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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Regretting Mothers in The Lost Daughter</title>
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		<dc:date>2022-07-12T19:17:03Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The proposal aims to recover some reading keys of the book Regretting Motherhood. Wenn M&#252;tter bereuen by Orna Donath (2016) from the story developed by the film The Lost Daughter by Maggie Gyllenhaal (2021). Donath's research starts from reflecting on a phenomenon that many women experience, but which is not talked about: recognizing themselves as regretting mothers. The analysis follows the story of Leda, an Italian literature professor who, after a random encounter with a young mother, recalls and updates her own motherhood. The essay reviews the relationship of women with themselves as mothers, considering her role, but also the myths that link motherhood with an inexorable destiny for women.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Motherhood | Regret | Myth | Gender&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-No2-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | N&#176;2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires &lt;br class='autobr' /&gt;
Consejo Nacional de Investigaciones Cient&#237;ficas y T&#233;cnicas (CONICET)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Madres-arrepentidas-en-The-Lost-Daughter' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Madres arrepentidas en The Lost Daughter&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Madres arrepentidas en The Lost Daughter</title>
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		<dc:date>2022-07-07T12:59:59Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propuesta apunta a recuperar algunas claves de lectura del libro Madres arrepentidas de Orna Donath (2016) a partir de la historia que desarrolla el film The Lost Daughter de Maggie Gyllenhaal (2021). La investigaci&#243;n de Donath parte de reflexionar acerca de un fen&#243;meno que viven muchas mujeres, pero sobre el cual no se habla: reconocerse como madres arrepentidas. El an&#225;lisis sigue la historia de Leda, una profesora de literatura italiana que, a partir de un encuentro azaroso con una joven madre, rememora y actualiza su propia maternidad. El trabajo revisa la relaci&#243;n de la mujer consigo misma en tanto madre, a partir de considerar su funci&#243;n, pero tambi&#233;n los mitos que vinculan la maternidad con un destino inexorable para las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Maternidad | Arrepentimiento | Mito | G&#233;nero&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Regretting-Mothers-in-The-Lost-Daughter' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | Nro 2 | Julio 2022&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires &lt;br class='autobr' /&gt;
Consejo Nacional de Investigaciones Cient&#237;ficas y T&#233;cnicas (CONICET)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#171;Si pudiera volver atr&#225;s, con los conocimientos y la experiencia que tiene ahora, &#191;ser&#237;a madre?&#187;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Lo que es seguro es que ahora es muy dif&#237;cil para las mujeres asumir a un tiempo su condici&#243;n de individuo aut&#243;nomo y su destino femenino; es la fuente de estas torpezas y malestares que a veces las presentan como &#171;un sexo perdido&#187;&lt;/i&gt;.&lt;br class='autobr' /&gt; Simone de Beauvoir, &lt;i&gt;El segundo sexo&lt;/i&gt;, 1949.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El libro &lt;i&gt;Madres arrepentidas, una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales&lt;/i&gt; de Orna Donath (2016) aborda un tema tab&#250;; algo sobre lo que no se habla y que dif&#237;cilmente sea dicho, algo que resulta condenatorio para las que se atreven a ponerlo en palabras. Cuando vi la pel&#237;cula &lt;i&gt;The Lost Daughter&lt;/i&gt; (2021) de Maggie Gyllenhaal, pens&#233; que Leda podr&#237;a haber sido una &lt;i&gt;informante clave&lt;/i&gt; excepcional para la investigaci&#243;n de Donath, porque es a partir de adentrarse en la espesura, la contradicci&#243;n y la ambivalencia que despierta en esta mujer la maternidad que algo como el &lt;i&gt;arrepentimiento&lt;/i&gt; puede ser articulado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La investigaci&#243;n de Donath (2016) parte de la pregunta que lleva por subt&#237;tulo este comentario y, como la que avisa no traiciona, el recorrido propuesto develar&#225; cuestiones de la trama argumental del film y del libro, que ser&#237;a oportuno recorrer antes de seguir leyendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I&lt;br class='autobr' /&gt;
El arrepentimiento&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Donath (2016) comienza su investigaci&#243;n se&#241;alando que el &lt;i&gt;arrepentimiento&lt;/i&gt; por el hecho de no querer tener hijos, tanto en hombres como en mujeres &#8212;aunque presente con mayor intensidad en las &#250;ltimas&#8212; es un arma para doblegar a las que se &#8220;apartan del camino correcto&#8221;, y al mismo tiempo, excluye la posibilidad de pensar en el arrepentimiento luego de haber dado a luz y desear volver a una condici&#243;n anterior: &lt;i&gt;la de no ser madre de nadie&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La investigaci&#243;n, que se llev&#243; a cabo en Israel de 2008 a 2013, propone conocer las voces acalladas de mujeres que se arrepienten de haber sido madres y se identifican como &lt;i&gt;madres arrepentidas&lt;/i&gt;, varias de las cuales son tambi&#233;n abuelas. La tasa de natalidad en Israel es alta &#8212;en promedio tres hijos por mujer&#8212; a diferencia de lo que ocurre en la mayor&#237;a de los pa&#237;ses industrializados del Norte Global que registran un descenso, en algunos casos pronunciado, de nacimientos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es el caso de Espa&#241;a por ejemplo que registra la tasa de natalidad m&#225;s baja (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Que haya menos nacidos no significa que las mujeres tengan m&#225;s margen de maniobra o que tengan que soportar menos la &lt;i&gt;presi&#243;n social&lt;/i&gt; que supone alejarse de la maternidad como un destino inexorable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;arrepentimiento&lt;/i&gt; que estudi&#243; Donath alude a varias y distintas cuestiones. Es importante no confundirlo con la &lt;i&gt;ambivalencia&lt;/i&gt; &#8212;inherente a toda relaci&#243;n de objeto&#8212; que puede despertar la maternidad en las mujeres. No descarta que la maternidad es una instancia que infunde, casi como ninguna otra, sentimientos de realizaci&#243;n, alegr&#237;a, amor, orgullo y satisfacci&#243;n; pero tambi&#233;n y al mismo tiempo, puede despertar sentimientos de impotencia, frustraci&#243;n, culpa, verg&#252;enza, ira, hostilidad y desilusi&#243;n. Dice Donath &#8220;tanto si las madres se enfrentan a dificultades como si no, no se espera de ellas ni se les permite sentir o pensar que la &lt;i&gt;transici&#243;n a la maternidad&lt;/i&gt; ha sido un paso desafortunado.&#8221; (p.9) Donath se focaliza en su trabajo en una &lt;i&gt;visi&#243;n retrospectiva&lt;/i&gt; de la maternidad, desde el relato que hacen las mujeres sobre sus experiencias a lo largo de los a&#241;os. Del mismo modo, la realizadora de la pel&#237;cula eligi&#243; mostrar la &lt;i&gt;transici&#243;n&lt;/i&gt; de Leda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leda es una profesora de literatura italiana que acaba de llegar a su destino vacacional: una paradisiaca isla griega, agreste y poco poblada. Una mujer que, entrando en sus 50, se ha dispuesto a pasar unos d&#237;as de descanso y trabajo [&lt;i&gt;Working holidays&lt;/i&gt;] acompa&#241;ada de sus libros, sus escritos y sus fantasmas. Las luces del faro alumbran con intermitentes rel&#225;mpagos la habitaci&#243;n del hotel donde se hospeda; el sonido tranquilo del mar de noche entra por la ventana abierta. Planos cortos se detienen en los contornos del paisaje, peque&#241;os senderos de camino de bosque, y sobre el cuerpo de Leda flotando en el agua tranquila del mar. Se percibe, en esos momentos iniciales, una &lt;i&gt;comuni&#243;n&lt;/i&gt; con la naturaleza, con los sonidos del ambiente, con la &lt;i&gt;vibra&lt;/i&gt; del mar que hacen de Leda una mujer imperturbable y apacible, solitaria y enfocada en su trabajo, en su escritura y en el disfrute.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1493 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-1.jpg?1754362459' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Las vacaciones so&#241;adas son abruptamente interrumpidas por una familia ruidosa, con una banda de pibas y pibes que corren, gritan y chapotean en la orilla de la costa. La mirada absorta de Leda se tropieza por primera vez con la imagen de una mujer joven y bella, que tiene en brazos a una ni&#241;a, qui&#233;n a su vez carga a una mu&#241;eca. Nina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II&lt;br class='autobr' /&gt;
La madre suficientemente buena&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los planos cortos recorren ahora a Nina y a su peque&#241;a hija Elena que ba&#241;a a su mu&#241;eca y a su madre con una regaderita rosa. La mu&#241;eca, Neni, como todo &lt;i&gt;objeto transicional&lt;/i&gt; es se&#241;al de la presencia-ausencia materna, delimita la zona segura que, en un momento anterior, fue para la peque&#241;a Elena el cuerpo de su madre. En esta instancia de &lt;i&gt;juego&lt;/i&gt; la mu&#241;eca es un elemento central para la construcci&#243;n de la corporalidad con un inter&#233;s especial por las zonas er&#243;genas. Como sugiere Barros (2018) &#8220;la madre genera un espacio de juego, un espacio transicional, que mediatiza la relaci&#243;n del sujeto con lo real de la vida.&#8221; (p. 31). Leda observa la escena de lejos y se ve profundamente afectada. Primero se conmueve, pero r&#225;pidamente se angustia, al punto de necesitar sustraerse. El encuentro azaroso con esta joven madre despierta en Leda recuerdos de su propia maternidad. Recuerda, de modo intermitente &#8212;como las luces del faro&#8212; a las ni&#241;as que piden a su madre pelar una naranja, conservando la c&#225;scara en forma de &lt;i&gt;serpentina&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que comenz&#243; siendo id&#237;lico, en comuni&#243;n con la naturaleza se quiebra, se pervierte, se trastoca, se torna amenazante y perturbador. A Leda la transici&#243;n a la maternidad le pesa. Los recuerdos la acechan, irrumpen, interrumpen, al igual que lo hacen los insectos nocturnos que se cuelan por la ventana y estridulan frotando su cuerpo hasta cagar en la almohada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice Donath &#8220;el arrepentimiento tiende puentes entre el &lt;i&gt;pasado&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;presente&lt;/i&gt; y entre lo tangible y lo recordado, arrepentirse de ser madre pone de manifiesto que se pide a las mujeres que hay cosas que deben recordar y que hay otras que deben olvidar sin mirar atr&#225;s.&#8221; (p. 12) Los recuerdos que retornan de la joven Leda y sus dos peque&#241;as retratan el &lt;i&gt;caos de lo domestico;&lt;/i&gt; la demanda al 100 % que supone ocuparse de las ni&#241;as, que corren, hablan, r&#237;en, juegan, se pelean, se disfrazan, lloran, se lastiman, se pintan. Recuerda lo extenuante que fue la crianza de sus hijas. La demanda incesante de dos peque&#241;as tiranas y una madre que se volvi&#243; un despojo. Barros (2018) dice que a menudo no se aprecia la importancia que tiene para la madre establecer hasta donde &lt;i&gt;es suficiente.&lt;/i&gt; Y contin&#250;a: &#8220;y si hay que decidir es porque no est&#225; escrito cu&#225;n lejos han de llevarse las medidas de higiene o de prevenci&#243;n, hasta d&#243;nde la teta, hasta d&#243;nde los pa&#241;ales, hasta d&#243;nde exigir en el cumplimiento de las tareas escolares, etc.&#8221; (p.66).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1495 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-3.jpg?1754362460' width='500' height='282' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Una deficiente distribuci&#243;n de los roles dom&#233;sticos &#8212;donde ni el domingo puede su marido ocuparse de las criaturas&#8212; y la imposible conciliaci&#243;n que supone compatibilizar los roles de cuidado con los profesionales, muestra que, como se&#241;ala Donath, lo que est&#225; en el n&#250;cleo del arrepentimiento es &lt;i&gt;la transici&#243;n a la maternidad en s&#237; misma&lt;/i&gt; y el desborde que puede suponer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III&lt;br class='autobr' /&gt;
La madre naturaleza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leda regresa a la playa donde participa observando otra escena. Esta vez, Nina discute con el padre de su hija; el roce de la pareja genera cierta tensi&#243;n en la peque&#241;a Elena que, nuevamente con la mu&#241;eca entre sus manos, comienza a morderle el rostro. El juego de la ni&#241;a, como instancia de elaboraci&#243;n simb&#243;lica del exceso, de lo problem&#225;tico, fusional y funcional que es la relaci&#243;n madre-hija se hace presente en el componente oral canibal&#237;stico. Ella (Elena) es la madre (lleva el sombrero de Nina) que se devora a su hija (la mu&#241;eca). El &lt;i&gt;estrago materno&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En El malestar en la procreaci&#243;n Marie-Magdeleine Chatel (1996) analiza, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; como correlato, la imposible separaci&#243;n y la introyecci&#243;n del objeto. Este punto es central porque efect&#250;a el movimiento que enlaza la posici&#243;n hacia la maternidad en Leda con su devenir como hija. Leda se vuelve en ese movimiento la &lt;i&gt;hija perdida&lt;/i&gt; al caer en el pozo de donde su devenir materno parece haberla sacado. La pel&#237;cula no hace mucha alusi&#243;n a este punto solo dice Leda: &#8220;Mi madre era muy hermosa. Cuando yo ten&#237;a la edad de Martha, sent&#237;a que ella no lo hab&#237;a compartido. Como si, al crearme, se hubiese separado, como cuando alejas un plato si la comida es asquerosa.&#8221; La novela de Elena Ferrante en la que se basa el film es bastante m&#225;s expl&#237;cita:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Recuerdo el dialecto en boca de mi madre cuando abandonaba el deje dulce y nos gritaba, emponzo&#241;ada por el enfado: no puedo m&#225;s con vosotros, no puedo m&#225;s. &#211;rdenes, chillidos, insultos, una tensi&#243;n de la vida en sus palabras, como un nervio tenso que, apenas rozado, arrasa con dolor toda posibilidad de compostura. Una, dos, tres veces nos amenaz&#243; a nosotras, sus hijas, con irse, os despertar&#233;is una ma&#241;ana y no me encontrar&#233;is. Todos los d&#237;as me despertaba temblando de miedo. En la realidad estaba siempre, en las palabras hu&#237;a de casa un d&#237;a s&#237; y otro tambi&#233;n.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Leda se nombra a s&#237; misma como una &lt;i&gt;madre anti-natural&lt;/i&gt;. Aqu&#237; conviene hacer un rodeo, aunque sea breve, sobre qu&#233; supone para la mujer la relaci&#243;n con lo natural. R&#237;os de tinta feminista han corrido sobre este asunto, pero me gustar&#237;a detenerme en c&#243;mo lo plante&#243; Simone de Beauvoir en &lt;i&gt;El segundo sexo&lt;/i&gt; (1949) porque es all&#237; donde conceptualiza el &lt;i&gt;mito del eterno femenino&lt;/i&gt; que toma su fuerza a partir de considerar que la capacidad de gestar, parir y cuidar responde a la naturaleza de lo femenino. La situaci&#243;n desigual entre varones y mujeres que es contingente, biol&#243;gica, social e hist&#243;ricamente determinada pasa a convertirse en la raigambre simb&#243;lica que le da cuerpo al Mito cuya operatoria sostiene la opresi&#243;n de las mujeres. El correlato de afirmar la existencia de un &lt;i&gt;instinto materno&lt;/i&gt; supone aceptar que la mujer est&#225; &lt;i&gt;naturalmente&lt;/i&gt; destinada a ejercer esa funci&#243;n; el car&#225;cter intemporal del Mito refuerza que, aquella que no lo cumpla, ser&#225; menos mujer por ello. Y la que no se ajuste a lo que naturaleza mande ser&#225; una &#8220;mala madre&#8221;. La ambivalencia inherente a la mujer-madre como fuente de vida y como instancia de muerte, la vuelve una &lt;i&gt;alteridad&lt;/i&gt; que es temida pero necesaria. Dice de Beauvoir ([1949] 2007) &#8220;La mujer es necesaria en la medida en que siga siendo una Idea en la que el hombre proyecta su propia trascendencia.&#8221; (p. 277). La mujer como fuente de la vida es el espejo donde Narciso var&#243;n contempla su imagen. La mujer se convierte en un objeto necesario, tanto a partir de la apropiaci&#243;n de su capacidad reproductiva, como en sentido simb&#243;lico. Siguiendo a de Beauvoir, para que los varones hayan podido hacer uso de la mujer como mano de obra reproductiva fue necesario primero ubicar que la reproducci&#243;n en ella es parte de &lt;i&gt;su naturaleza.&lt;/i&gt; La funcionalidad del mito est&#225; en su car&#225;cter de Idea trascendente, intemporal, inmutable y necesaria, y como refiere de Beauvoir pocos mitos han sido tan beneficiosos para los varones dado que justifica casi todos los privilegios que obtienen de esa subordinaci&#243;n. Ana Mar&#237;a Fern&#225;ndez (1992) va a decir que los mitos son cristalizaciones de significados que operan como organizadores de sentido, en el accionar, el pensar y el sentir de los varones y las mujeres que conforman una sociedad, y que sustentan la orientaci&#243;n y legitimidad de las instituciones. Se trata de construcciones sociales que se encuentran naturalizadas y se presentan como verdades a priori, operando por violencia simb&#243;lica. Algunos a&#241;os m&#225;s adelante, Elizabeth Badinter (1981) analiza el &lt;i&gt;amor maternal&lt;/i&gt; durante los siglos XVII al XX, para evidenciar el car&#225;cter socialmente construido de este sentimiento, cambiante y variable seg&#250;n las &#233;pocas y los contextos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV&lt;br class='autobr' /&gt;
Jugar a la mam&#225;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En determinado momento de la pel&#237;cula la peque&#241;a Elena se extrav&#237;a. Pasado y presente se suceden en Leda que mientras observa la mu&#241;eca en el piso, recuerda la desesperaci&#243;n que sinti&#243; al perder de vista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El cap&#237;tulo Arkangel de la serie Black Mirror lleva al extremo este planteo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; a su hija y sale en b&#250;squeda de la peque&#241;a. La reconstrucci&#243;n de la escena y una superposici&#243;n de los planos no permite distinguir qu&#233; es lo que se ha perdido; si ella como madre, si se trata del lugar com&#250;n de &#8220;la mala madre&#8221; que pierde a sus hijos, si el objeto ca&#237;do es ella misma, si ha sido arrojada al vac&#237;o por la desesperaci&#243;n. En ese momento encuentra a la peque&#241;a Elena que jugaba en un lugar alejado y al verla le dice: &#8220;perd&#237; a mi mam&#225;.&#8221; La restituci&#243;n de la ni&#241;a no produce la calma y tranquilidad que se hubiese esperado. Nina, todav&#237;a algo conmocionada, le cuenta a Leda que tambi&#233;n se perdi&#243; la mu&#241;eca. Leda responde que no se preocupe, que seguro aparecer&#225; y agrega que de ni&#241;a ten&#237;a una mu&#241;eca como esa que se llamaba &lt;i&gt;Mina&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Mini-mama&lt;/i&gt; como su madre sol&#237;a llamarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leda hab&#237;a aprovechado el momento de conmoci&#243;n que produjo el extrav&#237;o de Elena para llevarse la mu&#241;eca. &#191;A qu&#233; se debe esa acci&#243;n? En la clase del 23 de enero de 1963 del &lt;i&gt;Seminario&lt;/i&gt; 10 La Angustia Lacan establece una distinci&#243;n entre el &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El t&#233;rmino acting out fue el elegido por Strachey para traducir el agieren (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; como &lt;i&gt;un subir a la escena&lt;/i&gt;, del pasaje al acto que desde el &lt;i&gt;niederkommen lassen&lt;/i&gt; freudiano supone un &lt;i&gt;dejarse caer&lt;/i&gt;. &#8220;Jugar a la mam&#225;&#8221; es la escena que se arma Leda como una forma de elaboraci&#243;n activa de su padecimiento subjetivo, pero &#191;a qu&#233; responde? El &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; supone el armado de una escena y como tal se trata de un armado fantasm&#225;tico donde el sujeto enmarca su realidad ps&#237;quica. El &lt;i&gt;acting&lt;/i&gt; siempre ubica un Otro hacia el cual se dirige; es una mostraci&#243;n por la v&#237;a de la acci&#243;n de lo que muchas veces no adviene a la conciencia en t&#233;rminos de representaci&#243;n-palabra.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1494 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the-lost-2.jpg?1754362459' width='500' height='300' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Leda recuerda entregarle a una de sus hijas la mu&#241;eca con la que jugaba cuando era peque&#241;a. Reactualiza en el juego de la mam&#225; el momento del desvalimiento infantil. La mu&#241;eca se torna una presencia inquietante que le recuerda que sol&#237;a temer no poder cuidar de sus hijas. Leda desfallece cuando se ve confrontada con ese punto de no retorno, presa de una angustia asfixiante en la escena de lo cotidiano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;V&lt;br class='autobr' /&gt;
Una naranja de ombligo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La experiencia de la maternidad se vuelve radical y en algunos casos paradojal. Dice Barros &#8220;de todos los lazos, &#233;ste se presenta como uno que no es f&#225;cil de cortar. Incluso si se corta.&#8221; (p.24). As&#237; como Simone de Beauvoir afirma que &#8220;no se nace mujer: se llega a serlo&#8221; (p. 371) Donath sostiene que &#8220;ninguna mujer nace madre&#8221; (p. 45). Hay algo en la decisi&#243;n de Leda &#8212;que podr&#237;a encuadrarse en los supuestos del arrepentimiento aqu&#237; esbozados, y que no supone que no haya amado a sus hijas&#8212; que la confronta con la mujer que es. El arrepentimiento encarna una identidad femenina distinta y como sugiere Donath se trata de una postura emocional que tiende un puente entre el pasado y el presente, y entre lo tangible y lo recordado. Pero Leda no se ocupa solo de recordar, sino que tambi&#233;n actualiza &#8212;por medio de un &lt;i&gt;acting&lt;/i&gt; que supone una reparaci&#243;n imaginaria al restablecer y luego devolver la mu&#241;eca a su lugar&#8212; un intento de soluci&#243;n del conflicto interno de su vivencia maternal. Arrepentirse de la maternidad, pero amar a los hijos es la insalvable contradicci&#243;n. Donath sugiere, a partir de escuchar a sus entrevistadas, que en la maternidad hay una p&#233;rdida del s&#237; mimo; toma de Luce Irigaray la idea de que la maternidad es una muerte simb&#243;lica y por ende la aparici&#243;n de una nueva identidad: ser la &#171;madre de alguien&#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El grado de renuncia que debe hacer una mujer que se convierte en madre es muy distinto al del hombre. Sin embargo, el arrepentimiento que estudi&#243; Donath no se resuelve solo con posibilitar mejores condiciones materiales y emocionales, como una distribuci&#243;n m&#225;s justa en lo relativo al cuidado de los hijos o con pol&#237;ticas de apoyo a la maternidad. Se trata m&#225;s bien de reconocer en las madres al sujeto de esa contradicci&#243;n, para que otros espacios puedan aparecer. Para que aparezcan alternativas al &lt;i&gt;fading&lt;/i&gt; del sujeto que desaparece de la escena. Esa sustracci&#243;n responde m&#225;s a los t&#233;rminos de un &lt;i&gt;pasaje al acto&lt;/i&gt; no porque se trate en s&#237; de algo patol&#243;gico, sino por el lugar de objeto arrojado de la escena en la que ese acto se resignifica. Queda todav&#237;a un resto que vincula la tesis ombligo = madre = insondable = origen (Giberti, 1996) imposible de descifrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Badinter, E. (1981). &lt;i&gt;&#191;Existe el amor maternal? Historia del amor maternal. Historia del amor maternal. Siglos XVII al XX&lt;/i&gt;. Barcelona: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barros, M. (2018). &lt;i&gt;La madre. Apuntes Lacanianos&lt;/i&gt;. Buenos Aires, Argentina: Editorial Grama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bruna Alvarez &amp; Diana Marre (2021): Motherhood in Spain: From the &#8220;Baby Boom&#8221; to &#8220;Structural Infertility&#8221;, Medical Anthropology, DOI: 10.1080/01459740.2021.1961246&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Chatel, M. M. (1996). &lt;i&gt;El malestar en la procreaci&#243;n&lt;/i&gt;, Buenos Aires: Nueva Visi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De Beauvoir, S. ([1949] 2005) &lt;i&gt;El segundo sexo&lt;/i&gt;. Madrid: C&#225;tedra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Donath, O. (2016). &lt;i&gt;Madres arrepentidas: una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales.&lt;/i&gt; Albrecht Knaus Verlag.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fern&#225;ndez, A. M. (1993). &lt;i&gt;La mujer de la ilusi&#243;n: pactos y contratos entre hombres y mujeres&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Giberti, E. (1996) Cap&#237;tulo 5. El ombligo del g&#233;nero. En &lt;i&gt;G&#233;nero, Psicoan&#225;lisis, Subjetividad&lt;/i&gt;. Burin Mabel y Bleichmar Emilce (comp.). Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lima, N. S. (2010). Pasaje al acto y Acting out: dos escenas de angustia. &lt;i&gt;Aesthethika&lt;/i&gt; Revista Internacional sobre Subjetividad, Pol&#237;tica y Arte, 6(1).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tubert, S. (1991). &lt;i&gt;Mujeres sin sombras: maternidad y tecnolog&#237;a.&lt;/i&gt; Madrid: Siglo XXI.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es el caso de Espa&#241;a por ejemplo que registra la tasa de natalidad m&#225;s baja desde 1941 (&#193;lvarez &amp; Marre, 2021).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En &lt;i&gt;El malestar en la procreaci&#243;n&lt;/i&gt; Marie-Magdeleine Chatel (1996) analiza, como parte de su trabajo cl&#237;nico, una serie de entrevistas realizadas a mujeres que solicitaban la interrupci&#243;n del embarazo en Francia. La entrevista previa era una instancia obligatoria establecida por la ley francesa que despenaliz&#243; el aborto en 1975. Chatel articula los resultados de esa investigaci&#243;n con los devenires subjetivos de las mujeres que recurren a la medicina reproductiva para concebir. Y dice que la carta que cada una juega est&#225; vinculada con la relaci&#243;n que mantiene con su propia &lt;i&gt;femineidad&lt;/i&gt;. Recuerda que Freud denomin&#243; &lt;i&gt;continente negro&lt;/i&gt; al v&#237;nculo arcaico que liga a la hija con la madre, v&#237;nculo opaco, inaccesible al an&#225;lisis. Para Freud el &#8220;llamado ed&#237;pico&#8221; ben&#233;fico y estructurante es el que constituye la &lt;i&gt;femineidad&lt;/i&gt;. Queda el &#8220;continente negro&#8221;, inaccesible, que designa su otro aspecto. Un poco m&#225;s adelante Chatel refiere que para Lacan la femineidad es el &#8220;continente negro&#8221;, devastador. El llamado al padre donador de falo no ser&#237;a primario en la feminizaci&#243;n de la hija sino claramente secundario con respecto a otra cosa m&#225;s sustancial, el penoso estrago que se experimenta entre madre e hija. Conservar&#233; la palabra &lt;i&gt;estrago&lt;/i&gt; para designar la especificidad de esa relaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El cap&#237;tulo Arkangel de la serie &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt; lleva al extremo este planteo cuando una madre decide que se implante en la cabeza de su hija un dispositivo que permitir&#237;a conocer el lugar exacto donde se ubica la criatura. Una interlocuci&#243;n con ese episodio puede encontrarse en: &lt;a href=&#034;https://www.eticaycine.org/Arkangel-Comision-15&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.eticaycine.org/Arkangel-Comision-15&lt;/a&gt; y &lt;a href=&#034;https://www.elsigma.com/cine-y-psa/arkangel-para-ver-a-traves-de-tus-ojos/13360&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.elsigma.com/cine-y-psa/arkangel-para-ver-a-traves-de-tus-ojos/13360&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El t&#233;rmino &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; fue el elegido por Strachey para traducir el &lt;i&gt;agieren&lt;/i&gt; (actuar) freudiano. En &lt;i&gt;Recordar, repetir y reelaborar&lt;/i&gt; Freud (1914) situaba que el analizante act&#250;a en el an&#225;lisis aquello que no recuerda conscientemente. Hay ocasiones en que lo reprimido, en lugar de retornar en el recuerdo y por la v&#237;a de la asociaci&#243;n libre ponerlo a trabajar en la palabra, irrumpe en acto. Esa es una irrupci&#243;n que ingresa por el lado de un hacer (&lt;i&gt;agieren&lt;/i&gt;) y produce el armado de una escena (Lima, 2010).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Cronenberg-Wagner and the musical subtext of the relationship between Jung and Freud</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cronenberg-Wagner-and-the-musical-subtext-of-the-relationship-between-Jung-and</link>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The opera genre, a descendent from Greek tragedy, has been chosen by many movie directors to show the pathos of ethical dilemma on screen. From the first references to Fritz Jahr and the cinematographic version of Wagner's Parsifal, passing through Turandot and Tosca by Puccini, or Andrea Chenier by Giordano, there is a very large tradition of making use of music to delve into ethical complexities. A recent example is the broaching of the difficult subject of analytical transference put forward by David Cronenberg in the film &#8220;A Dangerous Method&#8221;, by way of musical subtexts offering different operas by Richard Wagner, the director provides a supplementary string to access the difficult relationship between Freud and Jung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Opera | Jahr | Jung | Freud&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cronenberg-Wagner-y-el-subtexto-musical-de-la-relacion-entre-Jung-y-Freud' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Cronenberg-Wagner y el subtexto musical de la relaci&#243;n entre Jung y Freud&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>The European roots of bioethics: Fritz Jahr and Wagner's Parsifal</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-European-roots-of-bioethics-Fritz-Jahr-and-Wagner-s-Parsifal</link>
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		<dc:date>2018-05-11T16:13:11Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;It is now known that the term bioethics (Bio-Etik) was coined in 1927 by Fritz Jahr, in a work published in Kosmos magazine. In this ground breaking article an audiovisual resource is mentioned for the first time, as inspiration for the concept of bioethics. The reference is to Wagner's Parsifal where, in the first act, we are confronted by the death of a swan at the hands of a reckless archer. This passage has influenced Jahr's thinking when he set out to outline the principles that should govern the treatment of animals, especially when these become the object of scientific investigations. This work explains that creative and scientific process using Hans-J&#252;rge Syberber&#8216;s 1982 cinematographic version of Parsifal, in commemoration of the hundred years since the debut of Wagner's opera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words: &lt;/strong&gt;Syberberg | Bioethics| Audiovisual resources&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-01-No-01-" rel="directory"&gt;Volumen 01 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Las-raices-europeas-de-la-bioetica-Fritz-Jahr-y-el-Parsifal-de-Wagner' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Las ra&#237;ces europeas de la bio&#233;tica: Fritz Jahr y el Parsifal, de Wagner&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>The narrative (bio)ethics: a lyrical-analytical approach</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-narrative-bio-ethics-a-lyrical-analytical-approach</link>
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		<dc:date>2018-05-11T16:11:03Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Thinking about contemporary bioethics from the point of view of narrative fiction opens a novel method to deal with its complexity. It was Fritz Jahr who inspired by Richard Wagner's opera Parsifal, conceived the concept of bioethics in 1927. His references to it show how the lyrical performance let us reflect on an aesthetic approach into the origins of bioethics itself. We could assume that this way of thinking is a precursor for the current trends which use audio-visual resources for reflecting on and teaching ethics. From this perspective, the present paper addresses the case story of Ram&#243;n Sampedro, a man who cried out for his right to the end his life with dignity. His life was recreated in a film (Mar Adentro - The Sea Inside, 2004), directed by Alejandro Amen&#225;bar. Pointing out a shot (stresses a particular scene) built through the awe-inspiring aria Nessun Dorma of Puccini's opera Turandot, we will try to surmise the singular meaning of an act in the life of a patient. From this entry, which we think of as a Gesamtkunstwerk (total work of art), we will approach contemporary bioethics through a narrative and hermeneutic pathway.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Narrative bioethics | Opera | Euthanasia | Aesthetics&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-01-No-01-" rel="directory"&gt;Volumen 01 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-narrativa-bio-etica-una-aproximacion-lirico-analitica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La narrativa (bio)&#233;tica: una aproximaci&#243;n l&#237;rico-anal&#237;tica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Cronenberg-Wagner y el subtexto musical de la relaci&#243;n entre Jung y Freud </title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cronenberg-Wagner-y-el-subtexto-musical-de-la-relacion-entre-Jung-y-Freud</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Cronenberg-Wagner-y-el-subtexto-musical-de-la-relacion-entre-Jung-y-Freud</guid>
		<dc:date>2018-04-10T16:42:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Natacha Salom&#233; Lima</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El g&#233;nero oper&#237;stico, suced&#225;neo de la tragedia griega, ha sido elegido por muchos directores de cine para presentar en pantalla el pathos del dilema &#233;tico. Desde las referencias iniciales a Fritz Jahr y a la versi&#243;n cinematogr&#225;fica del Parsifal de Wagner, pasando por el Turandot y Tosca, de Puccini, o Andrea Chenier, de Giordano, existe una vasta tradici&#243;n que ahonda en la complejidad &#233;tica a trav&#233;s de la m&#250;sica. Un ejemplo reciente es el abordaje del espinoso tema de la transferencia anal&#237;tica propuesto por David Cronenberg en el film &#8220;A Dangerous Method&#8221;. A trav&#233;s del subtexto musical que ofrecen distintas &#243;peras de Richard Wagner el director aporta una cuerda suplementaria para acceder a la dif&#237;cil relaci&#243;n entre Freud y Jung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave: &lt;/strong&gt; &#211;pera | Jahr | Jung | Freud&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cronenberg-Wagner-and-the-musical-subtext-of-the-relationship-between-Jung-and' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bio&#233;tica y &#243;pera: un legado de Fritz Jahr&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del &#250;ltimo siglo y medio, la m&#250;sica de Richard Wagner, y en particular su tradici&#243;n oper&#237;stica, ha sido fuente de inspiraci&#243;n para pensadores de casi todas las disciplinas. Entre ellos se cuentan fil&#243;sofos, cient&#237;ficos, dramaturgos y cineastas. Un dato menos conocido es que una composici&#243;n suya ha estado asociada nada menos que a la gestaci&#243;n del concepto de bio&#233;tica. Efectivamente, hoy sabemos que la primera aparici&#243;n del t&#233;rmino bio&#233;tica se remonta a 1927, cuando se publica en la revista Kosmos el art&#237;culo pionero de Fritz Jahr &lt;i&gt;Bio-&#233;tica: una perspectiva de la relaci&#243;n &#233;tica de los seres humanos con los animales y las plantas&lt;/i&gt; (Jahr, 1927).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_29 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L262xH192/wagner1-aac50.jpg?1775200713' width='262' height='192' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Jahr hace referencia all&#237; a un pasaje de la obra p&#243;stuma de Wagner, &lt;i&gt;Parsifal&lt;/i&gt;, cuyo primer acto nos confronta con la muerte de un cisne a manos de un cazador furtivo, interpelando nuestra sensibilidad para con la &lt;i&gt;muerte del otro&lt;/i&gt;. Que en este caso se trate de un ave es un acierto del gui&#243;n, porque extrema nuestra empat&#237;a para con las dem&#225;s especies, lo cual para Jahr constituye una matriz tr&#225;gica de las relaciones de un ser humano con la humanidad toda. (Lima y Michel Fari&#241;a, 2009; Lima, 2010, 2011).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La referencia no es azarosa, ya que el tratamiento que hace Jahr del pasaje de Wagner nos pone sobre la pista de la &#237;ntima relaci&#243;n que existe entre el g&#233;nero oper&#237;stico, suced&#225;neo de la tragedia griega, y el pathos situacional presente en los dilemas &#233;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La versi&#243;n cinematogr&#225;fica de Hans-J&#252;rgen Syberberg, estrenada en 1982, coincidiendo con el centenario del estreno de la &#243;pera de Wagner, agrega un especial dramatismo. En medio de la apacible plegaria de Gurnemanz algo terrible sucede. Alguien acaba de asesinar al hermoso cisne blanco. Fue atravesado por una flecha que lo alcanz&#243; en pleno vuelo. Encuentran al culpable, que es apenas un muchacho, y lo interrogan acerca del porqu&#233; de su acci&#243;n. &#201;l tan s&#243;lo responde que posee su arco y flecha para dispararle a todo lo que vuela&#8230; Gurnemanz se&#241;alando al cisne inerte, interpela la sensibilidad del muchacho con una pregunta implacable:&lt;i&gt; &#191;puedes ver la mirada en sus ojos muertos?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta referencia a una &#243;pera en la fundaci&#243;n misma del concepto de bio&#233;tica, resulta especialmente estimulante porque anticipa la perspectiva de la bio&#233;tica narrativa, la cual tiene actualmente un enorme desarrollo. Hoy podemos constatar que el cine se ha valido de arias y fragmentos instrumentales de &#243;peras para ambientar encrucijadas morales de la existencia humana. Veamos algunos pocos ejemplos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Philadelphia: la muerte y el morir&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_30 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L295xH171/wagner2-c142c.jpg?1775200713' width='295' height='171' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;En Filadelfia (Jonathan Demme, 1993) Tom Hanks protagoniza a Andrew Beckett, un enfermo terminal de SIDA, quien libra una batalla legal contra sus antiguos empleadores para demostrar que fue despedido de su trabajo debido a la enfermedad que padece. En una escena crucial del film, Andrew se encuentra con su abogado la noche anterior al d&#237;a en que debe declarar ante el tribunal. El abogado est&#225; ansioso por ayudarlo a preparar su testimonio, pero el personaje le hace una pregunta desconcertante: &lt;i&gt;&#191;le gusta la &#243;pera? &lt;/i&gt; El abogado, confundido, responde de manera cort&#233;s pero desinteresada. Es entonces cuando el enfermo, que se sabe cercano a la muerte, lo convoca a escuchar su aria predilecta. Se trata de La mamma morta, de la &#243;pera &lt;i&gt;Andrea Ch&#233;nier&lt;/i&gt;, compuesta por Umberto Giordano en 1896. La voz de Mar&#237;a Callas, en la piel de Maddalena di Coigni, puebla la habitaci&#243;n y Andrew se desplaza al comp&#225;s de la m&#250;sica, traduciendo ante el abogado los pasajes m&#225;s salientes, que concluyen con el conmovedor &lt;i&gt;Io sono l&#180;amore&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A casi dos d&#233;cadas de su estreno, el film es recordado como el primer alegato cinematogr&#225;fico en favor de los derechos de quienes padecen HIV, pero mientras que la l&#237;nea argumental se ha ido desactualizando, esta escena ha devenido inolvidable. Son apenas cuatro minutos que transmiten el pathos situacional de manera m&#225;s contundente que muchos de los elaborados parlamentos que recorre el film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;De d&#243;nde proviene la fuerza, la potencia de esa escena?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Puccini: el via crucis de David Gale y Ram&#243;n Sanpedro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;La vida de David Gale&lt;/i&gt; (Alan Parker, 2003) Kevin Spacey protagoniza a Gale, un destacado intelectual y profesor universitario que integra, junto a su amiga y colega Constance Harraway, la organizaci&#243;n Deathwatch, que lucha por la abolici&#243;n de la pena de muerte en el conservador Estado de Texas. Pero la organizaci&#243;n se encuentra en una encrucijada, porque no ha logrado avances significativos y de hecho no ha podido evitar una sola condena a muerte. Cada nueva ejecuci&#243;n representa una frustraci&#243;n para Constance, cuya salud se va viendo comprometida. Paralelamente, Gale se ve involucrado en un episodio sexual con una alumna, quien lo acusa de violaci&#243;n, consecuencia de lo cual es expulsado de la universidad y rechazado por su esposa, perdiendo todo contacto con su &#250;nico hijo. Cuando Constance confirma que padece un c&#225;ncer terminal, decide darle un sentido a su muerte y requiere para ello la colaboraci&#243;n de Gale. De este modo, el suicidio asistido de Constance, deviene en acusaci&#243;n de asesinato contra Gale, quien es condenado a la pena capital. Estas vicisitudes son relatadas por Gale a una reportera, quien ser&#225; testigo de los tres &#250;ltimos d&#237;as de su vida para dar luego a conocer la historia, que se convertir&#225; en un inesperado alegato contra la pena de muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del film los espectadores escuchamos un aria de &#243;pera que se reitera en distintos momentos de la historia. Son fragmentos breves, a veces casi inaudibles. Reci&#233;n cuando se resuelve el enigma de la trama, sabremos que se trata de la &#243;pera &lt;i&gt;Turandot&lt;/i&gt;, de Giaccomo Puccini, cuyo argumento gira en torno a un pr&#237;ncipe desconocido que pretende a Turandot, la bella heredera del trono de China. Para poder solicitar su mano debe superar tres pruebas impuestas por su padre a los pretendientes. Pero luego de que el pr&#237;ncipe haya pasado con &#233;xito el desaf&#237;o, corresponder&#225; a la princesa adivinar el nombre del desconocido. Liu, sirviente del pr&#237;ncipe, est&#225; enamorada sin esperanzas del su amo, de quien afirma conocer el nombre. Enterada de que Turandot debe averiguarlo antes del amanecer y convencida de que no tiene chances, Liu se suicida clav&#225;ndose una daga para no pronunciar el nombre del pr&#237;ncipe ignoto. La conmovedora escena puede verse completa en el final del film, cuando uno de los personajes asiste a la funci&#243;n de la &#243;pera en un teatro florentino. La escena musical resignifica la historia, acerc&#225;ndonos a la estrategia de Constance, una paciente terminal de c&#225;ncer que decide suicidarse asistida por su amigo David Gale. Los espectadores perciben entonces el pathos de la situaci&#243;n y el aria de Puccini les devuelve el n&#250;cleo real, la justa dimensi&#243;n del dilema ante la propia muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O en &lt;i&gt;Mar Adentro&lt;/i&gt; (Amenabar, 2004), en la que tambi&#233;n se recurre a Puccini y a &lt;i&gt;Turandot&lt;/i&gt;, pero en este caso a otro aria c&#233;lebre, el &lt;i&gt;Nessun Dorma&lt;/i&gt;. La escena se ha transformado en antol&#243;gica. Ram&#243;n Sampedro, quien padece de cuadriplejia desde su juventud cuando se accident&#243; al arrojarse al mar, yace postrado inm&#243;vil. Ha pasado los &#250;ltimos 30 a&#241;os de su vida en esta condici&#243;n y ha decidido que no quiere seguir viviendo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_31 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L291xH194/wagner3-7fcfc.jpg?1775200713' width='291' height='194' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Libra una batalla legal contra el Estado espa&#241;ol reclamando su derecho a la eutanasia, a lo que &#233;l entiende por una muerte digna. En ese momento, suena el acto final de la &#243;pera. La m&#250;sica invade la habitaci&#243;n, se nos muestra una ventana abierta desde donde un cielo resplandeciente envuelve a Sampedro en un viaje de retorno; vuelve al mar, a la inmensidad del mar y al re-encuentro con un amor impedido. A partir de este hallazgo est&#233;tico, el film nos abisma a percibir cierto posicionamiento subjetivo del personaje. Posicionamiento de un ser humano frente a la inminencia de una decisi&#243;n, no-consciente, fuera de todo c&#225;lculo, y cuyos efectos se estructuran a partir de un enigma. En la &#243;pera de Puccini, el pr&#237;ncipe extranjero pretendiente sortea dif&#237;ciles pruebas en los que &lt;i&gt;se juega su vida&lt;/i&gt; en la disyuntiva del amor. Renunciando a su privilegio, le devuelve a la princesa Turandot un acertijo: si quiere quedar libre del compromiso matrimonial, debe adivinar su nombre antes del alba. &lt;i&gt;Nadie debe dormir &lt;/i&gt; (Nessun Dorma) cuando se es convocado a responder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;Nessun Dorma&lt;/i&gt; ha sido utilizado tambi&#233;n en otras producciones en las cuales se busca transmitir al espectador el pathos de una situaci&#243;n dilem&#225;tica desde el punto de vista m&#233;dico. Es el caso del fragmento de &lt;i&gt;Aria&lt;/i&gt; filmado por Ken Rusell en 1987, en el que el que el c&#233;lebre pasaje de Puccini es recreado en la escena del quir&#243;fano, acompa&#241;ando el vuelo de la paciente que est&#225; siendo intervenida quir&#250;rgicamente luego de haber sufrido un accidente automovil&#237;stico &#8211;un verdadero hallazgo, que nos abisma al v&#233;rtigo que supone para un sujeto someterse a la anestesia total.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta versi&#243;n merecer&#237;a un an&#225;lisis aparte, porque recuerda el cuento de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; O en el episodio &lt;i&gt;Autopsia&lt;/i&gt; de la serie Dr. House, en que el que la vida de una ni&#241;a enferma de c&#225;ncer pende de la resoluci&#243;n de un enigma&#8230; y es el Nessun Dorma de Puccini el que ofrece la clave para que el m&#233;dico y su equipo resuelvan el complejo acertijo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y ya lindando el debate biopol&#237;tico, las secuencias oper&#237;sticas en &lt;i&gt;Milk &lt;/i&gt; (Gus van Sant,), nos informan sobre el pathos de un activista gay que libra su batalla social por los derechos de los homosexuales, a trav&#233;s una vez m&#225;s de Puccini y el aria final de &lt;i&gt;Tosca&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Wagner nuevamente: Sigmund Freud, Carl Jung y Sabine Spielrein&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La referencia inicial a Fritz Jahr no es azarosa. El tratamiento del pasaje del Parsifal Wagner nos pone sobre la pista de la &#237;ntima relaci&#243;n que existe entre el g&#233;nero oper&#237;stico, suced&#225;neo de la tragedia griega, y el pathos situacional presente en los dilemas &#233;ticos. Dos recientes producciones cinematogr&#225;ficas &#8220;A Dangerous Method&#8221;, de David Cronenberg, y &#8220;Melancholia&#8221;, de Lars von Tiers, ambas de 2011, apelan tambi&#233;n a partituras de Wagner para abordar en la filigrana del subtexto musical los profundos temas &#233;ticos de la trama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este escrito nos ocuparemos de esta dimensi&#243;n en la obra de Cronenberg. El film est&#225; basado en un cap&#237;tulo de la historia del psicoan&#225;lisis, que comenz&#243; a escribirse, de manera retroactiva, en 1977, cuando Aldo Carotenutto, un psicoanalista italiano que se hallaba investigando la obra de Jung, encontr&#243; en Ginebra un diario personal y un pu&#241;ado de preciados documentos que, olvidados o abandonados, hab&#237;an dormido un sue&#241;o de m&#225;s de cincuenta a&#241;os en los anaqueles del viejo edificio de la universidad. El azaroso descubrimiento fue la piedra de un esc&#225;ndalo may&#250;sculo y remont&#243; la investigaci&#243;n a los inicios del siglo XX. Se trataba de las cartas y el diario &#237;ntimo de Sabine Spielrein, una joven jud&#237;a rusa que hab&#237;a sido paciente de Carl Gustav Jung en la m&#225;s prestigiosa cl&#237;nica psiqui&#225;trica de Zurich. Los documentos revelaban un secreto affaire, que mantuvo a los veinte a&#241;os con Jung mientras &#233;ste era su analista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los hechos, que comienzan en 1904 con la internaci&#243;n de Sabine Spielrein, son recreados en el film de David Cronenberg. &lt;i&gt;A Dangerous Method&lt;/i&gt;. En art&#237;culos precedentes nos hemos referido ya a la dimensi&#243;n te&#243;rico-institucional de esa historia (Michel Fari&#241;a &amp; Benyakar, 1998; Michel Fari&#241;a, et al, 2011).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aspectos parciales de ese enfoque se han reproducido en la editorial del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; En el presente escrito nos interesa abordar la dimensi&#243;n musical del film. Si Richard Wagner estuvo presente como inspiraci&#243;n en la gestaci&#243;n del concepto de bio&#233;tica, podemos decir que su m&#250;sica retorna en esta reciente producci&#243;n cinematogr&#225;fica en la que Cronenberg aborda la delicada cuesti&#243;n de la transferencia, a prop&#243;sito de los riesgos de la involucraci&#243;n sexual entre terapeutas y pacientes.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recientemente acaba de salir a la luz el affaire que mantuvo Henry Murray, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trat&#225;ndose de un tema central de la &#233;tica profesional, Cronenberg advierte que su enorme complejidad excede por mucho las posibilidades del film que le toca rodar. Se vale entonces de una estrategia genial: suplementa su propia pel&#237;cula con una banda sonora que es un espect&#225;culo en s&#237; mismo y que permite leer la psicolog&#237;a de los personajes en una cuerda paralela a la de la narraci&#243;n. Recurre para ello a pasajes de &lt;i&gt;El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen)&lt;/i&gt;, un ciclo de cuatro &#243;peras compuestas por Wagner entre 1848 y 1874 y basadas libremente en figuras y elementos de la mitolog&#237;a germana. Estos dramas &#233;picos, como gustaba denominarlos su autor, son El oro del Rin (&lt;i&gt;Das Rheingold&lt;/i&gt;), La valquiria (&lt;i&gt;Die Walk&#252;re&lt;/i&gt;), Sigfrido (&lt;i&gt;Siegfried&lt;/i&gt;) y El ocaso de los dioses (&lt;i&gt;G&#246;tterd&#228;mmerung&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, a lo largo del film van desfilando pasajes musicales que permiten al o&#237;do atento ir siguiendo la historia en esta doble cuerda: la de la trama argumental y la que se despliega en clave oper&#237;stica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera referencia es a &lt;i&gt;La valquiria&lt;/i&gt;. Jung y Sabina Spielrein hacen una breve traves&#237;a en barco y hablan del gusto compartido por la &#243;pera &#8211;la &lt;i&gt;Valquiria&lt;/i&gt; es la p redilecta de ambos. Es entonces cuando ella le confiesa su intenci&#243;n de estudiar medicina y transformarse en alg&#250;n momento en psicoanalista. Jung la alienta y en la escena siguiente se los ve a ambos en la cl&#237;nica psiqui&#225;trica, observando las reacciones de los pacientes mientras en un fon&#243;grafo suena la obertura de &lt;i&gt;Die Walk&#252;re&lt;/i&gt;. Sabina est&#225; atenta a los gestos de los internos, tomando nota fren&#233;ticamente de todo lo que ve, mientras Jung, en un segundo plano la contempla embelesado.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_32 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/un-metodo-peligroso-pelicula-7.jpg?1754362463' width='500' height='304' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La segunda entrada de la m&#250;sica de Wagner es ya mucho m&#225;s sutil, aunque sigue la secuencia del ciclo del &lt;i&gt;Nibelungen&lt;/i&gt;. Se produce poco despu&#233;s, cuando finalmente Jung, alentado por su paciente Otto Gross, decide abandonarse a sus impulsos y se involucra sexualmente con Spielrein. Luego del primer encuentro amoroso, Cronenberg introduce como m&#250;sica incidental el pasaje del Idilio de Sigfrido, en un arreglo para piano ejecutado por el virtuoso Lang Lang. De este modo, en la filigrana musical del film se va tramando un paralelo entre el mito germ&#225;nico y la trama del film. El paralelo ser&#225;, evidentemente entre Sigfrido y Jung.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De Siegfried se sabe que encarna la vitalidad triunfante de una humanidad naciente. Ario puro, forja la espada siguiendo su simple intuici&#243;n. Frente a la ciencia de su padre Sigmund, &#233;l permanece ignorante de los obst&#225;culos, cuyo sentido profundo no llega a comprender. De Siegfried se espera una conducta heroica, pero &#233;l se revela como profundamente humano. Sus m&#237;nimas y elementales obsesiones las repite constantemente. Seg&#250;n la tradici&#243;n &lt;i&gt;es un compa&#241;ero, el que sea: primero un oso, luego un p&#225;jaro&lt;/i&gt;. Incluso en la relaci&#243;n con su amada Brunilda, con quien descubre a la vez el miedo y el amor, pero a quien por momentos confunde con su madre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las analog&#237;as entre Siegfried y Jung se van haciendo claras para el espectador atento. En la versi&#243;n de Cronenberg, Jung ser&#237;a para Freud el pr&#237;ncipe ario destinado a templar la espada que libre las batallas futuras de la joven ciencia psicoanal&#237;tica. Pero Jung, como Siegfried (el hijo de Sigmund, en la mitolog&#237;a germ&#225;nica), est&#225; lejos de esa ambici&#243;n. Por eso el director apela a los pasajes oper&#237;siticos de Wagner, para se&#241;alarnos el equ&#237;voco de Freud, que puja por ubicar a Jung en un lugar imposible para &#233;l &#8211;y finalmente para ambos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente Cronenberg est&#225; al tanto de que en las primeras formulaciones de la &#243;pera, cuando se encuentra trabajando sobre Siegfried, hacia 1851, Wagner hab&#237;a esbozado un contrapunto c&#243;mico que &#233;l llam&#243; &lt;i&gt;Jung-Siegfried (Joven Sigfrido&lt;/i&gt;). De all&#237; la profusi&#243;n de escenas en las que en el film Jung aparece en un lugar infantil frente a su esposa Emma. Repasemos algunas de ellas. Su mujer est&#225; ansiosa por darle a su marido un hijo var&#243;n &#8211;las dos primeras fueron ni&#241;as; pero Jung no se muestra muy entusiasmado con este anhelo de su esposa. El film nos muestra claramente que la posici&#243;n que &#233;l adopta ante ella no es la de un marido sino m&#225;s bien la de un hijo. Ante todo por la dependencia econ&#243;mica &#8211;Jung puede jugar al psicoanalista e incluso acompa&#241;ar a Freud en su hist&#243;rico viaje a Estados Unidos viajando en primera clase porque su mujer le paga los gastos. Pero sobre todo la dependencia afectiva. Jung justifica su donjuanismo en la pretendida aceptaci&#243;n de la poligamia por parte de su esposa, pero esto no es m&#225;s que una racionalizaci&#243;n para mantenerse sujeto a ella, no en su condici&#243;n de mujer sino como figura materna. Emma Jung ve con indulgencia las escapadas amorosas de su marido con las pacientes &#8211;Sabine Spielrein, Toni Wolff, Magda von H., entre otras&#8211; porque es eso lo que le asegura que volver&#225; siempre a su regazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El propio Jung reconoce con amargura este lugar al que lo relega su propia neurosis: &#8220;Ella se ha convertido en la &lt;i&gt;matrona victrix&lt;/i&gt;, la matrona victoriosa, segura en su papel de paridora de ni&#241;os, segura en su auto respeto, mientras que el m&#237;o ha disminuido por la enfermedad y la dependencia financiera. De ese modo, ella puede obtener, por lo menos, una venganza sutil de mis infidelidades, reales o imaginarias.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Todos los pasajes literarios est&#225;n tomados de la mencionada novela de Morris (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Jung se piensa a s&#237; mismo como heredero del trono psicoanal&#237;tico, se angustia profundamente, porque &#233;l es todav&#237;a demasiado hijo como para imaginarse siendo padre &#8211;de un movimiento, de una causa. Ha engendrado hijos, pero no ha pro-creado en el sentido fuerte del t&#233;rmino, en el sentido de transmitir un legado, que es lo que se espera de un cabal heredero. De all&#237; que la relaci&#243;n con sus amantes-pacientes se presente tambi&#233;n como una variante de la dependencia materna &#8211;su esposa como reservorio de la ternura y la maternidad, sus amantes como refugio de su supuesto desenfreno amatorio. En ambos casos, a salvo de todo riesgo porque el car&#225;cter endog&#225;mico de los v&#237;nculos le asegura la exclusividad que su narcisismo reclama. Nunca es abandonado, pero est&#225; pat&#233;tica y fatalmente solo, como lo muestra la escena de la despedida a orillas del lago Constanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es interesante que la escena final de la pel&#237;cula est&#233; ambientada en 1913, exactamente el a&#241;o en que inicia su trama la novela de Morris West&lt;i&gt; El mundo es de cristal&lt;/i&gt;, que narra el estado an&#237;mico de Jung en aquellos aciagos momentos, cuando hab&#237;a reemplazado a Sabina Spielrein por Toni Wolff y en v&#237;speras de su encuentro con Magda von H. quien se convertir&#237;a, tambi&#233;n ella, en paciente y amante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en el tedio de esta repetici&#243;n que encontramos a este hombre abandonado a su melancol&#237;a, que recita cada ma&#241;ana su letan&#237;a frente al espejo: &#8220;Me llamo Carl Gustav Jung. Soy m&#233;dico, catedr&#225;tico de medicina psiqui&#225;trica, analista. Tengo treinta y ocho a&#241;os. Nac&#237; en la aldea de Kesswil, Suiza, el veintis&#233;is de julio de 1875. Mi padre, Paul, era pastor protestante, Mi madre, Emilie Preiswerk, era una muchacha del lugar. Soy casado, tengo cuatro hijos y un quinto en camino. El nombre de soltera de mi esposa es Emma Rauschenbach. Ella naci&#243; cerca del lago Constanza, del cual a veces parece creer que es el ombligo del mundo...&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;N&#243;tese tambi&#233;n aqu&#237; el hallazgo de Cronenberg en su caracterizaci&#243;n del &#237;ntimo padecimiento de Jung, cuyo diagn&#243;stico coincide con el que el destino depara a Siegfried, quien luego de librar sus batallas imaginarias, cae derrotado bajo el peso de la propia espada que no puede sostener.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No deja de ser curioso que Freud deposite sus expectativas en este hombre, que no puede consigo mismo. Un hombre que no logra sustraerse a su compulsi&#243;n, la cual pretende racionalizar en su elogio del amor libre, pero que nada tiene de mundano. M&#225;s bien lo contrario, por momentos se presenta como un hermanito mayor de sus cinco hijos, con una esposa madre nutricia que se preocupa denodadamente por &#233;l como del resto de su vasta prole.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jahr, F.: (1927) &#8220;&#8220;Bio-Ethik: Eine Umschau &#252;ber die ethischen Beziehungen des Menschen zu Tier und Pflanze&#8221; [Bio-&#233;tica: una perspectiva de la relaci&#243;n &#233;tica de los seres humanos con los animales y las plantas) Kosmos. Handweise f&#252;r Naturfreunde, 24(1):2-4. Hay traducci&#243;n en espa&#241;ol. Lima, 2008 s/p.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lima, N &amp; Michel Fari&#241;a, J.J.: &#8220;Fritz Jahr's Bioethical Concept and its Influence in Latin America: An Approach from Aesthetics&#8221; Paper presentado en el primer Simposio Internacional: &#8220;Fritz Jahr and European roots of bioethics: Establishing an international scholars' network (EuroBioNethics)&#8221; Marzo 2011, Rijeka. Croacia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lima, N. Las ra&#237;ces europeas de la bio&#233;tica: Fritz Jahr y el Parsifal, de Wagner. En &lt;i&gt;Etica y Cine&lt;/i&gt;. Extractado el 10/5/11 &lt;a href=&#034;http://www.eticaycine.org/Parsifal&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.eticaycine.org/Parsifal&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. &amp;, Benyakar, M.: (1998). (Hacer) el amor de transferencia: la involucraci&#243;n entre terapeutas y pacientes, un siglo despu&#233;s. En Psicolog&#237;a. Publicaci&#243;n de la Facultad de Psicolog&#237;a, UBA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;West, M. (2000).&lt;i&gt; El mundo es de cristal&lt;/i&gt;. Ediciones B: Barcelona.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta versi&#243;n merecer&#237;a un an&#225;lisis aparte, porque recuerda el cuento de Julio Cort&#225;zar &lt;i&gt;La noche boca arriba&lt;/i&gt;, en el que un motociclista accidentado de muerte sue&#241;a en su agon&#237;a una historia de guerreros en la que va a ser sacrificado. &lt;br class='autobr' /&gt;
Pero tambi&#233;n el relato puede leerse como el de un guerrero tolteca que al borde de la ejecuci&#243;n alucina un viaje vertiginoso montado en un absurdo veh&#237;culo de dos ruedas. Una vez m&#225;s, no se distingue quien es el so&#241;ante y qui&#233;n el so&#241;ado.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aspectos parciales de ese enfoque se han reproducido en la editorial del presente volumen de Etica&amp;Cine.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recientemente acaba de salir a la luz el affaire que mantuvo Henry Murray, jefe del departamento de psicolog&#237;a de la Universidad de Harvard con su colega y amante Christiana Morgan, La historia se narra en &lt;i&gt;La tejedora de Sombras&lt;/i&gt;, el libro todav&#237;a in&#233;dito de Jorge Volpi, en el que Carl Jung es otro de los personajes principales, porque la pareja lo consult&#243; cuando ambos estaban obsesionados por seguir el camino junguiano de encontrar la libertad individual y el auto-conocimiento, y al mismo tiempo el amor. Por eso intentaron documentar su historia a lo largo de treinta a&#241;os en un borrador al que llamaban &#8220;Nuestro libro&#8221; o &#8220;La propo-sici&#243;n&#8221;. Una parte central de la novela de Volpi la ocupan las sesiones con Jung a la que ambos asistieron en Zurich. En ellas, el psicoanalista suizo aplicaba con Christiana su t&#233;cnica de &#8220;imaginaci&#243;n activa&#8221;, que consist&#237;a en trances que buscaban visiones directas del inconsciente. Seg&#250;n Volpi &#8220;Jung lo hab&#237;a intentado con &#233;l mismo tras romper con Freud y eso es lo que dio lugar a su famoso &lt;i&gt;Libro Rojo&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Todos los pasajes literarios est&#225;n tomados de la mencionada novela de Morris West &#8220;El mundo es de cristal&#8221;, Ediciones B: Barcelona, 2000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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