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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>Segregation and Heterodoxy</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Segregation-and-Heterodoxy</link>
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		<dc:date>2021-03-15T18:58:40Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ver&#243;nica Lull Casado</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The article focuses its analysis on the Unorthodox series and develops an idea of the topic of segregation. These idea is raised from two perspectives: from the community and from the protagonist, Esther Shapiro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From the community perspective, it raises structural segregation inside the relationship between the members of a group and the foreign people.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the protagonist's perspective, the article follows the subjective process that leads the young woman to overcome the segregative mechanism and move along to separation and the construction of a new subjectivity. The text goes through the path of the subject in the realization of desire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; segregation | community | desire | enjoyment&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | N&#176; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Segregacion-y-Heterodoxia' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Segregaci&#243;n y Heterodoxia&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Segregaci&#243;n y Heterodoxia</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Segregacion-y-Heterodoxia</link>
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		<dc:date>2021-03-15T18:48:42Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ver&#243;nica Lull Casado</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El art&#237;culo toma como referencia la serie Unorthodox (traducida al espa&#241;ol como Poco ortodoxa) y desde all&#237; trabaja la segregaci&#243;n desde dos perspectivas: desde la comunidad y en relaci&#243;n a la protagonista, Esther Shapiro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la v&#237;a de la comunidad, desliza desde la segregaci&#243;n estructural hasta la localizaci&#243;n del rechazo del extranjero como respuesta estereotipada en relaci&#243;n a lo traum&#225;tico. El texto avanza desde la noci&#243;n de masa hasta la de comunidad de goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la v&#237;a de la protagonista, sigue el movimiento subjetivo que conduce a la joven a sortear el mecanismo segregativo y dar el paso en la direcci&#243;n de la separaci&#243;n y la construcci&#243;n de un nuevo semblante y un nuevo cuerpo. El texto recorre aqu&#237; el camino del sujeto en la realizaci&#243;n del deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; segregaci&#243;n | comunidad | deseo | goce&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Segregation-and-Heterodoxy' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | Nro 1 | Marzo 2021&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Unorthodox, traducida al espa&#241;ol como Poco ortodoxa, describe de un modo particularmente conmovedor el drama en el que transcurre cierto momento de la vida de Esther, protagonista de la pel&#237;cula. La intensidad dram&#225;tica radica probablemente en que el proceso de emancipaci&#243;n de la joven se encuentra narrativamente condensado en cuatro episodios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De entrada se presenta el conflicto que tracciona a la protagonista hacia los senderos de la liberaci&#243;n: y es que Esther est&#225; presa del sentido. La religi&#243;n en la que ha sido criada, las normas culturales de la comunidad a la que pertenece, los c&#243;digos de su familia de origen y los de su familia pol&#237;tica &#8230; su mundo entero est&#225; plagado de sentidos que la someten, la aprisionan, la asfixian.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esther Shapiro es una joven de diecinueve a&#241;os casada desde hace un a&#241;o con un joven tambi&#233;n perteneciente a la comunidad jas&#237;dica Satmar residente en el barrio de Williamburg en Nueva York. Desde el principio, algo en el film parece indicar que la cosa, para la joven, no marcha como ella anhelara. Sin embargo, cualquier cambio al interior de esa comunidad puede ser concebido como transgresi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco, Esty concentra desde el inicio una rebeld&#237;a sofocada que la convierte prontamente en un personaje pleno de potencial. Hay en ella una mujer luchando por una dignidad que &#8211;aunque no conocida&#8211; se ans&#237;a como necesaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El conflicto que viene in crescendo desde las primeras escenas se precipita de pronto con el pedido de divorcio por parte de Yanky, esposo de Esther. El argumento de &#233;ste y el modo en que formula su petici&#243;n &#8211;a instancias del criterio materno&#8211; arranca a la joven de cualquier escena conyugal posible con ese hombre. Y toma la decisi&#243;n de huir.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1244 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L393xH224/poco_ortodoxa1-2a3ab.jpg?1775206401' width='393' height='224' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trauma y repetici&#243;n. Comunidad de goce&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad jas&#237;dica Satmar est&#225; conformada en su mayor&#237;a por descendientes de sobrevivientes h&#250;ngaros del r&#233;gimen nazi. La segunda y tercera generaci&#243;n de la comunidad se forj&#243; sobre el suelo dicho o silenciado del horror. Los campos de concentraci&#243;n constituyen la marca traum&#225;tica en torno de la cual se nuclean los sobrevivientes y su descendencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este dato no es un dato menor. G. Agamben (1998) se&#241;ala el efecto que tiene sobre el sobreviviente no s&#243;lo la huella de la experiencia del campo de exterminio sino adem&#225;s el hecho de haber sobrevivido a &#233;l &#8211;los afectos diversos que se enlazan con esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula &#8211;muy freudianamente&#8211; plantea esta hip&#243;tesis en boca del patriarca: la liturgia de rememoraci&#243;n de las distintas esclavitudes del pueblo jud&#237;o, desde los egipcios hasta el nazismo. Y se adentra de tal forma en el coraz&#243;n mismo de la segregaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice el patriarca en referencia a los pueblos extranjeros, &#8220;cada vez que hablamos su lengua, Dios nos castig&#243;&#8221;. El extranjero implica un peligro. El mundo, ah&#237; afuera, m&#225;s all&#225; de los l&#237;mites precisos de la comunidad, puede ser un universo muy hostil. La comunidad se vuelve as&#237; en una suerte de reaseguro contra lo inquietante de una lengua nueva. El castigo como argumento del peligro de la exogamia revela el n&#250;cleo basal de la segregaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo interesante en la enunciaci&#243;n del patriarca es que transmite a su clan el fundamento mismo del lazo como alianza. Hablan en su voz S. Freud y J. Derrida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segregaci&#243;n constituye el mecanismo fundacional de la estructura (Freud, 1930). Se trata de una idea con la que el autor recupera un tempran&#237;simo planteo en relaci&#243;n a la constituci&#243;n del complejo del semejante (Freud, 1894). El sujeto rechaza de s&#237; lo que genera perturbaci&#243;n. Y eso, inquietante, pasa a constituir el campo de lo ajeno, lo exterior, y a&#250;n m&#225;s, lo hostil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La hostipitalidad (Derrida, 2006) es el neologismo con el que el autor nombra lo hostil al interior del gesto hospitalario. El hu&#233;sped puede entra&#241;ar el peor de los peligros para quien ofrece su casa como alojamiento. Y al mismo tiempo, el ofrecimiento de un lugar al extranjero puede llevar impl&#237;cito un gesto hostil. As&#237; el lazo social supone en su n&#250;cleo mismo un elemento resistente a la unidad, ajeno a la unificaci&#243;n, refractario a la s&#237;ntesis. En el fundamento mismo de la masa (Freud, 1921) se esconde lo ominoso (Freud, 1919).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad jas&#237;dica testimonia con su abroquelamiento, el car&#225;cter profundamente perturbador del lazo social, a&#250;n en t&#233;rminos de alianza. No alcanza con aferrarse a las normas religiosas al interior de la comunidad &#8211;no alcanza con la transmisi&#243;n que de ellas se haga a los propios a fin de garantizar la perpetuaci&#243;n del c&#243;digo y con &#233;l del Nombre del Padre. Hace falta adem&#225;s que todos los sentidos de la religiosidad preserven al sujeto del peligro que comporta lo heterodoxo &#8211;es decir, todo aquello que se aparte de la pauta cultural establecida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este establishment, lo heterodoxo va desde lo extranjero, lo extra comunitario hasta lo femenino al interior del propio pueblo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es elocuente en el film el tratamiento discursivo que se le da a la madre de Esther. Esta mujer, casada a sus diecisiete a&#241;os con un hombre alcoh&#243;lico al que no amaba y que jam&#225;s dese&#243; y que &#8211;huelga decir&#8211; no hab&#237;a elegido, concentra todas las miradas hostiles en el punto en que encarna el misterio de un arrojo por fuera de los l&#237;mites de la comunidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Extranjera (proveniente de Inglaterra), refractaria a la lengua materna (reacia al uso del idish), heterodoxa en su preferencia sexual (lesbiana) y finalmente, desertora de la comunidad (esposa fugada y exiliada en Alemania), la madre de Esty re&#250;ne todas las condiciones para ser el blanco de la segregaci&#243;n necesaria a la estructura de la comunidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es que Freud (1921) lo sit&#250;a muy claramente. La estructura de la masa &#8211;por la identificaci&#243;n de sus miembros entre s&#237; a trav&#233;s de su lazo al Ideal- tiende a anular las diferencias. O m&#225;s bien, las opaca, las suaviza, en una tendencia a la homogeneizaci&#243;n que, sin embargo, resiste preservando como identidad, las p&#250;as de los puercoespines.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resulta verdaderamente interesante el modo en que el autor se esfuerza por localizar la pieza que en lo imaginario del lazo y a&#250;n, en la fortaleza del sost&#233;n simb&#243;lico de la masa, resiste a cualquier s&#237;ntesis. Cuando el lazo se estrecha mucho, las p&#250;as se hacen notar. Conviene por tanto, mantener algo de distancia. La separaci&#243;n al interior del v&#237;nculo preserva de la hostilidad inexorable al interior de eso a lo que llamamos lo social. Lo ominoso habita al interior de lo familiar. Lo unheimilich (Freud, 1919) acecha agazapado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;J. Lacan (1969) localiza la segregaci&#243;n en el fundamento mismo de la fraternidad. Es decir que la fraternidad ya es all&#237; un sentido con el que se recubre el mecanismo estructural segregativo. El patriarca lo enuncia de un modo eficaz. La fraternidad como alianza comunitaria constituye el tratamiento defensivo frente a la segregaci&#243;n fundacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segregaci&#243;n forma parte de la mitolog&#237;a estructurante de la religi&#243;n del pueblo jud&#237;o. Localizada en los tiempos inaugurales de la esclavitud egipcia y desliz&#225;ndose hasta nuestros d&#237;as, obliga al pueblo elegido a unirse para sobrevivir. Hay en esa unidad un fondo reactivo a la hostilidad padecida, al rechazo soportado, al racismo vivenciado a lo largo de la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sentimiento de pertenencia tan fuertemente arraigado en la comunidad jas&#237;dica no esconde su fundamento: radica en la firme convicci&#243;n del padecimiento de la segregaci&#243;n a lo largo de la historia de la comunidad jud&#237;a. Desde esta perspectiva, la segregaci&#243;n secundaria en su interior constituye entonces un acto de defensa y un sentido de afirmaci&#243;n cultural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hace falta ninguna ideolog&#237;a para el ejercicio del racismo; hace falta s&#243;lo la localizaci&#243;n de un plus de gozar (Lacan, 1970). Y el pueblo jud&#237;o sabe de qu&#233; puede ser capaz el deseo que se realiza bajo el modo de una oscura voluntad de goce: el goce del exterminio de la diferencia (Delgado, 2005).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He ah&#237; la forma que toma el racismo bajo el r&#233;gimen nazi. Por eso Lacan postula que el mismo avanza m&#225;s all&#225; de cualquier argumento ideol&#243;gico. Alcanza con localizar un goce h&#233;tero y avanzar en la pretensi&#243;n de eliminarlo. Luego la ideolog&#237;a sirve como un argumento de legitimaci&#243;n, incluso de dominaci&#243;n pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad jas&#237;dica se presenta como una respuesta reactiva al trauma del genocidio. El abroquelamiento en torno del fuerte sentido de pertenencia y la transmisi&#243;n cultural en torno del Nombre del Padre como elemento ordenador de la estructura, garantiza al pueblo una fortaleza frente al avance del enemigo, una construcci&#243;n de piedra en la que guarecerse del peligro que representa el mal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud (1939) describe los efectos del trauma en la subjetividad. Repetici&#243;n del trauma y evitaci&#243;n del mismo. Ambos dan cuenta de la fijaci&#243;n de goce que el mismo entra&#241;a. En el discurso jas&#237;dico parece adivinarse la l&#243;gica freudiana. La masa que, en la comunidad de Williamburg, nuclea a sus miembros en torno del padre asegur&#225;ndoles la protecci&#243;n del peligro a trav&#233;s de la providencia de Dios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si Dios es el sentido que el hablante le da al desamparo (Freud, 1932) no parece descabellado que la religi&#243;n y el lazo que &#233;sta garantiza le otorguen a la comunidad jas&#237;dica un texto con el que tramitar el horror del exterminio nazi. Sin embargo, al interior de la comunidad, tambi&#233;n habita el goce. O, para decirlo mejor, toda comunidad implica una alianza de goce. El problema se presenta cuando, un miembro de esa comunidad, da cuerpo a un goce Otro. La segregaci&#243;n vuelve a ser entonces el mecanismo por el cual la estructura de la masa opera defendi&#233;ndose. Esther Shapiro sabe de esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Del rechazo de lo femenino a una versi&#243;n de mujer&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esty se presenta de entrada como una chica diferente. Se lo dice a Yanky al conocerlo y con esa proclamaci&#243;n parece estar anticipando un pedido. Hay en su enunciaci&#243;n una demanda. Ella sabe que hay algo de s&#237; que se adivina refractario a esa comunidad y pretende l&#243;gicamente, ser reconocida en su singularidad y que de ese modo, se la aloje. Yanky no tardar&#225; en hacerle saber que eso no es posible.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1245 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L393xH221/poco_ortodoxa2-a6c0d.jpg?1775206401' width='393' height='221' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El film muestra algunos de los c&#243;digos de la religiosidad jas&#237;dica que m&#225;s restricciones comportan para las mujeres. Desde el velo &#8211;elemento que la religi&#243;n comparte con otras religiones tales como la musulmana e incluso la cat&#243;lica&#8211; hasta el tab&#250; del per&#237;odo menstrual y la prohibici&#243;n de cantar en p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay en la comunidad una pauta religiosa que hace del pudor &#8211;del lado de ella&#8211; el velo con el que se recubre el cuerpo de una mujer. Su reverso, cada uno de los tab&#250;es de contacto del var&#243;n en torno de la femineidad. Prontamente se revela el car&#225;cter enigm&#225;tico de lo femenino y la atribuci&#243;n de hostilidad con que el var&#243;n puede abordarlo (Freud, 1918; Delgado, 2005).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La l&#243;gica f&#225;lica no inscribe la diferencia sexual. &#8220;Hay algo masculino, pero no algo femenino&#8221; (Freud, 1923, p 149). El falo inscribe la diferencia en t&#233;rminos de castraci&#243;n. Tiene o le falta, esa es la polaridad. La sexualidad femenina queda por esta v&#237;a marcada por el menos. Los semblantes que hacen juego con ese menos (-&#966;) son los que permiten dar una respuesta a la pregunta por la femineidad &#8211;del lado var&#243;n de la f&#243;rmula, se trate de la histeria o del macho. (Lacan, 1972).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abordaje de lo femenino del lado hombre de la f&#243;rmula entra&#241;a entonces al menos dos posibilidades: por la v&#237;a de la atribuci&#243;n de una significaci&#243;n ligada con el menos &#8211;y entonces aparecen los semblantes de la mujer pobre, tonta, vieja, fea&#8211; o por la v&#237;a de la atribuci&#243;n de alguna relaci&#243;n de esa mujer al falo como bien &#8211;se desencadena entonces la hostilidad en el tratamiento de lo h&#233;tero&#8211; la bruja, la patrona&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el film, Esther ocupa un lugar idealizado en relaci&#243;n al partenaire que eligieron para ella. Yanky, lejos de verla como una mujer habitada por el deseo, s&#243;lo puede concebirla como madre de los hijos que anhela tener. Incapaz de localizar en ella algo m&#225;s que una expectativa f&#225;lica-materna, se dedica a desconocer durante un a&#241;o las v&#237;as del erotismo que les hubiera permitido alg&#250;n encuentro sexual posible. Yanky rechaza as&#237; lo femenino en Esty degrad&#225;ndolo a lo materno. Aborda ese enigma por la v&#237;a de la significaci&#243;n f&#225;lica en t&#233;rminos de castraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, lo femenino no logra reducirse a esta l&#243;gica. Una mujer se enlaza no toda al falo. La dimensi&#243;n del objeto permite a Lacan (1972) dar cuenta de eso que resta como enigma. Se trata de una v&#237;a del deseo que abre al campo del goce. Otro goce &#8211;esta vez, por fuera del goce f&#225;lico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es desde esta perspectiva que la sexualidad femenina resulta enigm&#225;tica a&#250;n para quien se encuentra desde la anotom&#237;a, en apariencia, menos obstaculizada por el falo. Es as&#237; que la segregaci&#243;n de lo femenino por extranjero respecto de la l&#243;gica f&#225;lica no es solo privativa del var&#243;n. El rechazo con el encuentro de eso Otro que habita en ella puede resultar inquietante y hasta ominoso al interior de la propia subjetividad femenina. La histeria y sus inhibiciones dan cuenta de ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo en Esther que le resulta enigm&#225;tico a ella de s&#237; misma. Hay algo en esa identidad de mujer jas&#237;dica que no termina de asimilar lo heterog&#233;neo del elemento que la habita. Hay en ella un deseo que resiste cualquier reducci&#243;n f&#225;lica. Y hay incluso un goce que no se deja domesticar bajo esa norma. La advertencia hab&#237;a sido hecha desde el inicio. Esty se hab&#237;a afirmado en su singularidad como diferencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esa encrucijada se encuentra cuando su marido le pide el divorcio. Desalojada de la escena en la que se hab&#237;a sostenido muy a su pesar durante todo ese a&#241;o, Esther decide irse. La huida se presenta como un acto de separaci&#243;n. Esther se libera del sentido que la oprime y pone a jugar el objeto separador (Lacan, 1964). Aparecer&#225; entonces su voz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuerpo adquiere en este segundo tramo toda su presencia. Esty comienza a transitar un proceso de construcci&#243;n de un nuevo semblante con el que recubrir lo real de su femineidad (Miller, 1993). Ya no se trata del sentido represivo de ser-una-mujer-jas&#237;dica-nacida-para-ser-madre-que-s&#243;lo-tiene-sexo-con-la-finalidad-de-procrear.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film no lo muestra &#8211;&#191;acaso un signo de pudor?&#8211; pero en el encuentro con el joven alem&#225;n se adivina la dimensi&#243;n del erotismo. Esty descubre otro cuerpo. Su propio cuerpo m&#225;s all&#225; del sentido de la religiosidad como argumento represivo de la sexualidad. Hay sexualidad ligada al placer &#8211;m&#225;s all&#225; de la finalidad reproductiva. Un hombre puede gustarle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comienza a desplegarse as&#237; la pregunta por la femineidad recorriendo otros senderos que el de los sentidos fuertemente coagulados hasta entonces. Esther transita un proceso de feminizaci&#243;n ligado a los c&#225;nones occidentales que incluyen desde el cambio de su vestimenta hasta la mascarada (Lacan, 1957) del maquillaje. Se trata del encuentro con nuevas formas del velo ligadas a los semblantes que Occidente le ha dado a la femineidad. Detr&#225;s de ese nuevo ropaje simb&#243;lico imaginario comienza a recortarse el objeto que le permitir&#225; la separaci&#243;n. La voz abre as&#237; hacia otra v&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1246 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L393xH221/poco_ortodoxa3-cd37f.jpg?1775206401' width='393' height='221' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Carente de educaci&#243;n formal, habiendo crecido en una comunidad que la educ&#243; para ser esposa y madre sin tener que llegar a valerse por s&#237; misma jam&#225;s &#8211;entendiendo que siempre habr&#237;a un hombre proveedor que garantizar&#237;a su prosperidad&#8211;. Esther decide audicionar en el conservatorio de m&#250;sica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El viaje inici&#225;tico de Esty culmina con la prueba de canto. Esther, mujer y pr&#243;ximamente madre, termina de romper con otro de los sentidos de la religiosidad con la que fue formada. Hace aparecer su voz en p&#250;blico. Su canto seduce al auditorio. El grito del final libera al sujeto del Otro que la alienaba hasta entonces (Lacan, 1963).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay aqu&#237; una nueva versi&#243;n de la femineidad para ella. Una mujer como voz de liberaci&#243;n. Una mujer como grito separador del Otro. La dimensi&#243;n del objeto como respuesta a la pregunta por el enigma del deseo y el goce femeninos. Ya no se trata s&#243;lo de la dimensi&#243;n del semblante. Ahora es el cuerpo en su dimensi&#243;n real el que est&#225; en juego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esther ha dado el paso que faltaba: poner a jugar su propia voz de mujer en ese mundo de hombres con el que hasta entonces dialogaba. Ahora ella habla con un mundo m&#225;s all&#225; de las fronteras geogr&#225;ficas de su comunidad. Ha hecho o&#237;r su voz y ha encontrado en esto un goce. He ah&#237; su acto m&#225;s radical.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agamben, G. (1998). &lt;i&gt;Lo que queda de Auschwitz&lt;/i&gt;. Adriana Hidalgo Editora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Delgado, O. (2005). &lt;i&gt;La subversi&#243;n freudiana y sus consecuencias&lt;/i&gt;. JVE Ediciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Derrida, J. (2006). &lt;i&gt;La hospitalidad.&lt;/i&gt; Ediciones de la flor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1895). Proyecto de Psicolog&#237;a para neur&#243;logos. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol I.&lt;/i&gt; Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1918). El tab&#250; de la virginidad. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XII&lt;/i&gt;. Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1919). Lo ominoso. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XVII.&lt;/i&gt; Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1921). Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XVIII&lt;/i&gt;. Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1923). La organizaci&#243;n genital infantil. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XIX&lt;/i&gt;. Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1930). El malestar en la cultura. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XXI.&lt;/i&gt; Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1932). El porvenir de una ilusi&#243;n. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XXI.&lt;/i&gt; Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1939). Mois&#233;s y la religi&#243;n monoteista. &lt;i&gt;Obras Completas. Vol XXIII&lt;/i&gt;. Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1957). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 5&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1963). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 10&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1964). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 11&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1969). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 17&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1970). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 18&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1972). &lt;i&gt;El Seminario: Libro 20.&lt;/i&gt; Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A. (1993). &lt;i&gt;De mujeres y semblantes.&lt;/i&gt; Cuadernos del Pasador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schrader, M. (2020). &lt;i&gt;Unorthodox&lt;/i&gt; [Serie de televisi&#243;n]. Studio Airlift; Real Film Berlin Gmbh&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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