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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>There are no two without three</title>
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		<dc:date>2018-05-13T00:14:13Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Bringas</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Through a tour of the role of the third in known clinical psychoanalysis and literary cases, an analysis of the Rodrigo Guerrero's film &#8220;The Third&#8221; is performed.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Love | Sex | The third&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de la Orientaci&#243;n Lacaniana&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/No-hay-dos-sin-tres' class=&#034;spip_in&#034;&gt;No hay dos sin tres&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>No hay dos sin tres</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/No-hay-dos-sin-tres</link>
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		<dc:date>2018-05-05T01:53:25Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Bringas</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mediante un recorrido sobre la funci&#243;n del tercero en conocidos casos cl&#237;nicos y literarios del psicoan&#225;lisis, se realiza un an&#225;lisis de la pel&#237;cula &#8220;El Tercero&#8221; de Rodrigo Guerrero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; amor | sexo | el tercero&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/There-are-no-two-without-three' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de la Orientaci&#243;n Lacaniana&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El encuentro con la sexualidad es traum&#225;tico para todo el mundo. A diferencia de los animales que son guiados por el instinto hacia su meta sexual, en la especie humana no hay programaci&#243;n natural acerca de c&#243;mo conducirse con el otro sexo, no est&#225; escrito. La complementariedad perfecta, lo que llamamos la media naranja que unidas forman una, no existe. La existencia del lenguaje incide en los cuerpos, y sus modos de satisfacci&#243;n; desde que hay lenguaje no hay m&#225;s armon&#237;a y el para&#237;so est&#225; perdido. No hay br&#250;jula que oriente acerca de c&#243;mo ser hombre, c&#243;mo ser mujer, ni c&#243;mo hacer pareja, no viene determinado en los genes, ni lo define la anatom&#237;a, no hay manual de instrucciones ni tutorial que nos oriente. Podr&#237;amos decir que cada vez menos desde la ca&#237;da de lo que en otras &#233;pocas orientaban a los sujetos, nos referimos a las tradiciones, los grandes ideales y de lo que llamamos &#8220;moral civilizada&#8221; en el sentido de Freud. Los estereotipos culturales sobre lo masculino y lo femenino est&#225;n en plena mutaci&#243;n. Cada uno deber&#225; arregl&#225;rselas con este agujero que es de estructura, y lo que uno construya all&#237; est&#225; abierto al malentendido, al azar, a la contingencia y a la invenci&#243;n. Tenemos un axioma lacaniano para decir esto: &#8220;la relaci&#243;n sexual no existe&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud invent&#243; el psicoan&#225;lisis en plena &#233;poca victoriana, en un r&#233;gimen que bajo las banderas del ideal y la moral, propici&#243; la represi&#243;n, la abstenci&#243;n sexual, la renuncia, la castidad, la culpa y la verg&#252;enza. El psicoan&#225;lisis surge como una respuesta a ese malestar de la civilizaci&#243;n. La Reina Victoria fue la condici&#243;n de posibilidad del psicoan&#225;lisis, discurso que surge como subversivo, como el reverso del discurso dominante, levantando represiones, agujereando los semblantes, abriendo la v&#237;a para la liberaci&#243;n del goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la reina Victoria a hoy, los tiempos sin duda han cambiado, &#8212;quiz&#225;s el psicoan&#225;lisis algo tiene que ver con ello&#8212;, y esta pel&#237;cula nos lo muestra: el lugar que tiene la sexualidad, sin duda, ha cambiado. Lo que antes era prohibido hoy est&#225; permitido, es posible, ingresa en lo cotidiano sin que implique ninguna transgresi&#243;n, se muestra en tiempo real sin pudores, culpa ni verg&#252;enza. Cuesti&#243;n que pone al psicoan&#225;lisis a preguntarse c&#243;mo estar a la altura de la subjetividad de su &#233;poca, c&#243;mo dar una respuesta al padecimiento subjetivo de hoy que no es el mismo que el de la &#233;poca de Freud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jacques-Alain Miller, en su presentaci&#243;n al Congreso de la AMP del 2016, se pregunta acerca de los cambios en la sexualidad en su r&#233;gimen actual, y nos propone definir este cambio de &#233;poca (Miller, 2014). Hoy la sexualidad es filmada y exhibida, hay un pasaje de lo privado a lo p&#250;blico propiciado por los avances tecnol&#243;gicos, de lo que llamamos la era virtual. Se trata de la difusi&#243;n masiva del porno, lo que antes implicaba una prohibici&#243;n, censura o transgresi&#243;n, ingresa a la vida cotidiana y es accesible para todos a un simple &lt;i&gt;clic&lt;/i&gt; del &lt;i&gt;mouse&lt;/i&gt; en la comodidad del propio hogar. Los tiempos cambian y el psicoan&#225;lisis cambia con la &#233;poca; es preciso, si no quiere correr el destino de ser un s&#237;ntoma olvidado. All&#237;, Miller convoc&#243; a dar cuenta de una cl&#237;nica de la pornograf&#237;a del siglo XXI. &#191;C&#243;mo incide esta exhibici&#243;n sexual al alcance de todos en las subjetividades, en los lazos, en los j&#243;venes que se inician?, &#191;podr&#225; esta exposici&#243;n, a escala global, del acto sexual en todas sus variaciones ense&#241;ar a los sujetos a c&#243;mo manejarse con el partenaire?, &#191;dan la clave?, &#191;son la soluci&#243;n al impasse sexual? Nada de eso pareciera posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya Freud se encontr&#243; con esta desarmon&#237;a radical, esa fractura, esa falta de programaci&#243;n natural entre los seres sexuados, all&#237; estamos siempre en el reino del desencuentro, el malentendido y los embrollos. La variedad de casos cl&#237;nicos que Freud nos dej&#243;, dan cuenta de que ni la sexualidad ni el deseo se dejan domesticar por las convenciones, las etiquetas ni las normas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo el caso cl&#237;nico conocido como caso Dora (Freud, 1905 [1967]), es paradigm&#225;tico. Dora, una jovencita de 18 a&#241;os, inteligente, de buena familia, es cortejada por el Sr. K., un buen candidato, que a pesar de estar casado con la se&#241;ora K coquetea con Dora. Freud se encuentra con que Dora no tiene la menor intenci&#243;n de romper este tri&#225;ngulo, y empieza a advertir el inter&#233;s que Dora tiene por la Sra. K. Este inter&#233;s radica en que para Dora, la Sra. K. tiene la clave de lo que es ser una mujer (Lacan, 1957-1958 [2010]). Para eso es que Dora necesita sostener este tri&#225;ngulo amoroso. El Sr K. es quien posibilita a Dora acceder a la Sra. K.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el Sr. K, crey&#233;ndose el destinatario del amor de Dora le dice: &#8220;mi mujer no me interesa&#8221;, &#8220;no es nada para m&#237;&#8221;, el tri&#225;ngulo fantasm&#225;tico se rompe y Dora en vez de ponerse contenta, le da una cachetada que pas&#243; a la historia del psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n Freud llega a confundir este inter&#233;s de Dora por el Sr. K con amor, y es tiempo despu&#233;s que advierte su error, agregando en una nota al pie de p&#225;gina del historial escrito, que sin duda hubo alg&#250;n error por su parte, y que hubiera debido comprender la dimensi&#243;n del apego homosexual por la Sra. K., verdadero inter&#233;s de Dora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como hist&#233;rica, ella necesita a la Otra mujer para acceder a un hombre. Ella no ama al Sr. K pero le es indispensable, y le es mucho m&#225;s indispensable que &#233;l desee a la Sra. K.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, un hombre de avanzada para la &#233;poca, sin embargo en algunos momentos pisa el palito, dirige la cura pensando en cierta complementariedad posible entre el hombre y la mujer, en que el muchacho es a la muchacha lo que el hilo a la aguja&#8230; y env&#237;a a las hist&#233;ricas a buscar al hombre correspondiente. En otro caso, sugiere a Elizabeth Von R. que se case con su cu&#241;ado cuando muere la hermana, sin darse cuenta de que ella estaba enamorada de ese hombre justamente porque era el marido de su hermana y cuando ya no lo es, Elizabeth deja de interesarse en &#233;l. El cu&#241;ado no val&#237;a como hombre sino que val&#237;a para ella por su relaci&#243;n a la Otra, aquella que para Isabel representaba el enigma de lo femenino y ten&#237;a la respuesta acerca de que es ser una mujer. Es lo que se ve claramente en Dora y que se escuchamos a&#250;n hasta nuestros d&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de que el estatuto mismo del deseo pone a jugar al tercero. Lacan dir&#225; que el deseo es el deseo del Otro, esto implica que basta que otro desee algo para que eso empiece a interesar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso del obsesivo, encontramos con asiduidad que el tercero puede ser un recurso siempre &#250;til para evitar o tornar imposible el encuentro amoroso. Distintos tri&#225;ngulos posibilitan a los sujetos mantenerse en la eterna duda y as&#237; impedir la realizaci&#243;n del deseo. &lt;br class='autobr' /&gt;
El llamado Hombre de las Ratas, caso freudiano paradigm&#225;tico, es un fiel ejemplo de como el sujeto divide el objeto de amor idealizado en la dama de sus pensamientos y el deseo degradado en la mujer cualquiera, devaluada. Esta divisi&#243;n del amor y el deseo, entre la madre y la puta posibilitan la duda al infinito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sigamos con los tri&#225;ngulos. Lacan rinde un homenaje a Marguerite Duras y su novela &lt;i&gt;El arrebato de Lol.V. Stein&lt;/i&gt; (Duras, 1987), y all&#237; subraya la funci&#243;n del tercero. Lol, la joven protagonista logra una soluci&#243;n que pasa por lo que Lacan llama el ser de a tres, luego de una escena en un baile en que su novio le es arrebatado por otra mujer, una mujer misteriosa,&lt;i&gt;femme&lt;/i&gt; fatal. Luego de un per&#237;odo que Marguerite describe como &#8220;sin palabras&#8221;, Lol encuentra una soluci&#243;n en el tri&#225;ngulo conformado por su amiga Tatiana, y su amante. Lol necesita del sost&#233;n especular del cuerpo de su amiga para sentir que ella misma tiene un cuerpo. El cuerpo de la otra le permite recuperar algo de su cuerpo, ca&#237;do luego del episodio del baile. La mirada es la protagonista de la escena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y as&#237; podr&#237;amos seguir hasta el tri&#225;ngulo m&#225;s famoso de todos: el Edipo, tri&#225;ngulo fundamental y fundante: el lugar y el modo en que cada sujeto habite este tri&#225;ngulo sentar&#225; El tercero es un nombre que en el psicoan&#225;lisis nos resulta muy familiar, hablamos de la funci&#243;n del tercero como el lugar del padre en el Edipo, funci&#243;n simb&#243;lica que viene a cortar o a intervenir en la relaci&#243;n dual madre-hijo. Tambi&#233;n est&#225; el nudo borromeo, el nudo de 3, real, simb&#243;lico e imaginario; los tres tiempos l&#243;gicos; una conferencia muy importante que Lacan dict&#243; en Roma con el nombre de &lt;i&gt;La Tercera&lt;/i&gt; (Lacan, 1974 [2010]), el tr&#237;pode de la formaci&#243;n del analista: an&#225;lisis, episteme, control, y podr&#237;amos seguir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que los casos recorridos dan cuenta es que el tercero es un fantasma recurrente desde que el mundo es mundo. Frente al agujero que implica la falta de programa que indique la relaci&#243;n perfecta con el &lt;i&gt;partenaire&lt;/i&gt;, lo que llamamos a partir de Freud el fantasma o la fantas&#237;a fundamental fija un modo de goce, en una escena imaginaria, fantaseada y repetida. Entonces el tercero es un fantasma recurrente, habr&#225; que ver que funci&#243;n cumple cada vez, en cada caso, en cada fantas&#237;a, que posibilita que solucione, que sutura, que obstaculiza. As&#237; como decimos en las novelas detectivescas, &lt;i&gt;cherchez la femme&lt;/i&gt;, podr&#237;amos decir frente a cada pareja amorosa, &#161;busquen al tercero!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo interesante que la pel&#237;cula introduce es que aqu&#237; el fantasma del tercero no queda operando a nivel de la fantas&#237;a y del deseo siempre insatisfecho, reprimido sino que se realiza, y se muestra con naturalidad, sin culpas, transgresiones ni velos en un d&#237;a como cualquier otro y en tiempo real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s la pel&#237;cula nos expone algo de este cambio de &#233;poca, de la de Freud a la nuestra, donde antes la satisfacci&#243;n pasaba m&#225;s por la renuncia y la privaci&#243;n, hoy la &#233;poca incita a no quedarse con las ganas, a cumplir las fantas&#237;as, a atravesar las inhibiciones. Hay un empuje a la satisfacci&#243;n total, en donde lo que antes se fantaseaba, hoy se realiza y se muestra, pasando as&#237; de la esfera privada a la p&#250;blica. No se trata aqu&#237; de transgresi&#243;n sino que el goce est&#225; permitido e ingresa en lo cotidiano.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_494 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_tercero.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_tercero.jpg?1754362421' width='500' height='715' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Considero a destacar como la pel&#237;cula muestra el protagonismo que tiene la mirada en sus personajes. Hay una satisfacci&#243;n o gustito de mirar, a la que Lacan le dio el estatuto de pulsi&#243;n, la llamada pulsi&#243;n esc&#243;pica. Glotoner&#237;a de la mirada que se muestra en distintas escenas, desde el encuentro en la &lt;i&gt;webcam&lt;/i&gt;, en la ducha, mirar desde el balc&#243;n como gozan los vecinos, un mundo transparente, pan&#243;ptico, sin velos, en donde todo se ve, rasgo de esta &#233;poca en donde el ojo est&#225; en el lugar dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta l&#237;nea propongo pensar la escena final en donde aparece esa voz en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; de la profesora de arquitectura hablando de c&#243;mo hacer un plano o una maqueta en perspectiva, y el punto principal, el punto de fuga, ese punto a donde se dirige o fija la mirada, y hacia donde convergen los distintos planos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La escena de la cama trasmite una uni&#243;n de 3 cuerpos que pareciera querer encastrar como piezas de un rompecabezas, imagen de potencia, y de armon&#237;a, goce pleno, nada falta, nada sobra. Uno de los personajes lo enuncia en el balc&#243;n: hombres, mujeres y animales, todo el mundo copulando a la vez, acabando todos juntos, y que el mundo explote, imagen de un goce universal, total, &#191;despu&#233;s de eso qu&#233; m&#225;s? solo queda la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nada pareciera empa&#241;ar la satisfacci&#243;n, no aparecen los afectos t&#237;picos como los celos, o la rivalidad, ni el cl&#225;sico tercero excluido. La pel&#237;cula nos muestra una escena de tres que hacen uno, especie de fusi&#243;n sin resto ni p&#233;rdida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es como si el tercero anudara algo de esta pareja, suturara una hiancia que se pone en juego en la conversaci&#243;n durante la cena, all&#237; cuando ingresa la palabra aparecen las discordias t&#237;picas de la comedia de los sexos, &#8220;&#8230;que tu mam&#225;, que la m&#237;a, que por qu&#233; cocinaste remolacha que no me gusta&#8230; mir&#225; como sos&#8230;&#8221;, en fin, los desencuentros, la seducci&#243;n, los miedos, el paso del tiempo, la calvicie, incluso la muerte se hacen presentes. &#8220;Despu&#233;s de 8 a&#241;os algo hay que inventar&#8221; y el tercero estuvo presente desde el inicio de la relaci&#243;n, hab&#237;a dos que estaban atr&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es muy interesante esa &#8220;cita de a tres&#8221;, esa conversaci&#243;n en tiempo real de la cena, en apariencia banal. Algunas perlitas son: estos sujetos hipermodernos, que reivindican su derecho a gozar y a sostener su orientaci&#243;n sexual por fuera de las tradiciones, cuando empiezan a hablar de ellos mismos, terminan hablando de la parentela, del pap&#225; y la mam&#225;, sobre todo de la mam&#225;, &#8220;del Edipo no resuelto&#8221; &#191;Esto demuestra la vigencia del Edipo m&#225;s all&#225; de los tiempos? Quiz&#225;s estos personajes representan algo as&#237; como una generaci&#243;n bisagra, la nuestra, el momento de un cambio de paradigma, el fin o la ca&#237;da de la familia tradicional, del pap&#225; y la mam&#225; y el inicio de nuevas formas de enlazarse o de &#8220;hacer familia&#8221; por fuera de las convenciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y finalmente, sin duda, &#8220;el&#8221; detalle de la pel&#237;cula: el signo del amor entre ellos no es ni la potencia, ni la belleza, ni los cuerpos musculosos, ning&#250;n semblante f&#225;lico. Aquello que los encontr&#243; fue &#8220;la cara de monito&#8221; &#250;nico signo de verg&#252;enza, de pudor, de timidez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Constatamos as&#237;, una vez m&#225;s, que en la era del imperio de la imagen y de la exhibici&#243;n de lo que hay, de lo que se tiene, de ese empuje a mostrar todo lo propio de la &#233;poca, el amor a&#250;n, se dirige a lo que falta en el otro. Es un dato pintoresco en estos estos sujetos que parecieran no intimidarse por nada, que se dicen de todo, y hacen de todo, sin tapujos sexuales, sin inhibiciones ni pudores. Sin embargo, en alg&#250;n lado, aparece la verg&#252;enza y all&#237; se produce el encuentro amoroso. All&#237; Federico, personaje que representa al tercero en la pareja dice: &#8220;yo tambi&#233;n hubiese ca&#237;do rendido&#8221;, signo de amor en donde se encuentran los tres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y en este punto les propongo pensar que la pel&#237;cula deja de ser pornograf&#237;a, tal como la clasifican en los sitios web, para transformarse en una historia de amor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En fin, la &#8220;cara de monito&#8221;, ese abrazo que intenta anudar a los tres, las risas y las miradas, anuncian lo que el d&#237;a despu&#233;s, se enuncia: &#8220;&#191;vas a volver?, &#191;me van a invitar?&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se&#241;al de que lo contingente se torna necesario y a partir de aqu&#237; podemos decir que ya no se trata de &#8220;s&#243;lo sexo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sabemos qu&#233; sucedi&#243; o c&#243;mo sigue; nadie lo sabe, porque hoy, como ayer, como siempre, pero hoy m&#225;s que nunca, no est&#225; escrito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Duras, M. (1987). &lt;i&gt;El arrebato de Lol.V. Stein&lt;/i&gt;. Barcelona: Tusquets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1905 [1967]) &#8220;An&#225;lisis fragmentario de una Histeria&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas, Tomo II, L&#243;pez Ballesteros.&lt;/i&gt; Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1967) &#8220;La Histeria&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas, Tomo. I, L&#243;pez Ballesteros&lt;/i&gt;. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1967). &#8220;An&#225;lisis de un caso de neurosis obsesiva&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas, Tomo II, L&#243;pez Ballesteros&lt;/i&gt;. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1957-1958 [2010]) &#8220;Las formaciones del inconsciente&#8221; en &lt;i&gt;El seminario de Jacques Lacan. Libro 5&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2010). &#8220;Homenaje a Marguerite Duras, del Rapto de Lol. V. Stein&#8221; en &lt;i&gt;Intervenciones y textos 2&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J, (1974 [2010]). &#8220;La Tercera&#8221; en &lt;i&gt;Intervenciones y textos 2&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J-A. (8 de octubre de 2014). &lt;i&gt;El inconsciente y el cuerpo hablante&lt;/i&gt;. Recuperado el 20 de julio de 2016, de Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis: &lt;a href=&#034;http://www.wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina=4&amp;intPublicacion=13&amp;intEdicion=9&amp;intIdiomaPublicacion=1&amp;intArticulo=2742&amp;intIdiomaArticulo=1&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina=4&amp;intPublicacion=13&amp;intEdicion=9&amp;intIdiomaPublicacion=1&amp;intArticulo=2742&amp;intIdiomaArticulo=1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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