<?xml 
version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet title="XSL formatting" type="text/xsl" href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?page=backend.xslt" ?>
<rss version="2.0" 
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
>

<channel xml:lang="es">
	<title>Journal de Etica y Cine</title>
	<link>https://www.journal.eticaycine.org/</link>
	<description></description>
	<language>es</language>
	<generator>SPIP - www.spip.net</generator>
	<atom:link href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?id_auteur=122&amp;page=backend" rel="self" type="application/rss+xml" />




<item xml:lang="es">
		<title>El an&#225;lisis f&#237;lmico: una historia de encuentro y de &#233;tica</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/El-analisis-filmico-una-historia-de-encuentro-y-de-etica</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/El-analisis-filmico-una-historia-de-encuentro-y-de-etica</guid>
		<dc:date>2018-08-28T13:17:34Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dimitri Weyl</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la mirada psicoanal&#237;tica, el arte cinematogr&#225;fico es tomado &#8211; en la mayor&#237;a de los casos- ya sea desde una l&#243;gica de psicoan&#225;lisis aplicado, o bien en t&#233;rminos &#8220;isom&#243;rficos&#8221;. Esto limita el aporte que el encuentro entre el cine y el psicoan&#225;lisis puede generar cuando estos dos campos son reconocidos con sus respectivas fuerza y singularidad. Este art&#237;culo propone identificar, sint&#233;ticamente, lo que se presenta como esencial en una perspectiva de investigaci&#243;n que posibilite que el an&#225;lisis f&#237;lmico pueda ser lo m&#225;s fructuoso posible. Walter Benjamin vio muy tempranamente que tanto el psicoan&#225;lisis como el cine abrieron campos visuales y auditivos de lo que no pod&#237;a ser visto ni o&#237;do hasta entonces. Y que esos campos pod&#237;an ser fuertemente complementarios. El lenguaje cinematogr&#225;fico -cuando se lo reconoce con toda su fuerza- permite identificar efectos de lo real como ning&#250;n otro material permite hacerlo. Desde el inicio, nuestra hip&#243;tesis ser&#225; considerar que unir armoniosamente la mirada cinematogr&#225;fica con la mirada psicoanal&#237;tica es abrir un &#8220;doble foco&#8221;. Dos focos que, al encontrarse, tienden a conectar lo invisible con lo visible. Lo invisible de los aspectos inconscientes a lo visible que abre la imagen-movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; An&#225;lisis f&#237;lmico | Cine | Psicoan&#225;lisis | Imagen-movimiento&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/L-analyse-filmique-une-histoire-de-rencontre-et-d-ethique' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Film-analysis-a-history-of-meeting-and-ethics' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-08-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Psicoanalista, Doctor en psicopatolog&#237;a y psicoan&#225;lisis&lt;br class='autobr' /&gt;
Profesor de investigaci&#243;n en la universidad Paris 7, CRPMS&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Proleg&#243;menos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me gustar&#237;a comenzar mi intervenci&#243;n con proleg&#243;menos cortos que proporcionar&#225;n una base para mi prop&#243;sito y lo incluir&#225;n al mismo tiempo en este tema de lucha, una lucha en la que la problem&#225;tica de la imagen est&#225; fuertemente comprometida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad se desarrollan varias guerras de im&#225;genes. Considero que la primera que viene a la mente hoy es la dirigida por Daesh. Esta guerra de im&#225;genes utiliza procedimientos que est&#225;n estrechamente relacionados, en gran medida inspirados, con los procedimientos de Hollywood. Podemos considerar, siguiendo a Marie Jos&#233; Mondzain, que el estilo de esta guerra de im&#225;genes - su modo de operaci&#243;n - est&#225; marcado por un momento inaugural: el del 11 de septiembre de 2001, con Al Qaeda. Analizar, como lo hace Marie Jos&#233; Mondzain, que estos actos reales -de extrema violencia- se apoyan mutuamente y extraen su fuerza del poder de las im&#225;genes inspiradas en los procesos de Hollywood nos lleva a considerar que esta guerra de im&#225;genes est&#225; estrechamente relacionada con otra guerra de im&#225;genes, m&#225;s antigua, pero que sigue teniendo lugar. Es decir, algo que tiene que ver con lo que Debord descubri&#243; en &lt;i&gt;La Sociedad del espect&#225;culo&lt;/i&gt;, desde 1967, siendo un gran visionario. Es decir, una pol&#237;tica de lo espectacular que apunta a cautivar las miradas y las subjetividades, a deslumbrar, a sorprender, en definitiva,cuyo objetivo es que el espectador quede cautivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La guerra de im&#225;genes de la que hablo-me ser&#237;a imposible volver aqu&#237; a su arqueolog&#237;a- comenz&#243; en la d&#233;cada de 1920, tomando nota del poder de las im&#225;genes: las im&#225;genes golpean m&#225;s r&#225;pido y m&#225;s fuerte que las palabras, tienen el poder de hacer creer, de ganar adeptos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de la guerra que se libra entre las im&#225;genes masivas, las im&#225;genes en gran parte dominantes que se han vuelto literalmente omnipresente &#8211;entre las cuales las im&#225;genes publicitarias me parecen paradigm&#225;ticas- y la imagen que es mucho m&#225;s minoritaria: la imagen del arte. Las primeras tienden sobre todo a hacer vender, a hacer desear consumir, a convencer y a hacer creer -est&#225;n completamente habitadas por lo que Lacan ha llamado el discurso del capitalismo- producen efectos de subjetivaci&#243;n; la segunda requiere la formaci&#243;n de una mirada, deja su libertad al espectador y puede contribuir a producir efectos de subjetivaci&#243;n. Hago aqu&#237; una partici&#243;n esquem&#225;tica, a la que evidentemente habr&#237;a que darle mayor complejidad, por ejemplo, hablando de pel&#237;culas de piratas, de las cuales Scorsese informa en su historia del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En todo caso, el cine est&#225; lejos de liberarse de esta conflictividad: es mayoritariamente una industria. Y es aqu&#237; m&#225;s del cine art&#237;stico o al menos de aquel que plantea de lo que se llam&#243; en Francia la pol&#237;tica de los autores, del que me gustar&#237;a hablar. Un cine comprometido que participa en esta guerra de im&#225;genes al colocar la mirada, la subjetividad-la del espectador y la del autor- la creatividad, la investigaci&#243;n, la emancipaci&#243;n-en &#250;ltima instancia la &#233;tica- en el coraz&#243;n de su fabricaci&#243;n. Un cine que-como sostiene Ranci&#232;re- deja al espectador en completa libertad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Notemos que esta guerra-que trata de subjetividades- tiene algo eminentemente parad&#243;jico que la hace a&#250;n m&#225;s operativa: vive en visibilidades masivas y, sin embargo, permanece muy a menudo invisible- como conflicto.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como resultado de estos proleg&#243;menos, para introducir m&#225;s directamente mi prop&#243;sito y vincularlo al simposio celebrado en el verano de 2017 en Cerisy, titulado &#034;El psicoan&#225;lisis y el cine: lo visible y lo decible&#034;, me parece interesante volver a una observaci&#243;n, hecha por Chantal Clouard y que, seg&#250;n me parece, fue ampliamente confirmada durante el simposio en cuesti&#243;n. Chantal Clouard (que estuvo con Myriam Lebovici, coorganizadora) se&#241;ala que podemos estar empezando a ver surgir en los &#250;ltimos tiempos nuevas perspectivas sobre el encuentro entre el cine y el psicoan&#225;lisis. Hasta ahora, sin embargo, se pueden identificar tres tendencias recurrentes:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una primera tendencia que se basa esencialmente en un enfoque anal&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una segunda tendencia que se basa esencialmente en la narratividad y que se ajusta -muy a menudo- del lado del psicoan&#225;lisis aplicado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, una tercera tendencia que pone en paralelo a la sesi&#243;n anal&#237;tica y la sesi&#243;n cinematogr&#225;fica. Me parece que podemos ubicar -m&#225;s o menos- esta &#250;ltima tendencia en la primera ya que la analog&#237;a est&#225; fuertemente comprometida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que me interes&#243;, al principio, en el an&#225;lisis f&#237;lmico es aquello que puede ense&#241;arnos-darnos para ver y sentir- un trabajo f&#237;lmico, algo que de otro modo no podr&#237;amos entender. Este enfoque me llev&#243; a forjar un m&#233;todo y un enfoque epistemol&#243;gico que me obligaron a abandonar estos registros porque parec&#237;an obstaculizar el poder del encuentro entre estos dos campos del conocimiento del hombre. Estos dos campos de conocimiento del hombre que hicieron posible mirarlo y escucharlo, y &lt;i&gt;reflexionarlo&lt;/i&gt; como uno no podr&#237;a hacerlo antes de estos dos descubrimientos sincr&#243;nicos. Esto es lo que Walter Benjamin sostuvo mucho antes (1936).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Problem&#225;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el an&#225;lisis de pel&#237;culas, &#191;c&#243;mo pueden el cine y el psicoan&#225;lisis reunirse con lo mejor de sus respectivos poderes?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo el te&#243;rico, psicoanalista o refiri&#233;ndose al psicoan&#225;lisis, puede realizar un encuentro con el trabajo f&#237;lmico permitiendo avances te&#243;ricos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estoy de acuerdo con Mireille Berton cuando escribe en su reciente art&#237;culo: &#034;La pareja cine-psicoan&#225;lisis, al igual que su corolario cine-sue&#241;o, contin&#250;an siendo aprehendidos aun hoy en t&#233;rminos del isomorfismo y de subordinaci&#243;n del primero al segundo&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Freud y la intuici&#243;n cinematogr&#225;fica&#034;: psicoan&#225;lisis, cine y epistemolog&#237;a&#187; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta l&#237;nea identifico en el marco de los an&#225;lisis f&#237;lmicos dos escollos que le son propios que pueden obstaculizar el encuentro: una relaci&#243;n de proyecci&#243;n, de dominaci&#243;n sobre el cine y aquel que uno puede relacionar con la ilusi&#243;n de gemelidad, sobre los cuales voy a tratar de ser breve.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Psicoan&#225;lisis aplicado y superposici&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La l&#243;gica del llamado psicoan&#225;lisis aplicado puede significar e inducir el dominio absoluto de un conocimiento constituido sobre un objeto pasivo que, por lo tanto, no tiene a cambio ning&#250;n efecto, ning&#250;n efecto sorpresa. En la mejor de sus emanaciones, iluminamos el concepto, algo que a veces puede ser heur&#237;stico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la peor de estas emanaciones aplicar el psicoan&#225;lisis produce un efecto de enchapado abstracto, una relaci&#243;n de dominaci&#243;n, de posible confusi&#243;n entre el concepto y la cosa, as&#237; como una asignaci&#243;n del objeto a la pasividad: el psicoanalista sabe y es con este saber que revelar&#225; lo invisible de la historia. Perdemos entonces-me parece esencial: lo que la obra toca de lo indecible, toca de real, toca de nuevo, de inesperado y de inexplorado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Exceso de aproximaci&#243;n anal&#243;gica e ilusi&#243;n de gemelidad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El otro escollo puede ser el de la analog&#237;a excesiva que puede estar relacionada con la ilusi&#243;n de gemelidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una cierta cantidad de investigaciones, sobre el cine y el psicoan&#225;lisis, han trabajado-como sabemos-las contig&#252;idades que se pueden identificar entre estos dos campos. Se habla de afinidades electivas de vocabulario como de proceso: proyecci&#243;n, sesi&#243;n, pantalla, identificaci&#243;n, representaci&#243;n; la sala de cine donde se proyectan los sue&#241;os que analizamos y que ser&#237;a comparable al proceso anal&#237;tico, etc. Evidentemente, todos estos pasos no son totalmente denigrantes, especialmente cuando trabajan del lado de la analog&#237;a al tiempo que reconocen los l&#237;mites espec&#237;ficos de la misma. Pero en el marco del an&#225;lisis de pel&#237;culas, este paralelismo me parece bastante infructuoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es precisamente en esto -creo- que podemos darle la raz&#243;n a Freud: &#8220;Mi principal objeci&#243;n (en lo que al cine se refiere) es que no me parece posible hacer de nuestras abstracciones una representaci&#243;n pl&#225;stica que se respete tan poco.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., Abraham, K., &#171;Carta del 9 de junio de1925&#187;, en Correspondencia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Si &#034;nuestras abstracciones&#034; es igual o se refiere al inconsciente, parece efectivamente que el cine, no m&#225;s que otro arte, no puede- estrictamente hablando- representar el inconsciente. Hay y habr&#225;, muy probablemente, siempre algo irrepresentable en el inconsciente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La proximidad que se puede establecer entre el arte cinematogr&#225;fico y los procesos primarios no le da el poder de representar el inconsciente. Sin embargo, esto no significa que el cine no sea capaz de captar y dar para ver y sentir algo de los conflictos inconscientes de una manera que le es absolutamente intr&#237;nseca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta l&#237;nea, el paralelismo m&#225;s establecido es el del sue&#241;o, que tambi&#233;n es v&#225;lido para so&#241;ar despierto donde uno &#034;se hace su pel&#237;cula&#034;, analizar una pel&#237;cula como si se tratara de analizar un sue&#241;o es -me parece-confundir una producci&#243;n del inconsciente con la producci&#243;n de una obra de creaci&#243;n, y de un investigador, que es-por una parte, significativa- consciente. Esto no excluye, por supuesto, que los procesos de condensaci&#243;n y desplazamiento sean esenciales en un trabajo f&#237;lmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#191;Los dos callejones sin salida cl&#225;sicos del encuentro?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En resumen, &#191;los dos topes que acabamos de mencionar no se refieren acaso a aquello que probablemente evitar&#225; el poder de cualquier encuentro? Un exceso de distanciamiento que no reconoce el poder intr&#237;nseco del cine, la escritura f&#237;lmica y la forma en que puede cuestionar, interrogar, sorprender, e incluso modificar y enriquecer la mirada anal&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un exceso de proximidad, en el cual el r&#233;gimen confusional tiende a disolver la singularidad, y por lo tanto el poder, de cada uno de estos campos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me parece m&#225;s prometedor considerar &#8211;tal como dice Freud en la Gradiva- que las obras cinematogr&#225;ficas son &#034;aliadas&#034; y que es necesario seguirlas para dejarse sorprender.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud ha hablado as&#237; muchas veces del trabajo art&#237;stico como &#034;adelantado&#034; el trabajo del cient&#237;fico y, por lo tanto, no es un objeto de predilecci&#243;n, sino un precioso &#034;aliado&#034; del psicoan&#225;lisis. &#8220;Los escritores son preciosos &lt;i&gt;aliados&lt;/i&gt; y debemos poner alto su testimonio porque normalmente saben muchas cosas entre el cielo y la tierra de las cuales nuestra &lt;i&gt;sabidur&#237;a escolar&lt;/i&gt; no tiene la menor idea. Est&#225;n por encima de nosotros, la gente com&#250;n, especialmente en materia de psicolog&#237;a, porque provienen de fuentes que a&#250;n no hemos explorado para la ciencia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., Los delirios y los sue&#241;os en la Gradiva de Jensen, 1907, Paris, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; se juega, como en cualquier juego de encuentro, me parece, la problem&#225;tica &#233;tica de la justa separaci&#243;n, de la distancia correcta, que supone reconocer-suficientemente- la alteridad y los puntos de uni&#243;n de las dos entidades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto me lleva a considerar dos puntos de encuentro en los que la otredad, no obstante, est&#225; comprometida. Un primer punto que podr&#237;a llamarse prehist&#243;rico y otro punto mucho m&#225;s estructural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;En las ra&#237;ces de estos dos inventos se encontraba lo real de los cuerpos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos considerar que, al principio, o incluso en la prehistoria, en ambos campos de aprehensi&#243;n del hombre estaba lo real de los cuerpos: Estos dos descubrimientos nacen por haberse interesado en los misterios del cuerpo cuya elucidaci&#243;n escapaba a las ciencias de la &#233;poca. Algo que escapaba tanto a la aprehensi&#243;n por lo simb&#243;lico como por lo imaginario. Uno va a trabajar para descifrar este real desde el lado de lo simb&#243;lico, el otro del lado de lo imaginario y ambos son nacidos de esta confrontaci&#243;n con lo real, con lo imposible, un irrepresentable, un a-sentido: no hay metapsicolog&#237;a sin cl&#237;nica, no hay cine sin cuerpo real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la misma &#233;poca que Freud fue testigo de las famosas puestas en escena de los cuerpos orquestadas por Charcot, Muybridge y Marey se pusieron a desentra&#241;ar el familiar misterio del movimiento corporal. Ambos se volver&#225;n famosos por sus trabajos de descomposici&#243;n de movimientos corporales tanto de hombres como de animales que permitir&#225;n a los investigadores de la &#233;poca darse cuenta que no se pod&#237;a identificar claramente los movimientos de los cuerpos antes de la claridad ofrecida por la imagen-movimiento.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los dos descompondr&#225;n la marcha, el salto, la carrera de hombres y de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el principio hay dos miradas puestas en el hombre, &lt;i&gt;sobre los cuerpos de los hombres&lt;/i&gt;, que tratar&#225;n de atravesar algo con puntos de vista que son de cierta manera opuestos. Uno desde su prehistoria, el cine, intentar&#225; atravesar algo del movimiento de los cuerpos mediante la creaci&#243;n de un aparataje que iluminar&#225; lo visible tal como no se pod&#237;a ver anteriormente. El otro, el psicoan&#225;lisis, basar&#225; su descubrimiento explorando la ininteligibilidad de ciertos movimientos del cuerpo, los de la hist&#233;rica, al clarificarlos por los problemas invisibles que los determinan.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De acuerdo con este punto de origen, parece interesante se&#241;alar una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cineastas como investigadores&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reconocer que los cineastas y las obras f&#237;lmicas pueden capturar cosas que no podr&#237;an capturarse sin ellos parece un requisito previo. Los realizadores son investigadores, algunos espec&#237;ficamente en lo ps&#237;quico, tratando - en su mayor&#237;a - de comprender algo mediante la creaci&#243;n de un espacio fenomenol&#243;gico que da a ver y sentir los impulsos y conflictos humanos.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dadoun, R., Cine, psicoan&#225;lisis y politica, Paris, S&#233;guier, 2000, p. 53.&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos de estos cineastas - que mantienen nuestra atenci&#243;n en particular - se consideran investigadores sobre las relaciones humanas y lo ps&#237;quico Bergman, Bu&#241;uel, Losey, Pasolini, von Stroheim, Brisseau, Mankiewicz, etc. por nombrar solo algunos que han sido capaces de definirse a s&#237; mismos en este sentido. As&#237;, von Stroheim construir&#225; su trabajo en conflictos humanos: &#034;&lt;i&gt;Tengo la intenci&#243;n de esculpir mis pel&#237;culas con la materia prima y ruda de los conflictos humanos&lt;/i&gt;&#034;. Mankiewicz, que estudi&#243; psicolog&#237;a, construy&#243; casi todo su trabajo en problem&#225;ticas psicol&#243;gicas que articulan el poder y el narcisismo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M&#233;rigeau, P., Mankiewicz, Paris, Deno&#235;l, 1993.&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros incursionaron en ese continente oscuro. Brisseau cuando dirige &lt;i&gt;Los &#225;ngeles exterminadores&lt;/i&gt; (2006), se empe&#241;a en filmar mujeres en escenas er&#243;ticas, sin juego, llegando realmente al orgasmo. Fuera y dentro de la pel&#237;cula (puesta en abismo) Brisseau explica esta b&#250;squeda contra viento y marea (esc&#225;ndalos y juicios): lo que lo anima por encima de todo es poder tomar, captar, entender algo del orgasmo femenino, poder fijarlo a trav&#233;s de la imagen- movimiento. A pesar del esc&#225;ndalo que generar&#225;, el proceso que intentar&#225;n hacerle, la gran dificultad para poder producir su pel&#237;cula, &#233;l seguir&#225; adelante. El impulso epistemof&#237;lico parece tener prioridad sobre las prohibiciones y se combina con el impulso esc&#243;pico.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Menciono aqu&#237; solo al autor, y exclusivamente al autor, solo las obras y su (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasolini, para la producci&#243;n de &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt; (1967), se aliment&#243; del conocimiento anal&#237;tico para &#8220;re-proyectarlo&#034; en un modo sensible. &#034;Apliqu&#233; las nociones psicoanal&#237;ticas tal como las sent&#237;a y as&#237; es como re-proyect&#233; el psicoan&#225;lisis sobre el mito&#034;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Citado por R. Dadoun, op. cit., p. 47. El subrayado me pertenece.&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bu&#241;uel, por su parte, parece responder y completar la cita que Freud extrae de la Gradiva, y que hemos citado anteriormente, y adem&#225;s se&#241;ala algunas particularidades espec&#237;ficas del s&#233;ptimo arte y el poder emocional de la imagen: &#034;El cine es el mejor instrumento para expresar el mundo de los sue&#241;os, de las emociones, del instinto, y parece haberse inventado para expresar la vida del subconsciente cuyas ra&#237;ces penetran tan profundamente en la poes&#237;a&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Kyrou, A., Luis Bunuel, Paris,Seghers, 1962.&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; As&#237; para Luis Bu&#241;uel, el cine fue inventado para expresar - y no representar - los movimientos del inconsciente, cuyas &#034;ra&#237;ces&#034;, &#034;fuentes&#034; misteriosas para la &#034;ciencia&#034; evocada por Freud, est&#225;n directamente vinculadas a la &#034;Poes&#237;a&#034;, o quiz&#225;s, lo que llamaremos m&#225;s tarde poiesis. Siempre en la Gradiva, Freud escribe: &#034;Nuestro modo de proceder consiste en la observaci&#243;n consciente, en los otros, de los procesos ps&#237;quicos que se desv&#237;an de la norma para poder adivinar y establecer sus leyes. El escritor, procede de manera diferente; es en su propia alma que dirige su atenci&#243;n al inconsciente, que observa sus posibilidades de desarrollo y les da una expresi&#243;n art&#237;stica, en lugar de reprimirlos con una cr&#237;tica consciente. [...] Pero no necesita formular estas leyes, ni siquiera necesita reconocerlas con claridad; porque su intelecto las tolera, est&#225;n encarnadas en sus creaciones.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. cit. p. 243-244. El subrayado me pertenece&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bergman, a su vez, podr&#237;a entrar en resonancia con Freud y al mismo tiempo dejar escuchar, &#233;l tambi&#233;n, una especificidad cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;&lt;i&gt;No hace falta decir que el cinemat&#243;grafo se convirti&#243; en mi medio de expresi&#243;n. Me hac&#237;a entender en un lenguaje que no pasaba por el lenguaje que me hac&#237;a falta, por la m&#250;sica que no dominaba, por la pintura que me dejaba fr&#237;o. De repente ten&#237;a la posibilidad de relacionarme con el mundo que me rodeaba en un lenguaje que se habla directamente de alma a alma en giros que, casi voluptuosamente, elud&#237;an el control del intelecto. As&#237;, (...) durante veinte a&#241;os, sin cansarme, con una especie de furia, transmit&#237; sue&#241;os, sensaciones, fantasmas, crisis de locura, neurosis, estasis de la fe y de puras mentiras&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ingmar Bergman, Laternamagica, Paris, Folio, 2001, pp. 12-13.&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Picasso podr&#237;a completar: &#8220;&lt;i&gt;El arte es una mentira que nos permite revelar la verdad&lt;/i&gt;.&#8221; En otras palabras, el arte no revela lo real a trav&#233;s de la representaci&#243;n, ficciona, tuerce lo real para revelar algo que le es propio. La ficci&#243;n es una elaboraci&#243;n creativa. Es un trabajo de la mente, de la imaginaci&#243;n creativa, a partir de datos, de materiales de vida utilizados y transformados para la construcci&#243;n de una obra.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tambi&#233;n habr&#237;a que realizar y profundizar un paralelismo, entre la ficci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata m&#225;s de rentar en un pseudo-misticismo, una forma de &#034;fundamentalismo del arte&#034;: los grandes autores no son magos en fase con lo divino. Por el contrario, tienen una gran capacidad de elaboraci&#243;n y de puesta en forma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Imaginario creativo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta aparici&#243;n de una forma-que est&#233; en adecuaci&#243;n con el fondo- se relaciona con la poiesis del imaginario creativo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta denominaci&#243;n tambi&#233;n tiene como objetivo diferenciar este registro del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras que algunos cineastas tratan de desentra&#241;ar los misterios de la psiquis, es por el dar a &lt;i&gt;tener y a sentir&lt;/i&gt;, a trav&#233;s de lo que Cornelius Castoriadis llama la imaginaci&#243;n radical, creativa, que es adecuado hacer emerger la poiesis. El t&#233;rmino poiesis se refiere a una dimensi&#243;n intr&#237;nsecamente creativa (poiese) de producci&#243;n, de surgimiento, de intuici&#243;n. Entiendo por poiesis una acci&#243;n que conduce a una nueva creaci&#243;n, recurriendo al imaginario creativo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que Castoriadis denomina imaginario creativo o radical es la &#034;facultad original de plantear o de darse, en el modo de la representaci&#243;n, una cosa y una relaci&#243;n que no est&#225;n (que no est&#225;n presentes en la percepci&#243;n o que nunca lo estuvieron) [...]. El imaginario del que hablo no es imagen &lt;i&gt;de&lt;/i&gt;. Es una creaci&#243;n incesante y esencialmente indeterminada de figuras / formas / im&#225;genes, a partir de las cuales solo puede ser cuesti&#243;n de &#034;algo&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La Instituci&#243;n imaginaria de la sociedad, Paris, Seuil, 1975, pp. 7-8.&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, de una emergencia. El imaginario creativo conjuga los &lt;i&gt;procesos primarios&lt;/i&gt;, pasando por la condensaci&#243;n y el desplazamiento, con la combinatoria creando nuevos arreglos e incluso surgimientos. No es la prerrogativa del artista, se trata de su fuente principal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y a este respecto, uno puede considerar leg&#237;timamente que Freud peca de exceso de modestia cuando parece limitar el trabajo del investigador psicoanalista, y limitando su propio trabajo a &#034;una sabidur&#237;a escolar&#034;. Entonces, cuando escribi&#243; esta oraci&#243;n, que recoge una dimensi&#243;n esencial de todo lo que acabamos de mencionar: &#034;De hecho, hay un camino que permite el retorno de la imaginaci&#243;n a la realidad y es el arte&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., (1916-17). Introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis, Paris, Payot, 1974, p. 354.&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, es evidente que sabe algo al respecto. Freud convoca muchas met&#225;foras ecl&#233;cticas en su trabajo. &#034;Lejos de ser un mero decoro formal, el poder de la creaci&#243;n metaf&#243;rica en el texto freudiano es proporcional al poder del pensamiento: es casi el s&#237;ntoma mismo.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Assoun, P. L., &#8220;Tratado de la obra psicoanal&#237;tica&#8221; en Diccionario de las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Este no es un gran secreto: cada gran pensador es un artista, y cada gran artista es un pensador de envergadura. Nietzsche, para quien el aforismo, la met&#225;fora, era un modo casi constante de expresi&#243;n, se encuentra entre aquellos que m&#225;s se acercaban a una s&#237;ntesis entre el pensador y el artista. Aqu&#237;, entonces-en el seno del proceso de creaci&#243;n- las fronteras son borrosas y los paralelos se cruzan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, el trabajo de las poietics est&#225; eminentemente trabajado en el proceso anal&#237;tico y especialmente en los momentos de la interpretaci&#243;n performativa. Y si en el trabajo de la teorizaci&#243;n la raz&#243;n a menudo se mantiene en lo alto -por necesidad de orden e inteligibilidad-, solo la poietic permite avances reales, saltos cualitativos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos procesos de los investigadores, por lo tanto, que en sus obras pasan, uno m&#225;s por la raz&#243;n, por el dar a entender, por la conceptualizaci&#243;n y la teorizaci&#243;n; el otro por el imaginario creativo, para darlo a ver y sentir. El te&#243;rico cre&#243; conceptos, el artista, para usar una terminolog&#237;a deleuziana, percepciones.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En Qu&#233; es la filosof&#237;a, op. cit. p. 154 &#224; 188&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de estos puntos de uni&#243;n en sus diferencias, parece fundamental reconocer una otredad irreductible, constitutiva del poder cinematogr&#225;fico. Este es el desafio &#233;tico: reconocer lo que el cine &lt;i&gt;puede&lt;/i&gt; implicar el reconocimiento de una escritura propia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Escritura intr&#237;nsecamente cinematogr&#225;fica o escritura f&#237;lmica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tenemos tendencia en el an&#225;lisis de pel&#237;culas, como especialistas del habla, a centrarnos exclusivamente en las palabras y la narrativa en detrimento de las im&#225;genes y el lenguaje cinematogr&#225;fico. Si en el proceso de creaci&#243;n debemos reconocer, generalmente, tres tiempos de escritura: el escenario (incluido el gui&#243;n gr&#225;fico), la filmaci&#243;n (o rodaje) y la edici&#243;n, es por supuesto la entidad finalizada, la obra cinematogr&#225;fica, que debe ser el tema del an&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reduzco aqu&#237; los constituyentes de este lenguaje en su m&#233;dula sustantiva y no pretendo-lejos de all&#237;- un trabajo exhaustivo sobre este punto y en ese contexto. Se trata de identificar lo que parece esencial para el an&#225;lisis f&#237;lmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Los principales constituyentes&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta escritura f&#237;lmica se basa entonces en la imagen-movimiento, la imagen-tiempo, el encuadre fijo o m&#243;vil (panor&#225;mico y seguimiento) en tomas que pueden ser estrechas o anchas, o incluso secuencias de tomas, el montaje, la elipsis, el tratamiento del sonido y la luz, el fuera del campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n se podr&#237;a considerar leg&#237;timamente que el procesamiento del sonido ocupa un lugar tan esencial que probablemente sea m&#225;s preciso hablar, en muchos casos, de imagen-movimiento-sonido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si seguimos a Deleuze el primer constituyente fundamental del arte cinematogr&#225;fico es la imagen-movimiento, es decir, una imagen que permite ver y sentir los movimientos, las secuencias sensorio motoras o las secuencias de actitudes y de posturas: todo lo que se desarrolla ante los ojos se inscribe en una secuencia causal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imagen-tiempo, por su parte, pertenece al tiempo en estado puro: se despliega una duraci&#243;n que no parece articularse con eventos, sin movimiento o un movimiento que es similar a una errancia. Estos son fen&#243;menos en la pantalla que pueden provocar la sensaci&#243;n de ser in&#250;tiles, de no encajar de inmediato en una causalidad directa, en la l&#243;gica dram&#225;tica manifiesta, son significativos en el &lt;i&gt;apr&#232;s-coup&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es necesario considerar que la &lt;i&gt;condensaci&#243;n&lt;/i&gt; ocupa un lugar &lt;i&gt;esencial&lt;/i&gt; en este lenguaje y que cada uno de estos elementos antes mencionados, que llamamos modos de expresi&#243;n, gram&#225;tica cinematogr&#225;fica o herramientas intr&#237;nsecas, tiene un uso, dentro de una obra, necesariamente significativo. Que toda &lt;i&gt;intenci&#243;n&lt;/i&gt; sea &lt;i&gt;necesaria&lt;/i&gt; y no contingente en el arte, incluida aquella que se deja al azar, parece obvio, lo es tambi&#233;n para el cine. No hace falta decir, por ejemplo, que uno no encontrar&#225; una pintura o una escultura de este o de aquel maestro dici&#233;ndose que este o aquel elemento de la obra es contingente. Esto es igualmente v&#225;lido para una obra cinematogr&#225;fica: podemos considerar cada plano, cada encuadre, cada composici&#243;n espacial, el uso de fuera de campo, cada elipsis, cada edici&#243;n, el procesamiento de luz y sonido, etc. como siendo significativos y estando relacionados, en logos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordemos que el logos no hace referencia solamente a la palabra, a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, entre s&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; es que, no solo la condensaci&#243;n, que se refiere a la met&#225;fora, sino tambi&#233;n el desplazamiento, refiri&#233;ndose a la metonimia, deben ser considerados como &#034;hiperactivos&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tengamos en cuenta que en este momento cuando las series se vuelven m&#225;s y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en el arte cinematogr&#225;fico. Es decir, que cada plano es potencialmente sobresignificativo y poderosamente polis&#233;mico, dado que tambi&#233;n se refiere a otras cosas, a otros &#034;significantes&#034; en el seno de la obra, y por lo tanto realiza de este modo desplazamientos, que incluso pueden desarrollarse como rizomas.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deleuze, G., Guattari, F., Mille Plateaux, Paris, Editions de Minuit, 1980.&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;El significante imaginario o no fonem&#225;tico&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El trabajo de Christian Metz sobre lo que &#233;l llam&#243; &lt;i&gt;El Significante Imaginario&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Metz, C., Le Signifiant imaginaire, Paris, Christian Bourgois, 1979.&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tend&#237;a a mostrar la especificidad de esta &#034;unidad de lenguaje visible&#034; en el arte cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le P'tit bal perdu, cortometraje de Philippe D&#233;coufl&#233; lo utiliza de manera po&#233;tica, ilustrando magn&#237;ficamente el v&#237;nculo entre el significante y el significante imaginario&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se puede ver este cortometraje de 3mn30 , enlace verificado el 2 de mayo de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como la materialidad del significante es diversa, este no es solo fonem&#225;tico, puede tambi&#233;n pasar por una imagen, una imagen-movimiento, una imagen-tiempo, un sonido, un objeto, un color o incluso la expresi&#243;n de un rostro&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#191;O acaso las primeras expresiones del significante no fonem&#225;tico no toman (&#8230;)&#034; id=&#034;nh24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, tender&#237;a a preferir esta &#250;ltima expresi&#243;n de &#034;significante no fonem&#225;tico&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n mi conocimiento, la primera que utiliz&#243; esta expresi&#243;n fue Julia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; porque no restringe su alcance a la imagen, incluye el sonido, cuya importancia capital ya fue mencionada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como sabemos, el significado se despliega completamente solo en la relaci&#243;n que una significante toma con otros significantes y esto es en la misma medida v&#225;lido para el significante no-fonem&#225;tico. Lo que nos lleva a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;El montaje&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El efecto Kuleshov, que lleva el nombre del cineasta y te&#243;rico ruso, revela perfectamente eso a trav&#233;s del montaje: el mismo plano corto del rostro del actor Mosjoukine, inexpresivo, va precedido por un plano de plato de sopa, o un cad&#225;ver en un ata&#250;d, o una mujer acostada lascivamente, formando tres secuencias cortas diferentes. El espectador traduce la expresi&#243;n de Mosjoukine, alternativamente seg&#250;n la secuencia, por un sentimiento de hambre, de tristeza y finalmente de deseo sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Godard nos dice &#034;no es una imagen &#250;nica, es &#250;nicamente una imagen&#034;. Una imagen nunca est&#225; sola. Lo esencial est&#225; en la relaci&#243;n entre im&#225;genes. Una imagen- movimiento despliega su precisi&#243;n solo cuando entra en contacto con las otras im&#225;genes de la pel&#237;cula y finalmente solo toma su valor total cuando se constituye en parte de un todo, ya que la parte revela algo del todo, de la entidad que constituye la pel&#237;cula, o incluso de la obra del autor en su conjunto. A veces, es probable que un plano no logre esclarecerse por completo cuando est&#225; solo en relaci&#243;n con todas las dem&#225;s im&#225;genes-movimiento de la pel&#237;cula, sino que lo hace cuando se conoce la integralidad de toda la obra del autor; montaje de la pel&#237;cula, construcci&#243;n de la obra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;El encuadre&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Dreyer filma a Ren&#233;e Falconetti, en &lt;i&gt;La pasi&#243;n de Juana de Arco&lt;/i&gt; (1927), y encuadra en un plano corto (o primer plano) una toma de las m&#225;s bellas y famosas de la historia del cine, lo que &#233;l nos da para ver y sentir, nunca hab&#237;a sido visto ni sentido por el ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El encuadre nos permite mirar la cara de Ren&#233;e Falconetti, en una proximidad y en una distancia que despliega una &#034;profundizaci&#243;n de la apercepci&#243;n.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, W., &#171;La obra de arte en el momento de su reproducibilidad (&#8230;)&#034; id=&#034;nh26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de la percepci&#243;n de su rostro - &#034;El prop&#243;sito del arte, con los medios materiales, es arrancar la percepci&#243;n de las percepciones del objeto&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deleuze, G., Guattari, F., Qu&#233; es la filosof&#237;a, op. cit., p. 158.&#034; id=&#034;nh27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; - sino de estar en ese rostro sin fundirse en &#233;l. Estar en ese rostro como uno estar&#237;a en &#034;un bloque de sensaciones compuesto de perceptos y afectos&#8221;. Vemos y sentimos una carga condensada e inefable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La obra de arte es un bloque de sensaciones, es decir, &lt;i&gt;un compuesto de perceptos y de afectos&lt;/i&gt;. Los perceptos ya no son percepciones, son independientes del estado de quienes los experimentan&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p. 154.&#034; id=&#034;nh28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, pues &#8220;la obra de arte es un ser de sensaci&#243;n, y nada m&#225;s: existe en s&#237; misma.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p. 155.&#034; id=&#034;nh29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quisiera dar testimonio, muy brevemente, sobre este poder del arte cinematogr&#225;fico a partir de una puesta en paralelo con una de mis pr&#225;cticas cl&#237;nicas. En la Maison Verte, un lugar donde se atiende a ni&#241;os de entre 0 y 4 a&#241;os, la dimensi&#243;n fenomenol&#243;gica est&#225; constantemente en funcionamiento, en el coraz&#243;n de nuestra pr&#225;ctica que involucra al psicoan&#225;lisis. Por tal motivo, todo lo que se puede dar para ver y sentir en una pel&#237;cula como &lt;i&gt;Recreaci&#243;n&lt;/i&gt;, o como &lt;i&gt;Ser y tener&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respectivamente de Claire Simon (1993) et de Nicolas Philibert (2002).&#034; id=&#034;nh30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, sobre los movimientos de los cuerpos de estos ni&#241;os, la manera en que sus problemas ps&#237;quicos producen y atraviesan esos movimientos corporales, nunca podr&#237;amos experimentarlo, recibirlo, verlo y sentirlo con tanta agudeza; una presencia tal de estos cuerpos que no convoca a nuestros propios cuerpos en una interacci&#243;n, sino dejando espacio para el afecto y las sensaciones, as&#237; como tambi&#233;n lugar para el pensamiento. Al pensamiento en la medida que a estas im&#225;genes las podemos ver y volver a ver, como materia reflexiva, como perceptos, y con la posibilidad de convocarlas cuando lo deseamos para pensarlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n: El encuentro de las miradas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un pasaje significativo de su famoso texto &#034;La obra de arte en el momento de su reproducibilidad t&#233;cnica&#034;, el cap. XIII, Walter Benjamin reconoci&#243;, muy temprano, la agitaci&#243;n producida por estos dos descubrimientos, cada uno en su singularidad. Benjamin escribe que estos dos descubrimientos sincr&#243;nicos han revolucionado la mirada del hombre, la mirada que el ser humano podr&#237;a tener sobre s&#237; mismo y sobre sus semejantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ambos dar&#225;n a mirar y escuchar lo real, de una manera que no pod&#237;a ser visto ni o&#237;do anteriormente. Tanto para la gemelidad, como para lo sobresaliente, vamos a preferir la met&#225;fora de los gemelos: el psicoan&#225;lisis, como el cine, permiten ver, no en el sentido del ojo, sino de la mirada&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordemos, de acuerdo con la f&#243;rmula conocida de Lacan, &#034;la schize del ojo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la modificaci&#243;n de las miradas. Dejemos aparecer la met&#225;fora: incluso muestran de manera exacerbada lo que a menudo no pod&#237;a ser visto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que marca la obra de arte es esta singularidad afirmada, esta brecha que abre tanto por ser &#250;nica, como por no parecerse a ninguna otra, inscribi&#233;ndose en un universo propio del autor, de su mirada, y que posee, en s&#237; misma, su propio universo, mientras toca a lo universal en el sentido de que cierne un efecto de lo real, incluso si lo toca o lo perfora en un punto y en una forma que ninguna otra forma podr&#237;a haber tocado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El arte cinematogr&#225;fico tiende a definir puntos de inefable por la escritura cinematogr&#225;fica. Puntos de inefable: lo que las palabras no sabr&#237;an decir; o que dir&#237;an de manera diferente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un nivel fenomenal, se muestran, a trav&#233;s de la imagen-movimiento, la imagen-tiempo, la disposici&#243;n de significantes no-fonem&#225;ticos, encuentros, accidentes, estados de cambio y deseo en movimiento que se dan a ver y a sentir en una temporalidad - puntuada por la elipsis - y una espacialidad en el seno de las cuales la condensaci&#243;n, el desplazamiento, el punto de vista ocupan una parte esencial.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Hago referencia en esta larga frase a un punto que dejo a la eventualidad de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El encuentro al que se apunta, entre el investigador psicoanalista y la obra cinematogr&#225;fica, es la forma en que esta obra identificar&#225; un mismo punto de imposibilidad, un efecto de la realidad, a trav&#233;s de sus herramientas intr&#237;nsecas a la investigaci&#243;n y a la expresi&#243;n art&#237;stica. Y adem&#225;s tal vez, aunque m&#225;s raramente, lo que la obra ha identificado y que el psicoan&#225;lisis no pudo captar o no pudo captar de otra manera que a trav&#233;s del lenguaje cinematogr&#225;fico que emana de la mirada del autor de esta obra.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#034;&lt;i&gt;Si est&#225; buscando lo que, en realidad, es m&#225;s real que la realidad misma, mire del lado de la ficci&#243;n cinematogr&#225;fica&lt;/i&gt;&#034;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Slavoj &#381;i&#382;ek en su documental Le guide pervers du cin&#233;ma (2006).&#034; id=&#034;nh33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;&lt;i&gt;Est&#225; muy claro, por lo tanto, que la naturaleza que le habla a la c&#225;mara no es la misma que la que les habla a los ojos. Es distinta, especialmente porque, el espacio donde domina la conciencia del hombre, es sustituido por un espacio donde reina el inconsciente. A menudo se puede observar, brevemente, el andar de un hombre, ciertamente no sabemos nada de su actitud en la fracci&#243;n de segundo en la que alarga el paso. Sabemos m&#225;s o menos el gesto que haremos para agarrar un encendedor o una cuchara, pero no sabemos mucho sobre el juego que realmente tiene lugar entre la mano y el metal, y mucho menos los cambios que se introducen en estos gestos, fluctuaci&#243;n de nuestros diversos estados de &#225;nimo. Es aqu&#237; que la c&#225;mara penetra, con sus medios auxiliares, sus inmersiones y sus ascensos, sus cortes y sus aislamientos, sus ralentizaciones y su aceleraci&#243;n del movimiento, sus ampliaciones y sus disminuciones. Por primera vez, nos abre el acceso al inconsciente visual, como el psicoan&#225;lisis nos abre el acceso al inconsciente pulsional.&lt;/i&gt; &#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, W., op. cit., pp. 305-306.&#034; id=&#034;nh34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque no podemos reducir el inconsciente freudiano al &#034;impulso inconsciente&#034; y la f&#243;rmula del &#034;inconsciente visual&#034; nos parece psicoanal&#237;tica-m&#243;rfica, lo que retenemos del paralelismo de Benjamin es haber visto, de manera muy temprana, que el psicoan&#225;lisis y el cine abrieron campos de mirada y de escucha de aquello que, hasta entonces, no pod&#237;a ser visto y o&#237;do. Y que estos campos pod&#237;an ser poderosamente complementarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto hace que me guste mucho la idea de que vincular el cine y el psicoan&#225;lisis de forma complementaria es abrir una doble focal. Dos lentes que cuando se encuentran tienden a articular &lt;i&gt;lo invisible a lo visible. Lo invisible de las cuestiones inconscientes con lo visible que abren la imagen-movimiento y la escritura f&#237;lmica&lt;/i&gt;. El psicoan&#225;lisis captura en lo invisible lo que es inexplicable en lo visible, el cine hace visible y sensible lo que no podr&#237;a existir sin &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#233;tica, tanto como la fecundidad del encuentro, se sostiene en un reconocimiento de los poderes respectivos de estos dos campos del conocimiento del hombre que colocan a la subjetividad en el coraz&#243;n de la pr&#225;ctica anal&#237;tica como de la creaci&#243;n art&#237;stica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;In fine, el encuentro subjetivo&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo invisible que el cine puede hacer visible se vuelve inteligible solo por el encuentro de las miradas. Mirada del cineasta, que permite ver y sentir a trav&#233;s de la escritura f&#237;lmica. Mirada del espectador, actor, activo, investigador, que se devela al encontrarse con la mirada del autor.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre ese &#8220;espectador&#8221; activo, investigador, pensador y emancipado de La (&#8230;)&#034; id=&#034;nh35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; El efecto del encuentro involucra entonces necesariamente la subjetividad del espectador y la del investigador. Quien dice mirada dice subjetividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Serge Daney dijo que &#034;una pel&#237;cula nos concierne al menos tanto como la miramos&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mirar una pel&#237;cula es potencialmente subjetivante. Las pel&#237;culas que encontramos nos conciernen, nos reflejan y nos alteran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esas pel&#237;culas que nos conmueven, no nos conciernen como id&#233;nticos, su mirada no remite a lo mismo, que fija y vuelve est&#225;tico. Si hay un encuentro profundo y abrumador, es porque estas pel&#237;culas nos alteran, nos conmueven. Conciernen nuestra alteridad, ajena a nosotros mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traducci&#243;n al espa&#241;ol: Sergio Peralta&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Freud y la intuici&#243;n cinematogr&#225;fica&#034;: psicoan&#225;lisis, cine y epistemolog&#237;a&#187; en CiN&#233;MAS, vol. 14, n&#176; 2-3, 2008, p. 56.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., Abraham, K., &#171;Carta del 9 de junio de1925&#187;, en &lt;i&gt;Correspondencia Freud-Abraham&lt;/i&gt;, Paris, Gallimard, coll. &#171;Conocimiento del inconsciente&#187;, 1969.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., &lt;i&gt;Los delirios y los sue&#241;os en la Gradiva de Jensen&lt;/i&gt;, 1907, Paris, Gallimard, 1990, p. 141. El subrayado me pertenece.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los dos descompondr&#225;n la marcha, el salto, la carrera de hombres y de mujeres para perforar movimientos que no pod&#237;an distinguirse antes. Muybridge confirmar&#225; gracias a su dispositivo, las hip&#243;tesis de Marey quien afirmaba que las patas de un caballo, durante las fases de galope, abandonan juntas el suelo una sola vez, algo que era cuestionado por los cient&#237;ficos de la &#233;poca, hasta esta descomposici&#243;n lograda por la imagen-movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De acuerdo con este punto de origen, parece interesante se&#241;alar una dimensi&#243;n que puede parecer relativamente anecd&#243;tica, y que-tal vez- no lo es tanto. Que el descubrimiento anal&#237;tico parte del incomprensible cuerpo de la hist&#233;rica tiene, en esta puesta en paralelo, algo c&#243;mico. La histeria es el modo de funcionamiento ps&#237;quico que calza perfectamente con la funci&#243;n de comediante. Desde la relaci&#243;n de la hist&#233;rica con la imagen del cuerpo, y por lo tanto a la puesta en escena del cuerpo, hasta - m&#225;s fundamentalmente - este deseo del deseo del otro que basa su relaci&#243;n en el otro y en ella misma, la hist&#233;rica es, por as&#237; decirlo, un comediante por &#034;naturaleza&#034;. Muchos sujetos hist&#233;ricos encontrar&#225;n en el arte cinematogr&#225;fico de ficci&#243;n material para ser material de creatividad dirigido a dilucidar lo real.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dadoun, R., &lt;i&gt;Cine, psicoan&#225;lisis y politica&lt;/i&gt;, Paris, S&#233;guier, 2000, p. 53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M&#233;rigeau, P., &lt;i&gt;Mankiewicz&lt;/i&gt;, Paris, Deno&#235;l, 1993.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Menciono aqu&#237; solo al autor, y exclusivamente al autor, solo las obras y su b&#250;squeda. No puedo ser juez, constituido en investigador de obras f&#237;lmicas, del hombre.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Citado por R. Dadoun, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p. 47. El subrayado me pertenece.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Kyrou, A., &lt;i&gt;Luis Bunuel&lt;/i&gt;, Paris,Seghers, 1962.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Op. cit.&lt;/i&gt; p. 243-244. El subrayado me pertenece&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ingmar Bergman, &lt;i&gt;Laternamagica&lt;/i&gt;, Paris, Folio, 2001, pp. 12-13.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tambi&#233;n habr&#237;a que realizar y profundizar un paralelismo, entre la ficci&#243;n f&#237;lmica y el trabajo de ficcionalizaci&#243;n, inevitable y necesario para la redacci&#243;n de casos. Me parece que aportamos algunos elementos a esta pregunta, aunque indirectamente.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta denominaci&#243;n tambi&#233;n tiene como objetivo diferenciar este registro del imaginario de aquel al que fue confinado. Es decir, el imaginario reducido a ilusi&#243;n y a se&#241;uelo. Notemos, sin embargo, aqu&#237; brevemente que reducir -como todav&#237;a lo escuchamos con bastante frecuencia- el imaginario al registro de la ilusi&#243;n es al menos reductivo y particularmente problem&#225;tico tanto en t&#233;rminos de la aprehensi&#243;n de lo humano, de la psiquis, como lo que resulta en un plano &#233;tico y pol&#237;tico. &lt;br class='autobr' /&gt;
En primer lugar, es una restricci&#243;n de la riqueza ling&#252;&#237;stica, y por lo tanto del pensamiento, porque si lo imaginario y la ilusi&#243;n son la misma cosa, eliminemos uno de los dos t&#233;rminos del lenguaje, y al hacerlo - como han demostrado Orwell y Klemperer &#8211; reduzcamos el pensamiento y la complejidad de lo real y lo humano. Pero a&#250;n m&#225;s fundamental, aunque correlativamente, reducir la imaginaci&#243;n al registro &#250;nico de la ilusi&#243;n implica amputar al hombre de su creatividad que sin la imaginaci&#243;n no podr&#237;a siquiera desplegarse. Por lo tanto, se estar&#237;a tambi&#233;n amputarlo su capacidad para pensar que cualquier otra cosa es posible. Amputarlo entonces de su capacidad de innovar, crear e imaginar otra relaci&#243;n consigo mismo y con los dem&#225;s, otra relaci&#243;n con la convivencia, en resumen, es reducir al hombre a un ser puramente heter&#243;nomo. En este tema del simposio, &#034;Memorias y luchas&#034;, se puede observar que esta restricci&#243;n sem&#225;ntica no deja de tener fuertes resonancias en el uso masivo que se hace hoy del t&#233;rmino utop&#237;a, que ser&#237;a solo una dulce ilusi&#243;n sin posibilidad de realizaci&#243;n. Esta restricci&#243;n exclusiva, que en cuanto al t&#233;rmino imaginario solo se refiere a una dimensi&#243;n posible del t&#233;rmino, cae exactamente dentro de la l&#243;gica de la neolengua. Para la memoria, y parala memoria de las luchas, recordemos lo obvio: si nadie hubiera pensado nunca en utop&#237;as, imaginando otras &#225;reas de lo posible, entonces todo habr&#237;a permanecido inalterable. Por ejemplo, todav&#237;a estar&#237;amos debatiendo, -como en el a&#241;o mil, si las mujeres tienen alma.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;La Instituci&#243;n imaginaria de la sociedad&lt;/i&gt;, Paris, Seuil, 1975, pp. 7-8.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., (1916-17). &lt;i&gt;Introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, Paris, Payot, 1974, p. 354.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Assoun, P. L., &#8220;Tratado de la obra psicoanal&#237;tica&#8221; en &lt;i&gt;Diccionario de las obras psicoanal&#237;ticas&lt;/i&gt;, Paris, PUF, 2009, p. 81. El trabajo efectuado por Paul-Laurent Assounsobre las met&#225;foras freudianas es, sobre este tema, edificante, p. 81 &#224; 109.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En &lt;i&gt;Qu&#233; es la filosof&#237;a, op. cit.&lt;/i&gt; p. 154 &#224; 188&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordemos que el logos no hace referencia solamente a la palabra, a la raz&#243;n, o a la ciencia, sino tambi&#233;n a la relaci&#243;n, a la puesta en relaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tengamos en cuenta que en este momento cuando las series se vuelven m&#225;s y m&#225;s creativas, al menos desde Lynch con &lt;i&gt;Twin Peacks&lt;/i&gt; (1990), y su poder de expresividad reside en gran medida en &lt;i&gt;la duraci&#243;n&lt;/i&gt;, el cine conserva la primicia de esta forma de &#034;hybris&#034; de la condensaci&#243;n. Si la condensaci&#243;n trabaja de manera evidente en este modo de expresi&#243;n f&#237;lmica, no lo hace nunca- me parece- en la misma medida y poder cualitativo que en las grandes obras cinematogr&#225;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deleuze, G., Guattari, F., &lt;i&gt;Mille Plateaux&lt;/i&gt;, Paris, Editions de Minuit, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Metz, C., &lt;i&gt;Le Signifiant imaginaire&lt;/i&gt;, Paris, Christian Bourgois, 1979.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se puede ver este cortometraje de 3mn30 &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=kIOaIGJPmbk&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=kIOaIGJPmbk&lt;/a&gt;, enlace verificado el 2 de mayo de 2018.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#191;O acaso las primeras expresiones del significante no fonem&#225;tico no toman cuerpo, en el primer espejo del ser, el rostro de la madre?&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n mi conocimiento, la primera que utiliz&#243; esta expresi&#243;n fue Julia Kristeva en &lt;i&gt;La revoluci&#243;n del lenguaje po&#233;tico&lt;/i&gt; (1974).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, W., &#171;La obra de arte en el momento de su reproducibilidad t&#233;cnica&#187;, 1939, en obras III, Paris, Gallimard, 2000, p. 303.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deleuze, G., Guattari, F., &lt;i&gt;Qu&#233; es la filosof&#237;a, op. cit.&lt;/i&gt;, p. 158.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid&lt;/i&gt;., p. 154.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid&lt;/i&gt;., p. 155.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respectivamente de Claire Simon (1993) et de Nicolas Philibert (2002).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordemos, de acuerdo con la f&#243;rmula conocida de Lacan, &#034;la schize del ojo y la mirada&#034;, la imposibilidad de reducir la mirada a la visi&#243;n. Lacan, J., El Seminario, Libro XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan&#225;lisis, Par&#237;s, Le Seuil, 1973, p. 65.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Hago referencia en esta larga frase a un punto que dejo a la eventualidad de una investigaci&#243;n futura. Muy probablemente, existen cuestiones que se prestan m&#225;s a efectos de confluencia entre cine y psicoan&#225;lisis. Las que conciernen al cuerpo, a la imagen, a la imagen del cuerpo, al narcisismo y a lo que las im&#225;genes cinematogr&#225;ficas contienen en abundancia: confluencias, accidentes &#8211;buenos y malos&#8211;, estados de cambio&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Slavoj &#381;i&#382;ek en su documental &lt;i&gt;Le guide pervers du cin&#233;ma&lt;/i&gt; (2006).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, W., &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, pp. 305-306.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre ese &#8220;espectador&#8221; activo, investigador, pensador y emancipado de &lt;i&gt;La sociedad del espect&#225;culo&lt;/i&gt; de Debord, ver: Marie Jos&#233; Mondzain, &lt;i&gt;Homo Spectator&lt;/i&gt;, Bayard, Par&#237;s, 2007. Jacques Ranci&#232;re, &lt;i&gt;Le spectateur &#233;mancip&#233;&lt;/i&gt;, La Fabrique, Par&#237;s, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_julio_2018_11_weyl_analisisfilmico.pdf" length="143716" type="application/pdf" />
		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>L'analyse filmique une histoire de rencontre et d'&#233;thique</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/L-analyse-filmique-une-histoire-de-rencontre-et-d-ethique</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/L-analyse-filmique-une-histoire-de-rencontre-et-d-ethique</guid>
		<dc:date>2018-07-24T23:42:26Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dimitri Weyl</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#233;sum&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Depuis le regard psychanalytique l'art cin&#233;matographique est appr&#233;hend&#233; &#8212; la plupart du temps &#8212; soit dans une logique de psychanalyse appliqu&#233;e, soit en termes &#171; isomorphiques &#187;. Cela limite l'apport que la rencontre entre cin&#233;ma et psychanalyse peut g&#233;n&#233;rer lorsque ces deux champs sont reconnus dans leur puissance et singularit&#233; respectives. Cet article se propose d'identifier, synth&#233;tiquement, ce qui appara&#238;t essentiel dans une d&#233;marche de recherche pour que l'analyse filmique puisse &#234;tre le plus fructueuse possible. Walter Benjamin avait vu tr&#232;s t&#244;t que psychanalyse et cin&#233;ma ont ouvert des champs de regard et d'&#233;coute de ce qui ne pouvait &#234;tre vu et entendu jusqu'alors. Et que ces champs pouvaient &#234;tre puissamment compl&#233;mentaires. Le langage cin&#233;matographique &#8212; lorsqu'il est reconnu dans sa pleine puissance &#8212; permet de cerner des effets de r&#233;el tels qu'aucun autre mat&#233;riel ne le permet. Partant, notre hypoth&#232;se sera de consid&#233;rer que lier harmonieusement le regard cin&#233;matographique au regard psychanalytique c'est ouvrir une &#171; double focale &#187;. Deux focales qui lorsqu'elles se rencontrent tendent &#224; lier l'invisible au visible. L'invisible des enjeux inconscients au visible qu'ouvre l'image-mouvement.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mots-Cl&#233;s:&lt;/strong&gt; Analyse filmique | Cin&#233;ma | Psychanalyse | Image-mouvement&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-analisis-filmico-una-historia-de-encuentro-y-de-etica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Versi&#243;n en espa&#241;ol&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Film-analysis-a-history-of-meeting-and-ethics' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-2-61-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Psychanalyste, Docteur en psychopathologie et psychanalyse&lt;br class='autobr' /&gt;
Enseignant chercheur &#224; l'universit&#233; Paris 7, CRPMS&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Prol&#233;gom&#232;nes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Je souhaiterais d&#233;buter mon intervention par de courts prol&#233;gom&#232;nes qui donneront un socle &#224; mon propos autant que pour l'inscrire dans cette th&#233;matique de la lutte, d'une lutte o&#249; la probl&#233;matique de l'image est fortement engag&#233;e.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Plusieurs guerres des images se livrent dans l'actuel. Je suppose que la premi&#232;re qui vient &#224; l'esprit aujourd'hui est celle que m&#232;ne Daesh. Cette guerre des images utilise des proc&#233;d&#233;s proches &#8211; largement inspir&#233;s - des proc&#233;d&#233;s Hollywoodiens. On peut consid&#233;rer, en suivant Marie Jos&#233; Mondzain, que le style de cette guerre des images &#8211; son mode op&#233;ratoire - est marqu&#233; par un moment inaugural : celui du onze septembre 2001, avec Al-Qa&#239;da. Analyser, comme le fait Marie Jos&#233; Mondzain, que ces actes r&#233;els - d'une violence extr&#234;me - se soutiennent et puisent leur force de frappe du pouvoir des images inspir&#233;es de proc&#233;d&#233;s hollywoodiens nous porte &#224; consid&#233;rer que cette guerre des images-l&#224; n'est pas sans lien avec une autre guerre des images, plus ancienne, mais qui a toujours lieu. C'est &#224; dire quelque chose qui a pleinement &#224; voir avec ce que Debord &#233;pinglait dans &lt;i&gt;La soci&#233;t&#233; du spectacle&lt;/i&gt; &#8211; d&#232;s 1967 &#8211; o&#249; il &#233;tait tout &#224; fait visionnaire. &#192; savoir une politique du spectaculaire qui vise &#224; captiver les regards et les subjectivit&#233;s, &#224; couper le souffle, &#224; sid&#233;rer, bref &#224; rendre le spectateur captif.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La guerre des images dont je parle &#8211; je ne pourrais pas ici revenir sur son arch&#233;ologie &#8211; a d&#233;but&#233; d&#232;s les ann&#233;es 20, en prenant acte du pouvoir des images : &lt;i&gt;les images frappent plus vite et plus fort que les mots, elles ont le pouvoir de faire croire, d'emporter l'adh&#233;sion&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il s'agit de la guerre qui se livre entre l'imagerie de masse, l'imagerie largement dominante devenue litt&#233;ralement omnipr&#233;sente &#8211; dont l'imagerie publicitaire me semble paradigmatique &#8211; et l'image qui est beaucoup plus minoritaire : l'image d'art. La premi&#232;re tend avant tout &#224; faire vendre, &#224; faire d&#233;sirer consommer, &#224; convaincre et &#224; faire croire &#8211; elle est habit&#233;e de part en part par ce que Lacan a nomm&#233; le discours du capitalisme &#8211;, elle produit des effets de d&#233;subjectivation ; la seconde appelle la formation d'un regard, elle laisse sa libert&#233; au spectateur et peut contribuer &#224; produire des effets de subjectivation. J'effectue l&#224; une partition sch&#233;matique, qu'il faudrait bien s&#251;r complexifier, par exemple en parlant du cin&#233;ma des flibustiers dont fait &#233;tat Scorsese dans son histoire du cin&#233;ma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tout cas, le cin&#233;ma est loin d'&#234;tre exempt de cette conflictualit&#233; : il est tr&#232;s majoritairement une industrie. Et c'est donc ici davantage du cin&#233;ma artistique ou du moins de celui qui rel&#232;ve de ce que l'on a appel&#233; en France la politique des auteurs, dont je souhaiterais parler. Un cin&#233;ma engag&#233; qui participe de cette guerre des images en pla&#231;ant le regard, la subjectivit&#233; - celle du spectateur comme celle de l'auteur -, la cr&#233;ativit&#233;, la recherche, l'&#233;mancipation &#8211; &lt;i&gt;in fine&lt;/i&gt; l'&#233;thique &#8211; au c&#339;ur de sa fabrication. Un cin&#233;ma qui &#8211; comme le soutient Ranci&#232;re &#8211; laisse sa libert&#233; au spectateur.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Notons que cette guerre - qui a pour objet les subjectivit&#233;s - a quelque chose d'&#233;minemment paradoxale qui la rend d'autant plus op&#233;ratoire : elle habite massivement les visibilit&#233;s et pourtant demeure bien souvent invisible &#8211; en tant que conflit.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introduction&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#192; la suite de ces prol&#233;gom&#232;nes, pour introduire plus directement mon propos et faire lien avec le colloque qui a eu lieu l'&#233;t&#233; 2017 &#224; Cerisy, qui s'intitulait &#171; psychanalyse et cin&#233;ma : du visible et du dicible &#187;, il me semble int&#233;ressant de revenir sur un constat, op&#233;r&#233; par Chantal Clouard et qui &#8211; me semble-t-il &#8211; s'est largement confirm&#233; lors du colloque en question. Chantal Clouard (qui &#233;tait avec Myriam Lebovici, coorganisatrice) constate que l'on commence peut-&#234;tre &#224; voir &#233;merger ces derniers temps de nouveaux regards sur la rencontre entre cin&#233;ma et psychanalyse. Pour autant jusque-l&#224; on peut identifier selon elle trois tendances r&#233;currentes : &lt;br class='autobr' /&gt;
Une premi&#232;re tendance qui est essentiellement fond&#233;e sur une approche analogique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Une seconde tendance qui se fonde essentiellement sur la narrativit&#233; et qui s'inscrit &#8211; le plus souvent - du c&#244;t&#233; de la psychanalyse appliqu&#233;e.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Enfin une troisi&#232;me tendance qui met en parall&#232;le la s&#233;ance analytique et la s&#233;ance de cin&#233;ma. Il me semble que l'on peut ranger &#8211; peu ou prou &#8211; cette derni&#232;re tendance dans la premi&#232;re puisque l'analogie y est fortement engag&#233;e.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce qui m'int&#233;ressait &#8211; &#224; l'origine - dans l'analyse filmique c'est ce que peut nous apprendre - nous donner &#224; voir et &#224; sentir &#8211; une &#339;uvre filmique que l'on ne pourrait appr&#233;hender autrement. Cette d&#233;marche m'a port&#233; &#224; forger une m&#233;thode et une approche &#233;pist&#233;mologique qui pr&#233;cis&#233;ment m'obligeait &#224; sortir de ces registres parce qu'ils me semblaient entraver la puissance de la rencontre entre ces deux champs de connaissance de l'homme. Ces deux champs de connaissance de l'homme qui ont permis de le regarder et de l'&#233;couter, de le &lt;i&gt;r&#233;fl&#233;chir&lt;/i&gt; tel que l'on ne pouvait le faire avant ces deux d&#233;couvertes synchroniques. C'est ce que Walter Benjamin a soutenu tr&#232;s t&#244;t (1936).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Probl&#233;matique&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans l'analyse filmique, comment cin&#233;ma et psychanalyse peuvent-ils se rencontrer au mieux de leurs puissances respectives ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comment le th&#233;oricien, psychanalyste ou se r&#233;f&#233;rant &#224; la psychanalyse, peut-il op&#233;rer une rencontre avec l'&#339;uvre filmique permettant des avanc&#233;es th&#233;oriques ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Je rejoins Mireille Berton lorsqu'elle &#233;crit, dans son article qui demeure r&#233;cent : &#171; le couple cin&#233;ma-psychanalyse, ainsi que son corollaire film-r&#234;ve, continuent, de nos jours, d'&#234;tre appr&#233;hend&#233;s en termes d'isomorphisme et subordination du premier au second. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#171; Freud et l'intuition cin&#233;graphique &#187; : psychanalyse, cin&#233;ma et (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans cette lign&#233;e j'identifie dans le cadre de l'analyse filmique deux &#233;cueils propres &#224; entraver la rencontre : un rapport de surplomb, de domination sur le cin&#233;ma et celui que l'on peut apparenter &#224; l'illusion g&#233;mellaire, sur lesquels je vais tenter d'&#234;tre bref.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Psychanalyse appliqu&#233;e et surplomb&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La logique de la psychanalyse dite appliqu&#233;e peut signifier et induire la &lt;i&gt;mainmise&lt;/i&gt; d'un savoir &lt;i&gt;constitu&#233;&lt;/i&gt; sur un objet &lt;i&gt;passif&lt;/i&gt; qui n'aurait, d&#232;s lors, &lt;i&gt;aucun effet en retour, aucun effet de surprise.&lt;/i&gt; Au mieux de son &#233;manation on &#233;claire le concept, ce qui peut parfois &#234;tre heuristique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans la pire de ces &#233;manations la psychanalyse appliqu&#233;e produit un effet de placage abstrait, un rapport de domination, de potentielle confusion entre le concept et la chose ainsi qu'une assignation de l'objet &#224; la passivit&#233; : le psychanalyste sait et c'est avec ce savoir qu'il va d&#233;voiler l'invisible du r&#233;cit. On rate alors &#8211; il me semble l'essentiel : ce que l'&#339;uvre touche de l'indicible, touche du r&#233;el, touche de nouveau, d'inattendu et d'inexplor&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Exc&#232;s d'approche analogique et illusion g&#233;mellaire&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'autre &#233;cueil peut &#234;tre celui de l'analogie excessive que l'on pourrait apparenter &#224; l'illusion g&#233;mellaire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un certain nombre de recherches, sur le cin&#233;ma et la psychanalyse, ont travaill&#233; &#8211; comme on sait - les contigu&#239;t&#233;s que l'on peut identifier entre ces deux champs. Il y est question d'affinit&#233;s &#233;lectives de vocabulaire comme de processus : projection, s&#233;ance, &#233;cran, identification, repr&#233;sentation ; la salle de cin&#233;ma o&#249; se projettent des r&#234;ves que l'on analyse et qui serait comparable au processus analytique, etc. Toutes ces d&#233;marches ne sont &#233;videmment pas &#224; d&#233;nigrer &lt;i&gt;in toto&lt;/i&gt;, plus particuli&#232;rement lorsqu'elles travaillent du c&#244;t&#233; de l'analogie tout en reconnaissant les limites propres &#224; celle-ci. Mais dans le cadre de l'analyse de film, ce parall&#233;lisme me semble assez peu fructueux.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est notamment en cela &#8211; je crois - que l'on peut donner raison &#224; Freud : &#171; Ma principale objection [quant au cin&#233;ma] reste qu'il ne me para&#238;t pas possible de faire de nos abstractions une repr&#233;sentation plastique qui se respecte un tant soit peu. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., Abraham, K., &#171; Lettre du 9 juin 1925 &#187;, dans Correspondance (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Si &#171; nos abstractions &#187; &#233;quivaut ou renvoie &#224; l'inconscient, il appara&#238;t effectivement que le cin&#233;ma, pas plus qu'un autre art, ne saurait &#8212; &lt;i&gt;stricto sensu&lt;/i&gt; &#8212; repr&#233;senter l'inconscient. Il y a et il y aura, tr&#232;s probablement, toujours quelque chose d'irrepr&#233;sentable dans l'inconscient.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La proximit&#233; que l'on peut &#233;tablir entre l'art cin&#233;matographique et les processus primaires ne lui donne pour autant pas le pouvoir de figurer l'inconscient. Pour autant cela ne signifie pas que le cin&#233;ma n'est pas en mesure de saisir et de &lt;i&gt;donner &#224; voir et &#224; sentir&lt;/i&gt; quelque chose des conflits inconscients d'une mani&#232;re qui lui est absolument intrins&#232;que.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans cette lign&#233;e le parall&#233;lisme le plus &#233;tabli est celui du r&#234;ve qui vaut aussi pour la r&#234;verie diurne o&#249; l'on &#171; se fait son cin&#233;ma &#187;, analyser un film comme on analyserait un r&#234;ve c'est &#8211; il me semble - confondre une production de l'inconscient avec la production d'une &#339;uvre de cr&#233;ation, &lt;i&gt;et de chercheur&lt;/i&gt;, qui est &#8211; pour une part significative &#8211; consciente. Cela n'exclut pas, bien entendu, que les processus de condensation et de d&#233;placement soient essentiels dans une &#339;uvre filmique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Les deux impasses classiques de la rencontre ?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En somme, les deux points de but&#233;e que nous venons de nommer ne renvoient-ils pas &#224; ce qui est susceptible d'emp&#234;cher la puissance de toute rencontre ? Un exc&#232;s d'&#233;cart qui ne reconna&#238;t pas la puissance intrins&#232;que du cin&#233;ma, l'&#233;criture filmique et la mani&#232;re dont celle-ci peut interroger, mettre en question, surprendre, voire modifier et enrichir le regard analytique. &lt;br class='autobr' /&gt;
Un exc&#232;s de proximit&#233;, dans lequel le r&#233;gime confusionnel tend &#224; dissoudre la singularit&#233;, et donc la puissance, de chacun de ces champs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il me semble ainsi plus porteur de consid&#233;rer - selon le mot de Freud dans la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt; &#8212; les &#339;uvres cin&#233;matographiques comme des &#171; alli&#233;es &#187; et de les suivre pour s'y laisser surprendre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud a ainsi parl&#233; maintes fois du travail artistique comme &#171; devan&#231;ant &#187; celui du scientifique et comme &#233;tant ainsi, non pas un &lt;i&gt;objet&lt;/i&gt; de pr&#233;dilection, mais un pr&#233;cieux &#171; alli&#233; &#187; de la psychanalyse. &#171; Les &#233;crivains sont de pr&#233;cieux &lt;i&gt;alli&#233;s&lt;/i&gt; et il faut placer bien haut leur t&#233;moignage car ils connaissent d'ordinaire une foule de choses entre le ciel et la terre dont notre &lt;i&gt;sagesse d'&#233;cole&lt;/i&gt; n'a pas encore la moindre id&#233;e. Ils nous &lt;i&gt;devancent&lt;/i&gt; de beaucoup, nous autres hommes ordinaires, notamment en mati&#232;re de psychologie, parce qu'ils puisent l&#224; &#224; des sources que nous n'avons pas encore explor&#233;es pour la science &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., Les d&#233;lires et les r&#234;ves dans la Gradiva de Jensen, 1907, Paris, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il se joue donc, comme dans tout enjeu de rencontre il me semble, la probl&#233;matique &#233;thique du juste &#233;cart, de la juste distance, qui suppose de reconna&#238;tre &#8211; suffisamment &#8211; l'alt&#233;rit&#233; &lt;i&gt;et&lt;/i&gt; les points de jonction des deux entit&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cela me porte &#224; consid&#233;rer deux points de rencontre dans lesquels l'alt&#233;rit&#233; est n&#233;anmoins engag&#233;e. Un premier que l'on pourrait nommer pr&#233;historique et un second qui est davantage structural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Aux racines de ces deux inventions &#233;tait le r&#233;el des corps &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On peut consid&#233;rer qu'au commencement, voire &#224; la pr&#233;histoire, de ces deux champs d'appr&#233;hension de l'homme &#233;tait le &lt;i&gt;r&#233;el&lt;/i&gt; des corps : Ces deux d&#233;couvertes sont n&#233;es de s'&#234;tre int&#233;ress&#233;es aux myst&#232;res des corps dont l'&#233;lucidation &#233;chappait aux sciences de l'&#233;poque. Ce qui &#233;chappait &#224; la saisie par le symbolique comme par l'imaginaire. L'un va travailler &#224; d&#233;chiffrer ce r&#233;el du c&#244;t&#233; du symbolique l'autre du c&#244;t&#233; de l'imaginaire et tous deux naissent de cette confrontation au r&#233;el, &#224; un impossible, un irrepr&#233;sentable, un a-sens&#233; : pas de m&#233;tapsychologie sans clinique, pas de cin&#233;ma sans corps r&#233;el.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#192; la m&#234;me &#233;poque o&#249; Freud assiste aux c&#233;l&#232;bres mises en sc&#232;ne des corps orchestr&#233;es par Charcot, Muybridge et Marey vont s'attacher &#224; percer ce myst&#232;re familier des mouvements du corps. Tous deux seront rendus c&#233;l&#232;bres par leurs travaux de d&#233;composition des mouvements du corps des hommes comme des animaux qui vont permettre aux chercheurs de l'&#233;poque de r&#233;aliser que l'on ne pouvait identifier clairement les mouvements des corps avant cet &#233;claircissement que va offrir l'image-mouvement.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tous deux d&#233;composeront la marche, le saut, la course d'hommes ou de femmes (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il y a d'embl&#233;e deux regards pos&#233;s sur l'homme, &lt;i&gt;sur le corps des hommes&lt;/i&gt;, qui vont tenter d'en percer quelque chose par des points de vue qui sont d'une certaine mani&#232;re oppos&#233;s. L'un d&#232;s sa pr&#233;histoire, le cin&#233;ma, va tenter de percer quelque chose du mouvement des corps par la cr&#233;ation d'un appareillage qui va &#233;clairer le &lt;i&gt;visible&lt;/i&gt; tel que l'on ne pouvait le voir auparavant. L'autre, la psychanalyse, va fonder sa d&#233;couverte en explorant l'inintelligibilit&#233; de certains mouvements du corps, ceux de l'hyst&#233;rique, en les &#233;claircissant par les enjeux &lt;i&gt;invisibles&lt;/i&gt; qui les d&#233;terminent.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dans la lign&#233;e de ce point d'origine, il semble int&#233;ressant de pointer une (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;les cin&#233;astes comme chercheur&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reconna&#238;tre que les cin&#233;astes et les &#339;uvres filmiques peuvent permettre de saisir des choses que l'on ne pourrait saisir sans eux me semble &#234;tre un pr&#233;alable. Les cin&#233;astes sont des chercheurs, dont certains plus sp&#233;cifiquement sur la chose psychique en tentant &#8212; essentiellement &#8212; d'en saisir quelque chose par la cr&#233;ation d'un espace ph&#233;nom&#233;nologique qui donne &lt;i&gt;&#224; voir et &#224; sentir&lt;/i&gt; les &#233;lans et conflictualit&#233;s humaines.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bon nombre d'entre ces cin&#233;astes &#8212; qui retiennent notre attention plus particuli&#232;rement &#8212; se consid&#232;rent comme des chercheurs sur les rapports humains et la chose psychique : Bergman, Bu&#241;uel, Losey, Pasolini, von Stroheim, Brisseau, Mankiewicz, etc. pour n'en citer que quelques-uns qui ont pu se d&#233;finir, eux-m&#234;mes, en ce sens.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ainsi von Stroheim construira son &#339;uvre &lt;i&gt;dans&lt;/i&gt; les conflits humains : &#171; &lt;i&gt;J'ai l'intention de tailler mes films dans l'&#233;toffe rugueuse des conflits humains&lt;/i&gt; &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dadoun, R., Cin&#233;ma, psychanalyse et politique, Paris, S&#233;guier, 2000, p. 53.&#034; id=&#034;nh2-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mankiewicz, qui fit des &#233;tudes de psychologie, construisit la quasi-int&#233;gralit&#233; de son &#339;uvre sur des probl&#233;matiques psychologiques qui articulent pouvoir et narcissisme.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M&#233;rigeau, P., Mankiewicz, Paris, Deno&#235;l, 1993.&#034; id=&#034;nh2-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D'autres s'attaqu&#232;rent au continent demeur&#233; noir. Brisseau lorsqu'il r&#233;alise &lt;i&gt;Les anges exterminateurs&lt;/i&gt; (2006), tient &#224; filmer des femmes dans des sc&#232;nes &#233;rotiques, sans jeu, allant v&#233;ritablement jusqu'&#224; l'orgasme. Hors et dans le film (mise en abyme) Brisseau explique cette poursuite contre vents et mar&#233;es (scandales et proc&#232;s) : ce qui l'anime par-dessus tout c'est pouvoir saisir, capter, comprendre quelque chose de l'orgasme f&#233;minin en l'&#233;pinglant gr&#226;ce &#224; l'image-mouvement. Malgr&#233; le scandale que cela va g&#233;n&#233;rer, les proc&#232;s que l'on va lui intenter, la grande difficult&#233; &#224; pouvoir produire son film, il va poursuivre. La pulsion &#233;pist&#233;mophilique semble faire pr&#233;s&#233;ance sur les interdits et s'allie &#224; la pulsion scopique.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Je n'&#233;voque ici que l'auteur, et exclusivement l'auteur, donc les &#339;uvres et (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasolini, pour la r&#233;alisation d'&lt;i&gt;&#338;dipe roi&lt;/i&gt; (1967), s'est nourri du savoir psychanalytique afin de le &#171; re-projeter &#187; dans un mode sensible. &#171; J'ai appliqu&#233; les notions psychanalytiques telles que je les ai &lt;i&gt;senties&lt;/i&gt; et c'est ainsi que j'ai re-projet&#233; la psychanalyse sur le mythe &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cit&#233; par R. Dadoun, op. cit., p. 47. C'est moi qui souligne.&#034; id=&#034;nh2-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bu&#241;uel, de son c&#244;t&#233;, semble r&#233;pondre et compl&#233;ter la citation de Freud extraite de la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt;, que nous citions tout &#224; l'heure, autant que pointer quelques singularit&#233;s propres au septi&#232;me art et au pouvoir &#233;motionnel de l'image : &#171; Le cin&#233;ma est le meilleur instrument pour exprimer le monde des songes, des &#233;motions, de l'instinct, et para&#238;t avoir &#233;t&#233; invent&#233; pour exprimer la vie du subconscient dont les racines p&#233;n&#232;trent si profond&#233;ment dans la po&#233;sie &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Kyrou, A., Luis Bu&#241;uel, Paris, Seghers, 1962.&#034; id=&#034;nh2-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ainsi pour Luis Bu&#241;uel, le cin&#233;ma est invent&#233; pour exprimer &#8212; et non repr&#233;senter &#8212; les mouvements de l'inconscient, dont les &#171; racines &#187;, les &#171; sources &#187; myst&#233;rieuses pour la &#171; science &#187; qu'&#233;voquait Freud, sont en lien direct avec la &#171; po&#233;sie &#187;, ou peut-&#234;tre, ce que nous appellerons plus loin le po&#239;&#233;tique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toujours dans la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt; Freud &#233;crit : &#171; Notre mani&#232;re de proc&#233;der consiste dans l'observation consciente, chez les autres, des processus psychiques qui s'&#233;cartent de la norme afin de pouvoir en deviner et en &#233;noncer les lois. L'&#233;crivain, lui, proc&#232;de autrement ; c'est dans sa propre &#226;me, qu'il dirige son attention sur l'inconscient, qu'il guette ses possibilit&#233;s de d&#233;veloppement et leur accorde une expression artistique, &lt;i&gt;au lieu de les r&#233;primer par une critique consciente&lt;/i&gt;. [&#8230;] Mais il n'a pas besoin de formuler ces lois, il n'a m&#234;me pas besoin de les reconna&#238;tre clairement ; parce que son intelligence les tol&#232;re, elles se trouvent incarn&#233;es dans ses cr&#233;ations. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. cit. p. 243-244. C'est moi qui souligne.&#034; id=&#034;nh2-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bergman &#224; son tour pourrait rentrer en r&#233;sonance avec Freud, tout en laissant entendre, lui aussi, une sp&#233;cificit&#233; cin&#233;matographique.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#171; &lt;i&gt;Il alla de soi que le cin&#233;matographe dev&#238;nt mon moyen d'expression. Je me faisais comprendre dans une langue qui ne passait pas par le langage qui me manquait, par la musique que je ne dominais pas, par la peinture qui me laissait froid. J'avais soudain une possibilit&#233; de correspondre avec le monde autour de moi dans une langue qui se parle directement&lt;/i&gt; d'&#226;me &#224; &#226;me &lt;i&gt;dans des tournures qui, presque voluptueusement,&lt;/i&gt; se soustraient au contr&#244;le de l'intellect. &lt;i&gt;Ainsi, (&#8230;) pendant vingt ans, sans me lasser, avec une sorte de fureur, j'ai transmis des r&#234;ves, des sensations, des fantasmes, des crises de folie, des n&#233;vroses, des stases de la foi et de purs mensonges&lt;/i&gt; &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ingmar Bergman, Laterna magica, Paris, Folio, 2001, pp. 12-13.&#034; id=&#034;nh2-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Picasso pourrait &#224; son tour compl&#233;ter : &#171; &lt;i&gt;L'art est un mensonge qui nous permet de d&#233;voiler la v&#233;rit&#233;&lt;/i&gt;. &#187; Autrement dit l'art ne d&#233;voile pars le r&#233;el par la repr&#233;sentation, elle fictionnalise, tord le r&#233;el pour en d&#233;voiler quelque chose.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La fiction c'est une &#233;laboration cr&#233;atrice. C'est un travail de l'esprit, de l'imagination cr&#233;atrice, &#224; partir de donn&#233;es, de mat&#233;riaux de vie utilis&#233;s et transform&#233;s pour la construction d'une &#339;uvre.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Il y aurait &#233;galement un parall&#232;le &#224; faire et &#224; approfondir, entre la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il ne s'agirait donc pas davantage de renter dans un pseudo-mysticisme, une forme de &#8221;fondamentalisme de l'art&#8221; : les grands auteurs ne sont pas des mages en phase avec le divin. Ils ont, &lt;i&gt;a contrario&lt;/i&gt;, une grande capacit&#233; d'&#233;laboration, et de mise en forme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;L'Imaginaire cr&#233;atif&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette &lt;i&gt;&#233;mergence&lt;/i&gt; d'une forme &#8212; qui est &lt;i&gt;en ad&#233;quation avec le fond&lt;/i&gt; &#8212; a trait au po&#239;&#233;tique c'est-&#224;-dire &#224; l'imaginaire cr&#233;atif.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cette appellation vise &#233;galement &#224; diff&#233;rencier ce registre de l'imaginaire (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si certains cin&#233;astes tentent de percer les myst&#232;res du psychisme c'est par le donner &#224; &lt;i&gt;voir et &#224; sentir&lt;/i&gt;, en passant par ce que Corn&#233;lius Castoriadis nomme l'imagination radicale, cr&#233;atrice, qui est propre &#224; faire &#233;merger le po&#239;&#233;tique. Le terme de po&#239;&#233;tique renvoie &#224; une dimension intrins&#232;quement cr&#233;atrice (po&#239;ese) de production, de surgissement, d'intuition. J'entends ainsi par po&#239;&#233;tique une action qui d&#233;bouche sur une cr&#233;ation nouvelle, en ayant recours &#224; l'imaginaire cr&#233;atif.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce que Castoriadis nomme imaginaire cr&#233;atif ou radical est la &#171; la facult&#233; originaire de poser ou de se donner, sous le mode de la repr&#233;sentation, une chose et une relation qui ne sont pas (qui ne sont pas donn&#233;es dans la perception ou ne l'ont jamais &#233;t&#233;) [&#8230;]. L'imaginaire dont je parle n'est pas image &lt;i&gt;de&lt;/i&gt;. Il est cr&#233;ation incessante et essentiellement ind&#233;termin&#233;e de figures/formes/images, &#224; partir desquelles seulement il peut &#234;tre question de &#8221;quelque chose&#8221; &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;L'Institution imaginaire de la soci&#233;t&#233;, Paris, Seuil, 1975, pp. 7-8.&#034; id=&#034;nh2-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, d'une &#233;mergence. L'imaginaire cr&#233;atif conjugue &lt;i&gt;les processus primaires&lt;/i&gt;, passant par la condensation et le d&#233;placement, avec les combinatoires en cr&#233;ant des agencements nouveaux, voire des &lt;i&gt;surgissements&lt;/i&gt;. Il n'est pas l'apanage de l'artiste, mais il est sa principale &lt;i&gt;source&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Et l'on peut d'ailleurs, &#224; ce propos, l&#233;gitimement consid&#233;rer que Freud p&#232;che par exc&#232;s de modestie lorsqu'il semble cantonner le travail du chercheur psychanalyste, et ce faisant le sien, &#224; &#171; une sagesse d'&#233;cole &#187;. Ainsi lorsqu'il &#233;crit cette phrase, qui ramasse une dimension essentielle de tout ce que nous venons d'effleurer : &#171; Il y a en effet un chemin qui permet le retour de l'imagination &#224; la r&#233;alit&#233; et c'est l'art &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., (1916-17). Introduction &#224; la psychanalyse, Paris, Payot, 1974, p. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , il en sait quelque chose. Freud convoque de nombreuses et &#233;clectiques m&#233;taphores dans son &#339;uvre. &#171; Loin d'&#234;tre un simple d&#233;corum formel, la puissance de cr&#233;ation m&#233;taphorique dans le texte freudien est proportionnelle &#224; la puissance de pens&#233;e : elle en est m&#234;me quasiment le sympt&#244;me. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Assoun, P. L., &#171; Trait&#233; de l'&#339;uvre psychanalytique &#187; in Dictionnaires des (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Ce n'est pas l&#224; un grand secret : tout grand penseur est artiste, et tout grand artiste est un penseur d'envergure. Nietzche pour qui l'aphorisme, la m&#233;taphore, &#233;taient un mode presque constant d'expression est parmi ceux qui s'approchaient le plus d'une synth&#232;se entre le penseur et l'artiste. Ici, donc, &#8212; au sein des processus de cr&#233;ation &#8212; les fronti&#232;res se brouillent et les parall&#232;les se croisent.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bien s&#251;r le travail du po&#239;&#233;tique est &#233;minemment &#224; l'&#339;uvre dans le processus analytique et notamment dans les moments d'interpr&#233;tation performative. Et si dans le travail de th&#233;orisation la raison tient souvent le haut du pav&#233; &#8212; par n&#233;cessit&#233; d'ordonnancement et d'intelligibilit&#233; &#8212;seul le po&#239;&#233;tique permet de v&#233;ritables avanc&#233;es, des sauts qualitatifs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deux d&#233;marches de chercheurs, donc, qui dans leurs &#339;uvres passent, l'un &lt;i&gt;davantage&lt;/i&gt; par la raison, par le donner &#224; comprendre, par la conceptualisation et la th&#233;orisation ; l'autre par l'imaginaire cr&#233;atif, par le donner &#224; voir et &#224; sentir. Le th&#233;oricien cr&#233;ait des concepts, l'artiste, pour reprendre une terminologie deleuzienne, des percepts.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In Qu'est-ce que la philosophie, op. cit. p. 154 &#224; 188.&#034; id=&#034;nh2-18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apr&#232;s ces points de jonction dans leurs diff&#233;rences, il appara&#238;t fondamental de reconna&#238;tre une alt&#233;rit&#233; irr&#233;ductible, constitutive de la puissance cin&#233;matographique. L&#224; est l'enjeu &#233;thique : reconna&#238;tre ce que &lt;i&gt;peut&lt;/i&gt; le cin&#233;ma implique la reconnaissance d'une &#233;criture, qui lui est propre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;l'&#233;criture intrins&#232;quement cin&#233;matographique ou l'&#233;criture filmique&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous avons tendance dans l'analyse filmique, nous sp&#233;cialistes de la parole, &#224; trop exclusivement nous attacher aux mots et au r&#233;cit au d&#233;triment des images et du langage cin&#233;matographique. Si dans le processus de cr&#233;ation il faut reconna&#238;tre, g&#233;n&#233;ralement, trois temps d'&#233;criture : le sc&#233;nario (incluant les story-board), le filmage (ou tournage) et le montage, c'est bien s&#251;r l'entit&#233; finalis&#233;e, l'&#339;uvre cin&#233;matographique, qui doit &#234;tre l'objet de l'analyse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Je r&#233;duis, ici, les constituants de ce langage en leur substantifique moelle et ne pr&#233;tends pas &#8211; loin s'en faut &#8211; &#224; un travail exhaustif sur ce point et dans ce cadre. Il s'agit d'identifier ce qui appara&#238;t essentiel pour l'analyse filmique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Les principaux constituants :&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette &#233;criture filmique s'appuie donc sur l'image-mouvement, l'image-temps le cadrage fixe ou en mouvement (panoramique et travelling) en des plans qui peuvent &#234;tre serr&#233;s ou larges ou encore des plans-s&#233;quence, le montage, l'ellipse, le traitement du son et de la lumi&#232;re, le hors champs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On pourrait d'ailleurs l&#233;gitimement estimer que le traitement du son tient une part tellement essentielle qu'il serait probablement plus juste de parler, en de nombreuses occurrences, &lt;i&gt;d'image-mouvement-son&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#192; suivre Deleuze le premier constituant fondamental de l'art cin&#233;matographique est l'image-mouvement, c'est-&#224;-dire une image qui donne &#224; voir et &#224; sentir les mouvements, les encha&#238;nements sensori-moteurs, ou les encha&#238;nements d'attitudes et de postures : tout ce qui se d&#233;roule sous les yeux s'inscrit dans un encha&#238;nement causal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'image-temps, rel&#232;verait quant &#224; elle du temps &#224; l'&#233;tat pur : se d&#233;ploie une dur&#233;e qui ne parait pas s'articuler sur les &#233;v&#233;nements, sans mouvement ou alors un mouvement qui est telle une errance. Ce sont des ph&#233;nom&#232;nes &#224; l'&#233;cran dont on peut avoir le sentiment qu'ils ne servent &#224; rien, qui ne rentrent pas d'embl&#233;e dans une causalit&#233; directe, dans la logique dramatique manifeste, ils sont significatifs dans l'apr&#232;s-coup.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il faut consid&#233;rer que la &lt;i&gt;condensation&lt;/i&gt; prend une part &lt;i&gt;essentielle&lt;/i&gt; dans ce langage et que chacun de ces &#233;l&#233;ments sus-cit&#233;s, qu'on les appelle modes d'expression, grammaire cin&#233;matographique ou outils intrins&#232;ques prend un usage, au sein d'une &#339;uvre, n&#233;cessairement significatif. Que chaque &lt;i&gt;intention&lt;/i&gt; soit &lt;i&gt;n&#233;cessaire&lt;/i&gt; et non contingente en art, y compris celle que l'on rend au hasard, appara&#238;t comme &#233;vident, ainsi en est-il pour le cin&#233;ma. Il va de soi, par exemple, que l'on ne va pas rencontrer une peinture ou une sculpture de tel ou tel ma&#238;tre en se disant que tel ou tel &#233;l&#233;ment de l'&#339;uvre est contingent. Ceci est tout aussi valable pour une &#339;uvre cin&#233;matographique : on peut consid&#233;rer chaque plan, chaque cadrage, chaque composition spatiale, l'usage du hors-champ, chaque ellipse, chaque montage, le traitement du son et de la lumi&#232;re, etc. comme &#233;tant significatifs &lt;i&gt;et&lt;/i&gt; en rapport, en &lt;i&gt;logos&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Rappelons que le logos ne renvoie pas seulement &#224; la parole, &#224; la raison (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, les uns avec les autres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est ainsi non seulement la condensation, qui renvoie &#224; la m&#233;taphore, mais &#233;galement le d&#233;placement, renvoyant &#224; la m&#233;tonymie, qui sont &#224; consid&#233;rer comme &#8221;hyperactifs&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Notons qu'en cette &#233;poque o&#249; les s&#233;ries deviennent de plus en plus (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; dans l'art cin&#233;matographique. &#192; savoir que chaque plan est potentiellement sursignificatif et puissamment polys&#233;mique autant que renvoyant &#224; d'autres choses, &#224; d'autres &#8221;signifiants&#8221; au sein de l'&#339;uvre, en op&#233;rant ainsi des d&#233;placements qui peuvent m&#234;me se d&#233;ployer tels des rhizomes.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deleuze, G., Guattari, F., Mille Plateaux, Paris, Editions de Minuit, 1980.&#034; id=&#034;nh2-21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Le signifiant imaginaire ou non phon&#233;matique&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le travail de Christian Metz sur ce qu'il appela Le &lt;i&gt;Signifiant imaginaire&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Metz, C., Le Signifiant imaginaire, Paris, Christian Bourgois, 1979.&#034; id=&#034;nh2-22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tendait &#224; montrer la sp&#233;cificit&#233; de cette &#8221;unit&#233; langagi&#232;re visible&#8221; dans l'art cin&#233;matographique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le P'tit bal perdu, court-m&#233;trage de Philippe D&#233;coufl&#233;, en fait un tr&#232;s bel usage : en jouant po&#233;tiquement, du lien entre le signifiant et le signifiant imaginaire.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;On peut voir ce court m&#233;trage de 3mn30 , Lien v&#233;rifi&#233; le 2 mai 2018.&#034; id=&#034;nh2-23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mat&#233;rialit&#233; du signifiant &#233;tant diverse il n'est pas que phon&#233;matique, il peut aussi bien passer par une image, une image-mouvement, une image-temps, un son, un objet, une couleur, ou encore l'expression d'un visage.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Les toutes premi&#232;res expressions du signifiant non phon&#233;matique ne (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;J'aurais ainsi tendance &#224; pr&#233;f&#233;rer cette derni&#232;re expression de &#171; signifiant non phon&#233;matique &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#192; ma connaissance la premi&#232;re &#224; avoir fait usage de cette expression est (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; car elle ne restreint pas sa port&#233;e &#224; l'image, elle y inclut le son dont nous mentionnions l'importance capitale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comme on sait, le sens ne se d&#233;ploie pleinement que dans le rapport qu'un signifiant prend avec d'autres signifiants et ceci est tout aussi valable pour le signifiant non phon&#233;matique. Ce qui nous porte vers&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Le montage&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'effet Koulechov, du nom du cin&#233;aste et th&#233;oricien russe, r&#233;v&#232;le parfaitement cela par le montage : le m&#234;me plan serr&#233; du visage de l'acteur Mosjoukine, inexpressif, est pr&#233;c&#233;d&#233; soit d'un plan de bol de soupe, soit d'un cadavre dans un cercueil, soit d'une femme allong&#233;e lascivement, formant ainsi trois courtes s&#233;quences diff&#233;rentes. Le spectateur traduit l'expression de Mosjoukine, tour &#224; tour en fonction de la s&#233;quence, par un sentiment de faim, de tristesse et enfin de d&#233;sir sexuel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De son c&#244;t&#233; Godard nous dit &#171; ce n'est pas une image juste, c'est juste une image &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Une image n'est jamais seule. L'essentiel est dans le rapport entre images. Une image-mouvement ne d&#233;ploie sa justesse que lorsqu'elle se met en rapport avec les autres images du film et finalement ne prend sa pleine valeur que comme partie d'un tout, en tant que la partie r&#233;v&#232;le quelque chose du tout, de l'entit&#233; que constitue le film, voire de l'&#339;uvre de l'auteur en son entier. Un plan n'est parfois susceptible de s'&#233;clairer pleinement, non seulement dans son rapport &#224; toutes les autres images-mouvements du film, mais parfois davantage encore, que lorsque l'on conna&#238;t l'int&#233;gralit&#233; de l'&#339;uvre de l'auteur ; montage du film, construction de l'&#339;uvre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Le cadrage&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lorsque Dreyer filme Ren&#233;e Falconetti, dans &lt;i&gt;La Passion de Jeanne d'Arc&lt;/i&gt; (1927), et la cadre en un plan serr&#233; (ou gros plan) parmi les plus beaux et les plus c&#233;l&#232;bres de l'histoire du cin&#233;ma, ce qu'il nous donne &#224; voir et &#224; sentir, l'&#234;tre humain ne l'avait jamais vu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le cadrage nous permet de regarder le visage de Ren&#233;e Falconetti, dans une proximit&#233; et dans une distance qui d&#233;ploie un &#171; approfondissement de l'aperception. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, W., &#171; L'&#339;uvre d'art &#224; l'&#233;poque de sa reproductibilit&#233; technique &#187;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce n'est pas la perception de son visage dont il s'agit &#8212; &#171; Le but de l'art, avec les moyens du mat&#233;riau, c'est d'arracher le percept aux perceptions d'objet &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deleuze, G., Guattari, F., Qu'est-ce que la philosophie, op. cit., p. 158.&#034; id=&#034;nh2-27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#8212; mais &#234;tre dans ce visage sans s'y fondre. Etre dans ce visage comme on serait dans &#171; un bloc de sensations compos&#233; de percepts et d'affects &#187;. On y voit et on y ressent une charge condens&#233;e et ineffable. &#171; L'&#339;uvre d'art, est un bloc de sensations, c'est-&#224;-dire &lt;i&gt;un compos&#233; de percepts et d'affects&lt;/i&gt;. Les percepts ne sont plus des perceptions, ils sont ind&#233;pendants d'un &#233;tat de ceux qui les &#233;prouvent. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p. 154.&#034; id=&#034;nh2-28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; ; car &#171; L'&#339;uvre d'art est un &#234;tre de sensation, et rien d'autre : elle existe en soi. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p. 155.&#034; id=&#034;nh2-29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;	Je voudrais t&#233;moigner, tr&#232;s bri&#232;vement, de cette puissance de l'art cin&#233;matographique &#224; partir d'une mise en parall&#232;le avec l'une de mes pratiques cliniques. &#192; la Maison Verte, lieu dans lequel on accueille des enfants entre 0 et 4 ans, la dimension ph&#233;nom&#233;nologique est constamment &#224; l'&#339;uvre, au c&#339;ur de notre pratique qui engage la psychanalyse. Pour autant ce que peut donner &#224; voir et &#224; sentir un film comme &lt;i&gt;R&#233;cr&#233;ation&lt;/i&gt;, ou comme &lt;i&gt;&#202;tre et avoir&lt;/i&gt;,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respectivement de Claire Simon (1993) et de Nicolas Philibert (2002).&#034; id=&#034;nh2-30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; sur les mouvements des corps de ces enfants, la mani&#232;re dont leurs enjeux psychiques produisent et traversent ces mouvements de corps, jamais nous ne pourrions l'&#233;prouver, l'accueillir, le voir et le sentir avec une telle acuit&#233; ; dans une telle pr&#233;sence de ces corps qui ne convoque pas nos propres corps dans une &lt;i&gt;interaction&lt;/i&gt;, mais comme pouvant laisser toute la place &#224; l'affect et aux sensations autant qu'&#224; la pens&#233;e. Autant qu'&#224; la pens&#233;e en tant, &#233;galement, que ces images nous pouvons les voir et les revoir, comme autant de mati&#232;re r&#233;flexive, comme autant de percepts, convocable &#224; loisir pour les penser.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusion : La rencontre des regards&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans un passage significatif de son c&#233;l&#232;bre texte &#171; L'&#339;uvre d'art &#224; l'&#233;poque de sa reproductibilit&#233; technique &#187;, le chap. XIII, Walter Benjamin a reconnu, tr&#232;s t&#244;t, le bouleversement op&#233;r&#233; par ces deux d&#233;couvertes, chacune dans leur singularit&#233;. Benjamin y &#233;crit que ces deux d&#233;couvertes synchroniques ont r&#233;volutionn&#233; le regard de l'homme, le regard que l'&#234;tre humain pouvait porter sur lui-m&#234;me et ses semblables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Les deux vont donner &#224; regarder et &#224; entendre le r&#233;el tel qu'il ne pouvait &#234;tre vu, et entendu, auparavant&lt;/i&gt;. &#192; la g&#233;mellit&#233;, comme au surplomb, pr&#233;f&#233;rons la m&#233;taphore des jumelles : la psychanalyse comme le cin&#233;ma font voir, non au sens de l'&#339;il, mais du &lt;i&gt;regard&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Rappelons, selon la formule connue de Lacan, &#171; la schize de l'&#339;il et du (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , de la modification des regards. Filons la m&#233;taphore : ils font m&#234;me voir de mani&#232;re exacerb&#233;e ce qui bien souvent ne pouvait &#234;tre vu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce qui signe l'&#339;uvre d'art c'est cette singularit&#233; affirm&#233;e, cette br&#232;che qu'elle ouvre &#224; la fois en ce qu'elle est unique, &#224; nulle autre pareille, s'inscrivant dans un univers propre &#224; l'auteur, &#224; son regard, et poss&#233;dant, en elle-m&#234;me, son propre univers, tout en touchant &#224; l'universel en ce qu'elle cerne un effet du r&#233;el, voire qu'elle le touche ou le perce en un point et sous une forme qu'aucune autre forme n'aurait pu toucher.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'art cin&#233;matographique tend &#224; cerner des points d'ineffable par l'&#233;criture cin&#233;matographique. Des points d'ineffable : ce que les mots ne sauraient dire ; ou qu'ils diraient diff&#233;remment.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sur un plan ph&#233;nom&#233;nal se d&#233;roulent, via l'image-mouvement, l'image-temps, l'agencement des signifiants non phon&#233;matiques, des rencontres, des accidents, des &#233;tats de changement, du d&#233;sir en mouvement qui se donnent &#224; voir et &#224; ressentir dans une temporalit&#233; - scand&#233;e par l'ellipse - et une spatialit&#233; au sein desquelles la condensation, le d&#233;placement, le point de vue prennent une part essentielle.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;J'&#233;voque, dans cette longue phrase, un point que je laisse &#224; l'&#233;ventualit&#233; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La rencontre vis&#233;e entre le chercheur psychanalyste et l'&#339;uvre cin&#233;matographique, c'est la fa&#231;on dont cette &#339;uvre va cerner un m&#234;me point d'impossible, un effet de r&#233;el, par ses outils intrins&#232;ques de recherche et d'expression artistique, et peut-&#234;tre plus encore, bien que plus rarement, ce que l'&#339;uvre a cern&#233; que la psychanalyse n'avait pu saisir ou n'aurait pu saisir autrement que par le langage cin&#233;matographique &#233;manant du regard de l'auteur de cette &#339;uvre.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#171;&lt;i&gt; Si vous cherchez ce qui, en r&#233;alit&#233;, est plus r&#233;el que la r&#233;alit&#233; elle-m&#234;me, regardez du c&#244;t&#233; de la fiction cin&#233;matographique&lt;/i&gt; &#187;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Slavoj &#381;i&#382;ek dans son film documentaire Le guide pervers du cin&#233;ma (2006).&#034; id=&#034;nh2-33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#171; &lt;i&gt;Il est bien clair, par cons&#233;quent que la nature qui parle &#224; la cam&#233;ra n'est pas la m&#234;me que celle qui parle aux yeux. Elle est autre surtout parce que, &#224; l'espace o&#249; domine la conscience de l'homme, elle substitue un espace o&#249; r&#232;gne l'inconscient. S'il est banal d'observer, sommairement, la d&#233;marche d'un homme, on ne sait rien assur&#233;ment de son attitude dans la fraction de seconde o&#249; il allonge son pas. Nous connaissons en gros le geste que nous faisons pour saisir un briquet ou une cuiller, mais nous ignorons &#224; peu pr&#232;s tout du jeu qui se d&#233;roule r&#233;ellement entre la main et le m&#233;tal, &#224; plus forte raison des changements qu'introduit dans ces gestes la fluctuation de nos diverses humeurs. C'est dans ce domaine que p&#233;n&#232;tre la cam&#233;ra, avec ses moyens auxiliaires, ses plong&#233;es et ses remont&#233;es, ses coupures et ses isolements, ses ralentissements et ses acc&#233;l&#233;rations du mouvement, ses grandissements, et ses r&#233;ductions. Pour la premi&#232;re fois, elle nous ouvre l'acc&#232;s &#224; l'inconscient visuel, comme la psychanalyse nous ouvre l'acc&#232;s &#224; l'inconscient pulsionnel.&lt;/i&gt; &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, W., op. cit., pp. 305-306.&#034; id=&#034;nh2-34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si l'on ne peut pas r&#233;duire l'inconscient Freudien &#224; &#171; l'inconscient pulsionnel &#187; et que la formule d'&#171; inconscient visuel &#187; nous semble psychanalytico-morphique, ce que l'on retient dans le parall&#233;lisme de Benjamin c'est d'avoir vu, tr&#232;s t&#244;t, que psychanalyse et cin&#233;ma ouvraient des champs de regard et d'&#233;coute de ce qui ne pouvait &#234;tre vu et entendu jusqu'&#224; lors. Et que ces champs pouvaient &#234;tre puissamment compl&#233;mentaires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Partant, j'aime beaucoup cette id&#233;e que lier de mani&#232;re compl&#233;mentaire cin&#233;ma et psychanalyse c'est ouvrir une double focale. Deux focales qui lorsqu'elles se rencontrent tendent &#224; articuler &lt;i&gt;l'invisible au visible. L'invisible des enjeux inconscients au visible qu'ouvre l'image-mouvement et l'&#233;criture filmique&lt;/i&gt;. La psychanalyse attrape par l'invisible ce qui est inexplicable dans le visible, le cin&#233;ma rend visible et sensible ce qui ne pourrait l'&#234;tre sans lui.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'&#233;thique, autant que la f&#233;condit&#233; de la rencontre, se soutient d'une reconnaissance des puissances respectives de ces deux champs de connaissance de l'homme qui placent la subjectivit&#233; au c&#339;ur de la pratique analytique comme de la cr&#233;ation artistique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;In fine, la rencontre subjective :&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'invisible que le cin&#233;ma peut rendre visible ne devient intelligible que par la &lt;i&gt;rencontre&lt;/i&gt; des regards. Regard du cin&#233;aste, qui donne &#224; voir et &#224; sentir par l'&#233;criture filmique. Regard du spectateur, acteur, actif, chercheur, qui se d&#233;voile en rencontrant le regard de l'auteur.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sur ce &#171; spectateur &#187; actif, chercheur, penseur et &#233;mancip&#233; de La soci&#233;t&#233; du (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; L'effet de rencontre engage donc n&#233;cessairement la subjectivit&#233; du spectateur comme celle du chercheur, qui dit regard dit subjectivit&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Serge Daney disait qu'&#171; un film &#231;a nous regarde au moins autant qu'on le regarde &#187;. &lt;br class='autobr' /&gt;
Rencontrer un film est potentiellement subjectivant. Les films que nous rencontrons nous regardent, nous r&#233;fl&#233;chissent et nous alt&#232;rent.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ces films qui nous meuvent, ne nous regardent pas comme identiques, leur regard ne renvoie pas du m&#234;me qui fige et rend statique. S'il y a rencontre profonde, bouleversante, c'est que ces films nous alt&#232;rent, ils nous meuvent. Ils regardent notre alt&#233;rit&#233;, &#233;trang&#232;re &#224; nous-m&#234;mes.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#171; Freud et l'intuition cin&#233;graphique &#187; : psychanalyse, cin&#233;ma et &#233;pist&#233;mologie &#187; in CiN&#233;MAS, vol. 14, n&#176; 2-3, 2008, p. 56.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., Abraham, K., &#171; Lettre du 9 juin 1925 &#187;, dans Correspondance Freud-Abraham, Paris, Gallimard, coll. &#171; Connaissance de l'inconscient &#187;, 1969.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., &lt;i&gt;Les d&#233;lires et les r&#234;ves dans la Gradiva de Jensen&lt;/i&gt;, 1907, Paris, Gallimard, 1990, p. 141. C'est moi qui souligne.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tous deux d&#233;composeront la marche, le saut, la course d'hommes ou de femmes pour percer des mouvements que l'on ne pouvait distinguer auparavant. Muybridge confirmera, gr&#226;ce &#224; son dispositif, les hypoth&#232;ses de Marey qui affirmait que les jambes d'un cheval, au cours des phases du galop, ne quittent ensemble le sol qu'une seule fois, ce qui &#233;tait contest&#233; par les scientifiques de l'&#233;poque jusqu'&#224; cette d&#233;composition par l'image-mouvement.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dans la lign&#233;e de ce point d'origine, il semble int&#233;ressant de pointer une dimension qui peut appara&#238;tre relativement anecdotique, et qui &#8211; peut-&#234;tre &#8211; ne l'est pas tant que cela. Que la d&#233;couverte analytique parte de l'incompr&#233;hensible corps de l'hyst&#233;rique a, dans cette mise en parall&#232;le, quelque chose de cocasse. L'hyst&#233;rie constitue le mode de fonctionnement psychique qui va comme un gant &#224; la fonction de com&#233;dien. Depuis le rapport de l'hyst&#233;rique &#224; l'image du corps, et partant : &#224; la mise en sc&#232;ne du corps, jusqu'&#224; &#8211; plus fondamentalement - ce d&#233;sir du d&#233;sir de l'autre qui fonde son rapport &#224; l'autre et &#224; lui-m&#234;me, l'hyst&#233;rique est &#8211; pour ainsi dire &#8211; com&#233;dien de &#8221;nature&#8221;. Nombre de sujets hyst&#233;riques trouveront dans l'art cin&#233;matographique de fiction mati&#232;re &#224; &#234;tre une mati&#232;re de cr&#233;ativit&#233; visant &#224; &#233;lucider le r&#233;el.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dadoun, R., &lt;i&gt;Cin&#233;ma, psychanalyse et politique&lt;/i&gt;, Paris, S&#233;guier, 2000, p. 53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M&#233;rigeau, P., &lt;i&gt;Mankiewicz&lt;/i&gt;, Paris, Deno&#235;l, 1993.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Je n'&#233;voque ici que l'auteur, et exclusivement l'auteur, donc les &#339;uvres et leur poursuite. Je ne saurais &#234;tre juge, ici en tant que chercheur sur les &#339;uvres filmiques, de l'homme.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cit&#233; par R. Dadoun, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p. 47. C'est moi qui souligne.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Kyrou, A., &lt;i&gt;Luis Bu&#241;uel&lt;/i&gt;, Paris, Seghers, 1962.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Op. cit.&lt;/i&gt; p. 243-244. C'est moi qui souligne.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ingmar Bergman, &lt;i&gt;Laterna magica&lt;/i&gt;, Paris, Folio, 2001, pp. 12-13.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Il y aurait &#233;galement un parall&#232;le &#224; faire et &#224; approfondir, entre la fiction cin&#233;matographique et le travail de fictionnalisation in&#233;vitable et n&#233;cessaire &#224; l'&#233;criture de cas. Il me semble que nous apportons des &#233;l&#233;ments &#224; cette question, bien qu'indirectement.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cette appellation vise &#233;galement &#224; diff&#233;rencier ce registre de l'imaginaire de celui dans lequel on a pu le cantonner. &#192; savoir l'imaginaire r&#233;duit &#224; l'illusion et au leurre. Notons cependant, ici bri&#232;vement, que r&#233;duire &#8211; comme on l'entend encore assez fr&#233;quemment &#8211; l'imaginaire au registre de l'illusion est pour le moins r&#233;ducteur et particuli&#232;rement probl&#233;matique tant sur le plan de l'appr&#233;hension de l'humain, de la psych&#233;, que de ce qui en r&#233;sulte sur un plan &#233;thique et politique. Tout d'abord cela rel&#232;ve d'une restriction de la richesse langagi&#232;re, et donc de la pens&#233;e, car si l'imaginaire et l'illusion sont la m&#234;me chose alors autant rayer l'un des deux termes de la langue, et ce faisant &#8211; comme l'ont montr&#233; Orwell et Klemperer &#8211; r&#233;duire la pens&#233;e et avec la complexit&#233; du r&#233;el et de l'humain. Mais plus fondamentalement encore bien que corr&#233;lativement, rabattre l'imaginaire au seul registre de l'illusion implique d'amputer l'homme de sa cr&#233;ativit&#233; qui sans l'imagination ne saurait m&#234;me se d&#233;ployer. C'est donc l'amputer aussi de sa capacit&#233; de penser qu'autre chose est possible. L'amputer donc de sa possibilit&#233; d'innover, de cr&#233;er, d'imaginer un autre rapport &#224; lui-m&#234;me et aux autres, un autre rapport au vivre ensemble, bref c'est r&#233;duire l'homme &#224; un &#234;tre purement h&#233;t&#233;ronome. Dans cette th&#233;matique du colloque, &#171; M&#233;moires et luttes &#187;, notons que cette restriction s&#233;mantique, n'est pas sans r&#233;sonances aigu&#235;s avec l'usage massifiant qui est fait aujourd'hui du terme d'utopie, qui ne serait qu'une douce illusion sans possibilit&#233; de r&#233;alisation. Cette exclusive restriction, qui comme pour le terme d'imaginaire ne renvoie qu'&#224; une dimension possible du terme, rel&#232;ve tr&#232;s exactement de la logique de la novlangue. Pour m&#233;moire, et pour m&#233;moire de luttes, rappelons l'&#233;vidence : si personne n'avait jamais pens&#233; des utopies, imaginer d'autres domaines du possible, alors tout serait rest&#233; immuable. Nous serions, par exemple, encore en train de d&#233;battre - comme en l'an mille - de savoir si les femmes ont une &#226;me&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;L'Institution imaginaire de la soci&#233;t&#233;&lt;/i&gt;, Paris, Seuil, 1975, pp. 7-8.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., (1916-17). &lt;i&gt;Introduction &#224; la psychanalyse&lt;/i&gt;, Paris, Payot, 1974, p. 354.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Assoun, P. L., &#171; Trait&#233; de l'&#339;uvre psychanalytique &#187; in &lt;i&gt;Dictionnaires des &#339;uvres psychanalytiques&lt;/i&gt;, Paris, PUF, 2009, p. 81. Le travail effectu&#233; par Paul-Laurent Assoun sur les m&#233;taphores freudiennes est, &#224; ce sujet, &#233;difiant, p. 81 &#224; 109.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;In Qu'est-ce que la philosophie&lt;/i&gt;, op. cit. p. 154 &#224; 188.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Rappelons que le logos ne renvoie pas seulement &#224; la parole, &#224; la raison voire &#224; la science, mais &#233;galement au rapport, &#224; la mise en rapport.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Notons qu'en cette &#233;poque o&#249; les s&#233;ries deviennent de plus en plus cr&#233;atives, au moins depuis Lynch avec &lt;i&gt;Twin peacks&lt;/i&gt; (1990), et que leur puissance d'expressivit&#233; r&#233;side pour grande partie dans la &lt;i&gt;dur&#233;e&lt;/i&gt;, le cin&#233;ma conserve la primeur de cette forme d'&#8221;&lt;i&gt;hybris&lt;/i&gt;&#8221; de la condensation. Si la condensation est bien &#233;videmment fortement &#224; l'&#339;uvre dans ce mode d'expression filmique, elle ne l'est &#8211; me semble-t-il &#8211; jamais dans la m&#234;me mesure et la puissance &lt;i&gt;qualitative&lt;/i&gt; que dans les grandes &#339;uvres cin&#233;matographiques.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deleuze, G., Guattari, F., &lt;i&gt;Mille Plateaux&lt;/i&gt;, Paris, Editions de Minuit, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Metz, C., &lt;i&gt;Le Signifiant imaginaire&lt;/i&gt;, Paris, Christian Bourgois, 1979.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;On peut voir ce court m&#233;trage de 3mn30 &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=kIOaIGJPmbk&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=kIOaIGJPmbk&lt;/a&gt;, Lien v&#233;rifi&#233; le 2 mai 2018.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Les toutes premi&#232;res expressions du signifiant non phon&#233;matique ne prennent-elles d'ailleurs pas corps dans le premier miroir de l'&#234;tre ? Le visage de la m&#232;re ?&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#192; ma connaissance la premi&#232;re &#224; avoir fait usage de cette expression est Julia Kristeva dans &lt;i&gt;La r&#233;volution du langage po&#233;tique&lt;/i&gt; (1974).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, W., &#171; L'&#339;uvre d'art &#224; l'&#233;poque de sa reproductibilit&#233; technique &#187;, 1939, in &lt;i&gt;&#339;uvres III&lt;/i&gt;, Paris, Gallimard, 2000, p. 303.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deleuze, G., Guattari, F., &lt;i&gt;Qu'est-ce que la philosophie&lt;/i&gt;, op. cit., p. 158.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p. 154.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ibid., p. 155.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respectivement de Claire Simon (1993) et de Nicolas Philibert (2002).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Rappelons, selon la formule connue de Lacan, &#171; la schize de l'&#339;il et du regard &#187;, soit l'impossibilit&#233; de r&#233;duire le regard &#224; la vision. Lacan, J., Le S&#233;minaire, Livre XI, &lt;i&gt;Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse&lt;/i&gt;, Paris, Le Seuil, 1973, p. 65.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;J'&#233;voque, dans cette longue phrase, un point que je laisse &#224; l'&#233;ventualit&#233; d'une recherche future. Il y a, tr&#232;s probablement, des questions qui se pr&#234;tent davantage &#224; des effets de rencontre entre cin&#233;ma et psychanalyse. Celles qui touchent au corps, &#224; l'image, &#224; l'image du corps, au narcissisme et &#224; ce dont les fictions cin&#233;matographiques sont p&#233;tries : des rencontres, des accidents - bons ou mauvais - des &#233;tats de changements&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Slavoj &#381;i&#382;ek dans son film documentaire &lt;i&gt;Le guide pervers du cin&#233;ma&lt;/i&gt; (2006).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, W., &lt;i&gt;op. cit&lt;/i&gt;., pp. 305-306.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sur ce &#171; spectateur &#187; actif, chercheur, penseur et &#233;mancip&#233; de La soci&#233;t&#233; du spectacle de Debord voir : Marie Jos&#233; Mondzain, &lt;i&gt;Homo Spectator&lt;/i&gt;, Bayard, Paris, 2007. Jacques Ranci&#232;re, &lt;i&gt;Le spectateur &#233;mancip&#233;&lt;/i&gt;, La Fabrique, Paris, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Film Analysis: a Story of an Encounter and of an ethic</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Film-analysis-a-history-of-meeting-and-ethics</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Film-analysis-a-history-of-meeting-and-ethics</guid>
		<dc:date>2018-07-24T23:40:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dimitri Weyl</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The psychoanalytical perspective on cinema most frequently adopts either the logic of applied psychoanalysis or an &#8216;isomorphic' stance. This limits the contribution that the encounter between cinema and psychoanalysis might have to offer if both fields were approached from a stance which respects the individual power and respective singularity.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This paper presents a synthetic identification of what appears as &lt;i&gt;essential&lt;/i&gt; in any research-based approach to this question, with an aim to making film analysis as fruitful as possible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Walter Benjamin was quick to recognise that psychoanalysis and cinema opened up new horizons in both seeing and listening, in ways that could not hitherto be seen or heard. He also realised that these two fields could be powerful in their complementarity. The language of cinema &#8211; when its true eloquence is recognised &#8211; enables us to depict the effects of the real in ways that no other material can. yet this paper argues that exploring harmonious connections between the gaze of psychoanalysis and that of cinema means that a &#8216;double focal point' is created. Two focal points which, when they come together, bind the &lt;i&gt;invisible with the visible&lt;/i&gt; - the invisible of unconscious stakes with the visible of the image in motion.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Film analysis | Cinema | Psychoanalysis | Image-movement.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-analisis-filmico-una-historia-de-encuentro-y-de-etica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El an&#225;lisis f&#237;lmico: una historia de encuentro y de &#233;tica&lt;/a&gt; and French: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/L-analyse-filmique-une-histoire-de-rencontre-et-d-ethique' class=&#034;spip_in&#034;&gt;L'analyse filmique une histoire de rencontre et d'&#233;thique&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Psychoanalysis and the analysis of a film</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Psychoanalysis-and-the-analysis-of-a-film</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Psychoanalysis-and-the-analysis-of-a-film</guid>
		<dc:date>2018-05-13T01:16:16Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dimitri Weyl</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From a psychoanalytical point of view, the cinematographic art can be understood &#8211; most of the time- either from the logic of applied psychoanalysis or as isomorphic terms. This limits the contribution that the combination of film and psychoanalysis can be made when both those fields are given recognition in their power and singularity. &lt;br class='autobr' /&gt;
The purpose of this article is to identify what is revealed as essential in an investigation process to make film analysis the most useful as possible. &lt;br class='autobr' /&gt;
From an early time, Walter Benjamin noticed that both psychoanalysis and film had opened fields of the senses that, up until then, could not be seen or heard; and that both of these fields, sight and sound combined, could be very powerful. Cinematographic language - when recognized in its full potential &#8211; can capture the effects of reality like no other material can. Because of this, our hypothesis is to consider that bonding the psychoanalytical point of view with the cinematographic point of view can open a &#8220;double focal distance&#8221;. These two focal distances, when they converge together, tend to bond what can be seen with what can&#180;t be seen; the invisibility of the unconscious problematic, with the visibility of image and movement.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Film analysis | Cinematography | Psychoanalysis | Image-Movement&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-analisis-de-un-film-y-el-psicoanalisis' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El psicoan&#225;lisis y el an&#225;lisis de un film&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El an&#225;lisis de un film y el psicoan&#225;lisis</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/El-analisis-de-un-film-y-el-psicoanalisis</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/El-analisis-de-un-film-y-el-psicoanalisis</guid>
		<dc:date>2018-05-08T11:51:19Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dimitri Weyl</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la mirada psicoanal&#237;tica, el arte cinematogr&#225;fico se comprende &#8211;la mayor parte del tiempo&#8211; sea desde una l&#243;gica de psicoan&#225;lisis aplicado, sea en t&#233;rminos &#8220;isom&#243;rficos&#8221;. Eso limita el aporte que la confluencia entre cine y psicoan&#225;lisis puede generar cuando a esos dos campos se los reconoce en su potencia y singularidad respectivas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Este art&#237;culo se propone identificar sint&#233;ticamente lo que se revela esencial en un proceso de investigaci&#243;n para que el an&#225;lisis de un film pueda ser lo m&#225;s fruct&#237;fero posible.&lt;br class='autobr' /&gt;
Walter Benjam&#237;n vio muy tempranamente que el psicoan&#225;lisis y el cine hab&#237;an abierto campos de la mirada y de la escucha de lo que hasta entonces no pod&#237;a ser visto ni o&#237;do. Y que esos campos pod&#237;an ser poderosamente complementarios. El lenguaje cinematogr&#225;fico &#8211;cuando se lo reconoce en su plena potencia&#8211; permite captar efectos de realidad como ning&#250;n otro material lo hace. En consecuencia, nuestra hip&#243;tesis es considerar que ligar armoniosamente la mirada cinematogr&#225;fica a la mirada psicoanal&#237;tica es abrir una &#8220;doble distancia focal&#8221;. Dos distancias focales que cuando confluyen tienden a ligar lo invisible con lo visible. Lo invisible de las problem&#225;ticas inconscientes con lo visible de la imagen-movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; An&#225;lisis f&#237;lmico | Cine | Psicoan&#225;lisis | Imagen-movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Psychoanalysis-and-the-analysis-of-a-film' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universit&#233; Paris 7&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo pueden, en el an&#225;lisis de un film, confluir cine y psicoan&#225;lisis en sus m&#225;s altos potenciales?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo puede el te&#243;rico, psicoanalista o relacionado con el psicoan&#225;lisis, operar una confluencia con la obra f&#237;lmica que permita avances te&#243;ricos? A nuestro entender, hay muy poco escrito espec&#237;ficamente sobre esta cuesti&#243;n. Lo cual es tanto m&#225;s llamativo puesto que los trabajos en torno a la articulaci&#243;n entre cine y psicoan&#225;lisis son muy numerosos, y los an&#225;lisis de pel&#237;culas con herramientas psicoanal&#237;ticas resultan incluso excesivos. La mayor&#237;a de las veces, esos an&#225;lisis de pel&#237;culas provienen del psicoan&#225;lisis aplicado, con lo cual dejan poco lugar a la singularidad del aporte cinematogr&#225;fico, lo que reduce su potencial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un pasaje significativo de su c&#233;lebre texto &lt;i&gt;La obra de arte en la &#233;poca de su reproductibilidad t&#233;cnica&lt;/i&gt;,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, &#171;L'&#339;uvre d'art &#224; l'&#233;poque de sa reproductibilit&#233; technique&#187;, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Walter Benjamin reconoci&#243; muy tempranamente la transformaci&#243;n operada por esos dos descubrimientos, cada uno en su singularidad. Ese texto parece ser fundacional: Benajmin escribi&#243; all&#237; que esos dos descubrimientos sincr&#243;nicos revolucionaron la mirada del hombre, la mirada que el ser humano pod&#237;a dirigir hacia s&#237; mismo y hacia sus semejantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo propone identificar, sint&#233;ticamente, lo que se revela &lt;i&gt;esencial&lt;/i&gt; para que el an&#225;lisis de pel&#237;culas sea lo m&#225;s fruct&#237;fero posible. Se trata de identificar lo que impide y lo que permite que pueda operarse una &lt;i&gt;composici&#243;n&lt;/i&gt; entre esas dos miradas dirigidas hacia el ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La fuerza de esa uni&#243;n, para desplegarse al m&#225;ximo de su potencialidad, involucra cuestiones de reconocimiento y de distancia justa. Aparentemente, en el an&#225;lisis f&#237;lmico, a esa fuerza de la uni&#243;n se le dificulta desplegarse por al menos tres razones fundamentales: por un peso excesivo del psicoan&#225;lisis en el cine; contrariamente, por exceso de proximidad, de confusi&#243;n; y quiz&#225;s, sobre todo, por falta de reconocimiento de lo que constituye los fundamentos del arte cinematogr&#225;fico.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El cine que nos interesa aqu&#237; no es pues el que domina ampliamente, el de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;In fine&lt;/i&gt;, consideramos que ligar esas dos miradas es tender hacia una &#8220;doble distancia focal&#8221; en la cual se opera una convergencia, una articulaci&#243;n de puntos de vista sobre el trabajo de lo visible y de lo invisible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1. El impasse del psicoan&#225;lisis aplicado y de la ilusi&#243;n de gemelidad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esa b&#250;squeda de una confluencia entre cine y psicoan&#225;lisis, desde el punto de vista anal&#237;tico, deber&#237;an identificarse de entrada dos escollos: por un lado, la posici&#243;n de superioridad; por el otro, el exceso de proximidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acordamos con Mireille Berton cuando escribe, en su reciente art&#237;culo &#8220;el par cine-psicoan&#225;lisis, as&#237; como su corolario pel&#237;cula-ensue&#241;o, contin&#250;an actualmente siendo aprehendidos en t&#233;rminos de isomorfismo y subordinaci&#243;n del primero al segundo.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#171;Freud et l'&#171;intuition cin&#233;graphique: psychanalyse, cin&#233;ma et &#233;pist&#233;mologie&#187; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unos a&#241;os m&#225;s tarde, los hermanos Pierre-Jean Bouyer, guionista, y Sylvain Bouyer, psicoanalista y acad&#233;mico, conclu&#237;an su art&#237;culo &#8220;Cin&#233;ma et psychanalyse&#8221; (&#8220;Cine y psicoan&#225;lisis&#8221;) de esta forma: &#8220;Queda pendiente quiz&#225;s emprender un trabajo sobre las relaciones complejas que se tejen entre el psicoan&#225;lisis y el cine, m&#225;s all&#225; de la sola aplicaci&#243;n de los conceptos psicoanal&#237;ticos en el s&#233;ptimo arte&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;P.J. Bouyer y S. Bouyer, (2002). &#171;Cin&#233;ma et psychanalyse&#187;, in Mijolla de, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, parece que lo que se practica la mayor parte del tiempo, en el marco del an&#225;lisis f&#237;lmico, es del orden del psicoan&#225;lisis aplicado, lo que resulta problem&#225;tico en m&#225;s de un aspecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recordemos que esos dos t&#233;rminos unidos, &#8220;psicoan&#225;lisis&#8221; y &#8220;aplicado&#8221;, plantean problemas tanto en la terminolog&#237;a como en el uso que se pueda hacer de ellos. Aplicar supone &#8220;poner (una cosa) sobre (otra) de manera que la toque, recubra, adhiera o deje una impresi&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Petit Robert, 2008. La noci&#243;n de &#8220;impresi&#243;n&#8221; nos remite inevitablemente a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Se trata de colocar, apoyar, exponer, extender, superponer, incluso cubrir. En ese sentido, concordamos plenamente con la cr&#237;tica realizada por Sophie de Mijolla-Mellor.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Mijolla-Mellor de, (2002). Psychanalyse appliqu&#233;e/interactions de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No solo esa terminolog&#237;a supone &#8220;un trasplante fuera de su lugar de origen&#8221; &#8211;la cura que es origen del m&#233;todo&#8211;, lo que hace correr el riesgo de un &#8220;uso abstracto, incluso mecanicista&#8221;,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid. p&#225;g. 1356.&#034; id=&#034;nh3-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; sino sobre todo que ella puede significar el &lt;i&gt;dominio&lt;/i&gt; de un saber &lt;i&gt;constituido&lt;/i&gt; sobre un objeto pasivo que no tendr&#237;a, en consecuencia, &lt;i&gt;ning&#250;n efecto a cambio, ning&#250;n efecto de sorpresa&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la peor de esas manifestaciones, el psicoan&#225;lisis aplicado produce un efecto de recubrimiento abstracto, una relaci&#243;n de dominaci&#243;n, de potencial confusi&#243;n entre el concepto y la cosa, as&#237; como una asignaci&#243;n del objeto a la pasividad: el psicoan&#225;lisis sabe y con ese saber va a revelar lo invisible del relato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con ese posicionamiento epistemol&#243;gico y metodol&#243;gico, en el mejor de los casos se aclara el concepto, lo que a veces puede ser heur&#237;stico; y en el peor se lo corrompe y se lo convierte en comod&#237;n, ya no est&#225; all&#237; para responder a una pregunta, seg&#250;n la definici&#243;n que da Deleuze&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Qu'est-ce que la philosophie?, Par&#237;s, Minuit, 1991 [En espa&#241;ol: Gilles (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, sino para asignar una respuesta preconcebida. Por lo tanto, es posible pasar por alto lo que puede aportar la obra en su expresi&#243;n singular, eclipsar su &#8220;actividad&#8221; y hasta su propia raz&#243;n de ser; a saber, lo que ella tiene de inefable, de realidad, de nuevo, de inesperado y de inexplorado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso consideramos esencial salir de esa l&#243;gica de la &#8220;aplicaci&#243;n&#8221;, para acoger al cine en sus &#8220;diferentes modalidades de expresiones que reflexionan sobre el sentido de lo humano&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mijolla-Mellor de, S., op. cit. p&#225;g. 1357.&#034; id=&#034;nh3-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y as&#237; considerar las &#8220;interacciones&#8221; &#8211;seg&#250;n la expresi&#243;n de Sophie de Mijolla-Mellor&#8211; entre psicoan&#225;lisis y cine, y el aporte espec&#237;fico y eminentemente singular de este &#250;ltimo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El otro escollo es el que se relaciona con la ilusi&#243;n de gemelidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cierto n&#250;mero de investigaciones sobre el cine y el psicoan&#225;lisis han trabajado las contig&#252;idades que pueden establecerse entre esos dos campos. Se trata de afinidades electivas de vocabulario y de procedimientos: proyecci&#243;n, sesi&#243;n, pantalla, identificaci&#243;n, representaci&#243;n; la sala de cine donde se proyectan los sue&#241;os que se analizan y que ser&#237;a comparable al proceso anal&#237;tico, etc. Todos esos procesos no deben, evidentemente, denigrarse &lt;i&gt;in toto&lt;/i&gt;, en especial cuando trabajan sobre la analog&#237;a pero reconociendo los l&#237;mites de esta. &lt;i&gt;A contrario&lt;/i&gt;, el riesgo se encuentra en un exceso de proximidad, en una forma de ilusi&#243;n de gemelidad que genera un r&#233;gimen de confusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta l&#237;nea de razonamiento, creo que es posible darle la raz&#243;n a Freud en un punto: &#8220;Mi principal objeci&#243;n contin&#250;a siendo que no considero posible representar pl&#225;sticamente &#8211;de manera respetable&#8211; nuestras abstracciones&#034;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S., Abraham, K., &#171;Lettre du 9 juin 1925&#187;, en Correspondance (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Aunque &#8220;nuestras abstracciones&#8221; equivalgan o remitan al inconsciente, parece que en efecto, al igual que ning&#250;n otro arte, el cine no puede representar &#8211;&lt;i&gt;stricto sensu&lt;/i&gt;&#8211; el inconsciente. Siempre hay y habr&#225;, muy probablemente, algo de irrepresentable en el inconsciente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La proximidad que se puede establecer entre el arte cinematogr&#225;fico y los procesos primarios no le da sin embargo el poder de plasmar el inconsciente. Pero eso no significa que el cine no est&#233; en condiciones de captar, de permitir que &lt;i&gt;se vea y se sienta&lt;/i&gt; algo de los conflictos inconscientes de un modo que le es absolutamente intr&#237;nseco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, aunque el paralelismo m&#225;s establecido es el del sue&#241;o, que vale tambi&#233;n para el ensue&#241;o diurno en el que uno &#8220;se hace su propia pel&#237;cula&#8221;, analizar un film como se analizar&#237;a un sue&#241;o es confundir una producci&#243;n del inconsciente con la producci&#243;n de una obra de creaci&#243;n, &lt;i&gt;y de investigador&lt;/i&gt;, que es &#8211;en proporci&#243;n significativa&#8211; consciente. Eso no excluye, por supuesto, que los procesos de condensaci&#243;n y de desplazamiento sean esenciales para la obra f&#237;lmica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En suma, &#191;no remiten las dos barreras que acabamos de nombrar a lo que puede impedir la potencia de cualquier uni&#243;n? Una distancia excesiva que no reconoce la potencia intr&#237;nseca del cine, su singularidad y la manera en que puede interrogar, cuestionar, sorprender, incluso modificar y enriquecer la mirada psicoanal&#237;tica; una proximidad exagerada, en la cual el r&#233;gimen de confusi&#243;n tiende a disolver la singularidad, y por lo tanto la potencia de cada uno de esos campos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De tal modo, la pregunta a la que lleva este primer cap&#237;tulo es la siguiente:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;De qu&#233; manera, y evitando volver a una relaci&#243;n de confusi&#243;n, identificar puntos de &lt;i&gt;ligaz&#243;n&lt;/i&gt; sin aplicar, imponer teor&#237;as psicoanal&#237;ticas, sometiendo as&#237; la obra cinematogr&#225;fica a una teor&#237;a preexistente y por eso congelada, para considerar &#8211;seg&#250;n Freud en la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt;&#8211; las obras cinematogr&#225;ficas como &#8220;aliados&#8221; y no como objetos?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Entiendo aqu&#237; este t&#233;rmino en el sentido de inanimado, y no &#8211;por supuesto- (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juega aqu&#237;, como en toda situaci&#243;n de uni&#243;n, la problem&#225;tica de la separaci&#243;n justa, de la distancia apropiada, lo que supone reconocer &#8211;suficientemente&#8211; la alteridad &lt;i&gt;y&lt;/i&gt; los puntos de uni&#243;n de las dos entidades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso implica previamente &lt;i&gt;seguir&lt;/i&gt; la obra &#8220;como&#8221; se seguir&#237;a a un paciente. En este caso, la analog&#237;a con la cl&#237;nica se sostiene, para dejarse sorprender estando en condiciones de reconocer lo que une y lo que es del orden de una alteridad irreductible. Probablemente este &#250;ltimo punto, para el investigador psicoanalista, es el m&#225;s problem&#225;tico y fruct&#237;fero a la vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2. Cineastas e investigadores&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la gemelidad, como a la superioridad, preferimos los mellizos: tanto el psicoan&#225;lisis como el cine permiten ver, pero no en el sentido de la vista sino de la &lt;i&gt;mirada&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordemos la conocida f&#243;rmula de Lacan: &#8220;La esquizia del ojo y de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, de la modificaci&#243;n de miradas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sigamos la met&#225;fora: ambos dejan ver de manera exacerbada lo que muchas veces no pod&#237;a ser visto. Uno, a trav&#233;s de lo patol&#243;gico, permite ver mejor lo &#8220;normal&#8221;, la psique en su conjunto; el otro, por la imagen-movimiento,&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G. Deleuze, L'image-mouvement, Par&#237;s, Minuit, 1983. [En espa&#241;ol: G. Deleuze, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; permite ver y volver a ver los movimientos del cuerpo-psique&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Escribo &#8220;cuerpo-psique&#8221; para subrayar que el cine capta especialmente la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#8211;y las interacciones entre los cuerpos-psique&#8211; a menudo inasibles en la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.1. En el principio eran los cuerpos y el nacimiento de dos miradas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay un punto de origen &#8220;com&#250;n&#8221; a esos dos descubrimientos, que se se&#241;ala poco. Ambos nacieron por el inter&#233;s en los misterios de los cuerpos cuya elucidaci&#243;n escapaba a las ciencias de ese entonces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la misma &#233;poca en que Freud asiste a las famosas puestas en escena de cuerpos organizadas por Charcot, dos de los principales precursores del cine, Muybridge y Marey se dedicar&#225;n a penetrar el familiar misterio de los movimientos del cuerpo. Marey es un m&#233;dico y psic&#243;logo franc&#233;s interesado por todo. Muybridge es fot&#243;grafo, en una &#233;poca en que eso oscilaba entre la ciencia y el arte. Ambos se har&#225;n famosos por sus trabajos de descomposici&#243;n de los movimientos del cuerpo de los hombres y de los animales, lo que permitir&#225; a los investigadores de la &#233;poca darse cuenta de que no se pod&#237;a identificar claramente los movimientos de los cuerpos antes de esa iluminaci&#243;n que ofrece la imagen-movimiento.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ambos descompondr&#225;n la marcha, el salto, la carrera de hombres y mujeres (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay en principio dos miradas sobre el hombre, &lt;i&gt;sobre el cuerpo de los hombres&lt;/i&gt;, que intentan penetrar algo a trav&#233;s de puntos de vista que son, de cierto modo, opuestos. Uno, el cine, desde su prehistoria, intentar&#225; penetrar algo del movimiento de los cuerpos con la creaci&#243;n de un instrumento que ilumina lo &lt;i&gt;visible&lt;/i&gt; para verlo de una manera que antes no se pod&#237;a. Eso se ir&#225; desarrollando hasta convertirse en un arte. El otro, el psicoan&#225;lisis, va a anclar su descubrimiento en la ininteligibilidad de ciertos movimientos del cuerpo, los de la hist&#233;rica, ilumin&#225;ndolos con claves &lt;i&gt;invisibles&lt;/i&gt; que los determinan.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la tradici&#243;n de ese punto de partida, es interesante se&#241;alar una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su c&#233;lebre texto, Benjamin plantea la ruptura que el cine va a operar en la relaci&#243;n que el hombre pod&#237;a tener con la imagen y la representaci&#243;n de la realidad, en especial porque introduce el paralelo que va a establecer entre cine y psicoan&#225;lisis con la siguiente frase:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;La representaci&#243;n cinematogr&#225;fica de la realidad es para el hombre actual incomparablemente m&#225;s importante, puesto que garantiza, por raz&#243;n de su intensa compenetraci&#243;n con el aparato, un aspecto de la realidad despojado de todo aparato que ese hombre est&#225; en derecho de exigir de la obra de arte&lt;/i&gt;.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, op. cit., p&#225;gs. 300-301. [En espa&#241;ol: W. Benjamin., op. cit., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Benjamin, al considerar especialmente el trabajo de ligaz&#243;n entre ciencia y arte que el cine pudo operar &#8211;seg&#250;n &#233;l&#8211;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p&#225;g. 304. [En espa&#241;ol: Ibid., p&#225;g. 15].&#034; id=&#034;nh3-18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, va a establecer un fuerte paralelismo entre psicoan&#225;lisis y cine (sobre todo en el cap&#237;tulo XIII) puesto que esos dos descubrimientos abrieron un campo de comprensi&#243;n del ser humano y de sus conflictos, de sus movimientos ps&#237;quicos y corporales, que no exist&#237;an hasta entonces.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sin embargo, aunque deja suponer ampliamente la complementaridad de ambos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el principio era pues la &lt;i&gt;realidad&lt;/i&gt; de los cuerpos: lo que no puede ser captado por lo simb&#243;lico ni por lo imaginario. Uno tratar&#225; de descifrar esa realidad desde lo simb&#243;lico, el otro desde lo imaginario, a trav&#233;s de la imagen-movimiento, y ambos nacen de esa confrontaci&#243;n a la realidad, a un imposible, a un irrepresentable, a un sinsentido: no hay metapsicolog&#237;a sin cl&#237;nica, no hay cine sin cuerpo real.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para quienes duden de que el cine puede captar algo de eso, en esta (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Ambos permitir&#225;n mirar y escuchar lo que no pod&#237;a ser visto ni o&#237;do hasta entonces&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.2. El Proceso de investigadores de los cineastas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;El cine ha enriquecido nuestro mundo perceptivo con m&#233;todos que de hecho se explicar&#237;an por los de la teor&#237;a freudiana. Un lapsus en la conversaci&#243;n pasaba hace cincuenta a&#241;os m&#225;s o menos desapercibido. Resultaba excepcional que de repente abriese perspectivas profundas en esa conversaci&#243;n que parec&#237;a antes discurrir superficialmente. Pero todo ha cambiado desde la&lt;/i&gt; Psicopatolog&#237;a de la vida cotidiana. &lt;i&gt;Esta ha aislado cosas que antes nadaban inadvertidas en la ancha corriente de lo percibido. Y las ha hecho analizables&lt;/i&gt;. Tanto en el mundo &#243;ptico, como en el ac&#250;stico, el cine ha tra&#237;do consigo una profundizaci&#243;n similar de nuestra apercepci&#243;n.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, op. cit., p&#225;gs. 303-304. [En espa&#241;ol: W. Benjamin., op. cit., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En nuestra b&#250;squeda de un efecto de encuentro, el primer punto de uni&#243;n, fundamental, se funda en el reconocimiento de que los cineastas que producen una &lt;i&gt;obra&lt;/i&gt; son investigadores. En primer lugar, entiendo por obra lo que no es cautivo del cine industrial, de la sola distracci&#243;n, que no deriva de lo que Debord denuncia en &lt;i&gt;La sociedad del espect&#225;culo&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G. Debord (1967), La Soci&#233;t&#233; du spectacle, Par&#237;s, Folio, 1992. [En espa&#241;ol: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; a saber, lo que genera interrogantes, puntos oscuros que se dejan ver y sentir pero &lt;i&gt;dejando al espectador en libertad&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver en este punto Jacques Ranci&#232;re, Le spectateur &#233;mancip&#233;, Par&#237;s, La (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El cine industrial tiende ante todo a vender al mayor n&#250;mero de personas, y para eso apunta a volver al espectador confortablemente cautivo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lo que no significa que el cine cautivo de la industria no sea interesante (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La obra de arte cinematogr&#225;fica, o la obra de autor&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nos referimos a lo que la nouvelle vague ha llamado pol&#237;tica de autores.&#034; id=&#034;nh3-25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, proviene de un trabajo de investigaci&#243;n &lt;i&gt;y&lt;/i&gt; de emancipaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Varios de estos cineastas &#8211;que retienen nuestra atenci&#243;n en especial&#8211; se consideran investigadores de las relaciones humanas y la cosa ps&#237;quica: Bergman, Bu&#241;uel, Losey, Pasolini, von Stroheim, Brisseau, Mankiewicz, para citar solo algunos que se definieron a s&#237; mismos en ese sentido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, von Stroheimz construir&#225; su obra &lt;i&gt;en&lt;/i&gt; los conflictos armados: &#8220;&lt;i&gt;Intento grabar mis pel&#237;culas en la trama rugosa de los conflictos humanos&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;R. Dadou, Cin&#233;ma, psychanalyse et politique, Par&#237;s, S&#233;guier, p&#225;g. 53.&#034; id=&#034;nh3-26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mankiewicz, que estudi&#243; psicolog&#237;a, construy&#243; casi la totalidad de su obra sobre problem&#225;ticas psicol&#243;gicas que articulan poder y narcisismo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;P. M&#233;rigeau, Mankiewics, Par&#237;s, Deno&#235;l, 1993.&#034; id=&#034;nh3-27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros se abocaron al continente todav&#237;a oscuro. Brisseau, cuando dirige &lt;i&gt;Los &#225;ngeles exterminadores&lt;/i&gt; (2006), se ocupa de filmar mujeres en escenas er&#243;ticas, sin juego previo, que van directo al orgasmo. Fuera y dentro de la pel&#237;cula (&lt;i&gt;mise en abyme&lt;/i&gt;), Brisseau explica esta b&#250;squeda contra viento y marea (esc&#225;ndalos y juicios): lo que lo motiva, sobre todo, es poder identificar, captar, comprender algo del orgasmo femenino denunci&#225;ndolo con la imagen-movimiento. A pesar del esc&#225;ndalo que eso va a generar, de los juicios que intentar&#225;n hacerle, de las grandes dificultades para poder producir la pel&#237;cula, &#233;l seguir&#225; adelante. La pulsi&#243;n epistemol&#243;gica se impone a las prohibiciones, y se al&#237;a a la pulsi&#243;n esc&#243;pica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasolini, para la direcci&#243;n de &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt; (1967), se nutri&#243; del saber psicoanal&#237;tico con el fin de &#8220;reproyectarlo&#8221; de un modo sensible. &#8220;Apliqu&#233; las nociones psicoanal&#237;ticas tales como yo las &lt;i&gt;sent&#237;&lt;/i&gt; y es as&#237; como reproyect&#233; el psicoan&#225;lisis en el mito&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Citado por R. Dadoun, op. cit., p&#225;g. 47. El subrayado es m&#237;o.&#034; id=&#034;nh3-28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Del mismo modo que Pasolini, entre otros, dialog&#243; con el psicoan&#225;lisis durante sus procesos de creaci&#243;n, podr&#237;amos hacer dialogar a Freud, de una cita a otra, con algunos cineastas. El objetivo ser&#237;a subrayar que lo que Freud pudo identificar en los artistas acerca de la riqueza de sus procesos de creaci&#243;n, y de los escritores en particular, proviene tambi&#233;n del cine que el padre del psicoan&#225;lisis observaba con ojo suspicaz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, en efecto, habl&#243; muchas veces del trabajo art&#237;stico como &#8220;precursor&#8221; del cient&#237;fico, y en ese sentido, lo consider&#243; no un &lt;i&gt;objeto&lt;/i&gt; de predilecci&#243;n sino un valioso &#8220;aliado del psicoan&#225;lisis&#8221;. &#8220;Ahora bien, los poetas son unos &lt;i&gt;aliados&lt;/i&gt; valios&#237;simos y su testimonio ha de estimarse en mucho, pues suelen saber de una multitud de cosas entre cielo y tierra con cuya existencia ni sue&#241;a nuestra &lt;i&gt;sabidur&#237;a acad&#233;mica&lt;/i&gt;. (&#8230;) Y en la ciencia del alma se han &lt;i&gt;adelantado&lt;/i&gt; grandemente a nosotros, hombres vulgares, pues se nutren de fuentes que todav&#237;a no hemos abierto para la ciencia.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud, Les d&#233;lires et les r&#234;ves dans la Gradiva de Jensen, 1907, Par&#237;s, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bu&#241;uel parece responder y completar la cita de Freud extra&#237;da de la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt;, a la vez que se&#241;alar algunas singularidades propias del s&#233;ptimo arte y del poder emocional de la imagen: &#8220;El cine es el mejor instrumento para expresar el mundo de los sue&#241;os, de las emociones, del instinto, y parece haber sido inventado para expresar la vida del subconsciente cuyas ra&#237;ces penetran tan profundamente en la poes&#237;a&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A. Kyrou: Luis Bunuel, CINEMA D'AUJOURD'HUI No: 4. Par&#237;s, Seghers, 1962.&#034; id=&#034;nh3-30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Luis Bu&#241;uel, entonces, el cine fue inventado para expresar &#8211;y no representar&#8211; los movimientos del inconsciente, cuyas &#8220;ra&#237;ces&#8221;, las &#8220;fuentes&#8221; misteriosas para la &#8220;ciencia&#8221; que evocaba Freud, est&#225;n en relaci&#243;n directa con la &#8220;poes&#237;a&#8221;, o quiz&#225;s, lo que llamaremos m&#225;s adelante la poi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siempre en la &lt;i&gt;Gradiva&lt;/i&gt;, Freud escribe: &#8220;Nuestro procedimiento consiste en la observaci&#243;n consciente de los procesos an&#237;micos anormales en otras personas a fin de poder colegir y formular sus leyes. El poeta procede de otro modo; dirige su atenci&#243;n a lo inconsciente dentro de su propia alma, esp&#237;a sus posibilidades de desarrollo y les permite la expresi&#243;n art&#237;stica &lt;i&gt;en vez de sofocarlas mediante una cr&#237;tica consciente&lt;/i&gt;. De esa manera averigua desde s&#237; lo que aprendemos en otros, las leyes a que debe obedecer el quehacer de eso inconsciente; pero no le hace falta formular esas leyes, ni siquiera discernirlas con claridad: debido a la actitud tolerante de su inteligencia, ellas est&#225;n encarnadas en sus creaciones.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. cit. p. 243-244. El subrayado es m&#237;o. [En espa&#241;ol: op. cit., p&#225;g. 76].&#034; id=&#034;nh3-31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Bergman podr&#237;a razonar con Freud, dejando entender tambi&#233;n una especificidad cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Se hizo evidente que lo cinematogr&#225;fico se hab&#237;a convertido en mi medio de expresi&#243;n. Me hac&#237;a escuchar en una lengua que no pasaba por el lenguaje que me faltaba, por la m&#250;sica que no dominaba, por la pintura que me dejaba fr&#237;o. Ten&#237;a de pronto una posibilidad de relacionarme con el mundo a mi alrededor en una lengua que se habla directamente de alma a alma en giros que, casi voluptuosamente&lt;/i&gt;, se sustraen al control del intelecto. &lt;i&gt;De ese modo, (&#8230;) durante veinte a&#241;os, sin cansarme, con una especie de furor, transmit&#237; sue&#241;os, sensaciones, fantas&#237;as, gritos de locura, neurosis, estasis de la fe y puras mentiras.&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ingmar Bergman, Laterna magica, Par&#237;s, Folio, 2001, p&#225;gs. 12-13.&#034; id=&#034;nh3-32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Picasso podr&#237;a completar a su vez: &#8220;&lt;i&gt;El arte es una mentira que nos permite develar la verdad&lt;/i&gt;&#8221;. Dicho de otro modo, en arte, develar una verdad que avanza enmascarada es captarla a trav&#233;s de la &lt;i&gt;ficci&#243;n&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ficci&#243;n es una elaboraci&#243;n, nada m&#225;s, y eso ya es mucho. Es un trabajo del pensamiento, de la imaginaci&#243;n creadora, a partir de datos, de materiales de vida utilizados y transformados por la construcci&#243;n de una obra.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Asimismo, habr&#237;a que hacer y profundizar un paralelo entre la ficci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata por lo tanto de entrar en el pseudomisticismo de los &#8220;fundamentalistas del arte&#8221;: los grandes autores no son magos en comunicaci&#243;n con lo divino. Tienen, por el contrario, una gran capacidad de elaboraci&#243;n, y de presentaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.3. El imaginario creativo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa &lt;i&gt;emergencia&lt;/i&gt; de una forma &#8211;&lt;i&gt;adecuada al fondo&lt;/i&gt;&#8211; tiene que ver con la poi&#233;tica, es decir, con el imaginario creativo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Tal denominaci&#243;n apunta asimismo a diferenciar ese registro del imaginario (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si ciertos cineastas intentan penetrar los misterios del psiquismo es para permitir que &lt;i&gt;se vean y se sientan&lt;/i&gt;, pasando por lo que Cornelius Castoriadis llama la imaginaci&#243;n radical, creadora, espec&#237;fica para hacer emerger la poi&#233;tica. Utilizo el t&#233;rmino poi&#233;tica para subrayar su dimensi&#243;n intr&#237;nsecamente creadora (poiesis), a la vez que para diferenciarla de lo que se relaciona con la investigaci&#243;n estetizante. Por lo tanto, entiendo por poi&#233;tica una acci&#243;n que desemboca en una creaci&#243;n nueva, sirvi&#233;ndose del imaginario creativo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que Castoriadis llama imaginario creativo o radical es la &#8220;facultad originaria de plantear o de ofrecer, en la modalidad de la representaci&#243;n, una cosa y una relaci&#243;n que no est&#225;n (que no est&#225;n disponibles en la percepci&#243;n o nunca lo estuvieron) [&#8230;] El imaginario del cual hablo no es imagen &lt;i&gt;de&lt;/i&gt;. Es creaci&#243;n incesante y esencialmente indeterminada de figuras / formas / im&#225;genes, a partir de las cuales solo puede ser cuesti&#243;n de &#8220;algo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;L'Institution imaginaire de la soci&#233;t&#233;, Par&#237;s, Seuil, 1975, p&#225;gs. 7-8.&#034; id=&#034;nh3-35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, de una emergencia. El imaginario creativo conjuga los &lt;i&gt;procesos primarios&lt;/i&gt;, pasando por la condensaci&#243;n y el desplazamiento, con las combinatorias que crean nuevos ordenamientos, es decir, &lt;i&gt;surgimientos&lt;/i&gt;. No es propiedad exclusiva del artista, pero s&#237; su principal fuente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, podemos considerar leg&#237;timamente que Freud peca de exceso de modestia cuando parece restringir el trabajo de investigador del psicoanalista, y haci&#233;ndolo suyo, lo reduce a &#8220;sabidur&#237;a acad&#233;mica&#8221;. De tal modo, cuando escribe esa frase, que recoge una dimensi&#243;n esencial de todo lo que acabamos de esbozar: &#8220;Existe, en efecto, un camino de regreso de la fantas&#237;a a la realidad, y es... el arte&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud, (1916-17). Introduction &#224; la psychanalyse, Par&#237;s, Payot, 1974, p. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, algo sabe. Freud convoca numerosas y ecl&#233;cticas met&#225;foras en su obra. &#8220;Lejos de ser una simple decoraci&#243;n formal, la potencia de creaci&#243;n metaf&#243;rica en el texto freudiano es proporcional a la potencia de pensamiento: incluso es casi su s&#237;ntoma.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;P. L. Assoun, &#171;Trait&#233; de l'&#339;uvre psychanalytique&#187; in Dictionnaires des (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; No es un gran secreto: todo gran pensador es artista, y todo gran artista es un pensador de envergadura. Nietzche, para quien el aforismo, la met&#225;fora, eran un modo casi constante de expresi&#243;n, es uno de los que m&#225;s se aproximaban a una s&#237;ntesis entre el pensador y el artista. Aqu&#237;, pues &#8211;en el seno del proceso de creaci&#243;n&#8211;, las fronteras se confunden y las paralelas se cruzan. Por supuesto, el trabajo de la poi&#233;tica se pone en pr&#225;ctica intensamente en el proceso anal&#237;tico, y sobre todo en los momentos de interpretaci&#243;n performativa. Y aunque en el trabajo de teorizaci&#243;n la raz&#243;n tiene el estrellato &#8211;por necesidad de orden y de inteligibilidad&#8211;, solo la poi&#233;tica permite verdaderos avances, saltos cualitativos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos procesos de los creadores, entonces, que en sus obras pasan, uno a trav&#233;s de la raz&#243;n, &lt;i&gt;sobre todo&lt;/i&gt;, para dar a comprender a trav&#233;s de la conceptualizaci&#243;n y la teorizaci&#243;n; el otro, a trav&#233;s del imaginario creativo, para hacer que se vea y se sienta. El te&#243;rico creaba conceptos; el artista, para retomar la teor&#237;a deleuziana, perceptos.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;In Qu'est-ce que la philosophie, op. cit. p. 154 &#224; 188. [En espa&#241;ol: op. cit.].&#034; id=&#034;nh3-38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien trabajar en la combinaci&#243;n, armonizaci&#243;n de la elaboraci&#243;n te&#243;rica con la poi&#233;tica cinematogr&#225;fica puede generar una gran potencia de entendimiento, es necesario para ello estar en condiciones de reconocer lo esencial de lo que constituye el lenguaje intr&#237;nsecamente cinematogr&#225;fico, los componentes de su potencia creadora y expresiva. Una obra cinematogr&#225;fica de ficci&#243;n no se aprehende &#250;nicamente como un escrito, y menos como un discurso, pues eso ser&#237;a un an&#225;lisis de guion, y no de pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese trabajo sobre la forma, de la forma en relaci&#243;n con el fondo, tiene su especificidad, y creemos que no reconocerlo es avanzar casi a oscuras, con una sola distancia focal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. El lenguaje F&#237;lmico&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros, especialistas en la palabra, tendemos en el an&#225;lisis f&#237;lmico a aferrarnos demasiado exclusivamente a ellas y al relato en detrimento de las im&#225;genes y del lenguaje cinematogr&#225;fico. Aunque en el proceso de creaci&#243;n hay que reconocer, generalmente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Generalmente, pues ciertos cineastas pueden, en especial, hacer solo un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tres tiempos de escritura: el gui&#243;n (que incluye las story-board), la filmaci&#243;n (o rodaje) y el montaje, lo que debe ser objeto de an&#225;lisis es claramente la entidad finalizada, la obra cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Simplifico ac&#225; los componentes de ese lenguaje en su quintaesencia y no pretendo &#8211;lejos estoy de eso&#8211; realizar un trabajo exhaustivo sobre ese punto en el presente marco.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para un trabajo m&#225;s profundo sobre el lenguaje f&#237;lmico remito especialmente (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Simplemente, se trata de identificar lo que se revela esencial para el an&#225;lisis f&#237;lmico, y m&#225;s particularmente desde nuestro campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.1. Los principales componentes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si seguimos a Deleuze, el primer componente fundamental del arte cinematogr&#225;fico es la imagen-movimiento, es decir, una imagen que permite ver y sentir los movimientos, los encadenamientos sensitivo-motrices o los encadenamientos de actitudes y posturas.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deleuze distingue tres variedades de imagen-movimiento: la imagen (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa noci&#243;n de imagen-movimiento, que podr&#237;a llamar tambi&#233;n imagen cinem&#225;tica, se revela esencial a nosotros puesto que toda investigaci&#243;n pone en juego la representaci&#243;n en movimiento. Toda investigaci&#243;n convoca algo que no es solo del orden de la representaci&#243;n de un hecho, una fotograf&#237;a de un hecho, algo que se ver&#237;a como est&#225;tico, sino por el contrario, algo que est&#225; en movimiento perpetuo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los cineastas tambi&#233;n son investigadores, a veces investigadores de la cosa ps&#237;quica pero que tienden &#8211;esencialmente&#8211; a capturar algo a trav&#233;s de la imagen-movimiento, de los movimientos de los cuerpos y de sus interacciones, de la creaci&#243;n de un espacio fenomenol&#243;gico que permite &lt;i&gt;ver y sentir&lt;/i&gt; los impulsos y conflictos humanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese lenguaje intr&#237;nsecamente cinematogr&#225;fico se apoya pues en la imagen-movimiento, el encuadre fijo o en movimiento (panor&#225;mico y &lt;i&gt;travelling&lt;/i&gt;) en planos que pueden ser cortos o largos, o tambi&#233;n planos-secuencia, el montaje, la elipsis, el tratamiento del sonido y de la luz, el fuera de campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, se podr&#237;a estimar leg&#237;timamente que el tratamiento del sonido ocupa un lugar tan esencial que ser&#237;a quiz&#225;s m&#225;s justo hablar, en numerosas ocasiones, &lt;i&gt;de imagen-movimiento-sonido&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay que considerar que la &lt;i&gt;condensaci&#243;n&lt;/i&gt; juega un papel &lt;i&gt;esencial&lt;/i&gt; en ese lenguaje y que cada uno de esos elementos antes citados, llamados modos de expresi&#243;n, gram&#225;tica cinematogr&#225;fica o herramientas intr&#237;nsecas. Por eso, la condensaci&#243;n adquiere un car&#225;cter necesariamente significativo en el seno de una obra. Evidentemente, cada &lt;i&gt;intenci&#243;n&lt;/i&gt; es &lt;i&gt;necesaria&lt;/i&gt; y no contingente en arte, incluso la que uno atribuye al azar. Lo mismo sucede con el cine. Es obvio, por ejemplo, que uno no va al encuentro de una pintura o de una escultura de tal o cual maestro dici&#233;ndose que tal o cual elemento de la obra es contingente. Eso es igualmente v&#225;lido para una obra cinematogr&#225;fica: hay que considerar cada plano, cada encuadre, cada composici&#243;n espacial, el uso del fuera de campo, cada elipsis, cada montaje, el tratamiento del sonido y de la luz, etc. como significativos y en relaci&#243;n, en &lt;i&gt;logos&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordemos que el logos no remite solo a la palabra, a la raz&#243;n o a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, unos con otros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, no solo la condensaci&#243;n, que remite a la met&#225;fora, sino tambi&#233;n el desplazamiento, que remite a la metonimia, deben considerarse como &#8220;hiperactivos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Observemos que, en esta &#233;poca en que las series se vuelven cada vez m&#225;s (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en el arte cinematogr&#225;fico. A saber, cada imagen-movimiento debe considerarse potencialmente sobre-significativa y poderosamente polis&#233;mica puesto que remite a otras cosas, a otros &#8220;&lt;i&gt;significantes&lt;/i&gt;&#8221; en el seno de la obra, operando as&#237; desplazamientos que pueden desplegarse como rizomas.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G. Deleuze, F. Guattari, Mille Plateaux, Par&#237;s, Editions de Minuit, 1980.&#034; id=&#034;nh3-44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.2. El significante imaginario o no fonem&#225;tico&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El trabajo de Christian Metz sobre lo que llama &lt;i&gt;significante imaginario&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;C. Metz, Le Signifiant imaginaire, Par&#237;s, Christian Bourgois, 1979.&#034; id=&#034;nh3-45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, tend&#237;a a mostrar la especificidad de esa &#8220;unidad ling&#252;&#237;stica visible&#8221; en el arte cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para quien quiera captar algo a trav&#233;s de la imagen, &lt;i&gt;P'tit bal&lt;/i&gt;, cortometraje de Philippe D&#233;coufl&#233;, lo usa muy bellamente: no podr&#237;a incluso ilustrarse de mejor manera, po&#233;ticamente, el lazo entre el significante y el significante imaginario.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Puede verse este cortometraje de 3.30 minutos en Daylimotion: . Enlace (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como la materialidad del significante es diversa, este no es solo fonem&#225;tico, puede pasar tambi&#233;n por una imagen, una imagen-movimiento, un objeto, un color, o incluso por la expresi&#243;n de un rostro.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#191;Las primeras expresiones del significante no fonem&#225;tico no toman cuerpo, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tiendo pues a preferir esta expresi&#243;n de &#8220;significante no fonem&#225;tico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n mi conocimiento, la primera que utiliz&#243; esta expresi&#243;n fue Julia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; porque no restringe su alcance a la imagen, incluye el sonido, cuya importancia capital ya mencionamos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se sabe, la articulaci&#243;n fonem&#225;tica de un significante puede remitir a muchos significados, el sentido solo se despliega plenamente en la relaci&#243;n que un significante entabla con otros significantes y eso es igualmente v&#225;lido para el significante no fonem&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;El montaje&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El efecto Kuleshov, derivado del nombre del cineasta y te&#243;rico ruso, revela perfectamente eso a trav&#233;s del montaje: el mismo plano corto del rostro del actor Mozzhujin, inexpresivo, es precedido sucesivamente por un plato de sopa, por un cad&#225;ver en un ata&#250;d y por una mujer recostada, formando as&#237; tres secuencias diferentes. El espectador traduce la expresi&#243;n de Mozzhujin cada vez en funci&#243;n de la secuencia por un sentimiento de hambre, de tristeza o de deseo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_567 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/efecto.jpg?1754362418' width='500' height='375' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Godard nos dice &#8220;no es una imagen &#250;nica, sino &#250;nicamente una imagen&#8221;. Una imagen nunca est&#225; sola. Lo que cuenta es la relaci&#243;n entre im&#225;genes. La imagen-movimiento solo se convierte en potencialmente &#250;nica, solo adquiere valor de &#8220;verdad&#8221; cuando se pone en relaci&#243;n con las otras im&#225;genes de la pel&#237;cula. Y finalmente, no adquiere su pleno valor sino como parte de un todo, en tanto que la parte revela algo del todo, de la entidad que constituye la pel&#237;cula, incluso de la obra del autor en su conjunto. A veces, un plano puede esclarecerse plenamente no solo en relaci&#243;n con todas las otras im&#225;genes-movimiento, sino tambi&#233;n y sobre todo cuando se conoce la integralidad de la obra del autor; montaje de la pel&#237;cula, construcci&#243;n de la obra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es evidente que, como en cualquier otra creaci&#243;n, hay fracasos, lo que no impide de ning&#250;n modo que todo sea pesado, pensado y sentido en una pel&#237;cula que se inscribe en un proceso de investigador que construye una obra.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lo que no significa que las pel&#237;culas cautivas de la industria no sean (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;El encuadre&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Dreyer filma a Ren&#233;e Falconetti, en &lt;i&gt;La pasi&#243;n de Juana de Arco&lt;/i&gt; (1927), y la encuadra en un plano corto (un gran plano), de los m&#225;s bellos y conocidos en la historia del cine, lo que permite ver y sentir nunca hab&#237;a sido visto ni sentido por el ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_568 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L392xH296/la_pasion_de_juana_de_arco4-04436.jpg?1775184891' width='392' height='296' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Con el primer plano se ensancha el espacio y bajo el retardador se alarga el movimiento. En una ampliaci&#243;n no s&#243;lo se trata de aclarar lo que de otra manera no se ver&#237;a claro, sino que m&#225;s bien aparecen en ella formaciones estructurales del todo nuevas. Y tampoco el retardador se limita a aportar temas conocidos del movimiento, sino que en &#233;stos descubre otros enteramente desconocidos que &#171;en absoluto operan como lentificaciones de movimientos m&#225;s r&#225;pidos, sino propiamente en cuanto movimientos deslizantes, flotantes, supraterrenales&#187;&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, op. cit., p&#225;g. 305. [En espa&#241;ol: W. Benjamin, op. cit., p&#225;g. 15].&#034; id=&#034;nh3-50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El encuadre nos permite mirar el rostro de Ren&#233;e Falconetti en una &lt;i&gt;proximidad&lt;/i&gt; y una &lt;i&gt;distancia&lt;/i&gt; que despliega una &#8220;profundizaci&#243;n (&#8230;) de nuestra percepci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, op. cit., p&#225;g. 303. [En espa&#241;ol: W. Benjamin, op. cit., p&#225;g. 14].&#034; id=&#034;nh3-51&#034;&gt;51&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de la percepci&#243;n del rostro &#8211;&#8220;El prop&#243;sito del arte, con los medios materiales, es arrancar el percepto a las percepciones del objeto&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G. Deleuze, F. Guattari, Qu'est-ce que la philosophie, op. cit., p. 158. [En (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-52&#034;&gt;52&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#8211; sino de estar en ese rostro y fundirse en &#233;l. Estar en ese rostro como uno estar&#237;a en &#8220;un bloque de sensaciones compuesto por perceptos y afectos&#8221;. Se ve y se siente una carga condensada e inefable. &#8220;La obra de arte es un bloque de sensaciones, es decir, &lt;i&gt;un compuesto de perceptos y afectos&lt;/i&gt;. Los perceptos ya no son percepciones, son independientes de un estado de quienes los experimentan&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p&#225;g. 154. [Ibid.].&#034; id=&#034;nh3-53&#034;&gt;53&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , pues &#8220;la obra de arte es un ser de sensaci&#243;n, y solo eso: existe en s&#237; misma.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid., p&#225;g. 155. [Ibid.].&#034; id=&#034;nh3-54&#034;&gt;54&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quisiera dar testimonio, muy brevemente, de esa potencia del arte cinematogr&#225;fico a partir de una puesta en paralelo con una de mis pr&#225;cticas cl&#237;nicas. En la Maison Verte, lugar en el cual reciben a ni&#241;os de entre 0 y 4 a&#241;os, la dimensi&#243;n fenomenol&#243;gica se aplica constantemente, en el centro de nuestra pr&#225;ctica de psicoan&#225;lisis. Por eso, lo que permite ver y sentir una pel&#237;cula como &lt;i&gt;Recreaci&#243;n&lt;/i&gt;, o como &lt;i&gt;Ser y tener&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respectivemente, de Claire Simon (1993) y de Nicolas Philibert (2002).&#034; id=&#034;nh3-55&#034;&gt;55&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, a partir de los movimientos de los cuerpos de esos ni&#241;os, la manera en que sus problem&#225;ticas ps&#237;quicas producen y atraviesan esos movimientos de los cuerpos, nunca podr&#237;amos experimentarlo, apreciarlo, verlo y sentirlo con tanta agudeza; una presencia tal de esos cuerpos que no convoca a nuestros cuerpos en una &lt;i&gt;interacci&#243;n&lt;/i&gt;, sino que deja todo el lugar al afecto, a las sensaciones y tambi&#233;n al pensamiento. Tambi&#233;n al pensamiento en el sentido de que podemos ver y volver a ver esas im&#225;genes tanto como materia de reflexi&#243;n como de perceptos, y que pueden ser convocadas a voluntad para pensarlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n: la confluencia de miradas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Si usted busca lo que, en realidad, es m&#225;s real que la realidad misma, &lt;br class='autobr' /&gt;
h&#225;galo por el lado de la ficci&#243;n cinematogr&#225;fica&lt;/i&gt;&#8221; (Slavoj Zizek)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Slavoj Zizek en su documental Le guide pervers du cin&#233;ma (2006).&#034; id=&#034;nh3-56&#034;&gt;56&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo que caracteriza la obra de arte es esa singularidad afirmada, esa brecha que abre por ser &#250;nica, diferente a cualquier otra, pues se inscribe en un universo propio del autor, de su mirada, y posee ella misma su propio universo, a la vez que concierne a lo universal porque identifica un efecto de la realidad, lo alcanza o lo penetra en un punto y de una forma como ninguna otra podr&#237;a hacerlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El arte cinematogr&#225;fico tiende a identificar puntos de lo inefable a trav&#233;s de la imagen-movimiento. Puntos de lo inefable: lo que las palabras no pueden decir, o que dicen de otro modo. En el plano fenomenal se desarrollan, a trav&#233;s de la imagen-movimiento y del ordenamiento de los significantes no fonem&#225;ticos, confluencias, accidentes, estados de cambio, deseo en movimiento que se ven y se sienten en una temporalidad &#8211;con la cadencia dada por la elipsis&#8211; y una espacialidad en el seno de las cuales la condensaci&#243;n, el desplazamiento, el punto de vista ocupan un lugar esencial.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Me refiero con esta larga frase a un punto que dejo a la eventualidad de una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-57&#034;&gt;57&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La uni&#243;n entre investigador psicoanalista y obra cinematogr&#225;fica a la que apuntamos es la manera en que la obra va a identificar un mismo punto de imposibilidad, un efecto de realidad, a trav&#233;s de herramientas intr&#237;nsecas a la investigaci&#243;n y a la expresi&#243;n art&#237;stica. Y quiz&#225;s m&#225;s a&#250;n, aunque menos frecuentemente, lo que la obra ha identificado y que el psicoanalista no pudo captar o no lo pudo hacer de otro modo que a trav&#233;s del lenguaje cinematogr&#225;fico que emana de la mirada del autor de esa obra.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;As&#237; es como resulta perceptible que la naturaleza que habla a la c&#225;mara no es la misma que la que habla al ojo. Es sobre todo distinta porque en lugar de un espacio que trama el hombre con su consciencia presenta otro tramado inconscientemente. Es corriente que pueda alguien darse cuenta, aunque no sea m&#225;s que a grandes rasgos, de la manera de andar de las gentes, pero desde luego que nada sabe de su actitud en esa fracci&#243;n de segundo en que comienzan a alargar el paso. Nos resulta m&#225;s o menos familiar el gesto que hacemos al coger el encendedor o la cuchara, pero apenas si sabemos algo de lo que ocurre entre la mano y el metal, cuanto menos de sus oscilaciones seg&#250;n los diversos estados de &#225;nimo en que nos encontremos. Y aqu&#237; es donde interviene la c&#225;mara con sus medios auxiliares, sus subidas y sus bajadas, sus cortes y su capacidad aislativa, sus dilataciones y arrezagamientos de un decurso, sus ampliaciones y disminuciones. Por su virtud experimentamos el inconsciente &#243;ptico, igual que por medio del psicoan&#225;lisis nos enteramos del inconsciente pulsional.&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;W. Benjamin, op. cit., pp. 305-306 [En espa&#241;ol: W. Benjamin, op. cit., p&#225;g. 15].&#034; id=&#034;nh3-58&#034;&gt;58&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si bien no se puede reducir el inconsciente freudiano al &#8220;inconsciente pulsional&#8221; y la f&#243;rmula de &#8220;inconsciente &#243;ptico&#8221; nos parece psicoanal&#237;ticom&#243;rfica, lo que retenemos del paralelismo de Benjamin es haber visto muy tempranamente que psicoan&#225;lisis y cine abr&#237;an campos de mirada y de escucha de lo que hasta ese momento no pod&#237;a ser visto y o&#237;do. Y que esos campos pueden ser poderosamente complementarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es por eso que me atrae mucho la idea de que ligar armoniosamente cine y psicoan&#225;lisis es abrir una doble distancia focal. Dos distancias focales que cuando confluyen tienden a articular &lt;i&gt;lo visible con lo invisible. Lo invisible de las problem&#225;ticas inconscientes con lo visible que abre la imagen-movimiento&lt;/i&gt;. El psicoan&#225;lisis atrapa a trav&#233;s de lo invisible lo inexplicable en lo visible, el cine hace visible y sensible lo que no podr&#237;a serlo sin &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En consecuencia, lo invisible que el cine puede hacer visible solo se vuelve inteligible gracias a la &lt;i&gt;confluencia&lt;/i&gt; de las dos miradas. Mirada del cineasta, que permite ver y sentir a trav&#233;s de la escritura f&#237;lmica. Mirada del espectador, actor, activo, investigador, que se devela en el encuentro con la mirada del autor.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre ese &#8220;espectador&#8221; activo, investigador, pensador y emancipado de La (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-59&#034;&gt;59&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; El efecto de confluencia compromete entonces necesariamente la subjetividad del espectador y la del investigador. Quien dice mirada dice subjetividad. Por eso me parece justo concluir con una apertura: Serge Daney dec&#237;a &#8220;una pel&#237;cula nos concierne por lo menos en la misma medida en que la miramos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;P. A. Boutang, D. Rabourdin, Serge Daney - Itin&#233;raire d'un cin&#233;-fils, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-60&#034;&gt;60&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mirar una pel&#237;cula es potencialmente subjetivante. Las pel&#237;culas que miramos nos conciernen, nos reflejan y nos alteran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esas pel&#237;culas que nos conmueven no nos conciernen como id&#233;nticos, su mirada no remite a lo mismo, que fija y vuelve est&#225;tico. Si hay confluencia profunda, conmovedora, es porque esas pel&#237;culas nos alteran. Conciernen nuestra alteridad, extra&#241;a a nosotros mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;ese sentido&lt;/i&gt;, concordamos con Guattari cuando dice que &#8220;el cine es el psicoan&#225;lisis contempor&#225;neo de las masas&#8221;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Citado por Serge Daney, ibid.&#034; id=&#034;nh3-61&#034;&gt;61&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Traducci&#243;n: Estela Consigli&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Revisi&#243;n t&#233;cnica: Juan Jorge Michel Fari&#241;a&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &#171;L'&#339;uvre d'art &#224; l'&#233;poque de sa reproductibilit&#233; technique&#187;, 1939, in &lt;i&gt;&#338;uvres III&lt;/i&gt;, Paris, Gallimard, 2000. (En espa&#241;ol: W. Benjamin, &lt;i&gt;La obra de arte en la &#233;poca de su reproductibilidad t&#233;cnica&lt;/i&gt;, en W. Benjamin, Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989]. &lt;a href=&#034;https://monoskop.org/images/9/99/Benjamin_Walter_La_obra_de_arte_en_la_epoca_de_su_reproductibilidad_tecnica.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://monoskop.org/images/9/99/Benjamin_Walter_La_obra_de_arte_en_la_epoca_de_su_reproductibilidad_tecnica.pdf&lt;/a&gt;)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El cine que nos interesa aqu&#237; no es pues el que domina ampliamente, el de la industria, sino el cine de autor, susceptible de producir obras de arte.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#171;Freud et l'&#171;intuition cin&#233;graphique: psychanalyse, cin&#233;ma et &#233;pist&#233;mologie&#187; in CiN&#233;MAS, vol. 14, n&#176; 2-3, 2008, p. 56.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;P.J. Bouyer y S. Bouyer, (2002). &#171;Cin&#233;ma et psychanalyse&#187;, in Mijolla de, A., (ed) &lt;i&gt;Dictionnaire international de la psychanalyse&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Calmann L&#233;vy, p. 325.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Petit Robert, 2008. La noci&#243;n de &#8220;impresi&#243;n&#8221; nos remite inevitablemente a la de dominaci&#243;n. [N. de T.: En franc&#233;s, &#8220;empreinte&#8221; (impresi&#243;n) &#8211; &#8220;emprise&#8221; (dominaci&#243;n, influencia, control)].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Mijolla-Mellor de, (2002). Psychanalyse appliqu&#233;e/interactions de la psychanalyse, Mijolla de, A. (ed), &lt;i&gt;Dictionnaire international de la psychanalyse&lt;/i&gt;, Paris, Calmann-L&#233;vy.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt; p&#225;g. 1356.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Qu'est-ce que la philosophie&lt;/i&gt;?, Par&#237;s, Minuit, 1991 [En espa&#241;ol: Gilles Deleuze y F&#233;lix Guattari, &#191;Qu&#233; es la filosof&#237;a?, Anagrama, Barcelona, 1993].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mijolla-Mellor de, S., &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt; p&#225;g. 1357.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S., Abraham, K., &#171;Lettre du 9 juin 1925&#187;, en &lt;i&gt;Correspondance Freud-Abraham&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Gallimard, coll. &#171;Connaissance de l'inconscient&#187;, 1969. [En espa&#241;ol: &lt;i&gt;Freud-Abraham. Correspondencia completa. 1907 &#8211; 1926&lt;/i&gt;, S&#237;ntesis, Madrid, 2001].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Entiendo aqu&#237; este t&#233;rmino en el sentido de inanimado, y no &#8211;por supuesto- como objeto de la pulsi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordemos la conocida f&#243;rmula de Lacan: &#8220;La esquizia del ojo y de la mirada&#8221;, es decir, la imposibilidad de reducir la mirada a la visi&#243;n. J. Lacan, &lt;i&gt;Le S&#233;minaire, Livre XI, Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse&lt;/i&gt;, Par&#237;s, le Seuil, 1973, p&#225;g. 65. [En espa&#241;ol: &lt;i&gt;Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan&#225;lisis, El Seminario, Libro XI&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Paid&#243;s, 1987].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G. Deleuze, &lt;i&gt;L'image-mouvement&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Minuit, 1983. [En espa&#241;ol: G. Deleuze, &lt;i&gt;La imagen-movimiento. Estudios sobre cine 1&lt;/i&gt;, Buenos Aries, Paid&#243;s, 1984].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Escribo &#8220;cuerpo-psique&#8221; para subrayar que el cine capta especialmente la psique a trav&#233;s del cuerpo, y a la vez para destacar &#8211;en modo inverso&#8211; el innegable lazo entre psique y soma.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ambos descompondr&#225;n la marcha, el salto, la carrera de hombres y mujeres para penetrar los movimientos que antes no pod&#237;an distinguirse. Muybridge confirmar&#225;, gracias a su dispositivo, las hip&#243;tesis de Marey, quien afirmaba que las patas del caballo, en las fases del galope, solo dejan juntas el suelo una sola vez, algo discutido por los cient&#237;ficos de la &#233;poca hasta esa descomposici&#243;n por imagen-movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la tradici&#243;n de ese punto de partida, es interesante se&#241;alar una dimensi&#243;n que puede parecer relativamente anecd&#243;tica, y que &#8211;quiz&#225;s&#8211; no lo es tanto. Que el descubrimiento anal&#237;tico parta del incomprensible cuerpo de la hist&#233;rica tiene, en esa puesta en paralelo, algo de gracioso. La histeria constituye el modo de funcionamiento ps&#237;quico que calza como un guante en la funci&#243;n del actor. Desde la relaci&#243;n de la hist&#233;rica con la imagen del cuerpo, y por lo tanto, con la puesta en escena del cuerpo, hasta &#8211;m&#225;s importante a&#250;n&#8211; ese deseo del deseo del otro que basa su relaci&#243;n con el otro y consigo mismo, la hist&#233;rica es, por as&#237; decirlo, actriz &#8220;nata&#8221;. Numerosos sujetos hist&#233;ricos encontrar&#225;n en el arte cinematogr&#225;fico de ficci&#243;n material que servir&#225; de materia de creatividad para elucidar la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;gs. 300-301. [En espa&#241;ol: W. Benjamin., &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 13].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 304. [En espa&#241;ol: &lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 15].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sin embargo, aunque deja suponer ampliamente la complementaridad de ambos campos, es un punto que no desarrollar&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para quienes duden de que el cine puede captar algo de eso, en esta aproximaci&#243;n no muy ortodoxa a la realidad, podr&#237;an citarse numerosas secuencias. Me remito a una: vea o vuelva a ver la escena de violaci&#243;n en &lt;i&gt;Irreversible&lt;/i&gt; (2002), de Gaspar No&#233;, y la manera en que ese &#8220;imposible&#8221; se muestra y se siente como insoportable.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;gs. 303-304. [En espa&#241;ol: W. Benjamin., &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;gs. 14-15].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G. Debord (1967), &lt;i&gt;La Soci&#233;t&#233; du spectacle&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Folio, 1992. [En espa&#241;ol: G. Debord, &lt;i&gt;La sociedad del espect&#225;culo&lt;/i&gt;, in Revista Observaciones filos&#243;ficas, Madrid 1987]. (&lt;a href=&#034;http://www.observacionesfilosoficas.net/download/sociedadDebord.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.observacionesfilosoficas.net/download/sociedadDebord.pdf&lt;/a&gt;)].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver en este punto Jacques Ranci&#232;re, &lt;i&gt;Le spectateur &#233;mancip&#233;&lt;/i&gt;, Par&#237;s, La fabrique, 2008. [En espa&#241;ol, J. Ranci&#232;re, &lt;i&gt;El espectador emancipado&lt;/i&gt;, Ed. Manantial, Buenos Aires, 2010].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lo que no significa que el cine cautivo de la industria no sea interesante para analizar. Conviene hacerlo sobre otras coordenadas: por ejemplo, teniendo en cuenta el dispositivo social en el cual se inscribe y que sirve para perpetuar, m&#225;s que para subvertir.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nos referimos a lo que la &lt;i&gt;nouvelle vague&lt;/i&gt; ha llamado pol&#237;tica de autores.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;R. Dadou, &lt;i&gt;Cin&#233;ma, psychanalyse et politique&lt;/i&gt;, Par&#237;s, S&#233;guier, p&#225;g. 53.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;P. M&#233;rigeau, &lt;i&gt;Mankiewics&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Deno&#235;l, 1993.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Citado por R. Dadoun, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 47. El subrayado es m&#237;o.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud, &lt;i&gt;Les d&#233;lires et les r&#234;ves dans la Gradiva de Jensen&lt;/i&gt;, 1907, Par&#237;s, Gallimard, 1990, p. 141. El subrayado es m&#237;o. [En espa&#241;ol: S. Freud, &lt;i&gt;Obras Completas de Sigmund Freud&lt;/i&gt;, Ordenamiento de James Strachey, Volumen IX (1906-1908). &lt;i&gt;El delirio y los sue&#241;os en la &#171;Gradiva&#187; de W. Jensen y otras obras, El delirio y los sue&#241;os en la &#171;Gradiva&#187; de W. Jensen&lt;/i&gt; (1907 [1906]), Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A. Kyrou: &lt;i&gt;Luis Bunuel, CINEMA D'AUJOURD'HUI No: 4&lt;/i&gt;. Par&#237;s, Seghers, 1962.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Op. cit.&lt;/i&gt; p. 243-244. El subrayado es m&#237;o. [En espa&#241;ol: &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 76].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ingmar Bergman, &lt;i&gt;Laterna magica&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Folio, 2001, p&#225;gs. 12-13.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Asimismo, habr&#237;a que hacer y profundizar un paralelo entre la ficci&#243;n cinematogr&#225;fica y el trabajo de ficcionalizaci&#243;n inevitable y necesario para la escritura de casos. Creo que aportamos elementos a esta cuesti&#243;n, si bien indirectamente.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Tal denominaci&#243;n apunta asimismo a diferenciar ese registro del imaginario de aquel al cual quiz&#225;s se lo ha reducido: el imaginario como ilusi&#243;n o enga&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;L'Institution imaginaire de la soci&#233;t&#233;&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Seuil, 1975, p&#225;gs. 7-8.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud, (1916-17). &lt;i&gt;Introduction &#224; la psychanalyse&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Payot, 1974, p. 354. [en espa&#241;ol: S. Freud, &lt;i&gt;Obras completas de Sigmund Freud, conferencias de introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, Ordenamiento de James Strachey, Parte III, (1916 &#8211; 1917), Volumen XVI, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;P. L. Assoun, &#171;Trait&#233; de l'&#339;uvre psychanalytique&#187; in &lt;i&gt;Dictionnaires des &#339;uvres psychanalytiques&lt;/i&gt;, Par&#237;s, PUF, 2009, p&#225;g. 81. El trabajo realizado por Paul-Laurent Assoun sobre las met&#225;foras freudianas es edificante al respecto (p&#225;gs. 81 a 109).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;In Qu'est-ce que la philosophie&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt; p. 154 &#224; 188. [En espa&#241;ol: &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Generalmente, pues ciertos cineastas pueden, en especial, hacer solo un esbozo de gui&#243;n, luego pasar al rodaje y mezclar directamente la escritura de guion con la escritura f&#237;lmica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para un trabajo m&#225;s profundo sobre el lenguaje f&#237;lmico remito especialmente a los trabajos de Daniel Weyl, &lt;i&gt;Septi&#232;me art: du sens pour l'esprit&lt;/i&gt;, Par&#237;s, L'Harmatan, 2006. &lt;i&gt;Souffle et mati&#232;re. La pellicule ensorcel&#233;e&lt;/i&gt;, Par&#237;s, L'Harmatan, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deleuze distingue tres variedades de imagen-movimiento: la imagen percepci&#243;n, la imagen-acci&#243;n y la imagen-afecto. (En &lt;i&gt;L'image-mouvement, op.cit.&lt;/i&gt;). Nuestro trabajo de articulaci&#243;n se realiza esencialmente en torno al movimiento, por lo que no evocar&#233; aqu&#237; &lt;i&gt;L'image-temps&lt;/i&gt;, que complicar&#237;a nuestro prop&#243;sito in&#250;tilmente, Sobre todo porque hoy tiendo a suscribir ciertas cr&#237;ticas que conciernen a esta diferenciaci&#243;n &#8211;imagen-movimiento / imagen-tiempo&#8211; en que tiempo y espacio est&#225;n intr&#237;nsecamente ligados. Sin embargo, precisemos que la imagen-tiempo remite para Deleuze a la propia sustancia del tiempo, independientemente de cualquier acci&#243;n, un poco de &#8220;tiempo en estado puro&#8221; dice &#233;l en referencia a Proust (&lt;i&gt;L'image-temps&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Minuit, 1985); no excluyo extender mi reflexi&#243;n sobre es otra dimensi&#243;n en una investigaci&#243;n futura.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordemos que el logos no remite solo a la palabra, a la raz&#243;n o a la ciencia, sino tambi&#233;n a la relaci&#243;n, a la puesta en relaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Observemos que, en esta &#233;poca en que las series se vuelven cada vez m&#225;s creativas, al menos desde Lynch con &lt;i&gt;Twin Peaks&lt;/i&gt; (1990), y su potencia expresiva reside en gran parte en la &lt;i&gt;duraci&#243;n&lt;/i&gt;, el cine conserva la frescura de esa forma de &#8220;&lt;i&gt;hybris&lt;/i&gt;&#8221; de la condensaci&#243;n. Aunque evidentemente la condensaci&#243;n se aplica con fuerza en ese modo de expresi&#243;n f&#237;lmica, nunca &#8211;me parece&#8211; lo hace en la misma medida ni con la misma potencia &lt;i&gt;cualitativa&lt;/i&gt; que en las grandes obras cinematogr&#225;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G. Deleuze, F. Guattari, &lt;i&gt;Mille Plateaux&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Editions de Minuit, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;C. Metz, &lt;i&gt;Le Signifiant imaginaire&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Christian Bourgois, 1979.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Puede verse este cortometraje de 3.30 minutos en Daylimotion: &lt;a href=&#034;http://www.dailymotion.com/video/x2l5z7_le-ptit-bal_music&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.dailymotion.com/video/x2l5z7_le-ptit-bal_music&lt;/a&gt;. Enlace verificado el 1 de marzo de 2017.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#191;Las primeras expresiones del significante no fonem&#225;tico no toman cuerpo, por otra parte, en el primer espejo del ser, el rostro de la madre?&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n mi conocimiento, la primera que utiliz&#243; esta expresi&#243;n fue Julia Kristeva en &lt;i&gt;La r&#233;volution du langage po&#233;tique&lt;/i&gt; [&lt;i&gt;La revoluci&#243;n del lenguaje po&#233;tico&lt;/i&gt;] (1974).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lo que no significa que las pel&#237;culas cautivas de la industria no sean interesantes para analizar. Conviene hacerlo en base a otras coordenadas: por ejemplo, teniendo en cuenta el dispositivo social en el cual se inscribe y que sirve a perpetuar m&#225;s que para subvertir.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 305. [En espa&#241;ol: W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 15].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-51&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-51&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-51&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;51&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 303. [En espa&#241;ol: W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 14].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-52&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-52&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-52&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;52&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G. Deleuze, F. Guattari, &lt;i&gt;Qu'est-ce que la philosophie, op. cit.&lt;/i&gt;, p. 158. [En espa&#241;ol: G. Deleuze y F. Guattari, &lt;i&gt;&#191;Qu&#233; es la filosof&#237;a ?, op. cit.&lt;/i&gt;)].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-53&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-53&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-53&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;53&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 154. [&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-54&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-54&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-54&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;54&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 155. [&lt;i&gt;Ibid.&lt;/i&gt;].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-55&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-55&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-55&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;55&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respectivemente, de Claire Simon (1993) y de Nicolas Philibert (2002).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-56&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-56&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-56&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;56&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Slavoj Zizek en su documental &lt;i&gt;Le guide pervers du cin&#233;ma&lt;/i&gt; (2006).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-57&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-57&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-57&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;57&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Me refiero con esta larga frase a un punto que dejo a la eventualidad de una investigaci&#243;n futura. Muy probablemente, hay cuestiones que se prestan m&#225;s a efectos de confluencia entre cine y psicoan&#225;lisis. Las que conciernen al cuerpo, a la imagen, a la imagen del cuerpo, al narcisismo y a lo que las im&#225;genes cinematogr&#225;ficas contienen en abundancia: confluencias, accidentes &#8211;buenos y malos&#8211;, estados de cambio&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-58&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-58&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-58&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;58&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, pp. 305-306 [En espa&#241;ol: W. Benjamin, &lt;i&gt;op. cit.&lt;/i&gt;, p&#225;g. 15].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-59&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-59&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-59&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;59&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre ese &#8220;espectador&#8221; activo, investigador, pensador y emancipado de &lt;i&gt;La sociedad del espect&#225;culo&lt;/i&gt; de Debord, ver: Marie Jos&#233; Mondzain, &lt;i&gt;Homo Spectator&lt;/i&gt;, Bayard, Par&#237;s, 2007. Jacques Ranci&#232;re, &lt;i&gt;Le spectateur &#233;mancip&#233;&lt;/i&gt;, La Fabrique, Par&#237;s, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-60&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-60&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-60&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;60&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;P. A. Boutang, D. Rabourdin, &lt;i&gt;Serge Daney - Itin&#233;raire d'un cin&#233;-fils&lt;/i&gt;, documental, Par&#237;s, Montparnasse, 2004. &lt;br class='autobr' /&gt;
[N. del T.: Juego de palabras en franc&#233;s con &#171;regarder&#187;, que significa a la vez &#171;mirar&#187; y &#171;concernir&#187; : &#171;&lt;i&gt;un film &#231;a nous &lt;strong&gt;regarde&lt;/strong&gt; au moins autant qu'on le &lt;strong&gt;regarde&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&#187;].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-61&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-61&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-61&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;61&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Citado por Serge Daney, &lt;i&gt;ibid.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_marzo_2017_02_weyl_psicoanalisis.pdf" length="121432" type="application/pdf" />
		

	</item>



</channel>

</rss>
