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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Neighbors in conflict: an ethical dilemma?</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Neighbors-in-conflict-an-ethical-dilemma</link>
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		<dc:date>2018-05-13T22:32:02Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ana Irene Medina, Mirta Carrasco</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The house next door is a film directed by Mariano Cohn and Gast&#243;n Duprat Argentina and premiered in 2009.From the fact of opening a window in a wall shared by two neighbors, it is put into play the interaction between people from different social fields.The problem becomes a conflict and conflict in an ethical dilemma trying different ways of resolution.The problem becomes a conflict and conflict in an ethical dilemma trying different ways of resolution. In the flow of the film they will unmaskthe true values of the protagonists as representatives of the social fields which come.Actions under deontological ethical-philosophical positions are analyzed, from Kant, Habermas to Cortina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; conflict | ethical dilemma | bioethics | moral&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Farmacia de Qu&#237;mica, Bioqu&#237;mica y Farmacia Universidad Nacional de San Luis&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Vecinos-en-conflicto-un-dilema-etico' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Vecinos en conflicto: &#191;un dilema &#233;tico?&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Vecinos en conflicto: &#191;un dilema &#233;tico?</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Vecinos-en-conflicto-un-dilema-etico</link>
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		<dc:date>2018-05-08T23:21:02Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ana Irene Medina, Mirta Carrasco</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hombre de al lado es una pel&#237;cula dirigida por Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat Argentina y estrenada en el a&#241;o 2009. A partir del hecho de la apertura de una ventana en una pared que comparten dos vecinos, se pone en juego la interacci&#243;n entre personas pertenecientes a distintos campos sociales. El problema se convierte en un conflicto y el conflicto en un dilema &#233;tico que intenta distintas formas de resoluci&#243;n. En el discurrir de la pel&#237;cula se van desenmascarando los verdaderos valores de los protagonistas como representantes de los campos sociales de los cuales provienen. Se analizan las acciones bajo posturas &#233;tico-filos&#243;ficas deontol&#243;gicas, desde Kant, Habermas hasta Cortina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; conflicto | dilema &#233;tico | bio&#233;tica | moral&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Neighbors-in-conflict-an-ethical-dilemma' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Qu&#237;mica, Bioqu&#237;mica y Farmacia, Universidad Nacional de San Luis, Argentina&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Desde la consagrada mirada indiscreta de James Stewart en 1954, la ventana, como objeto, logra simbolizar la capacidad intrusiva e intimidante de la observaci&#243;n; como un medio que nos permite conocer otra realidad, descubrir personas y mundos antag&#243;nicos (Barbaro,2010). El hombre de al lado, es una pel&#237;cula argentina de Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat, estrenada en 2009, que recrea esta vieja idea de la indiscreci&#243;n curiosa entre personas. A partir de este hecho, logra reflejar a una sociedad que, dividida por muros sociales y culturales, teme mirar al otro y diferenciar los verdaderos valores del ser humano. Obtuvo un premio a la mejor fotograf&#237;a en el Festival de Sundance 2010 y el premio de mejor pel&#237;cula argentina en el Festival de Mar de Plata 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el sonido ensordecedor de martillazos rompiendo una pared, sorprenden dos im&#225;genes simult&#225;neas dividiendo la pantalla en dos caras contrapuestas que muestran la apertura de un hueco en la pared. De esta manera, los directores, desde la primera escena de la pel&#237;cula instalan en los espectadores una historia con dos miradas antag&#243;nicas de una misma comunidad vecinal.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_757 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_hombre_1-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_hombre_1-2.jpg?1754362420' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;V&#237;ctor, uno de los protagonistas de la pel&#237;cula, intenta hacer una ventana en la medianera que comparte con su vecino Leonardo, el otro protagonista. A partir de este hecho tan simple como provocador se pone en juego la armon&#237;a de la convivencia entre vecinos y surge el conflicto. Esa ventana se trasforma en un objeto simb&#243;lico de intromisi&#243;n e intimidaci&#243;n sobre Leonardo y su familia, constituida por su esposa e hija.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La trama de la pel&#237;cula se desarrolla en un barrio de clase media alta con la interacci&#243;n de dos vecinos que supuestamente pertenecen a una misma clase social. Leonardo es arquitecto, exitoso profesor universitario, dise&#241;a muebles espec&#237;ficamente sillas, habla varios idiomas, pertenece a una clase social alta, se comunica con el mundo exterior, social y laboral, mediante modernas herramientas tecnol&#243;gicas, su imagen profesional se detalla cuidadosamente en una p&#225;gina Web muy estudiada mediante entrevistas televisivas. Representa claramente a un intelectual burgu&#233;s, sofisticado que alardea de sus actos y est&#225; muy seguro del lugar social que ocupa. No casualmente, vive junto a su familia en una propiedad emblem&#225;tica de la ciudad de La Plata: la casa Curutchet&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dise&#241;ada por el arquitecto suizo Le Corbusier (entre 1949-1953), declarada (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La casa es visitada diariamente por estudiantes de arquitectura, transe&#250;ntes y turistas, es decir que Leonardo convive con la exposici&#243;n diaria de la casa a extra&#241;os, curiosos, etc. Es as&#237; que se lo ve al mism&#237;simo Leonardo, en varias oportunidades, disfrutar de esas visitas con toques de buen humor, siempre y cuando est&#233; todo bajo control.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, V&#237;ctor es llano, directo, emocional, espont&#225;neo y aut&#233;ntico. La &#250;nica propiedad que muestra es su camioneta negra, su interior presenta una decoraci&#243;n exagerada, kitsch. No se sabe en qu&#233; trabaja y vive con su t&#237;o con capacidades diferentes. Muestra un vocabulario vulgar y un comportamiento un tanto grotesco, se desenvuelve sin prejuicios, es avasallante, seguro de s&#237; mismo, pero en comparaci&#243;n con Leonardo, V&#237;ctor aparece como un personaje menos educado perteneciente a una clase social m&#225;s baja.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; los personajes caracterizados, representan mundos sociales distintos, que var&#237;an seg&#250;n su posici&#243;n y ser&#237;a natural inferir que ambos manifiestan distintos &#8220;habitus&#8221; en cuanto a que las pr&#225;cticas sociales, incorporadas inconscientemente a lo largo de las historias de cada personaje, manifiestan diferencias en la percepci&#243;n, las acciones y el pensamiento, esto es producto de la internalizaci&#243;n de las estructuras sociales(Bourdieu, 1988). En la pel&#237;cula se define un campo social donde est&#225; en juego el capital social que seg&#250;n Bourdieu es el&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#8230; &lt;i&gt;conjunto de los recursos actuales o potenciales que est&#225;n ligados a la posesi&#243;n de una red durable de relaciones m&#225;s o menos institucionalizadas de inter-conocimiento y de inter-reconocimiento; o, en otros t&#233;rminos, a la pertenencia a un grupo, como conjunto de agentes que no s&#243;lo est&#225;n dotados de propiedades comunes (susceptibles de ser percibidas por el observador, por los otros o por ellos mismos), sino que tambi&#233;n est&#225;n unidos por lazos permanentes y &#250;tiles&lt;/i&gt;&#8230;&#8221; (Guti&#233;rrez, 1997).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;As&#237; a trav&#233;s del &#8220;habitus&#8221;, tenemos un mundo de sentido com&#250;n, un mundo social que parece evidente y nos permite identificar a V&#237;ctor con menor capital social, cultural y simb&#243;lico en comparaci&#243;n con el capital acumulado de Leonardo. Si establecemos como capital simb&#243;lico aquel que se ha adquirido por el reconocimiento del entorno social e institucional, por ejemplo, en este caso el t&#237;tulo universitario que posee Leonardo le da el prestigio y un reconocimiento social. Seg&#250;n Bourdieu (1988), los t&#237;tulos acad&#233;micos, representan verdaderos t&#237;tulos de propiedad simb&#243;lica que dan derecho a ventajas de reconocimiento, establecen y garantizan oficialmente los rangos conocidos y reconocidos universalmente.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_659 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_hombre_3.jpg?1754362420' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El capital bourdiano del que hablamos, es un capital de relaciones mundanas que se pone en evidencia entre V&#237;ctor y Leonardo desde sus posiciones en el campo social. Ambos pujan por obtener un r&#233;dito diferencial de capital simb&#243;lico (fuerza ejercida por los protagonistas para poner en valor lo que en ese campo est&#225; en juego), con estrategias que responden al estilo de vida, que en cada uno funciona con diferentes cantidades, por as&#237; decirlo, de capital legitimado, en la hegemon&#237;a, del entorno social. Se establece una lucha de poder que no se percibe como tal sino como exigencia de reconocimiento, obediencia, entre uno y otro personaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al centrarnos en los personajes, V&#237;ctor (el otro) responde a un estilo de vida totalmente diferente al de Leonardo. La diferencia entre las posiciones sociales a las que pertenecen V&#237;ctor y Leonardo, se basa en la acumulaci&#243;n y distribuci&#243;n del capital espec&#237;fico que est&#225; en juego en ese campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conflicto: leyes morales (V&#237;ctor) vs. leyes escritas (Leonardo)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es importante tener en cuenta que el foco de la c&#225;mara est&#225; casi siempre sobre Leonardo y su entorno por lo que la din&#225;mica de la pel&#237;cula se desarrolla desde la visualizaci&#243;n del problema que Leonardo debe resolver.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;V&#237;ctor inicia el problema mencionado al abrir la ventana para &#8220;captar unos rayitos de sol&#8221;, adem&#225;s, no se lo plantea como un generador de conflicto, debido a que la casa de Leonardo es, por un lado, p&#250;blicamente visitada a diario por su importancia arquitect&#243;nica y, por otro lado, presenta grandes ventanales que permiten la visi&#243;n desde las much&#237;simas otras ventanas del edificio de enfrente. A partir de all&#237; se inician procesos que, por su desarrollo y las metodolog&#237;as utilizadas para gestionarlos, conllevan resultados que pueden profundizar la crisis y/o generar cambios en la relaci&#243;n de vecinos que obstaculicen un consenso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;V&#237;ctor avanza con la apertura del hueco en la pared acompa&#241;ado de una invasi&#243;n sonora, molesta. Leonardo, busca asesoramiento en su entorno social, con abogados y profesionales inmobiliarios. Va elucubrando estrategias que intentar&#225; imponer a su vecino, V&#237;ctor, como &#250;nicas posibles de soluci&#243;n. Sin embargo, V&#237;ctor insiste en el encuentro personal, en el acercamiento, en el di&#225;logo, mientras esp&#237;a a trav&#233;s del hueco en la pared a su vecino Leonardo y su familia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay dos escenas, donde se pone de manifiesto la sensibilidad de V&#237;ctor en contraste con la indiferencia de Leonardo. En primer lugar, la hija de Leonardo est&#225; caracterizada como una adolescente que tiene problemas de comunicaci&#243;n, especialmente con su padre, y que transcurre la mayor parte del tiempo con auriculares, escuchando m&#250;sica aislada del resto de los integrantes de la casa. Leonardo llega un d&#237;a a su casa e intenta establecer un di&#225;logo con ella, habl&#225;ndole desde cierta distancia y detr&#225;s de una puerta. En esta escena asistimos a un mon&#243;logo tipo interrogatorio, casi c&#243;mico, mientras la ni&#241;a no abandona nunca los auriculares, no escucha ni una palabra de lo que dice su padre, asimismo, Leonardo no registra la indiferencia que genera en su hija. Por el contrario, hay una puesta en escena, casi tierna, donde V&#237;ctor del otro lado del hueco (futura ventana), representa una obra de teatro con m&#250;sica, haciendo uso simplemente de sus manos disfrazadas con restos de alimentos en una simp&#225;tica escenograf&#237;a y coreograf&#237;a, un tanto grotesca, pero llena de imaginaci&#243;n creativa, que deja sonrientes a la ni&#241;a y al p&#250;blico. Especialmente este &#250;ltimo, experimenta una distensi&#243;n en esta carrera por convencer el uno al otro de sus propios intereses. Durante toda la pel&#237;cula se visualiza fuertemente el poder como variable del conflicto, ya que tanto Leonardo como V&#237;ctor utilizan el poder para direccionar, lo m&#225;s r&#225;pidamente posible, el resultado del conflicto favorable a sus propios intereses, uno para resistir con la decisi&#243;n tomada (apertura de la ventana en la medianera) y el otro, por su complejidad de intelectual burgu&#233;s, para convencerlo a trav&#233;s de cualquier m&#233;todo (dentro y fuera de la ley).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_658 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_hombre_2.jpg?1754362420' width='500' height='365' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Es V&#237;ctor el que busca el di&#225;logo, aunque justifica su acci&#243;n basado en fundamentos alejados de la racionalidad, esto es una manera de actuar sin pensar, sin siquiera contemplar la ley, s&#243;lo lo motiva la necesidad personal y dom&#233;stica de tener luz, y desde el sentido com&#250;n da por sentada la aceptaci&#243;n de su vecino. Pero, es en este personaje que uno vislumbra una racionalidad comunicativa, en el sentido que propone Habermas (1998), porque V&#237;ctor va en busca de un entendimiento ling&#252;&#237;stico, asumiendo sin saberlo que comparten un mismo c&#243;digo entre los dos, convencido de que ser&#225; posible llegar a un acuerdo. Habermas (1998) dice:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt; &#8220;&#8230;&lt;i&gt;el concepto de acci&#243;n comunicativa se refiere a la interacci&#243;n de al menos dos sujetos capaces de lenguaje y de acci&#243;n que (ya sea con medios verbales o con medios extra verbales) entablan una relaci&#243;n interpersonal&#8230;El concepto aqu&#237; central, el de interpretaci&#243;n, se refiere primordialmente a la negociaci&#243;n de definiciones de la situaci&#243;n susceptibles de consenso. En este modelo de acci&#243;n el lenguaje ocupa, como veremos, un puesto prominente&lt;/i&gt;&#8230;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si bien el lenguaje tiene un rol central en la b&#250;squeda de consenso como modo de resoluci&#243;n de conflictos, es necesario que los individuos racionales, que inician una acci&#243;n conjunta de di&#225;logo cumplan con lo que se&#241;ala Habermas (1998):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#8230;&lt;i&gt;los participantes en la interacci&#243;n se ponen de acuerdo acerca de la validez que pretenden para sus emisiones o manifestaciones, es decir, que reconocen intersubjetivamente las pretensiones de validez con que se presentan unos frente a otros&lt;/i&gt;. &#8230;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es decir, que entre dos sujetos que pretenden resolver un conflicto existe la necesidad, para que esto sea factible, que se reconozcan como interlocutores v&#225;lidos, como sujetos racionales que act&#250;an de buena fe en busca de una soluci&#243;n al problema. Solo cuando existe una igual consideraci&#243;n para con el otro, uno puede permitir la cr&#237;tica de sus enunciados, pero en este caso esto no sucede. Es Leonardo, quien menosprecia a su vecino, se burla de sus acciones y de sus acercamientos (frente a su esposa, amigos, familia) y, detesta su sola presencia. Adem&#225;s, utiliza permanentemente la mentira como instrumento para quedar bien, para cubrir su cobard&#237;a o para librarse de V&#237;ctor. En este sentido, la mentira hace moralmente inaceptable una racionalidad comunicativa, no pudiendo perder de vista lo se&#241;alado por Habermas (1998) respecto de las pretensiones de validez:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#8230;&lt;i&gt;El hablante pretende, pues, verdad para los enunciados o para las presuposiciones de existencia, rectitud para las acciones leg&#237;timamente reguladas y para el contexto normativo de &#233;stas, y veracidad para la manifestaci&#243;n de sus vivencias subjetivas&lt;/i&gt;&#8230;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por esta misma raz&#243;n, es imposible resolver este conflicto que se va trasformando a lo largo de la pel&#237;cula en un dilema &#233;tico en la mente de los espectadores. Los directores, van mostrando los aspectos comportamentales de los protagonistas poniendo al p&#250;blico en el dilema de tomar una posici&#243;n entre uno u otro de los personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Intuiciones morales y toma de posici&#243;n final&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El desenlace de la pel&#237;cula muestra claramente qui&#233;n es qui&#233;n en la toma de decisi&#243;n ante un hecho tr&#225;gico: el robo. V&#237;ctor demuestra actitud positiva frente a la situaci&#243;n cuando frustra el robo que se comete en la casa de su vecino. Es en esa acci&#243;n cuando lo hieren de muerte, situaci&#243;n que aprovecha Leonardo, qui&#233;n nunca estuvo interesado en V&#237;ctor como persona, para precipitar la resoluci&#243;n del conflicto, dej&#225;ndolo morir. Sin embargo, V&#237;ctor act&#250;a conforme al deber al enfrentar a los ladrones en la casa de su vecino. Seg&#250;n Kant, es un acto moralmente bueno porque se procede seg&#250;n el deber sin inclinaci&#243;n alguna, esto es, en la conciencia moral de V&#237;ctor rige un imperativo categ&#243;rico (no conoce condiciones) que lo lleva a obrar seg&#250;n el principio subjetivo del acto. En cambio, Leonardo decide (con premeditaci&#243;n) no salvar a su vecino porque no le conviene, entonces act&#250;a por inclinaci&#243;n y no por deber.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#250;ltima escena, desgarradora por cierto, termina con el juego que ha llevado al l&#237;mite del espectador, que acorralado no tiene manera de escapar y deber&#225; tomar una posici&#243;n final del tipo: &#191;de qu&#233; lado est&#225;s?. En esta parte asistimos a un despliegue de valores morales como la solidaridad, la valent&#237;a que impulsan a V&#237;ctor a socorrer a sus vecinos. Es casi imposible que el espectador no se sienta identificado con el acto heroico y desinteresado de V&#237;ctor, y repudie internamente la actitud ego&#237;sta, insensible e inhumana de Leonardo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Anteriormente destacamos el capital simb&#243;lico que pose&#237;a Leonardo teniendo en cuenta la propiedad cultural y educativa, sin embargo, Bourdieu (1997) se&#241;ala que el capital simb&#243;lico:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#8230;&lt;i&gt;es cualquier propiedad (cualquier tipo de capital, f&#237;sico, econ&#243;mico, cultural, social) cuando es percibida por agentes sociales cuyas categor&#237;as de percepci&#243;n son de tal naturaleza que les permite conocerla (distinguirla) y reconocerla, conferirle alg&#250;n valor.&lt;/i&gt;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237; hacemos un nuevo an&#225;lisis que nos cambia la mirada sobre V&#237;ctor, otorg&#225;ndole un mayor capital simb&#243;lico, en comparaci&#243;n con su vecino Leonardo que habiendo recibido m&#225;s educaci&#243;n y reconocimiento social, su egocentrismo individualista lo imposibilita a reconocer al otro (V&#237;ctor), como a un ser humano igual que &#233;l, y por eso puede dejarlo morir, bajo su mirada vigilante. Y el espectador aqu&#237;, queda paralizado emocionalmente ante la presencia de semejante acci&#243;n, mientras procesa en su mente, lo que siente con el coraz&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el marco de la &#233;tica kantiana, las acciones del sujeto est&#225;n determinadas por la racionalidad junto con las emociones (amor, odio, orgullo, placer, etc.) que influyen sobre las mismas. Asimismo, Cortina (2010) profundiza esta idea y cierra un c&#237;rculo en la misma l&#237;nea de la &#233;tica deontol&#243;gica kantiana cuando propone la &#233;tica de la raz&#243;n cordial. Esta &#233;tica adem&#225;s de fundamentarse y de dotarse de una herramienta en la b&#250;squeda de la verdad, debe apuntalarse en las razones del coraz&#243;n que son las que nos van a crear un v&#237;nculo imprescindible entre lo que debemos y queremos hacer, un v&#237;nculo en el reconocimiento rec&#237;proco y en la lealtad entre los seres que son fines en s&#237; mismos (Sanch&#233;z Pach&#243;n, 2015). Leonardo instrumentaliza la vida de V&#237;ctor, us&#225;ndola como un medio para obtener un fin, el fin al conflicto. Sus emociones, su sensibilidad, su coraz&#243;n, parecen remontarse a tiempos medievales en que dominaban las ideas aristot&#233;licas. Alli la vida de una persona no val&#237;a nada si pertenec&#237;a a una clase social baja, que al igual que un animal no pose&#237;a alma y por lo tanto pod&#237;a ser esclavizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si reflexionamos sobre los comportamientos antag&#243;nicos de los personajes en &lt;i&gt;El hombre de al lado&lt;/i&gt;, no podemos evitar emitir juicios morales que inevitablemente van asociados con sentimientos. En esta misma direcci&#243;n reflexiva, y en sinton&#237;a con la &#233;tica comunicativa habermessiana, Maturana (1989) se&#241;ala que el surgimiento del lenguaje en la historia evolutiva humana, nace en el &#225;mbito operacional de la aceptaci&#243;n mutua (amor) entre los primates, y lo verdaderamente humano queda fundado constitutivamente con la participaci&#243;n b&#225;sica del emocionar y en particular del amor que da como resultado lo que &#233;l llama &lt;i&gt;el conversar&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_660 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/el_hombre_4.jpg?1754362420' width='500' height='287' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Es interesante tener en cuenta que los realizadores direccionan al p&#250;blico a ocupar el mismo lugar de Leonardo, en cuanto no sabemos nada de V&#237;ctor m&#225;s all&#225; de lo que ve Leonardo. Esta situaci&#243;n hace que el p&#250;blico reflexione acerca de lo que har&#237;a ante la intromisi&#243;n de un/unos extra&#241;os en su apacible y complaciente vida. &#191;El no saber nada del otro, como le ocurre a Leonardo, generar&#237;a temor y ansiedad? Indudablemente que s&#237;, entonces cabe la pregunta: &#191;c&#243;mo buscar la cordialidad para llegar a una &#233;tica de la convivencia?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Cortina (2010), la &#233;tica de la raz&#243;n cordial, ligada a las exigencias de la justicia, se inscribe en el paradigma del &#8220;reconocimiento rec&#237;proco&#8221;, en donde la intersubjetividad humana se salvaguarda de cualquier da&#241;o; pero agrupa igualmente las riquezas de diversas tradiciones &#233;ticas: &#233;tica del discurso, en donde se estiman la competencia comunicativa y la capacidad de estimar valores; la &#233;tica kantiana, de donde se estima el valor de la persona como fin en s&#237; mismo y el sentimiento de humanidad que no es otra cosa que la vivencia del m&#243;vil moral de la compasi&#243;n por el sufrimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En definitiva, para resolver un conflicto entre personas de una misma comunidad, debemos centrarnos en tres conceptos: 1) empat&#237;a que nos define como seres animales sociales, 2) aceptaci&#243;n mutua que nos permite encontrar la posibilidad del lenguaje en un contexto biol&#243;gico-evolutivo y 3) reconocimiento rec&#237;proco, paradigma &#233;tico donde la intersubjetividad humana se salvaguarda de cualquier da&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aguayo P. W. 2011. Rese&#241;a: Cortina Adela. Justicia Cordial. Rev. Idea y Valores. Vol. 60 (147) 235-240.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bourdieu P. 1988. Cosas dichas. Editorial Gedisa. Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bourdieu P. 1997. Razones pr&#225;cticas: sobre la teor&#237;a de la acci&#243;n. Editorial Anagrama. Barcelona, Espa&#241;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cortina A. 2010.Justicia Cordial. Editorial Trotta. Madrid, Espa&#241;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habermas J. 1998. Teor&#237;a de la acci&#243;n comunicativa I: Racionalidad de la acci&#243;n y racionalizaci&#243;n social. Ed. Taurus Humanidades. Espa&#241;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guti&#233;rrez A. 1997. Pierre Bourdieu. Las pr&#225;cticas sociales. Editorial Universitaria Universidad Nacional de Misiones. Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Maturana R. H. 1989. Lenguaje y realidad: origen de lo humano. Revista Colombiana de Psicolog&#237;a. Nos. 5-6: 200-203.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sanch&#233;z Pach&#243;n J. 2015. Adela Cortina: el reto de la &#233;tica cordial. Brocar, 39: 397-422.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barbaro Marcela, 2010. El espectador imaginario. ISSN 2013438X&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dise&#241;ada por el arquitecto suizo Le Corbusier (entre 1949-1953), declarada de inter&#233;s provincial, tur&#237;stico y Monumento Hist&#243;rico Nacional en 1987. Actualmente es sede del Colegio de Arquitectos de La Plata.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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