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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>Pulp Fiction: Una interpretaci&#243;n sobre la subjetividad contempor&#225;nea</title>
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		<dc:date>2020-07-03T19:21:19Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cinematograf&#237;a de Quentin Tarantino funciona como una interpretaci&#243;n sobre nuestro momento cultural. Entre sus pel&#237;culas m&#225;s destacadas se cuenta Pulp Fiction (Tiempos Violentos, 1994). &lt;br class='autobr' /&gt;
Por otro lado, desde hace tiempo que el psicoan&#225;lisis viene ocup&#225;ndose de los efectos de lo que ha designado como &#8220;la ca&#237;da del Otro&#8221;. Justamente, el punto de partida de Pulp Fiction es que da por hecho un mundo que ya funciona sin Otro, en la estructura narrativa, en el montaje, en la historia, en la caracterizaci&#243;n de los personajes, etc.&lt;br class='autobr' /&gt;
Partimos entonces desde all&#237;, y nos preguntamos: si el Otro cl&#225;sico que organizaba el discurso social ha ca&#237;do, &#191;qu&#233; organiza hoy la vida de los sujetos?&lt;br class='autobr' /&gt;
Una parte de la respuesta es la que propone Lacan en los a&#241;os setenta. Por entonces, Lacan advierte que, a medida que el Otro cae, el objeto asciende al cenit social (Lacan,1970: 436). &lt;br class='autobr' /&gt;
El presente trabajo desarrolla una lectura del film Pulp Fiction, a partir del recorte de algunas secuencias, intentando situar los efectos de la ca&#237;da del Otro y del ascenso del objeto al cenit social, en la subjetividad de la &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; &#201;poca | Otro | Objeto | Toxicoman&#237;a | Subjetividad&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Pulp-Fiction-An-interpretation-of-the-contemporary-subjetivity' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-3-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 03 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Quentin Tarantino ha sido catalogado como uno de los referentes de lo que se denomin&#243; &#8220;Cine Posmoderno&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El cine posmoderno se ha caracterizado habitualmente como compuesto por una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . Si bien esas clasificaciones suelen ser discutibles, lo que no se puede negar es que la obra de Tarantino funciona como una interpretaci&#243;n sobre nuestro momento cultural. Entre las pel&#237;culas m&#225;s destacadas de su filmograf&#237;a, el gran &#233;xito que a su vez marca el inicio de su carrera comercial, es &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt;. Desde el inicio este film da por hecho un mundo que funciona sin Otro, en la estructura narrativa, en el montaje, en la historia, en la caracterizaci&#243;n de los personajes, etc.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_92 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1_pulp_fiction.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1_pulp_fiction.jpg?1754362401' width='500' height='396' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hace tiempo el psicoan&#225;lisis viene ocup&#225;ndose de los efectos producidos por la &#8220;ca&#237;da del Otro&#8221;, sintagma que, entre otras cosas, incluye la ca&#237;da de los grandes relatos, las ideolog&#237;as, los proyectos pol&#237;ticos, las religiones, la autoridad y los principios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de esta perspectiva es posible formular el siguiente interrogante: si el Otro cl&#225;sico que organizaba el discurso social ha ca&#237;do, &#191;qu&#233; organiza hoy la vida de los sujetos? Una parte de la respuesta es la que propone Lacan en los a&#241;os setenta cuando advierte que, a medida que el Otro cae, el objeto asciende al cenit social (Lacan, 1977).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n el psicoan&#225;lisis el objeto constituye aquel factor a trav&#233;s del cual el sujeto busca alcanzar satisfacci&#243;n. Este objeto es muy variable y, en virtud de la imposibilidad de proporcionar una satisfacci&#243;n completa, tiende a un constante desplazamiento. En esa metonimia el objeto puede tomar variadas formas, entre las cuales se encuentran los diversos objetos de consumo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, aquella advertencia de Lacan remitir&#237;a al triunfo total del capitalismo tard&#237;o, el capitalismo de consumo. Este, a diferencia del capitalismo de producci&#243;n, es un sistema sustentado en una garant&#237;a: la circulaci&#243;n de un objeto de consumo que incluso puede estar desprovisto de calidad o valor de uso (Jameson, 1992:80).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este contexto, los sujetos contempor&#225;neos, desatados de las referencias del Otro, quedar&#237;an directamente a merced de una din&#225;mica social regida por el funcionamiento del mercado. En este sentido, lo que caracterizar&#237;a la subjetividad contempor&#225;nea ser&#237;a la categor&#237;a de &#8220;consumidor&#8221; (Miller, 2005: 79). Aqu&#237; radica la raz&#243;n por la cual podemos hablar de la toxicoman&#237;a como la &#8220;categor&#237;a diagn&#243;stica&#8221; preponderante en nuestra &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, esta deducci&#243;n revela que tampoco estamos tan desatados, sino que estamos atados a un nuevo orden simb&#243;lico que, aunque no tenga ley, s&#237; tiene un mandato: &#8220;hay que consumir&#8221;, somos todos &#8220;consumo-dependientes&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema ya no es estar fuera de la cadena productiva sino fuera de la cadena de consumo y no importa la sustancia, ni el tipo de objeto, ni su calidad. Exactamente en este punto radica la importancia de situar el significante &#8220;pulp&#8221; (papel barato o literatura barata) en el t&#237;tulo de la pel&#237;cula de Tarantino. Como el propio director sostiene en una entrevista: &#8220;Lo que he hecho hasta ahora se engloba decididamente en lo que yo llamo ficci&#243;n pulp. (&#8230;) un libro de bolsillo del que nadie se preocupa. Lo lees, te lo metes en el bolsillo, te sientas sobre &#233;l en el autob&#250;s, y las p&#225;ginas empiezan a despegarse&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Epelde, U. Pulp Fiction. Entrevista a Quentin Tarantino, (recogida el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A continuaci&#243;n se desarrollar&#225; la lectura del film &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt;. A partir del recorte de algunas secuencias, intentando situar ejes tales como la ca&#237;da del Otro, el ascenso del objeto al cenit social y la noci&#243;n de toxicoman&#237;a generalizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1- Secuencia I:&lt;br class='autobr' /&gt;
En un momento del film, uno de los personajes, un boxeador llamado Butch (Bruce Willis), recuerda una historia infantil: el momento en el cual recibe, de manos de un ex compa&#241;ero de guerra de su padre, el reloj que &#233;ste le envi&#243; antes de morir. La secuencia consiste en un plano-contra plano entre el personaje de Butch-ni&#241;o (Chandler Lindauer) y el Capit&#225;n Koons (Christopher Walken) en el que s&#243;lo habla el Capit&#225;n mientras el ni&#241;o lo observa atentamente y en silencio:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#8212;Este reloj &#8212;el Capit&#225;n Koons lo levanta frente a la c&#225;mara y lo acerca al lente&#8212; fue adquirido por tu bisabuelo durante la Primera Guerra Mundial (&#8230;) hecho por la primera compa&#241;&#237;a que hizo relojes pulsera (&#8230;) lo compr&#243; el soldado raso Erine Coolidge cuando sali&#243; para Par&#237;s. Este fue el reloj de guerra de tu bisabuelo, lo us&#243; todos los d&#237;as. Cuando la guerra termin&#243; volvi&#243; con tu bisabuela, se quit&#243; el reloj lo puso en una lata de caf&#233; y el reloj se mantuvo ah&#237; hasta que el pa&#237;s llam&#243; a tu abuelo, Dane Coolidge, para pelear contra los alemanes de nuevo. Esta vez era la Segunda Guerra Mundial, tu bisabuelo le dio el reloj a tu abuelo como una especie de amuleto. (&#8230;) Tu abuelo estaba enfrent&#225;ndose a la muerte y lo sab&#237;a (&#8230;) le pidi&#243; a un artillero de la fuerza a&#233;rea, un tal Winocki a quien nunca hab&#237;a visto, que se lo entregara a su hijo reci&#233;n nacido, al que nunca conoci&#243; en persona. Winocki cumpli&#243; al terminar la guerra visit&#243; a tu abuela y entreg&#243; al ni&#241;o que iba a ser tu padre el reloj de su pap&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_93 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/107956.jpg?1754362403' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Tu padre llevaba este reloj cuando lo derribaron en Hanoi. Lo capturaron y lo metieron en un campo de concentraci&#243;n (&#8230;) Tu padre sab&#237;a que este reloj era tu carta de nacimiento (&#8230;) Lo escondi&#243; en el &#250;nico lugar que pod&#237;a: en el culo. Durante cinco a&#241;os, us&#243; este reloj en el culo y cuando muri&#243; de disenter&#237;a me lo dio. Yo escond&#237; este pedazo de metal en mi culo dos a&#241;os m&#225;s. Luego me mandaron a casa, con mi familia, y ahora jovencito, te doy el reloj a ti&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pulp Fiction est&#225; lleno de ambig&#252;edades morales: los asesinos recitan la Biblia, el m&#225;s educado de los personajes esconde cad&#225;veres en su casa, los asaltantes m&#225;s violentos tratan a su partenaire con ternura infantil, el polic&#237;a es un violador sadomasoquista. Todas estas aparentes contradicciones son un modo magistral de representar la ca&#237;da del Otro, de decir que la religi&#243;n, la ley, los hombres, etc. ya no son lo que eran antes; pero el personaje de Koons es particularmente representativo de esta l&#237;nea narrativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La escena que describimos comienza con una postura cl&#225;sica del adulto que, en un lugar de autoridad y de sabidur&#237;a, transmite ideales simb&#243;licos al ni&#241;o, pero, en la segunda parte de la secuencia, el personaje pierde la calidez en la mirada y el tono de voz ceremonioso. En ese cambio en la performance del actor la reliquia antigua, que luego fuera s&#237;mbolo de grandeza y honor de un Marine Americano, &#8220;un h&#233;roe&#8221; que combati&#243; por su pa&#237;s y regres&#243; a cuidar a su familia guardando la reliquia en una lata de caf&#233; (retrato dom&#233;stico de la familia tradicional estadounidense); esa reliquia, que a lo largo del tiempo fue sumando valor simb&#243;lico en su historia, pasa a ser un &#8220;pedazo de metal&#8221; que se &#8220;usa&#8221; en el culo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con esta secuencia vemos c&#243;mo el objeto devela su estatuto de puro &#8216;pulp', perdiendo todo valor simb&#243;lico y quedando reducido a un pedazo de material, a una pura sustancia que rellena un hueco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese es el estatuto que tienen los objetos en &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt;. Despojados de su valor simb&#243;lico, se revelan equivalentes. No llevan la carga ideol&#243;gica de otros tiempos sino que valen por el hecho mismo de ser objetos de consumo y, justamente por eso, valen tan poco, porque siempre pueden ser remplazados por otros. De esta manera todo se convierte en pulp.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de aqu&#237; podemos ver c&#243;mo la pel&#237;cula muestra una representaci&#243;n de la manera en la que el ascenso del objeto al cenit social, funciona y organiza la cultura, particularmente la cultura estadounidense, que es la que construye el discurso hegem&#243;nico que &#8212;desde este pa&#237;s&#8212; se irradia sobre el planeta cada d&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tarantino, advertido de aquello, lo explota y lo disfruta: &#8220;Lo que me gusta de Am&#233;rica es el hecho de que puedas comprar Coca-Cola en cualquier lugar del mundo, de que puedas encontrar Dunkin' Donuts en cualquier lugar del mundo, de que puedas comer en McDonald's en cualquier lugar del mundo. Siempre creo que no conozco del todo un pa&#237;s hasta que no he comido en alg&#250;n McDonald's. Son peque&#241;as cosas como esas, como la Coca-Cola o los Big Macs, o Madonna o Elvis Presley o Muhammad Ali o Kevin Costner... esas cosas son las que nos hacen sentirnos parte del mundo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Epelde, U. Pulp Fiction, Quentin Tarantino (recogida el 16/07/12 de: .)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas palabras evidencian de qu&#233; manera el director pondr&#237;a en el mismo conjunto a una Coca-Cola y a Kevin Costner, exponiendo as&#237; la operaci&#243;n mediante la cual un sujeto &#8212;Kevin Costner, un sujeto que trabaja de actor&#8212; se transforma en uno de los objetos de consumo que Estados Unidos exporta. Esto nos abre el camino a la segunda secuencia que tomaremos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2-Secuencia II:&lt;br class='autobr' /&gt;
Esta vez se trata de otros personajes, la esposa del jefe de la mafia llamada Mia (Uma Thurman), y uno de los delincuentes de la banda llamado Vince (John Travolta). Ambos salen a cenar a un lugar que ella eligi&#243;, el Jackrabbit Slims, una especie de bar tem&#225;tico de la cultura popular norteamericana de los a&#241;os cincuenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Jackrabbit Slims todo representa el espect&#225;culo americano de los cincuenta. El ma&#238;tre que recibe a los protagonistas se hace llamar Ed Sullivan (presentador televisivo de The Ed Sullivan Show, muy popular entre 1950 y 1960). Los camareros est&#225;n caracterizados como Marilyn Monroe, James Dean, etc. El mesero que les toma la orden se presenta como Buddy Holly (uno de los pioneros del rock and roll). El box donde los protagonistas se sientan es una r&#233;plica de un auto Chrysler descapotable de 1950. El men&#250; tambi&#233;n recibe nombres de personalidades, un batido de chocolate se llama: Amos and Andy (comedia televisiva basada en estereotipos afroamericanos de 1950), un batido de vainilla se llama Martin and Lewis (una comedia televisiva protagonizada por Dean Martin y Jerry Lewis, ambos actores blancos), un bife se llama Douglas Sirk Steak (en referencia Douglas Sirk, director de cine alem&#225;n conocido por sus melodramas en Hollywood) y una hamburguesa se llama Durward Kirby Burger (Kirby fue una personalidad de la TV estadounidense en los a&#241;os sesenta), etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al llegar al lugar, M&#237;a le pregunta a Vince &#8212; &#191;Qu&#233; te parece?, &#233;l responde &#8212;Creo que es como un museo de cera con pulso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta escena Tarantino convoca a los artistas que poblaron la vida cotidiana estadounidense de los a&#241;os cincuenta y los reincorpora al mundo actual, transform&#225;ndolos en objetos decorativos, reciclados y de consumo. Mediante esta operaci&#243;n, el director nos brinda un enfoque pulp de los grandes &#237;conos de la cultura americana, transform&#225;ndolos en objetos que pueden entretener por un rato y luego pueden ser usados como almohadones, llaveros o cualquier otra cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo m&#225;s interesante de esta secuencia es el concurso de baile. El actor que encarna el personaje de Vince es John Travolta, una estrella de Hollywood que alcanz&#243; su mayor popularidad bailando en pel&#237;culas musicales de fines de los a&#241;os setenta, cuya carrera ir&#237;a en descenso hasta que su aparici&#243;n en &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt; lo pusiera nuevamente en vigencia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_94 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3_pulp_fiction.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3_pulp_fiction.jpg?1754362401' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Evidentemente, poner a John Travolta a bailar frente a c&#225;mara veinte a&#241;os despu&#233;s y hacerlo adem&#225;s en un plano donde se destaca la pista de baile &#8212;una referencia directa a una de las m&#225;s famosas y representativas im&#225;genes del cine popular americano que Travolta mismo protagoniz&#243; (Fiebre de s&#225;bado por la noche, 1977) &#8212;evidentemente no es algo ingenuo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta aqu&#237; podr&#237;a ser una intertextualidad del cine posmoderno y nada m&#225;s, un homenaje incluso. Pero no se puede obviar que aquella legendaria escena transform&#243; a Travolta en un &#237;cono de la cultura disco de los a&#241;os setenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco volver a meter a John Travolta en la pista, esta vez rodeado por otros &#237;conos cinematogr&#225;ficos de la cultura popular americana, es resaltar su valor de objeto de consumo retro. De este modo, el director asigna al actor una doble funci&#243;n: por un lado el papel de Vince en el relato del film; por otro lado, el papel de s&#237; mismo pero transformado en personaje explota el mito de Travolta y lo integra al &#8220;museo de cera con pulso&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece ser &#233;sta la genialidad del film que Tarantino nos muestra con todas las herramientas del discurso cinematogr&#225;fico (puesta en escena, en cuadro y en serie): lo m&#225;s visceral de lo que implica el anuncio lacaniano sobre el ascenso del objeto al cenit social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt; vemos desfilar hamburguesas, hero&#237;na, fetiches y otros juguetes sexuales, motocicletas, espadas samurai, batidos y gaseosas, estrellas de rock, personajes de shows televisivos y&#8230; &#161;John Travolta!, todos revueltos, en una lista interminable en la cual el registro simb&#243;lico, que podr&#237;a dar una jerarqu&#237;a a la n&#243;mina, est&#225; ausente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Justamente, plantear que el paradigma de la subjetividad de nuestro tiempo es la toxicoman&#237;a, significa que el objeto no importa, porque cualquier objeto se vuelve t&#243;xico cuando el sujeto queda aferrado a su consumo. Pueden ser objetos de lujo como en &lt;i&gt;The Devil Wears Prada&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;El Diablo viste a la moda&lt;/i&gt;, David Frankel: 2006); pueden ser objetos culturales, retro o vintage, como muestra &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt;, o puede ser un objeto legal o ilegal como lo ense&#241;a &lt;i&gt;Trainspotting&lt;/i&gt; (Danny Boyle, 1996).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, el objeto pasa de mano en mano. Cuando no sirve m&#225;s se lo hace objeto de museo o se lo recicla para volver a ser usado del mismo modo en que se reciclaba el desecho de pulpa de madera para producir el papel barato de las revistas pulp. De este r&#233;gimen hiperconsumista no se salva nadie, ya que rige el funcionamiento de nuestro tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, s&#243;lo citaremos una cuesti&#243;n m&#225;s respecto al tema. En la escena del bar hay un detalle importante: el personaje de Mia le reclama a Vince que hable porque ella no soporta &#8220;&#8230;esos momentos de silencio inc&#243;modos&#8221;, como Vince no sabe bien qu&#233; decir, ella le propone que piense algo hasta que regrese del ba&#241;o, momento en que Mia se retira a consumir una dosis de coca&#237;na. Luego, al volver a la mesa con Vince, encuentra su plato listo y dice: &#8220;Nada mejor que regresar del ba&#241;o y encontrar tu hamburguesa sobre la mesa &#191;pensaste que decir?&#8221; Citamos este momento del film para destacar que la subjetividad toxic&#243;mana de nuestra era lleva impl&#237;cita la dificultad para tolerar la falta (condici&#243;n estructural del ser humano), la ausencia, el vac&#237;o y &#8220;el silencio&#8221; y es esta dificultad aquello que empuja a buscar m&#225;s consumo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En escenas como esta, Mia permite observar una dificultad intr&#237;nseca al objeto: ninguno puede saturar ese vac&#237;o, esa ausencia, ese &#8220;silencio&#8221; de manera completa. Entonces M&#237;a busca un batido, busca coca&#237;na, busca comida, busca que le hablen, busca sexo intentando seducir a Vince, busca m&#225;s coca&#237;na. Si este raid de consumo desenfrenado contin&#250;a, es comprensible el hecho de que la secuencia que se acaba de relatar termine en una sobredosis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que vemos finalmente en &lt;i&gt;Pulp Fiction&lt;/i&gt; es una manera de representar la subjetividad de nuestra &#233;poca. Hay un detalle en la escena de la sobredosis de M&#237;a. Para rescatarla le aplican una inyecci&#243;n de adrenalina directa al miocardio, una mujer mira fascinada esa situaci&#243;n grotesca, y exclama &#8220;amazing! (&#161;asombroso!)&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tarantino en sus pel&#237;culas nos da una dosis concentrada del mundo en el que vivimos, un poco exagerada y con una fuerte tendencia a la parodia. En ese desfile ensordecedor de violencia, grotesco y de comida chatarra, su cine interpreta algo de nuestro tiempo, y nosotros por momentos, somos esa mujer que mira el espanto y exclama &#8220;amazing!&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias Bibliogr&#225;ficas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jameson, F. (1991) El Posmodernismo o la L&#243;gica Cultural del Capitalismo Avanzado. Paid&#243;s. Barcelona. 1991&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012 [1970]) Radiofon&#237;a en Otros Escritos. Buenos Aires. Paid&#243;s. 2007.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J. A. (2005) El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica. Bs. As. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El cine posmoderno se ha caracterizado habitualmente como compuesto por una serie de factores que aparecen con frecuencia en los films de Tarantino: 1) escenarios reconocibles de la cultura americana (hamburgueser&#237;as, cafeter&#237;as, carreteras, pubs, etc.); 2) numerosas referencias a otras fuentes narrativas, sobre todo al cine cl&#225;sico, a la m&#250;sica popular y a los comics; 3) recurrencia de personajes que se identifican constantemente con el mundo de la cultura popular americana en la que el director creci&#243;; 4) estilo autorreferencial, en el sentido que abundan, a modo de homenaje, permanentes referencias al cine moderno, evidenciando intertextualidades con Jean Luc Godard, Robert Aldrich, Fran&#231;ois Truffaut, Luc Besson, etc.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Epelde, U. Pulp Fiction. Entrevista a Quentin Tarantino, (recogida el 16/07/2012 de: &lt;a href=&#034;http://web.jet.es/unepelde/pulp.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://web.jet.es/unepelde/pulp.htm&lt;/a&gt;)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Epelde, U. Pulp Fiction, Quentin Tarantino (recogida el 16/07/12 de: &lt;a href=&#034;http://web.jet.es/unepelde/pulp.htm&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://web.jet.es/unepelde/pulp.htm&lt;/a&gt;.)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Stopwatches not have sex</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Stopwatches-not-have-sex</link>
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		<dc:date>2018-05-13T00:30:42Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The author writes about pilot episode of Masters of Sex, in which is possible to trace the story lines in the first few minutes of the serie. He exposes that from the Lacanian psychoanalytic theory, could be drawn here that the enjoyment is something that cannot be reduced to intercourse, appears linked to the libidinal circuits and builds unique eroticism of each subject. He wonders, what's the revolution of knowledge of human sexuality about?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Human Sexuality | Jouissance | The feminine&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Los-cronometros-no-tienen-sexo' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Los cron&#243;metros no tienen sexo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>What do Jacques Lacan and Jon Draper have in common?</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/What-do-Jacques-Lacan-and-Jon-Draper-have-in-common</link>
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		<dc:date>2018-05-12T23:58:56Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;One as much as the other, both Freud and Lacan knew how to recognize and adapt their studies to the challenges that the clinical experience presented, as while they studied and developed their theoretical work the century kept on changing. As psychoanalists we are always witnesses of such changes, we see that the ladies' illnesses from Victorian times that sought help from Freud have not much in common to most frequent demands at present. &lt;br class='autobr' /&gt;
Therefore, we acknowledge that clinic has changed because subjectivity has changed as well. Thus, it is convenient to recognize that the ways in which the topics of current times are represented and fictionalized have also changed. Amongst these new ways of representation, we find TV series in a privileged position. This article, based on the &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; series, picks up on some characteristics of contemporary clinic that Lacan had already shed light on in his teaching.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords&lt;/strong&gt;: Symptom | era | enjoyment | TV series.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Que-tienen-en-comun-Jacques-Lacan-y-Don-Draper' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Qu&#233; tienen en com&#250;n Jacques Lacan y Don Draper?&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>The passion of ignorance in Agora</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-passion-of-ignorance-in-Agora</link>
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		<dc:date>2018-05-12T00:20:30Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Agora &lt;/i&gt; is set in the moment of rising Christianity in Ancient World. In Alexandria live togheter with some difficulty Jews, pagans (they still believe in roman and egypcian politeism) and Christians. Also there live &#8216;scientists', mathematicians, astronomers, philosophers. Almost all of them were pagans.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hypatia was an upper class philosopher, pagan, who teach at the Library of Alexandria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Around Hypatia's figure it is built a filmic story that shows us the effects of passion of ignorance. This is one of being's passions described by Lacan like analist's passion, different from neurotic liking for the ignorance. The films allows us to make comparations between psychoanalysis, science and religion.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; Passion of Ignorance | Science | Religion | Feminine | Psychoanalyst's position&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-pasion-de-la-ignorancia-en-Agora' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La pasi&#243;n de la ignorancia en &#193;gora&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Pulp Fiction: An interpretation of the contemporary subjetivity</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Pulp-Fiction-An-interpretation-of-the-contemporary-subjetivity</link>
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		<dc:date>2018-05-11T23:19:57Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quentin Tarantino's filmography operates like an interpretation of our cultural times. Pulp Fiction is one of his most outstanding pieces. &lt;br class='autobr' /&gt;
On the other hand and for some time now, psychoanalysis has been addressing the effects of the so-called &#8220;fall of the Other.&#8221; The starting point of Pulp Fiction is precisely the fact that in its narrative structure, editing, plot and portrayal of characters &#8211;among other aspects-, it is assumed that the world already works without the Other.&lt;br class='autobr' /&gt;
We take this as a point of departure, and we wonder: if the traditional Other that used to organize the social discourse has fallen, what is it that organizes today the lives of subjects?&lt;br class='autobr' /&gt;
Part of an answer for this question is contained in Lacan's proposal back in the seventies. In that time Lacan noted that as the Other falls, the object rises to the social zenith. &lt;br class='autobr' /&gt;
This paper evolves towards a reading of the film, Pulp Fiction, built on a selection of scenes which tries to spot the effects of the fall of the Other and the rise of the object to the social zenith, in the subjectivity of our times.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Times | the Other | object | addiction | subjectivity&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-3-Nro-1-44-" rel="directory"&gt;Volumen 03 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Pulp-Fiction-Una-interpretacion-sobre-la-subjetividad-contemporanea' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Pulp Fiction: Una interpretaci&#243;n sobre la subjetividad contempor&#225;nea&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>On the irony of contemporary medical discourse</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/On-the-irony-of-contemporary-medical-discourse</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/On-the-irony-of-contemporary-medical-discourse</guid>
		<dc:date>2018-05-11T22:46:42Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hypermodern discourse transforms the symptom into a disorder, and in so doing the real is treated out of sense by biochemistry, by medications that are more and more targeted. This work analyzes the way in which the series House M.D. allows us to scrutinize the contemporary logic in the treatment of bodies. What do contemporary subjects request from the medical discourse? Where does House fail and where does he succeed in his treatment of his patient Eve? Where does the medical discourse of the Princeton-Plainsboro Hospital fail in the treatment of its &#8220;patient House&#8221;? Based on these three&lt;br class='autobr' /&gt;
pivotal questions a conjecture is offered regarding a Lacanian inflexion of House's position.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Medicine | House | Doctor-patient relationship | Lacan&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Sobre-la-ironia-del-discurso-medico-contemporaneo' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Sobre la iron&#237;a del discurso m&#233;dico contempor&#225;neo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Los cron&#243;metros no tienen sexo</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Los-cronometros-no-tienen-sexo</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Los-cronometros-no-tienen-sexo</guid>
		<dc:date>2018-05-06T20:48:57Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El autor trabaja el episodio piloto de Master of sex en el cual, propone que es posible rastrear las l&#237;neas narrativas en los primeros minutos de la serie. Expone que desde la teor&#237;a psicoanal&#237;tica lacaniana podr&#237;a extraerse aqu&#237; que el goce es algo que no puede reducirse al coito, aparece ligado a los circuitos pulsionales y construye el erotismo singular de cada quien. Se pregunta &#191;cu&#225;l fue la revoluci&#243;n sobre el conocimiento de la sexualidad humana a la que se hace referencia?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; Sexualidad humana | Goce | Lo femenino&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Stopwatches-not-have-sex' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#8220;En 1956 un especialista en fertilidad, conoce a una ex cantante de cabaret, diez despu&#233;s publican un estudio cient&#237;fico que revolucion&#243; nuestro conocimiento de la sexualidad humana&#8221;, as&#237; empieza la serie &lt;i&gt;Masters of Sex&lt;/i&gt; creada por Michelle Ashford, en base a la biograf&#237;a &#8220;Masters of Sex: La vida y obra de William Masters y Virginia Johnson, la pareja que ense&#241;&#243; a Am&#233;rica c&#243;mo amar&#8221;, escrita por Thomas Maier.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquellos que saben sobre series, dicen que en el episodio piloto ya tenemos toda la base narrativa de una serie, en el caso de &lt;i&gt;Masters of Sex&lt;/i&gt; podr&#237;amos decir que en los primeros 10 minutos ya tenemos todo el episodio piloto:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1&#730; Secuencia: La historia comienza la noche que el Dr. William Howell Masters (1915-2001) (Michael Sheen) recibe un reconocimiento p&#250;blico, al recibirlo dice de s&#237; mismo: &#8220;Soy un hombre de ciencia, no hablo mucho y me tengo que ir a trabajar&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2&#730; Secuencia: El hombre de ciencia trabajando, planilla, l&#225;piz y cron&#243;metro en mano. El Dr. Masters observa meticulosamente una escena sexual entre un hombre y una mujer. Ella sabe que la est&#225;n mirando, &#233;l hombre en cuesti&#243;n no. En esa secuencia vemos el acto como un movimiento mec&#225;nico, el hombre con la vista perdida en la pared se balancea sobre el cuerpo de ella que permanece reclinada con cara de hartazgo, hasta que decide empezar a gemir, y le dice a su compa&#241;ero: &lt;i&gt;&#8220;Ernnie, you are a fucking animal&#8221;&lt;/i&gt;, palabras m&#225;gicas, Ernnie parece despertarse, cobra vida, gime, grita y llega al orgasmo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3&#730; Secuencia: El cient&#237;fico desayuna con la prostituta. Despu&#233;s de la jornada de trabajo de ambos, mientras desayunan, el Dr. Master hace un recuento de los casos observados, en un momento le corrige los modales a ella: &#8220;La servilleta va en el regazo&#8221;, ella le responde &#8220;Lo dices luego de estar en un closet viendo gente montarse toda la noche&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Dr. Masters continua revisando sus notas, sobre el &#250;ltimo caso tiene dudas, le pregunta a ella: &#8220;&#191;Cu&#225;nto estuvo en el per&#237;odo meseta?&#8221;, ella responde: &lt;i&gt;&#8220;For a fucking ever&#8221;&lt;/i&gt;. M&#225;s adelante el Dr. se entera que Betty (Annaleigh Ashford) no goz&#243; en ninguno de los casos, sorprendido le pregunta si esa situaci&#243;n es com&#250;n en las prostitutas, ella responde: &#8220;Es com&#250;n en todos los seres que tienen vagina. Las mujeres fingen el orgasmo&#8221;. Luego de un momento la prostituta aconseja al cient&#237;fico: &#8220;Si realmente quieres saber sobre sexo tendr&#225;s que buscarte una mujer&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estos primeros minutos de la serie, tenemos las l&#237;neas narrativas que van a construir las tensiones del relato ya planteadas, con todas sus caracterizaciones encarnadas en cada rol, con sus contradicciones y sus derivaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera secuencia, nos muestra la pareja tradicional de la clase media americana, los Masters, el m&#233;dico prestigioso y su esposa (Caitlin Fitzgerald) est&#225;n sentados juntos de la mano, ella retrata un estilo femenino de la &#233;poca, ama de casa blanca, un poco ani&#241;ada, tensa pero siempre sonriente, m&#225;s adelante sabremos que incluso lo llama &lt;i&gt;&#8220;dady&#8221;&lt;/i&gt; cari&#241;osamente a su marido, y que tiene una vida sexual completamente insatisfecha. Por su parte &#233;l, el Dr. Masters, desde el principio se presenta como un cient&#237;fico, intenta que su oficio defina su ser, nada lo conmueve, nada lo toca porque todo es un desaf&#237;o del cual extrae un saldo de saber o resuelve con la implementaci&#243;n de alguna t&#233;cnica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La contrafigura de esta pareja es Betty, la prostituta que aparece en la segunda secuencia de la historia, encarnando el buf&#243;n de la corte, ella dice las verdades que Masters no quiere saber, y que ninguno de sus aparatos podr&#225; comprender.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Betty le dir&#225; a Masters que el sexo no es algo que se pueda medir, que, de hecho, para ella el tiempo de meseta fue eterno, y que no hay reloj que lo calcule. Le dir&#225; que ella no goza del sexo en su trabajo, y m&#225;s adelante incluso que le gustan las mujeres y que se permite esa elecci&#243;n. As&#237;, Betty anuncia a otro de los personajes centrales, a Virginia Johnson (Lizzy Caplan), Gini, quien ingresa al hospital como secretaria pero termina siendo la colaboradora del Dr. Masters en sus investigaciones sobre la sexualidad humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gini ser&#225; el personaje antag&#243;nico de la Sra. Masters, porque encarna la representaci&#243;n de otro modelo femenino de esa &#233;poca, uno en realidad que estaba empezando a nacer, se trata de la mujer que empezaba a creer en sus derechos frente a la imposici&#243;n de su rol tradicional confinado al hogar familiar. Gini, es una excantante de cabaret, dos exmaridos, dos hijos, su propia teor&#237;a de las cosas: &#8220;Las mujeres confunden que sexo y amor son lo mismo&#8221;, ella no tiene esa confusi&#243;n, cuando sale con el Dr. Hass Nicholas D'Agosto) deja claro que s&#243;lo le interesa gozar del sexo, le practica sexo oral en la primera cita a su partenaire sin temer, ni le averg&#252;enza reconocer su deseo, adem&#225;s exige los mismos derechos al goce que los hombres, en la segunda cita le dice a Dr. Hass: &#8220;&#8230; &#191;te gust&#243; lo que te hice la otra noche? Ok, ahora haceme lo mismo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s Gini es ambiciosa, cuando escucha que la otra secretaria le dice &#8220;Masters es el macho alfa del grupo&#8221; le brillan los ojos, y al verlo dirigir la cirug&#237;a sale directamente a buscarlo, hasta que al final busca inscribirse en la universidad, quiere un titulo en &#8220;algo importante&#8221;, quiere destacarse y avanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero Betty adem&#225;s de anunciar el personaje de Gini, adem&#225;s de portar los rasgos de comedia de la narraci&#243;n, Betty desbarata la investigaci&#243;n inicial del Dr. Masters cuando le informa que las mujeres fingen el orgasmo, por lo tanto &#191;c&#243;mo har&#225; para medir algo a trav&#233;s de la observaci&#243;n de la conducta de los casos, si se est&#225; frente a una conducta fingida?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Masters que pas&#243; toda la vida tratando de satisfacer a las mujeres convirti&#233;ndolas en madres, se da cuenta que el mundo femenino es mucho m&#225;s complejo, se lo dice a Hass: &#8220;&#191;Qu&#233; quiere la mujer? El enigma de la vida misma ni se acerca al insondable misterio de esa pregunta&#8221;, sin embargo se obsesiona con ese tema, y cuando discute con el Director del hospital, le dice que ya no le interesan esas mujeres decepcionadas y confundidas para las que el sexo es una tortura, &#233;l quiere entender el deseo femenino, le interesan las mujeres que desean y ya sabe que eso no tiene que ver con la maternidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, para entenderlas, Master tiene que reinventar su t&#233;cnica, buscar algo que pueda eludir la actuaci&#243;n o la simulaci&#243;n de la mujer, y la garant&#237;a es la t&#233;cnica, organiza e incluso inventa una serie de aparatos para medir lo m&#225;s objetivamente posible los efectos org&#225;nicos que provoca el comportamiento sexual. Esa es la investigaci&#243;n que llevar&#225; adelante con Gini.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este primer cap&#237;tulo, cuando las investigaciones en el laboratorio comienzan, el espectador puede suponer que Gini tendr&#225; un papel determinante en la historia, pero no s&#243;lo por su valor de investigadora, sino por lo que provoca en el Dr. Masters, en este sentido parece ser premonitorio el consejo que le da Betty en la tercera secuencia al principio del episodio: &#8220;Si realmente quieres saber sobre sexo tendr&#225;s que buscarte una mujer&#8221;. Esa mujer es Gini.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y una cuesti&#243;n m&#225;s que revelan esos 10 minutos iniciales de la serie, es la enorme confusi&#243;n que genera interpretar que la sexualidad es el coito. En este punto tambi&#233;n es Betty la responsable de llevar la voz de la verdad, cuando el Dr. Masters le dice que la servilleta va en el regazo y Betty le responde: &#8220;Lo dice luego de estar en un closet viendo gente montarse toda la noche&#8221;. Eso mismo le insin&#250;a la Sra. Horchow, su secretaria, cuando al enterarse del proyecto del Dr. Masters plantea su desacuerdo moral, Masters le dice que se trata de ciencia, y ella le responde: &#8220;P&#243;ngale el nombre elegante que quiera&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_517 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/masters-of-sex-another-.jpg?1754362444' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Lo que estas frases ir&#243;nicas revelan es que m&#225;s all&#225; de todo se trata del goce. As&#237;, todo apunta a que el Dr. Masters no es solo cient&#237;fico como lo dice al principio, es un hombre, hay un goce que obtiene de sus investigaciones, algo sin decir que circula y de lo cual el Dr. Masters nada quiere saber. Sin embargo, el cap&#237;tulo piloto parece anunciarlo, sobre todo al final, cuando Masters le dice a Gini que probablemente ellos tengan que tener sexo para no interferir en la investigaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El goce es algo que no puede reducirse al coito, aparece ligado a los circuitos pulsionales y construye el erotismo singular de cada quien. As&#237; en la segunda secuencia, por ejemplo, vemos con claridad que el goce de Ernnie pasa m&#225;s por la voz y las palabras que le dice Betty que por la fricci&#243;n de los cuerpos, y aquello es algo que se le escapa al cron&#243;metro del Dr. Masters.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo vayamos al texto del principio de todo que funciona como introducci&#243;n de la serie: &#8220;En 1956 un especialista en fertilidad, conoce a una ex cantante de cabaret, 10 a&#241;os despu&#233;s publican un estudio cient&#237;fico que revolucion&#243; nuestro conocimiento de la sexualidad humana&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, la pregunta es: &#191;cu&#225;l fue la revoluci&#243;n?&lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Es tan revolucionario saber que en el coito hay cuatro etapas (excitaci&#243;n, meseta, orgasmo, y fase refractaria)? &#191;Es revolucionario saber en cuanto aumenta el ritmo card&#237;aco durante la excitaci&#243;n? &#191;Es revolucionario saber los minutos del periodo refractario o la variaci&#243;n de la temperatura del cuerpo en el orgasmo? &#191;En qu&#233; son datos revolucionarios esos n&#250;meros?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como ya lo dijimos, es un grave error confundir la sexualidad humana con el coito, y ese texto que anuncia la narraci&#243;n a nivel conceptual, aunque como marketing para la serie puede ser muy bueno, produce esa confusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La satisfacci&#243;n sexual en el ser humano puede estar reprimida, desviada, sublimada, etc. Esa es la raz&#243;n por la cual alguien puede encontrar una enorme satisfacci&#243;n s&#243;lo en mirar como el Dr. Masters, o en hablar como el chismoso Dr. Hass, o en escuchar la voz de una mujer dici&#233;ndole &#8220;bestia&#8221; como Ernnie, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, si hablamos en t&#233;rminos cient&#237;ficos, lo m&#225;s verificable de todo lo que descubre el Dr. Masters, se resume en una frase conclusiva que dice en un momento: &#8220;La verdad es que nadie entiende el sexo&#8221;. Por supuesto, y mucho m&#225;s dif&#237;cil se vuelve de comprender la sexualidad, si lo que se busca es una ley universal. Por el contrario, en lo que concierne a la sexualidad cada quien tiene que entender y encontrar su propio modo de vivirla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido la verdadera &#8220;revoluci&#243;n de nuestro conocimiento de la sexualidad humana&#8221;, fue 50 a&#241;os antes del Dr. Masters, en un mundo y una sociedad mil veces m&#225;s conservadora. Esa revoluci&#243;n la llev&#243; adelante el Dr. Sigmund Freud cuando en 1905 public&#243; &#8220;Tres ensayos de teor&#237;a sexual&#8221;. Poni&#233;ndose en contra a todo el saber cient&#237;fico de la &#233;poca, afirm&#243; que la sexualidad humana no se rige por la biolog&#237;a, que no tiene nada que ver con la naturaleza, que se construye en la relaci&#243;n hist&#243;rica del sujeto con los otros que lo rodearon, a trav&#233;s de peque&#241;os acontecimientos que van erotizando el cuerpo y marcando zonas del mismo a trav&#233;s de las cuales, luego, cada quien obtendr&#225; satisfacci&#243;n. Freud ense&#241;&#243; que es justamente de la historia de cada sujeto de donde se derivan las pr&#225;cticas de goce por las cuales los sujetos orientan su vida sexual, y que esa vida sexual es completamente singular, es uno por uno, por lo tanto no est&#225;, ni estar&#225;, gobernada por ninguna ley universal, ni religi&#243;n, ni principio cient&#237;fico, que intente regularla de manera un&#237;voca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desconociendo a Freud tal vez, el Dr. Masters insiste en tabular y medir cuestiones de lo humano que no entran en los porcentajes cient&#237;ficos de un esquema mecanicista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco la segunda secuencia tiene un detalle genial que no mencionamos a&#250;n, es el momento del orgasmo de Ernnie. Cuando Betty dice las palabras &#8220;m&#225;gicas&#8221;, Ernnie comienza a gemir y gritar, el Dr. Masters espera unos segundos, mira el cron&#243;metro y finalmente oprime el bot&#243;n para detenerlo. Se supone que para el Dr. Masters, Ernnie termin&#243; de gozar de su orgasmo en el momento que detiene el reloj, la pregunta es &#191;c&#243;mo hace Masters para saber cuando detener su cron&#243;metro?, &#191;cuando Ernnie para de gritar?, &#191;cuando para de gemir?, &#191;cuando vuelve al ritmo card&#237;aco habitual?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un dato curioso es que el mismo a&#241;o que est&#225; colocado este primer cap&#237;tulo de Masters of Sex, 1956, Jackson Pollock meses antes de morir da una entrevista al New York Times. La periodista le pregunta &#8220;&#191;C&#243;mo sabe cuando una obra suya esta terminada?&#8221;, y &#233;l le responde: &#8220;No lo podr&#237;a explicar, &#191;c&#243;mo saber cuando se termina de hacer el amor?&#8221;. Efectivamente, no hay cron&#243;metro para algunos aspectos, los fundamentales, de la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, si bien podr&#237;amos considerar que algunas de las preguntas tanto de Freud como de Lacan estaban impulsadas por saber sobre lo femenino, y en eso podr&#237;amos encontrar similitudes con el Dr. Masters, ambos hicieron el enorme esfuerzo de escuchar a cada una de sus pacientes en su singularidad, en lo que no entraba en la norma universal. Por el contrario, Masters busca establecer leyes universales que unifiquen y homogenicen las singularidades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En realidad Masters no quiere saber nada, utiliza la ciencia para no saber, s&#243;lo quiere construir un sistema que logre regular el mecanismo universal del goce sexual, y comprender los enigmas de lo femenino de una vez por todas, eso lo tranquilizar&#237;a, a &#233;l como sujeto. Es su propio enredo subjetivo con el otro sexo lo que le impide ver los l&#237;mites de sus m&#233;todos cient&#237;ficos: &#191;Qu&#233; saben los cron&#243;metros cu&#225;ndo se termina de hacer el amor?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1905) &#8220;Tres ensayos de teor&#237;a sexual&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas. Volumen 7&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Amorrortu, 2008.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>&#191;Qu&#233; tienen en com&#250;n Jacques Lacan y Don Draper?</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Que-tienen-en-comun-Jacques-Lacan-y-Don-Draper</link>
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		<dc:date>2018-04-25T20:03:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto en el caso de Freud como en el de Lacan, ambos supieron reconocer y adaptar su estudio a los desaf&#237;os que la experiencia cl&#237;nica les presentaba, efectivamente a medida que estudiaban y desarrollaban su obra te&#243;rica, el siglo iba cambiando. Los analistas siempre somos testigos de esos cambios, vemos que las viejas dolencias de las se&#241;oritas victorianas que consultaban a Freud, no tienen mucha relaci&#243;n con las demandas m&#225;s comunes de la actualidad.&lt;br class='autobr' /&gt;
Bien, partimos de reconocer entonces que la cl&#237;nica ha cambiado porque la subjetividad ha cambiado, por lo tanto tambi&#233;n es conveniente reconocer que los modos de representaci&#243;n y ficcionalizaci&#243;n de los temas de la &#233;poca tambi&#233;n han cambiado. Entre los nuevos modos de representaci&#243;n contempor&#225;neos encontramos el lugar privilegiado de las Series de TV. El presente art&#237;culo retoma a partir de la serie &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; algunas caracter&#237;sticas de la cl&#237;nica contempor&#225;nea, las cuales ya estaban elucidadas en la ense&#241;anza de Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; S&#237;ntoma | &#233;poca | goce | series de tv.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/What-do-Jacques-Lacan-and-Jon-Draper-have-in-common' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud tuvo dos momentos para desarrollar su concepto de s&#237;ntoma, lo descubri&#243; gracias a las hist&#233;ricas, y por ellas se dio cuenta que aquello que no se pod&#237;a decir en la cultura victoriana terminaba expres&#225;ndose de otro modo, luego advirti&#243; que el mecanismo no se terminaba all&#237; y escribi&#243; &lt;i&gt;Inhibici&#243;n S&#237;ntoma y Angustia&lt;/i&gt; para repensar la teor&#237;a del s&#237;ntoma a partir de ese n&#250;cleo del s&#237;ntoma que resiste a la significaci&#243;n y que el sujeto no cesa de repetir. &lt;br class='autobr' /&gt;
Lacan tambi&#233;n construy&#243; la noci&#243;n del s&#237;ntoma en varios tiempos, parti&#243; de Freud y sirvi&#233;ndose de la ling&#252;&#237;stica explic&#243; el s&#237;ntoma como una palabra amordazada, luego continu&#243; desarrollando esta noci&#243;n a lo largo de 30 a&#241;os de trabajo, lo cual complejiz&#243; dicho concepto. &lt;br class='autobr' /&gt;
Tanto en el caso de Freud como en el de Lacan, ambos supieron reconocer y adaptar su estudio a los desaf&#237;os que la experiencia cl&#237;nica les presentaba, efectivamente a medida que estudiaban y desarrollaban su obra te&#243;rica, el siglo iba cambiando. Los analistas siempre somos testigos de esos cambios, vemos que las viejas dolencias de las se&#241;oritas victorianas que consultaban a Freud, no tienen mucha relaci&#243;n con las demandas m&#225;s comunes de la actualidad: no poder parar de comer, de comprar, de masturbarse, de jugar a la &lt;i&gt;play&lt;/i&gt;; provocarse el vomito, cortarse la piel, sentir ataques de ahogos, impulsos violentos, dolores en el cuerpo, tener que beber demasiado para relacionarse con otros, encerrarse con el porno buscando satisfacci&#243;n, ponerse una placa en la boca para controlar el bruxismo&#8230; son algunas de las razones que llevan a la gente a consultar a un psicoanalista hoy en d&#237;a. &lt;br class='autobr' /&gt;
Bien, si tenemos que reconocer entonces que la cl&#237;nica ha cambiado porque la subjetividad ha cambiado, tambi&#233;n es conveniente reconocer que los modos de representaci&#243;n y ficcionalizaci&#243;n de los temas de la &#233;poca tambi&#233;n han cambiado. En este contexto es que encontramos a las Series de TV como esos productos particularmente masivos que exploran nuestro tiempo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Al respecto, la psicoanalista europea Veronique Voruz sostiene: &lt;i&gt;As&#237;, Tony Soprano es una mueca (&#8230;) de Marlon Brando en el Padrino mientras su psiquiatra, la Dra. Melfi, para hacerle frente se vuelca al alcohol y las pastillas (The Sopranos). Paul Weston, el analista de In Treatment, cae en el juego erot&#243;mano de una de sus pacientes y se enamora ciegamente de ella, lanza ataques altamente personales a su supervisora Gina y disfruta hablar de s&#237; mismo durante las sesiones de los tratamientos que &#233;l conduce. El padre adoptivo de Dexter es polic&#237;a y le ense&#241;a al asesino serial de su hijo un c&#243;digo que le permite matar sin ser atrapado, el &#8220;C&#243;digo de Harry&#8221; (Dexter). Edie Falco, interpretando a la enfermera en Nurse Jackie, es una adultera drogadicta. El genio diagnosticador Gregory House es un c&#237;nico mis&#225;ntropo adicto a los calmantes y cuya &#250;nica ley es &#8220;todos mienten&#8221; (Dr. House). En The Wire, la mayor&#237;a de quienes est&#225;n del lado de la ley (polic&#237;as, pol&#237;ticos, periodistas) son corruptos o sacrifican la &#233;tica de su profesi&#243;n ante la religi&#243;n de los n&#250;meros. Finalmente en Breaking Bad, Walter White, un profesor de qu&#237;mica de escuela secundaria, comienza a cocinar metanfetaminas para proveer a su familia luego de haber sido diagnosticado de c&#225;ncer. Madres, padres, profesores, doctores, oficiales de la ley, pol&#237;ticos&#8230; Las series de TV nos muestran el detr&#225;s de pantalla de las pel&#237;culas de Hollywood&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Voruz, V. (2015). Nada funciona, Cine y psicoan&#225;lisis, (p.243). C&#243;rdoba: Alsi&#243;n.&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reconociendo entonces que estamos frente a una nueva cl&#237;nica, utilizaremos la serie de TV &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, para pensar la propuesta que hace Jacques-Alain Miller al sostener que nuestra tarea es extraer de la ense&#241;anza de Lacan las herramientas que nos permiten enfrentar las demandas de hoy y alojarlas en un dispositivo que ya no es el de Freud. Porque si los s&#237;ntomas ya no son los mismos, el psicoan&#225;lisis tampoco.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_464 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH195/mad_men_logo-ed05e.jpg?1775206369' width='354' height='195' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La noci&#243;n de s&#237;ntoma en Lacan y la cl&#237;nica actual&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el primer tiempo de su ense&#241;anza Lacan articul&#243; el s&#237;ntoma directamente a la l&#243;gica significante como una met&#225;fora que entra&#241;a una verdad amordazada, por ejemplo en el texto &lt;i&gt;Variantes de la Cura&lt;/i&gt; tipo de 1955 podemos leer: &lt;i&gt;El s&#237;ntoma es el retorno de lo reprimido en el compromiso, y que la represi&#243;n aqu&#237; como en cualquier otro sitio es censura de la verdad.&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1985). Variantes de la Cura, Escritos 1, (p. 344). Buenos Aires: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Dos a&#241;os m&#225;s adelante, en el texto La instancia de la letra, Lacan escribe: &lt;i&gt;El s&#237;ntoma es una met&#225;fora&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1985). La instancia de la letra, Escritos 1, (p. 508). Buenos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . Y nueve a&#241;os despu&#233;s esta vertiente simb&#243;lica del s&#237;ntoma se mantiene en su obra, en 1966 escribe: &lt;i&gt;A diferencia del signo, &#8230;, el s&#237;ntoma no se interpreta sino en el orden del significante. El significante no tiene sentido sino en su relaci&#243;n con otro significante. El s&#237;ntoma conserva alguna borrosidad por representar alguna irrupci&#243;n de verdad. De hecho es verdad, por estar hecho de la misma pasta de que est&#225; hecha ella, si asentamos materialmente que la verdad es lo que se instaura en la cadena significante&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1985).Del Sujeto Por Fin Cuestionado, Escritos 1, (p. 224). (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; . &lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, a medida que avanza la obra de Lacan vemos desarrollarse otra vertiente de la noci&#243;n de s&#237;ntoma en Lacan, lo cual no anula ni descarta la que venimos puntuando sino que la complejiza, esta es la vertiente Real, caracterizada desde Freud como aquella satisfacci&#243;n pulsional que anida en el s&#237;ntoma.&lt;br class='autobr' /&gt;
Esta otra cara del s&#237;ntoma podemos encontrarla con claridad por ejemplo en el Seminario 11: &lt;i&gt;Es evidente que la gente con que tratamos, los pacientes, no est&#225;n satisfechos, como se dice, con lo que son. Y no obstante, sabemos que todo lo que ellos son, lo que viven, aun sus s&#237;ntomas, tienen que ver con la satisfaccion. Satisfacen a algo que sin duda va en contra de lo que podr&#237;a satisfacerlos, lo satisfacen en el sentido de que cumplen con lo que ese algo exige. No se contentan con su estado, pero aun as&#237;, en ese estado de tan poco contento, se contentan. El asunto est&#225; justamente en saber qu&#233; es ese se que queda all&#237; contentado&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1995). Los cuatro conceptos Fundamentales del Psicoan&#225;lisis. El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora podr&#237;amos decir que vamos a llamar &#8220;Cl&#237;nica Actual&#8221; a aquellos modos de presentaci&#243;n sintom&#225;tica que se caracterizan por la prevalencia de la satisfacci&#243;n pulsional por sobre el registro simb&#243;lico.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero lo interesante de esto es que tanto Freud como Lacan, a medida que avanz&#243; su ense&#241;anza se interesaron cada vez m&#225;s por esta cara del s&#237;ntoma, la que llamamos la cara real del s&#237;ntoma, su lado de satisfacci&#243;n pulsional o de goce. Y esa es la raz&#243;n por la cual en su clase del 12 de febrero de 1964, Lacan dice: &lt;i&gt;El an&#225;lisis, mas que ninguna otra praxis, esta orientado hacia lo que, en la experiencia, es el hueso de lo real&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1995). Los cuatro conceptos Fundamentales del Psicoan&#225;lisis. El (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;br class='autobr' /&gt;
A partir de aqu&#237;, del Seminario 11 podemos decir que la orientaci&#243;n lacaniana es la orientaci&#243;n por lo real, pero no sin lo simb&#243;lico, ambas caras del s&#237;ntomas son fundamentales para pensar la cl&#237;nica, por eso ya muy cerca del final de su ense&#241;anza, en 1974, durante una entrevista period&#237;stica realizada por una revista italiana Lacan lo aclara. Lacan est&#225; explicando al periodista sobre s&#237;ntoma obsesivo de volver una y otra vez a chequear si la canilla esta cerrada y agrega: &lt;i&gt;No hay p&#237;ldoras que curen eso, tu tienes que descubrir por qu&#233; estas haciendo eso, y conocer lo que eso significa para ti. El neur&#243;tico es un ser sufriente que puede ser tratado con el discurso, y sobre todo con su propio discurso. Ellos tienen que hablar, reconocerse y explicarse a si mismos. Freud defin&#237;a el psicoan&#225;lisis como la asunci&#243;n del sujeto de su propia historia, y eso no esta lejos de ser la asunci&#243;n de c&#243;mo el sujeto esta constituido por un discurso que le viene del Otro. En psicoan&#225;lisis, no hay otro remedio, es el discurso, ( ...) El discurso es la fuerza principal del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (2015). Freud Forever: An interview with Panorama. Hurly-Burly (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Del Sujeto del Significante al Sujeto de Goce&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, como vemos, a medida que avanza la ense&#241;anza de Lacan el inter&#233;s por el sujeto constituido por el lenguaje se va desplazando, hacia el inter&#233;s por el goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En octubre de 1966, Lacan viaja a Estados Unidos por primera vez, respondiendo a una invitaci&#243;n para participar en el Simposio Internacional sobre Estructuralismo que se celebra en la ciudad de Baltimore (Maryland), auspiciado por el Centro de Humanidades de la Universidad John Hopkins, y promovido por su amigo Ren&#233; Girard.&lt;br class='autobr' /&gt;
Durante ese viaje Lacan dict&#243; tres conferencias en diferentes universidades de Estados Unidos, aquella que dict&#243; en Baltimore se titul&#243;: &#034;De la estructura como inmixing del prerrequisito de alteridad para cualquiera de los otros temas&#034;, lo hizo el 21 de octubre de 1966 y se public&#243; en 1970 por &lt;i&gt;The John Hopkins Press&lt;/i&gt;, en un libro que incluye las otras dos conferencias, junto al conjunto de actas del simposio, la publicaci&#243;n fue dirigida por R. Macksey y E. Donato. &lt;br class='autobr' /&gt;
Tenemos entonces en esa ocasi&#243;n las siguientes palabras de Lacan: &lt;i&gt;Cuando ven&#237;a hacia aqu&#237;, esta tarde, vi sobre el peque&#241;o anuncio luminoso el lema &#171;Enjoy con Coca- Cola&#187;. Me record&#243; que en ingl&#233;s, no hay, creo, un t&#233;rmino para designar precisamente a este enorme peso de significado que tiene en franc&#233;s la palabra jouissance, o en lat&#237;n, fruor. Busqu&#233; en el diccionario la palabra jouir y le&#237; &#171;to possess, to use&#187; [poseer, utilizar], pero no significa eso en absoluto. Si el ser viviente es pensable, ser&#225; sobre todo como sujeto de la jouissance&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1970). Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resulta muy interesante reparar en que Lacan hab&#237;a sido invitado a un evento internacional sobre estructuralismo, suponemos que se esperaba de &#233;l un desarrollo en torno a su gran contribuci&#243;n a las ciencias sociales vinculando el inconsciente al lenguaje, sin embargo Lacan decide focalizar en el aspecto del goce como condici&#243;n de la subjetividad, el goce, justamente aquella categor&#237;a que no puede reducirse a la estructura.&lt;br class='autobr' /&gt;
Adem&#225;s Lacan decide utilizar un ejemplo cotidiano y coloquial de la vida estadounidense, no es casual el que elige, se trata del fen&#243;meno m&#225;s estadounidense posible: un cartel publicitario de &lt;i&gt;Coca-Cola&lt;/i&gt;, esa elecci&#243;n revela no s&#243;lo la importancia que tiene la noci&#243;n de goce para ese momento de su ense&#241;anza, que es justamente el pasaje del Sujeto Dividido a el &lt;i&gt;Parl&#234;tre&lt;/i&gt;, sino que anuncia tambi&#233;n la clave de una era que reci&#233;n estaba empezando, la nuestra.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_460 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH199/mad_men_3-206cb.jpg?1775206369' width='354' height='199' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Universo &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La serie televisiva de la cadena AMC, &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, condensa matices claves de la sociedad que refleja y logra sintetizar la complejidad de la d&#233;cada del sesenta, como aquella que cambi&#243; la historia de la humanidad al consagrar el estilo de vida estadounidense como el modelo cultural hegem&#243;nico del siglo 21.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#034;Mad Men&#034; era el t&#233;rmino del argot acu&#241;ado a principios de los '60 para nombrar a los publicistas que trabajaban en las agencias de publicidad de Madison Av. (Nueva York), la historia comienza en una de ellas, el protagonista es su director creativo, Don Draper, alrededor de &#233;l se organizan el resto de los personajes, esposa, tres hijos, amantes, colegas, entre ellos su disc&#237;pula Peggy.&lt;br class='autobr' /&gt;
El relato se enmarca en el ascenso a la gloria de la publicidad moderna, cuando el marketing, el imperio de la imagen y el capitalismo de consumo comienzan a modificar la vida de la especie humana. Se suma un componente hist&#243;rico, a medida que cada eje narrativo avanza lo hace articulado a los acontecimientos sociales de la d&#233;cada de 1960, desde la muerte de Marilyn, pasando por la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, hasta la llegada del hombre a la luna, etc.&lt;br class='autobr' /&gt;
El protagonista de la historia, Don Draper, es presentado entonces como un genio del ambiente publicitario neoyorkino, su filosof&#237;a es simple y puede resumirse en tres de sus frases:&lt;/p&gt;
&lt;ul class=&#034;spip&#034; role=&#034;list&#034;&gt;&lt;li&gt; Lo que llamas amor fue inventado por tipos como yo para vender medias.&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Las personas desean que les digan lo que tienen que hacer, por lo que escuchar&#225;n a cualquiera.&lt;/li&gt;&lt;li&gt; La publicidad se basa en una cosa, la felicidad. Y, &#191;sabes lo que es la felicidad? El olor de un coche nuevo.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Luego de ocho temporadas que abarcaron una d&#233;cada, la serie lleg&#243; a su fin recientemente: 2015. En la &#250;ltima temporada &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; consigue representar aquel factor fundamental de la cultura de los a&#241;os sesenta que fue la idealizaci&#243;n del concepto de &#8220;soberan&#237;a individual&#8221;. &#201;sta ideolog&#237;a es la que Don Draper ha logrado captar mejor que nadie: si el sujeto es libre y tiene derecho a gozar de lo que quiera, la mayor aptitud de Don es justamente poner esa idea al servicio del mercado. &lt;br class='autobr' /&gt;
En el &#250;ltimo cap&#237;tulo de la serie, Don, luego de una crisis personal que lo empuj&#243; a salir a la ruta sin destino, termina en una comunidad terap&#233;utica hippie de California; desde all&#237; llama a su colega m&#225;s querida, Peggy, quien le dice: Se que te hartas de las cosas y huyes, pero puedes volver, &#191;acaso no quieres trabajar para &lt;i&gt;Coca-Cola&lt;/i&gt;?.&lt;br class='autobr' /&gt;
Don le responde: &lt;i&gt;No puedo, lo he arruinado todo&#8230;,&lt;/i&gt; minutos despu&#233;s entra a una sesi&#243;n de terapia grupal.&lt;br class='autobr' /&gt;
En la secuencia siguiente se puede ver a Don en ronda con otras personas, meditando bajo el sol, guiados por un hombre que al modo de maestro les dice: &lt;i&gt;El nuevo d&#237;a nos da una nueva esperanza, las vidas que hemos llevado, las vidas que a&#250;n hemos de llevar. Un nuevo d&#237;a, nuevas ideas, un nuevo tu, Ommm&lt;/i&gt;, Don sentado sobre el cesped, los ojos cerrados, repite el mantra, la c&#225;mara hace un primer plano, Don sonr&#237;e. &lt;br class='autobr' /&gt;
Inmeditamente despu&#233;s aparece una publicidad real, se trata de un aviso televisivo llamado &lt;i&gt;Coca-Cola Hilltop&lt;/i&gt;, filmado en una monta&#241;a Italia en 1971, una multitud interracial de j&#243;venes de melenas largas, camisas batik, binchas de colores y pantalones oxford, cantan: &lt;i&gt;Me gustar&#237;a ense&#241;arle al mundo a cantar, a vivir en perfecta armon&#237;a, me gustar&#237;a, comprarle al mundo una Coca-Cola y hacerle compa&#241;&#237;a. Lo que aut&#233;nticamente quiere el mundo es Coca-Cola&lt;/i&gt;, termina la canci&#243;n, y con ella tenemos el final de la serie.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_461 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH236/mad_men_2-2a79d.jpg?1775206369' width='354' height='236' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de los debates en torno a este final, durante un seminario sobre &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt; dictado en la Biblioteca P&#250;blica de Nueva York, su creador, Matthew Weiner, evit&#243; definirse sobre si Don regresa a su trabajo y transforma su experiencia comunitaria en un comercial para vender gaseosas&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero m&#225;s all&#225; de la serie, este final nos permite deducir lo que &lt;i&gt;Coca-Cola&lt;/i&gt; hizo con la Era de Acuario, y a su vez descubrir un punto muy interesante en el cual Don Draper y Jacques Lacan se encontraron all&#225; en los a&#241;os sesenta: una &lt;i&gt;Coca-Cola&lt;/i&gt;, de ninguna manera podemos considerarlo una casualidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El ascenso del Objeto al cenit&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que nos muestra &lt;i&gt;Mad Men&lt;/i&gt;, es ese proceso hist&#243;rico que nos llevo a una nueva forma de capitalismo, sin la estructura jer&#225;rquica fordista del proceso de producci&#243;n organizada en redes fundadas en la iniciativa de los empleados y concentradas en la satisfacci&#243;n del cliente. Pasamos del capitalismo de producci&#243;n a un capitalismo de consumo. Forma de funcionamento social que promueve una estilo subjetivo que basicamente se basa en el consumo como actividad principal del sujeto.&lt;br class='autobr' /&gt;
Esto es lo que nos lleva a comprender por qu&#233; Lacan en 1970, en una entrevista radial, que se public&#243; como &lt;i&gt;Radifon&#237;a&lt;/i&gt;, anuncia que pronto todos ser&#225;n lacanianos, y dice: &lt;i&gt;Bastar&#237;a el ascenso al cenit social del objeto llamado por m&#237; a min&#250;scula (&#8230;) porque cuando ya no se sabe a qu&#233; santo encomendarse (&#8230;) se compra cualquier cosa&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (2012). Radiofon&#237;a, Otros Escritos, (p. 436). Buenos Aires: Paid&#243;s&#034; id=&#034;nh2-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_462 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L354xH177/mad_men_4-5528f.jpg?1775206369' width='354' height='177' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n nuestro recorrido tenemos entonces, una condici&#243;n intr&#237;nseca del &lt;i&gt;parl&#234;tre&lt;/i&gt;, nos referimos a su ser goce, quiere gozar. Luego tenemos el nuevo orden del s&#237;mbolico a partir de la promoci&#243;n del objeto al cenit social, tal como lo impulsa el discurso capitalista. As&#237; llegamos a una combinaci&#243;n de elementos que nos conducen a las presentaciones cl&#237;nicas de nuestra &#233;poca.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ahora de lo que se trata entonces es de pensar qu&#233; tipos de s&#237;ntomas, o de fen&#243;menos subjetivos promueve este nuevo orden simb&#243;lico, y lo primero que podemos localizar es el surgimiento desenfrenado de las adicciones, que se trata justamente la dependencia del sujeto a alg&#250;n objeto de consumo que ofrece el mercado.&lt;br class='autobr' /&gt;
De alg&#250;n modo Lacan lo vio venir, en su seminario numero 17 dec&#237;a: &lt;i&gt;Ya les he hablado bastante de ello como para que sepan que el goce es el tonel de las Danaides y que, una vez que se entra, no se sabe hasta donde va. Se empieza con las cosquillas y se acaba en la parrilla. Esto tambi&#233;n es goce&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1992). El reverso del psicoan&#225;lisis. El Seminario. Libro 17, (p. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Cuatro a&#241;os despu&#233;s, en una conferencia de prensa en Roma, completaba la idea con el ejemplo de uno de los objetos de consumo m&#225;s cotidianos de nuestra vida: &lt;i&gt;Hasta ahora solo tenemos como resultado &lt;strong&gt;gadgets&lt;/strong&gt;. Se manda un cohete a la luna, tenemos la televisi&#243;n, etc. Eso &lt;strong&gt;nos come&lt;/strong&gt;, pero nos come mediante cosas que remueve en nosotros. Por algo la televisi&#243;n es devoradora&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (2005). El triunfo de la Religion, (p.93). Buenos Aires: Paid&#243;s&#034; id=&#034;nh2-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La actualidad del psicoanalisis&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dijimos anteriormente que podr&#237;amos llamar &#8220;Cl&#237;nica Actual&#8221; a aquella organizada en torno al imperativo de goce, una cl&#237;nica, por lo tanto, acorde a una subjetividad organizada por el ascenso del objeto al cenit y la ca&#237;da del Otro. &lt;br class='autobr' /&gt;
La pregunta entonces es: &#191;El psicoan&#225;lisis qued&#243; obsoleto si ya no tenemos m&#225;s Elizabeth Von R que nos consulten?&lt;br class='autobr' /&gt;
La respuesta es que no, porque tal como puede seguirse en este breve desarrollo, las herramientas que el psicoan&#225;lisis nos brinda a lo largo de la ense&#241;anza de Lacan es absolutamente actual. De el &#8220;s&#237;ntoma met&#225;fora&#8221; (1955) a la &#8220;parrilla&#8221; (1972), llegando a la &#250;ltim&#237;sima ense&#241;anza toda la orientaci&#243;n de la cl&#237;nica lacaniana se ha despedido del tratamiento del s&#237;ntoma a trav&#233;s de la b&#250;squeda de la verdad reprimida en el desciframiento significante, y por el contrario se trata de otra verdad la que buscamos aquella singular&#237;sima de cada quien, que no puede ser regulada por ning&#250;n mercado, para la cual no hay Coca-Cola que alcance, se trata del &#8220;para qu&#233;&#8221; del goce de cada quien: &lt;i&gt;&#8230;La meta es que el goce confiese, (&#8230;) la ley que regula el goce, esa es la verdad buscada&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lacan, J. (1995). A&#250;n. El Seminario. Libro 20, (p. 111). Buenos Aires: Paid&#243;s&#034; id=&#034;nh2-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Voruz, V. (2015). Nada funciona, &lt;i&gt;Cine y psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, (p.243). C&#243;rdoba: Alsi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1985). Variantes de la Cura, &lt;i&gt;Escritos 1&lt;/i&gt;, (p. 344). Buenos Aires: Siglo Veintiuno.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1985). La instancia de la letra, &lt;i&gt;Escritos 1&lt;/i&gt;, (p. 508). Buenos Aires: Siglo Veintiuno.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1985).Del Sujeto Por Fin Cuestionado, &lt;i&gt;Escritos 1&lt;/i&gt;, (p. 224). Buenos Aires: Siglo Veintiuno.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1995). &lt;i&gt;Los cuatro conceptos Fundamentales del Psicoan&#225;lisis. El Seminario. Libro 11&lt;/i&gt;, (p. 173). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1995). &lt;i&gt;Los cuatro conceptos Fundamentales del Psicoan&#225;lisis. El Seminario. Libro 11&lt;/i&gt;, (p. 61). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (2015). Freud Forever: An interview with &lt;i&gt;Panorama. Hurly-Burly N&#730;12&lt;/i&gt;, (p. 15). France: The Freudian Field by New Lacanian School.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1970). Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subject Whatever, &lt;i&gt;The Languages of Criticism and the Sciences of Man: The structuralist controversy, (p. 187). Baltimore: The John Hopkins Press&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (2012). &lt;i&gt;Radiofon&#237;a, Otros Escritos&lt;/i&gt;, (p. 436). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1992). &lt;i&gt;El reverso del psicoan&#225;lisis. El Seminario. Libro 17&lt;/i&gt;, (p. 76-77). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (2005). &lt;i&gt;El triunfo de la Religion&lt;/i&gt;, (p.93). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lacan, J. (1995). A&#250;n. &lt;i&gt;El Seminario. Libro 20&lt;/i&gt;, (p. 111). Buenos Aires: Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>La pasi&#243;n de la ignorancia en &#193;gora</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-pasion-de-la-ignorancia-en-Agora</link>
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		<dc:date>2018-04-17T01:05:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt;, localiza la narraci&#243;n en el momento de ascenso creciente del cristianismo en el mundo antiguo. En la ciudad de Alejandr&#237;a conviv&#237;an con dificultad jud&#237;os, paganos (que a&#250;n cre&#237;an en las religiones desprendidas del polite&#237;smo romano y egipcio) y cristianos, adem&#225;s estaban los &#8220;cient&#237;ficos&#8221;, los estudiosos, los matem&#225;ticos, astr&#243;nomos, fil&#243;sofos, quienes se congregaban en la biblioteca y en su mayor&#237;a estaban del lado del paganismo, por descender de familiar patricias de estirpe romana. &lt;br class='autobr' /&gt;
Hipatia era una fil&#243;sofa de clase acomodada, pagana, que daba clases en la Biblioteca de Alejandr&#237;a.&lt;br class='autobr' /&gt;
En torno a la figura de Hipatia se construye un relato f&#237;lmico que nos permite desplegar los efectos de la pasi&#243;n de la ignorancia, una de las pasiones del ser de las que habla Lacan, como pasi&#243;n del analista, diferenciarla del gusto neur&#243;tico por la ignorancia, y establecer comparaciones entre el psicoan&#225;lisis, la ciencia y la religi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; Pasi&#243;n de la Ignorancia | Ciencia | Religi&#243;n | Lo femenino | Posici&#243;n del analista&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Moral-individualism-and-indifference-for-the-Other' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I. Otra historia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dec&#237;a una canci&#243;n &#8220;Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nebbia, L. (1984). Quien quiera oir que oiga. En Evita, quien quiera o&#237;r que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt; (Amen&#225;bar, 2009) nos cuenta otra historia. Es un film actual de un subg&#233;nero que estaba en desuso, el &lt;i&gt;Peplum&lt;/i&gt;, caracterizado por ofrecer un gran espect&#225;culo pleno de masas, m&#225;rmol, templos y togas, un g&#233;nero que si bien ha renacido con &lt;i&gt;Gladiador&lt;/i&gt; (Scott, 2000), &lt;i&gt;Troya&lt;/i&gt; (Petersen, 2004) o &lt;i&gt;300&lt;/i&gt; (Snyder, 2006), no es el m&#225;s popular. A&#250;n as&#237; &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt; sigue la l&#237;nea marcada por &#233;ste g&#233;nero y su originalidad radica en su enunciaci&#243;n, es decir el punto desde d&#243;nde se narra la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Efectivamente, lo m&#225;s com&#250;n en este tipo de pel&#237;culas es ver a los cristianos m&#225;rtires, h&#233;roes o santos, perseguidos y devorados por leones en el Coliseo Romano, esa es la historia que contaron los que ganaron, &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt; nos cuenta la otra historia, nos cuenta c&#243;mo ganaron. Y para cont&#225;rnosla pone en el centro del relato a Hipatia de Alejandr&#237;a, una fil&#243;sofa y astr&#243;noma que pas&#243; al olvido durante siglos, y que muri&#243; asesinada a manos de los fan&#225;ticos religiosos por negarse a negociar con el poder eclesi&#225;stico, como s&#237; lo hizo Galileo para no ser asesinado por la inquisici&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hipatia fue hija y disc&#237;pula del astr&#243;nomo Te&#243;n, tal como la presenta el film de Amen&#225;bar, que no se pretende rigurosamente hist&#243;rico, como ning&#250;n &lt;i&gt;peplum&lt;/i&gt; por otra parte. Hipatia trabajaba en la m&#237;tica Biblioteca de Alejandr&#237;a, estaba empe&#241;ada en descubrir las leyes que mueven a los astros, y lo habr&#237;a conseguido, diez siglos antes que Kepler. Muri&#243; junto con la Biblioteca m&#225;s importante de la Antig&#252;edad, en el momento en que occidente empezaba a caer en las profundidades de ese periodo terrible de la historia llamado &#8220;Oscurantismo&#8221;, cuando la Iglesia Cat&#243;lica de Roma tom&#243; el poder absoluto del discurso extendiendo un universo de supersticiones y terror por toda Europa, Hipatia fue una de sus primeras v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_178 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/foto1hipatia.jpg?1754362426' width='500' height='195' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hoy Hipatia est&#225; considerada la primera mujer matem&#225;tica de la que se tiene conocimiento, gran parte de sus aportes se conocen gracias a su alumno Sinesio de Cirene. A partir de los a&#241;os setenta su figura comienza a reaparecer por diferentes v&#237;as culturales, en 1980 se populariz&#243; mucho m&#225;s debido al cap&#237;tulo 13 de la serie &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt; dirigido por Carl Sagan, y en 2009 llega la versi&#243;n de su vida que presenta Alejandro Amen&#225;bar con &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt;, un film complejo cuya riqueza tal vez se deba a la filosof&#237;a de su director quien sostiene que prefiere hacer un cine de preguntas, no de respuesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt;, localiza la narraci&#243;n en el momento de ascenso creciente del cristianismo en el mundo antiguo. En la ciudad de Alejandr&#237;a conviv&#237;an con dificultad jud&#237;os, paganos (que a&#250;n manten&#237;an las creencias de diferentes sincretismos polite&#237;stas de la Antig&#252;edad) y cristianos, adem&#225;s estaban los &#8220;cient&#237;ficos&#8221;, los estudiosos, los matem&#225;ticos, astr&#243;nomos, fil&#243;sofos, quienes se congregaban en la biblioteca y en su mayor&#237;a estaban del lado del paganismo por descender de familias patricias de estirpe romana y egipcia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hipatia daba clases en la Biblioteca, acompa&#241;ada siempre por su esclavo Davus, era leal compa&#241;era de su padre, y completamente dedicada al estudio astrof&#237;sico. &lt;br class='autobr' /&gt;
Entre sus alumnos se destacaban Sinesio, cristiano, y Orestes, ateo con vocaci&#243;n militar. Cuando la biblioteca es destruida por los cristianos y el poder clerical igualaba al del Estado, Sinesio ya se hab&#237;a convertido en Obispo, y Orestes en el jefe del Estado y el Ej&#233;rcito de la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para entonces la cabeza de la Iglesia de Alejandr&#237;a era el Arzobispo Cirilo, y la orden de los Parabolanos, de la cual ahora Davus formaba parte, &#233;stos patrullaban las calles como una especie de polic&#237;a de la fe. Para entonces Hipatia que no sal&#237;a de su casa pero manten&#237;a una amistad con Orestes, era vista como un peligro, por lo tanto se la acusaba de bruja, y de herej&#237;a. Este es el marco de la pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II. Las Pasiones:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reconocemos que las pasiones que Lacan mencion&#243; como pasiones del ser son tres: amor, odio e ignorancia. No son nunca puras, sobre todo en lo que refiere al amor y al odio, y en este film lo vemos claramente a partir, por ejemplo, de las parejas que se construyen a lo largo del relato: Hipatia y su esclavo Davus, Hipatia y su alumno y amigo Orestes, ambos hombres se enamoran de ella y ambos pasan por momentos de amor y odio hacia Hipatia. Sin embargo, es la pasi&#243;n hacia ella lo que gu&#237;a el camino de la vida de ambos.&lt;br class='autobr' /&gt;
Adem&#225;s de este entrecruzamiento complejo de las pasiones, tambi&#233;n podr&#237;amos se&#241;alar que la pasi&#243;n por la verdad, o mejor dicho el amor por la verdad, es la semilla de la pasi&#243;n del odio, entonces pretender que una verdad es la &#250;nica v&#225;lida enciende la primera chispa del odio al que no piensa igual, al que no acu&#241;a mi verdad, al diferente.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ac&#225; aparece entonces otra vertiente argumental del film, una cuesti&#243;n que se destaca en las tomas a&#233;reas cuando se ven las persecuciones y las peleas entre los distintos grupos religiosos que habitaban Alejandr&#237;a. La c&#225;mara muestra desde lo alto las calles de la ciudad como el escenario en donde los paganos persiguen y golpean a los cristianos con espadas, luego a los mismos cristianos asesinando jud&#237;os en la calle. Y lo interesante es que esto no es s&#243;lo una referencia hist&#243;rica, sino que es una cuesti&#243;n de absoluta actualidad, la pasi&#243;n del odio, particularmente del odio a la diferencia, impregna la cultura contempor&#225;nea, m&#225;s all&#225; de los esfuerzos de las corrientes de estudio multiculturalistas y los intentos de legislaci&#243;n y administraci&#243;n de diversas pol&#237;ticas de tolerancia y respeto por las diferencias.&lt;br class='autobr' /&gt;
Justamente si nos preguntamos &#191;C&#243;mo es posible que una corriente religiosa tan compleja e interesante como es el cristianismo devenga una entidad terrorista en la &#233;poca en que est&#225; localizada &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt;?, &#191;c&#243;mo es posible que una doctrina que predique el amor al pr&#243;jimo como principio fundamental termine alimentando tanto odio?&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_179 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/turba.jpg?1754362463' width='500' height='334' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Por empezar, el film nos remite a los or&#237;genes revolucionarios del Cristianismo, por ejemplo en las permanentes menciones al trabajo apost&#243;lico con los sectores m&#225;s vulnerables de la sociedad, el acercamiento de los monjes a los esclavos y a los pordioseros, cuando reparten pan y condenan la ostentaci&#243;n de las familias nobles. Vemos que en las luchas callejeras, quienes defienden la fe cristiana son los sectores m&#225;s humillados del estrato social, lo hacen con rastrillos palos, picos, palas. &lt;br class='autobr' /&gt;
Pero luego ese movimiento de campesinos y desdichados, se va transformando en un poderoso aparato represivo, y deviene en un terrorismo religioso naciente, momento en que se ubica la historia del film, pero que sabemos luego se cristaliza en los templarios y la inquisici&#243;n. Justamente all&#237; es cuando el amor de la pr&#233;dica apost&#243;lica vira en odio al diferente, entonces nuevamente tenemos un ejemplo de c&#243;mo esas dos pasiones se confunden y se alternan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, contamos con una tercera pasi&#243;n: la ignorancia, seg&#250;n Lacan esta es la pasi&#243;n del psicoanalista, dice incluso: &#8220;Levantar la bandera del no saber es un buen camino. No es un mal estandarte&#8221; (Lacan, 2012, p. 21).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III. La pasi&#243;n de la ignorancia:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, hay que situar el gusto neur&#243;tico por la ignorancia: &#8220;No quiero saber nada de eso&#8221;, es decir la resistencia neur&#243;tica a saber sobre nosotros mismos.&lt;br class='autobr' /&gt;
Esta es la primera ignorancia que debe atravesar un analista cuando un paciente llega, &#191;c&#243;mo lo hace?, conduciendo sus intervenciones a una pregunta: &#8220;&#191;Qu&#233; tiene que ver usted con eso de lo que se queja?&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
Por ejemplo, si Orestes nos consultara porque sufre de no ser correspondido por una mujer a la que intenta conquistar hace a&#241;os, lo primero que un analista debiera preguntarse es: &#191;por qu&#233; este sujeto insiste en concretar una relaci&#243;n con una mujer que claramente dice y sostiene &#8220;no&#8221;? Seguramente esa direcci&#243;n nos conducir&#237;a a que Orestes en su s&#237;ntoma obsesivo torna a su deseo en imposible, as&#237;, mantiene la fantas&#237;a de un amor sin p&#233;rdidas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y si nos consultara Hipatia que sufre porque la persiguen unos fan&#225;ticos religiosos y sus amigos la obligan a convertirse a una religi&#243;n que ella no acepta, un analista debiera preguntarse: &#191;por qu&#233; esta mujer prefiere arriesgar su vida y se mantiene obstinada en no ceder un &#225;pice una posici&#243;n que la deja cada vez m&#225;s sola en el mundo? Y all&#237; seguramente nos ver&#237;amos conducidos a pensar que en el centro del drama de Hipatia se encuentra la posici&#243;n hist&#233;rica de amor a un padre que casi moribundo le dice &#8220;S&#243;lo quiero que seas libre&#8221;, frase que la sujeto transforma en un imperativo superyoico interpret&#225;ndola del peor modo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Entonces, como vemos, la orientaci&#243;n del an&#225;lisis se dirige a preguntas que buscan conmover las quejas con las que llegan los pacientes, abri&#233;ndoles acceso al saber sobre el modo en que su propia posici&#243;n subjetiva construye las condiciones de su sufrimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, se puede notar que en los p&#225;rrafos anteriores dijimos que quien debiera preguntarse es el analista, no dijimos que el analista le preguntar&#237;a al paciente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pues, cuando Lacan plantea que la ignorancia es la pasi&#243;n del analista es porque el analista no tiene como misi&#243;n revelar verdades, no ense&#241;a, no explica a un sujeto lo que le pasa. El analista en primer lugar se pregunta qu&#233; tiene que ver este sujeto en aquello de lo que sufre, y se encarga de que esa pregunta circule en el tratamiento, oriente las sesiones y finalmente se instale como una pregunta para el propio paciente, que casi siempre cuando llega cree que su problema proviene del exterior de s&#237; mismo, justamente a causa de su gusto neur&#243;tico por la ignorancia, en el sentido de que no quiere saber nada de sus propios demonios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es cuando el paciente comienza a preguntarse sobre s&#237; mismo y se sorprende, all&#237; comienza un an&#225;lisis, un camino en el que la ganancia del sujeto es llamada por Lacan &#8220;gai savoire&#8221;, &#8220;la alegr&#237;a del saber&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Entonces: &#191;c&#243;mo el analista consigue que un paciente abandone su gusto neur&#243;tico por la ignorancia para acceder al &#8220;gai savoire&#8221; sobre s&#237; mismo?: a trav&#233;s de su posici&#243;n, que no es exactamente la posici&#243;n de encarnar un saber sino, por el contrario, la de la ignorancia. Leemos en Lacan: &#034;La ignorancia es una pasi&#243;n. Para m&#237; no es una minusval&#237;a, ni tampoco es un d&#233;ficit. La ignorancia est&#225; ligada al saber. Es una manera de establecer el saber&#8221;. Luego plantea&#8212; &#8220;Si la ignorancia, a partir de cierto momento, en cierta zona, lleva el saber a su nivel m&#225;s bajo, no es por culpa de la ignorancia sino m&#225;s bien de lo contrario&#034; (Lacan, 2012, p. 15). A ese contrario Lacan le llama &#8220;Crassa Ignorancia&#8221;, mientras que a la ignorancia como una pasi&#243;n ligada al saber, apoy&#225;ndose en Nicolas de Cusa, la llama &#8220;Docta Ignorancia&#8221;, y all&#237; ubica el saber m&#225;s elevado posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como lo se&#241;ala claramente Jacques-Alain Miller: &#034;La pasi&#243;n de la ignorancia no es la pasi&#243;n del neur&#243;tico que, con su falsa modestia, goza de su falta en ser, y se complace en el no s&#233; poniendo el saber en el Otro, sino que designa el saber hecho conjunto vac&#237;o. La pasi&#243;n de la ignorancia restablece un vac&#237;o en el saber que permitir&#225; que aparezca lo nuevo. Es un saber ignorar lo que ya se sabe. Sin embargo, no se llega a esta docta ignorancia sin haber atravesado el saber, despu&#233;s de haber atravesado bibliotecas&#034;. (Miller, 2000, p. 221).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces tenemos dos modos de encarar el tema de la ignorancia, uno como el gusto neur&#243;tico, tal como lo vimos antes, y otro como una pasi&#243;n del ser, a este segundo modo es al cual se refiere Lacan cuando dice que la ignorancia es la pasi&#243;n del analista, y lo interesante de &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt; es que su narraci&#243;n tambi&#233;n pone en escena la ignorancia como pasi&#243;n del ser, incluso en el mismo personaje central, el de Hipatia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hipatia no quiere saber nada de su condici&#243;n sexuada, es decir que, lejos de un hombre, se olvida de esa &#8220;triste condici&#243;n&#8221; que es la feminidad (as&#237; la califica su padre en un momento del relato). Hipatia entonces, cuando hablando de religi&#243;n defiende su tesis &#8220;somos todos iguales&#8221;, dice mucho m&#225;s de lo que ella cree que dice, porque all&#237; se escucha una vehemencia que entra&#241;a algo de su enredo con la sexualidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, cuando Hipatia quiere comprender el funcionamiento de los cuerpos celestes se deja tomar por la pasi&#243;n de la ignorancia en el mejor sentido. Hipatia se anima a cuestionar las tesis canonizadas a diferencia de quienes las toman como &#250;nicas verdades. Hipatia no intenta calmar su curiosidad con supersticiones, como lo vemos en una escena en la cual unos monjes se preguntan por qu&#233; la Tierra no se cae y cada uno responde un mito que inventa en el momento, o repite uno que escuch&#243; antes. Hipatia tampoco se apoya en la obediencia a un ser completo (supremo y perfecto) garante de una verdad inaccesible para el hombre, como lo vemos en una escena donde Sinesio le dice a Orestes: &#8220;&#8230;la obra de Dios, es lo que es, no se cuestiona&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Podr&#237;amos decir que cuando Hipatia est&#225; del lado de la fil&#243;sofa, no cuando est&#225; del lado de su histeria, consiente a dejarse tomar por la pasi&#243;n de la ignorancia, en ese marco le explica a su ex alumno: &#8220;&#8230;si tu eres obispo es porque no cuestionas lo que crees, yo debo cuestionar lo que creo&#8221;. Justamente &#233;se es el principio de la filosof&#237;a, y cabe recordar en este punto, que Lacan dec&#237;a que S&#243;crates fue el primer analista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film a trav&#233;s del personaje de Sinesio construye la representaci&#243;n de un sujeto consagrado a la pasi&#243;n del amor, en este caso a Dios, esa pasi&#243;n del amor le da consistencia al gusto neur&#243;tico por la ignorancia &#8220;las cosas son as&#237; porque Dios lo quiere, punto&#8221;, y esa pasi&#243;n del amor est&#225; a un paso (como bien lo se&#241;ala la sabidur&#237;a popular) de transformarse en la pasi&#243;n del odio por todo aquel que no adore al mismo dios, como lo vemos en Cirilo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto Hipatia dice en un momento ante quienes la acusan de atea: &#8220;Yo s&#237; creo, creo en la filosof&#237;a&#8221;, por lo tanto tiene que creer en el poder de la pregunta por sobre las certezas&#8230; y as&#237; la vemos en el film: armando y desechando hip&#243;tesis, tirando todo lo que construye para volver a empezar, cambiando premisas. En el proceso no parece estar atenta ni a su propio narcisismo, no siente cansancio, no se deprime cuando pierde el hilo del razonamiento, no permanece impotente ante el fracaso, es que est&#225; habitada por algo m&#225;s fuerte: la pasi&#243;n de la ignorancia, que en ella toma una forma precisa, le llama &#8220;Filosof&#237;a&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV. Ciencia y religi&#243;n, la mujer y el psicoan&#225;lisis&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1974, en la ciudad de Roma, Lacan brinda una conferencia de prensa, all&#237; sostiene (&#161;&#161;en Roma!!) que la religi&#243;n fue pensada para que los hombres no se den cuenta de lo que no anda, luego dice que la religi&#243;n es inagotable y que finalmente triunfar&#225; sobre el psicoan&#225;lisis y sobre &#8220;un mont&#243;n de otras cosas&#8221;. Un periodista le pregunta si est&#225; seguro y el responde: &#8220;Ni siquiera se puede imaginar lo poderosa que es la religi&#243;n. La ciencia, que es lo nuevo, introducir&#225; montones de cosas perturbadoras en la vida de cada uno. Sin embargo la religi&#243;n, sobre todo la verdadera, tiene recursos que ni siquiera podemos sospechar (&#8230;) son capaces de dar sentido a cualquier cosa (&#8230;) Y la religi&#243;n dar&#225; sentido a las pruebas m&#225;s curiosas, esas en las que los propios cient&#237;ficos comienzan a experimentar un poquito de angustia&#8221; (Lacan, 2005, pp. 78-79)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan estaba haciendo menci&#243;n a lo que llama &#8220;la verdadera religi&#243;n&#8221;, y m&#225;s adelante en su conferencia lo precisa: &#8220;Hay una verdadera religi&#243;n y &#233;sta es la cristiana.&#8221; (Lacan, 2005, p. 80)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, como dijimos, &lt;i&gt;&#193;gora&lt;/i&gt; aborda la cuesti&#243;n de la fe religiosa, tan cercana muchas veces a la ignorancia neur&#243;tica, pero a ese eje tem&#225;tico le agrega la cuesti&#243;n de la b&#250;squeda de un saber verificable, universal, que establezca leyes generales: eso es el saber de la ciencia. Ambas posiciones: religi&#243;n y ciencia, son diferentes en muchos puntos, sin embargo tienen en el horizonte un punto en com&#250;n, la obtenci&#243;n y propuesta de un saber universal, un &#8220;para todos&#8221;. Como dice Laurent retomando este texto de Lacan: &#8220;Ciencia y religi&#243;n, lejos de eliminarse, se completan el uno al otro desde el punto de vista del sentido. Desde este punto de vista, los dos discursos se oponen al psicoan&#225;lisis que debe poner en su lugar las dos figuras de lo universal que ellos encarnan para hacer su lugar a lo particular. Frente al &#8216;para todos' de la causalidad cient&#237;fica, o a la garant&#237;a final del sentido com&#250;n de un significante-amo que cubre las nostalgias del orden divino&#8221; (Laurent, octubre de 2012, p. 7).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de ello, en gran parte del film, ciencia y religi&#243;n parecen enfrentados, salvo en un punto, cuando aparece lo femenino en escena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en el medio de ese debate entre ciencia y religi&#243;n, esta Hipatia y la Biblioteca de Alejandr&#237;a, ellas representan algo distinto&#8230; La Biblioteca de Alejandr&#237;a, a pesar de estar en Egipto, mantiene una construcci&#243;n griega, en el centro del techo un c&#237;rculo abierto, un vac&#237;o, una ausencia, algo que podr&#237;a representar que ning&#250;n saber es completo ni total ni cerrado como un c&#237;rculo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Entonces, por un lado tenemos posiciones que pretenden un saber universal; por otro, el agujero del saber, e Hipatia misma representa ese agujero, esa mancha.&lt;br class='autobr' /&gt;
Hay una secuencia central en el film: el Obispo de Alejandr&#237;a, Cirilo, lee un p&#225;rrafo de la Biblia que plantea condiciones para que las mujeres sean bien vistas a los ojos de Dios, eso no es ficci&#243;n, est&#225; en la Biblia. Luego de esa secuencia tenemos otra en la cual Sinesio le advierte a Orestes: &#8220;No se puede obedecer a Dios y a una mujer&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
All&#237; est&#225; otro de los ejes argumentales del film, es el conflicto entre la mujer y la religi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hist&#243;ricamente la mujer ha sido representante de lo impuro, la mujer ha encarnado la representaci&#243;n cultural del efecto que tiene el discurso faloc&#233;ntrico sostenido por siglos en la cultura de occidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Justamente Freud recoge los efectos ps&#237;quicos de esas organizaciones culturales a partir de sus descubrimientos, entre ellos el complejo de Edipo y de Castraci&#243;n. Freud construye una representaci&#243;n de la falta constitutiva del ser humano a partir de la diferencia sexual en la cual la mujer es la que encarna la falta fundamental. El cuerpo femenino lleva la marca de la diferencia, por eso hay que cubrirlo de pies a cabeza, tal es as&#237; que cuando al final del film los monjes Parabolanos capturan a Hipatia, y la desnudan dicen: &#8220;Que Dios contemple toda tu inmundicia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo interesante aqu&#237; es que las propias mujeres pueden volverse agentes del discurso del amo faloc&#233;ntrico. En una de las secuencias, Orestes le declara su amor a Hipatia durante una funci&#243;n de teatro, en frente de toda la comunidad noble de Alejandr&#237;a la halaga dici&#233;ndole lo que ella significa para &#233;l, expone su adoraci&#243;n en p&#250;blico. La secuencia siguiente Hipatia se encuentra con Orestes en su clase, le entrega en frente de todos los alumnos un regalo, un pa&#241;uelo manchado con sangre, le dice que eso servir&#225; para recordarle que su condici&#243;n, femenina, est&#225; lejos de representar la armon&#237;a y la belleza que &#233;l dice ver en ella.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_180 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/panuelo.jpg?1754362448' width='500' height='334' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Entonces mientras el Dios de la &#8220;verdadera religi&#243;n&#8221; representa el saber absoluto, la mujer representa siempre un elemento disruptivo, que interroga, su sola presencia cuestiona el universal.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por ejemplo, vemos que en la pel&#237;cula los jud&#237;os tambi&#233;n est&#225;n del lado de aquello que descompleta el universal, pero por entonces un jud&#237;o se pod&#237;a convertir al cristianismo y evitar la persecuci&#243;n (cosa que el nazismo no acept&#243;), pero una mujer no pod&#237;a evitar serlo.&lt;br class='autobr' /&gt;
La mujer representa la diferencia fundamental que las religiones intentan reducir a la m&#237;nima expresi&#243;n, de Lilit a Hipatia, de las brujas de Salem a la moral victoriana, de las hist&#233;ricas de Charcot a las feministas de los setenta, lo femenino no se puede reducir a la l&#243;gica f&#225;lica y eso es lo insoportable a trav&#233;s de los siglos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller (2012) en su seminario &#8220;Un esfuerzo de poes&#237;a&#8221; sostiene la tesis, bas&#225;ndose en el t&#237;tulo freudiano, de que el trabajo que realiza Lacan hacia el final de su ense&#241;anza podr&#237;a llamarse &#8220;la mujer y la religi&#243;n monote&#237;sta&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta referencia de Miller hace menci&#243;n al lugar que tiene el padre en la obra de Freud, c&#243;mo ese lugar se asimila a la idea del Dios judeocristiano, as&#237; el autor articula &lt;i&gt;Totem y tab&#250; y el Mois&#233;s y la religi&#243;n Monote&#237;sta&lt;/i&gt; y desde all&#237; el modo en el cual Lacan piensa a ese Dios a partir del S1: &#8220;El monote&#237;smo condensa la fuerza, la insistencia del significante amo (&#8230;) expresa y perpet&#250;a la fijaci&#243;n que liga a los humanos al significante uno&#8221; (Miller, 2012, p. 101). Justamente lo que viene a romper esa fantas&#237;a de unidad, es la diferencia fundamental que encarna la mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces Miller advierte que &#8220;Los hombres no se ubican bien frente a la femineidad emergente (&#8230;) La cultura est&#225; armada para controlar el goce femenino, que es incontrolable. Pero desde el comienzo de la civilizaci&#243;n ese era un factor que hab&#237;a que dominar, encuadrar, controlar.&#8221; (Miller, 30 de mayo de 2012, s/p.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A medida que &#193;gora avanza, el conflicto entre el arzobispo de la ciudad de Alejandr&#237;a, Cirilo, y el jefe del Estado representado por el Prefecto Romano Orestes se hace manifiesto, Cirilo quiere regular la relaci&#243;n de Orestes con Hipatia, y que Hipatia acepte convertirse al Cristianismo. Casi al final Orestes le dice a Hipatia que sin ella no podr&#225; vencer a Cirilo, y ella le responde en una secuencia memorable: &#8220;Orestes: Cirilo ya gan&#243;&#8221;. &lt;br class='autobr' /&gt;
Lacan vaticinaba el &#8220;triunfo de la religi&#243;n&#8221;, denomin&#243; as&#237; una de sus conferencias. Es que si bien tanto la religi&#243;n como la ciencia tienen en com&#250;n la b&#250;squeda del universal, el camino y los efectos son diferentes, ya que la ciencia para alcanzar &#8220;su&#8221; universal abre caminos que generalmente hacen temblar los universales antiguos que son los de la religi&#243;n. &lt;br class='autobr' /&gt;
Lo que Lacan advierte es que finalmente cuando la ciencia comienza a mostrar los efectos de su discurso: que el orden natural no existe sino que es contingente, cuando la ciencia abre ese agujero en el sentido tradicional del saber sobre la naturaleza, viene el discurso de la religi&#243;n a reclamar &#8220;No toquemos el orden de la naturaleza&#8221;, a colmar de sentido el agujero que la ciencia abre, y &#233;ste ser&#237;a el triunfo de la religi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;V. &#191;Qu&#233; le queda al psicoan&#225;lisis?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que la ignorancia sea la pasi&#243;n del analista implica que el discurso anal&#237;tico no persigue el universal. &lt;br class='autobr' /&gt;
El analista cuenta con un bagaje de conocimiento, pero en su consultorio busca que sea el sujeto el que despliegue su saber, que entre sus palabras se cuele su saber, y que cada quien descubra su modo de vivir, el mejor y el m&#225;s acertado para cada uno, aquello que Stendhal llamaba &#8220;la audacia de no ser como todo el mundo&#8221; (Miller, 30 de mayo de 2012, s/p.). En ese sentido el psicoan&#225;lisis no pretende ni persigue un universal, por el contrario su m&#225;xima apuesta es a la singularidad de cada quien.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por lo tanto, la posici&#243;n del psicoan&#225;lisis es la opuesta a la de la ciencia y a la de la religi&#243;n, Lacan plantea que el saber del que trata el psicoan&#225;lisis es un saber no sabido: &#8220;La novedad que revela el psicoan&#225;lisis es un saber no sabido para s&#237; mismo [y agrega m&#225;s adelante] es un saber que efectivamente se articula, que est&#225; estructurado como un lenguaje.&#8221; M&#225;s adelante afirma que esta propuesta &#8220;es una subversi&#243;n que se produce en la funci&#243;n, en la estructura del saber&#8221;. (Lacan, 2012, p. 28)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para terminar, volvamos a la historia. Hipatia supuestamente muere apedreada, aunque la versi&#243;n del film es m&#225;s rom&#225;ntica, no hay pruebas conclusivas, la hip&#243;tesis m&#225;s fuerte es que los cristianos la matan porque ella se niega a aceptar la conversi&#243;n y las condiciones que le impone Cirilo (quien en 1882 fue proclamado por el Papa Le&#243;n XIII Doctor de la Iglesia y canonizado).&lt;br class='autobr' /&gt;
Ir&#243;nicamente durante el Renacimiento un joven artista es convocado por el Papa Julio II para decorar los muros del Vaticano, as&#237; es como Rafael Sanzio pinta justamente en la sala de biblioteca de las habitaciones pontificias el fresco &lt;i&gt;La Scuola di Atene (Rafael&lt;/i&gt;, 1512), el mismo muestra a los fil&#243;sofos, astr&#243;nomos y matem&#225;ticos m&#225;s importantes de la &#233;poca cl&#225;sica reunidos en una plaza, all&#237;, entre Pit&#225;goras y Her&#225;clito, est&#225; Hipatia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_181 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/scuola_de_rafael.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/scuola_de_rafael.jpg?1754362452' width='500' height='318' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, la figura de Hipatia termin&#243; constituyendo uno de los tesoros art&#237;sticos universales m&#225;s valiosos de los Museos del Vaticano, quienes quisieron silenciar su voz, sin darse cuenta la tuvieron de regreso donde menos lo esperaban. S&#237;, a la historia la escriben los que ganan, pero existen otras historias, y tambi&#233;n el retorno de lo reprimido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2005) &lt;i&gt;El Triunfo de la Religi&#243;n&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2012) &lt;i&gt;Hablo a las paredes&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laurent, E. (octubre de 2012) &#8220;Lacan, hereje&#8221; en &lt;i&gt;Revista Enlaces. Psicoan&#225;lisis y Cultura&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Grama, pp. 6-12.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J-A (2000) &lt;i&gt;Los Signos del Goce. Los cursos psicoanal&#237;ticos de Jacques-Alain Miller&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J-A. (2012) &lt;i&gt;Punto cenit&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Diva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J-A. (30 de mayo de 2012) &#8220;Qu&#233; decimos al decir Lacan&#8221; en &lt;i&gt;Revista &#209;&lt;/i&gt;. Recuperado en &lt;a href=&#034;http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/decimos-decir-Lacan_0_707329274.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/decimos-decir-Lacan_0_707329274.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nebbia, L. (1984). Quien quiera oir que oiga. En &lt;i&gt;Evita, quien quiera o&#237;r que oiga&lt;/i&gt; (banda sonora) [CD]. Argentina.: Melopea Discos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Sobre la iron&#237;a del discurso m&#233;dico contempor&#225;neo</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Sobre-la-ironia-del-discurso-medico-contemporaneo</link>
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		<dc:date>2018-04-12T17:44:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Pablo Assef</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El discurso hipermoderno transforma el s&#237;ntoma en trastorno, y en esa transformaci&#243;n lo real es tratado fuera de sentido por la bioqu&#237;mica, por los&lt;br class='autobr' /&gt;
medicamentos cada vez m&#225;s ajustados. El presente trabajo analiza el modo en que la serie House M.D. permite analizar la l&#243;gica contempor&#225;nea de&lt;br class='autobr' /&gt;
tratamiento de los cuerpos. &#191;Qu&#233; le demandan los sujetos contempor&#225;neos al discurso m&#233;dico? &#191;En d&#243;nde fracasa y en d&#243;nde acierta House con su&lt;br class='autobr' /&gt;
paciente Eve? &#191;En d&#243;nde fracasa el discurso m&#233;dico del Hospital Princeton-Plainsboro con el &#8220;paciente House&#8221;? A partir de estas tres preguntas eje se&lt;br class='autobr' /&gt;
ofrece una conjetura sobre una inflexi&#243;n &#8220;lacaniana&#8221; de la posici&#243;n de House.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Medicamentos | House | Relaci&#243;n m&#233;dico-paciente | Lacan&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/On-the-irony-of-contemporary-medical-discourse' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Generalidades&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;House (M.D., Fox: 2004-2012) se inscribe en una larga lista de series televisivas con temas m&#233;dicos. Ahora, si s&#243;lo observamos las m&#225;s actuales, veremos que el personaje central, en el rol del m&#233;dico protagonista, suele tener un rasgo caracter&#237;stico. Por ejemplo el Dr. Derek Shepherd (Patrick Dempsey), de &lt;i&gt;Grey's Anatomy&lt;/i&gt; (Anatom&#237;a de Grey, ABC: 2005-), y el Dr. Douglas Ross (George Clooney), de &lt;i&gt;E.R. Emergency&lt;/i&gt; (E.R. Emergencias, NBC: 1992-2011) son parecidos entre s&#237; b&#225;sicamente porque son buenos, en cambio House no responde en lo m&#225;s m&#237;nimo a las caracter&#237;sticas del cl&#225;sico m&#233;dico de TV.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gregory House es un especialista en enfermedades infecciosas y nefrolog&#237;a, jefe del Departamento de Diagn&#243;stico en el ficticio Princeton-Playsboro Teaching Hospital. Adem&#225;s es rengo a causa de una dolencia cr&#243;nica en la pierna derecha a partir de un infarto en el muslo. Adem&#225;s de la renguera, la mala praxis m&#233;dica en el tratamiento de aquella lesi&#243;n le produjo un dolor cr&#243;nico que se presenta como una de las causas de su adicci&#243;n al analg&#233;sico Vicodin. House es grosero, antip&#225;tico, con una enorme dosis de agresividad que descarga entre el sarcasmo y la degradaci&#243;n de los otros. Cree fervientemente en la racionalidad y busca los argumentos l&#243;gicos para todo, recoge pistas con una percepci&#243;n fin&#237;sima y utiliza la habilidad inductiva de la inferencia para hallar la mejor explicaci&#243;n a cada caso. No usa guardapolvo supuestamente por su renguera: &#8220;La gente no quiere un m&#233;dico enfermo&#8221;, los pacientes no le importan: &#8220;Nos hacemos m&#233;dicos para tratar con la enfermedad. Tratar con los pacientes es lo que en realidad deprime a la mayor&#237;a de los m&#233;dicos&#8221;, aparentemente s&#243;lo le interesa demostrar su eficiencia infalible frente a sus colegas: &#8220;No me preocupo, mis motivos son puros&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su libro &lt;i&gt;Series de Culto. El otro Hollywood&lt;/i&gt; (2007), Abdessamed Sahali sostiene que House rompe con la imagen pol&#237;ticamente correcta que ha tenido la profesi&#243;n m&#233;dica en la televisi&#243;n, con la aplicaci&#243;n a rajatabla de lo que debe ser el juramento hipocr&#225;tico, aunque con un cierto toque de despotismo ilustrado: todo para el paciente, pero sin el paciente. De este modo House se vuelve un fabuloso representante de la tecnociencia contempor&#225;nea a manos del amo moderno, a saber, el discurso capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que como la filosof&#237;a de House es &#8220;todo el mundo miente&#8221; a &#233;l no le sirve atender al paciente, &#233;l busca en otros lugares de la realidad de los sujetos (amistades, heladeras, etc.). Claro que nosotros sabemos desde 1895, cuando Freud le dice a Fliess &#8220;Mis hist&#233;ricas me mienten&#8221; que no se trata de la verdad, sino que la verdad misma tiene estructura de ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, aqu&#237; hay otra cuesti&#243;n interesante, como la verdad tiene estructura de ficci&#243;n podr&#237;amos decir que la ficci&#243;n construye la verdad: La &#8220;medicina del diagn&#243;stico&#8221; no exist&#237;a en el 2004 (cuando se estrena House por primera vez). Reci&#233;n en el a&#241;o 2009 el National Institutes of Health de USA fund&#243; el Centro Cl&#237;nico de Enfermedades Resistentes al Diagn&#243;stico. Seg&#250;n el Dr. John Gallin, director del centro, se tratar&#237;a de: &#8220;&#8230; un enfoque formal multidisciplinario para analizar verdaderamente a cada paciente desde la perspectiva de 25 cient&#237;ficos m&#233;dicos de gran experiencia. El programa, dise&#241;ado para admitir 100 pacientes por a&#241;o, dar&#225; esperanzas a muchas personas que languidecen en el sistema m&#233;dico con extra&#241;o defectos gen&#233;ticos, los cuales son a menudo la ra&#237;z de los enfermos que House diagnostica&#8221; (Barnett, 2011).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este dato es muy interesante para pensar el poder del discurso audiovisual en nuestra &#233;poca, pero tambi&#233;n para pensar el suceso que signific&#243; la serie House en USA. A partir de ese suceso es que, interesado en analizar el fen&#243;meno, se publicaron una serie de libros que investigan el producto Dr. House.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1)	Como casi todos los autores comparan al personaje de House con el de Sherlock Holmes, se impone aclarar que, a diferencia de Holmes, House trabaja con cuerpos vivos, que por lo tanto gozan, lo cual ubica la discusi&#243;n a otro nivel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2)	La segunda conclusi&#243;n es que el personaje de House es un paciente m&#225;s, uno m&#225;s de los que circulan por la narraci&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
A partir de estas conclusiones selecciono un cap&#237;tulo particular para estudiarlo en funci&#243;n de una serie de preguntas que orientar&#225;n el an&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;An&#225;lisis del episodio 12 de la 3&#730; temporada: One Day, One Room (Un d&#237;a, una habitaci&#243;n)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1-	&#191;Qu&#233; le demandan los sujetos contempor&#225;neos al discurso m&#233;dico?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero que nos resulta interesante de este episodio es que House se ve obligado a asistir a enfermos comunes y corrientes y all&#237;, podr&#237;amos decir, tenemos un paisaje general de lo que los sujetos contempor&#225;neos demandan cuando asisten al m&#233;dico, pues no se trata de una sala de urgencias si no de un servicio de cl&#237;nica m&#233;dica, &#191;qu&#233; tenemos en aquel paisaje?:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1)	Tenemos el cuerpo del &lt;i&gt;parl&#234;tre&lt;/i&gt; atravesado por el modo en el que la sexualidad se ha inscripto en &#233;l. All&#237; se encuentra un padecimiento extra al organismo, no es s&#243;lo la molestia de una ETS (Enfermedad de Transmisi&#243;n Sexual), sino que a esto se suma la culpa, la verg&#252;enza, el miedo, la ansiedad. Entonces cuando House diagnostica Clamidia a un paciente, no contempla que esa simple infecci&#243;n es huella de un goce que debiendo ser privado se ve obligado a mostrarse en p&#250;blico, y eso tiene otras implicancias subjetivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2)	Tenemos a un hombre que, en la sala de espera, grita mientras se toca una oreja y es callado con un paralizante -el grito, no el dolor-. Esta situaci&#243;n revela dos signos: en primer lugar sirve de parodia a cierta concepci&#243;n de la medicina cuya filosof&#237;a es tener al paciente quieto y callado y, en segundo lugar, revela la parafernalia tecnocr&#225;tica del diagn&#243;stico. Cuando House les pregunta a sus alumnos qu&#233; hacer con el caso estos elucubran algunas posibilidades de las cuales se deprenden seis estudios de alta complejidad, House se r&#237;e de eso y les explica que era s&#243;lo una cucaracha en el o&#237;do.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3)	Tenemos a un paciente que asiste por un problema en la nariz. House le interroga sobre lo que se observa: los peque&#241;os vellos de las fosas nasales est&#225;n cortados al ras. El paciente, al sentirse juzgado por esta conducta, cuestiona el descuido en la indumentaria de House y le dice: &lt;i&gt;-Asearse es importante, las personas te juzgan por la apariencia&lt;/i&gt;. House le responde: -&lt;i&gt;Yo no planch&#233; mi camisa, Ud. tiene pie de atleta en la nariz, ahora puede juzgarme&lt;/i&gt;. Ahora bien, ese sujeto y su pedanter&#237;a no son m&#225;s que v&#237;ctimas del sistema de consumo de lo que el fil&#243;sofo y soci&#243;logo franc&#233;s Giles Lipovetsky denomin&#243; &#8220;la industria del cuidado de s&#237;&#8221; y de lo que el ensayista espa&#241;ol Fernando Savater llam&#243; &#8220;Estado terap&#233;utico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Savater, F. (1990). Tesis sociopol&#237;ticas de las drogas, en &#201;tica como Amor (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, ambas, caras del neohigienismo hipermoderno que empujan al sujeto a una prevenci&#243;n y cuidado de la salud que termina en s&#237; mismo enferm&#225;ndolo. No obstante cuando House cree en la pedanter&#237;a defensiva de aquel paciente responde desde el eje imaginario rivalizando con &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4)	Tenemos tambi&#233;n a un paciente aquejado de hipo. Cuando House sale de verlo lo diagnostica como &#8220;Adicto a la estimulaci&#243;n anal digital&#8221;. Si bien se trata de una iron&#237;a, no podemos desconocer la pasi&#243;n por la nomenclatura y la clasificaci&#243;n cient&#237;fica que ella revela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5)	Por &#250;ltimo, no podemos dejar de referirnos a la historia secundaria del cap&#237;tulo, el hombre enfermo de c&#225;ncer que asiste al hospital a morir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando este sujeto cuenta que tiene que sufrir porque es el mandato paterno, tambi&#233;n dice &#8220;Necesito que alguien se acuerde de mi&#8221;. Este hombre que confiesa no tener a nadie en el mundo s&#243;lo busca un m&#233;dico para mitigar en algo su extrema soledad. &#191;Cu&#225;nta gente va a al m&#233;dico por soledad?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tema de las fronteras entre la medicina y el psicoan&#225;lisis se pone en juego a partir de este recorrido inicial por los pacientes que ve House en este cap&#237;tulo. Es evidente que estos pacientes demandan otra cosa que la asistencia org&#225;nica. En esto radica el meollo de la cuesti&#243;n puesto que de todos los pacientes (salvo el de la cucaracha en el o&#237;do y un ni&#241;o que se traga un im&#225;n) demandan otra cosa: ser autorizado en su modo de gozar, ser recordado, ser reconocido en su singularidad, ser estimulado para su satisfacci&#243;n, ser absuelto por el Otro, ser nominado de una manera que le permita encontrar un lugar y un lazo, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora hay una pregunta m&#225;s para hacerse: &#191;estos sujetos creen que su malestar pueda resolverse por la v&#237;a del saber m&#233;dico?&lt;br class='autobr' /&gt;
Sabemos que una consecuencia evidente de la situaci&#243;n actual del mundo es que el Sujeto Supuesto Saber no es ni ser&#225; lo que era. Es que el saber ya no est&#225; en el lugar que estaba en la &#233;poca que el Otro exist&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hugo Freda sostiene que las nuevas formas del s&#237;ntoma tienen siempre un punto en com&#250;n: su resistencia a la significaci&#243;n: &#8220;Esta resistencia borra la divisi&#243;n del sujeto. El significante se transforma as&#237; en un signo de una identificaci&#243;n a un goce. La demanda del paciente se ordena entonces alrededor de una nominaci&#243;n a la cual &#233;l se identifica. Se trata de un verdadero implante de la significaci&#243;n que anula toda met&#225;fora, haciendo del desplazamiento meton&#237;mico la condici&#243;n de la existencia&#8221;. En este marco el autor advierte que el Sujeto Supuesto Saber padece &#233;stas condiciones, por lo cual vemos surgir nuevas formas de demanda de tratamiento que, supuestamente, tornar&#237;an la pr&#225;ctica anal&#237;tica imposible. &#8220;La reacci&#243;n frente al enigma de la significaci&#243;n no se hace esperar y crea, sin que nos demos cuenta, una nueva lista de inanalizables y participa de los l&#237;mites del psicoan&#225;lisis&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Freda, H. (2010). Consecuencias. Revista Lacaniana de Psicoan&#225;lisis N&#730; 10, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Freda el porvenir del psicoan&#225;lisis est&#225; subordinado a la lectura que hace el sujeto supuesto saber del enigma del goce, propone: &#8220;Para que el Sujeto supuesto saber sea posible deber&#225; incorporar, asimilar, incluir en la suposici&#243;n de saber la suposici&#243;n de goce&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;d.&#034; id=&#034;nh4-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Claro que en la lista que hemos hecho nada de esto es posible, puesto que House quiere dejar el goce completamente por fuera de la revisaci&#243;n m&#233;dica, la que &#233;l basa en la raz&#243;n y en un m&#233;todo objetivo, positivista e inductivo de pura l&#243;gica formal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que s&#237; se muestra en la lista de casos que hemos enumerado anteriormente es la manera en que el goce queda por fuera de la consideraci&#243;n del m&#233;dico. Ese goce muchas veces aparece como insoportable para el profesional que se ve obligado a ubicarse en posiciones que, muchas veces, lo llevan al fracaso, o a defenderse con la clasificaci&#243;n de la nomenclatura, o a la desesperaci&#243;n, o a la angustia, as&#237; recurren a la mordaza qu&#237;mica o al mareo tecnocr&#225;tico del paciente, o lo empujan al laberinto de la alta complejidad tecnol&#243;gica desarrollada para el diagn&#243;stico, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante en el cap&#237;tulo seleccionado hay un caso que trastoca todo, es el caso de Eve, una muchacha que llega a la consulta tras una violaci&#243;n, y luego de encontrarse con House lo empuja a otra cosa, en cierto punto podr&#237;amos decir que lo obliga a ser &#8220;un poco lacaniano&#8221;, Eve podr&#237;a haber sido una hist&#233;rica de Freud pero es una hist&#233;rica contempor&#225;nea&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2-	&#191;En d&#243;nde fracasa y en d&#243;nde acierta House con Eve?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apenas House ve que con Eve se requer&#237;a otro compromiso huye despavorido, pero la paciente no acepta que la trate otro m&#233;dico. Cuando &#233;l le pregunta por qu&#233; me quieres a m&#237;, ella le responde &#8220;no lo s&#233;&#8230;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eve increpa a los m&#233;dicos todo el tiempo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando Cuddy intenta hablarle le replica: &#191;Usted sabe lo que ha sido?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando la psiquiatra le da una pastilla se toma el frasco denunciando la negligencia de todos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando despierta House le dice &#8220;Estar&#225;s bien f&#237;sicamente&#8221;, ella le responde: &#8220;Es lo &#250;nico que le importa&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando House consiente a hablar con ella y siguiendo la teor&#237;a del trauma la quiere hacer relatar la violaci&#243;n, Eve se niega y le pide hablar de otra cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando House recurre a una serie de frases hechas &#8220;Esto pasara&#8221;, &#8220;No todos los hombre son as&#237;&#8221;&#8230;, ella responde todo el tiempo &#8220;ya lo s&#233;&#8221; con un gesto de fastidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando House intenta ser racional, ella le dice &#8220;&#161;Me violaron! &#191;C&#243;mo se explica eso racionalmente?&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando House intenta comprenderla a trav&#233;s de la contratransferencia: &#8220;T&#250; quieres violarme como te violaron a ti&#8221;, ella le grita con enfado y no acepta semejante interpretaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; Cuando House intenta &#8220;hacerse el amigo&#8221; cont&#225;ndole sus penas con la abuelita, ella descubre su impostura y no lo acepta: &#8220;&#191;Qu&#233; puedo hacer para que no me menosprecies como ser humano s&#243;lo porque fui violada?&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller en su texto &lt;i&gt;Una Fantas&#237;a&lt;/i&gt; plantea que el discurso hipermoderno transforma el s&#237;ntoma en trastorno, y en esa transformaci&#243;n lo real es tratado fuera de sentido por la bioqu&#237;mica, por los medicamentos cada vez m&#225;s ajustados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero del lado del sentido contin&#250;an existiendo tratamientos de apoyo que toman dos formas, la de un acompa&#241;amiento o control que acompa&#241;a el destino de dicho tratamiento o una pr&#225;ctica con una escucha de puro semblante, protocolar, que se expresa en las terapias cognitivas comportamentales&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Miller, J.A. (2004). Una Fantas&#237;a. Conferencia de Jacques-Alain Miller en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos intentos fallidos de tratar lo real a los que se refiere Miller son los que Eve no acepta, y por eso en todos ellos House fracasa con la paciente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar Eve quiere ser escuchada pero no as&#237; nom&#225;s, no como el moribundo de c&#225;ncer que le da igual cualquiera &#8220;quiero que alguien me recuerde&#8221; o el paciente del hipo que le da igual cualquier dedo, Eve exige que se reconozca su transferencia con House. No puede explicarlo s&#243;lo dice: &#8220;Conf&#237;o en usted&#8221;, y le da una lecci&#243;n, dici&#233;ndole: &#8220;&#8230; voy a basar este momento con la persona con la que est&#225; en este momento en esta habitaci&#243;n, as&#237; es la vida, habitaciones, y las personas con quienes estamos en esas habitaciones son la suma de nuestra existencia&#8221;, podr&#237;a ser la definici&#243;n de la transferencia en la experiencia anal&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La transferencia, donde se juega esa experiencia central en la que el consentimiento del analista para prestarse al semblante es lo que vuelve nuestro accionar genuinamente lacaniano, tal como lo que define Miller en &lt;i&gt;El Partenaire s&#237;ntoma&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Miller, J.A.( 2008) El partenaire s&#237;ntoma. Ed. Paid&#243;s. Buenos Aires Paid&#243;s.&#034; id=&#034;nh4-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente House consiente a Eve, y all&#237; acierta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La conversaci&#243;n final inicia cuando ella le pregunta:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt; &lt;i&gt;-&#191;Crees que ese sujeto alguna vez se arrepienta?&lt;br class='manualbr' /&gt;-&#191;Eso es lo que t&#250; crees?&lt;br class='manualbr' /&gt;-&#191;Por qu&#233; insistes en preguntar por qu&#233; y no respondes mis preguntas?&lt;br class='manualbr' /&gt;-No me importa lo que &#233;l sienta sino lo que t&#250; puedas sentir&lt;br class='manualbr' /&gt;-&#191;En serio?&lt;br class='manualbr' /&gt;-Estoy en la habitaci&#243;n contigo &#191;o no? &lt;br class='manualbr' /&gt;-&#191;Por qu&#233; me elegiste?&lt;br class='manualbr' /&gt;-Hay algo que puedo ver en ti, est&#225;s herido igual que yo. &lt;br class='manualbr' /&gt;-No era mi abuela pero era verdad&lt;br class='manualbr' /&gt;-&#191;Quien fue?&lt;br class='manualbr' /&gt;-Mi padre&lt;br class='manualbr' /&gt;-Ahora s&#237; quiero que sepas lo que me sucedi&#243;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cuando House consciente y le dice a Eve que ella s&#237; le importa, consciente a encarnar la transferencia que Eve ha depositado en &#233;l, all&#237; la paciente comienza a contar su acontecimiento traum&#225;tico pero se inicia la m&#250;sica off y el relato se difumina. De alg&#250;n modo el relato nos lleva a suponer que la cuesti&#243;n central del episodio no es el trauma, sino el modo en que ambos personajes ingresan a un dispositivo que genera efectos, como sostiene Freda: &#8220;Para que el Sujeto supuesto saber sea posible deber&#225; incorporar, asimilar, incluir en la suposici&#243;n de saber la suposici&#243;n de goce&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3-	&#191;En d&#243;nde fracasa el discurso m&#233;dico del Hospital Princeton-Plainsboro con el &#8220;paciente House&#8221;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dijimos antes, House sufre de un dolor cr&#243;nico en la pierna, lo que a su vez lo llev&#243; a una adicci&#243;n, que es el motivo de preocupaci&#243;n de todo el plantel m&#233;dico del hospital donde trabaja.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de que en la segunda temporada House ingresa a un centro de tratamiento para el dolor, en la tercera temporada ingresa a otro centro, esta vez de rehabilitaci&#243;n para la adicci&#243;n. Finalmente en la quinta temporada se interna por s&#237; mismo en un psiqui&#225;trico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s all&#225; de lo que es visiblemente el problema de House, su adicci&#243;n, la cuesti&#243;n que llamar&#233; &#8220;El House paciente&#8221; no radica aqu&#237;, sino en el intento de todo el Hospital de &#8220;normalizar&#8221; a House.&lt;br class='autobr' /&gt;
En este cap&#237;tulo es la directora, Cuddy, quien m&#225;s insiste en intervenir en la personalidad de House, lo amenaza, lo chantajea, lo sermonea sin parar, le hace apuestas a las que &#233;l responde y dice: &#8220;no importa lo que hagan, hallar&#233; la forma de escapar&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero Cuddy no es la &#250;nica, todo el entorno trata de hacer de House un &#8220;m&#233;dico humano&#8221;, un &#8220;buen m&#233;dico&#8221; (como el Dr. Shepherd de Greys Anatomy o el Dr. Ross de E.R.), lo intentan mediante la educaci&#243;n, la farmacolog&#237;a o las t&#233;cnicas comportamentales, las mismas t&#233;cnicas que no funcionaron con Eve.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por el contrario, es el encuentro con Eve lo que conmueve la posici&#243;n defensiva de House, por un d&#237;a, en una habitaci&#243;n, que por el momento es lo que House puede ofrecer&#8230; y no parece ser poco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barnett, B. (2011) &lt;i&gt;Gu&#237;a no oficial de House&lt;/i&gt;. M&#233;xico: Selector.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freda, H. (2010). Consecuencias. &lt;i&gt;Revista Lacaniana de Psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt; N&#730; 10. EOL. Bs. As.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lipovetsky, G. (1994). &lt;i&gt;El crep&#250;sculo del deber: la &#233;tica indolora de los nuevos tiempos democr&#225;ticos&lt;/i&gt;. Ed. Anagrama. Barcelona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A. (2004). &lt;i&gt;Una Fantas&#237;a.&lt;/i&gt; Conferencia de Jacques-Alain Miller en Comandatuba. IV Congreso de la AMP &#8211; 2004 - Comandatuba - Bahia. Brasil. Recogido el 03/06/12 de &lt;a href=&#034;http://www.congresoamp.com/es/template.php?file=Textos/Conferencia-de-Jacques-Alain-Miller-en-Comandatuba.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.congresoamp.com/es/template.php?file=Textos/Conferencia-de-Jacques-Alain-Miller-en-Comandatuba.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A.( 2008) &lt;i&gt;El partenaire s&#237;ntoma&lt;/i&gt;. Ed. Paid&#243;s. Buenos Aires Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sahali, A. (Noviembre. 2007). &lt;i&gt;Series de Culto. El otro Hollywood.&lt;/i&gt; Ed. Ma Non Troppo. Show Time.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Savater, F. (1990). Tesis sociopol&#237;ticas de las drogas, en &lt;i&gt;&#201;tica como Amor Propio&lt;/i&gt;. Ed. Argumentos. Madrid.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb4-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Savater, F. (1990). Tesis sociopol&#237;ticas de las drogas, en &#201;tica como Amor Propio. Ed. Argumentos. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Freda, H. (2010). Consecuencias. Revista Lacaniana de Psicoan&#225;lisis N&#730; 10, p&#225;g. 31. EOL. Bs. As.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;d.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Miller, J.A. (2004). Una Fantas&#237;a. Conferencia de Jacques-Alain Miller en Comandatuba. IV Congreso de la AMP &#8211; 2004 - Comandatuba - Bahia. Brasil. Recogido el 03/06/12 de &lt;a href=&#034;http://www.congresoamp.com/es/template.php?file=Textos/Conferencia-de-Jacques-Alain-Miller-en-Comandatuba.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.congresoamp.com/es/template.php?file=Textos/Conferencia-de-Jacques-Alain-Miller-en-Comandatuba.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Miller, J.A.( 2008) &lt;i&gt;El partenaire s&#237;ntoma&lt;/i&gt;. Ed. Paid&#243;s. Buenos Aires Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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