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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Reflexiones sobre el movimiento Me Too y su filosof&#237;a</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia</link>
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		<dc:date>2020-06-04T13:39:44Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jean-Claude Milner</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En octubre de 2017, The New York Times y The New Yorker publicaron decenas de acusaciones de abuso sexual contra el productor cinematogr&#225;fico y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein por acoso, abuso sexual e incluso violaciones. Fue el inicio del movimiento &#171;Me Too&#187;, conocido tambi&#233;n por su hashtag &#171;#MeToo&#187;, viralizado a trav&#233;s de redes sociales por m&#225;s de medio mill&#243;n de personas, entre ellas muchas celebridades. El 11 de marzo de 2020 Weinstein fue sentenciado a 23 a&#241;os de prisi&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
Harvey Weinstein se hab&#237;a hecho famoso en la d&#233;cada del 80 cuando junto a su hermano Bob fundaron la legendaria compa&#241;&#237;a Miramax. Como productor, Weinstein fue el art&#237;fice de grandes &#233;xitos, como Shakespeare in Love (1998), Gangs of New York (2002), Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1994), Smoke (1995), El paciente ingl&#233;s (1996) -por la que obtuvo su primer &#211;scar de la Academia-, Scream (1996), Inglourious Basterds (2009), El discurso del rey (2010), y The Artist (2011), entre muchas otros.&lt;br class='autobr' /&gt;
La revelaci&#243;n de las escandalosas inconductas sexuales de Wainstein, que motiv&#243; su expulsi&#243;n de la Academia de Artes y Ciencias Cinematogr&#225;ficas, abri&#243; un debate sobre el s&#233;ptimo arte, la l&#243;gica del mercado y el tratamiento de los cuerpos en el capitalismo. Este art&#237;culo de Jean-Claude Milner, constituye seguramente la reflexi&#243;n filos&#243;fico-anal&#237;tica m&#225;s profunda sobre el tema. Etica y Cine Journal lo publica por primera vez en espa&#241;ol con la cuidada traducci&#243;n y notas de Valent&#237;n Huarte, como un imprescindible aporte a una discusi&#243;n que debe permanecer abierta bajo cualquier circunstancia.&lt;br class='autobr' /&gt;
Mariana G&#243;mez, Irene Cambra Badii y Juan Jorge Michel Fari&#241;a&lt;br class='autobr' /&gt;
Editores&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Metoo | Milner | Psicoan&#225;lisis | Weinstein&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Reflexions-sur-le-mouvement-Me-Too-et-sa-philosophie' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Version fran&#231;aise&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Reflections-on-the-Me-Too-movement-and-its-philosophy' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-Nro-1-76-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | Nro 1 | Marzo 2020&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Publicado originalmente en ingl&#233;s en PROBLEMI INTERNATIONAL, vol. 3, no. 3, 2019 [&lt;a href=&#034;https://problemi.si/issues/p2019-3/04problemi_international_2019_3_milner.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://problemi.si/issues/p2019-3/04problemi_international_2019_3_milner.pdf&lt;/a&gt;]&lt;br class='autobr' /&gt;
Traducci&#243;n y notas de Valent&#237;n Huarte&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En el caso de los textos citados en el art&#237;culo, agregamos la referencia en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importancia del caso Harvey Weinstein excede por mucho al brote de emoci&#243;n que provoc&#243;. Concierne en verdad a la representaci&#243;n general de las relaciones sexuales. Para decirlo r&#225;pidamente, el caso dio origen a un cambio de paradigma. El movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; es tanto una consecuencia como un s&#237;ntoma de ese cambio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1. El origen y la estructura del movimiento Me Too&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ha habido muchos esc&#225;ndalos sexuales en la historia de Hollywood. Pero han sido considerados como transgresiones de un est&#225;ndar de conducta generalmente aceptado. De manera indirecta, confirmaban que la violaci&#243;n no era la regla sino una excepci&#243;n muy frecuente. En el caso Weinstein, por el contrario, el esc&#225;ndalo no se produjo por el hecho de que la regla fuera infringida, sino que la regla misma se invirti&#243;. La violaci&#243;n era la regla, no la excepci&#243;n. Adem&#225;s, la situaci&#243;n no fue considerada como una singularidad de la industria del cine; se segu&#237;a de la misma estructura del acto sexual. Revel&#243; la verdadera naturaleza de lo que sucede entre los seres humanos cada vez que se comprometen en la actividad sexual: no solo en Hollywood, no solo en Estados Unidos, sino en cualquier lugar. La consigna &#8220;Me Too&#8221; es en s&#237; misma significativa: la palabra &lt;i&gt;too&lt;/i&gt; [tambi&#233;n] implica un mecanismo de adici&#243;n indefinida. Significa que cada ser humano puede haber sido en el pasado, o podr&#237;a convertirse en el futuro, en una v&#237;ctima de la misma regla sexual que permiti&#243; a Harvey Weinstein y a otros actuar como lo hicieron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que el caso Weinstein y el movimiento Me Too tienen una significaci&#243;n universal, no es sorprendente que tomen su lugar en Estados Unidos. La historia de EEUU comenz&#243; con una lucha contra lo que los inmigrantes Europeos consideraban como salvajismo. La naturaleza deb&#237;a ser domesticada; los nativos fueron r&#225;pidamente identificados como salvajes y exterminados en tanto tales. Sin embargo, cuando esas tareas hab&#237;an sido completadas, se mostr&#243; que todav&#237;a en el S. XX permanec&#237;a un &#225;rea oscura donde el salvajismo prevalec&#237;a: la vida sexual. Si la sociedad estadounidense quer&#237;a seguir siendo fiel a sus principios fundantes, necesitaba civilizar el &#250;ltimo resto de animalidad brutal. La completa igualdad entre hombres y mujeres, la correcci&#243;n pol&#237;tica de las pr&#225;cticas cotidianas, la prohibici&#243;n de las microagresiones: un programa tal parec&#237;a tan necesario como suficiente para reducir el salvajismo sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Europa Occidental fue de alguna manera lenta en el relevo. Por mucho tiempo, estaba convencida de que ya hab&#237;a perfeccionado un modelo definitivo de civilizaci&#243;n, que hab&#237;a comenzado con el Humanismo del Quattrocento y alcanzado su pico a comienzos del siglo veinte. Es cierto que las dos guerras mundiales destruyeron muchos de sus logros. Pero nada esencial deb&#237;a ser agregado al modelo mismo, especialmente en cuestiones sexuales. La tarea era simplemente restaurar lo que se hab&#237;a perdido. La sociedad estadounidense, por el contrario, conceb&#237;a la civilizaci&#243;n como un &lt;i&gt;work in progress&lt;/i&gt;. El modelo europeo era solo un punto de partida, especialmente en cuestiones sexuales. Por ese motivo, la reforma sexual se convirti&#243; en una de las principales preocupaciones de la reflexi&#243;n pr&#225;ctica y te&#243;rica en Estados Unidos. De esta manera, la sociedad segu&#237;a siendo fiel a aquello a lo que hab&#237;a adherido desde los comienzos de su historia: el salvajismo debe ser reducido no solo a nivel colectivo, sino tambi&#233;n entre individuos e incluso en la mente de cada individuo. En este dominio, los intelectuales de Estados Unidos tomaron la iniciativa en los a&#241;os 1960; la cultura europea tuvo que seguirlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aun as&#237;, el caso Weinstein mostr&#243; tambi&#233;n que la correcci&#243;n pol&#237;tica y el destierro de las microagresiones hab&#237;a fallado. El activismo liberal y feminista no hab&#237;a considerado adecuadamente la realidad continuada de las macroagresiones. De hecho, lejos de ser una continuaci&#243;n del feminismo, el &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; implica una dura cr&#237;tica a sus dogmas y un desprecio velado hacia sus representantes. El caso Weinstein, en particular, pareci&#243; demostrar que la ideolog&#237;a de la correcci&#243;n pol&#237;tica hab&#237;a sido solo eso: una ideolog&#237;a, que se mostr&#243; radicalmente inefectiva contra la realidad del salvajismo sexual. La insistencia sobre las microagresiones hab&#237;a llevado a descuidar las macroagresiones. La cuesti&#243;n que deb&#237;a plantearse no concern&#237;a a los efectos colaterales de la vida sexual o a su estructura de superficie; m&#225;s bien, implicaba la estructura profunda de la vida sexual y el n&#250;cleo de su estructura, a saber, el coito. A pesar de que esas discusiones se hab&#237;an desarrollado en la literatura feminista, hab&#237;an sido confinadas a los c&#237;rculos acad&#233;micos. De acuerdo con el &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;, el campo de batalla decisivo ya no era el campus; era m&#225;s bien la opini&#243;n p&#250;blica. La utilidad de los art&#237;culos ingeniosos y los libros brillantes pertenec&#237;a al pasado. Los medios masivos y las redes sociales eran m&#225;s importantes. La cuesti&#243;n del coito deb&#237;a ser planteada sin rodeos; para hacer eso, celebridades menores sin educaci&#243;n eran preferibles a los &#237;conos de los &lt;i&gt;Women's Studies&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En verdad, el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; pareci&#243; oscilar casi inmediatamente entre dos concepciones. Al principio, el centro del esc&#225;ndalo fue la violencia sexual en s&#237; misma. Ciertamente, Harvey Weinstein ten&#237;a el poder para promover o destruir las carreras de las mujeres que usaba, pero este hecho era la condici&#243;n auxiliar que le permit&#237;a ejercer una coacci&#243;n sin nunca temer ser capturado o denunciado. No era el factor definitivo. En un segundo per&#237;odo, parec&#237;a que el hecho central era, por el contrario, la manera en la cual Harvey Weinstein hab&#237;a hecho un uso incorrecto de la posici&#243;n profesional que ocupaba; mientras que su casi ilimitado poder se estimaba aceptable, siempre y cuando beneficiara a la industria del cine, se volvi&#243; vergonzoso una vez que se convirti&#243; en un medio para satisfacer apetitos sexuales personales. La dimensi&#243;n sexual se a&#241;ad&#237;a, por supuesto, a la gravedad del crimen; pero el esc&#225;ndalo real reca&#237;a sobre el quebrantamiento de una regla profesional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, hay dos caras del movimiento. Una puede ser llamada el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual; la otra puede ser llamada el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; &#8220;profesionalista&#8221;. Es la primera la que tuvo un eco casi universal en el mundo, as&#237; como seguidores en pa&#237;ses en los cuales las estructuras profesionales son completamente diferentes de las que prevalecen en EEUU. Sin embargo, el segundo movimiento parece haber ganado mayor prominencia recientemente en EEUU, dejando atr&#225;s, por lo tanto, la universalidad de sus comienzos.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Agradezco al profesor Daniel Heller-Roazen por haberme se&#241;alado la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Precisamente en virtud de su vocaci&#243;n universal, el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual merece atenci&#243;n especial. Centrar&#233; mi an&#225;lisis en sus implicaciones intelectuales. Sea lo que sea que haya sucedido despu&#233;s, hay una novedad que es innegable: con una intensidad sin precedentes, el movimiento plante&#243; p&#250;blica y ampliamente la cuesti&#243;n del coito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2. Datos hist&#243;ricos sobre las concepciones del acto sexual&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hist&#243;ricamente, el coito fue concebido de dos maneras diferentes: sea como la fusi&#243;n de dos cuerpos en uno o sea como el uso de un cuerpo por otro. La principal diferencia entre los dos modelos reside en el estatus de unidad y dualidad. La fusi&#243;n requiere que dos cuerpos se conviertan en uno, aunque m&#225;s no sea por un instante; el uso permite que los dos cuerpos permanezcan, hasta el final, separados y distintos.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Un estudio m&#225;s detallado puede encontrarse en Milner, 2018.&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Un ejemplo com&#250;n de fusi&#243;n es la incorporaci&#243;n de comida; una vez que han sido digeridos, el pan o el agua se convierten en un elemento en el cuerpo de quien comi&#243; o bebi&#243;. El Dos se convierte en Uno. Por otro lado, el usuario de una herramienta y la herramienta misma est&#225;n separados de la misma forma tanto al comienzo como al final del proceso. La Dualidad es irreductible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Plat&#243;n adopt&#243; el paradigma de la fusi&#243;n pero tuvo que concebir una estratagema para lidiar con esta, dado que estaba convencido de que la fusi&#243;n de dos cuerpos era imposible; por consiguiente, sustituy&#243; almas por cuerpos. La fusi&#243;n de las almas era supuestamente capaz de superar los defectos del acto f&#237;sico. El poeta y fil&#243;sofo latino Lucrecio tambi&#233;n estaba convencido de la imposibilidad de la fusi&#243;n sexual; pero como epic&#250;reo, rechaz&#243; la estrategia de la substituci&#243;n de Plat&#243;n. En el cuarto libro de &lt;i&gt;De rerum natura&lt;/i&gt;, escrito en el primer siglo antes de cristo, expone la doctrina m&#225;s oscura posible del coito. Su meta imaginaria es la fusi&#243;n, pero esta meta no puede ser alcanzada; los miembros de la pareja sexual gimen y los esfuerzos f&#237;sicos dan cuenta de que est&#225;n perdidos en la persecuci&#243;n de una ilusi&#243;n. Dado que el ejemplo m&#225;s obvio de una fusi&#243;n sexual es la incorporaci&#243;n de comida, cada compa&#241;ero busca morder la carne del otro o beber sus fluidos; pero inmediatamente entienden que estas t&#225;cticas nunca tienen &#233;xito. Lucrecio concluye diciendo que no hay tal cosa como el placer sexual; incluso entre los cuerpos m&#225;s hermosos y enamorados, el coito resulta en el sufrimiento y la decepci&#243;n. Es la b&#250;squeda infructuosa de lo imposible, que no puede evitar el constante riesgo de la brutalidad, incluso del salvajismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El poema de Lucrecio debe haber impactado a sus lectores contempor&#225;neos. Eso explicar&#237;a por qu&#233; estuvo perdido hasta el Renacimiento. Incluso luego de que el texto fue redescubierto, su doctrina del coito fue a menudo pasada por alto. Kant es una excepci&#243;n mayor. A pesar de que no cita el nombre de Lucrecio, adopta su perspectiva. Adem&#225;s, vuelve expl&#237;cito el axioma subyacente del poeta latino: en 1798, Kant afirma abiertamente: &#8220;el goce [enjoyment] carnal es canibalesco en principio (aun si no siempre lo es de manera efectiva)&#8221; (Kant, 1996, p. 127).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La cita se encuentra en un ap&#233;ndice a la Doctrina del derecho, Observaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto en Lucrecio como en Kant, la relaci&#243;n es sim&#233;trica. Cada miembro de la pareja es tan brutal y bestial como el otro. No hay diferencia, a este respecto, entre hombre y mujer. Mientras que los dos enfoques comparten esta similitud esencial, difieren, sin embargo, en un asunto crucial. Lucrecio adhiere a un &#250;nico paradigma, a saber la fusi&#243;n de dos cuerpos en uno: no hay superaci&#243;n de esta imposibilidad; no hay remedio para el salvajismo radical y la eventual insatisfacci&#243;n del coito. Kant, por el contrario, combina los dos paradigmas, el de la fusi&#243;n y el del uso; adem&#225;s, el &#250;ltimo es concebido como una soluci&#243;n a la tendencia canibalesca del primero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De acuerdo con Kant (1873), en el acto sexual el hombre usa algunas partes del cuerpo de la mujer y la mujer usa algunas partes del cuerpo del hombre&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Kant, 1873 pp. 111-117 (N. del T.)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; A pesar de que Kant no considera las relaciones homosexuales, su an&#225;lisis podr&#237;a f&#225;cilmente extenderse a estas. El canibalismo se evita porque la o el usuario no busca la destrucci&#243;n de la herramienta que usa. Sin embargo, hay un precio a pagar. Cada miembro de la pareja niega la humanidad de su propio cuerpo. Por dos razones: a) se trata a s&#237; mismo y al otro como una simple cosa; b) se rebaja a s&#237; mismo y al otro a la posici&#243;n de usuario de otro ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La soluci&#243;n a esta dificultad se encuentra en la forma del contrato. Cada miembro de la pareja brinda su consentimiento expl&#237;cito; ambos lo hacen libre y simult&#225;neamente. Cada miembro de la pareja act&#250;a como un sujeto libre en el mismo momento en el cual una parte de su cuerpo es puesta en uso; cada uno de ellos trata al otro como un sujeto libre en el mismo momento en el que usa el cuerpo del otro. Los dos acuerdan en ser tratados simult&#225;nea y sim&#233;tricamente como cosas pasivas y como sujetos morales libres. En la medida en que ninguno de los dos olvide los t&#233;rminos del contrato, el salvajismo radical del coito es exitosamente superado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos comentadores han considerado estas reflexiones como irremediablemente obsoletas o incluso rid&#237;culas. Pero en la actualidad muchos pa&#237;ses han revivido el enfoque kantiano. La &#250;nica modificaci&#243;n importante concierne al matrimonio. Kant sosten&#237;a que el consentimiento libre deb&#237;a ser dado de una vez y para siempre; por consiguiente, argument&#243; que la &#250;nica instituci&#243;n que lo materializa adecuadamente es el matrimonio mon&#243;gamo. En la actualidad, el matrimonio no se estima necesario ni suficiente; el consentimiento libre debe ser dado expl&#237;citamente por ambos miembros de la pareja &#8211;est&#233;n casados o no&#8211; antes de cada acci&#243;n singular considerada sexual, sea el coito, un simple beso, o incluso una mirada. Los pa&#237;ses escandinavos, en particular, tienen mucha confianza en este tipo de regulaci&#243;n social. En ausencia de un documento firmado por ambas partes, todo tipo de acci&#243;n sexual debe ser considerada como intento de violaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. La cr&#237;tica de Marx a la forma del contrato en general&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta confianza en la forma del contrato no puede ser considerada como autoevidente. Marx (1982), por ejemplo, formul&#243; objeciones radicales en contra de ella. El primer libro de &lt;i&gt;El capital&lt;/i&gt; se aboca a un minucioso an&#225;lisis del contrato de trabajo. Intenta mostrar que tal contrato es sim&#233;trico solo en apariencia; en realidad, se basa una asimetr&#237;a irreductible. El trabajador puede aparentar ser libre de vender su tiempo de trabajo de la misma manera en que el empleador es libre de contratar un trabajador. Sin embargo, hay una diferencia: el trabajador debe vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, mientras que el empleador piensa s&#243;lo en funci&#243;n de la ganancia. La supervivencia y la ganancia no pueden ser consideradas como sim&#233;tricas. A pesar de que Marx enfatiz&#243; la especificidad del contrato de trabajo &#8211;es decir, la plusval&#237;a&#8211; su enfoque excede por mucho a la especificidad del contrato de trabajo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dejo de lado los detalles de la teor&#237;a de la plusval&#237;a, a pesar de que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Plantea una cuesti&#243;n general: &#191;es alguna vez sim&#233;trico un contrato entre seres humanos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De manera curiosa, Kant mismo brinda un ejemplo que valida las dudas de Marx. Luego de haber apuntado hacia la naturaleza canibalesca del intercambio sexual, agrega: &#8220;Ya sea que algo se consuma con boca y dientes, o que la mujer sea consumida por el embarazo y el parto acaso fatal que resulta de este, o el hombre por el agotamiento de su capacidad sexual en funci&#243;n de las frecuentes demandas de la mujer, la diferencia se encuentra simplemente en la manera de gozar [enjoyment] (Kant, 1996, p. 127).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Kant, 2008, p. 202 (N. del T.)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Obviamente, se considera que el hombre y la mujer se encuentran &#8220;igualmente&#8221; en riesgo. Nadie negar&#237;a la pertinencia del juicio de Kant sobre los peligros mortales del embarazo y del parto. Pero el &#8220;agotamiento de la capacidad sexual del hombre en funci&#243;n de las frecuentes demandas de la mujer&#8221; no da lugar a la misma certeza. El lector moderno dif&#237;cilmente pueda disimular una sonrisa; pero es interesante notar que en el siglo diecinueve, las reacciones deben haber sido similares. Por ejemplo, cuando la &lt;i&gt;Metaf&#237;sica de las costumbres&lt;/i&gt; fue parcialmente publicada en ingl&#233;s bajo el t&#237;tulo &#8220;The Philosophy of Law&#8221;, el traductor convenientemente suprimi&#243; esas l&#237;neas (Kant, 1887). No solo son rid&#237;culas; tambi&#233;n revelan la imposibilidad de igualar los peligros a los que hombres y mujeres se someten. Exactamente como con los trabajadores y los empleados, no hay medida com&#250;n. Lo que est&#225; en juego para las mujeres es una cuesti&#243;n de vida o muerte (esto val&#237;a especialmente en 1789, pero sigue siendo verdadero en la actualidad); lo que est&#225; en juego para los hombres es, cuanto mucho, una cuesti&#243;n de confort y longevidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant se apoyaba sobre la forma del contrato porque le permit&#237;a regular el modelo del uso. Marx critic&#243; la forma del contrato, pero tambi&#233;n analiz&#243; la relaci&#243;n de uso en s&#237; misma. Su concepci&#243;n del valor de uso debe ser tenida en cuenta.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los pasajes esenciales se encuentran en los primeros cap&#237;tulos de El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Para hacer uso de un cuchillo, el usuario debe dominar [master] al cuchillo; esto vale para todo tipo de herramientas. Tambi&#233;n vale para el uso del cuerpo de un ser humano por otro ser humano. Mientras hacen uso de algo o de alguien, los usuarios dominan [master] lo que usan. Pero entonces la relaci&#243;n relevante no es otra que la dominaci&#243;n [domination].&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El juego de palabras se produce porque en ingl&#233;s el verbo master engloba (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Siempre que el uso est&#225; involucrado, est&#225; en juego la dominaci&#243;n. El contrato de trabajo es un caso ilustrativo. Es desigual en dos sentidos distintos: a) es desigual porque es un contrato, y todos los contratos son asim&#233;tricos; b) tambi&#233;n es desigual porque involucra el uso, y el uso implica la dominaci&#243;n. Entre un usuario y una herramienta inanimada, la dominaci&#243;n no implica necesariamente dominaci&#243;n social del usuario sobre la herramienta; no debe expresarse necesariamente en t&#233;rminos de poder. Pero entre dos seres humanos, la dominaci&#243;n toma inmediatamente un car&#225;cter social, oponiendo un ser socialmente (y a veces f&#237;sicamente) m&#225;s fuerte a un ser socialmente m&#225;s d&#233;bil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde este punto de vista, la soluci&#243;n de Kant se vuelve irrelevante, porque no hay tal cosa como una dominaci&#243;n rec&#237;proca. Nadie puede ser a la vez fuerte y d&#233;bil desde el mismo punto de vista y en el mismo momento. Por supuesto, puede haber per&#237;odos sucesivos en los que la dominaci&#243;n cambia su orientaci&#243;n. El antiguo amo puede convertirse en el esclavo y el antiguo esclavo puede convertirse en el amo; pero es imposible concebir una combinaci&#243;n simult&#225;nea de roles opuestos. An&#225;logamente, un individuo puede dominar a otro en un sentido, mientras es dominado en otro sentido. Pero en la concepci&#243;n kantiana, los roles opuestos deben ser definidos exactamente en los mismos t&#233;rminos y en el mismo momento. Ese requisito es crucial; y, de acuerdo con el an&#225;lisis de Marx, es imposible satisfacerlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Consecuentemente, el enfoque de Kant se encuentra debilitado en dos puntos. En primer lugar, la creencia de Kant en la naturaleza sim&#233;trica de los contratos es rechazada como una ilusi&#243;n. Ning&#250;n contrato es sim&#233;trico, porque lo que est&#225; en juego para una parte y lo que est&#225; en juego para la otra siempre difiere de manera radical; pero en un contexto social (y el contrato entre seres humanos es inmediatamente social), la diferencia implica la desigualdad. En todos los contratos, uno de los miembros de la pareja pierde (o gana) m&#225;s que el otro. En segundo lugar, la relaci&#243;n de uso en s&#237; misma implica un cierto tipo de dominaci&#243;n. Entre dos seres humanos, la dominaci&#243;n es la dominaci&#243;n del d&#233;bil por el fuerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, el enfoque de Marx no menciona el acto sexual, pero, a pesar de haber sido concebido como una cr&#237;tica de la econom&#237;a pol&#237;tica, su relevancia es mucho m&#225;s amplia. Muchas discusiones del acto sexual se basan de hecho en demandas f&#225;cilmente traducibles en t&#233;rminos marxianos. Las protestas que siguieron al caso Weinstein son un ejemplo excelente. Es cierto que la teor&#237;a de Marx no parece haber sido una fuente de inspiraci&#243;n para quienes lideran el movimiento Me Too, pero eso no afecta la analog&#237;a l&#243;gica de los argumentos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;4. El caso Weinstein y la teor&#237;a del contrato&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No debe subestimarse la situaci&#243;n que se impuso a fines del siglo veinte. Luego de una larga lucha, la concepci&#243;n liberal de la sociedad alcanz&#243; una victoria casi completa. En las sociedades occidentales, se admit&#237;a generalmente que el consentimiento mutuo ofrec&#237;a la mejor base posible para las relaciones humanas, no s&#243;lo desde un punto de vista &#233;tico, sino tambi&#233;n en t&#233;rminos de &#233;xito material. Se pensaba que el contrato, m&#225;s que la ley, era la expresi&#243;n m&#225;s adecuada del consentimiento mutuo. Incluso entre intelectuales, donde las objeciones marxianas fueron tomadas en cuenta por mucho tiempo, el enfoque liberal empez&#243; a ser aceptado como un punto de partida indisputable. Especialmente en EEUU, la primac&#237;a del consentimiento mutuo parec&#237;a encontrarse fuera de toda duda, particularmente en cuestiones sexuales. Todo tipo de asimetr&#237;a entre seres humanos fuertes y d&#233;biles pod&#237;a ser resuelta de esta manera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El caso Weinstein explot&#243; estas creencias. En el mismo pa&#237;s en donde el consentimiento mutuo defin&#237;a la regla &#250;ltima, su efectividad social parec&#237;a casi nula en lo que concern&#237;a a las relaciones sexuales. Esto es as&#237; porque estas relaciones est&#225;n basadas siempre en la desigualdad. Esa estructura es tan general que el consentimiento mutuo pierde todo significado. Ciertamente, muchas de las v&#237;ctimas de Weinstein no hab&#237;an dado su consentimiento; pero algunas de ellas s&#237; lo hab&#237;an hecho. Cuando su testimonio fue objetado, explicaron que su supuesta aprobaci&#243;n se sigui&#243; de los riesgos que corr&#237;an si se negaban. En t&#233;rminos m&#225;s generales, incluso si la parte m&#225;s d&#233;bil &#8211;&#233;l o ella&#8211; da su consentimiento, esa aprobaci&#243;n no compensa su debilidad relativa. En el contrato de trabajo, puede parecer que los trabajadores dan su consentimiento libre; pero su debilidad estructural sigue siendo el factor determinante para su aprobaci&#243;n. Lo mismo vale para el as&#237; llamado contrato sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es leg&#237;timo sacar algunas conclusiones generales sobre el caso Weinstein. El acto sexual constituye la base de existencia material de cualquier tipo de sociedad humana. Si es esencialmente desigual, entonces esa desigualdad podr&#237;a extenderse a cualquier tipo de relaci&#243;n en una sociedad dada. Puede desarrollarse un an&#225;lisis general de la desigualdad social; ser&#225; an&#225;logo al an&#225;lisis de Marx, excepto por el hecho de que encontrar&#225; su punto de partida en la relaci&#243;n sexual en lugar de hacerlo en el contrato de trabajo. Este tipo de an&#225;lisis no comenz&#243; con el caso Weinstein. Durante los a&#241;os 1960, se extendi&#243; ampliamente en el campo intelectual; pero en ese per&#237;odo la teor&#237;a marxista era bien conocida. Su enfoque pod&#237;a ser aplicado f&#225;cilmente al an&#225;lisis de las relaciones sexuales. Un enfoque de estas caracter&#237;sticas se conceb&#237;a como una extensi&#243;n del marxismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el caso Weinstein nos encontramos en la situaci&#243;n inversa: la reflexi&#243;n comienza con la desigualdad sexual y el an&#225;lisis social no es m&#225;s que una extensi&#243;n de esta. Adem&#225;s, la reflexi&#243;n sobre las relaciones sexuales no est&#225; confinada a los c&#237;rculos intelectuales; por el contrario, comienza como una reacci&#243;n masiva de la denominada mayor&#237;a silenciosa, que de repente deja de callar. Consecuentemente, ser&#237;a imprudente suponer que las analog&#237;as con la doctrina de Marx son de com&#250;n conocimiento entre los seguidores del movimiento Me Too. Tampoco es siempre expl&#237;cito el rechazo del modelo contractual. En cambio, la referencia al patriarcado se considera suficiente para caracterizar el tipo de sociedad que permiti&#243; a Weinstein y a otros actuar como lo hicieron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; es de hecho un fen&#243;meno de masas. Mientras que la creaci&#243;n de un campo acad&#233;mico sobre &lt;i&gt;Women's Studies&lt;/i&gt; [Estudios de la mujer] puede ser considerada como una importante victoria del feminismo, las consecuencias del caso Weinstein exceden los l&#237;mites de lo que podr&#237;a denominarse la burgues&#237;a intelectual. Algunas figuras del feminismo temprano son incluso bastante duras con el Me Too; el movimiento Me Too, por su parte, es bastante indiferente a sus cr&#237;ticas y generalmente no busca justificaci&#243;n en los trabajos te&#243;ricos de feministas anteriores. Pero eso no significa que no haya proposiciones conceptuales en el movimiento. Por el contrario, aun si no son expl&#237;citas, estas proposiciones pueden ser especificadas. Pueden combinarse para formar una doctrina, o m&#225;s bien una filosof&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;5. La filosof&#237;a del movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las demandas m&#225;s importantes conciernen a la oposici&#243;n entre lo d&#233;bil y lo fuerte. Antes que nada, la raz&#243;n por la cual la forma del contrato es inefectiva radica en el hecho de que no hay contrato justo en donde una parte es m&#225;s d&#233;bil que la otra. Tal es el caso de las relaciones sexuales. En segundo lugar, la debilidad y la fuerza no son cualidades descriptivas; son m&#225;s bien estructurales. Puede pasar que la parte estructuralmente d&#233;bil parezca, desde un punto de vista descriptivo, m&#225;s fuerte que la parte estructuralmente fuerte. Eso no afecta la efectividad de la estructura. En tercer lugar, en las relaciones sexuales, la mujer es estructuralmente m&#225;s d&#233;bil que el hombre. Es irrelevante comprobar si una mujer particular es m&#225;s fuerte, m&#225;s influyente, rica o incluso f&#237;sicamente m&#225;s fuerte que un hombre. Estas son caracter&#237;sticas descriptivas; no tienen ninguna consecuencia cuando son comparadas con el hecho estructural de que la mujer como tal es la parte d&#233;bil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto derriba las representaciones usuales. Por mucho tiempo, se pens&#243; en la debilidad femenina en t&#233;rminos descriptivos o en t&#233;rminos machistas. El programa feminista negaba este hecho o buscaba compensarlo con logros variados, en t&#233;rminos de competencia intelectual, poder social, &#233;xito profesional, y cosas por el estilo. El machismo ridiculizaba repetidamente estos logros volviendo hacia el nivel f&#237;sico m&#225;s simple. Desde el movimiento Me Too, el argumento machista ha sido revertido; en lugar de justificar una inferioridad general de las mujeres, la debilidad estructural de las mujeres legitima los derechos espec&#237;ficos de las mujeres. Obviamente, la importancia de los logros sociales o intelectuales se mantiene; pero no tiene ninguna relevancia para la estructura del coito. Incluso en las sociedades occidentales, donde las mujeres han hecho un progreso decisivo en t&#233;rminos de poder social, cada mujer singular es impotente cuando la amenaza es el riesgo de violaci&#243;n. No hay necesidad de investigar la cuenta bancaria de una mujer ni de medir su fuerza f&#237;sica para probar que este riesgo existe. Es una cuesti&#243;n de estructura; y esa estructura depende de la relaci&#243;n sexual en s&#237; misma, tal como se muestra en el coito. Donde el riesgo espec&#237;fico existe, la protecci&#243;n espec&#237;fica es necesaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Consecuentemente, cada acto sexual entre un hombre y una mujer es una violaci&#243;n potencial, independientemente de si ella inicialmente dio su consentimiento, tom&#243; la iniciativa o experiment&#243; placer. Podr&#237;a pasar incluso que una mujer sienta retrospectivamente que fue sometida a alg&#250;n tipo de violencia f&#237;sica o psicol&#243;gica; a pesar de que no lo sinti&#243; durante el acto, su reclamo tard&#237;o est&#225; justificado. Hasta ahora, una diferencia de esencia separaba el coito leg&#237;timo de la violaci&#243;n; desde el caso Weinstein, de acuerdo con la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;, la diferencia es simplemente de grado. El criterio reside en la sensibilidad de la mujer, no en el consentimiento. Si antes, durante, o luego (incluso mucho despu&#233;s) del coito, ella siente la m&#225;s m&#237;nima huella de violencia, ha sido violada. Dado que la violaci&#243;n es un crimen contra la humanidad, deber&#237;a ser imprescriptible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De acuerdo con esta doctrina, es irrelevante argumentar que un sentimiento es de naturaleza subjetiva; es irrelevante argumentar que los recuerdos pueden enga&#241;ar. Lo que es relevante es que la mujer, aqu&#237; y ahora, siente que ha experimentado su propia debilidad. Ese sentimiento no es subjetivo per se; refleja la estructura objetiva que gobierna el coito. Despu&#233;s de todo, muchos ling&#252;istas sostienen que el sentimiento intuitivo que experimentan los hablantes en relaci&#243;n con su lengua materna es la evidencia m&#225;s fiable de esa lengua &#191;Por qu&#233;? Porque refleja directamente la estructura objetiva de la gram&#225;tica. Lo mismo vale para los sentimientos de la mujer acerca del coito en el cual ella particip&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&#225;s, el enfoque de Marx brinda una analog&#237;a fruct&#237;fera. De acuerdo con su doctrina, puede pasar, en algunos casos excepcionales, que el contrato de trabajo sea equitativo. Esto no reduce la desigualdad que caracteriza la relaci&#243;n capitalista entre el empleador y el trabajador. Incluso cuando un contrato de trabajo pasa todas las pruebas legales y econ&#243;micas, su estructura profunda no es nada m&#225;s que fraude. Entre un empleador honesto y un criminal, la diferencia es de grado, no de esencia. El empleador-ladr&#243;n revela la verdadera naturaleza del empleo leg&#237;timo. Sin ninguna referencia expl&#237;cita a &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;, la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; concibe de esta manera el v&#237;nculo entre el coito ordinario y la violaci&#243;n. La &#250;ltima revela la verdadera naturaleza del primero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el Pre&#225;mbulo a la Declaraci&#243;n francesa de los derechos de 1789, la frase crucial es la siguiente: &lt;i&gt;les hommes naissent et demeurent libres et &#233;gaux en droits&lt;/i&gt;, &#8220;los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos&#8221;. Tan pronto como fue publicada, algunas mujeres objetaron el car&#225;cter exclusivo del sustantivo &lt;i&gt;hommes&lt;/i&gt; (hombres). Pero incluso si el sustantivo se entiende de manera inclusiva, en referencia tanto a hombres como a mujeres, el principio fundante de la Declaraci&#243;n no puede ser aprobado por la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;. En su forma extrema, esa filosof&#237;a negar&#237;a que los hombres y las mujeres nacen iguales en t&#233;rminos de fuerza, mientras que tambi&#233;n rechazar&#237;a la f&#243;rmula de Simone de Beauvoir: &#8220;No se nace mujer, se llega a serlo&#8221; (de Beauvoir, 2010, p. 283).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase de Beauvoir, 2005, p. 371 (N. del T)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Sea como sea, en cualquiera de sus versiones negar&#237;a que hombres y mujeres permanecen iguales. Esa conclusi&#243;n negativa parecer&#237;a volver a los estereotipos machistas m&#225;s antiguos; de todas maneras, es necesario entenderla de una forma nueva: si los hombres y las mujeres fuesen tratados por la sociedad como seres perfectamente iguales en todos los sentidos, en tal mundo ideal se impondr&#237;a todav&#237;a una desigualdad fundamental. Su base yace en la relaci&#243;n sexual y en su materializaci&#243;n central, a saber, el coito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dada esa desigualdad estructural y constante, la cuesti&#243;n de los derechos debe ser reconsiderada. Es imposible conformarse con la noci&#243;n abstracta de igualdad resumida en el enunciado &#8220;los seres humanos nacen iguales en derechos&#8221;. Una nueva noci&#243;n de derechos debe ser definida: los derechos tienen por misi&#243;n esencial proteger al d&#233;bil contra el fuerte. Si la esencia de los derechos es la protecci&#243;n del d&#233;bil, una consecuencia se sigue inmediatamente: s&#243;lo el m&#225;s d&#233;bil debe tener derechos reales. Dada la tesis &#8220;las mujeres son la parte estructuralmente d&#233;bil en la relaci&#243;n sexual&#8221;, la consecuencia implica que solo las mujeres tienen derechos en todas las cuestiones que involucran la relaci&#243;n sexual y especialmente el coito. En otras palabras, la noci&#243;n de derechos humanos es una ilusi&#243;n, dado que presupone un n&#250;cleo de derechos com&#250;n a la parte d&#233;bil y a la parte fuerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es lo que sucede hoy en el terreno jur&#237;dico. Siempre que las relaciones sexuales est&#233;n en cuesti&#243;n, no hay lugar para un juicio justo. Se considera impropio invocar la noci&#243;n de &#8220;duda razonable&#8221;. En cualquier caso, ninguna duda deber&#237;a beneficiar a un hombre acusado de un abuso sexual de ning&#250;n tipo. En s&#237;ntesis, la gravedad de la acusaci&#243;n deber&#237;a bastar para validar la acusaci&#243;n en s&#237; misma. En casos extremos, la identidad individual del culpable podr&#237;a no ser establecida con certeza. Considerando la naturaleza de la monarqu&#237;a, Saint-Just declar&#243;, durante el juicio a Louis XVI: &#8220;Nadie puede reinar inocentemente&#8221;. La filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; implica de la misma manera que ning&#250;n hombre puede actuar inocentemente en el coito. En otras palabras, los hombres no tienen derechos en el dominio de las relaciones sexuales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay un argumento que se usa con frecuencia para justificar la irrelevancia de la concepci&#243;n cl&#225;sica de los derechos. Por un largo per&#237;odo de tiempo, los hombres se beneficiaron de ventajas injustas, especialmente cuando las mujeres los acusaban de malas conductas, brutalidades o violaciones; dada tal tradici&#243;n de injusticia y negaci&#243;n, es una cuesti&#243;n de simple compensaci&#243;n que, en algunos casos, el balance deba ser revertido. En cualquier caso, la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; va m&#225;s lejos; sostiene que la &#250;nica arma efectiva en contra de la inequidad es la inequidad misma, dado que invierte sistem&#225;ticamente la orientaci&#243;n de la inequidad anterior. Cuando los abogados de Harvey Weinstein objetan la manera en la cual su cliente ser&#225; enjuiciado, tienen un punto, pero no toman en cuenta lo que est&#225; en juego, a saber, un cambio total de paradigma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;6. Cuatro cuestiones sobre la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La filosof&#237;a del movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual merece ser considerada con cuidado. En otras palabras, merece ser criticada. Por m&#225;s justificadas que est&#233;n las revueltas en el origen de este movimiento de protestas masivo, es leg&#237;timo cuestionar algunos aspectos de su racionalizaci&#243;n ideol&#243;gica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera cuesti&#243;n concierne al an&#225;lisis del acto sexual. Puede indagarse en torno a la base material de la partici&#243;n estructural entre partes d&#233;biles y fuertes. La &#250;nica respuesta plausible tiene que ver con la penetraci&#243;n: la mujer es la parte d&#233;bil en el coito porque su cuerpo es penetrado. En uno de sus &#250;ltimos escritos, &#8220;Joyce le Symtp&#244;me&#8221; (Lacan, 2001),&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El art&#237;culo est&#225; basado en una conferencia de 1975. [Hay traducci&#243;n al (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Lacan propone una teor&#237;a del cuerpo. Delimita la relaci&#243;n expresada en la proposici&#243;n &#8220;tener un&#8221;, y define al ser humano como teniendo un cuerpo. Al mismo tiempo, rechaza la relevancia de la relaci&#243;n expresada por &#8220;ser un&#8221;. Desde un punto de vista meramente ling&#252;&#237;stico, es interesante notar que el verbo &#8220;tener&#8221; (como el verbo franc&#233;s &lt;i&gt;avoir&lt;/i&gt;) excluye la posibilidad de una identidad entre sujeto y objeto. A pesar de ser transitivo, &#8220;tener&#8221; no puede ser usado de manera reflexiva: &#8220;Yo me tengo a m&#237; mismo&#8221; parece gramaticalmente extra&#241;o, en tanto &#8220;tener&#8221; significa &#8220;estar en posesi&#243;n de&#8221;, aunque &#8220;soy due&#241;o de m&#237; mismo&#8221; [I own myself] se ha vuelto bastante frecuente en la terminolog&#237;a psicol&#243;gica. En franc&#233;s, lo mismo vale para el imposible &lt;i&gt;je m'ai&lt;/i&gt; [me tengo] o &lt;i&gt;il s'a&lt;/i&gt; [&#233;l se tiene], en contraste con el inusual aunque posible &lt;i&gt;je me poss&#232;de&lt;/i&gt; [me contengo], &lt;i&gt;il se poss&#232;de&lt;/i&gt; [&#233;l se contiene]. Pero en la penetraci&#243;n &#191;es todav&#237;a verdad que la mujer penetrada tiene su propio cuerpo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertamente, Lacan no menciona el acto sexual en &#8220;Joyce le Sympt&#244;me&#8221;. Pero es leg&#237;timo aplicarle este modelo. Un paso decisivo lo da el texto al introducir la frase &#8220;tener un ser humano&#8221; [to have a human being]. &lt;i&gt;Puisque l'homme a un corps, c'est par le corps qu'on l'a&lt;/i&gt;: &#8220;Porque el hombre tiene un cuerpo, es por medio del cuerpo que uno lo tiene a &#233;l&#8221; (Ib&#237;d., p 568).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El pronombre indefinido on deriva hist&#243;ricamente del lat&#237;n homo. Puede solo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Por supuesto que Lacan estaba al tanto de las dificultades que provoca el uso de la frase sustantiva &#8220;l'homme&#8221; [el hombre] y de su traducci&#243;n al ingl&#233;s &lt;i&gt;man&lt;/i&gt; [hombre]. A pesar de que el art&#237;culo no las trata directamente, es obvio que &lt;i&gt;homme&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;man&lt;/i&gt; deben ser entendidos de manera inclusiva.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lo mismo vale para el espa&#241;ol hombre (N. del T.)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Una par&#225;frasis posible podr&#237;a ser: &lt;i&gt;Alguien tiene a un ser humano, sea hombre o mujer, por medio del cuerpo que ese ser humano tiene&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa f&#243;rmula resume la doctrina &#250;ltima de Lacan sobre la dominaci&#243;n. Una consecuencia impl&#237;cita se sigue: el ser humano &#8211;sea &#233;l o ella&#8211; que alg&#250;n otro tiene no tiene m&#225;s su cuerpo completamente. A pesar de que Lacan no usa la forma pasiva, es conveniente expresar la situaci&#243;n de un ser dominado como sigue: &lt;i&gt;El ser humano es tenido por medio del cuerpo que &#233;l o ella tiene&lt;/i&gt;. El ejemplo que da Lacan es tomado de la historia del siglo veinte; obviamente, estaba pensando en los campos de concentraci&#243;n. Pero consideremos el coito: &#191;es absurdo sostener que la mujer penetrada es tenida por medio de la penetraci&#243;n del cuerpo que ella tiene? &#191;Es absurdo considerar que, durante la penetraci&#243;n, ella no tiene su cuerpo de la misma manera que antes de la penetraci&#243;n? Un enfoque de este tipo podr&#237;a f&#225;cilmente extenderse a las relaciones homosexuales, y el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; siempre se mostr&#243; preocupado por las violencias y abusos entre parejas sexuales del mismo g&#233;nero. En s&#237;ntesis, la concepci&#243;n de Lacan podr&#237;a ser aceptada en la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, deber&#237;a tenerse en cuenta una sutileza. Lacan no sostiene que un cuerpo est&#225; dominando a otro cuerpo; &#233;l dice que un ser humano domina a otro ser humano por medio del cuerpo de este &#250;ltimo, o que un ser humano es dominado por otro ser humano por medio de su propio cuerpo. Dado que Lacan se reh&#250;sa a considerar que el ser humano es su cuerpo, la dominaci&#243;n se produce entre seres humanos en lugar de entre cuerpos humanos. De todas maneras, la filosof&#237;a del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; parece m&#225;s bien inclinarse a aceptar la ecuaci&#243;n entre &lt;i&gt;ser humano&lt;/i&gt; = &lt;i&gt;cuerpo humano&lt;/i&gt;. En otras palabras, la concepci&#243;n de Lacan de la relaci&#243;n sexual sigue siendo una relaci&#243;n entre seres humanos (por medio de los cuerpos que tienen); no es una relaci&#243;n entre cuerpos. Por el contrario, la concepci&#243;n del coito del Me Too parece ser una relaci&#243;n entre dos cuerpos materiales, definida por su anatom&#237;a material, en lugar de una relaci&#243;n entre seres humanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El coito y la penetraci&#243;n conllevan dominaci&#243;n. La dominaci&#243;n conlleva la p&#233;rdida parcial o total por parte de la mujer dominada del cuerpo que ella tiene. Una vez m&#225;s, el an&#225;lisis podr&#237;a ser modificado para incluir relaciones homosexuales. El movimiento Me Too sexual considera que las consecuencias de esta estructura son omnipresentes y afectan todas las relaciones sexuales que involucran a los hombres, sin importar cu&#225;n amables puedan ser. Pero en ese caso, la filosof&#237;a del movimiento Me Too sexual se retrotrae al decir de Freud: &#8220;La anatom&#237;a es destino&#8221; (Freud, 2001 [1912], p. 189).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Freud, 2003, p. 183 (N. del T.)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; En otras palabras, ah&#237; donde los &lt;i&gt;Women Studies&lt;/i&gt; lograron separar el g&#233;nero de la anatom&#237;a, el Me Too vuelve a una forma de determinismo anat&#243;mico particularmente fuerte. Una vez m&#225;s, rompe con las concepciones feministas anteriores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cualquier caso, debe plantearse una segunda cuesti&#243;n &#191;Es esta vuelta a la anatom&#237;a necesaria y suficiente para resolver los m&#250;ltiples problemas que surgen en relaci&#243;n con la identidad sexual? &#191;El movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; vuelve la noci&#243;n de g&#233;nero completamente obsoleta? Dado que la cirug&#237;a (vaginoplastia o faloplastia) es la &#250;nica manera que permite la penetraci&#243;n pasiva o activa &#191;debe convertirse en el procedimiento privilegiado en relaci&#243;n con los deseos de las personas transg&#233;nero?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un tercer interrogante concierne a la decisi&#243;n de focalizarse en la penetraci&#243;n y en el coito. Si el coito es de hecho la principal causa de todas las brutalidades sexuales, y la base actual de la dominaci&#243;n que ejercen los hombres sobre las mujeres, entonces la &#250;nica forma de modificar la situaci&#243;n actual debe apuntar hacia el coito mismo. Pero la penetraci&#243;n parece ser indisociable del mismo &#191;Eso significa que el coito debe ser prohibido o considerado cuanto menos como una pr&#225;ctica sexual extrema, an&#225;loga, por ejemplo, al bondage? Deber&#237;a prevalecer la procreaci&#243;n sin coito, dado que los nuevos desarrollos de la investigaci&#243;n cient&#237;fica la hicieron posible. La fertilizaci&#243;n in vitro podr&#237;a convertirse en el m&#233;todo preferencial a ser adoptado por las parejas pol&#237;ticamente conscientes. Podr&#237;a incluso hacerse obligatorio. Adem&#225;s, podr&#237;a combinarse con un estricto control del nacimiento que algunos ecologistas consideran como algo inevitable, si los problemas del cambio clim&#225;tico deben ser tratados de manera efectiva. A pesar de que tales desarrollos parecen pertenecer en la actualidad a las novelas de ciencia ficci&#243;n o las series de televisi&#243;n, no hay ninguna manera fundamentada en los principios para que el movimiento Me Too sexual pueda excluirlos &#191;Es este un ideal pol&#237;tico o social aceptable para los seres que, hasta ahora, fueron llamados humanos y que, en un futuro cercano, podr&#237;an ser irreconciliablemente divididos en dos subespecies anat&#243;micamente opuestas, una masculina y la otra femenina?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es bastante inquietante escuchar, en las acusaciones dirigidas contra los hombres tomados como un grupo homog&#233;neo, los ecos de acusaciones an&#225;logas que en el pasado fueron, y todav&#237;a lo son a veces, dirigidas contra otros grupos &#8220;homog&#233;neos&#8221;, especialmente los denominados salvajes, o los jud&#237;os, o los amerindios, o los afroamericanos, o los latinos o los inmigrantes de todos los or&#237;genes. Una vez m&#225;s, debemos referirnos a Lacan (Lacan, 1995, p. 12, y 2015, p. 16).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La afirmaci&#243;n pertenec&#237;a originalmente a una intervenci&#243;n oral que tuvo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#201;l predijo que el crecimiento del mercado mundial ser&#237;a seguido por demandas crecientes de segregaci&#243;n. Tal demanda est&#225; innegablemente latente en el movimiento Me Too sexual. En otras palabras, se considera a la libertad material de las mujeres como si requiriera un apartheid que segregue a los hombres sexualmente maduros del resto de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuarto interrogante concierne a la noci&#243;n de debilidad estructural. Es imposible para el movimiento Me Too sexual tolerar algunas formulaciones demasiado simplistas que encontramos en los medios masivos y de acuerdo a las cuales las mujeres supuestamente poseen el monopolio de la debilidad. Casi inmediatamente surge una objeci&#243;n: &#191;Qu&#233; pasa con la relaci&#243;n entre ni&#241;os o adolescentes y adultos? &#191;Es posible afirmar sin reservas que una mujer adulta es estructuralmente m&#225;s d&#233;bil que un ni&#241;o var&#243;n o incluso que un var&#243;n adolescente? Sin tomar posici&#243;n sobre la acusaci&#243;n dirigida por un joven comediante contra la directora de cine Asia Argento, lo importante es tanto el hecho de que haya hecho surgir el problema como el poco tiempo que tard&#243; en hacerlo. Desde un punto de vista m&#225;s general, deber&#237;a ser aceptable, incluso para quienes lideran el movimiento sexual &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;, aceptar que, en las relaciones sexuales en particular y en las relaciones sociales en general, los ni&#241;os o los adolescentes son la parte m&#225;s d&#233;bil en relaci&#243;n con los adultos, incluso cuando se trata de varones frente a una mujer adulta. La pedofilia no est&#225; confinada a los l&#237;mites de la Iglesia Cat&#243;lica, ni a los hombres adultos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;7. Acerca de un defecto en el programa del &lt;i&gt;Me Too&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La discusi&#243;n sobre los ni&#241;os y los adolescentes inmediatamente lleva a la cuesti&#243;n del ambiente familiar y del incesto. En ese dominio, deber&#237;a estar claro que la parte estructuralmente m&#225;s d&#233;bil no son las mujeres per se.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por el contrario, al insistir en el estatus de las mujeres adultas y en la penetraci&#243;n, la filosof&#237;a del movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual se vio llevada a olvidar un fen&#243;meno masivo: los actos de violencia ejercidos sobre mujeres j&#243;venes antes de que sea dado suponer que hubo alg&#250;n tipo de penetraci&#243;n. La pr&#225;ctica de la circuncisi&#243;n femenina es un punto que lo ilustra. No solo se encuentra bastante extendida, sino que sigue creciendo. En nombre del multiculturalismo, muchos pa&#237;ses occidentales se reh&#250;san a tomar cualquier medida en contra de este desarrollo. A pesar de que pueda argumentarse que la pr&#225;ctica deriva de un sistema patriarcal de valores, es a menudo impuesta y realizada sobre las mujeres j&#243;venes por mujeres adultas (sus madres, t&#237;as, abuelas, etc.). En esos casos, la caracter&#237;stica relevante no es la dominaci&#243;n de los hombres sobre las mujeres, sino la dominaci&#243;n de los adultos sobre los ni&#241;os.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Estas consideraciones sobre la circuncisi&#243;n femenina se apoyan en gran (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por mucho tiempo, las mujeres protestaron contra el uso del sustantivo &lt;i&gt;hombre&lt;/i&gt; para designar la humanidad en general, pero el mismo defecto marca el uso del sustantivo mujer y del adjetivo &lt;i&gt;femenino&lt;/i&gt; [feminine] para designar a los seres humanos hembras [female] en general, sin tomar nota del hecho de que las ni&#241;as son sometidas a violencias espec&#237;ficas. No hay raz&#243;n para confundir una ni&#241;a con una mujer adulta, dado que los riesgos a los que se encuentran expuestas no son en ninguna medida los mismos. El uso demasiado espont&#225;neo de la frase &#8220;los derechos de las mujeres&#8221; implica la misma negaci&#243;n que el uso de la frase &#8220;derechos del hombre&#8221;. Incluso suscribir&#237;a a la hip&#243;tesis de que, en la actualidad, tal negaci&#243;n implica consecuencias m&#225;s peligrosas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertamente, por el momento, la pr&#225;ctica de la circuncisi&#243;n femenina sigue siendo una especificidad de culturas a cuya existencia el movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; no parece aludir con frecuencia, si es que lo hace alguna vez. Pero, si esto se confirma, tal falta de atenci&#243;n es inexcusable. Si el movimiento y su filosof&#237;a sexual no modifican su propensi&#243;n a negar la desigualdad espec&#237;fica entre ni&#241;os (o adolescentes) y adultos, si la consideran como una subclase de la relaci&#243;n desigual entre adultos, y si, adem&#225;s, siguen olvid&#225;ndose de las sociedades que existen afuera de los estrechos c&#237;rculos que han adoptado el modo de vida liberal capitalista, entonces el desastre es inevitable. El movimiento Me Too sexual emerger&#225; como una nueva versi&#243;n del sistema de valores protestante blanco y anglosaj&#243;n. En nombre de la civilizaci&#243;n, conllevar&#225; el mismo rechazo hacia los denominados salvajes (en otras palabras, hombres en tanto tales, pero tambi&#233;n nativos, negros, jud&#237;os, latinos, inmigrantes, etc.) y el mismo horror a la realidad f&#237;sica de los cuerpos por cuya presencia insoportable se los acusa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; sexual conlleva la temible posibilidad de una evoluci&#243;n de este tipo. Todav&#237;a m&#225;s en la medida en que su contraparte &#8220;profesionalista&#8221; ha elegido abiertamente el camino de la ideolog&#237;a protestante, anglosajona y blanca. De acuerdo con su perspectiva, el aspecto principal en el caso de Harvey Weinstein tiene que ver con el hecho de que los asaltos sexuales sucedieron en un marco profesional, entre un hombre que ejerc&#237;a un poder casi absoluto en la industria del cine y mujeres que quer&#237;an hacer una carrera en esa industria. Dos problemas surgen entonces: a) es impermisible para cualquier individuo hacer uso de su posici&#243;n profesional para satisfacer sus fantas&#237;as personales (sean sexuales o no); b) mientras que no hay nada malo con el poder casi absoluto que algunos individuos ejercen (suponiendo que sigan siendo profesionales), hay algo fundamentalmente malo en el hecho de que las mujeres no ocupen esa posici&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El aspecto sexual del abuso del poder profesional no es m&#225;s lo esencial; visto desde el punto de vista de la &#233;tica profesional, la gravedad de la ofensa hubiera sido la misma incluso si hubiese involucrado una idiosincrasia no sexual, como el consumo compulsivo de alcohol o jugar a la ruleta de manera forzada. Las regulaciones sexuales son necesarias, por supuesto, pero funcionan como un componente en las regulaciones generales que deben imponerse a la vida profesional y que conciernen al estatus respectivo de hombres y mujeres. Consecuentemente, la principal meta de esta versi&#243;n espec&#237;fica del movimiento Me Too es doble: por un lado, la vida profesional debe estar gobernada por contratos que espec&#237;ficamente excluyan cualquier comportamiento, por m&#225;s inocuo que pueda ser, que una mujer pueda experimentar como (sea f&#237;sica o moralmente) ofensivo o coercitivo; por otro lado, la vida profesional debe abolir cualquier regla, por m&#225;s insignificante que sea, que una mujer pueda experimentar como ventajosa para los hombres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta concepci&#243;n, el acoso sexual es entendido de una manera en la cual se vuelve uno de los componentes de una noci&#243;n m&#225;s general de acoso. Esta noci&#243;n es en efecto tan amplia como para incluir la mera presencia f&#237;sica de cuerpos masculinos en un espacio que las mujeres puedan experimentar como estrecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n fuentes bien informadas, el enfoque profesional se est&#225; volviendo cada vez m&#225;s extendido en la sociedad estadounidense actual. El enfoque sexual del movimiento &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt;, sin embargo, no ha desaparecido. De hecho, todav&#237;a prevalece afuera de EEUU. No es sorprendente entonces que las dos versiones del movimiento se influencien una a la otra. Si la versi&#243;n &#8220;profesionalista&#8221; del &lt;i&gt;Me Too&lt;/i&gt; llega a afectar a su versi&#243;n sexual con una profundidad excesiva, entonces todas las limitaciones que se&#241;al&#233; se volver&#225;n efectivas. En ese caso, las esperanzas despertadas por la primera etapa del Me Too habr&#225;n sido aplastadas. Ciertamente, el n&#250;mero de mujeres poderosas y con altos salarios incrementar&#225;. Eso conllevar&#225; grandes cambios en la composici&#243;n de la peque&#241;a &#233;lite que gobierna las pocas s&#250;per potencias y en sus Estados sat&#233;lites. Incluso si esa evoluci&#243;n beneficiara a mujeres de las clases medias altas y clases medias bajas, su impacto ser&#225; simb&#243;licamente importante y materialmente limitado. La situaci&#243;n efectiva de las mujeres alrededor del mundo no cambiar&#225;. No hay tal cosa como un efecto de derrame en la econom&#237;a; tampoco hay nada como un derrame en cuestiones sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;de Beauvoir, S. (2005) &lt;i&gt;El segundo sexo&lt;/i&gt;, trad. Alicia Martorell. Pr&#243;logo Teresa L&#243;pez Pardina. Madrid: Ed. C&#225;tedra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;de Beauvoir, S. (2010) &lt;i&gt;The second Sex&lt;/i&gt;, trans. Contance Borde and Sheila Malovany-Chevallier. New York: Alfred A. Knopf.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (2001 [1912]) &#8220;On the Universal Tendency to Debasement in the Sphere of Love&#8221;, trans. and ed. James Strachey, &lt;i&gt;The Standard Edition of the Complete Psychological Works of Sigmund Freud&lt;/i&gt; XI: 177-90. London: The Hogarth Press and the Institute of Psycho-Analysis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1912) &#8220;Sobre la m&#225;s generalizada degradaci&#243;n de la vida amorosa (Contribuciones a la psicolog&#237;a del amor, II) [1912], ed. James Strachey, &lt;i&gt;Obras completas. Volumen 11. Cinco conferencias sobre psicoan&#225;lisis, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci y otras obras&lt;/i&gt;, trad. directa del alem&#225;n de Jos&#233; L. Etcheverry, pp. 173-185. Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant, I. (1873) &lt;i&gt;Principios metaf&#237;sicos del derecho&lt;/i&gt;, trad. G. Lizarraga. Madrid: Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla; reproducci&#243;n fotogr&#225;fica facsimilar del original Recuperado de: &lt;a href=&#034;http://fama2.us.es/fde/ocr/2006/principiosMetafisicosKant.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://fama2.us.es/fde/ocr/2006/principiosMetafisicosKant.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant, I. (1887) &lt;i&gt;The philosophy of Law: An Exposition of the Fundamental Principles of Jurisprudence as the Science of Right&lt;/i&gt;, trans. William Hastie. Edinburgh: T. &amp; T. Clark. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://oll.libertyfund.org/titles/kant-the-philosophy-of-law&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://oll.libertyfund.org/titles/kant-the-philosophy-of-law&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant, I. (1996) &lt;i&gt;The metaphysics of Morals&lt;/i&gt;, trans. and ed. Mary Gregor. Cambridge, UK: Cambridge University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kant, I. (2008) &lt;i&gt;La metaf&#237;sica de las costumbres&lt;/i&gt;, trad. y notas de Adela Cortina Orts y Jesus Conill Sancho. Madrid: Tecnos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1995) &#8220;Proposition of 9 October 1967 on the Psychoanalyst of the School&#8221;, &lt;i&gt;Analysis&lt;/i&gt; 6, 1-13.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2001) &#8220;Joyce le Sympt&#244;me&#8221;, &lt;i&gt;Autres &#201;crits&lt;/i&gt; .Par&#237;s: &#201;ditions du Seuil. 565-70.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012) &#8220;Joyce el s&#237;ntoma&#8221;, &lt;i&gt;Otros escritos&lt;/i&gt;, trad. Graciela Esperanza y Guy Trobas. Colaboraci&#243;n de Antoni Vicens. Buenos Aires: Paid&#243;s. 591-597.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2015) &#8220;Note sur le p&#232;re&#8221;, &lt;i&gt;La Cause du d&#233;sir, 1&lt;/i&gt; (89).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2015b) &#8220;Proposici&#243;n del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela&#8221;, &lt;i&gt;Otros escritos&lt;/i&gt;, trad. Graciela Esperanza. Revisi&#243;n de Graciela Esperanza y Guy Trobas. Buenos Aires: Paid&#243;s. 261-279.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2016) &#8220;Nota sobre el padre&#8221;. &lt;i&gt;Lacaniana,&lt;/i&gt; A&#241;o XI (N&#176; 21).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marx, K. (1990) &lt;i&gt;Capital, Vol. 1&lt;/i&gt;, trans. Ben Fowkes. New York: Penguin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marx, K. (2008) &lt;i&gt;El capital, Tomo I/Vol. I. Libro primero. El proceso de producci&#243;n del capital&lt;/i&gt;, trad. Pedro Scaron. M&#233;xico: Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Milner, J.C. (2018) &#8220;D'une sexualit&#233; a l'autre&#8221;, Juan Pablo Lucchelli, Jean-Claude Milner, and Slavoj &#381;i&#382;ek, &lt;i&gt;Sexualit&#233;s en travaux,&lt;/i&gt; 15-68. Par&#237;s: &#201;ditions Mich&#232;le.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En el caso de los textos citados en el art&#237;culo, agregamos la referencia en pie de p&#225;gina a las traducciones disponibles y autorizadas. En los pocos casos en los cuales consideramos que podr&#237;an existir matices de interpretaci&#243;n, hemos citado las traducciones en pie de p&#225;gina. En el cuerpo del texto optamos por traducir las citas directamente del ingl&#233;s. Consideramos que de esta forma se conserva mejor el sentido que el autor busca destacar a lo largo de su argumento principal. Aprovechamos para agradecer a Fabi&#225;n Fajnwaks por haber hecho llegar esta traducci&#243;n a J.C. Milner, quien generosamente autoriz&#243; su publicaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Agradezco al profesor Daniel Heller-Roazen por haberme se&#241;alado la importancia del enfoque &#8220;profesionalista&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Un estudio m&#225;s detallado puede encontrarse en Milner, 2018.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La cita se encuentra en un ap&#233;ndice a la &lt;i&gt;Doctrina del derecho&lt;/i&gt;, Observaci&#243;n 3, agregada en 1789 a la segunda edici&#243;n de la &lt;i&gt;Metaf&#237;sica de las costumbres&lt;/i&gt;; la primera edici&#243;n hab&#237;a sido publicada en 1796. Debe notarse que la &lt;i&gt;Metaf&#237;sica de las costumbres&lt;/i&gt; est&#225; dividida en dos partes, la &lt;i&gt;Doctrina del derecho&lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;Doctrina de la virtud.&lt;/i&gt; [Hay traducci&#243;n al espa&#241;ol de ambos textos. En los &lt;i&gt;Principios metaf&#237;sicos del derecho&lt;/i&gt;, G. Lizarraga traduce la frase como sigue: &#8220;Sin esta condici&#243;n el disfrute carnal es siempre &lt;i&gt;can&#237;bal&lt;/i&gt; en principio (aunque no siempre en cuanto al efecto)&#8221; (Kant, 1873, p. 237). En &lt;i&gt;La metaf&#237;sica de las costumbres&lt;/i&gt;, Adela Cortina Orts y Jesus Conill Sancho traducen: &#8220;Sin esta condici&#243;n, el goce carnal es siempre, seg&#250;n su principio (aunque no siempre seg&#250;n el efecto), &lt;i&gt;can&#237;bal&lt;/i&gt;&#8221; (Kant, 2008, p. 202) (N. del T.)]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Kant, 1873 pp. 111-117 (N. del T.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dejo de lado los detalles de la teor&#237;a de la plusval&#237;a, a pesar de que adhiero a ella. La noci&#243;n de plusval&#237;a pertenece al an&#225;lisis espec&#237;fico del trabajo humano, mientras que mi prop&#243;sito aqu&#237; es considerar s&#243;lo las nociones generales de contrato y de uso.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Kant, 2008, p. 202 (N. del T.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los pasajes esenciales se encuentran en los primeros cap&#237;tulos de &lt;i&gt;El Capital, Vol. 1&lt;/i&gt;. Cf. la secci&#243;n titulada &#8220;Los dos factores de la mercanc&#237;a: valor de uso y valor (sustancia del valor, magnitud del valor)&#8221; (Marx, 1990, pp. 125-131). [La traducci&#243;n al espa&#241;ol se encuentra en Marx, 2008, pp. 43-51 (N. del T.)]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El juego de palabras se produce porque en ingl&#233;s el verbo &lt;i&gt;master&lt;/i&gt; engloba tanto la noci&#243;n de dominio como la de saber (N. del T.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase de Beauvoir, 2005, p. 371 (N. del T)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El art&#237;culo est&#225; basado en una conferencia de 1975. [Hay traducci&#243;n al espa&#241;ol en Lacan, 2012 (N. del T.)]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El pronombre indefinido &lt;i&gt;on&lt;/i&gt; deriva hist&#243;ricamente del lat&#237;n &lt;i&gt;homo&lt;/i&gt;. Puede solo referir a seres humanos, sin determinar su cantidad. A pesar de que el n&#250;mero que le corresponde es siempre singular, &lt;i&gt;on&lt;/i&gt; puede designar tanto una multiplicidad an&#243;nima como un individuo an&#243;nimo. [Graciela Esperanza y Guy Trobas traducen: &#8220;puesto que el hombre &lt;i&gt;tiene&lt;/i&gt; un cuerpo, es por el cuerpo por lo que se lo tiene&#8221; (Lacan, 2012, p. 595). (N. del T.)]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lo mismo vale para el espa&#241;ol &lt;i&gt;hombre&lt;/i&gt; (N. del T.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para la traducci&#243;n al espa&#241;ol, v&#233;ase Freud, 2003, p. 183 (N. del T.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La afirmaci&#243;n pertenec&#237;a originalmente a una intervenci&#243;n oral que tuvo lugar en 1968 [Hay traducciones al espa&#241;ol en Lacan, 2015b, p. 276 y 2016 (N. del T.)]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Estas consideraciones sobre la circuncisi&#243;n femenina se apoyan en gran medida en un trabajo todav&#237;a in&#233;dito de Dominique Sigaud. Ella dirige en la actualidad una investigaci&#243;n exhaustiva acerca del estatus de las ni&#241;as en varias sociedades. Me concedi&#243; el acceso a su documentaci&#243;n y a las conclusiones que alcanz&#243; a partir de ella. Estoy muy agradecido por esta valiosa informaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Reflections on the Me Too movement and its philosophy</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Reflections-on-the-Me-Too-movement-and-its-philosophy</link>
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		<dc:date>2020-05-13T11:47:41Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jean-Claude Milner</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In October 2017, The New York Times and The New Yorker published dozens of sexual abuse allegations against American film producer and executive Harvey Weinstein for harassment, sexual abuse, and even harm. It was the beginning of the &#034;Me too&#034; movement, also known by its hashtag &#034;#MeToo&#034;, viralized through social networks by more than half a million people, including many celebrities. On March 11, 2020 Weinstein was sentenced to 23 years in prison. Harvey Weinstein had become famous in the 1980s when he founded the legendary company Miramax with his brother Bob. As a producer, Weinstein was the architect of great successes, such as Shakespeare in Love (1998), Gangs of New York (2002), Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1994), Smoke (1995), The English Patient (1996) -for which he obtained his first Academy Oscar-, Scream (1996), Inglourious Basterds (2009), The King's Speech (2010), and The Artist (2011), among many others. The revelation of Wainstein's scandalous sexual misconduct, which motivated his expulsion from the Academy of Motion Picture Arts and Sciences, opened a debate on the seventh art, the logic of the market and the treatment of bodies in capitalism. This article by Jean-Claude Milner determines the deepest philosophical-analytical reflection on the subject. Etica y Cine Journal publishes it for the first time in Spanish with the careful translation and notes of Valent&#237;n Huarte, as an essential contribution to a discussion that must remain open under any circumstances.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Metoo | Milner | Psychoanalysis | Weinstein&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Reflexiones sobre el movimiento Me Too y su filosof&#237;a&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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