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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Cinco miradas sobre &#034;Argentina, 1985&#034;</title>
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		<dc:date>2022-11-14T21:26:21Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Carolina C&#243;rdoba, Dora Seru&#233;, Leonardo Amarilla, Mar&#237;a Agustina Brandi</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;Cinco miradas sobre &#8220;Argentina, 1985&#8221; &lt;br class='autobr' /&gt;
En 1979, el entonces dictador Jorge Rafael Videla pronunci&#243; una frase que defini&#243; a la sangrienta dictadura c&#237;vico militar: &#034;Le dir&#233; que frente al desaparecido en tanto &#233;ste como tal, es una inc&#243;gnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No est&#225; muerto ni vivo... Est&#225; desaparecido&#8221;. &lt;br class='autobr' /&gt;
El film &#034;Argentina, 1985&#034; fue recibido con enorme expectativa por parte de la cr&#237;tica y el p&#250;blico. &lt;br class='autobr' /&gt;
A partir de esta (&#8230;)&lt;/p&gt;


-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | Nro 3 | Noviembre 2022&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cinco miradas sobre &#8220;Argentina, 1985&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1979, el entonces dictador Jorge Rafael Videla pronunci&#243; una frase que defini&#243; a la sangrienta dictadura c&#237;vico militar: &#034;Le dir&#233; que frente al desaparecido en tanto &#233;ste como tal, es una inc&#243;gnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No est&#225; muerto ni vivo... Est&#225; desaparecido&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film &#034;Argentina, 1985&#034; fue recibido con enorme expectativa por parte de la cr&#237;tica y el p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de esta pel&#237;cula, a 37 a&#241;os del juicio realizado a las juntas militares,&lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;qu&#233; lugar considera que tiene este acto in&#233;dito en historia de nuestro pa&#237;s?&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1549 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/ogkq5kkrwrbt5k4g6uy3ucq5ju.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/ogkq5kkrwrbt5k4g6uy3ucq5ju.jpg?1754362448' width='500' height='327' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Richard Wagner con Ricardo Dar&#237;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &lt;strong&gt; &lt;i&gt;Juan Jorge Michel Fari&#241;a&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; (Prof. Psicolog&#237;a, &#201;tica y Derechos Humanos, UBA)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El fiscal Julio C&#233;sar Strassera, adem&#225;s de un destacado jurista, era un gran amante de la &#243;pera y asiduo asistente a las funciones del teatro Col&#243;n. La recreaci&#243;n que hace Ricardo Dar&#237;n de su figura en el film &#8220;Argentina, 1985&#8221;, expresa de manera cabal esta pasi&#243;n por la l&#237;rica. En distintos pasajes de la pel&#237;cula lo vemos escuchando arias de &#243;pera. Son momentos dieg&#233;ticos, es decir, en los que la audici&#243;n musical forma parte del argumento, pero cuyas arias se elevan m&#225;s all&#225; de la trama, ofreciendo un conmovedor subtexto sobre el personaje. Y, por cierto, acerca de las ominosas circunstancias con las que Strassera debi&#243; lidiar durante ese hist&#243;rico juicio. &#191;Cu&#225;les son esos pasajes de &#243;pera que escuchamos a lo largo del film? Se trata de Tannh&#228;user, de Richard Wagner, inspirada en leyendas germ&#225;nicas sobre las almas que transitan este mundo y el del m&#225;s all&#225;, entre el mundo material y el espiritual&#8230; entre el mundo y el inframundo. &#191;Qu&#233; es un desaparecido, sino un alma atormentada entre dos mundos? As&#237;, el film &#8220;Argentina, 1985&#8221; nos sorprende ofreci&#233;ndonos una puesta en abismo, concepto que refiere a una obra al interior de otra, cuando la segunda establece un di&#225;logo con la primera y arroja una nueva luz sobre ella. Una pel&#237;cula dentro de una pel&#237;cula, una obra de teatro dentro de otra &#8211;como la c&#233;lebre play scene de los comediantes en Hamlet, que termina delatando al asesino del Rey&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de la escena dentro de la escena, ver el comentario de Juan Carlos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En la pel&#237;cula de Santiago Mitre, las arias de &#243;pera introducen el pathos situacional, desdoblando la escena. Los desgarradores testimonios del juicio evocan as&#237; a quienes ya no est&#225;n en este mundo&#8230; pero que, ante la ausencia de cuerpos y sepulturas, tampoco pueden ser duelados y despedidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Compartimos este minuto y medio de tributo al film &#8220;Argentina, 1985&#8221;: el tr&#225;iler original de la pel&#237;cula, intervenido conceptualmente con pinceladas anal&#237;ticas y con el fondo del coro de los peregrinos de Tannh&#228;user, en una puesta en abismo cinematogr&#225;fico-musical:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://drive.google.com/file/d/1s4QsWaa5sRzdnxSUw-IWr4Kd5CxSMlgB/view&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://drive.google.com/file/d/1s4QsWaa5sRzdnxSUw-IWr4Kd5CxSMlgB/view&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ARGENTINA 1985: aparece.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &lt;strong&gt; &lt;i&gt;Carolina C&#243;rdoba&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; (Miembro de la Escuela de Orientaci&#243;n Lacaniana (EOL)-Secci&#243;n C&#243;rdoba y de la Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis (AMP)).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Argentina, 1985&#8221; aparece en una coyuntura en donde a partir del proceso pol&#237;tico de agotamiento y erosi&#243;n de los l&#237;mites de las democracias, el s&#237;ntoma del negacionismo, muy lejos de su descr&#233;dito, va cobrando cada vez m&#225;s, un nefasto vigor, ostent&#225;ndose m&#225;s expl&#237;cito y obsceno. Esta pel&#237;cula por su arte aparece en un &lt;i&gt;kairos &lt;/i&gt; que instala una interpelaci&#243;n de lo antes mencionado. Narra un acontecimiento trascendental de manera amena y as&#237;, logra llegar a un p&#250;blico amplio. Contando un hecho fundamental para la historia de la democracia en la Argentina: el proceso del juicio de las juntas ocurrido luego de la &#250;ltima dictadura c&#237;vica y militar. Centr&#225;ndose en el trabajo del fiscal Julio Strassera y el adjunto Luis Moreno Ocampo, quienes tuvieron la tarea de investigar y enjuiciar a los principales culpables de los oscuros hechos sucedidos en la d&#233;cada del 70. El film dirigido por Santiago Mitre, basado en sucesos reales, cuenta desde el momento en que eligieron al fiscal para encargarse del juicio, hasta la resoluci&#243;n. No tiene como objetivo principal revelar datos e informaci&#243;n crucial sobre el proceso judicial y la &#233;poca. No es un documental con fines period&#237;sticos. De principio a fin, el planteo de la pel&#237;cula retrata una &#233;poca muy dura para Argentina, en la que hac&#237;a solo unos a&#241;os hab&#237;a vuelto la democracia, pero el terror y la incertidumbre segu&#237;an estando presentes entre los ciudadanos. El humor como recurso hace que el relato sea llevadero. Y as&#237; como, lo cort&#233;s no quita lo valiente, lo naif no esconde la potencia del horror de lo que se revela. El rock nacional como banda sonora ti&#241;e las escenas y junto a la ambientaci&#243;n, logran una atmosfera entra&#241;able para localizar la coloratura del clima y el tinte de esa &#233;poca. Lo simple es en realidad m&#225;s complejo: visibilizar un momento imprescindible en la historia de nuestro pa&#237;s y reivindicar lo que fue un juicio que cambi&#243; nuestro rumbo. Entonces dar relieve a un acto que devino acontecimiento v&#237;a el recuerdo y la lectura de la elaboraci&#243;n del alegato, con el objetivo de que eso atraviese la pantalla, se conmocionen los cuerpos, el prop&#243;sito es que se perturben las defensas, para que negar eso no ocurra as&#237;, nunca m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este es su deseo y en tanto el deseo es su interpretaci&#243;n, est&#225; en filigrana en la narrativa durante toda la pel&#237;cula. Los protagonistas buscan interpelar a una clase que nada quiere saber de lo sucedido en los &#250;ltimos a&#241;os. Este sector social en torno a la matriz de &lt;i&gt;Das ding&lt;/i&gt;, la cosa n&#250;cleo del horror, est&#225; literalmente representado, por la madre de Moreno Ocampo. De esta manera, se muestra al fiscal adjunto paseando por distintos medios de comunicaci&#243;n, buscando llegar a la mayor&#237;a de la poblaci&#243;n argentina. En el transcurso de la pel&#237;cula tiene tambi&#233;n mucha relevancia el equipo de j&#243;venes que fue fundamental junto a la CONADEP, lamentablemente pocas veces mencionada en el film, en la investigaci&#243;n del plan sistem&#225;tico de desaparici&#243;n de personas. Para el psicoan&#225;lisis el inconsciente es pol&#237;tico y el s&#237;ntoma social. y tambi&#233;n como el cine es una pr&#225;ctica de experiencia, que participa en la apuesta a la transformaci&#243;n de los sentidos en el imaginario colectivo de las servidumbres voluntarias. En definitiva, la pel&#237;cula habita un borde de semblante como un producto atractivo, con buenas actuaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una pregunta es ineludible: ya que por fortuna &#8220;la cinefilia no es patri&#243;tica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Koza, R. (2013). Del Pr&#243;logo de Abbas Kiarostami de Jonathan Rosembaum y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, aunque el n&#250;mero de espectadores en este pa&#237;s sea masivo, &#191;logra esta pel&#237;cula argentina el objetivo de interpelar a los sujetos? Es muy pronto a&#250;n, para relevar estas consecuencias.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1548 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/whatsapp_image_2022-10-20_at_21.09.54.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/whatsapp_image_2022-10-20_at_21.09.54.jpg?1754362466' width='500' height='451' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La vida, en tanto testimonio&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &lt;strong&gt; &lt;i&gt;Mar&#237;a Agustina Brandi &lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; (Secretar&#237;a de Ciencia y T&#233;cnica. Universidad Nacional de C&#243;rdoba.)&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El a&#241;o se abri&#243; como el juicio. La megacausa: enorme, infinita. Tiene &#8212;claro&#8212; acusados, tiene v&#237;ctimas, abogados, jueces&#8230; testigos. Me cruzo con el mandato: sobrevivir para contarlo. Inapelable. &lt;br class='autobr' /&gt;
Entonces la vida vale en tanto ese relato se produzca.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ana Iliovich&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El Juicio a las Juntas estuvo marcado por las complejidades de su contexto. No podemos dejar de considerar que, posteriormente a la sentencia, se promulgaron las leyes del indulto y les sucedieron una serie de decretos presidenciales, que aunque luego fueron declarados inconstitucionales, indultaron a civiles y militares que ejercieron el terrorismo de estado. Aun as&#237;, y a pesar del congelamiento de la posibilidad penal, hay consecuencias indelebles de este juicio. Fij&#243; un borde, una marca en un tiempo de transici&#243;n, un antes y un despu&#233;s &#191;en qu&#233; aspectos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me interesa aislar dos que &#034;Argentina, 1985&#034; (Mitre, 2022) recupera especialmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, las consecuencias en los lazos sociales de que este juicio se llevara a cabo; desde que Freud teoriz&#243; sobre las pulsiones de muerte en la civilizaci&#243;n, sabemos que hay efectos cuando una cultura no da tratamiento contra las mismas. Aqu&#237; tenemos el caso de un estado que juzga la dictadura de su pa&#237;s; con caracter&#237;sticas in&#233;ditas: no se convocan tribunales especiales, sino que se acude a los tribunales ordinarios y se juzga con las leyes vigentes al momento de los hechos. Un juicio sin precedentes. Entonces &#191;c&#243;mo no considerar las consecuencias de que el estado se haga responsable? Fue un mensaje de fractura de la impunidad, un acto de legitimaci&#243;n social del conocimiento de lo que signific&#243; el terrorismo de Estado. A pesar de la estrategia dictatorial de infundir el terror y el silenciamiento, efectos que no se pueden dar por terminados, menos en 1985, con el Juicio ya no se pudo desviar la mirada. El segundo relieve es cuando la justicia (ese poder que puede ser el m&#225;s despiadado), en ocasiones, se humaniza: cuando la singularidad del relato tiene lugar y es reconocida como tal. El entramado judicial no agota el testimonio, es imposible, pero aun as&#237; hay consecuencias. En los juicios contra delitos de lesa humanidad que se dieron despu&#233;s del 2005 hubo un especial cuidado en este punto, pero el Juicio a las Juntas fue ese primer acto de justicia despu&#233;s de la dictadura en el que el testimonio tuvo lugar de manera legitimada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film conmueve en ese punto, las palabras no alcanzan a nombrar el horror atravesado y el testimonio va m&#225;s all&#225; de lo que el ser que habla soporta en el enunciado, pero se propicia, y quiz&#225;s no lo sea para todos, un lugar para la apropiaci&#243;n de aquello que se testimonia, o al menos un punto de partida. As&#237; como lo dice el personaje Ruso en relaci&#243;n al Juicio, se abre un espacio, una rendija para hacer algo, y eso fue lo que miles hicieron desde entonces con sus testimonios: ni m&#225;s ni menos que volver a darle valor a la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Dignidad ante la muerte &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por&lt;strong&gt; &lt;i&gt; Dora Seru&#233; &lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; (Lic. en Psicolog&#237;a. Jefa de trabajos pr&#225;cticos de Psicoan&#225;lisis Freud, &#201;tica y Derechos Humanos, y Cine y subjetividad, Facultad de Psicolog&#237;a de la UBA).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay tres escenas especialmente enigm&#225;ticas y conmovedoras del film. Son las que narran la relaci&#243;n entre el personaje de Dar&#237;n y el que encarna ese gran actor que es Norman Briski. En la primera, Strassera visita al &#8220;ruso&#8221; y tienen una primera charla sobre el curso del juicio. En la segunda, contin&#250;a el di&#225;logo, pero con este hombre ya enfermo. Y en la tercera, que es la que nos interesa, el personaje de Briski agoniza en el hospital y Stassera lo visita para acompa&#241;arlo en el trance final.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se advierte siempre entre ellos un v&#237;nculo de mutua admiraci&#243;n, respeto, afecto, que trasunta a&#241;os de recorrido compartido. A pesar de su delicada salud, el &#8220;ruso&#8221; no pierde el sentido del humor, lo cual interpela la seriedad y formalidad del fiscal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El encuentro final en el hospital se produce en un momento culminante de la trama. Strassera espera el desenlace del juicio. Se ha abierto ese tiempo ag&#243;nico entre su alegato final y la sentencia. Mientras aguarda el destino de la deliberaci&#243;n de los jueces, suena el tel&#233;fono con una noticia pavorosa: su amigo ha sido trasladado de urgencia y el fin es inminente. Pero en la cama del hospital, el personaje de Briski no dramatiza la situaci&#243;n. Sigue calmo e incluso se permite una cuota de humor. Le pregunta si ya sali&#243; la sentencia, a lo que Julio Strassera le responde que no, que a&#250;n no est&#225;, que va a estar al d&#237;a siguiente, ante lo cual le dice &#8220;Dale, decime, total no se lo voy a decir a nadie&#8230;&#8221; Esta alusi&#243;n a su inminente muerte distiende la situaci&#243;n. Ambos r&#237;en, y advertimos una mirada tierna del fiscal, casi como si se transportara a otra escena. Entonces el amigo le va nombrando uno a uno los militares acusados y le pregunta &#191;perpetua para todos? Dar&#237;n, en la piel de Strassera, le responde: &#8220;perpetua para todos&#8221;. El amigo esboza una sonrisa feliz, apacible, leve pero firme, y de absoluta admiraci&#243;n por el logro conquistado. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Qu&#233; podemos leer en esta escena? Que nuestro fiscal decide regalarle a su amigo la ficci&#243;n que estaba esperando escuchar antes de partir. Accede a brindarle a su compa&#241;ero de ruta la condici&#243;n que pide para una muerte emocionalmente digna. Poder despedirse en la paz de la tarea cumplida y la convicci&#243;n de justicia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El movimiento es interesante: Strassera no ten&#237;a las condenas, pero frente al binarismo de mentir o decir la verdad, decide suplementar la escena. Obsequiarle lo que su amigo, ante la inminencia del fin, hab&#237;a elegido querer escuchar. No la verdad &#8211;que finalmente no existe como tal&#8211; sino una ficci&#243;n que la haga veros&#237;mil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con esa ficci&#243;n el propio Strassera se inventa a s&#237; mismo en el anhelo de justicia. Recibe del Otro su propio mensaje en forma invertida y se prepara para el abismo y la incertidumbre. El sujeto es esa vacilaci&#243;n, ese anhelo, esa agon&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Nacido en democracia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &lt;strong&gt; &lt;i&gt;Leonardo Amarilla&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt; (Lic. En ciencias pol&#237;ticas. Subsecretario de Planificaci&#243;n del Ministerio del Agro y la Producci&#243;n de Misiones).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existen hechos en la historia de los pueblos donde la trascendencia es dif&#237;cil de asimilar, el juicio a las juntas militares en Argentina es uno de esos casos. Donde un proceso judicial logr&#243; arrojar tantas definiciones hist&#243;ricas que no se limitan en garant&#237;as constitucionales, el estado de derecho o en la pena final. El resultado es mucho m&#225;s interesante porque queda tatuado en la historia, y a su vez existe un reconocimiento (se reafirma por v&#237;a judicial) pero tambi&#233;n hay una reparaci&#243;n latente de una sociedad expectante sobre la veracidad o fragilidad de ese nuevo escenario democr&#225;tico. Hab&#237;a que reconfigurar las relaciones sociales por medio de la verdad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Videla habla de los desaparecidos en 1979 como una &#8220;inc&#243;gnita&#8221; est&#225; afirmando que iban a permanecer en la clandestinidad todas las atrocidades que se cometieron durante la dictadura militar. Esto s&#243;lo es posible cuando se utiliza el terror como m&#233;todo de paralizaci&#243;n masiva. El silencio, la perplejidad y la resistencia son las consecuencias de la tortura, la persecuci&#243;n y el genocidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el juicio a las juntas en 1985 se devel&#243; el secreto mejor guardado de los militares, el genocidio estuvo sistem&#225;ticamente coordinado por definiciones estrat&#233;gicas de los Jefes del Ej&#233;rcito de aquel momento, con el objetivo de aniquilar todo intento de subversi&#243;n e instaurar las bases de un orden econ&#243;mico neoliberal. El &#8220;Nunca M&#225;s&#8221; es la perpetuidad m&#225;s poderosa que puede racionalizar una sociedad, puesto que no se trata de una ideolog&#237;a pol&#237;tica, sino de un hecho contundente bajo el concepto de Memoria, Verdad y Justicia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La acusaci&#243;n de la fiscal&#237;a tiene tal magnitud que rompe los ecos del terror para liberar los pa&#241;uelos, pero tambi&#233;n sirvi&#243; para liberar el llanto y la desolaci&#243;n de la muerte. El desaparecido fue asesinado por orden y responsabilidad de la Dictadura Militar. El juicio a las juntas desbloque&#243; un nivel de deshumanizaci&#243;n al cual una sociedad jam&#225;s permitir&#225; volver.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1552 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/whatsapp_image_2022-11-10_at_11.38.20.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/whatsapp_image_2022-11-10_at_11.38.20.jpg?1754362466' width='500' height='750' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de la escena dentro de la escena, ver el comentario de Juan Carlos Mosca sobre este mismo film: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Argentina-1985-el-juicio-a-las-juntas&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Argentina-1985-el-juicio-a-las-juntas&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Koza, R. (2013).&lt;i&gt; Del Pr&#243;logo de Abbas Kiarostami de Jonathan Rosembaum y Mehrnaz Saeed- Vafa.&lt;/i&gt; Los Rios C&#243;rdoba.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Five takes on &#034;Argentina, 1985&#034;</title>
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		<dc:date>2022-11-11T18:40:48Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Carolina C&#243;rdoba, Dora Seru&#233;, Leonardo Amarilla, Mar&#237;a Agustina Brandi</dc:creator>



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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-12-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 12 | N&#176; 3&lt;/a&gt;


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