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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Tres semblanzas sobre el cuerpo</title>
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		<dc:date>2018-04-25T20:52:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ail&#233;n Provenza, Florencia Gonz&#225;lez Pla, Irene Cambra Badii</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_482 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/elojoabsorto.jpg' width=&#034;150&#034; height=&#034;225&#034; alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El ojo absorto. Notas sobre el cuerpo en el cine&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Alberto Garrand&#233;s&lt;br class='manualbr' /&gt;Ediciones ICAIC, Vedado, Cuba, 2014.&lt;br class='manualbr' /&gt;228 p&#225;ginas&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antesala&lt;br class='manualbr' /&gt;Cuerpos metam&#243;rficos: 14 vacuolas&lt;br class='manualbr' /&gt;Modulaciones&lt;br class='manualbr' /&gt;Interzona: cine cubano de los &#250;ltimos a&#241;os&lt;br class='manualbr' /&gt;Ep&#237;logo (la forma de la interpretaci&#243;n)&lt;br class='manualbr' /&gt;&#205;ndice de pel&#237;culas&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Absorto &#8211;del lat&#237;n &lt;i&gt;ab-sorptus&lt;/i&gt;&#8211; es el participio pasado del verbo &lt;i&gt;absorbere&lt;/i&gt;, literalmente, &#8220;ingerir&#8221;, &#8220;absorber&#8221;, &#8220;tragar&#8221;. De entrada entonces, el-ojo-absorto es un sintagma inquietante. Un ojo que traga lo que ve. Un ojo, un &#243;rgano, que deviene cuerpo. Pero no para saciarse de aquello que devora, sino para hacerlo poes&#237;a. Para transformarlo, a partir de la mirada que nos devuelve la pantalla del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La portada del libro ya nos pone en tema. Se trata de una obra del singular dise&#241;ador cubano Pepe Men&#233;ndez, y representa un ojo, con su iris azulado y una negra pupila, enmarcado en un carretel de cine. El objeto resultante est&#225; apoyado en una superficie blanca, como si este peculiar &#8220;ojo -cine&#8221; pudiera ser separado del cuerpo. O mejor: como si el ojo mismo, cine mediante, hubiera devenido &#233;l mismo un cuerpo &#8211;aut&#243;nomo, fragmentado, pero cuerpo al fin. Al inicio de nuestro periplo, entonces, el cuerpo ya aparece &lt;i&gt;intervenido&lt;/i&gt;. Como si el autor nos advirtiera, desde la propia imagen de la portada, &lt;i&gt;que dentro de los l&#237;mites del encuadre cinematogr&#225;fico, el cuerpo queda avistado, examinado y metamorfoseado en virtud del ejercicio de ver.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta rese&#241;a de la obra de Alberto Garrand&#233;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Alberto Garrand&#233;s (La Habana, 1960) es narrador y ensayista. Se ha dedicado (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; propone, en fidelidad con el autor, una interlocuci&#243;n con el n&#250;cleo real que destilan sus ensayos. La propuesta es relativamente sencilla: tres j&#243;venes investigadoras argentinas aportan sus textos en sinton&#237;a con sendos pasajes de &lt;i&gt;El ojo absorto&lt;/i&gt;. No comentan el libro, sino que lo multiplican, aportando la lectura anal&#237;tica rioplatense.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro de Garrand&#233;s, enorme en s&#237; mismo, se ve suplementado por este ejercicio narrativo y a la vez &#233;tico-cl&#237;nico. Porque ahora el cuerpo emerge doblemente tratado: desde el ensayo literario y desde el cine como esbozo, como rudimento de un an&#225;lisis. A las variadas fuentes referidas por Garrand&#233;s, se suman autores como Alain Badiou, Jacques Lacan, Julio Cabrera, Barbara Cassin, Massimo Recalcati, Stanley Cavell, Slavoj Zizek, otorg&#225;ndole as&#237; al cuerpo un estatuto que trasciende sus bordes iniciales. Estatuto que emerge de un encuentro impensado entre La Habana y Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;XXY&lt;/i&gt;: Nada que elegir&lt;br class='manualbr' /&gt;Florencia Gonz&#225;lez Pla&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como bien lo sostiene Alberto Garrand&#233;s, el film &lt;i&gt;XXY&lt;/i&gt; (Luc&#237;a Puenzo, 2008) &lt;i&gt;sobresale por una limpidez expositiva sostenida en la valent&#237;a formal de su discurso&lt;/i&gt;. Efectivamente su l&#237;nea argumental es relativamente sencilla pero de una enorme profundidad cl&#237;nica. Un matrimonio espera un hijo. Pero es un ni&#241;o hermafrodita. Ni bien nacida la criatura, les ofrecen la opci&#243;n de una ablaci&#243;n completa de los genitales masculinos &#8211;aseguran que la ni&#241;a no recordar&#225; nada y que apenas le quedar&#225; una cicatriz peque&#241;a. Los padres se niegan pero educan a Alex como una nena, mud&#225;ndose a un sitio aislado de la costa uruguaya. Con la llegada de la pubertad, la tratan con corticoides para evitar que se desarrolle de manera viril y cuando cumple quince a&#241;os se les impone una decisi&#243;n. La madre se inclina por una operaci&#243;n quir&#250;rgica y convoca para ello a un prestigioso cirujano pl&#225;stico, que adem&#225;s es el marido de su amiga de la infancia. El m&#233;dico y su mujer llegan para conocer a Alex, acompa&#241;ados de su hijo &#193;lvaro, tambi&#233;n adolescente. &#201;ste se siente atra&#237;do por Alex sin conocer su peculiar condici&#243;n. Se seducen mutuamente, hasta que finalmente se produce entre ellos el &lt;i&gt;encuentro&lt;/i&gt; sexual. All&#237; adviene la sorpresa: es Alex quien penetra a &#193;lvaro. A partir de all&#237; todo se trastoca: cae el fantasma de la castraci&#243;n quir&#250;rgica y Alex lograr&#225; establecer un nuevo di&#225;logo con sus padres y consigo misma. Di&#225;logo que Garrand&#233;s retoma para introducir su car&#225;cter paradojal:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alex: &#191;Qu&#233; hac&#233;s? &lt;br class='manualbr' /&gt;Pap&#225;: Te cuido. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: No me vas a poder cuidar siempre. &lt;br class='manualbr' /&gt;P: Hasta que puedas elegir. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: &#191;Qu&#233;? &lt;br class='manualbr' /&gt;P: Lo que quieras. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: &lt;strong&gt;&#191;Y si no hay nada que elegir? &lt;/strong&gt; (resaltado de Garrand&#233;s)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_484 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/xxy.jpg?1754362466' width='500' height='271' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Pero cuando no hay nada para elegir, el sujeto puede sin embargo abrirse camino a partir de una &lt;i&gt;decisi&#243;n&lt;/i&gt;. Es all&#237; cuando la obra de Puenzo puede ser pensada en relaci&#243;n con la dial&#233;ctica hegeliana y con las f&#243;rmulas de la sexuaci&#243;n enunciadas por Jacques Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la entrada situacional, la medicina se inclina por una soluci&#243;n quir&#250;rgica (momento de la afirmaci&#243;n), mientras que los padres se oponen en nombre de una voluntarista &#8220;libre elecci&#243;n&#8221; (momento de la negaci&#243;n). Es entonces cuando, contra toda previsi&#243;n, el sujeto se abre camino a partir de su deseo, generando el acontecimiento que opera situacionalmente como &lt;i&gt;negaci&#243;n de la negaci&#243;n.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En t&#233;rminos lacanianos, &#8220;La excepci&#243;n hace lugar al no-todo&#8221;. Se trata de reintroducir la excepci&#243;n, pero no de cualquier modo &#8211;lo que conducir&#237;a a formar nuevamente una clase sino una excepci&#243;n que consienta el no-todo. Estamos ya fuera del sistema l&#243;gico aristot&#233;lico. Ni sentido ni sin sentido. Au-sentido, propondr&#225; B&#225;rbara Cassin con Alain Badiou: &#8220;La ausencia en cuanto sustracci&#243;n al sentido o a la decisi&#243;n cl&#225;sica del sentido [...] no puede situarse del lado del sentido o de la decisi&#243;n del sentido de tipo aristot&#233;lico. Pero tampoco puede pon&#233;rsela, en una inversi&#243;n negativa, del lado del sin-sentido. En realidad no es ni sentido, ni sin sentido; es una proposici&#243;n singular, desplazada y absolutamente original, que es au-sentido, ausencia de sentido&#8221; (Badiou, 2011, p. 102)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando se produce el siempre traum&#225;tico encuentro sexual, Alex y &#193;lvaro, ambos adolescentes, se sienten mutuamente atra&#237;dos. Es lo esperable. Pero all&#237; Alex se encontrar&#225; con algo que le pertenece. Ni aborda a una mujer como hombre&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Luego del encuentro sexual entre &#193;lvaro y Alex, &#233;sta, angustiada se refugia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, ni a un hombre como una mujer&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es Alex quien penetra a &#193;lvaro. Efectivamente est&#225; interesado sexualmente en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Lo que no encuentra en los libros de anatom&#237;a que le facilita su padre, se presenta en acto. Se trata de un &lt;i&gt;saber-hacer-ah&#237;-con&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez propone que en la negaci&#243;n de la negaci&#243;n se trata de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; su cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La potencia de la pregunta que introduce Garrand&#233;s en su ensayo: &lt;i&gt;&#191;Y si no hay nada que elegir?&lt;/i&gt; cobra as&#237; inesperado valor epistemol&#243;gico. No solo en el plano de la cl&#237;nica, sino tambi&#233;n en el de la ciencia. En ambas, la interpelaci&#243;n puede dar lugar a un inesperado acontecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Anorexia: vac&#237;o y deseo de nada &#191;Por qu&#233; David Cronenberg?&lt;br class='manualbr' /&gt;Ail&#233;n Provenza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En uno de sus ensayos m&#225;s estimulantes, Garrand&#233;s pasa revista a la obra de Cronenberg. M&#225;s exactamente a una galer&#237;a de pel&#237;culas del realizador canadiense, en las que el cuerpo aparece en cuesti&#243;n. Desde &lt;i&gt;The Fly&lt;/i&gt; (1986), hasta &lt;i&gt;A History of Violence&lt;/i&gt; (2005) y &lt;i&gt;Eastern Promises&lt;/i&gt; (2007), pasando por &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, el body horror de Videodrome y una lectura sorprendente de &lt;i&gt;A Dangerous Method&lt;/i&gt;, que subvierte las intuiciones sobre el cuerpo de Jung y de Sabina Spielrein. Un fotograma adorna la serie, evidentemente elegido por el autor: el cuerpo perforado, automutilado por el propio cuerpo, que deviene arma en contra de s&#237; mismo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_483 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L450xH300/cronenberg-69015.jpg?1775190228' width='450' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La anorexia se sit&#250;a all&#237;. En esta constante del cuerpo habitado de puro vac&#237;o con el que nos confronta la obra de Cronenberg. Por lo mismo, habilita la interlocuci&#243;n con otros filmes, como el portentoso documental &lt;i&gt;To the Bones&lt;/i&gt; (BNN, Pa&#237;ses Bajos, 2015), dedicado a tratar, a partir de una historia singular, los llamados &#8220;trastornos alimenticios&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si hay algo que la anor&#233;xica evidencia con claridad es que el amor no es una mercanc&#237;a como las dem&#225;s. La anor&#233;xica pone en jaque al discurso capitalista que busca obturar con diferentes objetos-mercanc&#237;a el deseo del sujeto en una l&#237;nea que lo empuja al goce y pone un velo a la castraci&#243;n. Como lo explica Massimo Recalcati en &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt; (2007), la anor&#233;xica con su rechazo obstinado al alimento demuestra que &#8220;nada, ning&#250;n objeto, ni siquiera la comida, ni siquiera en cantidades desorbitantes como evidencia el atrac&#243;n bul&#237;mico, vale de amor&#8221;. As&#237;, la anor&#233;xica grita que no hay ning&#250;n objeto que pueda suturar de hecho la falta en ser del sujeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se sabe, pueden pensarse dos satisfacciones en torno al comer: la biol&#243;gica en relaci&#243;n a la necesidad para sobrevivir y la satisfacci&#243;n sexual de la oralidad en relaci&#243;n a la pulsi&#243;n. Esto porque el objeto est&#225; perdido por estructura y en consecuencia la pulsi&#243;n oral se satisface no en lo lleno del objeto-comida, sino en el recorrido que realiza en torno a su vac&#237;o. En este sentido, Recalcati concluye en &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt; que &#8220;no se come s&#243;lo comida, sino tambi&#233;n vac&#237;o&#8221; (p. 137).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pasi&#243;n por el objeto-comida en la anor&#233;xica es en verdad &lt;i&gt;pasi&#243;n por el vac&#237;o&lt;/i&gt;. La anor&#233;xica se obstina entonces en un rechazo pertinaz del alimento, porque ha comprendido que el vac&#237;o es ontol&#243;gico, estructural, y que justamente la obturaci&#243;n de ese vac&#237;o conduce a la abolici&#243;n misma del sujeto. Lina, el personaje del film &lt;i&gt;To the Bones&lt;/i&gt;, dice: &#8220;es complicado sentirse lleno&#8221;. &#191;Qu&#233; nos est&#225; diciendo con ello? Que para salvar su condici&#243;n de sujeto deseante, la anor&#233;xica se identifica al vac&#237;o pretendiendo convertirse ella misma en &#233;l. En un equ&#237;voco de la lengua, busca encarnar el vac&#237;o deshaci&#233;ndose de su propia carne. Lina lo pone en las siguientes palabras: &#8220;a veces realmente deseo ese sentimiento de vac&#237;o&#8230;lo extra&#241;o&#8221;. Es que precisamente, siempre siguiendo a Recalcati, l&lt;i&gt;a nada en esta primera acepci&#243;n tiene valor dial&#233;ctico y hace de objeto separador&lt;/i&gt;. Separador, diremos entre Lina y ese Otro omnipotente que &#250;nicamente ofrece papilla asfixiante. Esta nada busca proteger al deseo envi&#225;ndole el mensaje al Otro: no se esperan de &#233;l objetos de necesidad, sino m&#225;s bien la nada encarnada en el don de amor. &lt;i&gt;Se trata de una maniobra de separaci&#243;n frente al Otro de la necesidad que busca interpelar al Otro del deseo, movimiento que es posible solo si a condici&#243;n de que se resguarde el vac&#237;o.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ha reiterado que la anor&#233;xica rechaza el objeto-comida con el fin de interpelar al Otro del deseo. Ahora bien, la l&#243;gica que ofrece este axioma parece descuidar que si hay algo frente a lo cual no existen garant&#237;as es justamente frente al deseo. A diferencia de la necesidad, &lt;i&gt;el deseo se inscribe no en la regularidad, sino en la contingencia&lt;/i&gt;. La defensa de la anor&#233;xica ante la opacidad del deseo supone un intento por inscribirlo en un r&#233;gimen de control de cantidad avalado por el saber dietario y culinario que estos sujetos suelen poseer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La vertiente est&#233;tica y la vertiente moral se entrelazan en la anor&#233;xica al servicio de un m&#233;todo tir&#225;nico de rechazo al alimento con el fin de alcanzar el Ideal del cuerpo delgado, confluyendo as&#237; en una l&#243;gica que en efecto quiere excluir toda sorpresa. La dieta, el conteo incesante de calor&#237;as y los diversos rituales que rodean la alimentaci&#243;n no tienen otro fin m&#225;s que el de &lt;i&gt;darle reglas a aquello que no las tiene. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volviendo al Cronenberg de &lt;i&gt;Videodrome&lt;/i&gt; y al Recalcati de &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt;, este discurso tir&#225;nico en la estructura neur&#243;tica de Lina es parad&#243;jicamente fruto de una met&#225;fora paterna d&#233;bil, donde del Nombre del Padre a pesar de haber operado no ha logrado elidir lo suficientemente al Deseo de la Madre y su ley caprichosa. En este sentido, el sujeto se encuentra dentro de la boca del cocodrilo, pronto a ser devorado, y responde con el artificio anor&#233;xico para efectuar esa separaci&#243;n imposible. No comer es el intento desesperado para hacerse no apetecible y evitar as&#237; ser devorado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la esta l&#237;nea, la anor&#233;xica encarna, &lt;i&gt;por la negativa&lt;/i&gt;, los derroteros de otros personajes de Cronenberg, retomados por Garrand&#233;s: la cicatriz que hace encanto en &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, o el desv&#237;o que produce finalmente Sabina Spielrein en &lt;i&gt;A Dangerous Method&lt;/i&gt;. S&#243;lo se puede salir del puro vac&#237;o si el cuerpo &lt;i&gt;desv&#237;a &lt;/i&gt; la curiosidad cient&#237;fica y la compasi&#243;n hacia el avivamiento cr&#237;tico del deseo, que se abre as&#237; un impensado camino entre el sometimiento f&#237;sico y el hechizo sentimental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un ep&#237;logo que prologa, a posteriori, el m&#233;todo inicial&lt;br class='manualbr' /&gt;Irene Cambra Badii&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos que hay m&#250;ltiples y variados modos de leer un film. Alberto Garrand&#233;s, autor de &lt;i&gt;El ojo absorto&lt;/i&gt;, se&#241;ala en varias ocasiones en el Ep&#237;logo que la suya &lt;i&gt;no es una mirada de cr&#237;tico literario&lt;/i&gt;, sino que observa y analiza los filmes desde otro lugar. Se vuelve entonces interesante y necesario revisar el m&#233;todo de lectura de filmes, que incluye tanto la sistematizaci&#243;n como la invenci&#243;n por medio del ensayo como estilo propio de escritura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la &lt;i&gt;literariedad ficcional&lt;/i&gt; que propone Garrand&#233;s para el cine (una suerte de re-escritura que cada espectador realiza en base a lo dicho por el film) nos permite mencionar que hay algo del espectador implicado en ese acto de lectura, una posici&#243;n activa, un efecto que produce el espectador sobre el film, podemos dar un paso m&#225;s e introducir un proceso suplementario. Considerando que &lt;i&gt;toda verdad tiene estructura de ficci&#243;n&lt;/i&gt; (Lacan, 1988), las ficciones cinematogr&#225;ficas toman la forma de una verdad, tienen un valor de verdad para el espectador y as&#237; tambi&#233;n son v&#225;lidas todas las lecturas/verdades que all&#237; se enuncian.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco importar&#225; entonces la verosimilitud de los hechos narrados, la espectacularidad con la que los cuerpos sobreviven al impacto de balas, cuchillos, bistur&#237;es&#8230; mientras haya all&#237; una historia que pueda ser le&#237;da por el sujeto en clave situacional. &#191;Qu&#233; significa esto? Que el espectador puede proyectarse en el mundo propuesto por el film, reconocer sus experiencias vividas o temidas, ya sea a trav&#233;s de las situaciones o de los afectos representados, y reconocer al contenido del film como parte de su mundo, &lt;i&gt;como una proyecci&#243;n del mundo&lt;/i&gt; (Cavell, 1971).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas situaciones singulares el espectador puede verse convocado a formar parte de aquello que es representado, olvid&#225;ndose de criterios acad&#233;micos sobre veracidad y verosimilitud, y sumergirse en la ficci&#243;n del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importante capacidad del cine de desplegar escenarios y conflictos ficcionales convoca al espectador en relaci&#243;n a la mirada, al pensamiento, a la implicaci&#243;n en la batalla. Alain Badiou, probablemente el m&#225;s grande fil&#243;sofo franc&#233;s contempor&#225;neo que vive actualmente, considera que as&#237; es nuestra participaci&#243;n en el cine: en el cuerpo a cuerpo,&lt;i&gt; en la batalla art&#237;stica contra la impureza&lt;/i&gt;, que no nos permite quedarnos en la contemplaci&#243;n sino que &lt;i&gt;participamos en ese combate, juzgamos las derrotas y participamos en la creaci&#243;n de algunos momentos de pureza&lt;/i&gt; (Badiou, 2004).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es a trav&#233;s de esa implicaci&#243;n corporal que podemos comenzar a articular los argumentos conceptuales del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, se retoma una vez m&#225;s la articulaci&#243;n de tres dimensiones, semejante a la realizada por la ret&#243;rica (el arte de decir) de la tragedia griega: los argumentos conceptuales, anal&#237;ticos y anal&#243;gicos (&lt;i&gt;Logos&lt;/i&gt;), con las emociones, pasiones y sentimientos (&lt;i&gt;Pathos&lt;/i&gt;) para lograr una sensibilidad, confiabilidad y empat&#237;a con el interlocutor (&lt;i&gt;Ethos&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Julio Cabrera (2006), el cine tiene la capacidad de generar conceptos, &#8220;conceptos-imagen&#8221;, un tipo de &#8220;concepto visual&#8221;, con una estructura radicalmente diferente a los conceptos tradicionales utilizados por la Filosof&#237;a escrita, que Cabrera denomina &lt;i&gt;conceptos-idea&lt;/i&gt;. Los conceptos-imagen se instauran y funcionan dentro del contexto de una experiencia, que lleva a una &lt;i&gt;comprensi&#243;n logop&#225;tica&lt;/i&gt;, que combina el &lt;i&gt;Logos&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;Ethos&lt;/i&gt;, es decir, que es racional y afectiva al mismo tiempo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La racionalidad logop&#225;tica del Cine cambia la estructura habitualmente aceptada del saber, en cuando definido s&#243;lo l&#243;gica o intelectualmente. Saber algo, desde el punto de vista logop&#225;tico, no consiste solamente en tener &#171;informaciones&#187;, sino tambi&#233;n en haberse abierto a cierto tipo de experiencia, y en haber aceptado &lt;i&gt;dejarse afectar&lt;/i&gt; por alguna cosa desde dentro de ella misma, en una experiencia vivida&#8221; (Cabrera, 2006, pp. 18-19).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, vemos c&#243;mo la experiencia de la afectaci&#243;n produce un nuevo film, as&#237; como tambi&#233;n la escritura acerca del mismo. Acordamos con Granad&#233;s al situar una &lt;i&gt;recuperaci&#243;n de la po&#233;tica del cine por medio de nuestra propia sensibilidad.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Si el cine dialoga con el cuerpo&lt;/i&gt;, es a partir del cuerpo del espectador que puede fundarse un nuevo m&#233;todo de lectura de filmes. A su vez, la mirada del lector produce cuerpo en los sujetos involucrados en la trama del film: produce una vivencia sobre el cuerpo hermafrodita de Alex, experimentando con ella su primera experiencia sexual y lo real en el encuentro con un otro, y produce tambi&#233;n una experiencia al percibir lo que hace Lina con su r&#237;gida pr&#225;ctica de &lt;i&gt;comer nada&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos cuerpos de los espectadores fundan asimismo cuerpos vivientes en los personajes del film: sufrimos y nos alegramos como ellos, reconocemos reacciones similares y diferentes, experimentamos sensaciones que muchas veces nos permiten repensar distintos conceptos (como la elecci&#243;n en el hermafroditismo, o la coyuntura de la anorexia). Somos, en definitiva, los cuerpos vivientes, los cuerpos deseantes de la &lt;i&gt;biolog&#237;a lacaniana&lt;/i&gt; de la que nos habla Jacques-Alain Miller: donde a partir del cuerpo como acontecimiento podemos pensar involucrando al deseo en cada situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Badiou, A. y Cassin, B. (2011) &lt;i&gt;No hay relaci&#243;n sexual. Dos lecciones sobre L&#180; &#201;tourdit de Lacan. &lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabrera, J. (2006). &lt;i&gt;Cine: 100 a&#241;os de filosof&#237;a&lt;/i&gt;. Barcelona: Gedisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cavell, J. (1971) &lt;i&gt;The world viewed: Reflections on the ontology of films&lt;/i&gt;. New York: The Viking Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dom&#237;nguez, M. E. (2008) &#8220;Los derechos humanos: una excepci&#243;n que haga lugar al no-todo&#8221;. Anuario de Investigaciones, Facultad de Psicolog&#237;a, UBA, vol. XV, 2008, pp. 227-235.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1988) &lt;i&gt;El Seminario. Libro 7. La &#233;tica del psicoan&#225;lisis (1959-1960)&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A. (2002) &lt;i&gt;Biolog&#237;a lacaniana y acontecimiento del cuerpo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Colecci&#243;n Diva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recalcati, M. (2007). &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones del Cifrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zizek, S. (2015) &lt;i&gt;Mis chistes, mi filosof&#237;a&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Anagrama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Alberto Garrand&#233;s (La Habana, 1960) es narrador y ensayista. Se ha dedicado al estudio de la novela y el cuento cubanos entre el inicio de las vanguardias hist&#243;ricas y la actualidad. En 2007 obtuvo el Premio Alejo Carpentier de novela por Las potestades incorp&#243;reas (2007), y en 2010 el Premio Italo Calvino por Las nubes en el agua (2011). Es el autor de la selecci&#243;n, el pr&#243;logo y las notas de Cuentos raros y terror&#237;ficos (2013). La editorial Letras Cubanas dar&#225; a conocer en breve su volumen de relatos Body Art. Por Sexo de cine (2012) obtuvo en 2013 el Premio de la Cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Luego del encuentro sexual entre &#193;lvaro y Alex, &#233;sta, angustiada se refugia en la casa de su amiga. Recostadas a punto de dormirse, la amiga le cuenta que tuvo su &#8220;primera vez&#8221; con su novio: t&#237;midamente al principio, no quer&#237;a, no le gustaba y luego destaca que la pasaron bien. &#191;Qu&#233; nos dice Puenzo con esta escena? Que el encuentro sexual (hermafrodita o no) siempre es traum&#225;tico. Lo real del sexo siempre es traum&#225;tico. A continuaci&#243;n hay otra escena que nos interesa especialmente: desnudas bajo la ducha, la amiga de Alex, en inocente y a la vez provocador juego sensual se inclina hacia Alex. Juego que abruptamente culmina cuando Alex &lt;i&gt;decide&lt;/i&gt; alejarla&#8230; Est&#225; claro que teniendo pene, no le interesa abordarla sexualmente como &#8220;hombre&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es Alex quien penetra a &#193;lvaro. Efectivamente est&#225; interesado sexualmente en &#193;lvaro, pero no a la manera &#8220;mujer&#8221;. Ilustrando esa condici&#243;n &#8220;ambigua&#8221; tomemos una escena posterior: el padre &#8211;testigo del encuentro entre &#193;lvaro y Alex&#8211;, le cuenta a su esposa lo sucedido. Y dice: &#8220;&lt;strong&gt;Ella &lt;/strong&gt; estaba arriba&#8221;, develando, a&#250;n sin poder asumirlo, el mecanismo de desmentida por parte de ambos padres respecto de la condici&#243;n peculiar de su hija.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez propone que en la negaci&#243;n de la negaci&#243;n se trata de &#8220;Un &#8220;saber-hacer-ah&#237;-con&#8221; &lt;i&gt;savoir y faire avec&lt;/i&gt; cada vez, en acto, que evidencia el pasaje del saber a la invenci&#243;n&#8221; (p. 234)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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