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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>The long journey of central american migrants on their way to the border of Mexico and the United States</title>
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		<dc:date>2019-03-12T11:34:54Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Claudia Bernardi</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The Beast, The journey of Central American migrants on their way to the border of Mexico and the United States tells the story of undocumented migrants who travel in La Bestia, a freight train in which Central American migrants are assembled in Arriaga, Ixtepec or Ciudad Hidalgo in southern Mexico that will take you to nearby Mexicali, Nogales, Ciudad Juarez, Piedras Negras or Nuevo Laredo. Moored precariously from the roof of the train, this risky road of more than 3,000 km will determine that many of those who undertake the trip, never reach the border.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Migration | Mural | Community art | Political violence | The beast&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-9-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 09 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;California College of the Arts | Mary Baldwin University, Estados Unidos | Escuela de Arte Walls of Hope, El Salvador, Colombia&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-travesia-de-migrantes-centroamericanos-en-su-camino-hacia-la-frontera-de' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La traves&#237;a de migrantes Centroamericanos en su camino hacia la frontera de Mexico y los Estados Unidos&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>La traves&#237;a de migrantes centroamericanos en su camino hacia la frontera de Mexico y los Estados Unidos</title>
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		<dc:date>2019-03-12T11:31:35Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Claudia Bernardi</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia, La traves&#237;a de migrantes centroamericanos en su camino hacia la frontera de M&#233;xico y los Estados Unidos&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; narra la historia de migrantes indocumentados que viajan en &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;, un tren de carga en el cual se montan los migrantes Centroamericanos en Arriaga, Ixtepec o Ciudad Hidalgo en el sur de Mexico y que los llevar&#225; hasta cerca de Mexicali, Nogales, Ciudad Ju&#225;rez, Piedras Negras o Nuevo Laredo. Amarrados precariamente del techo del tren, este camino arriesgado de m&#225;s de 3.000 km determinar&#225; que muchos de quienes emprenden el viaje, nunca lleguen a la frontera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Migraci&#243;n | Mural | Arte comunitario | Violencia pol&#237;tica | La Bestia&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-long-journey-of-central-american-migrants-on-their-way-to-the-border-of' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-09-Nro-1-Marzo-2019-" rel="directory"&gt;Volumen 09 | Nro 1 | Marzo 2019&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;California College of the Arts | Mary Baldwin University, Estados Unidos | Escuela de Arte Walls of Hope, El Salvador, Colombia&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Cuando escuch&#233; a F. hablar de &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; supuse que era un animal montaraz y escurridizo que acecha a los miles de migrantes Centroamericanos que intentan cruzar el despiadado desierto de Sonora entre Mexico y los Estados Unidos, donde las temperaturas extremas matan durante el implacable verano o cuando el invierno g&#233;lido ahuyenta a las culebras y escorpiones. Los &#250;nicos que quedan para alimentarse de la muerte de los otros, son los zopilotes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;F. es un muchacho Hondure&#241;o de 16 a&#241;os, alto y robusto, que habla con acento coste&#241;o, de una simpat&#237;a tan persistente que me hac&#237;a olvidar que est&#225;bamos en una c&#225;rcel de m&#225;xima seguridad en los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como artista visual y comunitaria, mi trabajo se centra en la intersecci&#243;n de arte y violencia pol&#237;tica. En los &#250;ltimos veinticinco a&#241;os he desarrollado y facilitado proyectos de arte comunitario y colaborativo con sobrevivientes de masacres, sobrevivientes de tortura, v&#237;ctimas de violencia sexual durante conflictos armados en America Latina y Europa y con poblaciones damnificadas por exilios forzosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los &#250;ltimos seis a&#241;os, la frontera de Mexico y los Estados Unidos se ha convertido en el epicentro geogr&#225;fico donde mi trabajo se focaliza en facilitar y asistir a la creaci&#243;n de murales colaborativos pintados por j&#243;venes afectados por los efectos de la violencia. Los menores migrantes Centroamericanos, devenidos artistas, est&#225;n sujetos a las rigurosas legislaciones del sistema judicial penal en los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los murales son historias orales hechas im&#225;genes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son susurros de palabras que nunca se han dicho y que a&#250;n persisten en la memoria de quienes van dejando fr&#225;giles huellas en el desierto mientras se escapan de una realidad terrible para entrar en la encrucijada legal de un pa&#237;s que los identifica y los trata como criminales peligrosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;F. me clarific&#243; que &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; es un animal de hierro y tripas oxidadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; es el tren de carga en el cual se montan los migrantes Centroamericanos en Arriaga, Ixtepec o Ciudad Hidalgo en el sur de Mexico y que los lleva hasta cerca de Mexicali, Nogales, Ciudad Ju&#225;rez, Piedras Negras o Nuevo Laredo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es un solo tren. Hay varias l&#237;neas ferroviarias de trenes de carga que recorren una ruta similar de sur a norte en Mexico. Pero, en el imaginario de los hombres y mujeres de todas las edades que intentan cruzar la frontera de Mexico y entrar a los Estados Unidos, siempre ser&#225; la misma &lt;i&gt; &lt;strong&gt;Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos los que viajan son indocumentados, est&#225; hambrientos y desolados. Algunos llevan a sus hijos peque&#241;os o adolescentes. Est&#225;n dispuestos a atravesar el mapa extenso de Mexico sentados precariamente en el techo de &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; mirando c&#243;mo pasan los cantones y las ciudades apenas alumbradas, los valles y los bald&#237;os, las estepas y las llanuras desguarnecidas. Hay m&#225;s de 3000 kms entre Arriaga en Chiapas y Nogales en Sonora. En ese inh&#243;spito camino nunca se tiene la certeza de que ser&#225; posible llegar a destino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco saben cu&#225;l es el destino que imaginan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se atreven a imaginar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia: El Documental&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cineasta mexicano Pedro Ultreras (Durango, M&#233;xico, 1969) fot&#243;grafo, escritor y director de cine, narra en su documental &lt;i&gt;La Bestia: El Tren de la Muerte&lt;/i&gt; (2010) el impensable viaje de miles de hombres y mujeres centroamericanos dispuestos a enfrentar desaf&#237;os, peligros y acechos con el deseo &#250;nico y ferviente de llegar a los Estados Unidos, ese gigante m&#237;tico e inexplorado que les permitir&#225; trabajar aunque sean ilegales, y donde podr&#225;n ahorrar lo suficiente como para mandar dinero a las familias que han quedado en El Salvador, Guatemala y Honduras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro Ultreras aborda la narraci&#243;n de esta historia desesperada y desesperante con cautela. Presenta las historias de 29 migrantes, 19 hombres y 10 mujeres que comparten una historia de miseria en sus pa&#237;ses de origen donde han dejado a sus padres o a sus hijos, sus costumbres y afectos, y a su comunidad. Ninguno de ellos hubiera querido tomar la decisi&#243;n de &#8220;&lt;i&gt;mandarse p'al Norte&lt;/i&gt;&#8221;, pero debido a la presencia inexorable del narcotr&#225;fico como la &#250;nica industria rentable de Centroam&#233;rica, les quedaban pocas opciones. O intentaban llegar a los Estados Unidos o, tarde o temprano, se ver&#237;an obligados y amenazados a vincularse con las pandillas y el crimen organizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos de los hombres que viajaban en el tramo que Ultreras document&#243;, ya hab&#237;an hecho el mismo viaje. Tres de los hombres entrevistados hab&#237;an llegado a los Estados Unidos, pero hab&#237;an sido deportados. Otros hab&#237;an viajado sobre trenes de carga y parte de la ruta la hab&#237;an caminado, pero nunca hab&#237;an llegado siquiera cerca de la frontera. &#201;ste era el &#250;ltimo intento que har&#237;an antes de aceptar una derrota irrefutable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jos&#233; C. Guardado, un hombre hondure&#241;o de voz calma y casi tierna cuenta, frente a la c&#225;mara en un primer plano que aumenta su mirada trist&#237;sima, que &#233;l tiene cinco hijos. La madre de sus hijos los hab&#237;a abandonado. No se imagina c&#243;mo darles educaci&#243;n a sus hijos y proveerle el derecho a una vida mejor a la que &#233;l mismo ha tenido si no es intentando este tr&#225;gico tramo en este tren traicionero que ha cobrado miles de vidas. En un viaje id&#233;ntico, hace unos a&#241;os, amarrado al lomo de esta bestia asesina, perdi&#243; la mano y parte del brazo izquierdo. Discapacitado y usando el mu&#241;&#243;n amputado, casi ciego por cataratas que le nublan la vista haci&#233;ndolo vulnerable a robos y abusos, vuelve a intentar esta desquiciada traves&#237;a con la ferviente ilusi&#243;n de llegar a Los &#193;ngeles donde quiz&#225;s consiga una pr&#243;tesis para su brazo mutilado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro Ultreras logra que los migrantes le hablen con sinceridad, sin tapujos. Lo ven subirse y bajarse del tren con agilidad, con astucia, con los mismos trucos que ellos tienen que aprender para no derrumbarse. Son equilibristas en un tren en movimiento continuo, a gran velocidad, que atraviesa campos de cultivo, o estepas infecundas, ranchos y caser&#237;os aleda&#241;os a las v&#237;as ferroviarias. Ultreras nos obliga a mirar el paisaje desde arriba, con la inestabilidad de quienes se atreven a pararse y correr de un vag&#243;n al otro o con el terror de quien se amarra a algun barrote del furg&#243;n de carga para no arriesgarse a una ca&#237;da que, de seguro, ser&#237;a fatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eva Garc&#237;a Suazo mira a la c&#225;mara con serenidad. Vive en el albergue &#8220;Jes&#250;s El Buen Pastor&#8221; en Tapachulas, Chiapas. Lleg&#243; a ese refugio despu&#233;s de que la encontraron &#8220;pedaceda&#8221; y casi muerta a la vera de las v&#237;as. A pesar de haber perdido las dos piernas, en el momento del accidente no sinti&#243; dolor. Estaba consciente y aterrada porque se daba cuenta de que la sangre se le escurr&#237;a. Le parec&#237;a imposible no morir. Un campesino que pasaba corri&#243; a asistirla. En el estado en que la encontr&#243; no pudo siquiera moverla. La dej&#243; con la promesa de que buscar&#237;a ayuda. Nadie pensaba que esta mitad de mujer sobrevivir&#237;a. Quiz&#225;s porque deliraba y ve&#237;a a sus tres hijos, o porque la vida le estaba dando otra oportunidad, ahora Eva con dos piernas cercenadas trabaja en el refugio ayudando a otros lisiados v&#237;ctimas del Tren de la Muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La estrategia de Pedro Ultreras como cineasta es no emitir juicio, no caer en sentimentalismos, no sucumbir a la tentaci&#243;n de hacer de los migrantes v&#237;ctimas de historias terribles. Ultreras intenta y logra crear un nexo entre los migrantes y el espectador, d&#225;ndonos la oportunidad de aprender y compenetrarnos en la multiplicidad de razones que obligan a estas personas a embarcarse en un camino endemoniado; a quererlos y a respetarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las escenas m&#225;s conmovedoras del documental muestra gente de la zona por donde pasa el tren, quienes conociendo las peripecias de los muchos&lt;br class='autobr' /&gt;
que viajan, se apostan a la vera de las v&#237;as con bolsas conteniendo botellas de agua, algo de fruta, galletas saladas y a veces hasta algun dulcito. Estas personas son tan humildes como los que extienden la mano desde la parte baja de un vag&#243;n en movimiento. Ese gesto solidario y desinteresado que intenta aliviar, aunque sea por unas horas, el hambre y la sed de quienes ruedan &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;, es una secuencia sombr&#237;a y esperanzada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el a&#241;o 2007 el Padre Alejandro Solalinde fund&#243; el albergue &#8220;Hermanos en El Camino&#8221; en la ciudad de Ixtepec en Oaxaca. El edificio es modesto pero cuidado, aireado, con plantas en un jard&#237;n improvisado. Una l&#237;nea de gente espera el desayuno en silencio. Este albergue est&#225; provisto para dar &#8220;posada&#8221; a los migrantes por un m&#225;ximo de tres d&#237;as. Se los alimenta, les curan las heridas, les dan una cama digna y limpia, les regalan una muda de ropa para que sigan el viaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de volver a emprender el camino, le sacan una fotograf&#237;a a cada migrante que pasa por el albergue. Esta iniciativa de documentar el tr&#225;nsito de quienes llegan a este refugio emerge de la certidumbre de que muchos de estos hombres y mujeres no lograr&#225;n llegar a los Estados Unidos. Ser&#225;n cientos los que no podr&#225;n seguir en el tren y morir&#225;n en el desierto de hambre, de sed, de soledad o de pena. Muchos otros ser&#225;n brutalizados y asesinados por bandidos que les sacar&#225;n las pocas monedas que llevan. Cuando ya nadie los encuentre, cuando no hayan quedado rastros ni de sus vidas ni de sus muertes, las fotos que se guardan en el albergue del Padre Solalinde ser&#225;n la &#250;nica evidencia de que estas personas han existido y que por all&#237; pasaron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos hermanos guatemaltecos, el hombre unos a&#241;os mayor que su hermana y los dos menores de treinta a&#241;os, en un primer plano lento e investigativo, cuentan que los bandidos se subieron con ellos a mitad del camino. Al principio, fueron amables y tranquilos, inclusive sol&#237;citos. Cuando el tren cobr&#243; velocidad, con la destreza de quien ha hecho esto muchas veces antes, brutalizaron a todos. Los hicieron desnudarse, los amenazaron y los hirieron con cuchillos y navajas. A las mujeres las violaron. Ellas se dejaron violar sabiendo que si se resist&#237;an terminar&#237;an arrojadas desde lo alto de un tren desquiciado y a alta velocidad. Frente a ese posible desenlace, la violaci&#243;n era un precio enorme que deb&#237;an pagar para seguir viviendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De los 29 migrantes que el documental acompa&#241;a de cerca, solo 5 logran llegar a los Estados Unidos. De esos cinco, solo una mujer salvadore&#241;a se establece en Los Angeles y un hombre guatemalteco llega adonde miembros de su familia viven en Memphis. Ambos consiguen trabajo, aunque su condici&#243;n de migrantes indocumentados los mantiene en una realidad precaria que en cualquier momento se puede revertir. No hay ninguna certeza, ning&#250;n amparo legal que impida que sean detenidos, encarcelados y deportados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos los d&#237;as entre 500 y 700 personas se montan a &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; en las estaciones del sur de M&#233;xico para emprender esta ruta inveros&#237;mil.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_919 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH199/bestia_pag5-48be8.jpg?1775215533' width='354' height='199' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Fox News&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia: El Mural&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Oficina de Reasentamiento de Refugiados de los Estados Unidos confirma que, en el a&#241;o fiscal 2018, un total de 50.036 menores indocumentados, no-acompa&#241;ados han sido detenidos y permanecen bajo custodia despu&#233;s de haber cruzado la frontera de M&#233;xico y los Estados Unidos. La mayor&#237;a de esos ni&#241;os, 30% de los cuales son menores de 12 a&#241;os de edad, provienen de El Salvador, Guatemala, Honduras y M&#233;xico. Han cruzado la frontera solos, o con adultos que no eran sus padres ni sus familiares. La mayor&#237;a estaba huyendo de la pobreza, la corrupci&#243;n y la violencia. Llegan a los Estados Unidos con la esperanza de conseguir asilo pol&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir del a&#241;o 2015 mi trabajo de artista visual y comunitaria me ha llevado a facilitar proyectos colaborativos de muralismo dise&#241;ados, creados y pintados por menores migrantes, indocumentados y no acompa&#241;ados de Am&#233;rica Central detenidos en prisiones de m&#225;xima seguridad en los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque a comienzo del a&#241;o 2000, trabaj&#233; en proyectos de arte en c&#225;rceles y centros penitenciarios en San Francisco, California, no me pod&#237;a imaginar c&#243;mo ser&#237;a trabajar dentro del sistema judicial penal y en c&#225;rceles de m&#225;xima seguridad en los Estados Unidos. La primera gran diferencia con otros proyectos que hab&#237;a facilitado era que esta vez los participantes ser&#237;an muy j&#243;venes, entre trece y diecisiete a&#241;os. El d&#237;a en que un menor indocumentado/a, encarcelado/a cumple dieciocho a&#241;os, convirti&#233;ndolo/a de facto en &#8220;mayor de edad&#8221;, es transferido/a inmediatamente a una c&#225;rcel de adultos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los muchachos y muchachas con quienes me encontr&#233; en este proyecto son parte de la generaci&#243;n nacidos despu&#233;s de los 12 a&#241;os de guerra civil en El Salvador. El conflicto armado que se extendi&#243; de 1980 a 1992 determin&#243; el colapso social, institucional y econ&#243;mico causando la cat&#225;strofe de la posguerra. La pobreza emergente del establecimiento del Tratado de Libre Comercio de America del Norte, establecido el 1 de Enero, 1994, increment&#243; la devastaci&#243;n econ&#243;mica en America Central ocasionada por las guerras y los conflictos b&#233;licos de fines del siglo XX.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Utilizando estrategias de artes visuales como el dibujo, el dise&#241;o y la pintura, el proyecto de muralismo se inicia intercambiando ideas y compartiendo propuestas que se dibujan, se eval&#250;an, se multiplican y van conformando la trama o tema de la obra. En ese primer d&#237;a de trabajo, yo a&#250;n no sab&#237;a que muchos de los j&#243;venes participantes eran v&#237;ctimas de violaciones de derechos humanos cometidos en sus pa&#237;ses de origen o, inclusive, en los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mural se pintar&#237;a sobre una tela de algod&#243;n robusta lo cual facilitar&#237;a su traslado. La obra culminada se mostrar&#237;a en otras c&#225;rceles, en espacios art&#237;sticos, universidades y centros comunitarios en todo el pais e incluso internacionalmente. El mural se convertir&#237;a en una emisi&#243;n informativa de una realidad que aqueja a miles de menores indocumentados y que permanece escondida, incorrecta o insuficientemente investigada por la vasta mayor&#237;a de los ciudadanos de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;A nosotros nos cr&#237;an los lobos&lt;/i&gt;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;F., Hondure&#241;o,16 a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;div class='spip_document_910 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH275/best_poster-b3a86.jpg?1775215533' width='354' height='275' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los muchachos y muchachas que se abocaban a la creaci&#243;n de este mural nunca hab&#237;an pintado, y pocos hab&#237;an visto pinceles delgados o paletas de artistas. Fueron t&#237;midos solo por unos minutos, hasta que la seducci&#243;n de los materiales y de los colores vivaces de las pinturas acr&#237;licas hicieron que los primeros brochazos sobre la tela se convirtieran en una gran fiesta. Los j&#243;venes artistas conversaban entre ellos y compart&#237;an que en sus caser&#237;os y poblaciones rurales nunca hab&#237;an visto murales. Se hab&#237;an topado con pinturas en las paredes mientras viajaban hacia el Norte, hacia los Estados Unidos, ese destino incierto pero atrayente al cual se somet&#237;an con docilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los murales son libros de historia sin palabras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es la historia que &lt;i&gt;ustedes&lt;/i&gt; quieren contar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este testimonio visual que surge de las manos y la memoria de los menores indocumentados, no-acompa&#241;ados de Centro Am&#233;rica representa, en colores vibrantes, en l&#237;neas y en formas que no se acobardan, el peligroso viaje que emprendieron desde El Salvador, Honduras, Guatemala y Mexico hasta que llegaron a esa l&#237;nea divisoria confundiendo el desespero con la ilusi&#243;n y donde fueron capturados por la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se hab&#237;an montado a &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;, agazapados al techo de ese tren interminable que cruza Mexico desde Tapachula, Arriaga o Ixtepec hasta Ciudad Ju&#225;rez o Nogales. Es un viaje endemoniado en el cual mucha gente muere, las mujeres son violadas, la mayor&#237;a son v&#237;ctimas de robos y muy pocos llegan a la frontera. Algunos desdichados se caen del tren en movimiento o los empujan adrede para sacarles unas pocas monedas, algo de comer, o por pura maldad. Quedan atr&#225;s, medio hombres, pedazos de mujeres con piernas o brazos amputados. Nadie se atreve a estimar cuanta gente ha muerto en esa traves&#237;a. Cada a&#241;o, medio mill&#243;n de migrantes centroamericanos se suben a trenes de carga que recorren varias rutas de sur a norte en M&#233;xico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un muchacho hondure&#241;o que nunca hab&#237;a ido a la escuela y apenas sab&#237;a leer o escribir, cont&#243; que no pod&#237;a terminar de entender que estaba cruzando fronteras, pasando de pa&#237;s en pa&#237;s. No se daba cuenta, no pod&#237;a discernir cu&#225;ndo un pa&#237;s dejaba de serlo y se convert&#237;a en otro. De lo &#250;nico que se acordaba era que durante su viaje hab&#237;a encontrado gente que le hab&#237;a parecido igual a &#233;l. Todos estaban desesperados, hambrientos, abatidos y temerosos. Muchos de ellos lloraban inconsolablemente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los j&#243;venes artistas daban testimonio visual declarando sin tapujos, con una frontalidad aterradora, las urgencias que hab&#237;an confrontado y que los forzaron a escapar de terror y trauma. Por eso eleg&#237;an &#8220;&lt;i&gt;mandarse p'al norte&lt;/i&gt;&#8221; una elecci&#243;n que les podr&#237;a traer alivio. Sab&#237;an que ser&#237;a riesgoso ser indocumentados en la tierra enorme del Norte, pero &#191;qu&#233; otra alternativa les quedaba? No hab&#237;a trabajo en El Salvador o Guatemala. Honduras se hab&#237;a convertido en uno de lo pa&#237;ses m&#225;s violentos del mundo. M&#233;xico se hab&#237;a vuelto un narco estado donde los carteles dominan la vida y la muerte de todos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_911 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/best_poster2-3dc0a.jpg?1775215533' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos hab&#237;an escuchado hablar de los da&#241;os y las heridas que el cargo humano enfrenta mientras est&#225;n subidos al lomo de &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;. Ninguno de los j&#243;venes artistas hab&#237;a tenido en cuenta, sin embargo, que ellos podr&#237;an ser v&#237;ctimas de la extorci&#243;n y de la violencia desplegada por el crimen organizado confortablemente comandando la extensa frontera de Mexico. Despu&#233;s de ese interminable viaje en tren, se toparon con gente que exig&#237;a dinero a cambio de obtener el &#8220;derecho&#8221; a cruzarse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si los migrantes no pueden pagar, son obligados a rendir servicios de otra forma. Las ni&#241;as y las mujeres de todas las edades se convierten en esclavas sexuales y en v&#237;ctimas de trafico sexual. Los varones deben ser testigos de cr&#237;menes horribles o, muchas veces, son obligados a aceptar armas y convertirse ellos mismos en asesinos para salvar la propia vida.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_912 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/best_poster3-2f779.jpg?1775215533' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de la creaci&#243;n de una obra bella y contundente, un trabajo de arte colaborativo y comunitario intenta desarrollar y fortalecer la confianza entre los artistas participantes. Las personas que han sido sometidas a tormentos, violencias y torturas albergan una desconfianza persistente hacia todo y hacia todos. La creaci&#243;n de un trabajo de muralismo colaborativo se puede considerar como un ensayo para fortalecer la confianza. Diferente a otros modelos de arte visual cuya concreci&#243;n se focaliza en decisiones individuales, un trabajo de arte colaborativo y comunitario parte de un paradigma opuesto: el esfuerzo colectivo define la intenci&#243;n, la producci&#243;n y el proceso del mural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Compartir la creaci&#243;n de un mural colaborativo jam&#225;s podr&#225; remediar el dolor inflicto en estos j&#243;venes artistas. Pero esta metodolog&#237;a que demanda pintar el mural como un grupo integrado donde todos participan y comparten, se convierte en una herramienta efectiva para la reconstrucci&#243;n y sanaci&#243;n de personas agredidas por violencias inimaginables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mural es un ant&#237;doto a la persistente tristeza y a la inconmensurable soledad que demarca el existir de los menores migrantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta propuesta crea lazos comunitarios a trav&#233;s de la pr&#225;ctica del arte y constituye no solo un nuevo modelo de educaci&#243;n art&#237;stica, sino que sugiere que el arte puede crear un puente interactivo entre la est&#233;tica, la &#233;tica y la pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mural compuesto por dos paneles integrados que culminan en un d&#237;ptico constituye el primer intento que surge en los Estados Unidos donde la pr&#225;ctica del arte comunitario es equidistante a temas legales, de salud mental y f&#237;sica, de justicia social, educaci&#243;n, trabajo social, sociolog&#237;a y antropolog&#237;a. El mural da a los menores indocumentados, no acompa&#241;ados de Centro Am&#233;rica la oportunidad de depositar en la vasta geograf&#237;a de la tela sus memorias de aquel transito turbulento y traum&#225;tico que los convertir&#237;a en ilegales. Comparten un pasado de pobreza y violencia en sus pa&#237;ses de origen. El &#8220;sue&#241;o Americano&#8221; se convertir&#237;a en la pesadilla de estar presos en los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El personaje principal del mural es &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; viajando desde la derecha hacia la izquierda de la obra, del pasado hacia el presente, llegando al futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tren, que aparece oxidado y da&#241;ado en el pasado, se transforma en ligero y mejor preservado conforme avanza hacia un futuro luminoso y brillante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay dos volcanes en plena erupci&#243;n, mensajeros del poder oculto y atesorado en el interior de la tierra. Uno de los volcanes es femenino, &#8220;La Volcana&#8221;, fuente de sabidur&#237;a y de verdad. El fuego femenino tiene rasgos de mujer anciana, alguien que ha visto todo, ha sobrevivido lo impensable, ha sufrido y ha sido da&#241;ada pero que todav&#237;a sabe y puede proteger a la multitud que viaja amarrada a &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;. La Volcana protege a los menores indocumentados que viajan solos y agobiados, desesperados hacia el norte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay un sol y una luna. Ese pasaje del d&#237;a hacia la noche evidencia que el camino ha sido largo, han pasado semanas y meses, nadie se acuerda exactamente cuanto hace que dejaron a sus familias, sus lugares de pertenencia, sus pocas cosas que ahora a&#241;oran por que nada les ha quedado. Pocos son los que pueden calcular el tiempo transcurrido desde que abandonaron sus pa&#237;ses y la entrada a la prisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El monumento conocido como &#8220;El Salvador del Mundo&#8221; erecto en el centro comercial de San Salvador, en El Salvador, aparece en el mural a la izquierda de una crucifixi&#243;n. La inclusi&#243;n de estos s&#237;mbolos religiosos tiene muy poco que ver con el dogma cat&#243;lico. Los menores migrantes se ven a s&#237; mismos, a sus amigos y a sus familias como v&#237;ctimas de un sistema que los hiere, los da&#241;a en vez de apoyarlos, tanto en Am&#233;rica Central como en los Estados Unidos. Nadie ha mostrado inter&#233;s alguno en saber quienes son ellos como individuos. Nadie conf&#237;a en que se puedan convertir en hombres y mujeres juiciosos, responsables y contribuir a una historia de la cual puedan participar activamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Emiliano Zapata y el Cacique Lempira, l&#237;deres de la resistencia en M&#233;xico y Honduras est&#225;n parados atr&#225;s del tren oxidado protegi&#233;ndolo en este viaje insondable. Zapata lider&#243; la Revoluci&#243;n Mexicana y Lempira, Cacique Lenca, &#8220;Se&#241;or de las Sierras&#8221;, con un ej&#233;rcito de 30,000 hombres defendi&#243; su tierra contra el acecho de la ocupaci&#243;n y la conquista Espa&#241;ola. Ninguno de los dos h&#233;roes fue victorioso. Pero ambos defendieron aquello que era incuestionablemente propio. En esta lucha desigual perdieron tierras, poder y vidas, pero nunca renunciaron a su orgullo y su dignidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Orgullo, dignidad y esperanza son el combustible que alimenta a La Bestia llevando sobre su espinazo de hierro a hombres y mujeres determinados a dise&#241;ar un futuro menos doloroso que el pasado feroz que han dejado atr&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tren, pintando en colores tierras y &#243;xidos, tiene siete ventanas. Cada una de ellas cuenta una historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 1&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando se enter&#243; que una pandilla adversaria hab&#237;a asesinado a su hermano, esta muchacha hondure&#241;a de 15 a&#241;os, nacida en San Pedro Sula, se escap&#243; de su casa porque sab&#237;a que la ver&#237;an como sospechosa. La escala de violencia es imparable en Honduras. Estaba aterrada. Sali&#243; tan de prisa que no le dijo a su madre que escapaba. La atormentaba pensar que su madre pensara que estaba muerta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a escuchado las historias de las mujeres que aparecen muertas en el desierto. La mayor&#237;a, j&#243;venes y pobres como ella misma, trabajaban en las &lt;i&gt;maquiladoras&lt;/i&gt;, industrias impuestas a la vera de la frontera como consecuencia del Tratado de Libre Comercio entre Mexico y los Estados Unidos, y que nunca fueron mercado justo para los miles de trabajadoras que reciben un pago &#237;nfimo por m&#225;s de 12 horas ininterrumpidas de trabajo. Muchas de las muchachas desaparecidas parec&#237;an evaporarse en el camino de ida o de regreso a las maquiladoras. Pasaban los d&#237;as, las semanas y los meses hasta que los restos humanos de alguien aparec&#237;a en el desierto. Esos esqueletos j&#243;venes descubiertos en la vastedad del desierto de Chihuahua son las mujeres muertas de Ciudad Ju&#225;rez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se mont&#243; al tren que part&#237;a de Ixtepec y que la llevar&#237;a hasta cerca de Ciudad Ju&#225;rez. Por un tiempo se acopl&#243; a un grupo de hombres y una mujer que viajaban hacia el Norte. Desconfiaba de los hombres y la mujer no le mostr&#243; ning&#250;n signo de bienvenida. Se alej&#243; de ellos. Por dos d&#237;as camin&#243; sola. Se desmay&#243; varias veces de sed y de hambre. No se acuerda c&#243;mo se top&#243; con un hombre que fue lo suficientemente amable para que ella creyera que de verdad la llevar&#237;a a algun seguro. El hombre amable y gentil era miembro de uno de los carteles de narcotraficantes que dominan la frontera del estado de Chihuahua. La muchacha hondure&#241;a apenas se dio cuenta de que se estaba convirtiendo en v&#237;ctima de tr&#225;fico sexual. La violaron y sobrevivi&#243; abusos sexuales que la marcar&#225;n por el resto de vida que le queda. La vendieron en M&#233;xico, forz&#225;ndola a ejercer la prostituci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estando presa en los Estados Unidos, esta mujer joven hondure&#241;a se pregunta si la muerte de la cual se escapaba en su pueblo no hubiera sido una mejor opci&#243;n a este largo y doloroso rosario de eventos tr&#225;gicos que han caracterizado su viaje desesperado hacia el Norte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 2&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un muchacho mexicano de diecis&#233;is a&#241;os, originario de Michoac&#225;n, visitaba a un primo por parte de la familia de su madre. &#201;l sab&#237;a que su primo, dos a&#241;os mayor que &#233;l, hab&#237;a estado involucrado en algunos negocios turbios de los cuales ni &#233;l ni nadie se atrev&#237;a a mencionar. A este primo le faltaba un dedo de la mano derecha. No lo hab&#237;a perdido en un accidente de trabajo. A pesar de que era obvio que el dedo amputado era una suerte de pago infame, nunca nadie pregunt&#243; que le hab&#237;a sucedido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estaban celebrando el encuentro. Con ese sentimiento festivo de quienes hace tiempo no se ven decidieron tomar unas cervezas y escuchar algo de m&#250;sica en un bar cercano. Como todav&#237;a era temprano, el bar estaba casi vac&#237;o, la gente hablaba en voz calma y amistosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El muchacho de Michoac&#225;n no pod&#237;a recordar por d&#243;nde, exactamente, hab&#237;an llegado los hombres armados. No pod&#237;a ser por la entrada principal del edificio por que &#233;l estaba mirando en esa direcci&#243;n y no vio a nadie derrumbar la puerta. El ruido del tiroteo era tan ensordecedor y tan veloz, que a lo &#250;nico que atin&#243;, y no logr&#243;, fue a esconderse bajo una mesa. Antes de que pudiera localizar a su primo, se percat&#243; que dos hombres lo estaban arrastrando hacia un carro, y le cubrieron la cabeza con una tela inmunda para que no viera a donde lo llevaban.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primo y el muchacho de Michoac&#225;n fueron arrastrados fuera del carro, les pegaron violentamente con varas de metal. Ahora el primo estaba de rodillas, suplicando perd&#243;n. Insist&#237;a en que &#233;l no tenia nada que ver con la muerte de uno de los capos del cartel. El muchacho de Michoac&#225;n estaba petrificado de terror. Casi no se dio cuenta que le hab&#237;an hecho un corte con una navaja a lo largo del torso. Sent&#237;a que el pecho le estaba hirviendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubo un sonido solido que nunca hab&#237;a escuchado antes. Era preciso y demoledor. Mientras estaba arrodillado, suplicando y llorando a gritos, mataron al primo de un disparo en el abdomen. El muchacho de Michoac&#225;n nunca hab&#237;a visto explotar las v&#237;sceras de una persona. Pens&#243; que lo que estaba mirando se parec&#237;a a una sopa ensangrentada.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_913 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/best_poster4-8f944.jpg?1775215533' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuerpo del primo nunca apareci&#243;. A &#233;l lo tuvieron encerrado en una letrina apestosa, dilapidada, de piso de tierra. Con las manos destrozadas de cavar con desespero se arrastr&#243; y pas&#243; por debajo de la puerta de metal. Nadie lo vio correr y llorar. Lleg&#243; a Tijuana. Se escondi&#243; por algunas semanas hasta que decidi&#243; cruzar la frontera de Mexico con Estados Unidos. A esa altura, le parec&#237;a que estar preso en el gran pa&#237;s del norte ser&#237;a mejor que ser perseguido por los narcos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se equivocaba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 3&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un muchacho Salvadore&#241;o dividi&#243; el cuadrado que defin&#237;a su ventana con esmero para que las dos partes fueran exactamente sim&#233;tricas. La parte derecha esta pintada en colores pardos, grises, acrom&#225;ticos. Aparecen armas, una c&#225;rcel. Un cielo amenazador encierra la imagen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El lado izquierdo, contrastando, es luminoso, soleado. Un arcoiris recorre el paisaje. Aunque el muchacho salvadore&#241;o creci&#243; en la congestionada, y densamente poblada capital de San Salvador, todav&#237;a se acuerda de su madre que hablaba del cant&#243;n donde ella hab&#237;a nacido en Chalatenango al cual quisiera volver algun d&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa mujer nunca hizo el camino de regreso a su lugar de origen. Muri&#243; de un c&#225;ncer fulminante cuando su hijo tenia diez a&#241;os. El muchachito se qued&#243; con un hermano mayor que estaba involucrando en una de las pandillas m&#225;s crueles y m&#225;s temidas de El Salvador, &#8220;La Mara Salvatrucha&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El muchacho salvadore&#241;o termin&#243; ligado a otra pandilla, m&#225;s que nada, por hambre. Cuando le ofrecieron una tortilla con frijoles no lo pens&#243; por segunda vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pertenecer al crimen organizado fue precipitado, pero no del todo elegido como propuesta de vida. En su ventana, reconoce que hoy est&#225; en una realidad gris, desolada. Alberga la esperanza de que la vida le d&#233; una segunda oportunidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de todo, s&#243;lo tiene catorce a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 4.&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un muchacho de diecis&#233;is a&#241;os de Honduras, orgulloso de sus ra&#237;ces afro- hondure&#241;as y sus ancestros Gar&#237;fona, pinto la &#250;nica realidad en la que pudo pensar en este momento. Lo que vive; esta c&#225;rcel, este encierro, esta prisi&#243;n que le corroe el alma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo atormenta el fr&#237;o ininterrumpido por el aire acondicionado en la prisi&#243;n. Viniendo de la costa de Honduras se identifica con la playa, la arena incandescente, con el mar Caribe y la isla de Roat&#225;n. Siempre tiene hambre. Resiente que no le permitan tomar caf&#233;. Intenta, y la mayor&#237;a de las veces logra, portarse bien, porque detesta que lo manden a confinamiento solitario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No quiere recordar de d&#243;nde viene. No se puede imaginar ad&#243;nde ir&#225; de ahora en m&#225;s. Los d&#237;as y las noches son largos, aburridos, una larga agobiante secuencia de la nada.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_915 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH153/best_poster5-245d1.jpg?1775215533' width='354' height='153' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se lleva lo suficientemente bien con los otros muchachos, pero desconf&#237;a de todos. Alejado, penosamente aislado y con pocas estrategias como para no contestar con agresiones cuando lo provocan no quiere enfurecerse por que eso determinar&#237;a que lo lleven a solitario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#201;l se merece algo mejor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 5:&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una Madonna emerge luminosa de la mano de un artista guatemalteco de diecis&#233;is a&#241;os, con ojos c&#225;ndidos y una voz tan baja que parece inaudible. Pint&#243; a la Virgen Maria no por fervor religioso ya que &#233;l nunca hab&#237;a sido cat&#243;lico ni creyente. Quiso rendir respeto a miles de mujeres asesinados sin sentido, todos los d&#237;as, en Guatemala. Quiso honrar a las madres que ven morir a sus hijos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_916 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH282/best_poster6-75fdc.jpg?1775215533' width='354' height='282' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando ten&#237;a nueve a&#241;os su madre y su padre lo abandonaron en medio de un mercado. Lo dejaron solito y nunca m&#225;s vinieron por &#233;l. Supone, aunque le cuesta creerlo del todo, que no ten&#237;an como alimentar a los otros cinco hermanos menores. Habr&#225;n pensado que de alguna forma sobrevivir&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin familia vivi&#243; en las calles de la Ciudad de Guatemala. No se acordaba del nombre del peque&#241;o caser&#237;o de donde ven&#237;a. S&#243;lo que era en algun lugar del Quich&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#250;nica memoria intacta que guarda de su infancia, y que atesora, es la de su hermana mayor, Ixcanil, que lo cuid&#243; durante un tiempo cuando todav&#237;a andaba chiquito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La hermana se suicid&#243; dos a&#241;os antes de que a &#233;l lo abandonaran en el mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 6&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue dif&#237;cil dejar Honduras. Fue un infierno cruzar la frontera. Ahora est&#225; preso en los Estados Unidos. &#191;Por qu&#233; todo sali&#243; tan mal?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que m&#225;s a&#241;ora es volver a Siguatepeque. No es una ciudad bella. Se puede decir que es sucia, estridente y superpoblada. Pero all&#237; todos hablan espa&#241;ol y le van a entender cuando diga que &#233;l de all&#237; es.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ten&#237;a diecis&#233;is a&#241;os cuando entr&#243; a la prisi&#243;n. A&#241;ora que lo dejen en libertad antes de cumplir los dieciocho a&#241;os. Si logra volver, har&#237;a un pacto consigo mismo y con el mundo para vivir una vida calma. En paz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siempre so&#241;&#243; con tener un negocio de ramos generales. No aceptar&#237;a vender nada robado. Ya se dio cuenta de que el crimen siempre lleva a otros cr&#237;menes. Inaugurar&#237;a un cine, ya que no hay ninguno en su ciudad. Las pel&#237;culas de Rambo son violentas, pero m&#225;s benevolentes que los disparos reales; los secuestros y extorciones; el desmembramiento de personas y el enterramiento de hombres y mujeres a&#250;n vivos. Todo eso fue lo que vio en el largo viaje sobre &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;. Esos recuerdos desatinados est&#225;n encarnados en las pesadillas que lo desvelan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Construir&#225; una discoteca que permanecer&#225; abierta las 24 horas del d&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;strong&gt;Ventana # 7&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde chico le dijeron que ten&#237;a buena voz. Lo invitaban a fiestas y casamientos para que alegrara la noche. Aunque nunca hab&#237;a aprendido a tocar un instrumento, no faltaba quien le pod&#237;a hacer un acompa&#241;amiento de guitarra mientras los invitados re&#237;an y aplaud&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ten&#237;a diecis&#233;is a&#241;os y era de Honduras. Aunque originalmente de un peque&#241;o cant&#243;n rural, hab&#237;a vivido la mayor&#237;a del tiempo en Tegucigalpa. Fue ah&#237; donde se involucr&#243; con las pandillas sin saber, realmente, que era lo que estaba haciendo. Cuando finalmente se dio cuenta, ya era demasiado tarde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se escap&#243;. Era un milagro que no lo hubiesen encontrado y que no lo hubieran matado todav&#237;a. No hab&#237;a planeado cruzar la frontera de M&#233;xico y los Estados Unidos. Sigui&#243; escap&#225;ndose para el Norte para huir lo m&#225;s r&#225;pido posible de la pandilla Hondure&#241;a que lo persegu&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de todo, a&#241;oraba convertirse en un cantante. Imaginaba que su voz llegar&#237;a a los cantones m&#225;s lejanos de Honduras y que las letras de las canciones, inspiradas en historias de lo que &#233;l y sus amigos hab&#237;an sufrido emocionar&#237;a a las muchachas. Serian canciones tristes de nostalgias que contar&#237;an una verdad que la mayor&#237;a de la gente desconoce. Lo escuchar&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este tren entra por un t&#250;nel que, a diferencia de otros, no es oscuro ni acechante. Este transito es luminoso, casi transparente. Las paredes interiores del t&#250;nel est&#225;n decoradas con texto. La palabra Fe escrita en muchos idiomas trae belleza, esperanza, la posibilidad de un futuro posible, menos doloroso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hombres y mujeres sentados en el techo de &lt;i&gt; &lt;strong&gt;La Bestia&lt;/strong&gt; &lt;/i&gt; siguen el viaje sabiendo que ser&#225;n victimas de robo, que intentar&#225;n matarlos antes de que siquiera se acerquen a la frontera. Violar&#225;n a las mujeres, un riesgo menor comparado con ser empujadas desde lo alto de un tren a toda velocidad arriesgando perder una pierna o tener un brazo amputado, Muy pocos llegar&#225;n sanos y salvos a los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2018, m&#225;s de 66.000 j&#243;venes y ni&#241;os migrantes indocumentados y no acompa&#241;ados centroamericanos cruzaron la Frontera de M&#233;xico y los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_909 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH90/best_mural-43597.jpg?1775215533' width='354' height='90' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Foto Claudia Bernardi&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mural &lt;i&gt;La Bestia&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
Claudia Bernardi&lt;br class='autobr' /&gt;
Oakland, Febrero 2019&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Profesora de Artes Comunitarias, &lt;br class='autobr' /&gt;
Estudios de la Diversidad&lt;br class='autobr' /&gt;
Estudios Cr&#237;ticos &lt;br class='autobr' /&gt;
California College of the Arts&lt;br class='autobr' /&gt;
Oakland y San Francisco, California, Estados Unidos&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fundadora y Directora, Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin&lt;br class='autobr' /&gt;
Moraz&#225;n, El Salvador&lt;br class='autobr' /&gt;
Sincelejo, Colombia&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Artista en Residencia&lt;br class='autobr' /&gt;
Centro Spencer de Estudios Globales y Sociales &lt;br class='autobr' /&gt;
Mary Baldwin University&lt;br class='autobr' /&gt;
Staunton, Virginia&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pe&#241;a, F. (s/d) Rese&#241;a cr&#237;tica del film LA BESTIA, de Pedro Ultreras, sobre migraci&#243;n centroamericana a trav&#233;s de M&#233;xico. Consejo Nacional para prevenir la discriminaci&#243;n, Secretar&#237;a de Gobernaci&#243;n. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=noticias&amp;id=3670&amp;id_opcion=&amp;op=447&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=noticias&amp;id=3670&amp;id_opcion=&amp;op=447&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sayre, W. (2014, 5 de Junio). Riding 'The Beast' Across Mexico To The U.S. Border. National Public Radio: Parallels. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://www.npr.org/sections/parallels/2014/06/05/318905712/riding-the-beast-across-mexico-to-the-u-s-border&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.npr.org/sections/parallels/2014/06/05/318905712/riding-the-beast-across-mexico-to-the-u-s-border&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ultreras, P. (director). (2010). La Bestia [Cinta cinematogr&#225;fica]. M&#233;xico, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala [Coproducci&#243;n].&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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