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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>The repression of the desire in Cuban cinema: the sexual antiheroes of Memories of Underdevelopment, Cecilia and Strawberry and Chocolate</title>
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		<dc:date>2018-05-13T22:29:51Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gabriel Guill&#233;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This article explores the &#8220;playboy&#8221; as a sexual antihero in three of the most representative films of Cuban cinema, Memorias del subdesarrollo (1968), Cecilia (1981), and Fresa y Chocolate (1994). The visual censorship of these antiheroes reflects the moral architecture of a political system that, at least during the 1960s, tried to &#8220;dictate&#8221; the intimate life of its citizens. Through a detailed analysis of the three films, it seeks to demonstrate that this repression of desire transcends the condemnation of a visual patriarchy, joining Hollywood cinema in the sanction of sexual appetite. The repressions of film protagonists Sergio, Leonardo and Diego represent a conservative and bourgeois morality, despite some legitimate intentions such as the irony over the male desire of the camera or the integration of the homosexuality in revolutionary Cuba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Cuban cinema | sexuality | cinema and ideology&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Middlebury Institute of International Studies&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-represion-del-deseo-en-el-cine-cubano' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La represi&#243;n del deseo en el cine cubano: los antih&#233;roes sexuales de Memorias del subdesarrollo, Cecilia y Fresa y Chocolate&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>La represi&#243;n del deseo en el cine cubano</title>
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		<dc:date>2018-05-08T22:56:58Z</dc:date>
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		<dc:creator>Gabriel Guill&#233;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este ensayo se estudia la figura del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; como antih&#233;roe sexual en tres de las pel&#237;culas m&#225;s representativas del cine cubano, &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; (1968), &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; (1981) y &lt;i&gt;Fresa y Chocolate&lt;/i&gt; (1994). La censura cinematogr&#225;fica de estos antih&#233;roes refleja la arquitectura moral de un sistema pol&#237;tico que, al menos durante los a&#241;os 60, trat&#243; de &#8220;reconducir&#8221; la vida &#237;ntima de sus ciudadanos, m&#225;s all&#225; de una lucha leg&#237;tima y necesaria por la igualdad de g&#233;nero. A trav&#233;s de un an&#225;lisis en detalle de las tres pel&#237;culas se pretende demostrar que esta represi&#243;n del deseo traspasa la condena del patriarcado visual y entronca, precisamente, con el cine de Hollywood en su sanci&#243;n del deseo sexual. Con este estudio no se pone en duda la calidad de las pel&#237;culas. Todo lo contrario, se aprovecha su caudal art&#237;stico e ideol&#243;gico para reflexionar sobre la sexualidad en el arte y en la pol&#237;tica de Cuba y comprobar que, a pesar de algunas intenciones tan leg&#237;timas como la iron&#237;a frente al deseo masculino de la c&#225;mara o la integraci&#243;n del homosexual en la Cuba revolucionaria, la represi&#243;n, contenci&#243;n o condena cinematogr&#225;fica de Sergio, Leonardo y Diego representan una moral m&#225;s conservadora que liberal y no tan revolucionaria como burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; cine cubano | sexualidad | cine e ideolog&#237;a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-repression-of-the-desire-in-Cuban-cinema-the-sexual-antiheroes-of-Memories' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Middlebury Institute of International Studies, Monterey, United States of America&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Tres pel&#237;culas cubanas tan diferentes como &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; (1968), &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; (1981) y &lt;i&gt;Fresa y Chocolate&lt;/i&gt; (1994) comparten, sin embargo, algunas caracter&#237;sticas comunes. En primer lugar, todas ellas son adaptaciones literarias que, en tres d&#233;cadas distintas de la revoluci&#243;n -finales de los 60, principios de los 80 y mediados de los 90- crearon un revuelo considerable por cuestiones art&#237;sticas e ideol&#243;gicas. De hecho, hoy en d&#237;a suponen puntos de inflexi&#243;n del cine cubano. Por otra parte, los tres filmes presentan a personajes masculinos con rasgos arquet&#237;picos: Sergio en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;, Leonardo en &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; y Diego en &lt;i&gt;Fresa y Chocolate&lt;/i&gt; simbolizan al libertino ocioso de la burgues&#237;a cubana, un &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; que encuentra placer no tanto en la consumaci&#243;n del asedio sexual como en el proceso de conquista del objeto del deseo. Este ensayo se centra en esto &#250;ltimo, la figura del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;, con &#233;nfasis en la carga l&#250;dica del t&#233;rmino, prorrogando el estudio de ambig&#252;edades art&#237;sticas e ideol&#243;gicas o el an&#225;lisis de la recepci&#243;n de los filmes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el an&#225;lisis interesa, en concreto, c&#243;mo las convenciones del cine cubano pueden reflejar la arquitectura moral de un sistema pol&#237;tico que, al menos durante los a&#241;os 60, trat&#243; de &#8220;reconducir&#8221; la vida sexual de sus ciudadanos, m&#225;s all&#225; de una lucha leg&#237;tima y necesaria por la igualdad sexual. Esta suerte de puritanismo, no muy distinto del que se atribuye a Hollywood, al estalinismo, a la &#233;tica protestante o a la moral burguesa de la misma sociedad que se pretend&#237;a combatir, se traduce en la represi&#243;n o castigo de las aspiraciones de los libertinos y del deseo improductivo. La condena del libertino ya estaba presente en Marx y Engels: &#8220;nuestros burgueses, no contentos con tener a las esposas e hijas de sus proletarios a su disposici&#243;n, sin dejar de hablar de las prostitutas comunes, obtienen el mayor de los placeres cuando seducen a sus respectivas esposas&#8221; (Marx y Engels 1848, p. 41). No obstante, al menos en las pel&#237;culas analizadas, tambi&#233;n existe una reivindicaci&#243;n del compromiso amoroso, contraria a la propuesta marxista de abolici&#243;n de la familia y paralela en el caso de &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; a la represi&#243;n o supresi&#243;n &#8220;narrativa&#8221; de la prostituci&#243;n, como veremos m&#225;s adelante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, si bien en este trabajo se analiza la articulaci&#243;n del discurso de represi&#243;n, en absoluto se intenta hacer apolog&#237;a del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; como depredador sexual. Tampoco se usa el t&#233;rmino &#8220;represi&#243;n&#8221; en tanto desplazamiento de ideas inaceptables al subconsciente, sino como conjunto de actos destinados a contener, detener o castigar la libertad sexual. Tambi&#233;n se usa en sinton&#237;a con el pensamiento de Foucault, para el cual la represi&#243;n es una mascarada del antiguo r&#233;gimen victoriano, de la moral capitalista del trabajo, o de nosotros mismos, ya que dicha represi&#243;n forma parte de las relaciones de placer y poder, es decir, el deseo no puede entenderse sin el poder y el poder no puede entenderse sin el deseo: &#8220;el placer y el deseo no se anulan o contraponen; se buscan, se solapan, se refuerzan el uno al otro. Est&#225;n entrelazados por mecanismos complejos y artefactos de excitaci&#243;n e incitaci&#243;n&#8221; (Foucault, 1948, p. 48). Veremos, por tanto, c&#243;mo el placer de los libertinos no est&#225; tanto asociado a la consumaci&#243;n del acto sexual, a la prohibici&#243;n freudiana, como al juego de las relaciones de poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, entendemos que no es necesario establecer una diferencia en el an&#225;lisis de seductores heterosexuales (Sergio y Leonardo) y homosexuales (Diego) puesto que, a pesar de contar con personalidades y barreras sociales muy distintas, sus motivaciones son similares. El t&#233;rmino &#8220;homosexual&#8221; no deja de ser una construcci&#243;n aleatoria, como nos recuerda el propio Foucault. Es m&#225;s, la conexi&#243;n evidente entre los tres seductores confirma que estos filmes pretender censurar el ocio de la seducci&#243;n, m&#225;s que condenar el patriarcado sexual (Mullvey, 1989).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El fracaso de Sergio en Memorias del subdesarrollo &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_655 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/memorias-del-subdesarrollo.jpg?1754362445' width='500' height='342' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 1. Sergio intenta seducir a Elena&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El protagonista de &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;, Sergio (Sergio Corrieri: figura 1), es el prototipo de intelectual esc&#233;ptico: &#8220;la certidumbre es algo para las piedras&#8221; (James, 2006, p. 115) confiesa en una entrevista Edmundo Desnoes, autor del libro original y guionista de la pel&#237;cula junto a su director, Tom&#225;s Guti&#233;rrez Alea. En efecto, Sergio vive en la duda, &#8220;alejado de la realidad de Cuba&#8221; (Berthier, 2004, p. 570) en una suerte de limbo personal y profesional. Pasea por las calles de La Habana con la misma inutilidad con la que caminan, de forma recurrente, los personajes de &lt;i&gt;El discreto encanto de la burgues&#237;a&lt;/i&gt; (1972), de Luis Bu&#241;uel. El resorte narrativo que activa este vagabundeo mental y f&#237;sico es, precisamente, la salida de su mujer. Si la identidad del hombre tradicional se asocia al matrimonio (Butler, 1990), Sergio se encuentra varado en las arenas del deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La carencia de un compromiso afectivo, m&#225;s all&#225; de relaciones espor&#225;dicas e imposibles, puede estudiarse como una alegor&#237;a a la ausencia de compromiso pol&#237;tico. Sergio es un &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; que se obsesiona con la conquista de mujeres a las que cosifica a trav&#233;s de objetos, juegos y un discurso de superioridad. No es extra&#241;o, por tanto, que Tom&#225;s Guti&#233;rrez Alea, al contrario que Desnoes, no se identifique con el protagonista, trat&#225;ndolo m&#225;s bien como a un antih&#233;roe (Berthier, 2004, p. 574). De esta manera, para el espectador, resulta tambi&#233;n imposible empatizar con un personaje que, a pesar de su elocuencia, desprecia y asedia a su propia mujer, a la criada de su apartamento burgu&#233;s, a una estudiante extranjera o a Elena (Daisy Granados), una aspirante a actriz a la que supuestamente desvirga en una maniobra de conquista propia del mito de Don Juan o una pel&#237;cula de James Bond. Para &#233;l, las mujeres son interesantes en tanto objetos de deseo, los cuales pierden su encanto &#8220;tropical&#8221; (envejecen) con demasiada rapidez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las divagaciones intelectuales de Sergio pueden atraer a los que aplauden la ambig&#252;edad existencial como un fin en s&#237; mismo (De la Campa, 1986, 4) pero sus acciones, sus reflexiones sobre las mujeres, sus promesas o actos de habla indirectos, que evitan la incomodidad del conocimiento mutuo (Pinker, 2007, p. 455) est&#225;n, claramente, destinadas al desprecio del espectador. El filme reproduce el discurso conservador de la misma sociedad occidental a la que se pretende combatir con la revoluci&#243;n: la &#250;nica salida &#8220;feliz&#8221; para este &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; que vive de las rentas o plusval&#237;as es comprometerse con una mujer y con la revoluci&#243;n, superando as&#237; un par&#233;ntesis de decadencia moral, de la misma manera que la salida para Don Juan Tenorio consist&#237;a en arrepentirse y abrazar la fe cristiana de la mano de Do&#241;a In&#233;s, tal y como sucede al final de la versi&#243;n de Zorrilla (1844). &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; no proporciona este &lt;i&gt;happy ending&lt;/i&gt; moral, en las ant&#237;podas del cine en el que cree el guionista Desnoes (James, 2006, p. 112). Sin embargo, la pel&#237;cula contiene algunos elementos narrativos que podr&#237;amos considerar como inhibidores del deseo sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero, la repetici&#243;n de escenas de conquista amorosa y desnudos sirven para insensibilizar el deseo del espectador. Si en el cine de Hollywood o incluso en algunas pel&#237;culas de la &lt;i&gt;Nouvelle Vague&lt;/i&gt; la mirada del espectador frecuentemente se confunde con la mirada de asedio del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;, en el filme de Alea se establece una ruptura bretchiana con el placer del &lt;i&gt;voyeur&lt;/i&gt;. Estas &#8220;brechas&#8221; no invitan tanto al placer visual como a una reflexi&#243;n sobre los clich&#233;s del lenguaje cinematogr&#225;fico. Del mismo modo podemos encontrar inhibidores del deseo en la misma narraci&#243;n. Sucede as&#237; con las fotograf&#237;as del bautizo protestante de su criada, las cuales muestran una realidad mucho m&#225;s prosaica que esa ceremonia sensual sin testigos y con la ropa pegada al cuerpo que Sergio hab&#237;a imaginado previamente; en las peleas contra el hermano y los padres de la chica a la que, supuestamente, ha violado y desvirgado; y en el juicio posterior del que, a pesar de resultar absuelto, sale &#8220;mal parado&#8221; en palabras del propio protagonista. Sale tan mal parado y es tal su desencanto que sus guionistas se plantearon el suicidio del personaje en la primera versi&#243;n del guion (Berthier, 2000, p. 574). Sin embargo, finalmente Desnoes y Alea optaron por un final ambiguo m&#225;s acorde, en nuestra opini&#243;n, con el car&#225;cter abierto de &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto es importante recordar que la pel&#237;cula no intenta predicar, necesariamente, una lecci&#243;n moral con esta escena. Se trata de una pel&#237;cula compleja, abierta a distintas interpretaciones y dif&#237;cil de digerir, como reconoce el propio Alea. Para el director, uno de los efectos positivos de esta sofisticaci&#243;n art&#237;stica fue hacer que la gente fuera a las salas de cine para ver la pel&#237;cula por segunda o tercera vez (Chanan, 2004, p. 302). No obstante, estas &#8220;represalias&#8221; narrativas representan la oposici&#243;n de la moral burguesa con la &#233;tica de la revoluci&#243;n. La libertad sexual, la vida ociosa del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;, o el machismo, no tienen espacio en un periodo hist&#243;rico que requiere un compromiso absoluto con el destino de la revoluci&#243;n. Es un discurso de igualdad, pero tambi&#233;n es un discurso de moral burguesa en tanto que se asocia el placer sexual con la improductividad. Por otra parte, como se&#241;ala Redruello (2006, p. 61), tanto en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; como en &lt;i&gt;Fresa y chocolate&lt;/i&gt; la mujer es visible como objeto de deseo masculino pero invisible como creadora de sentido. Algo parecido expresa Benamou (1994), al se&#241;alar el car&#225;cter fragmentario de las representaciones femeninas a pesar de la cr&#237;tica impl&#237;cita a la cosificaci&#243;n de la mujer en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El fracaso de Leonardo en Cecilia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_653 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cecilia1.jpg?1754362408' width='500' height='379' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 2. Leonardo intenta seducir a Cecilia&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El personaje de Leonardo (Imanol Arias: figura 2) en la &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; del director Humberto Sol&#225;s es, sin duda, menos intelectual y m&#225;s perif&#233;rico que el Sergio de &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;, en buena medida porque esta pel&#237;cula s&#237; nos ofrece a una mujer, Cecilia (Daisy Granados), como creadora del sentido o, al menos, como elemento vertebrador de la acci&#243;n narrativa. Sin embargo, pese a sus diferencias, ambos personajes masculinos est&#225;n hechos con el mismo molde. Leonardo, al igual que Sergio, vive de las rentas, con dinero procedente de un ingenio azucarero en el que apenas trabaja, en contra de los deseos de sus padres. Por otra parte, el protagonista masculino de &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt; parece sustituir el &#8220;compromiso revolucionario&#8221; de su &#233;poca (la lucha contra el esclavismo en la Cuba colonial de 1830) con una conducta de &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; decadente muy similar a la de Sergio en &lt;i&gt;Memorias...&lt;/i&gt; y muy distinta a la de Mariano en la propia &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt;, un criollo independentista y antiesclavista ausente en la novela original &lt;i&gt;Cecilia Vald&#233;s&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto ser&#237;a significativo si nuestro objetivo fuera comparar la tasa de compromiso ideol&#243;gico o est&#233;tico de ambas narrativas f&#237;lmicas. Sin embargo, para el prop&#243;sito de este ensayo, resulta m&#225;s relevante ahondar en la vida sexual del criollo Leonardo. Lo conocemos por sus primeras palabras en un baile de la &#233;lite habanera, nada m&#225;s comenzar la pel&#237;cula, tras el preludio yoruba y tras una escena pol&#233;mica en la que Cecilia se masajea el cuerpo con una sensualidad exagerada al tiempo que reclama un blanco a los dioses. Leonardo afirma respecto a Cecilia: &#8220;esa s&#237; que es una hembra, Meneses&#8221;. En respuesta a las dudas de Meneses sobre su inteligencia (&#8220;es una estatua&#8221;, asevera el amigo de Leonardo) a&#241;ade: &#8220;a m&#237; que rayos me importa lo que piense, yo me conformo con lo sabrosa que est&#225;, no pido m&#225;s&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;, la mujer no s&#243;lo es el objeto del deseo sino que, adem&#225;s, es un ser inferior en el plano intelectual para el &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;. Su conquista se convierte en la raz&#243;n de ser de Leonardo. &#8220;Desde que te vi en el baile, no hago otra cosa que pensar en ti&#8221; a&#241;adir&#225; m&#225;s tarde. El personaje es un &#8220;macho cabr&#237;o&#8221; (en palabras de su escudero de conquistas) que quiere &#8220;jugar al juego de los mayores&#8221; (en sus propias palabras), esto es, desea perpetuarse en el papel de conquistador de voluntades. Al protagonista masculino no le interesa el &#8220;negocio&#8221; familiar, el ingenio azucarero, en tanto que es un valor seguro. El &#8220;ocio&#8221; del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt; es m&#225;s importante. Leonardo dilapida el dinero en sus &#8220;vicios&#8221; (en palabras de su padre) que son, sobra decirlo, las mujeres, el juego de la conquista sexual. Como es l&#243;gico, el personaje de Imanol Arias en la pel&#237;cula tambi&#233;n llama al menosprecio del espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es, en el caso de Leonardo, el castigo contra sus enga&#241;os y juegos sexuales? El desprecio, la iron&#237;a de Cecilia, en recreaci&#243;n indirecta a las bromas de Elena (de nuevo, Daisy Granados) en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;, anticipan el fracaso del antih&#233;roe. Es cierto que tanto Cecilia como Leonardo acaban por enamorarse, pero lo hacen enredados en un juego de intereses. El amor y el favor al que accede Leonardo (esconder a un rebelde) son sus agentes de represi&#243;n. El sexo, siempre inserto en relaciones de poder, se convierte en un elemento al servicio de la sublevaci&#243;n. Leonardo intenta resistirse pero, para &#233;l, es m&#225;s importante el &#8220;amor&#8221;. Es este cambio repentino, sin una evoluci&#243;n clara del personaje, al menos en la versi&#243;n reducida de la pel&#237;cula, el que sin embargo representa la inhibici&#243;n del antih&#233;roe. Esta inhibici&#243;n se refuerza, m&#225;s adelante, con un dilema impropio de un &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;: casarse con Cecilia sin delatar al pr&#243;fugo o delatarlo y casarse con Isabel (Eslinda Nu&#241;ez), perteneciente a su misma clase social. Finalmente, la madre de Leonardo decide traicionar a su hijo, lo cual causa el suicidio de Cecilia y la muerte del mismo Leonardo. No est&#225; de m&#225;s recordar que la pel&#237;cula, en lugar de recrear la relaci&#243;n incestuosa entre Leonardo y su hermanastra Cecilia, que se haya en la novela original, insin&#250;a una relaci&#243;n ed&#237;pica entre Leonardo y su madre para menor gloria del macho nacional, tal y como apunta Chanan (2004):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Es otro elemento que Sol&#225;s ha introducido con su lectura de la novela; Leonardo es atrapado por una relaci&#243;n id&#237;lica con su madre que, a pesar de la interpretaci&#243;n elegante de Imanol Arias, constituye una reconstrucci&#243;n particularmente problem&#225;tica del personaje, al convertir al macho tradicional en uno de esos h&#233;roes patol&#243;gicos cuya emergencia fue descrita por Georg Luk&#225;cs al principio de siglo, como nos recuerda Fredic Jameson (p. 391).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta nueva lectura del cl&#225;sico cubano fue pol&#233;mica en su momento pero leg&#237;tima para Caballero y Del R&#237;o (&#8220;no hay cine adulto sin herej&#237;a sistem&#225;tica&#8221;; citado en Chanan, 2004, p. 392) o para el propio director en tanto que es una reinterpretaci&#243;n de un mito con versiones para novela, zarzuela y ballet (Chanan, 2004, p. 393). Del mismo modo, podr&#237;a considerarse como una estrategia de represi&#243;n de los asedios sexuales del &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;. &#191;Acaso no existe mejor inhibidor del apetito sexual que una relaci&#243;n incestuosa e infantil con la madre, en el marco de esta narrativa freudiana?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto se sumar&#237;a al mencionado juego de compromisos pol&#237;tico-amorosos y al desenlace tr&#225;gico de la pel&#237;cula, el cual representa un castigo de la madre-metr&#243;poli a la corrupci&#243;n sexual de la colonia, encarnada en la relaci&#243;n problem&#225;tica del criollo. Obviamente, no parece que el subtexto moral de la pel&#237;cula consista en condenar esta relaci&#243;n si bien resulta evidente que la resoluci&#243;n de la pel&#237;cula castiga la incertidumbre de Leonardo, quien fue incapaz de reaccionar activamente a favor o en contra de la sublevaci&#243;n y de unas represalias m&#225;s que previsibles por parte de su madre. Esta represi&#243;n del mundo de sus juegos de conquista amorosa (de relaciones de poder) es, sin duda, similar a la que sufre el intelectual errabundo de &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El fracaso de Diego en Fresa y Chocolate&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_654 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/fresa_y_chocolate00.jpg?1754362427' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 3. Diego intenta seducir a David&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el tercero de nuestros seductores, el Diego (Jorge Perugorr&#237;a: figura 3) de &lt;i&gt;Fresa y Chocolate&lt;/i&gt;, es m&#225;s f&#225;cil simpatizar. De hecho, aun poseyendo muchas de las caracter&#237;sticas que eran vistas como negativas en la Cuba socialista (Bejel, 1997, p. 67), Diego es el instrumento de Alea para proponer la integraci&#243;n del homosexual en la revoluci&#243;n. Por esta raz&#243;n, el personaje &#8220;insiste en que &#233;l es profundamente nacionalista&#8221; (Bejel, 1997, p. 67) a pesar de sus h&#225;bitos burgueses, creencias religiosas e identidad sexual contraria a la moral de la Revoluci&#243;n (Smith, 1996). Se argumenta esto &#250;ltimo no s&#243;lo porque Diego es homosexual sino tambi&#233;n porque el personaje se presenta como una suerte de &lt;i&gt;playboy&lt;/i&gt;, abstra&#237;do de la realidad por el juego de la conquista sexual. Es interesante que, al igual que Sergio y Leonardo, Diego vive una vida mayormente ociosa. Tal y como argumenta Bejel (1997, p. 68), la pel&#237;cula hubiera mostrado un mayor compromiso con la causa gay a trav&#233;s de un personaje que fuera campesino o miembro del proletariado. Pero no es as&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diego es un personaje sofisticado que tiene tiempo para leer y disfrutar de un helado mientras intenta conquistar a David con promesas, mentiras, insinuaciones y actos de habla tan indirectos como los de Sergio en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; o Leonardo en &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt;. De esta manera se presenta a David y al espectador con un &#8220;no pude resistir la tentaci&#243;n, me encanta la fresa&#8221;, al que m&#225;s tarde a&#241;ade &#8220;hoy es mi d&#237;a de suerte, me encuentro maravillas&#8221;. M&#225;s tarde, en su apartamento, derramara el caf&#233; sobre la camisa de David en una maniobra de conquista que, sin duda, lo equipara a sus predecesores Sergio y Leonardo. De hecho, al sacar su camisa al balc&#243;n, est&#225; enviando una se&#241;al de triunfo sexual a Germ&#225;n, su amigo escultor, con el que hab&#237;a cruzado una apuesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se confirma pues que el placer no est&#225; tanto en la consumaci&#243;n de la conquista como en el juego er&#243;tico de las relaciones de poder. El personaje de Diego representa al colonizador de la metr&#243;poli que intenta seducir al campesino (proletario) en un juego de seducci&#243;n muy similar al de Leonardo y Cecilia en la superproducci&#243;n de Humberto Sol&#225;s. Del mismo modo, el eurocentrismo de Diego puede asociarse con el de Sergio en &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; (Bejel, 1994, p. 13), al igual que sucede con su sofisticaci&#243;n e intenci&#243;n de educar a David. Por tanto, no es extra&#241;o que, a pesar de que el &#8220;subtexto&#8221; de &lt;i&gt;Fresa y chocolate&lt;/i&gt; impide que sea considerada como un puro tratado de la represi&#243;n, la pel&#237;cula contenga tantos o m&#225;s frenos del deseo como las otras pel&#237;culas mencionadas en este trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera represi&#243;n es obvia. El filme tiene una lectura tradicional en tanto que reprime o sublima una posible tensi&#243;n sexual entre Diego y David mediante la apolog&#237;a de su amistad y la relaci&#243;n de David con Nancy (provocada por el mismo Diego). En este sentido, no resulta extra&#241;o que David pierda su virginidad con Nancy en la cama de Diego. Tambi&#233;n es l&#243;gico que la propia Nancy, una prostituta, deje la calle para tener una relaci&#243;n tradicional con David. No olvidemos que el marxismo condena la prostituci&#243;n por su trasfondo de explotaci&#243;n burguesa. De igual forma, la promiscuidad ten&#237;a connotaciones negativas en la Revoluci&#243;n. El propio personaje de Diego refleja esa represi&#243;n en un discurso dicot&#243;mico que describe el deber y el sexo como polos opuestos. Pese a que, como hemos argumentado, la pel&#237;cula tiene &#233;xito en su mensaje de integraci&#243;n, la reflexi&#243;n de Diego es, como es natural, fruto de un momento de represi&#243;n de la sexualidad. Acaso no es extra&#241;o que la &#250;ltima palabra de las siglas de las Unidades Militares de Ayuda a la Producci&#243;n (UMAP), donde acabaron trabajando de forma forzosa muchas de las v&#237;ctimas del llamado &#8220;problema homosexual&#8221; de 1965 a 1967, sea precisamente producci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sexo sin amor, sin (re)producci&#243;n, es improductivo, aunque no se acaban aqu&#237; las represiones de una pel&#237;cula que es mucho menos radical que el cuento. Si este &#250;ltimo nos cuenta la primera relaci&#243;n sexual de Diego con detalle, en la pel&#237;cula se omite este detalle precisamente porque David, el representante de una moral supuestamente heterosexual, se lo impide: &#8220;yo no tengo que o&#237;r eso&#8221;. Finalmente, la &#250;ltima represi&#243;n es parad&#243;jica puesto que coincide con el cl&#237;max de la amistad entre Diego y David. El abrazo de los dos protagonistas en la &#8220;guarida&#8221; es una obvia llamada a la reconciliaci&#243;n, al igual que el &#250;ltimo encuentro, ya sin complejos, en la helader&#237;a Coppelia. Sin embargo, en la escena final podemos ver c&#243;mo ambos actores se miran a la cara y se detienen moment&#225;neamente antes de fundirse en un abrazo, previo al exilio del protagonista. Era la &#250;ltima oportunidad de Diego, pero el seductor se contiene de la misma forma que los guionistas se contuvieron a la hora de definir la heterosexualidad de David.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se trata de argumentar que toda relaci&#243;n amistosa esconde una relaci&#243;n sexual (acaso s&#237; de poder y deseo) pero resulta evidente que la pel&#237;cula es un producto ideol&#243;gico. El propio Senel Paz, autor del relato y uno de los guionistas, reconoce en una entrevista con Bejel (citado en 1997, p. 70) que decidieron que David fuera completamente heterosexual para fortalecer el mensaje de empat&#237;a con la situaci&#243;n del homosexual en Cuba. No se puede negar que &lt;i&gt;Fresa y Chocolate&lt;/i&gt; es, como recuerda Chanan, tanto una denuncia de la homofobia del Partido Comunista Cubano como una cr&#237;tica de su est&#233;tica puritana y de la supresi&#243;n de voces art&#237;sticas &#8220;desviadas&#8221; (p. 467). Tampoco debemos olvidar que con esta pel&#237;cula por primera vez &#8220;el cine cubano incorpora al gay como protagonista y como sujeto, tanto dram&#225;tico como narrativo&#8221; (Padr&#243;n, 2007, p. 147). Sin embargo, la pel&#237;cula es tambi&#233;n un reflejo de la moral del Estado, tan inserta en la Revoluci&#243;n (Santi, 1998, p. 422) como sus predecesoras &lt;i&gt;Memorias del subdesarrollo&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Cecilia&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con este an&#225;lisis de personajes no se pretendi&#243; poner en duda la calidad de las pel&#237;culas sino, precisamente, aprovechar su caudal art&#237;stico e ideol&#243;gico para reflexionar sobre la sexualidad en el arte y en la pol&#237;tica de Cuba. Creemos que se ha comprobado que, a pesar de algunas intenciones tan leg&#237;timas como la iron&#237;a frente al deseo masculino de la c&#225;mara o la integraci&#243;n del homosexual en la Cuba revolucionaria, la represi&#243;n, contenci&#243;n o condena cinematogr&#225;fica de Sergio, Leonardo y Diego representan una moral m&#225;s conservadora que liberal y no tan revolucionaria como burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Smith, P. J. (1996). &lt;i&gt;Vision machines: cinema, literature, and sexuality in Spain and Cuba, 1983-93&lt;/i&gt;. London: Verso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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