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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Mi&#233;rcoles 15.30, memorias de una ausencia</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Miercoles-15-30-memorias-de-una-ausencia</link>
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		<dc:date>2025-10-29T23:11:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Germ&#225;n Morales</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_2013 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/miercoles_memorias.jpg' width=&#034;598&#034; height=&#034;497&#034; alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;center&gt;&lt;i&gt;Mi&#233;rcoles 15.30, memorias de una ausencia&lt;/i&gt;
&lt;p&gt;Director: Mons. Fernando Chomali&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A&#241;o: 2023&lt;/p&gt;
&lt;/center&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-2-Julio-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 2 | Julio 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Fernando Ulloa dijo alguna vez que poner en acto los Derechos Humanos es como hacer el amor: tiene momentos culminantes y constantes cotidianas. Por eso el ejercicio de los Derechos Humanos est&#225; atravesado por el arte, que es una forma sublime del amor. Chile y Argentina han sido dos de los pa&#237;ses que mejor lo han comprendido, ofreciendo v&#237;as de elaboraci&#243;n del horror a trav&#233;s de una extensa producci&#243;n literaria, teatral, musical, y, por cierto, cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Chile, este acto creador ha contado, adem&#225;s con el apoyo y compromiso de una Iglesia Cat&#243;lica, que tempranamente se comprometi&#243; con la defensa de los derechos avasallados. Y en particular que acompa&#241;&#243; las estrategias de atenci&#243;n de las v&#237;ctimas, promoviendo la labor de equipos jur&#237;dicos y asistenciales en el Comit&#233; Pro-Paz (1973-1975), que albergaba a liderazgos de las iglesias cat&#243;lica, protestante y jud&#237;a, para dar luego por parte de la Iglesia Cat&#243;lica de Chile a la creaci&#243;n en 1976 de la Vicar&#237;a de la Solidaridad, tambi&#233;n a la Fundaci&#243;n de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, y de la acci&#243;n de las pastorales regionales cat&#243;licas, como el Arzobispado de Concepci&#243;n en el sur de Chile, de la que da testimonio el film de Cardenal Chomal&#237; que presentamos y discutimos el d&#237;a de hoy.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(En Argentina hemos sufrido la desaparici&#243;n y muerte de eclesi&#225;sticos, como el caso de las monjas francesas desaparecidas en la Iglesia de la Santa Cruz por el agente Alfredo Astiz, el asesinato de Monse&#241;or Angelelli, o el triste destino de los monjes palotinos. Pero lamentablemente estos hechos no fueron denunciados por la Iglesia, que mantuvo una posici&#243;n ya de complicidad, ya de consenso pasivo ante la dictadura).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El documental se titula &#8220;Mi&#233;rcoles 15.30, memorias de una ausencia&#8221;, dirigido por el Arzobispo de Santiago,Mons. Fernando Chomali. Se trata de una producci&#243;n de la Direcci&#243;n de Extensi&#243;n Cultural y Universitaria de la Universidad Cat&#243;lica de la Sant&#237;sima Concepci&#243;n (UCSC), desarrollada mientras Mons. Chomali era Arzobispo de Concepci&#243;n. Este documental ya hab&#237;a sido presentado, entre otros escenarios, en el Centro Culturale di San Luigi dei Francesi, en Roma (Italia); y hab&#237;a sido el eje de un Seminario para apoyar el lanzamiento del Plan Nacional de B&#250;squeda Verdad y Justicia en la Casa Central de la Pontificia Universidad Cat&#243;lica de Chile el 2024, con la concurrencia del Ministro de Justicia, Luis Cordero; y del Rector de la UC, Ignacio S&#225;nchez en el contexto de colaboraci&#243;n de la universidad con esta pol&#237;tica p&#250;blica (&lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=MJ8o1uYxqCQ&amp;t=6s&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=MJ8o1uYxqCQ&amp;t=6s&lt;/a&gt;). Posteriormente, y desde donde surge este comentario, es en el contexto del conversatorio realizado en la Escuela de Psicolog&#237;a de la Universidad Cat&#243;lica de Chile&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Este evento fue organizado por el Diplomado de trauma y duelo desde una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este documental se inscribe dentro de los mejores y m&#225;s conmovedores que se han filmado. Encuentra su mayor m&#233;rito en la austeridad y delicadeza de su realizaci&#243;n y la humildad de sus testimonios. Efectivamente, estas cuatro mujeres hablan con valent&#237;a, con convicci&#243;n, pero sin estridencias. No necesitan un discurso grandilocuente para dar cuenta de la tragedia y de sus alcances, subjetivos y sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El documental est&#225; l&#250;cidamente organizado en lo que podr&#237;amos llamar tres tiempos l&#243;gicos:&lt;/p&gt;
&lt;ol class=&#034;spip&#034; role=&#034;list&#034;&gt;&lt;li&gt; P&#233;rdida y dolor&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Ejercicio de la memoria&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Justicia y porvenir&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;
&lt;p&gt;Tres tiempos que coinciden sincr&#243;nicamente con los ilustrados en el logo de la Red Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos, dise&#241;ado en 1988 por Lynn Roberson.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lynn Roberson dise&#241;&#243; el logo como contribuci&#243;n a la red de Salud Mental y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2012 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/logo_ddhh.jpg?1754362441' width='500' height='203' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Primer momento: representado por el personaje de la izquierda. Se trata del evento disruptivo, traum&#225;tico. El sujeto se encuentra sin palabras frente al horror, imposibilitado de hablar o de actuar. Paralizado frente al horror. El Segundo momento, representado por el personaje del centro, es el de la elaboraci&#243;n, el tiempo de tramitar la p&#233;rdida. Suele coincidir con el de un tratamiento terap&#233;utico o con las formas sociales y comunitarias de acompa&#241;ar los procesos de duelo. Finalmente, el Tercer momento, representado por el personaje de la derecha, sugiere una v&#237;a de salida. Notemos que la ilustradora dibuj&#243; al personaje con dos elementos ausentes en los anteriores. Una flor y una paloma, indicando as&#237; el efecto suplementario, de super&#225;vit. Incluso la paloma sale de cuadro, ampliando as&#237; el horizonte situacional. Es una idea poderosa, porque sugiere que de una tragedia no se sale necesariamente en d&#233;ficit, sino que se lo puede hacer en plus.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos tres tiempos est&#225;n presentes de manera conmovedora en el documental de Monse&#241;or Chomal&#237;: el impacto traum&#225;tico de la p&#233;rdida, el trabajo de duelo, la salida por la v&#237;a de la verdad y la justicia. Esta secuencia, le&#237;da desde la perspectiva anal&#237;tica, podr&#237;a ser correlativa de un instante de la mirada (la representaci&#243;n imaginaria, angustiante, del objeto que ya no est&#225;), un tiempo para comprender, y un momento para concluir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puede ser tambi&#233;n pensada a partir de la idea: &lt;i&gt;&#8220;el retorno de los infiernos puede, tanto perpetuar el recuerdo del horror y de la desgracia, como conducir al sujeto a asumir su destino en una relaci&#243;n de transparencia con los otros, y a reflexionar sobre este nuevo conocimiento de los or&#237;genes al que lo ha iniciado la confrontaci&#243;n con lo real de la muerte y de la nada.&#8221;&lt;/i&gt; (Louis Crocq, 2003).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;En qu&#233; consiste este pasaje por el infierno? Los testimonios del documental son a veces sutiles pero estremecedores. Nos dice Hilda Espinoza, recordando la &#250;ltima vez que vio a su marido desaparecido: &#8220;en aquella &#233;poca los buses cerraban sus puertas, que ten&#237;an una goma, y &#233;l puso su dedo entre las dos gomas. Entonces nos tocamos. Fue la &#250;ltima vez. Nunca m&#225;s tuve contacto con &#233;l.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta dimensi&#243;n de los detalles est&#225; presente a lo largo de todo el documental, altern&#225;ndose por cierto con versiones m&#225;s crudas del infierno. Como el testimonio de la hermana de Sebasti&#225;n Acevedo Becerra, aquel obrero chileno que, ante la falta de respuesta de los militares por la desaparici&#243;n de sus hijos, se inmol&#243; frente a la Catedral de la Sant&#237;sima Concepci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los testimonios presentados en film, podemos comprenderlos desde el cine como un testigo, como dir&#237;a Agamben (2010)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Agamben, G. (2010). Lo que queda de Auschwitz: El archivo y el testigo. Homo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y la instancia ver un film, act&#250;a como un tercero (Benjamin, 2012)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Benjamin, J. (2012). El tercero. Reconocimiento. Cl&#237;nica e investigaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, que reconoce y contiene, y se hace m&#225;s posible de ver y escuchar, aquello que apela al horror que se hace dif&#237;cil de ver y de escuchar. De hecho, en la exhibici&#243;n del film realizado en la Escuela de psicolog&#237;a, en el conversatorio posterior, no s&#243;lo se experiment&#243; un conmovedor silencio, sino que luego dio lugar a la expresi&#243;n de testimonios de acad&#233;micos y administrativos, interpelados biogr&#225;ficamente por el documental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo tramitar lo real traum&#225;tico? La funci&#243;n del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como Argentina recibi&#243; sus premios Oscar por dos pel&#237;culas que denuncian las violaciones a los Derechos Humanos, tambi&#233;n Chile tuvo su primer premio Oscar de la Academia por un cortometraje excepcional. Se trata de una conmovedora puesta en abismo, una de las m&#225;s bellas que nos ha ofrecido el cine. Una escena dentro de la escena para indicar bajo una met&#225;fora, la represi&#243;n, la desaparici&#243;n, el exilio y la dial&#233;ctica entre la memoria y el recuerdo. Nos referimos por supuesto a Historia de un oso, de Gabriel Osorio, premio Oscar de la Academia al mejor film animado 2014.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos presenta a un personaje que sigue una rutina al principio enigm&#225;tica, pero que se resignifica a medida que avanza la trama. En esa conmovedora escena final, el oso logra convocar la mirada de los ni&#241;os. Miradas como la del hijo que perdi&#243;. Les ofrece una historia tremenda con final feliz. No podr&#237;a ofrecerles la historia real. Podr&#237;a si estuvi&#233;ramos en otro escenario: uno de denuncia, de demanda de justicia, en el de la demanda de verdad y de lucha. Pero &#191;qu&#233; ocurre? En el fondo, no hay manera de que deje de padecer la p&#233;rdida. Hay algo irrestitu&#237;ble que la ficci&#243;n no alcanza a cubrir. Los ni&#241;os que logra hacer sonre&#237;r no van a resta&#241;ar nunca su herida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como muchas veces tampoco lo logra la militancia por la justicia. O la justicia misma, de llegar a intervenir. Pero &#191;Cu&#225;l es el valor &#233;tico de este corto y del cine testimonial como el del documental de Monse&#241;or Chomal&#237;? Nos dicen que igual hay que seguir, aunque no alcance. Ese es el valor &#233;tico en juego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como el oso arma una vida en torno de un organillo que cuenta la historia de su tragedia, destinada a los ni&#241;os, con un final corregido, rectificado, que permita la magia de una sonrisa, el documental de Monse&#241;or Chomal&#237; cierra con una canci&#243;n esperanzadora: Todav&#237;a Cantamos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Este evento fue organizado por el Diplomado de trauma y duelo desde una perspectiva subjetiva y relacional, de Universidad Cat&#243;lica de Chile, y VioDemos, Instituto Mileno para la Investigaci&#243;n en Violencia y Democracia, con la colaboraci&#243;n de la C&#225;tedra de Psicolog&#237;a, &#201;tica y Derechos Humanos de Universidad de Buenos Aires. El evento cont&#243; con la presencia de Marcela Cornejo y Monse&#241;or Chomal&#237;, quienes moderaron el conversatorio.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lynn Roberson dise&#241;&#243; el logo como contribuci&#243;n a la red de Salud Mental y Derechos Humanos, creada un a&#241;o antes durante el congreso de la Sociedad Interamericana de Psicolog&#237;a que se llev&#243; a cabo en La Habana, Cuba, en 1987. La iniciativa de la red surgi&#243; de un grupo de profesionales de Am&#233;rica Latina y los Estados Unidos dedicados al trabajo sobre las consecuencias psicol&#243;gicas de la guerra, la violencia de Estado y las complejas transiciones democr&#225;ticas en distintos pa&#237;ses de la regi&#243;n. Integraban el grupo inicial, entre otros, Ignacio Mart&#237;n Bar&#243;, Elizabeth Lira, Brinton Lykes, Maritza Montero, Juan Jorge Michel Fari&#241;a. Desde entonces el logo identifica a los proyectos y programas acad&#233;micos dedicados al tema, como la c&#225;tedra de Psicolog&#237;a, &#201;tica y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires o el del Fondo Ignacio Mart&#237;n Bar&#243; para la Salud Mental y los Derechos Humanos, de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Agamben, G. (2010). &lt;i&gt;Lo que queda de Auschwitz: El archivo y el testigo. Homo Sacer III&lt;/i&gt;. Pre-textos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Benjamin, J. (2012). El tercero. Reconocimiento. &lt;i&gt;Cl&#237;nica e investigaci&#243;n Relacional&lt;/i&gt;, 6(2). Pp. 169-179.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Cine y Cat&#225;strofe</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cine-y-Catastrofe</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Cine-y-Catastrofe</guid>
		<dc:date>2025-07-11T23:10:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Ignacio Trovato, Luc&#237;a Amatriain, Paula Mastandrea</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires &lt;br class='autobr' /&gt; &#191;Qu&#233; nos ense&#241;an las pel&#237;culas y series sobre la cat&#225;strofe contempor&#225;nea? El &#233;xito mundial de El Eternauta (Stagnaro, 2025- ) renov&#243; el inter&#233;s por el cine como pasador de lo real traum&#225;tico. En esta serie se conjugan al menos tres cat&#225;strofes de la historia argentina, que tienen a su vez alcance global: el colapso clim&#225;tico y econ&#243;mico, la guerra, la invasi&#243;n, entendida como la coexistencia con la diferencia. Todo ello en el marco de una tragedia mayor: (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-2-Julio-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 2 | Julio 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; nos ense&#241;an las pel&#237;culas y series sobre la cat&#225;strofe contempor&#225;nea? El &#233;xito mundial de &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; (Stagnaro, 2025- ) renov&#243; el inter&#233;s por el cine como pasador de lo real traum&#225;tico. En esta serie se conjugan al menos tres cat&#225;strofes de la historia argentina, que tienen a su vez alcance global: el colapso clim&#225;tico y econ&#243;mico, la guerra, la invasi&#243;n, entendida como la coexistencia con la diferencia. Todo ello en el marco de una tragedia mayor: H&#233;ctor Oesterheld, el autor del &lt;i&gt;comic&lt;/i&gt; original, escribe su historia en 1957, y veinte a&#241;os m&#225;s tarde, en 1977, es secuestrado y desaparecido por la dictadura junto a sus hijas, yernos y nietos. La cat&#225;strofe de la ficci&#243;n lo alcanza en lo real. Y este desdoblamiento de la escena interpela al espectador de la serie, que se ve confrontado &lt;i&gt;apr&#232;s coup&lt;/i&gt;, con lo siniestro &#191;C&#243;mo sobrevivir a semejante horror?&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2065 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;95&#034; data-legende-lenx=&#034;xx&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L256xH410/editorial-3-d22db.jpg?1775194916' width='256' height='410' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;Ilustraci&#243;n realizada por Felix Saborido para la revista &lt;i&gt;Feriado Nacional&lt;/i&gt; en octubre de 1983.&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class='spip_document_2067 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;118&#034; data-legende-lenx=&#034;xx&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L478xH268/editorial2-a4709.jpg?1775194916' width='478' height='268' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;Intervenci&#243;n de la asociaci&#243;n H.I.J.O.S sobre la familia Oesterheld en los carteles de la serie &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; en 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Desde sus inicios, el cine se ocup&#243; de las distintas formas del desastre. La primera producci&#243;n que plasm&#243; en la pantalla un estrago fue &lt;i&gt;Fire!,&lt;/i&gt; cortometraje ingl&#233;s de 1901 dirigido por James Williamson que recrea el rescate por parte del cuerpo de bomberos de personas atrapadas en medio de un incendio pavoroso. Y la m&#225;s reciente de &#233;xito mundial, seguramente &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; (2025), que como vimos nos confronta con escenarios de urgente actualidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero este caso resulta m&#225;s sofisticado, porque la adaptaci&#243;n cinematogr&#225;fica de la historieta original incluye una cat&#225;strofe dentro de la cat&#225;strofe. Juan Salvo, el personaje encarnado por Ricardo Dar&#237;n, llega afectado por un trauma de guerra. Ex combatiente de Malvinas, el nuevo escenario se le superpone a aqu&#233;l otro ya vivido. Y esta nueva contingencia resulta ser un modo de actualizar aquel trauma encapsulado y, a la vez que padecerlo, comenzar a elaborarlo. Pero para hacerlo, deber&#225; tomar nota, en acto, de lo nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta dial&#233;ctica de tiempos cronol&#243;gicos y tiempos l&#243;gicos resulta de especial inter&#233;s para el abordaje &#233;tico. Porque permite pensar la cuesti&#243;n del trauma no de manera lineal sino en el marco del &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt; freudiano. Para situarnos en esta complejidad este n&#250;mero del Journal bordea el tema de la cat&#225;strofe, el trauma y el acontecimiento a partir de una serie de escritos originales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se inicia con el art&#237;culo de Eduardo Laso, que analiza la serie &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt; en interlocuci&#243;n con el texto cl&#225;sico de Ignacio Lewkowicz &#8220;Cat&#225;strofe: experiencia de una nominaci&#243;n&#8221; (2004), proponiendo una relectura actualizada de aquellas tesis. Volveremos luego sobre esta perspectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O el trabajo de investigaci&#243;n de Ignacio Trovato, que analiza la m&#250;sica elegida para el film y el modo en que ella alterna lo dieg&#233;tico y lo extradieg&#233;tico para conformar, a partir de sutiles puestas en abismo, el clima inquietante de la trama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, el art&#237;culo &#8220;Tres miradas sobre &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;&#8221; ofrece la posibilidad de conocer o revisitar tres lecturas originales sobre la serie que fueron publicadas en distintos medios de difusi&#243;n. Se trata de los an&#225;lisis realizados por Juan Tausk, Sergio Zabalza y Joaqu&#237;n Cardoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El n&#250;mero se completa con una serie de art&#237;culos que recorren diferentes tem&#225;ticas y dos rese&#241;as cinematogr&#225;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de la tem&#225;tica de trauma y cat&#225;strofe, Fernando G&#243;mez y Galan de la Universidad Columbia del Paraguay explora las consecuencias del &#8220;silencio obligado&#8221;, es decir, cuando este se presenta vinculado con la supervivencia. El art&#237;culo &#8220;La libertad de expresi&#243;n en silencio: un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico&#8221; propone un abordaje de la tem&#225;tica a trav&#233;s del film de terror y ciencia ficci&#243;n &lt;i&gt;A quiet place&lt;/i&gt; (Krasinski, 2018).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, en &#8220;La cuesti&#243;n del padre&#8221; Tecla Gonz&#225;lez Hortig&#252;ela, de la Universidad de Valladolid, realiza un an&#225;lisis psicoanal&#237;tico de la pel&#237;cula &lt;i&gt;Magical Girl&lt;/i&gt; (Vermut, 2014). A trav&#233;s de &#8220;desentra&#241;ar el efecto emocional que el film ofrece&#8221;, la autora propone reflexionar acerca de las emergentes configuraciones de la paternidad en la sociedad actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Mar&#237;a Teresa Galarza, desde la Universidad de Cuenca, nos invita a analizar la narrativa y los efectos t&#233;cnicos-estil&#237;sticos que se ponen en juego en la pel&#237;cula &lt;i&gt;Promising Young Woman&lt;/i&gt; (Fennell, 2020). La autora expone la existencia de dos tipos de miradas intencionadas, una masculina y otra femenina, que determinan la presentaci&#243;n del personaje protag&#243;nico y la trama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El art&#237;culo &#8220;Una ascesis del tiempo vivido&#8221;, de David Colmenares de la Universidad de California, examina la relaci&#243;n entre el cine y el tiempo en la obra &lt;i&gt;Arrebato&lt;/i&gt; (Zulueta, 1979). Para ello, se considera tanto la narrativa del film como las declaraciones de su realizador, quien desarroll&#243; una teor&#237;a original que ubica al cine como un medio capaz de sintetizar temporalidades subjetivas y objetivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos rese&#241;as que cierran el n&#250;mero son una invitaci&#243;n a descubrir dos documentales que abordan tem&#225;ticas referidas a los Derechos Humanos: &lt;i&gt;Viejas que hierven&lt;/i&gt; (Tapia, 2022) y &lt;i&gt;Mi&#233;rcoles 15.30, memorias de una ausencia&lt;/i&gt; (Chomali, 2023).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para concluir, digamos que Ignacio Lewkowicz propone dos modos de pensar la cat&#225;strofe, con consecuencias diferentes respecto de la posici&#243;n del sujeto que debe enfrentarla. Por un lado, pensarla &lt;i&gt;desde lo que queda&lt;/i&gt;; por otro lado, pensarla &lt;i&gt;desde lo que hay&lt;/i&gt;. Como lo plantea Eduardo Laso en el art&#237;culo que abre este n&#250;mero, pensar desde lo que queda es pensarla como el resto de una operaci&#243;n de destituci&#243;n, mirada melanc&#243;lica que hace un balance de lo perdido y anhela recuperar. Un habitar la situaci&#243;n de desastre desde la l&#243;gica previa, que da como resultado un d&#233;ficit: un resignado &#8220;no queda casi nada&#8221;. Pensar desde lo que hay es, en cambio, pensarla desde el inventario que precede a una operaci&#243;n que da como resultado un plus afirmativo: un &#8220;hay lo que hay&#8221;. Operaci&#243;n que implica asumir la preeminencia del cambio y la contingencia. Y la contingencia, a diferencia del arrasamiento, es la posibilidad precaria de organizaci&#243;n de la subjetividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplo magn&#237;fico de este movimiento es la escena de la sepultura en &lt;i&gt;El Eternauta&lt;/i&gt;. Todo es un caos y los tres amigos est&#225;n desquiciados. La nevada se ha detenido pero la amenaza contin&#250;a y la supervivencia se hace m&#225;s incierta que nunca. En ese contexto, deciden hacer un alto para sepultar al amigo muerto. La ciudad es un tendal de cuerpos, pero en la despedida a uno de ellos se juega el destino de la humanidad toda. Cavan una fosa y dicen el &#250;ltimo adi&#243;s al Ruso arrojando tres naipes con el mayor ligue del truco. Un breve ritual funerario que recuerda el gesto de Ant&#237;gona y que los reconcilia con lo simb&#243;lico en medio del estrago.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa es la funci&#243;n del cine: confrontarnos con la cat&#225;strofe para hacer de ella una escritura, que, como la cl&#237;nica, transmute un destino traum&#225;tico en acontecimiento creador.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Nachtr&#228;glich en el cine</title>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Ignacio Trovato, Luc&#237;a Amatriain</dc:creator>



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&lt;p&gt;&#8220;[...] En cada uno de esos textos est&#225; la idiosincrasia de Kafka, en grado mayor o menor, pero si Kafka no hubiera escrito, no la percibir&#237;amos; vale decir, no existir&#237;a. [...] El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepci&#243;n del pasado, como ha de modificar el futuro...&#034; Jorge Luis Borges, Kafka y sus precursores (1951) &lt;br class='autobr' /&gt;
Existe una tradici&#243;n en cine que dice que &#8220;segundas partes nunca fueron buenas&#8221;. La frase se utiliza para objetar la realizaci&#243;n (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-1-Marzo-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 1 | Marzo 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;[...] En cada uno de esos textos est&#225; la idiosincrasia de Kafka, en grado mayor o menor, pero si Kafka no hubiera escrito, no la percibir&#237;amos; vale decir, no existir&#237;a. [...] El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepci&#243;n del pasado, como ha de modificar el futuro...&#034;&lt;br class='autobr' /&gt;
Jorge Luis Borges, Kafka y sus precursores (1951)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Existe una tradici&#243;n en cine que dice que &#8220;segundas partes nunca fueron buenas&#8221;. La frase se utiliza para objetar la realizaci&#243;n de secuelas o nuevas versiones de obras ya consagradas, las cuales estar&#237;an destinadas al fracaso. Y efectivamente la historia del cine abunda en ejemplos que lo confirman. Pero tambi&#233;n existen honrosas excepciones. &#191;Cu&#225;ndo y por qu&#233; una segunda parte puede ser un acontecimiento que resignifique la primera y la trascienda?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un modelo posible para pensar la cuesti&#243;n es el propuesto por Sigmund Freud con el concepto de &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt;, el cual puede ser traducido al espa&#241;ol como &#8220;retrosignificaci&#243;ni&#8221;, introduciendo una discontinuidad temporal. Como lo han puntualizado Laplanche y Pontalis en su conocido diccionario, se trata de una concepci&#243;n de la temporalidad y de la causalidad ps&#237;quicas seg&#250;n la cual &#8220;experiencias, impresiones y huellas mn&#233;micas son modificadas ulteriormente en funci&#243;n de nuevas experiencias o del acceso a un nuevo grado de desarrollo. Entonces pueden adquirir, a la par que un nuevo sentido, una eficacia ps&#237;quica.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Laplanche, J. y Pontalis J-B.: Diccionario de psicoan&#225;lisis. P&#225;g. 280-1.&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En t&#233;rminos del psicoanalista franc&#233;s Jacques Lacan: &#8220;[...] el verdadero original s&#243;lo puede ser el segundo, por constituir la repetici&#243;n que hace del primero un acto, pues ella introduce all&#237; el &lt;i&gt;apr&#232;s-coup&lt;/i&gt; propio del tiempo l&#243;gico...&#8221;. Importa aqu&#237; destacar la relaci&#243;n dial&#233;ctica entre los t&#233;rminos: por un lado, determinismo con efecto retardado del presente por el pasado, por otro, atribuci&#243;n retroactiva de sentido, puesta en narraci&#243;n del pasado por el presente. &#191;No fue acaso el propio Jacques Lacan quien ense&#241;&#243; este mecanismo en acto, cuando justamente vino a resignificar el &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt; freudiano d&#225;ndole actualidad cl&#237;nica con la noci&#243;n de &lt;i&gt;apr&#232;s-coup&lt;/i&gt;?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;As&#237; aparece en el Seminario 1 (1953-54): &#8220;La historia no es el pasado. La (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dado que propondremos la aplicaci&#243;n del concepto de &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt; para pensar el estatuto de las secuelas (o a veces precuelas) cinematogr&#225;ficas, resulta imprescindible hacer una aclaraci&#243;n metodol&#243;gica. El concepto, tal como fue desarrollado por Freud, da cuenta del registro de la subjetividad, es decir, supone la existencia del aparato ps&#237;quico, la econom&#237;a libidinal y la noci&#243;n de realidad ps&#237;quica. S&#243;lo en este contexto una primera marca o huella mn&#233;mica puede adquirir posteriormente el valor de escena para el sujeto a partir de su recuerdo y resignificaci&#243;n. El cine tiene puntos de contacto, pero tambi&#233;n diferencias respecto del campo subjetivo, entramando la obra de arte con la pol&#237;tica de su tiempo. Nuestra aplicaci&#243;n del &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt; supone por lo tanto una analog&#237;a. Esta analog&#237;a nos permite aplicar una nueva temporalidad l&#243;gica para pensar las &#8220;segundas partes&#8221;, rompiendo con la idea de un tiempo lineal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo pensar entonces el cine desde la operatoria del &lt;i&gt;nachtr&#228;glich&lt;/i&gt;? Efectivamente, la mayor&#237;a de las veces se filman segundas partes o remakes de cl&#225;sicos consagrados, apostando a capitalizar el prestigio de la obra original. Estos intentos fracasan justamente por desconocer el n&#250;cleo singular que distingue a ciertas pel&#237;culas. Pretender reeditar &lt;i&gt;Psicosis&lt;/i&gt; de Hitchcock, o hacer una secuela de &lt;i&gt;Blade Runner,&lt;/i&gt; resultan empresas vanas, m&#225;s all&#225; del eventual &#233;xito de cr&#237;tica y p&#250;blico que puedan obtener.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y a la inversa, secuelas que fracasan comercialmente y que son incomprendidas por la cr&#237;tica, pueden ser verdaderas obras de arte al resignificar, en el sentido freudiano, la versi&#243;n anterior. Es el caso de la segunda parte de &lt;i&gt;Joker&lt;/i&gt; que motiva esta editorial y que introduce nuestro n&#250;mero de &lt;i&gt;Etica&amp;Cine.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como lo propone Eduardo Laso en su fundamento, la &lt;i&gt;Joker&lt;/i&gt; original narra la historia de Arthur Fleck, un lumpen con problemas mentales, que un d&#237;a se cansa de ser abusado y reacciona con violencia (mata a tres &lt;i&gt;bullies&lt;/i&gt; en un subte, asfixia a su madre con una almohada, acuchilla a un colega desagradable y finalmente balea, ante las c&#225;maras, a un popular conductor de TV), a consecuencia de lo cual termina preso. Pero el shock masivo derivado del asesinato en vivo lo consagra como s&#237;mbolo de la peque&#241;a gente, harta de ser abusada por los privilegiados. &lt;i&gt;Joker: Folie &#224; deux&lt;/i&gt; es una genial correcci&#243;n a la interpretaci&#243;n de militancia de cabotaje que se hizo de la primera. Recurre incluso a una puesta en abismo: en la segunda se habla de la primera &lt;i&gt;Joker&lt;/i&gt;, y Harley Quinn representa al p&#250;blico entusiasmado con el semblante de un loco sacado que cree que por haber sufrido en la vida tiene derecho a matar a su antojo. Pero Fleck no quiere saber nada con su alter ego, al que aborrece. Y no busca exculparse apelando a la inimputabilidad por una supuesta patolog&#237;a de &#034;doble personalidad&#034;, sino que asume la responsabilidad por sus actos. El p&#250;blico que consagr&#243; la primera &lt;i&gt;Joker&lt;/i&gt; rechaz&#243; esta segunda porque ya no hay escenas de crueldad gratuita y alocada, salvo en estado on&#237;rico&#8230; lo que habla de cierto estado promedio de la sociedad actual.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es lo que se&#241;ala tambi&#233;n Sergio Zabalza, cuando dice que &#8220;El Joker es m&#225;s (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con un foco diferente, pero en la misma l&#237;nea argumental, Jorge Bafico desde la Universidad de la Rep&#250;blica, Uruguay, analiza la primera Joker a partir de los tres tiempos de una psicosis: forclusi&#243;n del Nombre del Padre, desencadenamiento, resoluci&#243;n por el lado de una estabilizaci&#243;n. Y organiza estos tres momentos releyendo tres frases del film que gu&#237;an su an&#225;lisis y que conforman a la vez tres tiempos en la vida de Arthur Fleck. Desde esta perspectiva, la segunda &lt;i&gt;Joker Folie &#224; Deux&lt;/i&gt; resulta cl&#237;nicamente consistente con la primera, dej&#225;ndonos una pregunta inc&#243;moda: &#191;seguimos idealizando al Joker como s&#237;mbolo de rebeld&#237;a o aceptamos que, detr&#225;s del mito, solo hay un hombre perdido en su locura?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, el cine nos ofrece una nueva v&#237;a para la labor cl&#237;nica, desplegando esta posibilidad de &#8220;retrosignificar&#8221; el pasado a partir del futuro. Como lo indica claramente el ep&#237;grafe de Jorge Luis Borges que abre esta editorial, cada autor crea a sus precursores. Y esta creaci&#243;n modifica efectivamente tanto nuestra concepci&#243;n del pasado como nuestra visi&#243;n del futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro excelente ejemplo de esta funci&#243;n de lectura del pasado por el presente, en este caso no cinematogr&#225;fico sino m&#237;tico-discursivo, lo encontramos en un intercambio entre Germ&#225;n Garc&#237;a e Ignacio Lewkowicz. En un coloquio que incluy&#243; a cinco intelectuales, el psicoanalista Germ&#225;n Garc&#237;a introdujo su punto de vista sobre las formas de transmisi&#243;n del conocimiento en los a&#241;os 70 del siglo pasado, con una fuerte cr&#237;tica a la intelectualidad argentina de entonces, que estudiaba psicoan&#225;lisis de &#8220;segunda mano&#8221;. Seg&#250;n Garc&#237;a, las editoriales mexicanas publicaban los textos de Lacan &#8220;que nosotros pon&#237;amos de moda&#8221;, mientras que aqu&#237; se publicaban sus &lt;i&gt;readings&lt;/i&gt;. Garc&#237;a considera a la sociedad argentina como &#8220;campeona del &lt;i&gt;reading&lt;/i&gt;&#8221;, caracterizada por su pasi&#243;n por la &#8220;segunda mano&#8221;. En ese momento de la conversaci&#243;n, Ignacio Lewkowicz interviene con su cl&#225;sico estilo c&#237;nico, recordando al auditorio que &#8220;&lt;i&gt;desde siempre, la que noquea, es la segunda mano&lt;/i&gt;&#8221; . En ese punto de la transcripci&#243;n, la edici&#243;n consigna &#8220;Risas&#8221; para indicar el efecto de su comentario (Foster et al, 2004). En su rese&#241;a sobre la obra que recupera este conversatorio, Florencia Gonz&#225;lez Pla se&#241;ala que la intervenci&#243;n, a la vez que distiende, interpela:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La que noquea es la segunda mano&#8221; es una expresi&#243;n tomada del boxeo, donde habitualmente se suceden dos golpes, por lo general el primero un jab y el segundo un cross, combinaci&#243;n conocida como uno-dos. El primer golpe, el jab, es clave, porque bloquea la vista del contrincante, facilitando el impacto limpio del cross, destinado a noquear. La ocurrencia de Lewkowicz resulta tambi&#233;n eficaz en el curso de la discusi&#243;n. Porque en ese contexto, la &#8220;segunda mano&#8221; adquiere el valor de una resignificaci&#243;n, de un tiempo 2 que se sobreimprime al tiempo 1 inicial. Efectivamente, en M&#233;xico la Editorial Siglo XXI publicaba a Lacan, pero era en Buenos Aires donde se lo le&#237;a &#8212;el efecto anal&#237;tico no operaba sino a posteriori. Curiosamente, en el contexto de la conversaci&#243;n, se invierten los roles: Germ&#225;n Garc&#237;a aparece como historiador &#8212;que recapitula los a&#241;os setenta&#8212; e Ignacio Lewkowicz como analista, que con una interpretaci&#243;n desarma el esquema y reenv&#237;a el coloquio hacia una nueva direcci&#243;n. (Gonz&#225;lez Pla, 2014)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El otro gran eje de este n&#250;mero de Etica&amp;Cine Journal es justamente el mito. Las referencias m&#237;ticas han estado presentes desde los or&#237;genes de la teor&#237;a psicoanal&#237;tica y tambi&#233;n desde los or&#237;genes del cine, hallando en el t&#233;rmino &#8220;mito&#8221; referencias tanto a lo prehist&#243;rico, a lo a-hist&#243;rico, como a lo atemporal y a lo filogen&#233;tico. Tanto en la obra de Sigmund Freud como de Jaques Lacan situamos en el uso del mito el prop&#243;sito de dar lugar a pensar un origen cierto, hallando en la obra de ambos un uso profuso del t&#233;rmino para explicar y fundamentar algunas de sus construcciones m&#225;s relevantes (&#8220;T&#243;tem y tab&#250;&#8221; en Freud; &#8220;El mito individual del neur&#243;tico&#8221; en Lacan).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;T&#243;tem y tab&#250;&#8221; Freud sit&#250;a el origen de la cultura en el asesinato del padre, postulando una creaci&#243;n m&#237;tica para dar ilustrar y dar cuenta de dicho origen. A partir de este mito original freudiano &#8211;&#8220;&#250;nico mito moderno&#8221; al decir de Lacan&#8211;, hallamos en el psicoan&#225;lisis el despliegue de una serie de conceptualizaciones relativas a la subjetividad: desde el complejo de Edipo y la amenaza de castraci&#243;n, a la inscripci&#243;n del nombre del padre, la pulsi&#243;n de muerte y el goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Detienne alude que &#8220;La mitolog&#237;a es un lugar sem&#225;ntico que produce el entrecruzamiento de dos discursos, de los cuales el segundo habla del primero y pertenece a la interpretaci&#243;n&#8221; (Detienne, 1981, p. 11). Desde la teor&#237;a psicoanal&#237;tica las expresiones sintom&#225;ticas podr&#237;an ser le&#237;das como este segundo discurso interpretativo (interpretaci&#243;n del deseo del Otro), quedando reservada para el an&#225;lisis la construcci&#243;n del texto original que ha dado raz&#243;n al mismo. En esta l&#237;nea se incluyen las recreaciones cinematogr&#225;ficas de mitos cl&#225;sicos, como Medea, Edipo, Ant&#237;gona, Narciso, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, recordando que para Lacan la constituci&#243;n subjetiva est&#225; determinada por el orden significante y que el mito, desde la mirada estructuralista, emerge como unidad diferenciada, su funci&#243;n resulta determinante para pensar el entramado estructural que nos constituye como sujetos deseantes, operando en la historia del sujeto, en ese tiempo a-hist&#243;rico o ese momento m&#237;tico, y habilitando las articulaciones significantes que determinan el mito de origen de cada subjetividad deseante. Barthes (1957) propone pensar al mito como una frase. El psicoan&#225;lisis intenta descubrir estas frases y preguntar sobre los cierres que el mismo sujeto produce y c&#243;mo esto lleva a una determinaci&#243;n subjetiva condicionada por el Otro y clausurada a la dial&#233;ctica en su origen. Nos referimos al mito subjetivo, es decir, al de cada sujeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente n&#250;mero de &#201;tica y Cine Journal se abordan escenarios cinematogr&#225;ficos que permiten dar cuenta de distintos modos en los que el mito puede operar sobre el terreno de la subjetividad, en tanto punto de partida, o bien como lugar a partir del cual los acontecimientos del sujeto se encadenan y ordenan&#8230; Es el caso de &#8220;La figura del doble en &lt;i&gt;Enemy&lt;/i&gt; (2013), de Denis Villeneuve&#8221;, de Leslie Ortega L&#243;pez y Lenny Mojard&#237;n Olivas desde la Universidad de Sonora, M&#233;xico, presentan una lectura que se detiene en la mitolog&#237;a del doble y su relaci&#243;n con la identidad, comprendiendo que este remite a las complejidades ps&#237;quicas que se producen ante la escisi&#243;n del yo. El art&#237;culo presenta una detallada lectura del film y de los sucesos que atraviesa el protagonista, un individuo desdoblado y en constante conflicto consigo mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O, como sucede en &#8220;&lt;i&gt;&#205;caro y el Minotauro&lt;/i&gt; (2022): Un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico desde los or&#237;genes del mito&#8221;, donde Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n desde la Universidad Columbia del Paraguay, reflexiona desde una perspectiva &#233;tico-cl&#237;nica acerca del monstruo de la mitolog&#237;a griega, con cuerpo de hombre y cabeza de toro, que encerrado en su destino tr&#225;gico se vincula con el joven &#205;caro, un personaje que lucha por la libertad y la justicia. En &#8220;Una sabidur&#237;a imperfecta. La figura del sabio jocoserio en el moderno cine italiano&#8221; Francisco Javier Gurpegui Vidal desde la Universidad de Zaragoza, Espa&#241;a, rastrea los or&#237;genes literarios del sabio jocoserio, una suerte de figura m&#237;tica que retoza en la tensi&#243;n entre la erudici&#243;n y la comedia, en tanto propone una ejemplaridad moral sin renunciar a los ardides del humor, situando el lugar que la misma ha tenido en el moderno cine italiano. En la misma l&#237;nea, en el trabajo &#8220;Teor&#237;as Cinematogr&#225;ficas: Fundamentos, evoluci&#243;n y relevancia actual&#8221; Galo Vascon&#233;z Merino de la Universidad Nacional de Chimboraz y Antonella Carpio Arias del Instituto Superior Tecnol&#243;gico Jos&#233; Ortega y Gasset, Ecuador proponen un recorrido por la historia del cine, en este caso centrado en las distintas teorizaciones relativas a la evoluci&#243;n de la t&#233;cnica cinematogr&#225;fica, subrayando el valor que las mismas han revestido, a lo largo de m&#225;s de un siglo, en tanto soporte para el despliegue de la dimensi&#243;n art&#237;stico-creativa del s&#233;ptimo arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, en el art&#237;culo &#8220;Esquemas de montaje y discurso humanizador en &lt;i&gt;Una pel&#237;cula de polic&#237;as&lt;/i&gt; (2021)&#8221;, Luis Fr&#237;as desde la Universidad de Monterrey, investiga la noci&#243;n humanizar desde el campo de la bio&#233;tica para problematizar la propuesta del film, que expone los prejuicios sobre la instituci&#243;n policial desde un lenguaje cinematogr&#225;fico particular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El escrito de Elizabeth Ormart y su equipo en la Universidad Nacional de La Matanza &#8220;El cine como estrategia de acceso a las complejidades bio&#233;ticas en la ense&#241;anza de ciencia y tecnolog&#237;a&#8221; se remonta nuevamente a los or&#237;genes del cine, en este caso para ilustrar su valor en tanto herramienta did&#225;ctico-narrativa para la transmisi&#243;n de situaciones dilem&#225;ticas en el terreno de la bio&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para concluir, una menci&#243;n especial al art&#237;culo de Derek Humphreys, desde la Universit&#233; Paris Cit&#233;, que introduce una cuesti&#243;n clave en materia de epistemolog&#237;a del cine. Se presenta all&#237; una dimensi&#243;n del cine que se sustrae a la narrativa tradicional, para dar cuenta del amplio abanico de la exclusi&#243;n social contempor&#225;nea. Como ejemplo paradigm&#225;tico de este cine no narrativo, se presenta la obra de Fernand Deligny, quien desarroll&#243; un cine de estructura po&#233;tica, en la que las escenas sucesivas no presentan un relato di&#225;fano y organizado, sino que nos obligan a buscar alguna orientaci&#243;n ante una secuencia de im&#225;genes de intensidad extrema y sin continuidad aparente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y como corolario, la breve rese&#241;a de un libro excepcional que acaba de aparecer: &lt;i&gt;Spectatrices du cin&#233;ma. Aux origines d'un imaginaire&lt;/i&gt;, de Mireille Berton. La obra, publicada en Suiza en marzo 2025, es presentada a trav&#233;s del prefacio de su propia autora, cuya investigaci&#243;n la ha conducido a estas espectadoras apasionadas, coquetas, irreverentes, alegres y locuaces. A veces seductoras y a veces seducidas, han modelado la er&#243;tica del siglo XX, en uno de sus refugios m&#225;s subyugantes: la tenue luz en la oscuridad de una sala de cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barthes, R. (1957). &lt;i&gt;Mitolog&#237;as. 1&lt;/i&gt;. Edici&#243;n argentina 2003: Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Borges, J. (1951). Kafka y sus precursores. &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Emec&#233; Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Detienne, M. (1981). &lt;i&gt;La invenci&#243;n de la mitolog&#237;a&lt;/i&gt;. Espa&#241;a: Pen&#237;nsula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1913). T&#243;tem y tab&#250;, en &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt;. Buenos aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gonz&#225;lez Pla, F. (2014). Ignacio Lewkowicz: aportes al pensamiento pol&#237;tico en psicolog&#237;a. &lt;i&gt;Revista Intersecciones&lt;/i&gt;. Facultad de Psicolog&#237;a, UBA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1953). &lt;i&gt;Seminario 1. Los escritos t&#233;cnicos de Freud&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1953). El mito individual del neur&#243;tico. Buenos Aires: &lt;i&gt;Intervenciones y texto&lt;/i&gt;. Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laplanche, J. y Pontalis, J-B. (1997). &lt;i&gt;Diccionario de psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ludue&#241;a, F. (2011). El apr&#232;s-coup y el concepto de tiempo. III Congreso Internacional de Investigaci&#243;n y Pr&#225;ctica Profesional en Psicolog&#237;a XVIII Jornadas de Investigaci&#243;n S&#233;ptimo Encuentro de Investigadores en Psicolog&#237;a del MERCOSUR. Facultad de Psicolog&#237;a - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Montesano, H. et al. (2011). Nachtr&#228;glich de la (Bio)&#233;tica. &lt;i&gt;Aesthethika&lt;/i&gt;, 6 (2).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zabalza, S. (s/d). El Joker es reverso, nunca espejo. En: &lt;i&gt;&#201;TICA Y CINE - Teaching Bioethics&lt;/i&gt; - UNESCO's Universal Declaration of Bioethics and Human Rights Through movies and other audio-visual resources - An International Collaborative Project. URL: &lt;a href=&#034;https://www.eticaycine.org/Joker-el-Guason&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.eticaycine.org/Joker-el-Guason&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Laplanche, J. y Pontalis J-B.: Diccionario de psicoan&#225;lisis. P&#225;g. 280-1.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;As&#237; aparece en el Seminario 1 (1953-54): &#8220;La historia no es el pasado. La historia es el pasado historizado en el presente, historizado en el presente porque ha sido vivido en el pasado&#8221;. Ver al respecto el comentario de Federico Ludue&#241;a en &#8220;El apr&#232;s-coup y el concepto de tiempo&#8221;, 2011.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es lo que se&#241;ala tambi&#233;n Sergio Zabalza, cuando dice que &#8220;El Joker es m&#225;s lacaniano que foucaltiano: no se resigna a ser el objeto maldito producto del Poder. Tampoco a esperar que el Otro lo ayude a construir un final feliz (&#8220;happy&#8221;, como lo llama su madre). M&#225;s bien, este Guas&#243;n interpela al sujeto para que se haga cargo de la locura que &#8211;por ser hablante&#8211; habita, de manera inexorable.&#8221; Ver el art&#237;culo &#8220;El Jokeer es reverso, nunca espejo&#8221;, en &lt;a href=&#034;https://www.eticaycine.org/Joker-el-Guason&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.eticaycine.org/Joker-el-Guason&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Acting: The mise en abyss in cinema as a resource of the analytical clinic</title>
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		<dc:date>2024-10-25T22:26:57Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Eduardo Laso</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The resource of the mise en abyss in cinema can be read in harmony with the phenomenon of acting in the psychoanalytic clinic. The presence of a scene within another scene, when the second establishes a dialogue with the first, shedding new light on it, is a powerful clinical-methodological analogy. This paper presents a dozen scenarios in which this hypothesis is verified, analyzing the value of plays, paintings, musical segments or directly films within films.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Acting out | film therapy | psychoanalysis | methodology&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-2-July-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#186; 2 - July 2024 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Acting-La-puesta-en-abismo-en-el-cine-como-recurso-de-la-clinica-analitica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Acting: La puesta en abismo en el cine como recurso de la cl&#237;nica anal&#237;tica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Acting: La puesta en abismo en el cine como recurso de la cl&#237;nica anal&#237;tica</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Eduardo Laso</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El recurso de la puesta en abismo en el cine puede ser le&#237;do en sinton&#237;a con el fen&#243;meno del acting en la cl&#237;nica psicoanal&#237;tica. La presencia de una escena dentro de otra escena, cuando la segunda establece un di&#225;logo con la primera arrojando una nueva luz sobre ella, es una potente analog&#237;a cl&#237;nico-metodol&#243;gica. Este escrito presenta una decena de escenarios en que se verifica esta hip&#243;tesis, analizando el valor de obras de teatro, pinturas, segmentos musicales o directamente pel&#237;culas dentro de pel&#237;culas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Acting out | cineterapia | psicoan&#225;lisis | metodolog&#237;a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Acting-The-mise-en-abyss-in-cinema-as-a-resource-of-the-analytical-clinic' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-2-Julio-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 2 | Julio 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1994 se descubri&#243; en el sudeste de Francia una caverna cuya entrada hab&#237;a permanecido cerrada durante miles de a&#241;os a causa de un alud. En su interior se encontraron las pinturas m&#225;s antiguas de que se tenga registro, algunas de las cuales datan de hace 30.000 a&#241;os. Pero lo sorprendente es que muchas de ellas est&#225;n concebidas a la manera de fotogramas de un film, de manera que animando las im&#225;genes con una antorcha se genere la idea de movimiento.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La caverna fue bautizada con el apellido de su descubridor, Jean-Marie (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pocos a&#241;os m&#225;s tarde, la pel&#237;cula &lt;i&gt;La era de hielo&lt;/i&gt; (2002), rindi&#243; homenaje a este descubrimiento, a partir de una escena ambientada en el interior de una caverna paleol&#237;tica. Los tres personajes, el mamut, el tigre dientes de sable y el marsupial, se encuentran con una pintura rupestre que resulta ser evocaci&#243;n de la historia de uno de ellos.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1796 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/la_cueva1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/la_cueva1.jpg?1754362432' width='500' height='375' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se trata de las figuras de un mamut adulto, junto a su pareja y su cr&#237;a. Pero los contornos de los dibujos est&#225;n dise&#241;ados a la manera de las pinturas de la cueva de Chauvet, sugiriendo movimiento&#8230; y efectivamente la imagen cobra vida.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1797 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L305xH165/mamut2-94085.jpg?1775195292' width='305' height='165' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Tenemos entonces una pel&#237;cula dentro de la pel&#237;cula: al interior del film &lt;i&gt;La era de hielo&lt;/i&gt;, asistimos a la &#8220;proyecci&#243;n&#8221; de una secuencia animada en el muro interior de la caverna. Es una escena de tres minutos, en la cual esta familia de mamuts es atacada por humanos quienes asesinan a la hembra y a su cr&#237;a&#8230; Cuando finaliza, vemos a Many, el mamut, que, con l&#225;grimas en los ojos, extiende su trompa para acariciar el contorno de las figuras sin vida... Es entonces cuando se encuentra con el dedo del peque&#241;o ni&#241;o que tambi&#233;n acaricia la imagen. En ese momento el mamut alza a la criatura y la pone sobre su grupa, dispuesto a restituirla a su familia de la que se ha extraviado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De este modo, la escena dentro de la escena permite comprender, de manera silente, lo que las palabras todav&#237;a no llegan a representar. Se trata de la puesta en acto de una decisi&#243;n: mientras que los humanos fueron depredadores de mamuts, ahora el mamut se convertir&#225;, junto a sus amigos, en el salvador de una cr&#237;a humana. El real traum&#225;tico deviene rudimento simb&#243;lico a partir de las im&#225;genes en movimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Mise en abyme&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;acting&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La expresi&#243;n francesa &#8220;mise en ab&#238;me&#8221;, o &#8220;mise en abyme&#8221;, que se traduce como &#8220;puesta en abismo&#8221;, es un concepto que refiere a una obra al interior de otra, cuando la segunda establece un di&#225;logo con la primera y arroja una nueva luz sobre ella. Una pel&#237;cula dentro de una pel&#237;cula, una obra de teatro dentro de otra &#8211;como la c&#233;lebre &lt;i&gt;play scene&lt;/i&gt; de los comediantes en Hamlet, que termina delatando al asesino del Rey.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cl&#237;nica psicoanal&#237;tica, por su parte, ha definido al fen&#243;meno del &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; como una escena sobre la escena dirigida al Otro por parte del analizante, en la que se muestra algo que escap&#243; a la simbolizaci&#243;n por parte del analista. Aquello que el Otro rechaza simbolizar o es incapaz de hacerlo retorna, as&#237;, como &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; en tanto llamado al Otro a que signifique eso que qued&#243; fuera de la palabra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ingleses llaman &lt;i&gt;play scene&lt;/i&gt; al recurso teatral de jugar una escena sobre la escena. La m&#225;s famosa &lt;i&gt;play scene&lt;/i&gt; de la literatura es justamente la de &lt;i&gt;Hamlet:&lt;/i&gt; aquella en la que el pr&#237;ncipe de Dinamarca busca atrapar la conciencia del rey Claudio mostr&#225;ndole una representaci&#243;n teatral en la que se act&#250;e el crimen cometido contra su padre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;To act out&lt;/i&gt; significa en ingl&#233;s representar dram&#225;ticamente o teatralmente, jugar una escena, una historia o una acci&#243;n como opuesta a la lectura. Mientras la lectura remite a la inscripci&#243;n de la palabra, el &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; remite a la acci&#243;n, una mostraci&#243;n al Otro, sea por ausencia de inscripci&#243;n, sea por falta de lectura de lo inscripto. Le&#243;n Grinberg defin&#237;a al &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; como un sue&#241;o que no pudo ser so&#241;ado. Y como no pudo ser plasmado en la Otra escena, se act&#250;a como escena en la escena de la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El cine como intervenci&#243;n cl&#237;nica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertos films se aproximan a estas formas de &lt;i&gt;acting out,&lt;/i&gt; tal como las situamos en la cl&#237;nica. Hay incluso un tipo de cine que se lo propone de manera expl&#237;cita: un &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; calculado por el director, en el que algo que no fue simbolizado por el Otro social encuentra un modo de presentarse en escena, haci&#233;ndose as&#237; pasador de lo real en un llamado a su significaci&#243;n. De esa naturaleza son los documentales de Joshua Oppenheimer &lt;i&gt;The act of killing&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;&#8220;The look of silence&#8221;&lt;/i&gt;. Estos excepcionales films no se reducen a un registro documental de denuncia, en este caso, del genocidio perpetrado en Indonesia entre 1965 y 1966. Aqu&#237; la realizaci&#243;n de los films constituye una intervenci&#243;n en acto sobre el pasado horroroso y tergiversado que documentan, una singularidad &#233;tica que apunta a producir un efecto en lo real y en los sujetos involucrados en el film, en el esfuerzo por significar un genocidio que, a 50 a&#241;os de su realizaci&#243;n, sigue teniendo la actualidad de un trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;The act of killing&lt;/i&gt; se propone no s&#243;lo un buceo en el coraz&#243;n de las tinieblas de los perpetradores de un genocidio, sino tambi&#233;n una intervenci&#243;n &#233;tica sobre el mismo, llevando el paradigma de la &#8220;escena sobre la escena&#8221; hamletiana a una nueva y poderosa dimensi&#243;n en la que ya no se busca atrapar la conciencia del rey, sino de unos genocidas e, indirectamente, de toda una naci&#243;n.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver Eduardo Laso&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Veamos un nuevo ejemplo del poder de la puesta en abismo, en este caso en un conocido film que hace interlocuci&#243;n &#8220;en abismo&#8221; con el mon&#243;logo de Hamlet. En &lt;i&gt;El discurso del rey&lt;/i&gt;, el pr&#237;ncipe Alberto hereda el trono de Inglaterra, pero no est&#225; preparado para esa funci&#243;n. Por un lado, debido a lo imprevisto de la designaci&#243;n, motivada por una imposibilidad de su hermano mayor, pero fundamentalmente por una tartamudez que lo aqueja desde la infancia y que le impide hablar en p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acude a un terapeuta del lenguaje, quien le indica que lea en voz alta una p&#225;gina de un libro. Ante la imposibilidad de hacerlo, el profesional recurre a un dispositivo que fuerza al paciente a leer sin o&#237;r su propia voz, a la vez que toma registro de ella. Al finalizar la sesi&#243;n, le entrega a su paciente el disco con la grabaci&#243;n para que, a solas, se confronte con el resultado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toda la escena es una sutil puesta en abismo, ya que la p&#225;gina que se da a leer al pr&#237;ncipe es justamente el c&#233;lebre mon&#243;logo de Hamlet. Como se sabe, el drama de Shakespeare relata las tribulaciones del pr&#237;ncipe de Dinamarca, cuando no puede hacerse cargo del legado de su padre. As&#237;, el film pone a dos pr&#237;ncipes en l&#237;nea, ambos herederos de un trono que no logran asumir. Y en ambos casos debido a puntos neur&#243;ticos no resueltos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la escena principal Alberto no logra heredar cabalmente a su padre, y en la escena dentro de la escena, Hamlet se debate en el c&#233;lebre &#8220;ser o no ser&#8221;, con el que duda frente a su herencia. Se nos indica as&#237;, en abismo, cu&#225;l es el drama del pr&#237;ncipe de Inglaterra y cu&#225;l el camino para superar su tartamudez. As&#237; como Hamlet deber&#225; superar su neurosis para vengar el asesinato de su padre y devenir rey, Alberto deber&#225; confrontarse con ese padre terrible y asumir, finalmente, su propio discurso.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver al respecto el art&#237;culo de Laura Olivares Waisman &#8220;Bertie y Hamlet: Dos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una puesta en abismo cinematogr&#225;fico-musical&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n la puesta en abismo puede encontrarse en el cine a partir de la m&#250;sica. Veamos el ejemplo del premiado film &lt;i&gt;Argentina 1985.&lt;/i&gt; El fiscal Julio C&#233;sar Strassera, adem&#225;s de un destacado jurista, era un gran amante de la &#243;pera y asiduo asistente a las funciones del teatro Col&#243;n de Buenos Aires. La recreaci&#243;n que hace Ricardo Dar&#237;n de su figura en el film expresa de manera cabal esta pasi&#243;n por la l&#237;rica. En distintos pasajes de la pel&#237;cula lo vemos escuchando arias de &#243;pera. Son momentos dieg&#233;ticos, es decir, en los que la audici&#243;n musical forma parte del argumento, pero cuyas arias se elevan m&#225;s all&#225; de la trama, ofreciendo un conmovedor subtexto sobre el personaje. Y, por cierto, acerca de las ominosas circunstancias con las que Strassera debi&#243; lidiar durante ese hist&#243;rico juicio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;les son esos pasajes de &#243;pera que escuchamos a lo largo del film? Se trata de &lt;i&gt;Tannh&#228;user&lt;/i&gt;, de Richard Wagner, inspirada en leyendas germ&#225;nicas sobre las almas que transitan este mundo y el del m&#225;s all&#225;, entre el mundo material y el espiritual&#8230; entre el mundo y el inframundo. &#191;Qu&#233; es un desaparecido, sino un alma atormentada entre dos mundos? As&#237;, el film &lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt; nos sorprende ofreci&#233;ndonos una puesta en abismo, en virtud de la cual los pasajes de &#243;pera operan como subtexto de la trama arrojando una nueva luz sobre ella.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de la escena dentro de la escena, ver el comentario de Juan Carlos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un hallazgo de su director, Santiago Mitre, las arias de &#243;pera introducen el pathos situacional, desdoblando la escena. Los desgarradores testimonios del juicio evocan a quienes ya no est&#225;n en este mundo&#8230; pero que, ante la ausencia de cuerpos y sepulturas, tampoco pueden ser duelados y despedidos.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver al respecto el tributo al film &#8220;Argentina, 1985&#8221;, que forma parte del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro ejemplo magn&#237;fico de puesta en abismo lo tenemos en la comedia de enredo matrimonial &lt;i&gt;La costilla de Ad&#225;n.&lt;/i&gt; El film relata la historia de un matrimonio, protagonizado por Spencer Tracy y Katharine Hepburn (que adem&#225;s eran marido y mujer en la vida real), ambos abogados y que deben litigar en un caso en el que se enfrentan, ella defendiendo a la parte acusada, &#233;l como fiscal de la acusaci&#243;n. Tenemos entonces, ante todo, la puesta en abismo de la escena jur&#237;dica, el juicio en el cual se dirime la culpabilidad de una mujer que intent&#243; asesinar a su marido cuando lo descubri&#243; enga&#241;&#225;ndola con otra mujer. La disputa en la sala de tribunales resulta ser un desdoblamiento de los conflictos de la pareja, de manera que las escenas en las audiencias van indicando el pulso de la crisis matrimonial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay una segunda puesta en abismo, esta decididamente cinematogr&#225;fica. En un momento el matrimonio exhibe ante amigos un film casero, una pel&#237;cula dentro de la pel&#237;cula, en la que imprevistamente se ventilan cuestiones de la intimidad de ambos, que nuevamente desdoblan la escena conyugal. Tanto el &lt;i&gt;acting&lt;/i&gt; de enfrentarse en el juicio, como el de exhibir el film casero, est&#225;n all&#237; en lugar de aquello que no se logra dirimir a trav&#233;s de las palabras. Una actuaci&#243;n que es un llamado al Otro a que simbolice aquello que qued&#243; fuera de la trama discursiva.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver al respecto el tratamiento del tema en Miller y Laurent, El Otro que no (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una pel&#237;cula dentro de una pel&#237;cula&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro recurso de puesta en abismo en el cine es hacer una pel&#237;cula&#8230; sobre la filmaci&#243;n de una pel&#237;cula. Son muy recordadas &lt;i&gt;8 &#189;&lt;/i&gt; de Federico Fellini (1963), y &lt;i&gt;La noche americana&lt;/i&gt;, de Fran&#231;ois Truffaut (1973), como ejemplos de puesta en abismo que abarcan pr&#225;cticamente la totalidad de la pel&#237;cula. Pero hay casos en los que a su vez el director decide incluir dentro de la &#8220;pel&#237;cula sobre una pel&#237;cula&#8221;, un fragmento que se recorta como escena para producir una mise en ab&#238;me dentro de la mise en scene que ya es la pel&#237;cula misma. Es el caso del film de Atom Egoyan &lt;i&gt;Ararat&lt;/i&gt; (2002), en el que se narra la filmaci&#243;n de una pel&#237;cula llamada Ararat, que recrea el genocidio armenio perpetrado por el Estado turco durante la Primera Guerra Mundial, sistem&#225;ticamente negado por Turqu&#237;a desde entonces. La pel&#237;cula dentro de la pel&#237;cula propone la filmaci&#243;n (im)posible de un genocidio negado que nos llega a trav&#233;s de la memoria transmitida por generaciones de los testigos y v&#237;ctimas. Egoyan expone aqu&#237; el artificio mismo de una filmaci&#243;n, para indirectamente alcanzar un efecto de transmisi&#243;n que no se lograr&#237;a si se narrara la historia en estilo &#233;pico o realista, como los films de Hollywood.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El recurso de exponer la artificialidad de una ficci&#243;n cinematogr&#225;fica lo lleva a su punto culminante al introducir una puesta en abismo que permite que algo de la historia negada se encarne en la ficci&#243;n: Ani, asesora del film, decide apartarse de la realizaci&#243;n de Ararat e interrumpe la filmaci&#243;n para hablar con el director. Atraviesa el decorado de un pueblo, donde hay extras tendidos en el campo, representando a cad&#225;veres, y en medio de la masacre un actor, que encarna al Dr. Ussher, intentando salvar a un armenio moribundo. Ani le habla al sorprendido director, en un acto de indiferencia ante esa ficci&#243;n de cart&#243;n piedra. Entonces s&#250;bitamente la escena de ficci&#243;n cobra vida para interpelarla: el actor que encarna a Ussher la increpa a Ani, pero no como un int&#233;rprete fastidiado al que le interrumpieron la actuaci&#243;n. Quien le habla es el Dr. Ussher, que le dice que est&#225; tratando de salvarle la vida a un herido, que los turcos est&#225;n perpetrando atrocidades y le pregunta enfurecido qu&#233; est&#225; ella haciendo all&#237;. Ani queda interpelada ante la emergencia de una escena que desde el pasado olvidado se hace soporte en un actor y en un escenario, para se&#241;alarle que tambi&#233;n el poder del cine es capaz de evocar y recordar, al mismo tiempo que interrogarla por su posici&#243;n como sujeto, no en relaci&#243;n al film, sino en relaci&#243;n a la verdad.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de esta lectura de Ararat, ver el art&#237;culo de Eduardo Laso en:&#034; id=&#034;nh3-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra variante, tambi&#233;n para representar a trav&#233;s del cine algo del orden de lo real, pero en este caso al interior de una sesi&#243;n terap&#233;utica, la encontramos en el cortometraje &lt;i&gt;Candela&lt;/i&gt;, ideado por Hilda Catz y realizado por Nacho Steimberg. Se trata de una pieza que encuentra su mayor m&#233;rito justamente en su econom&#237;a de recursos, a la manera de otras formas est&#233;ticas de gran valor anal&#237;tico, como los &#8220;minutos Lumi&#232;re&#8221; o los &#8220;film Haiku&#8221;, que se caracterizan por sus &#8220;efectos de estilo&#8221;, es decir por el valor del corte/corto que impone la sesi&#243;n breve.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de las distintas l&#237;neas de lectura que abre el material, interesa aqu&#237; tomar la de su puesta en abismo. Un matrimonio consulta por su hija de cuatro a&#241;os, quien padece de mutismo selectivo. La terapeuta advierte, por los dibujos de la ni&#241;a, que puede haber alguna situaci&#243;n potencialmente traum&#225;tica en la familia. Interroga a los padres al respecto, pero ellos niegan tal posibilidad. Es all&#237; cuando la toma por asalto una imagen de la pel&#237;cula Brasil, la escena en la que un padre de familia es secuestrado frente a su esposa e hijos. Importa analizar el valor de esta imagen cinematogr&#225;fica y la entrada que la analista decide darle a ese fantasma, que, perteneci&#233;ndole, acontece sin embargo en transferencia con el clima ominoso de la sesi&#243;n. En este caso la escena de la pel&#237;cula al interior del corto Candela cumple esa funci&#243;n. La imagen del secuestro del padre en el film pone en marcha la intervenci&#243;n de la psicoanalista, que a su vez quiebra al padre, revelando as&#237; la otra escena reprimida que explica el s&#237;ntoma de la ni&#241;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Efectivamente, cuando relata la escena de la desaparici&#243;n de su propio padre, su esposa queda consternada este hombre, porque se trata de una escena que nunca hab&#237;a contado. Ni a su mujer, ni a su analista&#8230; y en rigor, ni siquiera a s&#237; mismo. No se trata de una escena que este hombre ocult&#243; deliberadamente, sino de una escena que &#8220;apareci&#243;&#8221; en transferencia, con la marca ominosa del silencio que sigue pesando sobre ella&#8230; pero que s&#250;bitamente comienza a ceder.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En este pasaje del corto &#8220;Candela&#8221; se impone la interesante analog&#237;a con el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La puesta en abismo cinematogr&#225;fica adquiere as&#237; el valor de acting, de escena dentro de la escena, y posibilita un efecto suplementario, introduciendo un segundo movimiento de la &#233;tica. Se trata de la intervenci&#243;n, intencional, pero no del todo calculada, que posibilita la entrada del abuelo (reprimida en el relato) organizando los tiempos generacionales y permitiendo tramitar de otra manera el mutismo de la ni&#241;a. En este efecto, tambi&#233;n la analista se inventa a s&#237; misma a partir de este efecto de verdad que suplementa los emblemas del saber que abrieron la situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un ejemplo en d&#233;ficit: las rocas de Kador&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1912 el film franc&#233;s de Leonce Perret &lt;i&gt;El misterio de los acantilados de Kador,&lt;/i&gt; marca un hito cinematogr&#225;fico, al cruzar por primera vez psicoterapia y cine. Se trata de un thriller psicol&#243;gico en el que un tal Dr. Williams trata a la joven Suzanne, que cay&#243; en un estado de cataton&#237;a producto de un trauma. Ella hab&#237;a sido misteriosamente encontrada en un bote a la deriva cerca de los acantilados de Kador con su novio, herido de bala e inconsciente. El film presenta un tratamiento psicol&#243;gico basado en el uso del cine. El Dr. Williams filma una pel&#237;cula con actores y monta una puesta en escena, en la que se reconstruyen las circunstancias que afectaron a la paciente. Luego la exhibe ante ella, en la esperanza de hacerla reaccionar para que salga de su estado estuporoso. Vemos as&#237; una escena dentro de la escena, en la que la potencia del cine se revelar&#237;a, supuestamente, como una v&#237;a terap&#233;utica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero ocurre que la apuesta a un tratamiento por la imagen en vez de la palabra, adem&#225;s de las evidentes imposibilidades t&#233;cnicas que involucra (&#191;C&#243;mo podr&#237;a saber el Dr. Williams el modo adecuado del montaje para conmover a su paciente y producir una escena similar a la que vivi&#243;? El experimento presupone que habr&#237;a una v&#237;a de acceso al psiquismo de manera directa a trav&#233;s de la imagen, en un s&#237;mil entre aparato ps&#237;quico y recurso cinematogr&#225;fico. Pero en un trauma ocurrido &#8211;como es el caso que se narra aqu&#237;&#8211; no es la falta de im&#225;genes, sino de palabras que lo signifiquen lo que se requiere para ligar la escena a representaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propuesta de forzar a la paciente a que &#8220;vea&#8221; la escena en la que sufri&#243; el trauma, no parece tan terap&#233;utica, en tanto le propone no recordar sino revivir la situaci&#243;n que la afect&#243;, pero no a trav&#233;s de recuerdos puestos en palabras que lo evoquen (lo que implica un trabajo ligado al tiempo de elaboraci&#243;n y de escucha atenta), sino de la inmediatez de im&#225;genes que repiten lo sucedido, cual una pesadilla. Es como tratar de curar a un traumado de guerra haci&#233;ndole ver escenas de guerra. El cine (como el teatro u otros recursos est&#233;ticos) son capaces de interpelarnos y conmovernos. Pero de eso no se sigue que sean en s&#237; mismos terap&#233;uticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una escenificaci&#243;n como la propuesta en el film de Perret se ubica del lado del pasaje al acto y puede operar parad&#243;jicamente como una interpretaci&#243;n salvaje, que afecte al sujeto mismo de modos incalculables o, peor a&#250;n, como una repetici&#243;n del trauma mismo. La puesta en abismo, en cambio, opera en la dimensi&#243;n del acting, es decir, produciendo una escena que establece un di&#225;logo con la escena en la que se incluye. Este efecto de suplementaci&#243;n hace posible la interpretaci&#243;n que ponga en palabras algo de la verdad del sujeto sobre lo sucedido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El soporte fantasm&#225;tico de la realidad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El g&#233;nero del cine fant&#225;stico permite hacer un uso original de la puesta en abismo. Es el caso del cl&#225;sico de Woody Allen, &lt;i&gt;La rosa p&#250;rpura del Cairo&lt;/i&gt; (1985), ambientada durante la era de la Gran Depresi&#243;n en Estados Unidos. Cecilia (Mia Farrow), tiene una vida triste por convivir con un marido que la maltrata. As&#237; que acude diariamente al cine a huir a la fantas&#237;a para vivir la vida de otros. Como plantea Slavoj &#381;i&#382;ek en el documental &lt;i&gt;The Pervert's Guide to Cinema&lt;/i&gt; de Sophie Fiennes (2006), el cine no se propone tanto ofrecer lo que el espectador desea, sino ayudarnos a convivir mejor con nuestro deseo, ofrecer un saber acerca de qu&#233; es lo que en el fondo deseamos: &#8220;El arte del cine consiste en despertar el deseo, pero al mismo tiempo, domesticarlo, hacerlo palpable y mantenerlo a una distancia prudente&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cecilia acude una y otra vez a ver la misma pel&#237;cula, porque hay algo que la ilusiona: el personaje del arque&#243;logo Tom Baxter, un joven aventurero de cine cl&#225;sico interpretado por el actor Gil Shepherd. Es as&#237; que asiste d&#237;a tras d&#237;a al cine a encontrarse con el hombre de sus sue&#241;os. En el film de Allen, es la escena en la escena la que va a terminar por romper la cuarta pared, para responder al deseo de Cecilia. Como en un cuento de hadas, de pronto el personaje de Tom Baxter en la pantalla ve a Cecilia, y se sorprende de que est&#233; todas las tardes viendo el film. &#8220;Dios m&#237;o, realmente te debe gustar esta pel&#237;cula&#8221; le dice, y sale del marco de la pantalla para saltar a la sala de cine e irse con ella. Es la fantas&#237;a realizada de que el hombre ideal se encarne por amor, interpel&#225;ndola a ella a decidir si quiere lo que desea. El actor Gil Shepherd se presentar&#225; para competir con Tom por Cecilia, pero para que el personaje vuelva a la pel&#237;cula. El film sigue as&#237; las consecuencias del contrapunto entre la idealidad de la &#8220;f&#225;brica de los sue&#241;os&#8221; de Hollywood, y el frustrante desencanto de la realidad cotidiana. Si la escena de ficci&#243;n ideal interpelaba a Cecilia en el marco del deseo amoroso, la f&#225;bula concluye en la imposible conjunci&#243;n entre fantas&#237;a y realidad. Dijo Woody Allen al cr&#237;tico Roger Ebert sobre &lt;i&gt;The purple rose of Cairo&lt;/i&gt;: &#8220;es una pel&#237;cula sobre el hecho de que la fantas&#237;a es hermosa y seductora, pero al final uno debe elegir finalmente entre la realidad y la fantas&#237;a. Y si eliges la realidad, te est&#225;s exponiendo a ser herido, pero eso es lo que te hace humano&#8221;. Pero podr&#237;amos agregar con Lacan, que no se trata de la alternativa de la fantas&#237;a o la realidad, sino del soporte fantasm&#225;tico que hay en la realidad misma, que vela el desencuentro estructural con el objeto causa de deseo: para Cecilia, elegir por Gil Shepherd, el actor de carne y hueso, es elegir a alguien que act&#250;a de Tom. Por otro lado, Tom Baxter no es real, y es s&#243;lo una fantas&#237;a. La elecci&#243;n es entonces entre una fantas&#237;a sin soporte real, y un hombre muy real que act&#250;a esa fantas&#237;a (por motivos ego&#237;stas: tambi&#233;n act&#250;a su amor hacia ella para enga&#241;arla). No se puede huir a la fantas&#237;a, pero la fantas&#237;a es la v&#237;a por la que el deseo se soporta y puede orientarse para motivar a un acto en el mundo. Al final del d&#237;a, Cecilia se ver&#225; doblemente decepcionada, pero al menos sabe que ya no puede volver con su marido. Otro asunto es qu&#233; har&#225; con ese saber adquirido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A manera de conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es entonces el valor de estas puestas en abismo? Proponer modos &#233;tico-cl&#237;nicos a trav&#233;s del cine, en los que el sujeto pueda rectificar su deseo. Volviendo al ejemplo inicial de &lt;i&gt;La era de hielo&lt;/i&gt;, queda claro para los espectadores que el personaje del mamut podr&#237;a haber decidido infligirle al ni&#241;o el mismo da&#241;o que los humanos perpetraron a su cr&#237;a. Es la v&#237;a de la venganza, por la cual, ojo por ojo y diente por diente, ante la escena criminal, el sujeto responde en el plano especular devolvi&#233;ndole al otro con la misma moneda. El eje de esa v&#237;a es la tensi&#243;n agresiva con el otro semejante, y no lo inaceptable del acto asesino, lo cual llevar&#237;a a que el sujeto condescienda a replicar el acto que &#233;l mismo condena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La alternativa que pone en juego el film a partir de esta puesta en abismo es advertir el car&#225;cter criminal del acto en s&#237; mismo independientemente de quien lo comete, lo que lo vuelve inaceptable de ser replicado, saliendo de la v&#237;a especular e interminable de la venganza, hacia un acto &#233;tico que encarna un universal: el mamut ha entendido que no se debe asesinar, no importa a quien. En la salida situacional se sustrae de ser &#233;l mismo un asesino que se iguala con los que mataron a su familia, evitando entrar as&#237; en un circuito interminable y mort&#237;fero de venganzas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laso, E. (2010) Genocidio, Silencio, Justicia y Transmisi&#243;n. &lt;i&gt;Aesthethika&lt;/i&gt; 6 (1). Disponible en: &lt;a href=&#034;https://aesthethika.org/Genocidio-silencio-justicia-y&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://aesthethika.org/Genocidio-silencio-justicia-y&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laso, E. (2010) El cine como interpelaci&#243;n &#233;tica. Disponible en: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/El-cine-como-interpelacion-etica&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/El-cine-como-interpelacion-etica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laso, E. Del amor como reconocimiento a la valent&#237;a ante la castraci&#243;n. En &lt;i&gt;Journal Etica&amp;Cine&lt;/i&gt;. Disponible en: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Del-amor-como-reconocimiento-a-la-valentia-ante-la-castracion&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Del-amor-como-reconocimiento-a-la-valentia-ante-la-castracion&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. (2023). Mis en abyme. Actas de la Universit&#233; Paris Cit&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. (2022) El goce y la mirada: sus luces y sus sombras, de Rolando Karothy. Rese&#241;a en &lt;i&gt;Aesthethika&lt;/i&gt; 19 (1).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J-A y Laurent, E. (2005) &lt;i&gt;El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica&lt;/i&gt;. Editorial Paidos, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Olivares Waisman, L. (2022) &#8220;Bertie y Hamlet: Dos pr&#237;ncipes en abismo&#8221;. Disponible en &lt;a href=&#034;https://www.aesthethika.org/Bertie-y-Hamlet-dos-principes-en-abismo&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.aesthethika.org/Bertie-y-Hamlet-dos-principes-en-abismo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pel&#237;culas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;La era de hielo&lt;/i&gt;&#8221;, de Chris Wedge y Carlos Saldanha , 2002&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Bio&#233;tica y &#243;pera: el pathos de una decisi&#243;n&lt;/i&gt;&#8221;, de Juan Jorge Michel Fari&#241;a y Eduardo Laso, 2024.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Candela&lt;/i&gt;&#8221;, de Hilda Catz y Nacho Steimberg, 2010&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;El misterio de los acantilados de Kador&lt;/i&gt;&#8221;, de Leonce Perret, 1912&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;La cueva de los sue&#241;os olvidados&lt;/i&gt;&#8221;, de Werner Herzog&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;The act of killing&lt;/i&gt;&#8221;, de Joshua Oppenheimer&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;The look of silence&lt;/i&gt;&#8221;, de Joshua Oppenheimer&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt;&#8221;, de Santiago Mitre, 2023&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;La rosa p&#250;rpura del Cairo&lt;/i&gt;&#8221;, de Woody Allen, 1985&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;The Pervert's Guide to Cinema&lt;/i&gt;&#8221;, de Slavoj &#381;i&#382;ek y Sophie Fiennes, 2006&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La caverna fue bautizada con el apellido de su descubridor, Jean-Marie Chauvet, y documentada en el film de Werner Herzog &#8220;La cueva de los sue&#241;os olvidados&#8221;. En un pasaje de la pel&#237;cula, Herzog propone un montaje entre las im&#225;genes de la cueva, animadas con antorchas, y un pasaje del film en el que Fred Astaire baila con su sombra.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver Eduardo Laso &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/El-cine-como-interpelacion-etica&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/El-cine-como-interpelacion-etica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver al respecto el art&#237;culo de Laura Olivares Waisman &#8220;Bertie y Hamlet: Dos pr&#237;ncipes en abismo&#8221;. En &lt;a href=&#034;https://www.aesthethika.org/Bertie-y-Hamlet-dos-principes-en-abismo&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.aesthethika.org/Bertie-y-Hamlet-dos-principes-en-abismo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de la escena dentro de la escena, ver el comentario de Juan Carlos Mosca sobre este mismo film: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Argentina-1985-el-juicio-a-las-juntas&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Argentina-1985-el-juicio-a-las-juntas&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver al respecto el tributo al film &#8220;Argentina, 1985&#8221;, que forma parte del ensayo cinematogr&#225;fico &#8220;Bio&#233;tica y &#243;pera: el pathos de una decisi&#243;n&#8221;, de Juan Jorge Michel Fari&#241;a y Eduardo Laso. En este apartado, se trata del tr&#225;iler original de la pel&#237;cula, intervenido conceptualmente con pinceladas anal&#237;ticas y con el fondo del coro de los peregrinos de Tannh&#228;user, en una puesta en abismo cinematogr&#225;fico-musical: &lt;a href=&#034;https://drive.google.com/file/d/1s4QsWaa5sRzdnxSUw-IWr4Kd5CxSMlgB/view&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://drive.google.com/file/d/1s4QsWaa5sRzdnxSUw-IWr4Kd5CxSMlgB/view&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver al respecto el tratamiento del tema en Miller y Laurent, El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica (Paidos, 2005). El fragmento referido, junto con el film, se pueden encontrar en &lt;a href=&#034;https://www.deseodecine.org/lacostilladeadan&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.deseodecine.org/lacostilladeadan&lt;/a&gt; . Ver asimismo el art&#237;culo de Eduardo Laso &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Del-amor-como-reconocimiento-a-la-valentia-ante-la-castracion&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Del-amor-como-reconocimiento-a-la-valentia-ante-la-castracion&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de esta lectura de Ararat, ver el art&#237;culo de Eduardo Laso en: &lt;a href=&#034;https://aesthethika.org/Genocidio-silencio-justicia-y&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://aesthethika.org/Genocidio-silencio-justicia-y&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En este pasaje del corto &#8220;Candela&#8221; se impone la interesante analog&#237;a con el m&#233;todo abductivo de Peirce y el &#8220;disparo en la oscuridad&#8221; que orienta la intervenci&#243;n de la analista. Recordemos para ello el &#8220;silogismo&#8221; de Charles Peirce: tenemos un hecho incomprensible C, pero podemos conjeturar una hip&#243;tesis A, que de ser verdadera har&#237;a que C se explicara naturalmente. Si este &#8220;disparo en la oscuridad&#8221; se encontrara en su destino, podr&#237;amos considerar que A es verdadera. En s&#237;ntesis, las abducciones no son sino las conjeturas espont&#225;neas, que requieren de la imaginaci&#243;n, de ese destello que supone ir m&#225;s all&#225; de lo ya sabido para una situaci&#243;n. En t&#233;rminos de Peirce, ese estado de musement, que hace de la abducci&#243;n &#8220;el primer paso del razonamiento cient&#237;fico&#8221; (Collected papers 7.218).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Anotaciones en Shakespeare</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Anotaciones-en-Shakespeare</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Anotaciones-en-Shakespeare</guid>
		<dc:date>2023-07-17T13:01:08Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_1636 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/shakespeare.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/shakespeare.jpg' width=&#034;771&#034; height=&#034;1156&#034; alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Anotaciones en Shakespeare, de Luiz-Olintho Telles da Silva&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#205;ndice&lt;br class='autobr' /&gt;
Presentaci&#243;n, por Juan Carlos Mosca&lt;br class='autobr' /&gt;
Prefacio, por Dulcinea Santos&lt;br class='autobr' /&gt;
Introducci&#243;n&lt;br class='autobr' /&gt;
La fierecilla domada&lt;br class='autobr' /&gt;
Otelo, el moro de Venecia&lt;br class='autobr' /&gt;
Macbeth&lt;br class='autobr' /&gt;
Rey Lear&lt;br class='autobr' /&gt;
La tempestad&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 2 | JULIO 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es la relaci&#243;n entre Clement, uno de los nietos de Freud, y el estilo de Roman Polanski al recrear en la pantalla el teatro isabelino? &#191;C&#243;mo ha influido la caracterizaci&#243;n del moro de Venecia que hace Laurence Fishbourne, el recordado actor que encarna a Morpheo en &lt;i&gt;Matrix,&lt;/i&gt; en la lectura psicoanal&#237;tica del &lt;i&gt;Otelo&lt;/i&gt;, de William Shakespeare?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre 2022 y 2023 Fundaci&#243;n Medif&#233; Edita nos ha prodigado con tres t&#237;tulos de excepci&#243;n que integran su colecci&#243;n Lecturas &#201;xtimas, dirigida por Mariana Trocca. Se trata de &lt;i&gt;Mujeres del alma&lt;/i&gt;, de Isabelle Mons, &lt;i&gt;Padres en el cine&lt;/i&gt;, de Eduardo Laso, y &lt;i&gt;Anotaciones en Shakespeare&lt;/i&gt;, de Luiz-Olyntho Telles da Silva. Como es tradici&#243;n en Fundaci&#243;n Medif&#233;, las obras se distribuyen sin cargo en versiones impresas y online, disponibles en la p&#225;gina institucional. &lt;a href=&#034;https://www.fundacionmedife.com.ar/leer&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.fundacionmedife.com.ar/leer&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un n&#250;mero anterior de &lt;i&gt;Etica &amp; Cine Journal&lt;/i&gt; hemos anticipado el excelente libro de Eduardo Laso, que refiere expl&#237;citamente al cine&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para un avance de &#034;Padres en el cine: pel&#237;culas en interlocuci&#243;n&#034;, ver&#034; id=&#034;nh4-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y ahora queremos darle un lugar especial al de Telles da Silva, que motiva las estimulantes preguntas con las que hemos abierto esta rese&#241;a. Ocurre que en la lectura psicoanal&#237;tica que el autor hace de la obra de Shakespeare, el cine tiene un papel relevante, como &#233;l mismo lo consigna: &#8220;cuando leemos un libro, inevitablemente, van form&#225;ndose im&#225;genes en nuestra cabeza y, si eso no sucede, lo m&#225;s probable es que abandonemos la lectura. Pues bien, con la pel&#237;cula tenemos esa &lt;i&gt;mise en sc&#232;ne&lt;/i&gt;&#8221;. Y efectivamente, nos imaginamos el di&#225;logo de las brujas de &lt;i&gt;Macbeth&lt;/i&gt; dibujando el c&#237;rculo ideado por Polanski, o el fantasmal naufragio so&#241;ado para &lt;i&gt;La tempestad&lt;/i&gt; por la directora inglesa Julie Taymor, o los ojos claros de Elizabeth Taylor a trav&#233;s del vitraux, mientras suenan los ecos del adagio de Aranjuez, en &lt;i&gt;La fierecilla domada&lt;/i&gt;, recreada en el cine por Franco Zeffirelli.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, los cinco ensayos que integran el libro, dedicado cada uno a una pieza de Shakespeare, est&#225;n plenos de la imaginer&#237;a cinematogr&#225;fica. Desfilan a lo largo de las p&#225;ginas directores memorables que han llevado al bardo ingl&#233;s a la pantalla grande, como los ya mencionados Polanski, Zefferelli o Taymor, pero tambi&#233;n Orson Wells, Jonathan Miller, Oliver Parker o Stuart Burge. Y por cierto hay un sitial para Dimitri Buchowetzki, el director ruso que film&#243; la Otelo inaugural en 1922, con Werner Krause en el papel de Yago, el mismo actor que pocos a&#241;os despu&#233;s protagonizar&#225; &lt;i&gt;Misterios de un alma&lt;/i&gt;, el primer film psicoanal&#237;tico de la historia, dirigido por Georg Wilhelm Pabst.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la misma l&#237;nea de capturar no solo nuestro pensamiento, sino tambi&#233;n nuestra mirada &#8211;se trata del teatro&#8211; Telles da Silva nos prodiga tambi&#233;n con una galer&#237;a de actores y actrices que nos permiten palpar la trama que luego analiza como ficci&#243;n cl&#237;nica. Anthony Hopkins, Irene Jacob, Kenneth Branagh, Susanne Cloutier, Richard Burton, Elizabeth Taylor, son algunos de estos nombres emblem&#225;ticos que dan vida a los personajes de Shakespeare. Y cuando no hay a mano un film, o prefiere prescindir de &#233;l, Teles da Silva no duda en ofrecernos las visiones fant&#225;sticas de una serie de culto como &lt;i&gt;Games of Thrones&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para mencionar apenas uno de los muchos hallazgos te&#243;rico-est&#233;ticos del libro &#8211;aqu&#237; vale decir, &lt;i&gt;spoilers alert&lt;/i&gt;!&#8211; recomendamos el pasaje de la teicoscopia, ese di&#225;logo o mon&#243;logo desde lo alto, ya presente en Homero, que desdobla la escena, y su correlato de la &lt;i&gt;mise en ab&#238;me&lt;/i&gt;, representaci&#243;n dentro de la obra principal, como en Hamlet, que revela lo no dicho en la escena principal. Analog&#237;a del acting anal&#237;tico que Telles da Silva capitaliza cl&#237;nicamente, ejemplificando con la perspectiva del borracho Sly, en &lt;i&gt;La fierecilla domada&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto del agudo provecho anal&#237;tico que saca Teles da Silva de esta y otras puestas en escena, solo cabe recomendar la lectura completa del libro. Libro atrapante como pocos, que a la lucidez de sus ideas y atractivo de su escritura, suma la sabia virtud de la s&#237;ntesis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y para no extender en la rese&#241;a lo que el autor supo abreviar en el texto, dos palabras finales, para decir que la obra de Luiz-Olyntho Telles da Silva est&#225; precedida de dos honrosos pr&#243;logos, la presentaci&#243;n del autor y la edici&#243;n en espa&#241;ol a cargo de Juan Carlos Mosca, y el prefacio, originalmente en portugu&#233;s, de Dulcinea Santos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Digno marco para disfrutar entonces de un libro que invita al cine desde el teatro. Y que abre desde all&#237; la otra escena de la cl&#237;nica, a la que nos abisma, transferencia mediante, para hacer algo con nuestros m&#225;s inquietantes fantasmas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb4-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para un avance de &#034;Padres en el cine: pel&#237;culas en interlocuci&#243;n&#034;, ver &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Padres-en-el-cine-Peliculas-en-interlocucion&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Padres-en-el-cine-Peliculas-en-interlocucion&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/resena_de_libro._anotaciones_en_shakespeare.pdf" length="363460" type="application/pdf" />
		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>The Truman Show: A Horizon in Bankruptcy</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-A-Horizon-in-Bankruptcy</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-A-Horizon-in-Bankruptcy</guid>
		<dc:date>2023-07-12T12:20:17Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This article summarizes a special class given by its author in 1997 at the National University of Lomas de Zamora, on the occasion of the premiere of the film The Truman Show. It was published two years later in the collective volume &#8220;Etica y Cine&#8221; (Eudeba, 1999). Since the work is out of print, the original text is reproduced here as part of the tribute to the 25th anniversary of the film and to the validity of the ideas it promotes. The title &#034;A horizon in bankruptcy&#034; refers to a previous book &#034;Ethics: a Horizon in Bankruptcy&#034; (Michel Fari&#241;a et al, Eudeba, 1995)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Psychoanalysis | Cinema | Human Rights | Virtual Reality&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | N&#186; 2 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-Un-horizonte-en-quiebra' class=&#034;spip_in&#034;&gt;The Truman Show. Un horizonte en quiebra&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>The Truman Show. Un horizonte en quiebra</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-Un-horizonte-en-quiebra</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-Un-horizonte-en-quiebra</guid>
		<dc:date>2023-07-07T14:11:07Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo resume una clase especial dictada por su autor en 1999 en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en ocasi&#243;n del estreno del film &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;. Fue publicada ese mismo a&#241;o en el volumen colectivo &#8220;Etica y Cine&#8221; (Eudeba, 1999). Dado que la obra se encuentra agotada, se reproduce aqu&#237; el texto original en su transcripci&#243;n oral, como parte del homenaje a los 25 a&#241;os del film y a la vigencia de las ideas que promueve. El t&#237;tulo remite a un libro anterior &#8220;&#201;tica: un horizonte en quiebra&#8221; (Michel Fari&#241;a et al, Eudeba, 1995) y las referencias bibliogr&#225;ficas que se consignan fueron fuentes que se utilizaron como soporte de la presentaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Psicoan&#225;lisis | cine | derechos humanos | realidad vitual&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-Truman-Show-A-Horizon-in-Bankruptcy' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 2 | JULIO 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Hubi&#233;ramos deseado proyectar el film en el Auditorio de la Facultad y realizar a continuaci&#243;n la discusi&#243;n en las aulas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, el lunes 18 de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Lamentablemente carecemos aun de un equipo adecuado y no ten&#237;a sentido verlo todos juntos en un min&#250;sculo televisor de veinte pulgadas. Por suerte la cursada de este cuatrimestre coincidi&#243; con la aparici&#243;n del film en video y esa es la raz&#243;n por la que les hemos encomendado lo vieran con comodidad durante el fin de semana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Voy a utilizar el espacio de esta te&#243;rica unificada, entonces, para se&#241;alar los puntos de inter&#233;s que presenta &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; para una curricula universitaria. Ante todo, digamos que se trata de un recorte. Toda lectura lo es, pero en este caso el sesgo est&#225; marcado expl&#237;citamente por los objetivos particulares de nuestra cursada. No se trata de una lectura est&#233;tica. Es decir, no vamos a analizar el film desde la perspectiva estrictamente cinematogr&#225;fica &#8211;los m&#233;ritos art&#237;sticos de una obra son siempre discutibles&#8211; sino desde cuatro &#225;ngulos te&#243;ricos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Voy a enumerarlos as&#237;:&lt;/p&gt;
&lt;ul class=&#034;spip&#034; role=&#034;list&#034;&gt;&lt;li&gt; el experimento parental y la cuesti&#243;n del bien;&lt;/li&gt;&lt;li&gt; la desaparici&#243;n forzada como m&#233;todo;&lt;/li&gt;&lt;li&gt; la cuesti&#243;n de la realidad;&lt;/li&gt;&lt;li&gt; la responsabilidad del sujeto.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;El primero de ellos, emparenta la pel&#237;cula con una serie de documentales y ficciones incluidos en el dossier &#034;Filiaci&#243;n y Ciencia&#034;. &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; figura all&#237; junto a otras pel&#237;culas &#8211;algunas de los cuales ya han visto y otros a los que daremos pr&#243;xima entrada&#8211; &#034;&lt;i&gt;Los ni&#241;os del Brazil&lt;/i&gt;&#034;, &#034;&lt;i&gt;La Historia Oficial&lt;/i&gt;&#034;, &#034;&lt;i&gt;Ojos Azules&lt;/i&gt;&#034;, y algunos cl&#225;sicos no vinculados al caso argentino, como el &#034;&lt;i&gt;Frankenstein&lt;/i&gt;&#034; de Kenneth Branagh y &#034;&lt;i&gt;Blade Runner&lt;/i&gt;&#034;, de Ridley Scott.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata &#8211;dicho r&#225;pidamente, ya que volveremos sobre el asunto&#8211; de padres que en lugar de transmitir la funci&#243;n que los constituye como tales, son puestos a inventarla a partir de una curiosa y original f&#243;rmula del bien. La criatura ensamblada por el Dr. Victor Frankenstein, los replicantes fabricados por Mr. Tyrrell, y Truman, la invenci&#243;n televisiva de Cristof, son el producto de esa fant&#225;stica idea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De paso introduzco, entonces, la lectura del texto que servir&#225; de apoyatura te&#243;rica a la pregunta sobre &lt;i&gt;qu&#233; es un padre&lt;/i&gt;. Me refiero al art&#237;culo de Carlos Guti&#233;rrez &#034;La restituci&#243;n del padre&#034;, incluido en el mencionado dossier de Filiaci&#243;n y Ciencia. Respecto del art&#237;culo que escribimos hace ya diez a&#241;os con Brinton Lykes sobre &#034;Experimentaci&#243;n psicol&#243;gica con ni&#241;os&#034;, los paralelos son m&#225;s claros. En realidad, las similitudes entre el Truman Show y el caso argentino constituyen seguramente el costado m&#225;s asombroso del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata, como ustedes han podido apreciar, de torcer el curso de la vida de un ser humano a partir de introducir en ella una variante sustancial en torno a su filiaci&#243;n. El argumento del film es claro. En la ficci&#243;n futurista de un mundo cada vez m&#225;s agresivo, un beb&#233; desamparado es adoptado por la corporaci&#243;n televisiva que lidera Cristof, el personaje protagonizado por Ed Harris, nominado al Oscar como mejor actor de reparto por ese papel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El detalle de la adopci&#243;n es especialmente interesante. Ustedes saben que la adopci&#243;n constituye una categor&#237;a distintiva de la especie humana. Alguien da un beb&#233; en adopci&#243;n, y otro ser humano lo &#034;adopta&#034;. Es decir, la adopci&#243;n es un ejemplo de la autonom&#237;a que existe entre la acci&#243;n biol&#243;gica de la procreaci&#243;n &#8211;que compartimos con las dem&#225;s especies animales&#8211; y la funci&#243;n de filiar, emientemente humana. Puede haber una madre que quede embarazada, que lleve adelante ese embarazo y que d&#233; a luz un ni&#241;o, pero que no desarrolle respecto de esa cr&#237;a deseo materno alguno. Puede en ese caso ceder al beb&#233;. Darlo en adopci&#243;n, como se dice. Y del mismo modo, puede haber otras personas que no est&#233;n en condiciones biol&#243;gicas de procrear, pero que en cambio han desarrollado el deseo de un hijo. Son aqu&#233;llas que est&#225;n en condiciones de &#034;adoptar&#034;. A trav&#233;s de la mediaci&#243;n instrumental y normativa de la ley, &lt;strong&gt;filian&lt;/strong&gt; a ese beb&#233;, es decir lo incluyen en una cadena simb&#243;lica, otorg&#225;ndole un lugar, un nombre, tal como ocurrir&#237;a con un hijo biol&#243;gicamente propio y deseado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que la corporaci&#243;n televisiva &#034;adopte&#034; a Truman, no es entonces un dato menor. En la ficci&#243;n del film, es cierto, se trata del primer caso en que los adoptantes toman la forma de una sociedad an&#243;nima. Pero, as&#237; como actualmente las instancias legales encargadas de la adopci&#243;n imponen una serie de condiciones a los padres adoptantes, tales condiciones podr&#237;an cambiar en un futuro. Vean la importancia que adquiere la ley social como mediaci&#243;n simb&#243;lica. Como ya lo hemos discutido a partir del caso Baby M, si los criterios para asignar paternidad toman como variable sustancial las perspectivas econ&#243;micas del ni&#241;o, la corporaci&#243;n de Cristof podr&#237;a llegar a pasar con &#233;xito la prueba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Enti&#233;ndase, se trata de una iron&#237;a del film. Una manera de cuestionar, por la v&#237;a del absurdo, un cierto pragmatismo que sin embargo ya flota en el aire. Su f&#243;rmula grosera fue enunciada por Mohamed Al&#237; Seineld&#237;n &#8211;tienen la cita en el art&#237;culo sobre &#034;experimentaci&#243;n psicol&#243;gica&#034;&#8211; cuando pretendi&#243; justificar la apropiaci&#243;n ilegal de beb&#233;s durante la &#250;ltima dictadura militar argentina. &#034;Eran hijos de subversivos, beb&#233;s cuyos padres estaban muertos. Hicimos lo mejor que se pod&#237;a hacer por ellos, les dimos nuestros propios hogares, nuestras propias familias&#034;. La idea de &#034;mejoramiento&#034; es expl&#237;cita. Tambi&#233;n para Truman, en la pretensi&#243;n de Cristof, el destino del set televisivo es preferible al del mundo real que esperaba en un mundo cruel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debemos detenernos en esta idea del bien, que est&#225; presentada de manera extrema y hollywoodense, pero que no es para nada banal. Efectivamente, Cristof dise&#241;&#243; para Truman un mundo feliz. Inmediatamente objetaremos: &#191;c&#243;mo puede alguien pretender saber qu&#233; es la felicidad para otro ser humano? Se trata de una pretensi&#243;n desmesurada, no cabe duda. Pero convengamos que todos los padres tenemos un cierto guion para nuestros hijos. Si se pregunta a un padre por qu&#233; su hijo va a una escuela privada, o por qu&#233; estudia ingl&#233;s, o computaci&#243;n, la respuesta supondr&#225; siempre una teor&#237;a del bien. Se trata de cuestiones inofensivas, dir&#225;n ustedes, pero no la toman tan a la ligera cuando esta teor&#237;a se extiende al terreno de las elecciones sentimentales. &#191;No intentan acaso los padres incidir en la elecci&#243;n de pareja o de matrimonio de sus hijos? No me refiero a cuestiones caricaturescas, como los matrimonios arreglados con fines exclusivamente econ&#243;micos, como el de la historia que se cuenta en el film &lt;i&gt;Titanic&lt;/i&gt;. Pero s&#237; a cosas de todos los d&#237;as, del estilo de &#034;un buen muchacho&#034;, &#034;un buen trabajo&#034;, &#034;un futuro&#034;, etc. Veo que asienten con la cabeza. Es el momento entonces de aclarar que no estamos impugnando el procedimiento, sino s&#243;lo se&#241;al&#225;ndolo. Y hay que decir tambi&#233;n que las comparaciones terminan all&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque ingresamos en el punto nodal de la discusi&#243;n, lo cual supone introducir un elemento que por suerte est&#225; ausente en la gran mayor&#237;a de los hogares. La felicidad dise&#241;ada para Truman tiene como condici&#243;n su desconocimiento respecto de cuestiones cruciales de su existencia. Es la mayor iron&#237;a del film. Emitida en directo durante las veinticuatro horas, todos saben lo que Truman desconoce respecto de su vida. No s&#243;lo el guionista y el elenco, sino el conjunto expectante de la sociedad, y por extensi&#243;n l&#243;gica nosotros mismos como espectadores quedamos, en una escena dentro de la escena, complicados en la farsa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El car&#225;cter medi&#225;tico &#8211;no olvidemos que se trata de un show&#8211; representa una iron&#237;a extra. Como lo hemos visto en el caso de los mellizos Reggiardo-Tolosa, a trav&#233;s de las encuestas callejeras, todos se sienten convocados a opinar. Tambi&#233;n los espectadores del Truman Show especulan y discuten acerca de la vida del protagonista, como lo har&#237;an con la trama de un teleteatro. Nadie cuestiona la manipulaci&#243;n de que es objeto el joven. Es tal cual lo que ocurre en los programas de televisi&#243;n que han visto en el documental realizado por la UTBA. Bernardo Neustadt y Chiche Gelbrum explotan el rating mostrando a los mellizos en c&#225;mara y manipulan a los espectadores para que opinen respecto del futuro de los chicos. Asumen para ello como natural el il&#237;cito de que han sido objeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya volveremos sobre estas cuestiones en la discusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film permite abordar un segundo problema. Todo sistema represivo &#8211;el Truman Show lo es&#8211; presenta grietas, elementos que escapan al control de quienes planifican. &#191;Cu&#225;l es el m&#233;todo que utiliza Cristof para resolver los obst&#225;culos? Curiosamente, el de la desaparici&#243;n forzosa de personas. El padre de Truman no muere en sentido estricto, sino que &#034;desaparece&#034; durante el falso naufragio. Su cuerpo jam&#225;s es encontrado. No se realiza funeral alguno. De all&#237; seguramente el car&#225;cter traum&#225;tico que el episodio tiene para Truman. Se trata de la pretendida eficacia del m&#233;todo conductista en la adquisici&#243;n de una fobia espec&#237;fica. Tambi&#233;n, como ustedes saben, la &#250;ltima dictadura militar argentina apel&#243; al m&#233;todo de la desaparici&#243;n forzosa. El efecto inmediato fue la par&#225;lisis de los familiares de las v&#237;ctimas. Hay muchos estudios que demuestran esto. Pero a mediano y largo plazo, lo que resultaba un instrumento de dominaci&#243;n, se fue transformando para el r&#233;gimen en su tal&#243;n de Aquiles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, cuando el padre de Truman retorna, no es m&#225;s que un espectro. A pesar de los esfuerzos de Cristof por hacer convincente su regreso, por encima de las felicitaciones que recibe su puesta en escena, la genuina emoci&#243;n de Truman no oculta su desconcierto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s expl&#237;cito a&#250;n, el virtual secuestro y desaparici&#243;n de la joven tiene un derrotero similar. El que se la lleva, improvisa para ella un destino absurdo: las islas Fidji (como qui&#233;n dice: &#034;La Cochinchina&#034;). Y en un primer momento, la f&#243;rmula del enga&#241;o es eficaz. Truman se deja llevar por la novia que le impone el guion, consuma su matrimonio de telenovela y recita ante sus vecinos el consabido &#034;buenos d&#237;as, buenas tardes, buenas noches&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero cuando la b&#250;squeda de su amada parece haber quedado atr&#225;s, la memoria de su rostro se le impone. Es por ella que, sin saberlo todav&#237;a, se sustrae por primera vez al enga&#241;o. Por eso busca informaci&#243;n sobre las islas del Pac&#237;fico, va a la agencia de viajes, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Se ve la idea? Es que respecto de una persona muerta, el ser humano pone en marcha un proceso de duelo. Y si el trabajo es exitoso, se termina por elaborar la p&#233;rdida de un ser querido. Pero esto se complica cuando la persona desaparece. Un desaparecido es un muerto sin sepultura. La ausencia de los rituales funerarios dificulta la tramitaci&#243;n de la muerte y de alguna manera perpet&#250;a la b&#250;squeda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre esto habr&#237;a mucho m&#225;s por decir, pero creo que lo esencial est&#225; comprendido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomemos entonces el tercer eje de discusi&#243;n. La cuesti&#243;n de la realidad. &#191;Qu&#233; es la realidad? Cuando reci&#233;n se estren&#243; &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, una alumna de la UBA, intentando explicarme el film durante un examen, me dec&#237;a algo as&#237;: &#034;todos son actores, menos el protagonista. Es como s&#237; aqu&#237; usted fuera un actor que me hace creer que esto es un examen...&#034;. Si quisi&#233;ramos ser provocativos, la pregunta que se impondr&#237;a ser&#237;a: &#191;c&#243;mo est&#225; segura de que no es as&#237;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otras palabras, siendo que la farsa genera cierta subjetividad en Truman, &#191;es que hay una realidad m&#225;s &#034;real&#034; que otra? &#191;Qu&#233; pasa cuando la simulaci&#243;n es perfecta? Este es un tema filos&#243;fico y literario pero que curiosamente ha desvelado a los especialistas en la as&#237; llamada &#034;realidad virtual&#034;. Cuando estamos conectados a una muy buena interface manejada con Inteligencia Artificial, &#191;no es acaso verdadero lo que percibimos? Aunque excede el marco de esta clase, aqu&#237; la distinci&#243;n entre lo real y la realidad es crucial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente alguno de ustedes ha visto ya &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt;. All&#237; este tema es expl&#237;cito. El mundo de todos los d&#237;as, &#233;ste, el del fin del milenio, el que asumimos como &#034;real&#034;, no es m&#225;s que una avanzada realidad virtual. Un entretenimiento para nuestras mentes cuando en un futuro nuestros cuerpos no sean m&#225;s que alimento de las m&#225;quinas. Como ocurre en casi todas las visiones de ciencia ficci&#243;n, el porvenir es nefasto. Los escenarios del futuro son siempre sombr&#237;os (la constante lluvia radiactiva en Blade Runner, el cielo achicharrado de Matrix). Es decir, la realidad &#034;verdadera&#034; es un baj&#243;n. La realidad &#034;virtual&#034;, en cambio est&#225; llena de gente linda, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; se despliegan ambos escenarios. Cristof no le miente a Truman cuando le dice que afuera lo espera un mundo atroz. Un mundo en el que perder&#225; todo lo que tiene. Cuando le ruega que se quede en el show, lo hace con el &#250;nico argumento verdadero: dentro del set Truman es el protagonista, fuera de &#233;l no es nadie. Otra vez la realidad es sensiblemente menos recomendable que la farsa. Pero su esencia es bien diferente. Para Neo, como para Truman, se trata de elegir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ingresamos entonces en el cuarto cap&#237;tulo de la discusi&#243;n. El m&#225;s delicado de todos: la responsabilidad del sujeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No me refiero a la responsabilidad jur&#237;dica, ni a la responsabilidad moral, sino a lo que llamaremos, justamente, responsabilidad subjetiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habr&#225;n notado que, en su ordenada vida, Truman se ve confrontado m&#225;s de una vez con sucesos absurdos, cosas que no cierran. Se trata siempre de accidentes &#8211;t&#233;cnicos, de guion&#8211; consecuencia de fallas en el set. Delante de sus propios ojos, un reflector se estrella en el asfalto, y si bien la radio le ofrece inmediatamente una explicaci&#243;n razonable para el accidente, Truman no se interroga m&#225;s all&#225; de tales l&#237;mites.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ustedes conocen perfectamente el dicho: no hay mejor sordo que el que no quiere o&#237;r. Y tambi&#233;n: ojos que no ven, coraz&#243;n que no siente. Todos los d&#237;as vemos ejemplos que confirman este saber popular. El sujeto se tragar&#225; cualquier explicaci&#243;n con tal de no enfrentar la verdad. De la trama del film se infiere que as&#237; ha sido toda la vida de Truman. A nosotros nos toca presenciar solo un fragmento. Pero ese fragmento ser&#225; crucial. Eso es el film, el momento del viraje: de la determinaci&#243;n a la responsabilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para entender mejor la cuesti&#243;n, vamos a valernos de un esquema sencillo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1625 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/circuito_r.jpg?1754362408' width='500' height='461' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se trata de los que llamaremos el circuito de la responsabilidad. En el Tiempo 1, el sujeto lleva adelante una conducta con ciertos fines, en la seguridad de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. En un Tiempo 2, el sujeto recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes. Pero ante tal interpelaci&#243;n puede hacer dos cosas bien diferentes. Una de ellas es la que inferimos hizo Truman a lo largo de su vida, sintetizada en lo que podr&#237;amos llamar la escena del reflector. Creerse la explicaci&#243;n del avi&#243;n cuyas partes se desprenden, le ahorra la angustia que devendr&#237;a de la pregunta &#191;qui&#233;n soy? No se trata, claro, de un mecanismo consciente para la persona. Pero por ello mismo, de enorme eficacia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro ejemplo ser&#237;a el p&#225;nico a embarcarse. Truman va decidido a abandonar el pueblo. Compra su pasaje para el Ferry y nadie lo detiene. Todos apuestan al car&#225;cter de determinaci&#243;n, de inexorabilidad de su fobia. Y Truman tambi&#233;n. Las n&#225;useas hacen s&#237;ntoma en &#233;l y termina desistiendo del viaje. Entregado por completo a lo que el &#034;destino&#034; le hab&#237;a deparado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso las advertencias expl&#237;citas respecto de la farsa, no pueden ser escuchadas si el sujeto est&#225; demasiado preso de la necesariedad de las cosas. Recuerden que esta chica de la que &#233;l se enamora a primera vista lo pone sobre aviso de que su vida est&#225; determinada y le demuestra con su propia desaparici&#243;n que los sucesos son predecibles. Nada de esta informaci&#243;n hace mella en Truman. En su conciencia s&#243;lo queda el &#250;ltimo destino al que dicen haberla llevado: las islas Fidji.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en el caso de los ni&#241;os apropiados por los militares se verific&#243; este mecanismo. Tienen ustedes en la bibliograf&#237;a las cartas que Mariana Zaffaroni escribi&#243; a su abuela. Las hemos discutido en la comisi&#243;n de trabajos pr&#225;cticos. A pesar de que la ni&#241;a dispon&#237;a de la informaci&#243;n que probaba su verdadera identidad y contaba con la capacidad intelectual para comprender la situaci&#243;n, organiza respecto de ella una gigantesca negaci&#243;n. Negaci&#243;n que por grosera &#8211;ya leyeron las cartas&#8211; hace s&#237;ntoma de que algo anda mal. Pero circunstancialmente, opera con una eficacia pavorosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un sujeto puede pasarse la vida huyendo de s&#237; mismo. Pero existen ciertas circunstancias en las que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo, pero no ya desde el c&#225;lculo y la certeza precedentes. Esto, que ha sido estudiado a partir de la cl&#237;nica de ni&#241;os sometidos a mentiras cruciales, tambi&#233;n se verifica en el film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando todo parece reducirse a un c&#237;rculo vicioso, algo sucede en Truman. Se trata de la responsabilidad. No la responsabilidad moral, la de levantarse cada ma&#241;ana para ir a trabajar, la de no defraudar a los dem&#225;s. La palabra responsable viene del vocablo latino respondere, responsable es aqu&#233;l del que se espera una respuesta. Pero no una respuesta evitativa, negadora o renegadora de la situaci&#243;n. Una respuesta que suponga un cambio de posici&#243;n del sujeto frente a sus circunstancias. Nuevamente, no se trata de un mecanismo consciente y voluntario. Es una transformaci&#243;n de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En nuestro esquema, este movimiento supone que el Tiempo 2 se sobreimprime al Tiempo 1, resignific&#225;ndolo. La hip&#243;tesis est&#225; indicada por el circuito del arco superior del grafo, y abre por tanto la potencialidad de un Tiempo 3. El sujeto que adviene en este Tiempo 3 no es el mismo que el del Tiempo 1. Sin embargo, es en la acci&#243;n del Tiempo 1 en la que el sujeto anticipa, sin saberlo, una verdad sustancial de su existencia. Truman emprende la b&#250;squeda de su amada creyendo genuinamente que &#233;sta se encuentra en las islas del Pac&#237;fico y que la agencia de viajes puede proveerle el pasaje. Se trata de una iniciativa disparatada, dir&#225;n ustedes, porque todo es una farsa. Y para el pobre Truman no existen, no est&#225;n permitidas, islas ni agencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero esa es justamente la paradoja: buscando a la mujer que ama, termina encontr&#225;ndola. Pero en coordenadas completamente alejadas de las que iniciaron su periplo. Porque para hacerlo se encuentra a s&#237; mismo. Es el punto menos calculado de su existencia. Por lo mismo, el m&#225;s trascendente. Se sustrae a la cadena perpetua de la c&#225;mara, al destino f&#243;bico con que lo programaron y emprende un viaje sin retorno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Alumna&lt;/i&gt;: &#191;Es cuando decide separarse de su esposa?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bueno, no es exactamente en lo que estaba pensando, pero &#191;por qu&#233; no? La elecci&#243;n de objeto amoroso es muchas veces un sitio de alienaci&#243;n para el sujeto, que vive toda una vida de imposturas por no enfrentar la angustia de una separaci&#243;n. Aclaremos, eso s&#237;, que no estamos situando la responsabilidad de Truman en el final feliz del encuentro con su amada. Y eso que el pobre est&#225; huyendo de una esposa pavorosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si me permiten una peque&#241;a digresi&#243;n, notaron ustedes que el Truman Show se emite en vivo durante las 24 horas. La &#250;nica publicidad que pasa es la que se llama habitualmente &#034;publicidad encubierta&#034;, es decir la de aquellos productos conocidos que el espectador puede identificar durante la trama de un film o que son mencionados por los actores. La esposa de Truman es un horror en general. Pero es especialmente imbancable cuando pasa publicidad. Nuevamente, se trata de una exageraci&#243;n. Pero &#250;ltimamente he visto por televisi&#243;n a amas de casa que recomiendan alegremente un jab&#243;n en polvo mientras son entrevistadas por un personaje que parece salido del film. &#191;Estar&#225;n sus maridos pidiendo el divorcio, o ser&#225;n dichosos mientras las ven haciendo el show? Me queda el consuelo de que, si deben casarse nuevamente, por lo menos el traje de novia estar&#225; bien blanco...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero volviendo a la pregunta, que es seria, aunque no solemne, digamos que la verdadera transformaci&#243;n de Truman no radica en cambiar una esposa lamentable por una novia ejemplar. Tambi&#233;n de la segunda podr&#237;a separarse. Finalmente se trata de un nuevo ideal. Ustedes son j&#243;venes, pero ya ver&#225;n con el tiempo que se trata de cuestiones imaginarias. La verdadera transformaci&#243;n radica en desmontar la farsa. No tanto la de Cristof, que sigue trasmitiendo en vivo la haza&#241;a de su protagonista, sino la del propio Truman. La farsa de un sujeto refugiado en la pereza del destino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Truman de la elecci&#243;n final nada tiene que ver con el que dejamos en la agencia de viajes, ni siquiera con el que anhela huir a las islas Fidji timoneando una c&#225;scara de nuez en medio de una ba&#241;adera gigante. El de nuestro Tiempo 3 es el sujeto de la renuncia. El que puede sustraerse del dormir en los signos de un guion ajeno. El que enfrenta su existencia, pero no desde un nuevo ideal. El que est&#225; dispuesto a quebrar el &#250;ltimo de los horizontes que a&#250;n permanec&#237;a intacto y abrir con decisi&#243;n la puerta de la incertidumbre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por primera y &#250;ltima vez Truman mira genuinamente a la c&#225;mara. Sus palabras inaugurales nos resultan conocidas, pero ya no son ni ir&#243;nicas ni ingenuas. Son simplemente suyas: &lt;i&gt;por si no los veo, buenos d&#237;as, buenas tardes, buenas noches&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Referencias&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lykes, M.B. &amp; Michel Fari&#241;a, J.: Experimentaci&#243;n con ni&#241;os: cuestiones &#233;ticas y psicol&#243;gicas relativas al cambio de identidad y la parentalizaci&#243;n forzosa. Ponencia al Simposio sobre la Etica en la Situaci&#243;n contempor&#225;nea. Centro de Altos Estudios de la Universidad de Buenos Aires (CEA), 4-8 septiembre 1989.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J.: De los &#034;nazi doctors&#034; a los m&#233;dicos raptores, ponencia en el II Seminario Nacional &#034;Los ni&#241;os desaparecidos, su restituci&#243;n&#034;, Asociaci&#243;n Abuelas de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 1988.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lykes, M.B. &amp; Michel Fari&#241;a, J. (1989). Can the unofficial Story have a happy ending? LINKS, 6, (1). New York.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. y Guti&#233;rrez, C. (Comps.) (1999). Etica y cine. Buenos Aires: Eudeba-JVE.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb5-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, el lunes 18 de octubre de 1999 por Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Profesor Asociado de Teor&#237;a Social, Facultad de Ciencias Sociales, UNLZ. Profesor Titular Regular, &#201;tica y Derechos Humanos, Facultad de Psicolog&#237;a, UBA&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>De Truman Show a Black Mirror: I.A. Omnivoyeur</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/De-Truman-Show-a-Black-Mirror-I-A-Omnivoyeur</link>
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		<dc:date>2023-07-07T14:10:54Z</dc:date>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Eduardo Laso, Paula Mastandrea</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires &lt;br class='autobr' /&gt; En una de sus m&#225;s bellas y complejas obras, el artista holand&#233;s M.C. Escher nos presenta este grabado: &lt;br class='autobr' /&gt;
La imagen representa a un joven, abajo a la izquierda, que se encuentra al interior de una galer&#237;a de arte, contemplando una de las litograf&#237;as que integra la muestra, la cual se contin&#250;a con otras obras hacia la derecha. El cuadro que observa es una imagen del puerto de la ciudad de Malta. Vemos un buque amarrado en primer plano, una franja de agua, y atr&#225;s (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 2 | JULIO 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En una de sus m&#225;s bellas y complejas obras, el artista holand&#233;s M.C. Escher nos presenta este grabado:&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1626 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L307xH304/ia_1_-2d60e.jpg?1775195292' width='307' height='304' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La imagen representa a un joven, abajo a la izquierda, que se encuentra al interior de una galer&#237;a de arte, contemplando una de las litograf&#237;as que integra la muestra, la cual se contin&#250;a con otras obras hacia la derecha. El cuadro que observa es una imagen del puerto de la ciudad de Malta. Vemos un buque amarrado en primer plano, una franja de agua, y atr&#225;s los edificios costeros. Advertimos entonces que en esa parte de paisaje Escher amplifica y distorsiona la escena. &#191;Por qu&#233;? Para poner el acento en un punto diminuto de uno de los edificios, el cual mirado atentamente revela que se trata del mismo en el que se encuentra el propio joven que observa la imagen&#8230; y si aguz&#225;ramos el ojo descubrir&#237;amos en &#233;l una vez m&#225;s al joven, observando el grabado del cual forma parte. Y as&#237; de manera recursiva en una puesta en abismo infinita.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La obra de Escher se titula justamente &#8220;Galer&#237;a de grabados&#8221; (1956). El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine ha sacado amplio provecho de estas paradojas, a la vez visuales y conceptuales. Este n&#250;mero del Journal est&#225; dedicado a una de ellas. Se trata del 25 aniversario del estreno de una variaci&#243;n del tema de la pel&#237;cula dentro de la pel&#237;cula: el film &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;. Los espectadores en la sala de cine vemos una pel&#237;cula que es en realidad un programa de televisi&#243;n que est&#225; siendo transmitido las 24 horas&#8230; que a su vez muestra la &#8220;vida real&#8221; de un sujeto que se llama Truman. Los distintos planos se organizan de manera tal que el propio goce del espectador se funde con el de la audiencia del programa.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Una idea similar acaba de proponer Charlie Brooker con el primer episodio de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#191;C&#243;mo salir de este bucle? Todo el film es la historia de ese acto. El que debe producir el propio Truman para no quedar atrapado para siempre en esa escena repetida sobre s&#237; misma una y otra vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para abordar este asombroso movimiento hemos incluido cuatro trabajos. Dos de ellos son la reedici&#243;n, dos d&#233;cadas despu&#233;s, de sendos escritos de Eduardo Laso y Juan Jorge Michel Fari&#241;a, publicados originalmente en ocasi&#243;n del estreno del film. A estos dos cl&#225;sicos se le suma una puesta al d&#237;a de los propios autores sobre los antecedentes y consecuentes de la obra de Peter Weir. El escrito incluye un apartado sobre la m&#225;s reciente secuela del &lt;i&gt;Truman Show&lt;/i&gt;, el homenaje de Charlie Brooker en la temporada 6 (junio 2023) de &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt;. Completa el bloque un escrito de &#193;lvaro Fuentes Lenci desde la Universidad de La Plata, el cual pone el film de Peter Weir en interlocuci&#243;n con la obra de Freud y con el experimento de Stanley Milgram.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y como habitualmente, la revista incluye excelentes contribuciones, que en este n&#250;mero llegan desde universidades de Estados Unidos, Colombia y Ecuador, confirmando el inter&#233;s que despierta en el &#225;mbito acad&#233;mico el di&#225;logo entre &#233;tica y cine. Veamos un anticipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su art&#237;culo &#8220;Los paisajes del duelo: espacios de p&#233;rdida en la costa argentina&#8221; Roc&#237;o Gordon, desde la Universidad &lt;i&gt;Christopher Newport&lt;/i&gt;, recupera tres pel&#237;culas que se emplazan en la costa atl&#225;ntica &#8211;&lt;i&gt;Pinamar&lt;/i&gt; (Godfrid, 2016), &lt;i&gt;Las olas&lt;/i&gt; (Dagatti, 2017) y &lt;i&gt;Los miembros de la familia&lt;/i&gt; (Bendesky, 2019)&#8211; y explora los alcances del fallecimiento de la madre en sus protagonistas. La hip&#243;tesis de la autora es que el retorno a un lugar transitorio y la materialidad del paisaje se presentan como formas cinematogr&#225;ficas y narrativas de representar la dislocaci&#243;n del yo ante una ausencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tenemos luego &#8220;Psicoan&#225;lisis en el cine y el teatro. El rev&#233;s del mensaje entre el director y el espectador como ant&#237;tesis del discurso cient&#237;fico&#8221;, de Carlos Alexis Cabrera Kahuazango, investigador de la Universidad de Nari&#241;o/Pasto y la Universidad San Buenaventura. En este texto el autor propone revisar la relaci&#243;n entre una disciplina te&#243;rica y este tipo de narrativas audiovisuales como respuesta contracultural al discurso cient&#237;fico actual. Para ello, parte de interrogarse cu&#225;les son los trabajos ps&#237;quicos que realizan el director y el espectador ante una pel&#237;cula; recorrido que expone principalmente a trav&#233;s de la obra de Freud y Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;El origen cinematogr&#225;fico del colonialismo en Hait&#237;: &#8216;WHITE of ZOMBIE'&#8221; Xavier Brito Alvarado, Adriana Rodr&#237;guez Caguana y Diego Jad&#225;n, desde Ecuador, reflexionan sobre el &#8220;cine zombie&#8221; y su valor para analizar el colonialismo como discurso hist&#243;rico a&#250;n vigente en las sociedades. El texto comienza con un recorrido hist&#243;rico de la figura del zombie como imaginario del mundo, que se completa con la revisi&#243;n de la primera pel&#237;cula de esta tem&#225;tica: &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; (Halperin, 1932).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el art&#237;culo &#8220;El deseo, cuesti&#243;n existencial, est&#233;tica y filos&#243;fica&#8221;, el investigador colombiano Carlos Germ&#225;n Juliao Vargas explora desde la disciplina filos&#243;fica la tem&#225;tica del deseo y su relaci&#243;n con el amor y la pasi&#243;n. El autor focaliza en el film de Luis Bu&#241;uel &lt;i&gt;Ese oscuro objeto del deseo&lt;/i&gt; (1977), el cual cataloga como una pel&#237;cula que &lt;i&gt;&#8220;frustra las interpretaciones, desaf&#237;a nuestra mirada racional y desenfoca las pistas&#8221;.&lt;/i&gt; Es por ello que en el texto se exploran distintas perspectivas de esta narrativa a partir del abordaje de autores cl&#225;sicos y contempor&#225;neos de la filosof&#237;a y el psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el cierre, dos aportes desde la Universidad de Buenos Aires. En &#8220;El uso del cine como pasador de lo real en la pel&#237;cula documental &lt;i&gt;Lemebel&lt;/i&gt;&#8221;, Isabel Reyes Mosquera analiza el modo a trav&#233;s del cual el arte perform&#225;tico que el artista y escritor chileno realiza con su cuerpo transmite un mensaje al espectador. Para ello, recupera los tres registros lacanianos: real, simb&#243;lico e imaginario y propone su lectura sobre el modo en que el cine permite bordear lo real a trav&#233;s de lo imaginario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y en &#8220;El arte total de Eisenstein: la ideolog&#237;a detr&#225;s de &lt;i&gt;Lo viejo y lo nuevo&lt;/i&gt;&#8221; Tom&#225;s Viera, investigador de la Facultad de Filosof&#237;a y Letras de la UBA, analiza cl&#225;sicos del cine sovi&#233;tico con el fin de explorar c&#243;mo las tensiones ideol&#243;gicas de fines del siglo XIX en Rusia pudieron manifestarse m&#225;s all&#225; de las voluntades aparentemente opuestas del arte y la pol&#237;tica. El autor se apoya en la teor&#237;a lacaniana sobre el inconsciente y expone c&#243;mo se presenta el ideal del yo bolchevique en distintas escenas del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se puede apreciar, una producci&#243;n heterog&#233;nea y atrapante que aborda el cine desde la filosof&#237;a y el psicoan&#225;lisis, pero tambi&#233;n desde la teor&#237;a anticolonialista, el lenguaje teatral y la dislocaci&#243;n formal en el arte y en la pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es, en este contexto, el lugar de la &#233;tica? Volviendo a Truman, se trata del acto. De c&#243;mo rescatar el acontecimiento subjetivo frente al atolladero te&#243;rico y pol&#237;tico de la &#233;poca. Que una serie de culto como &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt; haya advertido el punto resulta interesante. Porque le da la raz&#243;n a Harari (2018) cuando dice que &#8220;desde una perspectiva pol&#237;tica hoy es m&#225;s valiosa una pel&#237;cula de ciencia ficci&#243;n que un art&#237;culo en &lt;i&gt;Nature&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Science&lt;/i&gt;&#8221;. &#191;En qu&#233; sentido hay que leer la frase? Por cierto, no en su versi&#243;n derrotista, sino en la de otorgar a narrativa po&#233;tica, como al psicoan&#225;lisis, el lugar de refugio del sujeto frente a la formalizaci&#243;n l&#243;gica de la ciencia. Formalizaci&#243;n de la pura sintaxis que promueve un atolladero te&#243;rico en el que se confunden y pierden apocal&#237;pticos e integrados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este n&#250;mero de &lt;i&gt;Etica&amp;Cine Journal&lt;/i&gt;, que incorpora a Eduardo Laso como editor invitado, ofrece algunas claves para salir de tal atolladero. El mismo que debi&#243; sortear Lacan cuando en los a&#241;os 50 del siglo pasado Turing invent&#243; la primera computadora. Frente a la inquietud de uno de sus disc&#237;pulos, ofreci&#243; esta respuesta, que por cierto mantiene toda su vigencia:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Nada de sentimientos. No vaya a decir que la m&#225;quina es una malvada y estorba nuestra existencia. No se trata de eso. La m&#225;quina es &#250;nicamente la sucesi&#243;n de los peque&#241;os 0 y los peque&#241;os 1. Y, adem&#225;s, el problema de si es humana o no est&#225; totalmente resuelto: no lo es. S&#243;lo que tambi&#233;n hay que averiguar si lo humano, en el sentido en que usted lo entiende, es tan humano. (Lacan, 1977, P. 471)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Harari, Y.N. (2018). &lt;i&gt;21 lecciones para el siglo XXI&lt;/i&gt;. Debate.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1977). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 2 &#034;El yo en la teor&#237;a de Freud y en la t&#233;cnica&lt;br class='autobr' /&gt;
psicoanal&#237;tica&#034;&lt;/i&gt;. Paid&#243;s, 1983.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb6-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La obra de Escher se titula justamente &#8220;Galer&#237;a de grabados&#8221; (1956). El &#8220;efecto Droste&#8221; de recursividad en abismo se puede observar claramente en la siguiente animaci&#243;n: &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=9WHdyG9mJaI&amp;ab_channel=EscherGranada&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=9WHdyG9mJaI&amp;ab_channel=EscherGranada&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Una idea similar acaba de proponer Charlie Brooker con el primer episodio de la nueva temporada de Black Mirror &#8220;Joan is Awful&#8221;, un homenaje al film de Peter Weir presentado tambi&#233;n bajo la figura de puesta en abismo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Integridad en el cine</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Integridad-en-el-cine</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Integridad-en-el-cine</guid>
		<dc:date>2023-02-27T13:11:33Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Mariana G&#243;mez, Paula Mastandrea</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;El t&#233;rmino &#8220;integridad&#8221; viene del latin integer, cuya primera aparici&#243;n data de1223. Integer, significa &#8220;entero&#8221;, &#8220;intacto&#8221;, en el sentido de &#8220;restituir algo en su integridad&#8221; &#8211;la expresi&#243;n es de 1495&#8211;. El sustantivo &#8220;integridad&#8221;, que reconoce la misma ra&#237;z en la versi&#243;n anglosajona &#8220;integrity&#8221;, atiende por lo tanto a la cualidad de aquello que se entrega, que debe ser/estar entero, completo. Joan Corominas, Diccionario etimol&#243;gico de la lengua castellana &lt;br class='autobr' /&gt;
La fuente que nos ofrece Corominas (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 1 | Marzo 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El t&#233;rmino &#8220;integridad&#8221; viene del latin &lt;i&gt;integer&lt;/i&gt;, cuya primera aparici&#243;n data de1223. &lt;i&gt;Integer,&lt;/i&gt; significa &#8220;entero&#8221;, &#8220;intacto&#8221;, en el sentido de &#8220;restituir algo en su integridad&#8221; &#8211;la expresi&#243;n es de 1495&#8211;. El sustantivo &#8220;integridad&#8221;, que reconoce la misma ra&#237;z en la versi&#243;n anglosajona &#8220;integrity&#8221;, atiende por lo tanto a la cualidad de aquello que se entrega, que debe ser/estar entero, completo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Joan Corominas, Diccionario etimol&#243;gico de la lengua castellana&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La fuente que nos ofrece Corominas introduce ya el n&#250;cleo del problema: &#191;puede el ser humano, fallado por naturaleza, ser completamente &lt;i&gt;&#237;ntegro&lt;/i&gt;? En el campo de los n&#250;meros resulta sencillo establecer la diferencia entre un &lt;i&gt;integer&lt;/i&gt; (&#8220;entero&#8221;) y una &#8220;fracci&#243;n&#8221;, &lt;i&gt;fractio&lt;/i&gt;, pero c&#243;mo hacerlo con los seres hablantes. &#191;Puede el cine ayudarnos a pensar esta espinosa cuesti&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este n&#250;mero del Journal explora el problema, siguiendo la l&#243;gica del doble movimiento de la &#233;tica contempor&#225;nea. El primero, va de las intuiciones morales que todo el mundo tiene sobre lo que est&#225; bien y lo que est&#225; mal a los par&#225;metros &#233;ticos que hoy rigen las pr&#225;cticas institucionales. Tomando como referencia la industria del cine, un ejemplo paradigm&#225;tico es la condena al productor cinematogr&#225;fico y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein, que puso un l&#237;mite a las situaciones de acoso, abuso sexual e incluso violaciones que eran moneda corriente en el ambiente. En la l&#243;gica de este primer movimiento, el Me Too marc&#243; un punto de no retorno.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de Weinstein y del movimiento MeToo que lo enfrent&#243;, ver el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo movimiento es el que se produce al interior mismo del acto creador. All&#237; la &#8220;integridad&#8221; no puede ser medida a partir de un c&#243;digo de conducta, sino que supone una lectura de la obra en su singularidad, para ponderar la fidelidad o no al arte que dice plasmar en la pantalla.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Este doble movimiento de la &#233;tica se puede ver en la trama del premiado film (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tres art&#237;culos exploran el primer movimiento&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primero de ellos se titula &#8220;La integridad en tres relatos. Ensayo sobre &#233;tica profesional&#8221;. All&#237; Mar&#237;a Marta Preziosa, desde la Pontificia Universidad Cat&#243;lica, ofrece un an&#225;lisis profundo de la &#233;tica empresarial a partir de tres personajes de ficci&#243;n que distingue como &#8220;carentes de integridad&#8221;: Mul&#225; Nasrud&#237;n, protagonista de la f&#225;bula suf&#237;, &lt;i&gt;Narciso&lt;/i&gt;, protagonista del mito griego antiguo y Walter White, personaje principal de la serie &lt;i&gt;Breaking Bad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amanda Mel&#233;ndez Taboa, de la Universidad Nebrija, Madrid, tambi&#233;n se enfoca en el &#225;mbito empresarial en su art&#237;culo &#8220;Ficciones corporativas surcoreanas, modelos de liderazgo y &#233;tica cordial&#8221;. Tal como lo indica su t&#237;tulo, la autora propone un recorrido por dos ficciones televisivas que se centran en visibilizar a mujeres profesionales surcoreanas &#8211;&lt;i&gt;Luces nocturnas&lt;/i&gt; (2016) y &lt;i&gt;Search: WWW&lt;/i&gt; (2019)&#8211; para analizar modelos de liderazgo y propuesta &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tercero de estos art&#237;culos indaga otro campo de inter&#233;s vinculado con la audiodescripci&#243;n, es decir, el sistema de apoyo a la comunicaci&#243;n que favorece que las personas con discapacidad visual disfruten del arte. En &#8220;An&#225;lisis de la norma UNE 153020 sobre audiodescripci&#243;n &#191;Deber&#237;a modificarse tras diecisiete a&#241;os de vigencia?&#8221; Miguel Angel Font Bisier, desde la Universidad Jaume I, Castell&#243;n, explora este interrogante a trav&#233;s de un repaso por los est&#225;ndares de calidad de la norma UNE, vigente en Espa&#241;a desde el a&#241;o 2005, en comparaci&#243;n con otras gu&#237;as y regulaciones internacionales sobre el tema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto del segundo movimiento, este n&#250;mero del Journal propone cuatro piezas de estudio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la primera de ellas, &#8220;&#193;lex de la Iglesia y las escenas de altura. Simbolog&#237;a del espacio desde la narrativa&#8221;, Marcos Jim&#233;nez Gonz&#225;lez, de la Universidad de Salamanca, ofrece un recorrido por las escenas de altura en la obra del reconocido cineasta con el fin de analizar el tipo de significado y sentido que tienen en cada caso. Para ello, se apoya en la tradici&#243;n cultural y cinematogr&#225;fica occidental y la judeocristiana, as&#237; como los pensamientos de Plat&#243;n y Arist&#243;teles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la segunda, el art&#237;culo de Felipe Arthur Mu&#241;oz Becerra, de la Universidad Cat&#243;lica de la Sant&#237;sima Concepci&#243;n, Chile, &#8220;La perspectiva deleuziana del cine como medio para volver a creer en el mundo. Un an&#225;lisis desde la filmograf&#237;a de Peter Weir&#8221;, trabaja sobre las pel&#237;culas &lt;i&gt;La sociedad de los poetas muertos&lt;/i&gt; (1989) y &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; (1998) para indagar la proximidad de estos filmes con la misi&#243;n encomendada por Deleuze al cine: filmar la conexi&#243;n entre el humano y su mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos &#250;ltimas son contribuciones desde Argentina: el texto de Eduardo Laso sobre las dos versiones can&#243;nicas de &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt;, y una nueva lectura del ya multipremiado film &lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt;, a cargo de Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez y Luc&#237;a Amatriain.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre el &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt;, la tesis de Eduardo Laso es que no se puede pretender atrapar cinematogr&#225;ficamente el esp&#237;ritu de la tragedia griega por filmarla en el lugar donde se la representara por vez primera. Este esfuerzo por recrear el pasado, termina parad&#243;jicamente ampliando la distancia que hay entre la obra y nuestra contemporaneidad. Tampoco la presencia de estrellas de Hollywood para alcanzar un p&#250;blico masivo ayuda a lograr la evocaci&#243;n de tal pasado. Ocurre que lo que otorga car&#225;cter cl&#225;sico a la tragedia es el n&#250;cleo real que persiste en ella, el cual se sostiene en el tiempo, lo que permite que pueda ser representada en diferentes contextos y &#233;pocas. La propuesta de Pier Paolo Pasolini se inscribe en esta l&#237;nea: no pretende verosimilitud de escenarios, sino fidelidad al mito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto de &lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt;, Dom&#237;nguez y Amatriain proponen un original anudamiento entre los tres filmes argentinos nominados por la Academia: &lt;i&gt;La historia oficial, El secreto de sus ojos, Argentina 1985&lt;/i&gt;. A la manera de una trenza lacaniana, cada una de ellas se enlaza con las otras dos, abriendo con esta lectura una fruct&#237;fera l&#237;nea de pensamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al respecto, y poniendo a trabajar las hip&#243;tesis de las autoras, se podr&#237;a pensar que &lt;i&gt;La historia oficial&lt;/i&gt; es la versi&#243;n imaginaria: tanto narrativa como cinematogr&#225;ficamente, apela a la identificaci&#243;n directa con los personajes, que, salvo el de Chunchuna Villafa&#241;e, se corresponden siempre a estereotipos. &lt;i&gt;El secreto de sus ojos&lt;/i&gt; introduce la cuesti&#243;n de lo real &#8211;es la &#250;nica de las tres que muestra el asesinato, con el plano secuencia de Liliana Colotto, pero sobre todo en la pavorosa escena de la ejecuci&#243;n del personaje de Francella por la Triple A. Finalmente, &lt;i&gt;Argentina 1985&lt;/i&gt; se propone como el abrochamiento simb&#243;lico de la historia, con la sanci&#243;n, en la condena a las c&#250;pulas militares, de los cr&#237;menes anteriores. Pero como es de evidencia, la trenza no cierra... no queda asegurada y hay hebras que se sueltan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que en rigor los tres registros se juegan en cada una de las pel&#237;culas mencionadas. Lo que nos lleva a pensar el foco de cada registro a partir de la coyuntura hist&#243;rica de su realizaci&#243;n. Y dado que las hebras no logran anudar del todo, se pueden pensar tambi&#233;n las tres pel&#237;culas como intentos de anudamientos de suplencia de lo que est&#225; no ligado, como intentos de anudamientos, al modo de una suplencia de lo que no hay: la apropiaci&#243;n ilegal de menores y el no saber para la primera pel&#237;cula, la impunidad para la segunda, y las leyes del perd&#243;n en la tercera, hechos que quedan fuera de escena, desanudando lo que podr&#237;a haber permanecido anudado. Ser&#225; el devenir de la historia el que nos confronte con la posibilidad o no de un anudamiento que haga las veces de una suplencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, este n&#250;mero es rico en rese&#241;as de libros, mostrando el auge editorial de los abordajes del cine para dar cuenta de lo contempor&#225;neo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante todo, el libro &lt;i&gt;Notas de viaje: Di&#225;logos de bio&#233;tica y cine en tiempos de Pandemia&lt;/i&gt;, compilado por Boris Pinto-Bustamante y Felipe Ramirez-Gil. La obra fue editada en 2022 por la Universidad El Bosque, de Colombia, y cuenta con la participaci&#243;n de importantes referentes del Colectivo Iberoamericano de Bio&#233;tica y Cine. Publicado a dos a&#241;os del inicio del flagelo del Covid-19 es sin dudas el trabajo m&#225;s cuidado sobre las contribuciones del cine a la comprensi&#243;n de este fen&#243;meno epidemiol&#243;gico global. Por gentileza de sus compiladores, se incluye, completa, la presentaci&#243;n de este valioso volumen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, &lt;i&gt;Montajes del cuerpo. Cine, series y psicoan&#225;lisis,&lt;/i&gt; una compilaci&#243;n de Mar&#237;a P&#237;a Marchese y David Albano Gonz&#225;lez, editado por Grama en 2023, retoma la tradici&#243;n de estudios sobre cine y psicoan&#225;lisis que distingue a la Universidad Nacional de C&#243;rdoba. En una lograda capacidad de s&#237;ntesis, medio centenar de autores presentan sus escritos organizados en tres ejes: 1. &lt;i&gt;El objeto en el c&#233;nit social: imperativos del siglo XXI;&lt;/i&gt; 2. &lt;i&gt;Devenires de la sexualidad: identidades, diversidades y lazos&lt;/i&gt; y 3. &lt;i&gt;Cuerpos y armaduras&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cierra la serie de rese&#241;as &#8220;&lt;i&gt;Padres en el cine: pel&#237;culas en interlocuci&#243;n&lt;/i&gt;&#8221;, de Eduardo Laso, uno de los libros m&#225;s esperados de 2022. La obra fue seleccionada por el comit&#233; editorial de la colecci&#243;n Lecturas &#233;xtimas de Fundaci&#243;n Medif&#233; Edita, a cargo de Mariana Trocca, y como es tradici&#243;n en las publicaciones de esa prestigiosa editorial, se distribuye sin cargo tanto en versi&#243;n impresa como online.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, dos palabras sobre la imagen de tapa y banner de este n&#250;mero. Se trata de un fotograma de &lt;i&gt;Edipo Re&lt;/i&gt;, de Pier Paolo Pasolini, director cuyo centenario acabamos de conmemorar. Su visi&#243;n cinematogr&#225;fica del mito griego expresa muy bien la dial&#233;ctica entre lo que cambia y lo que permanece. Si 2.500 a&#241;os despu&#233;s de su escritura por S&#243;focles podemos seguir disfrutando de ese cl&#225;sico, es gracias a la integridad de su concepci&#243;n. Integridad que radica, justamente, en plasmar en la pantalla la falla estructural de la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb7-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de Weinstein y del movimiento MeToo que lo enfrent&#243;, ver el esclarecedor art&#237;culo de Jean-Claude Milner en el volumen 10 (1) del Journal: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Este doble movimiento de la &#233;tica se puede ver en la trama del premiado film &lt;i&gt;T&#193;R&lt;/i&gt;. A la eximia directora de orquesta Lydia T&#225;r se la acusa de abuso sexual (y encubrimiento de los hechos), por un lado, y de humillaci&#243;n de sus estudiantes y m&#250;sicos, por otro. Lo primero parece ser un dato probado, en cuyo caso existen sanciones que deben ser necesariamente aplicadas. Lo segundo es m&#225;s delicado, porque est&#225; en juego el singular estilo del artista a la hora de ense&#241;ar o conducir una orquesta. Desconocer esta diferencia arriesga arrasar a la vez con la integridad &#233;tica y con el arte.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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