo que el cuerpo me deje&#8221;. Esta operaci&#243;n es interesante ya que si bien la tem&#225;tica del documental puede ser discutida, el realizador se asegura de otorgarle la &#250;ltima palabra a Liffschitz a sabiendas de que no podr&#225; exponer sus razones una vez finalizada la pel&#237;cula y de que la representaci&#243;n que ofrece se adecua a sus deseos. Un dato a tener en cuenta es que la enfermedad de la artista ya la hab&#237;a obligado a someterse a la ablaci&#243;n de un seno, y tras dicha operaci&#243;n mont&#243; un libro con fotograf&#237;as de su cuerpo buscando convertirse ella misma en una obra de arte. En este sentido, la mirada adoptada por el realizador, recuperando la tipolog&#237;a de Sobchack podr&#237;a calificarse como humana, ya que busca cumplir con la que ser&#237;a la &#250;ltima voluntad de la artista. Hay otro momento en el film que sirve para reforzar esta postura, en la que tras sentirse indispuesta termina vomitando. Pi&#241;eyro elige mantener &#250;nicamente el sonido de la grabaci&#243;n dejando la imagen en negro, pero tras este incidente Liffschitz se retira en un taxi y mientras espera en el asiento trasero hace muecas burl&#225;ndose de la situaci&#243;n. Si bien uno puede discutir por qu&#233; el director decidi&#243; dejar (solo el audio de) la escena anterior, es ella quien vuelve sobre la situaci&#243;n, de una forma que intenta ser humor&#237;stica, para quitarle el pudor a la misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La representaci&#243;n de personas en el documental implica responsabilidades &#233;ticas que superan las que existen en el cine de ficci&#243;n. Uno de los testimonios m&#225;s elocuentes al respecto lo articul&#243; el director polaco Krzysztof Kieslowski, quien reflexion&#243; sobre su paso del documental al terreno de la ficci&#243;n de la siguiente forma:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Not&#233; mientras realizaba documentales que mientras m&#225;s intentaba acercarme a un individuo m&#225;s se cerraban. Probablemente por eso eleg&#237; la ficci&#243;n. All&#237; no hay problemas. (&#8230;) Puedo comprar glicerina, poner gotas en los ojos de una actriz y llorar&#225;. He fotografiado l&#225;grimas reales en varias ocasiones. Es algo completamente diferente. Pero ahora tengo glicerina. Tengo miedo a esas l&#225;grimas reales. De hecho, no estoy seguro de tener el derecho de fotografiarlas (1993, pp. 315-316).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Del an&#225;lisis de los films trabajados se desprenden algunas problem&#225;ticas b&#225;sicas, los personajes retratados no necesariamente deben serlo bajo una luz positiva, pero la pregunta a hacerse es si las consideraciones hacia este tipo de sujetos difieren. &#191;Es aceptable utilizar a una persona para demostrar una tesis, servirse de ella como met&#225;fora de una situaci&#243;n que excede la vida del sujeto? &#191;Cu&#225;les son los par&#225;metros para delimitar la competencia del sujeto para saber cu&#225;les son las consecuencias que acarrea su participaci&#243;n en un documental? La respuesta a estas preguntas no es f&#225;cil ni &#250;nica, sino que creemos, tal como postula Bill Nichols, que &#8220;estas cuestiones se reducen a una cuesti&#243;n de confianza, una cualidad que no puede legislarse, proponerse o prometerse en lo abstracto tanto como demostrarse, ganarse y concederse en relaciones negociadas, contingentes y concretas en el aqu&#237; y ahora&#8221; (2007, p. 34). En todo caso, siempre quedan los films como testimonio de la relaci&#243;n establecida entre ambos sujetos y de la &#233;tica de sus creadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las obligaciones o c&#243;digos de conducta que gu&#237;an a los realizadores no se encuentran escritas, ni permanecen inalterables, sino que responden a los distintos valores promovidos por las distintas sociedades y van de la mano de las decisiones est&#233;ticas adoptadas. Habitualmente la relaci&#243;n que se establece entre el realizador y los sujetos es de franca desigualdad, ser&#225; la decisi&#243;n del realizador intentar reducirla o incrementarla. En definitiva, &#8220;la pel&#237;cula es siempre el reflejo de la relaci&#243;n con los personajes, y esa relaci&#243;n siempre est&#225; primero que la pel&#237;cula en s&#237;&#8221; (Prelor&#225;n, 2006, p. 36).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliograf&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alonso, M. (2003). &#8220;Distancias&#8221;, en &lt;i&gt;Kil&#243;metro 111&lt;/i&gt;, n&#176;5. Buenos Aires: Santiago Arcos Editor, pp. 176-181.&lt;/p&gt;
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&lt;a href=&#034;http://centerforsocialmedia.org/making-your-media-matter/documents/best-practices/honest-truths-documentary-filmmakers-ethical-chall&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://centerforsocialmedia.org/making-your-media-matter/documents/best-practices/honest-truths-documentary-filmmakers-ethical-chall&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Bazin, A. (2004). &#8220;Ontolog&#237;a de la imagen fotogr&#225;fica&#8221;, en &#191;&lt;i&gt;Qu&#233; es el cine&lt;/i&gt;? Madrid: Ediciones RIALP, pp. 23-32.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Colleyn, J. (1993). &lt;i&gt;Le regard documentaire&lt;/i&gt;. Paris: Editions du centre Pompidou.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comolli, J.L. (1997). &#8220;&#191;C&#243;mo filmar al enemigo?&#8221;, en &lt;i&gt;Ver y poder&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Nueva Librer&#237;a, pp. 371-383.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comolli, J.L. (1994). &#8220;La otra escucha... Pr&#225;ctica y teor&#237;a de la entrevista&#8221;, en &lt;i&gt;Ver y poder&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Nueva Librer&#237;a, pp. 177-180.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Coutinho, E., Xavier, I., y Furtado, J. (2011). &#8220;El sujeto (extra)ordinario&#8221;, en &lt;i&gt;El cine de lo real&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Colihue, pp. 77-115.&lt;/p&gt;
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&lt;a href=&#034;http://revista.cinedocumental.com.ar/5/teoria_02.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://revista.cinedocumental.com.ar/5/teoria_02.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kieslowski, K. (1993). &#8220;The Unique Role of Documentaries&#8221;, en Cousins, M. y McDonald, K. (eds.): 2006. &lt;i&gt;Imagining Reality. The Faber Book of Documentary&lt;/i&gt;. Londres: Faber &amp; Faber, pp. 312-316&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Prelor&#225;n, J. (2006). &lt;i&gt;El cine etnobiogr&#225;fico&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Cat&#225;logos.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Ruby, J. (2005). &#8220;The Ethics of Image Making; or, &#8216;They're Going to Put Me in the Movies. They're Going to Make a Big Star Out of Me&#8230;'&#8221;, en Rosenthal, A., y Corner, J. (eds.) &lt;i&gt;New Challenges for Documentary&lt;/i&gt;. Manchester: Manchester University Press, pp. 209-219.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobchack, V. (2004) &#8220;Inscribing Ethical Space. Ten Propositions on Death, Representation and Documentary&#8221;, en &lt;i&gt;Carnal Thoughts. Embodiment and Moving Image Culture&lt;/i&gt;. California: University of California Press, pp. 226-257.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winston, B. (2005) &#8220;Ethics&#8221;, en Rosenthal, A., y Corner, J. (eds.) &lt;i&gt;New Challenges for Documentary&lt;/i&gt;. Manchester: Manchester University Press, pp. 181-193.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Filmograf&#237;a mencionada:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Bye bye life&lt;/i&gt; (2008), de Enrique Pi&#241;eyro&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Man of Aran&lt;/i&gt; (1934), de John Grierson&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Nanook of the North&lt;/i&gt; (1922), de Robert Flaherty&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Redes&lt;/i&gt; (1936), de Fred Zinnemann y Emilio G&#243;mez Muriel&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Roger y yo&lt;/i&gt; (Roger and Me, 1989), de Michael Moore&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Yo no s&#233; qu&#233; me han hecho tus ojos&lt;/i&gt; (2003), de Sergio Wolf y Lorena Mu&#241;oz&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Yo presidente&lt;/i&gt; (2006), de Gast&#243;n Duprat y Mariano Cohn&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En el caso del periodismo podemos citar a modo de ejemplo el C&#243;digo de &#233;tica del periodista brasile&#241;o reproducido en Pena de Oliveira, el cual &#8220;fija las normas a las que deber&#225; subordinarse la actuaci&#243;n del profesional en sus relaciones con la comunidad, las fuentes de informaci&#243;n y entre los propios periodistas&#8221; (2009, p. 132). En la Argentina, el Foro de Periodismo Argentina (FOPEA) ha redactado un C&#243;digo de &#201;tica para la pr&#225;ctica period&#237;stica en el a&#241;o 2006, el cual se encuentra disponible en su p&#225;gina web: &lt;a href=&#034;http://www.fopea.org/etica-y-calidad/codigo-de-etica-de-fopea/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.fopea.org/etica-y-calidad/codigo-de-etica-de-fopea/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver entrevista de Harlan Jacobson al cineasta reproducida en Ortega y Garc&#237;a (2008).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre este punto ver principalmente Bruzzi (2000), quien remarca el criterio evolutivo, en un sentido positivista, que se puede inferir de los planteos de Nichols.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Las controversias alrededor de las pel&#237;culas de Flaherty est&#225;n detalladas en m&#250;ltiples investigaciones, entre ellas Barnouw (1996) y Rothman (1998). El mismo Flaherty declar&#243; tiempo despu&#233;s sobre &lt;i&gt;Mano of Aran&lt;/i&gt;: &#8220;deb&#237; haber sido fusilado por lo que le ped&#237; hacer para la pel&#237;cula a esa gente tan noble, por los riesgos a los que los expuse&#8221; (en Niney, 2009, p. 94).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Un repaso sobre esta pol&#233;mica se puede encontrar en el libro de Mark Harris &lt;i&gt;Five Came Back: A Story of Hollywood and The Second World War&lt;/i&gt; (2014).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El famoso &lt;i&gt;legal disclaimer&lt;/i&gt; (aviso legal) de las pel&#237;culas de ficci&#243;n en el que se declara que &#8220;los hechos y/o personajes que aparecen en esta obra son ficcionales. Cualquier semejanza con personas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia&#8221; constituye una elocuente muestra de esta diferencia.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El ya mencionado Prelor&#225;n recomendaba retratar a un ser &#8220;positivo&#8221;: &#8220;encontrar un ser con una imagen positiva es importante -vi&#233;ndolo en la pantalla-, es alguien con el cual la audiencia puede establecer empat&#237;a, alguien a quien es f&#225;cil llegar a respetar; un ser que nos lleve a querer escucharlo, a querer entender -nosotros los de afuera-, los secretos de su cultura&#8221; (2006, p. 36).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ante la secuencia de Alfons&#237;n un perro defecando, para Menem dos perros manteniendo sexo, con De la R&#250;a durmiendo la siesta, etc.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En este sentido es necesario remarcar que las personas que aparecen tanto en este documental como en los que nos ocuparemos a continuaci&#243;n son personalidades famosas, pertenecientes en mayor o menor medida a la esfera p&#250;blica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En una entrevista a los directores, Mariano Cohn reflexionaba: &#8220;En alg&#250;n momento nos preguntaron si no traicionamos a los tipos con esto, y yo siento que traicionamos un poco al g&#233;nero documental. Uno no est&#225; acostumbrado a que salgan los cuchicheos de detr&#225;s de c&#225;mara. Ni tampoco a que alguien manipule de manera tan violenta o con tanta intervenci&#243;n al discurso de alguien. Pero lo nuestro est&#225; blanqueado&#8221; (Noriega y Panozzo, 2006, p. 14-15).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En Kalow (2011) se puede encontrar un modelo de contrato, en el cual se puede comprobar el car&#225;cter vago que poseen.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Una &#250;ltima cuesti&#243;n a se&#241;alar con respecto a este film no concierne a la representaci&#243;n del sujeto, sino al espectador y tiene que ver con la cronolog&#237;a de los acontecimientos. La entrevista realizada a Falc&#243;n fue el primer material filmado para la pel&#237;cula, y con la obtenci&#243;n del mismo se construy&#243; la estructura narrativa. En este caso, el film adopta una modalidad performativa y la alteraci&#243;n del orden de los hechos no concierne a la realidad af&#237;lmica, por lo que esto no representa un problema.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Entrevista en video disponible en:&lt;br class='autobr' /&gt; &lt;a href=&#034;http://weblogs.clarin.com/camara-libre/2008/04/14/bye_bye_life_para_el_que_se_anime/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://weblogs.clarin.com/camara-libre/2008/04/14/bye_bye_life_para_el_que_se_anime/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Liffschitz cay&#243; en coma el d&#237;a siguiente de finalizado el rodaje, falleciendo dos d&#237;as m&#225;s tarde.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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