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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Under the sign of a wild god: contemporary scenarios of the superhero</title>
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		<dc:date>2019-07-18T13:34:19Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ivan Pintor Iranzo</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Beyond their mythological dimension, the contemporary movie adaptations of the Marvel superheroes universe offer a pedagogy about the technological relationship between body and mutation. Throughout the history of the superhero comic-book, the myth has evolved from the original unfolding of the hero, double identity and mutation towards narratives related to the oneiric and also to a field of philosophical tension between transhumanism and the posthuman. This article takes a historical and conceptual journey through the superhero archetype to emphasize the assembly between the possibilities of comics and the cinema. Both the contemporary singularities of the mutant, on the one hand, and the unorthodox approaches to the superhero by the filmmaker Manoj Night Shyamalan constitute a philosophical, ethical and mythological investigation of the political, social and perceptive devices that accompany the legacy of this tradition born at the same time that the adventurous comic-strips of the thirties.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Superhero | Mutant | Marvel Universe | DC Comics | Posthuman&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-9-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 09 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universitat Pompeu Fabra, Espa&#241;a&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Bajo-el-signo-del-Dios-Pan-escenarios-corporales-y-politicos-del-superheroe' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Bajo el signo de un dios salvaje: escenarios contempor&#225;neos del superh&#233;roe&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Bajo el signo de un dios salvaje: escenarios contempor&#225;neos del superh&#233;roe</title>
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		<dc:date>2019-07-18T13:31:54Z</dc:date>
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		<dc:creator>Ivan Pintor Iranzo</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de su dimensi&#243;n mitol&#243;gica, las adaptaciones cinematogr&#225;ficas de los superh&#233;roes Marvel ofrecen una completa pedagog&#237;a acerca de las concepciones contempor&#225;neas sobre la relaci&#243;n entre cuerpo, tecnolog&#237;a y mutaci&#243;n. A lo largo de la historia del c&#243;mic de superh&#233;roes, la transformaci&#243;n del mito ha evolucionado a trav&#233;s del desdoblamiento original del h&#233;roe, la necesidad de mantener doble identidad y la mutaci&#243;n hacia espacios narrativos vinculados, por una parte a lo on&#237;rico y por otra hacia un campo de tensi&#243;n filos&#243;fica entre el transhumanismo y lo posthumano. El presente art&#237;culo realiza un recorrido hist&#243;rico y conceptual a trav&#233;s del arquetipo superheroico para hacer hincapi&#233; en el ensamblaje entre las posibilidades del c&#243;mic y las del cine. Tanto las singularidades contempor&#225;neas del mutante, por una parte, como los acercamientos heterodoxos al superh&#233;roe por parte del cineasta Manoj Night Shyamalan constituyen una indagaci&#243;n filos&#243;fica, &#233;tica y mitol&#243;gica de los dispositivos pol&#237;ticos, sociales y perceptivos que acompa&#241;an el legado de esta tradici&#243;n nacida al mismo tiempo que el c&#243;mic de aventuras de los a&#241;os treinta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Superh&#233;roe | Mutante | Marvel Universe | DC Comics | Posthumano&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Under-the-sign-of-God-Pan-corporal-and-political-scenes-of-the-superhero' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-9-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 09 | Nro 2 | Julio 2019&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universitat Pompeu Fabra, Espa&#241;a&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En uno de los textos compilados en el volumen &lt;i&gt;El hacedor&lt;/i&gt; (1960), titulado &lt;i&gt;Ragnar&#246;k&lt;/i&gt;, Jorge Luis Borges relata una escena de pesadilla, que prologa con una alusi&#243;n a la teor&#237;a rom&#225;ntica de los sue&#241;os de Samuel Taylor Coleridge. Al atardecer, en el Aula Magna de la Facultad de Filosof&#237;a y Letras, el narrador describe la llegada de un peque&#241;o grupo de individuos entre aplausos y aclamaciones de la concurrencia, que grita &#034;&#161;&lt;i&gt;Ah&#237; vienen&lt;/i&gt;!&#034; y despu&#233;s &#034;&#161;&lt;i&gt;Los Dioses&lt;/i&gt;! &#161;&lt;i&gt;Los Dioses&lt;/i&gt;!&#034;. Mientras sus siluetas se encumbran en la tarima, cunde con horror la sospecha de que los Dioses, algunos con forma humana y otros con atributos animales, hayan perdido el habla, despu&#233;s de siglos de vida fugitiva y feral. Nada en ellos parece recordar el brillo del pasado, y sus frentes bajas y sus dentaduras podridas quedan enmarcadas por ropas vulgares y navajas de facineroso. Con la certidumbre so&#241;ada de que se han vuelto tan ignorantes como crueles y peligrosos, que la &#250;nica salida es sacrificarlos antes de que destruyan a la humanidad, la voz narrativa de Borges concluye &#8220;&lt;i&gt;Sacamos los pesados rev&#243;lveres (de pronto hubo rev&#243;lveres en el sue&#241;o) y alegremente dimos muerte a los Dioses&lt;/i&gt;&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la atenci&#243;n hacia la mutaci&#243;n de las formas que el sue&#241;o siempre insufla en la literatura de Borges, la escena atestigua el car&#225;cter mercurial de los h&#233;roes, que atraviesan la historia de la literatura, el c&#243;mic y el cine dejando la estela de sus nombres. Acaso en el c&#243;mic, despu&#233;s de siglos de vagabundear, de camuflarse con m&#225;scaras diversas y de asomarse incluso a la Edad Contempor&#225;nea a trav&#233;s la poes&#237;a rom&#225;ntica alemana y el simbolismo franc&#233;s, los dioses paganos encontraron un lugar en el que poder empezar de nuevo, en el que poder acompa&#241;arse de una liturgia capaz de hacer de su figura una aparici&#243;n, una revelaci&#243;n dispuesta a hacer part&#237;cipe al testigo, al lector. La reconvenci&#243;n que un joven le hiciera a Baudelaire (Calasso, 2006) se&#241;alando, una ma&#241;ana de 1851 y en el aniversario de la Revoluci&#243;n de 1848, que el Dios Pan, a pesar de todo, no hab&#237;a muerto, es la idea que preside, desde sus inicios, el mundo de los superh&#233;roes de c&#243;mic, en particular el universo Marvel y su constelaci&#243;n de mutantes y figuras mitol&#243;gicas y semi-animales surgidas al calor de la Guerra Fr&#237;a en Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como han se&#241;alado James Hillman (2016) y Peter Kingsley (2008, 2017), a la sombra de las columnas resplandecientes del Parten&#243;n no s&#243;lo es posible buscar patrones de belleza formal o el origen del monote&#237;smo de la psique consciente que caracteriza la filosof&#237;a occidental, sino tambi&#233;n una iluminaci&#243;n psicol&#243;gica que se derramaba en la vida cotidiana griega m&#225;s all&#225; de los santuarios de Delfos y Eleusis. Para Hillman, frente al legado heroico del hebra&#237;smo, la multiplicidad de dioses del paganismo antiguo proporciona un modelo de integraci&#243;n desintegrada adecuado a la pluralidad de im&#225;genes que disgregan la psique contempor&#225;nea. Cabalgando sobre los espejismos de la pesadilla, ese modelo complejo, se&#241;ala Hillman, regresa en el mundo moderno con la silueta del dios Pan y los m&#250;ltiples avatares de su figura esbelta, de patas hirsutas y cabeza coronada por gr&#225;ciles cuernos, que pueden ser reconocidos en los superh&#233;roes y su capacidad para reencantar el suelo, tantas veces bald&#237;o, de los siglos XX y XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando como punto de partida la escena enso&#241;ada del asesinato de los Dioses, transformados en figuras vanas y f&#250;tiles, carentes de lenguaje y alienadas de su condici&#243;n justiciera y ben&#233;vola, es posible volver las miras sobre el trayecto hist&#243;rico&#8212;medi&#225;tico de la representaci&#243;n del superh&#233;roe. No hay una gran diferencia entre la escena descrita por Borges en su relato y algunas de las secuencias que atraviesan los c&#243;mics escritos por guionistas como Alan Moore, Grant Morrison o Frank Miller desde mediados de los a&#241;os ochenta del siglo XX. Con obras como &lt;i&gt;Batman, el se&#241;or de la noche&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Batman Dark Knight&lt;/i&gt;, 1986), de Frank Miller, Janson y Varley, &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt; (1986), de Alan Moore y Dave Gibbons, Elektra Assassin (1986), de Miller y Sienkiewicz, y Animal Man (1988&#8212;1990), de Grant Morrison, la figura del superh&#233;roe cerr&#243;, en el arco de cinco d&#233;cadas, un ciclo semejante al que la historia de la mitolog&#237;a hab&#237;a deparado a los dioses en su secular infiltraci&#243;n literaria. El asesinato de Edward Blake, El Comediante, en &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt;, la imagen de Superman consumi&#233;ndose en &lt;i&gt;Batman, el se&#241;or de la noche&lt;/i&gt; o el &lt;i&gt;via crucis&lt;/i&gt; al que es sometida Elektra rubrican con la misma fuerza perturbadora que el sue&#241;o de Borges ese itinerario heroico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Numerosas preguntas cundieron en los a&#241;os ochenta ante la obsesi&#243;n por representar la decrepitud y la muerte de los superh&#233;roes as&#237; como la dificultad de sostener su pacto ficcional: &#191;Qu&#233; grado de verosimilitud pueden seguir teniendo figuras enfundadas en mallas y capas de colores, dotadas de poderes sobrehumanos, que surcan los cielos del planeta para impartir justicia en un mundo tan c&#237;nico como el que, en el &#225;mbito anglosaj&#243;n abrieron los mandatos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido? &#191;Cu&#225;l ser&#237;a hoy el estatuto pol&#237;tico y a&#250;n jur&#237;dico de superh&#233;roes y mutantes? , e incluso &#191;Qui&#233;n vigila &#8212;como abre Moore en una cita manifiesta de Juvenal&#8212;, a los vigilantes? Frente a esos interrogantes, que sellaban un trayecto de inscripci&#243;n en la cultura popular en el que la idea proyectiva del monomito heroico (Campbell, 1959, 2018) hab&#237;a ido dando lugar a una enorme plasticidad para la representaci&#243;n pol&#237;tica y social, tanto el espacio del cine Marvel de las &#250;ltimas dos d&#233;cadas como la serialidad televisiva contempor&#225;nea &#8212;&lt;i&gt;Daredevil&lt;/i&gt; (Netflix, 2015), &lt;i&gt;Jessica Jones&lt;/i&gt; (Netflix, 2015-2019), &lt;i&gt;Luke Cage&lt;/i&gt; (Netflix: 2016-2018), &lt;i&gt;Legion&lt;/i&gt; (FX: 2017), &lt;i&gt;Agents of Shield&lt;/i&gt; (ABC: 2013-2019), &lt;i&gt;The Punisher&lt;/i&gt; (Netflix: 2017-2019), &lt;i&gt;Iron Fist&lt;/i&gt; (Netflix: 2017-2019)&#8212;, abren un interrogante a&#250;n m&#225;s profundo sobre el lugar narrativo, mitol&#243;gico, pol&#237;tico y &#233;tico del superh&#233;roe. &#191;Bajo qu&#233; formas se actualiza la potencia mitopo&#233;tica del superh&#233;roe en el universo expandido de la Marvel y la DC contempor&#225;neas? &#191;C&#243;mo se han reasociado ciertas constantes iconogr&#225;ficas del superh&#233;roe con las nuevas cuestiones pol&#237;ticas que urgen a la sociedad contempor&#225;nea?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Desdoblamiento y doble identidad del h&#233;roe&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En muchos sentidos, el universo de los superh&#233;roes nace, como el del &lt;i&gt;western&lt;/i&gt;, con la necesidad de afianzar el paisaje mitol&#243;gico de una tierra nueva, de un nuevo Ed&#233;n, los Estados Unidos, caracterizado tanto por la &#233;tica de conquista como por una f&#243;rmula religiosa que combina el rigor protestante con el icono trascendental del Cristo resucitado (Bloom, 1994), y no la con l&#243;gica sacrificial de la pasi&#243;n que acompa&#241;a su figura crucificada en el orbe cat&#243;lico. No es casual que el te&#243;rico del c&#243;mic Gino Frezza, en &lt;i&gt;La m&#225;quina del mito en el cine y el c&#243;mic&lt;/i&gt; (2017), lea como primer paso en la construcci&#243;n del superh&#233;roe cl&#225;sico el episodio inicial de un &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt; escrito por Edgar Rice Burroughs, &lt;i&gt;John Carter de Marte&lt;/i&gt; (1912)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Frezza desarrolla la apreciaci&#243;n de Guido Gerosa (1973), que subray&#243; en 1973 (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, un h&#233;roe de la pradera norteamericana que sufre un accidente en el interior de una cueva y ve su cuerpo desdoblado: una de las dos partes queda en tierra como &lt;i&gt;vestigium&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La distinci&#243;n entre la imagen &#8212;imago&#8212; y el vestigium, esto es la ruina, la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; de su nueva imagen, y la otra acaba en Marte. Con ello tanto el problema de la mortalidad del h&#233;roe como, de un modo m&#225;s amplio, la relaci&#243;n entre la potencia &#8212;&#948;&#973;&#957;&#945;&#956;&#953;&#962;&#8212; del h&#233;roe y la muerte concebida como impotencia queda solventado, soslayado en ese pasado totalmente enterrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una segunda fase en la construcci&#243;n del arquetipo concentra la vulnerabilidad en una personalidad cotidiana y anodina como la de Clark Kent, el alter ego de Superman, creado por Jerry Siegel y Joe Schuster en 1934. Hay, en el patr&#243;n mesi&#225;nico de Superman, enviado desde un planeta lejano por su padre, un alejamiento del primer paradigma del h&#233;roe surgido del &lt;i&gt;western&lt;/i&gt;, y una simult&#225;nea afirmaci&#243;n de su condici&#243;n metropolitana. Una legi&#243;n de personajes disfrazados con capas y m&#225;scara &#8212;a los que los editores llamaban &#034;personajes con ropa interior larga&#034;&#8212; aparecieron en los quioscos antes del final de la II&#170; Guerra Mundial, la mayor parte de ellos de la oficina del editor William Gaines. En el plazo de unos pocos a&#241;os, sus empleados produc&#237;an de manera serial personajes como Flash, Green Lantern, Hawkman, Hourman y varias decenas m&#225;s, la mayor parte de ellos con una cierta similitud con Superman. Sin embargo con el final de la d&#233;cada de los treinta coincidieron tres fen&#243;menos que introdujeron una variaci&#243;n sensible tanto en la construcci&#243;n arquet&#237;pica del h&#233;roe como de su infiltraci&#243;n en las narrativas sociales: el &#233;xito de un justiciero nocturno como Batman, la aparici&#243;n de la superhero&#237;na Wonder Woman y la mutaci&#243;n de la serialidad en torno a la idea del supergrupo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por una parte, con la publicaci&#243;n de la historieta &#8220;El caso del sindicato qu&#237;mico&#8221;, desarrollada por Bill Finger y Bob Kane, en la revista Detective Comics n&#186; 27 el 30 de marzo de 1939 asomaban entre las vi&#241;etas las largas orejas la silueta de Batman, un personaje nocturno, lunar, como lo fueran tantos vengadores enmascarados de finales de los a&#241;os treinta y de los a&#241;os cuarenta, comenzando por The Shadow &#8212;nacido como serial radiof&#243;nico en 1930 de la mano de Maxwell Grant (Walter B. Gibson), con la voz de Orson Welles y dibujado por autores como Vernon Greene o Frank Robbins&#8212; y siguiendo por &lt;i&gt;The Spirit&lt;/i&gt; (1940) o &lt;i&gt;Lady Luck&lt;/i&gt; (1940-1946), de Will Eisner, y The Phantom (1936), de Lee Falk y Ray Moore. El trauma fundacional que transforma a Batman en h&#233;roe, el asesinato de sus padres, hizo que la enorme fortuna familiar heredada le sirviese para proveerse con todo tipo de ingenios y pr&#243;tesis en su lucha contra el crimen y el mantenimiento del &lt;i&gt;statu quo&lt;/i&gt;. Si los a&#241;os treinta mostraban el tejido de continuidad entre los &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt;, el g&#233;nero de western, los aventureros de primera generaci&#243;n &#8212;&lt;i&gt;Flash Gordon&lt;/i&gt; (1934), de Alex Raymond, &lt;i&gt;Buck Rogers&lt;/i&gt; (1933), de Phil Nowlan y Dick Calkins&#8212; y Superman, los a&#241;os cuarenta constituyen el espacio de una figura d&#250;ctil, sin superpoder alguno, que se confunde con los ambientes lumpen entre los que se mueve, a imagen y semejanza del ic&#243;nico justiciero &lt;i&gt;Dick Tracy&lt;/i&gt; (1931-1977), de Chester Gould.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien, en t&#233;rminos generales tres superh&#233;roes como Superman, Batman y Spiderman constituyen los modelos respectivos otras tantas variaciones arquet&#237;picas fundadas en la multiplicaci&#243;n de los poderes, el desdoblamiento y la hibridaci&#243;n metaf&#243;rica con un animal, Gino Frezza (2017) se&#241;ala existencia de una clara evoluci&#243;n desde el desdoblamiento que deja la muerte atr&#225;s hacia la neurosis que provoca la coexistencia con el doble an&#243;nimo y vulnerable &#8212;Clark Kent, Bruce Wayne&#8212;. En &#250;ltima instancia, el superh&#233;roe est&#225; destinado a vivir en una honda intimaci&#243;n con la muerte, como sucede a partir de los a&#241;os ochenta. Toda la historia y las variaciones en la construcci&#243;n &#233;tica del superh&#233;roe podr&#237;an leerse a partir de la figura de Batman, cuyo motor &#250;ltimo es la venganza. El imperativo &#233;tico de la acci&#243;n, que convierte la ejecuci&#243;n en el paradigma de un castigo carente de cualquier dispositivo de justicia, hace de Batman un modelo de h&#233;roe especialmente d&#250;ctil. No hay que olvidar que el primer Batman era, a imagen y semejanza de &lt;i&gt;Dick Tracy&lt;/i&gt;, un personaje de una violencia extrema, capaz de romper a prop&#243;sito el cuello de un hombre, de matar a un delincuente menor &#8211;&#8220;&lt;i&gt;The Batman. The Return of Dr. Death&lt;/i&gt;&#8221;, Detective Comics n&#186; 30, agosto de 1939&#8211; o de carecer, como los h&#233;roes del escritor Mickey Spillane, guionista de algunas entregas, de aparente empat&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Superhero&#237;nas y supergrupos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea, formulada por el historietista Art Spiegelman al referirse a &lt;i&gt;Dick Tracy&lt;/i&gt; de Chester Gould, seg&#250;n la cual dibujar c&#243;mics no consiste nunca en la mera tarea de ilustrar una historia, sino en crear &#8220;diagramas narrativos&#8221; (Pintor, 2017) hace que los villanos de &lt;i&gt;Dick Tracy&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Batman&lt;/i&gt; &#8212;Joker, el Ping&#252;ino, Riddler, Two-Face, en este &#250;ltimo caso, y Corpse, Redrum, Pruneface, Flattop en &lt;i&gt;Dick Tracy&lt;/i&gt;&#8212; resulte terror&#237;fica, y en muchos sentidos imposible de trasladar a la imagen cinematogr&#225;fica, pues cada uno de los caracteres constituye pr&#225;cticamente un signo gr&#225;fico. De naturaleza opuesta es &lt;i&gt;Wonder Woman&lt;/i&gt;, que encarnaba sus rasgos en la mitolog&#237;a cl&#225;sica, como tambi&#233;n lo har&#237;a a&#241;os despu&#233;s la compa&#241;&#237;a Marvel con Thor. Fue creada por William Moulton Marston, que firm&#243; con el seud&#243;nimo Charles Moulton las aventuras de una hero&#237;na concebida inicialmente a partir del arquetipo de Diana y con el prop&#243;sito de ganar lectoras. Moulton Marston, investigador y creador tambi&#233;n del test de presi&#243;n sist&#243;lica, esto es la conocida como &#8220;m&#225;quina de la verdad&#8221;, dot&#243; a Wonder Woman de una serie de atributos como un avi&#243;n telep&#225;tico, unos brazaletes que desv&#237;an las balas o, sobre todo un lazo m&#237;stico que obliga a todo aquel que se encuentra atrapado en &#233;l a decir la verdad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Wonder Woman&lt;/i&gt;, cuya &#233;tica no se fundaba en ning&#250;n caso en la mera raz&#243;n de la fuerza, abri&#243; un espacio &#233;tico apartado de la punici&#243;n e idea de sheriff que amparaba el resto de justicieros. En su perfil domina la idea que tanto Campbell, como Propp o Durand denominan &#8220;h&#233;roe atador&#8221;, caracterizada por el ejercicio de una inteligencia que se antepone a la fuerza. Precisamente ese contraste es el que favoreci&#243; que, en 1941, los escritores John Broome y Gardner Fox, que reunieron en grupo a una serie de h&#233;roes bajo el nombre &lt;i&gt;The Justice Society of America&lt;/i&gt; decidieran incorporar a Wonder Woman como uno de sus ejes fundamentales. Y, si bien en los a&#241;os cincuenta, con las heridas de la Guerra Mundial todav&#237;a abiertas, el &lt;i&gt;war-horror&lt;/i&gt; y el melodrama desplazaron el &#233;xito de los superh&#233;roes, fue en 1956 cuando Julius Schwartz, de Detective Comics (DC) intent&#243; resucitar a un personaje, Flash, al tiempo que hac&#237;a lo mismo con Green Lantern, Hawkman, The Atom, Hourman, Black Canary, y la Justice Society, rebautizada con el nombre de &lt;i&gt;The Justice League of America&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al tiempo que Schwartz no s&#243;lo se dedicaba a reflotar superh&#233;roes sino que, junto al guionista Bob Kanigher y el dibujante Carmine Infantino incorporaba como subterfugio la multiplicaci&#243;n de dimensiones paralelas para justificar desavenencias entre las tramas del pasado y las contempor&#225;neas (Morrison, 2011), la compa&#241;&#237;a rival de DC, Timely, que pose&#237;a personajes tan singulares como Submariner, The Human Torch y Captain Am&#233;rica, releg&#243; la producci&#243;n de westerns, c&#243;mics humor&#237;sticos y terror para gestar un supergrupo que est&#225; en la g&#233;nesis de los c&#243;digos bajo los cuales los largometrajes Marvel contempor&#225;neos se han convertido en verdaderos corpus te&#243;ricos sobre la experiencia de lo posthumano (Jeffery, 2016). Lee le pidi&#243; al dibujante Jack Kirby que se encargase del proyecto y juntos crearon &lt;i&gt;Los cuatro fant&#225;sticos&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Fantastic Four&lt;/i&gt;, 1961). Dos elementos nuevos en los comics distinguieron a la colaboraci&#243;n de Lee y Kirby desde el principio. El primero era la ausencia de disfraces, sustituidos por monos y el segundo, de un modo mucho m&#225;s relevante, fue construirlos como personajes humanos, irascibles, malhumorados y con problemas de integraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras Timely cambiaba su nombre por el de Marvel, &lt;i&gt;Los Cuatro Fant&#225;sticos&lt;/i&gt;, cuyo antagonista inicial era el Dr. Doom, viv&#237;an como una familia, y deb&#237;an sus poderes a los efectos de las radiaciones c&#243;smicas durante un viaje espacial. Mr. Fantastic &#8212;Reed Richards&#8212;, que puede estirar desmesuradamente todos sus miembros, como su precedente &lt;i&gt;Plastic Man&lt;/i&gt; (1941) &#8212;creado por Jack Cole&#8212;, su pareja, La chica invisible &#8212;Sue Storm&#8212;, hermana de Johnny, La antorcha humana, que entra en ignici&#243;n a voluntad, y La Cosa &#8212;Ben Grimm&#8212;, que se transforma en una masa p&#233;trea, constituyen una traslaci&#243;n de los cuatro elementos de la mayor parte de cosmogon&#237;as tradicionales, aire, agua, tierra y fuego, casi como proyecciones de la po&#233;tica material de los elementos desarrollada fil&#243;sofo Gaston Bachelard (1938, 1942, 1943, 1948a, 1948b). En muchos sentidos, la exposici&#243;n p&#250;blica de los cuatro miembros del supergrupo, que no viv&#237;an ocultando una doble identidad, pudo y podr&#237;a releerse como una sutil somatizaci&#243;n del trauma de los supervivientes a la experiencia de la II&#170; Guerra Mundial, y en particular de los campos de concentraci&#243;n, convertido en el estigma y la superioridad del mutante. El hecho de que tengan su reverso en otros tantos personajes de poderes descontrolados, la familia real de Los Inhumanos, que habita un espacio paralelo llamado La Zona Negativa, reafirma ese poso de negatividad traum&#225;tica en los personajes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dentro de la mitolog&#237;a Marvel, resulta particularmente interesante esta (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Teratolog&#237;as y mutaciones: contrafiguras del progreso&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A causa de la fascinaci&#243;n del cosmos heroico creado por Lee y Kirby a partir de ese momento emerge de un equilibrio entre la psicolog&#237;a realista de los personajes y un uso de arquetipos que a&#241;ade entre sus filas una pl&#233;yade de divinidades de las m&#225;s diversas procedencias: C&#237;clope, F&#233;nix o Coloso, que no requieren siquiera explicaci&#243;n, pues llevan el nombre de sus referentes arquet&#237;picos, encarnaciones del Quir&#243;n m&#237;tico &#8212;Ojo de halc&#243;n&#8212;, silenos sabios y ancianos &#8212;Dr. Xavier&#8212;, s&#225;tiros &#8212;Rondador nocturno (Nigh Crawler)&#8212;, titanes &#8212;Coloso&#8212;, c&#237;clopes &#8212;C&#237;clope&#8212;, ninfas &#8212;P&#237;cara (Rogue)&#8212;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;C&#237;clope, F&#233;nix, Coloso o Night Crawler (Rondador nocturno) pertenecen, de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A todas estas criaturas, bien arraigadas en la tradici&#243;n grecolatina, se les a&#241;aden dioses n&#243;rdicos &#8212;Thor, Loki&#8212; y h&#233;roes ligados a las fuerzas primordiales de otras culturas, como Tormenta (Storm), de los X-Men, con poder sobre el clima y del encuentro entre la deidad africana Yemany&#225;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Existe, de hecho, un bello episodio con gui&#243;n de Chris Claremont y dibujos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y los Shedhim o demonios de la tormenta de la mitolog&#237;a judeocristiana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, y en este aspecto reside uno de los rasgos m&#225;s relevantes de la interferencia entre historieta y mitolog&#237;a, estos personajes se caracterizan por su extrema plasticidad para la transformaci&#243;n. Tal y como facilita la proyecci&#243;n imaginaria del lector a trav&#233;s del intervalo, del blanco interic&#243;nico que separa las vi&#241;etas, el c&#243;mic es un medio que facilita la hibridaci&#243;n entre figuras, una disposici&#243;n hacia la imaginaci&#243;n agente y abierta (Pintor, 2015a, 2015b, 2018). Tal vez por eso, abundan en el c&#243;mic los seres teriomorfos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Este es el t&#233;rmino que utiliza Durand (1960) para referirse a los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, hibridados, humanos con el poder de diferentes bestias. As&#237;, Escarabajo, Unicornio, el Hombre Rinoceronte, Dr. Octopus, El Lagarto, Anaconda, Boa, Constrictor, Iguana, Gata Negra, Puma o Chaqueta Amarilla&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Personaje que en realidad adopta las facultades multiplicadas de una avispa (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; son algunos de los personajes antagonistas que reaparecen en diversas series. El grifo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aparece, por ejemplo, en los episodios del nuevo Namor realizados por John (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, una suma de animales terribles, encarna la amenaza por antonomasia, y Hobgoblin, el Duende Verde, puede integrarse en la misma n&#243;mina. En muchos sentidos, esas figuraciones deben verse, por su participaci&#243;n arquet&#237;pica en cauces representacionales tradicionales, en el espacio de transmisi&#243;n figurativa de los animales-s&#237;mbolo en las culturas tradicionales, en el sentido con que los ha estudiado Marius Schneider (1998).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los hallazgos de Schneider en el terreno de la pervivencia de estructuras totem&#237;sticas y megal&#237;ticas de las altas culturas en el folklore espa&#241;ol establecen, adem&#225;s, correlaciones singularmente atentas a la dimensi&#243;n r&#237;tmica, mel&#243;dica y en t&#233;rminos generales musical de las representaciones animales. No s&#243;lo porque el c&#243;mic se atenga, ante todo a fen&#243;menos de rimo, ritma y cadencia en la percepci&#243;n de la panopsis (Pintor, 2017) sino incluso porque el alba de los superh&#233;roes h&#237;bridos coincide con una transformaci&#243;n del espacio cultural del pop y el rock en Estados Unidos, personajes como los mencionados configuran un elenco proyectivo destinado al lector adolescente moldeable con el universo de las estrellas musicales. En esa proximidad entre la rock-star y lo animal reside la ambig&#252;edad de algunos personajes a priori heroicos y positivos como Spiderman, que en ocasiones destacan por su relatividad moral o por haberse dejado poseer por su lado negativo. Es, en particular en torno a Spiderman donde se abre un contrato narrativo diferente, tanto por su capacidad de vehicular el retrato de problemas sociales reales, como la drogadicci&#243;n, la segregaci&#243;n racial o la p&#233;rdida de un ser amado &#8212;con la muerte dram&#225;tica del personaje de Gwen Stacy, la novia de Spiderman, en Amazing Spider-Man #121 (Conway, Kane, Romita Sr, Mortellaro &amp; Hunt, 1973)&#8212;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cualquier evento acaecido en las diferentes colecciones de Marvel empez&#243; ya en la d&#233;cada de los setenta, a afectar al resto de universos narrativos, en un tejido de argumentos cruzados mucho m&#225;s denso que el de la DC, organizado en torno a una estructura escatol&#243;gica, esto es, con hechos apocal&#237;pticos c&#237;clicos capaces de vertebrar y renovar la temporalidad que habitan los personajes, algo que refrenda el paralelismo con la naturaleza arquet&#237;pico-religiosa de los animales en las culturas tradicionales descrita a partir de la obra de Schneider. Esa escatolog&#237;a, que la serialidad del siglo XXI ha sabido recuperar &#8212;&lt;i&gt;Heroes&lt;/i&gt; (NBC: 2006-2010), &lt;i&gt;Alias&lt;/i&gt; (ABC: 2001-2006), &lt;i&gt;Perdidos&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Lost&lt;/i&gt;, ABC: 2004-2010), &lt;i&gt;Fringe&lt;/i&gt; (Fox: 2008-2013), &lt;i&gt;The Leftovers&lt;/i&gt; (HBO: 2014-2017)&#8212;, empez&#243; a enriquecer el grupo de personajes mitol&#243;gicos mencionados, con sacerdotes y chamanes &#8212;Dr. Strange&#8212;, un sistema policial &#8212;SHIELD (Supreme Headquarters International Law Enforcement Division), al frente del cual se situaba Nick Fury, personaje que hab&#237;a nacido como un duro sargento del ej&#233;rcito durante la guerra&#8212;, e incluso mes&#237;as c&#243;smicos como Estela plateada (Silver Surfer) y toda una cohorte de arcontes y divinidades hambrientas y temibles &#8212;The Watcher, Galactus&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Corresponde, como Panofsky ha se&#241;alado al hablar de la iconograf&#237;a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8212;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, fue sobre todo la serie &lt;i&gt;X-Men&lt;/i&gt; (1963) la que posibilit&#243; una experimentaci&#243;n narrativa mayor en el terreno de la construcci&#243;n &#233;tico-pol&#237;tica de la figura capital sobre la que se erige el destino de Marvel como factor&#237;a de entretenimiento y de reflexi&#243;n sobre el cuerpo y la condici&#243;n humana en el audiovisual contempor&#225;neo: el mutante. De la mano de Stan Lee y Jack Kirby primero, y Roy Thomas, Werner Roth, Neal Adams y, sobre todo Chris Claremont junto a una serie de dibujantes como John Byrne, Jim Lee, Dave Cockrum, John Romita Jr., Silvestri y Barry Windsor-Smith, X-Men gest&#243; un campo de tensi&#243;n donde la figura del mutante no s&#243;lo se convirti&#243;, como en el caso de &lt;i&gt;Los cuatro fant&#225;sticos&lt;/i&gt;, en una plausible relectura de las huellas de los supervivientes de la II&#170; Guerra Mundial, sino tambi&#233;n en una manifestaci&#243;n de la irredimible soledad del individuo contempor&#225;neo, en el seno de una suma de fracturas que releen lo que la literatura hab&#237;a explorado en el cambio del siglo XIX al XX, lo que Claudio Magris (1993) definiera como el testimonio de la &#8220;odisea de un enga&#241;o&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La nostalgia de la forma &#233;pica por excelencia, la del individuo que viaja para conseguir algo o batir a un enemigo, se encuentra con un imaginario marcado por la privaci&#243;n de rasgos espec&#237;ficos de los protagonistas de la literatura de Musil, del Joseph K de Kafka o el Peter Kein de la novela &lt;i&gt;Auto de fe&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Die Blendung&lt;/i&gt;, 1935), de El&#237;as Canetti, seres atrapados por el tiempo, que no saben vivir y a quienes no les queda ya nada por descubrir, sometidos por un entorno que los supera de forma permanente, como ha se&#241;alado Northrop Frye (1977). A pesar de que pueda invocar lo contrario, la mutaci&#243;n, como condici&#243;n diferencial extrema se manifiesta en un estado de separaci&#243;n y p&#233;rdida perenne, tanto de la naturaleza como de la cultura, para el cual el supergrupo es s&#243;lo un p&#225;lido lenitivo. Si, como ha indicado el antrop&#243;logo mexicano Roger Bartra al analizar la pervivencia de la figura del salvaje europeo en la iconograf&#237;a occidental (Bartra, 1996, 1997), de los silvos y faunos cl&#225;sicos a San Jer&#243;nimo y las Magdalenas penitentes, el mito del progreso exige la contrafigura de un v&#237;nculo con la naturaleza, personajes con una acentuaci&#243;n de los rasgos animales que, posibiliten, como por su parte ha explorado el fil&#243;sofo italiano Giorgio Agamben (2006), un espejo para el reconocimiento de lo humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La melancol&#237;a del salvaje&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos son los personajes Marvel que mejor encarnan la idea del salvaje: La bestia y, sobre todo, Lobezno (Wolverine) que, como el prototipo griego de salvaje, rechaza la palabra y da importancia, b&#225;sicamente, a sus instintos, que le permiten sobrevivir y convertirse, a menudo, en un cazador que se define por oposici&#243;n al com&#250;n de los mortales sedentarios. Tanto La Bestia como Lobezno son velludos, con garras y un aspecto montaraz, pero las variaciones iconogr&#225;ficas que ha suscitado Lobezno ostentan, adem&#225;s, una diversidad extraordinaria que resume la evoluci&#243;n del mito a lo largo del tiempo. Destacan, en ese sentido, aquellas im&#225;genes en las que se ve a este personaje manipulado de manera artificial, para reforzar sus caracter&#237;sticas brutales con un proceso de blindado met&#225;lico de su esqueleto, sobre todo en la versi&#243;n dibujada por Barry Windsor-Smith Weapon-X (Marvel Comics Present # 72-84, 1991). Acaso Lobezno, apresado para convertirse en un arma al servicio de intereses gubernamentales o privados expresa, mejor que ning&#250;n otro mutante, el miedo a perder la esencia humana por mor de la tecnolog&#237;a y, sobre todo, la necesidad de afrontar la idea del Otro despu&#233;s de la segunda Guerra Mundial, en plena Guerra Fr&#237;a y bajo la amenaza nuclear&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Entre las innumerables historietas de Lobezno y el resto de mutantes Marvel, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La densidad extraordinaria de la presencia del mito del salvaje en la Marvel ha alumbrado personajes que, como Calib&#225;n, apelan a las figuraciones literarias del salvaje. Al igual que el Calib&#225;n de &lt;i&gt;La Tempestad&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Tempest&lt;/i&gt;, 1611), de Shakespeare, o que el Segismundo de &lt;i&gt;La vida es sue&#241;o&lt;/i&gt; (1635), de Calder&#243;n de la Barca, a partir de los a&#241;os setenta, los superh&#233;roes adquieren consciencia de su diferencia y su animalidad y lo manifiestan a trav&#233;s de largos soliloquios y di&#225;logos de corte melodram&#225;tico y teatral. Tan autoconsciente es la propuesta, adem&#225;s, que existe un superh&#233;roe llamado Calib&#225;n e historietas como &lt;i&gt;Matarte para salvarte&lt;/i&gt;, de &lt;i&gt;Los 4 Fant&#225;sticos&lt;/i&gt;, reproducen el asunto de &lt;i&gt;La Tempestad&lt;/i&gt;, donde el individuo moderno nace cuando Pr&#243;spero se salva a s&#237; mismo de la tentaci&#243;n de convertirse en dios y acaba con Calib&#225;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los 4 fant&#225;sticos n&#186; 21. Ediciones V&#233;rtice, 1969 (Fantastic Four Vol.1 #42 (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, una tensi&#243;n tambi&#233;n presente, por ejemplo, en el &lt;i&gt;Ultimate Wolverine vs. Hulk&lt;/i&gt; (2005), de Lindelof &#8212;guionista tambi&#233;n de las series &lt;i&gt;Lost&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;The Leftovers&lt;/i&gt;&#8212;, Yu y McCraig.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta figura, a la vez heroica y anti-heroica del salvaje, fue llevada a sus lindes en los a&#241;os ochenta, cuando guionistas como Frank Miller y Alan Moore decidieron retomar los viejos superh&#233;roes e insuflarles una nueva dimensi&#243;n tr&#225;gica que se cifr&#243;, sobre todo, en la exacerbaci&#243;n de su condici&#243;n salvaje como forma de actualizar una necesidad en otros tiempos satisfecha por los relatos mitol&#243;gicos, las vidas de santos, la iconograf&#237;a port&#225;til o las truculentas historias de los cartelones de ciego. &lt;i&gt;Batman, el regreso del se&#241;or de la noche, Elektra Assassin&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Arkham Asyluym&lt;/i&gt; (Morrison &amp; McKean, 1989) exploran la posibilidad de utilizar personajes que no pose&#237;an, en principio, una dimensi&#243;n salvaje tan marcada, y hacerles pasar por un per&#237;odo en que sus rasgos se acent&#250;an, en este sentido, de una manera que acerca su descenso a los bosques interiores a un &lt;i&gt;v&#237;a crucis&lt;/i&gt; o a la idea de una cat&#225;basis infernal. Gr&#225;ficamente, este descenso se manifiesta en los h&#233;roes a trav&#233;s de un desarrollo hipertr&#243;fico de su musculatura, un completo abandono del aseo, una constante laceraci&#243;n del cuerpo en condiciones penosas y un enfrentamiento a las condiciones m&#225;s elementales de la subsistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La furia y la melancol&#237;a se adue&#241;an de ellos con la misma intensidad que lo pod&#237;a hacer con los caballeros medievales de la vulgata art&#250;rica, con personajes como Yvain. En torno a un personaje como &lt;i&gt;Animal Man&lt;/i&gt;, que acarrea en s&#237; mismo la capacidad de empatizar con las bestias (Morrison, 2011), podr&#237;a hacerse una lectura muy directa, sobre todo en la singular reinvenci&#243;n del personaje realizada por Grant Morrison. Entre 1988 y 1989 &#8212;&lt;i&gt;Animal Man&lt;/i&gt;, #1 to #26&#8212;, Morrison hizo de &lt;i&gt;Animal Man&lt;/i&gt; un campo de operaciones para la exploraci&#243;n narrativa acerca de las potencialidades de la panopsis de la p&#225;gina y los universos hologr&#225;ficos de la f&#237;sica de Fritjof Capra (1982, 1998) o las teor&#237;as de la causalidad formativa de Rupert Sheldrake (1990a, 1990b, 1994), directamente invocadas a trav&#233;s de sus p&#225;ginas, mientras sosten&#237;a a la par una elaboraci&#243;n del arquetipo animal. La fase finisecular del mito heroico, la que entronca con la escena narrada por Borges, corresponde a una extra&#241;a reconfiguraci&#243;n en la que se produce una fusi&#243;n entre las potencias animales o teriomorfas y una muerte ha dejado de ser abandonada tras los pasos del h&#233;roe en forma de cuerpo residual o de coexistir con &#233;l como doble identidad para convertirse en su horizonte &#250;nico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entreverada con el mecanismo del sue&#241;o, la presencia de esa muerte no vencida confiere a toda aventura, en el caso de Batman, Daredevil o Elektra, el cariz de un descenso &#243;rfico del salvaje. Ese es el caso de una de las criaturas recuperadas para la historieta de los ochenta por el guionista brit&#225;nico Alan Moore, &lt;i&gt;La cosa del pantano&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Swamp Thing&lt;/i&gt;)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En La cosa del pantano, la musculatura y el vello adquieren un nuevo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, pero tambi&#233;n de una criatura en apariencia tan diferente como el varias veces citado Dr. Manhattan. A diferencia de sus compa&#241;eros, que son h&#233;roes jubilados, el Dr. Manhattan no es s&#243;lo un enmascarado sino que est&#225; condenado a encarnar la alteridad porque es un mutante que no vive el tiempo cronol&#243;gico sino que tiene la capacidad de habitar en todos los tiempos a la vez. Lejos de identificarse iconogr&#225;ficamente con un ser velludo y semianimal, es todo lo contrario, una entidad sutil que, como Estela plateada, el mes&#237;as por excelencia del universo Marvel que naci&#243; con los dibujos de Kirby y Buscema&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El nacimiento de Estela Plateada fue relatado en The Fantastic Four n&#186; 48, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, cobra una forma casi semitransparente y ang&#233;lica, hasta el punto de ser representado con una transparencia que deja ver su sistema nervioso en las p&#225;ginas que relatan su origen dentro de &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt;. En el Dr. Manhattan cristaliza la idea de Bartra de que el salvaje constituye &#8220;&lt;i&gt;una peligrosa grieta en el orden c&#243;smico por donde puede derramarse el caos&lt;/i&gt;&#8221;, precisamente por no acogerse a la habitual percepci&#243;n social del tiempo. Si, seg&#250;n San Agust&#237;n, los monstruos son &#8220;&lt;i&gt;un mensaje, una prueba de la fuerza divina sobre los cuerpos naturales, que prefigura el poder de Dios para provocar la resurrecci&#243;n final&lt;/i&gt;&#8221;, el Dr. Manhattan constituye una amalgama del salvaje y el monstruo en la &#233;poca contempor&#225;nea, en que el teocentrismo ha sido sustituido por la ciencia, y la cosmovisi&#243;n centrada ligada a Dios por la relatividad de la f&#237;sica cu&#225;ntica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El superhombre y la panopsis de la p&#225;gina&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Helo aqu&#237;. Os mostrar&#233; al superhombre: es este rel&#225;mpago. Es esta locura&lt;/i&gt;&#8221;. En un constante mirar al umbral doloroso en el que el superhombre emerge del hombre, la cita de Nietzsche permiti&#243; a Alan Moore delimitar el parpadeo que mediaba entre un viejo superh&#233;roe brit&#225;nico casi olvidado de los a&#241;os cincuenta, &lt;i&gt;Marvelman&lt;/i&gt; (1954), escrito por Mick Anglo, y la resurrecci&#243;n que le fue encomendada en los ochenta, &lt;i&gt;Miracleman&lt;/i&gt; (1985). Del mismo modo que Miracleman, arrancado de un ensue&#241;o de normalidad y obligado a contemplarse en su propia alteridad como superh&#233;roe, todos los personajes de Moore son confrontados con una reinvenci&#243;n de lo humano que hunde sus ra&#237;ces en la tradici&#243;n shakesperiana y, precisamente por eso, los singulariza frente al conjunto de la heroarqu&#237;a del c&#243;mic contempor&#225;neo. La Cosa del pantano, el Dr. Manhattan de &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt; y el protagonista de &lt;i&gt;V de Vendetta&lt;/i&gt; (1982-1988) han sido dotados con la capacidad de verse como personajes dram&#225;ticos y como artificios est&#233;ticos. Son, como ha se&#241;alado Harold Bloom (1994) acerca de Hamlet, Macbeth o Falstaff, libres artistas de s&#237; mismos que se transforman en el acto de escuchar su propia voz, lo que los convierte en sujetos pol&#237;ticos en el orden de lo tr&#225;gico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de la voz, de un verbo que siempre es agente de cambio, Moore muestra su habilidad para evidenciar una aut&#233;ntica psicolog&#237;a de la mutabilidad que arranca con La Cosa del pantano y culmina en la existencia plural y casi divina del Dr. Manhattan. La explicaci&#243;n cient&#237;fica, que hace de La Cosa una entidad bot&#225;nica en perpetua separaci&#243;n de lo humano &#8212;&#8220;&lt;i&gt;Cre&#237;amos que la cosa del pantano era Alec Holland transformado en planta. No lo era. &#161;Era una planta que cre&#237;a ser Alec Holland&lt;/i&gt;&#8221;&#8212; choca con su discurso po&#233;tico: el lenguaje brota de la voz, y no la voz del lenguaje, y ante el &#8220;alguien habla&#8221; que precede al enunciado s&#243;lo puede aventurarse una cuesti&#243;n &#191;C&#243;mo percibe el mundo La Cosa del pantano? &#191;De d&#243;nde viene su palabra?, interrogante que se tensa en torno a secuencias como el largo di&#225;logo que La Cosa sostiene con un cr&#225;neo humano. &#8220;&#191;&lt;i&gt;Por qu&#233; cargo contigo si me tratas as&#237;&lt;/i&gt;?&#8221;, interpela La Cosa a la calavera que descansa sobre sus manos nudosas. &#8220;&lt;i&gt;Porque soy tu humanidad&lt;/i&gt;&#8221;, responde la quieta mand&#237;bula. &#8220;&lt;i&gt;Soy importante. Yo te mantengo en pie&lt;/i&gt;&#8221;, dice, del mismo modo que la palabra ir&#243;nica y falstaffiana de V mantiene en pie un &#250;ltimo basti&#243;n de libertad e imaginaci&#243;n frente a la voz monocorde de la computadora Destino en &lt;i&gt;V de Vendetta&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, si la mentalidad m&#225;gica de Moore es capaz de otorgar una palabra formadora de mundo a la planta, al animal y al ser humano, en la frontera de lo suprahumano, el Dr. Manhattan, la &#250;nica criatura con superpoderes de &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt;, casi carece de palabra. Renacido del fuego, como el resto de personajes de Moore, y atrapado en un cuerpo imperecedero, es capaz de habitar a la vez en todos los tiempos y dimensiones. Aut&#233;ntica met&#225;fora de la panopsis de la p&#225;gina de historieta, de la presencia simult&#225;nea de las vi&#241;etas, el Dr. Manhattan, de quien se apropia el gobierno estadounidense en plena Guerra Fr&#237;a para utilizarlo como arma en Vietnam, no tiene un anclaje que lo afiance al mundo. A diferencia de La Cosa, no hay en &#233;l una monstruosidad que lo anude a sus semejantes. En el l&#237;mite de la extinci&#243;n, su &lt;i&gt;facies&lt;/i&gt; humana se revela como una cristalizaci&#243;n de los motivos fundamentales del pensamiento y la narrativa de Moore: la negatividad del superhombre nietzscheano, la inminencia de un Apocalipsis inaplazable &#8212;&#8220;Dios, t&#250; que nos has concedido una pr&#243;rroga de tu Juicio Final&#8221;, rezan los personajes de &lt;i&gt;V de Vendetta&lt;/i&gt;&#8212;, la conciencia de un cambio de &#233;poca, la obsesi&#243;n conspirativa, el pensamiento complejo, la yuxtaposici&#243;n de realidades y la identificaci&#243;n de patrones abstractos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Atendiendo a esos patrones, relatos como &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt; no se acomodan a una l&#243;gica lineal sino a grandes lineamientos o sincronicidades que van hilvanando los acontecimientos. A pesar de ser las &#250;nicas mentes preclaras &#8212;&#8220;&lt;i&gt;es nuestra maldici&#243;n, vemos todas las conexiones&lt;/i&gt;&#8221;, anota un personaje secundario&#8212; el Dr. Manhattan, V, El Destripador en &lt;i&gt;From Hell&lt;/i&gt; (1991-1996) o Moriarty en &lt;i&gt;La liga de los caballeros extraordinarios&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The League of Extraordinary Gentlemen&lt;/i&gt;, 1999-2019) constituyen, asimismo, la mancha opaca, el abismo en torno al que se constela el relato. Porque todos ellos desbordan el estatuto del monstruo, del freak, de la cosa y apuntan, a trav&#233;s del bagaje literario de Moore a la tensi&#243;n siempre irresuelta que recae sobre el mutante contempor&#225;neo. Por una parte, el mutante, como ha sido colegido de la pervivencia del salvaje, sigue siendo un nuevo avatar de &#8220;la cosa&#8221; entendida como la criatura que recorre la literatura de Mary Shelley, E. T. A. Hoffmann o Villiers de l'Isle-Adam, esto es el testimonio de una indagaci&#243;n sobre los l&#237;mites de lo humano y su percepci&#243;n con el que la literatura respondi&#243; en el siglo XIX a la revoluci&#243;n epistemol&#243;gica del darwinismo y las ciencias biol&#243;gicas y gen&#233;ticas. Pero por otra parte, es tambi&#233;n el testimonio de las cicatrices del siglo XX y de una profunda herida melanc&#243;lica, entendida con Giorgio Agamben (1995), como proyecci&#243;n de la p&#233;rdida de lo que en realidad nunca se posey&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La percepci&#243;n posthumana&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225; a partir de una pel&#237;cula en apariencia menor del ciclo de producciones de Marvel en la &#250;ltima veintena de a&#241;os, &lt;i&gt;El incre&#237;ble Hulk&lt;/i&gt; (The Incredible Hulk 2008), de Louis Leterrier, es posible se&#241;alar la pregunta fundamental que, del Spiderman (2002) de Sam Raimi a la F&#233;nix Oscura (&lt;i&gt;Dark Phoenix&lt;/i&gt;, 2019), de Simon Kinberg, el mutante proyecta sobre el espectador &#191;C&#243;mo percibe el otro? &#191;C&#243;mo se presenta el mundo ante la percepci&#243;n del mutante?, que a priori es la misma que, a trav&#233;s de Merleau-Ponty (1945) se pod&#237;a aventurar sobre Frankenstein y otras criaturas del siglo XIX. &lt;i&gt;El incre&#237;ble Hulk&lt;/i&gt; comienza all&#237; donde concluye el &lt;i&gt;Hulk&lt;/i&gt; filmado por Ang Lee en 2003, en la invenci&#243;n de una nueva distancia entre el joven investigador Bruce Banner y su particular Mr. Hyde. La cifra bajo la que Stan Lee reinvent&#243; toda su pl&#233;yade de personajes heridos por la tragedia de la mutaci&#243;n, instaur&#243;, como se ha dicho, un nuevo modelo serial en el que las neurosis de la doble identidad, la encrucijada entre el cuerpo y la m&#225;scara del h&#233;roe aparecieron bajo el signo del melodrama. Pero si las preocupaciones sentimentales de Spiderman pod&#237;an adquirir la forma visual de un rostro adolescente buscando su reflejo narcisista en el azogue acristalado de los rascacielos, el enorme cuerpo verde de Hulk siempre fue la mancha opaca de una monstruosidad condenada al silencio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desprovisto de palabra, Hulk no se enfrenta, como sus compa&#241;eros, a un mundo concebido como alteridad, sino que se mueve en el territorio abierto de lo animal (Agamben, 2006). Por eso, en la poderosa imagen de su silueta enfrentada a las potencias naturales, desafiando la tormenta y junto a una bella que acent&#250;a su bestialidad, Louis Leterrier encuentra las ra&#237;ces de una disponibilidad mitol&#243;gica en la que &lt;i&gt;King Kong&lt;/i&gt;, Frankenstein, el mencionado Calib&#225;n de &lt;i&gt;La Tempestad&lt;/i&gt;, las sucesivas revisiones de &lt;i&gt;La bella y la bestia&lt;/i&gt; y la obsesi&#243;n por el control del Dr. Jeckyll quedan asociados a un imaginario de los elementos, que Hulk, a diferencia de los integrantes de &lt;i&gt;Los 4 fant&#225;sticos&lt;/i&gt; puede asimilar pero no controlar. Las llamas de las que salva al personaje de Kate y la tierra de la que emerge para enfrentarse a su n&#233;mesis, Blonsky, insuflan en este Hulk un peso que Ang Lee se hab&#237;a ocupado de sustraer. A la insistencia de Lee en las transiciones y cortinillas que le permit&#237;an librarse a la po&#233;tica liviana de las vi&#241;etas, &lt;i&gt;El incre&#237;ble Hulk&lt;/i&gt; responde con una fluida continuidad de videojuego capaz de trocar los ensue&#241;os discontinuos en acci&#243;n trepidante: desde las favelas brasile&#241;as hasta el coraz&#243;n de la Columbia Brit&#225;nica, Banner se ve llamado a fundar un nuevo Ed&#233;n del que extirpar su propia monstruosidad y, con ella, los recuerdos, sue&#241;os y espejismos que jalonan la pel&#237;cula de Lee: &#8220;&lt;i&gt;S&#243;lo conservo im&#225;genes deshilvanadas, fragmentarias&lt;/i&gt;&#8221;, asegura el protagonista despu&#233;s de cada uno de los trances que le convierten en Hulk.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Olvidada la figura amenazante del padre y el desierto en el que recibiera su primera dosis de rayos Gamma, la mutaci&#243;n de Bruce Banner se presenta como m&#225;quina o artificio en el que lo humano se desconoce y se conoce de manera sucesiva, siguiendo la idea de Koj&#232;ve (1979) y Agamben (2006) de la necesidad que el g&#233;nero humano tiene de construirse m&#225;quinas de reconocimiento ante su imposible ubicaci&#243;n entre las otras especies animales. El &lt;i&gt;homo sapiens&lt;/i&gt; no es ni una sustancia ni una especie claramente definida, sino, m&#225;s bien, &#8220;una m&#225;quina o un artificio para producir el reconocimiento de lo humano&#8221; (Agamben, 2006, p.34), una m&#225;quina a la vez &#8220;antropol&#243;gica&#8221; y &#8220;mitol&#243;gica&#8221; (Jesi, 1977, 1979, 1980). Ante la pregunta &#8220;&#191;C&#243;mo se revela el mundo para Hulk?&#8221; comparecen las im&#225;genes antit&#233;ticas de los vastos horizontes que requieren sus gestos y la excesiva proximidad de lo min&#250;sculo sobre lo que indaga Bruce Banner. Cultivos celulares, anfibios y holoturias desfilan bajo la &#243;ptica de un microscopio que, por oposici&#243;n al espejo que suele acompa&#241;ar a Spiderman o la multiplicaci&#243;n de universos del Dr. Manhattan de &lt;i&gt;Watchmen&lt;/i&gt;, invocan una constante pero callada reescritura del c&#243;digo gen&#233;tico en el cuerpo metam&#243;rfico del superh&#233;roe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando, en una de las secuencias de la pel&#237;cula, el propio Stan Lee aparece sucumbiendo a la ingesti&#243;n de una gota de la sangre contaminada de Hulk, promesa simult&#225;nea de convalecencia e inmortalidad, la tentaci&#243;n de adoptar el punto de vista de la enfermedad, de seguir el ejemplo del cineasta David Cronenberg, emerge por un instante para subrayar el universo escatol&#243;gico de Marvel como una de las mejores figuraciones de la transformaci&#243;n de la pol&#237;tica en lo que Foucault (2004) denomin&#243; biopol&#237;tica por parte del estado moderno. Al desdoblamiento, la doble identidad y la mutaci&#243;n, Marvel a&#241;adi&#243;, en los a&#241;os noventa y, a&#250;n m&#225;s con el 11-S, un constante contraplano que es el de la intervenci&#243;n no ya de los estados sobre el cuerpo sino la de las grandes corporaciones econ&#243;micas. El despliegue militar en Irak y la merma de libertades de la administraci&#243;n Bush dieron forma al &lt;i&gt;cross-over Civil War&lt;/i&gt; (2006) a trav&#233;s de las diferentes series de Marvel &#8212;con claras alusiones a las prisiones de Guant&#225;namo y Abu Ghraib en las diferentes prisiones para mutantes&#8212;, del mismo modo que el descreimiento pol&#237;tico contempor&#225;neo sustenta esa especie de &#8220;tiempo del despu&#233;s&#8221; en el que desembocan tanto &lt;i&gt;The Avengers: Endgame&lt;/i&gt; (2019), de Anthony y Joe Russo como &lt;i&gt;F&#233;nix Oscura&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De modo semejante a la pregunta que Agamben hace sobre la condici&#243;n humana a partir de las investigaciones del bi&#243;logo Jakob von Uexk&#252;ll sobre la percepci&#243;n animal (Agamben, 2006), el interrogante esencial ya no es s&#243;lo &#191;C&#243;mo se revela el mundo para el mutante? sino &#191;c&#243;mo la l&#243;gica del capital, el biopoder de los estados interviene sobre los cuerpos para modificar la sustancia misma de lo que define lo humano mientras reduce su potencial a una &lt;i&gt;zoe&lt;/i&gt; capitalizable frente al &lt;i&gt;bios&lt;/i&gt; dram&#225;tico, singular, que hab&#237;a ostentado el mutante Marvel de los a&#241;os setenta? Si la Guerra Fr&#237;a permiti&#243; proyectar sobre los personajes de la Marvel la idea del Otro amenazante y el temor a perder la esencia humana por mor de la tecnolog&#237;a, a trav&#233;s de un mutante post-hist&#243;rico como Hulk, como lo son todas las criaturas cinematogr&#225;ficas Marvel &#8212;incluso el s&#250;pergrupo m&#225;s cercano a los universos mitol&#243;gicos m&#225;s conservadores de la DC: &lt;i&gt;Los vengadores&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Avengers&lt;/i&gt;), en la tetralog&#237;a que se extiende desde &lt;i&gt;The Avengers&lt;/i&gt; (2012), de Josh Whedon a &lt;i&gt;The Avengers: Endgame&lt;/i&gt;&#8212;, el cuerpo humano aparece como un valor de venta que se disputan el ej&#233;rcito y las empresas privadas, un arma m&#225;s sobre la que se invierte la iconograf&#237;a que, desde la Edad Media, ha mostrado al simio, al salvaje, al freak y al engendro junto un espejo en el que el ser humano deb&#237;a reconocerse como &lt;i&gt;simia dei&lt;/i&gt;, como enfermedad mortal del animal, como un inquietante hiato entre el individuo y su potencial monstruosidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ep&#237;logo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;He pasado un tercio de mi vida en una cama de hospital, sin nada m&#225;s que hacer que leer. He estudiado de manera &#237;ntima la forma de los c&#243;mics. He visto los patrones en ellos&#8230;las referencias a acontecimientos sociales y culturales y la atm&#243;sfera que los envuelve. He deducido que los c&#243;mics son nuestro &#250;ltimo v&#237;nculo con una forma antigua de conocimiento. Los egipcios dibujaban im&#225;genes en las paredes para narrar batallas y otros acontecimientos. En muchas culturas de todo el mundo todav&#237;a transmiten conocimiento a trav&#233;s de formas pictogr&#225;ficas. Creo que los c&#243;mics, incluso en la actualidad, preservan una verdad, describen lo que alguien, en alg&#250;n lugar, sinti&#243;, experiment&#243;&#8230;&lt;/i&gt;&#8221;. Con estas palabras, Elijah Price, interpretado por el actor Samuel L. Jackson en el largometraje &lt;i&gt;El protegido&lt;/i&gt; (Unbreakable, 2000) de Manoj Night Shyamalan, intenta sellar el v&#237;nculo profundo que le une al personaje protagonista, David Dunn (Bruce Willis), un hombre en apariencia com&#250;n a quien Elijah ha ido atrayendo hacia su vida para verificar sus superpoderes y su extraordinaria resistencia f&#237;sica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con arreglo al trabajo del espacio fuera de campo desarrollado por M. Night Shyamalan en pel&#237;culas como &lt;i&gt;El sexto sentido&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Sixth Sense&lt;/i&gt;, 1999), &lt;i&gt;Se&#241;ales&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Signals&lt;/i&gt;, 2002), &lt;i&gt;El bosque&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Village&lt;/i&gt;, 2004) o &lt;i&gt;The Happening&lt;/i&gt; (2008), &lt;i&gt;El protegido&lt;/i&gt; tambi&#233;n arranca desde la contrafigura del h&#233;roe, el supervillano. Despu&#233;s de pasar la infancia leyendo c&#243;mics de superh&#233;roes, Elijah, que padece de una osteog&#233;nesis imperfecta que le hace vulnerable y enfermizo, se obsesiona con que tiene que existir su contrario, alguien invulnerable, un superh&#233;roe. Para encontrarlo, provoca una serie de aparatosos accidentes, uno de los cuales s&#243;lo deja con vida e indemne a David Dunn, lo que permite a Shyamalan centrarse en la fase narrativa menos sondeada del superh&#233;roe, lo que estudioso del mito Joseph Campbell denomin&#243; La negativa a la llamada en &lt;i&gt;El h&#233;roe de las mil caras&lt;/i&gt; (1959). Cuanto en &lt;i&gt;El protegido&lt;/i&gt; obedece a la representaci&#243;n de una b&#250;squeda del h&#233;roe en el individuo com&#250;n a trav&#233;s de largos planos secuencia fluidos, que casi contravienen la idea misma del c&#243;mic, aparece en &lt;i&gt;M&#250;ltiple&lt;/i&gt; (Split, 2017) y &lt;i&gt;Glass&lt;/i&gt; (2019) sometido a la construcci&#243;n del h&#233;roe como figura post-pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, la imagen recurrente de estas dos pel&#237;culas es la del superh&#233;roe con una bata hospitalaria, dopado, adormilado, en una sala de control m&#233;dico, sumido a veces en el tedio. Con su doble condici&#243;n salvaje y posthumana, animal y tecnol&#243;gica, el mutante constituye, siguiendo a Koj&#232;ve (1979), Agamben (2006) y Jesi (1980), la plasmaci&#243;n de un individuo que ha alcanzado su telos hist&#243;rico. Para una humanidad redevenida animal no queda otra alternativa, parecen sugerir esas im&#225;genes, as&#237; como la trama conspirativa de control del superh&#233;roe que apunta Glass, que la despolitizaci&#243;n de la sociedad humana. Es en la figura del homo sacer agambeniano, consagrado por sus poderes y a la par excluido donde cabe ver la sorprendente afinidad iconogr&#225;fica entre el Samuel L. Jackson postrado de Glass y Ventura, el emigrante caboverdiano protagonista de las &#250;ltimas pel&#237;culas de Pedro Costa, en &lt;i&gt;Cavalo Dinheiro&lt;/i&gt; (2014). En t&#233;rminos literales, la noci&#243;n &lt;i&gt;homo sacer&lt;/i&gt;, que Giorgio Agamben (2005) ha delimitado ampar&#225;ndose en la jurisprudencia romana define a aquel individuo juzgado por un delito, pero al que no es l&#237;cito sacrificar. Sin embargo, si alguien lo asesinara no ser&#237;a condenado por homicidio&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Infatti nella prima legge tribunizia si avverte che &#8216;se qualcuno uccider&#224; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La sacralidad del hombre sacro se presenta en su ambig&#252;edad como residuo secularizado de una fase arcaica en la que el derecho religioso y el penal no estaban todav&#237;a diferenciados y la condena a muerte se presentaba como un sacrificio a la divinidad&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;A questo punto non sembra fuor di luogo trattare della condizione di quelli (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en este caso en una situaci&#243;n post-hist&#243;rica no demasiado diferente a la que Borges anotaba en su cuento Ragnar&#246;k.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Morrison, G., Truog, Ch., et al. (1988-1990), &lt;i&gt;Animal Man&lt;/i&gt;. #1 to #26. California: DC Comics.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Morrison, G. y McKean, D. (1989). &lt;i&gt;Arkham Asyluym&lt;/i&gt;. California: DC Comics. &lt;br class='autobr' /&gt;
Morrison, G. (2011). &lt;i&gt;Supergods&lt;/i&gt;. New York: Penguin Random House.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nowlan, Ph. y Calkins, D. (1933). &lt;i&gt;Buck Rogers&lt;/i&gt;. Daily Strip. Estados Unidos: diversas editoriales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Panofsky, E. (1982). &lt;i&gt;Estudios sobre iconolog&#237;a&lt;/i&gt;. Madrid, Alianza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pintor, I. (2015a). &#8220;Dream and History, the Cartoon Mirror: the Incorporation of History into the Comic Book&#8221;, en Esther Claudio y Julio Ca&#241;ero, ed. &lt;i&gt;On the Edge of the Panel. Essays on Comics Criticism&lt;/i&gt;. Cambridge: Cambridge Scholars.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pintor, I. (2015b). &#8220;L'intervallo allucinatorio nelle avventure di Corto Maltese, di Hugo Pratt: La figurazione della parola e la discontinuit&#224; visiva&#8221;. &lt;i&gt;H-ermes. Journal of Communication&lt;/i&gt;, 6: 31-58.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pintor, I. (2017). &lt;i&gt;Figuras del c&#243;mic. Forma, tiempo y narraci&#243;n secuencial&lt;/i&gt;. Barcelona, Valencia: Universitat Aut&#242;noma de Barcelona, Universitat Jaume I, Universitat Pompeu Fabra, Universitat de Val&#232;ncia (Aldea Global, 37).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pintor, I. (2018). &#8220;&lt;i&gt;O Somma Luce. Otherwordly journeys and encounters with the Goddess. A comparative approach of the Dantean heritage in the comic books of Hugo Pratt, Fellini and Manara and Makyo&lt;/i&gt;&#8221;. Dante e l'Arte. Vol. V. 2018, pp. 11-36. ISSN 2385-5355 (digital) &#8226; ISSN 2385-7269 (paper) Recuperado de: &lt;a href=&#034;http://revistes.uab.cat/dea&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://revistes.uab.cat/dea&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Raymond, A. (1934). &lt;i&gt;Flash Gordon&lt;/i&gt;. Sunday Strip. Estados Unidos: King Features Syndicate.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schneider, M. (1998). &lt;i&gt;El origen musical de los animales-s&#237;mbolos en la mitolog&#237;a y la escultura antiguas. Ensayo hist&#243;rico-etnogr&#225;fico sobre la subestructura totem&#237;stica y megal&#237;tica de las altas culturas y su supervivencia en el folklore espa&#241;ol&lt;/i&gt;. Madrid: Siruela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sheldrake, R. (1990b). &lt;i&gt;La presencia del pasado: resonancia m&#243;rfica y h&#225;bitos de la naturaleza&lt;/i&gt;. Barcelona: Kair&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sheldrake, R. (1990b). &lt;i&gt;Una nueva ciencia de la vida: la hip&#243;tesis de causaci&#243;n formativa&lt;/i&gt;. Barcelona: Kair&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sheldrake, R. (1994). &lt;i&gt;El renacimiento de la naturaleza: el resurgimiento de la ciencia y de Dios&lt;/i&gt;. Barcelona: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shuler Donner, L.,Kinberg, S., Singer, B. (productores) y Kinberg, S. (director). (2019). &lt;i&gt;Dark Phoenix&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Marvel Entartainment, 20th Century Fox, Walt Disney.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Mendel, B., Mercer, S. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2000). &lt;i&gt;Unbreakable&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Touchstone Pictures, Blinding Edege Pictures, Barry Mendel Productions, Limited Edition Productions Inc., Buena Vista Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Marshall, F., Mercer, S. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2002). &lt;i&gt;Signals&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Touchstone Pictures, Blinding Edge Pictures, The Kennedy Marshall Company, Buena Vista Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Mercer, S., Rudin, S. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2004). &lt;i&gt;The Village&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Touchstone Pictures, Blinding Edge Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Mercer, S., Mendel, B. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2007). &lt;i&gt;The Happening&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Spyglass Entartainment, Blinding Edge Pictures, UTV Motion Pictures, 20th Century Fox.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Bienstock, M., Blum, J. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2016). &lt;i&gt;Split&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Blinding Edge Pictures, Universal Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shyamalan, M. N., Blum, J. (productores) y Shyamalan, M. N., (director). (2019). &lt;i&gt;Glass&lt;/i&gt; [Cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Blinding Edge Pictures, Blumhouse Productions, Universal Studios, Walt Disney Studios Motion Pictures, Touchstone Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Windsor-Smith, B. (1991). &lt;i&gt;Weapon-X&lt;/i&gt; (Marvel Comics Present # 72-84). Nueva York: Marvel Comics.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Frezza desarrolla la apreciaci&#243;n de Guido Gerosa (1973), que subray&#243; en 1973 una &lt;i&gt;extraordinaria parentela&lt;/i&gt; entre el personaje literario de John Carter de Marte, protagonista del ciclo marciano de Edgar Rice Burroughs, y los h&#233;roes de los c&#243;mics de aventuras: Buck Rogers, Brick Bradford y Flash Gordon.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La distinci&#243;n entre la imagen &#8212;&lt;i&gt;imago&lt;/i&gt;&#8212; y &lt;i&gt;el vestigium&lt;/i&gt;, esto es la ruina, la huella, el vestigio, entre algunos te&#243;logos de la Edad Media alud&#237;a a la idea de que todo lo que es visible acarrea siempre la huella de una semejanza perdida. V&#233;ase: Didi-Huberman, G. (1992). &lt;i&gt;Ce que nous voyons, ce que nous regarde&lt;/i&gt;, p. 14. Par&#237;s: Minuit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dentro de la mitolog&#237;a Marvel, resulta particularmente interesante esta constelaci&#243;n de personajes: Rayo Negro, su esposa Medusa, Crystal, Gorg&#243;n, Karnak y Trit&#243;n encarnan la otredad hasta el extremo de ser la familia real de una especie que convive, en una dimensi&#243;n paralela, con los humanos, y que contiene la semilla de los universos paralelos de series como &lt;i&gt;Fringe&lt;/i&gt;, de J. J. Abrams.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;C&#237;clope, F&#233;nix, Coloso o Night Crawler (Rondador nocturno) pertenecen, de modo m&#225;s o menos intermitente, al grupo de los &lt;i&gt;X-Men&lt;/i&gt;. F&#233;nix se incorpor&#243; m&#225;s tarde, y destaca en ese sentido la saga de episodios que fue dedicada a este personaje en los a&#241;os ochenta, con gui&#243;n de Chris Claremont y dibujos de John Byrne. Existe una edici&#243;n en Paperback de esta saga, (1990). Parte de ella ha sido publicada en castellano en &lt;i&gt;La muerte de F&#233;nix. La historia jam&#225;s contada&lt;/i&gt;. Barcelona: Planeta-Forum, 1992, y es la base narrativa del filme de Simon Kinberg, con gui&#243;n de Claremont y Byrne X-Men: F&#233;nix Oscura (Dark Phoenix, 2019).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Existe, de hecho, un bello episodio con gui&#243;n de Chris Claremont y dibujos de Bary Windsor-Smith que relata el paso de Tormenta por el desierto africano y una serie de episodios mitol&#243;gicos como el encuentro con la serpiente y las fuerzas naturales, que preceden a su iniciaci&#243;n como hero&#237;na. V&#233;ase &lt;i&gt;X-Men Annual&lt;/i&gt; n&#186; 198 (En castellano en: Patrulla X Especial Primavera. Barcelona: Planeta de Agostini-Forum, 1987).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Este es el t&#233;rmino que utiliza Durand (1960) para referirse a los simbolismos de la amenaza animal.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Personaje que en realidad adopta las facultades multiplicadas de una avispa y viste de un modo acorde. Ha aparecido en varias series, pero sobre todo enfrent&#225;ndose a &lt;i&gt;Los Vengadores&lt;/i&gt;. V&#233;ase &lt;i&gt;The Avengers&lt;/i&gt; 213-214 ( New York: Marvel, 1981. Edici&#243;n en castellano en &lt;i&gt;Los Vengadores&lt;/i&gt; n&#186; 28, 1985. Barcelona: Planeta de Agostini-Forum, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aparece, por ejemplo, en los episodios del nuevo Namor realizados por John Byrne, publicados en Espa&#241;a en la miniserie Namor (Barcelona: Planeta de Agostini, 1990).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Corresponde, como Panofsky ha se&#241;alado al hablar de la iconograf&#237;a renacentista, al Padre Cronos, el devorador, el objeto &#250;ltimo del enfrentamiento del h&#233;roe. V&#233;ase el cap&#237;tulo tercero de &lt;i&gt;Estudios sobre iconolog&#237;a&lt;/i&gt;, titulado &#034;El padre Tiempo&#034; (1982: 93-139).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Entre las innumerables historietas de Lobezno y el resto de mutantes Marvel, destacan los episodios de los &lt;i&gt;X-Men&lt;/i&gt; en que el equipo de superh&#233;roes se desplaza la llamada &#8220;Tierra Salvaje&#8221; (The X-Men # 115-117, 1978-1979), donde se enfrentan a los sucesos que tienen lugar en una especie de tierra imaginaria donde habita una humanidad paralela.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Los 4 fant&#225;sticos&lt;/i&gt; n&#186; 21. Ediciones V&#233;rtice, 1969 (&lt;i&gt;Fantastic Four&lt;/i&gt; Vol.1 #42 #43 Edici&#243;n USA).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En &lt;i&gt;La cosa del pantano&lt;/i&gt;, la musculatura y el vello adquieren un nuevo estatuto, todav&#237;a m&#225;s primitivo, pues ambos son sustituidos por una capa de musgo y plantas epifitas que le crecen encima, como en los disfraces que en ciertas culturas celebran al hombre salvaje. Su aspecto provoca un rechazo en la sociedad, y su natural bondad se ve obligada, como en el caso de Frankenstein, a un choque con la realidad que le conduce a comportarse de un modo violento, irascible y primitivo. No es casual que el dibujante Bernie Wrightson se haya ocupado tanto de La Cosa del pantano como de Frankenstein. El inter&#233;s de Moore con su entrada a partir del vol2 #20 (1984) es, justamente, recoger de un modo verista las dificultades que tendr&#237;a una criatura as&#237; en el mundo contempor&#225;neo, y algunas de las im&#225;genes que le muestran acorralados por polic&#237;as y perros exhiben un curioso paralelo con lo que postula Roger Bartra en el cierre de &lt;i&gt;El salvaje en el espejo&lt;/i&gt; (1997) acerca de un grabado en el que un hombre salvaje es rodeado por perros domesticados: no se sabe si lucha por escapar de la naturaleza o de la civilizaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El nacimiento de Estela Plateada fue relatado en &lt;i&gt;The Fantastic Four&lt;/i&gt; n&#186; 48, 49, 50 (1966. Versi&#243;n castellana en Cl&#225;sicos Marvel n&#186; 18. Barcelona: Planeta de Agostini-Forum, 1990. El Silver Surfer encuentra su m&#225;s ajustada configuraci&#243;n en el dibujo de un artista ajeno al &#225;mbito de los superh&#233;roes, Moebius, en &lt;i&gt;Par&#225;bola&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Parable&lt;/i&gt;, 1989). En la edici&#243;n espa&#241;ola de &lt;i&gt;Par&#225;bola&lt;/i&gt; (Barcelona: Planeta, 1989) pueden encontrarse sendos textos de Stan Lee y Moebius sobre la obra. Adem&#225;s, Numa Sadoul realiz&#243; una larga entrevista sobre esta obra a Moebius en &lt;i&gt;Les cahiers de la bande dessin&#233;e&lt;/i&gt;, n&#186; 86 (1989).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Infatti nella prima legge tribunizia si avverte che &#8216;se qualcuno uccider&#224; colu&#236; che per plebiscito &#232; sacro, non sar&#224; considerato omicida'; Sacra &#232; la nuda vita uccidibile e non sacrificabile, sottostante al potere sovrano. Questo ambito ambivalente &#232; il luogo di azione del politico, o della giustizia umana [n&#233; violenzaanimale, n&#233; giustizia divina]&#8221; (AGAMBEN, 2005, p. 94).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;A questo punto non sembra fuor di luogo trattare della condizione di quelli uomini che la legge comanda essere sacri a certe divinit&#224;, poiche non ignorano che a certuni appare strano che, mentre &#232; vietato violare qualsiasi cosa sacra, sia invece lecito uccidere l'uomo sacro&#8221;, escrib&#237;a ya Macrobio Apud. (AGAMBEN, 2005, p. 95)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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