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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Poetic constructions of cinema in extreme situations</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Poetic-constructions-of-cinema-in-extreme-situations</link>
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		<dc:date>2025-03-02T21:26:28Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This text summarises the author's presentation at the film symposium at the 16th International Congress of Research and Professional Practice in Psychology, which took place at the University of Buenos Aires between 27-29 November 2024. A dimension of cinema that is beyond traditional narrative is proposed and analysed to account for the wide range of contemporary social exclusion. As a paradigmatic example of this non-narrative cinema, the work of Fernand Deligny is presented, who developed a cinema of poetic structure, in which the successive scenes do not present a diaphanous and organised story, but rather force us to seek some sense of direction in the face of a sequence of images of extreme intensity and without apparent continuity.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Precariousness | Wandering | Discontinuity | Illusion | Trauma | Narrativity | Real | Cinema&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Psicoanalista, Profesor titular de psicopatolog&#237;a cl&#237;nica. Universit&#233; Paris Cit&#233;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Construcciones-poeticas-del-cine-en-situaciones-extremas' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Construcciones po&#233;ticas del cine en situaciones extremas&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Construcciones po&#233;ticas del cine en situaciones extremas</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Construcciones-poeticas-del-cine-en-situaciones-extremas</link>
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		<dc:date>2025-03-02T21:26:24Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este texto resume la presentaci&#243;n del autor en el simposio de cine en el XVI Congreso Internacional de Investigaci&#243;n y Pr&#225;ctica Profesional en Psicolog&#237;a, que tuvo lugar en la Universidad de Buenos Aires entre el 27-29 de noviembre de 2024. Se propone y analiza una dimensi&#243;n del cine que se sustrae a la narrativa tradicional, para dar cuenta del amplio abanico de la exclusi&#243;n social contempor&#225;nea. Como ejemplo paradigm&#225;tico de este cine no narrativo, se presenta la obra de Fernand Deligny, quien desarroll&#243; un cine de estructura po&#233;tica, en la que las escenas sucesivas no presentan un relato di&#225;fano y organizado, sino que nos obligan a buscar alguna orientaci&#243;n ante una secuencia de im&#225;genes de intensidad extrema y sin continuidad aparente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Precariedad | Errancia | Discontinuidad | Ilusi&#243;n | Trauma | Narratividad | Real | Cine&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Poetic-constructions-of-cinema-in-extreme-situations' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-1-Marzo-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 1 | Marzo 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Psicoanalista, Profesor titular de psicopatolog&#237;a cl&#237;nica. Universit&#233; Paris Cit&#233;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Conociendo bien el trabajo que propone el programa de &#8220;psicolog&#237;a, &#233;tica y derechos humanos&#8221;, me permito imaginar que la reflexi&#243;n que muchos de los participantes a este encuentro desarrollan se organiza en torno a la narratividad que propone el cine cuando la continuidad di&#225;fana de las im&#225;genes cuenta una historia. Esta narratividad es la que organiza la imagen especular gracias a la mirada de un otro en lo que llamamos, con Lacan, el &#8220;momento de concluir&#8221;, y es de gran utilidad en la aproximaci&#243;n de las neurosis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mis investigaciones cl&#237;nicas exploran, sin embargo, algunas situaciones extremas, a menudo marcadas por el trauma, la vulnerabilidad, y sobre todo la exclusi&#243;n por el Otro (Humphreys 2023). Se trata sobre todo de la acogida y el acompa&#241;amiento, muchas veces en la calle, de personas que viven en una gran precariedad social y ps&#237;quica, en la errancia. Se trata de muchas situaciones diferentes, que no pueden resumirse en una categor&#237;a psicopatol&#243;gica, siendo a veces la consecuencia del exilio y la espera de un reconocimiento del estatuto de refugiado, pero tambi&#233;n movimientos migratorios debidos a guerras, persecuciones religiosas o cat&#225;strofes naturales&#8230; se trata a veces de rupturas que resultan de dificultades econ&#243;micas, y en algunos casos rupturas identitarias o familiares. En algunos casos se trata tambi&#233;n de sufrimientos de orden psic&#243;tico que no son seguidos ni tratados por los servicios psiqui&#225;tricos, o personas que se ven excluidas debido a una adicci&#243;n grave a substancias. En todos estos casos, a pesar de la importante heterogeneidad psicopatol&#243;gica, se trata siempre de encuentros que se sostienen muy escasamente sobre la palabra, y cuando esto se hace posible es siempre despu&#233;s de un contacto establecido a un nivel infra-ling&#252;&#237;stico: gestos, onomatopeyas, muecas, ruidos, miradas. En este tipo de pr&#225;cticas, en las que buscamos activamente entrar en contacto con el otro a partir de la diferencia, nos vemos llevados a buscar otras formas de relaci&#243;n a la imagen, que escapan de la narratividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En todas estas situaciones extremas la mayor preocupaci&#243;n cotidiana de estas personas es la inmediatez de la sobrevivencia en la calle. Podemos reconocer en esta exacerbada atenci&#243;n sobre lo presente, sobre la inmediatez del medio material en el que nos encontramos y que nos permite sobrevivir, que se trata siempre de situaciones marcadas por la discontinuidad y el ensimismamiento. La sobre-investidura de lo actual que los caracteriza resulta en una importante actividad motriz (es necesario siempre &#8220;hacer&#8221; aunque la finalidad de lo que se hace no sea clara, seguir caminando aunque no se sepa hacia donde, hablar aunque no se tenga un interlocutor) pero tambi&#233;n de la sensorialidad, y se trata de personas extremadamente atentas a la luz, a la organizaci&#243;n del espacio, a los ruidos, a los elementos que &#8220;hacen&#8221; paisaje y que son sin embargo borrados detr&#225;s de nuestros h&#225;bitos citadinos ordinarios (Humphreys, Lamadrid 2022). Este anclaje al entorno material inmediato y actual, sin pasado ni futuro, sin temporalidad, produce una ausencia de ilusi&#243;n y de enso&#241;aci&#243;n. Si aceptamos la importancia de la ilusi&#243;n en la construcci&#243;n de un v&#237;nculo y de una cohesi&#243;n sociales, podemos entender por qu&#233; este &#250;ltimo aspecto es el que m&#225;s afecta los procesos de exclusi&#243;n: sin ilusi&#243;n, sin un ma&#241;ana ni un devenir, estas personas no se ven solamente limitadas a la sobre-vivencia sino que son deshumanizadas, excluidas de la comunidad que constituyen los humanos en su capacidad de crear formas colectivas de ilusi&#243;n (Humphreys 2024).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny viene en nuestra ayuda cuando nos recuerda que el lenguaje, como herramienta org&#225;nica, se ha desarrollado en detrimento de lo t&#225;cito - que sigue siendo necesario para comprender el lenguaje. El desarrollo del lenguaje ha dado mayor cabida a un registro t&#225;cito que no sabemos utilizar ni poner a trabajar. Lo que Deligny dice po&#233;ticamente: &#8220;&#8230;si haces significativo lo t&#225;cito, cedes a la saturaci&#243;n simb&#243;lica, y al hacerlo destruyes lo t&#225;cito, que es f&#233;rtil en indicios. El signo se &lt;i&gt;hace&lt;/i&gt;, el &#237;ndice, la pista, no se hace&#8230; sino que aparece como hallazgo.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;F. Deligny. Citacion in&#233;dita, extra&#237;da por el autor del archivo de &#171; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando en consideraci&#243;n la discontinuidad que impone esta forma de sobrevivencia en la calle respecto de la continuidad imaginaria sobre la que se organiza el YO neur&#243;tico, y esperando poder intervenir respecto de esta ausencia de ilusi&#243;n y de enso&#241;aci&#243;n a la que son llevadas las personas que caen progresivamente en la invisibilidad de la exclusi&#243;n, cuando ya ni mendigar ni errar en el espacio p&#250;blico parece posible, la reflexi&#243;n te&#243;rico-cl&#237;nica que he intentado construir durante los &#250;ltimos 15 a&#241;os (Humphreys 2018) me ha llevado a interesarme por la manera en la que Freud nos invita a trabajar en la &#8220;interpretaci&#243;n de los sue&#241;os&#8221;. Ante todo, considerando el material sobre el que trabajamos como &#8220;im&#225;genes ic&#243;nicas&#8221; discontinuas que permiten presentificar/figurar/actualizar los pensamientos inconscientes en la situaci&#243;n contingente del encuentro (y en este caso, en la sesi&#243;n). Pero tambi&#233;n siguiendo el principio de funcionamiento del aparato ps&#237;quico, a partir de la alternancia entre percepci&#243;n y conciencia (&lt;i&gt;Wahrnehmung / Bewu&#223;tsein&lt;/i&gt;), y que permite a Freud proponer que la continuidad dentro de la que creemos vivir no es m&#225;s que el efecto de una alucinaci&#243;n del mundo exterior. Nuestra experiencia de lo real es, en cambio, necesariamente siempre discontinua. Tal como lo hace el aparato ps&#237;quico, el trabajo del sue&#241;o construye una continuidad a partir de esta discontinuidad de percepciones y pensamientos, y el trabajo de interpretaci&#243;n requiere que toda nuestra atenci&#243;n se focalice sobre la discontinuidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta exploraci&#243;n de la discontinuidad me ha llevado a interesarme por un cine no narrativo, un cine de estructura po&#233;tica, en la que las escenas sucesivas no presentan un relato di&#225;fano y organizado, sino que nos obligan a buscar alguna orientaci&#243;n ante una secuencia de im&#225;genes, cada una extremadamente intensa y sin continuidad aparente (Humphreys 2020). Cada imagen vibra, resuena con las otras, como en lo que recordamos del sue&#241;o (no en lo que contamos de lo que hemos so&#241;ado). Se trata, t&#237;picamente, de lo que nos hace vivir el cine de Luis Bu&#241;uel, de David Lynch, de Jim Jarmusch, de Michael Haneke, de Ra&#250;l Ruiz, de Steve McQueen, de Larry Clark, de Peter Greenaway&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es siguiendo esta misma pista, y tratando de desarrollar dispositivos espec&#237;ficos para la acogida y el acompa&#241;amiento en situaciones de errancia y de calle, que desde hace unos 6 a&#241;os, me he interesado por lo que Fernand Deligny llama &#8220;&lt;i&gt;cam&#233;rer&lt;/i&gt;&#8221;. La introducci&#243;n de este neologismo que podr&#237;amos traducir como &#8220;camarear&#8221;, para el cual Deligny utiliza siempre el infinitivo, pretende marcar una diferencia respecto de lo que ser&#237;a &#8220;filmar&#8221;: Deligny se opone as&#237; a la idea de un relato totalmente construido por un director o &#8220;realizador&#8221;, en lo que ser&#225; finalmente el &#8220;film&#8221;, la pel&#237;cula de tal director, de una persona. Lo que busca Deligny es otra cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habiendo trabajado con j&#243;venes delincuentes y psic&#243;ticos en tanto director de una estructura asilar, Deligny interroga la funci&#243;n del asilo, primero a trav&#233;s de una ficci&#243;n narrativa literaria, pero tambi&#233;n a trav&#233;s de su relaci&#243;n a los cine-club, que consideraba una situaci&#243;n excepcional capaz de favorecer encuentros en espacios colectivos en los que se comparten algunos destellos de emoci&#243;n ante la sorpresa de la imagen. Deligny cre&#237;a en la fuerza de las im&#225;genes y en su capacidad de comunicar intensidades de afecto, de crear momentos de cohesi&#243;n en colectividad. Cre&#237;a tambi&#233;n en la capacidad de educar, y de estimular la ilusi&#243;n y una enso&#241;aci&#243;n positiva, y trabaj&#243; activamente con Chris Marker en el desarrollo de cine-clubs en lugares alejados de las grandes aglomeraciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Deligny, &#8220;camarear&#8221; es lo que queda como recuerdo, 20 a&#241;os despu&#233;s de haber visto el film, y que es un instante del film que produjo un destello de emoci&#243;n. Una emoci&#243;n que resurge, 20 a&#241;os despu&#233;s, con la misma intensidad. Camarear es la capacidad de poner en un aparato estos destellos de intensidad que nos sorprenden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las im&#225;genes comentadas por Deligny, y que nos permite entender el tipo de relaci&#243;n a la imagen-movimiento que &#233;l mismo trata de poner a trabajar, es &#8220;&lt;i&gt;Starfish&lt;/i&gt;&#8221;, de Man Ray (Francia, 1928). Justamente, se trata de una secuencia en la que se pierde la nitidez de la imagen, produciendo movimientos de sorpresa que nos obligan a crear formas individuales de continuidad a partir de la &#8220;enigmaticidad&#8221; de una serie de im&#225;genes asociadas y que parecen extremadamente intensas.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Para Deligny, CAMAREAR no es hacer una pel&#237;cula.&lt;br class='autobr' /&gt;
Se trata de recoger &lt;i&gt;rastros.&lt;/i&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
De hacerlos aparecer. &lt;br class='autobr' /&gt;
En el fondo del sujeto.&lt;br class='autobr' /&gt;
Como un reflejo que se agita en el techo mientras... nadie lo ve (el reflejo no &lt;strong&gt;se&lt;/strong&gt; ve) y la c&#225;mara puede captarlo, recogerlo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Este reflejo es real, un REAL no se puede ver, que no se VE porque no nos mira ni nos concierne. &lt;br class='autobr' /&gt;
Lo que no se &lt;i&gt;ve&lt;/i&gt; (por nosotros) &lt;br class='autobr' /&gt;
Porque ELLO no es el &#171;sujeto&#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Fernand Deligny. Cam&#233;rer no.5 (enero de 1982), EN: Miguel M. y Vidal-Naquet (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En desacuerdo, por otra parte, con la pol&#237;tica de encerrar a los ni&#241;os considerados &#8220;desadaptados&#8221;, Deligny consideraba que es la sociedad la que no logra adaptarse a las necesidades y las dificultades de estos chicos llamados delincuentes, enfermos, perversos, intratables, desadaptados (Perret, 2024). Esta idea lo llev&#243; a abandonar su cargo de director de un establecimiento de encierro de j&#243;venes delincuentes en el norte de Francia y a desarrollar nuevas t&#233;cnicas de trabajo. Muchas de estas nuevas t&#233;cnicas fueron exploradas en los espacios que F&#233;lix Guattari pudo comenzar a abrir durante los a&#241;os 60. Pensando que la dificultad de los chicos con los que trabajaba se deb&#237;a en gran medida a la dificultad con la que la diversidad, la diferencia, es acogida por quienes se reconocen como humanos, Deligny se asocia a Guattari en la exploraci&#243;n de nuevas maneras de construir la grupalidad. Es con esta idea que explora la utilizaci&#243;n de la c&#225;mara, primero en espacios de vida con j&#243;venes delincuentes y luego con ni&#241;os autistas profundos y psic&#243;ticos que se mostraban completamente refractarios al tratamiento psiqui&#225;trico o psicoanal&#237;tico (Perret, 2021).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Explorando maneras de entrar en contacto con estos chicos y j&#243;venes, Deligny desarroll&#243; primero un trabajo cartogr&#225;fico gracias a la ayuda de varias personas que se encontraban sin trabajo, y que comienzan a interesarse por la tentativa que &#233;l desarrolla. Las cartas estaban destinadas a trazar y a &#8220;alfilerear&#8221; los puntos en los que las trayectorias cotidianas de los ni&#241;os se cruzan con las trayectorias en las que los adultos (que Deligny, en su propia epistemolog&#237;a, llama &#8220;presencias cercanas&#8221;) se ocupan, &#8220;hacen&#8221; cosas de la vida cotidiana. Esta idea del &#8220;hacer&#8221; es muy importante para Deligny (1979): los encuentros no se producen en torno a una finalidad, a algo que se organiza individualmente, sino en lo que implica el gesto en el que SE HACE, como haceR el aseo, haceR pan, haceR la cama o haceR (lavar) la vajilla. El haceR se organiza en torno a gestos que no son simb&#243;licos, sino que se transmiten de manera contingente, en torno a un gesto puramente actual, sin pasado ni finalidad precisa determinada por una convenci&#243;n, por lo convencional, lo que socialmente reconocemos. Es respecto de este movimiento totalmente contingente, presente, actual, que Deligny (1985) utiliza siempre la forma infinitiva del verbo, como en trazar, camarear, hacer&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cientos de bobinas, especialmente de Super 8, fueron rodadas durante estos a&#241;os de exploraci&#243;n de la funci&#243;n de la c&#225;mara, principalmente en los espacios de vida creados en Monoblet, en las Cevennes (al sur de Francia). Un trabajo titanezco de archivaje ha sido lanzado por Sandra Alvarez de Toledo, y efectuado en los &#250;ltimos a&#241;os por Marina Vidal-Naquet, Noelle Resende y Marlon Miguel, primero del material escrito, y luego del material visual. Este &#250;ltimo ha sido digitalizado y montado por Martin Molina Gola y Marina Vidal-Naquet, muchas veces siguiendo la l&#243;gica de &#8220;c&#225;mara bizca&#8221; que propon&#237;a Deligny (1978): dos secuencias paralelas que entran en di&#225;logo, mostrando el quehacer cotidiano de los chicos y de los adultos que los acompa&#241;an. Un hacer que parece inicialmente sin sentido, autom&#225;tico o inhumano, que parece simplemente girar en torno a si mismo, pero que nos hace descubrir de pronto un destello de humanidad, un sentido propio, una atenci&#243;n particular sobre un elemento del paisaje que se nos hab&#237;a escapado hasta entonces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas bobinas, pero tambi&#233;n las pel&#237;culas que Deligny quiso hacer y mostrar, como &#8220;&lt;i&gt;Le moindre geste&lt;/i&gt;&#8221;, o &#8220;&lt;i&gt;Ce gam&#237;n-l&#224;&lt;/i&gt;&#8221;, toman sentido a partir de la idea que un ni&#241;o autista es aquel que no percibe un signo, si entendemos un signo como un movimiento voluntario, &lt;i&gt;convencional&lt;/i&gt;, destinado a comunicar con alguien. Deligny (9185) afirma que &#8220;algunos ni&#241;os no son tocados inmediatamente por la gracia de la convenci&#243;n&#8221;. Lejos de esta convenci&#243;n, se trata para &#233;l de encontrar aquello que organiza la mirada, la presencia de estos chicos que no se interesan por lo que nosotros aceptamos e incorporamos bajo la denominaci&#243;n de lo simb&#243;lico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es a partir de esta misma idea que Deligny sostiene que el USO ES LENGUAJE en estos casos. Un uso que nos permite reconocer, situar, &#8220;alfilerear&#8221;, por ejemplo (Deligny, 1975),&lt;/p&gt;
&lt;ul class=&#034;spip&#034; role=&#034;list&#034;&gt;&lt;li&gt; Los objetos que quedan en medio de un lugar de paso y que encontramos sin cesar&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Y que me dicen en qu&#233; medida el otro no existe, o existe demasiado&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Todas esas ramas que han sido dejadas ah&#237; porque formaban parte del juego de encerrarse de un ni&#241;o, juego (luego abandonado) marcado por el robo de objetos a su uso habitual.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Porque TRAZAR es m&#225;s antiguo que hablar o que hacer signos (Deligny, 1981). Y los trayectos cotidianos, al ser trazados, hacen aparecer un &#225;rbol, cuyas hojas intentamos escribir. Deligny dice as&#237; explorar las ra&#237;ces de este &#225;rbol, que no son palabra y que nos permiten entender que el &lt;i&gt;papamama&lt;/i&gt; ambiente es menos natural de lo que parece.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Deligny, CAMAREAR es una manera de trazar, como lo hace con las cartas, como lo hacen los chicos&#8230; Al trazar con la mano, aparece a veces lo que persiste en la memoria arcaica de la humanidad, que no es una memoria cultural sino una memoria de especie&#8230; Lo que est&#225; en juego en el uso de la c&#225;mara es exactamente lo mismo. Est&#225; lo que todo el mundo puede ver y, a trav&#233;s de este ver que ha implicado un esfuerzo por camarear, aparece algo m&#225;s que sorprende (Deligny, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es del mismo modo que Deligny se interesaba por la fuerza po&#233;tica de Rimbaud, que no vio el mar antes de escribir &#8220;&lt;i&gt;El barco ebrio&lt;/i&gt;&#8221; (1871). Si es as&#237;, &#191;c&#243;mo entender que estas estrofas, que nos hacen ver el oc&#233;ano como no lo hemos visto nunca, han podido marcar la poes&#237;a de manera tan decisiva? &#191;Qu&#233; es lo que escribe o describe Rimbaud?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Deligny (1985), se trata de una mirada de ostra a trav&#233;s de la cual Rimbaud est&#225; en contacto con lo m&#225;s originario, lo m&#225;s animal de la especie humana&#8230;. El agua y la sal que nos constituyen. En esta conexi&#243;n con la memoria primordial, Rimbaud logra alejarnos de las convenciones culturales, haci&#233;ndonos tomar contacto con esta experiencia primordial humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Le geste moindre&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del mismo modo, Deligny (1982b) intenta hacer aparecer, como vibraci&#243;n entre las escenas, aquello originariamente humano que nos sorprende y que nos permite olvidar las convenciones que pretendemos caracterizar como humanas. Las convenciones sociales no son lo que determina lo humano. Lo humano ocupa un espacio indeterminable&#8230; es como percibir el aire, que reconocemos s&#243;lo en el momento en el que comienza a faltarnos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El YO no es lo humano. Es el simple efecto de un NOS que es necesario a la consciencia (Deligny, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y justamente, los ni&#241;os autistas se ven cortados de ese NOS, y es por ello que resulta necesario reconocer ese otro punto que compartimos, que no es el NOS social de la conciencia, de la continuidad, sino lo que compartimos en tanto especie humana (Deligny, 1985). Y Deligny sostiene que la c&#225;mara hace aparecer, como en filigrana del NOS ambiente, lo que es humano de especie&#8230; nuestra relaci&#243;n inmediata y discontinua al medio, a lo real (Deligny, 1982).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque lo humano, no SE ve&#8230; porque este SE tiene siempre los ojos de un NOS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se puede filmar solamente lo que se ve (Delligny, 1982).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es de esta manera que en &#8220;&lt;i&gt;Le moindre geste&lt;/i&gt;&#8221; el esfuerzo de Jos&#233;e Manenti y de Fernand Deligny es el de mostrar dos manos que no saben hacer un nudo est&#225; destinado a decepcionar, por lo que hay que deshacerse de cualquier intenci&#243;n de &#8220;tener &#233;xito&#8221;. Esas dos manos que juguetean con los dos extremos de la cuerda no significan gran cosa. Y es eso lo que hay que evitar, la intenci&#243;n con la que suplementamos la imagen cuando se trata de creer en esta reproducci&#243;n de la imagen desmaterializada del hombre, reproducida al infinito. Deligny insiste al respecto, cuando afirma que &#8220;&#8230;hubiera sido necesario seguir rodando sin fin la c&#225;mara, para permitir que el momento inesperado del encuentro se produzca&#8230; un rodaje tan largo que lograse hacer palpable la ausencia&#8230; al menos aquella de la mirada.&#8221; (Deligny, 1979b).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inspirados por esta tentativa de Deligny, un grupo de cl&#237;nicos y artistas visuales trabaja desde hace algunos a&#241;os en torno a la posibilidad de decodificar lo que est&#225; entre las im&#225;genes, lo que produce vibraciones inesperadas que favorecen el encuentro y la acogida del sufrimiento que produce la exclusi&#243;n y la diferencia, en torno a esta exploraci&#243;n de la utilizaci&#243;n de la c&#225;mara en situaciones extremas (Humphreys, Schwalbe y Saavedra 2024). Es este el sentido que tiene para nosotros la utilizaci&#243;n de la c&#225;mara, en este hacer infinitivo que crea una temporalidad y que nos permite reconocer un registro com&#250;n y hasta una posibilidad de enso&#241;aci&#243;n all&#237; donde hab&#237;a solo rechazo, exclusi&#243;n y una exacerbaci&#243;n deshumanizante de la diferencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1975). &#8220;Nous et l'Innocent&#8221;, EN: &lt;i&gt;&#338;uvres&lt;/i&gt;, p.673-796, L'Arachn&#233;en, Paris, 2017.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1978). &#8220;Cam&#233;rer no.1&#8221;, EN: Alvarez de Toledo S., Miguel M. y Vidal-Naquet M. (editores), &lt;i&gt;Cam&#233;rer, A propos d'images&lt;/i&gt;, p. 16-21. L'Arachn&#233;en, Paris, 2021.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1979). &#8220;Les D&#233;tours de l'agir ou le Mondre geste&#8221;, EN: &lt;i&gt;&#338;uvres&lt;/i&gt;, p.1237-1348, L'Arachn&#233;en, Paris, 2017.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1979b). &#8220;M&#233;cr&#233;er&#8221;, EN: Alvarez de Toledo S., Miguel M. y Vidal-Naquet M. (editores), &lt;i&gt;Cam&#233;rer, A propos d'images,&lt;/i&gt; p. 76-95. L'Arachn&#233;en, Paris, 2021.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1981). &#8220;L'Arachn&#233;en&#8221;. EN: &lt;i&gt;L'Arachn&#233;en et autres textes&lt;/i&gt;, p. 9-96. L'Arachn&#233;en, Paris, 2008.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1982). &#8220;Cam&#233;rer no.5&#8221;, EN: Alvarez de Toledo S., Miguel M. y Vidal-Naquet M. (editores), &lt;i&gt;Cam&#233;rer, A propos d'images&lt;/i&gt;, p. 36-43. L'Arachn&#233;en, Paris, 2021.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1982b). &#8220;Acheminement vers l'image&#8221;, EN: &lt;i&gt;&#338;uvres&lt;/i&gt;, p.1653-1741, L'Arachn&#233;en, Paris, 2017&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deligny, F. (1985). &lt;i&gt;Lettres &#224; un travailleur social&lt;/i&gt;. L'Arachn&#233;en, Paris, 2017.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2018). Figurabilidad filmica: el estatuto pictografico del cin&#233;ma. &lt;i&gt;Etica y cine journal,&lt;/i&gt; vol. 8 (2), p.79-87.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2020). La batalla de Chile: imagen, poes&#237;a, memoria. &lt;i&gt;&#201;tica y cine journal&lt;/i&gt;, vol. 10 (1), p. 45-51.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D., Lamadrid, M. (2022). Arpenter le milieu pour faire paysage. L'&#233;motion esth&#233;tique dans l'av&#232;nement de l'image dans la clinique de l'exclusion. &lt;i&gt;Psychologie Clinique&lt;/i&gt;, n&#176; 54(2), p. 57-69.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2023). &lt;i&gt;En rue. Trajectoires psychiques et dispositifs cliniques de l'exclusion&lt;/i&gt;. Ithaque, Paris.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2024). Pr&#233;sences proches dans l'exclusion: cliniques hors langage, pratiques dans les marges. &lt;i&gt;Psychologie Clinique&lt;/i&gt;, n&#176; 57(1), p. 35-44.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D., Schwalbe, N., Saavedra, F. (2024). Cliniques de l'exclusion: penser les marges du social avec Deligny. &lt;i&gt;Cliniques m&#233;diterran&#233;ennes&lt;/i&gt;, n&#186; 109(1), p. 49-61.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Perret, C. (2021). &lt;i&gt;Le tacite, l'humain. Anthropologie politique de Fernand Deligny.&lt;/i&gt; Seuil, Paris.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Perret, C. (2024). &#8220;Inclure/exclure, comment sortir de l'impasse institutionnel?&#8221; EN: Humphreys D., Robert N. (editores), &lt;i&gt;L'exclusion, aux fronti&#232;res de l'humain?&lt;/i&gt; Hermann, Paris, p. 59-72.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rimbaud, A. (1871). Le bateau ivre. EN: &lt;i&gt;Po&#233;sies&lt;/i&gt;, Genonceaux, Paris, 1891.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;F. Deligny. Citacion in&#233;dita, extra&#237;da por el autor del archivo de &#171; Fragmentos &#187;, 40/4, Fondo &lt;i&gt;Institut M&#233;moires de l'Edition Contemporaine,&lt;/i&gt; IMEC, Abbaye d'Ardenne, Saint-Germain-la-Blanche-Herbe, Normand&#237;a, Francia. Todas las traducciones del franc&#233;s son del autor.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Fernand Deligny. Cam&#233;rer no.5 (enero de 1982), EN: Miguel M. y Vidal-Naquet M. (editores), &lt;i&gt;Cam&#233;rer, A propos d'images. L'Arachn&#233;en&lt;/i&gt;, Paris, 2021. La traducci&#243;n es del autor.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>The Battle of Chile: image, poetry, memory</title>
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		<dc:date>2020-05-13T11:47:07Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The trauma, by definition, leaves no traces in the psychic apparatus. This absence becomes even more complex when the trauma is linked to state violence, which leaves only shapeless, discontinuous and fragmented traces. When we are confronted with this type of experience, the construction of a movement-image as the basis of a narrative allows us to integrate these experiences, even that of the trauma, by deploying an individual novel, a memory and a collective myth of horror. However, it is not the simple reference to the image that this access to a narrative makes possible, but rather a fantastic-fictionnal one, shifted from any &#171; ordinary sense &#187; and which the narrative organizes by the &#034;figuration&#034; which it deploys around an enigmatic void. It is from the films in which the South African artist William Kentridge questions the function of the &#034;memorial&#034; in sites, sometimes forgotten, having witnessed the violence of apartheid, that I propose an approach to the mutation of registers that can be seen in the work of the documentary filmmaker Patricio Guzman, between the pure inscription of the image in &#034;La batalla de Chile&#034;, up to the poetic montage of &#034;Nostalgia de la luz&#034;. In this analysis, I propose a parallel between the poetic function of the movement-image and the question of fantasy in Freud, to then think about the notion of creativity, defined as the possibility of accessing life from primary shapeless traces by DW Winnicott.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Trauma Coup d'etat | Memory | Image | Play&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Ma&#238;tre de Conf&#233;rences, HDRVolver a l&#237;nea autom&#225;tica&lt;br class='autobr' /&gt;
UTRPP &#8211; EA 4403, Universit&#233; Paris 13&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in French: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-bataille-du-Chili-image-poesie-memoire' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La bataille du Chili : image, po&#233;sie, m&#233;moire&lt;/a&gt; and Spanish &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-batalla-de-Chile-imagen-poesia-memoria' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La batalla de Chile: imagen, poes&#237;a, memoria&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>La batalla de Chile: imagen, poes&#237;a, memoria</title>
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		<dc:date>2020-03-19T10:59:23Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El trauma, por definici&#243;n, no se inscribe ps&#237;quicamente. Por esta raz&#243;n, la violencia de estado solo deja huellas sin forma que son del orden de lo discontinuo, de lo fragmentado. Frente a esta experiencia, la construcci&#243;n de una imagen-movimiento como fundamento de un relato permite integrar la experiencia, incluyendo la del trauma, y despliega as&#237; una novela individual, una memoria e incluso mitos colectivos de elaboraci&#243;n del horror. Ahora bien, no es solamente una simple referencia a la imagen que permite este relato, sino que es una imagen fantasm&#225;tica, desfasada de toda organizaci&#243;n com&#250;n y que organiza el relato por la &#8220;figuraci&#243;n&#8221; que despliega en torno a un vac&#237;o enigm&#225;tico. Es a partir de las pel&#237;culas en las que el artista sudafricano &lt;i&gt;William Kentridge&lt;/i&gt; interroga la funci&#243;n del &#8220;memorial&#8221; en lugares que conocieron la violencia del apartheid &#8211;a veces, olvidada&#8211; que propongo una mirada sobre la mutaci&#243;n de los registros del documentalista Patricio Guzman, entre la pura inscripci&#243;n de la imagen en &#8220;La batalla de Chile&#8221;, hasta el montaje po&#233;tico de &#8220;Nostalgia de la luz&#8221;. En este an&#225;lisis, acerco esta funci&#243;n po&#233;tica al concepto del fantasma en Freud para pensar luego la noci&#243;n de creatividad como posibilidad de acceder a la vida a partir de las huellas amorfas originarias de D.W.Winnicott.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Trauma | Golpe de estado | Memoria | Imagen | Juego&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-bataille-du-Chili-image-poesie-memoire' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-Battle-of-Chile-image-poetry-memory' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-Nro-1-76-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | Nro 1 | Marzo 2020&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universit&#233; Paris 13&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La persecuci&#243;n pol&#237;tica, la violencia de estado y la tortura pertenecen al registro de lo que habitualmente llamamos traum&#225;tico. El trauma es, por definici&#243;n, lo que no deja huellas en el aparato ps&#237;quico, lo que no se inscribe y que, en tanto tal, permanece inaccesible a la psicoterapia &#8211;que, por su parte, puede intervenir &#250;nicamente sobre hechos y material ps&#237;quico. El evento que nos interesa aqu&#237; es por lo tanto vivido y revivido cada vez con la misma intensidad, a un nivel puramente sensorial, en la discontinuidad y la desorganizaci&#243;n que caracterizan la experiencia corporal toda vez que esta no encuentra un relevo en la imagen y en la organizaci&#243;n de una narraci&#243;n capaz de establecer sentido y continuidad a lo vivido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de haber trabajado en torno a lo no-inscrito ps&#237;quicamente durante varios a&#241;os &#8211;especialmente los procesos de exclusi&#243;n que se manifiestan en la errancia y la gran precariedad, pero tambi&#233;n en el an&#225;lisis con beb&#233;s y la cl&#237;nica de lo informe&#8211; hab&#237;a querido evitar, hasta hace muy poco, toda reflexi&#243;n te&#243;rica que pudiese referirse a los efectos traum&#225;ticos del golpe de estado y de la violencia de la persecuci&#243;n pol&#237;tica y la tortura en Chile, trat&#225;ndose de eventos que me tocan de manera demasiado directa y respecto de los cuales no pod&#237;a mantener la objetividad necesaria a la elaboraci&#243;n te&#243;rica. Hab&#237;a podido, sin embargo, abordar el problema de la elaboraci&#243;n de este tipo de trazas traum&#225;ticas de manera tangencial durante los &#250;ltimos 6 a&#241;os en una reflexi&#243;n respecto de la guerra de Argelia y los efectos ps&#237;quicos asociados a la ausencia de reconocimiento oficial en Francia de estos hechos. Esta reflexi&#243;n me hab&#237;a permitido afirmar la importancia de un trabajo de memoria y de reparaci&#243;n de estos acontecimientos (Humphreys, 2018). Podr&#237;a decirse que mi inter&#233;s por las huellas dejadas por la guerra de Argelia hab&#237;a sido efecto del azar: aunque era sabido en Chile que la muchas de las t&#233;cnicas de desinformaci&#243;n, de persecuci&#243;n y de tortura utilizadas por el r&#233;gimen de Pinochet eran el producto de la transmisi&#243;n de una estrategia militar instalada un poco antes en Argelia&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En &#171;Cara metade&#187; (Chili, l'envers du d&#233;cor/Fondation Louis Vuitton, Paris, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; esta transmisi&#243;n no es discutida frecuentemente en Francia. Por otra parte, cuando tuve la posibilidad de discutir con mis estudiantes en Francia algunas situaciones cl&#237;nicas dram&#225;ticas asociadas a la dictadura chilena, este aspecto traum&#225;tico del evento violento era escuchado con una cierta distancia y como algo totalmente impensable en Francia, en circunstancias que en muchos an&#225;lisis en Francia me encontraba con las trazas dolorosas, angustiosas e informes dejadas por la guerra de Argelia. La ausencia de un trabajo de inscripci&#243;n y de memoria, que asociaba en mis hip&#243;tesis a la falta de reconocimiento cultural, nacional, me parec&#237;a inquietante. Este trabajo me hab&#237;a as&#237; permitido afirmar que solamente despu&#233;s de una primera organizaci&#243;n respecto del entorno cultural y social es posible dar un sentido a la experiencia traum&#225;tica. Para que esta organizaci&#243;n sea posible, es necesaria la inscripci&#243;n de ciertos hechos concretos en la Historia de un pueblo, de una naci&#243;n. Es solamente despu&#233;s de esta primera inscripci&#243;n que estas trazas pueden hacer parte de una biograf&#237;a, inscribirse en la historia de una familia y tener, finalmente, un efecto simb&#243;lico de transmisi&#243;n. Esta proposici&#243;n propon&#237;a una continuidad con el trabajo efectuado por Daniel Mendelsohn sobre el trauma del holocausto y su posible inscripci&#243;n individual en su libro &#8220;Los hundidos&#8221; (2006).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cine y sue&#241;o&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta reflexi&#243;n se organiz&#243; definitivamente en un art&#237;culo que se basaba en la propuesta est&#233;tica de otro extranjero al problema franc&#233;s, que hab&#237;a tambi&#233;n conocido los efectos de un r&#233;gimen totalitario: Michael Haneke, en su pel&#237;cula sobre la guerra de Argelia de 2005, &lt;i&gt;Cach&#233; (Escondido)&lt;/i&gt;. En este an&#225;lisis, me interrogaba sobre el efecto de incomprensi&#243;n con el que hab&#237;a sido recibida en Francia esta pel&#237;cula y sobre la ausencia casi total de consecuencias de esta proposici&#243;n de una elaboraci&#243;n com&#250;n en t&#233;rminos de reconocimiento de un trauma compartido, como pueden hacerlo a veces las pel&#237;culas. Explicaba esta incomprensi&#243;n como un efecto de la ausencia de inscripci&#243;n en la cultura de los eventos traum&#225;ticos asociados a la guerra de Argelia. A partir de esta ausencia de elaboraci&#243;n com&#250;n, compartida culturalmente, todo el resto resulta imposible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En mi an&#225;lisis de la pel&#237;cula de Haneke, me interesaba especialmente lo que aparece como una ausencia, un agujero, un vac&#237;o. Este &#250;ltimo es especialmente sensible en una visita del protagonista a su madre, que tiene como finalidad la elucidaci&#243;n del nudo del relato, y el origen del sentimiento de culpabilidad que persigue al protagonista. Sin embargo, aunque al final de una larga escena en la que nada es dicho entre estos dos personajes, a la excepci&#243;n de un cierto n&#250;mero de f&#243;rmulas superficiales, es anunciado un desayuno entre los dos, en el que la despedida podr&#237;a crear las condiciones en las que se revela el conflicto... Haneke filma la puerta que se abre, el protagonista que va al encuentro de su madre, y en seguida se produce el corte de la escena. El encuentro se presenta, as&#237; como un agujero, un espacio en blanco en el relato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de esta escena vac&#237;a, que subraya la negatividad en torno a la que se organiza el conflicto del protagonista, me parec&#237;a posible el establecimiento de una correlaci&#243;n entre cierto tipo de presentaci&#243;n f&#237;lmica y la noci&#243;n de imagen ic&#243;nica que Freud (1901) propone en &lt;i&gt;La interpretaci&#243;n de los sue&#241;os&lt;/i&gt;. Este tipo de tratamiento ic&#243;nico, que es necesario diferenciar de la simple imagen (que no es la que interesa a Freud en el sue&#241;o, ni en el fantasma), se apoyaba en algunas secuencias cinematogr&#225;ficas, de Ra&#250;l Ruiz y de David Lynch. El inter&#233;s de esta dimensi&#243;n ic&#243;nica, en oposici&#243;n a la imagen-movimiento que permite establecer la continuidad del relato, reside en su capacidad de contener elementos afectivos enigm&#225;ticos a partir de los cuales es posible llevar una experiencia traum&#225;tica al terreno ps&#237;quico, haciendo as&#237; la experiencia traum&#225;tica accesible a trav&#233;s de la palabra y por esto mismo, elaborable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, Freud (1986) hab&#237;a comprendido la importancia del trauma en sus primeras reflexiones sobre la histeria, y propon&#237;a que la &#250;nica manera de acceder a estas escenas es a trav&#233;s de la fantasmatizaci&#243;n. Aunque r&#225;pidamente se aleja de toda b&#250;squeda de un evento real traum&#225;tico, Freud no abandona su inter&#233;s por el elemento enigm&#225;tico que federa la construcci&#243;n del fantasma &#8211;o motivo secreto, como lo llama en el art&#237;culo en el que se construye la noci&#243;n de fantasma, el recuerdo de infancia de Leonardo da Vinci&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La expresion eines geheimen Motifs, que organiza toda la construccion (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este n&#250;cleo enigm&#225;tico es caracter&#237;stico del trauma, permiti&#233;ndonos definirlo m&#225;s por su intensidad y por su capacidad de hacer efracci&#243;n en el aparato ps&#237;quico que por el &#8220;evento&#8221; que hace trauma. A pesar de esta &#8220;anhistoricidad&#8221; del trauma, resulta imposible, en algunos casos, disociar la experiencia traum&#225;tica del hecho hist&#243;rico. Este aspecto me parece especialmente importante cuando se trata de eventos que la historia o la cultura ocultan, niegan, borran, impidiendo su elaboraci&#243;n. Este tipo de hechos se manifiestan sintom&#225;ticamente de manera informe &#8211;en &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; a trav&#233;s de una culpabilidad difusa e informe, extremadamente violenta&#8211; muchas veces en una transmisi&#243;n intergeneracional dif&#237;cil de situar, de reconocer y de tratar &#8211;aspecto tambi&#233;n extensamente tratado en &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trauma y creaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winnicott propone, en &lt;i&gt;Realidad y Juego&lt;/i&gt; (1971), que la creatividad que interesa al psicoan&#225;lisis no es la del artista, sino aquella que nos permite vivir, o seguir viviendo a pesar, a veces, de haber vivido situaciones extremas. Winnicott, citando a M. Milner, refiere esta creatividad a la del poeta originario o &#8220;primitivo&#8221;. Este es descrito as&#237; justamente porque los momentos en los que &#233;l crea el mundo exterior &#8220;&#8230;al encontrar lo familiar en lo desconocido, son quiz&#225;s olvidados por la mayor&#237;a de las personas, o bien se los guarda en alg&#250;n lugar secreto del recuerdo, porque se parecen demasiado a visitas de los dioses como para mezclarlos al pensamiento cotidiano&#8230;&#8221; (Milner, 1957 en Winnicott, 1971, p. 62). Es interesante notar que esta creaci&#243;n de lo familiar a partir de lo no-familiar es la manera en la que Winnicott nos introduce a la relaci&#243;n entre juego y masturbaci&#243;n, como una experiencia corporal informe y discontinua, que pertenece a un registro extra-ps&#237;quico, pero que en la repetici&#243;n es reconocida e incluida por el sistema simb&#243;lico, de lenguaje, por el que accede a la continuidad de la representaci&#243;n y de lo imaginario. As&#237;, los confines del sujeto, que son referidos aqu&#237; a lo primitivo u originario, y que Kristeva (1980) describe como lo interno-horroroso que necesita ser olvidado en la construcci&#243;n de la continuidad habitual del Yo, nos permiten pensar el estatuto de lo que Freud llama &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt; y que debe ser asociado al romanticismo de Jena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El rol del juego consiste en la estabilizaci&#243;n de una experiencia corporal (en su descripci&#243;n inaugural, se trata del gesto con el que el nieto de Freud, Ernst Halberstadt, lanza un carretel produciendo un sonido para luego recuperarlo con una vocalizaci&#243;n diferente) a trav&#233;s de la posibilidad de encontrar en esta experiencia un substituto a la ausencia (de la madre en este caso) (Freud, 1920). Lo que llamamos aqu&#237; experiencia corporal, que incluye tanto el gesto del brazo como la producci&#243;n de un sonido, toma un valor simb&#243;lico en el reconocimiento de una vocalizaci&#243;n (que asocia el gesto al ruido producido simult&#225;neamente) interpretada por Freud cuando los asocia a un sentido, que entonces nombra (Fort y Da). As&#237;, la exposici&#243;n a una intensidad de afecto que el ni&#241;o no puede controlar y que no constituye m&#225;s que una fuente de inestabilidad, se transforma en un juego se substituciones metaf&#243;ricas en las que la palabra intercambia su lugar con la cosa ausente. Aunque nuestros intercambios con otros y las formas en las que nos representamos a nosotros mismos se desarrollan casi &#250;nicamente dentro de este registro simb&#243;lico, es el poeta primitivo, ocultado por el horror de lo ominoso/&lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;, el que ha jugado con la vocalizaci&#243;n y la experiencia antes de llegar a la organizaci&#243;n de la significaci&#243;n y del sentido. Este poeta originario es el que abre la aventura de Fausto, con una fonaci&#243;n, un &#161;ARGH! que se transforma en sentido en lo que Go&#235;the trata de capturar y que Freud remite sin cesar al acto po&#233;tico&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es necesario precisar aqu&#237; la utilizaci&#243;n de la palabra Dichtung en Freud. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si el ruido producido por Fausto se transforma en creaci&#243;n (del dinero, de la pol&#237;tica, de la literatura, del amor, de la guerra), en relato, en historia, podemos suponer que el poeta crea la continuidad de la imagen (del Yo en tanto objeto, de las representaciones sociales) a partir de la discontinuidad de la experiencia original, primitiva, de un gesto corporal a&#250;n sin inscripci&#243;n simb&#243;lica ni sentido. El sentido puede ser entendido solamente en el contexto de la secundarizaci&#243;n, del proceso por el cual lo informe se organiza para dar origen a un relato capaz de establecer la continuidad que crea el Yo a partir de una serie de instantes corporales disociados. El romanticismo alem&#225;n nace de esta pregunta sobre la continuidad, sobre la relaci&#243;n entre lo humano y lo natural, sobre aquello que permanece siempre inaccesible, l&#243;gicamente incomprensible. Es &#233;sta probablemente la raz&#243;n por la que Freud no deja de evocar la importancia del poeta en el acceso a los contenidos inconscientes, a aquellos deseos que permanecen inaccesibles y que no dejan de sorprendernos. La presencia del poeta perdura y reaparece sin cesar en Ferenczi, Bion, F&#233;dida, Lacan&#8230; probablemente porque se trata de una manera de indicar la importancia de la textura, del espesor, de la tonalidad y la intensidad del discurso, y la imposibilidad de organizar estos aspectos de manera objetiva o de reconocernos en el contenido y la linealidad de un relato. Si Freud (1919) evoca los acertijos de las brujas de Macbeth en &lt;i&gt;Pegan a un ni&#241;o&lt;/i&gt; como los &#250;nicos capaces de darle sentido al enigma de la experiencia vivida, es probablemente para situar el estatuto significante de los elementos brutos, rudimentarios de la experiencia, de lo real. En esta calidad textual y rudimentaria reposa toda la funci&#243;n creativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en este contexto que podemos entender el rol del poeta primitivo al que se refiere Winnicott (1971) como creador de un relato a partir de una serie de elementos inconexos, rudimentarios, discontinuos, heter&#243;clitos. La relaci&#243;n establecida con la masturbaci&#243;n se refiere al paso necesario por una experiencia corporal, de sensaci&#243;n y motilidad en la inscripci&#243;n de estos elementos inicialmente informes. El cuerpo propio aporta as&#237; los elementos de figuraci&#243;n y repetici&#243;n que dan acceso a la apropiaci&#243;n de la experiencia. Luego, el juego de substituciones en torno a la repetici&#243;n en el cuerpo permite la organizaci&#243;n de una continuidad y, finalmente, un relato (y una identificaci&#243;n a este relato, un Yo). Las situaciones cl&#237;nicas abordadas por Winnicott (1971) en esta reflexi&#243;n nos permiten pensar que los elementos informes que interesan al poeta primitivo que el analista encuentra de vez en cuando en su trabajo no se limitan a la infancia, sino que pueden permitirnos trabajar con las trazas informes de lo traum&#225;tico, de todo aquello que no ha podido inscribirse ps&#237;quicamente. Si la &#250;nica posibilidad para un analista de traer al espacio de la sesi&#243;n lo traum&#225;tico es accediendo a una forma de inscripci&#243;n del trauma, la situaci&#243;n de contingencia que representa el juego constituye una forma de trabajar con estos contenidos informes. El juego se introduce as&#237; en el espacio de la sesi&#243;n como un paradigma de actualizaci&#243;n, en el cuerpo y de manera repetitiva y controlable, de lo informe-traum&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos suponer entonces que la aproximaci&#243;n al trauma, en psicoan&#225;lisis, exige un trabajo respecto de lo actual antes de intentar una b&#250;squeda hist&#243;rica. La construcci&#243;n de un relato ser&#237;a una anticipaci&#243;n inadecuada que no permitir&#237;a reactualizar de manera &#250;til los elementos todav&#237;a informes del trauma. El analista, en este tipo de situaciones, requiere un cierto tiempo de reconocimiento, a un nivel puramente transferencial, de los bordes de la cicatriz ca&#243;tica y puramente sensorial asociada a la experiencia traum&#225;tica. Estos bordes se manifiestan en el surgimiento de defensas arcaicas, detenciones abruptas en el relato y en la memoria. Este reconocimiento requiere, por lo dem&#225;s, una contextualizaci&#243;n y una traducci&#243;n por parte del analista. Es a este respecto que podemos afirmar que el punto de partida de trabajo se apoya sobre el lugar pol&#237;tico y social que ocupa el psicoan&#225;lisis, no como una elecci&#243;n pol&#237;tica o social, sino como un reconocimiento de la dimensi&#243;n pol&#237;tica y social en la que se inscribe la historia subjetiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos refer&#237;amos hace un momento a lo que federa de manera informe la construcci&#243;n del fantasma. Es en este punto que toma sentido la particularidad de esta noci&#243;n respecto de lo traum&#225;tico. Recordemos al respecto que Freud (1901) siempre se refiri&#243; a la fantas&#237;a en su capacidad de generar im&#225;genes, y que la noci&#243;n de fantasma es introducida por los traductores franceses de la palabra &lt;i&gt;fantasie&lt;/i&gt; en un intento de apertura hacia los otros sentidos en los que se escucha en su lengua original&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Al respecto, ver la nota magistral sobre la cuesti&#243;n de la traducci&#243;n y del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y que tienen que ver con una imagen ic&#243;nica compleja que no puede ser limitada al puro registro imaginario en el que la escuchamos habitualmente. Se trata, en efecto, de im&#225;genes ic&#243;nicas que deben ser le&#237;das como jerogl&#237;ficos y que corresponde a aquellas que encontramos en el sue&#241;o, en la escena primordial o en el recuerdo encubridor. Este tipo de imagen es la materia prima con la que trabajan el artista y el poeta y es el elemento constitutivo de lo que Winnicott (1971) llama jugar. En efecto, en el contexto del an&#225;lisis, se trata de la posibilidad de apoyarse sobre las figuras evocadas en la sesi&#243;n o incluso en los elementos disponibles en la pieza, como efecto de un encuentro contingente en torno a una experiencia afectiva, un poco como el juego del &#8220;cad&#225;ver exquisito&#8221;, en el que se construye en lo inmediato de los intercambios una forma nueva a partir de pedazos aportados por cada participante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cartograf&#237;a y memoria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El artista visual William Kentridge propone un trabajo sobre lo informe, el origen de las im&#225;genes y nuestra apropiaci&#243;n individual del objeto a partir de una imagen en dos dimensiones, a partir de la cual ha podido introducir una reflexi&#243;n hist&#243;rica en Sud-Africa. Kentridge abre esta problematizaci&#243;n, entre fantasma, imagen ic&#243;nica e historia, a partir del aguafuerte en el que Durero representa un curioso rinoceronte en 1515: el pintor, respondiendo a un encargo, cre&#243; aqu&#237; una imagen fant&#225;stica, de un animal que nunca vio, apoy&#225;ndose en el relato de aquellos que s&#237; pudieron verlo. Interrogando la funci&#243;n de &lt;i&gt;m&#233;dium&lt;/i&gt; del papel, en dos dimensiones, Kentridge reflexiona sobre la manera en la que el mundo exterior crea un nuevo registro cuando encuentra, en la hoja de papel o en la tela, el mundo representacional del artista, su propio mundo interno. El papel deviene as&#237; pantalla, superficie de proyecci&#243;n para una imagen compuesta de elementos dispersos y heterog&#233;neos, que existen en el mundo real solamente de manera desorganizada, discontinua y ca&#243;tica, sin ninguna relaci&#243;n temporal o de causalidad. Estos elementos organizan sin embargo una figura que aporta algo de la realidad, en este nuevo registro; ante la muerte del rinoceronte, Durero debe contentarse de los rasgos que quedan en el recuerdo de quienes lo vieron para producir una imagen fant&#225;stica, que tiene algo del rinoceronte pero que no es el rinoceronte sino una creaci&#243;n contingente, de un momento, producto de una serie de encuentros aleatorios: la imagen es una reconstrucci&#243;n, o mejor a&#250;n, una construcci&#243;n en la que hoy podemos reconocer un rinoceronte, probablemente dotado de una especie de armadura, con cuernos y pelos que hacen de esta representaci&#243;n una composici&#243;n m&#237;tica que no podemos sino llamar el rinoceronte de Durero. &#191;Hasta qu&#233; punto se trata de un rinoceronte, y donde comienza a ser otra cosa, una composici&#243;n, un animal m&#237;tico, un fantasma de Durero?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El trabajo de Kentridge (1974) consiste aqu&#237; en la creaci&#243;n de una continuidad narrativa, comprensiva, a partir de los elementos discontinuos del mundo exterior, la necesidad de crear una imagen como ideal (en este caso del renacimiento, y probablemente tambi&#233;n para Durero) efecto de una composici&#243;n abstracta con una cierta relaci&#243;n a la realidad. La idea misma de la composici&#243;n a partir de un fragmento informe, de una mancha capaz de evocar una imagen y un relato, se desarrolla en Kentridge sin jam&#225;s abandonar la importancia de los espacios blancos o los vac&#237;os que persisten y crean un enigma que nos obliga siempre a ajustar la percepci&#243;n a partir de una composici&#243;n. Estos vac&#237;os enigm&#225;ticos constituyen as&#237; un eje organizador, un vector narrativo de la imagen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es justamente en torno a estos blancos que Kentridge (1974) piensa el lugar de la historia y la pol&#237;tica en Sud-&#193;frica: la desaparici&#243;n, la muerte, el apartheid. As&#237; por ejemplo en &lt;i&gt;Felix in exile&lt;/i&gt; (1994) nos propone una reflexi&#243;n sobre aquellos que murieron o fueron abandonados a la muerte durante las manifestaciones populares a trav&#233;s de una serie de recortes y dibujos hechos sobre un peri&#243;dico y destinados al olvido. Kentridge cuestiona as&#237; el valor de la traza gr&#225;fica, de la fotograf&#237;a e incluso del memorial. Concretamente, interroga el valor de la placa instalada en recuerdo de algo, asociando un n&#250;mero a un lugar, cuando dicho lugar se transforma en atracci&#243;n tur&#237;stica. La placa, en estas condiciones, traiciona la memoria, ocultando los hechos detr&#225;s del nombre, la cifra asociada (de muertos, de desaparecidos&#8230;) y el evento devenido espectacular y tur&#237;stico; se trata de la placa del espect&#225;culo televisivo en el que se indica al p&#250;blico cuando re&#237;r y cuando aplaudir. En este desplazamiento del deber de memoria a una placa que nos recuerda lo que sucedi&#243; en un lugar dado, no logramos ya mantener presente de manera v&#237;vida, realmente inscrita en el paisaje mismo, la traza de los hechos que es necesario marcar, reconocer, recordar. Aceptando que se trata de una tarea imposible, Kentridge nos invita a reflexionar as&#237; sobre la paradoja de un recuerdo aut&#233;ntico cuando este es reducido a unas cuantas indicaciones inscritas sobre una placa con el prop&#243;sito de recordarnos de manera simple la dificultad que encontramos para efectuar un trabajo permanente de memoria. Kentridge desarrolla en este ejercicio un sistema de marcaci&#243;n capaz de surcar el paisaje, deteni&#233;ndose en lugares en los que ninguna huella nos permite reconocer que se trata de lugares en los que los manifestantes fueron matados y enterrados. Estas desapariciones sin huellas exponen la imposibilidad de dar origen a una imagen sobre la que se apoye el relato de lo sucedido&#8230; incluso una imagen construida, de algo que nunca existi&#243;, permite que la verdad siga siendo dicha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Felix in exile&lt;/i&gt; (1994), Kentridge hace as&#237; de los desaparecidos, de los manifestantes ca&#237;dos, una traza viva inscrita en el suelo, integrada al paisaje en un trabajo que podr&#237;amos calificar de anti-metaf&#243;rico en la medida en que su intenci&#243;n no es crear substituciones, o inventar im&#225;genes simb&#243;licas, sino profundizar sobre la met&#225;fora misma en el ejercicio de surcar y excavar el paisaje. Es este ejercicio lo que hace traza y memoria, que resiste a la desaparici&#243;n, al borramiento y al olvido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este trabajo de memoria nos permite pensar el rol de lo informe en la &#8220;construcci&#243;n&#8221; de una huella capaz de constituir el soporte a una narratividad, a la escritura de la historia, en lo que Winnicott (1971) refiere al poeta originario: un real discontinuo y desorganizado, que pertenece al registro de lo fantasm&#225;tico y que es, en tanto tal, incapaz de hacer memoria, juega con los restos de lo real, con las personas presentes y con la contingencia de manera creativa, abriendo nuevos sentidos en los intercambios actuales que producen estos restos de real. Winnicott (1971) pone evidentemente el acento en el juego, entendido no tanto como la capacidad de ordenar los restos ca&#243;ticos de lo real sino en su relaci&#243;n a la creaci&#243;n contingente, el acto po&#233;tico que le da sentido a la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Del documental a la creaci&#243;n po&#233;tica, el trabajo de memoria de Patricio Guzm&#225;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Patricio Guzm&#225;n se hizo mundialmente conocido por su trabajo documental en torno al movimiento pol&#237;tico y social que llev&#243; a la elecci&#243;n en Chile de Salvador Allende y al golpe de estado con el que se dio inicio a la dictadura de Pinochet. La importancia de la trilog&#237;a de Guzm&#225;n es innegable, no solamente por el reconocimiento internacional que tuvo en tanto documental pol&#237;tico (premiado en Paris, Leipzig, Bruselas y La Habana) sino por el rol que tiene hasta hoy en la construcci&#243;n de una memoria de los hechos ocurridos en Chile entre la organizaci&#243;n de un poder popular que culmin&#243; con la elecci&#243;n de Allende en marzo de 1973, y el golpe de estado del 11 de septiembre del mismo a&#241;o. Todos los trabajos y documentos que se refieren a este periodo de la historia de Chile citan a Guzm&#225;n y muchas de las im&#225;genes del documental permanecen presentes en los chilenos, como las im&#225;genes (ic&#243;nicas) en torno a las que se organiza una serie de recuerdos traum&#225;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar del importante trabajo de recopilaci&#243;n y de archivo que constituye esta trilog&#237;a de m&#225;s de 3 horas y media de duraci&#243;n, me parece que este documento visual no ha favorecido la organizaci&#243;n de un relato subjetivo, la apropiaci&#243;n individual de los hechos violentos vividos en Chile en torno al golpe de estado y la instalaci&#243;n de la dictadura. En efecto, estas im&#225;genes parecen organizar algunos elementos de la realidad en torno a momentos o recuerdos precisos, pero la experiencia traum&#225;tica individual, que se actualiza a trav&#233;s de fragmentos sensoriales desorganizados de la vivencia dolorosa, permanecen en un estado ca&#243;tico que no abre, de manera general, hacia una v&#237;a nueva de incorporaci&#243;n, de comprensi&#243;n, de inclusi&#243;n en una secuencia ordenada e inscrita en la historia oficial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos constatar el cambio que se ha operado en el trabajo de Guzm&#225;n durante estos &#250;ltimos a&#241;os, un pasaje desde la voluntad de escritura documental, asociada a la b&#250;squeda de una verdad material y de una relaci&#243;n de causalidad entre varios hechos, y que podr&#237;amos asimilar al trabajo de anamnesis y de estudio de caso que efectuamos en la cl&#237;nica, a un trabajo m&#225;s bien po&#233;tico, de valor subjetivo e individual, en los &#250;ltimos a&#241;os. Esta transformaci&#243;n me parece especialmente evidente a partir de &lt;i&gt;Nostalgia de la luz&lt;/i&gt;, de 2010, y parece instalarse de manera estable en las producciones recientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Nostalgia de la luz&lt;/i&gt;, Guzm&#225;n articula una serie de relatos completamente heterog&#233;neos de personas que en el mismo lugar (el desierto de Atacama) pero en registros diferentes, hablan de una exploraci&#243;n del entorno espacial y temporal. As&#237;, un astr&#243;nomo habla de la exploraci&#243;n de los movimientos estelares en el tiempo mientras un arquitecto piensa c&#243;mo se organizaba la vida en los campos de concentraci&#243;n de detenidos pol&#237;ticos a partir de las huellas dejadas por sus antiguos ocupantes, y algunas mujeres solas exploran la dura y &#225;rida tierra des&#233;rtica con un pincel y una pala con la esperanza de encontrar alg&#250;n resto capaz de dar alg&#250;n indicio para la b&#250;squeda de un hijo o de un marido desaparecido durante la dictadura de Pinochet. El entrecruzamiento de estos relatos individuales y subjetivos, cada uno en su jerga espec&#237;fica y sin embargo con un motivo com&#250;n, se hace met&#225;fora de la muerte, de la vida, de la p&#233;rdida, y de la b&#250;squeda de sentido. En esta creaci&#243;n po&#233;tica, Guzm&#225;n no aporta los elementos para una prueba de realidad ni trata de explicar las causas o los efectos de algunos hechos hist&#243;ricos, sino que los presenta en su materialidad para que cada uno pueda ponerlo a trabajar en la organizaci&#243;n subjetiva de lo traum&#225;tico. Como en el trabajo de Kentridge, se trata de surcar, cartografiar una parte del paisaje, un territorio marcado por hechos hist&#243;ricos violentos que han tratado de ser olvidados, en b&#250;squeda de una manera de actualizarlos no en las cifras, que son siempre generales y sint&#233;ticas, sino en la memoria viva que constituye la continuidad entre el paisaje y el hecho hist&#243;rico con la vivencia individual, el gesto de unos cuantos. En lugar de la exigencia moral, el deber &#233;tico de varios movimientos de b&#250;squeda individual converge, resultando en una memoria y en un sentido colectivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winnicott (1971) se refiere a la posibilidad de dar origen a un sentido a partir de una inscripci&#243;n capaz de surcar y significar po&#233;ticamente las huellas informes y hasta ominosas de lo arcaico. Cuando estos elementos informes asociados a lo traum&#225;tico, que aparecen siempre de manera inesperada y angustiosa, son utilizados como materia prima para el juego, la actualizaci&#243;n en la que se hace posible la convergencia de nuevos afectos, nuevas representaciones y nuevos sentidos, opera una transformaci&#243;n creadora de met&#225;foras que inscribe en un nuevo registro las huellas traum&#225;ticas. En esta inscripci&#243;n, estas huellas se hacen accesibles ps&#237;quicamente. En este caso, lo que nos ha interesado es la posibilidad de pensar el efecto creador que tienen algunas im&#225;genes respecto del juego, en su capacidad de inscribir la experiencia traum&#225;tica en un aqu&#237; y ahora, por ejemplo en el tratamiento po&#233;tico de las im&#225;genes que propone Guzm&#225;n en &lt;i&gt;Nostalgia de la luz&lt;/i&gt;, y que parecen oponerse al valor de enclave que constituyen las im&#225;genes del documental, que instalan puntos de referencia aislados en torno a los cuales siguen gravitando una serie de huellas traum&#225;ticas arcaicas e inquietantes que no permiten avanzar en la elaboraci&#243;n del trauma. En el trabajo reciente de Guzm&#225;n, la presentaci&#243;n ordenada y l&#243;gica de algunos elementos objetivos de la historia es reemplazada por el juego de superposiciones de varios relatos diferentes que se abren hacia un nuevo aspecto, una nueva dimensi&#243;n posible. Esta dimensi&#243;n po&#233;tica es as&#237; la que establece las condiciones de repetici&#243;n que dan lugar a nuevos cruces de sentido, nuevos encuentros en la actualidad, y una re-significaci&#243;n de lo que ha sido instalado de manera dolorosa y traum&#225;tica, un cuerpo extra&#241;o al interior del sujeto. As&#237;, el proceso de maduraci&#243;n y de transformaci&#243;n de la obra cinematogr&#225;fica de Guzm&#225;n, entre verdad hist&#243;rica y verdad m&#237;tica, nos parece en relaci&#243;n con el tiempo de maduraci&#243;n de lo traum&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. &lt;i&gt;Cartas a Wilhelm Fliess (1887-1904)&lt;/i&gt;. Buenos Aires, Amorrortu, 1986.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1901). &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt;[La interpretaci&#243;n de los sue&#241;os] (J-P Lefebvre traductor). Paris, Seuil, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1910). &#8220;Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci&#8221;. En: &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, Madrid, Biblioteca Nueva, cuarta edici&#243;n, 1981.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1919). &#034;Pegan a un ni&#241;o&#034;. Contribuci&#243;n al conocimiento de la g&#233;nesis de las perversiones sexuales. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Madrid: Biblioteca Nueva, cuarta edici&#243;n, 1981.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1920). &#8220;M&#225;s all&#225; del principio del placer&#8221;. En: &lt;i&gt;Obras Completas, tomo 18 (1920-1922)&lt;/i&gt;. Buenos Aires, Amorrortu, 1976.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heiduschka, V. (productor) y Haneke, M. (director). (2005). &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Austria, Francia, Alemania e Italia: Artificial Eye; Sony Pictures Classics.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2018). &#8221;Figurabilidad f&#237;lmica: el estatuto pictogr&#225;fico del cine&#8221;. &lt;i&gt;&#201;tica y cine&lt;/i&gt;, vol. 8 (2), Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kentridge, W. (1994). &lt;i&gt;Six drawing lessons&lt;/i&gt;. Harvard, University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kentridge, W. (productor y director). (1994). &lt;i&gt;Felix in Exile&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Sud&#225;frica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kristeva, J. (1980). &lt;i&gt;Pouvoirs de l'horreur. Essai sur l'abjection&lt;/i&gt;. Paris: Seuil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mendelsohn, D. (2006). &lt;i&gt;The Lost : A Search for Six of Six Million&lt;/i&gt;. New-York: Harper Collins Libri.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Milkaeloff, H. (curador). &lt;i&gt;Cat&#225;logo de la exposici&#243;n Chili, l'envers du d&#233;cor&lt;/i&gt;/Fondation Louis Vuitton. Paris, Studio Graphique L. Vuitton, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sachse, R. (productor) y Guzman, P. (director). (2010). &lt;i&gt;Nostalgia de la luz&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Chile, Francia, Alemania: Pyramide.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winnicott (1971). &lt;i&gt;Realidad y Juego&lt;/i&gt;. Barcelona, Gedisa, 1993.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En &#171;&lt;i&gt;Cara metade&#187; (Chili, l'envers du d&#233;cor&lt;/i&gt;/Fondation Louis Vuitton, Paris, 2010), Mario e Ivan Navarro exponen las t&#233;cnicas de represi&#243;n y las pol&#237;ticas de representaci&#243;n colectiva a partir de la formaci&#243;n e informaci&#243;n transferida a las juntas militares de Am&#233;rica del Sur por parte de divisiones de la inteligencia militar francesa durante los a&#241;os 70, en especial las t&#233;cnicas de tortura y represi&#243;n desarrolladas durante la guerra de Argelia en los a&#241;os 50.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La expresion &lt;i&gt;eines geheimen Motifs&lt;/i&gt;, que organiza toda la construccion freudiana del fantasma, se encuentra en una nota al pie de pagina del articulo sobre el recuerdo infantil de Leonardo da Vinci. Cf. Freud, S. (1910). &#171; Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci &#187;. En: &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, Madrid, Biblioteca Nueva, cuarta edicion, 1981, p.1589.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es necesario precisar aqu&#237; la utilizaci&#243;n de la palabra &lt;i&gt;Dichtung&lt;/i&gt; en Freud. Aunque su traducci&#243;n literal es la poes&#237;a, no puede ser disociada de una dimensi&#243;n de acto o de actualizaci&#243;n de la palabra.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Al respecto, ver la nota magistral sobre la cuesti&#243;n de la traducci&#243;n y del origen del concepto que desarrolla Jean-Pierre Lefebvre en la introducci&#243;n &#224; su traducci&#243;n al franc&#233;s de &lt;i&gt;Traumdeutung&lt;/i&gt;. Cf. &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt;, Paris, Seuil, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>La bataille du Chili : image, po&#233;sie, m&#233;moire</title>
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		<dc:date>2020-01-17T20:25:49Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#233;sum&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le trauma, par d&#233;finition, ne s'inscrit pas psychiquement. Aussi, la violence d'&#233;tat ne laisse derri&#232;re elle que des traces informes qui sont de l'ordre du discontinu, du morcel&#233;e. Face &#224; cette exp&#233;rience, la construction d'une image-mouvement comme fondement d'un r&#233;cit permet d'int&#233;grer l'exp&#233;rience, y compris celle du trauma, d&#233;ployant un roman individuel, une m&#233;moire et m&#234;me des mythes collectifs d'&#233;laboration de l'horreur. Or ce n'est pas la simple r&#233;f&#233;rence &#224; l'image qu'ouvre cet acc&#232;s au r&#233;cit, mais une image fantasmatique, d&#233;cal&#233;e de toute signification commune et qu'organise le r&#233;cit par la &#171; figuration &#187; qu'elle d&#233;ploie autour d'un vide &#233;nigmatique. C'est &#224; partir des films dans lesquels l'artiste sud-africain &lt;i&gt;William Kentridge&lt;/i&gt; interroge la fonction du &#171; m&#233;morial &#187; dans des sites ayant connu une violence de l'apartheid parfois oubli&#233;e que je propose un regard sur la mutation des registres du documentariste Patricio Guzman, entre la pure inscription de l'image dans &#171; &lt;i&gt;La batalla de Chile&lt;/i&gt; &#187;, jusqu'au montage po&#233;tique de &#171; &lt;i&gt;Nostalgia de la luz&lt;/i&gt; &#187;. Dans cette analyse, j'approche cette fonction po&#233;tique &#224; la question du fantasme chez Freud pour penser ensuite la notion de cr&#233;ativit&#233; comme la possibilit&#233; d'acc&#233;der &#224; la vie &#224; partir des traces informes originaires chez D.W. Winnicott.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mots-Cl&#233;s:&lt;/strong&gt; Trauma | Coup d'&#233;tat | M&#233;moire | Image | Jeu&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-batalla-de-Chile-imagen-poesia-memoria' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Versi&#243;n en espa&#241;ol&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-Battle-of-Chile-image-poetry-memory' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universit&#233; Paris 13&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La pers&#233;cution politique, la violence d'&#233;tat, la torture, appartiennent au registre de ce qu'on appelle traumatique. Le trauma est, par d&#233;finition, ce qui ne laisse pas de trace psychique, et qui n'est donc pas en principe accessible ni susceptible d'&#234;tre &#233;labor&#233; dans une psychoth&#233;rapie : l'&#233;v&#233;nement est v&#233;cu et rev&#233;cu &#224; chaque fois au niveau sensoriel, dans la discontinuit&#233; et la d&#233;sorganisation propre &#224; l'exp&#233;rience corporelle lorsqu'elle n'est pas relay&#233;e par une image et une narration qui fait sens et continuit&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Malgr&#233; mon int&#233;r&#234;t th&#233;orique et mes recherches autour de l'informe et des possibilit&#233;s d'acc&#233;der dans la clinique aux contenus non-inscrits psychiquement &#8211;notamment dans les processus d'exclusion associ&#233;s &#224; l'errance et la grande pr&#233;carit&#233;, mais aussi dans l'analyse avec le b&#233;b&#233; ou le travail avec des toxicomanes ou les somatoses- j'avais r&#233;sist&#233;, pendant longtemps, toute r&#233;flexion th&#233;orique sur le coup d'&#233;tat, la pers&#233;cution politique, la torture au Chili pendant longtemps, me touchant de trop proche pour pouvoir garder l'objectivit&#233; n&#233;cessaire &#224; l'&#233;laboration th&#233;orique. Pendant les 6 derni&#232;res ann&#233;es, j'ai pu traiter de mani&#232;re p&#233;riph&#233;rique ces questions en m'int&#233;ressant &#224; la question de la guerre d'Alg&#233;rie et les effets traumatiques li&#233;s &#224; l'absence d'une reconnaissance officielle de ces faits violents, ainsi qu'&#224; l'absence d'un travail de m&#233;moire et de r&#233;paration de ces m&#234;mes &#233;v&#233;nements. Cette r&#233;flexion m'avait permis d'affirmer l'importance du travail de m&#233;moire et de r&#233;paration autour de ces &#233;v&#233;nements. Je suis arriv&#233; un peu par hasard &#224; ce sujet, d'une part parce qu'on connaissait tous en Am&#233;rique Latine l'histoire de la transmission des techniques de torture et de pers&#233;cution utilis&#233;es pendant la guerre d'Alg&#233;rie aux militaires du r&#233;gime de Pinochet&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dans &#171;Cara metade&#187; (Commande de la Fondation Louis Vuitton pour l'exposition (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; et je constatais que cette transmission &#233;tait peu connue ou peu discut&#233;e en France. D'autre part, parce qu'en discutant avec mes &#233;tudiants fran&#231;ais des &#233;v&#233;nements dramatiques v&#233;cus au Chili pendant la dictature de Pinochet, ces faits &#233;taient entendus avec une certaine distance, comme une exp&#233;rience possible uniquement ailleurs tandis que dans mon travail avec des analysants fran&#231;ais je rencontrais souvent des traces douloureuses, angoissantes et informes de cette guerre. Je m'interrogeais ainsi sur l'absence d'un travail de m&#233;moire, n&#233;cessaire pour ces jeunes g&#233;n&#233;rations que je rencontrais &#224; l'universit&#233;. L'absence d'un travail d'inscription et de m&#233;moire, que j'associais dans mes hypoth&#232;ses de travail &#224; une manque de reconnaissance culturelle, nationale, me semblait inqui&#233;tante. C'est &#224; partir de ce travail que j'avais pu affirmer qu'il est possible de donner un sens &#224; l'exp&#233;rience traumatique uniquement apr&#232;s un travail d'organisation de ces traces du traumatique. Cette premi&#232;re phase d'organisation doit se faire en lien avec l'environnement culturel et social. Ainsi, l'inscription des faits concrets dans l'histoire d'un peuple, d'une nation, est n&#233;cessaire. L'inscription d'une exp&#233;rience douloureuse dans l'histoire permet, par la suite, l'appropriation de ces traces dans une biographie, dans l'histoire d'une famille d'une mani&#232;re susceptible de cr&#233;er des effets symboliques et de transmission. Cette proposition &#233;tait formul&#233;e en continuit&#233; avec le travail fait par Daniel Mendelsohn dans &#171; Les disparus &#187;, dans lequel l'auteur situe un conflit individuel, personnel, dans l'histoire d'une famille, d'un pays, de l'humanit&#233;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mendelsohn, D. The Lost : A Search for Six of Six Million. Harper Collins (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#234;ve et cin&#233;ma&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cette r&#233;flexion s'est d&#233;finitivement organis&#233; autour de l'&#233;laboration faite par un autre &#233;tranger ayant connu les r&#233;gimes totalitaires, Haneke, et son film sur la guerre d'Alg&#233;rie, &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Humphreys, D. (2018). Figurabilit&#233; filmique : le statut pictographique du (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Dans cette analyse, je m'interrogeais sur l'effet d'incompr&#233;hension avec lequel ce film avait &#233;t&#233; accueilli en France et le peu d'effets qu'il avait eu sur la reconnaissance d'un traumatisme partag&#233; par plusieurs g&#233;n&#233;rations de fran&#231;ais. J'associais cette incompr&#233;hension &#224; l'effet du manque d'inscription dans la culture des &#233;v&#233;nements traumatisants associ&#233;s &#224; la guerre en Alg&#233;rie. &#192; partir de cette absence d'&#233;laboration commune, partag&#233;e culturellement, toute &#233;laboration des faits traumatiques demeurait impossible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans mon analyse du film de Haneke, je m'int&#233;ressais tout particuli&#232;rement ipar ce qui apparaissait comme une absence, comme un blanc, un vide. Ce dernier est particuli&#232;rement sensible lors d'une visite du protagoniste &#224; sa m&#232;re, dont le but est d'&#233;lucider le n&#339;ud du r&#233;cit et l'origine du sentiment de culpabilit&#233; qui pers&#233;cute le protagoniste. Cependant, bien qu'au terme d'une longue sc&#232;ne dans laquelle rien n'est dit entre ces deux personnages, &#224; l'exception d'un certain nombre de formules de politesse assez superficielles, un petit-d&#233;jeuner est annonc&#233;, dans lequel on s'attend &#224; trouver les conditions pour cet &#233;change, central dans la compr&#233;hension du sc&#233;nario. Or Haneke filme la porte qui s'ouvre, donnant acc&#232;s &#224; la salle &#224; manger, pour imm&#233;diatement couper la sc&#232;ne. La r&#233;union est pr&#233;sent&#233;e tel un trou fondamental et fondateur, l'espace vide autour duquel s'organise une fiction qui ne peut pas faire r&#233;cit du trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#192; travers cette sc&#232;ne vide qui souligne la n&#233;gativit&#233; autour de laquelle s'organise le conflit du protagoniste, il m'a paru possible d'&#233;tablir une corr&#233;lation entre un certain type de film et la notion d'image iconique propos&#233;e par Freud dans l'interpr&#233;tation du r&#234;ve. Ce type de traitement iconique, qu'il faut diff&#233;rencier de la simple image (qui n'est pas celle qu'int&#233;resse Freud, ni dans le r&#234;ve ni dans le fantasme), s'appuyait dans ma r&#233;flexion sur certaines s&#233;quences cin&#233;matographiques de Ra&#250;l Ruiz et de David Lynch. L'int&#233;r&#234;t de cette dimension iconique, par opposition &#224; l'image-mouvement capable d'&#233;tablir la continuit&#233; du r&#233;cit, r&#233;side dans sa capacit&#233; &#224; contenir des &#233;l&#233;ments affectifs &#233;nigmatiques &#224; partir desquels il est possible d'apporter une exp&#233;rience traumatisante vers le psychisme, rendant ainsi l'exp&#233;rience traumatique accessible par la parole et le discourt et, par cette voie, accessible &#224; l'&#233;laboration.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud avait rep&#233;r&#233; l'importance du trauma dans ses premi&#232;res r&#233;flexions sur l'hyst&#233;rie, et il proposait qu'il est possible d'acc&#233;der &#224; ces sc&#232;nes uniquement &#171; &#8230;par l'interm&#233;diaire de fantasmes superpos&#233;s&#8230; &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S. (lettre du 25 mai 1897). &#171; Manuscrit M, la structure de l'hyst&#233;rie (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Freud s'&#233;loigne rapidement de toute recherche d'un &#233;v&#233;nement traumatisant r&#233;el. Il n'abandonne cependant pas son int&#233;r&#234;t pour l'&#233;l&#233;ment &#233;nigmatique qui vectorise et f&#233;d&#232;re la construction du fantasme -ou le &lt;i&gt;motif cach&#233;&lt;/i&gt;, comme il l'appelle dans l'article dans lequel la notion de fantasme est construite, le souvenir d'enfance de L&#233;onard de Vinci&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;On trouve l'expression eines geheimen Motifs dans une note au pied de page (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Ce noyau &#233;nigmatique est caract&#233;ristique du traumatisme, nous permettant de le d&#233;finir plut&#244;t par son intensit&#233; et par sa capacit&#233; &#224; faire effraction dans l'appareil psychique que par &#171; l'&#233;v&#233;nement &#187; qui cause le traumatisme. Malgr&#233; cette &#171; anhistoricit&#233; &#187; du traumatisme, il est parfois impossible de dissocier l'exp&#233;rience traumatique du fait historique. Cet aspect me semble particuli&#232;rement important en ce qui concerne les &#233;v&#233;nements que l'histoire ou la culture cachent, nient, gomment, emp&#234;chant leur &#233;laboration psychique. Ce type d'&#233;v&#233;nement se manifeste de mani&#232;re informe, &#224; travers le sympt&#244;me - en Cach&#233; par une culpabilit&#233; diffuse et extr&#234;mement violente- souvent par une transmission transg&#233;n&#233;rationnelle difficile de situer, de reconna&#238;tre et de traiter &#8211;aspect &#233;galement expos&#233; dans le film de Haneke.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trauma et cr&#233;ation&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans &lt;i&gt;Playing and reality&lt;/i&gt; (1971), Winnicott affirme que la cr&#233;ativit&#233; qui int&#233;resse la psychanalyse n'est pas celle de l'artiste, mais celle qui nous permet de vivre, ou plut&#244;t de continuer &#224; vivre, malgr&#233; parfois des conditions ou des situations extr&#234;mes. Citant M. Milner, Winnicott renvoie cette cr&#233;ativit&#233; &#224; celle du po&#232;te originel. Ce caract&#232;re originel est &#224; associer, justement, au fait que les moments au cours desquels le po&#232;te qui est en nous &#171; &#8230;cr&#233;e, pour lui, le monde ext&#233;rieur, en d&#233;couvrant le familier dans le non-familier, la plupart d'entre nous les ont peut-&#234;tre oubli&#233;s par la plupart des gens, ou bien ils les gardent en quelque endroit secret de leur m&#233;moire parce qu'ils ressemblent trop &#224; la visitation des dieux pour &#234;tre m&#234;l&#233;s &#224; la pens&#233;e quotidienne&#8230; &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. Milner, On not being able to paint, London, Heinemann, 1957, cit&#233;e par (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Il est int&#233;ressant de noter que cette cr&#233;ation du familier &#224; partir du non-familier [&lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;] est la mani&#232;re choisie par Winnicott pour traiter le rapport entre le jeu et la masturbation, soit la mani&#232;re par laquelle une exp&#233;rience corporelle informe et discontinue, appartenant au registre extra-psychique, est reconnue et incluse par le syst&#232;me symbolique du langage et acc&#232;de &#224; la continuit&#233; de la repr&#233;sentation et de l'imaginaire gr&#226;ce &#224; la r&#233;p&#233;tition. Ainsi, les limites du sujet, qui sont ici r&#233;f&#233;r&#233;s &#224; l'originel, et que Kristeva d&#233;crit comme l'horreur et l'abjection de l'intime/int&#233;rieur&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Kristeva, J. Pouvoirs de l'horreur. Essai sur l'abjection. Paris, Seuil, 1980.&#034; id=&#034;nh3-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, qu'il convient d'oublier dans la construction de la continuit&#233; constitutive du Soi, nous permettent de r&#233;fl&#233;chir sur le statut de ce que Freud appelle &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt; et qui doit &#234;tre associ&#233; &#224; la pens&#233;e des romantiques de I&#233;na.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le r&#244;le du jeu consiste &#224; stabiliser une exp&#233;rience corporelle (dans sa description inaugurale, il s'agit du geste avec lequel le petit-fils de Freud, Ernst Halberstadt, lance une bobine produisant un son pour ensuite le r&#233;cup&#233;rer avec une vocalisation diff&#233;rente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S. (1920). Au-del&#224; du principe du plaisir. En: O.C. vol XV. Paris, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;) &#224; travers la possibilit&#233; de trouver dans cette exp&#233;rience un substitut &#224; l'absence (de la m&#232;re, dans ce cas pr&#233;cis). Ce que nous appelons ici l'exp&#233;rience corporelle, qui comprend &#224; la fois le geste du bras et la production d'un son, prend une valeur symbolique dans la reconnaissance d'une vocalisation (associant le geste au bruit produit simultan&#233;ment) interpr&#233;t&#233;e par Freud lorsqu'il les associe &#224; un sens, qu'il nomme alors, &lt;i&gt;Fort&lt;/i&gt; et &lt;i&gt;Da&lt;/i&gt;. Ainsi, l'exposition &#224; une intensit&#233; d'affect que l'enfant ne peut contr&#244;ler et qui constitue une source d'instabilit&#233;, devient un jeu de substitutions m&#233;taphoriques dans lequel le mot &#233;change sa place avec la chose absente. Bien que nos &#233;changes avec les autres et nos fa&#231;ons de nous repr&#233;senter nous-m&#234;mes se d&#233;ploient majoritairement dans ce registre symbolique, c'est le po&#232;te originel, occult&#233; par l'horreur du sinistre/&lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;, celui qui joue avec la vocalisation et l'exp&#233;rience pour arriver &#224; l'organisation d'une signification et d'un sens. Ce po&#232;te originel est celui qu'inaugure l'aventure de Faust avec une phonation, cet ARGH! qui devient symbole dans ce que Go&#235;the tente de capturer et que Freud r&#233;f&#232;re sans cesse &#224; l'acte po&#233;tique&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Il faut noter que Freud utilise le mot Dichtung. M&#234;me si la traduction (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si le bruit produit par Faust se transforme en cr&#233;ation (de l'argent, de la politique, de la litt&#233;rature, de l'amour, de la guerre) devenant r&#233;cit et histoire, on peut supposer que le po&#232;te cr&#233;e la continuit&#233; de l'image (du Moi en tant qu'objet, des repr&#233;sentations sociales) &#224; partir de la discontinuit&#233; de l'exp&#233;rience primitive originelle, d'un geste corporel encore sans inscription ni signification symbolique. Le sens ne peut &#234;tre compris que dans le contexte de la secondarisation, du processus par lequel l'informe s'organise, donnant naissance au r&#233;cit capable d'&#233;tablir la continuit&#233; du Moi &#224; partir d'une s&#233;rie d'instants corporels dissoci&#233;s. Le romantisme allemand d&#233;coule de cette question de continuit&#233;, de relation entre l'humain et le naturel, de ce qui reste toujours inaccessible, logiquement incompr&#233;hensible. C'est probablement la raison pour laquelle Freud n'arr&#234;te pas d'&#233;voquer l'importance du po&#232;te pour acc&#233;der &#224; des contenus inconscients, ces d&#233;sirs qui restent inaccessibles mais qui ne cessent de nous surprendre. La r&#233;f&#233;rence au po&#232;te perdure et r&#233;appara&#238;t ind&#233;finiment chez Ferenczi, Bion, F&#233;dida, Lacan... pointant ainsi l'importance non seulement des &#233;l&#233;ments objectifs capables de donner une coh&#233;rence au r&#233;cit, d&#233;terminant son sens et donnant une signification &#224; l'&#171; &#233;v&#233;nement &#187;, mais plut&#244;t la capacit&#233; du discours, dans sa textualit&#233; m&#234;me, dans son &#233;toffe et dans son &#233;paisseur, &#224; rendre compte et &#224; transmettre une tonalit&#233; affective et l'intensit&#233; associ&#233;e &#224; ce m&#234;me &#233;v&#233;nement. Ils nous rappellent ainsi l'impossibilit&#233; de r&#233;duire l'exp&#233;rience au contenu et &#224; la lin&#233;arit&#233; d'un r&#233;cit : La textualit&#233; du r&#233;cit, avec plus de force que son organisation narrative, donne un statut de signifiant aux &#233;l&#233;ments bruts de l'exp&#233;rience. Si Freud &#233;voque les &#233;nigmes des sorci&#232;res de Macbeth dans son article sur l'enfant battu comme &#233;tant la seule mani&#232;re de donner un sens &#224; l'&#233;nigme de l'exp&#233;rience v&#233;cue, c'est probablement pour situer le statut signifiant de ces &#233;l&#233;ments rudimentaires du r&#233;el. Dans cette qualit&#233; textuelle et rudimentaire r&#233;side toute la puissance cr&#233;atrice.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est dans ce contexte que nous pouvons comprendre le r&#244;le du po&#232;te originel que Winnicott qualifie de cr&#233;ateur d'un r&#233;cit &#224; partir d'une s&#233;rie d'&#233;l&#233;ments h&#233;t&#233;roclites discontinus, rudimentaires, non connect&#233;s. La relation &#233;tablie avec la masturbation fait r&#233;f&#233;rence au passage n&#233;cessaire par l'exp&#233;rience corporelle, la sensation et la motricit&#233;, dans l'inscription de ces &#233;l&#233;ments informes. Le corps fournit ainsi les &#233;l&#233;ments de figuration et de r&#233;p&#233;tition donnant acc&#232;s &#224; l'appropriation de l'exp&#233;rience. C'est par la suite le jeu de substitutions autour de la r&#233;p&#233;tition dans le corps ce qui rend possible l'organisation d'une continuit&#233; et d'un r&#233;cit (et d'une identification &#224; ce r&#233;cit dans ce qu'on appelle le Moi). Les situations cliniques abord&#233;es par Winnicott dans cette r&#233;flexion nous permettent de penser que les &#233;l&#233;ments informes qui int&#233;ressent le po&#232;te originel que l'analyste trouve parfois dans son travail ne se limitent pas &#224; l'enfance, mais peuvent nous permettre de travailler avec les traces informes du traumatique, de ce qui n'a pas pu s'inscrire psychiquement. Si pour l'analyste la seule mani&#232;re d'amener le traumatique dans l'espace de la s&#233;ance consiste dans l'acc&#232;s &#224; une forme d'inscription du trauma, la situation de contingence que constitue le jeu apparait comme un moyen de travailler avec ces contenus informes. Le jeu est ainsi introduit dans l'espace de s&#233;ance en tant que paradigme de l'actualisation, dans le corps et de mani&#232;re r&#233;p&#233;titive et contr&#244;lable, de l'informe-traumatique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous pouvons donc supposer que l'approche du traumatisme, en psychanalyse, doit s'ancrer dans l'actuel avant de tenter toute recherche historique. La construction d'un r&#233;cit constituerait une anticipation inad&#233;quate qui ne permettrait pas l'actualisation des &#233;l&#233;ments encore informes du traumatique. Le travail du psychanalyste dans ce type de situations consiste souvent en un rep&#233;rage, &#224; un niveau purement transf&#233;rentiel, des bords de cette cicatrice chaotique, rest&#233;e au niveau sensoriel. Ces bords se manifestent comme des d&#233;fenses, des arr&#234;ts dans le r&#233;cit et dans le souvenir. Le point de d&#233;part de ce travail est celui de la place politique et sociale de la psychanalyse &#8211;non comme choix politique ou social mais en situant la dimension politique dans laquelle s'inscrit l'histoire subjective- dans la mesure o&#249; cette reconnaissance doit passer par une contextualisation et par une traduction par l'analyste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;On faisait r&#233;f&#233;rence un peu plus haut &#224; ce qu'organise, &#224; partir de l'informe-&#233;nigmatique, le fantasme. C'est sur ce point de notre r&#233;flexion que la particularit&#233; de cette notion, dans son rapport au traumatique, prend tout son sens. Rappelons &#224; cet &#233;gard que ce qu'int&#233;resse Freud c'est la &lt;i&gt;fantasie&lt;/i&gt; dans sa capacit&#233; &#224; mettre au travail l'imaginaire et tout particuli&#232;rement &#224; g&#233;n&#233;rer des images. Le mot fantasme n'existe pas chez Freud mais est introduit par ses traducteurs dans le but d'ouvrir le texte freudien aux autres sens dans lesquels le mot &lt;i&gt;fantasie&lt;/i&gt; doit &#234;tre entendu en allemand&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Jean-Pierre Lefebvre, dans l'introduction &#224; sa traduction de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; et qui renvoie &#224; une image iconique complexe que ne saurait se limiter au pur registre imaginaire. Il s'agit, en effet, d'images iconiques qui doivent &#234;tre lues comme des hi&#233;roglyphes et qui correspondent &#224; celles que l'on trouve dans le r&#234;ve, dans la sc&#232;ne primordiale ou dans le souvenir &#233;crin. Le fantasme, qui est plut&#244;t de l'ordre du r&#234;ve, ou des images qui participent dans le r&#234;ve, dans le souvenir &#233;cran, dans la sc&#232;ne primordiale, constitue le mat&#233;riau de travail de l'artiste et est aussi l'&#233;l&#233;ment constitutif du jeu, au sens de Winnicott. Ainsi, dans le contexte de la psychanalyse, il est question de s'appuyer sur les figures &#233;voqu&#233;es dans la s&#233;ance ou m&#234;me sur des &#233;l&#233;ments physiquement pr&#233;sents dans la pi&#232;ce, comme l'effet d'une rencontre contingente autour d'une exp&#233;rience affective, un peu comme dans un jeu de cadavre exquis, dans lequel une nouvelle forme s'origine &#224; partir de l'&#233;change de morceaux fournis par chacun des participants.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cartographie et m&#233;moire&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;William Kentridge propose un travail sur l'informe, l'origine des images et des objets, que lui permet de rejoindre une r&#233;flexion sur l'histoire de l'Afrique du Sud. C'est le cas lorsqu'il propose une r&#233;flexion sur la gravure d'un rhinoc&#233;ros faite par D&#252;rer en 1515, qui nous situe entre le fantasme, l'image iconique et le fait historique. Cette image proche d'une chim&#232;re, r&#233;alis&#233;e par D&#252;rer &#224; partir du r&#233;cit historique d'un rhinoc&#233;ros offert au Pape par le roi de Portugal, permet &#224; Kentridge d'illustrer la mani&#232;re qu'&#224; l'image de passer par la page, utilisant le papier comme medium de repr&#233;sentation. Il affirme ainsi que le monde ext&#233;rieur rencontre la feuille de papier et cr&#233;e un nouveau registre, qui se situe quelque part entre le monde r&#233;el et le monde imaginaire de l'artiste, qui pourrait &#234;tre son propre monde int&#233;rieur. Le papier devient ainsi &#233;cran pour une image compos&#233;e d'&#233;l&#233;ments &#233;parses, qu'existent dans le monde r&#233;el de mani&#232;re d&#233;sorganis&#233;e ou chaotique, sans rapport temporel ou de causalit&#233;. Tous ces &#233;l&#233;ments finissent par organiser une figure qui a trait &#224; la r&#233;alit&#233;, mais qui constitue un autre registre. Ainsi, avec un rhinoc&#233;ros mort, D&#252;rer doit se contenter de produire une image &#224; partir des r&#233;cits de plusieurs personnes ayant vu l'animal. L'image est ainsi une reconstitution ou encore une construction (&lt;i&gt;Konstruckionen&lt;/i&gt;), r&#233;sultant dans une image assez fantastique : on reconna&#238;t un rhinoc&#233;ros, mais dot&#233; d'une esp&#232;ce d'armure, des cornes, des poils avec lesquels il devient un animal mythique, une chim&#232;re, gr&#226;ce au travail de composition sur la feuille, sur le m&#233;dium. On ouvre aussi la question de savoir jusqu'&#224; quel moment le rhinoc&#233;ros, dans la repr&#233;sentation, reste un rhinoc&#233;ros et &#224; quel moment il devient autre chose. Kentridge propose ainsi la cr&#233;ation d'un continu (une narrativit&#233;, une compr&#233;hension, une histoire) &#224; partir des &#233;l&#233;ments discontinus, la cr&#233;ation d'une image (un id&#233;al &#224; la renaissance et tr&#232;s probablement aussi pour D&#252;rer) comme composition abstraite, avec un certain rapport &#224; la r&#233;alit&#233;. Toute cette id&#233;e d'une composition &#224; partir d'une trace, d'un fragment informe, d'une tache capable de donner forme &#224; une image et une continuit&#233; se d&#233;veloppe chez Kentridge sans jamais abandonner l'id&#233;e que des blancs, des espaces vides persistent, cr&#233;ent un &#233;nigme et nous obligent encore et toujours &#224; organiser un r&#233;cit, &#224; faire une composition. Ces espaces creux, &#233;nigmatiques, constituent ainsi un axe organisateur, un vecteur narratif de l'image.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est &#224; partir de ces blancs que Kentridge pense la question historique et politique dans son pays : la disparition, la mort, l'apartheid. Il se r&#233;f&#232;re notamment aux personnes tu&#233;es ou laiss&#233;es pour mortes lors des manifestations, &#224; travers un travail dans lequel il d&#233;coupe des journaux avec ces images destin&#233;es &#224; l'oubli pour reprendre l'image destin&#233;e &#224; faire inscription (une photo) pour en faire un dessin ou encore une vid&#233;o. Ces dessins et vid&#233;os questionnent la valeur de la trace graphique, de la photo, du m&#233;morial. Tr&#232;s concr&#232;tement, il interroge un m&#233;morial comme Dachau dans lequel une plaque rappelle quelque chose comme un chiffre associ&#233; &#224; un lieu, mais ce lieu devenu un espace o&#249; prolif&#232;rent les restaurants ou les h&#244;tels autour d'une visite, est consid&#233;r&#233; par Kentridge comme une trahison : le panneau qui sert &#224; indiquer le lieu et le chiffre, occulte toute possibilit&#233; d'&#171; &#233;v&#233;nement &#187;. Il compare ainsi le panneau m&#233;morial au panneau des spectacles t&#233;l&#233;vis&#233;s dans lesquels on indique de temps en temps au public pr&#233;sent dans le studio le moment de rire ou d'applaudir. Dans ce d&#233;placement du devoir de m&#233;moire &#224; une plaque qui nous rappelle ce qu'est arriv&#233; dans un lieu, nous ne retrouvons plus ou nous n'arrivons plus &#224; garder pr&#233;sente, d'une mani&#232;re plus vivante et inscrite dans le paysage lui-m&#234;me, la trace de l'&#233;v&#233;nement. Tout en reconnaissant qu'il s'agit d'une t&#226;che impossible, il nous invite &#224; r&#233;fl&#233;chir sur le paradoxe d'un souvenir authentique r&#233;duit &#224; quelques indications inscrites sur un panneau capables de nous rappeler de mani&#232;re &#171; simple &#187; la difficult&#233; d'un travail permanent de m&#233;moire. Kentridge d&#233;veloppe ainsi un syst&#232;me de marquage pour arpenter le paysage pour montrer une disparition n'ayant pas laiss&#233; de traces. Il s'arr&#234;te ainsi &#224; des endroits o&#249;, sans trace, il eut des morts, qui furent enterr&#233;s &#224; m&#234;me le seul, &#233;voquant une histoire qui n'a pas pu laisser des traces dans la mesure o&#249; elle n'a pas permis l'organisation ou la construction d'une image. Cette image n'aurait, bien entendu, jamais exist&#233;, mais elle permettrait de parler d'une v&#233;rit&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans &#034;Felix in exile&#034; (film de 1994), Kentridge fait des disparus, des manifestants tomb&#233;s, une trace vivante, une trace inscrite au sol, int&#233;gr&#233;e au paysage, tout comme le fait Richter avec son travail d'inscription m&#233;morial. On pourrait qualifier ce travail de Kentridge comme anti-m&#233;taphorique, dans la mesure o&#249; il n'en fait pas de m&#233;taphores, il n'invente pas des images, mais il creuse des m&#233;taphores pour qu'elles-m&#234;mes puissent faire trace et m&#233;moire, r&#233;sistance contre la disparition, l'effacement et l'oubli.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce travail de m&#233;moire nous permet de penser le r&#244;le de l'informe dans la &#171; construction &#187; d'une trace qui fait narrativit&#233;, sens et histoire si l'on relie le travail de l'artiste dans cet effort d'inscription &#224; l'id&#233;e du po&#232;te originel chez Winnicott : un r&#233;el discontinu et d&#233;sorganis&#233;, qui appartient au registre du fantasme et qui, en tant que tel, est incapable de constituer une m&#233;moire, joue avec les restes du r&#233;el, avec les personnes pr&#233;sentes et avec la contingence de mani&#232;re cr&#233;ative, en ouvrant des sens nouveaux dans les &#233;changes actuels produits par le jeu. Winnicott donne ainsi une place au jeu dans cette construction historique qui fait sens, qui donne sens &#224; la vie &#224; partir de ce qu'il appelle la cr&#233;ativit&#233;. Le jeu n'est donc pas uniquement &#224; associer &#224; la capacit&#233; d'organiser ou d'ordonner des traces encore d&#233;sorganis&#233;es, mais il a une fonction po&#233;tique, de cr&#233;ation contingente, &#224; partir des &#233;l&#233;ments imm&#233;diats de l'exp&#233;rience.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Du documentaire &#224; la cr&#233;ation po&#233;tique, l'&#339;uvre de m&#233;moire de Patricio Guzm&#225;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Patricio Guzm&#225;n est devenu connu dans le monde entier pour son travail documentaire sur le mouvement politique et social ayant conduit &#224; l'&#233;lection de Salvador Allende au Chili et au coup d'&#201;tat avec lequel s'est install&#233;e la dictature de Pinochet. L'importance de la trilogie de Guzm&#225;n est ind&#233;niable, non seulement pour sa reconnaissance internationale en tant que documentaire politique (r&#233;compens&#233; &#224; Paris, Leipzig, Bruxelles et La Havane, entre autres), mais aussi pour le r&#244;le qu'elle a jou&#233; jusqu'&#224; pr&#233;sent dans la construction d'une m&#233;moire des faits qu'ont eu lieu au Chili entre l'organisation d'une pouvoir populaire ayant abouti &#224; l'&#233;lection d'Allende en mars 1973 et le coup d'&#201;tat du 11 septembre de la m&#234;me ann&#233;e. Toutes les &#339;uvres et tous les documents qui font r&#233;f&#233;rence &#224; cette p&#233;riode de l'histoire du Chili citent Guzm&#225;n et de nombreuses images du documentaire restent pr&#233;sentes dans l'esprit des chiliens, comme des images-iconiques autour desquelles s'organise une s&#233;rie de souvenirs traumatiques.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Malgr&#233; l'important travail de compilation et d'archivage qui constitue cette trilogie de plus de 3 heures et demie, ce document visuel n'a pas favoris&#233;, me semble-t-il, l'organisation d'un r&#233;cit subjectif, l'appropriation individuelle des &#233;v&#233;nements violents v&#233;cus au Chili autour du coup d'&#233;tat et de l'installation de la dictature. En effet, ces images semblent organiser certains &#233;l&#233;ments de la r&#233;alit&#233; en fonction de moments ou de souvenirs pr&#233;cis, mais l'exp&#233;rience traumatique individuelle, mise &#224; jour &#224; l'aide de fragments sensoriels d&#233;sorganis&#233;s de l'exp&#233;rience douloureuse, reste dans un &#233;tat chaotique qui n'ouvre pas, de mani&#232;re g&#233;n&#233;rale, vers un nouveau mode d'incorporation, de compr&#233;hension, d'inclusion dans une s&#233;quence ordonn&#233;e et inscrite dans l'histoire officielle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous pouvons constater le changement survenu dans le travail de Guzm&#225;n au cours de ces derni&#232;res ann&#233;es, avec un passage de la volont&#233; d'une &#233;criture documentaire associ&#233; &#224; la recherche d'une v&#233;rit&#233; mat&#233;rielle et d'un lien de causalit&#233; entre plusieurs faits, et que nous pourrions assimiler au travail d'anamn&#232;se et d'&#233;tude de cas en clinique, &#224; un travail plut&#244;t po&#233;tique, de valeur subjective et individuelle, au cours des derni&#232;res ann&#233;es. Cette transformation me semble particuli&#232;rement &#233;vidente dans &#171; Nostalgie de la lumi&#232;re &#187;, de 2010, et semble s'&#234;tre install&#233;e de mani&#232;re permanente dans ses productions r&#233;centes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans &#171; Nostalgie de la lumi&#232;re &#187;, Guzm&#225;n articule une s&#233;rie d'histoires compl&#232;tement h&#233;t&#233;rog&#232;nes de personnes qui, au m&#234;me endroit (le d&#233;sert d'Atacama) mais dans des contextes diff&#233;rents, parlent d'une exploration de l'environnement spatial et temporel. Ainsi, un astronome parle de l'exploration de mouvements stellaires au fil du temps, tandis qu'un architecte r&#233;fl&#233;chit &#224; la fa&#231;on dont la vie &#233;tait organis&#233;e dans les camps de concentration de d&#233;tenus politiques &#224; partir des traces laiss&#233;es par leurs anciens occupants. Certaines femmes explorent, seules, les terres arides du d&#233;sert avec un pinceau et une pelle dans l'espoir de trouver des restes susceptibles de donner un indice dans la recherche d'un fils ou d'un mari port&#233; disparu pendant la dictature de Pinochet. L'intersection de ces histoires individuelles et subjectives, chacune dans son jargon sp&#233;cifique et pourtant avec un motif commun, devient une m&#233;taphore de la mort, de la vie, de la perte et de la recherche de sens. Dans cette cr&#233;ation po&#233;tique, Guzm&#225;n ne fournit pas les &#233;l&#233;ments d'une preuve de r&#233;alit&#233;, il ne tente pas d'expliquer les causes ou les effets de certains &#233;v&#233;nements historiques, mais les pr&#233;sente dans leur mat&#233;rialit&#233; afin que chacun puisse les mettre au travail dans l'organisation subjective du traumatique. Comme dans le travail de Kentridge, il s'agit de creuser, de sillonner, de cartographier une partie du paysage, un territoire marqu&#233; par de violents &#233;v&#233;nements historiques qui ont voulu &#234;tre effac&#233;s, &#224; la recherche d'un moyen de les actualiser, non dans des chiffres toujours g&#233;n&#233;raux et synth&#233;tiques mais dans la m&#233;moire vivante qui constitue la continuit&#233; entre le paysage et le fait historique et l'exp&#233;rience individuelle, le geste de quelques-uns. A la place de l'exigence morale, ce travail concerne le devoir &#233;thique de plusieurs mouvements de recherche individuels qui convergent, aboutissant dans une m&#233;moire et dans un sens collectif.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusion&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winnicott parle de la naissance du sens, de la vie, &#224; partir d'une inscription qui permet d'arpenter et signifier l'espace po&#233;tiquement : le po&#233;te originel cr&#233;e le Moi &#224; partir de traces informes, rudimentaires, non-famili&#232;res. Cette dimension rudimentaire apparait de mani&#232;re inqui&#233;tante, de mani&#232;re inattendue&#8230; Freud voit une image dans le compartiment qu'il occupe dans un train, et r&#233;alise plus tard qu'il s'agit de lui-m&#234;me, une partie tr&#232;s profonde et inconnue, insaisissable de lui-m&#234;me&#8230; un peu ce qu'est au fond de nous mais qu'on doit faire disparaitre dans notre incapacit&#233; de nous reconnaitre. A partir de cet informe, Winnicott propose le jeu comme la possibilit&#233; de cr&#233;er, le jeu comme espace dans lequel on rend possible un &#171; &lt;i&gt;comming together&lt;/i&gt; &#187; [le &lt;i&gt;Zusammenhang&lt;/i&gt; chez Freud]. Lorsque ces &#233;l&#233;ments informes associ&#233;s au traumatique, qui apparaissent toujours de mani&#232;re inattendue et douloureuse, sont utilis&#233;s comme mati&#232;re premi&#232;re pour le jeu, l'actualisation dans laquelle la convergence de nouvelles affections, de nouvelles repr&#233;sentations et de nouveaux sens devient possible, op&#232;re une transformation cr&#233;atrice de m&#233;taphores capable de r&#233;inscrire les traces traumatiques. &lt;br class='autobr' /&gt;
La dimension du jeu devient ainsi celle des conditions de r&#233;p&#233;tition capables de donner place &#224; la rencontre et &#224; la r&#233;-signification de ce qu'a &#233;t&#233; signifi&#233; de mani&#232;re douloureuse et traumatique. Dans cette inscription, ces traces deviennent psychiquement accessibles. Dans ce cas, ce qui nous a int&#233;ress&#233;, c'est la possibilit&#233; de r&#233;fl&#233;chir &#224; l'effet cr&#233;atif que certaines images ont sur le jeu, &#224; leur capacit&#233; &#224; inscrire l'exp&#233;rience traumatique dans un ici-et-maintenant, par exemple dans le traitement po&#233;tique des images propos&#233;es par Guzm&#225;n dans &#171; Nostalgie de la lumi&#232;re &#187; et qui semblent s'opposer &#224; la valeur d'enclave qui constitue les images du documentaire, qui installent, en revanche, des rep&#232;res isol&#233;s autour desquels continuent de graviter une s&#233;rie de traces traumatiques archa&#239;ques et inqui&#233;tantes qui ne permettent pas d'avancer dans l'&#233;laboration du traumatisme. Dans le travail r&#233;cent de Guzman, la pr&#233;sentation ordonn&#233;e et logique de certains &#233;l&#233;ments objectifs de l'histoire est remplac&#233;e par un ensemble des superpositions dans lequel plusieurs histoires diff&#233;rentes ouvrent vers un nouvel aspect, une nouvelle dimension de lecture de l'histoire. Cette dimension po&#233;tique est celle qui &#233;tablit les conditions de r&#233;p&#233;tition qui donnent lieu &#224; de nouvelles croisements de sens, &#224; de nouvelles rencontres, actuelles, et &#224; une nouvelle signification de ce qui a &#233;t&#233; install&#233; de mani&#232;re douloureuse et traumatique dans un corps &#233;tranger &#224; l'int&#233;rieur du sujet. Ainsi, le processus de maturation et de transformation de l'&#339;uvre cin&#233;matographique de Guzm&#225;n, entre v&#233;rit&#233; historique et v&#233;rit&#233; mythique, nous semble en relation avec le temps de maturation du traumatique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliographie&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. &lt;i&gt;La naissance de la psychanalyse&lt;/i&gt;. Paris, PUF, 1973.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1901). &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt; (J-P Lefebvre traducteur). Paris, Seuil, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1910). &#8220;&#171; Eine Kindheitserinnerung des Leonardo da Vinci &#187;. En: &lt;i&gt;Studienausgabe Band X, Bildende Kunst und Literatur&lt;/i&gt;. Frankfurt am Main, Fischer, 2000.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1920). Au-del&#224; du principe du plaisir. En : &lt;i&gt;O.C. vol XV&lt;/i&gt;. Paris, PUF, p. 273-338.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Humphreys, D. (2018). &#171; Figurabilit&#233; filmique : le statut pictographique du cin&#233;ma &#187;. Etica y cine, vol. 8 (2), Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kentridge, W. &lt;i&gt;Six drawing lessons&lt;/i&gt;. Harvard, University Press, 1994.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kristeva, J. &lt;i&gt;Pouvoirs de l'horreur. Essai sur l'abjection&lt;/i&gt;. Paris, Seuil, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mendelsohn, D. &lt;i&gt;The Lost : A Search for Six of Six Million&lt;/i&gt;. New-York, Harper Collins Libri, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Milkaeloff, H. (commissaire). &lt;i&gt;Catalogue de l'exposition&lt;/i&gt; &#171; &lt;i&gt;Chili, l'envers du d&#233;cor&lt;/i&gt;/Fondation Louis Vuitton &#187;. Paris, Studio Graphique L. Vuitton, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Winnicott, D.W. (1971) &#171; Jouer. Proposition th&#233;orique &#187;, dans &lt;i&gt;Jeu et r&#233;alit&#233;&lt;/i&gt;. Paris, 1975.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dans &#171;&lt;i&gt;Cara metade&lt;/i&gt;&#187; (Commande de la Fondation Louis Vuitton pour l'exposition &lt;i&gt;Chili, l'envers du d&#233;cor&lt;/i&gt; - Paris, 2010), Mario e Ivan Navarro exposent les techniques de r&#233;pression et les politiques de repr&#233;sentation collective &#224; partir d'un transfert de formation et d'information vers les juntes militaires d'Am&#233;rique du Sud par certaines divisions de l'intelligence militaire fran&#231;aise pendant la d&#233;cennie de 1970, en particulier des techniques de torture et de r&#233;pression d&#233;velopp&#233;es pendant la guerre d'Alg&#233;rie.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mendelsohn, D. &lt;i&gt;The Lost : A Search for Six of Six Million&lt;/i&gt;. Harper Collins Libri, New-York, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Humphreys, D. (2018). Figurabilit&#233; filmique : le statut pictographique du cin&#233;ma. Etica y cine, vol. 8 (2), Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S. (lettre du 25 mai 1897). &#171; Manuscrit M, la structure de l'hyst&#233;rie &#187;. Dans : &lt;i&gt;La naissance de la psychanalyse&lt;/i&gt;. Paris, PUF, 1973, p.179-181.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;On trouve l'expression &lt;i&gt;eines geheimen Motifs&lt;/i&gt; dans une note au pied de page de l'article de Freud sur le souvenir d'enfance de L&#233;onard. Elle organise toute la construction freudienne du fantasme, Cf. Freud, S. (1910). &#171; Eine Kindheitserinnerung des Leonardo da Vinci &#187;. En: &lt;i&gt;Studienausgabe Band X, Bildende Kunst und Literatur&lt;/i&gt;. Frankfurt am Main, Fischer Verlag, 2000, p.110.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. Milner, &lt;i&gt;On not being able to paint&lt;/i&gt;, London, Heinemann, 1957, cit&#233;e par Winnicott, D.W. (1971) &#171; Jouer. Proposition th&#233;orique &#187;, dans &lt;i&gt;Jeu et r&#233;alit&#233;&lt;/i&gt;. Paris, 1975, p.56.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Kristeva, J. Pouvoirs de l'horreur. Essai sur l'abjection. Paris, Seuil, 1980.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S. (1920). Au-del&#224; du principe du plaisir. En: &lt;i&gt;O.C. vol XV&lt;/i&gt;. Paris, PUF, p. 273-338.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Il faut noter que Freud utilise le mot &lt;i&gt;Dichtung&lt;/i&gt;. M&#234;me si la traduction litt&#233;rale du mot serait &#171; po&#233;sie &#187;, il est difficile de le dissocier en allemand de sa dimension d'acte ou d'actualisation de la parole dans la d&#233;clamation po&#233;tique.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Jean-Pierre Lefebvre, dans l'introduction &#224; sa traduction de la &lt;i&gt;Traumdeutung&lt;/i&gt;, d&#233;veloppe en d&#233;tail le probl&#232;me de la traduction chez Freud avec une attention particuli&#232;re sur cette notion pour illustrer l'origine d'un concept &#224; partir d'un glissement de la langue dans la traduction. Cf. &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt;, Paris, Seuil, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_marzo_2020_05_humphreys_nostalgie.pdf" length="125532" type="application/pdf" />
		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Figurabilidad f&#237;lmica: el estatuto pictogr&#225;fico del cine</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Figurabilidad-filmica-el-estatuto-pictografico-del-cine</link>
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		<dc:date>2018-08-28T13:17:29Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo real, la experiencia, son del orden de lo discontinuo, de lo fragmentario. A partir de estos pedazos de percepci&#243;n, la secuencia de im&#225;genes-en-movimiento permite la organizaci&#243;n de un relato, de un guion que permite disfrazar el horror de la mirada, de lo real, detr&#225;s de una supuesta continuidad. &#191;Imaginaria o fantasm&#225;tica, qu&#233; valor dar a estas secuencias? Jugando con la velocidad y el movimiento, la producci&#243;n de David Lynch restituye ciertas series fantasm&#225;ticas desarticuladas, remiti&#233;ndonos al sentido primero del fantasma como imagen ic&#243;nica. Por su parte, Ra&#250;l Ruiz parece construir jerogl&#237;ficos a partir de las im&#225;genes fantasm&#225;ticas de la escritura de Klossowsky, haciendo aparecer el elemento faltante dentro de un juego de iconos, vac&#237;os y suspendidos, en &#8220;la hip&#243;tesis del cuadro robado&#8221;. Enga&#241;o o necesidad, la construcci&#243;n de una imagen-movimiento como fundamente de un relato permita la integraci&#243;n de la experiencia, incluso aquella del trauma, desarrollando as&#237; las instancias de reconocimiento social, de la novela individual, del mito colectivo, de una cultura y de una historia. Es a partir de esta reflexi&#243;n sobre el valor de la imagen ic&#243;nica en el cine, en su relaci&#243;n al fantasma y al relato civilizador, que este art&#237;culo analiza el personaje ausente en el film &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; de Haneke y su relaci&#243;n &#224; la reconstrucci&#243;n (o a la ausencia de construcci&#243;n) hist&#243;rica y traum&#225;tica de la guerra de Argelia en Francia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Figurabilidad | Imagen/Imaginario | Sue&#241;o | Fantasma | Inscripci&#243;n colectiva del trauma&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Figurabilite-filmique-le-statut-pictographique-du-cinema' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-hypothesis-of-the-hidden-painting' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-08-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Ma&#238;tre de Conf&#233;rences en Psychopathologie Clinique et Psychanalyse&lt;br class='autobr' /&gt;
UTRPP &#8211; EA 3413 / Universit&#233; Paris 13 - Sorbonne Paris Cit&#233;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Una analizante me contaba, hace alg&#250;n tiempo, el sue&#241;o que hab&#237;a hecho la noche anterior: &#8220;Es la guerra civil. Son im&#225;genes violentas, como las que pasaban por las noticias anoche. Hay unos hombres armados [...] Tengo que ponerme un traje de ba&#241;o, una especie de &lt;i&gt;body&lt;/i&gt; transparente que me parece demasiado seductor, una especie de prenda de bailarina de &lt;i&gt;strip-tease&lt;/i&gt;. Las otras mujeres no parecen inc&#243;modas, incluso una me dice que as&#237;, despu&#233;s de la fiesta, haremos un &lt;i&gt;strip-tease&lt;/i&gt; [&#8230;] luego estoy con mi hija (de 4 a&#241;os), hab&#237;a unos monstruos, unas especies de iguana-rana, yo trato de calmarla diciendo que son muy simp&#225;ticas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inmediatamente, de manera espont&#225;nea, comienza a asociar: el resto diurno de los militares que vio cerca de su casa, &#8220;algo pasaba&#8230; esas situaciones me angustian horriblemente, las manifestaciones y todo eso&#8230; me aterroriza pensar que la polic&#237;a me ataque&#8221;. Dice que cuando ten&#237;a 13 o 14 a&#241;os, en la &#233;poca de las grandes manifestaciones de &lt;i&gt;Greenpeace&lt;/i&gt;, ya representaba 18, y durante un paseo con sus t&#237;os en un &lt;i&gt;kleinbus&lt;/i&gt; Volkswagen la polic&#237;a los detuvo por un control: &#8220;los dos rubios de ojos claros en el Volkswagen, era una cosa, pero conmigo entre medio todo se hac&#237;a sospechoso&#8221;. Luego asocia a algunas escenas de las estaciones de tren de la periferia de Par&#237;s, donde viv&#237;an sus padres: &#8220;era una &#233;poca en la que hab&#237;a esas especies de tropas de asalto en el &lt;i&gt;metro&lt;/i&gt;&#8230; a menudo deten&#237;an a alg&#250;n joven &#225;rabe solitario que se encontraba en el and&#233;n en ese momento&#8230; &#161;la estaci&#243;n como escena para un espect&#225;culo de esos j&#243;venes! &#161;Registrado contra un muro por delito de mala cara! [&#8230;] al pobre no le quedaba m&#225;s que hacer que inclinarse, bajar la mirada&#8230; m&#225;s tarde fueron los viajes a Estados Unidos, la llegada al aeropuerto, con un pasaporte franc&#233;s y un nombre de consonancia &#225;rabe&#8230; t&#237;picamente, era un &lt;i&gt;please follow me&lt;/i&gt;&#8230; en el que era interrogada, me ten&#237;a que desvestir&#8230; es por eso que cuando decid&#237; tener a mi hija, eleg&#237; vivir en el barrio m&#225;s acomodado de Par&#237;s, donde en lugar de tener un apellido de inmigrado magreb&#237;, pod&#237;a ser una rica Libanesa instalada en Francia&#8221;. Dice, luego, que le parece que su abuela transportaba bombas en alg&#250;n momento, y que sus t&#237;os paternos fueron torturados, pero parece no conocer bien la historia de esta familia, que se qued&#243; en el Magreb. Su madre no tiene los mismos or&#237;genes, y a ella nunca le gust&#243; la vida que se viv&#237;a all&#225; en el norte de &#193;frica. Es probablemente por eso que viaj&#243; s&#243;lo tres veces &#8220;la &#250;ltima, ten&#237;a solo seis a&#241;os, est&#225;bamos en la playa y yo hac&#237;a la figura de una mujer en la arena, con todos los detalles, las redondeces del cuerpo&#8230; un tipo que caminaba por la playa se acerc&#243; a pisotearla y luego fue a gritar e insultar a mi padre&#8230; tuvimos que partir de la playa, y nunca volvimos a viajar&#8230; mi padre era franc&#233;s&#8230; algunas amigas dicen &#8220;ah, eres de origen magreb&#237;&#8230; pero ni se nota&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me parece notar una cierta disonancia en la palabra que elige para referirse al &lt;i&gt;body&lt;/i&gt; seductor (&lt;i&gt;aguicheur&lt;/i&gt;), y le pido asociar. Asocia a afilar, cuchillo, lo que nos abre el acceso a una nueva serie de asociaciones &#8220;en quinto cuarto grado, a los 9 a&#241;os, nos gustaba ponernos vestidos en el verano, pero como los chicos jugaban a mirarnos los calzones, nos pon&#237;amos pantalones cortos debajo del vestido&#8230; un d&#237;a un chico m&#225;s grande me tir&#243; contra un muro y puso su mano entre mis piernas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este relato pictogr&#225;fico del sue&#241;o es paradigm&#225;tico del modo en el que el psicoan&#225;lisis trata las im&#225;genes del sue&#241;o: tres cuadros que constituyen un jerogl&#237;fico, un acertijo: una escena violenta, una segunda escena cargada de erotismo en torno al cuerpo femenino, luego una &#250;ltima, nuevamente entre mujeres, que habla de monstruos, de apaciguamiento y de diferencia de generaciones entre una madre y su hija. Estos tres cuadros intensamente cargados de afecto constituyen, juntos, un relato enigm&#225;tico. Freud afirma al respecto que &#034;el contenido on&#237;rico es [...] dado en una escritura ic&#243;nica (en im&#225;genes) cuyos signos deben transponerse (ser transferidos) uno a uno en el lenguaje de los pensamientos del sue&#241;o. Ser&#237;a [...] enga&#241;oso si, en lugar de leer estos signos de acuerdo a su relaci&#243;n simb&#243;lica (seg&#250;n su relaci&#243;n entre signos), se leyeran de acuerdo con su valor ic&#243;nico (su valor de imagen) [...] las palabras que se ensamblan as&#237; ya no tienen solo sentido, sino que pueden ofrecer la m&#225;s bella y las m&#225;s sensatas letras po&#233;ticas&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1900). La interpretaci&#243;n de los sue&#241;os. Aparece citada (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tejido ling&#252;&#237;stico de este relato no es, por lo tanto, el de la narratividad del guion de un &lt;i&gt;blockbuster&lt;/i&gt;, en el que las im&#225;genes tienden a ir cada vez m&#225;s r&#225;pido, favoreciendo la tensi&#243;n hipn&#243;tica de un espectador atrapado por la espera del momento de ca&#237;da de tensi&#243;n del desenlace. Habr&#237;a que situar esta tela ling&#252;&#237;stica, este g&#233;nero discursivo, del lado de la &lt;i&gt;imagen-discontinua-puesta-en-movimiento&lt;/i&gt; en la constituci&#243;n de una secuencia f&#237;lmica. Esta diferencia fundamental hace que algunas pel&#237;culas constituyan una superficie a ver, y otras un objeto que se mira; la posibilidad de ocultar un &#8220;motivo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1897). Manuscrito M.&#034; id=&#034;nh4-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; detr&#225;s del se&#241;uelo de la continuidad imaginaria o, por el contrario, la emergencia inquietante de la discontinuidad de lo visible, que aparece de manera sensible por efecto de la inadecuaci&#243;n de la serie&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;D. Humphreys (1999). David Lynch: Stereo-Unheimlichkeit, Objetos Ca&#237;dos No. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Forzando en cierto modo la mirada sobre el motivo (fantasm&#225;tico) escondido&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1910). Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci.&#034; id=&#034;nh4-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo se interesa as&#237; por la dimensi&#243;n pictogr&#225;fica de ciertas pel&#237;culas que, en su manera de permitir que una forma de figuraci&#243;n aparezca en la construcci&#243;n de cada escena o en la introducci&#243;n de un elemento de discontinuidad, otorgan a la imagen un valor cercano al de los efectos de las producciones del lenguaje en psicoan&#225;lisis. Estas pel&#237;culas &#8220;presentifican&#8221; y, a su manera, conducen a la elaboraci&#243;n de contenidos que han conservado un car&#225;cter enigm&#225;tico. Tambi&#233;n consideraremos en este art&#237;culo, a partir de la idea de una posibilidad de presentificaci&#243;n colectiva, la capacidad de acompa&#241;ar la inscripci&#243;n y la construcci&#243;n colectiva (de un pueblo, de una naci&#243;n) de la narrativa del trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La hip&#243;tesis del cuadro...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klossowsky escribi&#243; en 1965 &#034;Le Baphomet&#034;. Una historia en la que un grupo de monjes sin tiempo ni lugar olvidan el cuerpo para convertirse en puro aliento. Cuerpos que se convierten en lenguaje, bocanadas de pura intensidad, de la pura violencia hiper-sexualizada que Deleuze califica de &#8220;pornograf&#237;a superior&#8221;: aquella de las im&#225;genes del &#233;xtasis de Teresa de &#193;vila. Interesado por la cuesti&#243;n del simulacro, de la inspiraci&#243;n, del cuerpo y del enigma, Ra&#250;l Ruiz comienza a trabajar con Klossowsky en la realizaci&#243;n de la pel&#237;cula &#034;La hip&#243;tesis de la pintura robada&#034; (1979).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula de Ruiz, el espectador toma el papel de un visitante invisible, que intenta establecer los v&#237;nculos ocultos entre las pinturas de una serie con el fin de dilucidar la escena que falta, la de un cuadro de la serie que ha sido robado. El protagonista, que es el coleccionista de la serie, acompa&#241;a al espectador en esta elucidaci&#243;n utilizando la t&#233;cnica de los &#8220;cuadros vivos&#8221;: la reconstrucci&#243;n en escenas de tama&#241;o natural por &#8220;extras&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La palabra para calificar los personajes secundarios y mudos que constituyen (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; inm&#243;viles. A trav&#233;s de las indicaciones del narrador en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt;, de su pura voz, la pel&#237;cula se organiza en torno a la b&#250;squeda del &#225;ngulo preciso, el punto de vista correcto para la organizaci&#243;n de la escena, la orientaci&#243;n &#250;nica de la luz, la &#8220;&lt;i&gt;Einstellung&lt;/i&gt;&#8221; que revelar&#225; el elemento faltante. El &#8220;motivo secreto&#8221; permanecer&#225; oculto hasta el final de la pel&#237;cula. Al final del enigma, la reconstrucci&#243;n culmina en una ceremonia oculta e incorp&#243;rea alrededor del &lt;i&gt;Baphomet&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La organizaci&#243;n &#243;ptica que determina el punto de fuga y las leyes de la perspectiva, lo que se saca a la luz, no trata de fijar aqu&#237; una narraci&#243;n a partir de una continuidad de im&#225;genes en movimiento, sino que se limita a presentar -&lt;i&gt;darstellen&lt;/i&gt;- una serie de puestas en escena. La actualizaci&#243;n de estas representaciones levanta el velo enigm&#225;tico de la suspensi&#243;n propia a la discontinuidad. El espacio entre cada escena adquiere as&#237; un car&#225;cter fantasm&#225;tico. Esta investigaci&#243;n cl&#237;nica, que conduce a un acertijo que es necesario descifrar, delimita un espacio enigm&#225;tico que excede el nivel de cada imagen y tambi&#233;n el de la serie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lo que permanece oculto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He desarrollado durante estos &#250;ltimos a&#241;os el problema de la inscripci&#243;n del trauma en la cultura y el papel de esta inscripci&#243;n en la memoria en la elaboraci&#243;n del trauma, tanto en el caso de un evento singular (violaci&#243;n, y el problema de las llamadas &#8220;c&#233;lulas de intervenci&#243;n de crisis&#8221;) como en la historia de los pueblos (violaci&#243;n como violencia de estado, tortura, desaparici&#243;n organizada). Como parte de esta investigaci&#243;n, pude ver que la generaci&#243;n que est&#225; entre los 20 y 30 a&#241;os de edad en Francia no se sent&#237;a concernida por estas preguntas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula de Haneke, &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Escondido&lt;/i&gt;)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Cach&#233;, largo-metraje franco-austriaco de 2005 dirigido por Michael Haneke, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, parece haber dejado a muchos j&#243;venes franceses completamente indiferentes. Ciertamente no es su mejor pel&#237;cula: la violencia y el cinismo que vincula sus conciudadanos a la historia del Nazismo aparece de manera mucho m&#225;s sutil y explicita en sus primeras pel&#237;culas, &lt;i&gt;Benny's videos, El s&#233;ptimo continente&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;71 fragmentos de una cronolog&#237;a de la casualidad&lt;/i&gt;. De manera m&#225;s amplia, ha puesto en escena la violencia fantasm&#225;tica y la relaci&#243;n entre el sujeto f&#237;lmico y televisivo y el sujeto on&#237;rico en &lt;i&gt;Funny games, La pianista o Das wei&#223;e Band&lt;/i&gt;. Pero el movimiento permanente entre la secuencia de la pel&#237;cula y las grabaciones por parte de un observador, que avanza y algunas veces se superpone con voces en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; o desfasadas respecto de la imagen, tomando de modos y &#225;ngulos diferentes las mismas composiciones esc&#233;nicas (de nuevo la &lt;i&gt;Einstellung&lt;/i&gt;), crea una sensaci&#243;n ominosa de cuestionamiento de la relaci&#243;n de la verdadero a lo falso. El punto de vista de la c&#225;mara evoca, por lo dem&#225;s, el de las c&#225;maras de videovigilancia que introduce tambi&#233;n, en un gui&#241;o al aut&#243;mata, la dimensi&#243;n de lo &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;. Me parece as&#237; que Haneke articula en esta pel&#237;cula de manera excepcional, a trav&#233;s del ocultamiento y de la falsificaci&#243;n, la compleja relaci&#243;n de los franceses con su historia reciente sin perder por ello la distancia que requiere su no-pertenencia y su ignorancia subjetiva de ciertos episodios oscuros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Escondido&lt;/i&gt;) es una pel&#237;cula sobre lo que se muestra, lo que se da a ver sin perder su car&#225;cter enigm&#225;tico. La trama se organiza en torno a un enigma inquietante, de violencia y desaparici&#243;n, que se desencadena cuando la vida cotidiana de una familia es filmada y registrada sin poder comprender c&#243;mo, cu&#225;ndo ni por qui&#233;n. En estas grabaciones, la mirada desfasada, casi forzada, de lo habitual y cercano, producen un efecto monstruoso, en el que lo familiar aparece como inquietante, &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;: lo que se muestra es justamente aquello que no puede ser integrado en la continuidad imaginaria de lo visual. La pel&#237;cula pone en escena, a trav&#233;s de esta inquietud familiar, una culpabilidad invisible, indecidible, en torno a los acontecimientos de octubre de 1961: la represi&#243;n violenta, por parte de la polic&#237;a francesa, de hombres, mujeres y ni&#241;os argelinos convocados por el FNL para manifestar en las calles de Par&#237;s contra el toque de queda aplicado en el norte de &#193;frica, en la &#233;poca en que Maurice Papon era Prefecto de Polic&#237;a. El n&#250;mero exacto de muertos que produjo esta intervenci&#243;n policial no ha sido determinado hasta el d&#237;a de hoy, y los eventos que tuvieron lugar en los centros de internamiento parecen no formar parte de la memoria colectiva&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es solo en el a&#241;o 2012, durante el gobierno de Fran&#231;ois Hollande, que el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nada sucede en las grabaciones de la vida ordinaria de una familia parisina: estacionar el auto al final del d&#237;a, sacar la basura, partir al d&#237;a siguiente al trabajo&#8230; la secuencia provoca, sin embargo, una tensi&#243;n entre el ritmo de la serie f&#237;lmica y el de los videos en los que la familia se descubre grabada. La sensaci&#243;n de inminencia de algo grave o violento se instala progresivamente, la amenaza se substituye a la inacci&#243;n. Este suspenso empuja al protagonista a buscar el significado de este sentimiento perturbador. As&#237;, la mirada exterior, amenazante, se convierte en un sentimiento de culpabilidad proveniente de una mirada interna. Esta culpa aparece toma la forma de un enigma, que se asemeja a la sensaci&#243;n del ni&#241;o siente haber hecho algo inapropiado... a menos que hayan sido sus padres quienes podr&#237;an haber hecho algo impensable y que aparece como borrado de la historia familiar. Resulta especialmente interesante la escena de di&#225;logo vac&#237;o o ausente en el momento en el que el protagonista decide ir a visitar a su madre anciana con la esperanza de saber m&#225;s sobre la historia familiar, pero ni la madre ni el hijo parecen tener algo que decir, salvo eludirse mutuamente, eludir los hechos. Este intercambio vac&#237;o es cerrado por una escena de reencuentro faltante, cortada del montaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su evoluci&#243;n, la pel&#237;cula nos deja entrever que los trabajadores agr&#237;colas que se ocupaban de las tierras de los padres del protagonista, provenientes de Argelia, habr&#237;an desaparecido durante las manifestaciones de octubre del &#8216;61, dejando solo a un ni&#241;o, Majid, en la casa de campo. Casi como una reparaci&#243;n ante esta desaparici&#243;n que no parece haber sido comentada ni nombrada, los padres habr&#237;an considerado la adopci&#243;n de Majid, pero r&#225;pidamente cambian de opini&#243;n y deciden entregarlo a los orfelinatos del estado. Esta historia, que se reconstituye a partir de una serie de elementos desmigajados, es conservada hasta el final de la pel&#237;cula como un secreto o es apenas enunciada, fragmentariamente, por el protagonista. Haneke deja entrever, sin embargo, que todas las reacciones y miedos del protagonista est&#225;n determinados por este incomprensible y enigm&#225;tico sentimiento de culpabilidad venido de un lugar desconocido... de algo que sus padres habr&#237;an hecho, o tal vez &#233;l mismo, en su crueldad infantil, o incluso la sociedad entera... Ninguna explicaci&#243;n es dada al espectador sobre las grabaciones ni sobre los dibujos recibidos por la familia y que desencadenan la trama. Toda la pel&#237;cula se organiza sobre este vago sentimiento de culpabilidad. La escena final, y especialmente los cr&#233;ditos de cierre, refuerzan este aspecto enigm&#225;tico vinculado a una transmisi&#243;n transgeneracional, con el encuentro y una discusi&#243;n (a cuyo contenido el espectador no puede acceder) entre el hijo de Majid y el hijo del protagonista, a la salida del liceo de este &#250;ltimo. Los dos hijos se encuentran sin que sea posible determinar si ya se conoc&#237;an o si se encuentran por la primera vez y si son (uno u otro) de alguna manera responsables de los videos (Haneke deja voluntariamente la duda al respecto porque, aunque habiendo escrito un di&#225;logo, lo hizo inaudible y prefiere no comentarlo).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No pretendo criticar con este articulo la buena o mala construcci&#243;n de la historia en Francia, y mucho menos hacer un comentario sobre su pasado colonial. Por otro lado, como psicoanalista, he podido reconocer este mismo nudo enigm&#225;tico de culpabilidad indistintamente en analizantes chilenos, rumanos, espa&#241;oles, alemanes, marroqu&#237;es o franceses. En mi experiencia con analizantes franceses, la imagen inmediata de esta culpa enigm&#225;tica se refer&#237;a a menudo a un padre, abuelo o t&#237;o que hab&#237;a participado en la guerra de Argelia, una historia familiar relacionada con Argelia o un tratamiento espec&#237;fico relacionado al retorno de Argelia despu&#233;s de la guerra. Argelia... La fisura se manifiesta, se hace siempre presente, pero sigue se muestra como una hendedura bien delimitada, escondida detr&#225;s de una pantalla. Haneke se permite interrogar esta pantalla con su pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habiendo yo mismo conocido una dictadura caracterizada por su capacidad encubridora, de ocultamiento ordinario, de una violencia cotidiana silenciada por las desapariciones que muchos adultos alrededor de m&#237; pod&#237;an justificar hasta el punto de &#8220;normalizar&#8221; la muerte y la violencia, esta pel&#237;cula enigm&#225;tica construida alrededor de un vac&#237;o me ha parecido inquietante, ha revivido un sentimiento conocido. A pesar de ello, muchas personas en Francia podr&#237;an considerarla como incomprensible, un puro vac&#237;o, y dar vuelta la p&#225;gina sin siquiera plantearse la pregunta que Haneke propone aqu&#237;. Cabe al respecto recordar la complejidad de la relaci&#243;n a la memoria y al trauma, como lo demuestra el efecto que tuvo la pel&#237;cula de Claude Berri de 1997, en la que la resistencia y la colaboraci&#243;n se entrecruzan en torno a la historia de los Aubrac, al punto de haber tenido que recurrir a la organizaci&#243;n de una gran mesa redonda de historiadores en la que se discuti&#243; la diferencia entre la escritura de la historia, la historicidad y la memoria. De la misma manera, la pel&#237;cula de Haneke pone en evidencia la dif&#237;cil elaboraci&#243;n de esta memoria respecto de la guerra de Argelia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La funci&#243;n de la imagen en Freud&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el tratamiento particular que el psicoan&#225;lisis puede hacer del cine, privilegiando el juicio sobre la imagen de la mirada por sobre la continuidad imaginaria de lo visual, resulta fundamental detenerse sobre las nociones de &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Traumbildung&lt;/i&gt; en la pluma de Freud. Es necesario recordar el contexto particular al que se refiere el tratamiento de la imagen en la formaci&#243;n del sue&#241;o, la &lt;i&gt;Traumbildung&lt;/i&gt;: este &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; no es nunca una imagen simple, aquella que podemos asociar a la continuidad, la imagen con la que se construye el Yo. Se trata m&#225;s bien de una imagen aislada, que habla por s&#237; misma, sin reenviar a una continuidad; una imagen que se presta a un trabajo de deconstrucci&#243;n, de traducci&#243;n, una imagen sin valor simb&#243;lico. Para Freud, el sue&#241;o es un enigma en im&#225;genes, un acertijo (&lt;i&gt;Bilder&#228;tzel&lt;/i&gt;) que &#8220;nuestros predecesores ... han incurrido en la falta de considerar [&#8230;] como una composici&#243;n pict&#243;rica. De este modo no ten&#237;a m&#225;s remedio que parecerles insensato y sin valor alguno&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud, la interpretaci&#243;n de los sue&#241;os, OC. Tomo 1, Madrid, p.517.&#034; id=&#034;nh4-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. As&#237; es como Freud logra vincular una elaboraci&#243;n del pensamiento a una elaboraci&#243;n de imagen, m&#225;s all&#225; de toda secundarizaci&#243;n y de todo respeto de los principios de no-contradicci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n epist&#233;mica freudiana es el resultado del valor particular que Freud otorga a la lengua, sac&#225;ndola del registro del puro significado de las palabras para introducir, en 1895, la idea de la creaci&#243;n de una &#8220;comunicaci&#243;n mutua&#8221; en la apropiaci&#243;n del lenguaje por parte del beb&#233; en sus primeros intercambios con el adulto que lo acompa&#241;a, con un &lt;i&gt;Nebenmensch&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1895). Entwurf einer Psychologie IN: Gesammelte werke, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La lengua se inscribe as&#237; en un sentido com&#250;n, el del significado, en la medida en que el adulto que acompa&#241;a al beb&#233; est&#225; inscrito, &#233;l tambi&#233;n, en una cultura (es un &lt;i&gt;Mensch&lt;/i&gt;). Es por este mismo efecto de asociaci&#243;n de la experiencia singular al encuentro con el otro y la cultura que la significaci&#243;n no es el &#250;nico aspecto capaz de determinar el valor de los intercambios lenguajeros. En esta forma de pensar el peso afectivo que portan las palabras, a menudo independiente, a veces disociado de su valor de significaci&#243;n, Freud se aparta de la ortodoxia neurofisiol&#243;gica de su tiempo para interesarse por los efectos creadores de la palabra po&#233;tica, por el valor &#8220;desviado&#8221; de todos aquellos ruidos devenidos sonidos y luego palabras, tal como podemos encontrarlo en los sue&#241;os o en el &#8220;&lt;i&gt;Witz&lt;/i&gt;&#8221;, la broma, aquella palabra que cae en un momento justo y que, tan pronto la captamos en su desfase, en apertura hacia otros sentidos, introduce una brecha en la continuidad del discurso y de la escena que nos hace re&#237;r.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La situaci&#243;n que trato de elaborar aqu&#237;, en t&#233;rminos de acertijo traum&#225;tico o pictograma del trauma, est&#225; vinculado a los mismos niveles de traducci&#243;n/transcripci&#243;n a los que se refiere Freud en su voluntad de comprender la relaci&#243;n aparentemente anacr&#243;nica entre la inscripci&#243;n y la imagen en la producci&#243;n del s&#237;ntoma. Es, efectivamente, a trav&#233;s de la investigaci&#243;n cl&#237;nica en torno al s&#237;ntoma que Freud r&#225;pidamente comprende que, en la fantas&#237;a hist&#233;rica, no debemos atribuir ninguna especie de simbolismo al evento ps&#237;quico (como lo hab&#237;an hecho durante mucho tiempo los neur&#243;logos, probablemente fascinados por la visualidad de la puesta en escena er&#243;tica del cuerpo hist&#233;rico). Freud se aleja as&#237; del problema de la causalidad, formulando la hip&#243;tesis de una escena hist&#233;rica que ser&#237;a, en s&#237;-misma, la causa de conflicto y una producci&#243;n en espera de traducci&#243;n, dirigida a un interlocutor capaz de interpretarla&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse. Paris, Campagne Premi&#232;re, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Utilizando el modelo del jerogl&#237;fico, Freud asume la existencia de un c&#243;digo ling&#252;&#237;stico completamente diferente y nuevo, que se produce espec&#237;ficamente en el contexto de la actualizaci&#243;n transferencial. Es el momento en el que Freud decide, ante esta forma de visualidad de la pantomima hist&#233;rica, dejar de ser el adulto que entiende todo, como pudo hacerlo por ejemplo al insistir en la explicaci&#243;n a Dora sobre su repugnancia por lo sexual. Desde entonces, la posici&#243;n de Freud no ser&#225; m&#225;s la del adulto que sabe sino la del investigador que trata de descifrar la escena en su contexto. Freud asume as&#237; el rol de figura paternal que trata de comprender. Es en este enfoque, y m&#225;s all&#225; de cualquier aspecto t&#233;cnico, que Freud escucha la &lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt; como &#034;puesta en acto&#034; (y no como guion) del fantasma sexual infantil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un jerogl&#237;fico, no es porque haya tres aves que se puede decir que el sentido est&#225; en el n&#250;mero tres o en la llegada de las aves. Es necesario, en la lectura del jerogl&#237;fico, pensar en la posibilidad de registros diferentes de significaci&#243;n que dependen de detalles en los que puede incluso haber una presencia simultanea de varios registros de lectura. As&#237;, podr&#237;a importarnos retener si estas aves, por ejemplo, miran hacia el este o han sido representadas justo debajo de una imagen del sol, o incluso porque aparecen a la derecha de otro personaje. Es la atenci&#243;n que otorgamos a cada segmento de la &#8220;imagen&#8221; que hace que la figura pueda dar acceso al significado singular, a lo que algunos llaman un significante. Lo que me parece fundamental aqu&#237; es que este &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; no es una imagen en el sentido habitual de lo que representa otra cosa, de reflejo&#8230; cuando Freud habla de &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; en la &lt;i&gt;Traumdeutung&lt;/i&gt;, se refiere al pictograma, al acertijo, al conjunto de trazos que hace representaci&#243;n de manera enigm&#225;tica. Por ello, ser&#237;a un error reducir el significante a una pura cuesti&#243;n fon&#233;tica, un juego de palabras que solamente encuentra su aspecto creador en los malentendidos y las inadecuaciones entre lo dicho y lo escrito en franc&#233;s y que ha generado tantas dificultades para comprender el trabajo de Lacan sobre el lenguaje y la escansi&#243;n. Los c&#243;digos de la pantomima cambian constantemente, y el trabajo consiste ante todo en olvidar una dimensi&#243;n inscrita en un simbolismo general para avanzar en la b&#250;squeda de los encuentros capaces de conducir a la asociaci&#243;n de estas series aparentemente heterog&#233;neas que determinan el &#8220;significante&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en la carta a Fliess del 6 de diciembre de 1896&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud. Carta a Fliess del 6.12.1896. IN : Naissance de la psychanalyse, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que, hablando de &lt;i&gt;&#220;bertragung&lt;/i&gt; (transcripci&#243;n, transferencia) Freud logra diferenciar los m&#250;ltiples registros, inevitablemente complejos, de la imaginaci&#243;n y de la representaci&#243;n, que lo conducir&#225;n, algunos a&#241;os m&#225;s tarde, a la formulaci&#243;n de un principio general de funcionamiento del aparato ps&#237;quico. Nuestra capacidad de traducir o de transcribir el pensamiento de Freud, tanto en franc&#233;s como en espa&#241;ol o en ingl&#233;s, es bastante limitado: la posibilidad infinita de jugar et inventar palabras en alem&#225;n permite a Freud dar cuenta de los diferentes niveles de inscripci&#243;n y de la traducci&#243;n sucesiva de la imagen, deteni&#233;ndose en el rol y la importancia de cada uno de estos pasajes, de una manera que resulta impensable en otro idioma. Cada uno de estos pasajes juega, efectivamente, un rol fundamental, una relaci&#243;n espec&#237;fica cuando se trata de la figuraci&#243;n, de la organizaci&#243;n del fantasma, de la formaci&#243;n de la imagen del sue&#241;o (en su relaci&#243;n con la cosa y el principio primario), respecto de la representaci&#243;n. Es por esta raz&#243;n que nos vemos obligados a conservar el idioma de Freud, por ejemplo, para referirnos a la representaci&#243;n (que se trate de representaci&#243;n-palabra o de representaci&#243;n-cosa), ya que se refiere a registros diferentes cuando somos capaces de distinguir &lt;i&gt;Darstellung, Vorstellung (sache-, wort-, Ding), Einstellung&lt;/i&gt;, o incluso &lt;i&gt;Vorstellungsrepresentanz&lt;/i&gt; (&#161;que Lacan traduce como representante representativo de la representaci&#243;n!)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;J. Lacan. Le s&#233;minaire livre 7, L'Ethique de la psychanalyse (1959-1960). (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y que se reducen todos en espa&#241;ol o en franc&#233;s a la pura representaci&#243;n. Es en este sentido que me ha parecido interesante jugar con el sentido cinematogr&#225;fico del t&#233;rmino &lt;i&gt;Einstellung&lt;/i&gt;&#8230; tambi&#233;n podr&#237;amos a&#241;adir a esta complejidad la especificidad, por ejemplo, de un &lt;i&gt;Austellung&lt;/i&gt;, otra sutilidad de la representaci&#243;n en sus niveles de relaci&#243;n a la imagen, a la inscripci&#243;n y a lo real. Cada una de estas palabras caracteriza un estado, una forma diferente del &lt;i&gt;Stellung&lt;/i&gt;, de lo que se ha presentado, de lo que tiene o toma posici&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de esta multiplicidad de planes que deben reconocerse en el trabajo sobre lo visual y la mirada en la organizaci&#243;n del s&#237;ntoma y de la narrativa, me parece necesario aclarar el valor que Freud otorga a la imagen en juego en la transferencia y en la actualizaci&#243;n en la cura. Debemos para ello considerar primeramente la funci&#243;n del s&#237;ntoma hist&#233;rico, considerado por Freud como pantomima, y accesible solo a trav&#233;s de &#8220;fantas&#237;as&#8221; superpuestas (fantas&#237;as que adquieren un poco m&#225;s tarde, en 1915, un car&#225;cter espec&#237;fico, en lo que ha sido llamado en su traducci&#243;n francesa un &#8220;fantasma&#8221;). Un poco m&#225;s tarde, en la carta del 21 de septiembre de 1997, cuando Freud afirma, explicando el papel constante de los padres en la &#8220;fantas&#237;a&#8221; sexual, que no hay evidencia alguna de la realidad en el inconsciente, resulta evidente que la transformaci&#243;n de la escena traum&#225;tica debe pasar por fantas&#237;as que resultan de una retenci&#243;n de aspectos visuales que ser&#225;n responsables de la organizaci&#243;n del s&#237;ntoma. De la pantomima al fantasma, esta asociaci&#243;n de series heterog&#233;neas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse, op.cit.&#034; id=&#034;nh4-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; es el efecto de un &#034;proceso de fusi&#243;n y deformaci&#243;n an&#225;logo a la descomposici&#243;n de un cuerpo qu&#237;mico combinado con otro [...] un fragmento de la escena vista est&#225; as&#237; conectado a un fragmento de la escena escuchada para formar una fantas&#237;a, mientras que el fragmento no utilizado entra en otra combinaci&#243;n [...] que termina en [...] el cese del s&#237;ntoma&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, Manuscrito M.&#034; id=&#034;nh4-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La fantas&#237;a ser&#237;a producida &lt;i&gt;a posteriori&lt;/i&gt;, como efecto de la comprensi&#243;n ulterior del car&#225;cter de los elementos visuales o ac&#250;sticos inscritos en la escena, y tendr&#237;a un rol protector, cerrando el acceso al recuerdo y comport&#225;ndose respecto de lo o&#237;do tal como lo hace el sue&#241;o respecto de lo que es visto &#191;Es necesario aqu&#237; recordar que, para Freud, el fantasma reside en la construcci&#243;n gramatical del relato y no en el s&#237;ntoma al que se sustituye? Efectivamente, cuando nos concentramos en la b&#250;squeda del aspecto ps&#237;quico de la imagen evocada, perdemos de vista la dimensi&#243;n de lenguaje sobre la que reposa el fantasma &#8211;dimensi&#243;n de gramaticalidad plet&#243;rica de sentido, en una dimensi&#243;n que va mucho m&#225;s all&#225; del de la pura narratividad. Es por esto que nuestra atenci&#243;n es retenida por los detalles que &#8220;figuran&#8221; la escena, por los elementos perif&#233;ricos del cuadro capaces de determinar contextualmente su significaci&#243;n. Solamente de esta manera podemos continuar nuestra investigaci&#243;n sobre la lengua singular de cada sue&#241;o; una lengua que no hace lenguaje, sino que conserva su calidad de enunciado in&#233;dito y, en este sentido, poco fiable en t&#233;rminos simb&#243;licos&#8230; un enunciado cuyo valor debe reconocerse en t&#233;rminos de enigma o de poema. Oponiendo la solidez de la l&#243;gica aristot&#233;lica al sujeto de la enunciaci&#243;n, Lacan afirma que &#034;es m&#225;s ac&#225; de este intento de captura de la enunciaci&#243;n por las redes del enunciado que nosotros, analistas, nos situamos [...] en el sentido que es por all&#237; que se produce la fisura [...] &lt;i&gt;Coulourless green ideas sleep furiously&lt;/i&gt; hace sentido tambi&#233;n. Es as&#237; que el psicoan&#225;lisis hace sentido por todos lados&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;J. Lacan. L'acte. Seminario in&#233;dito, clase del 6.3.1968, trad. libre.&#034; id=&#034;nh4-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es a partir de esta reflexi&#243;n que Freud llega a la formulaci&#243;n del sue&#241;o como una imagen que no se comprende y que no debe ser r&#225;pidamente interpretada, a trav&#233;s de la atribuci&#243;n de un sentido com&#250;n. El sue&#241;o siempre pasa por un trabajo de construcci&#243;n, de deformaci&#243;n, y es necesario encontrar el lenguaje al que pertenecen las im&#225;genes que en &#233;l aparecen, de una manera siempre nueva, siempre diferente. La imagen del sue&#241;o es una imagen que el so&#241;ador mismo ve sin comprender. El sue&#241;o es as&#237; el paradigma de la descomposici&#243;n por fragmentaci&#243;n con una ulterior recombinaci&#243;n, pero la memoria sigue siendo la &#250;nica fuente del impulso sintom&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resulta interesante ver las pel&#237;culas de Lynch bajo este prisma, como una secuencia de fantasmas, cada uno bien organizado en los detalles visuales de color, temperatura y sonido sobre los cuales se organiza el fantasma; la serie de fantasmas que se superpone en el montaje exige el desciframiento del lenguaje que los conecta, d&#225;ndoles un sentido, una interpretaci&#243;n. Esta necesidad de acceder al lenguaje impl&#237;cito en la l&#243;gica del montaje resulta especialmente evidente en &lt;i&gt;Mullholland drive&lt;/i&gt; o en &lt;i&gt;Lost highway&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud es, al respecto, bastante preciso cuando nos invita a no dar un valor simb&#243;lico a las im&#225;genes del sue&#241;o sino a considerarlas como bloques de im&#225;genes: una imagen que va m&#225;s all&#225; del nivel metaf&#243;rico cuya organizaci&#243;n sigue diversos niveles de intensidad, como una antropomorfizaci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Forma que Deleuze llama &#171; visag&#233;it&#233;&#187;.&#034; id=&#034;nh4-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . Como si de la imagen se desprendiera una especie de &lt;i&gt;facies&lt;/i&gt; [&lt;i&gt;visag&#233;it&#233;&lt;/i&gt;] hecha de lenguaje. La carga afectiva que se teje alrededor de esta facies va m&#225;s all&#225; de la met&#225;fora y se organiza de manera compleja, constituyendo una nueva figura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pel&#237;culas, extras y figurabilidad.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hablamos mucho sobre las claves que encierran los detalles que componen la imagen. Cuando se habla de la organizaci&#243;n del fantasma, el detalle es la &#250;nica forma de permanecer cerca de la formulaci&#243;n gramatical (la suspensi&#243;n y la elisi&#243;n del sujeto en tres tiempos propuesto en &#034;Un ni&#241;o est&#225; siendo golpeado&#8221;) sin perderse en una interpretaci&#243;n sint&#233;tica globalizante, que nos remitir&#237;a al universal simb&#243;lico. El lenguaje del sue&#241;o y el desciframiento del enigma del sue&#241;o dependen de elementos suspendidos en cada escena, transferidos (&lt;i&gt;&#252;bertragen&lt;/i&gt;) uno a uno. En este sentido, el s&#237;ntoma no puede ser aislado, sino que debe ser tambi&#233;n concebido como un jerogl&#237;fico, en su contexto esc&#233;nico contingente de actualizaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es la materia que constituye los elementos perif&#233;ricos lo que nos permite acceder a la clave de desciframiento de la escena: Kubrik se pas&#243; meses viajando y visitando casas, ciudades y pa&#237;ses en busca de &lt;i&gt;LA&lt;/i&gt; puerta frente a la cual el protagonista de &#034;&lt;i&gt;eyes wide shut&lt;/i&gt;&#8221; se detuvo &#8211;en un instante de mirada- durante dos segundos. Eisenstein construy&#243; toda una transmisi&#243;n cultural e hist&#243;rica a partir de escenas colosales en las que los &#8220;extras&#8221; llevan todo el peso de la transmisi&#243;n; Rossellini hace el neorrealismo italiano cuando enmarca la historia de los protagonistas de &#034;&lt;i&gt;Stromboli&lt;/i&gt;&#034; en una red de movimientos y gestos tradicionales de pecadores, toda una tradici&#243;n, un lenguaje que va mucho m&#225;s all&#225; del relato. Todos estos &#8220;extras&#8221;, todos estos elementos de figuraci&#243;n constituyen la esencia de la historia de manera m&#225;s intensa y radical que lo que puede hacer la trama narrativa l&#243;gica. Del mismo modo, dejamos de interesarnos por la serie l&#243;gica de la narrativa, bien organizada a trav&#233;s de la serie de im&#225;genes, para centrarnos en torno del elemento enigm&#225;tico de sue&#241;o y del fantasma a partir de fragmentos que trazan, de manera sutil, una figura que nos permite situar los c&#243;digos del lenguaje involucrado en la actualizaci&#243;n (transferencial). Estos elementos de figuraci&#243;n nos permiten seguir el camino, la &#233;poca, la materia de la que est&#225; hecho el fantasma en un proceso cercano al del sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Escondido&lt;/i&gt;), debemos ubicar los elementos de la figuraci&#243;n en la vida cotidiana, en el desdoblamiento de los personajes, en la repetici&#243;n a diferentes velocidades de los mismos trayectos, de los mismos lugares. La suspensi&#243;n de la imagen. El &lt;i&gt;travelling&lt;/i&gt; del corredor de un edificio revela claramente esta dimensi&#243;n ominosa, de &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt;. Pero resulta tambi&#233;n necesario reconocer el elemento de falsedad, una especie de apariencia falsamente inquietante del ni&#241;o que asusta al protagonista en sus pesadillas y que en su rid&#237;culo terror termina sac&#225;ndonos de la continuidad f&#237;lmica, cuestionando su valor de veracidad. Haneke juega aqu&#237; con el doble, con lo falso, en los detalles, haciendo nuevamente entrar en escena lo ominoso, &lt;i&gt;Das Unheimliche&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las pel&#237;culas aqu&#237; evocadas, que se trate de Ruiz, Lynch, Kubrik o Haneke, es siempre en torno a la inquietante suspensi&#243;n de la continuidad que surge la figuraci&#243;n. La palabra elegida por Freud, ya sea que hable de histeria, de fantasma o de sue&#241;o, es siempre &lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt;. Este &lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt; es la manera en la que una pel&#237;cula puede dar una primera forma a una experiencia traum&#225;tica o enigm&#225;tica, prest&#225;ndole elementos contingentes, como si fuesen restos diurnos, en la construcci&#243;n de una narrativa capaz de circular y hacer comunidad y cultura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La funci&#243;n de &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; habr&#237;a sido la posibilidad de interpelar construcci&#243;n necesaria de una memoria colectiva, estableciendo una base de asentamiento para las figuras de elaboraci&#243;n de lo traum&#225;tico / enigm&#225;tico &#8211;de aquello que, no habiendo hecho inscripci&#243;n sino pura efracci&#243;n del psiquismo, no puede ser elaborado sin ser antes &#8220;realizado&#8221;. Parece que esta pel&#237;cula no tuvo &#233;xito. &#191;Se trata de una inscripci&#243;n que todav&#237;a requiere tiempo? &#191;Han podido estos elementos de figuraci&#243;n abrir un camino que estar&#237;a todav&#237;a en proceso de construcci&#243;n? O bien, &#191;podemos pensar que los medios cambian con las generaciones y la cultura, y que la cinematograf&#237;a ya no constituye un medio, sino que esta inscripci&#243;n se efect&#250;a en nuestro tiempo a trav&#233;s de ese otro tiempo, esa otra materia que es la televisi&#243;n, como tiende a creer Jane Campion cuando decide hacer &#034;&lt;i&gt;Top of the lake&lt;/i&gt;&#8221;? No olvidemos en todo caso el gran desprecio que ha manifestado Haneke por la imagen televisiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sue&#241;o presentado al comienzo de esta reflexi&#243;n nos ha permitido poner a trabajar la pregunta formulada por Haneke en &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Escondido&lt;/i&gt;). El trabajo de interpretaci&#243;n de las escenas vistas en una sala de proyecci&#243;n cinematogr&#225;fica, en esta otra &#034;sesi&#243;n&#034;, pertenece de cierta manera a lo colectivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El lenguaje porta en s&#237; un &lt;i&gt;quantum&lt;/i&gt; de afecto, y no es la simple imagen lo que interesa al psicoan&#225;lisis. Si tenemos que tratar la imagen cinematogr&#225;fica en su impacto sobre la elaboraci&#243;n del trauma o de lo enigm&#225;tico, ya sea a nivel individual o colectivo, hay que hacerlo desde la noci&#243;n de &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt;, como imagen suspendida en busca de un sentido que no puede ser atribuido por un significado com&#250;n. El valor espec&#237;fico de estas construcciones en una sociedad depende de la capacidad de apropiaci&#243;n, por un pueblo, por una naci&#243;n, de estas im&#225;genes fantasm&#225;ticas y suspendidas, para compartirlas, haciendo posibles sus efectos colectivos e individuales, incluso muchos a&#241;os despu&#233;s. El an&#225;lisis de S. Arensburg de la situaci&#243;n de mujeres violadas durante la detenci&#243;n en una estrategia de Estado, y la imposible elaboraci&#243;n precoz por parte de estas mujeres de la dimensi&#243;n traum&#225;tica de estas violaciones sistem&#225;ticas sin la construcci&#243;n previa de una memoria y de un reconocimiento colectivo del trauma y de la estrategia de estado, me parece ilustrar este aspecto. S&#243;lo 15 a&#241;os despu&#233;s de una primera iniciativa destinada a la elaboraci&#243;n del trauma asociado a esta estrategia de terror del estado chileno que estas mujeres fueron capaces de empezar a cuestionar los eventos en busca de respuestas y de elaborarlos como una experiencia que ha verdaderamente ocurrido, y luego como una estrategia destinada espec&#237;ficamente a ellas, como una manera de destruirlas. Es solo as&#237; que el trauma del cual fueron las v&#237;ctimas puede ser inscrito y luego elaborado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n es en este contexto que tom&#233; la pel&#237;cula &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Escondido&lt;/i&gt;), tanto para pensar c&#243;mo se organiza la historia en torno a un vac&#237;o enigm&#225;tico, como respecto de los efectos que la presentaci&#243;n / figuraci&#243;n (&lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt;) pueden tener en el tiempo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb4-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1900). La interpretaci&#243;n de los sue&#241;os. Aparece citada respectivamente la traducci&#243;n de L. Lopez-Ballesteros y Torres (O.C., Tomo I, Madrid, 1948, p. 393-397), y la de J.L. Echeverry (Amorrortu IV, p. 285-286). &#233;tation du r&#234;ve (traduction de J.P. Lefebvre). Paris, Seuil 2010, pp. 319-320. Resulta interesante notar las variaciones entre las versiones, a veces significativas. Es el caso tambi&#233;n entre la traducci&#243;n dirigida por J. Laplanche (que ha elegido la expresi&#243;n &#8220;escritura en im&#225;genes&#8221; para referirse a &lt;i&gt;Bilderschrift&lt;/i&gt;, que es traducido por J.P. Lefebvre como escritura ICONICA. Del mismo modo, Laplanche se refiere al valor de la imagen, en oposici&#243;n a la idea de valor ICONICO defendido por Lefebvre en la traducci&#243;n de la palabra &lt;i&gt;Bilderwert&lt;/i&gt;. Finalmente, Zeichenbeziehung es traducido por Laplanche como relaci&#243;n entre ellos en tanto signes, lo que es interpretado por Lefebvre como une referencia sem&#225;ntica). La traduccion de Lefebvre insiste sobre la particularidad de esta escritura, capaz de dar &#8220;vida&#8221; a las palabras, llev&#225;ndolas a encontrarse en un sentido completamente diferente y nuevo respecto del que evocar&#237;a su puro valor de imagen.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1897). Manuscrito M.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;D. Humphreys (1999). David Lynch: Stereo-Unheimlichkeit, &lt;i&gt;Objetos Ca&#237;dos&lt;/i&gt; No. 4, p.27-42, Santiago, ed. Universidad Diego Portales.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1910). Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La palabra para calificar los personajes secundarios y mudos que constituyen la escena es en franc&#233;s &#171; &lt;i&gt;figurant&lt;/i&gt; &#187;, lo que da bien cuenta de la importancia de estos personajes en la organizaci&#243;n de la puesta en escena: los elementos perif&#233;ricos a la trama son precisamente los que permiten de establecer las circunstancias, el tiempo, la calidad de la escena. Ellos la &lt;i&gt;configuran&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;, largo-metraje franco-austriaco de 2005 dirigido por Michael Haneke, con Juliette Binoche, Daniel Auteuil, Annie Girardot. Obtuvo la palma de oro en Cannes por la puesta en escena el mismo a&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es solo en el a&#241;o 2012, durante el gobierno de Fran&#231;ois Hollande, que el estado franc&#233;s reconoci&#243; por primera vez la violencia de estos eventos en los que los argelinos manifestaban por el derecho a la independencia fueron asesinados.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud, la interpretaci&#243;n de los sue&#241;os, OC. Tomo 1, Madrid, p.517.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1895). Entwurf einer Psychologie IN: &lt;i&gt;Gesammelte werke&lt;/i&gt;, Nachtragsband. Frankfurt am Main, S. Fisher, 1987, p. 389.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse. Paris, Campagne Premi&#232;re, 2014.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud. Carta a Fliess del 6.12.1896. IN : Naissance de la psychanalyse, Paris, PUF 1973, p. 153-160 (trad. libre).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;J. Lacan. Le s&#233;minaire livre 7, L'Ethique de la psychanalyse (1959-1960). Paris, Seuil, 1986 (trad. libre).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, Manuscrito M.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;J. Lacan. L'acte. Seminario in&#233;dito, clase del 6.3.1968, trad. libre.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Forma que Deleuze llama &#171; &lt;i&gt;visag&#233;it&#233;&lt;/i&gt;&#187;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Figurabilit&#233; filmique : le statut pictographique du cin&#233;ma</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Figurabilite-filmique-le-statut-pictographique-du-cinema</link>
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		<dc:date>2018-07-24T23:42:20Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;R&#233;sum&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le r&#233;el, l'exp&#233;rience, sont de l'ordre du discontinu, du morcel&#233;e. A partir de ces morceaux de perception, la s&#233;quence d'images-(en)-mouvement sert &#224; organiser un r&#233;cit, sc&#233;nario qui d&#233;guise l'horreur du regard, du r&#233;el, derri&#232;re une continuit&#233;. Imaginaire ou fantasmatique, quel statut donner &#224; ces s&#233;quences ? Jouant avec la vitesse et le mouvement, la production de David Lynch restitue des s&#233;ries fantasmatiques d&#233;sarticul&#233;es, nous renvoyant au sens premier du fantasme comme image iconique. De son c&#244;t&#233;, Ruiz semble faire des rebus &#224; partir des images fantasmatiques de Klossowsky, faisant apparaitre l'&#233;l&#233;ment manquant dans ce jeu d'ic&#244;nes, vides et suspense, dans &#171; l'hypoth&#232;se du tableau vol&#233; &#187;. Leurre ou n&#233;cessit&#233;, la construction d'une image-mouvement comme fondement d'un r&#233;cit permet d'int&#233;grer l'exp&#233;rience, y compris celle du trauma, d&#233;ployant aussi des instances de reconnaissance sociale, d'un roman individuel, des mythes collectifs, d'une culture et d'une histoire. C'est &#224; partir de cette r&#233;flexion sur le statut de l'image iconique dans le cin&#233;ma, et son lien au fantasme et au r&#233;cit civilisatoire, que nous analyserons le personnage absent dans &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; de Haneke (2005).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mots-Cl&#233;s:&lt;/strong&gt; Figurabilit&#233; | Image/Imaginaire | R&#234;ve | Fantasme | Inscription collective du trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Figurabilidad-filmica-el-estatuto-pictografico-del-cine' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Versi&#243;n en espa&#241;ol&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-hypothesis-of-the-hidden-painting' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-2-61-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Ma&#238;tre de Conf&#233;rences en Psychopathologie Clinique et Psychanalyse&lt;br class='autobr' /&gt;
UTRPP &#8211; EA 3413 / Universit&#233; Paris 13 - Sorbonne Paris Cit&#233;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Une analysante faisait, il y a quelques jours, le r&#233;cit d'un r&#234;ve fait la veille : &#171; &#8230;C'est la guerre civile. Des images violentes comme celles du journal t&#233;l&#233;vis&#233; de hier soir. Des hommes avec des fusils. Je dois mettre un maillot de bain, c'est une esp&#232;ce de body transparent qui me para&#238;t tr&#232;s aguicheur, comme un v&#234;tement de stripteaseuse. Les autres femmes ne paraissent pas g&#234;n&#233;es, l'une me dit que comme &#231;a, apr&#232;s la f&#234;te, on fera un striptease. Puis, je suis avec ma fille. Il y avait des monstres, comme des petites iguanes grenouilles. J'essayais de lui dire que c'&#233;tait sympa, de l'apaiser... &#187;. Elle associe imm&#233;diatement, spontan&#233;ment : le reste diurne de militaires aper&#231;us pr&#232;s de son domicile, &#171; &#8230;il se passait quelque chose&#8230; &#231;a m'angoisse terriblement, les &lt;i&gt;manif&lt;/i&gt; et tout &#231;a&#8230; j'ai peur que les policiers m'attaquent&#8230; &#187;. Elle dit qu'avec 13-14 ans, &#224; l'&#233;poque des manifestations de Greenpeace, on lui donnait d&#233;j&#224; 18, et son oncle et sa tante ont &#233;t&#233; contr&#244;l&#233;s par la police lorsqu'ils voyageaient avec elle dans une van Volkswagen : &#171; &#8230;ils &#233;taient blonds aux yeux clairs, mais moi, c'&#233;tait louche&#8230; &#187;. Elle continue en parlant des sc&#232;nes du RER : &#171; &#192; l'&#233;poque, des esp&#232;ces de policiers d'assaut, &#233;taient toujours l&#224; et on arr&#234;tait quelque jeune arabe seul sur le quai&#8230; le quai du RER comme lieu du spectacle de ce jeune fouill&#233; contre un mur pour d&#233;lit de sale gueule. Il ne pouvait que baisser les yeux&#8230; puis, aux &#201;tats-Unis en arrivant &#224; l'a&#233;roport avec un passeport fran&#231;ais mais un nom &#224; consonance arabe c'&#233;tait typiquement &lt;i&gt;please follow me&lt;/i&gt;&#8230; j'&#233;tais interrog&#233;e, je devais me d&#233;shabiller&#8230; c'est pour &#231;a que lorsque j'ai d&#233;cid&#233; d'avoir mon enfant, j'ai choisi (d'habiter) le quartier le plus cousu de Paris, l&#224; o&#249; au lieu de porter un nom d'immigr&#233; maghr&#233;bin on peut &#234;tre un expatri&#233; libanais&#8230; &#187;. Puis elle dit croire que sa grand-m&#232;re transportait des bombes &#224; une &#233;poque et que ses oncles ont &#233;t&#233; tortur&#233;s, mais elle ne conna&#238;t pas tr&#232;s bien cette famille rest&#233;e au pays. Sa m&#232;re n'a pas les m&#234;mes origines, et elle n'aimait pas vraiment la vie l&#224;-bas. Elle a voyag&#233; seulement trois fois au pays &#171; la derni&#232;re fois, j'avais six ans&#8230; &#224; la plage, je faisais une femme dans le sable avec tous les d&#233;tails, ses rondeurs&#8230; un homme qui marchait sur la plage est venu la pi&#233;tiner, puis il a engueul&#233; mon p&#232;re&#8230; nous avons d&#251; quitter la plage&#8230; nous ne sommes jamais revenus au pays&#8230; mon p&#232;re &#233;tait fran&#231;ais&#8230; j'ai des copines qui disent &#8216;ah, tu es d'origine maghr&#233;bine&#8230; oh &#231;a va, &#231;a ne se voit pas'&#8230; &#187;. J'entends une certaine dissonance dans le mot &lt;i&gt;aguicheur&lt;/i&gt;, je lui demande d'associer. Elle dit aiguiser, couteau, &#171; en CM1, l'&#233;t&#233; on mettait des robes, les gar&#231;ons jouaient &#224; regarder la culotte, alors on mettait des shorts&#8230; un jour un gar&#231;on plus grand et plus &#226;g&#233; m'a plaqu&#233; contre un mur et a mis ses mains entre mes jambes&#8230; &#187;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ce r&#233;cit pictographique du r&#234;ve est paradigmatique du traitement de l'image dans le r&#234;ve en psychanalyse : trois tableaux faisant rebus, comme trois hi&#233;roglyphes diff&#233;rents, chacun repr&#233;sentant un signe langagier. Une sc&#232;ne de guerre, une deuxi&#232;me sc&#232;ne &#233;rotiquement charg&#233;e autour du corps f&#233;minin, puis une derni&#232;re, encore entre femmes, mais o&#249; il est question de monstres, d'apaisement et d'une diff&#233;rence de g&#233;n&#233;rations, entre une m&#232;re et sa fille. Ces trois tableaux charg&#233;s d'intensit&#233; d'affection constituent ensemble un r&#233;cit &#233;nigmatique. Freud, &#224; ce sujet, affirme que &#171; le contenu onirique est&#8230; donn&#233; dans une &#233;criture iconique dont les signes doivent &#234;tre transpos&#233;s un &#224; un dans la langue des pens&#233;es du r&#234;ve. On serait&#8230; induits en erreur si au lieu de lire ces signes selon leur r&#233;f&#233;rence s&#233;mantique, on les lisait selon leur valeur iconique&#8230; les mots qui se trouvent ainsi assembl&#233;s ne sont plus d&#233;pourvus de sens mais peuvent au contraire d&#233;livrer la plus belle et la plus sens&#233;e des paroles po&#233;tiques&#8230; &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1900). L'interpr&#233;tation du r&#234;ve (traduction de J.P. Lefebvre). (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Le tissu langagier de ce r&#233;cit n'est donc, sensiblement, pas celui de la narrativit&#233; du &lt;i&gt;blockbuster&lt;/i&gt;, o&#249; les images tendent &#224; aller de plus en plus vite au profit d'une tension hypnotique d'un spectateur pris par l'attente du moment de chute de la tension. Il s'agit d'une &#233;toffe &#224; situer du c&#244;t&#233; de l'image-discontinue-mise-en-mouvement dans la constitution d'une s&#233;rie. Cette diff&#233;rence, fondamentale, d&#233;termine qu'un film soit une surface &#224; voir ou un objet &#224; regarder ; soit la possibilit&#233; d'occulter un motif derri&#232;re le leurre de la continuit&#233; de l'imaginaire ou, &lt;i&gt;a contrario&lt;/i&gt;, le surgissement inqui&#233;tant d'une discontinuit&#233; du visible devenue sensible dans l'inad&#233;quation de la s&#233;rie&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;D. Humphreys. David Lynch : Stereo-Unheimlichkeit, Objetos Ca&#237;dos No. 4, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. For&#231;ant en quelque sorte le regard sur le motif (fantasmatique) cach&#233;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1910), Un souvenir d'enfance de L&#233;onard de Vinci, IN : O.C. vol X (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cet article s'int&#233;resse ainsi par la dimension pictographique de certains films qui, dans leur capacit&#233; de laisser surgir une forme de figuration dans la construction de chaque sc&#232;ne ou dans l'introduction d'un &#233;l&#233;ment de discontinuit&#233;, donnent &#224; l'image un statut proche de celui sur lequel se produisent les effets de langage en psychanalyse. Ces films pr&#233;sentifient et, &#224; leur mani&#232;re, m&#232;nent &#224; l'&#233;laboration de contenus rest&#233;s &#233;nigmatiques. Nous r&#233;fl&#233;chirons aussi, &#224; partir de l'id&#233;e d'une pr&#233;sentification collective, &#224; leur capacit&#233; &#224; accompagner l'inscription et la construction collective (d'un peuple, d'une nation) du r&#233;cit du trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;L'hypoth&#232;se du tableau&#8230; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klossowsky &#233;crit en 1965 le &#171; Baphomet &#187;. Des moines sans temps ni lieu oublient le corps pour devenir pur souffle dans ce livre portant le nom de l'idole myst&#233;rieuse des templiers (symbole de gnose, de sagesse). Ces corps devenus langage, souffles de pure intensit&#233;, sont d'une violence hypersexualis&#233;e, une pornologie sup&#233;rieure&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;G. Deleuze. Pr&#233;sentation de Sacher-Masoch. Paris, Les &#201;ditions de Minuit, 1967.&#034; id=&#034;nh5-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; de l'ordre de celle que l'on trouve sur les images des extases de Teresa de Avila. Int&#233;ress&#233; par la question du souffle et de la mimique corporelle, de l'&#233;nigme et la pornologie, Raul Ruiz commence &#224; travailler avec Klossowsky dans la r&#233;alisation du film &lt;i&gt;L'hypoth&#232;se du tableau vol&#233;&lt;/i&gt; (1979).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans le film, le spectateur prend le r&#244;le d'un visiteur, en effet, invisible, qui cherche des liens cach&#233;s &#233;tablis entre les tableaux d'une s&#233;rie, afin d'&#233;lucider la sc&#232;ne manquante, celle du tableau vol&#233;. Le collectionneur utilise, dans cette &#233;lucidation, la technique des tableaux vivants, soit leur reconstitution en sc&#232;nes de taille r&#233;elle par des figurants immobiles. &#192; travers les indications de la pure voix en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; du narrateur, le film s'organise autour de la recherche de l'angle pr&#233;cis, le point de vue juste pour l'organisation de la sc&#232;ne, l'orientation unique de la lumi&#232;re, &lt;i&gt;l'Einstellung&lt;/i&gt; qui permettra le d&#233;voilement de l'&#233;l&#233;ment manquant, le motif demeurant cach&#233; jusqu'&#224; la fin du film. Au bout de l'&#233;nigme, la reconstitution culmine dans une c&#233;r&#233;monie occulte et incorporelle autour du Baphomet.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'organisation optique d&#233;terminant le point de fuite et les lois de la perspective, ce qui est port&#233; au regard, ne cherche pas &#224; fixer ici un r&#233;cit &#224; partir d'une continuit&#233; d'images en mouvement mais se limite &#224; pr&#233;senter &#8211; &lt;i&gt;darstellen&lt;/i&gt; &#8211; une s&#233;rie de mises en sc&#232;ne. L'actualisation de ces repr&#233;sentations a un effet de d&#233;voilement de la suspension &#233;nigmatique port&#233;e par la discontinuit&#233;. L'espace entre chaque sc&#232;ne acquiert ainsi un caract&#232;re fantasmatique. Cette enqu&#234;te clinique, qui d&#233;bouche dans un r&#233;bus encore &#224; d&#233;chiffrer, d&#233;limite un vide &#233;nigmatique qui d&#233;passe le niveau de chaque image et aussi celui de la s&#233;rie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ce qui demeure Cach&#233; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;J'ai &#233;t&#233; amen&#233; &#224; traiter pendant les derni&#232;res ann&#233;es le probl&#232;me de l'inscription du trauma dans la culture et le r&#244;le de cette inscription dans la m&#233;moire dans l'&#233;laboration du trauma, aussi bien lorsqu'il s'agit d'un &#233;v&#233;nement singulier (le viol et le probl&#232;me des dites cellules d'intervention de crise) que dans l'histoire des peuples (le viol comme violence d'&#233;tat, la torture, la disparition organis&#233;e)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Coop&#233;ration internationale &#171; Processus d'inclusion et d'exclusion en France (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Dans le cadre de ces recherches, j'ai pu constater que les 20-30 ans en France ne se sentaient concern&#233;s que de loin par ces questions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un film de Haneke, &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;, semble avoir &#233;galement laiss&#233; indiff&#233;rents beaucoup de jeunes fran&#231;ais. Ce n'est, certes, pas son meilleur film : il r&#233;ussit de mani&#232;re exceptionnelle &#224; mettre en lumi&#232;re le probl&#232;me du rapport de ces concitoyens &#224; la vie et &#224; la mort, &#224; la violence et au cynisme qui les attache &#224; l'histoire du nazisme dans ses trois premiers films, &lt;i&gt;Benny's videos&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Le septi&#232;me continent&lt;/i&gt; et &lt;i&gt;71 fragments d'une chronologie du hasard&lt;/i&gt;. Il a aussi mis en question de mani&#232;re plus large la violence et le rapport au r&#234;ve et au proprement filmique et t&#233;l&#233;visuel dans &lt;i&gt;Funny games, La pianiste ou Le ruban blanc&lt;/i&gt;. Or le mouvement permanent entre la s&#233;quence filmique et les enregistrements par un observateur, qui avancent et parfois se superposent, avec des voix en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; ou des d&#233;calages sonores, reprenant sur des modes et angles diff&#233;rents les m&#234;mes compositions sc&#233;niques (encore une fois l'&lt;i&gt;Einstellung&lt;/i&gt;), cr&#233;e un sentiment d'inqui&#233;tante &#233;tranget&#233;, du questionnement du rapport du vrai au faux. Le point de vue &#233;voque, par ailleurs, une cam&#233;ra de vid&#233;o-surveillance, introduisant aussi la dimension &lt;i&gt;Unheimliche&lt;/i&gt; par ce clin d'&#339;il &#224; l'automate. Haneke met au travail, par le biais du faux, sa distance et sa m&#233;connaissance de l'histoire des rapports complexes de la France &#224; son histoire r&#233;cente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; est un film sur ce qui est montr&#233; au regard mais qui reste &#233;nigmatique. Il s'organise autour d'une &#233;nigme inqui&#233;tant de violence et de disparition qui se d&#233;clenche lorsqu'une famille est film&#233;e dans son quotidien, &#224; son insu. Dans ces enregistrements, un regard d&#233;cale le tr&#232;s familial et proche le rendant mena&#231;ant, monstrueux, un regard qui montre ce que l'on ne peut pas int&#233;grer &#224; la continuit&#233; imaginaire du visuel. Il met en sc&#232;ne une culpabilit&#233; invisible, ind&#233;cidable, autour des dits &#233;v&#233;nements d'octobre 1961, soit la r&#233;pression violente, par la police fran&#231;aise, des hommes, femmes et enfants Alg&#233;riens appel&#233;s par le FNL &#224; manifester dans les rues de Paris contre le couvre-feu appliqu&#233; sur le sol nord-africain, lorsque Maurice Papon &#233;tait pr&#233;fet de Police. Le nombre de morts reste inconnu &#224; ce jour, et les &#233;v&#233;nements ayant eu lieu dans les centres d'internement ne feraient pas encore partie de la m&#233;moire collective. C'est seulement en 2012, apr&#232;s la r&#233;alisation du film, que l'&#233;tat fran&#231;ais reconnaissait pour la premi&#232;re fois la violence de ces &#233;v&#233;nements dans lesquels des Alg&#233;riens, manifestant pour le droit &#224; l'ind&#233;pendance, ont &#233;t&#233; tu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rien ne se passe dans ces enregistrements de la vie ordinaire d'une famille parisienne. Une tension s'&#233;tablit, n&#233;anmoins, entre le rythme des s&#233;quences filmiques et celui de l'enregistrement vid&#233;o. Le sentiment d'imminence de quelque chose de grave ou violent s'installe, la menace dans l'inaction. Le suspens pousse le protagoniste vers la recherche d'un sens &#224; ce sentiment inqui&#233;tant. Un regard mena&#231;ant ext&#233;rieur qui devient un sentiment de culpabilit&#233;, un regard int&#233;rieur. Cette culpabilit&#233; appara&#238;t comme une &#233;nigme : le sentiment d'un enfant d'avoir fait quelque chose d'inappropri&#233;&#8230; si ce ne sont pas les parents qui auraient pu faire quelque chose d'impensable, gomm&#233; de l'histoire familiale. Dans un tableau de dialogue vide ou manqu&#233;, le protagoniste rend visite &#224; sa m&#232;re vieillissante dans l'espoir de savoir plus de l'histoire familiale, mais m&#232;re et fils n'ont rien &#224; se dire, contournent les faits, et cet &#233;change vide est cl&#244;t par une sc&#232;ne manquante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans son &#233;volution, le film nous apprend que les ouvriers agricoles des parents du protagoniste, venus d'Alg&#233;rie, sont disparus lors des manifestations d'octobre '61, laissant un enfant, Majid, seul dans le domaine familial. En r&#233;paration, les parents auraient envisag&#233; l'adoption de Majid mais changent d'avis et demandent son placement. Cette histoire appara&#238;t par morceaux et demeure un secret ou n'est dite qu'&#224; moiti&#233; par le protagoniste &#224; son entourage. On comprend, n&#233;anmoins, que toutes les r&#233;actions et craintes du protagoniste sont d&#233;termin&#233;es par ce sentiment incompr&#233;hensible et &#233;nigmatique d'une culpabilit&#233; venue d'un ailleurs non identifi&#233;&#8230; de ce que ses parents auraient fait, ou peut-&#234;tre lui-m&#234;me dans sa cruaut&#233; infantile, voire la soci&#233;t&#233; toute enti&#232;re&#8230; Aucune explication, satisfaisante ou pas, n'est donn&#233; au spectateur sur les enregistrements et dessins re&#231;us par la famille. Le film s'organise uniquement sur ce sentiment vague de culpabilit&#233;. L'ultime sc&#232;ne, et tout particuli&#232;rement le g&#233;n&#233;rique de fin, renforce cet aspect &#233;nigmatique li&#233; &#224; une transmission transg&#233;n&#233;rationnelle, avec la rencontre et une discussion (dont la teneur est insaisissable pour le spectateur) entre le fils de Majid et celui du protagoniste, &#224; la sortie du lyc&#233;e de ce dernier. Les deux fils se rencontrent sans qu'il soit possible de d&#233;terminer s'ils font connaissance ou se connaissent d&#233;j&#224; et s'ils sont (l'un ou l'autre) responsables des cassettes vid&#233;o (Haneke laisse volontairement planer le doute puisque bien qu'ayant &#233;crit un dialogue, il l'a rendu inaudible).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Je ne pr&#233;tends pas critiquer ici la bonne ou mauvaise construction de l'histoire en France, encore moins faire un commentaire sur son pass&#233; colonial. En revanche, en tant que clinicien, j'ai rencontr&#233; ce m&#234;me noyau &#233;nigmatique autour d'une culpabilit&#233;, aussi bien chez des analysants originaires du Chili, de la Roumanie, de l'Espagne, de l'Allemagne, du Maroc, de l'Am&#233;rique latine, de la Tunisie ou de la France. Chez les analysants fran&#231;ais, le tableau imm&#233;diat de cette culpabilit&#233; &#233;nigmatique ramenait souvent &#224; un p&#232;re, un grand-p&#232;re ou un oncle ayant connu la guerre d'Alg&#233;rie, une histoire familiale li&#233;e &#224; l'Alg&#233;rie ou un traitement sp&#233;cifique en tant que revenu d'Alg&#233;rie&#8230; Cette b&#233;ance parait donc bien pr&#233;sente, mais continue &#224; apparaitre circonscrite, cach&#233;e derri&#232;re un &#233;cran. &#201;cran que Haneke interroge avec ce film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ayant moi-m&#234;me grandi dans une dictature que je caract&#233;riserais par sa capacit&#233; &#224; d&#233;tourner le regard, par une violence en sourdine, par des disparitions qui beaucoup d'adultes pouvaient justifier au point de les rendre &#171; normales &#187;, ce film &#233;nigmatique, construit autour d'un vide, m'a paru tr&#232;s troublant. Et pourtant, beaucoup de personnes en France pouvaient passer outre, tourner la page, sans m&#234;me ouvrir la question pos&#233;e par Haneke. C'est r&#233;cemment, lors d'une conf&#233;rence dans laquelle on &#233;voquait une rencontre avec des psychanalystes et anthropologues chiliens r&#233;fl&#233;chissant &#224; la question de la m&#233;moire et du trauma datant de plus de 20 ans&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. David-M&#233;nard. Conf&#233;rence pl&#233;ni&#232;re &#171; Objets d'&#233;changes, objets r&#233;serv&#233;s, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , il &#233;tait rappel&#233; qu'en avril 1997, &#224; l'issue du film de C. Berri (encore l'effet d'un film sur la communaut&#233;), la r&#233;sistance et la collaboration paraissant entrem&#234;l&#233;es autour des &#233;poux Aubrac, il a fallu faire appel &#224; l'organisation d'une large table ronde d'historiens, afin de traiter la question complexe de l'&#233;criture de l'histoire, l'historicit&#233;, et la m&#233;moire. Le film de Haneke d&#233;montre que l'&#233;laboration de cette m&#233;moire semble encore complexe en ce qui concerne la guerre d'Alg&#233;rie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Le statut de l'image chez Freud&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Justement, dans le traitement particulier que la psychanalyse peut faire du cin&#233;ma, moins dans la continuit&#233; imaginaire du visuel que dans l'arr&#234;t sur l'image du regard, le passage par la notion de &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; et de &lt;i&gt;Traumbildung&lt;/i&gt; chez Freud parait fondamental. Il faut, en effet, saisir le contexte particulier auquel r&#233;f&#232;re le traitement de l'image dans la formation du r&#234;ve, la &lt;i&gt;Traumbildung&lt;/i&gt; : ce &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt; n'est jamais une image simple, dans une continuit&#233;, celle du Moi. Il s'agit plut&#244;t d'une image isol&#233;e, qui parle par elle-m&#234;me, qui ne refl&#232;te aucune continuit&#233;. C'est une image &#224; d&#233;composer, &#224; traduire. Une image sans valeur symbolique. Pour Freud, le r&#234;ve est une &#171; &#233;nigme en images, un r&#233;bus (un &lt;i&gt;Bilder&#228;tzel&lt;/i&gt;) (&#8230;) que nos pr&#233;d&#233;cesseurs (&#8230;) ont commis l'erreur de jugement de voir (&#8230;) comme une composition graphique. C'est en tant que tel qu'elle leur apparaissait absurde et sans valeur &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud, &#171; dont nous devons d&#233;couvrir les signes et les lois de composition (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . C'est ainsi que Freud arrive &#224; mettre en lien une &#233;laboration de pens&#233;e et une &#233;laboration d'image, au-del&#224; de toute secondarisation ou respect des principes de non-contradiction.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La r&#233;volution &#233;pist&#233;mique freudienne est le fruit du statut tout &#224; fait particulier qu'il donne &#224; la langue, sortant du registre de la signification des mots pour introduire, d&#232;s 1895, la question de la cr&#233;ation d'une communication mutuelle dans l'appropriation de la langue par l'enfant dans ses premiers &#233;changes avec le &lt;i&gt;Nebenmensch&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1895). Entwurf einer Psychologie IN: Gesammelte werke, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La langue s'inscrit dans un sens commun, celui de la signification, dans la mesure o&#249; l'adulte &#224; c&#244;t&#233; de lui est inscrit dans une culture (est un &lt;i&gt;Mensch&lt;/i&gt;) ; or cela ne d&#233;termine pas toute la valeur des &#233;changes langagiers. Dans cette mani&#232;re de penser le poids affectif port&#233; par les mots, souvent dissoci&#233; de leur valeur de signification, Freud s'&#233;carte de la doxa neuro-physiologique de son temps pour s'int&#233;resser aux effets cr&#233;ateurs de la parole po&#233;tique, dans la valeur d&#233;tourn&#233;e de ces bruits devenus sons, puis mots, tel qu'on peut les trouver dans le r&#234;ve ou dans le &lt;i&gt;Witz&lt;/i&gt;, le mot d'esprit, ce mot qui fait boutade et qui, d&#232;s qu'on le r&#233;alise, introduit un &#233;cart dans la continuit&#233;, en nous faisant rire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La situation que nous essayons de traiter ici sous l'angle de l'&#233;nigme ou du traumatique est &#224; relier &#224; ces niveaux de traduction/transcription dont parle Freud dans une volont&#233; de comprendre le rapport, en apparence anachronique, de la trace aux images dans la production du sympt&#244;me. C'est en effet dans ces recherches cliniques que Freud comprend rapidement que, dans le fantasme hyst&#233;rique, il n'y a pas de symbolisme &#224; attacher &#224; un &#233;v&#233;nement psychique (tel que l'entendaient avant lui les neurologues, probablement fascin&#233;s par la visualit&#233; de la mise en sc&#232;ne &#233;rotique du corps hyst&#233;rique). Freud se d&#233;tache ainsi de la causalit&#233;, avec l'hypoth&#232;se que la sc&#232;ne hyst&#233;rique est en elle-m&#234;me porteuse d'un conflit, en attente d'une traduction, d'une interpr&#233;tation&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse. Paris, Campagne Premi&#232;re, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. &#192; partir du mod&#232;le du hi&#233;roglyphe, Freud suppose l'existence d'un autre code de langage, qui ne peut &#234;tre retrouv&#233; que dans l'actualisation transf&#233;rentielle. Face &#224; cette forme de visualit&#233; de la pantomime hyst&#233;rique, Freud choisit de ne pas &#234;tre l'adulte qui comprend tout &#8211;lorsqu'il &#233;vite l'explication &#224; Dora sur son d&#233;gout du sexuel. Il prend, en revanche, le r&#244;le de l'enqu&#234;teur qui cherche &#224; d&#233;chiffrer la sc&#232;ne dans un contexte, devenant le parent qui veut comprendre. C'est dans cette d&#233;marche, avant tout technique, que Freud entend la &lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt; comme &#171; mise en acte &#187; (plut&#244;t que la sc&#233;nification) du fantasme sexuel infantile.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans un hi&#233;roglyphe, ce n'est pas parce qu'il y a trois oiseaux qu'on peut dire qu'il s'agit du chiffre trois ou de l'arriv&#233;e des oiseaux, ou m&#234;me d'un triangle, mais parfois parce qu'ils regardent l'orient, ou bien parce qu'ils sont sous un soleil, ou peut-&#234;tre parce qu'ils se situent &#224; droite d'un autre personnage. C'est l'attention sur chaque segment du tableau qui fait figure, qui construit cette pierre de Rosette qui donne acc&#232;s &#224; la signification singuli&#232;re, ce qu'on appelle un signifiant. Ce serait une erreur de r&#233;duire le signifiant &#224; une pure question phon&#233;tique, jeu qui ne marche pratiquement qu'en fran&#231;ais et qui a conduit &#224; tant des difficult&#233;s dans la compr&#233;hension d'un certain travail sur la langue et la scansion chez Lacan. Les codes de la pantomime changent en permanence, et le travail consiste d'abord &#224; oublier une dimension inscrite d'embl&#233;e dans une symbolique g&#233;n&#233;rale afin d'avancer dans la recherche des rencontres aboutissant dans l'association de ces s&#233;ries en apparence h&#233;t&#233;rog&#232;nes, qui d&#233;terminent le signifiant.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est dans la lettre &#224; Fliess du 6 d&#233;cembre 1896&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud. Lettre &#224; Fliess du 6 d&#233;cembre 1896. IN : Naissance de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , en parlant d'&lt;i&gt;&#220;bertragung&lt;/i&gt;, que Freud arrive probablement &#224; diff&#233;rentier les multiples registres, complexes mais in&#233;luctables, de l'imaginaire et la repr&#233;sentation qui l'am&#232;neront &#224; la formulation d'un principe g&#233;n&#233;ral du fonctionnement de l'appareil psychique quelques ann&#233;es plus tard&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud. L'Interpr&#233;tation du r&#234;ve, op.cit.&#034; id=&#034;nh5-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Nous sommes assez limit&#233;s dans notre possibilit&#233; de traduction, aussi bien en fran&#231;ais qu'en espagnol ou en anglais, lorsque nous devons rendre compte de ces niveaux d'inscription et de traduction successive de l'image, et du r&#244;le de chacun de ces passages dans la figuration, dans l'organisation du fantasme, la formation de l'image du r&#234;ve (dans son rapport &#224; la chose et au principe primaire) et la repr&#233;sentation. Nous sommes ainsi contraints &#224; travailler dans la langue de Freud lorsque nous constatons que le mot repr&#233;sentation, qu'il soit mot ou chose, se r&#233;f&#232;re &#224; des registres diff&#233;rents selon qu'il parle de &lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt;, de &lt;i&gt;Vorstellung&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;sache, wort, ding&lt;/i&gt;), ou de &lt;i&gt;Vorstellungsrepr&#233;sentanz&lt;/i&gt; (que Lacan traduit comme le repr&#233;sentant repr&#233;sentatif de la repr&#233;sentation !&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;J. Lacan. Le s&#233;minaire Livre 7, L'&#201;thique de la psychanalyse (1959-1960). (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; ). J'ai voulu jouer avec le sens cin&#233;matographique du terme &lt;i&gt;Einstellung&lt;/i&gt;, mais nous pourrions aussi ajouter &#224; cette complexit&#233; la sp&#233;cificit&#233; d'une &lt;i&gt;Austellung&lt;/i&gt;, chacun de ces mots caract&#233;risant un moment diff&#233;rent de la &lt;i&gt;Stellung&lt;/i&gt; (ce que l'on place, ce qui prend position).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Au-del&#224; de cette multiplicit&#233; de plans qu'il faut reconna&#238;tre dans le travail sur le visuel et le regard dans l'organisation du sympt&#244;me et du r&#233;cit, il semble n&#233;cessaire de pr&#233;ciser le statut donn&#233; par Freud &#224; l'image en jeu dans le transfert et l'actualisation dans la cure. Ainsi, nous parlions du statut du sympt&#244;me hyst&#233;rique, consid&#233;r&#233; par Freud comme pantomime, et accessible seulement par l'interm&#233;diaire de fantasmes superpos&#233;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud (1897). Manuscrit M. IN : Naissance de la psychanalyse, op.cit., (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Un peu plus tard, dans la lettre du 21 septembre &#8216;97, lorsqu'il affirme qu'il n'existe aucun indice de r&#233;alit&#233; dans l'inconscient, expliquant le r&#244;le constant des parents dans le fantasme sexuel, nous comprenons que cette transformation de la sc&#232;ne traumatique doit passer par des fantaisies qui font &#233;cran &#224; l'&#233;l&#233;ment d'arr&#234;t sur le visuel responsable du sympt&#244;me. De la pantomime au fantasme, cette association de s&#233;ries h&#233;t&#233;rog&#232;nes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M. David-M&#233;nard. Corps et langage en psychanalyse, op.cit.&#034; id=&#034;nh5-14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; est l'effet d'un &#171; processus de fusion et de d&#233;formation analogue &#224; la d&#233;composition d'un corps chimique combin&#233; &#224; un autre (&#8230;) un fragment de la sc&#232;ne vue se trouve ainsi reli&#233; &#224; un fragment de la sc&#232;ne entendue pour former un fantasme, tandis que le fragment non utilis&#233; entre dans une autre combinaison (&#8230;) aboutissant dans la cessation du sympt&#244;me &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud. Manuscrit M, op.cit.&#034; id=&#034;nh5-15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Le fantasme serait issu d'un entendu compris apr&#232;s-coup, dans un but protecteur, barrant l'acc&#232;s aux souvenirs et se comportant avec l'entendu comme le r&#234;ve le fait avec le vu&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;S. Freud. Lettre &#224; Fliess du 2 Mai 1897. IN : Naissance de la psychanalyse, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Faut-il rappeler ici que, pour Freud, le fantasme git dans le r&#233;cit comme construction grammaticale et non dans le sympt&#244;me auquel il se substitue ? En effet, si l'on s'int&#233;resse &#224; la recherche de l'aspect psychique de l'image &#233;voqu&#233;e, on perd de vue la dimension langagi&#232;re du fantasme &#8211;dimension de grammaticalit&#233; d&#233;bordant d'un sens qui d&#233;passe celui de la narrativit&#233; ! C'est pour cela que l'attention se centre sur le d&#233;tail qui figure la sc&#232;ne, sur les &#233;l&#233;ments p&#233;riph&#233;riques du tableau capables de d&#233;terminer sa signification contextuelle. C'est seulement ainsi que nous pourrons poursuivre notre recherche sur la langue singuli&#232;re propre &#224; chaque r&#234;ve ; langue qui ne fait pas langage, &#233;nonc&#233; in&#233;dite et peu fiable en termes symboliques qui vaut comme &#233;nigme ou comme po&#232;me. Lorsque Lacan oppose la fiabilit&#233; de la logique aristot&#233;licienne au sujet de l'&#233;nonciation, il affirme que &#171; c'est en de&#231;&#224; de cette tentative de capture de l'&#233;nonciation par les r&#233;seaux de l'&#233;nonc&#233; que nous, analystes, nous nous trouvons (&#8230;) dans le sens o&#249; c'est par l&#224; qui se livre la fissure (&#8230;) Coulourless green ideas sleep furiously fait sens aussi. C'est ainsi que la psychanalyse fait sans de toutes parts &#187;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;J. Lacan. L'acte psychanalytique. S&#233;minaire in&#233;dit, s&#233;ance du 6 mars 1968.&#034; id=&#034;nh5-17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est &#224; partir de cette r&#233;flexion que Freud arrive &#224; la formulation du r&#234;ve comme une image qui n'est pas comprise et qu'il ne faut pas trop rapidement comprendre, lui attribuant un sens commun. Le r&#234;ve passe toujours par un travail de construction, de d&#233;formation, et il est n&#233;cessaire de trouver le langage auquel les images appartiennent, toujours neuf, toujours diff&#233;rent. Effectivement, l'image du r&#234;ve est une image que le r&#234;veur voit sans comprendre. Le r&#234;ve constitue le paradigme de la d&#233;composition par fragmentation avec recombinaison &#8211; mais le souvenir demeure la source unique de l'impulsion symptomatique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Il r&#233;sulte tr&#232;s int&#233;ressant de voir les films de Lynch ainsi, comme une s&#233;quence de fantasmes, chacun bien organis&#233; dans le d&#233;tail visuel de couleur, de temp&#233;rature, de sonorit&#233;, qu'organisent le fantasme, puis la s&#233;rie de fantasmes superpos&#233;s dans laquelle il faudrait trouver le langage qui les relie. C'est le cas, paradigmatique, de &lt;i&gt;Mullholland drive&lt;/i&gt;, ou de &lt;i&gt;Lost highway.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud est donc assez pr&#233;cis lorsqu'il nous invite &#224; ne pas donner un statut symbolique aux images du r&#234;ve, mais &#224; les consid&#233;rer comme des blocks d'images, soit une image qui d&#233;passe le niveau m&#233;taphorique s'organisant par niveaux d'intensit&#233;, comme une visag&#233;it&#233;, un visage fait de langage. La charge affective qui se tisse autour de ce visage d&#233;passe la m&#233;taphore pour se charger autrement, constituant un nouveau visage.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Films, figurants et figurabilit&#233;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nous avons beaucoup parl&#233; des cl&#233;s dans les d&#233;tails constituant l'image. Lorsque l'on parle de l'organisation du fantasme, le d&#233;tail est la seule mani&#232;re de rester au plus pr&#232;s de la formulation grammaticale (la suspension et l'&#233;lision du sujet en trois temps dans &#171; On bat un enfant &#187;) sans se perdre dans une interpr&#233;tation synth&#233;tique globalisante, renvoyant &#224; l'universel symbolique. Aussi, le langage du r&#234;ve et le d&#233;chiffrage de l'&#233;nigme du r&#234;ve d&#233;pend des &#233;l&#233;ments suspendus de chaque sc&#232;ne, transf&#233;r&#233;s (&lt;i&gt;&#252;bertragen&lt;/i&gt;) un-&#224;-un. Et le sympt&#244;me n'est pas &#224; isoler, mais &#224; concevoir comme hi&#233;roglyphe, dans son contexte sc&#233;nique contingent d'actualisation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le mat&#233;riau p&#233;riph&#233;rique donne la cl&#233; de la sc&#232;ne. Kubrik a pass&#233; des mois &#224; parcourir des maisons, des villes, des pays, &#224; la recherche de LA porte devant laquelle le protagoniste de &#171; eyes wide shut &#187; s'arr&#234;te pendant 5 seconds. Eisenstein construisait toute une histoire et une culture &#224; partir de sc&#232;nes colossales ; Rossellini a fait le n&#233;or&#233;alisme italien lorsqu'une culture de mouvements et gestes traditionnels des p&#233;cheurs encadre le r&#233;cit des protagonistes de &#171; Stromboli &#187;. Tous ces figurants, tous ces &#233;l&#233;ments de figuration, constituent l'essence du r&#233;cit, bien au-del&#224; de la trame narrative logique. De la m&#234;me mani&#232;re, nous laissons de nous int&#233;resser &#224; la s&#233;rie logique du r&#233;cit, bien organis&#233;e dans une s&#233;rie d'images, pour centrer l'&#233;l&#233;ment &#233;nigmatique du r&#234;ve et du fantasme &#224; partir de fragments qui font figure, permettant de situer les codes du langage en jeu dans l'actualisation. Ces &#233;l&#233;ments de figuration nous permettent de suivre la voie, l'&#233;poque, le mat&#233;riel de la formation du fantasme, dans le m&#234;me processus que celui du r&#234;ve.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans &#171; Cach&#233; &#187;, il faut situer les &#233;l&#233;ments de figuration dans le quotidien, le d&#233;doublement des personnages, la r&#233;p&#233;tition &#224; des vitesses diff&#233;rentes des m&#234;mes parcours, des m&#234;mes lieux. La suspension de l'image. Le travelling du couloir d'un HLM d&#233;voile nettement cette dimension &lt;i&gt;d'Unheimliche&lt;/i&gt;. Mais il faut reconna&#238;tre aussi quelque chose de faux, un semblant faussement inqui&#233;tant dans l'enfant cens&#233; nous faire peur, finit par nous faire sortir de la continuit&#233; filmique, questionnant son statut de v&#233;rit&#233;. Haneke joue ici avec le double, le faux dans le d&#233;tail, faisant &#224; nouveau entrer &lt;i&gt;Das Unheimliche&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dans les films &#233;voqu&#233;s ici, qu'il s'agisse de Ruiz, Lynch, Kubrik ou Haneke, c'est toujours autour de la suspension inqui&#233;tante d'une continuit&#233; que l'on rencontre la figuration. Le mot choisi par Freud, qu'il parle d'hyst&#233;rie, de fantasme ou de r&#234;ve, sera toujours Darstellung. Cette Darstellung, est la possibilit&#233; m&#234;me d'un film de donner une premi&#232;re forme &#224; un v&#233;cu traumatique ou &#233;nigmatique, lui pr&#234;tant des &#233;l&#233;ments contingents, comme des restes diurnes, dans la construction d'un r&#233;cit capable de circuler et de faire communaut&#233; et culture.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le r&#244;le de &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt; aurait &#233;t&#233; la possibilit&#233; d'interpeller le besoin de construire une m&#233;moire collective en &#233;tablissant le socle des figures d'&#233;laboration du traumatique/&#233;nigmatique &#8211; de ce qui, n'ayant pas fait inscription mais pure effraction du psychisme, ne peut pas &#234;tre &#233;labor&#233; avant sa r&#233;alisation. Il semblerait que ce film n'a pas r&#233;ussi. Est-ce que &#231;a n&#233;cessite encore du temps ? Ces &#233;l&#233;ments de figuration ont-ils pu frayer une voie, en cours de construction aujourd'hui ? Ou bien, pouvons-nous penser que les m&#233;dias se transforment avec les g&#233;n&#233;rations, que le cin&#233;matographique ne fait plus m&#233;dium, et que l'inscription se fait actuellement par la TV comme l'affirme Jane Campion lorsqu'elle d&#233;cide de faire &#171; top of the lake &#187; &#8230; Faut-il rappeler ici le m&#233;pris de Haneke par l'image t&#233;l&#233;visuelle ?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusion&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le r&#234;ve pr&#233;sent&#233; en ouverture de cette r&#233;flexion est une esp&#232;ce de mise en &#339;uvre de la question pos&#233;e par Haneke dans &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;. Mais le travail d'interpr&#233;tation des sc&#232;nes vu dans une salle de cin&#233;ma, dans cette autre &#171; s&#233;ance &#187;, appartient d'une certaine mani&#232;re au collectif.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La langue est porteuse d'affect, et ce n'est pas la simple image qu'int&#233;resse la psychanalyse. Si nous avons &#224; traiter l'image cin&#233;matographique dans son incidence sur l'&#233;laboration du trauma ou de l'&#233;nigmatique, que ce soit au niveau individuel ou collectif, il faut le faire &#224; partir de la notion de &lt;i&gt;Bild&lt;/i&gt;, comme image suspendue, en qu&#234;te d'un sens qui ne peut lui &#234;tre attribu&#233; par une signification commune. La valeur sp&#233;cifique de ces constructions dans une soci&#233;t&#233; d&#233;pend de la possibilit&#233; de tout un peuple de s'approprier de ces images fantasmatiques et suspendues, de pouvoir les partager pour qu'elles aient des effets parfois plusieurs ann&#233;es plus tard. L'analyse de S. Arensburg sur les femmes viol&#233;es pendant leur d&#233;tention, dans une strat&#233;gie d'&#233;tat, et l'impossibilit&#233; pour ces femmes d'&#233;laborer pr&#233;cocement ce viol dans sa dimension traumatique, avant la construction d'une m&#233;moire et d'une reconnaissance collective, illustre ce point. C'est, en effet, seulement quinze ans apr&#232;s une premi&#232;re initiative d'&#233;laboration de cette strat&#233;gie de la terreur que ces femmes ont pu commencer &#224; mettre en question les &#233;v&#233;nements &#224; la recherche de r&#233;ponses, et d'&#233;laborer cet &#233;v&#233;nement d'abord comme un fait v&#233;cu, puis comme une strat&#233;gie adress&#233;e contre elles, en enfin, le trauma dont elles ont &#233;t&#233; les victimes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;C'est aussi dans ce contexte que j'ai pris le film &lt;i&gt;Cach&#233;&lt;/i&gt;, &#224; la fois pour penser comment s'organise le r&#233;cit autour d'un vide &#233;nigmatique, et les effets que la pr&#233;sentation/figuration (&lt;i&gt;Darstellung&lt;/i&gt;) peut avoir, dans le long terme.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb5-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1900). &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt; (traduction de J.P. Lefebvre). Paris, Seuil 2010, pp. 319-320. Il est int&#233;ressant de noter quelques variations significatives de cette version en la comparant &#224; celle dirig&#233;e par J. Laplanche : cette derni&#232;re a choisi l'expression &#171; &#233;criture en images &#187; au lieu d'&#233;criture ICONIQUE (&lt;i&gt;Bilderschrift&lt;/i&gt; dans l'original), parle de &#171; lire ces signes d'apr&#232;s leur valeur en tant qu'images &#187; au lieu d'une valeur iconique (&lt;i&gt;Bilderwert&lt;/i&gt; dans l'original de Freud) et traduit &lt;i&gt;Zeichenbeziehung&lt;/i&gt; comme &#171; leur relation entre eux en tant que signes &#187; (interpr&#233;t&#233; par Lefebvre comme une r&#233;f&#233;rence s&#233;mantique). IN : O.C. vol IV, (Altounian, Cotet, Lain&#233;, Rauzy et Robert traducteurs), Paris, PUF 2003, pp.320-321. La traduction de Lefebvre insiste sur la particularit&#233; de cette &#233;criture, qui donne &#171; vie &#187; aux mots, les amenant &#224; se rencontrer dans un sens tout autre que celui &#233;voqu&#233; par leur valeur d'image.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;D. Humphreys. David Lynch : Stereo-Unheimlichkeit, &lt;i&gt;Objetos Ca&#237;dos&lt;/i&gt; No. 4, pp.27-42, Santiago, ed. UDP, 1999.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1910), &lt;i&gt;Un souvenir d'enfance de L&#233;onard de Vinci&lt;/i&gt;, IN : O.C. vol X (trad. J. Altounian &lt;i&gt;et al&lt;/i&gt;.), Paris, PUF 2003, p. 79-164.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;G. Deleuze. &lt;i&gt;Pr&#233;sentation de Sacher-Masoch&lt;/i&gt;. Paris, Les &#201;ditions de Minuit, 1967.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Coop&#233;ration internationale &#171; &lt;i&gt;Processus d'inclusion et d'exclusion en France et au Chili&lt;/i&gt; &#187; (Aix Marseille Universit&#233; et Universidad de Chile, ECOS-Sud, 2014-2016).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. David-M&#233;nard. Conf&#233;rence pl&#233;ni&#232;re &#171; &lt;i&gt;Objets d'&#233;changes, objets r&#233;serv&#233;s,	objets invent&#233;s : psychanalyse et anthropologie&lt;/i&gt; &#187;. Colloque international &#171; production, &#339;uvre, sympt&#244;me &#187;. Aix-en-Provence, 16 Septembre 2016.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud, &#171; dont nous devons d&#233;couvrir les signes et les lois de composition &#187;. S. Freud (1900). &lt;i&gt;L'interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt; (traduction de J.P. Lefebvre). Paris, Seuil 2010, p. 319.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud &lt;i&gt;(1895). Entwurf einer Psychologie IN: Gesammelte werke, Nachtragsband&lt;/i&gt;. Frankfurt am Main, S. Fisher, 1987, p. 389.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. David-M&#233;nard. &lt;i&gt;Corps et langage en psychanalyse&lt;/i&gt;. Paris, Campagne Premi&#232;re, 2014.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud. Lettre &#224; Fliess du 6 d&#233;cembre 1896. IN : &lt;i&gt;Naissance de la psychanalyse&lt;/i&gt;, Paris, PUF 1973, pp. 153-160.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud. &lt;i&gt;L'Interpr&#233;tation du r&#234;ve&lt;/i&gt;, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;J. Lacan. &lt;i&gt;Le s&#233;minaire Livre 7&lt;/i&gt;, L'&#201;thique de la psychanalyse (1959-1960). Paris, Seuil, 1986.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud (1897). Manuscrit M. IN : &lt;i&gt;Naissance de la psychanalyse&lt;/i&gt;, op.cit., pp. 179-182&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M. David-M&#233;nard. &lt;i&gt;Corps et langage en psychanalyse&lt;/i&gt;, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud. Manuscrit M, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;S. Freud. Lettre &#224; Fliess du 2 Mai 1897. IN : &lt;i&gt;Naissance de la psychanalyse&lt;/i&gt;, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5-17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;J. Lacan. &lt;i&gt;L'acte psychanalytique&lt;/i&gt;. S&#233;minaire in&#233;dit, s&#233;ance du 6 mars 1968.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>The hypothesis of the hidden painting</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-hypothesis-of-the-hidden-painting</link>
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		<dc:date>2018-07-24T23:39:57Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Derek Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reality, experience, are of the order of the discontinuous, the fragmented. From these pieces of perception, the sequence of images-in-movement is used to organize a narrative, a script that disguises the horror of the gaze, the real behind the continuity. Imaginary or fantasy, which status should we give to these sequences? Playing with speed and with movement, the filmic production of David Lynch restores disarticulated fantasmatic series, referring to the original meaning of fantasm as an iconic image. On the other hand, Raul Ruiz seems to make rebuffs from the phantasmal images of Klossowsky, revealing the missing element in the set of empty and suspended icons we find in the &#8220;hypothesis of the stolen painting&#8221;. Lure or necessity, the construction of an image-movement as the basis of a narrative allows to integrate the experience, including that of trauma, deploying also instances of social recognition, an individual novel, collective myths, of a culture and a history. It is from this idea on the status of the iconic image in cinema, and its link to the fantasy and the civilizing tale, that we will analyze the absent character in Haneke's &lt;i&gt;Hidden&lt;/i&gt; (2005).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Representability | Image/Imaginary | Dream | Phantasy | Collective inscription of the trauma&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Figurabilidad-filmica-el-estatuto-pictografico-del-cine' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Figurabilidad f&#237;lmica: el estatuto pictogr&#225;fico del cine&lt;/a&gt; and French: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Figurabilite-filmique-le-statut-pictographique-du-cinema' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Figurabilit&#233; filmique : le statut pictographique du cin&#233;ma&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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