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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Emerger. La imagen traum&#225;tica en Gus Van Sant</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Emerger-La-imagen-traumatica-en-Gus-Van-Sant</link>
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		<dc:date>2018-08-28T13:17:08Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fr&#233;d&#233;rique Hammerli</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine de Gus Van Sant rebosa de personajes que se han enfrentado a un evento traum&#225;tico. Es dif&#237;cil ignorar la recurrencia del trauma en la obra del cineasta, desde las primeras pel&#237;culas hasta las &#250;ltimas. En este trabajo examinaremos algunas modalidades del tratamiento narrativo de este t&#243;pico a trav&#233;s del caso ejemplar de &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, con el objetivo de evidenciar el hecho de que Gus Van Sant no se interesa tanto, desde el punto de vista del personaje, en el trauma en s&#237; o en sus consecuencias dolorosas, sino m&#225;s bien en una posible superaci&#243;n del acontecimiento por medio de su elaboraci&#243;n. Esto permitir&#225; extraer lo que este t&#243;pico revela del trabajo del cineasta, de su enfoque de la imagen y del poder que esta ejerce sobre el espectador, es decir, de su concepci&#243;n misma de la funci&#243;n del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Trauma | superaci&#243;n del acontecimiento | imagen | poder | funci&#243;n del cine&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Refaire-surface-l-image-traumatique-chez-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Emerge-The-traumatic-image-in-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-08-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El cine de Gus Van Sant rebosa de personajes que se han enfrentado, en su pasado, a un evento traum&#225;tico: actos de violencia f&#237;sica o mental, abusos sexuales, muertes de duelo imposible. Es el caso, por dar algunos ejemplos, de Mike en &lt;i&gt;My own private Idaho&lt;/i&gt; (1991), de los adolescentes de &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt; (1995), de Will en &lt;i&gt;Will Hunting&lt;/i&gt; (1997), de Forrester en &lt;i&gt;Meeting Forrester&lt;/i&gt; (2000), de Alex en &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; (2007) y de Enoch en &lt;i&gt;Restless&lt;/i&gt; (2011). Es dif&#237;cil, entonces, ignorar la recurrencia del trauma en la obra del cineasta, desde las primeras pel&#237;culas hasta las &#250;ltimas, recurrencia que la cr&#237;tica ha se&#241;alado en numerosas ocasiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este trabajo examinaremos, primero, algunas modalidades del tratamiento narrativo de este t&#243;pico a trav&#233;s del caso ejemplar de &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, con el objetivo de evidenciar el hecho de que Gus Van Sant no se interesa tanto, desde el punto de vista del personaje, en el trauma en s&#237; o en sus consecuencias dolorosas, sino m&#225;s bien en una posible superaci&#243;n del acontecimiento por medio de su elaboraci&#243;n. Esto permitir&#225; extraer lo que este t&#243;pico revela del trabajo del cineasta, de su enfoque de la imagen y del poder que esta ejerce sobre el espectador, es decir, de su concepci&#243;n misma de la funci&#243;n del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un caso ejemplar: Paranoid Park&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; constituye un caso ejemplar del papel del traumatismo en la obra de Gus Van Sant ya que presenta un evento traum&#225;tico en el coraz&#243;n mismo de la pel&#237;cula: un s&#225;bado por la noche, Alex, el personaje principal, un adolescente, se dirige a Paranoid Park, donde encuentra a un &lt;i&gt;skater&lt;/i&gt; m&#225;s grande que &#233;l, Scratch, que lo lleva a colgarse de los trenes en una estaci&#243;n de carga. Cuando se defiende del ataque de un guardia de seguridad que los persigue, Alex provoca involuntariamente la ca&#237;da mortal de este &#250;ltimo. Un tren que pasa parte su cuerpo a la mitad. El adolescente, confrontado a esta muerte violenta, se da a la fuga y no habla del hecho con nadie. El mutismo de Alex se debe a que sufri&#243; una efracci&#243;n ps&#237;quica que le bloquea el acceso a toda forma de entendimiento de lo que ha vivido. Al verse confrontado a la muerte del guardia, lo que ha encontrado es la muerte en toda su potencia. Toda representaci&#243;n del evento y todo discurso con respecto a &#233;l se le vuelven imposibles. Hay tres elementos f&#237;lmicos que lo prueban. En primer lugar, la construcci&#243;n narrativa da cuenta tanto de la ocultaci&#243;n de la escena traum&#225;tica como de su resurgimiento brutal. En efecto, en la primera parte de la pel&#237;cula, la rememoraci&#243;n de Alex no permite tener una visi&#243;n clara del accidente. Para eso, habr&#225; que esperar a la mitad de la pel&#237;cula. El retorno de la escena traum&#225;tica es, primero, un retorno repentino que el personaje sufre y que se desencadena cuando Alex fija la mirada en las fotos de la escena del hecho que le muestra el inspector Lu, encargado de la investigaci&#243;n de la muerte del guardia. Agreguemos que la experiencia traum&#225;tica de Alex se asocia al susto, que se puede definir como una ausencia de miedo o de angustia, acompa&#241;ado de una especie de &#8220;&lt;i&gt;blackout&lt;/i&gt;&#8221;, una &#8220;suspensi&#243;n en la imagen&#8221;, una forma de par&#225;lisis total. Desde el inicio de la pel&#237;cula, cuando todav&#237;a ignoramos lo que le ha pasado a Alex, &#233;l parece anestesiado, y es lo que transmite la puesta en escena mediante la utilizaci&#243;n de poca profundidad de campo o de sonidos ahogados, por ejemplo. Alex est&#225; en una especie de burbuja que tambi&#233;n se vuelve nuestra.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_766 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid1.jpg?1754362449' width='500' height='375' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, si hay susto, sideraci&#243;n, es porque la experiencia traum&#225;tica est&#225; asociada a la sorpresa, que es una condici&#243;n necesaria para la incapacidad del sujeto de afrontar el hecho porque no ha sido preparado para ello. Alex comenta retrospectivamente la propuesta de su amigo Jared de ir a patinar a Paranoid Park de la siguiente manera: &#8220;&lt;i&gt;I was not prepared for Paranoid Park&lt;/i&gt;&#8221; [No estaba listo para Paranoid Park]. Alex substituye &#8220;Paranoid Park&#8221; al evento, que surgi&#243; brutalmente, sin preparaci&#243;n. Como la escena traum&#225;tica se volvi&#243; inaccesible, lo que expresa el trauma, al principio de la pel&#237;cula, son esas dos palabras: no solo el nombre mismo del parque de &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt; puede sugerir el susto, sino que retorna de manera compulsiva. Evidentemente, ese es el t&#237;tulo de la pel&#237;cula misma, pero tambi&#233;n del diario que empieza Alex desde el primer plano de la pel&#237;cula, escena que reaparece m&#225;s tarde. La mente de Alex y la pel&#237;cula tropiezan con una palabra que no puede constituirse y con una imagen que no puede elaborarse.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_786 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L360xH134/paranoid2y3-8d8d2.jpg?1775199966' width='360' height='134' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Un doble t&#237;tulo: los primeros planos de &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; o cuando la imagen tartamudea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la pel&#237;cula no es el relato de una cat&#225;strofe y de sus consecuencias, sino m&#225;s bien el de su aprehensi&#243;n progresiva por parte del personaje. En efecto, el tartamudeo en la expresi&#243;n &#8220;Paranoid Park&#8221; se&#241;ala tambi&#233;n un proceso de transformaci&#243;n en obra: del hecho en s&#237; mismo a su puesta en relato y en pel&#237;cula. M&#225;s que a un principio cronol&#243;gico y lineal, la pel&#237;cula se ajusta al proceso de escritura del diario que Alex comienza a redactar en la presentaci&#243;n y que tira al fuego cuando esta termina, cuando su relato se ha terminado. El montaje, la construcci&#243;n de la pel&#237;cula, da cuenta, en el plano narrativo, de la manera en que Alex enfrenta el trauma que produjo en &#233;l la muerte del guardia. La observaci&#243;n de la estructura de la pel&#237;cula es muy instructiva en este sentido. La pel&#237;cula se desarrolla en tres partes, cada una de las cuales alterna las fases de escritura del diario y la rememoraci&#243;n que deriva de ellas. Un primer relato el&#237;ptico y acronol&#243;gico contiene en su centro una evocaci&#243;n fugitiva de los acontecimientos que precedieron y sucedieron al accidente, sin representaci&#243;n directa de este &#250;ltimo. La segunda parte, que empieza con la reaparici&#243;n de la expresi&#243;n &#8220;Paranoid Park&#8221; que Alex escribe en su diario, tiene en su seno un relato elaborado, frontal y cronol&#243;gico de la noche en la que tuvo lugar el accidente y del accidente en s&#237; mismo. La tercera y &#250;ltima parte constituye un retorno al silencio, que pasa, especialmente, por el hecho de que Alex quema el diario en el que registr&#243;, es decir, elabor&#243;, el evento. Una construcci&#243;n tal pone de manifiesto el hecho de que la escena que estructura &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; es la del accidente que condujo a la muerte del guardia de seguridad. Esta escena est&#225; en el coraz&#243;n de las dos primeras partes, su aparici&#243;n literal se sit&#250;a en el medio de la pel&#237;cula y es su desaparici&#243;n, como disoluci&#243;n de la escena traum&#225;tica, lo que motiva la tercera parte. A trav&#233;s de los recuerdos que registra, algunos de los cuales tienen que ver con la escuela, sus padres, su novia Jennifer, Alex realiza, en cierto modo, dos veces el mismo recorrido: la primera vez, de manera muy alusiva; la segunda, de manera mucho m&#225;s expl&#237;cita, como si girara alrededor del accidente, antes de poder pasar a otra cosa, volver a ponerse en movimiento. El personaje pasa de la ocultaci&#243;n traum&#225;tica a la elaboraci&#243;n de una representaci&#243;n del hecho que le permite, en un &#250;ltimo momento, abstraerse de &#233;l, es decir, escapar de la sideraci&#243;n de la mirada y de la desaparici&#243;n. Para el sujeto, se trata entonces de emerger, lo que sucede por medio de una construcci&#243;n en c&#237;rculo, un ascenso en espiral hacia la superficie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El recorrido que experimenta el espectador es completamente diferente: antes de que intervenga la escena del accidente, se enfrenta primero al discurso de Alex, que es confuso, el&#237;ptico, alusivo, no cronol&#243;gico. Para el espectador, el discurso que se construye es, entonces, lo que permite la aparici&#243;n de la imagen, mientras que para Alex es el resurgimiento compulsivo de la escena traum&#225;tica, por medio de una fotograf&#237;a de la escena del accidente, lo que desencadena la necesidad del discurso, de la puesta en palabras. Adem&#225;s, el recorrido del espectador sigue una l&#243;gica lineal, la de la llegada progresiva y esperada de la imagen, bien alejada de la construcci&#243;n en espiral del relato de Alex. En efecto, Gus Van Sant nos prepara para la aparici&#243;n de la imagen violenta del accidente organizando un recorrido perfectamente lineal desde este punto de vista.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_768 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid4.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid4.jpg?1754362448' width='500' height='259' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula organiza entonces dos recorridos, el del personaje y el del espectador, seg&#250;n dos l&#243;gicas diferentes. Todo sucede como si la pel&#237;cula estuviera dotada de dos centros, dos focos de una misma elipse, alrededor de los cuales el relato se enrosca en espiral. En el centro del recorrido de Alex, se sit&#250;a la fotograf&#237;a del cad&#225;ver que desencadena la rememoraci&#243;n, que es adem&#225;s el centro &#8220;matem&#225;tico&#8221; de la pel&#237;cula, si tomamos su duraci&#243;n sin los cr&#233;ditos finales. En el centro del recorrido del espectador, interviene la visi&#243;n de la escena del accidente, que es entonces prioritariamente percibida por el espectador. La puesta en escena del accidente mismo corresponde a esos dos focos perspectivos diferentes: Alex y el espectador. En la primera parte de esa escena, el sentido de los desplazamientos de Alex, de Scratch, al que sigue hasta la estaci&#243;n ferroviaria, y de los trenes conecta de un plano a otro: el tren al que se suben Alex y Scratch va de izquierda a derecha o del primer plano al segundo plano. Tras la ca&#237;da del guardia, los sentidos se vuelven incoherentes y alternan entre derecha/izquierda e izquierda/derecha, a tal punto que Alex parece surgir de una direcci&#243;n imposible cuando cae cara a cara con el guardia herido. Esta desconexi&#243;n de los espacios coincide con la dificultad de Alex de seguir una cronolog&#237;a en el conjunto de su relato. Podr&#237;amos decir que la imagen del cuerpo dividido del guardia provoc&#243; un quiebre del espacio y el tiempo. Pero eso conduce tambi&#233;n a considerar que lo que nosotros vemos del accidente no es m&#225;s que el fruto de una re-presentaci&#243;n: la escena no habr&#237;a sido percibida realmente por Alex. Se opera una disyunci&#243;n entre el punto de vista de Alex y el del espectador, disyunci&#243;n que se confirma por los &#225;ngulos de c&#225;mara. Cuando Alex permanece frente al guardia, se nos ofrece a los espectadores un punto de vista lateral en picado del cuerpo del hombre, punto de vista que no puede ser el del personaje. Este punto de vista no es tampoco el de las fotograf&#237;as tomadas por la polic&#237;a cient&#237;fica, que se nos permiti&#243; divisar antes en la pel&#237;cula. Todo sucede como si Gus Van Sant nos hiciera ver una escena imposible, una imagen de cine que no estar&#237;a dirigida ni destinada a nadie m&#225;s que al espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, el final de la secuencia se&#241;ala que la imagen traumatizante a la que Alex se confronta es, ciertamente, la de un cuerpo rebanado en dos, pero sobre todo, de una mirada, siderante, la de un hombre frente a la muerte. En efecto, una serie de falsos campo-contracampo alterna el rostro en primer plano del guardia, el de Alex y luego el del inspector Lu. La iluminaci&#243;n antinatural de la mirada de Lu pone de manifiesto la importancia de los intercambios de mirada, y el rol central del rostro en la reactivaci&#243;n de la imagen traum&#225;tica y su elaboraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_787 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L357xH268/paranoid5-6-7-8-2030c.jpg?1775199966' width='357' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;4 planos sucesivos, 4 rostros, 4 espacios-tiempos: de la imagen traum&#225;tica a su elaboraci&#243;n posible por el encuentro con el Otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, las elecciones de la puesta en escena, la construcci&#243;n de la pel&#237;cula, muestran la voluntad de Gus Van Sant de dar cuenta del traumatismo que sufre el personaje y de la elaboraci&#243;n progresiva que lo sigue. Pero Van Sant ofrece otro lugar al espectador: no se trata de ce&#241;irse a la visi&#243;n de Alex y a&#250;n menos de hacerle pasar al espectador lo que el personaje ha pasado. Al contrario, Van Sant hace todo lo posible para preparar la visi&#243;n del accidente sin por ello ocultar su violencia, ni su crudeza. El cineasta elige entonces afrontar la cuesti&#243;n de la imagen violenta, potencialmente traum&#225;tica, y de su impacto sobre el espectador. Esta cuesti&#243;n atraviesa todo el cine de Van Sant, que resulta ser una forma de respuesta, seg&#250;n dos grandes modalidades, a la manera en que las im&#225;genes pueden constituir una forma de efracci&#243;n violenta para la mirada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Luchar contra la imagen como agujero negro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gus Van Sant, en algunas entrevistas y por medio de muchas de sus pel&#237;culas, cuestiona el tratamiento medi&#225;tico de los sucesos policiales y, m&#225;s ampliamente, de la muerte. &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Gerry, Elephant, Last days, Harvey Milk&lt;/i&gt; son todas pel&#237;culas que se basan en noticias relacionadas con una muerte violenta. Esto es, por ejemplo, lo que declara Gus Van Sant en 2016&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Orl&#233;an, M. (coord.) (2016), Gus Van Sant : ic&#244;nes, Par&#237;s, Cin&#233;math&#232;que-Actes (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; con respecto al suceso que inspir&#243; &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt;: &#8220;Fue una de las primeras veces en que un suceso fue cubierto por tantos peri&#243;dicos y cadenas de televisi&#243;n diferentes; en que tantos periodistas se mezclaron en la misma peque&#241;a ciudad para cubrir el mismo peque&#241;o incidente. El asunto hab&#237;a intrigado a tanta gente que parec&#237;a un congreso de periodistas. El circo medi&#225;tico era uno de los temas de la novela, y creo que tambi&#233;n es uno de los elementos que me hicieron reaccionar a la muerte de Kurt Cobain y a la matanza de Columbine. Las tres pel&#237;culas, entonces, se relacionan&#8221;. En la misma entrevista, el cineasta evoca el suceso que da origen a &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt;: &#8220;&lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt; tiene su origen en la cobertura medi&#225;tica de la masacre de Columbine. Hubo tantos art&#237;culos sobre el tema, tantas emisiones de televisi&#243;n y documentales... (...) Hab&#237;a investigaciones de todas partes, pero ninguna que haya recurrido a la ficci&#243;n, porque la ficci&#243;n era, o lo es a&#250;n, considerada como divertimento, sin utilidad para la investigaci&#243;n ni valor psicol&#243;gico o de la naturaleza que sea. Parece algo de mal gusto hacer una pel&#237;cula sobre una tragedia en el momento de los hechos, pero no lo es hacer un documental o una cobertura en un informativo. (...) Me parec&#237;a que la ficci&#243;n ten&#237;a un papel que desempe&#241;ar en todo esto&#8221;. Estas palabras confirman el hecho de que las pel&#237;culas de Gus Van Sant, al menos algunas de ellas, proceden, en parte, de una reacci&#243;n de su autor a sucesos mediatizados. Tambi&#233;n muestran que &#233;l se plantea el lugar y el poder del cine de ficci&#243;n, en comparaci&#243;n con los otros medios, en la representaci&#243;n del hecho. El inicio de &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt; es un buen ejemplo de esto. En &#233;l, el espectador descubre, al principio, una jaur&#237;a de periodistas que persiguen a Susan Stone, acusada en ese momento de haber orquestado la muerte de su marido. Gus Van Sant elige mostrar a los periodistas fascinados por la muerte al punto de ya no pensar: encuadra cuerpos sin cabeza, sus piernas corriendo en la nieve en un cementerio, c&#225;maras que apuntan a Susan Stone, vestida de viuda.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_788 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L355xH96/paranoid9y10-16239.jpg?1775185337' width='355' height='96' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;A continuaci&#243;n, vemos im&#225;genes de primeras planas y art&#237;culos de peri&#243;dicos sensacionalistas: la repetici&#243;n de t&#233;rminos que asocian sexo y muerte, destacada por encuadres cada vez m&#225;s apretados, parece emanar directamente de esa relaci&#243;n de goce con la muerte que encarnan los medios. Los cr&#233;ditos ponen tambi&#233;n en escena la manera en que el tratamiento medi&#225;tico del suceso desemboca en una disoluci&#243;n del discurso y de las im&#225;genes: Gus Van Sant opera un agrandamiento tal en los textos y fotograf&#237;as de las revistas que lenguaje e imagen terminan reduci&#233;ndose a una sucesi&#243;n de puntos abstractos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_789 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L355xH194/paranoid11-12-13-df48a.jpg?1775185337' width='355' height='194' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Disoluci&#243;n de la imagen y el discurso: cuando el suceso produce goce y enceguecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La voz en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; de Suzanne, que da inicio a la entrada en el relato, sigue el mismo camino: &#8220;La vida entera es un aprendizaje. Todo es parte de un gran plan. Pero a veces es dif&#237;cil descifrarlo. Cuando uno se acerca demasiado, no ve m&#225;s que puntitos. Para ver la imagen, hay que tomar distancia. Cuando uno toma distancia, todo se vuelve claro&#8221;. Sin embargo, el &lt;i&gt;travelling&lt;/i&gt; hacia atr&#225;s que, en el mismo momento, hace aparecer la mirada de la joven no es de ning&#250;n modo una puesta en perspectiva, al contrario: es una zambullida en la imagen. En efecto, descubrimos m&#225;s tarde en la pel&#237;cula que Suzanne est&#225; film&#225;ndose frente a la c&#225;mara, poni&#233;ndose en escena en una entrevista-confesi&#243;n que sue&#241;a con vender a una cadena de televisi&#243;n. La imagen que acompa&#241;a el discurso de Suzanne es, entonces, todo menos una puesta en perspectiva: estamos literalmente absorbidos por la pantalla, por medio de un ojo, el de la c&#225;mara, que constituye un pozo sin fondo narcisista y mort&#237;fero&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta entrevista, que Suzanne sue&#241;a con vender a la televisi&#243;n, es la que, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A esta zambullida en la imagen que constituye el tratamiento medi&#225;tico del suceso al que Suzanne adhiere al punto de perderse en &#233;l, Gus Van Sant opone otra modalidad, que constituye un aut&#233;ntico examen detallado y toma de distancia frente a la imagen. Esto es lo que declara el cineasta sobre &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt; en otra entrevista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Baecque, A. de (22 de octubre de 2003). &#8220;Un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; [Un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;: &#8220;Mi primer recuerdo, es el plano del asesinato de Kennedy: el trayecto del auto, c&#243;mo estaba ubicado el cuerpo del presidente, la ubicaci&#243;n del tirador, por d&#243;nde pas&#243; la bala. Recuerdo perfectamente todos estos detalles por los planos que hab&#237;an publicado los peri&#243;dicos&#8221;. &#191;Por qu&#233; evocar el asesinato de Kennedy? El acontecimiento marc&#243; a Van Sant como a muchos estadounidenses, y como puede marcar a un ni&#241;o, puesto que ten&#237;a 11 a&#241;os en ese momento. Sin embargo, no evoca las im&#225;genes del acontecimiento en s&#237;, extremadamente chocantes ya que se pod&#237;a ver el cr&#225;neo del presidente explotar con el impacto de la bala, sino de la representaci&#243;n esquem&#225;tica de los hechos. El uso del mapa, el esquema, como proceso de elaboraci&#243;n y distanciamiento de una imagen mort&#237;fera y traum&#225;tica aparece en muchas pel&#237;culas del cineasta. En &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, se difunde en el noticiero que mira Alex el croquis del accidente. En esta secuencia, el discurso del adolescente se reduce a un &#8220;&lt;i&gt;Oh, shit!&lt;/i&gt;&#8221;, cuando en realidad est&#225; estupefacto por lo que ve al punto de cubrirse la boca y abrir los ojos como platos, lo que se destaca con un primer&#237;simo primer plano de su mirada. La reacci&#243;n del adolescente es la exacerbaci&#243;n de la angustia que siente todo espectador frente a una imagen televisiva violenta que irrumpe, especialmente en el marco de los &lt;i&gt;breaking news&lt;/i&gt; y otros &#8220;flashes especiales&#8221;, t&#233;rminos que adem&#225;s, en s&#237; mismos, hablan de irrupci&#243;n. Sin embargo, a esta altura de la pel&#237;cula, Gus Van Sant ofrece al espectador solo el croquis del acontecimiento, dejando fuera de campo lo esencial del reportaje de televisi&#243;n y alej&#225;ndose de todo lo que podr&#237;a dar lugar a una relaci&#243;n problem&#225;tica con la imagen. Para &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt;, Gus Van Sant concibi&#243; un croquis muy preciso que pone en escena las trayectorias de diferentes adolescentes en el interior de un liceo hasta la masacre final. Explica que &#8220;la idea era partir de la objetividad de un suceso, es decir, de la ubicaci&#243;n de cada uno durante la matanza, de sus movimientos en funci&#243;n de las actividades del d&#237;a, para luego mostrar eso con trayectos filmados que se cruzan y vuelven a cruzar&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ibid.&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . En la misma pel&#237;cula, al igual que en &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, las escenas de la clase de ciencias dan lugar a la representaci&#243;n esquem&#225;tica de fen&#243;menos naturales que evocan, por analog&#237;a, acontecimientos violentos que son el coraz&#243;n de la di&#233;gesis. En &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt;, la matanza que azota al liceo puede asociarse al esquema del encuentro de part&#237;culas y a la liberaci&#243;n de energ&#237;a que produce. En &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, la ca&#237;da mortal que provoca Alex se hace eco de una representaci&#243;n del principio de Arqu&#237;medes.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_790 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH268/paranoid14-15-16-e8fd3.jpg?1775185337' width='356' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, en &lt;i&gt;Gerry&lt;/i&gt;, los dos personajes, perdidos en el desierto, dibujan el borrador de un mapa en la arena, tentativa de encontrar una salida que resulta irrisoria, pero que se basa en el mismo deseo de poner distancia frente al acontecimiento, de abstraerse de &#233;l produciendo una abstracci&#243;n. Los dos Gerry son filmados en contrapicado vertical, como si el objetivo de la c&#225;mara fuera el mapa mismo, la superficie plana. Para Gus Van Sant hay, entonces, una manera de emerger, no solo en el relato sino tambi&#233;n por el cine: en sus pel&#237;culas, una modalidad de imagen en dos dimensiones, plana, esquem&#225;tica, se plantea como respuesta a la profundidad de la imagen medi&#225;tica o cinematogr&#225;fica en lo que esta tiene de absorbente. Al agujero negro, que no muestra nada, no dice nada, pero que genera susto, sideraci&#243;n y goce compulsivo, el cine de Gus Van Sant opone una imagen de dos dimensiones, una modalidad de representaci&#243;n que supone una distancia apta para dar signo y sentido. En su obra tambi&#233;n se transparenta una segunda modalidad que cuestiona la pr&#225;ctica del &lt;i&gt;remake&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Del remake al deslizamiento&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos procedimientos de &lt;i&gt;remake&lt;/i&gt; o de pr&#225;ctica de citaci&#243;n en el cine podr&#237;an interpretarse como la repetici&#243;n compulsiva de una imagen que produjo efracci&#243;n. La expresi&#243;n misma de &#8220;&lt;i&gt;remake&lt;/i&gt;&#8221; invita a pensarlo como tal, puesto que se trata literalmente de &#8220;re-hacer&#8221; una pel&#237;cula. Por ejemplo, el asesinato de Kennedy gener&#243; un trauma tal en la naci&#243;n norteamericana, que la imagen resurgi&#243; de manera compulsiva en el cine estadounidense de los a&#241;os 1970, cine en el que se exacerb&#243; la violencia y en el que se multiplicaron los cuerpos que explotaban con el impacto de las balas. El cine replic&#243; de manera compulsiva tambi&#233;n otras im&#225;genes, incluso del cine mismo: las del asesinato de Marion Crane en la ducha de su habitaci&#243;n de hotel en la pel&#237;cula &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; de Hitchcock (1960). Esta secuencia es una de las m&#225;s citadas de la historia del cine y esto es as&#237;, m&#225;s all&#225; de la lecci&#243;n de montaje que representa, porque constituye un momento cinematogr&#225;ficamente traum&#225;tico, un &#8220;&lt;i&gt;shock&lt;/i&gt; de la intrusi&#243;n de lo Real&#8221;, como escribi&#243; Slavoj &#381;i&#382;ek: &#8220;La muerte violenta de Marion constituye una sorpresa total, un &lt;i&gt;shock&lt;/i&gt; sin fundamento en la l&#237;nea narrativa, que interrumpe bruscamente el desarrollo &#8216;normal'; la escena se realiza de un modo muy &#8216;f&#237;lmico', su efecto es un producto del montaje: nunca vemos el cuerpo del asesino de Marion en su totalidad, el acto de asesinato se &#8216;desmiembra' en una multitud de primeros planos que se suceden a un ritmo fren&#233;tico (la mano oscura que se levanta; la hoja del cuchillo cerca del vientre; el grito de la boca abierta...), como si las repetidas embestidas con el cuchillo hubieran contaminado lo real en s&#237; mismo y causado el desgarro de la mirada f&#237;lmica continua (o m&#225;s bien lo contrario: como si la sombra asesina representara, en el interior del espacio dieg&#233;tico, el poder del montaje en s&#237; mismo)&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#381;i&#382;ek, S. (2010), Tout ce que vous avez toujours voulu savoir sur Lacan sans (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . En otros t&#233;rminos, el agresor, lo que genera efracci&#243;n, es el montaje, el cine, y la v&#237;ctima es la mirada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, Gus Van Sant realiz&#243; una &lt;i&gt;remake&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;. En aquellos lugares en que las citas, repeticiones, &lt;i&gt;remakes&lt;/i&gt; son en general m&#225;s alusivas, Van Sant decidi&#243; seguir el guion literario y el t&#233;cnico de manera extremadamente fiel, por eso la cr&#237;tica suele definir esta pel&#237;cula como una &#8220;&lt;i&gt;remake&lt;/i&gt; plano por plano&#8221;. Por otro lado, lejos de responder a un pedido fundado en el objetivo comercial que suelen perseguir las &lt;i&gt;remakes&lt;/i&gt; de pel&#237;culas exitosas, sabemos que Gus Van Sant tuvo que pelear por obtener el aval de los estudios para realizarla. En efecto, la pel&#237;cula pudo hacerse gracias al &#233;xito popular y cr&#237;tico de &lt;i&gt;Will Hunting&lt;/i&gt;. Se trata, entonces, de un proyecto muy personal. Pero &#191;c&#243;mo interpretar el deseo de Van Sant de rehacer la pel&#237;cula de Hitchcock? Podemos plantear la hip&#243;tesis de que, alej&#225;ndose de la repetici&#243;n f&#237;lmica asociada a la secuencia de la ducha de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;, Gus Van Sant se pega al original con el objetivo de neutralizar la potencia cinematogr&#225;ficamente traum&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, subrayemos el hecho de que, como la pel&#237;cula es muy fiel al original, la muerte de Marion Crane pierde su poder de sorpresa y de sideraci&#243;n o susto porque el espectador muy probablemente sabe a qu&#233; lo expondr&#225; la pel&#237;cula. Por otro lado, Gus Van Sant no es totalmente fiel a la pel&#237;cula de 1960 e introduce detalles, elementos, que minan el efecto de la secuencia inicial. Slavoj &#381;i&#382;ek, en &lt;i&gt;Jacques Lacan dentro y fuera de Hollywood&lt;/i&gt;, critic&#243; esas modificaciones con el pretexto de que debilitan el poder de la escena original. La decepci&#243;n que expresa &#381;i&#382;ek destaca justamente aquello en lo que la versi&#243;n de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; de Gus Van Sant no es una &lt;i&gt;remake&lt;/i&gt;. Algunas caracter&#237;sticas de la pel&#237;cula original se agrandaron tanto que se vuelven casi grotescas y eso neutraliza su car&#225;cter inquietante. Por ejemplo, el agujerito que Norman Bates hizo en la pared de su oficina para jugar al &lt;i&gt;voyeur&lt;/i&gt; se vuelve un agujero enorme en la pel&#237;cula de Van Sant. Incluso m&#225;s, Bates se masturba con insistencia en su versi&#243;n, algo que la puesta en escena destaca ostensiblemente. Por otra parte, mientras la enormidad del agujero, el gesto masturbatorio, hablan de la satisfacci&#243;n libidinal, el asesinato pierde toda necesidad para el personaje de Bates. Por &#250;ltimo, Van Sant introduce en la secuencia de asesinato dos motivos visuales que no est&#225;n en la obra original: el iris de Marion que se dilata y un plano de nubes volando aceleradamente en el cielo. El inserto sobre el iris de Marion hace de su ojo un agujero negro que subraya la caracter&#237;stica absorbente de la imagen y el montaje en la secuencia original, caracter&#237;stica que Van Sant comenta con este plano y de la que pretende alejarse. En cuanto a las nubes volando en el cielo, se escapan del sistema hitchcockiano y debilitan, de este modo, la potencia de la ruptura del montaje por su misma heterogeneidad y por la huida que organizan hacia un espacio exterior, un lugar otro, que es tambi&#233;n el cine de Gus Van Sant. As&#237;, esos planos de nubes, recurrentes en las pel&#237;culas del cineasta, afirman su lugar y mirada en la versi&#243;n de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; que realiza en 1995. Para profundizar la comprensi&#243;n de la presencia de esos dos motivos, hay que examinar lo que significa el estatus de la cita de Hitchcock en la obra de Van Sant.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en ese tema, &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; ofrece respuestas. De hecho, en esta pel&#237;cula las citas hitchcockianas abundan. Los encuadres de Alex vistos desde el exterior de la casa de Jared, donde se refugia la noche del accidente, recuerdan aquellos de &lt;i&gt;La ventana indiscreta&lt;/i&gt; (Rear Window, 1954). Para intentar calmar su angustia, Alex toma una ducha. Esta secuencia y los planos que le siguen se presentan como la reescritura del asesinato de Marion Crane en &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;. Por otra parte, la pared de la cabina de la ducha tiene un motivo de p&#225;jaros y en la banda sonora interviene, de manera antinatural, lo que podr&#237;a parecerse a sonidos de aves. Adem&#225;s de la presencia del p&#225;jaro en &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; (el apellido de Marion significa &#8220;grulla&#8221;, el ave rapaz disecada que destaca en la oficina de Bates), esos p&#225;jaros visuales y sonoros pueden evocar la pel&#237;cula de terror que realiz&#243; Hitchcock en 1963, &lt;i&gt;Los p&#225;jaros&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Birds&lt;/i&gt;). Por &#250;ltimo, la escena del accidente del guardia evoca la ca&#237;da y muerte del asesino en &lt;i&gt;La sombra de una duda&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Shadow of a Doubt&lt;/i&gt;, 1942). Sin embargo, ninguno de esos motivos hitchcockianos funciona a modo de cita. Van Sant los desplaza y neutraliza en ellos sistem&#225;ticamente la potencia inquietante que, en Hitchcock, se vuelve contra el espectador. En &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, la v&#237;ctima aplastada por el tren no es un asesino como s&#237; es el caso en la pel&#237;cula de Hitchcock, lo que justificaba que el espectador pudiera aceptar su muerte sin remordimientos, gozando incluso, tal vez, por su desaparici&#243;n. A diferencia de lo que sucede en &lt;i&gt;La ventana indiscreta&lt;/i&gt;, la instancia que Alex observa es una ficci&#243;n que ata&#241;e a la interioridad del personaje, agitado por su sentimiento de culpabilidad. El relato de Hitchcock, en cambio, pone en escena el enfrentamiento de un voyeurista con un asesino, que finalmente hace del asesino un voyeurista. Ahora bien, Alex no vio nada del accidente, porque fue incapaz de pararse frente al hecho; es a la vez el que mat&#243; y el que fue muerto. Es as&#237; adem&#225;s que, por deslizamiento, &#233;l ocupa en &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; el lugar que ocupaba la v&#237;ctima, Marion Crane, en la ducha hitchcockiana. En cuanto a los p&#225;jaros, instancia que materializaba en la pel&#237;cula de Hitchcock no solo las pulsiones desbordantes del personaje sino tambi&#233;n las del espectador, al punto de destruir los cuerpos y de hacer implosionar la imagen, son en adelante una imagen estampada en los azulejos del cuarto de ba&#241;o y retoman as&#237; su lugar cinematogr&#225;fico, qued&#225;ndose, por decirlo de alg&#250;n modo, en su lugar de im&#225;genes. De esta manera, en Van Sant, si la integridad ps&#237;quica del personaje est&#225; amenazada, la amenaza proviene del interior, es decir, de la di&#233;gesis y no de la puesta en escena y el montaje, es decir, del cine. Sobre todo, el espectador ocupa un lugar totalmente diferente al del personaje, lugar que le ofrecen justamente la puesta en escena y el montaje: no se encuentra nunca amenazado por una imagen que buscar&#237;a sorprenderlo y tomarlo en su sill&#243;n, como s&#237; es el caso en Hitchcock.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Retomemos el ejemplo de &lt;i&gt;La sombra de una duda&lt;/i&gt;: en la pel&#237;cula de Hitchcock, el cuerpo de Charlie, el asesino, cae de un tren a la v&#237;a f&#233;rrea al final de la pel&#237;cula. No vemos nada del cad&#225;ver, que desaparece en el corte entre dos im&#225;genes. Por otra parte, para la realizaci&#243;n de la escena, Hitchcock recurre a la t&#233;cnica de la pantalla trasl&#250;cida, que consiste en filmar una escena frente a otra imagen retroproyectada en dicha pantalla. En su ca&#237;da, el cuerpo de Charlie no choca contra un tren sino contra la imagen de un tren y es el corte del montaje el que corta su cuerpo. Adem&#225;s, la imagen de la ca&#237;da de Charlie se funde en otra imagen, la de un vals, por medio de un fundido encadenado. &#191;Podr&#237;amos afirmar, entonces, que al cuerpo de Charlie no lo aplasta tanto un tren como lo absorbe y destruye la imagen, lo suprime el corte y, finalmente, desaparece en el motivo espiralado de un vals cinematogr&#225;fico? En &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, Gus Van Sant coreograf&#237;a la ca&#237;da del guardia sobre las v&#237;as de una manera bastante parecida a lo que hace Hitchcock, con los brazos y las piernas separados, pero, en cambio, nos muestra el efecto que una ca&#237;da tal tiene sobre un cuerpo, y eso marca la diferencia. Mientras que Hitchcock hace desaparecer literalmente el objeto del delito en la imagen y el corte, todo sucede como si Gus Van Sant rechazara la potencia del montaje, su capacidad de amenazar la integridad del sujeto, sujeto personaje y tambi&#233;n sujeto espectador, as&#237; como tambi&#233;n de ocultar toda consecuencia ligada a la elecci&#243;n y utilizaci&#243;n de las im&#225;genes que se ofrecen a la mirada del espectador. Para el director no se trata, entonces, de negar el corte, sino de inventar una modalidad de corte, por lo tanto de montaje, que permita aprehender la violencia y la muerte sin ocultarla ni repetirla, que permita afrontar la imagen.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_791 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH133/paranoid17-18-df6b2.jpg?1775185337' width='356' height='133' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En la &#250;ltima parte de &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;, descubrimos a Alex acostado en el suelo frente a su casa, literalmente cortado en dos, clavado en el suelo bajo el &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt; sobre el que deber&#237;a deslizarse. Su cuerpo en el suelo es un resurgimiento del cuerpo del guardia, cortado en dos sobre la v&#237;a f&#233;rrea. Macy, la amiga de Alex que le sugiri&#243; registrar por escrito lo que lo atormenta y de lo que no logra hablar, pasa por la calle en ese momento y le propone que se suba al &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt; y se deje deslizar enganch&#225;ndose de la parte de atr&#225;s de su bicicleta. Ella restablece as&#237; la integridad y la unidad del cuerpo de Alex y le da acceso al movimiento de deslizamiento que, desde el accidente, le est&#225; vedado.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_792 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH133/paranoid19-20-f6253.jpg?1775199966' width='356' height='133' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El deslizamiento como respuesta al corte en &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del mismo modo, el montaje en Gus Van Sant opone al corte brutal, al &lt;i&gt;cut&lt;/i&gt; que corta y desaparece, lo que podr&#237;a llamarse &#8220;montaje por deslizamiento&#8221;, modalidad que consiste en asociar, al mismo tiempo, ruptura de im&#225;genes y fluidez del movimiento. El montaje en Gus Van Sant no retoma el principio del &lt;i&gt;raccord&lt;/i&gt; cl&#225;sico, que oculta el corte con encadenamientos l&#243;gicos o similitudes formales entre planos, dando as&#237; la ilusi&#243;n de su continuidad, ni el de la elipse, que permite ocultar lo que debe quedar invisible. Por ese motivo, el cineasta no hace cortes, entendidos como efectos de montaje. Lo que cuenta es superar el corte, la efracci&#243;n, para alcanzar una nueva modalidad, que permitir&#237;a deslizarse nuevamente de una imagen a otra. La imagen, incluso la m&#225;s brutal, no debe ocultarse ni exhibirse sin preparaci&#243;n. El corte, por m&#225;s visible que sea, debe permitir a cada imagen integrarse en el flujo de la pel&#237;cula y, por lo tanto, de la representaci&#243;n, por medio de un montaje que permita ver sin ser siderado de &#233;l. El montaje en Van Sant tiene la capacidad de oponerse al principio de inercia asociado a la pulsi&#243;n esc&#243;pica, a la sideraci&#243;n del sujeto, a su desaparici&#243;n en una imagen que da vueltas en s&#237; misma, en una repetici&#243;n sin fin. En el trabajo de Gus Van Sant, lo singular es la voluntad del cineasta de ir m&#225;s all&#225; de los procedimientos de corte, descomposici&#243;n, recomposici&#243;n, que son los fundamentos esenciales del montaje, para ofrecer al espectador una especie de utop&#237;a cinematogr&#225;fica que estar&#237;a en el orden del deslizamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es posible entonces comprender por qu&#233; el cierre de &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; es una secuencia de &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt; que mezcla lo documental con la ficci&#243;n, en la que Alex sale del c&#237;rculo y del t&#250;nel y se integra a la comunidad de &lt;i&gt;skaters&lt;/i&gt;, a la que so&#241;aba con pertenecer. Esta secuencia une movimientos diferentes de plano en plano, producidos por &lt;i&gt;skaters&lt;/i&gt; diferentes: algunos son j&#243;venes skaters que Gus Van Sant film&#243; con una perspectiva documental, otros son personajes de la ficci&#243;n, como Jared, Alex y sus amigos. Por primera vez, Alex patina con los otros y la comunidad se produce por el montaje. Adem&#225;s, el hecho de patinar no se asocia ni a la confusi&#243;n y la desconexi&#243;n de lo real, ni al choque y la preocupaci&#243;n. Esta secuencia final se distingue, en efecto, de las secuencias de &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt; que se suceden en la pel&#237;cula y que la preceden. Por ejemplo, cuando Alex va por primera vez a Paranoid Park con Jared, parece que la imagen ondulara, especialmente por el uso de la c&#225;mara lenta. Por un efecto de montaje, el cuerpo de Alex, que observa a los &lt;i&gt;skaters&lt;/i&gt; desde el borde del parque, se sustituye con el cuerpo de un adolescente en acci&#243;n: el adolescente se desdobla, separado de s&#237; mismo y de los otros. M&#225;s tarde, una secuencia de tipo documental nos muestra a &lt;i&gt;skaters&lt;/i&gt; an&#243;nimos, con la mirada oculta por un recorte negro. Van Sant encadena los planos de una manera bastante brutal, sin principio de continuidad. En &lt;i&gt;Paranoid Park&lt;/i&gt; existe entonces un tercer principio de construcci&#243;n: la pel&#237;cula est&#225; estructurada por una serie de secuencias que ponen en escena &lt;i&gt;skaters&lt;/i&gt; seg&#250;n un principio de progresi&#243;n que conduce al final de la pel&#237;cula al deslizamiento bien logrado, el de la comunidad de adolescentes en su &lt;i&gt;skate&lt;/i&gt;, operado por el montaje,&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La obra de Gus Van Sant pone en escena personajes perseguidos por un traumatismo y deja aparecer modalidades de superaci&#243;n de la imagen traum&#225;tica que se asemejan a otras maneras de &#8220;emerger&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el personaje, se trata de elaborar una representaci&#243;n que pasa por una puesta en palabras del evento, palabras que permiten la emergencia de una representaci&#243;n, una puesta en im&#225;genes, la pel&#237;cula. Esta elaboraci&#243;n convierte al personaje en un cuerpo que se desliza, imagen recurrente en las pel&#237;culas del cineasta, donde el retorno a la vida de los protagonistas pasa por su circulaci&#243;n en bicicleta, sobre patines de hielo o en un barco que se desliza en el agua... El cuerpo se desliza porque realiza una traves&#237;a, entendida como crisis pero tambi&#233;n como encuentro con un otro que inspira y muestra el camino. El cuerpo adolescente, por el hecho mismo de su puesta en crisis, es la figura seminal de la metamorfosis que opera el cine de Gus Van Sant: deslizamiento de un estado a otro que se traduce en figuras de puesta en escena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el cineasta, dos modalidades de im&#225;genes diferentes intentan responder a una visi&#243;n traum&#225;tica producida por la televisi&#243;n o el cine. La elaboraci&#243;n de representaciones en dos dimensiones, esquemas, mapas, planos, como tantas otras superficies, permite abstraerse del evento, dotarlo de abstracci&#243;n y, por lo tanto, evitar toda posibilidad de ser atrapado en su profundidad, por la tercera dimensi&#243;n de un agujero negro que desaparece o enceguece. Los procedimientos de deslizamiento, especialmente por el montaje, permiten superar el corte, salir de la repetici&#243;n como &lt;i&gt;remake&lt;/i&gt;, e integrar el evento a una cadena de im&#225;genes y sonidos din&#225;mica y abierta. Los planos de nubes atravesando el cielo, que son tan frecuentes en la obra del cineasta, podr&#237;an constituir el motivo del deslizamiento por excelencia, im&#225;genes fundadoras del cine a la manera en que Van Sant pretende practicarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#191;&lt;i&gt;Hacia d&#243;nde van las nubes en tus pel&#237;culas&lt;/i&gt;?&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;No lo s&#233;. Son dibujos que se arman y desarman en el cielo. No tienen un objetivo preciso. Para m&#237; son, simplemente, la expresi&#243;n m&#225;s pura del cine&lt;/i&gt;.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Baecque, A. de (22 de octubre de 2003), &#8220;Un &#8216;&#233;l&#233;phant' tr&#232;s dessin&#233;&#8221;. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traducci&#243;n: Salom&#233; Landivar&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Orl&#233;an, M. (coord.) (2016), &lt;i&gt;Gus Van Sant : ic&#244;nes&lt;/i&gt;, Par&#237;s, Cin&#233;math&#232;que-Actes Sud, p. 148.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta entrevista, que Suzanne sue&#241;a con vender a la televisi&#243;n, es la que, adem&#225;s, har&#225; que ceda a las propuestas de un asesino a sueldo que ella toma por un periodista y que la conducir&#225; a la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Baecque, A. de (22 de octubre de 2003). &#8220;Un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; [Un elefante muy dibujado]&#8221;, Par&#237;s. &lt;i&gt;Lib&#233;ration&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Ibid&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#381;i&#382;ek, S. (2010), &lt;i&gt;Tout ce que vous avez toujours voulu savoir sur Lacan sans oser le demander &#224; Hitchcock&lt;/i&gt;, &#8220;en sus ojos insolentes, veo mi p&#233;rdida escrita&#8221;, Par&#237;s, Capricci, p. 279 [trad. esp.: (1994), &lt;i&gt;Todo lo que usted siempre quiso saber de Lacan y nunca se anim&#243; a preguntarle a Hitchcok&lt;/i&gt;, Buenos Aires, Manantial].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Baecque, A. de (22 de octubre de 2003), &#8220;Un &#8216;&#233;l&#233;phant' tr&#232;s dessin&#233;&#8221;. &lt;i&gt;Lib&#233;ration&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Refaire surface, l'image traumatique chez Gus Van Sant</title>
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		<dc:date>2018-07-24T23:41:48Z</dc:date>
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		<dc:creator>Fr&#233;d&#233;rique Hammerli</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#233;sum&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le cin&#233;ma de Gus Van Sant regorge de personnages qui ont &#233;t&#233; confront&#233;s &#224; un &#233;v&#233;nement traumatique. Il est difficile d'ignorer la r&#233;currence du trauma dans l'&#339;uvre du cin&#233;aste, des tous premiers films jusqu'aux derniers. Dans ce travail, on en examine quelques modalit&#233;s de traitement narratif &#224; travers le cas exemplaire de &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; pour mettre en &#233;vidence le fait que Gus van Sant s'int&#233;resse moins, du point de vue du personnage, au trauma lui-m&#234;me ou &#224; ses cons&#233;quences douloureuses, qu'&#224; un possible d&#233;passement de l'&#233;v&#233;nement par le biais de son &#233;laboration. Cela am&#232;nera &#224; d&#233;gager ce que ce motif r&#233;v&#232;le du travail du cin&#233;aste, de son approche de l'image et du pouvoir qu'elle exerce sur le spectateur, donc de sa conception m&#234;me de la fonction du cin&#233;ma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mots-Cl&#233;s:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Emerger-La-imagen-traumatica-en-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Versi&#243;n en espa&#241;ol&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Emerge-The-traumatic-image-in-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-2-61-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Le cin&#233;ma de Gus Van Sant regorge de personnages qui ont &#233;t&#233; confront&#233;s dans leur pass&#233; &#224; un &#233;v&#233;nement traumatique : actes de violence physique ou mentale, abus sexuels, mort au deuil impossible. C'est le cas, pour en donner quelques exemples, de Mike dans &lt;i&gt;My own private Idaho&lt;/i&gt; (1991), des adolescents de &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt; (1995), de Will dans &lt;i&gt;Will Hunting&lt;/i&gt; (1997), de Forrester dans &lt;i&gt;Meeting Forrester&lt;/i&gt; (2000), d'Alex dans &lt;i&gt;Paranoid park&lt;/i&gt; (2007), d'Enoch dans &lt;i&gt;Restless&lt;/i&gt; (2011). Difficile donc d'ignorer la r&#233;currence du trauma dans l'&#339;uvre du cin&#233;aste, des tous premiers films jusqu'aux derniers, r&#233;currence que la critique a maintes fois soulign&#233;e. Mon propos consistera d'abord &#224; en examiner quelques modalit&#233;s de traitement narratif &#224; travers le cas exemplaire de &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; pour mettre en &#233;vidence le fait que Gus van Sant s'int&#233;resse moins, du point de vue du personnage, au trauma lui-m&#234;me ou &#224; ses cons&#233;quences douloureuses, qu'&#224; un possible d&#233;passement de l'&#233;v&#233;nement par le biais de son &#233;laboration. Cela am&#232;nera &#224; d&#233;gager ce que ce motif r&#233;v&#232;le du travail du cin&#233;aste, de son approche de l'image et du pouvoir qu'elle exerce sur le spectateur, donc de sa conception m&#234;me de la fonction du cin&#233;ma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un cas exemplaire : &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Parano&#239;d Park&lt;/i&gt; constitue un cas exemplaire du r&#244;le du traumatisme dans l'&#339;uvre de Gus Van Sant puisqu'au c&#339;ur du film se situe un &#233;v&#232;nement traumatique : un samedi soir, Alex le personnage principal, un adolescent, se rend &#224; Parano&#239;d park. Il y rencontre un skater plus &#226;g&#233;, Scratch, qui l'emm&#232;ne &lt;i&gt;rider&lt;/i&gt; sur les trains d'une gare de marchandises. En se d&#233;fendant de l'attaque d'un agent de s&#233;curit&#233; qui les poursuit, Alex provoque involontairement la chute mortelle de ce dernier, dont le corps est coup&#233; en deux par un train. L'adolescent, confront&#233; &#224; cette mort violente, prend la fuite et ne parle de l'&#233;v&#233;nement &#224; personne. S'il reste mutique, c'est qu'Alex a subi une effraction psychique lui barrant l'acc&#232;s &#224; toute forme d'intellection de ce qu'il a v&#233;cu. En &#233;tant confront&#233; &#224; la mort du gardien, c'est la mort, dans toute sa puissance, qu'il a rencontr&#233;e. Toute repr&#233;sentation de l'&#233;v&#233;nement et tout discours &#224; ce titre lui sont donc rendus impossibles. Trois &#233;l&#233;ments filmiques en attestent. Tout d'abord, la construction narrative rend compte de l'occultation de la sc&#232;ne traumatique toute autant que de sa r&#233;surgence brutale. En effet, dans la premi&#232;re partie du film, la rem&#233;moration d'Alex ne donne pas acc&#232;s &#224; une vision claire de l'accident, qui n'intervient qu'&#224; la moiti&#233; du film. Ce retour de la sc&#232;ne traumatique est d'abord un retour subi(t) pour le personnage, d&#233;clench&#233; par le regard que porte Alex sur des photos de la sc&#232;ne que lui soumet l'inspecteur Lu, charg&#233; de l'enqu&#234;te sur la mort du gardien. Ajoutons que l'exp&#233;rience traumatique d'Alex est associ&#233;e &#224; l'effroi que l'on peut d&#233;finir comme une absence de peur ou d'angoisse, accompagn&#233;e d'une sorte de &#171; black-out &#187;, d'un &#171; arr&#234;t sur image &#187;, d'une forme de paralysie totale. D&#232;s le d&#233;but du film, alors m&#234;me que nous ignorons ce qui est arriv&#233; &#224; Alex, celui-ci para&#238;t comme anesth&#233;si&#233;, ce que relaie la mise en sc&#232;ne par l'utilisation d'une faible profondeur de champ ou de sons &#233;touff&#233;s, par exemple. Alex est dans une sorte de bulle qui devient aussi la n&#244;tre.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_793 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid1-2.jpg?1754362448' width='500' height='375' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Enfin, s'il y a effroi, sid&#233;ration, c'est parce que l'exp&#233;rience traumatique est associ&#233;e &#224; la surprise, condition n&#233;cessaire &#224; l'incapacit&#233; du sujet &#224; se confronter &#224; l'&#233;v&#233;nement parce qu'il n'y a pas &#233;t&#233; pr&#233;par&#233;. C'est ainsi qu'Alex commente r&#233;trospectivement la proposition de son copain Jared d'aller skater &#224; Parano&#239;d park : &#171; &lt;i&gt;I was not prepared for Parano&#239;d park&lt;/i&gt; &#187; (Je n'&#233;tais pas pr&#234;t pour Parano&#239;d Park). &#192; l'&#233;v&#233;nement qui a surgi brutalement, sans pr&#233;paration, Alex substitue &#171; Parano&#239;d park &#187;. Puisque la sc&#232;ne traumatique est devenue inaccessible, ce qui dit le trauma, au d&#233;but du film, c'est ce sont ces deux mots : non seulement le nom m&#234;me du parc de skate peut sugg&#233;rer l'effroi, mais il fait retour de mani&#232;re compulsive. C'est &#233;videmment le titre du film lui-m&#234;me mais aussi du journal qu'entame Alex d&#232;s le premier plan de l'&#339;uvre, sc&#232;ne qui r&#233;appara&#238;t plus tard dans le film. L'esprit d'Alex et le film viennent buter contre une parole qui ne peut se constituer et une image qui ne peut s'&#233;laborer.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_794 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH133/paranoid2y3-2-ad6c2.jpg?1775199967' width='356' height='133' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Un double titre : les premiers plans de &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; ou quand l'image begaie&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cependant, le film n'est pas le r&#233;cit d'une catastrophe et de ses cons&#233;quences, mais bien celui de sa progressive appr&#233;hension par le personnage. En effet, le b&#233;gaiement sur l'expression &#171; Paranoid park &#187; signale &#233;galement un processus de transformation &#224; l'&#339;uvre : de l'&#233;v&#233;nement lui-m&#234;me, &#224; sa mise en r&#233;cit et en film. Plut&#244;t qu'un principe chronologique et lin&#233;aire, le film &#233;pouse le processus d'&#233;criture d'un journal dont Alex entame la r&#233;daction &#224; l'ouverture du film et qu'il jette dans les flammes &#224; sa cl&#244;ture, une fois son r&#233;cit achev&#233;. Le montage, la construction du film rendent compte, au plan narratif, de la mani&#232;re dont Alex se confronte au traumatisme qu'a produit chez lui la mort du gardien. L'observation de la structure du film est &#224; ce titre extr&#234;mement instructive. Le film se d&#233;veloppe en effet en trois parties, chacune alternant les phases d'&#233;criture du journal et la rem&#233;moration qui en d&#233;coule. Un premier r&#233;cit elliptique et achronologique contient en son centre une &#233;vocation fugitive des &#233;v&#233;nements qui ont pr&#233;c&#233;d&#233; et suivi l'accident, sans repr&#233;sentation directe de ce dernier. La seconde partie, initi&#233;e par la r&#233;apparition de l'expression &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; qu'Alex &#233;crit dans son journal, comprend en son c&#339;ur un r&#233;cit &#233;labor&#233;, frontal et chronologique de la soir&#233;e pendant laquelle a eu lieu l'accident et de l'accident lui-m&#234;me. La troisi&#232;me et derni&#232;re partie constitue un retour au silence qui passe, notamment, par le fait qu'Alex br&#251;le le journal dans lequel il a consign&#233;, c'est-&#224;-dire &#233;labor&#233;, l'&#233;v&#233;nement. Une telle construction rend manifeste le fait que la sc&#232;ne de l'accident qui conduit &#224; la mort de l'agent de s&#233;curit&#233;, structure &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;. Elle est au c&#339;ur des deux premi&#232;res parties, son apparition litt&#233;rale se situe au centre du film, et c'est bien sa disparition, comme dissolution de la sc&#232;ne traumatique qui motive la troisi&#232;me partie. &#192; travers les souvenirs qu'il consigne, et dont certains concernent le lyc&#233;e, ses parents, sa petite amie Jennifer, Alex effectue d'une certaine mani&#232;re deux fois le m&#234;me parcours, la premi&#232;re fois de mani&#232;re tr&#232;s allusive, la seconde fois de mani&#232;re beaucoup plus explicite comme s'il tournait autour de l'accident, avant de pouvoir passer &#224; autre chose, se remettre en mouvement. Le personnage passe de l'occultation traumatique &#224; l'&#233;laboration d'une repr&#233;sentation de l'&#233;v&#233;nement qui lui permet dans un dernier temps de s'en abstraire, c'est &#224; dire d'&#233;chapper &#224; la sid&#233;ration du regard et &#224; l'engloutissement. Il s'agit donc de refaire surface pour le sujet, ce qui passe par une construction en boucle, une remont&#233;e spiralaire vers la surface.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le parcours qu'exp&#233;rimente le spectateur est tout autre : il est d'abord confront&#233; au discours d'Alex, discours confus, elliptique, allusif, non chronologique, avant que n'intervienne la sc&#232;ne de l'accident. Pour le spectateur, le discours qui se construit est donc ce qui permet l'advenue de l'image alors que pour Alex, c'est la r&#233;surgence compulsive de la sc&#232;ne traumatique, par le biais d'une photographie de la sc&#232;ne de l'accident, qui a d&#233;clench&#233; la n&#233;cessit&#233; du discours, de la mise en mots. En outre, le parcours du spectateur suit une logique lin&#233;aire, celle de l'arriv&#233;e progressive et attendue de l'image, bien &#233;loign&#233;e de la construction spiralaire du r&#233;cit d'Alex. En effet, Gus Van Sant nous pr&#233;pare &#224; la venue de l'image violente de l'accident en organisant un parcours parfaitement lin&#233;aire de ce point de vue.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_796 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid4-2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/paranoid4-2.jpg?1754362448' width='500' height='259' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Le film organise donc deux parcours, celui du personnage et celui du spectateur, suivant deux logiques diff&#233;rentes. Tout se passe comme si le film &#233;tait dot&#233; de deux centres, deux foyers d'une m&#234;me ellipse, autour desquels le r&#233;cit s'enroule en spirale. Au centre du parcours d'Alex se situe la photographie du cadavre qui d&#233;clenche la rem&#233;moration, c'est d'ailleurs le centre &#171; math&#233;matique &#187; du film, si l'on se fonde sur sa dur&#233;e hors g&#233;n&#233;rique final. Au centre du parcours du spectateur intervient la vision de la sc&#232;ne de l'accident, qui est donc prioritairement per&#231;ue par le spectateur. La mise en sc&#232;ne de l'accident lui-m&#234;me correspond &#224; ces deux foyers perspectifs diff&#233;rents, Alex et le spectateur. Dans la premi&#232;re partie de cette sc&#232;ne, les directions des d&#233;placements d'Alex, de Scratch, qu'il suit dans la gare ferroviaire et des trains raccordent d'un plan &#224; l'autre : le train sur lequel &#171; rident &#187; Alex et Scratch va de gauche &#224; droite ou de l'avant plan &#224; l'arri&#232;re-plan. Apr&#232;s la chute du gardien, les directions deviennent incoh&#233;rentes alternant entre droite/gauche et gauche/droite au point qu'Alex semble surgir d'une direction impossible quand il tombe nez &#224; nez avec le gardien bless&#233;. Cette d&#233;connexion des espaces rejoint la difficult&#233; d'Alex &#224; suivre une chronologie dans l'ensemble de son r&#233;cit. Nous pourrions dire que l'image du corps coup&#233; du gardien a entra&#238;n&#233; une d&#233;chirure de l'espace et le temps. Mais cela conduit aussi &#224; envisager que ce que nous voyons de l'accident n'est que le fruit d'une re-pr&#233;sentation, la sc&#232;ne n'ayant pas &#233;t&#233; r&#233;ellement per&#231;ue par Alex. S'op&#232;re une disjonction entre le point de vue d'Alex et celui du spectateur, disjonction confirm&#233;e par les angles de cam&#233;ras. Alors qu'Alex se tient face au gardien, c'est un point de vue lat&#233;ral en forte plong&#233;e qui nous est donn&#233; &#224; nous spectateurs du corps de l'homme, point de vue qui ne peut &#234;tre celui du personnage. Ce point de vue n'est pas non plus celui des photographies prises par la police scientifique et que le film a donn&#233; &#224; apercevoir plus t&#244;t dans le film. Tout se passe comme si Gus Van Sant nous donnait &#224; voir une sc&#232;ne impossible, une image de cin&#233;ma qui ne serait adress&#233;e et destin&#233;e qu'au spectateur.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D'ailleurs, la fin de la s&#233;quence signale que l'image traumatisante &#224; laquelle a &#233;t&#233; confront&#233; Alex est certes celle d'un corps tranch&#233; en deux, mais surtout d'un regard, sid&#233;rant, celui d'un homme face &#224; la mort. En effet une s&#233;rie de faux champs-contrechamps fait alterner le visage en gros plan du gardien, celui d'Alex puis de l'inspecteur Lu. L'&#233;clairage anti-naturaliste du regard de Lu manifeste l'importance des &#233;changes de regard, et le r&#244;le central du visage dans la r&#233;activation de l'image traumatique et son &#233;laboration.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_795 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L357xH268/paranoid5-6-7-8-2-e2937.jpg?1775199967' width='357' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;4 plans successifs, 4 visages, 4 espaces-temps : de l'image traumatique &#224; son &#233;laboration possible par la rencontre avec l'autre&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalement, les choix de mise en sc&#232;ne, la construction du film, manifestent bien la volont&#233; de Gus Van Sant de rendre compte du traumatisme subi par le personnage, de l'&#233;laboration progressive qui s'en suit. Mais Van Sant offre une autre place au spectateur : il ne s'agit pas d'&#233;pouser la vision d'Alex et encore moins de faire subir au spectateur ce que le personnage a subi. Van Sant fait tout, au contraire, pour pr&#233;parer la vision de l'accident sans pour autant en occulter ni la violence, ni la crudit&#233;. Le cin&#233;aste choisit donc d'affronter la question de l'image violente, potentiellement traumatique, et de son impact sur le spectateur. Cette question traverse tout le cin&#233;ma de Van Sant qui s'av&#232;re &#234;tre une forme de r&#233;ponse, selon deux grandes modalit&#233;s, &#224; la mani&#232;re dont les images peuvent constituer une forme d'effraction violente pour le regard.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lutter contre l'image comme trou noir&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gus van Sant, dans certaines interviews et par le biais de plusieurs de ses films, a exprim&#233; le questionnement que peut susciter chez lui le traitement m&#233;diatique des faits divers et plus largement de la mort. &lt;i&gt;To die for, Gerry, Elephant, Last days, Harvey Milk&lt;/i&gt; sont tous adapt&#233;s de faits divers li&#233;s &#224; une mort violente. Voici par exemple ce que d&#233;clare Gus Van Sant en 2016&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Matthieu Orl&#233;an (sous la direction de), Gus van Sant Icones. Paris: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#224; propos du fait divers qui a inspir&#233; &lt;i&gt;To die for&lt;/i&gt; : &#171; C'&#233;tait l'une des premi&#232;res fois o&#249; un fait divers &#233;tait couvert par tant de journaux et de cha&#238;nes de t&#233;l&#233; diff&#233;rents ; o&#249; tant de journalistes pouvaient fondre sur la m&#234;me petite ville pour couvrir le m&#234;me petit incident. L'affaire a intrigu&#233; tellement de gens qu'on aurait dit un congr&#232;s de journalistes. Le cirque m&#233;diatique &#233;tait l'un des th&#232;mes du roman, et je crois que c'est aussi l'un des &#233;l&#233;ments qui m'ont fait r&#233;agir &#224; la mort de Kurt Cobain et &#224; la tuerie de Columbine. Les trois films ont donc des liens. &#187; Dans le m&#234;me entretien, le cin&#233;aste &#233;voque le fait divers &#224; l'origine d'&lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt; : &#171; &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt; puise ses origines dans la couverture m&#233;diatique du massacre de Columbine. Il y a eu tant d'articles sur le sujet, tant d'&#233;missions de t&#233;l&#233; et de documentaires. (&#8230;) Il y avait des enqu&#234;tes de toutes parts, mais aucune qui ait recourt &#224; la fiction, parce que la fiction &#233;tait, ou est encore, consid&#233;r&#233;e comme du divertissement, sans utilit&#233; pour l'enqu&#234;te ni valeur psychologique, ou de quelque nature que ce soit. Il para&#238;t de mauvais go&#251;t de faire un film sur une trag&#233;die au moment des faits, mais pas d'en faire un documentaire ou une couverture de magazine. (&#8230;) Je trouvais que la fiction avait un r&#244;le &#224; jouer &#187;. Ces propos confirment le fait que les films de Gus Van Sant, au moins certains d'entre eux, tirent pour partie leur origine d'une r&#233;action de leur auteur &#224; des faits divers m&#233;diatis&#233;s, et montre que celui-ci interroge la place et les puissances du cin&#233;ma de fiction au regard des autres m&#233;dias dans la repr&#233;sentation de l'&#233;v&#233;nement. L'ouverture de &lt;i&gt;To Die for&lt;/i&gt; en est une bonne illustration. Le spectateur y d&#233;couvre dans un premier temps une meute de journalistes poursuivant Susan Stone, alors accus&#233;e d'avoir orchestr&#233; le meurtre de son mari. Gus Van Sant choisit de montrer des journalistes fascin&#233;s par la mort au point de ne plus penser : il cadre des corps sans t&#234;te, leurs jambes courant dans la neige dans un cimeti&#232;re, des cam&#233;ras braqu&#233;es vers Susan Stone, habill&#233;es en veuve.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_797 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L355xH96/paranoid9y10-2-dbcb5.jpg?1775199967' width='355' height='96' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Suivent des images de unes et d'articles de journaux &#224; sensation : la r&#233;currence des termes associant sexe et mort, mise en exergue par des cadrages de plus en plus serr&#233;s, semble directement &#233;maner de ce rapport de jouissance &#224; la mort qu'incarnent les m&#233;dias. Le g&#233;n&#233;rique met &#233;galement en sc&#232;ne la mani&#232;re dont le traitement m&#233;diatique du fait divers aboutit &#224; une dissolution du discours et des images : Gus Van Sant op&#232;re un tel agrandissement dans les textes et les photographies de magazines que langage et image finissent par se r&#233;duire &#224; une succession de points abstraits.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_798 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L355xH194/paranoid11-12-13-2-03468.jpg?1775199967' width='355' height='194' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Dissolution de l'image et du discours : quand le fait divers produit jouissance et aveuglement&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La voix off de Suzanne, qui amorce l'entr&#233;e dans le r&#233;cit va dans le m&#234;me sens : &#171; la vie enti&#232;re est un apprentissage. Tout s'int&#232;gre dans un grand plan. Mais parfois c'est dur &#224; d&#233;chiffrer. Quand on s'approche trop on ne voit que des petits points. Pour voir l'image, il faut reculer, quand on recule, tout devient clair. &#187; Cependant, le travelling arri&#232;re qui fait dans le m&#234;me temps appara&#238;tre le visage de la jeune femme n'est en rien une mise en perspective, il est au contraire une plong&#233;e dans l'image. En effet, nous d&#233;couvrons plus tard dans le film que Suzanne est en train de se filmer face cam&#233;ra, se mettant en sc&#232;ne dans une interview confession qu'elle r&#234;ve de vendre &#224; une chaine de t&#233;l&#233;vision. L'image qui accompagne le discours de Suzanne, est donc tout sauf une mise en perspective : nous sommes litt&#233;ralement absorb&#233;s par l'&#233;cran, par le biais d'un &#339;il, celui de la cam&#233;ra, qui constitue un puits sans fond narcissique et mortif&#232;re&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;C'est cette interview, que Suzanne r&#234;ve de vendre &#224; une TV, qui va (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A cette plong&#233;e dans l'image que constitue le traitement m&#233;diatique du fait divers auquel Suzanne adh&#232;re au point de s'y perdre, Gus Van Sant oppose une autre modalit&#233;, qui constitue une authentique mise &#224; plat et prise de recul face &#224; l'image. Voici ce que d&#233;clare le cin&#233;aste &#224; propos &lt;i&gt;d'Elephant&lt;/i&gt; dans un autre entretien&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Baecque, A. de, (22 octobre 2003), &#171; un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; &#187;, Paris. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; : &#171; Mon souvenir premier, c'est le plan de l'assassinat de Kennedy : le trajet de la voiture, comment &#233;tait positionn&#233; le corps du pr&#233;sident, l'emplacement du tireur, par o&#249; est pass&#233;e la balle. Je me rappelle parfaitement de tous ces d&#233;tails par l'interm&#233;diaire des plans qu'avaient publi&#233;s les journaux &#187;. Pourquoi &#233;voquer l'assassinat de Kennedy ? Van Sant a &#233;t&#233; marqu&#233; par l'&#233;v&#233;nement comme un tr&#232;s grand nombre d'am&#233;ricains, comme un enfant peut l'&#234;tre aussi puisqu'il avait 11 ans &#224; l'&#233;poque. Cependant il n'&#233;voque pas les images de l'&#233;v&#233;nement lui-m&#234;me, extr&#234;mement choquantes, puisqu'on pouvait voir le cr&#226;ne du pr&#233;sident exploser sous l'impact d'une balle, mais la repr&#233;sentation sch&#233;matique des faits. Ce recours &#224; la carte, au sch&#233;ma, comme processus d'&#233;laboration et de mise &#224; distance d'une image mortif&#232;re et traumatique appara&#238;t dans plusieurs films du cin&#233;aste. Dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, un plan au sol de l'accident est diffus&#233; au journal t&#233;l&#233;vis&#233; qu'Alex regarde. Dans cette s&#233;quence le discours de l'adolescent est r&#233;duit &#224; un &#171; oh shit &#187; alors qu'il est sid&#233;r&#233; par ce qu'il voit au point de se couvrir la bouche et d'&#233;carquiller les yeux, ce que souligne un tr&#232;s gros plan sur son regard. La r&#233;action de l'adolescent est l'exacerbation de l'angoisse qu'&#233;prouve tout spectateur face &#224; une image t&#233;l&#233;visuelle violente qui fait irruption, notamment dans le cadre des &#171; breaking news &#187; et autres &#171; flashs sp&#233;ciaux &#187;, termes qui disent d'ailleurs en soi l'effraction. En revanche, &#224; ce stade du film, Gus Van Sant n'offre au spectateur que la mise en carte de l'&#233;v&#233;nement, laissant hors champ l'essentiel du reportage de t&#233;l&#233;vision et s'&#233;cartant de tout ce qui pourrait donner lieu &#224; un rapport probl&#233;matique &#224; l'image. Pour &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt;, Gus Van Sant a con&#231;u un plan au sol tr&#232;s pr&#233;cis qui met en sc&#232;ne les trajectoires de diff&#233;rents adolescents &#224; l'int&#233;rieur d'un lyc&#233;e jusqu'au massacre final. Il explique que &#171; L'id&#233;e &#233;tait de partir de l'objectivit&#233; du fait divers, c'est-&#224;-dire des emplacements de chacun lors de la tuerie, de leurs mouvements en fonction de leurs activit&#233;s du jour, puis de rendre cela par des trajets film&#233;s qui se croisent et se recroisent. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;ibid&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Dans le m&#234;me film, ainsi que dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, des sc&#232;nes de cours de sciences-physiques donnent lieu &#224; la repr&#233;sentation sch&#233;matique de ph&#233;nom&#232;nes naturels, qui &#233;voquent par analogie, les &#233;v&#233;nements violents qui font le c&#339;ur de la di&#233;g&#232;se. Dans &lt;i&gt;Elephant&lt;/i&gt;, la tuerie qui frappe le lyc&#233;e peut &#234;tre associ&#233;e au sch&#233;ma de la rencontre de particules et au d&#233;gagement d'&#233;nergie qu'elle produit. Dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, la chute mortelle que provoque Alex fait &#233;cho &#224; une repr&#233;sentation de la pouss&#233;e d'Archim&#232;de.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_799 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH268/paranoid14-15-16-2-2d676.jpg?1775199967' width='356' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Enfin, dans &lt;i&gt;Gerry&lt;/i&gt;, les deux personnages, qui se sont &#233;gar&#233;s dans le d&#233;sert, dressent une &#233;bauche de carte dans le sable, tentative certes d&#233;risoire de trouver une issue, mais qui repose sur le m&#234;me d&#233;sir de remettre de la distance face &#224; l'&#233;v&#233;nement, de s'en abstraire, en produisant une abstraction. Les deux Gerry sont alors film&#233;s en contre-plong&#233;e verticale, comme si l'objectif de la cam&#233;ra devenait la carte elle-m&#234;me, la surface plane. Il y a donc pour Gus Van Sant une mani&#232;re de refaire surface non seulement dans le r&#233;cit mais, par le cin&#233;ma : dans ses films, une modalit&#233; d'image en deux dimensions, plane, sch&#233;matique, vient r&#233;pondre &#224; la profondeur de l'image m&#233;diatique ou cin&#233;matographique dans ce qu'elle a d'absorbant. Au trou noir, qui ne montre rien, ne dit rien, mais g&#233;n&#232;re effroi, sid&#233;ration et jouissance compulsive, le cin&#233;ma de Gus Van Sant oppose une image en deux dimensions, une modalit&#233; de repr&#233;sentation qui rel&#232;ve d'une distance apte &#224; faire signe et sens. Une seconde modalit&#233; transpara&#238;t dans son &#339;uvre, qui interroge la pratique du &#171; remake &#187;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Du remake &#224; la glisse&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Certaines proc&#233;dures de remake ou de pratique citationnelle au cin&#233;ma pourraient &#234;tre interpr&#233;t&#233;es comme la r&#233;p&#233;tition compulsive d'une image ayant fait effraction. L'expression m&#234;me de &#171; remake &#187; invite &#224; le penser comme tel puisqu'il s'agit litt&#233;ralement de re-faire un film. Par exemple, l'assassinat de Kennedy a g&#233;n&#233;r&#233; un tel traumatisme dans la nation am&#233;ricaine que l'image a ressurgi de mani&#232;re compulsive, dans le cin&#233;ma am&#233;ricain des ann&#233;es 70, cin&#233;ma o&#249; s'est exacerb&#233;e la violence et o&#249; se sont multipli&#233;s les corps implosant sous les impacts de balle. D'autres images ont &#233;t&#233; &#233;galement reprises de mani&#232;re compulsive par le cin&#233;ma, des images de cin&#233;ma cette fois : ce sont celles de l'assassinat de Marion Crane dans la douche de sa chambre de motel, tir&#233;es du &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; d'Hitchcock (1960). Cette s&#233;quence est une des plus cit&#233;es de l'histoire du cin&#233;ma et ce, outre la le&#231;on de montage qu'elle repr&#233;sente, parce qu'elle constitue un moment cin&#233;matographiquement traumatique, un &#171; choc de l'intrusion du R&#233;el &#187; comme l'&#233;crit Slavoj &#381;i&#382;ek: &#171; La mort violente de Marion constitue une surprise totale, un choc sans fondement dans la ligne narrative, qui en interrompt brusquement le d&#233;ploiement &#171; normal &#187; ; la sc&#232;ne est tourn&#233;e de fa&#231;on tr&#232;s &#171; filmique &#187;, son effet est un produit du montage : on ne voit jamais le corps du tueur de Marion dans son entier, l'acte de meurtre est &#171; d&#233;membr&#233; &#187; en une multitudes de gros plans se succ&#233;dant &#224; un rythme fr&#233;n&#233;tique (la main sombre qui se l&#232;ve ; la lame du couteau pr&#232;s du ventre ; le cri de la bouche ouverte&#8230;) &#8211; comme si les assauts r&#233;p&#233;t&#233;s du couteau avaient contamin&#233; le r&#233;el lui-m&#234;me et caus&#233; le d&#233;chirement du regard filmique continu (ou plut&#244;t au contraire : comme si l'ombre meurtri&#232;re repr&#233;sentait, &#224; l'int&#233;rieur de l'espace di&#233;g&#233;tique, le pouvoir du montage lui-m&#234;me) &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#381;i&#382;ek S. (2010), Tout ce que vous avez toujours voulu savoir sur Lacan sans (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En d'autres termes, l'agresseur, ce qui fait effraction, c'est le montage, le cin&#233;ma, et la victime, c'est le regard.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Or Gus Van Sant a r&#233;alis&#233; un remake de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;. L&#224; o&#249; les citations, reprises, remake sont souvent plus allusifs, Van Sant a d&#233;cid&#233; de suivre le sc&#233;nario et le d&#233;coupage du film de mani&#232;re extr&#234;mement fid&#232;le, ce pourquoi ce film est tr&#232;s souvent d&#233;fini par la critique comme un &#171; remake plan par plan &#187;. En outre, loin de r&#233;pondre &#224; une demande fond&#233;e sur l'objectif commercial que constitue souvent le remake d'un film &#224; succ&#232;s, nous savons que Gus Van Sant s'est battu pour obtenir l'aval des studios et pouvoir le r&#233;aliser. C'est en effet gr&#226;ce au succ&#232;s populaire et critique de &lt;i&gt;Will Hunting&lt;/i&gt;, que le film a pu se faire. Il s'agit donc d'un projet tr&#232;s personnel. Mais comment interpr&#233;ter le d&#233;sir de Van Sant de refaire le film d'Hitchcock ? Nous pouvons &#233;mettre l'hypoth&#232;se que, s'&#233;cartant du ressassement filmique associ&#233; &#224; la s&#233;quence de la douche de &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;, Gus Van Sant, en collant de si pr&#232;s &#224; l'original, cherche &#224; en d&#233;samorcer la puissance cin&#233;matographiquement traumatique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soulignons d'abord que, parce que le film est d'une tr&#232;s grande fid&#233;lit&#233; &#224; l'original, la mort de Marion Crane perd de son pouvoir de surprise et de sid&#233;ration ou d'effroi puisque le spectateur a de fortes chances de savoir ce &#224; quoi le film va l'exposer. En outre, Gus Van Sant n'est pas totalement fid&#232;le au film de 1960 et introduit des d&#233;tails, des &#233;l&#233;ments qui viennent miner l'effet de la s&#233;quence initiale. Slavoj &#381;i&#382;ek, dans &lt;i&gt;Jacques Lacan, &#224; Hollywood et ailleurs&lt;/i&gt;, a critiqu&#233; ces modifications sous pr&#233;texte qu'elles affaiblissent le pouvoir de la sc&#232;ne originale. Le regret exprim&#233; par &#381;i&#382;ek souligne justement en quoi le &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; de Van Sant n'est pas un remake. Certains traits du film original sont tellement grossis qu'ils en deviennent presque grotesques, ce qui d&#233;samorce leur caract&#232;re inqui&#233;tant. Par exemple, le petit trou que Norman Bates a m&#233;nag&#233; dans le mur de son bureau pour jouer les voyeurs devient un trou &#233;norme dans le film de Van Sant, ou encore, Bates se masturbe avec insistance chez Van Sant, ce que la mise en sc&#232;ne souligne ostensiblement. En outre, si l'&#233;normit&#233; du trou, le geste masturbatoire, disent la satisfaction libidinale, le meurtre perd toute n&#233;cessit&#233; pour le personnage de Bates. Enfin, Van Sant introduit deux motifs absents de l'&#339;uvre originale dans la s&#233;quence de meurtre : l'iris de Marion qui se dilate, un plan de nuages filant en acc&#233;l&#233;r&#233; dans le ciel. L'insert sur l'iris de Marion fait de son &#339;il un trou noir qui souligne le caract&#232;re absorbant de l'image et du montage dans la s&#233;quence originale, caract&#232;re que Van Sant commente par ce plan, et dont il entend se d&#233;tacher. Quant aux nuages qui d&#233;filent dans le ciel, ils &#233;chappent au syst&#232;me hitchcockien et affaiblissent donc la puissance d'effraction du montage, par leur h&#233;t&#233;rog&#233;n&#233;it&#233; m&#234;me et par la fuite qu'ils organisent vers un espace ext&#233;rieur, un ailleurs, qui est aussi le cin&#233;ma de Gus Van Sant. Ces plans de nuages, r&#233;currents dans les films du cin&#233;aste, affirment ainsi sa place et son regard dans le &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; qu'il r&#233;alise en 1995. Pour approfondir la compr&#233;hension de la pr&#233;sence de ces deux motifs, il faut examiner ce qu'il en est du statut de la citation d'Hitchcock dans l'&#339;uvre de Van Sant.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L&#224; encore, &lt;i&gt;Paranoid park&lt;/i&gt; offre des r&#233;ponses. De fait, dans ce film les citations hitchcockiennes abondent. Les cadrages d'Alex vus de l'ext&#233;rieur de la maison de Jared o&#249; il s'est r&#233;fugi&#233; la nuit de l'accident rappellent ceux de &lt;i&gt;Fen&#234;tre sur cour&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Rear Window&lt;/i&gt;,1954). Pour essayer de calmer son angoisse, Alex prend une douche. Cette s&#233;quence et les plans qui la suivent se pr&#233;sentent comme la r&#233;&#233;criture de l'assassinat de Marion Crane dans &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt;. De plus des oiseaux tapissent le mur de la cabine de douche alors qu'intervient dans la bande sonore, de mani&#232;re anti naturaliste, ce qui pourrait ressembler &#224; des cris d'oiseaux. Outre la pr&#233;sence de l'oiseau dans &lt;i&gt;Psycho&lt;/i&gt; (le nom de Marion signifie &#171; grue &#187;, un rapace empaill&#233; tr&#244;ne dans le bureau de Bates), ces oiseaux visuels et sonores peuvent &#233;voquer le film horrifique &lt;i&gt;Les oiseaux&lt;/i&gt; que r&#233;alise Hitchcock en 1963. Enfin, la sc&#232;ne de l'accident du gardien n'est pas sans &#233;voquer la chute et mort de l'assassin dans &lt;i&gt;l'ombre d'un doute&lt;/i&gt; (1942). Cependant aucun de ces motifs hitchcockiens ne fonctionne de mani&#232;re citationnelle. Van Sant les d&#233;cale et en d&#233;samorce syst&#233;matiquement la puissance inqui&#233;tante, puissance qui se retourne contre le spectateur chez Hitchcock. Dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, la victime &#233;cras&#233;e par un train n'est pas un assassin comme c'&#233;tait le cas dans le film d'Hitchcock, ce qui justifiait que le spectateur puisse accepter sa mort sans remords, jouissant m&#234;me peut-&#234;tre de le voir dispara&#238;tre. Contrairement &#224; ce qui se passe dans &lt;i&gt;Fen&#234;tre sur cour&lt;/i&gt;, l'instance qui observe Alex est une fiction qui rel&#232;ve de l'int&#233;riorit&#233; du personnage, agit&#233; par son sentiment de culpabilit&#233;, alors que le r&#233;cit d'Hitchcock met en sc&#232;ne l'affrontement d'un voyeur et d'un assassin, qui fait finalement de l'assassin un voyeur. Or, Alex n'a rien vu de l'accident, parce qu'il a &#233;t&#233; incapable de se tenir face &#224; l'&#233;v&#233;nement, et il est tout &#224; la fois celui qui a tu&#233; et celui qui est tu&#233;. C'est d'ailleurs ainsi que par glissement, il occupe dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, la place qu'occupait la victime, Marion Crane, dans la douche hitchcockienne. Quant aux oiseaux, instance qui mat&#233;rialisait les pulsions d&#233;bordantes du personnage mais aussi du spectateur dans le film d'Hitchcock, au point de d&#233;truire les corps et de faire imploser l'image, ils sont d&#233;sormais une image appos&#233;e sur le carrelage de la salle de bain, reprenant leur place cin&#233;matographique, restant pour ainsi dire &#224; leur place d'images. Ainsi, chez Van Sant, si l'int&#233;grit&#233; psychique du personnage est menac&#233;e, elle l'est de l'int&#233;rieur, c'est-&#224;-dire par la di&#233;g&#232;se, et non par la mise en sc&#232;ne et le montage, c'est-&#224;-dire, par le cin&#233;ma. Surtout, le spectateur occupe une place toute diff&#233;rente de celle du personnage, place que lui offrent justement la mise en sc&#232;ne et le montage : il n'est jamais menac&#233; par une image qui viendrait le surprendre et le saisir dans son fauteuil, comme c'est le cas chez Hitchcock.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reprenons l'exemple de &lt;i&gt;l'ombre d'un doute&lt;/i&gt; : dans le film d'Hitchcock, le corps de Charlie, l'assassin, chute d'un train sur une voie ferr&#233;e, &#224; la fin du film. Nous ne voyons rien du cadavre qui dispara&#238;t dans la coupe, entre deux images. En outre, pour cette sc&#232;ne, Hitchcock a eu recours &#224; la technique de la transparence qui consiste &#224; tourner une sc&#232;ne devant une autre image r&#233;troprojet&#233;e sur un &#233;cran. Dans sa chute, le corps de Charlie est donc percut&#233; non par un train, mais par une image de train, et son corps est tranch&#233; par la coupe du montage. En outre, l'image de la chute de Charlie se fond dans une autre image, celle d'une valse, par le biais d'un fondu encha&#238;n&#233;. Ne pouvons-nous donc pas affirmer que Charlie est moins &#233;cras&#233; par un train qu'il n'est absorb&#233; et d&#233;truit par l'image, supprim&#233; par la coupe et finalement englouti dans le motif spiralaire d'une valse cin&#233;matographique ? Dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, si Gus Van Sant chor&#233;graphie la chute du gardien sur les voies d'une mani&#232;re assez comparable &#224; ce que fait Hitchcock, bras et jambes &#233;cart&#233;s, il nous montre en revanche l'effet de cette chute sur un corps, et c'est toute la diff&#233;rence. L&#224; o&#249; Hitchcock fait litt&#233;ralement dispara&#238;tre l'objet du d&#233;lit dans l'image et la coupe, tout se passe comme si Gus Van Sant refusait la puissance du montage, sa capacit&#233; &#224; menacer l'int&#233;grit&#233; du sujet, sujet personnage, mais aussi sujet spectateur, mais aussi &#224; occulter tout cons&#233;quence li&#233;e au choix et &#224; l'utilisation des images offertes au regard du spectateur. Il s'agit donc alors pour le r&#233;alisateur, non pas de nier la coupe mais d'inventer une modalit&#233; de coupe, donc de montage, qui permette d'appr&#233;hender la violence et la mort sans l'occulter ou la rejouer, de faire face &#224; l'image.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_800 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH133/paranoid17-18-2-b8c2b.jpg?1775199967' width='356' height='133' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Dans la derni&#232;re partie de &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, nous d&#233;couvrons Alex couch&#233; au sol devant chez lui, litt&#233;ralement coup&#233; en deux, clou&#233; au sol par le skate sur lequel il est cens&#233; glisser. Son corps au sol est alors une r&#233;surgence du corps du gardien coup&#233; en deux sur la voie ferr&#233;e. Macy, l'amie d'Alex qui lui a sugg&#233;r&#233; de consigner par &#233;crit ce qui le hante et dont il ne parvient pas &#224; parler, passe alors dans la rue et lui propose de se laisser glisser en s'accrochant &#224; l'arri&#232;re de son v&#233;lo. Elle r&#233;tablit ainsi l'int&#233;grit&#233; et l'unit&#233; du corps d'Alex et lui donne acc&#232;s au mouvement de glisse qui lui est, depuis l'accident, interdit.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_803 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L356xH133/paranoid19-20-3-ce480.jpg?1775199967' width='356' height='133' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La glisse comme r&#233;ponse &#224; la coupe dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la m&#234;me mani&#232;re, le montage chez Gus Van Sant oppose &#224; la coupe brutale, au cut qui tranche et engloutit, ce qui pourrait se nommer un montage par la glisse, modalit&#233; qui consiste &#224; associer, dans un m&#234;me temps, rupture des images et fluidit&#233; du mouvement. Le montage chez Gus Van Sant ne reprend pas le principe du raccord classique, qui masque la coupe par des encha&#238;nements logiques ou des similitudes formelles entre plans, donnant ainsi l'illusion de leur continuit&#233;, ni celui de l'ellipse qui permet d'occulter ce qui doit rester invisible. Pour autant le cin&#233;aste ne fait pas de la coupe, entendue comme effet de montage, une coupure. Ce qui compte c'est de d&#233;passer la coupe, l'effraction pour parvenir &#224; une nouvelle modalit&#233;, qui permettrait de glisser &#224; nouveau d'une image &#224; l'autre. L'image, m&#234;me la plus brutale, ne doit &#234;tre ni occult&#233;e, ni exhib&#233;e sans pr&#233;paration. La coupe, si visible soit-elle, doit permettre &#224; chaque image d'int&#233;grer le flux du film, et donc la repr&#233;sentation, par le biais d'un montage qui permet de voir sans en &#234;tre sid&#233;r&#233;. Le montage chez Van Sant a la capacit&#233; de contrer le principe d'inertie associ&#233;e &#224; la pulsion scopique, &#224; la sid&#233;ration du sujet, &#224; son engloutissement dans une image qui ferait boucle sur elle-m&#234;me, dans une r&#233;p&#233;tition sans fin. Ce qui appara&#238;t singulier dans le travail de Gus Van Sant, c'est la volont&#233; du cin&#233;aste de d&#233;passer les proc&#233;dures de coupe, d&#233;composition, recomposition qui fondent essentiellement le montage pour offrir au spectateur une sorte d'utopie cin&#233;matographique qui serait de l'ordre de la glisse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il est alors possible de comprendre pourquoi c'est une s&#233;quence de skate, m&#233;langeant documentaire et fiction, qui cl&#244;t &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt;, sortant Alex de la boucle et du tunnel, l'int&#233;grant &#224; la communaut&#233; des skaters &#224; laquelle il r&#234;ve d'appartenir. Cette s&#233;quence conjoint de plan en plan des mouvements diff&#233;rents, produits par des skaters diff&#233;rents : certains sont de jeunes skaters que Gus Van Sant a film&#233;s selon une approche documentaire, d'autres sont des personnages de la fiction, Jared, Alex, et leurs amis. Pour la premi&#232;re fois, Alex skate avec les autres et cette communaut&#233; est produite par le montage. En outre le fait de skater n'est associ&#233; ni au flottement et &#224; la d&#233;connexion du r&#233;el, ni au heurt et &#224; l'inqui&#233;tude. Cette s&#233;quence finale se distingue en effet des s&#233;quences de skate qui jalonnent le film et l'ont pr&#233;c&#233;d&#233;e. Par exemple, lorsqu'Alex se rend pour la premi&#232;re fois &#224; Parano&#239;d park avec Jared, l'image semble flotter en raison, notamment, de l'usage du ralenti. Par un effet de montage, le corps d'Alex, qui observe les skaters depuis le bord du park, se substitue au corps d'un adolescent en action : l'adolescent se d&#233;double, coup&#233; de lui-m&#234;me et des autres. Plus tard, une s&#233;quence de type documentaire nous montre des skaters anonymes, au regard masqu&#233; par un cache noir. Van Sant encha&#238;ne alors les plans de mani&#232;re assez brutale, sans principe de continuit&#233;. Il existe donc dans &lt;i&gt;Parano&#239;d park&lt;/i&gt; un troisi&#232;me principe de construction : le film est structur&#233; par une s&#233;rie de s&#233;quences qui mettent en sc&#232;ne des skaters selon un principe de progression qui aboutit &#224; la toute fin du film &#224; une glisse r&#233;ussie, celle de la communaut&#233; des adolescents sur leur skate, op&#233;r&#233;e par le montage.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusion&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'&#339;uvre de Gus Van Sant met en sc&#232;ne des personnages hant&#233;s par un traumatisme et laisse appara&#238;tre des modalit&#233;s de d&#233;passement de l'image traumatique, qui s'apparentent &#224; autant de mani&#232;res de &#171; refaire surface &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pour le personnage, il s'agit d'&#233;laborer une repr&#233;sentation qui passe par une mise en mots de l'&#233;v&#233;nement, mots qui permettent l'&#233;mergence d'une repr&#233;sentation, d'une mise en images, le film. Cette &#233;laboration fait du personnage un corps glissant, image r&#233;currente dans les films du cin&#233;aste o&#249; le retour &#224; la vie des protagonistes passe par leur circulation &#224; bicyclette, en patins &#224; glace ou sur une barque filant sur l'eau&#8230; Le corps se met &#224; glisser parce qu'il effectue une travers&#233;e, entendue comme crise mais aussi comme rencontre d'un autre qui inspire et montre le chemin. Le corps adolescent, par le fait m&#234;me de sa mise en crise, est la figure s&#233;minale de la m&#233;tamorphose qu'op&#232;re le cin&#233;ma de Gus van Sant : glissement d'un &#233;tat &#224; un autre qui se traduit dans des figures de mise en sc&#232;ne.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pour le cin&#233;aste, deux modalit&#233;s d'images tentent de r&#233;pondre &#224; une vision traumatique produite par la t&#233;l&#233;vision ou le cin&#233;ma. L'&#233;laboration de repr&#233;sentations en deux dimensions, sch&#233;mas, cartes, plans, comme autant de surfaces, permet de s'abstraite de l'&#233;v&#233;nement, de lui donner figure abstraite, donc de ne plus &#234;tre happ&#233; dans sa profondeur, par la troisi&#232;me dimension d'un trou noir qui engloutit ou aveugle. Des proc&#233;dures de glisse, notamment par le montage, permettent de surmonter la coupe, de sortir de la r&#233;p&#233;tition comme remake, et d'int&#233;grer l'&#233;v&#233;nement &#224; une cha&#238;ne d'images et de sens dynamique et ouverte. Les plans de nuage filant dans le ciel, si fr&#233;quents dans l'&#339;uvre du cin&#233;aste, pourraient constituer le motif de la glisse par excellence, images fondatrices du cin&#233;ma tel que Gus Van Sant entend le pratiquer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#171; &lt;i&gt;O&#249; s'en vont les nuages qui passent dans vos films&lt;/i&gt; ? &#187;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#171; &lt;i&gt;Je ne sais pas. Ce sont des dessins qui se forment et se d&#233;forment dans le ciel. Ils n'ont pas de but pr&#233;cis. Ils sont simplement pour moi l'expression la plus pure du cin&#233;ma&lt;/i&gt;. &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Baecque, A. de, (22 octobre 2003), &#171; un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; &#187;, Paris. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Matthieu Orl&#233;an (sous la direction de), &lt;i&gt;Gus van Sant Icones&lt;/i&gt;. Paris: Cin&#233;math&#232;que-Actes sud, p.148&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;C'est cette interview, que Suzanne r&#234;ve de vendre &#224; une TV, qui va d'ailleurs la faire c&#233;der aux propositions d'un tueur &#224; gage qu'elle prend pour un journaliste et la conduire &#224; la mort.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Baecque, A. de, (22 octobre 2003), &#171; un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; &#187;, Paris. &lt;i&gt;Lib&#233;ration&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;ibid&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#381;i&#382;ek S. (2010), &lt;i&gt;Tout ce que vous avez toujours voulu savoir sur Lacan sans oser le demander &#224; Hitchcock&lt;/i&gt;, &#171; dans ses yeux insolents je vois ma perte &#233;crite &#187;, Paris : Capricci, p.279&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Baecque, A. de, (22 octobre 2003), &#171; un &#233;l&#233;phant tr&#232;s dessin&#233; &#187;, Paris. &lt;i&gt;Lib&#233;ration&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Emerge. The traumatic image in Gus Van Sant</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Emerge-The-traumatic-image-in-Gus-Van-Sant</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Emerge-The-traumatic-image-in-Gus-Van-Sant</guid>
		<dc:date>2018-07-24T23:39:42Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fr&#233;d&#233;rique Hammerli</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gus Van Sant's cinema is full of characters who have been confronted with a traumatic event. It is difficult to ignore the recurrence of trauma in the filmmaker's work, from the very first films to the last. In this work, we examine some modalities of narrative treatment through the exemplary case of &lt;i&gt;Paranoid park&lt;/i&gt; to highlight the fact that Gus van Sant is less interested, from the point of view of the character, the trauma itself or his painful consequences, only to a possible overtaking of the event through its elaboration. This will bring out what this motif reveals about the filmmaker's work, his approach to the image and the power it exerts on the viewer, and thus its very conception of the function of cinema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Trauma | overcoming the event | image | power | function of cinema&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Emerger-La-imagen-traumatica-en-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Emerger. La imagen traum&#225;tica en Gus Van Sant&lt;/a&gt; and French: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Refaire-surface-l-image-traumatique-chez-Gus-Van-Sant' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Refaire surface, l'image traumatique chez Gus Van Sant&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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