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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Bioetica e cinema: Racconti di malattia e dilemmi morali</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Bioetica-e-cinema-Racconti-di-malattia-e-dilemmi-morali-223</link>
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		<dc:date>2018-05-11T19:27:54Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Traducci&#243;n, selecci&#243;n y comentarios de Natalia Perrotti</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bioetica e cinema. Racconti di malattia e dilemmi morali (Bioethics and cinema. Accounts of illnesses and moral dilemmas), by Paolo Cattorini (Franco Angelli, 2006), is one of the major treaties on the cinema as scenario for ethical reflection and without doubt the most comprehensive research written in Italian. The work is organized in two parts. The first is a study on bioethical narrative focusing on the articulation between bioethics and the cinema. The second part includes a brief but sharp analysis of more than sixty films and references to a further three hundred, among which there are some true gems. The following passages of the introduction, have been translated into Spanish, selected and commented by Natalia Perrotti.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Bioethics | Film | Narrative skills | Ethical Perspective&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Bioetica-e-cinema-Racconti-di-malattia-e-dilemmi-morali' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Bioetica e cinema: Racconti di malattia e dilemmi morali&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Bioetica e cinema: Racconti di malattia e dilemmi morali</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Bioetica-e-cinema-Racconti-di-malattia-e-dilemmi-morali</link>
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		<dc:date>2018-04-10T16:46:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Traducci&#243;n, selecci&#243;n y comentarios de Natalia Perrotti</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Bioetica e cinema. Racconti di malattia e dilemmi morali&lt;/i&gt; (Bio&#233;tica y Cine: Relatos de enfermedades y dilemas morales), de Paolo Cattorini (Franco Angelli, 2006), es uno de los mayores tratados sobre el cine como escenario para la reflexi&#243;n &#233;tica y sin duda la investigaci&#243;n m&#225;s completa en idioma italiano. La obra est&#225; organizada en dos grandes partes. La primera de ellas es un estudio sobre bio&#233;tica narrativa, con el foco en la articulaci&#243;n entre bio&#233;tica y cine. La segunda parte incluye un breve pero agudo an&#225;lisis de m&#225;s de setenta filmes y una referencia a otros trescientos, entre los que se encuentran verdaderos hallazgos. Se presentan a continuaci&#243;n pasajes de la introducci&#243;n, traducidos al espa&#241;ol, seleccionados y comentados por Natalia Perrotti.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Bio&#233;tica | Cine | Competencia narrativa | Perspectiva &#233;tica&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Bioetica-e-cinema-Racconti-di-malattia-e-dilemmi-morali-223' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#201;tica narrativa y cr&#237;tica cinematogr&#225;fica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al inicio de la introducci&#243;n a su libro &lt;i&gt;Bioetica e cinema. Racconti di malattia e dilemmi morali&lt;/i&gt;, Paolo Cattorini se&#241;ala la enorme relevancia de la utilizaci&#243;n del pensamiento complejo para el tratamiento de situaciones que involucran cuestiones &#233;ticas. En este sentido, hace referencia a la necesidad de pensar las situaciones dentro del contexto que las enmarca, y sin el cual no podr&#237;a lograrse una interpretaci&#243;n adecuada. As&#237;, propone considerar los distintos elementos que se articulan en las situaciones, y que, asimismo, dan lugar a las acciones que se pretenden analizar.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Es &#250;til contar la vivencia completa, el contexto completo en el cual un acto se inscribe, de modo que estamos obligados a recomponer e integrar cr&#237;ticamente en una visi&#243;n de conjunto los muchos particulares y los elementos que el an&#225;lisis hab&#237;a escindido. Insertar una acci&#243;n dentro de una historia nos obliga, de hecho, a responder a preguntas tales como: &#191;qui&#233;n es el sujeto de la acci&#243;n?, &#191;por qu&#233; motivos la lleva adelante y bajo cu&#225;les presiones?, &#191;cu&#225;les ser&#225;n sus consecuencias m&#225;s o menos previsibles?, &#191;en qu&#233; ambiente, en qu&#233; circunstancias y dentro de qu&#233; relaciones se inscribe?, &#191;qu&#233; componentes emotivos (no s&#243;lo cognitivos e intencionales) connotan ese modo de actuar y ese estilo operativo?, &#191;qu&#233; otros conflictos morales y psicol&#243;gicos abre tal decisi&#243;n y qu&#233; responsabilidades solicitar&#225; en un futuro?, &#191;c&#243;mo cambiar&#225;n las vidas de los actores implicados?, &#191;qu&#233; final podr&#237;a cerrar veros&#237;mil o coherentemente tal vivencia?&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El autor ubica la cuesti&#243;n de la complejidad en relaci&#243;n a lo propiamente humano. Se vislumbra claramente la idea de que el comportamiento humano no es un mero automatismo, ni es tampoco simplemente instintivo, sino que, muy por el contrario, constituye un n&#250;cleo de sentido que s&#243;lo resulta aprehensible e interpretable si no se lo considera aislado del contexto que lo enmarca y lo determina. Cattorini ilustra esta idea del siguiente modo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Tomemos, por ejemplo, un problema bio&#233;tico sumamente controvertido, el de la clonaci&#243;n. Clonar un organismo significa producir, en ausencia de la fusi&#243;n de dos gametas provenientes de individuos sexualmente diferentes, un nuevo organismo gen&#233;ticamente id&#233;ntico a otro, del cual proviene la c&#233;lula empleada para la clonaci&#243;n. &#191;Qu&#233; juicio dar a la clonaci&#243;n en el &#225;mbito humano? Es sumamente arduo formularlo en base a la definici&#243;n anteriormente planteada, que describe un tipo de operaci&#243;n de laboratorio, sin decir nada acerca de su significado (&#191;reproductivo o terap&#233;utico?, &#191;con el objetivo de generar y hacer crecer otra vida, o bien para disponer de c&#233;lulas embrionales diferenciadas id&#233;nticas al donante?) y sin especificar los m&#233;todos y las consecuencias (&#191;ser&#225; posible en un futuro extraer c&#233;lulas indiferenciadas de las c&#233;lulas derivadas de las primeras segmentaciones posteriores a la fecundaci&#243;n sin da&#241;ar al embri&#243;n?, &#191;es posible transferir el n&#250;cleo de una c&#233;lula del donante a otra c&#233;lula sin pasar por la formaci&#243;n de un embri&#243;n?). Y tambi&#233;n quien quisiese condenar cualquier tipo de clonaci&#243;n, necesitar&#237;a una historia para comprender el significado humano (seg&#250;n &#233;l reprochable) de tales experimentaciones. Decir simplemente: &#8220;clonar individuos humanos es inmoral porque va contra las leyes de la reproducci&#243;n humana&#8221; es un error dado que en el caso de los gemelos verdaderos (gen&#233;ticamente id&#233;nticos) sucede en la naturaleza (al menos seg&#250;n algunas teor&#237;as embriol&#243;gicas) justamente una generaci&#243;n asexuada en la cual, en un cierto momento, de un embri&#243;n se separa un segundo. Entonces las argumentaciones de condena deben provenir no de la confrontaci&#243;n con los fen&#243;menos biol&#243;gicos naturales, sino de la evaluaci&#243;n de la intenci&#243;n y del sentido complejo de las acciones, a trav&#233;s de las cuales se decide clonar. Se podr&#237;a, por ejemplo, criticar a quien, para disponer de una reserva de tejidos o c&#233;lulas, hiciese uso instrumental de una nueva vida, sacrific&#225;ndola por el propio bien. O incluso, se podr&#237;a criticar a quien decidiese hacer de s&#237; mismo un hijo, que fuese su copia id&#233;ntica, fuera de una historia de amor de a dos, en una presunci&#243;n de autosuficiencia.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El ejemplo presentado anteriormente acerca de la utilizaci&#243;n de vidas humanas para fines instrumentales resulta particularmente significativo. Aqu&#237;, Cattorini ilustra un modo de proceder metodol&#243;gico frente a problemas de bio&#233;tica. M&#225;s all&#225; del contenido de la interpretaci&#243;n que finalmente se formule de una situaci&#243;n, y m&#225;s all&#225; de que se pueda llegar a m&#250;ltiples interpretaciones y se pueda tomar distintas posiciones &#8211;inclusive contradictorias entre s&#237;- frente a la misma situaci&#243;n, hallamos presente la recomendaci&#243;n de no dejar de lado ciertas reglas metodol&#243;gicas, por ejemplo, la consideraci&#243;n de la situaci&#243;n dentro de un contexto determinado, atravesada por determinados elementos y que, a su vez, forma parte de una determinada cadena de sentido en relaci&#243;n con un determinado sujeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se ver&#225; a continuaci&#243;n, el contexto de la acci&#243;n no es un dato que se alcanza de manera objetiva, sino que debe ser re-construido, es decir que se hace necesaria una operaci&#243;n de lectura retroactiva. Es en un segundo tiempo que la acci&#243;n puede ser le&#237;da y significada &#8211; o, si se quiere, re-significada. El movimiento que implica dicho proceso de lectura da cuenta, una vez m&#225;s, de la dimensi&#243;n propiamente humana de la acci&#243;n. Un proceso de lectura que tiende, como ya hemos mencionado, a la reconstrucci&#243;n de la situaci&#243;n que se presenta como objeto de an&#225;lisis para la bio&#233;tica. Una reconstrucci&#243;n que ha de ser de tipo narrativo, con lo cual hallamos enteramente justificada la utilizaci&#243;n, para la ense&#241;anza de la bio&#233;tica, de escenarios ficcionales como lo es el cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor sostiene que los interrogantes que el hombre contempor&#225;neo se plantea en relaci&#243;n a cuestiones como la culpa, el pecado, la moral, o el origen del mal en el mundo, son los mismos que impulsaron la creaci&#243;n de antiguos relatos como las tragedias, los mitos y las narraciones religiosas, y son tambi&#233;n los mismos que hoy inspiran las historias que vemos representadas en el cine. El cine, entonces, nos confronta directamente con esos interrogantes durante el tiempo que dura la pel&#237;cula, permitiendo que nos veamos reflejados en uno u otro personaje en el momento preciso de la decisi&#243;n que precipita el desenlace de la pel&#237;cula en un sentido o en otro. Entramos a la sala para ver la versi&#243;n de la historia tal como el director nos la quiso contar. Pero salimos de la sala con una versi&#243;n propia, que incluye nuestra propia lectura, nuestro propio recorte, nuestra propia reconstrucci&#243;n de los hechos que el director nos ha presentado. En palabras de Paolo Cattorini:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Dado que las pr&#225;cticas narrativas est&#225;n implicadas en todas las fases en las cuales las decisiones &#233;ticas se reconocen, formuladas, interpretadas y convalidadas, la competencia narrativa es una de las cualidades necesarias para cualquier experto de &#233;tica biom&#233;dica.&lt;br class='autobr' /&gt;
Inmerso en las vivencias imaginarias, contadas por los directores de cine, el espectador penetra nuevas perspectivas del mundo (tanto m&#225;s reveladoras cuanto mayor es la calidad de la obra y la propia elasticidad emp&#225;tica), vive a cierta distancia sentimientos intrigantes o inquietantes y pone a prueba su propia teor&#237;a &#233;tica y su propia visi&#243;n del mundo. &#191;Qu&#233; hacer en ese caso y por qu&#233;?, &#191;c&#243;mo lo justificar&#237;a delante de otros?, &#191;qu&#233; cosa no convence de esta narraci&#243;n, qu&#233; falta, qu&#233; cosa fue escondida o bien qu&#233; suena falso, ideol&#243;gico, reduccionista?, &#191;c&#243;mo reescribir&#237;a ese episodio o ese final, a la luz de mis conocimientos y creencias? Estos ejercicios de pensamiento, aplicados al texto f&#237;lmico, aluden inevitablemente a la vida real y a los dilemas humanos y profesionales del espectador, que retoma, anticipa o prepara sus ineludibles elecciones morales.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El autor propone que las situaciones que se nos presentan han de ser le&#237;das desde una perspectiva &#233;tica y no simplemente desde una perspectiva moral. Es decir que, al tomar en cuenta la singularidad del caso, comienzan a vislumbrarse ciertos aspectos de la situaci&#243;n que exceden los enunciados morales (por ejemplo, &#8220;est&#225; prohibido matar&#8221;). Vemos desplegarse, de este modo, lo universal-singular que nos obliga a ampliar el foco de nuestra mirada y nos conduce a la pregunta por la validez de la aplicaci&#243;n mec&#225;nica del enunciado moral al caso singular que estamos analizando. En palabras de Cattorini:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Insertar una norma dentro de una situaci&#243;n problem&#225;tica no significa realizar una especie de silogismo, del tipo: la norma proh&#237;be la mentira, el sujeto, en una determinada situaci&#243;n, miente y entonces se debe concluir con certeza que en ese caso el sujeto se equivoca. La &#233;tica es, de hecho, bien distinta de la matem&#225;tica, de modo que la pura coherencia l&#243;gica no basta. A menudo la premisa mayor de un razonamiento moral (del tipo: mentir es il&#237;cito) no vale en modo absoluto y se presta a diversas lecturas en pos del significado de la acci&#243;n (&#191;mentir culpablemente significa enga&#241;ar intencionalmente a alguien en general o s&#243;lo a quien merece nuestra sinceridad?). A menudo la premisa menor (del tipo: Fulano est&#225; mintiendo) describe s&#243;lo un aspecto del comportamiento del sujeto en cuesti&#243;n, de modo que corremos el riesgo de descuidar otros aspectos que podr&#237;an revelarnos la verdadera naturaleza de aquel comportamiento (por ejemplo debemos preguntarnos: &#191;Fulano est&#225; mintiendo realmente, a&#250;n en el caso en que no dice en este momento toda la verdad, pero dentro suyo piensa en revelar en el futuro lo que omite?).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y tambi&#233;n en el caso en que las normas generales son suficientemente claras y prescinden de la intenci&#243;n del sujeto, como sucede para las normas del derecho, tambi&#233;n entonces el hombre de ley dif&#237;cilmente podr&#225; evitar realizar una interpretaci&#243;n, dado que las acciones concretas a las cuales deben aplicarse tales normas son confusas y complejas. Pensemos en el &lt;i&gt;p&#225;thos &lt;/i&gt; que atraviesa muchas pel&#237;culas jur&#237;dicas: las interpretaciones opuestas del acusado y de la defensa se chocan, y a menudo son convincentes ambas hasta el momento en el cual uno de los contendientes encuentra una prueba definitiva a su favor. La encuentra porque la ha buscado y la ha buscado a la luz de una conjetura plausible, pero no seguramente verdadera desde el inicio.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La reconstrucci&#243;n de la situaci&#243;n supone siempre un recorte, pero ese recorte no la deja aislada de su contexto. Esto implica una operaci&#243;n de lectura en un segundo tiempo, dado que es en la reconstrucci&#243;n de la escena que se determinan los l&#237;mites de ese recorte. En el mismo proceso de recortar la situaci&#243;n se efect&#250;a una primera interpretaci&#243;n, antes a&#250;n de que alg&#250;n juicio pueda ser formulado al respecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La operaci&#243;n de lectura y recorte de una situaci&#243;n es la que nos permite emitir justificadamente un juicio o el opuesto. Es por ello, seg&#250;n Cattorini, que queda excluida en bio&#233;tica la posibilidad de evaluar objetivamente las situaciones que se nos presentan, lo cual, sin embargo, no nos exime de la responsabilidad de fundamentar nuestra posici&#243;n y nuestras decisiones a trav&#233;s de argumentos racionales. El autor ofrece dos ejemplos para ilustrar lo dicho anteriormente.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En el caso de las gemelitas siamesas de Palermo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Capital de la regi&#243;n italiana de Sicilia.&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (con el coraz&#243;n y otros &#243;rganos en com&#250;n) se estaba evaluando (mayo de 2000) si intervenir quir&#250;rgicamente y c&#243;mo, dado que no hacer nada significaba resignarse a la muerte de ambas. Un m&#233;dico intervino en el debate sosteniendo que la v&#237;a de salida era sacrificar a una ni&#241;a por el bien de la otra. Los medios se hicieron eco de esto y la controversia moral se torn&#243; sumamente aguda, evocando la fantas&#237;a discriminante y salvaje de la instrumentalizaci&#243;n de un ser humano por otro. El m&#233;dico propuso, entonces, otra descripci&#243;n de la situaci&#243;n y sostuvo que se trataba de un caso tr&#225;gico, que ser&#237;a todav&#237;a m&#225;s tr&#225;gico si la muerte se cobrara dos v&#237;ctimas en lugar de una sola. La medicina tiene el derecho de oponerse a la naturaleza cuando &#233;sta genera un mal. Las gemelas, argument&#243;, hab&#237;an utilizado hasta ahora los mismos &#243;rganos para sobrevivir. Es m&#225;s, un especialista hab&#237;a sostenido que la gemela m&#225;s fuerte hab&#237;a respirado tambi&#233;n por la m&#225;s d&#233;bil. A esta altura, la simbiosis no pod&#237;a continuar y hab&#237;a un buen motivo para poner los &#243;rganos vitales a disposici&#243;n de la &#250;nica que pod&#237;a sobrevivir. Era como si las dos hermanas hubiesen sido mantenidas vivas por la misma m&#225;quina de reanimaci&#243;n, que en un cierto momento ya no bast&#243; para las dos, puesto que las enfermas hab&#237;an crecido. El caso es an&#225;logo al del Servicio de reanimaci&#243;n de un hospital, al cual llegan dos enfermos y hay s&#243;lo un ventilador artificial disponible. &#191;Los dejamos morir a ambos? No, elegimos, estando obligados a hacerlo, a aqu&#233;l que tiene mayor esperanza de vida, en base a un criterio cl&#237;nico justificado y no por favoritismo o discriminaciones arbitrarias o jerarqu&#237;as de importancia entre las personas. Entonces, no se sacrifica a ninguno, porque no se mata intencionalmente a ninguno. Y no se mata a ninguno porque, visto en su conjunto, el del cirujano es un gesto de cura: reconstruir un coraz&#243;n malformado en el &#250;nico modo posible y dejar morir a una paciente que siempre sac&#243; menos beneficio de los tratamientos practicados hasta el momento. Sin embargo, con la misma acci&#243;n, se dan esperanzas de vida a un enfermo y se acelera en el otro enfermo el proceso de morir. Pero es la naturaleza la que mata, no el m&#233;dico. Conocer anticipadamente las consecuencias negativas de una acci&#243;n buena no significa ser culpable de tales consecuencias. La verdadera culpable es la enfermedad; la medicina busca remediar como puede los da&#241;os producidos por la injusta &#8220;loter&#237;a&#8221; natural.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Con respecto a esto, nos parece pertinente abrir una pregunta acerca de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se puede compartir o rechazar nuestra tesis, pero de todos modos resulta evidente que tanto nosotros como quienes sostienen tesis morales diferentes de la nuestra, percibimos vivencias diferentes ante los mismos hechos que miramos, de modo que podr&#237;amos hacer dos pel&#237;culas diferentes sobre el mismo episodio, sosteniendo tesis diferentes, ya que interpretamos las cosas en modo opuesto, y entonces formulamos descripciones diferentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#201;ste es el motivo por el cual no se recomendar&#225; nunca en bio&#233;tica la moderaci&#243;n y el uso de un lenguaje lo menos capcioso posible. A veces es mejor declarar r&#225;pidamente qu&#233; tesis se sostienen m&#225;s que camuflarlas detr&#225;s de descripciones aparentemente objetivas. Por este motivo se ha atribuido un valor filos&#243;fico a las re-descripciones/re-narraciones del mundo operadas por la literatura, la cual estimula el pensamiento especulativo introduciendo vocabularios diferentes, proponiendo nuevas cifras interpretativas, haciendo surgir (de parte de los personajes de la obra) actitudes morales experimentales.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El procedimiento que llevamos a cabo en bio&#233;tica cl&#237;nica, sostiene Cattorini, es similar al que desarrollamos en el cine, considerando para nuestro an&#225;lisis cuatro elementos que se articulan para dar como resultado una interpretaci&#243;n posible de la situaci&#243;n que estamos analizando. Ellos son: [a] el significado de la acci&#243;n singular, [b] la teor&#237;a &#233;tica que utilizamos, [c] nuestra visi&#243;n general del bien, y [d] el sentido de nuestra existencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al entrar en la sala de cine, se abre un par&#233;ntentesis en nuestra existencia cotidiana. Nuestra vida queda en suspenso por el tiempo que dura la pel&#237;cula. El director nos ofrece, en cambio, una serie de s&#237;mbolos que nos introducen en un escenario ficticio y nos invitan a dar respuestas a las situaciones complejas que se nos ofrecen a trav&#233;s de la pantalla.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La fascinaci&#243;n del cine se encuentra justamente en la liturgia secular, de la cual participan los espectadores en sala, que son moralmente extra&#241;os unos a otros excepto por la com&#250;n curiosidad por la cual ponen a prueba la pertinencia &#233;tica de un nuevo relato. Ellos deben creer en el film, si quieren comprenderlo y viceversa, comprendi&#233;ndolo, miden su credibilidad. En las catedrales de la visi&#243;n est&#225; concebido de hecho apagar las luces sobre la vida directa y creer en s&#237;mbolos, que prometen encender una nueva luz sobre los enigmas de la existencia. En el tiempo de la proyecci&#243;n no se toman decisiones (en este sentido se vive en el vac&#237;o), pero uno se deja llevar en un universo de sentido donde surgen inesperadas representaciones de uno mismo y del mundo (al cine se lo vive plenamente &#8211;bajo este aspecto&#8211; a nivel emotivo y cognitivo), de modo que nuevas posibilidades de interpretaci&#243;n y de elecci&#243;n estar&#225;n disponibles en el momento en el cual los espectadores saldr&#225;n de la sala, unidos por una intimidad sutil, marcados por una iniciaci&#243;n sin sacramentos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La perspectiva &#233;tica nos ubica en el punto de articulaci&#243;n de la moral y la est&#233;tica con la dimensi&#243;n subjetiva singular. Y es en ese entrecruzamiento donde se dirime el desenlace de la pel&#237;cula. Cattorini hace referencia a la necesidad de incluir, en la dimensi&#243;n &#233;tica de an&#225;lisis de una situaci&#243;n, criterios est&#233;ticos:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En el fondo toda la vida moral est&#225; aqu&#237;, en esta inconclusa b&#250;squeda de la acci&#243;n que pueda decirse propiamente m&#237;a. La acci&#243;n que yo y s&#243;lo yo podr&#237;a cumplir en el modo y en el tiempo justo. La acci&#243;n que deber&#237;a cumplir, en cuanto ser&#237;a al mismo tiempo la acci&#243;n m&#225;s justa objetivamente, por las implicaciones que ella comporta frente a todos los otros sujetos morales, y m&#225;s adecuada subjetivamente a m&#237;, m&#225;s id&#243;nea a responder a mi deseo original de felicidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y bien, para identificar esta acci&#243;n a menudo se debe recurrir a categor&#237;as est&#233;ticas. Uno no se interroga solamente sobre qu&#233; comportamiento (entre las distintas alternativas que se nos abren delante) maximiza los placeres y minimiza el sufrimiento. Tampoco se interroga uno solamente sobre qu&#233; conducta deriva con mayor rigor deductivo (como si se tratase de un silogismo) de la teor&#237;a moral que profesamos. En cambio, tambi&#233;n se nos pregunta cu&#225;l es la soluci&#243;n m&#225;s bella, la acci&#243;n que garantiza la continuaci&#243;n o conclusi&#243;n m&#225;s coherente de nuestra vivencia humana, o bien en el sentido de la elecci&#243;n m&#225;s proporcionada a nuestro estilo de vida, o bien en el sentido de la promesa que abre m&#225;s arm&#243;nicamente nuestro ser a la esperanza que nos ha atra&#237;do. Las cosas se dan como si tuvi&#233;semos que escribir el nuevo cap&#237;tulo de un libro, o agregar otra pincelada al cuadro que hemos esbozado, o inventar un final convincente para una pel&#237;cula que carece todav&#237;a de cohesi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El motivo por el cual no podemos dejar de lado en &#233;tica el recurso a criterios est&#233;ticos reside en el hecho que, como sucede para cada obra de arte, la norma de juicio se encuentra, al menos en muchos aspectos, intr&#237;nsecamente conectada a la acci&#243;n que es objeto de evaluaci&#243;n. La acci&#243;n moral obligatoria, la que tenemos el deber de poner en el contexto de una historia o vivencia humana, se asemeja al cap&#237;tulo adecuado para ese libro y no para otro, a la intervenci&#243;n id&#243;nea para ese cuadro o para ese film. Por lo dem&#225;s, la actividad art&#237;stica creativa es m&#225;s que arbitraria. En cuanto al gesto pict&#243;rico, por ejemplo, realizado en el contexto de una obra, se tiene en cuenta una ley, que gu&#237;a la armon&#237;a del cuadro, pero que no es nunca del todo clara y que por lo tanto exige la sensibilidad y la obediencia m&#225;s fiel de parte de un artista, que tenga en su coraz&#243;n la verdad de esa &#243;pera y que continuamente busque manifestarla con las propias pinceladas, siempre parcialmente inadecuadas. La obra, podr&#237;amos decir, causa y atrae al artista, a&#250;n antes de existir.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La reflexi&#243;n &#233;tica y la cr&#237;tica cinematogr&#225;fica resultan equiparables en cuanto al modo de proceder metodol&#243;gico, y s&#243;lo se diferencian en cuanto a su contenido. Ambas se esfuerzan por encontrar argumentos racionales para sostener la posici&#243;n que deciden adoptar, y ambas lo hacen teniendo en cuenta la complejidad del objeto que analizan. Dicho car&#225;cter complejo implica, justamente, no reducir el an&#225;lisis s&#243;lo argumentos racionales, sino tambi&#233;n comprender en &#233;ste las emociones y los deseos del sujeto de la acci&#243;n. En palabras de Cattorini:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Hay otra analog&#237;a importante entre reflexi&#243;n &#233;tica y cr&#237;tica de arte. Ambas buscan justificar racionalmente una evaluaci&#243;n, moral en el primer caso y est&#233;tica en el segundo, buscan desarrollar en argumentos universalmente comprensibles, es decir, la percepci&#243;n, la intuici&#243;n inicial de que en una determinada acci&#243;n u obra haya algo de bueno (o al contrario, de malo) y de bello (o al contrario, de feo). Ahora bien, este empe&#241;o de traducci&#243;n conceptual y de persuasi&#243;n argumentativa no puede prescindir de la consideraci&#243;n de las emociones y de los deseos conectados a esas acciones o a esas obras de arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como no existe una regla intelectual o un criterio ideol&#243;gico general para evaluar la belleza de una pel&#237;cula y entonces el cr&#237;tico deber&#225; examinar las emociones suscitadas por la pel&#237;cula vista y los deseos que &#233;sta encendi&#243; en &#233;l, del mismo modo &#8211; contrariamente a lo que sosten&#237;an los &#233;ticos de corte racionalista &#8211; para un agente moral es necesario interpretar los deseos que lo sorprenden y lo atraen para comprender qui&#233;n es &#233;l verdaderamente, qu&#233; cosa verdaderamente quiere y cu&#225;l es entonces la acci&#243;n buena que &#233;l tiene el deber de realizar. Las emociones revelan al hombre una verdad y una motivaci&#243;n atractiva para actuar, antes que la reflexi&#243;n pueda tematizarla en forma l&#243;gicamente coherente, defenderla con argumentaciones te&#243;ricas e identificar el acto concreto por el cual debe decidirse.&lt;br class='autobr' /&gt;
Emociones y deseos son escuchados pacientemente e interpretados fielmente, justamente para evitar caer en una emotividad del todo irracional, que es el efecto opuesto al racionalismo. Si no se cultivan una actitud y un lenguaje id&#243;neos para conocer, expresar p&#250;blicamente y discernir el sentido de los afectos que nos mueven, es comprensible que el sujeto los advierta simplemente como una pulsi&#243;n que magnetiza su conciencia, una presi&#243;n de la cual &#233;l buscar&#225; liberarse o seguirla en modo infantil (&#8220;hago esto porque se me ocurre hacer esto&#8221;) o bien desembaraz&#225;ndose de alg&#250;n modo (a trav&#233;s de una t&#233;cnica psicol&#243;gica o farmacol&#243;gica que no le haga sentir, por ejemplo, un molesto sentimiento de culpa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(&#8230;)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La experiencia emotiva no puede reducirse a una molesta instintualidad &#8220;animal&#8221;, a un mero estado afectivo o a una facultad perceptiva de la cual el hombre podr&#237;a opcionalmente disponer, sino que es esa dimensi&#243;n en la cual el sujeto es movido y solicitado afectivamente por una verdad, que lo invita a reconocer los lazos que lo constituyen y a escuchar las voces que habitan su conciencia. Las pasiones no se oponen, entonces, a la experiencia moral, sino que la suscitan y la orientan, proponiendo al sujeto la tarea de conocerse y decidirse por el bien.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El cine se ofrece como una herramienta sumamente interesante para la ense&#241;anza de la bio&#233;tica, ya que en &#233;l vemos representadas escenas, potencialmente reales, que nos invitan a ejercitar por un lado, modos de proceder frente a situaciones problem&#225;ticas en la vida cotidiana, y por otro, el modo de pensamiento necesario para trabajar en bio&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Inmerso en las vivencias imaginarias, contadas por los directores de cine, el espectador penetra nuevas perspectivas del mundo (tanto m&#225;s reveladoras cuanto mayor es la calidad de la obra y la propia elasticidad emp&#225;tica), vive a una cierta distancia sentimientos intrigantes o inquietantes y pone a prueba su propia teor&#237;a &#233;tica y su propia visi&#243;n del mundo. &#191;Qu&#233; hacer en ese caso y por qu&#233;?, &#191;c&#243;mo lo justificar&#237;a delante de otros?, &#191;qu&#233; cosa no convence de esta narraci&#243;n, qu&#233; falta, qu&#233; cosa fue escondida o bien qu&#233; suena falso, ideol&#243;gico, reduccionista?, &#191;c&#243;mo reescribir&#237;a ese episodio o ese final, a la luz de mis conocimientos y creencias? Estos ejercicios de pensamiento, aplicados al texto f&#237;lmico, aluden inevitablemente a la vida real y a los dilemas humanos y profesionales del espectador, que retoma, anticipa o prepara sus ineludibles elecciones morales.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Capital de la regi&#243;n italiana de Sicilia.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Con respecto a esto, nos parece pertinente abrir una pregunta acerca de la responsabilidad del profesional de la salud en tanto sujeto frente a esta decisi&#243;n. &#191;Cu&#225;l es la posici&#243;n de alguien que, a la hora de decidir sobre la vida de una persona y la muerte de otra, coloca la responsabilidad por la muerte del lado de la naturaleza, como si nada tuviera &#233;l que ver con esa decisi&#243;n, y responde solamente por la vida que (se) salva? &#191;Puede, acaso, imput&#225;rseles a la naturaleza o la enfermedad la responsabilidad por una situaci&#243;n que se desencadena a partir de una acci&#243;n humana? De todos modos, el autor reconoce en el p&#225;rrafo siguiente y en virtud de la complejidad de la situaci&#243;n, la importancia que el recorte de la situaci&#243;n tiene a la hora de formular una interpretaci&#243;n al respecto. (Nota de la comentarista).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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