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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Before Truman... and After</title>
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		<dc:date>2023-07-12T12:20:27Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Eduardo Laso con la colaboraci&#243;n de Juan Jorge Michel Fari&#241;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;There are two interesting antecedents to the film &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;. One of them is &#034;Special Service&#034;, an episode of the popular series &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt;. Andrew Niccol was inspired by this episode, respecting its plot core and multiplying its dramatic possibilities, with a different ending. The other precedent is the Spanish short film &#034;&lt;i&gt;You deserve it&lt;/i&gt;&#034; (&#034;&lt;i&gt;Te lo mereces&lt;/i&gt;&#034;), made in 1996 by Felipe Jim&#233;nez Luna. An examination of these short pieces that preceded &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; in time allows us to analyze Niccol-Weir's classic from an angle that presents ethical-analytical interest.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; The Truman Show | Cinema | TV Series&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | N&#186; 2 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Antes-de-Truman-y-despues' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Antes de Truman&#8230; y despu&#233;s&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Antes de Truman&#8230; y despu&#233;s</title>
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		<dc:creator>Eduardo Laso con la colaboraci&#243;n de Juan Jorge Michel Fari&#241;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existen dos antecedentes interesantes del film &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;. Uno de ellos es &#171;Special Service&#187;, un episodio de la popular serie &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt;. Andrew Niccol se inspir&#243; en &#233;l respetando su n&#250;cleo argumental y multiplicando sus posibilidades dram&#225;ticas, con un final diferente. El otro antecedente es el cortometraje espa&#241;ol &#034;&lt;i&gt;Te lo mereces&lt;/i&gt;&#034;, realizado en 1996 por Felipe Jim&#233;nez Luna. Un examen de estas piezas breves que precedieron en el tiempo a &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, permite analizar el cl&#225;sico de Niccol-Weir desde un &#225;ngulo que presenta inter&#233;s &#233;tico-anal&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Truman Show | Cine | Series&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Before-Truman-and-After' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 2 | JULIO 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Toda la filmograf&#237;a de Andrew Niccol ha tenido car&#225;cter anticipatorio. Su primer film, &lt;i&gt;Gattaca&lt;/i&gt; (1997), se adelant&#243; en dos d&#233;cadas a los test gen&#233;ticos pre-implantatorios, que actualmente campean en el &#225;mbito de las tecnolog&#237;as reproductivas. Con &lt;i&gt;S1mOne&lt;/i&gt; (2002), vislumbr&#243; el porvenir de la Inteligencia Artificial Generativa y la preeminencia de las im&#225;genes virtuales en el mundo contempor&#225;neo. Y con &lt;i&gt;In Time&lt;/i&gt; (2011) nos introdujo en el escenario de la inmortalidad, una de las potenciales aplicaciones del CRISPR-Cas 9.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Menos conocido es que poco antes de iniciar esta secuela de pel&#237;culas, Niccol hab&#237;a incursionado ya en el g&#233;nero fant&#225;stico, escribiendo el guion de otro film: &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A diferencia de la pel&#237;cula terminada, el guion original de Niccol era una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Se inspir&#243; para ello en &#171;Special Service&#187;, un episodio de la popular serie iniciada en los a&#241;os 50 &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt;, cuyo n&#250;cleo dej&#243; intacto, multiplicando sus posibilidades dram&#225;ticas&#8230; y modificando el final. Otro antecedente con el que contaba era seguramente el cortometraje espa&#241;ol &#034;&lt;i&gt;Te lo mereces&lt;/i&gt;&#034;, realizado en 1996 por Felipe Jim&#233;nez Luna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un examen de estas piezas breves que precedieron en el tiempo a &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, permite analizar el cl&#225;sico de Niccol-Weir desde un &#225;ngulo que como veremos presenta inter&#233;s &#233;tico-anal&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Special Service&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Special Service es el vig&#233;simo s&#233;ptimo episodio de la tercera temporada (1988-1989) de la serie de televisi&#243;n &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt;. Fue escrito por Michael Straczynski, uno de los grandes guionistas norteamericanos de cine y televisi&#243;n, responsable de cl&#225;sicos como &lt;i&gt;Changeling&lt;/i&gt;, dirigida por Clint Eastwood, o de exitosas series como &lt;i&gt;Babylon 5&lt;/i&gt; o la m&#225;s reciente &lt;i&gt;Sense 8&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El argumento de &#8220;Special Service&#8221; es pr&#225;cticamente el mismo que luego retomar&#225; Niccol para &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, pero con un giro que nos interesar&#225; destacar. Repasemos brevemente la historia. En la escena inicial, John Selig, el personaje central, est&#225; en el ba&#241;o afeit&#225;ndose y cuando golpea involuntariamente el espejo, este se desprende y deja a la vista el ojo de una c&#225;mara. John se sorprende y queda desconcertado&#8230; pero r&#225;pidamente ingresa al ba&#241;o un t&#233;cnico para colocar nuevamente el espejo en su lugar. Cuando John lo interroga sobre su presencia y extra&#241;a conducta, el t&#233;cnico niega la existencia de la c&#225;mara e intenta retirarse con la misma naturalidad con la que ingres&#243;. Pero frente a semejante intrusi&#243;n, John amenaza con llamar a la polic&#237;a y entonces el otro le termina confesando que la vida de John est&#225; siendo trasmitida por televisi&#243;n a todo el planeta las 24 horas del d&#237;a. John se muestra consternado, porque por supuesto no sab&#237;a nada de ello&#8230; pero el t&#233;cnico le dice que el inter&#233;s del programa radica justamente en que &#233;l ignora la situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de su desconcierto, John le cuenta lo sucedido a su esposa Leslie, pero ella minimiza el hecho e intenta cambiar de tema, mientras le da un beso de despedida, y le susurra al o&#237;do que no eche a perder las cosas porque las puntuaciones del rating son muy buenas. John se queda solo y comienza a examinar su casa en busca de c&#225;maras. Cuando una a una las encuentra y desactiva, suena el tel&#233;fono y una voz le advierte que no le est&#225; permitido da&#241;ar los equipos. Como persiste en su conducta, otros personajes ingresan a la casa, lo secuestran junto al t&#233;cnico y llevan a ambos al edificio de una cadena de televisi&#243;n. John se re&#250;ne con el gerente de la cadena, quien se muestra indignado y le dice que despu&#233;s de cinco a&#241;os, el programa ha logrado un punto de equilibrio. Ello permite que la vida de John transcurra pr&#225;cticamente sin guion, pero si los &#237;ndices de audiencia bajan, los productores intervienen para aumentar el inter&#233;s. Le explica que todas las personas que interact&#250;an con John firmaron un acuerdo para no revelarle la verdad a cambio de aparecer en el programa. Incluso Leslie, su esposa, fue contratada por los productores. El gerente le exige entonces que finja no saber nada de esto, pero John se muestra indignado y reclama su derecho a la privacidad. El gerente duda un instante y parece estar dispuesto a ceder.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1616 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L459xH344/the_twilight1-dd8dc.jpg?1775199964' width='459' height='344' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;David McNaughton en el episodio de &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt; &#8220;Special service&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero cuando John se queda solo en la oficina, un grupo de fans que se entera de su presencia en el estudio, lo acosa en busca de un aut&#243;grafo o un beso. El t&#233;cnico, que hab&#237;a sido despedido por su indiscreci&#243;n, lo lleva de regreso a su casa y all&#237; John descubre las cartas de las fans y los regalos que se acumularon durante los &#250;ltimos cinco a&#241;os. Desde la empresa televisiva le traen un cheque por un mill&#243;n de d&#243;lares, pago atrasado por su participaci&#243;n en el programa. Es all&#237; cuando John piensa que quiz&#225;s prefer&#237;a la vida en la televisi&#243;n. En confidencia y fuera del alcance de las c&#225;maras, el t&#233;cnico sugiere que el gerente pudo haber mentido acerca de sacar a John del aire, para enga&#241;arlo y que las cosas sigan transcurriendo de manera natural. Cuando se queda solo, John busca c&#225;maras. No encuentra nada, pero s&#250;bitamente y de manera compulsiva improvisa pasos de baile para entretener a su supuesta audiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Te lo mereces&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1617 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/te_lo_mereces1.jpg?1754362457' width='500' height='288' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Te lo mereces&lt;/i&gt; (1996), de Felipe Jim&#233;nez Luna&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro antecedente de la pel&#237;cula de Peter Weir es el corto espa&#241;ol &lt;i&gt;Te lo mereces&lt;/i&gt; de Felipe Jim&#233;nez Luna. La trama parte de las mismas premisas: una c&#225;mara oculta permanente que hace de un sujeto el objeto dado a ver por miles de espectadores sin que &#233;l lo sepa, mientras que como parte del show le inventan una familia y una vida. Pero el corto de Luna, a diferencia de &#8220;Special Service&#8221; y del propio &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, muestra una televisi&#243;n mucho m&#225;s impiadosa para con su objeto: un d&#237;a deciden descubrirle a la v&#237;ctima la mentira que le hab&#237;an fabricado: desde su madre, hasta su trabajo y su matrimonio. Y entre risas y aplausos le muestran que ha sido tomado de est&#250;pido, y que todo se trat&#243; de una broma. Al final del programa, y en medio de un circo fellinesco, esta persona muere. Este final, diferente al de Truman, nos ense&#241;a algo relativo a la posici&#243;n del sujeto en relaci&#243;n a la mirada del Mal Ojo del Otro. Si Truman puede franquear la puerta y no morir, es porque hay en &#233;l un saber sobre lo no sabido; &#233;l tiene un buen trato con eso que no puede saberse ni mirarse, por ser radicalmente inaccesible y que permanece secreto incluso aunque se muestre. Sabe que el sujeto no consiste en la imagen. Si la mirada se sostiene desde la categor&#237;a del Todo, entonces cae con la introducci&#243;n de la falta, el no-todo, lo inc&#243;gnito del sujeto. Por eso no ha sido vaciado, no ha podido ser reducido a puro objeto transparente. No ha sido anulada su intimidad a pesar de las 5000 c&#225;maras. Hay un resto irreductible donde lo m&#225;s propio del sujeto se acantona. Ese carozo de nuestro ser irreductible puede oponer la ley del deseo al capricho del Otro y barrarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Tesis&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1618 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L500xH268/tesis1-f3b68.jpg?1775199964' width='500' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Ana Torrent en &lt;i&gt;Tesis&lt;/i&gt; (1996), de Alejandro Amen&#225;bar&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los espectadores en &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; introducen una cuesti&#243;n importante. &#191;D&#243;nde se sit&#250;a el goce de mirar? &#191;Son acaso voyeuristas? En la pel&#237;cula &lt;i&gt;Tesis&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Amenabar, A.; Tesis, Espa&#241;a, 1995, 110'.&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; del espa&#241;ol Alejandro Amen&#225;bar, se nos muestra a un p&#250;blico &#225;vido por ver escenas horrorosas. La pel&#237;cula concluye con un noticiero que se presta a exhibir por canal abierto escenas de un film &#8220;snuff&#8221; &#8211;pel&#237;culas clandestinas en las que se graban escenas reales de tortura y muerte&#8211; mientras los televidentes se agolpan en sus pantallas para ver c&#243;mo se martiriza a un humano. &lt;i&gt;Tesis&lt;/i&gt; nos propone un espectador s&#225;dico que disfruta con mirar el horror, que se identifica con ese goce superyoico del mal ojo, transform&#225;ndose en voyeur, ocupando el lugar perverso de un Otro gozador para aquel que est&#233; sufriendo del otro lado de la pantalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los espectadores del &lt;i&gt;Truman Show&lt;/i&gt; en cambio, si bien acceden aparentemente a la intimidad del sujeto, reciben con felicidad que Truman descubra el enga&#241;o en que vivi&#243; y aun as&#237; no elija ni vivir en la ficci&#243;n como John Selig &#8211;ya no podr&#237;a&#8211; ni matarse, sino salir de la mirada totalizadora del Otro, por saber que, pese a todo, el Otro no sabe. Triunfo del deseo sobre el ojo maligno que prueba, ca&#237;do, la mentira perversa de creer saber y ver todo del sujeto. Y momento de redenci&#243;n de los espectadores, que participan del goce simb&#243;lico de ver en Truman a alguien que no se traiciona en su deseo y logra salir del lugar de mancha en el cuadro. Felicidad que denuncia que no por ver a Truman, dejan de ser tambi&#233;n ellos un objeto de la mirada del omnivoyeur realizado de la sociedad pan&#243;ptica en que vivimos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Gran Hermano&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volvamos a lo que en verdad fue el inicio inspirador de la pel&#237;cula de Peter Weir: el episodio de la serie &lt;i&gt;The Twilight Zone&lt;/i&gt; &#8220;Special service&#8221;. Visto en perspectiva, 25 a&#241;os despu&#233;s del estreno de &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, resulta comparativamente mucho m&#225;s premonitorio, al anticipar el estado actual de la sociedad pan&#243;ptica: un goce en el ofrecerse a la mirada del Otro. Cuando John descubre que toda su vida no es m&#225;s que un programa de televisi&#243;n, y que est&#225; siendo filmado las 24 horas, al comienzo se enfurece con la productora que le ha hecho de haber estado viviendo una farsa. Pero al final, se siente seducido por saber que es el protagonista de una serie de alt&#237;simo rating y, al contrario de Truman, opta por proseguir dentro de la farsa, ahora sabi&#233;ndolo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este final en el que el sujeto decide someterse al guion de una vida ama&#241;ada para los espectadores, est&#225; mucho m&#225;s cerca de la actualidad que el h&#233;roe rebelde del film de Weir. Si el film del australiano era un triunfo del deseo, el episodio &lt;i&gt;Special Service&lt;/i&gt; es un triunfo del goce en ofrecerse a la mirada del Otro, a cambio de una vida donde ya no hay m&#225;s riesgos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1999, tan s&#243;lo un a&#241;o despu&#233;s del film de Weir, se estrena en la televisi&#243;n de los Pa&#237;ses Bajos el &lt;i&gt;reality Gran Hermano&lt;/i&gt;, en el que un grupo de personas decide convivir dentro de una casa durante varios meses, con c&#225;maras que los registran las 24 horas del d&#237;a. No es necesario edificar un estudio del tama&#241;o de un pueblo, porque alcanza con el encierro en una casa. Tampoco es necesario contratar actores ni ocultar la situaci&#243;n en que se encuentran, porque a diferencia del formato &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, los participantes no s&#243;lo saben que son mirados permanentemente, sino que se ofrecen para ello. Como el personaje de John Selig, se trata de ofrecerse activamente como objetos del omnivoyeur.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre el concepto lacaniano de &#8220;omnivoyeur&#8221; y su potencia para pensar la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ep&#237;logo: &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La nueva temporada de &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt; se inicia con un episodio que puede considerarse un homenaje &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;. Se trata de &#8220;Joan is Awful&#8221;, un t&#237;tulo algo enigm&#225;tico cuyo sentido se develar&#225; al primer cuarto de hora de proyecci&#243;n. Acorde con los tiempos, el episodio introduce elementos de Inteligencia Artificial Generativa, Realidad Virtual y sofisticados algoritmos de predicci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace medio siglo Michel Foucault recuper&#243; el modelo del Pan&#243;ptico de Bentham para explicar la sociedad de control. Se&#241;alaba entonces que el avance de las tecnolog&#237;as terminar&#237;a por erigir una mirada totalizadora destinada a vigilar, una sociedad en la que un ojo omnipresente signar&#237;a la vida de los seres humanos. Lo que Foucault no imagin&#243; es que en esta aldea global y medi&#225;tica las personas aceptar&#237;an voluntariamente pagar por tal vigilancia. Es as&#237; que hoy en d&#237;a invierten una buena parte de un salario en la compra de dispositivos que, entre otras funciones, monitorean sus vidas. Y cuando el dispositivo se torna obsoleto porque el software se sofistica, se empe&#241;an en renovarlo para no quedar fuera del sistema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este es el n&#250;cleo que hace veros&#237;mil el episodio &#8220;Joan is Awful&#8221;, que en su primera media hora apela justamente a la aceptaci&#243;n voluntaria, al consentimiento que otorga el sujeto para esta intrusi&#243;n de las tecnolog&#237;as en sus vidas.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1635 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/png/joan_is_awful.png' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/png&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/png/joan_is_awful.png?1754362523' width='500' height='250' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En esta nueva temporada, Joan es una joven que trabaja en una multinacional de tecnolog&#237;as, est&#225; en pareja, hace terapia, y extra&#241;a a su ex novio. Los primeros diez minutos nos muestran su rutina diaria, que no se aleja mucho de la vida de cualquier joven, con sus conflictos laborales y personales. A la noche llega a su casa y luego de la cena se sienta con su pareja a ver televisi&#243;n. Entonces se encuentra con que hay una nueva serie llamada Joan is Awful, en la que la c&#233;lebre actriz Salma Hayek hace el papel de la propia Joan, recreando el d&#237;a que esta acaba de vivir, exhibi&#233;ndolo a la vista de todos los televidentes. La repetici&#243;n ficcional del d&#237;a incluye el momento en que ella se sienta a ver televisi&#243;n para encontrarse con esa nueva serie, produciendo as&#237; una recursividad en abismo al infinito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La versi&#243;n que la serie muestra del d&#237;a de Joan, si bien respeta las escenas y di&#225;logos ocurridos, est&#225;n interpretados de un modo ligeramente diferente, haciendo que Joan sea, como lo indica el t&#237;tulo de la serie, detestable ante el p&#250;blico. La ficci&#243;n misma pasa a alterar la vida de Joan: su pareja la abandona, el ex novio no quiere tener sexo con ella para no volverse medi&#225;tico, y la despiden del trabajo por haber revelado secretos de la empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt;, la vida de Joan es involuntariamente expuesta, y hay una empresa todopoderosa que produce la serie y la tiene legalmente atada, de modo que no puede impedir que la recreen en una serie que la expone y al mismo tiempo la difama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero a diferencia del film de Peter Weir, ella sabe que est&#225; siendo mostrada al gran p&#250;blico. Que sepa que lo que haga ser&#225; posteriormente ficcionado, introduce una diplop&#237;a temporal entre ella y su representaci&#243;n, lo cual le permite anticipar y decidir qu&#233; quiere que se termine produciendo para la mirada de los espectadores. De modo que, a partir de determinado momento, Joan empieza a actuar escenas provocadoras que sabe que pasar&#225;n a ser parte de la serie televisiva, en un esfuerzo por salir de la mirada medi&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si el programa &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; mostraba la vida cotidiana de un sujeto que no sab&#237;a que estaba dentro de un estudio de televisi&#243;n y era filmado las 24 horas, Joan is Awful es la recreaci&#243;n virtual y ligeramente alterada de la vida real de Joan interpretada por figuras reconocibles pero virtuales. Si la serie imaginada por Weir es realista, en tanto su objeto de mirada act&#250;a naturalmente por ignorarlo todo acerca del estudio de televisi&#243;n en que vive, el conocimiento que Joan tiene de la existencia de la serie realizada en delay a partir de lo que ella dice y hace, produce una ficci&#243;n que se devora a s&#237; misma: Joan no s&#243;lo es alterada por la decisi&#243;n de retratarla como grosera y narcisista, sino que el conocimiento que Joan tiene de este horror transforma su conducta y su vida, puesta al servicio de torcer su destino de ser un detestable personaje de televisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que el cap&#237;tulo de la serie agregue capas y capas de recursividad y virtualidad en una formidable puesta en abismo, es una de las originalidades del guion de Charlie Brooker.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya se escuchan testimonios de espectadores que se angustian al ver la serie y que confiesan haber detenido la proyecci&#243;n para borrar mensajes de sus celulares. As&#237;, el episodio introduce la inquietante sensaci&#243;n, a quienes estamos de este lado de la pantalla, de que podr&#237;amos de pronto aparecer en la serie de Netflix (o de Sreamberry!) &#8230; y tener nuestro propio papel no deseado en Joan is Awful.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A diferencia de la pel&#237;cula terminada, el guion original de Niccol era una trama de suspenso y ciencia ficci&#243;n ambientado en la ciudad de Nueva York. Scott Rudin compr&#243; el guion para producirlo con Paramount Pictures como distribuidora. La cinta iba a ser dirigida por Brian De Palma, pero finalmente Peter Weir fue contratado como director, realizando el filme con sesenta millones de d&#243;lares, veinte millones menos de lo que se estim&#243; en un principio. Niccol reescribi&#243; el guion mientras que la producci&#243;n esperaba que el actor Jim Carrey se uniera al proyecto. La mayor parte de la filmaci&#243;n se llev&#243; a cabo en Seaside, una comunidad planificada ubicada en los mangos de Florida. La pel&#237;cula fue un &#233;xito y recuper&#243; varias veces su inversi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Amenabar, A.; &lt;i&gt;Tesis&lt;/i&gt;, Espa&#241;a, 1995, 110'.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre el concepto lacaniano de &#8220;omnivoyeur&#8221; y su potencia para pensar la pel&#237;cula The Truman Show, ver el art&#237;culo hom&#243;nimo de Eduardo Laso en este mismo n&#250;mero del Journal &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Omnivoyeur-Comentario-a-The-Truman-Show-de-Peter-Weir&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Omnivoyeur-Comentario-a-The-Truman-Show-de-Peter-Weir&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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