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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Traumatic Flights, Imaginary Fathers and Neurotic Bourgeoisie</title>
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		<dc:date>2018-05-13T23:06:10Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fr&#233;d&#233;ric Conrod</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dami&#225;n Szifr&#243;n's blockbuster Wild Tales came to the box office as a landmark in Argentinian cinema, not only because it reveals a deep gaze on the aggressive nature of a culture that self-repressed its traumas, but also because every Western culture can contemplate ethically its own scars in this collection of anecdotic tales. Only the fact that Spanish director Pedro Almod&#243;var would want to produce the work of his young Argentinian counterpart says a lot about the necessity to utilize cinema as a chock therapy where the audience confronts its own wild and primitive nature (The Freudian Id), hidden in its deep interior through centuries of accumulated repression. This article focuses on the figure of the imaginary father, as defined by French analyst Jacques Lacan, in order to explore how the chapters of the film form of chain that presents cultural traumas, historical and individual causes, as well as the neurosis surrounding the Argentinian bourgeoisie, usual ruler of social behavior in the majority of Western societies. In line with the recent work of Slovenian philosopher Slavoj &#381;i&#382;ek, this research will observe how each chapter of Wild Tales decomposes the ethical symptoms of a society that is aware of its neurotic behaviors to the point that it acknowledges that comic explosions of its wild sides is the most efficient therapy that cinema can offer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Szifr&#243;n | Wild Tales | Lacan | &#381;i&#382;ek | Imaginary Father | Argentina&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Profesor de Literatura Comparada Florida Atlantic University&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Vuelos-traumaticos-padres-imaginarios-y-burguesia-neurotica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Vuelos traum&#225;ticos, padres imaginarios y burgues&#237;a neur&#243;tica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Vuelos traum&#225;ticos, padres imaginarios y burgues&#237;a neur&#243;tica</title>
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		<dc:date>2018-05-09T00:33:56Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fr&#233;d&#233;ric Conrod</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; de Dami&#225;n Szifr&#243;n ha marcado la historia del cine argentino desde el d&#237;a de su estreno, y no s&#243;lo porque ofrece una mirada &#237;ntima hacia un fondo agresivo de una cultura que auto-reprimi&#243; sus traumas sino tambi&#233;n porque todas las culturas occidentales encuentran en esta colecci&#243;n de relatos anecd&#243;ticos un reflejo &#233;tico de sus propias heridas. El hecho de que el director espa&#241;ol Pedro Almod&#243;var quisiera producir la obra del joven argentino habla mucho sobre la necesidad de usar el s&#233;ptimo arte como terapia de choque donde el p&#250;blico se enfrenta con su naturaleza salvaje y primitiva (el Id freudiano), escondida en su profundo interior por siglos de represi&#243;n acumulada. Este art&#237;culo se concentra en la figura del &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt;, definida por el psicoanalista franc&#233;s Jacques Lacan, para explorar c&#243;mo se encadenan los cap&#237;tulos de la pel&#237;cula en su af&#225;n de presentar los traumas culturales, sus causas hist&#243;ricas e individuales, y la neurosis que se concentra alrededor de la clase burguesa que determina en Argentina &#8211; como en la mayor&#237;a del Occidente &#8211; el comportamiento social. Asimismo, y siguiendo el pensamiento te&#243;rico del fil&#243;sofo esloveno Slavoj &#381;i&#382;ek, se observar&#225; c&#243;mo en cada corto que compone &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; se descomponen los s&#237;ntomas &#233;ticos de una sociedad consciente de sus comportamientos neur&#243;ticos hasta reconocer que la explosi&#243;n c&#243;mica de sus lados salvajes es la terapia m&#225;s eficaz que le pueda ofrecer el cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; Szifr&#243;n | &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; | Lacan | &#381;i&#382;ek | Padre Imaginario | Argentina&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Traumatic-Flights-Imaginary-Fathers-and-Neurotic-Bourgeoisie' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Profesor de Literatura Comparada&lt;br class='autobr' /&gt;
Florida Atlantic University&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En la explosiva pel&#237;cula del argentino Dami&#225;n Szifr&#243;n, &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; (2014), se descubren unos personajes enredados en situaciones que examinan la experiencia humana bajo una clara confusi&#243;n &#233;tica e ideol&#243;gica. Lo cual es inevitable dentro del mensaje de alarma social que quiere mandar esta obra: la sociedad argentina se vuelve primitiva, definitivamente, como &#250;nica salida de sus traumas y su neurosis. Siguiendo el modelo narrativo medieval del &lt;i&gt;Pentamerone&lt;/i&gt; italiano, el filme empieza con un corto introductorio seguido por cinco cortos m&#225;s largos en forma de cap&#237;tulos independientes. Cada uno de ellos se dedica a llevar el humor negro argentino a sus extremos, desde la Argentina rural a la urbana, desde la clase obrera a la alta burgues&#237;a. Con 449.292 espectadores es a la fecha el filme argentino m&#225;s visto en la historia durante su primer fin de semana de exhibici&#243;n. Tambi&#233;n se convirti&#243; en la pel&#237;cula m&#225;s taquillera de la historia del cine argentino, al haber alcanzado 3,5 millones de espectadores s&#243;lo en Argentina. Pero siendo Argentina el pa&#237;s latinoamericano que m&#225;s largometrajes produce, no es sorprendente que su &#233;xito haya traspasado sus fronteras inmediatamente, y que &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; se haya beneficiado de &#8220;su tradici&#243;n f&#237;lmica de d&#233;cadas, presente en el imaginario del p&#250;blico latinoamericano&#8221; (Gonz&#225;lez 16).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con raz&#243;n, los relatos no parecen tener mucho que los vincula fuera de la p&#233;rdida de control total que sugiere el adjetivo &lt;i&gt;salvaje&lt;/i&gt;. Pero no se trata precisamente del &lt;i&gt;noble sauvage&lt;/i&gt; de Jean-Jacques Rousseau, sino del puro Id freudiano que se vuelve b&#225;rbaro, en un pa&#237;s que tanto alaba el psicoan&#225;lisis y percibe la existencia con t&#233;rminos derivados de Freud y Lacan. Todos los personajes, de hecho, parecen querer luchar contra una ideolog&#237;a opresora y limitante que parte del Ego. La represi&#243;n surge en estos relatos de casos ordinarios desde un c&#243;digo de comportamiento social que engendra el conflicto interior entre Id y Ego en los personajes. Todo es un dilema existencial(ista) que deriva de situaciones absurdas e irracionales. En cada uno de estos cap&#237;tulos desconectados, pero con sentido, los personajes arquet&#237;picos pueden decidir mantenerse en el sistema que controla sus acciones, o rechazar ese sistema con su ideolog&#237;a de control. La decisi&#243;n &#233;tica viene en el momento que se enfrenta el personaje con el dilema emocional dentro de su relato. Aunque cada dilema ideol&#243;gico es espec&#237;fico y particular, todos mantienen una estructura en com&#250;n: la del l&#237;mite al cual llega el personaje central cuando deja de aceptar que lo/la controlen y, en retorno, quiere expresar su primitividad emocional de una forma que va en contra del orden social establecido con sus reglas de comportamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el primer relato, &#8220;Pasternak,&#8221; un hombre cuya cara nunca se revela decide reunir a todos sus enemigos en un mismo avi&#243;n que pilota, y decide estrellar el avi&#243;n contra sus padres que leen tranquilamente al lado de su piscina. En &#8220;Las Ratas,&#8221; una cocinera decide matar salvajemente a un hombre para vengar el trato a la mesera. En &#8220;El m&#225;s fuerte,&#8221; dos hombres deciden expresar la furia primitiva que sienten por un simple conflicto de conductores. En &#8220;Bombita,&#8221; un hombre, harto de la burocracia automoviliaria, decide poner una bomba en el auto que le van a remolcar. En &#8220;La Propuesta,&#8221; de forma m&#225;s problem&#225;tica, se observa un dilema en el cual un padre de la alta burgues&#237;a decide pagar a su empleado de clase ind&#237;gena para que se declare culpable de un crimen que cometi&#243; su hijo. Finalmente, en &#8220;Hasta que la muerte nos separe,&#8221; la novia de la boda, en vez de mantener la postura que exige su posici&#243;n central, cae en un ataque de nervios al enterarse que su nuevo esposo la enga&#241;&#243; con una colega de oficina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo crucial es siempre la decisi&#243;n &#233;tica que toman estos personajes, c&#243;mo deciden actuar de una forma anormal o socialmente inaceptable. El fil&#243;sofo esloveno Slavoj &#381;i&#382;ek menciona en &#8220;Tolerance as an Ideological Category&#8221; que &#8220;a choice is always a meta-choice, a choice of the modality of the choice itself; it is only the woman who does not choose to wear a veil who effectively chooses a choice&#8221; (663). Igual que esta mujer hipot&#233;tica que decide ir en contra de alg&#250;n c&#243;digo moral por rechazar el velo, los personajes de &lt;i&gt;Relatos salvajes&lt;/i&gt; deciden romper con las acciones morales y socialmente aceptables. En esta pel&#237;cula vemos arquetipos argentinos decidiendo, rozando en el proceso con la caricatura, luchando en contra de las ideolog&#237;as de control del pueblo. El problema en vez, se encuentra en la causa, o mejor dicho, el origen de estas ideolog&#237;as, que da forma social a un problema psicol&#243;gico personal que exige decisi&#243;n vital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las decisiones &#233;ticas que condicionan el comportamiento social esperado suelen basarse en el miedo psicol&#243;gico a un &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt; castigador. En cada relato, se llega al momento del enfrentamiento del personaje con este &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt;, el mismo padre que amenaza al individuo con alg&#250;n castigo. El patr&#243;n que se observa, de relato en relato, no solo es la respuesta a la situaci&#243;n cr&#237;tica en la cual se encuentra el personaje, sino tambi&#233;n su decisi&#243;n de dejar de temer al padre imaginario. En este momento de realizaci&#243;n personal, el/la protagonista prefiere satisfacer sus necesidades emocionales y purgar sentimientos reprimidos demasiadas veces en el pasado. Asimismo, lo que la audiencia ve, en estos momentos de decisi&#243;n, son varios instantes de catarsis extrema para los personajes, que en torno ofrecen un tipo de catarsis indirecto a un p&#250;blico familiarizado con el temor a un padre imaginario. Como lo describe Adr&#237;an Ferrero, &#8220;la pel&#237;cula se vuelve un espejo en cuya especularidad logramos reconocer algunos de nuestros miedos, fantasmas y experiencias temidas&#8221; (369). Considerando este miedo social fundamental como condici&#243;n psicol&#243;gica central en la pel&#237;cula, este art&#237;culo propone una aproximaci&#243;n tr&#237;ptica que permite encajar este concepto de &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt; dentro de una complejidad argentina que tambi&#233;n involucre el trauma y la neurosis, ambos directamente conectados con la figura paternal que se sale de lo Simb&#243;lico para operar dentro de lo Imaginario, el espacio donde se rompen todas las leyes y ense&#241;an su car&#225;cter arbitrario en el proceso de destrucci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1. Vuelos Traum&#225;ticos y la Pista Almodovariana.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Espa&#241;a y Argentina tienen experiencias traum&#225;ticas parecidas, &lt;i&gt;ergo&lt;/i&gt; comportamientos &#233;ticos y neur&#243;ticos especulares. En este sentido, Dami&#225;n Szifr&#243;n puede estarle agradecido al director espa&#241;ol Pedro &#8236;Almod&#243;var y a El Deseo, S.A. por producir &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt;. Es obvio que Almod&#243;var es un aficionado del cine argentino y del humor negro, y su conexi&#243;n es visible por las varias colaboraciones que ha tenido dirigiendo actores argentinos como Cecilia Roth o Dar&#237;o Grandinetti. &#201;ste &#250;ltimo, de hecho, es el personaje central de &#8220;Pasternak&#8221;, el primer relato. Tambi&#233;n queda claro que Almod&#243;var anticip&#243; el &#233;xito de la pel&#237;cula al leer el gui&#243;n y quiso contribuir tanto a nivel econ&#243;mico como ideol&#243;gico.&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236; El espa&#241;ol detecta en el proyecto del argentino una terapia de choque medio c&#243;mica para un p&#250;blico angustiado, con la paciencia muy limitada, y ya no al borde de un ataque de nervios, sino en pleno ataque. En este sentido &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; sigue de cerca los pasos de &lt;i&gt;Los amantes pasajeros&lt;/i&gt; (2013), pen&#250;ltima obra de Alm&#243;dovar a la fecha: los pasajeros no se encuentran en la cabina por casualidad completa y tienen unas conexiones inesperadas; pol&#237;ticas y sexuales en la pel&#237;cula espa&#241;ola, c&#243;smicas y orquestadas en la pel&#237;cula argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con unas econom&#237;as que no parecen despegar nunca, la met&#225;fora del vuelo como reflejo de las sociedades espa&#241;olas y argentinas cuyos miembros se encuentran encerrados en un mismo espacio, apunta a un miedo que muchos comparten: que el avi&#243;n, como la sociedad, termine estrell&#225;ndose, ya sea por culpa del mal tiempo o debido a un error t&#233;cnico o, como vemos en el primer corto de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt;, por un &#034;atentado-suicidio&#034; del piloto.&#8236; Son los nervios y la poca paciencia que llevan al individuo a buscar una resoluci&#243;n de su trauma en conductas violentas inspiradas por un retorno a su estado salvaje, dejando riendas sueltas al Id freudiano. La ruptura con las reglas sociales de comportamiento es un rechazo total del Orden Simb&#243;lico que encarna la figura del padre seg&#250;n el psicoan&#225;lisis Lacaniano que una gran parte de la cultura argentina conoce y practica. Se borran las fronteras entonces entre la casualidad y lo concertado para demostrar con ojo pos-moderno que la conducta violenta puede convertirse en un espect&#225;culo hasta c&#243;mico, mientras se explicita la conexi&#243;n entre dicha conducta y el trauma de donde origina. En definitiva, el p&#250;blico de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; se sentir&#225; obligado a burlarse de su propia consumici&#243;n de psicoan&#225;lisis. La intervenci&#243;n in&#250;til del psic&#243;logo de Pasternak que golpea la puerta de la cabina en un &#250;ltimo intento de hacer entrar en raz&#243;n al suicida ilustra la propia ineficacia del argumento Lacaniano a salvar a todo un grupo representativo y emblem&#225;tico de la sociedad argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta situaci&#243;n absurda del corto inicial no es s&#243;lo producto de la fantas&#237;a de un joven director, sino que tambi&#233;n se averigua, se refleja, se observa, y se intuye en una realidad de hiper-mediatizaci&#243;n del tr&#225;fico a&#233;reo, donde el trauma individual y el colectivo se acaban confundiendo. Dio la gran casualidad que el corto introductorio de Relatos Salvajes tuviera resonancia premonitoria del estrello del aparato de Germanwings entre Barcelona y Dusseldorf ocurrido en marzo del 2015, otra p&#233;rdida de paciencia y ataque de nervios de un piloto visiblemente incapaz de resolver su condici&#243;n de traumatizado. En algunos pa&#237;ses europeos, como en Inglaterra, la pel&#237;cula se estren&#243; unos d&#237;as despu&#233;s del evento, lo cual cre&#243; pol&#233;mica &#233;tica acerca de &#8212;y hasta publicidad para&#8212; la pel&#237;cula argentina.&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La experiencia traum&#225;tica del vuelo, su representaci&#243;n en estas dos instancias cinematogr&#225;ficas recientes, tanto como la visi&#243;n de la responsabilidad humana en los traumas ocasionados que comparten ambas, nos demuestra que solo el enfrentamiento de lo c&#243;mico con lo tr&#225;gico, y viceversa, puede llevar al p&#250;blico a entrar en un proceso terap&#233;utico, aunque no fuese en ning&#250;n momento la intenci&#243;n del director tener una sincronizaci&#243;n tan evidente con una noticia planetaria. Y bien sabemos que la terapia psicoanal&#237;tica es una pr&#225;ctica muy com&#250;n en Argentina, tanto como bailar el tango o leer las cartas del tarot. Existe una voluntad cultural y hasta nacional de coincidir con la realidad a trav&#233;s de estos modos, dentro de varios m&#225;s. Como lo dice la maestra de colegio de Pasternak a los dem&#225;s pasajeros: &#8220;Ac&#225; hay conexiones c&#243;smicas&#8230;&#8221; (di&#225;logo, figura 1), rechazando la posibilidad de que sea mera casualidad. En este sentido, la pel&#237;cula de Szifr&#243;n es un producto art&#237;stico que se auto-define con voluntad de curar al p&#250;blico de sus traumas colectivos e individuales, con la misma iron&#237;a tr&#225;gica y aleatoria que puede tener el tango, o las premoniciones del tarot, que hace que la cultura argentina es una de las pocas que sabe reconciliar y unir lo esot&#233;rico con lo cient&#237;fico, y ver &#8220;conexiones c&#243;smicas&#8221; en la vida cotidiana.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_707 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/rsalvajes1.jpg?1754362451' width='500' height='334' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Figura 1&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco es ninguna casualidad que Pedro Almod&#243;var siempre haya admirado esta capacidad que tienen los argentinos de convertir lo tr&#225;gico en c&#243;mico, y viceversa, un arte no tan identificable en la cultura espa&#241;ola. Recordemos, por ejemplo, el enigm&#225;tico personaje de Lola en &lt;i&gt;Todo sobre mi madre&lt;/i&gt; (1999), un travest&#237; argentino que dej&#243; embarazada a dos mujeres, Manuela y Rosa, una argentina y otra espa&#241;ola, que se acaban juntando por compartir experiencias traum&#225;ticas semejantes. S&#237;, en este sentido, Almod&#243;var parece acercarse a una nueva fuente de inspiraci&#243;n con la producci&#243;n de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt;, pero en terreno conocido. Una vez m&#225;s, la carrera de productor de Almod&#243;var se destaca por su atracci&#243;n al cine que incomoda y que violenta, desde el romanticismo lun&#225;tico de &lt;i&gt;My life without me&lt;/i&gt;, el mundo de fantas&#237;a de Guillermo del Toro o la de Cobrador (&lt;i&gt;In God We Trust&lt;/i&gt;). Sin embargo, cabe destacar tambi&#233;n que el tema de la p&#233;rdida de control &#233;tico presente en &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; cruza la obra entera de Pedro Almod&#243;var, desde &lt;i&gt;Mujeres al borde de un ataque de nervios&lt;/i&gt;, pasando por &lt;i&gt;&#193;tame, Tacones Lejanos, Carne Tr&#233;mula&lt;/i&gt; y, sobre todo, &lt;i&gt;La mala educaci&#243;n&lt;/i&gt;, pel&#237;cula en la cual ya se proyecta de forma meta-cinematogr&#225;fica la histeria de &lt;i&gt;Los amantes pasajeros&lt;/i&gt;. Le fascina la histeria individual que se condiciona en la colectiva: en este aspecto, Argentina y Espa&#241;a tienen mucho que aportarse en el proceso terap&#233;utico que requiere el trauma causado por a&#241;os de dictaduras respectivas. Ambas tuvieron que tener, en este sentido, mucha paciencia en su sanaci&#243;n &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El formato de la pel&#237;cula argentina es a la vez tradicional e innovador. El corto introductorio de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; dura apenas siete minutos, pero afina todos los instrumentos c&#243;micos que se van a usar luego en la pel&#237;cula. Sin embargo, en el corto de Dami&#225;n Szifr&#243;n, el director de la pel&#237;cula, el tema de la venganza va muy orientado a los actores de la vida de uno, que pusieron obst&#225;culos y frustraciones, que acabaron junt&#225;ndose para mantener una condici&#243;n traum&#225;tica. El piloto, cuya cara no se ve en el corto, es un m&#250;sico frustrado que acaba juntando de forma sinf&#243;nica a todos los que originaron el rechazo, el trauma y el bloqueo desde su ni&#241;ez, incluyendo al in&#250;til psic&#243;logo que no fue capaz de curarlo. Sabemos muy bien lo que los m&#250;sicos frustrados que no entran en los conservatorios son capaces de hacer: Adolf Hitler es el ejemplo m&#225;s claro que nos ha dejado la historia. Al ser rechazado del conservatorio de Viena, se meti&#243; directamente al ej&#233;rcito y la pol&#237;tica. Tal vez sea que Szifr&#243;n parta del caso del F&#252;rher para construir su argumento con el caso ficticio de Gabriel Pasternak, mezcla de arc&#225;ngel y de inmigraci&#243;n rusa a la Argentina. El nombre de Pasternak tambi&#233;n est&#225; asociado, obviamente, a Boris Pasternak, el premio nobel de literatura ruso autor del &lt;i&gt;Doctor Zhivago&lt;/i&gt;, que comparte con Hitler el haber sido rechazado de la academia de m&#250;sica (en su caso la de Mosc&#250;), y coleccion&#243; frustraciones a lo largo de su vida, entre otras amorosas. Es interesante notar tambi&#233;n que Boris Pasternak muri&#243; en un accidente de avi&#243;n mientras manten&#237;a una relaci&#243;n con una mujer uruguaya.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se puede constatar r&#225;pidamente en el corto, no s&#243;lo reuni&#243; el piloto Pasternak a todas las personas que le pusieron obst&#225;culos y que hicieron que su situaci&#243;n traum&#225;tica inicial fuera en crescendo, sino que tambi&#233;n les puso en orden cronol&#243;gico dentro de la cabina de pasajeros: el compa&#241;ero de clase que le pegaba en el colegio, la profesora que le hizo repetir el curso, est&#225;n por delante. La ex novia modelo y el profesor de m&#250;sica que inician la conversaci&#243;n y que provocan la toma de conciencia que este viaje no es un concurso de casualidad, est&#225;n sentados en el centro de la cabina que representa el primer gran doble fracaso de la vida de adulto de Pasternak. La otra mitad del avi&#243;n est&#225; llena de personajes que siguieron alimentando la neurosis y la depresi&#243;n de la &#8220;pobre criatura&#8221; Gabriel Pasternak que termina cometiendo un acto de auto-terrorismo. Al igual que &lt;i&gt;Los amantes pasajeros&lt;/i&gt; de Pedro Almod&#243;var, este corto de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; ordena a los pasajeros seg&#250;n una met&#225;fora que refleja la cronolog&#237;a neur&#243;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como lo se&#241;ala Slavoj &#381;i&#382;ek en el 2012 en su documental &lt;i&gt;The Pervert's Guide to Ideology&lt;/i&gt; y en un libro titulado &lt;i&gt;Living the End Times&lt;/i&gt;, este g&#233;nero de cine viene, en la realidad capitalista, a revelar antagonismos escondidos o contenidos, o bien destapando una ideolog&#237;a opresora, o bien denunciando un falso mensaje de universalidad. El fil&#243;sofo esloveno subraya al respecto que&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;[t]he standard complaint about how global capitalism corrodes and destroys particular lifeworlds should be countered by the claim that such lifeworlds are invariably based on some form of domination and oppression, that to a greater or lesser extent they conceal hidden antagonisms, and that any emerging emancipatory universality therein is the universality of those who have no &#8216;proper place' within their particular world, a universality that forms the lateral link between the excluded in each lifeworld&#8221; (&lt;i&gt;Living&lt;/i&gt; 286)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El capitalismo, siendo adem&#225;s un sistema obsesionado con la prevenci&#243;n, no resulta extra&#241;o entonces que las ideolog&#237;as que se van reflejando en el s&#233;ptimo arte contengan e inyecten una dosis de choque preventivo que se base en protagonizar personajes 'que no tienen su propio lugar'. Entramos entonces en la era de la terapia de choque, donde el cine ofrece sus premoniciones sobre eventos que se ir&#225;n confirmando en la realidad. Siguiendo los pasos de &#381;i&#382;ek y llev&#225;ndolos a la esfera del cine argentino, Joanna Page a&#241;ade que es necesario concebir &#8220;the role of Argentine cinema within the national imaginary, in an era in which culture and politics are becoming increasingly difficult to distinguish&#8221; (7). La representaci&#243;n c&#243;mica del vuelo no s&#243;lo sirve de terapia de choque sino tambi&#233;n de cr&#237;tica del sistema capitalista que, al igual que el Pasternak de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt;, orquestra su propio suicidio, llev&#225;ndose a la vez a una muestra de la sociedad por marcar la culpabilidad y complicidad de todos los actores que componen este aparato ideol&#243;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, tanto &lt;i&gt;Los amantes pasajeros&lt;/i&gt; de Almod&#243;var como &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; son muestras culturales de un humor que tiende a seguir despegando en las culturas hispanas de la &#250;ltima d&#233;cada, para apartarse a la vez del humor global concebido y promocionado por EEUU y Hollywood. Prefieren buscar una vuelta al origen primitivo y presentar una dimensi&#243;n psicoanal&#237;tica intra-cultural sobre la cuesti&#243;n del trauma y de su resoluci&#243;n. El poco &#233;xito o las controversias que se identifican a la recepci&#243;n de estos productos cinematogr&#225;ficos en los pa&#237;ses anglo-sajones subrayan tambi&#233;n que la terapia de choque ya no se percibe como fen&#243;meno global. Sin embargo, Adr&#237;an Ferrero avanza en la idea de que Szifr&#243;n logra internacionalizar la psicolog&#237;a argentina con &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; (370). A la vez, tanto Almod&#243;var como Szifr&#243;n tienen en com&#250;n su pertenencia a unas generaciones que tuvieron que desarrollarse en una realidad pos-dictatorial en la cual fueron v&#237;ctimas del trauma creado por unas figuras paternales, al crecer en la represi&#243;n dictada por un Orden Simb&#243;lico revocado. No nos parecer&#225; nada extra&#241;o, por lo tanto, que el avi&#243;n de Pasternak se estrelle sobre su propio padre, la causa y el origen del proceso traum&#225;tico, y que el atentado combinado con suicidio sea a la vez un parricidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, el corte inicial de la pel&#237;cula argentina ofrece la llave de ambas pel&#237;culas, y tal vez del origen mismo del trauma hispano dentro de una perspectiva global: el estar encerrado en una cabina y enfrentado a una constante tensi&#243;n entre el condicionamiento cultural (y paternal) y las frustraciones que salieron de querer escapar de ello, seguido por la imposibilidad de hacerlo. El parricidio es su &#250;nica salida. &#191;Y a qui&#233;n le va a asustar matar al padre en un pa&#237;s donde el padre ha matado a tantos de sus hijos?&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;&#8236;	&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;2. El Padre Imaginario y la Vuelta a lo Salvaje del Id.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Padre Imaginario es, seg&#250;n Lacan, el padre de la prohibici&#243;n que genera la neurosis social. A su alrededor, el sujeto construye sus fantas&#237;as que van convirti&#233;ndose en leyes de sociedad. Es responsable por la represi&#243;n y la frustraci&#243;n que nos pueden conducir a comportamientos extremos que equivalen a un parricidio simb&#243;lico. Dentro del contexto argentino, &#8220;no solo es el retorno de lo reprimido del trauma del asesinato del primer padre en lo inconsciente colectivo, sino que adem&#225;s es el evento que posibilita el nacimiento de una nueva cultura&#8221; (Sorbille 25).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final de &#8220;Pasternak&#8221; el avi&#243;n se estrella sobre el padre, y empiezan a desfilar inmediatamente los cr&#233;ditos de apertura donde se yuxtaponen fotos de animales con nombres de actores, todos muestras significativas de esa nueva cultura. Junto al nombre Julieta Zylberberg, la actriz que interpreta el papel de la moza en el siguiente cortometraje titulado &#8220;Las Ratas&#8221;, vemos la imagen de un cordero. Ya en estos cr&#233;ditos se caracteriza de forma inconsciente a la moza como personaje inocente que tendr&#225; que ser sacrificada por la redenci&#243;n social de los dem&#225;s. El mismo proceso ocurre con Rita Cortese, quien interpreta el papel de la cocinera, y a quien se le vincula con un gorila, mezcla salvaje de lo agresivo con lo protector. Estas im&#225;genes subliminales y animal&#237;sticas ofrecen un marco de un personaje joven e inocente apoyado por un personaje protector femenino pero paternal, y potencialmente agresivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es extra&#241;o por lo tanto que empiece la secuencia con una vista de falacia pat&#233;tica, durante una agresiva tormenta, con un plano picado que proyecta m&#225;s de la mitad de las letras de un cartel que dice &#8220;RESTAURANTE&#8221;, indicando un rutero t&#237;pico, lugar de refugio y de protecci&#243;n. Se han apagado las luces, y aunque claramente est&#225; abierto el restaurante, parece casi abandonado. Las otras luces del lugar no hacen m&#225;s que aludir a la posibilidad de gente adentro, ya hecho que no cierra el negocio, y la falta de autos o de cualquier movimiento humano o social solo aumenta este sentido de exterioridad y aislamiento. Est&#225; claro que este restaurante no se encuentra en pleno Buenos Aires, ni en otro centro urbano, sino m&#225;s bien en una arteria de circulaci&#243;n interurbana. Como para reforzar la idea de no estar en la ciudad, entra una camioneta, veh&#237;culo estereot&#237;picamente asociado con el mundo rural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Continuando con las caracterizaciones y contextualizaciones del cortometraje, aparece una moza y el &#250;nico cliente del restaurante, cuyas primeras palabras insultan en forma de broma a la moza. La forma de vestir del hombre, que pronto se conocer&#225; bajo el nombre de Cuenca, es t&#237;pica del contexto rural. Se quita su chaqueta para revelar una camiseta de botones con mangas largas, un chaleco, y un pa&#241;uelo de estilo gaucho. S&#243;lo le falta el simb&#243;lico gorro para completar su asociaci&#243;n con la Argentina del exterior. En este sentido, este personaje toma el relevo del arquetipo de la masculinidad rural y salvaje que se observar&#225; en el cap&#237;tulo posterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuenca es un mafioso que, por rematar la casa de la moza y su familia, llev&#243; al padre de la moza al suicidio antes de acosar a la madre, reflejando el proceso del &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt; lacaniano. Desde que su madre y ella tuvieron que huir del pueblo, la joven le tiene a Cuenca un rencor descontrolado que comunica a su compa&#241;era: &#8220;&#191;Sab&#233;s cu&#225;ntas veces so&#241;&#233; con tenerlo as&#237;, delante de m&#237;? Yo algo le voy a decir&#8221; (di&#225;logo, figura 2). En un principio, su necesidad dictada por el Ego es de comunicarle su sufrimiento para resolver su trauma, y no de vengarse. La moza es de la generaci&#243;n siguiente a la de la cocinera y la de Cuenca, lo cual destaca que era inocente cuando toda la Argentina vivi&#243; un periodo extremadamente violento. En contraste, ella creci&#243; en una sociedad que enfatiz&#243; la necesidad de resolver las tensiones con el di&#225;logo constructivo basado en la psicolog&#237;a de masas consumida en el pa&#237;s para resolver los traumas nacionales e individuales.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_708 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/rsalvajes2.jpg?1754362451' width='500' height='302' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Figura 2&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cocinera-gorila adopta al rev&#233;s un discurso m&#225;s violento. Le responde a la moza: &#8220;&#191;Por culpa de ese tipo se suicid&#243; tu pap&#225; y lo &#250;nico que se te ocurre es insultarlo? &#191;Por qu&#233; no le ponemos veneno para ratas en la comida?&#8221; (di&#225;logo, figura 2). Estas palabras se escuchan sin que se vea a la cocinera directamente, como si fuera voz de consciencia. Se asombra la moza, y la c&#225;mara gira hacia la cocinera que pronunci&#243; esta sentencia de muerte. Se divide claramente el espacio del restaurante en esta toma, simbolizando el dilema ps&#237;quico de la moza. El comedor del restaurante, donde la moza se enfrenta con Cuenca, representa claramente su ego. La cocina representa en torno su Id y ganas de venganza violenta, contra el cual intenta luchar. Como en un cuento arquet&#237;pico, la moza se identifica con el cordero inocente, Cuenca con el granjero malo que rompe la armon&#237;a al llevar la familia al matadero, y la cocinera con la bruja que sugiere un restablecimiento de la armon&#237;a a trav&#233;s de la violencia, seg&#250;n lo dicta el Id. Cuenca no solo es un mafioso que afect&#243; la vida de esta chica, sino que tambi&#233;n es una persona poderosa cuya influencia es m&#225;s peligrosa que sus acciones. La misma cocinera sugiere que vale la pena matar al hijo de Cuenca tambi&#233;n, porque &#8220;va a crecer. Tal palo tal astilla&#8221; (di&#225;logo). Los abusos de parte del padre se pueden continuar por parte del hijo, quien corre el riesgo en torno de reproducir el patr&#243;n del padre imaginario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se complica a&#250;n m&#225;s cuando la cocinera envenena el plato de comida, es decir, cuando el Id act&#250;a de tal forma que el Ego se queda inconsciente de la acci&#243;n del Id. El Ego le comanda que no deber&#237;a envenenar por miedo de ir a la c&#225;rcel, una amenazante herramienta de control. El Ego no puede ni quiere rebelarse en contra del padre real que representa Cuenca, por miedo al castigo del padre imaginario, un castigo que se manifiesta a trav&#233;s de la polic&#237;a. En torno, al Id no le importa la c&#225;rcel, y hasta habla de la c&#225;rcel como un lugar que no es tan malo, ya que se recibe comida gratuita y no hay que pagar alquiler. La cocinera ve que el posible castigo es menor que el beneficio del acto violento rebelde. &#381;i&#382;ek busca entender &#8220;la oposici&#243;n a toda forma de violencia&#8221; (algo que demuestra la moza), y presenta unas preguntas importantes:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#191;No hay algo sospechoso, sin duda sintom&#225;tico, en este enfoque &#250;nico centrado en la violencia subjetiva (la violencia de los agentes sociales, de los individuos malvados, de los aparatos disciplinados de represi&#243;n o de las multitudes fan&#225;ticas)? &#191;No es un intento a la desesperada de distraer nuestra atenci&#243;n del aut&#233;ntico problema, tapando otras formas de violencia y, por tanto, participando activamente en ellas? (&lt;i&gt;Sobre la violencia&lt;/i&gt; 21).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Mientras la moza se enfoca en lo espec&#237;fico de los actos de Cuenca y el acto de la cocinera, la cocinera ve el peligro en macro, y la verdadera amenaza de un mundo que no castig&#243; a Cuenca, cuyas acciones llevaron a su padre a cometer suicidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El fin del cortometraje, contiene mucho simbolismo psico-social. La moza, tratando de convencer a Cuenca que no coma m&#225;s, le retira las papas fritas, a lo cual &#233;l responde con furia y violencia, hasta que salga la cocinera a defender a la moza y matarlo. A nivel aleg&#243;rico, en vez, vemos el Ego que, con una peque&#241;a agresi&#243;n, busca ayudar al poder hegem&#243;nico y su ideolog&#237;a, los cuales reaccionan de forma castigadora por la agresi&#243;n del Ego sujeto, y en fin, sale una defensa del Id en un momento de pura violencia. Es una rebeld&#237;a forzada por la crueldad del grupo poderoso. En fin, el Ego no tiene ninguna culpa, y llevan a la c&#225;rcel el Id, quien todav&#237;a tiene que ser castigado, pero posiblemente ha liberado el Ego de la &#233;tica dictada por la hegemon&#237;a opresora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s el cap&#237;tulo m&#225;s gr&#225;fico de la pel&#237;cula de Szifr&#243;n sea &#8220;El m&#225;s fuerte&#8221;, donde vemos una pelea a muerte de dos conductores que representan los extremos de la sociedad argentina. Siguiendo con el hilo que parece reunir los relatos por el tema de la venganza, se abre esta parte con una parodia de anuncio de coche: Leonardo Sbaraglia interpreta un hombre de negocios conduciendo un Audi de &#250;ltima generaci&#243;n, como fondo m&#250;sica de piano enfatizando el car&#225;cter peque&#241;o burgu&#233;s del personaje. Lanzado por una carretera desierta de la provincia de Salta, esta apertura reproduce toda la din&#225;mica de marketing del autom&#243;vil y se centra en la potencia del veh&#237;culo, potencia en la cual se refleja su conductor al considerarla extensi&#243;n de su propia potencia masculina. Como lo se&#241;ala en &lt;i&gt;Sobre la violencia&lt;/i&gt; (2009) al hablar de estas percepciones equivocadas: &#8220;La experiencia que tenemos de nuestras vidas desde nuestro interior, la historia que nos narramos acerca de nosotros mismos para poder dar cuenta de lo que hacemos, es fundamentalmente una mentira. La verdad est&#225; fuera, en lo que hacemos&#8221; (64). El personaje gen&#233;rico y sin nombre que encarna Leonardo Sbaraglia narra una historia en la cual se percibe como hombre varonil y fuerte, hasta que su verdad aparezca de forma brutal en su enfrentamiento con un conductor de zona rural, con autom&#243;vil usado y t&#237;pico de la vida del interior argentino, donde el veh&#237;culo no es s&#237;mbolo de fuerza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El c&#237;rculo de violencia empieza por una diferencia de velocidad y la voluntad del burgu&#233;s de doblar el veh&#237;culo lento del hombre rural. En el primer enfrentamiento con el campesino, el hombre urbano se permite responder a su oponente con insultos propios del argentino que disminuyen la virilidad del pseudo-gaucho, y lo acompa&#241;a de un dedo mayor (Figura 3) que tambi&#233;n evoca la potencia sexual superior del conductor, una violencia verbal y gestual t&#237;pica de los episodios de &lt;i&gt;road rage&lt;/i&gt; (conducta agresiva de conductores).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_709 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/rsalvajes3.jpg?1754362451' width='500' height='375' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Figura 3&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unos cuantos kil&#243;metros m&#225;s adelante, se da cuenta de que &#8220;se [l]e pinch&#243; una goma&#8221; (di&#225;logo) del Audi nuevo, el hombre urbano demuestra su completa incapacidad de cambiar la rueda, prefiriendo llamar al servicio de remolque por su tel&#233;fono celular de &#250;ltima generaci&#243;n. Fuera del coche, sin embargo, es impotente en pleno paisaje natural y des&#233;rtico. Lo cual no es el caso del campesino que lo alcanza a pesar de desplazarse lentamente, confirmando la sabidur&#237;a universal de la f&#225;bula de La Fontaine, &lt;i&gt;La liebre y la tortuga&lt;/i&gt;. Los dos extremos de la sociedad argentina no tienen otro remedio que chocar en una pelea sangrienta que, partiendo de un acontecimiento sin importancia, les llevar&#225; a ambos hasta una muerte que convierte a la oposici&#243;n binaria que simbolizan en un ir&#243;nico retrato de amor absurdo, y percibido como crimen pasional por la polic&#237;a que llega a la escena demasiado tarde para parar la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La presencia impl&#237;cita del Padre Imaginario se revela en la lucha de los dos antagonistas: el porte&#241;o quiere afirmar su virilidad limitada a la posesi&#243;n, y amenazada por la fuerza f&#237;sica del hombre rural que defeca y orina sobre el Audi en cuanto su enemigo urbano se encierra en el coche. La humillaci&#243;n castradora es extrema, puesto que este comportamiento se revela pre-simb&#243;lico, es decir, antes de la entrada en las reglas sociales impuestas por el Padre. La reacci&#243;n del burgu&#233;s (y probablemente del p&#250;blico que se identificar&#225; m&#225;s con &#233;l y de paso con el Orden Simb&#243;lico que se impone en estas situaciones) es una mezcla de miedo y disgusto profundo. A la vez, el comportamiento del hombre bruto, obrero y proletario al exterior del coche subraya una profunda castraci&#243;n del capitalista encerrado, sugiriendo que &#233;l tambi&#233;n &#8220;se est&#225; cagando&#8221; pero, en su caso, de miedo. Cuando consigue arrancar el coche y recupera su potencia de movimiento y su fuerza mec&#225;nica, decide dar vuelta a la escena del conflicto en vez de huir, precisamente porque ya no sabe responder a este Padre Imaginario que se encarn&#243; en la figura de un campesino castigador. Nota subrayar que este tipo de humillaci&#243;n del hombre burgu&#233;s porte&#241;o por otro rural mucho m&#225;s viril es un leitmotiv del cine argentino de los &#250;ltimos a&#241;os que culmina en la pel&#237;cula de Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat, &lt;i&gt;El hombre de al lado&lt;/i&gt;, estrenada en el 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;hybris&lt;/i&gt; de violencia coge un aspecto m&#225;s individual en &#8220;Bombita&#8221;, el siguiente cap&#237;tulo en el cual act&#250;a otra estrella del cine argentino, Ricardo Dar&#237;n. En alg&#250;n puesto oscuro, se escucha un taladro, hasta ver un peque&#241;o c&#237;rculo de luz que muestra una linterna sobre un casco, y despu&#233;s una nariz y una mejilla que sugieren una cara, sin revelar la identidad de la persona con el casco. La cabeza desaparece, nos lanza en esa oscuridad completa de nuevo, sube de nuevo, y llena el agujero con un palo de dinamita, y de vuelta la mirada del espectador se encuentra en una oscuridad completa. La escena cambia y vemos el cuerpo del personaje quien puso la dinamita, pero todav&#237;a no vemos la cara que nos permite reconocerlo. El personaje est&#225; en un &lt;i&gt;chiaroscuro&lt;/i&gt; sutil, su cuerpo envuelto en otra oscuridad completa, pero su linterna ilumina sus manos que conectan una mecha a la dinamita. El &lt;i&gt;scuro&lt;/i&gt; de este &lt;i&gt;chiaroscuro&lt;/i&gt; es opresor sin las dos columnas o paredes que sirven como marcos dentro de la escena, pero no elimina la posibilidad de un oscuro sin fin. Los marcos ofrecen una espacialidad c&#243;moda, y unos l&#237;mites comprensibles para una oscuridad que no tiene ni matices ni sombras, y en eso, no tiene espacio. Es Borges quien, en su cuento &#8220;La biblioteca de Babel,&#8221; juega con el posible o falso infinito que surge de un n&#250;mero indefinido, y en esta oscuridad indefinida, sin contexto o pistas, experimentamos moment&#225;neamente un falso infinito con momentos de luz que dan la esperanza de liberaci&#243;n de la oscuridad. En fin, nos enteramos que el casco, la nariz, y las manos pertenecen a Sim&#243;n, quien tira una palanca y enciende unas luces estrobosc&#243;picas mientras la c&#225;mara se va por el t&#250;nel, alej&#225;ndose de Sim&#243;n, a&#250;n envuelto en la oscuridad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta oscuridad opresiva, se sale a la luz del d&#237;a, donde Sim&#243;n (Ricardo Dar&#237;n) se quita su casco, antes de detonar la dinamita que ha puesto. Vemos las detonaciones en la base de la estructura, peque&#241;as luces que surgen de espacios oscuros, y la estructura se derrumba en una secuencia organizada de izquierda a derecha. Sim&#243;n, ingeniero de explosivos, con c&#225;lculos precisos, usa explosiones controladas para tirar abajo un pedazo de infraestructura que hace minutos lo ten&#237;a envuelto en una oscuridad que parec&#237;a, f&#237;lmicamente, inescapable. Y sus compa&#241;eros lo aplauden y lo felicitan por su trabajo bien hecho. La primera secuencia de &#8220;Bombita,&#8221; el cuarto cortometraje de &lt;i&gt;Relatos salvajes&lt;/i&gt;, abre con dos detalles claves que luego se ver&#225;n en la &#250;ltima secuencia: Sim&#243;n detona una bomba, y sus compa&#241;eros lo aplauden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de esta escena llegamos al punto inicial de la trama, cuando le remolcan el auto a Sim&#243;n. La trama se desarrolla a trav&#233;s el deseo de Sim&#243;n en reclamar por la observada injusticia de recibir una multa por su auto mal estacionado cuando el cord&#243;n no estaba suficientemente pintado para denotar que no se deber&#237;a estacionar all&#237;. Sim&#243;n llega al VTA y sin poder terminar de explicar su situaci&#243;n, es interrumpido por el encargado quien le pide su c&#233;dula. En esa peque&#241;a interrupci&#243;n ya se observa la primera negaci&#243;n del gobierno hacia Sim&#243;n: su explicaci&#243;n no tiene la misma importancia que tiene el documento que declara su identidad oficial. Sim&#243;n le responde al encargado &#8220;Si pod&#233;s, hablame bien,&#8221; que sirve como recordatorio de la humanidad de Sim&#243;n que debe ser respetado, al cual se le ofrece otra negaci&#243;n con &#8220;Le estoy hablando bien, se&#241;or&#8221; (dialogo). Sigue un breve intercambio que termina con Sim&#243;n quien les demanda que le arreglen el asunto y que le pidan disculpas. El encargado se r&#237;e, Sim&#243;n le asegura que le est&#225; hablando en serio, y eventualmente el encargado le explica que no necesita m&#225;s prueba que el acta del oficial. Hasta este punto, dos veces el encargado le ha puesto mayor importancia a un documento que a Sim&#243;n: su identificaci&#243;n importa solo con la c&#233;dula, y su testimonio es superado por el acta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no es ninguna situaci&#243;n extra&#241;a, sino que es una situaci&#243;n completamente cotidiana, esta experiencia con el intento de reclamar una multa injusta se&#241;ala un problema grave de la relaci&#243;n entre el sujeto social y la burocracia. La burocracia, asumiendo en esta escena el papel del &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt;, se utiliza de forma controladora envolviendo a Sim&#243;n en sistemas de leyes y c&#243;digos que &#233;l no puede superar con solo hablar. Aunque el protagonista habla con un hombre, ese hombre tiene la autoridad del gobierno detr&#225;s de &#233;l y tiene licencia en resolver el conflicto con declaraci&#243;n en vez de litigio, una situaci&#243;n que deja a Sim&#243;n completamente fuera de control. Luego, llega tarde al cumplea&#241;os de su hija por culpa del tr&#225;nsito, otra situaci&#243;n fuera de su control. Cuando luego le pregunta su esposa porque no dej&#243; el auto para ir a buscarlo otro d&#237;a, &#233;l le responde: &#8220;Yo estoy harto de que me roben la plata&#8221; (di&#225;logo). El problema de Sim&#243;n es la frustraci&#243;n de ser dominado constantemente por un sistema que &#233;l no puede cambiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eventualmente Sim&#243;n s&#237; encuentra un apoyo cuando va a reclamar la multa de nuevo, con un nuevo encargado, y al decirle a ese nuevo encargado que es un chorro (ladr&#243;n), la gente en la cola empieza a aplaudir. Con ese apoyo detr&#225;s, Sim&#243;n agarra un matafuegos y rompe el vidrio que lo separa del encargado. No logra romperlo totalmente, pero s&#237; se ve que este vidrio, que separa literalmente los dos hombres, y metaf&#243;ricamente el mundo del gobierno con ese del individuo, se deja con grandes grietas. La violencia de Sim&#243;n logra establecer alg&#250;n respeto (o temor) desde el lado gubernamental. Cuando se encuentra en la misma situaci&#243;n de antes, con su auto remolcado por segunda vez, decide cambiar algo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la violencia, Sim&#243;n es reconocido por el encargado, la persona que representa el gobierno en este conflicto. Slavoj &#381;i&#382;ek, describi&#243; en su conferencia de la European Graduate School titulada &#8220;A plea for ethical violence,&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;European Graduate School Video Lectures (Youtube)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; el proceso del sujeto quien se entiende a trav&#233;s del encuentro con otro sujeto, una situaci&#243;n en la cual se encuentra Sim&#243;n. El problema es que &#233;l quiere ser visto y reconocido de una forma en particular, que requiere respeto e igualdad, que se le niega por parte de la autoridad del gobierno. Su identidad se forma a trav&#233;s de una c&#233;dula y un acta. En fin el decide detonar una bomba en el VTA, y con ese acto termina siendo reconocido por el gobierno. Se le da un nuevo nombre, &#8220;Bombita&#8221;, asumiendo un poder imaginario para resistir a la burocracia del gobierno. Mientras el resto de la poblaci&#243;n se mantiene callado y bajo el control de comportamiento del opresor gubernamental y social (&lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt; y denominador com&#250;n de toda una sociedad), Sim&#243;n decide pasarse de ese l&#237;mite. Aunque parezca que ning&#250;n otro lo hubiese hecho, muchos m&#225;s quer&#237;an ver pasar lo que pas&#243;. Incluso, justo antes de la detonaci&#243;n, una mujer en la misma posici&#243;n que tuvo Sim&#243;n al inicio del cortometraje, hablando con el mismo primer encargado, declara: &#8220;Hasta que no pase una tragedia, no van a parar ustedes&#8221; (di&#225;logo). Pasa una serie de twitts que hablan del hecho de Bombita (Sim&#243;n), del efecto que tuvo su detonaci&#243;n, y el apoyo social que recibe, con dos ejemplos espec&#237;ficos teniendo m&#225;s importancia: &#8220;Cuestionan la legitimidad del contrato con la empresa que opera las gr&#250;as&#8221; y &#8220;En las redes sociales, miles de usuarios piden la liberaci&#243;n del ingeniero &#8216;Bombita'.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la &#250;ltima escena la hija de Sim&#243;n y su ex esposa van a visitar a Bombita en la c&#225;rcel, con una torta de cumplea&#241;os, mientras los otros presos le felicitan con una canci&#243;n. Cierra el cortometraje con enorme aplauso de parte de los presos, un p&#250;blico que apoya las acciones de su nuevo h&#233;roe, &#233;l que se enfrent&#243; contra la burocracia que quiso controlarlo. Con esta &#250;ltima escena, admiramos c&#243;mo la sociedad perfecta se ha reconstituido a trav&#233;s de la rebeld&#237;a contra el &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt;. Los verdaderos prisioneros son, pues, los que siguen viviendo en el mundo exterior, y que siguen presos de la neurosis engendrada por esta figura. Dentro de estos presos que se ignoran, los m&#225;s afectados son los que mantienen la hegemon&#237;a y vigilan la estabilidad de la &#233;tica que se necesita para mantener el orden social sin cambiar. No resultar&#225; extra&#241;o, entonces, que los dos &#250;ltimos cap&#237;tulos de Relatos Salvajes sean dedicados a explorar las c&#225;rceles psicol&#243;gicas de la alta burgues&#237;a argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. La Burgues&#237;a Neur&#243;tica Argentina.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los pasos de la mentalidad ilustrada francesa, la sociedad argentina es muy cr&#237;tica de si misma, hasta en su auto-burla de la clase burguesa. Se sabe desde Moli&#232;re que esta clase central del sistema capitalista tiene unas complejidades y unos complejos que invitan a la s&#225;tira. El ego argentino, en adici&#243;n, tiene reputaci&#243;n mundial de ser desmesurado. La auto-burla es un instrumento que permite reconocer el Ego y, hasta cierto punto, limitar los desbordamientos neur&#243;ticos que pueda ocasionar. Szifr&#243;n hace de las tensiones entre clases sociales un &lt;i&gt;leit motiv&lt;/i&gt; desde el primer cap&#237;tulo de la pel&#237;cula, y lo enfatiza en &#8220;El m&#225;s fuerte&#8221;, el segundo corto ya analizado, cuando la alta burgues&#237;a y la clase campesina se pelean a muerte. Pero como no es suficiente, lo lleva a un nivel m&#225;s complejo a&#250;n en el cuarto cap&#237;tulo, &#8220;La propuesta&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este cap&#237;tulo supera todas las metas del &lt;i&gt;humour noir&lt;/i&gt;, dado la gravedad del tema. Un &#8220;hijo de papa&#8221; burgu&#233;s vuelve a casa llorando, despertando a sus padres, como un ni&#241;o que se ha hecho en la cama. De vuelta del centro a la periferia protegida de la alta sociedad porte&#241;a, y bajo la influencia del alcohol, atropell&#243; a una madre con su hijo peque&#241;o, y prefiri&#243; huir. En &#8220;La propuesta&#8221; se expone otro tipo de violencia neur&#243;tica, la que genera la diferencia econ&#243;mica. Crespo-Vila y Pi&#241;eiro-Naval se&#241;alan que &#8220;Lo m&#225;s curioso, sin embargo, es que, por conocida y com&#250;n, esta situaci&#243;n es, frente a las cinco restantes, la menos epatante para el espectador contempor&#225;neo&#8221; (569). Tal vez hay que reconocer que de todos los relatos, es &#233;l que menos movimiento tiene. Estos veinti&#250;n minutos de pura verg&#252;enza y de tensi&#243;n psicol&#243;gica rompen aqu&#237; con los cap&#237;tulos anteriores. El director subraya aqu&#237; el car&#225;cter esencialmente lento del interior burgu&#233;s argentino. En este sentido, Szifr&#243;n retoma otra vez el estilo de Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat en &lt;i&gt;El hombre de al lado&lt;/i&gt; (2009), una mirada tensa hacia la cobard&#237;a de la clase alta y su necesidad irresponsable de sacrificar las clases inferiores para mantenerse en su estatus de privilegio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, Szifr&#243;n no es el primero en hacer esta conexi&#243;n socio-psicol&#243;gica. Marx, Freud, Lacan, Deleuze, Foucault, (entre muchos) ya teorizaron todos a su manera filos&#243;fica la tendencia neur&#243;tica de la clase alta. Luis Bu&#241;uel fue uno de los primeros cineastas vanguardistas en explorar esta din&#225;mica con &lt;i&gt;Le charme discret de la bourgeoisie&lt;/i&gt; (1972). Cabe destacar que en este cap&#237;tulo de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt;, el representante de la clase, y epicentro de la acci&#243;n, es el padre, Mauricio. El nivel de neurosis en Santiago, el hijo culpable, es tan alto que no es capaz de asumir la responsabilidad, aunque lo desee hacer en dos ocasiones. El crimen cometido desata la verdadera naturaleza de la relaci&#243;n entre el padre y el hijo en la cual se observa que el control paternal es el origen de la condici&#243;n neur&#243;tica del hijo. Para salvar su reputaci&#243;n y su condici&#243;n, propone a Jos&#233;, su jardinero, de llevar la culpa del hijo a cambio de 500.000 d&#243;lares, porque, seg&#250;n Mauricio, Santiago &#8220;no podr&#237;a sobrevivir en la c&#225;rcel&#8221; (di&#225;logo). Jos&#233;, sin embargo, siendo de clase baja tiene una condici&#243;n asumida para poder sobrevivir en este entorno desconocido de la burgues&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_710 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/rsalvajes4.jpg?1754362452' width='500' height='333' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Figura 4&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Lo que te estoy proponiendo me averg&#252;enza&#8230; mucho&#8230;&#8221; (di&#225;logo) empieza diciendo Mauricio a Jos&#233;. Con esta frase que reitera una obligaci&#243;n de la clase obrera de sacrificarse para mantener la hegemon&#237;a burguesa, empiezan las negociaciones que van a involucrar al abogado de Mauricio, al jardinero transformado en culpable, y al fiscal que detecta r&#225;pidamente la mentira y quiere su comisi&#243;n. Todos quieren sacarle m&#225;s provecho a la situaci&#243;n tr&#225;gica hasta que Mauricio, el padre burgu&#233;s y detentor del capital, decida cortar los tratos. Se replantea entonces una nueva negociaci&#243;n. El cap&#237;tulo brilla por sus silencios, sus &lt;i&gt;close-ups&lt;/i&gt; y sus miradas cruzadas m&#225;s que por el contenido de sus di&#225;logos (Figura 4). La violencia salvaje llega al final en los &#250;ltimos segundos del corto cuando el marido de la v&#237;ctima mata a Jos&#233; a martillazos. Este momento brutal concluye una an&#233;cdota que confirma la supervivencia del orden burgu&#233;s. Con el &#250;nico sospechoso muerto, Mauricio estar&#225; en condici&#243;n de conservar su capital casi intacto. Pero muy seguramente a cambio de una alta factura emocional y da&#241;os psicol&#243;gicos que aumentar&#225;n la neurosis de cada miembro de esta familia, aunque Szifr&#243;n decida no revelar este tr&#225;gico retrato m&#225;s all&#225; del golpe final.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es precisamente con la artificialidad de las familias y su violencia subyacente que Szifr&#243;n decide seguir y concluir su obra. El &#250;ltimo cap&#237;tulo, &#8220;Hasta que la muerte nos separe&#8221;, es el m&#225;s largo de la pel&#237;cula con diferencia, con casi treinta minutos de metraje. Tambi&#233;n es el que m&#225;s parece recordar el p&#250;blico, y eso se debe a su car&#225;cter c&#243;mico generado por Romina, el personaje central y novia que pierde el control al enterarse en la cena de su boda que su marido tiene una amante y que, por encima, &#233;sta se encuentra dentro de los invitados. Entran los novios en el sal&#243;n de forma espectacular y ensayada con la m&#250;sica tecno &lt;i&gt;Titanium&lt;/i&gt; de David Guetta, se&#241;alando la nueva generaci&#243;n y cultura a la cual pertenecen. Pero de repente se interrumpe este tema musical para dar paso a una m&#250;sica tradicional que se toca en las bodas jud&#237;as. Szifr&#243;n entra entonces en un territorio que le es particularmente familiar, siendo &#233;l mismo un nuevo &#237;cono del juda&#237;smo argentino. Y como ya lo demostr&#243; Woody Allen, no hay directores de cine m&#225;s cr&#237;ticos del juda&#237;smo que los propios jud&#237;os. Esta mirada &#237;ntima hacia la comunidad jud&#237;a argentina introduce otro nivel de violencia neur&#243;tica en la pel&#237;cula, puesto que la di&#225;spora al Cono Sur es resultado de la persecuci&#243;n nazi en los a&#241;os 1930 en Europa. Desde entonces, la comunidad en di&#225;spora ha querido mantener su identidad a todo precio, hasta en las alianzas conyugales. Es obvio por el diaporama inicial de fotos que el matrimonio de Romina y Ariel ha sido programado por los padres desde la infancia, y que la celebraci&#243;n tiene mucho m&#225;s que ver con la uni&#243;n de dos familias jud&#237;as y de sus capitales culturales que de dos personas que se quieren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cae esta fachada cuando Romina se entera de la relaci&#243;n sexual que ha tenido Ariel con su compa&#241;era de trabajo Lourdes. El choque de Romina es triple de una triple violencia neur&#243;tica: 1) la de su argentinidad, que tiene en com&#250;n con los otros personajes de la pel&#237;cula, 2) la que proviene de la opresi&#243;n de la comunidad jud&#237;a en Europa y hasta en Argentina (culminando con el atentado de la AMIA en 1994), y 3) la de su condici&#243;n de mujer enga&#241;ada por un hombre que le ha sido impuesto de forma impl&#237;cita. Su instinto la conduce a la azotea del hotel donde contempla el vac&#237;o como alguien que est&#225; a punto de suicidarse. Pero un cocinero fumando que adopta el papel de &#225;ngel de la guardia salvador &#8211; un arquetipo visto en muchas historias cuando un personaje est&#225; a punto de saltar al vac&#237;o &#8211; la consola y le da razones para seguir adelante (Figura 5). Al escucharle, Romina se queda fascinada por este hombre de clase baja y, despu&#233;s de tomar una profunda respiraci&#243;n, le da un beso que va a derivar en acto sexual improvisado en la misma azotea.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_711 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/rsalvajes5.jpg?1754362452' width='500' height='282' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Figura 5&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La conexi&#243;n sexual entre la &#8220;princesa jud&#237;a&#8221; y el obrero sabio hace que Romina vaya a dar un cambio de actitud radical frente a la situaci&#243;n cr&#237;tica en la cual se encuentra. En este intercambio se observa en t&#233;rminos freudianos, y una vez m&#225;s, como la clase baja est&#225; m&#225;s conectada con el Id mientras la burgues&#237;a prefiere una conexi&#243;n hegem&#243;nica con el Ego. En este sentido, la novia se deja despeinar del todo por el cocinero. Cuando Ariel finalmente llega a la azotea y les descubre en pleno acto sexual, Romina le suelta un mon&#243;logo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Vos te vas ya mismo de ac&#225;; no dec&#237;s ni &#8220;mu&#8221;. No sab&#233;s con qui&#233;n te (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#8211;ahora famoso dentro de los aficionados de la pel&#237;cula&#8211; que le provoca a su marido una reacci&#243;n estomacal seguido de una vomitona nerviosa como &#250;nica respuesta. Romina le clava a Ariel un pu&#241;al hecho de Id que va a operar disfrazado de Ego para el resto de la sociedad que ambos representan. Lo que sigue cuando la novia vuelve a sus invitados abandonados es una histeria colectiva donde Romina opera una venganza que va m&#225;s all&#225; del enga&#241;o relacional sufrido. Es ahora su comunidad entera lo que quiere desestabilizar, empezando con la amante de Ariel y siguiendo con su nueva suegra. Castigar a Ariel no es suficiente dado que la lucha neur&#243;tica de Romina se ha convertido en una de clases sociales en la cual ella asume ahora la posici&#243;n de clase baja en revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cap&#237;tulo se concluye de la forma m&#225;s inesperada: Dami&#225;n Szifr&#243;n cierra su obra con un final feliz. Tras un ca&#237;da hist&#233;rica de los actores principales del casamiento, el orden se re-establece cuando el propio Ariel llega a tener la misma iluminaci&#243;n anti-hegem&#243;nica que la que conoce Romina en la m&#225;gica azotea. Es desde lo m&#225;s profundo de su choque emocional que el hijo llorando/muerto en los brazos de su madre, reproduciendo una escena de piedad cristiana al bajar el cuerpo de Cristo en los brazos de la Virgen, se sacude y aparta las manos maternales de su pecho para levantarse y adoptar una actitud de rebeli&#243;n contra el Ego burgu&#233;s de donde proviene. En este caso cultural particular, la madre jud&#237;a asume la funci&#243;n del &lt;i&gt;padre imaginario&lt;/i&gt; generador de represi&#243;n y frustraci&#243;n. Ariel se aleja pues de su madre y se acerca a Romina con este nuevo rostro marcado por su animalidad, y le pide con los brazos abiertos que reconozca en &#233;l un hombre que finalmente ha dejado el llanto en el seno de su madre para asumir su Id y, por lo tanto, un verdadero deseo sexual hacia Romina, deseo que contempla la madre abandonada con espanto. Con este gesto, los dos se olvidan de la audiencia y se enlazan sexualmente de la forma m&#225;s animal que nunca conocieron en su relaci&#243;n. Se realiza entonces la verdadera uni&#243;n, la que parte de la parte salvaje de ser cuando ya ha reconocido la manipulaci&#243;n del padre imaginario, de la comunidad, de la sociedad y de la condici&#243;n gen&#233;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de ser un producto comercial de gran &#233;xito con figuras reconocidas del cine argentino, &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; consigue dar en el clavo d&#243;nde m&#225;s le duele a la sociedad argentina: en su naturaleza neur&#243;tica. La auto-burla sirve de auto-terapia en un contexto donde los personajes centrales chocan con su condici&#243;n socio-cultural y se deshacen de la esclavitud del Ego. Tal vez se opera a trav&#233;s de tal proceso una reafirmaci&#243;n impl&#237;cita de la composici&#243;n hegem&#243;nica de esta sociedad, puesto que cada relato contiene una dimensi&#243;n de moralidad fabul&#237;stica. Son estos relatos, en este sentido, un formato a la vez muy antiguo y basados en las an&#233;cdotas medievales de Boccaccio o de los Fabliaux, y muy posmoderno en su voluntad de deconstruir el car&#225;cter neur&#243;tico de cada miembro de una sociedad enferma por su condicionamiento hist&#243;rico y sus divisiones sociales. Una nueva generaci&#243;n de directores cogi&#243; las riendas de esta forma de repensar el cine en Argentina para identificar estas patolog&#237;as. Como lo explica Carolina Rocha, &#8220;the emergence of new directors trained in both international and domestic film schools has contributed to the diversification of themes, styles and genres&#8221; (843). Uno de los grandes jefes de fila de este movimiento es obviamente Dam&#237;an Szifr&#243;n. El joven director de &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; no s&#243;lo busc&#243; en Almod&#243;var una productora sino tambi&#233;n una inspiraci&#243;n de situaciones extremas y de ataques de nervios que conducen a comportamientos desmesurados, seg&#250;n el bien pensar de la sociedad. Como el director espa&#241;ol, su referencia y padrino, el argentino logra representar el momento de recuperaci&#243;n de la esencia primitiva de uno. La prensa internacional, en su gran mayor&#237;a, ha identificado en &lt;i&gt;Relatos Salvajes&lt;/i&gt; una serie de cuentos que se enfocan en la venganza y lo subraya como hilo conductor entre los cap&#237;tulos. Sin embargo, aqu&#237; no se ha mencionado la din&#225;mica de retaliaci&#243;n porque no es la motivaci&#243;n principal de los personajes, aunque lo parezca en unos relatos espec&#237;ficos. Es m&#225;s bien el rechazo a la condici&#243;n neur&#243;tica y el caer en la cuenta de su origen, generaci&#243;n y formaci&#243;n lo que empuja al personaje a un automatismo primitivo e instintivo &#8211;y por lo tanto salvaje&#8211; que le/la hace volver a una condici&#243;n existencial donde predomina el Id. Y es precisamente lo que unen un acto terrorista, un homicidio, una pelea a muerte, una bomba y un orgasmo: hacen que el Ego revente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Crespo-Vila, Raquel y Valeriano Pi&#241;eiro-Naval, &#8220;Del absurdo cotidiano: &#171;Relatos Salvajes&#187;, de Dami&#225;n Szifr&#243;n&#8221;, &lt;i&gt;Actas del III Congreso de Historia, Arte y Literatura en el Cine&lt;/i&gt;, Universidad de Salamanca: Salamanca, 2015, pp. 559-571.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dupont, Joan. &#8220;History, Fantasy, and a Dog's Life: Cannes 2014.&#8221; &lt;i&gt;Film Quarterly&lt;/i&gt;, vol. 67, no. 4, 2014, pp. 61&#8211;66.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ferrero, Adr&#237;an. &#8220;Relatos Salvajes.&#8221; Review of &lt;i&gt;Relatos Salvajes. Chaqui&lt;/i&gt;, vol. 44, no. 2, Nov. 2015, pp. 369-371&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gonz&#225;lez, Roque, et al. &lt;i&gt;Panorama Del Cine Iberoamericano En Un Contexto Global. Historias Comunes, Propuestas, Futuro&lt;/i&gt;. Edited by Ana Sede&#241;o et al., 1st ed., Madrid, Dykinson, S.L., 2015.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Page, Joanna. &lt;i&gt;Crisis and Capitalism in Contemporary Argentine Cinema&lt;/i&gt;. Durham and London: Duke University Press, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rocha, Carolina. &#8220;Contemporary Argentine Cinema during Neoliberalism.&#8221; &lt;i&gt;Hispania&lt;/i&gt;, vol. 92, no. 4, 2009, pp. 841&#8211;851.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sorbille, Mart&#237;n. &#8220;Echeverr&#237;a y &#8216;El Matadero': Anticipaci&#243;n Del Mito Freudiano y Paternidad De La Argentina Moderna.&#8221; &lt;i&gt;Iberoamericana (2001-)&lt;/i&gt;, vol. 7, no. 25, 2007, pp. 23&#8211;42.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, Slavoj. &#8220;Tolerance as an Ideological Category.&#8221; &lt;i&gt;Critical Inquiry&lt;/i&gt;, vol. 34, no. 4, 2008, pp. 660&#8211;682.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, Slavoj. &lt;i&gt;Sobre la violencia: Seis reflexiones marginales&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Pa&#237;dos, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, Slavoj. &#8220;A plea for ethical violence.&#8221; Online video clip. Youtube. European Graduate School Video Lectures, February 20th 2008. Web. April 15th 2014.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, Slavoj. &lt;i&gt;Living in the End Times&lt;/i&gt;. London and New York: Verso, 2010.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;European Graduate School Video Lectures (Youtube)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Vos te vas ya mismo de ac&#225;; no dec&#237;s ni &#8220;mu&#8221;. No sab&#233;s con qui&#233;n te metiste. Te voy a sacar hasta el &#250;ltimo centavo. Hasta la &#250;ltima propiedad que tu hijo puso a tu nombre para evadir al fisco, va a ser m&#237;a. Estamos casados; legalmente casa-dos. Voy a dedicar mis d&#237;as a acostarme con cada persona que me tire un m&#237;nimo de onda; con todo aquel que me d&#233; un gramito de amor. Y, cuando vos te quieras separar, voy a tomar clases de actuaci&#243;n para sentarme frente al juez con cara de perrito mojado y decirle que &#8220;la estoy luchado&#8221;, que &#8220;la estoy luchando&#8221;; as&#237; nuestro matrimonio se prolonga indefinidamente. Voy a divulgar por Facebook todos tus secretos; te voy a meter el dedo en la llaga y revolverlo hasta que llores de dolor. Vas a padecer tantas humillaciones que tu &#250;nica salida va ser subirte a un banquito y tirarte por el balc&#243;n. Y ah&#237; s&#237;; cuando la muerte nos separe, cuando &#161;tu! muerte nos separe, me voy a quedar con todo&#8221; (di&#225;logo).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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