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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>What burns in Candelaria is life</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/What-burns-in-Candelaria-is-life</link>
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		<dc:date>2021-11-16T20:09:44Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dalia Virgil&#237; Pino</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The definition of the feminine as jouissance constitutes the starting point of the article. Logic and consequence of such definition unfold, also the resonances with some authors of difference feminism. The film Candelaria, a latin american co-production and directed by Jhonny Hendrix Hinestroza, is taken as a reference to account for the difficulties of capturing the feminine jouissance, either through the gaze or any instinctual aspect as well as through language.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords&lt;/strong&gt;: feminine jouissance | Other | feminism | look&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | N&#176; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Lo-que-arde-en-Candelaria-es-la-vida-621' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Lo que arde en Candelaria es la vida&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Lo que arde en Candelaria es la vida</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Lo-que-arde-en-Candelaria-es-la-vida-621</link>
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		<dc:date>2021-11-16T20:07:45Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dalia Virgil&#237; Pino</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La definici&#243;n de lo femenino como goce constituye el punto de partida del art&#237;culo. Se despliegan l&#243;gica y consecuencia de tal definici&#243;n, as&#237; como las resonancias con algunas autoras del feminismo de la diferencia. Se toma como referencia la pel&#237;cula &lt;i&gt;Candelaria&lt;/i&gt;, de coproducci&#243;n latinoamericana y dirigida por Jhonny Hendrix Hinestroza, para dar cuenta de las dificultades de captaci&#243;n del Goce Otro ya sea por la mirada o cualquier vertiente pulsional, as&#237; como por el lenguaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave&lt;/strong&gt;: goce femenino | Otro | feminismo | mirada&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/What-burns-in-Candelaria-is-life' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | Nro 3 | Noviembre 2021&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;AIFAN (Atenci&#243;n Integral a la Familia, el adulto y el menor) y PAUSA (Psicoan&#225;lisis Aplicado a las Urgencias Subjetivas)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I. Lo femenino lacaniano es un goce:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Lacan dice en los a&#241;os 70 que LA Mujer no existe hace una declaraci&#243;n que hoy podemos leer retroactivamente como feminista, si es que nos animamos a leerla a la letra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su planteo va de la mano de lo que distingue al feminismo de la diferencia. Una de sus voces vivas, la espa&#241;ola Victoria Send&#243;n de Le&#243;n lo plantea as&#237;:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Para analizar la realidad hay que huir de lo neutro porque ese universal es siempre parcial. Nosotras, las mujeres, no pertenecemos a ese G&#233;nero Humano ni al Sujeto Universal. Pero tambi&#233;n hemos de escapar del gen&#233;rico mujer, con may&#250;scula, porque no podemos ser Sujetos desde lo gen&#233;rico. &#191;Por qu&#233;? Porque lo gen&#233;rico engendra identidades, que es precisamente lo opuesto a diferencias. (...) Desde las diferencias que nos constituyen como mujeres, tendremos que construir pol&#237;ticamente un Sujeto Diferencial&#8230;. que no ha de ser un sujeto gen&#233;rico porque no somos id&#233;nticas&#8230;en definitiva ese sujeto diferencial femenino, es el sujeto que corresponde a las mujeres y no a la Mujer (Send&#243;n de Le&#243;n, 2012, pp. 52-54).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con estas resonancias podr&#237;amos pensar incluso que el radical planteo lacaniano antecede a los del feminismo negro e interseccional, que alegan en las voces de Audre Lorde o Bell Hook que lo &#250;nico que comparten las mujeres es la opresi&#243;n, si bien no la misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay una an&#233;cdota narrada por Catherine Millot que ilumina muy bien el punto de vista lacaniano en relaci&#243;n a las mujeres y su condici&#243;n de oprimidas: &#034;Un d&#237;a le estaba hablando de lo que yo viv&#237;a como lo duro de ser mujer y &#233;l me dijo: &#8213;En esto no est&#225;s sola, lo cual no hace que lo est&#233;s menos&#034; (Millot, 2016, p. 51).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego del dictado del Seminario 18 Lacan (2009 [1970-1971]) contin&#250;a su empe&#241;o en construir un discurso que no fuera de semblantes. Avanza decididamente hacia lo real y distribuye la diferencia sexual en modos de goce, acu&#241;ando un t&#233;rmino de crucial valor cl&#237;nico: &lt;i&gt;sexuaci&#243;n&lt;/i&gt;. Dicho t&#233;rmino condensa otros: elecci&#243;n, posici&#243;n subjetiva, posibilidades relacionales y el m&#225;s importante concepto producido por el psicoan&#225;lisis: el goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trasciende as&#237; a lo imaginario y lo simb&#243;lico, es decir al g&#233;nero. Para &#233;l no se trata ni del imaginario corporal ni del cuerpo biol&#243;gico, tampoco de las identificaciones. Cabe recordar que ya en 1958, cuando escribi&#243; Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina, se hab&#237;a preguntado si el falo drenaba todo lo que de pulsional se pod&#237;a hallar en la mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con sus famosas f&#243;rmulas l&#243;gicas de la sexuaci&#243;n y sus desarrollos subsiguientes, Lacan nos hace dos legados:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; en tanto hay inexistencia de la representaci&#243;n Universal de la Mujer, de una definici&#243;n un&#237;voca que pueda totalizarla/reducirla, se requiere abordarlas Una a Una;
&lt;br /&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; una emergencia se vuelve concebible, un goce Otro, suplementario, espec&#237;ficamente femenino, imposible de decir, asir o abordar con las estructuras del lenguaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hay Universal de la mujer, y hay algo de inasible en su posici&#243;n sexuada.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;De qu&#233; se trata ese goce femenino? &#191;Cu&#225;l es su especificidad? &#191;C&#243;mo ubicar ese goce que no es f&#225;lico ni antif&#225;lico, que no se funda en ning&#250;n binarismo, oposici&#243;n o reivindicaci&#243;n, sino que es precisamente Otro?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debe aclararse que con Otro no refiere a segundo, de segunda mano, ni complementario, sino radicalmente in&#233;dito, inexplicable, innombrable, inasible bajo los modos del lenguaje. Con Otro decimos Ex. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;Si lo que propongo es verdadero, a saber, que la mujer no toda es, hay siempre algo en ella que escapa al discurso&#8221; (Lacan, 2007 [1973], p. 44). Con Lacan se funda un feminismo, el del Una a Una, el de cada mujer, un feminismo subversivo y no revolucionario. Dejamos, con &#233;l, de girar en redondo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La subversi&#243;n, si es que existi&#243; en alguna parte y en alg&#250;n momento, no est&#225; en haber cambiado el punto de rotaci&#243;n de lo que gira sino en haber sustituido un gira por un cae&#8221; (Lacan, 2007 [1973], p. 56). De manera que el psicoan&#225;lisis no niega la opresi&#243;n de las mujeres; pero se orienta por un m&#225;s all&#225;, por lo real, tratando de dar cuenta del goce de cada mujer y de ese goce Otro, que articula lo espec&#237;ficamente femenino no como esencia natural sino como Otredad l&#243;gica que exige una escritura singular. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Letra? &#191;Trazo? Toda una v&#237;a de investigaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II. Candelaria: el ojo, la mirada y dos escenas fundamentales sobre el deseo: &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Candelaria (Hinestroza, 2018) es una pel&#237;cula coproducida por varios pa&#237;ses latinoamericanos, ambientada en la Cuba del a&#241;o 1994, momento hist&#243;rico conocido como Per&#237;odo Especial y que alude a la crisis econ&#243;mica derivada de la ca&#237;da del campo socialista. La trama se teje en torno a una pareja de adultos mayores que, al encontrarse con una videoc&#225;mara, reanudan las relaciones sexuales entre ellos, participan &#8213;t&#237;midamente&#8213; de un negocio clandestino de pornograf&#237;a y&#8230; &#191;refundan algo de su amor?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; mira el ojo que mira? &#191;Cu&#225;l es el lugar de la c&#225;mara all&#237; y en la &#233;poca contempor&#225;nea? &#191;Cu&#225;l es la relaci&#243;n entre lo viral, lo que se vende, lo que se muestra y el goce? &#191;Qu&#233; goce llega a capturar la c&#225;mara y qu&#233; goce se le escurre? &#191;Cu&#225;ntas mujeres hay en Candelaria?&lt;br class='autobr' /&gt;
Volvamos a una advertencia de Lacan en su escrito &lt;i&gt;Televisi&#243;n:&lt;/i&gt; &#8220;que no exista no excluye que uno haga de ella el objeto de su deseo. Muy por el contrario, de ah&#237; el resultado&#8221; (Lacan, 2012 [1974], p. 563).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula dos momentos resultan paradigm&#225;ticos en relaci&#243;n al deseo: &lt;br class='autobr' /&gt;
En el minuto 30, sentados en un banco de parque, acontecen dos secuencias en la misma escena: V&#237;ctor Hugo mira a Candelaria como hace tiempo no lo hace y esto le mueve a besarla, ella se asusta y para explicarse le dice: &lt;i&gt;&#8220;Es que, &#191;desde hace cu&#225;ndo que no me das un beso?&#8221;&lt;/i&gt; No pasan ni 30 segundos y Candelaria finge que ha ca&#237;do en su propio ojo una basurita, le pide a V&#237;ctor Hugo que se fije&#8230;le roba un beso. Ambos r&#237;en.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1383 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/candelaria_3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/candelaria_3.jpg?1754362408' width='500' height='351' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&#191;De qu&#233; r&#237;en sino de s&#237; mismos y de la puesta en acto de los m&#225;s cl&#225;sicos semblantes? El deseo implica rodeo, baile, derivaci&#243;n. El agarre es del orden de la satisfacci&#243;n, el deseo no requiere su concreci&#243;n. La escena registra &#8213;y muestra&#8213; ese instante de lucidez donde sus protagonistas perciben que el deseo solo se encarna en la sorpresa, no es del orden de la voluntad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso s&#237;, ambos juegan un juego que se ordena por la mirada, para ellos. Esto incluso antes de que la videoc&#225;mara sea la que tome el protagonismo del film. En la escena descrita &#233;l la ve atractiva y avanza, ella usa el ojo para el robo. Dos posiciones sutilmente distintas en relaci&#243;n al mismo objeto: en &#233;l comanda, en ella es instrumento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s adelante V&#237;ctor Hugo va a confirmar esas dos posiciones en el juego con una frase: &lt;i&gt;&#8220;Eres muy buena actriz, pero necesitas un director que te dirija&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda escena es una de las tres conversaciones entre V&#237;ctor Hugo y el negociante que quiere vender las pel&#237;culas &#237;ntimas de la pareja en el mercado negro de aquella &#233;poca cubana. V&#237;ctor Hugo est&#225; tentado y resistido, se mueve entre la intimidad, el hambre y la moral; pero negocia un precio. Intentando bajar el valor el negociante le dirige una pregunta: &lt;i&gt;&#8220;&#191;Antes de la c&#225;mara, ten&#237;as sexo con Candelaria?&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El momento marca la instancia de antes y despu&#233;s producida por la aparici&#243;n de la videoc&#225;mara. Pero&#8230; &#191;es el sexo lo que les devuelve ese gadget? &#191;O es, m&#225;s precisamente, un nuevo estatuto para la mirada en los embrollos del deseo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;N&#243;tese los inicios: filmaciones cotidianas como los pollos o las cenas, de ah&#237; a las filmaciones expl&#237;citas por las que obtendr&#225;n alg&#250;n dinero. En el medio hubo un pasaje por el erotismo: V&#237;ctor Hugo filma a Candelaria contingentemente a la salida del ba&#241;o, ella se descubre al d&#237;a siguiente en la c&#225;mara y se filma a s&#237; misma para sorprenderle. El juego comanda otra vez, las mismas posiciones para &#233;l y ella: &#233;l mira, ella se hace mirar, mira como &#233;l la ve. &#191;De qui&#233;n es el ojo entonces? Inubicable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Retomemos la pregunta de l&#237;neas arriba: &#191;qu&#233; mira el ojo que mira? y &#191;qui&#233;n mira? Es una obviedad que miramos todos, quienes espectan el film tambi&#233;n. La pulsi&#243;n insiste tanto como comanda. Recu&#233;rdese la indicaci&#243;n lacaniana en Televisi&#243;n (2012): el sujeto es siempre feliz a nivel de la pulsi&#243;n, nunca est&#225; en menos all&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se hace pertinente ubicar en este punto una diversidad peculiar: &#191;cu&#225;ntas mujeres hay en Candelaria? La que canta en el vestido rojo, la del uniforme de trabajo que no milita la huelga, la desnuda, la que se descubre a s&#237; misma en la c&#225;mara bajo el ojo esp&#237;a del marido, la que se decide a jugar con &#233;l, la que cuida y llora a los pollitos, la que enfrenta al negociante, la que est&#225; dispuesta a morir. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Y cu&#225;l de todas ellas est&#225; en relaci&#243;n al ojo y la c&#225;mara?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III El deseo no es el goce&#8230;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Candelaria:&lt;/strong&gt; &#8213;Cuba est&#225; amenazada de muerte todos los d&#237;as y yo, yo quiero mirar la m&#237;a de frente&#8213;. &lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;strong&gt;V&#237;ctor Hugo:&lt;/strong&gt; &#8213;Candelita, no te me apagues&#8230;&#8213;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo inesperado ingresa al film cerca del final, justamente en el m&#225;s all&#225; de la trama: Candelaria est&#225; enferma y decide no hacer tratamiento curativo. Una voz en off dice: &lt;i&gt;&#8220;El alma tambi&#233;n puede re&#237;r cuando se acepta la muerte&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La risa ha sido una constante a lo largo del film. En &#233;l, en ella. La risa y el canto como salvaci&#243;n frente a la crudeza de esa realidad en crisis econ&#243;mica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El exergo de este ac&#225;pite es el di&#225;logo entre Candelaria y V&#237;ctor Hugo, cuando ella le da sus razones para no someterse al tratamiento. No hay el deseo de morir, hay el goce de la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es necesario volver a recurrir a Lacan y su definici&#243;n de goce en la primera clase del Seminario 20: &#8220;&#191;Qu&#233; es el goce? Se reduce aqu&#237; a no ser m&#225;s que una instancia negativa. El goce es lo que no sirve para nada&#8221; (Lacan, 2007 [1973], p. 11). As&#237;, queda fuera de toda utilidad, y se opone por tanto a las nociones de progreso, desarrollo, bienestar. Es m&#225;s bien lo que va en oposici&#243;n a ello. Y, a&#250;n, indica la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Candelaria no est&#225; hecha de beligerancia. No asiste a la huelga del inicio del film, as&#237; como no elige la lucha m&#233;dica. Arde en ella la vida, hasta el final. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Qu&#233; efecto en la pareja de ello? Las &#250;ltimas tomas de la c&#225;mara: tan &#237;ntimas como amorosas. Candelaria y el mar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV. &#191;Qu&#233; lugar para el amor, entonces?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en el Seminario 18 (Lacan, 2009 [1970-1971]) Lacan afirma que el amor es un arreglo que suple la ausencia de relaci&#243;n sexual. En el 19 ( Lacan, 2012 [1971-1972]) invierte la cuesti&#243;n: es la ausencia de relaci&#243;n la condici&#243;n de posibilidad para el establecimiento de los lazos y, por tanto, del amor. Eso s&#237;, algo insiste y hace de obst&#225;culo siempre: el goce. Amor y goce se oponen, el segundo interrumpe al primero, lo sintomatiza.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1382 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/candelaria_2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/candelaria_2.jpg?1754362408' width='500' height='301' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Goza de la vida, dice el autor, enigm&#225;tico como saben, en este texto sorprendente, Goza de la vida con la mujer que amas. Se trata del colmo de la paradoja, ya que justamente por amarla surge el obst&#225;culo&#8221; (Lacan, 2009 [1971], p. 164).&lt;br class='autobr' /&gt;
En el minuto 36 del filme V&#237;ctor Hugo le pregunta a Candelaria &lt;i&gt;&#8220;&#191;Cu&#225;ndo dej&#233; de verte?&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hombre cree abordar a una mujer, pero lo que aborda es la causa de su deseo. El amor para una mujer, en cambio, tiene entre las funciones m&#225;s excelsas la de fijar su propia deriva pulsional, asirle a la ley, darle una pata s&#243;lida. De lo que se trata en estas relaciones paradigm&#225;ticas es que cada encuentro -contingente por definici&#243;n- y la necesariedad del mismo, implicar&#225;n tambi&#233;n arreglos singulares. En V&#237;ctor Hugo y Candelaria el mar hace signo del amor. La entrada en el film de ese signo vasto es posible solo de la mano de ella, tal como lo muestra uno de los &#250;ltimos encuadres fotogr&#225;ficos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, mirada y videoc&#225;mara fundan un lazo er&#243;tico durante un tiempo del film. Pero, hacia el final, mirada, video c&#225;mara y mar refundan otro lazo, confirmando esa extra&#241;a indicaci&#243;n: solo el amor hace al goce condescender al deseo, y aun as&#237; algo desborda. Dos preguntas son inevitables para el cierre: &#191;d&#243;nde est&#225;n los l&#237;mites del mar? &#191;d&#243;nde est&#225; Candelaria al final de la pel&#237;cula?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hinestroza, J. H. (Director) (2018). &lt;i&gt;Candelaria&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Antorcha. Films, Razor Film, DHF, Pucar&#225; Cine, Fidelio Films, Producciones de la 5ta Avenida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012). Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina. En Lacan, J., &lt;i&gt;Otros Escritos&lt;/i&gt; (pp. 689-702). Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012). &lt;i&gt;El Seminario de Jacques Lacan. Libro 19&#8230;O peor&lt;/i&gt;. Paid&#243;s. (Seminario dictado en 1971-1972).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012). Televisi&#243;n. En Lacan, J., &lt;i&gt;Otros Escritos&lt;/i&gt; (pp. 535-573). Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2009). &lt;i&gt;El Seminario de Jacques Lacan. Libro 18. De un discurso que no fuera del semblante&lt;/i&gt;. Paid&#243;s. (Seminario dictado en 1970-1971).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2007). &lt;i&gt;El Seminario de Jacques Lacan. Libro 20. Aun&lt;/i&gt;. Paid&#243;s. (Seminario dictado en 1972-1973).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lauretis, T. (2010). &lt;i&gt;Diferencias. Etapas de un camino a trav&#233;s del feminismo&lt;/i&gt;. Horas y HORAS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Millot, K. (2016). &lt;i&gt;La vida con Lacan&lt;/i&gt;. Ned.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Send&#243;n de Le&#243;n, V. (2012). &lt;i&gt;&#191;Qu&#233; es el feminismo de la diferencia?&lt;/i&gt; La Mariposa y La Iguana.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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