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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>People do not want to think, people want to be a fan</title>
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		<dc:date>2018-11-05T21:18:49Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ver&#243;nica Nieto</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;About &lt;i&gt;El ciudadano ilustre&lt;/i&gt; and the mediatization of the author as a star figure and the phenomenon of the author's importance more than the writer's work. People want to be a fan. In addition, the article makes a brief explanation of the structuralism positions of literary criticism, which in the mid-twentieth century postulated the &#034;death of the author&#034; and the birth of the theory of reception, that is, the importance of the reader and interpretation much more than of authorship and intentionality of the author. However, the author was taking more and more prominence, although he does it outside the text. The author ceases to be a function within the text and becomes enormously important as a person of flesh and blood.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; author | writer | fan | reception theory | reader | literary criticism&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universitat de Barcelona&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-gente-no-quiere-pensar-la-gente-quiere-ser-fan' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La gente no quiere pensar, la gente quiere ser fan&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La gente no quiere pensar, la gente quiere ser fan</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-gente-no-quiere-pensar-la-gente-quiere-ser-fan</link>
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		<dc:creator>Ver&#243;nica Nieto</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A prop&#243;sito de &lt;i&gt;El ciudadano ilustre&lt;/i&gt; y la mediatizaci&#243;n del autor como figura estrella y el fen&#243;meno de la importancia del autor tanto m&#225;s que la obra del escritor. La gente quiere ser fan. Adem&#225;s, el art&#237;culo explica brevemente las posturas estructuralistas de la cr&#237;tica literaria, que a mediados del siglo XX postulaban la &#8220;muerte del autor&#8221; y el nacimiento de la teor&#237;a de la recepci&#243;n, es decir, la importancia del lector y de la interpretaci&#243;n mucho m&#225;s que de la autor&#237;a y la intencionalidad del autor. Sin embargo, el autor fue tomando protagonismo cada vez m&#225;s, aunque lo haga fuera del texto. El autor deja de ser una funci&#243;n dentro del texto y cobra enorme importancia como persona de carne y hueso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave&lt;/strong&gt;: autor | escritor | fan | teor&#237;a de la recepci&#243;n | lector | cr&#237;tica literaria&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/People-do-not-want-to-think-people-want-to-be-a-fan' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 3 | Noviembre 2018&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universitat de Barcelona, Espa&#241;a&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;El ciudadano ilustre&lt;/i&gt;, pel&#237;cula dirigida por Mariano Cohn y Gast&#243;n Duprat (2016), cuenta la historia de un escritor argentino, Daniel Mantovani (interpretado por &#211;scar Mart&#237;nez), que gana el premio Nobel y c&#243;mo aquello le cambia la vida. Enseguida empiezan a invitarlo a infinidad de eventos y por supuesto que no puede asistir a todos. Sin embargo, hay uno que, a pesar de que no parece gran cosa, le atrae por razones personales: Salas, su pueblo natal, adonde no regresa desde hace cuarenta a&#241;os y que Montovani utiliza como escenario de la mayor&#237;a de sus novelas, le acaba de nombrar &#8220;Ciudadano ilustre&#8221; y lo invita a acudir a la ceremonia. Si acepta, durante su estancia participar&#225;, adem&#225;s, en varios eventos, como formar parte del jurado de un premio de pintura, inaugurar su propio busto en una plaza e impartir unos seminarios sobre literatura, entre otras cosas. Montovani, cansado ya de sus apariciones p&#250;blicas que parecen importar m&#225;s que su obra, decide aceptar la invitaci&#243;n y viajar al pasado. Adem&#225;s, hace tanto que da conferencias que apenas tiene tiempo para escribir y sospecha que la experiencia ser&#225; inspiradora. Volver a la geograf&#237;a de su infancia, a los recuerdos, adem&#225;s de darse un paseo por el escenario de su propia ficci&#243;n comienza a cobrar sentido desde el punto de vista del Montovani creador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, rebobinemos un poco. En el discurso de la recepci&#243;n del premio Nobel, Montovani dice que recibir dicho premio significa &#8220;el ocaso del artista&#8221;, que &#8220;su obra coincide con el gusto de todos&#8221; o que se ha convertido en &#8220;el artista m&#225;s c&#243;modo&#8221;. El artista debe interpelar, sacudir, ponerlo todo en cuesti&#243;n. A continuaci&#243;n, la pel&#237;cula se estructura en diversos cap&#237;tulos a la manera de una novela, y al final de la pel&#237;cula nos damos cuenta de que lo que hemos visto es, en realidad, la novela que escribi&#243; Montovani despu&#233;s de viajar a Salas. En este sentido, la pel&#237;cula adopta las t&#233;cnicas narrativas propias de la literatura y hace un juego metaficcional muy interesante. La pel&#237;cula funciona como espejo de la novela, y a la vez, se nos cuenta el &lt;i&gt;making off&lt;/i&gt; de la novela al tiempo que se nos muestra.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_853 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH189/el_ciudadano_ilustre_2-40b14.jpg?1775190687' width='354' height='189' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que en Salas la cosa se va convirtiendo en un fen&#243;meno fan&#225;tico. Se trata de un pueblo peque&#241;o, toda la gente se conoce y se saluda por la calle. Montovani hace a&#241;os que vive en Barcelona y se siente bastante extranjero. Posiblemente cre&#237;a, como todo escritor, que podr&#237;a darse una vuelta por all&#237; como si fuese invisible, observarlo todo desde el anonimato, aprovechar la experiencia para transformarla en ficci&#243;n y marcharse sin implicaciones de ning&#250;n tipo. Pero los habitantes de Salas le dan la bienvenida pase&#225;ndolo en un cami&#243;n de bomberos como si fuese, &#233;l solo, la selecci&#243;n de f&#250;tbol; quieren sacarse &lt;i&gt;selfies&lt;/i&gt; con &#233;l; lo paran en la calle para invitarlo a comer a sus casas; una atractiva jovencita lo visita en su hotel y lo seduce. Sin embargo, el entusiasmo inicial se va convirtiendo, poco a poco, en requerimientos de todo tipo. Como si Montovani fuese responsable de algo. El ambiente se va enrareciendo a pasos agigantados: de adorarlo pasan a recelar de &#233;l y, al d&#237;a siguiente, comienzan a odiarlo. Por si fuera poco, los matones del pueblo est&#225;n en contra de su opini&#243;n con respecto a qui&#233;n tiene que ganar el concurso de pintura, y lo atacan con intimidaciones y una campa&#241;a de desprestigio. Tal vez el punto &#225;lgido de esta escalada de deshumanizaci&#243;n se percibe en la escena del hombre que tiene un hijo en silla de ruedas. El hombre le pide que le compre una. En ese momento, Montovani le dice que si accede a comprar la silla, ser&#237;a como un Dios, un Salvador. &lt;br class='autobr' /&gt;
Sigmund Freud (1921), en &lt;i&gt;Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo&lt;/i&gt; dijo que el fanatismo es una especie de hipnosis similar al enamoramiento:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;La masa es extraordinariamente influenciable y cr&#233;dula; es acr&#237;tica, lo improbable no existe para ella. Piensa por im&#225;genes que se evocan asociativamente unas a otras, tal como sobrevienen al individuo en los estados del libre fantaseo; ninguna instancia racional mide su acuerdo con la realidad. Los sentimientos de la masa son siempre muy simples y exaltados. Por eso no conoce la duda ni la incerteza. Pasa pronto a los extremos, la sospecha formulada se le convierte enseguida en certidumbre incontrastable, un germen de antipat&#237;a deviene odio salvaje.(p. 74)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O citemos a Elias Canetti (1960) en &lt;i&gt;Masa y poder&lt;/i&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Entre los rasgos m&#225;s llamativos en la vida de la masa, hay uno que podr&#237;amos designar con el nombre de &#8216;sentimiento de persecuci&#243;n', una peculiar y furiosa sensibilidad e irritabilidad frente a los enemigos se&#241;alados como tales de una vez para siempre. Ya pueden estos emprender lo que se les antoje, proceder con rigidez o condescendencia, ser comprensivos o fr&#237;os, duros o blandos: todo en ellos se interpretar&#225; como si brotase de una inconmovible malignidad, de una mala disposici&#243;n para con la masa, de una intenci&#243;n preconcebida de destruirla abierta o alevosamente.&lt;/i&gt; (p. 14)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La masa desconoce el razonamiento propio del individuo. Odia o ama con absoluta intensidad y sin motivos. La masa no quiere pensar, la masa o bien lincha, o bien quiere ser fan. Deteng&#225;monos un momento en el fen&#243;meno de la literatura. Recordemos que tanto quien lee como quien escribe est&#225; solo y, por lo tanto, mientras lo est&#225; haciendo no existe la posibilidad del dejarse llevar propio de la masa. Uno podr&#237;a afirmar que la literatura es contraria a cualquier fen&#243;meno de masas, pero hoy en d&#237;a el foco se ha desplazado del texto hacia el escritor de carne y hueso. Porque la gente no lee novelas, tan solo quiere conocer a los escritores y llevarse un ejemplar con su firma. Las editoriales y las librer&#237;as organizan eventos medi&#225;ticos porque saben perfectamente que la gente comprar&#225; el libro tan solo porque all&#237; estar&#225; presente el autor, podr&#225;n hacerse una &lt;i&gt;selfie&lt;/i&gt; con &#233;l, les dibujar&#225; un garabato en la portadilla, algo que parece especialmente dirigido a ti, querido lector, pero que, salvo por el nombre de la dedicatoria, ser&#225; id&#233;ntico a todos los que est&#225;n esperando en la fila. No importa si ese ejemplar es le&#237;do o no despu&#233;s. Si Maurice Blanchot (1955), en su ya c&#233;lebre &lt;i&gt;El espacio literario&lt;/i&gt;, dijo que el autor hab&#237;a muerto y vaticin&#243; un futuro literario donde los textos se sostendr&#237;an por s&#237; solos, se equivoc&#243; de lleno: el autor es lo &#250;nico que importa hoy cuando hablamos de literatura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Funci&#243;n del autor, funci&#243;n del lector&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero vayamos por partes. A partir del formalismo ruso y del estructuralismo franc&#233;s, la cr&#237;tica literaria dej&#243; de centrarse en la biograf&#237;a del autor e incluso en una cr&#237;tica psicoanal&#237;tica de la obra para prestar atenci&#243;n a cuestiones de estructura del texto: el texto funciona solo, no necesita del respaldo del autor para ser comprendido. El autor de carne y hueso deja de tener importancia y se habla del autor como una funci&#243;n y como un estilo. Es decir, el autor est&#225; tambi&#233;n dentro del texto con sus rasgos propios de escritura, con su musicalidad, sus recurrencias sem&#225;nticas, sus preferencias tem&#225;ticas y, sobre todo, con su estil&#237;stica. Que la persona que escribe lo haya hecho en el campo, estando enamorado, despu&#233;s de un accidente o siendo sudamericano, apenas importa para la literatura. Que se haya casado con tal persona o haya tenido un affaire con aquella otra, menos a&#250;n. A la literatura le sirven de poco estos detalles biogr&#225;ficos, as&#237; como la intenci&#243;n del autor: el hecho literario sigue ejecut&#225;ndose mientras exista un texto y un lector.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Maurice Blanchot no solo hab&#237;a matado al autor, sino que hab&#237;a asegurado que este era incapaz de leerse a s&#237; mismo. El escritor no pod&#237;a llegar a comprender del todo eso que hab&#237;a escrito. Aunque tuviera una intenci&#243;n concreta a la hora de escribirlo, el texto terminaba por significar cosas insospechadas por &#233;l mismo, como si eso que escribi&#243; fuera un ente independiente, como si cobrara vida propia y se le escapara de las manos. Era el lector quien al final terminaba por construir la obra en el acto mismo de leerla, interpretarla y otorgarle sentido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De modo que el foco de atenci&#243;n fue dirigi&#233;ndose hacia el lector, pues es el lector quien verdaderamente termina por dar sentido al texto. No importa tanto qui&#233;n lo escribi&#243;, sino qui&#233;n lo est&#225; leyendo, pues la interpretaci&#243;n de cada cual es la que se encarga de otorgar sentido. No existe una sola interpretaci&#243;n correcta, que tradicionalmente se atribu&#237;a a la intencionalidad de ese autor de carne y hueso, sino que hay tantas interpretaciones posibles como lectores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; naci&#243; la teor&#237;a de la recepci&#243;n. Cada lector interpretar&#225; una obra de modo diferente, la leer&#225; a su manera. Mientras m&#225;s creativo e imaginativo sea el lector, mientras m&#225;s lecturas acumule y mayor sea su capacidad interpretativa, mejor parada saldr&#225; la obra. Dir&#237;ase que la obra crece a medida que goza de mejores lectores. Pi&#233;nsese en aquel cuento de Jorge Luis Borges, &#8220;Pierre Menard, autor del &lt;i&gt;Quijote&lt;/i&gt;&#8221;. En este cuento, incluido en el libro &lt;i&gt;Ficciones&lt;/i&gt; (Borges, 1944), el tal Pierre Menard intenta volver a escribir el &lt;i&gt;Quijote&lt;/i&gt;. Para eso, procura imitar la vida de Cervantes de tal forma que, copiando detalle a detalle cada m&#237;nimo gesto de su biograf&#237;a, surja naturalmente la misma literatura. Y lo consigue. Lo que pasa es que, aunque el &lt;i&gt;Quijote&lt;/i&gt; de Pierre Menard sea id&#233;ntico al de Cervantes, palabra por palabra, el significado ha cambiado rotundamente: ambos &lt;i&gt;Quijotes&lt;/i&gt; significan cosas distintas en cada momento hist&#243;rico. La &#233;poca cambia el sentido, pues son la lectura y la interpretaci&#243;n las que otorgan significado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para leer no necesitamos conocer a la persona que est&#225; detr&#225;s de esa m&#225;scara llamada autor, apenas importa en realidad. La literatura en s&#237; no necesita del autor de carne y hueso, y esto est&#225; m&#225;s que comprobado en los casos de los textos firmados por pseud&#243;nimos y m&#225;s todav&#237;a en los textos an&#243;nimos, pues aunque no tengamos ni idea de qui&#233;n es su autor, siguen funcionando perfectamente. De nada sirve, salvo como datos anecd&#243;ticos, conocer al dedillo la biograf&#237;a del autor, las motivaciones de su escritura, si sufr&#237;a o era feliz en el momento de sentarse a escribir. Adem&#225;s, la ficci&#243;n lo tergiversa todo. Ni siquiera ante una autobiograf&#237;a podemos estar seguros de que se est&#225; siendo absolutamente fiel a la verdad. Porque cuando se pone en juego la escritura, siempre se activa a su vez la primac&#237;a de lo tergiversado, la manipulaci&#243;n a conveniencia del texto, incluso en los casos de textos biogr&#225;ficos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El autor como estrella medi&#225;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero la gente no quiere leer, la gente quiere ser fan. El fen&#243;meno de recepci&#243;n de una obra ha ido prestando cada vez m&#225;s atenci&#243;n a la figura del escritor: a la gente le interesa m&#225;s el autor de carne y hueso que su literatura. En realidad, apenas importa la literatura. El autor no solo est&#225; m&#225;s vivo que nunca, sino que tampoco importa aquello que produce. Esas diferencias entre el autor de carne y hueso y la funci&#243;n-autor dentro del texto (el estilo-autor) carecen de sentido para la mayor&#237;a. En la &#233;poca medi&#225;tica en la que estamos inmersos, es m&#225;s valioso ser amigo del escritor que haber le&#237;do sus textos. Es m&#225;s interesante seguir sus pasos en las redes sociales que conocer sus novelas. Vale m&#225;s un aut&#243;grafo y una &lt;i&gt;selfie&lt;/i&gt; que identificar un estilo o que llevar a cabo una lectura inteligente. Pi&#233;nsese en el caso del escritor de la pel&#237;cula que nos ocupa: solo importa su figura, si va o no a cenar a la casa de tal o cual vecino de Salas, qui&#233;n era su noviecita de la infancia, cu&#225;les eran las cuitas con su mejor amigo. La gente lo quiere solo porque es famoso, no por lo que escribe. De hecho, apenas nadie ha le&#237;do sus libros y a nadie le importa en realidad. A este respecto, hay una secuencia en la pel&#237;cula que resulta esclarecedora: Despu&#233;s de buscar a Montovani en el aeropuerto para llevarlo a Salas, el taxista toma una ruta alternativa arguyendo que as&#237; llegar&#225;n m&#225;s r&#225;pido. Pero pinchan una rueda y tienen que pasar la noche en pleno campo. Montovani va arrancando las p&#225;ginas de su &#250;ltimo libro para encender una fogata. Por la ma&#241;ana, el taxista arranca otra p&#225;gina para utilizarla como papel higi&#233;nico. Una vez que llegan al pueblo, Montovani se re&#250;ne con el alcalde de Salas y le regala ese mismo ejemplar al que le faltan un mont&#243;n de p&#225;ginas. Sabe perfectamente que jam&#225;s va a leerlo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_852 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH203/ciudadano-ilustre-dadb9.jpg?1775190687' width='354' height='203' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La ficci&#243;n como verosimilitud&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero aparte del fen&#243;meno fan en el arte, que &lt;i&gt;El ciudadano ilustre&lt;/i&gt; expone con mucho sentido del humor, se escenifica otro hecho curioso: nadie comprende en qu&#233; consiste la literatura. La literatura es la reformulaci&#243;n de la realidad. Puede tomar todos los aspectos biogr&#225;ficos que necesite, pero la ficci&#243;n siempre se los lleva a su terreno. Los habitantes de Salas confunden a los personajes de las novelas de Montovani con personas reales del pueblo. Montovani dice que pudo haberse inspirado en ciertos vecinos, pero que al final es la novela quien sigue sus propias leyes, es la novela la que toma las decisiones narrativas, la que manda. La ficci&#243;n siempre manipula y tergiversa a su favor, porque siempre gana la narrativa para un escritor. Esto quiere decir que si un texto necesita un asesinato, tendr&#225; un asesinato, no importa si se ajusta o no a la verdad. &lt;br class='autobr' /&gt;
Al arte le importa la verosimilitud, no le importa la verdad. Tampoco importa al final lo que pretend&#237;a hacer el autor. Como dice Montovani cuando est&#225;n eligiendo los cuadros del concurso: &#8220;Qu&#233; importa lo que el artista haya querido hacer&#8221;. Importa c&#243;mo se lea su obra, c&#243;mo se interprete. Por eso es fundamental que contemos con buenos lectores, lectores creativos, que sean capaces de ampliar horizontes. Por eso importa tanto que contemos con lectores inteligentes que construyan sentido, distintas capas de significado, de tal manera que la obra se enriquezca y tome forma mediante la uni&#243;n de objeto e interpretaci&#243;n. As&#237;, autor y receptor son las dos entidades que hacen posible el hecho art&#237;stico, que le otorgan sentido, un sentido que va cambiando, que crece y se ampl&#237;a, que se enriquece.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si uno piensa en las grandes obras de todos los tiempos, se da cuenta de que perduran aquellas que siguen interpelando a sus lectores aunque pase el tiempo y se lean en &#233;pocas distintas. Esas obras siguen despertando reflexiones y emociones diferentes y van ampliando y enriqueciendo las capas de sentido de la obra en cuesti&#243;n. Por lo dem&#225;s, un escritor es ante todo un lector, pero uno muy productivo: quien escribe est&#225; leyendo, est&#225; engordando y reformulando la tradici&#243;n. Est&#225; conversando con ella, d&#225;ndole la vuelta, hilando fino. Como dec&#237;a Ricardo Piglia (2015) en su art&#237;culo &lt;i&gt;El escritor como lector&lt;/i&gt;: &#8220;La literatura es un modo de leer&#8221; (p. 91). O citemos tambi&#233;n &lt;i&gt;La literatura y la vida&lt;/i&gt; (Piglia, 1896): &#8220;La inspiraci&#243;n se construye a partir de lo que se ha escrito antes, cada vez se escribe con toda la literatura&#8221; (p.115).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Blanchot, M. (1955 [1992]). &lt;i&gt;El espacio literario&lt;/i&gt;. Traducci&#243;n de Vicky Palant y Jorge Jinkis. Barcelona: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Borges, J. L. (1944 [1992]). &lt;i&gt;Ficciones&lt;/i&gt;. Barcelona: C&#237;rculo de Lectores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Canetti, E. (1960 [2002]). &lt;i&gt;Masa y poder. Obras Completas&lt;/i&gt;. Traducci&#243;n de Juan Jos&#233; del Solar. Barcelona: Galaxia Gutenberg.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1921 [1976]). &lt;i&gt;Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo. Obras Completas&lt;/i&gt;. Traducci&#243;n de Jos&#233; L. Etcheverry. Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Piglia, R. (1986 [2001]). &lt;i&gt;Cr&#237;tica y ficci&#243;n&lt;/i&gt;. Barcelona: Anagrama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Piglia, R. (2015). &lt;i&gt;Antolog&#237;a personal&lt;/i&gt;. Barcelona: Anagrama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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