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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>La segundidad de Peirce en los documentales true crime. Anotaciones sobre The Jinx: the life and deaths of Robert Durst</title>
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		<dc:date>2022-11-14T21:26:15Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Santiago Mart&#237;n L&#243;pez Delacruz</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el siglo XXI, los documentales true crime han tenido una mayor presencia en el &#225;mbito de consumo y distribuci&#243;n de contenidos audiovisuales, propiciando un debate a nivel medi&#225;tico sobre los casos judiciales presentados dentro de su contenido narrativo. Al tratar de realizar una reconstrucci&#243;n y un seguimiento pormenorizado de distintos hechos reales que desembocaron en tragedias de &#237;ndole policial, este tipo de documentales propician un v&#237;nculo estrecho entre la representaci&#243;n cinematogr&#225;fica y lo real que ha revitalizado la pr&#225;ctica documental contempor&#225;nea desde un punto de vista &#233;tico. A trav&#233;s del estudio de caso de &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst,&lt;/i&gt; documental true crime que ha tenido importante relevancia en la esfera p&#250;blica y judicial reciente, nos proponemos analizar el v&#237;nculo del documental con la realidad desde el modelo tri&#225;dico del signo propuesto por Charles Sanders Peirce, y concretamente, sobre c&#243;mo la segundidad es un modo de significaci&#243;n que le otorga capacidad a la realizaci&#243;n documental para trasladar las texturas de lo real a un nivel indicial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Charles Peirce | Cine documental | Segundidad | Semi&#243;tica | True crime&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Peirce-s-secondness-in-true-crime-documentaries-Annotations-on-The-Jinx-The' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | Nro 3 | Noviembre 2022&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de la Rep&#250;blica, Uruguay&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Por supuesto, el juego consciente no puede permitirse. El personaje deber&#225; ser sorprendido por la c&#225;mara, de lo contrario hay que renunciar al valor &#034;documento&#034; de este tipo de cine&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
(Jean Vigo)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con la proliferaci&#243;n de nuevos medios, lenguajes y pantallas, en las &#250;ltimas d&#233;cadas el cine documental se ha mantenido como un lugar de expresi&#243;n y problematizaci&#243;n de la realidad que &#034;apuesta no solo por reavivar en el espectador el placer del texto, sino que pone en primer plano la necesidad de explorar la textura de lo real&#034; (Catal&#224;, 2010, p. 37). Esto explicita que su pr&#225;ctica se enmarca cada vez m&#225;s dentro de posturas reflexivas sobre la red de sentido y significaci&#243;n que el propio medio genera, problematizando el rol del realizador, su v&#237;nculo con el espectador y la responsabilidad &#233;tica, est&#233;tica y discursiva que posee toda obra f&#237;lmica frente a la representaci&#243;n de la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entendiendo que el cine documental empieza a tomar un camino autoconsciente dispuesto a reflexionar sobre las estrategias de su propia representaci&#243;n, se empieza a centrar en nuevos temas y adoptar nuevos enfoques formales:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Los estilos de observaci&#243;n de la cinematograf&#237;a ya no son dominantes. Historias basadas en entrevistas y los documentales reflexivos, experimentales y personales han demostrado ser subg&#233;neros viables (...) El estatus del cine documental como &lt;i&gt;prueba&lt;/i&gt; del mundo legitima su utilizaci&#243;n como fuente de conocimiento. (Nichols, 1996, p. 14)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En esta idea de exploraci&#243;n de las texturas de lo real, se comprende que el cine documental contin&#250;a en la b&#250;squeda de lo real desde una perspectiva autorreflexiva, donde se utiliza la est&#233;tica como herramienta hermen&#233;utica, haciendo que la voluntad esclarecedora de su discurso sea trascendida por dimensiones po&#233;ticas, emocionales y subjetivas (Catal&#224;, 2010). En esta nueva posici&#243;n del cine documental, que adopta formas reflexivas desde un discurso marcadamente subjetivo y personal, nos preguntamos si se mantiene la vocaci&#243;n documentalista de plasmar en su narrativa aquellos elementos de la realidad que se encuentran invisibilizados y que, por medio del trabajo de representaci&#243;n f&#237;lmica, son explicitados desde un discurso &#233;tico y est&#233;tico sobre el mundo hist&#243;rico que discute, remite e interpela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde distintos enfoques, realizaciones como &lt;i&gt;Shoah&lt;/i&gt; (Claude Lanzmann, 1985), &lt;i&gt;The thin blue line&lt;/i&gt; (Errol Morris, 1988) o &lt;i&gt;Los rubios&lt;/i&gt; (Albertina Carri, 2003), por citar algunos ejemplos de obras documentales de diversos espacios geogr&#225;ficos, generan discursos mediante una perspectiva reflexiva con una interrogante en com&#250;n: &#191;qu&#233; estrategias puede utilizar el cine documental para revelar las texturas de lo real? Surge as&#237; una de las problematizaciones m&#225;s importantes de la realizaci&#243;n documental, que es la que explicita el v&#237;nculo entre lo real y su representaci&#243;n, desde cuestiones de veracidad y autenticidad. Un nuevo interrogante surge en este punto: &#191;de qu&#233; forma el cine documental puede plasmar la naturaleza de lo real?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El cine documental observado desde la perspectiva peirceana&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su estudio acerca del documental &lt;i&gt;Shoah&lt;/i&gt;, que plantea los testimonios de supervivientes del holocausto jud&#237;o, Andacht entiende que &#034;el documental parece aspirar a lo imposible: convertir un relato casi indecible en un acto indicial casi tangible&#034; (2010, s.p.). Con el ejemplo del filme de Lanzmann, las formas ret&#243;ricas, narrativas y est&#233;ticas del cine documental pueden realizar una transformaci&#243;n en im&#225;genes, desde el uso de los signos y su red de significaci&#243;n, aquellos aspectos de la realidad que aparecen como irrepresentables. El cine documental realiza un camino de comprensi&#243;n que entiende que el mundo opera sus l&#237;mites din&#225;micos y forzosos mediante signos, pero tambi&#233;n abre la posibilidad de que en su discurso sea posible interpretar, de forma simult&#225;nea, la cosa real y su representaci&#243;n (Andacht, 2005, p. 81).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta postura remite a la teor&#237;a propuesta por Charles Sanders Peirce, que plantea que la concepci&#243;n s&#237;gnica puede entenderse mediante un v&#237;nculo tri&#225;dico entre signo, objeto e interpretante, donde:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Un signo, o representamen, es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo en alg&#250;n aspecto o car&#225;cter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo a&#250;n m&#225;s desarrollado. (1974, p. 22)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;De esta forma, el representamen vendr&#237;a a ser la forma que toma el signo &#8212;que no necesariamente tiene que ser material&#8212;, el objeto es aquello a lo que se refiere el signo, que puede ser una cosa real o imaginada, y el interpretante implica el sentido del propio signo, es decir, c&#243;mo es interpretado y, por lo tanto, c&#243;mo es reconocido el objeto. A su vez, para Peirce existen tres categor&#237;as necesarias para dar cuenta de la experiencia humana, a las que denomina primeridad, segundidad y terceridad:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Las ideas t&#237;picas de la Primeridad son cualidades del sentir o meras apariencias (...) En t&#233;rminos generales, una Segundidad genuina consiste en alguna cosa que act&#250;a sobre otra cosa, esto es, acci&#243;n en estado bruto. Digo bruto porque, en la medida en que la idea de alguna ley o raz&#243;n aparece, aparece al mismo tiempo la Terceridad. (1974, p. 88)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque la idea peirceana de primeridad responde a las cualidades inmediatas del objeto en tanto tiene posibilidad de ser, y la terceridad remite a la ley, norma o regularidad que se establece en el funcionamiento de los fen&#243;menos de sentido, es en la segundidad donde se halla la idea de lo posible realizado, que ocurre y se concreta a ra&#237;z de la primeridad. En la segundidad se encuentra el aqu&#237; y el ahora del objeto, atendiendo a su car&#225;cter din&#225;mico, donde la acci&#243;n aparece de forma natural. Por ello, dentro de estas cuestiones existenciales de los fen&#243;menos s&#237;gnicos, podemos reconocer por un lado al objeto inmediato y, por otra parte, al objeto din&#225;mico, ambos con diferencias marcadas:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Debemos distinguir el Objeto Inmediato, que es el Objeto tal como es representado por el Signo mismo, y cuyo Ser es, entonces, dependiente de la Representaci&#243;n de &#233;l en el Signo; y, por otra parte, el Objeto Din&#225;mico, que es la Realidad que, por alg&#250;n medio, arbitra la forma de determinar el Signo a su Representaci&#243;n. (Peirce, 1974, p. 65)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mientras que el objeto inmediato tiene sus l&#237;mites en la propia representaci&#243;n ic&#243;nica, el objeto din&#225;mico hace alusi&#243;n a su condici&#243;n indicial, uni&#233;ndose a lo que representa de manera compleja, transform&#225;ndose en s&#237;ntoma e indicio en estado puro, que escapa a cuestiones de &#237;ndole est&#233;tica para afincarse en aspectos emocionales y personales de forma compulsiva. Para Andacht, el &#237;ndice &#034;es el ingrediente tangible en la experiencia, de aquello que por su mera y singular ocurrencia ocupa un momento y un espacio determinados que luego ser&#225; descrito, nombrado, elogiado o abominado&#034; (2010, s.p.), que, si bien a posteriori puede ser regulado simb&#243;licamente al ser descripto e interpretado, en primera instancia se enmarca como un elemento que brota del objeto de manera contingente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tradici&#243;n del cine documental tiene un fuerte v&#237;nculo con la condici&#243;n indicial, ya que &#034;puede pensarse como un atrapa a base de im&#225;genes, un medio de revelar la realidad en tanto lo que es aqu&#237; y ahora, lo individual, singular intransferible, que ning&#250;n relato o memoria puede emular&#034; (Andacht, 2010, s.p.). De este modo, el documental puede entenderse como el v&#237;nculo existente entre un aqu&#237; y ahora y su correspondiente representaci&#243;n, que resulta pr&#225;cticamente indisociable al momento de transitar por la textura de lo real debido a su condici&#243;n indicial intr&#237;nseca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuesti&#243;n del cine como medio para revelar el aqu&#237; y el ahora de la realidad ha tenido presencia tambi&#233;n en la teor&#237;a cinematogr&#225;fica. Tal es el caso de Deleuze (1983) que tomando como referencia la segundidad peirceana, plantea la idea de imagen-acci&#243;n, a la que ya no le corresponde &#034;la eliminaci&#243;n, la selecci&#243;n o el encuadre, sino la encorvadura del universo, de la que resultan, a la vez, la acci&#243;n virtual de las cosas sobre nosotros y nuestra acci&#243;n posible sobre las cosas&#034; (p. 99). La imagen-acci&#243;n, basada en el car&#225;cter indicial, se aleja de los procedimientos formales de la representaci&#243;n para centrarse en la acci&#243;n misma de la representaci&#243;n, que vuelve inseparable lo real de lo cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta misma l&#237;nea, podemos ubicar el pensamiento de Pasolini (2005), quien abogaba por la idea del cine como el momento escrito de la realidad en el que, inevitablemente, dicha realidad no es finalmente m&#225;s que un cine &#8220;en estado puro&#8221;. Algo que tambi&#233;n estaba presente en el pensamiento de Bazin (1990), quien entend&#237;a lo cinematogr&#225;fico desde un realismo existencial: el cine no documenta la realidad, sino que participa de ella, estableci&#233;ndose como un medio que no solo registra lo real sino que tambi&#233;n genera una continuidad l&#243;gica entre realidad y materia f&#237;lmica. Surge en esta postura baziniana la idea del cine total, donde finalmente los l&#237;mites de la representaci&#243;n se vuelven permeables ante la inequ&#237;voca presencia de la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El fen&#243;meno del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; en el panorama documental del siglo XXI&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad, uno de los subg&#233;neros del cine documental que mayor repercusi&#243;n y circulaci&#243;n posee es el vinculado al formato &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;, tanto a nivel de la televisi&#243;n tradicional como en lo que concierne a los servicios de &lt;i&gt;streaming&lt;/i&gt; a nivel mundial. Este tipo de producci&#243;n audiovisual se caracteriza por narrar desde el discurso documental hechos policiales y/o judiciales que han tenido gran repercusi&#243;n a nivel social debido a la complejidad y las m&#250;ltiples aristas de investigaci&#243;n de los casos tratados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el siglo XXI, el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; ha sido explorado por servicios de &lt;i&gt;streaming&lt;/i&gt; como Netflix, con ejemplos a nivel global como &lt;i&gt;Making a Murderer&lt;/i&gt; (Moira Demos y Laura Ricciardi, 2015-2018), &lt;i&gt;The Keepers&lt;/i&gt; (Ryan White, 2017), &lt;i&gt;Nisman: el fiscal, la presidenta y la esp&#237;a&lt;/i&gt; (Justin Webster, 2019) y &lt;i&gt;Carmel: &#191;qui&#233;n mat&#243; a Mar&#237;a Marta?&lt;/i&gt; (Alejandro Hartmann, 2020); y tambi&#233;n por canales de renombre mundial como HBO, que produjo documentales vinculados a la tem&#225;tica como &lt;i&gt;Paradise Lost: The Child Murders at Robin Hood Hills&lt;/i&gt; (Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, 1996) y &lt;i&gt;Capturing the Friedmans&lt;/i&gt; (Andrew Jarecki, 2003), y m&#225;s recientemente, la miniserie &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; (Andrew Jarecki, 2015).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal y como expresa Morton (2021), los documentales &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; se vuelven cada vez m&#225;s influyentes en la justicia penal, puesto que los cineastas tienen una carga m&#225;s apremiante para ser transparentes sobre la subjetividad en sus documentales para no manipular a sus audiencias y, en consecuencia, al sistema de judicial. Desde esta perspectiva, se comprende que este tipo de documentales poseen un importante valor para la comunidad, debido a que tiene como prop&#243;sito es su aparente capacidad para intervenir donde la ley fall&#243;, para lograr un cambio social significativo y medible (Horeck, 2019).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, el documental &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; se ha convertido en uno de los negocios m&#225;s rentables a la hora de producir contenidos originales (Romero Dominguez, 2020). Es el caso de la mencionada &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt;, estrenada en el a&#241;o 2015, dirigida por Andrew Jarecki, y co-producida por el propio Jarecki, Jason Blum y Marc Smerling. La miniserie, compuesta por seis episodios, explora la acusaci&#243;n realizada al heredero inmobiliario Robert Durst por doble homicidio &#8212;el de la escritora Susan Berman en 2000 y el de su vecino Morris Black en 2001&#8212; junto a la desaparici&#243;n de su esposa, Kathie Durst, ocurrida en 1982.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los seis episodios de la miniserie, se realiza la reconstrucci&#243;n de los casos tomando como base la investigaci&#243;n policial realizada hasta el momento. A la par, se cuenta con la presencia del propio Durst, quien es entrevistado por Jarecki para esclarecer los hechos sucedidos. En cada uno de los episodios, Durst da su versi&#243;n de los hechos, negando con su testimonio todo crimen del que se le acusa. Sin embargo, el &#250;ltimo episodio de la miniserie, emitido por HBO el d&#237;a 15 de marzo de 2015 y siendo visionado por m&#225;s de un mill&#243;n de espectadores (Romero Dom&#237;nguez, 2020) tuvo la particularidad de contar con la confesi&#243;n de los cr&#237;menes por parte del propio Durst, en un giro que cambi&#243; por completo los propios fines del documental, que se limitaba &#250;nicamente a reconstruir los hechos y contar con el testimonio del principal sospechoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo la propuesta de que &#034;no hay contacto m&#225;s confiable, a&#250;n si falible, con el mundo exterior que el que alcanzamos a trav&#233;s de las representaciones verdaderas de &#233;ste&#034; (Andacht, 2005, p. 89-90), nos preguntamos por la capacidad que tiene el subg&#233;nero &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; para vincularse con la realidad desde una perspectiva reflexiva. Tomaremos el caso de &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt;, y concretamente, la reacci&#243;n y confesi&#243;n realizada por Robert Durst en los minutos finales del &#250;ltimo episodio de la miniserie, para indagar sobre la condici&#243;n indicial de la actividad documental desde la perspectiva peirceana, y la presencia de la segundidad como acci&#243;n de un inevitable aqu&#237; y ahora de lo real a nivel existencial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La indicialidad documental entre la actitud reflexiva y la fuerza de lo real&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; se enmarca en la funci&#243;n que posee el documental como indagaci&#243;n y exposici&#243;n period&#237;stica, cuyo uso es el m&#225;s extenso como dentro de la televisi&#243;n ya que incluye tanto una experiencia de mirar la evidencia visual de lo presentado, junto a una experiencia del testimonio como reportaje (Corner, 2002). La miniserie, a modo de evidencia, realiza un &lt;i&gt;racconto&lt;/i&gt; cronol&#243;gico de los principales acontecimientos en la vida de Robert Durst que lo llevan a ser acusado y el principal sospechoso de los cr&#237;menes descriptos con anterioridad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, desde el reportaje se realiza una entrevista personal al propio Durst, que se encuentra cara a cara con el realizador Jarecki dentro de una modalidad, en primer lugar, propia del documental interactivo, ya que &#034;hace hincapi&#233;&#769; en las im&#225;genes de testimonio o intercambio verbal y en las im&#225;genes de demostraci&#243;n (im&#225;genes que demuestran la validez, o quiz&#225;&#769; lo discutible, de lo que afirman los testigos)&#034; (Nichols, 1996, p. 79).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el &#250;ltimo cap&#237;tulo marca un hecho peculiar en la representaci&#243;n documental, al exponer un pasaje de la modalidad interactiva a la reflexiva, donde el realizador pasa a ocupar un lugar distinto: ya no es la voz activa que lleva adelante el reportaje, sino que genera &#034;una intensificaci&#243;n de la conciencia de lo que previamente hab&#237;a parecido natural o se hab&#237;a dado por supuesto&#034; (Nichols, 1996, p. 111). Jarecki, al inicio del episodio, se plantea cu&#225;l es la mejor forma de entrevistar por &#250;ltima vez a Robert Durst junto a su equipo de producci&#243;n (Figura 1), ante la aparici&#243;n de nuevas evidencias que lo incriminan, explicitando la b&#250;squeda de una estrategia eficaz para acceder a la verdad de los hechos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1529 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_1-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_1-2.jpg?1754362423' width='500' height='313' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Figura 1&lt;/i&gt;. El realizador Andrew Jarecki reunido junto a su equipo de producci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta forma, en el &#225;rea de la reflexividad, se transforma al documentalista &#034;en un investigador, en un detective, al tiempo que convierte su trabajo en una tarea basada en la continua sospecha sobre la solvencia de una realidad a la que dirige su c&#225;mara y todos sus esfuerzos&#034; (Catal&#224;, 2010, p. 38). Jarecki, de una forma consciente, decide incluir su reflexi&#243;n subjetiva y personal sobre las estrategias ret&#243;ricas del medio documental dentro de su propia creaci&#243;n, en una actividad que se aleja de lo interactivo para indagar en la construcci&#243;n &#233;tica y est&#233;tica del v&#237;nculo realidad-representaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegado el momento de la entrevista final, Durst se muestra pasivo y actuando de forma natural frente a c&#225;mara, tal y como se ven&#237;a comportando en los episodios anteriores. Sin embargo, dos circunstancias resultan cruciales en esta nueva instancia de interacci&#243;n: la presentaci&#243;n de nueva evidencia por parte de Jarecki y los hechos sucedidos a posteriori, cuando la entrevista finaliza y Durst solicita ir al ba&#241;o sin percatarse de que su micr&#243;fono contin&#250;a encendido. Tanto en uno como en otro caso, las reacciones instant&#225;neas de Durst le otorgan al documental un cariz indicial de gran relevancia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1530 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_2-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_2-2.jpg?1754362423' width='500' height='313' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Figura 2&lt;/i&gt;. Reacci&#243;n de Robert Durst tras conocer la nueva evidencia mostrada por Jarecki.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el acto por el cual Jarecki expone la nueva evidencia que incrimina a Durst, el comportamiento de este &#250;ltimo cambia por completo el tono de la entrevista. Hasta la entrevista final, la actitud de Durst estuvo siempre enmarcada por la serenidad, dando su versi&#243;n de los hechos de forma parsimoniosa y sin ning&#250;n tipo de vacilaci&#243;n testimonial. En algunos casos, incluso apela al humor para descontracturar la densidad de informaci&#243;n por la cual es interrogado. Sin embargo, cuando la nueva evidencia incriminatoria es mostrada, su comportamiento f&#237;sico en pantalla se modifica rotundamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teniendo en cuenta que los &#237;ndices inseparables del cuerpo son quienes dan testimonio (Andacht, 2010), siempre est&#225;n determinados por la acci&#243;n de un objeto que se encuentra en constante dinamismo. En el caso de Durst, ante la presentaci&#243;n de nueva evidencia su cuerpo comienza a hablar de una forma distinta a la que nos ten&#237;a acostumbrados: mira a c&#225;mara de forma permanente, comienza a hacer gestos bruscos levantando sus brazos, se reacomoda en su lugar de forma constante, e incluso, llega a eructar frente a c&#225;mara y a verse visiblemente sorprendido y nervioso. Acciones que est&#225;n enmarcadas dentro de la propia relaci&#243;n de la segundidad:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Pero si de pronto me sonrojo, quedo l&#237;vido, o comienzo a transpirar, todas esas delaciones del cuerpo semi&#243;tico no pueden concebirse como voluntarias ni como fruto de la convenci&#243;n, sino que simplemente acontecen; es el cuerpo que habla, que nos dice, que revela aquello que nos gustar&#237;a a menudo ocultar. (Andacht, 2010, s.p.)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo indicial aparece de forma tal que el propio discurso de Durst empieza a ser trastocado mediante gestos y acciones f&#237;sicas realizadas con rudeza, notando una actitud inc&#243;moda como entrevistado ante las nuevas preguntas que Jarecki le realiza. Sin perder la interactividad realizador-sujeto entrevistado, se contin&#250;a la entrevista, aunque ya con otro cariz: se observa a un Durst apresurado por responder de forma monosil&#225;bica, alejado ya de sus mon&#243;logos caracter&#237;sticos de los anteriores episodios de la miniserie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teniendo en cuenta que la tradici&#243;n documental tiene como prop&#243;sito &#034;llegar a ser una huella p&#250;blica del choque, de la resistencia de alteridad, que el encuentro con otra persona inevitablemente produce&#034; (Andacht, 2005, p. 88), se observa este momento de la entrevista como una revelaci&#243;n, total para Durst y parcial para los espectadores, que ya conocen el contenido de la evidencia. El choque indicial, plasmado en el cuerpo de Durst, y al que podemos describir desde lo indisimulable, lo bruto y lo din&#225;mico, remite a la idea de imagen-acci&#243;n, que precisamente &#034;va de una acci&#243;n, de un comportamiento o de un habitus a una situaci&#243;n parcialmente revelada&#034; (Deleuze, 1983, p. 227).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto, es pertinente plantear que es igual de importante la develaci&#243;n de nuevas pruebas del caso como la actitud que Durst tiene frente a ellas. En el &#225;rea de la segundidad, donde podemos entender que el &#237;ndice es &#034;un signo determinado por un objeto din&#225;mico en virtud de estar en una relaci&#243;n real con &#233;l&#8221; (Peirce, 1974, p. 94), el aqu&#237; y ahora se hace presente de forma inevitable, a trav&#233;s de la reacci&#243;n de un Durst descolocado y perdido en su propio discurso, en sus propios gestos corporales. Siguiendo la noci&#243;n de transpiraci&#243;n semi&#243;tica (Andacht, 2005), el cuerpo de Durst habla y reacciona por s&#237; solo, por medio de una acci&#243;n y de un no-control que resulta cada vez m&#225;s evidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es aqu&#237; donde podemos notar la condici&#243;n indicial de la realizaci&#243;n documental, donde la representaci&#243;n queda subordinada a la propia existencialidad del signo, a &#034;esa fuerza de lo real que existe para empujar y desplazar otra cosa y manifestarse sin pedir permiso en la vida, en medio del discurso hasta interrumpirlo&#034; (Andacht, 2010, s.p.). M&#225;s que una b&#250;squeda de evidencias en t&#233;rminos de investigaci&#243;n period&#237;stica y/o policial, en su episodio final &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; se preocupa por plasmar lo aut&#233;ntico de un gesto, una mirada o un discurso desarticulado dentro del material f&#237;lmico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de superar los l&#237;mites impuestos por la propia representaci&#243;n desde la condici&#243;n de objeto inmediato, que a su vez son imposibles de evadir por ser parte intr&#237;nseca del modelo te&#243;rico tri&#225;dico. Acercarse a las fronteras que propone el objeto din&#225;mico con su virtud indicial en la que lo real queda expuesto a trav&#233;s de las voces, los cuerpos y las circunstancias emocionales que lo encarnan resulta una tarea dificultada por la propia condici&#243;n ontol&#243;gica del modelo s&#237;gnico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Esto tambi&#233;n queda demostrado en el momento que Durst, sin percatarse de que su micr&#243;fono contin&#250;a encendido, se dirige al ba&#241;o una vez finalizada la entrevista y confiesa sus cr&#237;menes a trav&#233;s de sus propias palabras (ver Tabla 1). En dicho testimonio, Durst expone que se sinti&#243; nervioso durante la parte final de la entrevista, teniendo dificultades para contestar determinadas preguntas, autoculpandose de actitudes corporales que no pudo controlar &#8212;como sus eructos imprevistos&#8212;, aduciendo que Jarecki tiene raz&#243;n en sus planteos y, finalmente, expresando que cometi&#243; todos los cr&#237;menes de los que se le acusa.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1532 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/durst1.jpg?1754362415' width='500' height='269' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Tabla 1&lt;/i&gt;. Transcripci&#243;n de la confesi&#243;n de Robert Durst en el episodio final de la miniserie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta instancia, que corresponde al cierre del documental, &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; realiza un pasaje de una modalidad interactiva a una reflexiva, que se enfoca en el v&#237;nculo con lo real, y no tanto en la interacci&#243;n entre el realizador y su entrevistado. Es curioso observar que, mientras Durst realiza la confesi&#243;n en el ba&#241;o, la c&#225;mara se queda filmando la habitaci&#243;n del hotel donde se realiz&#243; la entrevista, con elementos t&#233;cnicos como micr&#243;fonos e iluminadores a la vista del espectador. La decisi&#243;n de Jarecki resulta interesante puesto que se realiza un contrapunto representacional entre las palabras expresadas por Durst y el detr&#225;s de c&#225;mara del documental.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1531 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_3-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fig_3-2.jpg?1754362423' width='500' height='313' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Figura 3&lt;/i&gt;. Momento en el que Durst, a trav&#233;s de su micr&#243;fono encendido con voz en off, confiesa los cr&#237;menes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al momento de aparecer el testimonio m&#225;s importante de la miniserie, el documental se mira hacia s&#237; mismo: se deja en evidencia la construcci&#243;n representacional del aparato f&#237;lmico, mostrando los elementos t&#233;cnicos que funcionan detr&#225;s de c&#225;mara, a la par de exponer el testimonio clave de Durst. Como expresa Deleuze, una imagen-acci&#243;n &#034;ya no es global, sino local. Ya no es espir&#225;lica, sino el&#237;ptica. Ya no es estructural sino por acontecimientos&#034; (1983, p. 227). La miniserie, en una actitud claramente reflexiva, se vuelve hacia su propio discurso, reflexionando sobre el valor de la propia representaci&#243;n, mientras lo real empieza a diseminarse en el documental por medio de las palabras de Durst.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No resulta casual que el plano final de la miniserie evidencie &#8220;de que est&#225; hecha materialmente&#8221; la representaci&#243;n, dado que la mayor parte del episodio est&#225; dedicada a la exploraci&#243;n ret&#243;rica de la pr&#225;ctica documental en b&#250;squeda de la autenticidad de lo real. Resulta una instancia parad&#243;jica el hecho de que el documental se mire auto reflexivamente al momento en el que las palabras de Durst comienzan a brotar de forma bruta en su testimonio. La actitud reflexiva que asume el documental hace dialogar la huella inevitable de lo real con el trabajo de la representaci&#243;n, donde nuevamente aparecen fronteras y no-l&#237;mites, impregnados por la condici&#243;n indicial de la actividad s&#237;gnica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la confesi&#243;n de Durst, entendemos que existe una fuerza de lo real &#034;para empujar y desplazar otra cosa y manifestarse sin pedir permiso en la vida, en medio del discurso hasta interrumpirlo&#034; (Andacht, 2010, s.p.). Por este motivo, es pertinente mencionar que Durst nunca pudo separar lo real de lo representado: el micr&#243;fono sigue encendido en su momento de confesi&#243;n porque la frontera de la representaci&#243;n fue permeable, habilitando un lugar difuso y de dif&#237;cil tr&#225;nsito donde su cuerpo habla como si saliera del documental, pero la representaci&#243;n sigue en marcha. M&#225;s que prueba del mundo, tal y como se&#241;alaba Nichols (1996), el documental parece ser el mundo manifestado desde lo indicial, donde la representaci&#243;n se escapa de lo estrictamente f&#237;lmico para inmiscuirse en lo real, en la intimidad de la acci&#243;n humana y en la fuerza bruta propia del objeto din&#225;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta continuidad existencial, que tambi&#233;n era propuesta por Bazin (1990), se superan los l&#237;mites f&#237;lmicos para afincar el sentido en lo real, donde el documental no es &#250;nicamente registro, sino que es un participante activo del mundo hist&#243;rico al que remite. Siguiendo tambi&#233;n el precepto de que la realidad no es m&#225;s que &lt;i&gt;cine in natura&lt;/i&gt; (Pasolini, 2005), surge la siguiente interrogante: &#191;d&#243;nde culmina &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; y cuando inicia lo real? La propia representaci&#243;n, avasallada por la condici&#243;n indicial, la fuerza irreverente de la segundidad y la acci&#243;n del objeto din&#225;mico parece darnos una respuesta: cada vez son menos los l&#237;mites que separan, a nivel ontol&#243;gico, el documental reflexivo de las acciones y el devenir humano en todo su esplendor aut&#233;ntico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando como base el pensamiento de Peirce sobre la funci&#243;n del &#237;ndice en los aspectos de la segundidad, se observa que la fuerza humana de lo real, con sus luces y sombras, parece haber encontrado en el cine documental un espacio para figurar de forma latente e indisimulable, m&#225;s all&#225; de cualquier sentido est&#233;tico-formal, propio de la primeridad ic&#243;nica, o de leyes o normas de sentido e interpretaci&#243;n, propias de la terceridad de car&#225;cter simb&#243;lica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; ofrece, por un lado, una estrategia de representaci&#243;n que alterna lo interactivo con lo reflexivo, dando pie a la reflexi&#243;n sobre el propio medio y sobre el alcance del documental para incidir en lo real. Por otra parte, se erige como una miniserie &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; que realiza un recorrido minucioso por el caso policial que empapa la narrativa de sus seis episodios, dejando un espacio debatible sobre el v&#237;nculo cine-realidad, donde diversos aspectos cinematogr&#225;ficos se encuentran por choque con la exudaci&#243;n de la real, m&#225;s all&#225; de cualquier l&#237;mite narrativo, de lenguaje o de soporte de la realizaci&#243;n audiovisual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro del panorama actual de la pr&#225;ctica documental, resulta cada vez m&#225;s frecuente encontrarnos con dispositivos de reflexi&#243;n sobre las dimensiones creativas que conllevan el registro y la representaci&#243;n de la realidad. En este sentido, con &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; se supera el valor de entretenimiento factual del documental tratando de encontrar una vocaci&#243;n &#233;tica y est&#233;tica para/con lo real. Se puede reconocer que la representaci&#243;n audiovisual reflexiona sobre las acciones humanas como fen&#243;menos del mundo hist&#243;rico que se encuentran integrados a la propia actividad s&#237;gnica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A modo de conclusi&#243;n, debemos entender a los signos como elementos que forman parte de la misma cosa representada casi de forma inherente, en constante dinamismo y crecimiento semi&#243;tico, producto de la semiosis generada por su producci&#243;n, interpretaci&#243;n y circulaci&#243;n en lo real. Esa es la condici&#243;n misma de los signos, a saber, el estar en lugar de otra cosa para un signo m&#225;s desarrollado o interpretante. Los homicidios no est&#225;n all&#237;, en lo filmado, m&#225;s all&#225; de que la confesi&#243;n sea genuina, pero los signos act&#250;an e interact&#250;an de forma activa como evidencia existencial de lo sucedido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Andacht, F. (2005). La reflexividad medi&#225;tica en el g&#233;nero indicial documental. &lt;i&gt;Enl@ce: Revista Venezolana de Informaci&#243;n, Tecnolog&#237;a y Conocimiento&lt;/i&gt;, 2(3), pp. 75-92.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Andacht, F. (2010). Indicios ficcionales para un testimonio singular: Shoah o la b&#250;squeda de un relato hist&#243;rico indecible. &lt;i&gt;Arquivo Maaravi: Revista Digital de Estudos Judaicos da UFMG&lt;/i&gt;, 4(6), pp. 43-58.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bazin, A. (1990). &lt;i&gt;&#191;Qu&#233; es el cine?&lt;/i&gt; Ediciones Rialp.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Catal&#224;, J. (2010). Panorama desde el puente: nuevas v&#237;as del documental. En A. Weinrichter (Ed.), .&lt;i&gt;doc: El documentalismo en el siglo XXI.&lt;/i&gt; Festival Internacional de Cine de San Sebasti&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Corner, J. (2002). Performing the real: Documentary diversions. &lt;i&gt;Television &amp; new media&lt;/i&gt;, 3(3), pp. 255-269.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Jarecki, A., Blum, J. y Smerling, M. (Productores ejecutivos). (2015). &lt;i&gt;The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; [Serie de Televisi&#243;n]. HBO Documentary Films; Blumhouse Television; Hit the Ground Running.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Morton, P. (2021). Stylistic choices in true-crime documentaries: the duty of responsibility between filmmaker and audience. &lt;i&gt;Media Practice and Education&lt;/i&gt;, pp. 1-14.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Pasolini, P. P. (2005). &lt;i&gt;Empirismo her&#233;tico&lt;/i&gt;. Editorial Brujas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peirce, C. S. (1974). &lt;i&gt;La ciencia de la semi&#243;tica&lt;/i&gt;. Nueva visi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Romero Dom&#237;nguez, L. (2020). Narrativas del crimen en los documentales de no ficci&#243;n. &lt;i&gt;Revista Panamericana de Comunicaci&#243;n&lt;/i&gt;, (2), pp. 11-20. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.21555/rpc.v0i2.2332&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.21555/rpc.v0i2.2332&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vigo, J. (2010). El punto de vista documentado. En: Thevenet, H. y Romaguer&#225;, J. (Eds.), &lt;i&gt;Textos y manifiestos sobre el cine&lt;/i&gt; (pp. 134-138). Madrid: C&#225;tedra.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Peirce's secondness in true crime documentaries. Annotations on The Jinx: The Life and Death of Robert Durst</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Peirce-s-secondness-in-true-crime-documentaries-Annotations-on-The-Jinx-The</link>
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		<dc:date>2022-11-11T18:40:43Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Santiago Mart&#237;n L&#243;pez Delacruz</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the 21st century, true crime documentaries have had a greater presence in the field of consumption and distribution of audiovisual content, fostering a media debate on the judicial cases presented within their narrative content. By trying to carry out a detailed reconstruction and monitoring of different real events that led to police tragedies, this type of documentaries fosters a close link between cinematographic reproduction and reality that has revitalized contemporary documentary practice from an ethical point of view. Through the case study of &lt;i&gt;The Jinx: the life and death of Robert Durst,&lt;/i&gt; a true crime documentary that has had important relevance in the recent public and judicial sphere, we propose to analyze the link between the documentary and reality from the triadic model of the sign proposed by Charles Sanders Peirce, and specifically, on how secondness is a mode of meaning that gives documentary filmmaking the ability to transfer the textures of reality to an indexical level.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Charles Peirce | Documentary cinema | Secondness | Semiotics | True crime&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | N&#176; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-segundidad-de-Peirce-en-los-documentales-true-crime-Anotaciones-sobre-The' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La segundidad de Peirce en los documentales true crime. Anotaciones sobre The Jinx: the life and deaths of Robert Durst&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Testimony of the lost image</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Testimony-of-the-lost-image</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Testimony-of-the-lost-image</guid>
		<dc:date>2018-05-13T22:25:31Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Santiago Mart&#237;n L&#243;pez Delacruz</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The following research work is about the Cambodian film L' image manquante (original title).This documentary was produced in 2013, written and directed by Rithty Panh. The film shows the genocide that took place in Cambodia between 1975 and 1979 during the dictatorial regime of Pol Pot and the Khmer Rouges' army. This research follows three lines of study: observing the representation nuisance in the subjective documentary, resolving the relationship between cinema and reality and examining the aesthetic condition of the representation through image. This work aims to offer an approach to the cinematographic representation of genocide or a historical massacre, using the story of a historical world through the concept of representation. Altogether using image like a testimony of lived moments through memory and remembrance.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Documentary films | history | cinematographic aesthetic | representation&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Informaci&#243;n y Comunicaci&#243;n, Universidad de la Rep&#250;blica&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-testimonio-de-la-imagen-perdida-representacion-cinematografica-de-la-masacre' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El testimonio de la imagen perdida: representaci&#243;n cinematogr&#225;fica de la masacre hist&#243;rica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El testimonio de la imagen perdida: representaci&#243;n cinematogr&#225;fica de la masacre hist&#243;rica</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/El-testimonio-de-la-imagen-perdida-representacion-cinematografica-de-la-masacre</link>
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		<dc:date>2018-05-08T22:45:21Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Santiago Mart&#237;n L&#243;pez Delacruz</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente trabajo de investigaci&#243;n tiene como objeto de estudio el filme camboyano La imagen perdida (L'image manquante seg&#250;n su t&#237;tulo original). Realizado en el a&#241;o 2013, es un documental escrito y dirigido por Rithy Panh que expone el genocidio ocurrido en Camboya entre 1975 y 1979 durante el r&#233;gimen dictatorial comandado por Pol Pot y el ej&#233;rcito de los Jemeres Rojos. El an&#225;lisis se enmarca sobre tres l&#237;neas de estudio: observar la problem&#225;tica de la representaci&#243;n en el documental subjetivo, aproximarse a la relaci&#243;n que existe entre el cine y realidad, y examinar la condici&#243;n est&#233;tica de dicha representaci&#243;n a trav&#233;s de la utilizaci&#243;n de la imagen. El objetivo del trabajo es ofrecer un acercamiento a la forma de representaci&#243;n cinematogr&#225;fica cuando debe retratar un genocidio o una masacre hist&#243;rica, donde se apela al relato de un mundo hist&#243;rico a trav&#233;s del concepto de la representaci&#243;n, y a la imagen como testimonio de lo vivido a trav&#233;s de la memoria y el recuerdo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Cine-documental | historia | est&#233;tica cinematogr&#225;fica | representaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Testimony-of-the-lost-image' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Informaci&#243;n y Comunicaci&#243;n, Universidad de la Rep&#250;blica, Uruguay&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n y planteamiento del problema&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;El yo pasado, lo que ayer sentimos y pensamos vivo, perdura en una existencia subterr&#225;nea del esp&#237;ritu. Basta con que nos desentendamos de la urgente actualidad para que ascienda a flor de alma todo ese pasado nuestro y se ponga de nuevo a resonar&lt;/i&gt;.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Julio Ortega y Gasset (1917)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con cifras que rondan entre el mill&#243;n y medio y los tres millones de v&#237;ctimas mortales (Buruc&#250;a y Kwiatkowski, 2014:13), entre ejecutados, torturados y desaparecidos, la dictadura acontecida en Camboya durante la d&#233;cada de los setenta se ocup&#243; de la persecuci&#243;n de todo ciudadano camboyano que no se mostrara leal al Gobierno o a las medidas pol&#237;tico-sociales que el mismo impon&#237;a en el pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_646 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_1_0.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_1_0.jpg?1754362429' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;L&#237;mage manquante&lt;/i&gt;; 2013, dirigida por Rithy Panh) narra los actos criminales que dicho r&#233;gimen perpetr&#243; al pueblo camboyano, entre las numerosas ejecuciones en masa, las diversas torturas f&#237;sico-psicol&#243;gicas utilizadas por el Gobierno dentro del contexto civil del pa&#237;s, el uso de la esclavitud por medio del trabajo forzado y la persecuci&#243;n de todo acusado de sedici&#243;n. Para ello, la obra recrea el contexto pol&#237;tico social del pa&#237;s y la situaci&#243;n del pueblo camboyano sumido en la dictadura por medio de mu&#241;ecos, maquetas y variados elementos modelados en arcilla.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;No confundir con stop -motion, referida a la t&#233;cnica de animaci&#243;n crorporea (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; La voz en off del propio director narra los hechos apoy&#225;ndose en un marco hist&#243;rico-temporal determinado y seg&#250;n su propia historia de vida en tal per&#237;odo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cabe se&#241;alar que el realizador Panh ya se ha ocupado previamente del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el marco de la presente investigaci&#243;n sobre la representaci&#243;n documental de acontecimientos hist&#243;ricos de genocidio o de masacre, se analizar&#225;n tres aspectos complementarios entre s&#237;, pero que resultan pertinentes sobre el filme en cuesti&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A) Analizar la pel&#237;cula de Panh en cuanto a su condici&#243;n de obra pautada desde la reflexi&#243;n subjetiva y personal del realizador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;B) Comprender la resoluci&#243;n del director sobre su propio testimonio hist&#243;rico, para verificar si intenta relacionarse con la realidad del mundo hist&#243;rico al que alude.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C) Considerar el alcance de la imagen como forma pertinente de representaci&#243;n del dolor, al tener en cuenta la propia experiencia del realizador, tanto en el haber vivido el r&#233;gimen dictatorial de modo activo como participante directo del suceso, como en el discurso que plantea sobre el acontecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien el documental presenta im&#225;genes de archivo durante el metraje, resulta necesario delimitar el an&#225;lisis al uso de los mu&#241;ecos como elemento central del objeto de estudio. Por lo tanto, la problem&#225;tica del trabajo indaga sobre la forma en la que La imagen perdida, en tanto obra de reflexi&#243;n subjetiva, se vincula con la realidad a la que alude a trav&#233;s de la representaci&#243;n del dolor en im&#225;genes.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_647 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_2_0.jpg?1754362429' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;L&#237;neas de an&#225;lisis&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se tomar&#225; como base una serie de planteamientos te&#243;ricos que analizan diversos aspectos de la problem&#225;tica de las representaciones de la masacre hist&#243;rica en el documental seleccionado, divididos en tres ejes principales: la presencia del documental desde lo subjetivo, el v&#237;nculo del cine con la realidad material, y el poder de la imagen f&#237;lmica como forma de representaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primera instancia ser&#225; pertinente explicitar un an&#225;lisis acerca del documental &lt;i&gt;per se&lt;/i&gt;, y su condici&#243;n de obra subjetiva, para indagar de qu&#233; manera se transforma en portavoz de un punto de vista determinado, a la vez personal e &#237;ntimo adscripto al trabajo reflexivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de los a&#241;os, el documental se ha visto compuesto por una serie de corrientes taxon&#243;micas, que lo han enmarcado seg&#250;n el tipo de discurso a utilizar. De esta manera, la tradici&#243;n hist&#243;rica documental ha sido marcada por la eclecticidad de sus discursos. Una de esas tantas aristas es la propuesta por el documental subjetivo, un tipo de discurso que resignifica la lectura del pasado a trav&#233;s de la propia subjetividad de los realizadores, al encontrar verdades parciales y provisorias, pero profundamente encarnadas y operativas para construir una memoria cercana, desde lo individual hasta lo colectivo (Piedras, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segunda instancia, ser&#225; importante indagar en la relaci&#243;n que &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; posee con la realidad del mundo hist&#243;rico al que alude, al observar si su particular elecci&#243;n est&#233;tica establece puntos de conexi&#243;n o de conflicto con ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;De qu&#233; manera una t&#233;cnica basada en la animaci&#243;n -o en el uso parcial de ella-, puede tener contacto con la realidad al comportarse como imagen f&#237;lmica? &#191;Dicha elecci&#243;n est&#233;tica afecta la condici&#243;n realista del testimonio? &#191;Puede participar una representaci&#243;n de car&#225;cter cuasi-infantil en el devenir hist&#243;rico del mundo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se tendr&#225; en cuenta el aporte del te&#243;rico Andr&#233; Bazin, figura central de las teor&#237;as realistas, en cuya obra &#191;&lt;i&gt;Qu&#233; es el Cine&lt;/i&gt;?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordar que la obra Qu'est-ce que le cin&#233;ma? (t&#237;tulo original en franc&#233;s) (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; explicita las razones por las que el Cine debe tomar como materia prima la realidad, desde lo puramente est&#233;tico hasta incluso, lo ontol&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, surgen otros factores de car&#225;cter problem&#225;tico que afectan la condici&#243;n misma de la imagen, y su condici&#243;n de documento o registro de los acontecimientos cotidianos y universales. Esta condici&#243;n, en tanto testimonio de hechos cruentos, es un terreno complejo en el cual se adentraron autores como Jacques Ranci&#232;re o Georges Didi-Huberman.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema de la imagen no surge solo por la explicitud de lo que intenta exponer, sino que es en el momento en que asume su condici&#243;n de retrato del horror o del sufrimiento, en donde entran en tensi&#243;n diversos factores sobre el vigor y la tolerancia de lo visual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La voz del yo en el documental&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En gran parte del metraje, Rithy Panh gu&#237;a y narra con su voz los hechos acaecidos durante el r&#233;gimen dictatorial de Camboya, de los cuales fue v&#237;ctima en su infancia. Ubicado ya en la madurez, se toma el tiempo para reflexionar sobre lo acontecido, al partir desde una subjetividad que en todo momento lo condiciona: describe el horror al mismo tiempo que ambiciona recordarlo mediante el manejo de mu&#241;ecos de arcilla, intenta un acercamiento compasivo a la vez que fracasa en encontrar im&#225;genes o registros que asimilen el hecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las metas del documental subjetivo es tomar herramientas por fuera de la estructura de los documentales cl&#225;sicos, ya que &#171;se basa en la imposibilidad del documental cl&#225;sico de dar cuenta de una verdad hist&#243;rica sobre los hechos traum&#225;ticos de la historia reciente&#187; (Piedras, 2009). De este modo, el documental asume la primera persona como articulador de lo expuesto, ya que dota a la obra de una carga trascendente en cuanto a lo &#237;ntimo y lo personal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imagen perdida evoca continuamente el factor subjetivo, ya que presenta a Rithy Panh en una doble faceta: como director de una obra cinematogr&#225;fica y como el testigo m&#225;s cercano a la narraci&#243;n de su obra, dada su condici&#243;n de v&#237;ctima del genocidio. La voz del director se une a la l&#237;nea narrativa del filme bajo un perfil propio y particular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El documental subjetivo asume un gran peso a todo lo referido a la identidad, ya que el cineasta se decide a escarbar en el pasado para dar cuenta de las &#8220;deudas emocionales&#8221; (Ruffinelli, 2010).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, Bill Nichols establece que los documentales presentan cuatro modalidades de representaci&#243;n: la modalidad expositiva, de observaci&#243;n, interactiva y reflexiva. La &#250;ltima de las modalidades, la reflexiva, indaga a juicio del autor en el hecho de que: &#171;la representaci&#243;n del mundo hist&#243;rico se convierte, en s&#237; misma, en el tema de meditaci&#243;n cinematogr&#225;fica&#187; (1997:93).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; se adscribe en dicha modalidad de representaci&#243;n. Al inicio del documental, Panh reflexiona sobre el modo de representar su historia. Mientras coloca im&#225;genes de una persona que talla y pinta un mu&#241;eco de arcilla, expresa en off:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#171;&lt;i&gt;Los recuerdos est&#225;n aqu&#237;, ahora. Golpean mis templos, me gustar&#237;a ahuyentarlos. Con tierra y agua, con los muertos y los campos de arroz, con las manos vivas, hacemos un hombre. No hace falta mucho, basta con que te lo creas&lt;/i&gt;&#187;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Al asumir el car&#225;cter subjetivo del documental, el realizador pone en jaque su modo de representar el pasado, a la vez subjetivo y personal, pero tambi&#233;n colectivo y enmarcado dentro de una cr&#243;nica socio-hist&#243;rica. La decisi&#243;n de narrar los hechos mediante mu&#241;ecos de arcilla suscita una reflexi&#243;n sobre hasta qu&#233; punto el documental tiene relaci&#243;n con la realidad, y de que forma el espectador acepta dicho contrato de verosimilitud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Puede la decisi&#243;n est&#233;tica del realizador afectar al testimonio del dolor expresado aqu&#237; como un documento f&#237;lmico? Panh explicita que la decisi&#243;n depender&#225; de la expectativa que el espectador tendr&#225;, y de all&#237; su indagar en el nivel de credibilidad sobre el tema. El modo del documental en primera persona se interroga, entonces, sobre desde que voz representar m&#225;s que en el qu&#233; representar; no se preocupa en que se vean las &#8220;costuras&#8221; de c&#243;mo fue su realizaci&#243;n, sino que precisamente es desde esa declaraci&#243;n de intenciones de la que parte para asimilar el mundo hist&#243;rico al que intenta referir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mediante la galer&#237;a de mu&#241;ecos, el documental deja bien en claro a la problem&#225;tica a la que alude. Se asume la veracidad de los hechos cuando se sabe qu&#233; mu&#241;ecos representan a los camboyanos oprimidos y cuales a los soldados del Ej&#233;rcito. Reconocemos que las maquetas de casas, terrenos y edificaciones representan a la Camboya sumida en la miseria y la auto-destrucci&#243;n por la aplicaci&#243;n del off que contextualiza el tema.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_648 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_3_0.jpg?1754362429' width='500' height='282' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La propuesta de Rithy Panh ofrece reflexi&#243;n en base a lo subjetivo a un doble nivel: en el de la representaci&#243;n del dolor a causa del genocidio (al apelar a un sentido emocional), y en explicitar los porqu&#233;s de representar bajo ese recurso (un ejercicio casi metanarrativo dentro de la propia pel&#237;cula), lo que provoca la participaci&#243;n del espectador en ambos procesos. C&#243;mo se&#241;ala Nichols: &#171;el documental reflexivo lleva al espectador a un estado de conciencia intensificada de su propia relaci&#243;n con el texto y de la problem&#225;tica relaci&#243;n del texto con aquello que representa&#187; (1997:97).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La representaci&#243;n del dolor en &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; resulta de la simbiosis de lo emocional con lo reflexivo; Panh utiliza los recuerdos como forma de canalizar las interrogantes que le agobian del pasado. Desde el presente, juega con la est&#233;tica de la representaci&#243;n para desfragmentar su historia y plasmarla desde un perfil de intercambio con su espectador. Al mismo tiempo que el director moldea las facciones en los rostros de sus mu&#241;ecos mediante arcilla, construye la arquitectura de emociones perdidas y sensaciones de miedo, desesperaci&#243;n y angustia de las v&#237;ctimas a las que recuerda. Sin embargo, lejos se est&#225; de alguna respuesta esclarecedora sobre lo vivido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este no-hallazgo de soluciones parece hacerse un lugar desde los recuerdos m&#225;s profundos, que roza entre lo personal y lo &#237;ntimo. Panh logra que el documental, en ese camino ut&#243;pico de dolor anclado desde el presente, capte la atenci&#243;n desde la particularidad de su representaci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#171;Es preciso encontrar el modo de enfrentarnos a lo infilmable, de invocar una imagen de lo que no tiene rostro ni medida, lo que no se ve y sin embargo palpita de presencia, irradiando el presente. El documental aspira entonces a ser un medio para revisar el modo en que (...) nuestra memoria se constituye, entre olvidos y clich&#233;s&#187; (Breschand, 2004:47)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Representar lo infilmable, lo que no tiene rostro ni medida, resulta en &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; el verdadero testimonio del dolor pasado. El documental no utiliza entrevistas con testimonios reveladores, ni sienta sus bases sobre el uso completo de im&#225;genes de archivos. Prefiere bucear, casi de forma inductiva, sobre la problem&#225;tica que aborda: Panh realiza un viaje al interior de sus recuerdos, exponi&#233;ndose y confront&#225;ndose con el mundo material; lo subjetivo y lo hist&#243;rico se encuentran, y el dolor no se enmarca en &#8220;estrategias sensacionalistas&#8221;, sino en la forma en que se puede y debe representar lo irrepresentable. All&#237; se encuentra la naturaleza propia del documental subjetivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La condici&#243;n est&#233;tica ante la realidad hist&#243;rica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Pero de qu&#233; forma la realidad a la que el documental refiere es part&#237;cipe en la reflexi&#243;n de su propia representaci&#243;n? Si una de las problem&#225;ticas primordiales del g&#233;nero documental es la representaci&#243;n de la realidad, la labor de Panh consiste en plasmar referencias del mundo hist&#243;rico al cual testifica sin evadir la peculiar est&#233;tica que asumi&#243; para elaborar el discurso sobre la tragedia de la dictadura camboyana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este discurso, si su objetivo es retratar la realidad de lo acontecido, requiere un trabajo tanto en lo formal de la expresi&#243;n como en las voces de lo narrado; mediante la verificaci&#243;n de su propuesta, tanto de la imagen como del contenido. Andr&#233; Bazin (1990) advierte esta disociaci&#243;n como uno de los motivos de anclaje de la realidad en lo fotogr&#225;fico: la confusi&#243;n entre el factor est&#233;tico y el psicol&#243;gico repara tanto en la representaci&#243;n esencial del mundo (realismo verdadero) como en la ilusi&#243;n de las formas (pseudorrealismo).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Rithy Panh coloca como representantes de la realidad a simples mu&#241;ecos de arcilla en vez de otros recursos m&#225;s tradicionales (entrevistas, seguimiento, etc.), cabe preguntarse qu&#233; tan lejos se encuentra de esa realidad a la que insin&#250;a en su discurso en off. Panh particip&#243; de esa realidad a la que representa. La vivi&#243; en la infancia, la asimilo a trav&#233;s del dolor, e intenta verificar lo perdido a trav&#233;s de las reminiscencias de su madurez, pero &#191;de qu&#233; manera la realidad encuentra lugar en una decisi&#243;n est&#233;tica tan particular?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La elecci&#243;n est&#233;tica de &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; no intenta copiar la realidad, sino brindarle un nuevo sentido, al posibilitar que se presente de m&#250;ltiples maneras, algo que Bazin llama &#8220;virtualidades est&#233;ticas&#8221;, que brinda que la imagen fotogr&#225;fica revele lo real, y &#8220;transfusi&#243;n&#8221; de la realidad, desde la cosa a su reproducci&#243;n inmediata (Bazin, 1990:27-28). As&#237;, la representaci&#243;n del mundo en miniatura no evade a la realidad. Por el contrario, revela nuevas aristas del discurso de lo ocurrido, al exponer elementos del cotidiano de lo real que a simple vista resultaban inaccesibles frente a la ausencia de lo cinem&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, es muy delgada la l&#237;nea que supone la veracidad de lo real. La decisi&#243;n de Panh de dotar a su obra de un perfil influido por las t&#233;cnicas del cine de animaci&#243;n expone una interrogante crucial con la realidad hist&#243;rica: no vemos hechos ni escuchamos voces arraigadas a la realidad de un mundo hist&#243;rico reconocible, sino que la responsabilidad de conectar con lo real radica exclusivamente en la representaci&#243;n, en la forma de lo narrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Surge all&#237;, un estado de tensi&#243;n entre lo formal y la veracidad del contenido, entre la realidad hist&#243;rica de la naci&#243;n camboyana y la condici&#243;n est&#233;tica del testimonio brindado. El documental se encuentra en la l&#237;nea difusa que lo separa de las narraciones de ficci&#243;n, puesto que toma el riesgo de construir un mundo influido plenamente por la realidad de un pasado hist&#243;rico pero alejado de una forma de representaci&#243;n a simple vista reconocible y veraz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Panh expone las ejecuciones en masa realizadas por el ej&#233;rcito camboyano, evoca a huellas de su memoria, y las im&#225;genes terminan por volverse trazos de la propia realidad. All&#237;, no podemos no reconocer que dicha representaci&#243;n toma lo esencial, lo original de la realidad para devolverle al mundo un proceso en donde el realizador tambi&#233;n aporta sus propios patrones, sean los est&#233;ticos, sean los psicol&#243;gicos. De esta manera, el cine termina participando activamente en lo ontol&#243;gico, de todo aquello que es y que forma parte del proceso del ser.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El objetivo de la teor&#237;a realista, seg&#250;n Bazin, era expresar que &#171;entre el cine y la realidad hay una relaci&#243;n existencial, una continuidad profunda, pues ambos se emparentan ontol&#243;gicamente&#187; (Casetti, 1994:43). En el documental, esta relaci&#243;n se expone de forma trascendente: el director habla de un hecho hist&#243;rico que vivi&#243;, al cual su infancia se adscribi&#243; y del que su familia fue v&#237;ctima. El trazo hist&#243;rico que realiza con su pel&#237;cula refiere ineludiblemente a un mundo material que lo contiene, pero donde tambi&#233;n confluye su universo personal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt;, el proceso cinematogr&#225;fico de representaci&#243;n se confunde con la experiencia &#237;ntima del realizador. Y viceversa: los procesos emocionales encuentran sentido testimonial al inscribirse en el camino de lo f&#237;lmico. Es un v&#237;nculo rec&#237;proco y solidario: el cine participa de la existencia, y la existencia encuentra su forma de representaci&#243;n en el cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine encuentra la realidad y viceversa, la realidad termina por aceptar y adecuar las convenciones de lo cinematogr&#225;fico. Seg&#250;n Buruc&#250;a y Kwiatkowski (2014) es posible entender un hecho l&#237;mite como lo son los genocidios a trav&#233;s de la inclusi&#243;n de su testimonio en marcos ret&#243;ricos y est&#233;ticos, al distanciar emocionalmente la dicotom&#237;a sujeto-objeto, para intentar develar algo que sea contundente y real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un caso similar, en cuanto a antecedentes cinematogr&#225;ficos, puede encontrarse en el filme &lt;i&gt;Los rubios&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los rubios es un documental argentino del a&#241;o 2003 dirigido por Albertina (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en donde la representaci&#243;n de lo real queda condicionada a la decisi&#243;n &#237;ntima de la realizadora Albertina Carri de exponer lo fragmentario de su pasado en construcci&#243;n de maquetas y utilizaci&#243;n de mu&#241;ecos de Playmobil como m&#233;todo formal de b&#250;squeda de memoria e identidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta decisi&#243;n propuesta por Carri recoge varios puntos de similaridad con la de Panh, puesto que la realizadora argentina no responde con un panfleto o un discurso de justificaci&#243;n hist&#243;rica, sino que responde con una apuesta por la est&#233;tica, como territorio en donde dar la vida o vivir vale la pena (Aguilar, 2010).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El poder de la imagen frente al dolor&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es de importancia preguntarse por el impacto de las im&#225;genes del documental, puesto su relaci&#243;n tan ligada a la realidad, a tal punto de ser representaci&#243;n y testimonio casi de manera simult&#225;nea. &#191;Cu&#225;l es el objetivo final del filme en la elecci&#243;n sus im&#225;genes y cu&#225;les son las impresiones que provoca dicha est&#233;tica?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabe se&#241;alar que Jacques Ranci&#232;re explicita la concepci&#243;n esencial de las im&#225;genes, al establecer que: &#171;La imagen no es el doble de una cosa. Es un juego complejo de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo dicho y lo no dicho&#187; (2010:94). Al igual que las teor&#237;as realistas, Ranci&#232;re no considera a la imagen como doble o copia de la realidad, sino que la interpreta como algo presente en la realidad y que forma parte de ella, enmarc&#225;ndose de esta forma en una referencia discursiva de car&#225;cter complejo (2005:183).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero tambi&#233;n, Ranci&#232;re explicita que &#171;el cine documental es una modalidad de ficci&#243;n, m&#225;s homog&#233;nea, y a la vez, m&#225;s compleja&#187;. Esto conlleva una interrogante sumamente interesante sobre lo propuesto por Panh, ya que el testimonio que plantea en &#250;ltima instancia es una representaci&#243;n ficcional, m&#225;s all&#225; de emparentarse con una situaci&#243;n hist&#243;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propuesta radical de Ranci&#232;re expondr&#237;a que &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; es ante todo una ficci&#243;n, qu&#233; si bien evoca la representaci&#243;n del dolor y utiliza la imagen como testimonio, no termina de perder en absoluto su ra&#237;z ficticia, su condici&#243;n de propuesta creada para un prop&#243;sito dentro de lo narrativo. Igualmente, no se debe confundir en este ejercicio ficticio lo subjetivo con lo tendencioso.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_649 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_4_0.jpg?1754362429' width='500' height='319' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las im&#225;genes expuestas en la cinta no hacen gala de posturas manique&#237;stas. Por el contrario, respetan una narraci&#243;n solemne y sin golpes efectistas, y se conjugan en armon&#237;a con el relato en off del director. Un claro ejemplo radica en una escena en la que, mediante los mu&#241;ecos, un ni&#241;o de nueve a&#241;os denuncia a su madre ante al ej&#233;rcito por haber robado mangos. Mientras el mu&#241;eco del ni&#241;o tiene un brazo levantado en s&#237;mbolo de apoyo al r&#233;gimen, la madre est&#225; pronta para ser ejecutada. Panh utiliza la siguiente frase:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;La madre cierra sus ojos, &#191;es para guardar la imagen de su hijo? Ella calla&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Decide no mostrar la ejecuci&#243;n. Sin embargo, la po&#233;tica de la escena no minoriza la crueldad de la situaci&#243;n. De esta forma, el concepto propuesto por Ranci&#232;re de &#8220;imagen intolerable&#8221; se hace presente, aun cuando se encubren las formas m&#225;s expl&#237;citas y emocionales de representaci&#243;n, en el planteamiento sobre que vuelve a una imagen intolerable, si el solo hecho de que nos cause dolor e indignaci&#243;n o hacerla part&#237;cipe del colectivo (Ranci&#232;re, 2005:85).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las im&#225;genes del filme son complejas a m&#250;ltiples niveles: es la prueba fehaciente del pasado de Panh, es la clara referencia a un mundo hist&#243;rico asimilado por el ser humano y es tambi&#233;n una herramienta que obra como recuerdo. El impacto que el espectador posea (o no) respecto a dicho testimonio visual depender&#225;, en primera instancia y tal como Panh lo expres&#243;, de su horizonte de expectativas. En segundo t&#233;rmino, de la capacidad propia de la imagen para retratar lo que no se puede representar de otra forma, lo que solo una imagen puede narrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es relativamente costoso separar el impacto de la realidad del impacto de la imagen, cuando la propia obra precisamente lo que hace es colocar en tensi&#243;n dos variables: la innovaci&#243;n est&#233;tica y la veracidad narrativa. Adem&#225;s, porque en mayor o menor medida &#171;somos vulnerables ante los hechos perturbadores en forma de im&#225;genes fotogr&#225;ficas como no lo somos ante los hechos reales&#187; (Sontag, 2006:236).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; no posee ning&#250;n tipo de documento (sea visual, escrito o hablado) que afecte a la sensibilidad por un uso crudo de la imagen, resulta innegable la trascendencia de su testimonio: es en la forma elegida por Panh en donde se encuentra el mayor impacto, ya que continuamente nos refiere a lo ya vivido, a lo que ya es parte de la Historia, a lo que, en &#250;ltima instancia, es real. La sugerencia po&#233;tica de las im&#225;genes resulta de un calibre superior a una sobreexposici&#243;n del horror mediante el retrato de lo cruel. Porque sabemos que detr&#225;s de dicho discurso, sigue habitando el dolor latente y la angustia contenida de una Naci&#243;n en las formas m&#225;s armoniosas del lenguaje cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El equilibrio entre imagen y palabra resulta fundamental en el documental, no solo porque representa una decisi&#243;n formal, sino que primordialmente se conforma como documento de un mundo hist&#243;rico, un registro de voces y hechos, donde subyace el peso de lo subjetividad de Panh en defensa de lo colectivo de su propio pueblo, en medio a la reflexi&#243;n y el tributo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ranci&#232;re, ligado a esto &#250;ltimo, entiende que all&#237; est&#225; la funci&#243;n real de las im&#225;genes intolerables: &#171;la fuerza del silencio que traduce lo irrepresentable del acontecimiento no existe sino por su representaci&#243;n: la potencia de la voz opuesta a las im&#225;genes debe expresarse en im&#225;genes&#187; (2005:93). La imagen debe asemejarse como el valor final de lo irrepresentable, debido a que es la representaci&#243;n en s&#237; y por s&#237; misma, atrae y a&#237;sla desde la experiencia a todo aquel que la vea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La delgada l&#237;nea que separa lo representado de lo real en &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; se emparenta desde el proceso mismo de la imagen, operada y seleccionada con base en lo subjetivo, pero sin desatender su funci&#243;n sem&#225;ntica: toda imagen significa, y se presenta viva ante lo que registra, testimonia o alude. Como expone Georges Didi-Haberman: &#171;La imagen arde por la memoria, es decir que todav&#237;a arde cuando ya no es m&#225;s que ceniza: una forma de decir su esencial vocaci&#243;n por la supervivencia, &lt;i&gt;a pesar de todo&lt;/i&gt;&#187; (2007:36).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se ha visto, Rithy Panh elabora un discurso que suscita una serie de problem&#225;ticas, puesto que toma un camino diferente al expuesto por otros documentales de gran relevancia hist&#243;rica, como &lt;i&gt;Nuit et Brouillard&lt;/i&gt; (Alain Resnais, 1955) y &lt;i&gt;Shoah&lt;/i&gt; (Claude Lanzmann, 1985), o los recientes trabajos &lt;i&gt;The Act of Killing&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;The Look of Silence&lt;/i&gt; (Joshua Oppenheimer, 2012;2014). Porque el problema en &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; radica en la representaci&#243;n del dolor que se desprende desde las propias estrategias de representaci&#243;n, tal y como sugiere la categor&#237;a subjetiva en la que, como documental, se enmarca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De una manera simb&#243;lica, &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; evocar&#237;a, casi como si de un homenaje se tratara, un memor&#225;ndum las v&#237;ctimas del genocidio camboyano. Los seres humanos asesinados, torturados y desaparecidos durante el mandato militar en el pa&#237;s quedar&#225;n para siempre en la memoria de la imagen fotogr&#225;fica. Ella ser&#225; la encargada de mantenerlos vivos a trav&#233;s de la reproducci&#243;n cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Consideraciones finales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La representaci&#243;n del dolor, desde un punto de vista reflexivo, aparece cuando el sentimiento de lo colectivo, los rostros sufrientes tallados en arcilla, confluye con la evocaci&#243;n personal de recuerdos de Panh. El documental no solo es una cr&#243;nica hist&#243;rica, sino que se apuntala como participante mismo de la existencia por medio de la representaci&#243;n f&#237;lmica, el &#250;nico discurso capaz de solventar el dolor, el recuerdo y la tragedia a trav&#233;s de su materia prima: la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente, al aludir a la imagen perdida, no hablamos de una imagen en s&#237;, sino de algo escurridizo que la historia del pueblo camboyano (y de otros tantos pueblos) ha sepultado, han intentado borrar y, por ende, transformado en un destino ut&#243;pico. De forma parad&#243;jica, la imagen que Panh no ha encontrado puede ser aquella que tanto anhel&#243; hallar: la imagen de la verdad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Observar de que forma la representaci&#243;n de la masacre hist&#243;rica se hace presente en el discurso f&#237;lmico, en este caso, de un documental. &lt;i&gt;La imagen perdida&lt;/i&gt; es un filme que se enmarca dentro de una categor&#237;a reflexiva de representaci&#243;n, preocup&#225;ndose tanto por la forma de representar como por el mundo hist&#243;rico al que alude. A su vez, posee un v&#237;nculo particular con la realidad particular: elige una forma de narrar que utiliza un entramado est&#233;tico pocas veces visto en el g&#233;nero, que posibilita revelar nuevos aspectos del mundo real, de manera tal que su voz narrativa se vea revalorizada por la reproducci&#243;n cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resulta necesario expresar el inmenso valor que poseen las obras documentales, tanto en su forma de registro como en las m&#250;ltiples aristas que lo componen, desde las est&#233;ticas hasta las estrictamente relacionadas al contenido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este caso, la oportunidad de ejercitar la memoria y la imaginaci&#243;n a trav&#233;s de la reflexi&#243;n anclada en lo hist&#243;rico, conlleva a tener presente los diversos grados &#233;ticos y emocionales a los que la representaci&#243;n cinematogr&#225;fica intenta, por lo menos, aproximarse y ofrecer un recordatorio pertinente a la conciencia colectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aguilar, Gonzalo (2010). &lt;i&gt;Nuevos mundos: ensayos sobre el nuevo cine argentino&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Editorial Arcos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bazin, Andr&#233; (1990) &#191;&lt;i&gt;Qu&#233; es el Cine&lt;/i&gt;? Madrid: Ediciones Rialp.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Breschand, Jean (2004). &lt;i&gt;El documental. La otra cara del cine&lt;/i&gt;. Madrid: Paid&#243;s Ib&#233;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Buruc&#250;a, Jos&#233; Emilio; Kwiatkowski, Nicol&#225;s (2014). &lt;i&gt;C&#243;mo sucedieron estas cosas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Katz Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casetti, Francesco (1994). &lt;i&gt;Teor&#237;as del Cine&lt;/i&gt;. Madrid: C&#225;tedra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Didi-Huberman, Georges (2007). &lt;i&gt;Cuando las im&#225;genes tocan lo real&lt;/i&gt;. Madrid: &#193;rea de Edici&#243;n del C&#237;rculo de Bellas Artes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nichols, Bill (1997) &lt;i&gt;La representaci&#243;n de la realidad&lt;/i&gt;. Madrid: Paid&#243;s Ib&#233;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ortega y Gasset, Julio (1917). &lt;i&gt;El espectador. Tomo II&lt;/i&gt;. En &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt; (1963). Madrid: Ediciones Castilla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Piedras, Pablo (2009). &lt;i&gt;El problema de la primera persona en el cine documental contempor&#225;neo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ranci&#232;re, Jacques (2010). &lt;i&gt;El espectador emancipado&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ranci&#232;re, Jacques (2005). &lt;i&gt;La f&#225;bula cinematogr&#225;fica. Reflexiones sobre la ficci&#243;n en el cine&lt;/i&gt;. Barcelona: Paid&#243;s Ib&#233;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ruffinelli, Jorge (2010) &lt;i&gt;Yo es/soy &#8220;el otro&#8221;: Variantes del documental subjetivo o personal&lt;/i&gt;. Acta Sociol&#243;gica, N&#176;53.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&#225;enz Valiente, Rodolfo (2006). &lt;i&gt;Arte y t&#233;cnica de la animaci&#243;n&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones De La Flor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sontag, Susan (2006). &lt;i&gt;Sobre la fotograf&#237;a&lt;/i&gt;, Ciudad de M&#233;xico: Santillana Ediciones Generales.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;No confundir con &lt;i&gt;stop -motion&lt;/i&gt;, referida a la t&#233;cnica de animaci&#243;n crorporea realizando el registro cuadro por cuadro. En el documental, los mu&#241;ecos est&#225;n est&#225;ticos. V&#233;ase S&#225;enz Valiente (2006).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Cabe se&#241;alar que el realizador Panh ya se ha ocupado previamente del genocidio camboyano en su filmograf&#237;a. Las anteriores obras que abordan el tema son los documentales &lt;i&gt;Site 2. Aux abords des fronti&#232;res&lt;/i&gt; (1989), &lt;i&gt;Bophana, une trag&#233;die cambodgienne&lt;/i&gt; (1996), &lt;i&gt;S-21, la machine de mort Khm&#232;re rouge&lt;/i&gt; (2003) y &lt;i&gt;Duch, le ma&#238;tre des forges de l'enfer&lt;/i&gt; (2011); y el filme de ficci&#243;n &lt;i&gt;Neak sre - Les Gens de la Rizi&#232;re&lt;/i&gt; (1994).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordar que la obra &lt;i&gt;Qu'est-ce que le cin&#233;ma&lt;/i&gt;? (t&#237;tulo original en franc&#233;s) es una colecci&#243;n de art&#237;culos que Bazin escribi&#243; para la revista de cr&#237;tica Cahiers du Cin&#233;ma, de la que fue fundador en 1951. El art&#237;culo seleccionado para el tema del trabajo es &#8220;&lt;i&gt;Ontolog&#237;a de la imagen fotogr&#225;fica&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Los rubios&lt;/i&gt; es un documental argentino del a&#241;o 2003 dirigido por Albertina Carri que narra el secuestro y la desaparici&#243;n de Roberto Carri y Ana Mar&#237;a Caruso, padres de la realizadora, durante la dictadura militar argentina ocurrida en 1976.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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