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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>El alma de Sabine Spielrein</title>
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		<dc:date>2018-04-10T16:45:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Julio Ortega Bobadilla</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Prendimi l'anima es una coproducci&#243;n internacional del experimentado director Roberto Faenza sobre un drama hist&#243;rico que tuvo lugar en la primera mitad del atribulado siglo XX. Se trata de una pel&#237;cula sobria y correctamente realizada en la que se nota una formaci&#243;n de escuela. El filme trata sobre la vida de uno de los personajes m&#225;s olvidados de la historia del psicoan&#225;lisis y que la genealog&#237;a de nuestra disciplina ha ido rescatando poco a poco para darle el lugar que le corresponde como pionera del psicoan&#225;lisis y promotora de la causa psicoanal&#237;tica en la extinta Uni&#243;n Sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Prendimi l'anima, The soul keeper, GB, Francia, Italia&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Prendimi l'anima &lt;/i&gt; es una coproducci&#243;n internacional del experimentado director Roberto Faenza sobre un drama hist&#243;rico que tuvo lugar en la primera mitad del atribulado siglo XX. Se trata de una pel&#237;cula sobria y correctamente realizada en la que se nota una formaci&#243;n de escuela. El filme trata sobre la vida de uno de los personajes m&#225;s olvidados de la historia del psicoan&#225;lisis y que la genealog&#237;a de nuestra disciplina ha ido rescatando poco a poco para darle el lugar que le corresponde como pionera del psicoan&#225;lisis y promotora de la causa psicoanal&#237;tica en la extinta Uni&#243;n Sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son muchas las cosas que podr&#237;amos comentar de este filme, pero lo que m&#225;s nos ha sorprendido es el perfecto &lt;i&gt;casting &lt;/i&gt; que ha realizado el director, quien ha escogido a sus actores tan cuidadosamente, al punto que conservan un parecido f&#237;sico extraordinario con los personajes reales. Emilia Fox, se encuentra sublime en el papel de Sabine y se comprende c&#243;mo, debido a esta caracterizaci&#243;n, fue elegida para el papel de Casandra en &lt;i&gt;Troya &lt;/i&gt; (Wolfgang Petersen, 2003). All&#237; representa a la agorera hija de Pr&#237;amo (rey de Troya), dotada de poderes adivinatorios que predice el porvenir sombr&#237;o, pero que desvirtuada &#8212;por un enamorado Apolo rencoroso&#8212; del poder de la persuasi&#243;n, est&#225; condenada a que nadie la tome en serio. Un papel ligado, en una broma del destino, al que jug&#243; la propia Sabine ante el mundo psicoanal&#237;tico y social de su &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un Iain Glen magn&#237;fico, completamente caracterizado, e id&#233;ntico a las im&#225;genes que tenemos del Dr. Jung &#8212;otra charada de la suerte&#8212;, la juega de iluminado, prolongando exquisitamente y con matices suizos, su actuaci&#243;n en el rol del siniestro Manfred Powell, l&#237;der de los Iluminati, que una &#8220;mujer virtual&#8221; de nombre &lt;i&gt;Lara Croft&lt;/i&gt; (Simon West, 2001) enfrenta con &#233;xito en la primera de sus haza&#241;as llevada al cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las escenas del film nos muestran el encuentro, en el sanatorio Burgh&#246;lzli en Zurich por all&#225; del a&#241;o 1904, de una bella enferma mental de nombre Sabine, con su m&#233;dico Carl Gustav Jung, el famoso psiquiatra que lleg&#243; a ser considerado por Freud como su pr&#237;ncipe heredero. Sabemos por la historia, que &#233;sta fue quiz&#225;s la primera paciente de Jung tratada con el m&#233;todo del profesor Freud y que dio lugar, despu&#233;s, a una correspondencia voluminosa entre estos dos hombres que se vieron a s&#237; mismos, como padre e hijo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por aquel entonces, Sabine se present&#243; al hospital tra&#237;da por sus padres (adinerados y herejes jud&#237;os rusos) que la acercaron al famoso hospital dirigido por Eugene Bleuler. Sufr&#237;a de delirios y una masturbaci&#243;n compulsiva, ten&#237;a trastornos de la alimentaci&#243;n (lo que hoy llamar&#237;amos anorexia) y de defecaci&#243;n que le acercaban a una psicosis hist&#233;rica. Tambi&#233;n, hac&#237;a gala de su aguzada sexualidad a trav&#233;s de conductas exhibicionistas que alternaba con ataques de llanto y risa incontrolables. En la pel&#237;cula Jung se acerca a ella primero con serenidad, despu&#233;s con fascinaci&#243;n y finalmente con pasi&#243;n. Impotente para controlar su contratransferencia (sentimientos generados en el terapeuta por el paciente), empieza una relaci&#243;n con Sabine al margen de su matrimonio que desembocar&#225; en un drama pasional que dur&#243; siete a&#241;os desde que se conocieron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante su relaci&#243;n compleja y prohibida, Sabine proporcion&#243; a Jung, no s&#243;lo su cari&#241;o y dedicaci&#243;n de amante, sino ideas que se tradujeron en art&#237;culos y desarrollos en el campo de la teor&#237;a psicoanal&#237;tica y el an&#225;lisis profundo. A Spielrein, se debe el germen de conceptos como el &lt;i&gt;&#225;nima &lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;sombra&lt;/i&gt;, que son atribuidas a su querido, quien jug&#243; siempre injustamente con su alma, en una paradoja relacionada dolosamente con el apellido de su amante: &lt;i&gt;juego justo&lt;/i&gt;. La relaci&#243;n lleg&#243; a conocimiento de Freud, quien escogi&#243; ignorarla en principio, y m&#225;s tarde, recomend&#243; de manera conservadora, que se interrumpiera la relaci&#243;n entre ambos. Sabine amenaz&#243;, varias veces, con denunciar a Jung y pidi&#243; entrevistarse con Freud, quien la rehuy&#243; hasta que ella se encarril&#243; para hacerse psicoanalista. En todo este &lt;i&gt;pasaje al acto&lt;/i&gt;, el profesor vien&#233;s, hizo ojos ciegos sobre la conducta inapropiada que su protegido experiment&#243; con otras pacientes, pese a que las pruebas en su contra no pod&#237;an negarse en cierto punto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El macho suizo, siempre neg&#243; este incidente (tambi&#233;n lo hacen los analistas junguianos), pero no es el &#250;nico que se conoce de las excursiones para probar su virilidad con pacientes a su cargo. Otro caso documentado, es el de su analizante y amante Tony Wolff, quien tambi&#233;n se convirti&#243; en analista y realiz&#243;, en un momento dado, un &#8220;an&#225;lisis a d&#250;o&#8221; con Jung sobre uno de sus pacientes: d&#243;nde el analizante contaba a un terapeuta su vida cotidiana, y a otro referir&#237;a sus sue&#241;os plagados de s&#237;mbolos. Su obsesi&#243;n por documentar el metaf&#237;sico inconsciente colectivo fue para &#233;l un empe&#241;o al que le dedic&#243; muchos a&#241;os, pensando que &#233;ste descubrimiento le pondr&#237;a &#8212;de una vez y para siempre&#8212; sobre su maestro Freud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La esposa de Jung comparti&#243; no s&#243;lo el C&#237;rculo de Psicolog&#237;a de Z&#252;rich, sino su entorno familiar con la amada de Jung, en una situaci&#243;n dif&#237;cil que dur&#243; muchos a&#241;os y que Fowler McCormick allegada a la situaci&#243;n, describi&#243; as&#237;: &#8220;No me cabe la menor duda de que esta relaci&#243;n fue una tortura y algo doloroso de soportar para la se&#241;ora Jung&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Op. Cit. Donn Linda. Freud y Jung. Los a&#241;os de amistad, los a&#241;os perdidos. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El lector cr&#237;tico caer&#225; en cuenta, de que, la historia de los psicoanalistas de la primera generaci&#243;n est&#225; llena de pliegues silenciados, que desde su mudez, se repitieron hacia delante en los analistas de posteriores descendencias. El caso m&#225;s dif&#237;cil de entender, fue y seguir&#225; siendo, la iatrogenia cometida por Freud, al analizar a su propia hija&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Roazen Paul. C&#243;mo trabajaba Freud. Comentarios directos de sus pacientes. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n se encuentran registrados en los anales, dif&#237;ciles casos similares, como el de Otto Grooss &#8212;defensor de la poligamia que practicaba Jung con sus pacientes&#8212; y de Victor Tausk, personajes que abrazaron el psicoan&#225;lisis como leit motiv de su vida pero que tuvieron una relaci&#243;n tr&#225;gica con &#233;ste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuesti&#243;n de fondo en todos estos casos, tiene que ver con el amor de transferencia y la posici&#243;n casi omnipotente de Amo a la que es f&#225;cil ceder ante los embates de la pulsi&#243;n sexual. El analista debiera ofrecerse como causa del deseo a su paciente y tratar desde esa posici&#243;n de articular bajo el impulso de la palabra el c&#250;mulo de fantas&#237;as acumuladas en la historia personal del analizante a fin de que el sujeto acceda a la significaci&#243;n de &#233;stas, rehistorize su vida y la reconstruya. El analista se ofrece, propiamente hablando, como semblante de una pasi&#243;n del sujeto que se dirige s&#243;lo al encuentro con &#233;l mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero m&#225;s all&#225; de eso que es teor&#237;a y que deviene m&#225;xima de ley entre los analistas, uno pudiera tal y c&#243;mo los libertinos lo hac&#237;an, retomar con esp&#237;ritu travieso la cuesti&#243;n y preguntarse si en realidad hay algo de malo en el hecho de que un analista toque a su paciente, sobre todo cuando &#233;sta lo desea &#8212;no conocemos casos de analizantes masculinos en este trance&#8212; y puede satisfacerle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fuera de los desafortunados casos en que los analistas han cedido a tener affaires con sus analizantes, la historia consigna matrimonios entre analistas y ex-pacientes que han regularizado su situaci&#243;n an&#243;mala llev&#225;ndola a ese crisol de fuertes emociones que todos conocemos como familia. Recuerdo una pel&#237;cula irreverente y amena como &lt;i&gt;Lovesick&lt;/i&gt; (Marshall Brickman, 1983), en la que el analista Dudley Moore sigue a su bella paciente Elizabeth MacGobern a pesar de ser casado y de estar advertido de que se acerca a un fruto prohibido que, por cierto, ya ha sido mordido antes por un anterior analista. La situaci&#243;n que para todos los que tenemos alguna formaci&#243;n anal&#237;tica ser&#237;a dram&#225;tica y ruinosa es presentada &#8212;merced a la comedia&#8212; como divertida y encantadora. Alec Guinnes, personifica en una actuaci&#243;n soberbia a un Sigmund Freud que act&#250;a, m&#225;s bien, como Obi Wan Kenobi impulsando al nuevo caballero Jedi a romper esquemas que &#233;l mismo impuso, en beneficio de disfrutar m&#225;s la vida y abrirse a lo in&#233;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta libertina en el mismo tenor que la podr&#237;a formular el autor de la &lt;i&gt;Filosof&#237;a en el tocador&lt;/i&gt; ser&#237;a: &#191;Por qu&#233; no? &#191;Simplemente por qu&#233; no lo permiten las reglas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta no va del lado de respetar un mandamiento supremo o una &#233;tica de ascesis. Se trata de una cuesti&#243;n diferente y que involucra la posici&#243;n misma del analista que tiene siempre algo de infausta, porque la clase de Amo que encarna, es aquel que vive del pathos de lo ef&#237;mero. Pienso, que entre la relaci&#243;n del amante con el amado y la del analista con el analizante no hay una igualdad de t&#233;rminos ni una relaci&#243;n de implicaci&#243;n. Se trata m&#225;s bien de dos historias paralelas y distintas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una historia de amor nos dice Freud en &#034;Puntualizaciones sobre el amor de transferencia&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud Sigmund. Puntualizaciones sobre el amor de transferencia. Freud (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; es inconmensurable, sin comparaci&#243;n, ni escritura posible. La historia de un an&#225;lisis, por el contrario, tiende a delinear una escritura &#8212;&#161;que no es la de los garabatos de la libreta del analista!&#8212; y queda del lado del trazo y del l&#237;mite. No puede satisfacerse la demanda de amor del paciente simple y sencillamente porque &#233;sta apunta a lo imposible, a la negaci&#243;n de la castraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La demanda de amor del paciente se dirige a un objeto liso y sin fracturas y que se articula en una sentencia imperativa &#8212;estilo Rochefoucauld&#8212; que Lacan formula en su Seminario de la &#8216;L&#243;gica del fantasma' (18/02/1967), y con la que intenta definir el amor pleno: &#034;T&#250; no eres nada m&#225;s que eso que soy&#034;; raz&#243;n que remite a los cimientos del amor, hundidos en el narcisismo primario. El amante pose&#237;do por el Eros escoge al amado seg&#250;n esa l&#243;gica. Entonces, el amado analista del cual el paciente no sabe nada, accede a ser sujeto de amor s&#243;lo al precio de ser objeto puro de proyecci&#243;n del mundo interior del analizante. Nada de lo que sucede afuera no ha sucedido antes dentro. Esto implica que la tragedia de ese amor puro del analizante, no tiene nada que ver con lo que &#233;l es en realidad y por tanto no tendr&#237;a por qu&#233; amar como sujeto (pues est&#225; convertido en puro objeto) y contestar en reciprocidad a ese amor que se le ofrece, a menos que ceda a la tentaci&#243;n siniestra de considerarse objeto puro, elecci&#243;n que le destina a caer estrepitosamente, m&#225;s temprano que tarde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La reciprocidad a ese amor de transferencia conduce irremediablemente a la b&#250;squeda de la fusi&#243;n total, a la tragedia del amor-pasi&#243;n cuyo ejemplo extremo es el incesto y la pulsi&#243;n de muerte que lo habita. El deseo se quiera siempre absoluto, y no hay nada absoluto m&#225;s que la muerte misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien ocupar el lugar del analista implica entrar en la categor&#237;a de m&#237;nimamente deseable, es la petici&#243;n de principio para la transferencia, se entiende que el deseo del analista se debe reducir s&#243;lo a analizar, porque de entrada &#233;l no puede saber sobre el Bien supremo y el bienestar del paciente. En este orden de ideas, cae por s&#237; sola la majader&#237;a &#8212; &#161;acr&#237;tica del todo!&#8212;, que considera que lo mejor para el paciente s&#243;lo puede ser el analista mismo en calidad de amante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de la alevos&#237;a de tomar un amor de esta naturaleza y la traici&#243;n implicada a la confianza del paciente, se encuentra una cuesti&#243;n m&#225;s profunda, que no es otra que la de desconocer que la tarea anal&#237;tica no est&#225; para colmar el deseo del sujeto, sino para articularlo, conduciendo al paciente m&#225;s all&#225; del s&#237;ntoma, lo que es decir en este caso: el mismo an&#225;lisis, del lado del l&#237;mite y la castraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acceder a una pasi&#243;n as&#237; es destituirse del papel de analista, abandonar la inc&#243;moda posici&#243;n del analista. Tambi&#233;n, abandonar al paciente a la fatal creencia, de que el amor lo puede todo. Ese fue el enga&#241;o en que cayeron Jung y sus pacientes. En un ensayo de Roberto Calasso, se define tristemente al doctor Jung como un sujeto que en el baile de m&#225;scaras de principios del siglo XX se hizo pasar como cient&#237;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabine fue un caso exitoso de Jung, pese a todas las infracciones del tratamiento. La relaci&#243;n con su paciente, parece no haber sido ignorada por los padres que fueron alertados por la misma esposa del doctor. Se conoce una carta de la madre de Sabine en la que le pide a Jung se aleje de ella, tambi&#233;n sabemos la canalla contestaci&#243;n de Jung que Bettelheim&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bettelheim Bruno. Pr&#243;logo al libro de Carotenuto. En: Una secreta simetr&#237;a. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; destaca en el pr&#243;logo al libro de Carotenuto&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Carotenuto Aldo. Una secreta simetr&#237;a. Ed. Gedisa. Barcelona 1984.&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (que recoge e interpreta, algunas cartas y fragmentos del diario de Spielrein), y que habr&#237;a sido referida al mismo Freud en una carta dirigida a la madre de Sabine Spielrein en 1909: &#034;Pero el m&#233;dico sabe cu&#225;les son sus l&#237;mites y nunca se exceder&#225; porque se le paga por su trabajo. Esto le impone las restricciones necesarias. Por ende sugerir&#237;a que, si usted quiere que me ci&#241;a estrictamente a mi papel de m&#233;dico, me pague honorarios como recompensa adecuada por mi trabajo... mis honorarios son diez francos la consulta&#034;. Los mexicanos tenemos una expresi&#243;n para referirse a eso: &#8220;cobrarse a lo chino&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&#243;lo un a&#241;o despu&#233;s de su cura en el psiqui&#225;trico y remitidos sus s&#237;ntomas, decidi&#243; estudiar la carrera de medicina, que termin&#243; brillantemente con una tesis de doctorado sobre el tema de la esquizofrenia en 1911. Su personalidad extraordinaria y fuerte se adelant&#243; a su &#233;poca: independiente, con poco cuidado por las murmuraciones, agresiva y hasta revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando decidi&#243; convertirse en analista, se involucr&#243; completamente en la tarea. Una de las m&#225;s importantes ideas desarrolladas por ella, fue sin duda, el se&#241;alamiento de la inextricable relaci&#243;n entre pulsiones er&#243;ticas y agresividad que, muy probablemente, inspir&#243; a Freud para concebir el concepto de pulsi&#243;n de muerte. Tambi&#233;n hizo aportes al campo de la pedagog&#237;a psicoanal&#237;tica y el an&#225;lisis de ni&#241;os que conviene tomar en cuenta, como antecedentes de la pr&#225;ctica de los principios del psicoan&#225;lisis en la educaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de tener varias sesiones con Freud y llegar a formar parte de la Sociedad psicoanal&#237;tica de Viena, decidi&#243; alejarse de &#233;l y seguir estudiando con uno de los personajes m&#225;s importantes del psicoan&#225;lisis en aquel momento: Karl Abraham, primer psicoanalista alem&#225;n que ejerci&#243; en Berl&#237;n. En medio de toda esta historia, se cas&#243; con el m&#233;dico ruso jud&#237;o P&#225;vel Schettel con quien tuvo dos hijos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ruptura con Jung no fue suave y nunca del todo completa, es posible que haya visto a Jung mucho despu&#233;s del corte propuesto por Freud. Aunque se cas&#243; en 1912, permaneci&#243; mucho tiempo alejada de su marido, trabajando &#8212;cerca de su amado&#8212; en el Instituto Rousseau en Ginebra, aunque no sabemos a ciencia cierta si tuvo contacto con &#233;l. Finalmente, lo alcanz&#243; en 1921 cuando decidi&#243; emprender el camino de regreso a su patria para formar parte del movimiento psicoanal&#237;tico ruso. Durante todos estos a&#241;os, mantuvo correspondencia con Jung, conocemos s&#243;lo una fracci&#243;n de todo lo que escribi&#243; Sabine, pero a trav&#233;s de sus letras, vibra una vida intensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula acierta al escoger como l&#237;nea argumental las cartas a Jung y el diario que ella produjo durante toda su existencia. Nos agrega a la historia principal, un peque&#241;o cuentito referente a un historiador y una rebelde buscadora de papeles, que remueven las piedras de la nueva y capitalista Rusia, a fin de rescatar de las cenizas, la historia perdida de la bella Sabine. Una licencia po&#233;tica que podemos conceder a cualquier relator de historias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El psicoan&#225;lisis, fue parado en seco en 1936 despu&#233;s de la muerte de Lenin, debido al antisemitismo del temible camarada Stalin, y por no coincidir con los r&#237;gidos principios materialistas del marxismo acad&#233;mico imperante: misma ideolog&#237;a, que s&#237; toler&#243; los audaces experimentos en materia gen&#233;tica de Lysenko, que hundieron la econom&#237;a agr&#237;cola de la madre Rusia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asistimos en el filme, al ataque con cuchillo que realiz&#243; a su esquivo amante. Sabine deseaba con ansia quedar embarazada y ponerle a su hijo el nombre de Sigfrid, que supuestamente complacer&#237;a a Jung (estudioso apasionado de los mitos germ&#225;nicos) y que en la pr&#225;ctica, consignar&#237;a en un fruto de carne, la relaci&#243;n homoer&#243;tica entre Freud y su hijo putativo. La idea parece haberle chocado a Jung completamente, no s&#243;lo por el hecho de concebir un hijo fuera de su matrimonio, sino porque le mostraba rid&#237;culo, frente a su desmedida ambici&#243;n por obtener la fama por s&#237; mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, la ruptura de Jung con Freud sucedi&#243; por ah&#237; de 1913, cuando su maestro no pudo tolerar m&#225;s: la asexualizaci&#243;n del psicoan&#225;lisis, la rivalidad extrema del heredero, y las alarmantes faltas a su pr&#225;ctica profesional que lastimaban sus o&#237;dos. Freud mantuvo hasta el &#250;ltimo momento, una admiraci&#243;n por Freud, producto de una transferencia salvaje que ya hab&#237;a tenido lugar con W. Fliess, el m&#233;dico otorrinolaring&#243;logo delirante que le sirvi&#243; como contraparte escucha para la realizaci&#243;n de su autoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Faenza, quien es tambi&#233;n el guionista de este complejo drama psicol&#243;gico, se porta cr&#237;tico hacia Jung quien aparece llorando hist&#233;rico de felicidad ante los rubios h&#233;roes wagnerianos. Para nuestro gusto, es demasiado gentil. Deja de lado, las siniestras maniobras que le llevaron a ser presidente de la Sociedad de Psicolog&#237;a Aria organizada por G&#246;ring (fue editor en jefe de su revista de 1933 a 1940) y los art&#237;culos que escribi&#243; en contra de Freud dedicados a censurar su trabajo, haciendo &#233;nfasis en que los negros contenidos del inconsciente jud&#237;o no pod&#237;an ser extendidos al estudio del alma pura de los arios. Jung apost&#243; a la posteridad de su obra apoy&#225;ndose en los nazis y perdi&#243; la batalla cuando estos fueron derrotados. M&#225;s tarde, trat&#243; de justificar su actitud, minimizando su participaci&#243;n y aduciendo la incre&#237;ble patra&#241;a de que era una forma de ayudar a gente perseguida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabine luch&#243; porque fuese aceptado el psicoan&#225;lisis en su patria y choc&#243; contra el muro del dogmatismo sovi&#233;tico. Esa situaci&#243;n perdur&#243; hasta la ca&#237;da del r&#233;gimen, un amigo m&#237;o que visit&#243; en el a&#241;o de 1985 Mosc&#250;, fue detenido doce horas por los aduaneros, por traer en su maleta las obras completas de Freud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos ahora que Sabine lleg&#243; a la Uni&#243;n Sovi&#233;tica el verano de 1923. Ingres&#243; a la Sociedad Psicoanal&#237;tica Rusa y colabor&#243; en la Casa Experimental de la Ni&#241;ez, el dispensario psicoanal&#237;tico de la psicoanalista Vera Schmidt&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Delahanty Guillermo. Sabina Spielrein: juego sucio o amargo lamento. En:&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Realiz&#243; junto con ella y otros nombres ahora olvidados, trabajo dentro del Instituto Psicoanal&#237;tico del Estado de 1923 a 1927, durante los primeros a&#241;os de la revoluci&#243;n socialista. Es probable que despu&#233;s haya sufrido de la persecuci&#243;n stalinista a los jud&#237;os. En la pel&#237;cula hace una innecesaria aparici&#243;n un supuesto hijo de Stalin que habr&#237;a sido confrontado por Sabine debido a su rebeld&#237;a. Se nos sugiere que ese ni&#241;o torvo y violento con rasgos asi&#225;ticos, fue el posible motivo para su eliminaci&#243;n del sistema educativo. No hac&#237;a falta esa imagen, los formalistas rusos calificaron de peque&#241;o burguesas la mitad de las inquietudes intelectuales de esa &#233;poca. Tampoco hac&#237;a falta a la trama, la denuncia del supuesto crimen que en realidad sabemos fue suicidio tr&#225;gico: la del poeta Maiakovski. Falto a Faenza sutileza en estos detalles, la realidad fue todav&#237;a m&#225;s cruel, mucha gente fue condenada por verdaderas tonter&#237;as y cualquier resistencia a la voluntad del dictador, aniquilada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El final que nos sugiere el director tiene, sin embargo, trazas de verosimilitud. Es posible que fuese fusilada durante la ocupaci&#243;n nazi de 1941. El fr&#237;o invierno de esos a&#241;os de batalla intent&#243; tachar todo vestigio de existencia, pero Sabine no fue finalmente borrada. Su presencia vive en miles de estudiosos y admiradores de su coraje. La red de Internet est&#225; plagada de homenajes a ella en alem&#225;n, ingl&#233;s, espa&#241;ol y hasta ruso. La luz de su alma valerosa sigue iluminando el camino de muchos j&#243;venes que quieren dedicarse al psicoan&#225;lisis: &#161;Bendita Sabine!&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Op. Cit. Donn Linda. Freud y Jung. Los a&#241;os de amistad, los a&#241;os perdidos. Ed. Vergara. Argentina 1990. P. 254.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Roazen Paul. C&#243;mo trabajaba Freud. Comentarios directos de sus pacientes. Ed. Paid&#243;s. Espa&#241;a 1998. P. 167.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud Sigmund. Puntualizaciones sobre el amor de transferencia. Freud Sigmund. Obras Completas. Freud Total 1.O. Hipertexto: Biblioteca eLe. Ediciones Nueva H&#233;lade, 1995.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bettelheim Bruno. Pr&#243;logo al libro de Carotenuto. En: Una secreta simetr&#237;a. Ed. Gedisa. Barcelona 1984. P. 25.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Carotenuto Aldo. Una secreta simetr&#237;a. Ed. Gedisa. Barcelona 1984.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Delahanty Guillermo. Sabina Spielrein: juego sucio o amargo lamento. En: &lt;a href=&#034;http://www.cartapsi.org/mexico&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.cartapsi.org/mexico&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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