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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Three Looks at El Eternauta</title>
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		<dc:date>2025-07-11T23:13:35Z</dc:date>
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		<dc:creator>Joaqu&#237;n Cardoso, Juan Tausk, Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-No-2-July-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | N&#186; 2 - July 2025 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Tres-miradas-sobre-El-Eternauta' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Tres miradas sobre El Eternauta&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Tres miradas sobre El Eternauta</title>
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		<dc:creator>Joaqu&#237;n Cardoso, Juan Tausk, Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;La serie &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;, lanzada a la pantalla por Netflix en abril de 2025, propone un di&#225;logo, una tensi&#243;n y un interjuego entre tres dimensiones de la cat&#225;strofe. Se trata de distintas capas del horror que se solapan y producen efectos en los personajes: aquella producto de la nieve t&#243;xica y la invasi&#243;n alien&#237;gena, el trauma de guerra que porta Juan Salvo en su calidad de ex combatiente en la Guerra de Malvinas, as&#237; como la desaparici&#243;n del escritor H&#233;ctor Osterheld junto a su familia hacia fines de los &#180;70 en la Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ficci&#243;n nos invita a transitar un modo posible de hacer con el horror, de enfrentar la coyuntura catastr&#243;fica a partir de saldar lo pendiente de aquella &#8220;otra cat&#225;strofe&#8221; que para Juan Salvo hab&#237;a quedado suprimida, encapsulada. Al modo de la operatoria de la restituci&#243;n identidad como movimiento restitutivo ante el robo de identidad en aquellos ni&#241;os que habr&#237;an sido privados de un nombre y una historia en la &#250;ltima dictadura c&#237;vico-militar argentina, &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; nos invita a reflexionar sobre las implicancias de la restituci&#243;n de aquellas marcas que signan la incidencia de la vivencia traum&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine introduce, una vez m&#225;s, la posibilidad de la tramitaci&#243;n de un trauma hist&#243;rico-social a partir de su narrativa, su t&#233;cnica y su est&#233;tica, incurriendo el estreno de la serie en la reinstalaci&#243;n a nivel mundial de la problematizaci&#243;n en torno a las marcas del terrorismo de estado en la Argentina y de la desaparici&#243;n forzada de personas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ignacio Trovato&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Three-Looks-at-El-Eternauta' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-2-Julio-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 2 | Julio 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;strong&gt;
&lt;center&gt;Sobre el lugar del semblante en el eterno combate entre la pulsi&#243;n de muerte y el deseo. El Eternauta: el valor identificatorio de la m&#225;scara&lt;/strong&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Publicado originalmente en diario P&#225;gina 12 el d&#237;a 08/05/2025. URL:&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;p&gt;Por Sergio Zabalza&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Psicoanalista. Doctor en Psicolog&#237;a por la Universidad de Buenos Aires.&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2064 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/zabalza.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/zabalza.jpg?1754362466' width='500' height='354' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s del enorme talento y creatividad de Oesterheld y Solano L&#243;pez, la marca imborrable trazada por el Eternauta parece descansar en su capacidad para ilustrar el enfrentamiento entre el n&#250;cleo ca&#243;tico que a todo ser hablante habita y el deseo vital que le hace frente. Al respecto, y para empezar por el primero de los mentados contendientes, no nos imaginamos a un grupo de tigres, abejas o elefantes que &#8211; amenazados por alguna Fuerza del Cielo extraterrestre&#8211; opten por matarse, robarse o agredirse entre s&#237;. Esas delicias son parte del cat&#225;logo de barbaridades que solo el terror humano anima. Seres gobernados por un Globo de pensamiento que, a partir de instilar miedo, manipula a su antojo la voluntad de millones de personas. De hecho, en el mundo animal no hay barbarie. Esa palabra &#8211;barbarie&#8211; no est&#225; aqu&#237; de casualidad, corresponde al preciso punto que la ic&#243;nica historieta convoca. Un estado de cosas caracterizado por la absoluta falta de ley. Organizaci&#243;n tribal. Bandas sueltas dispuestas al saqueo. Como en una guerra. Como en una pandemia. Como en una tiran&#237;a. Como en un escenario en el cual ya no hay ox&#237;geno para respirar. Sin met&#225;fora, o sea. &#8220;El mundo ya no es el que era&#8221; avisa uno de los l&#237;deres del comic, al permitirse desechar las m&#225;s elementales formas de solidaridad. Para decirlo todo: nuestro ser m&#225;s primario est&#225; retratado de una manera magistral en este cl&#225;sico del &#8220;arte en secuencias&#8221; que la serie dirigida por Bruno Stagnaro supo respetar, asistido por la sabia aplicaci&#243;n de los m&#225;s exquisitos recursos t&#233;cnicos. Una ficci&#243;n que pone a cuenta de extraterrestres lo que de nosotros mismos no queremos saber. Aqu&#237; el arte, como muestra suprema del mentado impulso vital, se da cita para hacer de lo m&#225;s oscuro belleza; de lo m&#225;s aterrador una fuente de inter&#233;s; y de lo m&#225;s intimidante un polo de atracci&#243;n. Se vislumbra as&#237; un di&#225;logo entre la historieta y la serie por el cual Oesterheld se hace m&#225;s vigente que nunca. Hallazgo principal de esta actual producci&#243;n cuyo logro explica por qu&#233; las Fuerzas del Cielo de este infame gobierno atentan contra el cine, el arte y todo aquello que suponga el despertar de una sensibilidad bien terrestre, bien humana. Una inteligencia capaz de desenmascarar a los fantoches caraduras responsables del actual estado de cosas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un poco de historia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos que la desconfianza, el odio y la violencia emergen no bien los diques civilizatorios desaparecen a causa del imperio de una fuerza que se presenta como todopoderosa. Lo cierto es que ese Otro &#8211;tanto m&#225;s omnipotente cuanto m&#225;s imaginario&#8211; se actualiza en nuestra personal vida cotidiana y en el campo social. La paranoia que forma parte de nuestro diario devenir &#8211;y por la cual hoy nos sentimos perseguidos por obligaciones, deudas y amenazas de todo tipo&#8211; ingresa en el campo hist&#243;rico apenas ese Poder desborda el cauce que impone la convivencia. Tal como muchos han se&#241;alado, que Oesterheld y Solano hayan comenzado la tira en 1957 no parece fruto de la casualidad. Un aluvi&#243;n de nieve mort&#237;fera hab&#237;a ca&#237;do poco antes en plena Plaza de Mayo. Seres humanos extraterrestres &#8211;iban en aviones&#8211; arrojaron suficientes bombas como para hacer realidad la presencia de un Otro voraz que se llev&#243; la vida de ni&#241;os, ni&#241;as, mujeres y hombres como si nada. Basta imaginar ese predio plagado de cad&#225;veres mutilados a lo largo y ancho de su extensi&#243;n y compararlo con las calles que el Eternauta recorr&#237;a buscando a su hija. O, ya en la exclusiva versi&#243;n de la serie, ver al Juan Salvo excombatiente de Malvinas tomado por el ominoso recuerdo de sus j&#243;venes compa&#241;eros destrozados a manos de los gurkas, esos sujetos contratados por una asesina cuyo retrato hoy cuelga en el despacho de nuestro presidente. Para no hablar del terrorismo de estado que desapareci&#243; a treinta mil personas, entre ellos al creador del comic m&#225;s sus cuatro hijas, yernos y nietos incluidos. Nieve. Mort&#237;fera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y para volver a 1957, poco despu&#233;s de aquel bombardeo atroz llegaba la barbarie fusiladora. Las bestias no escatimaban crueldad. El pa&#237;s devastado por unos cascarudos con uniforme que, como siempre sucede, estaban animadas por las bandas que manejan la econom&#237;a mundial. La cuesti&#243;n viene a cuento porque Oesterheld &#8211;siempre sensible al entorno social&#8211; escribe mientras llegaba el primer pr&#233;stamo del FMI en 1958. Hace pocos d&#237;as se rubric&#243; el n&#250;mero 24. Siempre igual. M&#225;s que pr&#233;stamos, saqueos depredadores. El Poder al servicio de la crueldad. Pero: &#8220;Esta vez es diferente&#8221;, dijo Kristalina Georgieva, actual gerenta del FMI y cara saliente de una historieta siniestra. Ahora &#8211;&lt;i&gt;lawfare y fake news&lt;/i&gt; mediante&#8211; las democracias se han convertido en estados de excepci&#243;n. Esos mismos donde la libertad solo corre para los oscuros negociados econ&#243;micos y la m&#225;s brutal represi&#243;n para las necesidades de los ciudadanos. O sea, las dictaduras son descartables. Kristalina nos dice a qui&#233;n votar y ya.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El enmascarado&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Viajeros del eterno combate entre la pulsi&#243;n de vida y la pulsi&#243;n de muerte, cada sujeto &#8211;de acuerdo a su &#233;tica o a su falta de ella&#8211; elige qu&#233; semblante o m&#225;scara emplear para jugar su singular historieta en este conflicto originario. La serie retoma la l&#237;nea marcada por Oesterheld para atravesar el encierro con que la mort&#237;fera nieve pretende someter a sus personajes. Se trata de salir. Por empezar, del propio Globo de pensamiento. Prop&#243;sito solo alcanzable con el concurso de los otros. De hecho, a Juan Salvo &#8211;ca&#237;do exang&#252;e en el asfalto&#8211; lo salvan sus amigos. Esos mismos a los que les cantaba &lt;i&gt;Falta envido&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;Jugo de tomate fr&#237;o&lt;/i&gt; de Manal. S&#237;, s&#237;, el H&#233;roe colectivo. Y su insignia. En este punto del an&#225;lisis se hace oportuno convocar al Enmascarado de Wedekind, aquella obra &#8211;tratada por Freud y desarrollada por Lacan&#8211; en la que un Enmascarado rescata a un chico de la seducci&#243;n con que la Muerte lo hac&#237;a objeto al borde mismo de la tumba. Es que Juan Salvo est&#225; animado por el deseo indestructible de rescatar a su hija. Prop&#243;sito cuyo valor simb&#243;lico hoy genera un vasto horizonte de sentido. A saber: desenmascarar el poder hipn&#243;tico que mantiene atrapado a los y las j&#243;venes. Desde el punto de vista psicoanal&#237;tico, el Enmascarado es la met&#225;fora encarnada de la imagen paterna, el mundo de significaciones que se expande cuando el sentido trabaja con el enigma como fiel aparcero. El enmascarado es la significancia misma, ese &#8220;aspecto del signo que le permite entrar en el discurso y combinarse con otros signos&#8221;; es la p&#233;rdida fecunda del referente, la puesta a distancia de la Cosa. El tratamiento que s&#243;lo la ficci&#243;n habilita cuando el sujeto cede la fijaci&#243;n que lo enquista y acepta endeudarse con el significante. El enmascarado es el vac&#237;o que habilita las m&#250;ltiples versiones del padre: el semblante por excelencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es que de eso se trata precisamente: el valor identificatorio de la m&#225;scara. En este caso, de protecci&#243;n y de lucha. De las amenazas; del autoritarismo; del machismo; de la sugesti&#243;n canalla; del odio; de la tonter&#237;a; de las pantallas; de la rapi&#241;a; de la mentira. Pero tambi&#233;n como emblema, como palabra, como horizonte; como discurso de emancipaci&#243;n. Como Identificaci&#243;n. Quiz&#225;s la m&#225;scara del Eternauta hoy rescate algo de la representatividad pol&#237;tica necesaria para combatir la barbarie a la que estos extraterrestres humanos nos conminan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en 1957. Como Hoy. Y como siempre.&lt;/p&gt;
&lt;hr class=&#034;spip&#034; /&gt;&lt;strong&gt;
&lt;center&gt;Nieves t&#243;xicas, del Eternauta al Covid-19&lt;/strong&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Publicado originalmente en diario Perfil el d&#237;a 21/05/2025. URL:&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;p&gt;Por Juan Tausk&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Psicoanalista, negociador, profesor universitario, escritor, coreuta.&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2062 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L470xH282/tausk-cd285.jpg?1775185317' width='470' height='282' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Estamos todo el mundo &#8211;literal, como dicen los chicos&#8211; disfrutando de la fascinante e incre&#237;ble historia de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;. Muchos lo conocemos del libro de historietas y pocos de leer las tiras semanales. La pel&#237;cula es preciosa y tiene una asombrosa producci&#243;n. Sus m&#233;ritos los hemos visto junto con los favorables comentarios period&#237;sticos en todo el orbe. S&#237;, una pel&#237;cula que acierta en su adaptaci&#243;n de la historieta original y la acrecienta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A los argentinos nos gusta que, a diferencia de la abundancia de geograf&#237;as ajenas, aparezca en un film la ciudad de Buenos Aires y sus suburbios. No es una pel&#237;cula porte&#241;a y citadina como suele suceder pues cruza el grit&#243;n shopping con el retumbar de bombos leg&#252;eros y la danza de la chacarera. Lejos de parecer una sumatoria forzada, logra una fluidez natural. Bien calculada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los personajes de variopintos rasgos, inmigrantes de todo el mundo e idiosincrasias diversas, como bien lucen y nos enorgullecemos los habitantes de este pa&#237;s, elevaron la pel&#237;cula a una popularidad lograda, pues la gente de provincias, tambi&#233;n se reconoce en ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La solidaridad, la calidez y la amistad, que nos caracteriza como ciudadan&#237;a, se ve bien reflejada, como sucedi&#243; durante la pandemia. Y tambi&#233;n la atraviesa la mezquindad y la traici&#243;n. Es el par cooperaci&#243;n vs. autoritarismo, que ya acentuaba Yuval Harari como destino, en el albor de la pandemia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;El Eternauta&#8221;, de Hora Cero a Netflix&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Necesariamente se pega la serie con la desaparici&#243;n forzada de su autor, H&#233;ctor G. Oesterheld y sus cuatro hijas en tiempos de la dictadura militar y con ello una primera asociaci&#243;n: las muertes en cantidades innumerables de nuestra gente. Tantas que su n&#250;mero se prefiri&#243; abstracto, o sea, m&#225;s s&#237;mbolo y clamor que data precisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea de la muerte que acecha y desaparece a ciudadanos y arranca ni&#241;os de sus hogares para siempre jam&#225;s, atorment&#243; y sigue doliendo despu&#233;s de 50 a&#241;os. Una historia escrita antes de la dictadura del '76 se conjuga con el funesto destino de su autor. &#161;Desaparecidos!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Bastar&#225;n estas ideas para explicar su &#233;xito en la Argentina? Podr&#237;a ser, pero uno puede preguntarse porqu&#233; impact&#243; tanto en el mundo entero. Al final, no es sino una pel&#237;cula m&#225;s de ciencia ficci&#243;n &#8211;claro que muy buena&#8211; que desde los cuentos de Lovecraft, se ha repetido permanentemente en invasiones extraterrestres, inteligencias ajenas y amenazas de destrucci&#243;n de toda civilizaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal su &#233;xito en todo el mundo, que hasta surgi&#243; curiosidad acerca de ese ignoto juego de naipes que solo se juega en la Argentina y se mama de temprano en la escuela y el club: el truco. Asombran sus voces, las burlas y enga&#241;os y su procaz po&#233;tica: &#8220;Por el r&#237;o Paran&#225; iba navegando un piojo&#8230;&#8221; Deben haberse visto en figurillas los traductores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Eternauta como contrarrelato frente al individualismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Intuyo que debe haber habido un factor m&#225;s, aunque a&#250;n oculto, para hacer a la popularidad mundial de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;. Y creo haber prendido la punta del ovillo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Observ&#233; que en los siguientes p&#225;rrafos no se sabe si se trata de los virus t&#243;xicos del coronoavirus que flotaban en el aire hace apenas cinco a&#241;os o de la nieve radioactiva que cae en la pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mir&#225;bamos por la ventana las calles vac&#237;as, el viento barriendo las hojas oto&#241;ales y nada. Nada de futuro ante un enemigo ignoto que acechaba a nuestras vidas. Encerrados en nuestras casas y saliendo lo justo y con pavura. Cual zombis con mascarilla, barbijos cuando no pantalla y cascos. Hasta guantes de l&#225;tex o mejor los de fregar platos: se rompen menos y cubren mejor las mu&#241;ecas. Sin duda desinfectar todas las compras m&#225;s los zapatos y la ropa de calle. Sin saber si la peste viene de afuera o quiz&#225;s ya est&#233; adentro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la calle, la distancia, la desconfianza y el p&#225;nico de contagiarse para la eternidad. Salir a dar una mezquina vuelta manzana o ver los nietos a la distancia, siempre y cuando no los toques ni les respires encima. De besos y abrazos ni que hablar. O sea, lo familiar se torna en extra&#241;o y siniestro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amenazante. Eso lo sab&#237;a Freud. El mundo se deten&#237;a. &#205;bamos muriendo de a poco, de a muchos. La muerte se acercaba, nos cercaba y ya hab&#237;a quienes desaparec&#237;an en los pasillos de los hospitales para nunca jam&#225;s. Las despedidas m&#225;s ruinosas habidas en la historia de nuestras familias: un muro de silencio ante las puertas del cementerio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Encerrados en nuestras casas y saliendo lo justo. Cual zombis con mascarilla, barbijos cuando no pantalla y cascos. Hasta guantes de l&#225;tex o mejor los de fregar platos&#034;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hab&#237;a lugar ni tiempo para el dolor. La vivencia m&#225;s cruenta: contagiar a nuestros ni&#241;os y queridos, ser la causa de su desgracia y a la inversa, el otro pod&#237;a ser la causa de nuestra muerte. De la cordialidad y cercan&#237;a que gustamos los argentinos a una rara &#8220;persecuta&#8221;. &#161;Vaya clima de inermidad y confusi&#243;n. &#191;Qui&#233;n quedar&#237;a, si alguno?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vemos as&#237; c&#243;mo se puede fundir la pandemia padecida con el relato inquietante de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace poco se conmemoraron los 5 a&#241;os del inicio de la cuarentena, en vez de festejar el d&#237;a del fin de la pandemia. Somos raros, tambi&#233;n hacemos marchas por el inicio del Proceso de Reorganizaci&#243;n Nacional y no se festeja el d&#237;a de su ca&#237;da.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya varios periodistas y pol&#237;ticos hab&#237;an enunciado de modo gen&#233;rico, lo que un m&#233;dico televisivo me cuenta que, en su c&#225;lculo aproximativo, fallecieron 20.000 personas por &#8220;dem&#225;s&#8221;, en el primer semestre del 2021. S&#237;, el que escribe, investiga y publica en perfil.com que, debido a la falta de vacunas generada por las pol&#237;ticas, fueron 25.000 los muertos por &#8220;de m&#225;s&#8221; en ese per&#237;odo. Sin poder pensarse esa enormidad, se fusion&#243; al total dem&#225;s de 140.000 fallecidos en la Argentina por el Covid-19. N&#250;meros demasiado grandes para imaginar o asimilar, como lo ha sido en todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El p&#225;nico de las familias, el temor a la muerte, el dolor insondable y la apocal&#237;ptica vivencia de caos por la cancelaci&#243;n del pacto social y la capacidad de crear y amar; junto a la infinita cuarentena &#8211;menos eficaz que experiencia de control social&#8211; llevaron a la vivencia de que la humanidad pod&#237;a desaparecer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2021, el Covid-19 mat&#243; en Argentina a 25 mil personas que no deber&#237;an haber muerto. Sin embargo, todo ello se fue esfumando hasta casi desaparecer en un penoso olvido, que acecha desde el fondo de nuestros cerebros. Callado y t&#243;xico, como les sucedi&#243; a los supervivientes de experiencias de exterminio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que sobre el Covid-19, una vez que las vacunas acabaron con la pandemia, recay&#243; un silencio abismal en todo el mundo, como si todo eso no hubiera sucedido. Ni reconocimiento a los laboratorios que crearon las vacunas, ni a los m&#233;dicos que se jugaron las vidas. Es que el proceso de duelo social no se ha realizado y lleva a mi entender, a un retorno de lo borrado y reprimido, en que se ligan las nieves t&#243;xicas del Covid-19 con las que vuelan, flotan y caen en &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;. Puede que ya lo hayas pensado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula hace presente el callado temor que nos habita: superamos el Covid-19, pero quiz&#225;s otra pandemia pueda esta vez s&#237; borrar la civilizaci&#243;n y el mundo como lo conocemos. Puede que sea otra nieve &#8211;la de la radiaci&#243;n de las bombas at&#243;micas&#8211; con que tantos pa&#237;ses compiten en producir y amenazar toda existencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; aporte a un procesamiento de la memoria del dolor vivido por la pandemia o quiz&#225;s, sea una nueva oportunidad para volver a olvidar. De nosotros depende.&lt;/p&gt;
&lt;hr class=&#034;spip&#034; /&gt;&lt;strong&gt;
&lt;center&gt;El Eternauta y las razones del arte&lt;/strong&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Publicado originalmente en El Sigma el d&#237;a 19/05/2025. URL:&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;p&gt;Por Joaqu&#237;n Cardoso&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Magister en Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes, Lic. en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del mismo modo que con &#8220;Adolescencia&#8221;, el &#233;xito arrollador de &#8220;El Eternauta&#8221; en su versi&#243;n de serie para Netflix, produjo una gran cantidad de reflexiones y conjeturas alrededor del alcance y la significaci&#243;n de la obra. Aqu&#237; nos proponemos interrogarla para recuperar los estudios sobre la historieta de Oscar Masotta, relanzar las diatribas acerca del car&#225;cter performativo en el arte, y volver sobre este fen&#243;meno de consumo masivo, que al mismo tiempo que producto cultural, produce una pieza de arte como un aut&#233;ntico evento est&#233;tico.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2063 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L440xH470/cardoso-c2c9e.jpg?1775185317' width='440' height='470' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;center&gt;El Eternauta&#8221;. Dibujado por Francisco Solano L&#243;pez&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb_2A&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Arte: El Eternauta. Segunda parte, H&#233;ctor G. Oesterheld, Francisco Solano (&#8230;)&#034; id=&#034;nh_2A&#034;&gt;*&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pop-art y medios de comunicaci&#243;n de masas &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para la &#233;poca en que H&#233;ctor Oesterheld entregaba las primeras copias de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; con dibujos de Francisco Solano L&#243;pez, dos a&#241;os antes del bombardeo criminal por parte de las Fuerzas Armadas en Plaza de Mayo en septiembre de 1955, el atentado contra civiles todav&#237;a resonaba y refulg&#237;a como parte de un entorno en que no solo la nieve figurativa estaba presente sino tambi&#233;n la reformulaci&#243;n y reorganizaci&#243;n pol&#237;tico-econ&#243;mica de Argentina, inaugurando una serie de golpes militares que fueron costumbre a lo largo del siglo XX.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Argentina empezaba a introducirse lenta pero definitivamente en un proceso de modernizaci&#243;n econ&#243;mica signada por el desarrollismo, que, aunque haya sido perfeccionada en la d&#233;cada siguiente, ya se estimulaba como propicia para una serie de desenvolvimientos culturales y educativos que se estudian en la historia oficial como de &#8220;islas&#8221; aut&#243;nomas en medio de opresiones pol&#237;tico-sociales&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;No es motivo del actual art&#237;culo, pero se pueden leer algunas de estas (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo esas modalidades culturales que dieron luz a un mercado editorial en que las publicaciones peri&#243;dicas y revistas culturales eran parte natural del ambiente, el joven Oscar Masotta diagramaba en la revista &lt;i&gt;Contorno&lt;/i&gt; (1953-1959) algunas de las primeras posiciones existencialistas intelectuales que combinar&#237;an la &#8220;alta&#8221; con la &#8220;baja&#8221; cultura. A la vez Rodolfo Walsh constru&#237;a una literatura que no le esquivaba a la posibilidad de alternativas comerciales y populares para la amplia difusi&#243;n de escritura y tambi&#233;n, por qu&#233; no, con el estatuto art&#237;stico de las grandes obras&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El mismo a&#241;o en que sali&#243; El Eternauta se public&#243; Operaci&#243;n Masacre, pionero (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Particularmente Masotta desde la revista &lt;i&gt;LD (Literatura Dibujada)&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los tres n&#250;meros de la revista-libro LD. Literatura Dibujada &#8211;cuyo subt&#237;tulo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; se dedicaba a la historieta, junto a las producciones art&#237;sticas del Instituto Di Tella, donde trabajaba, junto a Roberto Jacoby entre otros, con y por la compleja relaci&#243;n entre medios de comunicaci&#243;n de masas y arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le interesaba el estudio, la experimentaci&#243;n y la praxis con los denominados &#8220;medios&#8221; y el &#8220;pop-art&#8221; que a la luz de muchos intelectuales eran &#8220;instrumentos&#8221; al servicio del poder imperial, o manipulaci&#243;n comercial de las masas por medio de la baja cultura.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;(&#8230;) descubr&#237;a que hab&#237;a arte en la cultura popular y, por lo mismo, una cierta desubicaci&#243;n y una cierta inutilidad misma en el rol del artista (&#8230;) lo que ocurre es que hasta hace muy poco era posible creer que se pod&#237;a ser revolucionario en est&#233;tica y reaccionario (&#8230;) en pol&#237;tica. Algunos cambios hist&#243;ricos muy recientes han terminado de desbaratar las fiestas, por hacer evidente el absurdo&#8221; (1968, citado en Masotta 2011: 212).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esto fue escrito por Masotta a&#241;os antes de la descripci&#243;n de la vanguardia por Peter Burger.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dir&#237;a Germ&#225;n Garc&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Trato a Sigmund Freud de vanguardista porque &#233;l hace la misma operaci&#243;n que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la operaci&#243;n del psicoan&#225;lisis se parece a la de los comics, donde se disuelve la diferencia y lo &#8220;bajo&#8221; y el desecho (sue&#241;os, lapsus, fallidos) se incorpora a la alta cultura, en un movimiento dial&#233;ctico que estetiza el consumo barato del pueblo, a la vez que introduce en la oficialidad de las instituciones del arte, objetos &#8211;en principio&#8211; ajenos a ese mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La paradoja siguiente, como Eric Hobsbawm &#8211;entre otros&#8211; se&#241;al&#243;, es que el mercado y las reglas del Capital terminaron organizando esa disoluci&#243;n de fronteras, y no las masas ya asimiladas en la percepci&#243;n, producci&#243;n y difusi&#243;n del arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese cuadro, entonces, la historieta de Oesterheld-Solano L&#243;pez incorpora lo m&#225;s avanzado en el campo de la historieta, con la alegor&#237;a y la mediaci&#243;n discursiva de enorme sensibilidad para captar el entorno, contribuyendo al mito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A m&#225;s de 60 a&#241;os de su publicaci&#243;n, con el empuje de la serie, s&#237;, pero tambi&#233;n en el culto al comic por parte de la cultura argentina en general, &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; no es solo un exitoso producto cultural con las herramientas y los recursos del arte para las masas, sino tambi&#233;n una obra de arte que se banca los diferentes traslados-traducciones a los diferentes contextos de significaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su ficcionalizaci&#243;n aborda y promueve la lectura de una verdad social all&#237; donde se deja ver, en los destellos, contornos y l&#237;mites para los cuales el &#8220;aire que se respira&#8221; (al decir de McLuhan) se invisibiliza para formar parte de nuestra cotidianidad, pero que el arte permite, como lo siniestro familiar, arrojar luz hacia esas zonas cuya convivencia fingimos ignorar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Autoconciencia del arte en la sociedad burguesa&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cl&#225;sico libro de Peter Burger, &lt;i&gt;La teor&#237;a de la vanguardia&lt;/i&gt;, de 1974, nos hace conocer con una vigencia que sorprende&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;All&#237; est&#225;n las recientes ediciones de Las Cuarenta, que muestran que, por (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; el papel del arte en una sociedad dividida en clases, y con una burgues&#237;a, m&#225;s all&#225; de los matices, cuyo acceso al poder en las revoluciones de siglo XIX promueve la divisi&#243;n social en campos, distinguiendo el arte de los otros terrenos donde se desenvuelve ese tipo de sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; el campo aut&#243;nomo del arte se nota reci&#233;n cuando se quita de encima la funcionalidad social en la cual puede permitirse una autoconciencia cr&#237;tica inmanente, y puede entender la distancia-cercan&#237;a con la sociedad de la que emerge.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, las vanguardias, all&#237; donde pretend&#237;an fusionar el &#8220;arte con la vida&#8221; fueron a fondo tambi&#233;n contra las instituciones del arte. No solo es ret&#243;rico o est&#233;tico el anhelo que las inspiraba, sino que tambi&#233;n pensaban que las condiciones generales en que el arte se produc&#237;a eran importantes, de lo contrario quedar&#237;an intactas las divisiones en campos que la misma propuesta vanguardista pretend&#237;a derribar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegamos al siglo XXI, cinismos o derrotismos mediante, con la idea generalizada del fracaso de las vanguardias, pero tambi&#233;n la importante conclusi&#243;n de Burger &#8211;y tambi&#233;n de Jurgen Habermas&#8211; que es el estatuto de arte en tanto tal: quita la mochila del arte para hacerse cargo de cuestiones relacionadas con el campo social general. Este doble movimiento permite por un lado asumir su car&#225;cter performativo-ficcional, y por otro, advertir que la propia existencia de algo llamado arte es un resultado del excedente econ&#243;mico de quienes producen valor en otros campos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Se necesita mucho m&#225;s que arte para cambiar la sociedad&#8221;, dir&#237;a Hobsbawm&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Hobsbawm, E (2013). Un tiempo de rupturas. Buenos Aires: Cr&#237;tica.&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y Terry Eagleton agregar&#237;a el tono en una veta m&#225;s benjaminiana:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Ir&#243;nicamente, cuanto menos se ocupe el arte de los problemas sociales del presente, m&#225;s pol&#237;tico se vuelve. Es permaneciendo silencioso sobre estas cuestiones, repudiando el realismo y el naturalismo, como mejor puede ayudar a la humanidad. Apartar la mirada de los contenidos sociales y pol&#237;ticos significa poner de relieve la autonom&#237;a de la forma en el arte, y como esa autonom&#237;a depende de la libre autodeterminaci&#243;n es una cuesti&#243;n moral y pol&#237;tica m&#225;s que est&#233;tica, pues prefigura el futuro reino de la libertad todav&#237;a dentro del &#225;mbito de la necesidad perentoria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta menci&#243;n a la compensaci&#243;n tambi&#233;n se puede ver en la frase siguiente de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (2017: 125).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Entonces, &#8220;todo documento cultural es un documento a la vez de barbarie&#8221; (Walter Benjamin), pero en su intr&#237;nseca y humana forma de materializarse puede dialectizar la mirada y construir un modo perceptual in&#233;dito, all&#237; donde la invenci&#243;n implanta un sentido que sigue habl&#225;ndonos en el presente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dejamos para el &#250;ltimo apartado el recuerdo de una entrevista y la menci&#243;n a &lt;i&gt;El Eternauta II&lt;/i&gt;. Aqu&#237; se visibilizan un poco los polos que subyacen a estas oposiciones: nominalismo versus realismo. O bien entre el arte como reflejo y expresi&#243;n en su veta representacional, y asunci&#243;n de la propia forma distante de lo real que permite la implantaci&#243;n de sentido all&#237; donde no estaba, en diferentes &#233;pocas hist&#243;ricas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Para terminar&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La distop&#237;a est&#225; en el top de los g&#233;neros narrativos de preferencia por los consumidores de plataformas o de literaturas sociopol&#237;ticas e incluso literarias, haciendo honor a la frase atribuida a Mark Fisher pero que pertenece a Fredric Jameson (&#8220;es m&#225;s f&#225;cil pensar el fin del mundo que el fin del capitalismo&#8221;), &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; es un furor de espectadores de Netflix a nivel global y le espera un futuro de galardones y reconocimientos que muestran la vigencia y creatividad de la producci&#243;n local al nivel de las grandes producciones globales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la vez tuvo una saludable recepci&#243;n activa que produjo en nuestro pa&#237;s el re-lanzamiento de la b&#250;squeda de los nietos desaparecidos por la &#250;ltima dictadura militar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Efecto Eternauta&#8221;: la serie despierta consultas masivas en Abuelas de Plaza (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la campa&#241;a en redes contestando a las brutalidades catastr&#243;ficas del gobierno nacional, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo podemos pensar el uso lineal o causal que se le da a la serie como promotora imaginaria de colectivos sociales, en una reflexi&#243;n que &#8211;de m&#225;s est&#225; decir&#8211; reci&#233;n empieza y reaviva la noci&#243;n instrumental del arte o la idea del arte como reflejo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos rescatar una entrevista que le hicieron a Horacio Gonz&#225;lez para el 60&#176; aniversario de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; en su versi&#243;n de 1969 con dibujos de Alberto Breccia, que se refiere a la literalidad de la militancia pol&#237;tica del protagonista Juan Salvo en estos t&#233;rminos:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Es una alegor&#237;a en el sentido de poder traspasar los tiempos con significaciones diversas (&#8230;) como relato de ciencia ficci&#243;n argentino, a la par de El Eternauta, est&#225; totalmente politizado sobre la base de grandes met&#225;foras y alegor&#237;as (&#8230;) una vez que hizo ese arquetipo, esa maqueta tan perfecta, decide ir de la insinuaci&#243;n a la explicitaci&#243;n&#8221; (destacado propio, 2017).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Quienes ven en el &#233;xito comercial de la serie una r&#233;mora del &#8220;esp&#237;ritu de &#233;poca&#8221; del mundial de futbol 2022, o la viralizaci&#243;n de slogans el contraste con el presente fascistizante y de l&#243;gicas de exclusi&#243;n radical, quiz&#225;s est&#233;n expresando un desahogo que literaliza all&#237; donde habr&#237;a que metaforizar, o le quita al arte su capacidad de saber-hacer con el misterio, de hablarnos en cada &#233;poca con la inherente contradicci&#243;n de quien quita la vida para hacer el poema (como le gustaba a Edmond Jab&#233;s para referirse a la flor&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Ante una rosa, inexplicable es nuestro comportamiento. Prendado de su (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pieza, magn&#237;fica, no es ajena a la pol&#237;tica ni al contexto social (menos trat&#225;ndose de la obra de un militante social y pol&#237;tico) pero no por su contenido, sino por la forma en que implanta sentido en tiempos y espacios diversos, inventando percepciones que tocan la fibra de un entorno invisible (por lo naturalizado) y dram&#225;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s atribuirle caracter&#237;sticas de fen&#243;meno de masas donde hay consumo domiciliario de plataforma, o entusiasmo ef&#237;mero al estilo hinchada del mundial, puede contribuir a una pasi&#243;n por ignorar parecida a la que aseguraba &#8220;salimos mejores&#8221; en la pospandemia o &#8220;muchachos&#8221; del Mundial, olvidando que la fiesta terminar&#237;a.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Gan&#243; Javier Milei la presidencia de la Naci&#243;n, derribando la idea lineal de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Susan Buck Morss, cuando escribe sobre Walter Benjamin, recuerda la etimolog&#237;a com&#250;n entre el par est&#233;tica/anestesia, para referirse a dos inventos del siglo XIX en la modernidad: el campo de lo est&#233;tico, ya divorciado de su origen como discurso del cuerpo, y la anestesia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un arte que se &#8220;duerme&#8221; en el discurso de lo com&#250;n, se refugia en la fastuosidad de un imaginario que creyendo despertarnos nos vuelve a dormir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La alegor&#237;a, la paradoja, el entorno dist&#243;pico, el peligro no inminente sino desatado, las traducciones necesarias a otro horizonte discursivo, hacen a la obra de Oesterheld-Solano L&#243;pez un evento est&#233;tico y pol&#237;tico que abre a las m&#250;ltiples lecturas y materializa sensibilidades impregnadas en nuestro com&#250;n vivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y eso... es arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Buck Morss, S (2005). &lt;i&gt;Walter Benjamin. Escritor revolucionario&lt;/i&gt;. Buenos Aires: La Marca Editora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Burger, P. (1987). &lt;i&gt;Teor&#237;a de la vanguardia.&lt;/i&gt; Barcelona: Pen&#237;nsula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eagleton, T. (2017). &lt;i&gt;Cultura.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Taurus.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entrevista a Horacio Gonz&#225;lez &#8220;Hay que pensar juntos a &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Operaci&#243;n Masacre&lt;/i&gt;&#8221;. Son&#225;mbula. En l&#237;nea: &lt;a href=&#034;https://sonambula.com.ar/horacio-gonzalez-hay-que-pensar-juntos-a-el-eternauta-y-a-operacion-masacre/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://sonambula.com.ar/horacio-gonzalez-hay-que-pensar-juntos-a-el-eternauta-y-a-operacion-masacre/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Garc&#237;a, G. (2009). &#8220;El acto psicoanal&#237;tico (Intervalo con Boris Groys)&#8221;. &lt;i&gt;El peri&#243;dico Descartes&lt;/i&gt; N&#176; 101, noviembre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hobsbawm, E. (2013). &lt;i&gt;Un tiempo de rupturas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jab&#233;s, E. (2008). &lt;i&gt;El peque&#241;o libro de la subversi&#243;n fuera de sospecha.&lt;/i&gt; Madrid: Trotta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Longoni, A. (2011). &lt;i&gt;La revoluci&#243;n en el arte.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Mansalva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Masotta, O. (1967). &lt;i&gt;El pop-art.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Nuevos esquemas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sarlo, B. (2001). &#8220;El primer te&#243;rico del arte pop&#8221;. &lt;i&gt;La batalla de las ideas&lt;/i&gt; (1943-1973). Buenos Aires: Ariel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arte*: El Eternauta. Segunda parte, H&#233;ctor G. Oesterheld, Francisco Solano L&#243;pez. 1976. Ediciones Record.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Publicado originalmente en diario &lt;i&gt;P&#225;gina 12&lt;/i&gt; el d&#237;a 08/05/2025. URL: &lt;a href=&#034;https://www.pagina12.com.ar/823851-el-eternauta-el-valor-identificatorio-de-la-mascara&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.pagina12.com.ar/823851-el-eternauta-el-valor-identificatorio-de-la-mascara&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Psicoanalista. Doctor en Psicolog&#237;a por la Universidad de Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Publicado originalmente en diario &lt;i&gt;Perfil&lt;/i&gt; el d&#237;a 21/05/2025. URL: &lt;a href=&#034;https://www.perfil.com/noticias/opinion/nieves-toxicas-del-eternauta-al-covid-19.phtml&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.perfil.com/noticias/opinion/nieves-toxicas-del-eternauta-al-covid-19.phtml&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Psicoanalista, negociador, profesor universitario, escritor, coreuta.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Publicado originalmente en &lt;i&gt;El Sigma&lt;/i&gt; el d&#237;a 19/05/2025. URL: &lt;a href=&#034;https://www.elsigma.com/arte-y-psa/el-eternauta-y-las-razones-del-arte/14592&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.elsigma.com/arte-y-psa/el-eternauta-y-las-razones-del-arte/14592&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Magister en Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes, Lic. en Comunicaci&#243;n. Prof. de Teor&#237;a y Pr&#225;cticas de la Comunicaci&#243;n I en UBA y de Historia Sociocultural del Arte en UNA&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb_2A&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh_2A&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas _2A&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;*&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Arte: El Eternauta. Segunda parte, H&#233;ctor G. Oesterheld, Francisco Solano L&#243;pez. 1976. Ediciones Record.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;No es motivo del actual art&#237;culo, pero se pueden leer algunas de estas consideraciones y datos que respaldan la idea de autonomizaci&#243;n cultural asociada a la modernizaci&#243;n y capitales extranjeros en el libro de Beatriz Sarlo &lt;i&gt;La batalla de las ideas.&lt;/i&gt; Ver, por ejemplo, la rector&#237;a de la Universidad de Buenos Aires en manos de Jos&#233; Luis Romero, adem&#225;s de las innovaciones cient&#237;ficas de la sociolog&#237;a de Gino Germani, entre otros.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El mismo a&#241;o en que sali&#243; &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; se public&#243; &lt;i&gt;Operaci&#243;n Masacre,&lt;/i&gt; pionero en el g&#233;nero de no ficci&#243;n en habla hispana e internacional.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los tres n&#250;meros de la revista-libro &lt;i&gt;LD. Literatura Dibujada&lt;/i&gt; &#8211;cuyo subt&#237;tulo rezaba: &#8220;Serie de Documentaci&#243;n de la Historieta Mundial&#8221;&#8211; fueron lujosamente editados por Summa / Nueva Visi&#243;n, en Buenos Aires, entre noviembre de 1968 y enero de 1969. Fuente: AHIRA, archivo hist&#243;rico de revistas argentinas. &lt;a href=&#034;https://ahira.com.ar/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://ahira.com.ar/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Trato a Sigmund Freud de vanguardista porque &#233;l hace la misma operaci&#243;n que hacen las vanguardias. Toma la alta cultura y la pone en conexi&#243;n con la cultura baja, profana. Escribe &#8216;La interpretaci&#243;n de los sue&#241;os' para convencer a la gente y difundir su invento, y cuando tiene armada esa m&#225;quina empieza a recoger basura cultural: lapsus, chistes, etc&#233;tera, y mediante esa operaci&#243;n hace que la cultura baja se meta en la cultura alta, y a la inversa&#8221; (2009).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;All&#237; est&#225;n las recientes ediciones de &lt;i&gt;Las Cuarenta&lt;/i&gt;, que muestran que, por m&#225;s contradichas o polemizadas que sean sus nociones, es un libro insoslayable para comprender la vanguardia hist&#243;rica, y tambi&#233;n las teorizaciones acerca del arte en la sociedad burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Hobsbawm, E (2013). &lt;i&gt;Un tiempo de rupturas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta menci&#243;n a la compensaci&#243;n tambi&#233;n se puede ver en la frase siguiente de Habermas: &#8220;el arte, esp&#237;ritu absoluto (&#8230;) no asume tareas en el sistema econ&#243;mico ni en el pol&#237;tico, pero esto lo compensa haci&#233;ndose cargo de las necesidades residuales que no pueden ser satisfechas en el sistema de necesidades (citado en Burger, 68).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Efecto Eternauta&#8221;: la serie despierta consultas masivas en Abuelas de Plaza de Mayo por dudas de identidad&#8221;. &lt;i&gt;La voz del interior,&lt;/i&gt; 10 de mayo de 2025.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;Ante una rosa, inexplicable es nuestro comportamiento. Prendado de su belleza, con un gesto maravillado, le quitamos la vida / Escribir es renovar, en nosotros mismos, ese gesto&#8221; (2008: 62).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Gan&#243; Javier Milei la presidencia de la Naci&#243;n, derribando la idea lineal de causa-efecto.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_agosto_2025_04_29-36_tres_miradas_sobre_el_eternauta.pdf" length="401694" type="application/pdf" />
		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Nomadland y la negaci&#243;n sobre el predicado</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Nomadland-y-la-negacion-sobre-el-predicado</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Nomadland-y-la-negacion-sobre-el-predicado</guid>
		<dc:date>2021-08-23T15:01:13Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nomadland es un precioso ejercicio de exploraci&#243;n de aquella zona subjetiva en que la raz&#243;n, lejos de abandonarse al escepticismo, cede un lugar al horizonte siempre contingente de nuestra existencia. Si el lector encuentra alg&#250;n s&#237;mil con la l&#243;gica del No Todo que Lacan emplea en sus f&#243;rmulas de la sexuaci&#243;n para describir el campo femenino, est&#225; en lo cierto. El juicio indefinido, al que Emmanuel Kant apela para resolver las antinomias que las ideas trascendentes imprimen en la raz&#243;n, brinda sost&#233;n a la posici&#243;n subjetiva de la que Chlo&#233; Zhao (directora) y Frances Mc Dormand (actriz y coproductora) hacen gala en este film exquisito, donde un duelo sirve de pretexto para abordar el sentido de la vida; el lugar de los afectos; la finitud; y la relaci&#243;n con los otros, las piedras y la naturaleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; No todo | Duelo | Raz&#243;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Nomadland-and-the-negation-of-the-predicate' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | Nro 2 | Julio 2021&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional del Chaco Austral, Argentina&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La burbuja financiera que en el a&#241;o 2008 estall&#243; en Estados Unidos y se disemin&#243; a lo largo y ancho del planeta ha seguido produciendo resonancias. En este caso no nos referimos a consecuencias econ&#243;micas sino art&#237;sticas. En efecto, la pel&#237;cula recientemente ganadora de la versi&#243;n 93&#176; de los Oscar narra una historia devenida de aquel crack financiero. De hecho, nada menos que Empire es el nombre del pueblo que habitaban Fern (Francis Mc Dormand) y su muy amado marido Bo, cuya muerte coincide con aquel derrumbe econ&#243;mico. Quebrada la empresa en la que trabajaba el hombre, Fern se queda durante alg&#250;n tiempo para ver c&#243;mo el pueblo que alberg&#243; a&#241;os felices se desvanece conforme sus habitantes parten en busca de mejores lugares para sobrevivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Pas&#233; mucho tiempo recordando a Bo&lt;/i&gt;&#8221;- dice Fern, cuando explica por qu&#233; se qued&#243; algunos a&#241;os en aquel lugar: &#8220;&lt;i&gt;si me iba era como si todo aquello no hubiera existido &#8230;Bo amaba Empire, amaba su trabajo, le encantaba estar all&#237; y todo el mundo lo quer&#237;a&lt;/i&gt;&#8221;. Lo cierto es que finalmente Fern abandona aquella villa otrora pujante y vital para as&#237; formar parte de un fen&#243;meno social que da nombre al film: tierra de n&#243;mades. Ese conjunto de personas dedicadas a recorrer las planicies de la pradera norteamericana sin rumbo fijo y tan solo con una casa rodante, furgoneta o veh&#237;culo como hogar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fern alterna trabajos temporarios con breves estancias en paradores donde conoce personas con quienes compartir la experiencia de sostener la vida, m&#225;s all&#225; de los habituales menesteres u objetivos a los que la mayor&#237;a de los mortales suelen abocarse. Vale mencionar la noche en que los n&#243;mades despiden a una amiga mediante el acto de arrojar una piedra al fuego, junto con las palabras que cada uno dejaba partir en esa entrega amorosa y final. Dicho sea de paso, conmovedora instancia que a este escriba le hizo recordar el oportuno comentario vertido por Lacan (1961) durante su seminario dedicado a &#8220;La Identificaci&#243;n&#8221; cuando &#8211;tras homenajear las inscripciones en las cavernas del cazador del desierto&#8211;, recomienda a los analistas cuidarse de transformar las palabras en piedras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto vale destacar el rol que este film le dedica al paisaje, cuya enigm&#225;tica belleza sirve de marco a ese cuerpo femenino que &#8211;conforme transita rutas, kil&#243;metros y encuentros&#8211;, adquiere la sensibilidad necesaria para abordar un di&#225;logo entre su propia finitud y la eternidad de esas piedras enclavadas en el desierto. Es aqu&#237; donde me gustar&#237;a detenerme en un tramo clave de esta historia. Me refiero al di&#225;logo que Fern sostiene con un n&#243;made que hab&#237;a perdido a su hijo, y que sin necesidad de promesas en ning&#250;n m&#225;s all&#225;, le transmite su convicci&#243;n de que ayudando a los dem&#225;s lograba honrar la memoria de su ser querido: &#8220;&lt;i&gt;yo siempre digo te ver&#233; en el camino y es as&#237; como ocurre, ya sea un mes, un a&#241;o o a veces a&#241;os, los vuelvo a ver&#8230;puedo estar seguro de que volver&#233; a ver a mi hijo&#8230;ver&#225;s a Bo de nuevo y podr&#225;n recordar la vida que tuvieron juntos&lt;/i&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde ya, ese &#8220;&lt;i&gt;podr&#225;s volver a ver Bo y recordar la vida que tuvieron juntos&lt;/i&gt;&#8221; no consiste en una delirante expectativa de resurrecci&#243;n o efectivo encuentro, en todo caso este interlocutor est&#225; diciendo que ella sabr&#225; encontrar a Bo en los ojos, el sentimiento, la piel y el entorno que le devuelvan la sinton&#237;a que su marido supo apreciar y compartir. Se trata del l&#237;mite &#8211;en este caso representado por la muerte&#8211; al servicio de propiciar algo nuevo, distinto.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1316 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/nomadland_2.jpg?1754362446' width='500' height='386' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las antinomias de la raz&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, tal actitud descansa en una apertura cuya naturaleza estriba en una muy especial posici&#243;n frente las ideas trascendentes que brindan marco a nuestra experiencia vital, algunas de las cuales Kant abord&#243; bajo el sesgo de las antinomias por las cuales la raz&#243;n &#8220;se enreda en tales contradicciones, que se ve obligada a renunciar a su exigencia, en sentido cosmol&#243;gico&#8221; (1781-1787, p.197).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al respecto, en su texto &#8220;El Sexo y la eutanasia de la raz&#243;n&#8221;, la fil&#243;sofa norteamericana Joan Copjec (2013) describe el intento de pensar el mundo por el que Kant entiende &#8220;el todo matem&#225;tico de todos los fen&#243;menos y la totalidad de su s&#237;ntesis&#8221; (p. 41). Tal abordaje produce dos proposiciones opuestas respecto de la naturaleza de este todo; una tesis seg&#250;n la cual &#8220;El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio est&#225; encerrado tambi&#233;n en l&#237;mites&#8221; y una ant&#237;tesis: &#8220;El mundo no tiene comienzos ni l&#237;mites en el espacio, sino que es infinito, tanto en el tiempo como en el espacio&#8221; (Kant, 1781-1787, p. 204).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que para Kant ambas proposiciones son falsas: &#8220;El &lt;i&gt;mundus intelligibilis&lt;/i&gt; no es nada m&#225;s que el concepto universal de un mundo en general, en el cual se hace abstracci&#243;n de todas las condiciones de la intuici&#243;n del mismo y con respecto al cual, por consiguiente, no es posible ninguna proposici&#243;n sint&#233;tica ni afirmativa ni negativa&#8221; (p. 207).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Copjec (2013), aqu&#237; tesis y ant&#237;tesis en lugar de ser contradictorias, son contrarias. Esto es: la primera (contradicci&#243;n) es una relaci&#243;n de suma cero donde la negaci&#243;n recae sobre la c&#243;pula (el mundo es/no es). En la segunda (contraria) la negaci&#243;n recae sobre el predicado y de esta forma &#8211;por no agotar todas las posibilidades&#8211;, arroja algo sobre lo cual no se pronuncia. De esta forma; el mundo es No Todo. Lo que en t&#233;rminos kantianos ser&#237;a un &#8220;juicio indefinido&#8221; (p. 48).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, la operatoria anal&#237;tica que privilegia el efecto de apertura de la interpretaci&#243;n, &#8211;es decir: la intervenci&#243;n que conmueve el fantasma de manera que el acto cuente con alguna chance de advenir&#8211;, se sirve de una l&#243;gica similar: un aspecto no tan conocido de la l&#243;gica aristot&#233;lica que Lacan, sin embargo, menciona en su seminario &#8220;&lt;i&gt;&#8230;ou pire&lt;/i&gt;&#8221;. En el mismo hace referencia a los &lt;i&gt;Anal&#237;ticos anteriores&lt;/i&gt; en los cuales el Fil&#243;sofo ubica la negaci&#243;n sobre el predicado en lugar de aplicarlo sobre la c&#243;pula. Es decir: cita la frase &lt;i&gt;el hombre no es blanco&lt;/i&gt; a la que le opone &lt;i&gt;el hombre es no blanco&lt;/i&gt; (1971-1972, p.34), p&#225;rrafo que &#8211;dice Lacan&#8211; de manera sensible deja apreciar otras posibilidades de interpretaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A modo de breve conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde esta perspectiva entiendo que &lt;i&gt;Nomadland&lt;/i&gt; es un precioso ejercicio de exploraci&#243;n de aquella zona subjetiva en que la raz&#243;n, lejos de abandonarse al escepticismo, cede un lugar al horizonte siempre contingente de nuestra existencia. Si el lector encuentra alg&#250;n s&#237;mil con la l&#243;gica que Lacan emplea en sus f&#243;rmulas de la sexuaci&#243;n para describir el campo femenino, est&#225; en lo cierto. No por nada, Chlo&#233; Zhao (directora) y Frances Mc Dormand (actriz y coproductora) hacen gala de tal condici&#243;n a lo largo y ancho de este film exquisito, donde un duelo sirve de pretexto para abordar el sentido de la vida; el lugar de los afectos; la finitud; y la relaci&#243;n con los otros, las piedras y la naturaleza.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1318 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/nomadland_3.jpg?1754362446' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Para terminar, se hace notable observar que las reglas del actual orden financiero mundial &#8211;las mismas que en el a&#241;o 2008 provocaron el m&#225;s arriba mentado derrumbe social y econ&#243;mico&#8211; pretenden enmascarar con un falso orden racional &#8211;un Todo&#8211; lo que en definitiva no es m&#225;s que un disparatado y mort&#237;fero sistema enemigo de lo humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Copjec, J. (2013). &lt;i&gt;El sexo y la eutanasia de la raz&#243;n&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant, M. (1781-1787). &lt;i&gt;Cr&#237;tica de la Raz&#243;n Pura.&lt;/i&gt; M&#233;xico Porr&#250;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1961). Clase del 13 de diciembre de 1961. En &lt;i&gt;El Seminario: Libro 9, La identificaci&#243;n.&lt;/i&gt; In&#233;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1971-1972). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 19, &#8220;&#8230;ou pire&#8221;&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zhao, C. (directora). &lt;i&gt;Nomadland&lt;/i&gt; [pel&#237;cula]. Searchlight Pictures, Walt Disney Pictures&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Nomadland and the negation of the predicate</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Nomadland-and-the-negation-of-the-predicate</link>
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		<dc:date>2021-07-12T12:44:21Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nomadland is a precious exercise to explore the subjective zone in which reason, far from abandoning itself to skepticism, gives place to the always contingent horizon of our existence. If the reader finds a simile with the logic of not-all that Lacan uses in his formulas of sexuation to describe the feminine field, they are correct. The indefinite trial, to which Emmanuel Kant appeals to resolve the antinomies that transcendent ideas imprint on reason, supports the subjective position that Chlo&#233; Zhao (director) and Frances McDormand (actor and co-producer) display in this exquisite film, where a loss serves as a pretext for addressing the meaning of life; the place of feelings; finitude; and the relationship with others, with stones and with nature.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; not all | Duel | Reason&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | N&#176; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional del Chaco Austral, Argentina&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Nomadland-y-la-negacion-sobre-el-predicado' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Nomadland y la negaci&#243;n sobre el predicado&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>In Treatment: the consequences of transference interpretation</title>
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		<dc:date>2018-05-11T19:33:45Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;En terapia&#8221; (In treatment), the program shown on public broadcasting television, adapting the original Israeli series Be Tipul, tells of the ups and downs of an analyst during his treatment sessions with his patients. Taking into account that good doctrine indicates that in the analytical mechanism, there is only on subject -namely the patient- the perspective of the drama makes the conflict between the place of the analyst and the person who represents the character, inevitable. This article analyses the vicissitudes of this tension in the theoretical plane, establishing the differences between psychotherapy and psychoanalysis and discussing the model and treatment of the transference at play.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Psychoanalysis | Psychotherapy | Analyst's position | Transference&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/En-terapia-consecuencias-de-interpretar-la-transferencia' class=&#034;spip_in&#034;&gt;In treatment: consecuencia de interpretar la transferencia&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>En terapia: consecuencias de interpretar la transferencia</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/En-terapia-consecuencias-de-interpretar-la-transferencia</link>
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		<dc:date>2018-04-11T16:55:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Sergio Zabalza</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;En terapia&lt;/i&gt;, el programa que emite la televisi&#243;n p&#250;blica adaptando la serie original israel&#237; &lt;i&gt;Be Tipul&lt;/i&gt; narra las alternativas que atraviesa un analista durante el tratamiento con sus pacientes. Habida cuenta de que la buena doctrina indica que en el dispositivo anal&#237;tico hay un solo sujeto -a saber: el paciente-, la perspectiva del drama hace inevitable el conflicto entre el lugar del analista y la persona que encarna el personaje. El presente art&#237;culo analiza las vicisitudes de esta tensi&#243;n en el plano te&#243;rico, estableciendo las diferencias entre psicoterapia y psicoan&#225;lisis y discutiendo el modelo y tratamiento de la transferencia en juego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Psicoan&#225;lisis | Psicoterapia | Lugar del analista | Transferencia&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/In-Treatment-the-consequences-of-transference-interpretation' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt; &lt;i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Somos&lt;/i&gt; &lt;/i&gt; mucho menos griegos de lo que creemos. &lt;br class='autobr' /&gt;
No estamos ni sobre las gradas ni sobre la escena&#8221; &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Foucault&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Un programa que emite la televisi&#243;n p&#250;blica narra las alternativas que atraviesa un analista durante el tratamiento con sus pacientes. Habida cuenta de que la buena doctrina indica que en el dispositivo anal&#237;tico hay un solo sujeto -a saber: el paciente-, la perspectiva del drama hace inevitable el conflicto entre el lugar del analista y la persona que encarna el personaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Arte, s&#237;ntoma y transferencia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta tensi&#243;n, que recorre cada minuto de la tira, explica el &#233;xito cosechado tanto en nuestro pa&#237;s como en otras latitudes. En efecto, las miserias, errores y desatinos de Guillermo (Diego Peretti) -el analista-, tan necesarios como inobjetables desde el punto de vista dram&#225;tico, constituyen un esc&#225;ndalo desde la teor&#237;a. De all&#237; que la &#250;nica transferencia efectiva y real que acontece es la del espectador con la obra de arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para decirlo todo: el p&#250;blico se ve atra&#237;do por la castraci&#243;n del sujeto que se presenta como analista. Aqu&#237; es donde se suscita el crucial encuentro entre ficci&#243;n dram&#225;tica y psicoan&#225;lisis. Porque lo que nos causa, interpela y divide es siempre la falta en el Otro. Y no en vano, seg&#250;n Lacan, el arte ense&#241;a al analista c&#243;mo operar con ese vac&#237;o propiciatorio que aloja al sujeto &#8211;y al espectador- , al tiempo que lo causa para un trabajo significante. Dec&#237;a: &#8220;Explicar el arte por el inconciente me parece muy sospechoso, es sin embargo lo que hacen los analistas. Explicar el arte por el s&#237;ntoma, me parece m&#225;s serio&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. Conferencias en USA, Universidad de Yale, 24/11/1975. Charla con (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otros t&#233;rminos: en lugar de inyectar sentido con clave ed&#237;pica, la &#250;nica interpretaci&#243;n v&#225;lida en un an&#225;lisis es la que el propio paciente formula respecto a sus s&#237;ntomas, siempre y cuando, claro est&#225;, la abstinencia y la docta ignorancia del terapeuta le propicien alguna pregunta fecunda. Es decir, cuando el analista, tal como sucede con la obra de arte, incomoda, desaf&#237;a, rompe estereotipos y, como si fuera un cuerpo extra&#241;o &#8211;un s&#237;ntoma-, causa el trabajo de interpretaci&#243;n del sujeto. &#8220;Es enteramente evidente que en ese registro el psicoanalista se introduce en primer lugar como sujeto supuesto saber, es &#233;l mismo quien recibe y soporta el estatuto del s&#237;ntoma&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. El Seminario: Libro 12, Problemas cruciales del psicoan&#225;lisis, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Virtud desde ya desechada, sin embargo, en la saga que nos convoca, dado que el protagonista es el sujeto/analista: contradicci&#243;n conceptual tan rica para el drama como imposible en la pr&#225;ctica cl&#237;nica. Lo cierto es que lejos de ofrecerse como &#8220;soporte del objeto&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. El Seminario: Libro 13, El objeto del psicoan&#225;lisis, clase del 12 (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que determina la singularidad del sujeto, Guillermo no cesa de introducir sus propios fantasmas en el discurso de sus pacientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es probable entonces que las mismas torpezas que generan actings, malestar y transferencia negativa en los pacientes de Guillermo, sean las que alojan y causan al televidente. Sin duda un logro de los autores, los cuales han hecho gala de su lucidez y ubicuidad al mostrar las consecuencias de los desaguisados cl&#237;nicos en que incurre el protagonista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No creo, entonces, que &lt;i&gt;En Terapia&lt;/i&gt; (TV P&#250;blica, 2012-) participe de una est&#233;tica complaciente. Desde este punto de vista, la &#233;tica del artista est&#225; cumplida. Las cr&#237;ticas o reclamos &#8211;cuando no los enojos- por las claudicaciones &#233;ticas del personaje se transforman entonces en objeciones morales, poco pertinentes a la hora de juzgar una ficci&#243;n. El artista no tiene por qu&#233; reivindicar un ser moral. Basta que su propuesta se sostenga en una &#233;tica que convoque al espectador de la obra a un trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Psicoterapia y psicoan&#225;lisis&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hechas estas salvedades, estimo que la serie se hace atractiva porque, entre otras cosas, ilustra con meridiana claridad las zonas en que el psicoan&#225;lisis y la psicoterapia post freudiana comparten sus aguas y aquellas en que definitivamente divergen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por empezar, Guillermo se muestra como un profesional comprometido con una &#233;tica cl&#237;nica: escucha al paciente, es decir, aloja su sufrimiento sin imponerle visiones, normas, o l&#237;neas de conducta alguna. Para decirlo todo: parece cumplir con la regla fundamental de la abstinencia. Adem&#225;s, por momentos da la sensaci&#243;n de que su escucha, por v&#237;a del desciframiento, trabaja para rescatar de la represi&#243;n aquello que el paciente no sabe que sabe. Se tratar&#237;a de una perspectiva muy af&#237;n a la que S&#243;crates despliega en el &lt;i&gt;Men&#243;n&lt;/i&gt;, cuando en base a preguntas perspicaces y afinadas, muestra que el esclavo ya sab&#237;a los trazos principales de un teorema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, las interpretaciones que ensaya no dejan de contaminar con el sentido de sus propias ocurrencias el material que aportan sus pacientes. En particular, su af&#225;n interpretativo se centra en las defensas y resistencias de quienes asisten a su consultorio, lo que redunda en confrontaciones imaginarias del tipo &lt;i&gt;&#034;yo te dije/vos me dijiste&#034;&lt;/i&gt; o acusaciones mutuas (&lt;i&gt;&#034;vos no me escuch&#225;s/me parece que sos vos la que no me escuch&#225;s&#034;&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas encerronas -gestadas al abrigo de la excesiva recurrencia a los sentimientos y sensaciones-, son t&#237;picas del di&#225;logo en espejo de dos narcisismos. As&#237;, conforme el espacio que parec&#237;a albergar la palabra del paciente se transforma en la caja de resonancias de las resistencias del analista, el tratamiento adquiere un tinte superyoico cuya modalidad persecutoria empuja al acting o al pasaje al acto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La b&#250;squeda del referente&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hay necesidad de mucho cavilar para ubicar los resortes con que la tonter&#237;a terap&#233;utica hace trastabillar el lugar del analista: principio de realidad y principio de placer conforman la dupla a partir de la cual el practicante suele nublar su escucha y envilecer su cl&#237;nica. En efecto, traducir las palabras del paciente para luego confrontarlas con la realidad, constituye la maniobra con la que el analista, por satisfacer a la demanda, tranquiliza su esp&#237;ritu al tiempo que neutraliza el car&#225;cter subversivo del dispositivo. La b&#250;squeda del referente (&lt;i&gt;&#191;qu&#233; pas&#243;?&lt;/i&gt;); encontrar la causa (&lt;i&gt;&#191; por qu&#233;?&lt;/i&gt;) y des responsabilizar al sujeto (&lt;i&gt;&#191;en realidad no habr&#225; sido que vos&#8230;?&lt;/i&gt;) son estaciones obligadas de este corredor que el analista descarriado transita con tal de satisfacer su &lt;i&gt;furor curandis&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que lejos de confiar en la ficci&#243;n significante, el practicante se ha dejado seducir por las ilusiones con que la Verdad y el Bien aplastan los pliegues del inconciente. Por eso, en lugar de interpretar: explica; y en vez de desanudar: ata, o lo que es lo mismo: sutura sus fantasmas con la costura del sentido com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guillermo no cuestiona la enunciaci&#243;n del sujeto porque, al escuchar sus dichos, se distrae con el valor referencial de los enunciados. As&#237;, sus intervenciones no propician la deriva significante necesaria para ubicar la posici&#243;n con que el fantasma juega su partida en la subjetividad del paciente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que si, tal como afirma Lacan, deseo y defensa guardan una relaci&#243;n conforme al dibujo que traza la banda de Moebius, nunca hubo alguien m&#225;s voraz que la anor&#233;xica que come nada, nadie m&#225;s mentiroso que la hist&#233;rica cuando clama por la verdad y ning&#250;n amante m&#225;s convencido que el obsesivo aplastado por el odio al padre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La falta en ser y la muerte&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De poco le sirve a Guillermo, entonces, el encono que su paciente polic&#237;a &#8211;atormentado por la sombra de un padre implacable- le dispensa a partir de los celos que una mujer le ha despertado. Es que, cual espejo del m&#225;s amargo derrape, el polic&#237;a muestra con su identificaci&#243;n al desperdicio lo mismo que Guillermo bloquea echando mano al ser del analista. Si para muestra basta un bot&#243;n, la escena en que ambos machos luchan a muerte por el puro prestigio promete sernos de utilidad. &#8220;No hable as&#237; de mis pacientes&#8221; es la frase que atestigua el lastre narcisista donde naufraga el an&#225;lisis del propio analista. El practicante no ha logrado atravesar su falta en ser: lo que el polic&#237;a resuelve con la violencia, Guillermo lo sutura con su ser de analista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Enamorado de una mujer decidida &#8211;una ex paciente- transita su err&#225;tica pasi&#243;n sin apostar a su deseo y, cuando mediante el relato de sus oscuras experiencias con la muerte, Guillermo intenta influir en una analizante adolescente, el resultado no es otro que una ingesta de pastillas en el mism&#237;simo ba&#241;o del consultorio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;La Direcci&#243;n de la Cura y los principios de su poder&lt;/i&gt;, Lacan deja en claro que el norte por el cual se gu&#237;an este tipo de tratamientos es el Ideal del yo que encarna el analista; emblema que bien lleva a la sumisi&#243;n, la reeducaci&#243;n emocional, la erotizaci&#243;n de la transferencia&#8230; o las pastillas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Transferencia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El punto clave de esta posici&#243;n se funda en el manejo que se hace de la transferencia. En efecto, Guillermo adopta la estrategia de interpretar la transferencia que genera en sus pacientes; sea cuando una bella mujer le declara su amor, sea despu&#233;s de que una jovencita adolescente le solicita que le saque el pul&#243;ver, o no bien un polic&#237;a le vomita el caf&#233;. &lt;i&gt;Conmigo aqu&#237; y ahora&lt;/i&gt; parece ser el hilo conducente que orienta las intervenciones de este personaje-analista, perspectiva cuyo origen cl&#237;nico proviene del &#225;mbito psicoanal&#237;tico anglosaj&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta l&#237;nea te&#243;rica que ocupa todo un lugar en la historia del psicoan&#225;lisis nace en una interpretaci&#243;n de un p&#225;rrafo de los &lt;i&gt;Consejos al M&#233;dico&lt;/i&gt;: la comunicaci&#243;n de inconciente a inconciente que Freud ilustr&#243; con la met&#225;fora del auricular y el micr&#243;fono de un tel&#233;fono&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud,S. Consejos al m&#233;dico sobre el tratamiento psicoanal&#237;tico, en Obras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Contratransferencia mediante, ciertos analistas se sintieron autorizados a interpretar el discurso de sus pacientes a partir de los sentimientos que experimentaban durante el tratamiento, cuando, en realidad, no hac&#237;an m&#225;s que inocular en el an&#225;lisis el contenido de sus propios fantasmas. El resultado no puede ser otro que un analista que hace del tratamiento de sus pacientes una extensi&#243;n del propio &lt;i&gt;in treatment.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud nunca hizo de la interpretaci&#243;n de la transferencia el eje de sus tratamientos. Cuando el &lt;i&gt;Hombre de las Ratas&lt;/i&gt; se incorpora del div&#225;n porque confunde a su analista con el &lt;i&gt;Capit&#225;n Cruel&lt;/i&gt; que habitaba sus tortuosas fantas&#237;as, Freud tan s&#243;lo se limita a decirle que se puede quedar tranquilo, porque &#233;l no le va pegar. Lo mismo para &lt;i&gt;Dora&lt;/i&gt;, la famosa hist&#233;rica de quien tanto aprendimos gracias a las interpretaciones de los sue&#241;os que su analista formul&#243; durante el tratamiento; y de las postreras reflexiones sobre el manejo de la transferencia, una vez que la joven dejara plantado sin m&#225;s al creador del psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que el psicoan&#225;lisis abandon&#243; a S&#243;crates hace rato. El inconciente no es una verdad oculta en las profundidades de vaya a saber qu&#233; viejo arc&#243;n, sino una pulsaci&#243;n que se produce en la relaci&#243;n con un Otro. Esta perspectiva conlleva decisivas consecuencias para el manejo de la transferencia. Porque, lejos de guiarse por sus sentimientos contratransferenciales, un analista opera para que un sujeto, por una vez, se escuche desde alg&#250;n lugar distinto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, si &#034;el objetivo de la interpretaci&#243;n no es tanto el sentido, sino la reducci&#243;n de los significantes a su sin sentido para as&#237; encontrar los determinantes de toda la conducta del sujeto&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. El Seminario: Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, el analista -tal como &#034;el odre viejo que es llenado con vino nuevo&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freud, S. Fragmento de an&#225;lisis de un caso de Histeria (Dora), en Obras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;- se constituye como el vac&#237;o donde ubicar lo que no se sabe que no se sabe.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. &lt;i&gt;Conferencias en USA&lt;/i&gt;, Universidad de Yale, 24/11/1975. Charla con estudiantes. In&#233;dito&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. &lt;i&gt;El Seminario: Libro 12, Problemas cruciales del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, clase del 5 de mayo de 1965. In&#233;dito.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. &lt;i&gt;El Seminario: Libro 13, El objeto del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, clase del 12 de enero de 1966. In&#233;dito&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud,S. Consejos al m&#233;dico sobre el tratamiento psicoanal&#237;tico, en &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, A. E. tomo XII, &#034;el m&#233;dico debe volver hacia el inconciente emisor del enfermo su propio inconciente como &#243;rgano receptor , acomodarse al analizado como el auricular del tel&#233;fono se acomoda al micr&#243;fono&#034;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. &lt;i&gt;El Seminario: Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, Clase del 27 de mayo de 1964, &#034;El sujeto y el Otro: la alienaci&#243;n&#034;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freud, S. Fragmento de an&#225;lisis de un caso de Histeria (Dora), en Obras Completas, tomo VII, Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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