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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Mad Men y la realidad de las mujeres: un an&#225;lisis hist&#243;rico</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-y-la-realidad-de-las-mujeres-un-analisis-historico</link>
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		<dc:date>2018-08-28T13:17:41Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Busquier</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este art&#237;culo se analiza la propuesta te&#243;rica de Betty Friedan desarrollada en su obra &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt; publicada en 1963 que, medio siglo despu&#233;s, este an&#225;lisis se encuentra a&#250;n vigente en nuestro contexto. Adem&#225;s de los planteos de dicha autora, se exponen algunas escenas y di&#225;logos de la serie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; de Matthew Weiner (2007-2015) ubicada temporalmente en la d&#233;cada del sesenta en la ciudad de Nueva York, periodo que coincide con la Segunda Ola del feminismo en Estados Unidos y el contexto donde impact&#243; el an&#225;lisis desarrollado por Friedan. En esta serie donde se muestra el d&#237;a a d&#237;a de una agencia publicitaria, pueden verse gran cantidad de menciones a los reclamos impulsados por las feministas de esa d&#233;cada y diversas situaciones en las que las mujeres eran ubicadas en un lugar secundario, como tambi&#233;n suced&#237;a (y sucede) en la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Feminismo | Segunda Ola | mujeres | agencia publicitaria&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-men-et-la-realite-des-femmes-une-analyse-historique' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-and-the-reality-of-women-a-historical-analysis' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-08-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Lic. en Historia. Facultad de Filosof&#237;a y Humanidades.&lt;br class='autobr' /&gt;
Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diversas motivaciones son las que impulsan la escritura de este art&#237;culo y una de las m&#225;s importantes tiene que ver con el momento pol&#237;tico y social que transcurre en estos tiempos donde las denuncias por abusos sexuales y acosos est&#225;n presentes cotidianamente en los medios de comunicaci&#243;n; en el Congreso se discute una ley para legalizar la interrupci&#243;n del embarazo; y se ponen en tela de juicio diversas situaciones de la vida cotidiana que antes parec&#237;an &#8220;normales&#8221; y ahora son identificadas como violencias hacia las mujeres&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Si bien en este art&#237;culo nos enfocamos en las violencias y la discriminaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, estos tres ejemplos son apenas una peque&#241;a parte de todo lo que se viene debatiendo actualmente en nuestra sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es por eso que resultan fundamentales los aportes que puedan realizarse desde los diferentes &#225;mbitos, instituciones, organizaciones y partidos pol&#237;ticos y diversas disciplinas, siendo una de ellas las Ciencias Sociales y, en particular, la historia. Consideramos que un an&#225;lisis hist&#243;rico de las problem&#225;ticas que enfrentaron las mujeres resulta sumamente importante a la hora de comprender la situaci&#243;n actual. A partir de ello, en este escrito se analizan los principales postulados de Betty Friedan (1963) expuestos en &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Friedan fue una escritora y te&#243;rica feminista que marc&#243; los debates de la Segunda Ola del feminismo de los Estados Unidos durante la d&#233;cada del sesenta&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El t&#233;rmino &#8220;olas&#8221; busca, a trav&#233;s de la met&#225;fora, enunciar que las diversas (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Tomando como punto de partida sus estudios en psicolog&#237;a social, la autora public&#243; en 1963 &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;, resultado de un trabajo investigativo que realiz&#243; a partir de su desempe&#241;o como redactora y periodista en algunas revistas femeninas durante la d&#233;cada del cincuenta y que, medio siglo despu&#233;s, su an&#225;lisis se encuentra a&#250;n vigente en nuestro contexto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s de los planteos de dicha autora, se describen algunas escenas y di&#225;logos de la serie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; de Matthew Weiner que comenz&#243; en el 2007 y finaliz&#243; en el 2015, ubicada temporalmente en la d&#233;cada del sesenta en la ciudad de Nueva York, periodo que coincide con la Segunda Ola del feminismo y el contexto donde impact&#243; el an&#225;lisis desarrollado por Friedan. En esta serie donde se muestra el d&#237;a a d&#237;a de una agencia publicitaria, pueden verse gran cantidad de menciones a los reclamos impulsados por las feministas de la d&#233;cada del sesenta en Estados Unidos y diversas situaciones en las que las mujeres eran ubicadas en un lugar secundario, tal como tambi&#233;n suced&#237;a (y sucede) en la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El inicio de la Segunda Ola del feminismo se situ&#243; en 1949 con la publicaci&#243;n de El &lt;i&gt;Segundo Sexo&lt;/i&gt; de Simone de Beauvoir y el comienzo de una serie de debates que permitieron replantearse el lugar que ocupaban las mujeres en la sociedad y el modo en que se fue construyendo su posici&#243;n secundaria a lo largo de la historia. La publicaci&#243;n de esta obra, adem&#225;s, permiti&#243; que las feministas de los a&#241;os posteriores se cuestionaran, entre otras cosas, las estructuras que sosten&#237;an la desigualdad entre varones y mujeres y las pr&#225;cticas establecidas por el sentido com&#250;n que avalaban esa desigualdad y reforzaban la idea de que las mujeres eran &#8220;naturalmente&#8221; d&#243;ciles, subordinadas y abocadas a la vida dom&#233;stica y a la maternidad (Evans, 2004:1-2). Es por ello que, las feministas de la Segunda Ola se diferenciaban de aquellas de la Primera Ola argumentando que la igualdad de derechos no se reduc&#237;a meramente al plano pol&#237;tico y civil, sino que deb&#237;a alcanzarse en todas las esferas de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro de los escritos con una importante trascendencia dentro de la Segunda Ola fue &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;, de Betty Friedan (1963). All&#237;, la autora explicaba que la &#8220;m&#237;stica de la feminidad&#8221; correspond&#237;a a una construcci&#243;n social de lo &#8220;esencialmente femenino&#8221; impulsada por las revistas femeninas, la publicidad y los libros de autoayuda (Friedan en Valc&#225;rcel, 2009: 10-13). Esto, adem&#225;s, generaba cierto malestar y, en algunos casos, llegaba a traer problemas de salud para las mujeres que se encontraban constantemente buscando esa &#8220;m&#237;stica de la feminidad&#8221;. De esta manera, Friedan sosten&#237;a que psicoterapeutas, empresarios y publicistas trabajaban de manera conjunta para dise&#241;ar una forma de vida que se convert&#237;a en algo inhabitable para gran cantidad de mujeres (Valc&#225;rcel, 2009: 10-13)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A los fines de este escrito, cuando hablamos de &#8220;las mujeres&#8221; nos referimos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt; pon&#237;a en evidencia la existencia de un &#8220;malestar que no tiene nombre&#8221; que sufr&#237;an las amas de casa que dedicaban sus vidas al trabajo dom&#233;stico no remunerado a jornada completa, siendo el matrimonio y la familia, una de sus mayores aspiraciones y, al mismo tiempo, este &#8220;ideal de vida&#8221; produc&#237;a una sensaci&#243;n de malestar al buscar esa &#8220;perfecci&#243;n femenina&#8221; (Friedan en Valc&#225;rcel, 2009: 10-13)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el siguiente apartado, entonces, se enumeran algunos de los puntos m&#225;s importantes desarrollados por Betty Friedan en su obra y diversas escenas y di&#225;logos de la serie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; donde se ve reflejada la situaci&#243;n de las mujeres en Estados Unidos en la d&#233;cada del sesenta. Para ello, tomamos a cuatro personajes principales de la serie (Betty Draper, Peggy Olson, Megan Calvet y Joan Holloway), lo que permite establecer un di&#225;logo entre los enunciados te&#243;ricos de dicha autora y lo expresado en la serie sobre la realidad de las mujeres de aquellos a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;El malestar que no tiene nombre&#8221; y la realidad de las mujeres en Mad Men&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), las mujeres estadounidenses accedieron a los puestos de trabajo vacantes que hab&#237;an abandonado los varones al retirarse a participar en la guerra. Este proceso, si bien signific&#243; un avance en t&#233;rminos de igualdad y les permiti&#243; obtener cierta autonom&#237;a econ&#243;mica, puso en evidencia el lugar secundario que, a pesar de su ingreso en el mercado laboral, segu&#237;an ocupando en la sociedad sin poder obtener puestos de mayor jerarqu&#237;a ni salarios m&#225;s altos que sus compa&#241;eros varones. Adem&#225;s, las mujeres deb&#237;an enfrentar una doble jornada laboral: en el trabajo propiamente dicho y en el hogar con las tareas dom&#233;sticas y de cuidado no remuneradas (Perona, 2007: 16).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los varones que regresaron de la guerra recuperaron sus puestos de trabajo y las mujeres que hab&#237;an decidido iniciar una carrera universitaria o adquirir un empleo como asalariadas, progresivamente fueron abandonando dichas aspiraciones para retornar a sus hogares y dedicarse exclusivamente a las tareas dom&#233;sticas y de cuidado. Las revistas femeninas, por su parte, se encargaron de generar un discurso para reforzar la idea de abandonar esos trabajos y dedicarse a ser madres y esposas a tiempo completo (Valc&#225;rcel, 2009: 12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, seg&#250;n la mirada de Friedan, se fue construyendo un ideal de mujer, abocada a las tareas dom&#233;sticas y al cuidado de sus hijos y esposos; preocupada por mantener la casa limpia y en orden; y atendiendo a los cuidados de belleza para &#8220;estar a la moda&#8221;. Los esfuerzos por mantener al d&#237;a todas estas exigencias produc&#237;an una incomodidad, un descontento, un malestar, al que la autora, a partir de un an&#225;lisis discursivo de las revistas femeninas de la &#233;poca y entrevistas realizadas a las amas de casa, denomin&#243; &#8220;el malestar que no tiene nombre&#8221; (Friedan, 2009 [1963]: 18).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando como referencia lo reflejado en la serie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; esto se repite en gran cantidad de cap&#237;tulos ya que, al tratarse de una agencia publicitaria, el escritor de la serie construye gran cantidad de di&#225;logos donde los publicistas discuten estrategias de mercado apuntando a esas amas de casa que buscaban un ideal de belleza estandarizado y, al mismo tiempo, satisfacer las exigencias de sus maridos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, en uno de los cap&#237;tulos se los puede ver discutiendo sobre la mejor estrategia para llevar al mercado unos guantes de goma para lavar los platos donde el slogan se basaba en que las amas de casa deb&#237;an tener las manos suaves para acariciar a sus maridos. En otro cap&#237;tulo podemos ver c&#243;mo, a partir de un estudio de &lt;i&gt;focus group&lt;/i&gt; realizado en la agencia, los creativos llegan a la conclusi&#243;n de que las mujeres buscaban verse j&#243;venes y bellas por m&#225;s tiempo y as&#237; poder conquistar a un futuro marido o &#8220;mantener enamorados&#8221; a sus maridos actuales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las protagonistas, Betty Draper, primera esposa del director de la empresa y personaje principal de la serie, Donald Draper, encarna a la perfecci&#243;n este ideal de mujer: ama de casa, madre, esposa, que se ocupa constantemente de las tareas dom&#233;sticas y de cuidado, mantiene impecable la casa alojada en un barrio residencial apartado de la ciudad, comparte recetas de cocina y tips de belleza y limpieza con sus vecinas y, al mismo tiempo, expresa una insatisfacci&#243;n y vac&#237;o constantes que no puede explicar con palabras, un &#8220;malestar que no tiene nombre&#8221;, lo que la lleva a asistir a sesiones de an&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Friedan, a partir de su investigaci&#243;n, pudo descubrir que ese malestar que las mujeres atravesaban en su vida privada era algo compartido entre todas las mujeres entrevistadas y que los medios de comunicaci&#243;n y las revistas femeninas desestimaban argumentando que se deb&#237;a a varios factores como, por ejemplo, una mala preparaci&#243;n para las tareas dom&#233;sticas, la falta de un jefe que controlara dicho trabajo o que simplemente era parte de la esencia femenina (Friedan, 2009 [1963]: 56-60). Para la autora, esa sensaci&#243;n era producida por la b&#250;squeda de la &#8220;realizaci&#243;n femenina&#8221; que en ese momento consist&#237;a en formar una familia, ocuparse de las tareas dom&#233;sticas y de cuidado a la perfecci&#243;n y mantener una imagen &#8220;femenina&#8221; y acorde a los par&#225;metros de belleza de la &#233;poca (Friedan, 2009 [1963]: 63).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, Friedan explicaba que las revistas femeninas ofrec&#237;an consejos sobre c&#243;mo llevar adelante esa &#8220;realizaci&#243;n femenina&#8221; y &#8220;conseguir un buen marido&#8221;, junto con indicaciones y ense&#241;anzas sobre c&#243;mo limpiar, cocinar, coser y todo tipo de tareas dom&#233;sticas. Tambi&#233;n se difund&#237;an ciertos par&#225;metros de belleza que las amas de casa deb&#237;an adquirir. A todo esto, la autora lo denomin&#243; &#8220;la m&#237;stica de la feminidad&#8221; (Friedan, 2009 [1963]: 81).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta al mercado y al consumo, seg&#250;n Friedan, &#8220;la m&#237;stica de la feminidad&#8221; tambi&#233;n implic&#243; una ampliaci&#243;n y complejizaci&#243;n de las tareas dom&#233;sticas, fomentando la producci&#243;n y la venta de nuevos electrodom&#233;sticos con una mayor sofisticaci&#243;n, algo que la autora denomin&#243; &#8220;la tecnificaci&#243;n del hogar&#8221;. Junto con esto, tambi&#233;n se produjeron migraciones internas desde las ciudades hacia los barrios residenciales, lo que gener&#243; un aumento en el consumo de ciertos muebles y electrodom&#233;sticos para equipar los nuevos hogares (Friedan, 2009 [1963]: 299-300).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, este traslado a los barrios residenciales significaba que las mujeres abandonaran sus estudios o profesiones para dedicarse al trabajo dom&#233;stico &#8220;a jornada completa&#8221;. En este punto, Friedan establec&#237;a una simetr&#237;a entre &#8220;el malestar que no tiene nombre&#8221;, que muchas veces llevaba a las mujeres a tener problemas de alcoholismo, obesidad, depresi&#243;n, adicci&#243;n a psicof&#225;rmacos, etc&#233;tera, y el malestar que pod&#237;a sentir un var&#243;n si no estaba a gusto con su trabajo en una f&#225;brica o una empresa, buscando librarse de ese malestar de la misma manera que podr&#237;a hacerlo una ama de casa (Friedan, 2009 [1963]: 309).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto puede verse reflejado en el personaje de Betty Draper que en varias oportunidades se la ve aburrida en su casa ubicada en un barrio residencial, acompa&#241;ada de bebidas alcoh&#243;licas y gran cantidad de cigarrillos. Tambi&#233;n, al final de la serie, cuando ya se encuentra casada con su nuevo marido Henry Francis, la vemos sometida a estrictas dietas para bajar de peso y bastante preocupada por las transformaciones en su cuerpo producto de su &#250;ltimo embarazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro de los cambios que aconteci&#243; en Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial fue la preocupaci&#243;n por parte del Estado por la tasa de crecimiento poblacional. Entre las d&#233;cadas del cincuenta y sesenta hubo una intensificaci&#243;n de las pol&#237;ticas estatales apuntadas a regular el crecimiento poblacional que tom&#243; diversas formas y estrategias dependiendo el contexto (Federici, 2011). En este marco, Estados Unidos fue una de las principales potencias en llevar adelante diversas pol&#237;ticas de planificaci&#243;n familiar y controles de natalidad, no solo en el territorio norteamericano, sino tambi&#233;n en diversos pa&#237;ses de Latinoam&#233;rica, con la colaboraci&#243;n de distintas entidades privadas como la &lt;i&gt;Fundaci&#243;n Ford&lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;Fundaci&#243;n Rockefeller&lt;/i&gt; (Felitti, 2009: 56-58).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este contexto de crecimiento poblacional, encajaba perfectamente en el ideal de vida de las mujeres de clase media abocadas al cuidado de sus familias al que hac&#237;a referencia Friedan y vemos en &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;. Es por ello que el feminismo de la Segunda Ola, entre otras cosas, se manifest&#243; a favor de los derechos sexuales, del derecho a vivir la sexualidad libremente y de poder tener un control propio sobre la esfera de la reproducci&#243;n, reclamos que las diferenciaban de las feministas de la Primera Ola que buscaban el derecho al voto femenino (Guerra Palmero, 2006: 84).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; esto se observa en tres personajes que se enfrentan con la situaci&#243;n de decidir si continuar con su embarazo o no: Peggy Olson, secretaria de Draper que luego fue ascendida al cargo de creativa siendo la &#250;nica mujer en un grupo de varones; Megan Calvet, tambi&#233;n secretaria de Draper que se convirti&#243; en su segunda esposa; y Joan Holloway, jefa de secretarias de la empresa que al final de la serie forma parte del equipo de socios de la agencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Olson, ella elige continuar con el embarazo pero d&#225;ndolo en adopci&#243;n, algo que la averg&#252;enza demasiado ya que fue producto de una relaci&#243;n &#237;ntima con uno de sus compa&#241;eros de trabajo que era casado y por su pertenencia a una familia conservadora y religiosa. Aqu&#237; vemos c&#243;mo opera ese mandato social y ese ideal de mujer que ten&#237;a como &#250;nico destino dedicarse a conformar una familia esforz&#225;ndose por ser la mejor esposa y madre. Por el contrario, Peggy decide rechazar ese mandato y continuar con su carrera profesional, algo que la llevar&#225; a posicionarse como una de las creativas m&#225;s importantes de la empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Megan Calvet, en el cap&#237;tulo 3 de la sexta temporada, ya casada y conviviendo con Donald, sufre un aborto espont&#225;neo y, conversando con una amiga, se muestra un tanto culpable pero aliviada por dicho suceso:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Megan: - Ahora me siento tan culpable.&lt;br class='manualbr' /&gt;Amiga: -&#191;De qu&#233; tienes que sentirte culpable? &#191;Qu&#233; dijo Don?&lt;br class='manualbr' /&gt;Megan: - No se lo he contado. Han sido unas semanas dif&#237;ciles. No s&#233; por qu&#233;. Es decir, lo s&#233;. Te criaron de la misma manera que a m&#237;. No paro de o&#237;r a la Hermana Eugenie en mi cabeza. Soy una persona horrible.&lt;br class='manualbr' /&gt;Amiga: - No eres una persona horrible.&lt;br class='manualbr' /&gt;Megan: - No, si lo soy. Digo, &#191;quedar embarazada ahora, en este momento? No sab&#237;a qu&#233; quer&#237;a hacer y me sent&#237; aliviada que no tuviera que hacer nada.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si bien no fue una decisi&#243;n de Megan, no pudo evitar sentirse aliviada ante la interrupci&#243;n de su embarazo. Continuar con esa maternidad hubiese atentado con su carrera profesional como actriz que en ese momento se encontraba en pleno crecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, Joan, jefa de secretarias de la empresa, queda embarazada de su amante, Roger Sterling, socio fundador de la agencia, quien le propone acompa&#241;arla si ella decid&#237;a realizarse un aborto. Por el contrario, Joan elije continuar sola con su embarazo y en los &#250;ltimos cap&#237;tulos de la serie, luego de divorciarse y liberarse de su marido que la maltrataba y convertirse en una de las socias de la empresa, se la ve como una ejecutiva y una madre soltera, logrando la admiraci&#243;n de muchas mujeres de la agencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto el personaje de Pegy Olson como el de Megan Calvet y el de Joan Holloway, no responden a los par&#225;metros del sujeto mujer de aquella &#233;poca que s&#237; encarna a la perfecci&#243;n el personaje de Betty Draper. A nuestro entender, esa elecci&#243;n por parte del creador de la serie no fue algo aleatorio sino que fue construido intencionalmente. Durante toda la serie, Weiner trata de mostrarnos distintos tipos de mujeres y c&#243;mo ese lugar secundario que ellas ocupaban en la sociedad, repercut&#237;a de diferentes maneras en sus vidas personales. Ya sea, como en el caso de Betty, tratando de alcanzar ese ideal de mujer, ama de casa, madre y esposa, o como en los casos de Pegy, Megan y Joan que constantemente buscaban romper con esos est&#225;ndares y mandatos, priorizando sus carreras y deseos personales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En conclusi&#243;n, seg&#250;n Friedan, la &#8220;m&#237;stica de la feminidad&#8221; no fue producto de un solo factor sino que se debi&#243; a la articulaci&#243;n de una serie de elementos como las pol&#237;ticas de planificaci&#243;n familiar, la producci&#243;n y el fomento del consumo de electrodom&#233;sticos, las migraciones hacia los barrios residenciales, el abandono por parte de las mujeres de sus trabajos remunerados y sus estudios universitarios, la discriminaci&#243;n laboral y los ideales de belleza difundidos por las revistas femeninas, entre muchas otras causas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras finales: el legado de Betty Friedan y los aportes de Mad Men&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt; fue el resultado de un trabajo investigativo que realiz&#243; Betty Friedan a partir de su desempe&#241;o como redactora y periodista en algunas revistas femeninas durante la d&#233;cada del cincuenta pero, tambi&#233;n signific&#243;, seg&#250;n palabras de la propia autora, una liberaci&#243;n personal de &#8220;la m&#237;stica de la feminidad&#8221; a la que ella tambi&#233;n se encontraba atada como madre y esposa. Al final de su libro, la autora relata c&#243;mo, en 1969, finalmente decidi&#243; divorciarse de su marido y abandonar la &#8220;realizaci&#243;n femenina&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los legados m&#225;s importante que a nuestro entender nos dej&#243; dicha obra fue la exteriorizaci&#243;n de las dificultades que deb&#237;an enfrentar las amas de casa en Estados Unidos en el periodo de las d&#233;cadas del cincuenta y sesenta, es decir, hacer expl&#237;citas y visibilizar sus experiencias individuales y privadas para constituir la idea de que ese malestar era colectivo y compartido por muchas otras mujeres, lo que tambi&#233;n permiti&#243; delimitarlas como grupo social. Concepto que a&#241;os m&#225;s adelante se converti&#243; en la emblem&#225;tica frase: &#8220;lo personal es pol&#237;tico&#8221; impulsada por las feministas estadounidenses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; no se queda atr&#225;s: de manera muy clara y reflejando la realidad de aquellas mujeres casi a la perfecci&#243;n, logra sintetizar en el personaje de Betty Draper, luego Betty Frances, la b&#250;squeda por ese ideal de mujer al que todas aspiraban y que, al mismo tiempo, tambi&#233;n tra&#237;a como consecuencia &#8220;un malestar que no tiene nombre&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro aporte que podemos identificar en el escrito de Friedan es la idea de que exist&#237;a un discurso social com&#250;n emitido por los medios de comunicaci&#243;n, las empresas y las revistas femeninas sobre un ideal de mujer, con ciertos par&#225;metros de belleza, que las amas de casa deb&#237;an seguir. En la actualidad, resulta m&#225;s sencillo realizar un an&#225;lisis sobre las caracter&#237;sticas de la d&#233;cada del cincuenta y sesenta en Estados Unidos, pero considerando que Friedan produjo este escrito en dicho contexto, adquiere otra relevancia, no solo el aporte que nos ofrece en la actualidad, sino que tambi&#233;n fue fundamental para el feminismo de la Segunda Ola entender el lugar que ocupaban las mujeres en la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese mismo sentido, &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; logra expresar perfectamente ese discurso social en tanto se trataba de una agencia publicitaria donde no solo vemos las historias de vida particulares de sus protagonistas y c&#243;mo las atravesaba ese discurso, sino que tambi&#233;n dicha agencia era productora de ese ideal de belleza y de mujer de la &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, y quiz&#225;s uno de los legados m&#225;s importantes de la obra de Fridan, fue la trayectoria de la autora como militante feminista, fundadora de la &lt;i&gt;National Organization for Women&lt;/i&gt; (NOW) en 1966, una de las organizaciones de mujeres m&#225;s trascendente durante la d&#233;cada del sesenta y setenta en Estados Unidos que, seg&#250;n palabras de Friedan, surgi&#243; a partir de la necesidad de construir &#8220;un movimiento que nos ayudara a superar la m&#237;stica de la feminidad y a participar en calidad de iguales en la corriente general de la sociedad&#8221; (Friedan, 2009 [1963]: 24). Dentro de las iniciativas m&#225;s importantes que llev&#243; adelante la NOW fue la lucha por la legalizaci&#243;n del aborto, que finalmente fue obtenida en 1973, y otras iniciativas por la igualdad para las mujeres en &#225;mbitos como el laboral, el jur&#237;dico y el econ&#243;mico donde acompa&#241;aron a las mujeres en diversas instancias judiciales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con todo esto, a pesar de las cr&#237;ticas que diversas feministas realizaron sobre &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt; y las iniciativas de la NOW, catalogadas muchas veces de manera peyorativa como meramente parlamentarias, no podemos negar el valioso aporte que nos dej&#243; este escrito, en tanto marc&#243; los debates y acciones pol&#237;ticas que se desarrollaron durante la Segunda Ola feminista y los a&#241;os posteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actualmente, resulta sumamente necesario tener presentes estos aportes ya que nos encontramos en un contexto donde muchos de los planteos que realizaron las feministas de la Segunda Ola se presentan como algo tan vigente como urgente; y es importante, adem&#225;s, realizar estos recorridos hist&#243;ricos para abordar de una manera m&#225;s comprometida los debates sobre las problem&#225;ticas que actualmente enfrentamos las mujeres para, de esa manera, realizar las acciones necesarias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliograf&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;BEAUVOIR, S. [1949] &lt;i&gt;El Segundo Sexo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Debolsillo. 2007.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;EVANS, S. &lt;i&gt;Tidal Wave. How women changed America at century's end&lt;/i&gt;. EEUU: Free Press. 2004.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;FEDERICI, S. &lt;i&gt;Calib&#225;n y La Bruja. Mujeres, cuerpo y acumulaci&#243;n originaria.&lt;/i&gt; Colecci&#243;n nociones comunes. Buenos Aires: Tinta Lim&#243;n Ediciones. 2011.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;FELITTI, K. &#8220;Derechos reproductivos y pol&#237;ticas demogr&#225;ficas en Am&#233;rica Latina&#8221;. &lt;i&gt;&#205;conos. Revista de Ciencias Sociales&lt;/i&gt;. Quito: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede Acad&#233;mica de Ecuador. N&#176; 35. Septiembre de 2009, pp. 55-66.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;FRIEDAN, B. [1963] &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;. Madrid: Ediciones C&#225;tedra. 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;GUERRA PALMERO, M. J. &#8220;Algunas notas sobre feminismo global: mujeres, culturas e igualdad&#8221;. FEMEN&#205;AS, M. L. (Comp). &lt;i&gt;Feminismos de Par&#237;s a La Plata&lt;/i&gt;.Buenos Aires: Cat&#225;logos. 2006, pp. 81-96.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;HEWITT, N. &lt;i&gt;No Permanent Waves. Recasting Histories of U.S. Feminist.&lt;/i&gt; EEUU: Rutgers University Press. 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;KROLOKKE, C y SCOTT SORENSE, A. &lt;i&gt;Gender Communication Theories and Analyses: From Silence to Performance&lt;/i&gt;. USA: Sage Publications. 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;LAUGHLIN, K. &#8220;Is It Time to Jump Ship? Historians Rethink the Waves Metaphor: Introduction&#8221;. &lt;i&gt;FeministFormations&lt;/i&gt;. Vol. 22, N&#176; 1. 2010, pp. 76-135.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;PERONA, A. &#8220;El Feminismo Liberal Estadounidense de posguerra: Betty Friedan y la Refundaci&#243;n del Feminismo Liberal&#8221;. AMOR&#211;S, C. y de MIGUEL, A. &lt;i&gt;Teor&#237;a Feminista: de la Ilustraci&#243;n a la Globalizaci&#243;n. Del Feminismo Liberal a la Posmodernidad&lt;/i&gt;. Madrid: Minerva Ediciones. 2007, pp. 13-34.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;VALC&#193;RCEL, A. &#8220;Presentaci&#243;n&#8221;. FRIEDAN, B. [1963] &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;. Madrid: Ediciones C&#225;tedra. 2009, pp. 9-16.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Si bien en este art&#237;culo nos enfocamos en las violencias y la discriminaci&#243;n que enfrentaron y enfrentan las mujeres en particular, es importante se&#241;alar que existen otras identidades sexo-gen&#233;ricas, &#8220;minor&#237;as&#8221; sexuales y disidencias que tambi&#233;n se encuentran atravesadas por diversos tipos de violencias, discriminaciones y opresiones.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El t&#233;rmino &#8220;olas&#8221; busca, a trav&#233;s de la met&#225;fora, enunciar que las diversas etapas que se desarrollaron en el movimiento feminista no corresponden a procesos cerrados con una fecha de inicio y una de finalizaci&#243;n, sino que se trata de momentos con una mayor cantidad de debates, acciones pol&#237;ticas y producciones te&#243;ricas y otros donde esto sucede en menor cantidad pero siempre en constante movimiento y construcci&#243;n (Hewitt, 2010: 1-2 y Laughlin, 2010: 76-77). En ese sentido, decimos que la Primera Ola del feminismo se desarroll&#243; a fines del siglo XIX y principios del XX en Europa y Estados Unidos, en el marco del proceso de industrializaci&#243;n y liberalismo econ&#243;mico y pol&#237;tico que atravesaban ambas regiones. Dentro de los planteos centrales que desarrollaron las feministas de la Primera Ola, encontramos aquellos que se relacionaban centralmente con la exigencia de un igual acceso de oportunidades, tanto para los varones como para las mujeres, es por ello que las luchas que se llevaron a cabo giraban principalmente en torno al derecho al voto femenino (Krolokke y Scott Sorensen, 2006: 1).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A los fines de este escrito, cuando hablamos de &#8220;las mujeres&#8221; nos referimos a mujeres blancas y de clase media entendiendo que el plural &#8220;mujeres&#8221; incluye otros colectivos y grupos de mujeres pero, de acuerdo con los postulados de Friedan en &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;, la autora explicita que aboc&#243; su investigaci&#243;n solo a un grupo de mujeres y no a la totalidad del colectivo, por lo que en este ensayo tambi&#233;n haremos referencia a ese grupo espec&#237;fico de mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Mad men et la r&#233;alit&#233; des femmes : une analyse historique</title>
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		<dc:date>2018-07-24T23:42:34Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Busquier</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#233;sum&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cet article analyse la proposition th&#233;orique d&#233;velopp&#233;e par Betty Friedan dans son livre &lt;i&gt;La Femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; publi&#233; en 1963. Un demi-si&#232;cle plus tard cette analyse est encore en vigueur dans notre contexte social. Outre l'exposition des positionnements de l'auteure, nous pr&#233;sentons quelques sc&#232;nes et dialogues extraits de la s&#233;rie t&#233;l&#233;vis&#233;e &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, cr&#233;e et produite par Matthew Weiner (2007-2015), historiquement situ&#233;e &#224; New York pendant les ann&#233;es soixante, p&#233;riode qui co&#239;ncide avec la deuxi&#232;me vague du f&#233;minisme des &#201;tats-Unis, contexte o&#249; l'analyse de Friedan a eu d'importantes r&#233;percussions. Dans cette s&#233;rie qui montre la vie quotidienne d'une agence publicitaire, on peut appr&#233;cier de nombreuses r&#233;f&#233;rences aux revendications soutenues par les f&#233;ministes dans ce contexte et plusieurs situations dans lesquelles les femmes jouent des r&#244;les secondaires par rapport aux hommes, de m&#234;me que dans la soci&#233;t&#233; de cette &#233;poque l&#224; &#8211; et &#233;galement dans notre soci&#233;t&#233; d'aujourd'hui.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mots-Cl&#233;s:&lt;/strong&gt; F&#233;minisme | Deuxi&#232;me Vague | Femmes | Agence de Publicit&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-y-la-realidad-de-las-mujeres-un-analisis-historico' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Versi&#243;n en espa&#241;ol&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-and-the-reality-of-women-a-historical-analysis' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-2-61-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Lic. en Historia. Facultad de Filosof&#237;a y Humanidades.&lt;br class='autobr' /&gt;
Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introduction&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Plusieurs raisons nous conduisent &#224; &#233;crire cet article, dont l'une des plus importantes concerne le moment politique et social que nous traversons aujourd'hui o&#249; les plaintes pour abus et harc&#232;lement sexuel sont pr&#233;sentes quotidiennement dans les m&#233;dias et quand un projet de loi concernant l'interruption volontaire de grossesse est en discussion au Congr&#232;s National. Des situations qui dans la vie quotidienne semblaient &#8220;normales&#8221; aujourd'hui sont identifi&#233;es comme violence contre les femmes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bien que dans cet article nous nous concentrions sur les violences et la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Toutefois ces trois exemples sont seulement une petite partie de tous les d&#233;bats qui se d&#233;veloppent actuellement dans la soci&#233;t&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est pourquoi r&#233;sultent fondamentales les contributions que puissent &#234;tre effectu&#233;es par les diff&#233;rents institutions, organisations et partis politiques, et aussi par les disciplines acad&#233;miques sp&#233;cifiques, notamment les Sciences Humaines et en particulier l'Histoire. Nous consid&#233;rons qu'une analyse historique sur les probl&#233;matiques rencontr&#233;es par les femmes est sp&#233;cialement important pour comprendre la situation actuelle. C'est dans ce cadre que nous analysons les principales postulats th&#233;oriques expos&#233;s par Betty Friedan dans &lt;i&gt;La femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; (1963).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Friedan fut une auteure et th&#233;oricienne f&#233;ministe qui a marqu&#233; les d&#233;bats de la Deuxi&#232;me Vague du f&#233;minisme aux &#201;tats-Unis dans les ann&#233;es soixante&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le terme &#8216;vague', &#224; travers la m&#233;taphore, semble indiquer que les diverses (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. &#192; partir de ses recherches en Psychologie sociale, l'auteure a publi&#233; &lt;i&gt;La femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; en 1963. C'est le r&#233;sultat de la recherche d&#233;velopp&#233;e &#224; partir de son travail de r&#233;dactrice et journaliste de quelques magazines f&#233;minins au cours des ann&#233;es cinquante. Ses analyses restent en vigueur dans notre contexte actuel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Outre l'exposition des positionnements de l'auteure, nous pr&#233;sentons quelques sc&#232;nes et dialogues extraits de la s&#233;rie t&#233;l&#233;vis&#233;e &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, cr&#233;&#233;e et produite par Matthew Weiner (2007-2015), historiquement situ&#233;e &#224; New York pendant les ann&#233;es soixante, p&#233;riode qui co&#239;ncide avec la deuxi&#232;me vague du f&#233;minisme des &#201;tats-Unis, contexte o&#249; l'analyse de Friedan a eu d'importantes r&#233;percussions. Dans cette s&#233;rie qui montre la vie quotidienne d'une agence publicitaire, on peut appr&#233;cier de nombreuses r&#233;f&#233;rences aux revendications soutenues par les f&#233;ministes dans ce contexte et plusieurs situations dans lesquelles les femmes jouent des r&#244;les secondaires par rapport aux hommes, de m&#234;me que dans la soci&#233;t&#233; de cette &#233;poque l&#224; &#8211; et &#233;galement dans notre soci&#233;t&#233; actuelle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le d&#233;but de la Deuxi&#232;me Vague du f&#233;minisme date de 1949 avec la publication de &lt;i&gt;Le Deuxi&#232;me Sexe&lt;/i&gt; de Simone de Beauvoir, ainsi que l'irruption d'une s&#233;rie de d&#233;bats qui ont permis de mettre en question la place des femmes dans la soci&#233;t&#233; et la mani&#232;re dont leur r&#244;le secondaire a &#233;t&#233; construit tout au long de l'histoire. La publication de cette &#339;uvre a permis aussi aux f&#233;ministes des ann&#233;es suivantes de mettre en question, entre autres choses, les structures qui soutenaient l'in&#233;galit&#233; entre hommes et femmes, aussi bien que les pratiques habituelles et les conventions qui soutenaient cette in&#233;galit&#233; renfor&#231;ant l'id&#233;e que les femmes sont &#8216;naturellement' dociles, subordonn&#233;es et oblig&#233;es &#224; s'occuper des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res et de la maternit&#233; (Evans, 2004 : 1-2). Pour cette raison, les f&#233;ministes de la deuxi&#232;me vague se distinguent de celles de la premi&#232;re vague en argumentant que l'&#233;galit&#233; du droit ne se r&#233;duit pas au plan politique et civil mais doit atteindre toutes les sph&#232;res de la soci&#233;t&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un autre des &#233;crits aussi importants au sein de la deuxi&#232;me vague a &#233;t&#233; &lt;i&gt;Le femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; de Betty Friedan (1963). Dans ce livre, l'auteure expliquait que la &#171; mystique de la f&#233;minit&#233; &#187; correspondait &#224; une construction sociale de ce qui serait &#171; essentiellement f&#233;minin &#187; soutenue par les magazines f&#233;minins, la publicit&#233; et les livres de d&#233;veloppement personnel (Friedan dans Valc&#225;rcel, 2009 : 10-13). Cela engendrait aussi quelque m&#233;contentement et dans certains cas des probl&#232;mes de sant&#233; pour les femmes qui cherchaient constamment cette &#171; mystique de la f&#233;minit&#233; &#187;. Friedan affirmait que des psychoth&#233;rapeutes, des entrepreneurs et des publicistes travaillaient en &#233;quipe afin de concevoir une forme de vie qui devenait presqu'insoutenable pour un grand nombre de femmes (Valc&#225;rcel, 2009 : 10-13).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dans cet article, quand nous &#233;crivons &#8216;les femmes' nous faisons r&#233;f&#233;rence &#224; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; mettant en &#233;vidence l'existence d'un &#171; malaise qui n'a pas de nom &#187; dont les femmes au foyer, qui consacraient leurs vies &#224; des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res non r&#233;mun&#233;r&#233;es, &#233;taient les victimes. Le mariage et la famille &#233;taient les plus grandes aspirations, mais en m&#234;me temps cet &#171; id&#233;al de vie &#187; produisait une sensation de malaise au moment de chercher cette &#171; perfection f&#233;minine &#187; (Friedan dans Valc&#225;rcel, 2009 : 10-13).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans la section qui suit, nous &#233;num&#233;rons certains points importants, d&#233;velopp&#233;s par Betty Friedan dans son &#339;uvre, et diverses sc&#232;nes et dialogues de la s&#233;rie t&#233;l&#233;vis&#233;e &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; o&#249; se refl&#232;te la situation des femmes aux &#201;tats-Unis dans les ann&#233;es soixante. Nous consid&#233;rons quatre personnages (Betty Draper, Peggy Olson, Megan Calvet et Joan Holloway). Il s'agira d'&#233;tablir un dialogue entre les &#233;nonc&#233;s th&#233;oriques de l'auteure et ce qui la s&#233;rie t&#233;l&#233;vis&#233;e exprime concernant la r&#233;alit&#233; des femmes &#224; cette &#233;poque-l&#224;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#171; Le malaise qui n'a pas de nom &#187; et la r&#233;alit&#233; des femmes chez &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Au cours de la Seconde Guerre Mondiale (1939-1945) les femmes am&#233;ricaines acc&#233;d&#232;rent aux postes de travail qu'avaient quitt&#233;s les hommes pour participer &#224; la guerre. Bien que ce proc&#232;s ait repr&#233;sent&#233; un progr&#232;s en termes d'&#233;galit&#233; et qu'il leur ait permis d'obtenir une certaine autonomie, ce fait a mis en &#233;vidence le r&#244;le secondaire que, malgr&#233; leur entr&#233;e dans le march&#233; du travail, elles occupent dans la soci&#233;t&#233; sans pouvoir obtenir de postes plus hi&#233;rarchis&#233;s, ni m&#234;me des salaires plus &#233;lev&#233;s que leurs coll&#232;gues masculins. De plus, les femmes faisaient face &#224; une double journ&#233;e de travail : au travail et dans les t&#226;ches m&#233;nag&#232;res non r&#233;mun&#233;r&#233;es (Perona, 2007 : 16).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toutefois a la fin de la Seconde Guerre Mondiale, les hommes revenus de la guerre r&#233;cup&#233;r&#232;rent leurs postes de travail et les femmes qui avaient d&#233;cid&#233; de commencer des &#233;tudes universitaires ou d'obtenir un emploi en tant que salari&#233;es, abandonn&#232;rent progressivement ces aspirations pour retourner &#224; leurs maisons et consacrer leurs efforts exclusivement aux t&#226;ches m&#233;nag&#232;res. Les magazines f&#233;minins ont produit un discours qui renfor&#231;ait l'id&#233;e d'abandonner leurs travaux et de consacrer leurs efforts &#224; &#234;tre m&#232;res et &#233;pouses &#224; plein temps (Valc&#225;rcel, 2009 : 12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ainsi, selon les consid&#233;rations de Friedman, on a cr&#233;&#233; un id&#233;al de femme vou&#233;e &#224; des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res et &#224; la garde des enfants et des &#233;poux ; pr&#233;occup&#233;e pour maintenir la maison impeccable ; aussi bien qu'en s'occupant des soins de beaut&#233; pour &#171; &#234;tre &#224; la mode &#187;. Les efforts pour maintenir ces exigences tous les jours produisaient un malaise que l'auteure a appel&#233; &#171; le malaise qui n'a pas de nom &#187; &#224; partir d'une analyse discursive des magazines f&#233;minins de l'&#233;poque sur le divertissement men&#233; par les femmes au foyer (Friedan, 2009 [1963] : 18).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si on prend pour r&#233;f&#233;rence ce qui est refl&#233;t&#233; dans la s&#233;rie t&#233;l&#233;vis&#233;e &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, ces situations se d&#233;roulent dans un grand nombre de chapitres. &#192; partir du quotidien d'une agence publicitaire, l'auteur construit un grand nombre de dialogues o&#249; les publicistes discutent des strat&#233;gies de march&#233; visant ces femmes au foyer qui cherchaient un id&#233;al de beaut&#233; standard en m&#234;me temps qu'elles r&#233;pondaient aux exigences de leurs maris. Par exemple, dans le deuxi&#232;me chapitre de la quatri&#232;me saison, on peut appr&#233;cier comment l'un des cr&#233;ateurs cherchant &#224; promouvoir la cr&#232;me Ponds, soutenait que les femmes chercheraient sembler plus jeunes et belles afin de se marier ou de pr&#233;server l'amour de leur mari actuel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'une des personnages principaux, Betty Draper, premi&#232;re &#233;pouse du protagoniste de la s&#233;rie, Donald Draper, incarne parfaitement cet id&#233;al de femme : femme au foy&#232;re, m&#232;re, &#233;pouse, elle dirige tous ces efforts aux t&#226;ches m&#233;nag&#232;res dans la maison situ&#233;e dans un quartier r&#233;sidentiel, o&#249; elle partageait des recettes de cuisine et des conseils de beaut&#233; et de nettoyage avec ses voisins. Mais, en m&#234;me temps, elle exprimait une insatisfaction et un vide qu'elle ne peut pas traduire en mots, un &#171; malaise qui n'a pas de nom &#187;, ce qui la conduit, par exemple, &#224; consulter une psychanalyste dans le dernier chapitre de la premi&#232;re saison.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comme r&#233;sultat de ses recherches, Friedan a d&#233;couvert que ce malaise que les femmes traversaient dans leur vie priv&#233;e &#233;tait quelque chose partag&#233;e par toutes les femmes interrog&#233;es et que les m&#233;dia rejettent en affirmant que ces faits &#233;taient d&#251;s &#224; plusieurs facteurs, par exemple, un manque de pr&#233;paration pour les t&#226;ches m&#233;nag&#232;res, l'absence d'un chef qui surveillait le travail, ou tout simplement que ce serait une partie composante de l'essence f&#233;minine (Friedan, 2009 : [1963] : 56-60). Pour l'auteure, ce sentiment &#233;tait l'effet de la recherche constante de la &#171; r&#233;alisation f&#233;minine &#187; qui &#224; cette &#233;poque-l&#224; consistait &#224; former une famille, s'occuper des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res et maintenir une image &#171; f&#233;minine &#187; selon les param&#232;tres de l'&#233;poque (Friedan, 2009 : [1963] : 63).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Par ailleurs, Friedan expliquait que les magazines f&#233;minins prodiguaient des conseils afin d'atteindre cette &#171; r&#233;alisation f&#233;minine &#187; et &#171; avoir ainsi un bon mari &#187; conjointement avec des indications et des enseignements concernant le nettoyage de la maison, la cuisine, la couture et des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res de tout genre. Les magazines diffusaient aussi certains param&#232;tres de beaut&#233; que les femmes au foyer &#233;taient cens&#233;es satisfaire. L'auteure a appel&#233; tout cela &#171; la mystique du f&#233;minin &#187; (Friedan, 2009 [1963] : 81).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Concernant le march&#233; et la consommation, &#171; la mystique du f&#233;minin &#187; a impliqu&#233; aussi un &#233;largissement et une complexit&#233; croissante des t&#226;ches m&#233;nag&#232;res, encourageant la production et la vente de nouveaux appareils &#233;lectrom&#233;nagers plus sophistiqu&#233;s, ce que l'auteure a appel&#233; la &#171; technification du foyer &#187;. De plus se produisent aussi des migrations internes de la population urbaine vers les quartiers r&#233;sidentiels, favorisant un accroissement de la consommation de certains biens mobiliers et des appareils &#233;lectrom&#233;nagers pour &#233;quiper les nouvelles maisons.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le d&#233;placement vers le quartier r&#233;sidentiel impliquait aussi que les femmes abandonnent les &#233;tudes et professions pour se consacrer aux t&#226;ches m&#233;nag&#232;res &#224; temps plein. Sur ce point Friedan pr&#233;cise aussi qu'il existait une sym&#233;trie entre le &#171; malaise qui n'a pas de nom &#187;, que souvent conduisait &#224; l'alcoolisme, l'ob&#233;sit&#233;, la d&#233;pression, la d&#233;pendance des psychotropes, etc., avec le malaise que l'homme pouvait sentir s'il n'&#233;tait pas satisfait de son emploi dans l'usine ou l'entreprise, cherchant &#224; se lib&#233;rer de la m&#234;me mani&#232;re que la femme au foyer (Friedan, 2009 [1963] : 309).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette situation est refl&#233;t&#233;e chez le personnage de Betty Draper. Dans plusieurs sc&#232;nes, elle s'ennuie dans la maison situ&#233;e dans le quartier r&#233;sidentiel en buvant de l'alcool et en fumant beaucoup de cigarettes. Ainsi, pendant la cinqui&#232;me saison, mari&#233;e avec son nouveau mari Henry Frances, on la voit soumise &#224; un r&#233;gime alimentaire tr&#232;s strict pour perdre du poids, tr&#232;s inqui&#232;te pour les transformations de son corps comme r&#233;sultat de sa derni&#232;re grossesse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Une autre modification importante qu'on appr&#233;cie aux &#201;tats-Unis vers la fin de la Seconde Guerre Mondial est la pr&#233;occupation de la part de l'&#201;tat sur le taux de croissance d&#233;mographique. &#192; partir des ann&#233;es cinquante et jusqu'aux ann&#233;es soixante-dix, les politiques gouvernementales visant la r&#233;gulation du croissement d&#233;mographique se sont intensifi&#233;es (Federici, 2011). Dans ce contexte, les &#201;tats-Unis avaient &#233;t&#233; l&#8216;une des principales puissances &#233;conomiques &#224; appliquer diverses politiques de planification familiale et de r&#233;gulation des naissances, non seulement dans le territoire am&#233;ricain mais aussi dans les pays de l'Am&#233;rique latine, avec la collaboration des entit&#233;s priv&#233;es comme la Fondation Ford et la Fondation Rockefeller (Felitti, 2009 : 56-58).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette conjoncture correspond parfaitement avec l'id&#233;al des femmes de classe moyenne vou&#233;es aux t&#226;ches m&#233;nag&#232;res, &#233;tudi&#233; par Friedan et trait&#233; chez &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;. C'est l'une des raisons pour lesquelles le f&#233;minisme de la deuxi&#232;me vague s'est exprim&#233; en faveur des droits sexuels, de la possibilit&#233; de vivre librement la sexualit&#233; et de tenir un contr&#244;le propre sur la sph&#232;re de la reproduction, toutes des revendications qui les distingueront des f&#233;ministes de la premi&#232;re vague qui chercheraient le droit de vote des femmes (Guerra Palmero, 2006 : 84).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans la s&#233;rie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; on peut nommer trois personnages qui font face &#224; la d&#233;cision d'interrompre une grossesse : Peggy Olson, la secr&#233;taire de Draper, la seule femme promue post&#233;rieurement au rang de cr&#233;ateur ; Megan Calvet, une autre secr&#233;taire de Draper qui est devenue sa deuxi&#232;me &#233;pouse ; et Joan Holloway, responsable des secr&#233;taires de l'agence qui fera partie du groupe des membres de l'agence &#224; la fin de la s&#233;rie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans le cas de Olson, elle d&#233;cide de poursuivre la grossesse mais donn&#226;t son enfant en adoption (Chapitre treize de la premi&#232;re saison). Elle sent souvent de la honte parce que la grossesse fut le fruit d'une relation intime avec l'un de ses coll&#232;gues qui &#233;tait mari&#233; et parce qu'elle appartient &#224; une famille tr&#232;s conservatrice et religieuse. On peut observer la mani&#232;re de fonctionnement de ce mandat social vers la maternit&#233;. Au contraire, Peggy d&#233;cide de refuser ce mandat pour poursuivre sa carri&#232;re professionnelle, ce qui aura comme r&#233;sultat son positionnement comme l'une des cr&#233;ateurs les plus importants de l'agence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De son c&#244;t&#233;, Megan Calvet, dans le chapitre trois de la sixi&#232;me saison, mari&#233; et vivant avec Donald, sub&#238;t un avortement spontan&#233;, et au cours d'une conversation avec une amie elle se montre un peu coupable mais aussi soulag&#233;e par l'&#233;v&#233;nement :&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Megan : Maintenant je me sens coupable&lt;br class='manualbr' /&gt;Amie : Pour quoi tu te sens coupable ? Qu'est-ce qu'il a dit Don ? &lt;br class='manualbr' /&gt;Megan : Je ne lui ai rien dit. Les derni&#232;res semaines ont &#233;t&#233; difficiles. Je ne sais pas. C'est-&#224;-dire, je le sais. Vous avez &#233;t&#233; &#233;lev&#233; de la m&#234;me mani&#232;re que moi. J'&#233;coute S&#339;ur Eugenie dans ma t&#234;te. Je suis une personne horrible.&lt;br class='manualbr' /&gt;Amie : Tu n'es pas une personne horrible. &lt;br class='manualbr' /&gt;Megan : J'en suis. Je dis : devenir enceinte maintenant ? Je ne savais quoi faire et j'ai &#233;t&#233; soulag&#233;e de ne pas avoir &#224; faire ce que soit.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Bien que Megan n'ait pas pris la d&#233;cision, elle est soulag&#233;e d'interrompre sa grossesse. Sa maternit&#233; aurait &#233;t&#233; une menace pour sa carri&#232;re d'actrice qui avan&#231;ait &#224; ce moment-l&#224;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En troisi&#232;me lieu, la responsable des secr&#233;taires de l'agence, est enceinte de son ma&#238;tre Roger Sterling, membre fondateur de l'agence, qui dans le chapitre dix lui propose de l'accompagner si elle d&#233;cide avorter. Au contraire, Joan d&#233;cide de poursuivre sa grossesse en solitaire, et dans les derniers chapitres, on peut voir qui apr&#232;s avoir divorc&#233; et de s'&#234;tre lib&#233;r&#233;e de son mari, qui la maltraitait, elle devient l'une des membres de l'agence, elle est un cadre sup&#233;rieur et une m&#232;re c&#233;libataire, ce qui produit l'admiration de plusieurs de ses coll&#232;gues femmes de l'agence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les trois personnages &#8211; Peggy Olson, Megan Calvet et Joan Holloway &#8211; ne r&#233;pondent pas aux standards des sujets f&#233;minins de leur &#233;poque, ceux que Betty Draper incarne &#224; la perfection. Notre point de vue est que ce choix du cr&#233;ateur de la s&#233;rie n'est pas arbitraire mais construit intentionnellement. Toute la s&#233;rie nous montre divers types de femmes et la mani&#232;re dont leurs r&#244;les secondaires affectaient leurs vies priv&#233;es, selon diff&#233;rentes mani&#232;res. Soit le cas de Betty, cherchant &#224; r&#233;aliser cet id&#233;al de femme au foyer, m&#232;re et &#233;pouse, soit le cas de Peggy, Megan et Joan qui cherchent constamment &#224; rompre avec ces standards et mandats pour poursuivre leurs id&#233;es et leurs carri&#232;res professionnelles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En conclusion, selon Friedan, la &#171; mystique du f&#233;minin &#187; n'est pas le r&#233;sultat d'un seul factor mais elle est due &#224; l'articulation d'une s&#233;rie d'&#233;l&#233;ments tels que les politiques de planification familiale, la production et la promotion des appareils &#233;lectrom&#233;nagers, les migrations vers les quartiers r&#233;sidentiels, l'abandon des femmes de leurs emplois r&#233;mun&#233;r&#233;s et leurs &#233;tudes universitaires, la s&#233;gr&#233;gation professionnelle et les id&#233;aux de beaut&#233; diffus&#233;s par les magazines f&#233;minins, parmi plusieurs autres causes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Derniers mots : l'h&#233;ritage de Betty Friedan et les contributions de &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; est le r&#233;sultat d'un travail de recherche effectu&#233; par Betty Friedan &#224; partir de son r&#244;le comme r&#233;dactrice et journaliste dans quelques magazines f&#233;minins au cours des ann&#233;es cinquante, mais a impliqu&#233; aussi, selon les termes de l'auteure, une lib&#233;ration personnelle de &#171; la mystique du f&#233;minin &#187; &#224; laquelle elle &#233;tait li&#233;e comme m&#232;re et &#233;pouse. Vers la fin de l'ouvrage, l'auteure raconte comment en 1969 elle a finalement d&#233;cid&#233; de divorcer de son mari et abandonner l'id&#233;al de &#171; r&#233;alisation f&#233;minine &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il nous semble qu'un des principaux m&#233;rites de l'&#339;uvre de Friedan est de montrer les difficult&#233;s auxquelles les femmes au foyer ont fait front aux &#201;tats-Unis dans le p&#233;riode des ann&#233;es cinquante et soixante, c'est-&#224;-dire, de faire explicite et de rendre visibles ses exp&#233;riences individuelles et priv&#233;es pour constituer l'id&#233;e selon laquelle ce malaise &#233;tait un fait collectif et partag&#233; par plusieurs femmes, permettant de les d&#233;limiter comme un groupe social sp&#233;cifique. Ce concept est cristallis&#233; quelques ann&#233;es plus tard dans la phrase : &#171; le personnel est politique &#187; promue par les f&#233;ministes am&#233;ricaines.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; exprime aussi cette r&#233;alit&#233; des femmes de mani&#232;re claire et pr&#233;cise, condensant dans le personnage de Betty Draper, et puis celui de Betty Frances, la recherche de cet id&#233;al de femme que toutes les femmes visaient, et qui entra&#238;n&#226;t comme r&#233;sultat ce &#171; malaise qui n'a pas de nom &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parmi les contributions importantes de l'auteure, une autre que l'on peut identifier dans l'&#339;uvre de Friedan est l'id&#233;e selon laquelle il existait un discours social commun diffus&#233; par les m&#233;dias, les entreprises et les magazines f&#233;minins sur l'id&#233;al de femme avec certains standards de beaut&#233; impos&#233;s sur les femmes au foyer. Aujourd'hui, il est plus facile d'analyser les caract&#233;ristiques des ann&#233;es cinquante et soixante aux &#201;tats-Unis, mais en consid&#233;rant que Friedan a &#233;crit &#224; cette p&#233;riode-l&#224;, le texte acquiert une importance majeure, tant en relation avec ce qui nous permet de comprendre l'&#233;poque que parce que cela a &#233;t&#233; un &#233;l&#233;ment fondamental dans le f&#233;minisme de la deuxi&#232;me vague qui a permis de mieux comprendre la place des femmes dans la soci&#233;t&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans le m&#234;me esprit, &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; parvient &#224; exprimer ce discours social dans la mesure o&#249; il montre une agence publicitaire o&#249; on ne voit pas seulement les histoires de vie de ses protagonistes et la forme que ce discours avait, mais aussi bien la production m&#234;me de ces id&#233;aux de beaut&#233; et de la f&#233;minit&#233; dans l'agence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En dernier lieu, il convient de prendre note que la contribution, peut-&#234;tre la plus importante de l'auteure, est sa trajectoire comme militante f&#233;ministe, membre fondatrice de &lt;i&gt;National Organization for Woman&lt;/i&gt; (NOW) en 1966, l'une des organisations les plus significatives des ann&#233;es soixante et soixante-dix aux &#201;tats-Unis qui, selon les termes de Friedan, a surgi &#224; partir de la n&#233;cessit&#233; de construire &#171; un mouvement pour nous aider &#224; d&#233;passer la mystique du f&#233;minin et participer en &#233;galit&#233; dans le d&#233;veloppement g&#233;n&#233;ral de la soci&#233;t&#233; &#187; (Friedan, 2009 : [1963] : 24). Parmi les initiatives les plus importantes impuls&#233;es par NOW on compte la lutte par la l&#233;galisation de l'avortement achev&#233;e en 1973, parmi d'autres revendications pour l'&#233;galit&#233; entre les hommes et les femmes en mati&#232;re de travail, aussi bien dans le plan juridique qu'&#233;conomique accompagnant les femmes en diverses instances judiciaires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Par tout ceci, malgr&#233; les critiques adress&#233;es &#224; &lt;i&gt;La femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt; et aux initiatives de NOW, class&#233;es maintes fois de fa&#231;on p&#233;jorative comme des simples actions parlementaires, on ne peut pas nier la pr&#233;cieuse contribution de Friedan en tant qu'elle a influenc&#233; les d&#233;bats et les actions politiques qui se d&#233;veloppaient au cours de la deuxi&#232;me vague et aux ann&#233;es suivantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aujourd'hui, il est n&#233;cessaire de prendre en compte ces contributions dans la mesure o&#249; nous sommes dans un contexte o&#249; de nombreux probl&#232;mes pos&#233;s par les f&#233;ministes de la deuxi&#232;me vague semblent urgents et essentiels. Il est tr&#232;s important aussi de prendre en compte les faits historiques pour faire face de mani&#232;re engag&#233;e aux d&#233;bats actuels sur les probl&#233;matiques des femmes et pouvoir ainsi agir en cons&#233;quence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliographie&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;KROLOKKE, C y SCOTT SORENSE, A. &lt;i&gt;Gender Communication Theories and Analyses: From Silence to Performance&lt;/i&gt;. USA: Sage Publications. 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;LAUGHLIN, K. &#8220;Is It Time to Jump Ship? Historians Rethink the Waves Metaphor: Introduction&#8221;. &lt;i&gt;FeministFormations&lt;/i&gt;. Vol. 22, N&#176; 1. 2010, pp. 76-135.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;PERONA, A. &#8220;El Feminismo Liberal Estadounidense de posguerra: Betty Friedan y la Refundaci&#243;n del Feminismo Liberal&#8221;. AMOR&#211;S, C. y de MIGUEL, A. &lt;i&gt;Teor&#237;a Feminista: de la Ilustraci&#243;n a la Globalizaci&#243;n. Del Feminismo Liberal a la Posmodernidad&lt;/i&gt;. Madrid: Minerva Ediciones. 2007, pp. 13-34.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;VALC&#193;RCEL, A. &#8220;Presentaci&#243;n&#8221;. FRIEDAN, B. [1963] &lt;i&gt;La M&#237;stica de la Feminidad&lt;/i&gt;. Madrid: Ediciones C&#225;tedra. 2009, pp. 9-16.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bien que dans cet article nous nous concentrions sur les violences et la discrimination &#224; l'&#233;gard des femmes en particulier, dans le pass&#233; ainsi que de nos jours, il importe d'indiquer que d'autres identit&#233;s sexuelles et de genre, des &#8216;minorit&#233;s' sexuelles et dissidentes qui souffrent aussi divers types de violences, discriminations et oppressions.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le terme &#8216;vague', &#224; travers la m&#233;taphore, semble indiquer que les diverses &#233;tapes qui se d&#233;veloppent au sein du mouvement f&#233;ministe ne se correspondent pas avec les processus ferm&#233;s clairement d&#233;finis selon une date de d&#233;but et une date de fin, mais il s'agit de moments d'une quantit&#233; plus grande de d&#233;bats, actions politiques et productions th&#233;oriques et d'autres de mineure intensit&#233;, mais il s'agit toujours d'un mouvement et d'une construction permanents (Hewitt, 2010 : 1-2 y Laughlin, 2010 : 76-77). En ce sens, nous disons que la premi&#232;re vague du f&#233;minisme a &#233;t&#233; d&#233;velopp&#233;e au fins du XIXe si&#232;cle et d&#233;buts du XXe si&#232;cle &#224; Europe et les &#201;tats-Unis, dans le cadre du proc&#232;s d'industrialisation et de lib&#233;ralisation &#233;conomique et politique que traversaient les deux r&#233;gions. Parmi les principales revendications des f&#233;ministes de la premi&#232;re vague, nous observons plusieurs concernent principalement avec l'&#233;galit&#233; des chances entre les femmes et les hommes, raison pour laquelle les luttes tournaient autour du suffrage f&#233;minin (Krolokke et Scott Sorensen, 2006 : 1).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dans cet article, quand nous &#233;crivons &#8216;les femmes' nous faisons r&#233;f&#233;rence &#224; des femmes blanches qui appartenaient &#224; la classe moyenne, sachant que le pluriel comprend d'autres collectifs et groupes de femmes. Dans &lt;i&gt;Le femme mystifi&#233;e&lt;/i&gt;, l'auteure pr&#233;cise qu'elle a dirig&#233; les recherches vers un groupe particulier et non vers la totalit&#233; du collectif, raison pour laquelle nous faisons r&#233;f&#233;rence exclusivement &#224; ce groupe.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Mad Men and the reality of women: a historical analysis</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-and-the-reality-of-women-a-historical-analysis</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-and-the-reality-of-women-a-historical-analysis</guid>
		<dc:date>2018-07-24T23:40:10Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Busquier</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In this article I analyze the theoretical proposal of Betty Friedan developed in her book &lt;i&gt;The Feminine Mystique&lt;/i&gt; published in 1963 and half a century later, her analysis is still valid in our context. In addition to the author's arguments, I expose some scenes and dialogues of Matthew Weiner's &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; TV series (2007-2015) located temporarily in the 1960s in New York City, period that coincides with the Second Wave of feminism in the United States and the context where the analysis developed by Friedan influenced. In this TV series where the daily life of an advertising agency is shown, a large number of mentions can be seen of the claims promoted by the feminists of that decade and various situations in which women were located in a secondary location, as was also the case (and it happens) in society.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Feminism | Second Wave | women | advertising agency&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-Men-y-la-realidad-de-las-mujeres-un-analisis-historico' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Mad Men y la realidad de las mujeres: un an&#225;lisis hist&#243;rico&lt;/a&gt; and French: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Mad-men-et-la-realite-des-femmes-une-analyse-historique' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Mad men et la r&#233;alit&#233; des femmes : une analyse historique&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Biopolitics and Sex Work</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Biopolitics-and-Sex-Work</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Biopolitics-and-Sex-Work</guid>
		<dc:date>2018-05-13T00:18:38Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Busquier</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;For more than a century the society, the women's movement and the feminist organizations are crossed by a debate which is still latent and unresolved: the prostitution, is or is not a job? And in the case of being so, how should it be implemented, regulated and exercised? From this discussion, we analyze the film &lt;i&gt;Elles&lt;/i&gt; from the director Malgorzata Szumowska. In this film, Anne, a journalist from the magazine &lt;i&gt;Elle&lt;/i&gt;, should make interviews to students who choose the sex work as financial support. To do this, we try to make a crossover between the definitions of biopolitics and sex that offers Michel Foucault, linking it to the position that society and the state currently assumed to sex work. This film will allow us to uncover some tension and discourses that cross our societies combining religious, moral prejudices and hygienists have the sole effect of discrimination, stigmatization and persecution of those who exercise the sex trade.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Sexual work | Prostitution | Biopolitics | Bodies&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de Historia, Facultad de Filosof&#237;a y Humanidades, UNC&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Biopoliticas-y-Trabajo-Sexual' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Biopol&#237;ticas y Trabajo Sexual. Un an&#225;lisis sobre la pel&#237;cula Elles&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Biopol&#237;ticas y Trabajo Sexual</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Biopoliticas-y-Trabajo-Sexual</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Biopoliticas-y-Trabajo-Sexual</guid>
		<dc:date>2018-05-06T19:57:41Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luc&#237;a Busquier</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace m&#225;s de un siglo que la sociedad, el movimiento de mujeres y las organizaciones feministas, se encuentran atravesados por un debate que aun hoy sigue latente y sin resolverse: la prostituci&#243;n, &#191;es o no es un trabajo? Y en el caso de serlo, &#191;c&#243;mo deber&#237;a ser implementado, regulado y ejercido? A partir de este debate, nos proponemos analizar la pel&#237;cula &lt;i&gt;Elles&lt;/i&gt; de la directora Malgorzata Szumowska donde Anne, una periodista de la revista &lt;i&gt;Elle&lt;/i&gt;, debe realizar entrevistas a estudiantes que eligen como su sustento econ&#243;mico el trabajo sexual. Para ello, intentaremos realizar un entrecruzamiento entre las definiciones de &lt;i&gt;biopol&#237;tica&lt;/i&gt; y sexo que nos ofrece Michel Foucault, vincul&#225;ndolo a la posici&#243;n que la sociedad y el Estado asumen actualmente ante el trabajo sexual. Dicho film nos permitir&#225; poner al descubierto ciertas tensiones y discursos que atraviesan a nuestras sociedades combinando prejuicios religiosos, morales e higienistas que tienen como &#250;nica consecuencia la discriminaci&#243;n, estigmatizaci&#243;n y persecuci&#243;n de quienes ejercen el comercio sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Trabajo Sexual | Prostituci&#243;n | Biopol&#237;tica | Cuerpos&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Biopolitics-and-Sex-Work' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de Historia, Facultad de Filosof&#237;a y Humanidades, UNC&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trabajo Sexual o Prostituci&#243;n: aproximaciones al debate&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace m&#225;s de un siglo que la sociedad, el movimiento de mujeres y las organizaciones feministas, se encuentran atravesados por un debate que aun hoy sigue latente y sin resolverse: la prostituci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Debido a las implicancias pol&#237;ticas que actualmente recibe cada t&#233;rmino, en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, &#191;es o no es un trabajo? Y en el caso de serlo, &#191;c&#243;mo deber&#237;a ser implementado, regulado y ejercido?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Com&#250;nmente se define al comercio sexual como el trabajo m&#225;s antiguo del mundo. Los primeros registros sobre alg&#250;n tipo de intercambio sexual por dinero u otros bienes datan del siglo XVIII a.C. en la Mesopotamia antigua. Durante la Grecia Cl&#225;sica y el Imperio Romano, el trabajo sexual se convirti&#243; en una actividad habitual entre los/las ciudadanos/as. Actualmente, cuando hablamos de trabajo sexual, nos referimos a un intercambio comercial donde una de las partes ofrece un servicio sexual a cambio de una retribuci&#243;n que puede ser econ&#243;mica o en otros bienes de intercambio. En algunos Estados est&#225; legalizado y regulado, mientras que en otros existen fuertes penalizaciones que no s&#243;lo castigan y persiguen a los/las clientes y proxenetas, sino tambi&#233;n a quienes ejercen dicha actividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de este debate, podemos identificar dos grandes posiciones. Por un lado, se ubican los/las que consideran que el &lt;i&gt;trabajo sexual debe ser reconocido como tal&lt;/i&gt;, permitiendo la sindicalizaci&#243;n de dichas/os trabajadoras/os, as&#237; como tambi&#233;n la obtenci&#243;n de derechos laborales y un reconocimiento por parte del Estado como una actividad legal. Por el otro, encontramos a las posiciones &lt;i&gt;abolicionistas y prohibicionistas&lt;/i&gt; que sostienen que dicha pr&#225;ctica es una forma de explotaci&#243;n sexual hacia las mujeres y por lo tanto debe ser abolida. Aunque muchas veces esto termina resultando en la persecuci&#243;n y criminalizaci&#243;n de las/los trabajadoras/es. Cabe aclarar que en cada una de estas posturas pueden encontrarse diversas estrategias con las que se intenta llevar a cabo una u otra alternativa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para m&#225;s informaci&#243;n sobre el debate se recomienda la lectura de: Fassi, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La pel&#237;cula Elles y su aporte al debate&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el film &lt;i&gt;Elles&lt;/i&gt; (Francia, Polonia y Alemania, 2011) la directora Malgorzata Szumowska intenta poner en tensi&#243;n algunos de los discursos com&#250;nmente emitidos sobre el trabajo sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Anne (Juliette Binoche), una periodista de la revista &lt;i&gt;Elle&lt;/i&gt;, debe combinar sus tareas laborales con las exigencias cotidianas de una madre de dos hijos, esposa y ama de casa, lo que le genera gran cantidad de incomodidades y contradicciones que se muestran de manera sutil pero expl&#237;cita a lo largo de toda la pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_502 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/elles-film-1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/elles-film-1.jpg?1754362421' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Anne se sumerge en la tarea de redactar un art&#237;culo para esta revista sobre el trabajo sexual ejercido por estudiantes universitarias. A partir de all&#237;, la periodista desarrolla una serie de charlas y encuentros con algunas estudiantes universitarias que elijen el trabajo sexual como su principal fuente de ingresos. Las dos personas entrevistadas que muestra el film corresponden a dos realidades socioecon&#243;micas diferentes: una de ellas es Charlotte (Ana&#239;s Demoustier), hija de una familia clase media-alta, que decide empezar a trabajar en esta actividad aduciendo que puede obtener mayores ganancias que con cualquier otro trabajo, sin exigirle demasiadas horas al d&#237;a. La otra entrevistada es Alicja (Joanna Kulig), una estudiante inmigrante de Polonia que comienza a ofrecer servicios sexuales para solventar sus gastos cotidianos, como por ejemplo, el alquiler de su departamento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La elecci&#243;n de esos dos ejemplos por la realizadora de la pel&#237;cula, apunta a poner en tensi&#243;n la idea generalizada de que las trabajadoras sexuales se ven &lt;i&gt;forzadas&lt;/i&gt; a recurrir al comercio sexual ante una situaci&#243;n extrema y como &#250;ltima alternativa. Por el contrario, la pel&#237;cula m&#225;s bien sugiere que los servicios sexuales pueden ofrecerse como un trabajo m&#225;s ante una necesidad o deseo concreto, ya sea un nivel de vida socioecon&#243;mico m&#225;s elevado al que ya se tiene o solventar los gastos econ&#243;micos requeridos para acceder a una educaci&#243;n universitaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A medida que Anne comienza a desarrollar las entrevistas y a encontrarse de manera m&#225;s &#237;ntima con las estudiantes y trabajadoras sexuales, sus prejuicios sobre el comercio sexual comienzan a desaparecer generando cierta empat&#237;a con ellas. Al mismo tiempo, esta situaci&#243;n impulsa nuevas sensaciones en la periodista quien ve tambalear su rol como esposa, madre y profesional. Comienza a implicarse en su propia insatisfacci&#243;n y malestar respecto de su trabajo y del lugar que ella tiene para su marido e hijos. Las conversaciones &#237;ntimas que mantiene con sus entrevistadas se tornan para ella un refugio y espacio de reflexi&#243;n sobre lo propio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, una de las ideas que atraviesa el discurso de las trabajadoras sexuales en esta pel&#237;cula y de manera transversal, es el tipo de clientes con los que realizan sus encuentros sexuales. En el film, aparece de manera permanente la idea de que los clientes son &#8220;esposos que est&#225;n aburridos&#8221;, como lo dice expl&#237;citamente una de las entrevistadas en una de las escenas, ya que los clientes que se muestran en la pel&#237;cula son padres de familia, hombres entre 30 y 50 a&#241;os, empresarios acomodados. La escena final de la pel&#237;cula resume esta idea ya que en una cena donde participa la protagonista, su marido, el jefe de su marido y otros invitados/as, los personajes all&#237; sentados se transforman en su fantas&#237;a en los clientes de las estudiantes entrevistadas. Este recurso de la directora pone de manifiesto los prejuicios morales que se&#241;alan a las trabajadoras sexuales como personas que &#8220;atentan contra el hogar y la familia&#8221;. Prejuicios que penetran en los entramados sociales y discursivos, convirtiendo al trabajo sexual en algo ilegal, clandestino e inmoral, haciendo recaer la responsabilidad en estas trabajadoras, y librando de culpas a los clientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La realizadora, desde esta perspectiva, logra desmontar prejuicios. El juego de palabras que se produce entre el nombre de la revista para la que trabaja la protagonista (&lt;i&gt;Elle &#8211; ella&lt;/i&gt;) y el nombre de la pel&#237;cula (&lt;i&gt;Elles- ellas&lt;/i&gt;), que en franc&#233;s se pronuncian de la misma manera, deja entrever esta idea, de que a pesar de los prejuicios morales y religiosos que atraviesan al comercio sexual, quienes deciden ejercerlo son mujeres comunes, de todas las clases sociales, etnias y nacionalidades. Y, de la misma manera, quienes recurren a estos servicios son varones, mujeres y otras diversidades sexo-gen&#233;ricas; adultos/as, j&#243;venes y ancianos/as. Es decir, sin distinciones de g&#233;neros, edades, ni clases sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Biopol&#237;ticas, sexo y cuerpos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este &#250;ltimo apartado recuperaremos algunos de los conceptos fundamentales de Michel Foucault que nos servir&#225;n para reflexionar sobre el planteo de este trabajo. En &lt;i&gt;Defender la Sociedad&lt;/i&gt;, Foucault nos dice que la biopol&#237;tica tiene que ver con el control de los aspectos comunes de la vida como la natalidad, la mortalidad, la longevidad, etc. (Foucault, 2010: 3). Es por ello que el trabajo sexual corresponde un tema de agenda para los estados actuales, ya que, estas nuevas pol&#237;ticas de la era moderna de la que nos habla Foucault, se sustentan en dos l&#237;neas fundamentales. Por un lado, la disciplina, vigilancia y castigo al cuerpo individual a trav&#233;s de las instituciones y, por otro lado, el control y la regulaci&#243;n de la poblaci&#243;n y los procesos biol&#243;gicos a trav&#233;s de mecanismos reguladores del Estado (Foucault, 2010: 7).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, los Estados que deciden penalizar o prohibir el ejercicio del trabajo sexual, aplican una vigilancia, disciplina y castigo espec&#237;ficos hacia los cuerpos de las trabajadoras sexuales aplicando penalizaciones puntuales a quienes ejercen el comercio sexual y, por otro lado, impulsan regulaciones a la poblaci&#243;n en su conjunto bas&#225;ndose en instituciones como el aparato represivo (polic&#237;a, ej&#233;rcito, etc.), la medicina social y otras instituciones espec&#237;ficas como los hospitales y campa&#241;as de difusi&#243;n de las enfermedades de transmisi&#243;n sexual que com&#250;nmente son vinculadas al trabajo sexual. Con todo esto, los estados se sustentan sobre una biopol&#237;tica para construir e intervenir sobre determinados cuerpos: las trabajadoras sexuales&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cabe aclarar que en el universo del comercio sexual no s&#243;lo se incluye a las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra de las estrategias que los estados utilizan para ejercer el control sobre estos cuerpos es el de la &lt;i&gt;medicina social&lt;/i&gt; que funciona como un elemento fundamental para la aplicaci&#243;n de ciertas leyes, regulaciones y campa&#241;as de difusi&#243;n sobre las enfermedades ven&#233;reas, adjudicando un cuerpo contagioso, enfermo y peligroso para la sociedad a quienes ejercen el comercio sexual. Esta medicina social se aplica tanto sobre el cuerpo social, como sobre los cuerpos en particular, es decir, la medicina tambi&#233;n es una estrategia biopol&#237;tica (Foucault, 1999: 363-384).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, el &lt;i&gt;sexo&lt;/i&gt; tambi&#233;n juega un rol fundamental a la hora de analizar c&#243;mo se disciplinan los cuerpos. Foucault nos dice que el sexo depende, por un lado, de las disciplinas aplicadas al cuerpo, es decir, el adiestramiento, la intensificaci&#243;n y distribuci&#243;n de las fuerzas y las energ&#237;as. Por otro lado, el sexo participa activamente en la regulaci&#243;n de las poblaciones: &lt;i&gt;un micropoder sobre el cuerpo&lt;/i&gt; (Foucault, 2014: 138). Al mismo tiempo, de manera combinada y en simult&#225;neo, se desarrollan medidas masivas e intervenciones hacia toda la poblaci&#243;n, al cuerpo social entero. Es por ello que el sexo se convierte en el acceso a la vida del cuerpo y a la vida de la especie, utilizando diversas regulaciones (Foucault, 2014: 138). Los cuerpos de las trabajadoras sexuales representan una amenaza a este orden y disciplinamiento ya que, por un lado, el comercio sexual atenta contra el ideal de familia burguesa monog&#225;mica encargada de reproducir la mano de obra para el desarrollo de la sociedad y, por otro lado, como dijimos anteriormente, quienes ejercen el intercambio sexual son consideradas como cuerpos enfermos y contagiosos, poniendo en riesgo la salud de toda la poblaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_503 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/elles_2.jpg?1754362421' width='500' height='333' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Considerando lo antedicho, el film &lt;i&gt;Elles&lt;/i&gt; muestra, de alguna manera, la posici&#243;n foucaultiana ya que, a partir de los di&#225;logos entre las trabajadoras sexuales y la periodista, se expone la situaci&#243;n real en la que se encuentra el trabajo sexual en la actualidad, sin caer en juicios de valor ni moralismos. Aunque la pel&#237;cula no hace referencia al Estado y sus biopol&#237;ticas hacia este tipo de trabajo y los cuerpos de quienes ejercen dicha actividad, contribuye a otras aristas del debate relacionadas con la percepci&#243;n que tiene la sociedad sobre el comercio sexual. Adem&#225;s, de manera paralela, intenta cuestionar la vida cotidiana de una madre, mujer profesional, que se encuentra bajo las presiones de sus exigencias laborales y matrimoniales que no le permiten conectarse con sus gustos personales. Las entrevistas que la periodista realiza a &lt;i&gt;ellas&lt;/i&gt;, las trabajadoras sexuales, vemos en el film, ser&#225;n el puente que le permita sumergirse en un mundo paralelo, no demasiado diferente al que &lt;i&gt;ella&lt;/i&gt; vive.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliograf&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fassi, Marisa. &#034;Discursos y leyes sobre prostituci&#243;n/trabajo sexual&#034;. Jos&#233; Mor&#225;n Fa&#250;ndes, Mar&#237;a Sgr&#243; Ruata y Juan Marco Vaggione (eds.). &lt;i&gt;Sexualidades, desigualdades y derechos: Reflexiones en torno a los derechos sexuales y reproductivos&lt;/i&gt;. C&#243;rdoba: Ciencia, Derecho y Sociedad. 2012, pp. 337-362.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault, Michel. &#8220;Nacimiento de la medicina social&#8221;. &lt;i&gt;Obras Esenciales, Vol. II: Estrategias de poder&lt;/i&gt;. Espa&#241;a: Paid&#243;s. 1999, pp. 363-384.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault, Michel. &#8220;Clase del 17 de marzo de 1976&#8221;. &lt;i&gt;Defender la sociedad&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&#243;mica. 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault, Michel. &#8220;Derecho de muerte y poder sobre la vida&#8221;. &lt;i&gt;Historia de la Sexualidad, Vol. I: La Voluntad de Saber.&lt;/i&gt; M&#233;xico: Siglo XXI Editores. 2014, pp. 127-152.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Morcillo, Santiago y Justo Von Lurzer, Carolina. &#8220;Mujeres p&#250;blicas y sexo clandestino. Ambig&#252;edades en la normativa legal sobre prostituci&#243;n en la Argentina&#8221;. Jones, Daniel; Figari, Carlos; Barr&#243;n L&#243;pez, Sara (Coord). &lt;i&gt;La producci&#243;n de la Sexualidad. Pol&#237;ticas y regulaciones sexuales en Argentina&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Biblos. 2012, pp. 169-196.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wijers, Marjan. &#034;Delincuente, v&#237;ctima, mal social o mujer trabajadora: perspectivas legales sobre la prostituci&#243;n&#034;. Raquel Osborne (ed.). &lt;i&gt;Trabajador@s del sexo: Derechos, migraciones y tr&#225;fico en el siglo XXI&lt;/i&gt;. Barcelona: Ediciones Bellaterra. 2004, pp. 209-221.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Debido a las implicancias pol&#237;ticas que actualmente recibe cada t&#233;rmino, en este trabajo usaremos el de &lt;i&gt;trabajo sexual&lt;/i&gt; y no el de &lt;i&gt;prostituci&#243;n&lt;/i&gt;, buscando fortalecer la idea de que dicha actividad debe ser reconocida como un trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para m&#225;s informaci&#243;n sobre el debate se recomienda la lectura de: Fassi, 2012; Morcillo y Justo Von Lurzer, 2012; Wijers, 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cabe aclarar que en el universo del comercio sexual no s&#243;lo se incluye a las mujeres, sino tambi&#233;n a hombres, transexuales, travestis, etc. pero para este trabajo en particular consideraremos s&#243;lo el trabajo sexual ejercido por mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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