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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>The Cinematographic Origin of Colonialism in Haiti: Zombie Target</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-Cinematographic-Origin-of-Colonialism-in-Haiti-Zombie-Target</link>
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		<dc:date>2023-07-12T12:21:24Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Xavier Brito Alvarado, carrera de comunicaci&#243;n, Universidad T&#233;cnica de Ambato; Adriana Rodr&#237;guez Caguana, Programa Andino de Derechos Humanos, Universidad Andina Sim&#243;n Bol&#237;var, Sede Ecuador, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Pol&#237;ticas Universidad de Guayaquil; Diego Jad&#225;n, Profesor Universidad del Azuay</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;They are reflecting on zombie, movies classified as B, is complex, not because of the need for a bibliography or methodological issues. Their academic validity has often been overshadowed by considering them as productions without political or scientific discourse. However, in recent years this view has been displaced, and today, these productions have occupied a place to explain the multiple anxieties and social uncertainties in which we live. The premise of this work includes the film &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; (1932) and &lt;i&gt;The Legion of Soulless Men&lt;/i&gt;; the first film on this theme, in which fantastic narratives are mixed with the politics of the time; and with it, discuss colonialism as a historical discourse that is still valid in societies. In this way, the essay begins with a bibliographic review of the zombie and its cinematographic representations, a second moment deals with the historical and political location of the zombie in Haiti, and, finally, the analysis of the film &#034;White Zombie&#034; which unravel the complex relationships between whites and blacks within a Haitian colonial context.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; cinema | zombie | colonialism | mysticism&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | N&#186; 2 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-origen-cinematografico-del-colonialismo-en-Haiti-White-of-Zombie' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El origen cinematogr&#225;fico del colonialismo en Hait&#237;: White of Zombie&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
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		<title>El origen cinematogr&#225;fico del colonialismo en Hait&#237;: White of Zombie</title>
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		<dc:date>2023-07-07T14:13:21Z</dc:date>
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		<dc:creator>Xavier Brito Alvarado, carrera de comunicaci&#243;n, Universidad T&#233;cnica de Ambato; Adriana Rodr&#237;guez Caguana, Programa Andino de Derechos Humanos, Universidad Andina Sim&#243;n Bol&#237;var, Sede Ecuador, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Pol&#237;ticas Universidad de Guayaquil; Diego Jad&#225;n, Profesor Universidad del Azuay</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reflexionar sobre el cine zombi, encasillado como B, es complejo, no por la falta de bibliograf&#237;a o cuestiones metodol&#243;gicas, sino porque su validez acad&#233;mica, muchas veces, ha sido opacada por considerarlas como producciones sin discurso pol&#237;tico o cient&#237;fico. No obstante, en los &#250;ltimos a&#241;os esta mirada ha sido desplazada, y hoy, estas producciones, ocupan un lugar para explicar las m&#250;ltiples ansiedades e incertidumbres sociales en que vivimos. La premisa de este trabajo recoge la pel&#237;cula &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; (1932), &lt;i&gt;La legi&#243;n de los hombres sin alma&lt;/i&gt;; la primera pel&#237;cula de esta tem&#225;tica, en la que se mezcla las narraciones fant&#225;sticas con las pol&#237;ticas de la &#233;poca; y con ello debatir sobre el colonialismo como discurso hist&#243;rico que sigue vigente en las sociedades. De esta forma, el ensayo comienza con un recorrido bibliogr&#225;fico de lo zombi y sus representaciones cinematogr&#225;ficas, un segundo momento versa sobre la ubicaci&#243;n hist&#243;rica y pol&#237;tica del zombi en Hait&#237;, y, por &#250;ltimo, el an&#225;lisis de la pel&#237;cula &#8220;White Zombie&#8221;, que desentra&#241;a las complejas relaciones entre blancos y negros dentro de un contexto colonial haitiano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; cine | zombi | colonialismo | misticismo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-Cinematographic-Origin-of-Colonialism-in-Haiti-Zombie-Target' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 2 | JULIO 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n, el zombi como imaginario del mundo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las pel&#237;culas consideradas como de &lt;i&gt;serie B&lt;/i&gt;, donde se han encasillado a los zombis por lo general, suelen alcanzar con el tiempo un valor hist&#243;rico, y se convierten en espacios para el debate social. Reflexionar sobre los zombis exige una pr&#225;ctica hermen&#233;utica diferente, que confrontan: la globalizaci&#243;n desbocada, el calentamiento global, la desconfianza hacia la ciencia, las crisis financieras, pol&#237;ticas, sociales, migratorias, la biotecnolog&#237;a y el miedo hacia los otros, que marcan el devenir cotidiano de nuestra &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas pel&#237;culas han abordado las diversas ansiedades sociales y culturales derivadas de los miedos hist&#243;ricos reaccionando de forma r&#225;pida a un apocalipsis contempor&#225;neo, donde las calles desiertas, cad&#225;veres humanos abandonados y grupos armados que toman el poder, dejando de ser una representaci&#243;n cinematogr&#225;fica, sino en im&#225;genes cercanas y cotidianas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi permite construir otra mirada de la sociedad moderna, representa un monstruo carente de racionalidad y empe&#241;ado, sin saber, en la destrucci&#243;n de la humanidad. Los sentidos que se han generado sobre esta figura desarrollan v&#237;nculos con la ciencia y la ideolog&#237;a, convirti&#233;ndolo en un complejo artefacto cultural, donde se mezclan elementos del mundo civilizado y el mundo antiguo. Es una criatura nacida, en occidente, de la esclavitud, de la colonia y de la hegemon&#237;a capitalista; condensando los miedos, tab&#250;es inconscientes y colectivos y que retrata la historia de la humanidad; por ello:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El concepto de zombi es ampl&#237;simo y, aunque en concreto no representa casi nada, esta figura representa casi todo. De ah&#237; que pensar en &#233;l implica una serie de reflexiones contempor&#225;neas como las guerras biol&#243;gicas, el consumo irreflexivo, la falta de ideolog&#237;a pol&#237;tica; representa el devenir apocal&#237;ptico del ser humano, tanto en lo biol&#243;gico como en lo cultural. (Brito, Levoyer, 2015, p. 45)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El relato cinematogr&#225;fico del zombi parte del horror sangriento del espect&#225;culo antrop&#243;fago que entretiene y espanta, pero esta visi&#243;n opaca una mirada cr&#237;tica sobre el sujeto moderno, el progreso de la civilizaci&#243;n, el hiperconsumo, la alienaci&#243;n de los sujetos por el bombardeo de la informaci&#243;n y los avances biotecnol&#243;gicos; y desde el cine puede ser interpretado desde tres perspectivas que evidencian sus complejidades: 1) una narrativa donde prima la explotaci&#243;n del cuerpo humano; como lo anuncia la pel&#237;cula &lt;i&gt;Fido&lt;/i&gt; (Currie, 2006) donde se muestra a los zombis convertidos esclavos al servicio de los humanos, 2) la mirada cr&#237;tica a la biotecnolog&#237;a convertida en el pilar del desarrollo y generadora de nuevos escenarios de miedos; por ejemplo &lt;i&gt;Planet Terror&lt;/i&gt; (Rodr&#237;guez, 2007), 3) la producci&#243;n de un discurso referente a la seguridad global, as&#237; lo relata &lt;i&gt;World War Z&lt;/i&gt; (Forster, 2013) donde un virus casi acaba con la poblaci&#243;n mundial, convirtiendo a los infectados en zombis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actualmente, los zombis han abandonado las representaciones cl&#225;sicas que los proyectan como &lt;i&gt;muertos vivientes&lt;/i&gt;, y se han convertido en amenazas globales, entre las que destacan, el contagio viral que, en cualquiera de sus manifestaciones, podr&#237;an colapsar al mundo. La reflexi&#243;n en torno al zombi conlleva una serie de implicaciones en torno a lo cultural, tecnol&#243;gico, pol&#237;tico y social, de ah&#237;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta figura y las m&#250;ltiples estrategias de representaci&#243;n simb&#243;lica con las que invaden los imaginarios contempor&#225;neos, pueden ser entendidos como figuras que combinan &lt;i&gt;lo imposible y lo prohibido&lt;/i&gt; Michel Foucault (2007) o una representaci&#243;n que demarca los l&#237;mites entre &lt;i&gt;lo real y lo imaginario&lt;/i&gt; Donna Haraway (2008), sin embargo, fueron las producciones cinematogr&#225;ficas de George Romero, padre del zombi moderno, que delinearon las miradas, m&#225;s cr&#237;ticas sobre esta figura, especialmente en las pel&#237;culas: &lt;i&gt;Night of the Living Dead&lt;/i&gt; (Romero, 1968), &lt;i&gt;Dawn of the Dead&lt;/i&gt; (Romero, 1978) y &lt;i&gt;Day of the Dead&lt;/i&gt; (Romero, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi constituye una ruptura fundamental con la normalidad social, construida y legitimada por y desde la estructura de los discursos de poder, es &#8220;el monstruo presentado como una alteraci&#243;n respecto a la norma de lo humano, es una figura que pone en tensi&#243;n los reg&#237;menes de inteligibilidad epist&#233;mica y pol&#237;tica de los cuerpos normalizados&#8221; (Platzeck, Torrano, 2016, p. 244). Por ello, es una figura sofisticada que responde a la construcci&#243;n de representaciones sociales del otro, los marginados y excluidos de los sistemas pol&#237;ticos, econ&#243;micos, sociales y simb&#243;licos; que enuncia un discurso de manipulaci&#243;n y control regulador del comportamiento &lt;i&gt;normal&lt;/i&gt; de los sujetos, es una &#8220;figura aleg&#243;rica de la edad moderna que act&#250;an con sus cuerpos rostros y mentes sobre conflictos que rasgan nuestro tejido social. El p&#250;blico que se introduce en una historia sobre monstruos no est&#225; horrorizado por la alteridad de la criatura, sino por su extra&#241;o parecido con nosotros mismos&#8221; (Newitz, 2006, p.17).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este personaje representa a todo aquello que no queremos ser y que, por tanto, hay que eliminarlo, su imagen puede ser entendida de manera ambivalente: 1) como una figura de resistencia, en tanto permite subvertir la relaci&#243;n cl&#225;sica hegeliana entre amo y esclavo a partir de la anulaci&#243;n del &lt;i&gt;deseo&lt;/i&gt; planteado por Hegel, toda vez que el zombi ha sido desprovisto de toda capacidad deseante, habilitando, de esta manera, la posibilidad de encargar la responsabilidad de trabajar en la b&#250;squeda de mecanismos para la sobrevivencia sobre el amo y no en el esclavo a partir de las diversas ritualidades que se deben dise&#241;ar para garantizar la prolongaci&#243;n de la vida humana; 2) la insinuaci&#243;n de la gran fantas&#237;a de un esclavo supremo, carente de todo tipo de expresi&#243;n de voluntad propia y aut&#243;noma, vaciado de pensamiento y habla. &#8220;El zombi, monstruo cuyo origen nos remite a esta coyuntura biopol&#237;tica propia del poder colonial, da cuerpo a resistencias y fantas&#237;as de dominaci&#243;n que desde la cultura cuestionan modos de producci&#243;n y explotaci&#243;n que trazan una l&#237;nea entre quienes deben morir y quienes deben vivir&#8221; (Platzeck, Torrano, 2016, p.235). El cine, de manera particular entre las d&#233;cadas de los treinta y cuarenta, crearon una larga lista de historias donde se muestra esta situaci&#243;n, por ejemplo: &lt;i&gt;Revolt of the Zombis&lt;/i&gt; (Halperin, 1936), &lt;i&gt;King of the zombis&lt;/i&gt; (Yarbrough, 1941), &lt;i&gt;Voodoo Man&lt;/i&gt; (Beaudine, 1941).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La taxonom&#237;a que presenta hoy el zombi puede ser entendido como una divisi&#243;n entre un ser esclavizado y un infectado, que dan origen a debates sociales del pasado, presente y futuro, y que vislumbra situaciones complejas del devenir humano sin derechos de ning&#250;n tipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo espeluznante de lo zombi no es el hecho de que se trate de un monstruo sobrenatural, sino su capacidad con la que cuenta para demostrar el parentesco que tiene con nosotros, sintetizado en la idea de Julia Kristeva de &lt;i&gt;yo que no soy yo&lt;/i&gt;. Las primeras pel&#237;culas recrearon zombis atados al esclavismo; hoy pone en debate las crisis del capitalismo; adem&#225;s la figura del cad&#225;ver carente de movimiento ha sido sustituida por infectados o de alienados por las tecnolog&#237;as digitales, que cuenta con movimiento propio, reflejando el miedo a los virus y sus efectos sobre la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La producci&#243;n cinematogr&#225;fica ubica a los zombis contempor&#225;neos en una l&#243;gica de la anormalidad biol&#243;gica y anat&#243;mica resultante, posiblemente, de un experimento fallido; que permite disolver el l&#237;mite que distingue lo natural de lo artificial, y cuenta con una potente capacidad para contravenir el orden social constituy&#233;ndose en un &lt;i&gt;alter ego&lt;/i&gt; de nosotros, &#8220;sintetiza el tab&#250; y el deseo, los l&#237;mites y su transgresi&#243;n, son repulsivos y fascinantes a la vez&#8221; (Izaola, Zubero, 2014, p.122). En t&#233;rminos de Kristeva (1989) el zombi encaja en su visi&#243;n de monstruo que no respeta bordes, posiciones, ni reglas, disturba al orden, sistema e identidad y coloca a las sociedades a la deriva de caos. Adem&#225;s, la proliferaci&#243;n &#8211;con m&#225;s o menos &#233;xito&#8211; de producciones cinematogr&#225;ficas sobre zombis da cuenta de que la racionalidad instrumental, propiamente moderna, no impide la expresi&#243;n de mitolog&#237;as arcaicas, &#8220;a las que agrega formas nuevas impulsadas por la cultura popular de masas propia de las sociedades m&#225;s desarrolladas&#8221; (Bartra, 2018, p. 12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi se convierte en un &lt;i&gt;mal salvaje&lt;/i&gt; que cumple la funci&#243;n de definir sentidos de tiempo y espacio, permite entender la interacci&#243;n social a partir de la diferenciaci&#243;n y distinci&#243;n con los otros, adquiriendo la dimensi&#243;n de modelos respecto a la discusi&#243;n moral, est&#233;tica y cient&#237;fica que instituye y legitima lo normal y anormal. &#8220;[&#8230;] un hombre salvaje que, fuese como etapa de sufrimiento y penitencia o como realidad monstruosa, proporcionaba a la sociedad un modelo anormal, por decirlo as&#237;, de comportamiento&#8221; (Bartra, 1996, p. 291).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este personaje propone una representaci&#243;n exotizada de lo salvaje y b&#225;rbaro, caracteriz&#225;ndolo con la incapacidad e imposibilidad de comprender los l&#237;mites sociales; por tanto, rompe los sentidos de que intervienen en los rituales de interacci&#243;n social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kathryn Brammall (1996) afirma que la producci&#243;n de este tipo de im&#225;genes metaf&#243;ricas se refiere a representaciones de la insatisfacci&#243;n de Dios respecto al reprochable y vergonzante comportamiento de los humanos en el mundo. Al mismo tiempo, siguiendo a Bartra (2018) esa representaci&#243;n de lo salvaje ha sido &#250;til para &#8220;legitimar una idea ingenua de progreso&#8221; porque desplaza la responsabilidad del estado crepuscular de la civilidad occidental a lo primitivo que hay en lo humano &#8220;y a justificar la lucha contra otredades que son consideradas como una amenaza&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existen m&#250;ltiples versiones respecto al origen de la palabra zombi, Alex Del Olmo (2012) sugiere que los criterios filol&#243;gicos, ubican su origen como parte de las manifestaciones populares africanas, otorg&#225;ndole un doble sentido: 1) como un no muerto y, 2) la aparici&#243;n de los esp&#237;ritus provenientes de la cultura Mitsogho, ubicada en Gab&#243;n, &#193;frica Central, en cuya lengua se incluye la palabra &lt;i&gt;ndzumbi&lt;/i&gt;, que significa el cad&#225;ver del difunto; tambi&#233;n en este pa&#237;s se utiliza la palabra &lt;i&gt;nzambi&lt;/i&gt; para referirse al &#8220;esp&#237;ritu de una persona muerta&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera vez que se emplea la palabra zombi en occidente fue en 1697 con la novela sat&#237;rica &lt;i&gt;Le zombie du P&#233;rou Gran de La condesa de Coragne&lt;/i&gt; del franc&#233;s Pierre Corneille-Blessebois. En 1792 el libro &lt;i&gt;Description topographi que et politique de la partie espagnole de l'isle Saint-Domingue&lt;/i&gt;, de Moreau de Saint-M&#233;ry define a este personaje como un &lt;i&gt;esp&#237;ritu fantasma&lt;/i&gt; encarnado en la gente y asociada a la prohibici&#243;n que ten&#237;an los esclavos de enterrar a sus muertos, porque en caso de hacerlo volver&#237;an a levantarse y caminar&#237;an sin vida y reclamando venganza. &lt;i&gt;The Oxford English Dictionary&lt;/i&gt; (1819), define al zombi como un ser identificado con las pr&#225;cticas religiosas provenientes del vud&#250; haitiano asociado a los esp&#237;ritus africanos. Para David Flint (2010) las diversas definiciones hacen alusi&#243;n a un cad&#225;ver resucitado por medio de rituales del vud&#250;, con el fin de generar terror en las poblaciones; sin embargo, la intencionalidad dominante, en principio, era apropiarse y controlar la mano de obra esclava.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La mitolog&#237;a popular del vud&#250; afirma que los cad&#225;veres pueden ser resucitados por un &lt;i&gt;bokor&lt;/i&gt; o hechicero que consigue revivir a sus v&#237;ctimas tomando el control astral sobre ellas. En realidad, podr&#237;a ser que el zombi no estuviera realmente muerto, sino bajo la influencia de fuertes drogas que provocan en &#233;l un estado de trance y de total susceptibilidad ante la voluntad de los dem&#225;s. Estas drogas tambi&#233;n tienen el objeto de dejar a la persona en un estado de coma similar a la muerte, que puede durar varios d&#237;as. (Flint, 2010, p. 13)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El zombi, por el hecho de no estar muerto, ni vivo se encuentra despojado de conciencia, lucidez y de toda posibilidad de articulaci&#243;n de lenguaje simb&#243;lico; la animalidad se apodera del cuerpo, vislumbrando el fin del sentido de lo humano como se lo conoce. Asume el papel de un otro, no como sujeto de alteridad, sino como un ente con rango de animalidad, expone y exhibe el lado m&#225;s oculto del ser humano; &#8220;se convierte en un espejo de carne muerta y corrupta que presenta una ausencia total de lo que nos hace humanos&#8221; (Palacios, 2010, p. 28).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;De Hait&#237; para el mundo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El concepto mismo de los &lt;i&gt;muertos vivientes&lt;/i&gt; naci&#243; en las culturas caribe&#241;as, ex colonias de las naciones imperialistas europeas y las primeras novelas donde aparece este personaje, el &lt;i&gt;diario de viajes&lt;/i&gt; novelado &lt;i&gt;La isla m&#225;gica&lt;/i&gt; de William Seabrook, (1929), y el estreno en Broadway de la pieza &lt;i&gt;teatral Zombie&lt;/i&gt; de Kenneth Webb (1932), dieron inicio a una industria cultural zombi, estas obras exploraban el vud&#250; en como discurso cultural de esta regi&#243;n, y donde la explotaci&#243;n racial, la &lt;i&gt;exotizaci&#243;n&lt;/i&gt; y romantizaci&#243;n de los habitantes de las islas que conforman el Caribe y de esta forma el zombi se convirti&#243; en una figura representativa de la teor&#237;a poscolonial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hait&#237; fue &lt;i&gt;descubierta&lt;/i&gt; en el primer viaje de Col&#243;n a Am&#233;rica, el 5 de diciembre de 1492. Despu&#233;s del segundo viaje, y luego de descubrir que la tripulaci&#243;n hab&#237;a sido asesinada en la isla, se llev&#243; a cabo un proceso de colonizaci&#243;n mediante la esclavitud. Tiempo despu&#233;s, la parte occidental fue colonizada por los franceses y en 1697 se firm&#243; el &lt;i&gt;Tratado de Ryswick&lt;/i&gt; formalizando as&#237; la colonizaci&#243;n francesa. (Shoubens, 2019, p. 16). La esclavitud colonial era brutal hasta que el 14 de agosto de 1791, se concret&#243; un hecho m&#225;gico, llevado por la espiritualdiad religiosa vud&#250;, la ceremonia conocida como de Bo&#239;s-Caiman (Bosque Caim&#225;n) donde el sacerdote Dutty Boukman inici&#243; la Revoluci&#243;n Haitiana (Shoubens, 2019, p. 17). La fuerza de la espiritualidad religiosa dio un impulso feroz al proceso de liberaci&#243;n en la isla con el lema de &#8220;cortar las cabezas, quemar las casas&#8221;. Finalmente, el 1 de enero de 1804 Hait&#237; se independiz&#243; y se fund&#243; la primera rep&#250;blica negra del Mundo, haciendo temblar los cimientos de la civilizaci&#243;n blanca-europea. La superstici&#243;n religiosa tuvo su impacto en los imaginarios occidentales, plasm&#225;ndose en el cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kyle Bishpo (2006) sostiene que los cineastas de Hollywood encontraron en el Caribe paisajes rom&#225;nticos y ex&#243;ticos, que sedujeron a los espectadores dentro de narraciones fant&#225;sticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En sus inicios, esta figura logr&#243; representar al monstruo perfecto que pod&#237;a crear temor en la poblaci&#243;n blanca estadounidense sobre una posible invasi&#243;n de haitianos (negros) y con ello una sublevaci&#243;n cultural y pol&#237;tica del pueblo afro estadounidense, que hubiere provocado una desestabilizaci&#243;n de la estructura pol&#237;tica blanca de la &#233;poca; abriendo la posibilidad de una zombificaci&#243;n de la sociedad capitalista estadounidense; convirtiendo a las personas en trabajadores aut&#243;matas reducidos a bestias de carga, objetos de intercambio, meros cuerpos mec&#225;nicos controlados y administrados desde una visi&#243;n totalmente patronal que proyectaba un espejo monstruoso sobre la p&#233;rdida de autonom&#237;a y libertad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Hans Ackermann y Jeanine Gauthier (1991), el zombi se fundamenta en una serie de leyendas y supersticiones que se refieren al posible retorno a la vida de personas muertas destinadas a ser esclavas. Sin embargo, cuando el zombi llega a Estados Unidos se convierte en una de las figuras de mayor potencia en la representaci&#243;n de las pol&#237;ticas de colonizaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi como figura narrativa explora un concepto de hibridez con el cual describe los peligros de poscolonialismo como forma de explotaci&#243;n epist&#233;mica, pol&#237;tica y econ&#243;mica. Esto no es casual a principios del siglo XX Occidente se encontraba fascinado por las llamadas &lt;i&gt;culturas primitivas&lt;/i&gt;, entre las razones el: exotismo a lo extra&#241;o, estableciendo la idea del &lt;i&gt;buen o mal salvaje&lt;/i&gt;, por ejemplo, los franceses desde la d&#233;cada de 1920 comenzaron a ver a los negros africanos como: misteriosos, inusuales y entretenidos; fermentado un &lt;i&gt;turismo&lt;/i&gt; no solo de aventura, sino sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La obsesi&#243;n por el Otro ex&#243;tico conllevaba una fascinaci&#243;n por la diferencia sexual, la virilidad negra (masculina) y la vulnerabilidad blanca (femenina), y daba pie para una serie de historias, convirtiendo a lo sexual en un tab&#250; social, as&#237; tenemos que los estadounidenses pod&#237;an proyectar sus fantas&#237;as e inseguridades, sobre estas personas, donde se mezclaban lo libidinoso, irracional, violento y peligroso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las primeras historias de zombis originadas en el Caribe mostraban a las mujeres zombificadas que se destinaban a complacer el deseo sexual y lo er&#243;tico de los amos blancos. Las pel&#237;culas de zombis de aquellos a&#241;os no solo explotan el exotismo de los nativos negros (f&#237;sica y sexualmente), sino que aprovecha la tendencia popular de romantizar tierras antiguas y las figuras misteriosas;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;el zombi de Hollywood est&#225; completamente encerrado dentro de un discurso colonialista que usurpa la historia y la identidad. Aqu&#237;, la hibridaci&#243;n amenaza, desenmascarando el miedo a la mezcla de blancos y negros, el terror de los cuerpos negros (masculinos) dominando a los blancos. (Aizenberg, 1999, p. 462)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como antigua colonia francesa, Hait&#237; es una tierra compleja, formado por una hibridaci&#243;n entre el cristianismo y el ritual del vud&#250;. Michael Taussig (1980) expone c&#243;mo los relatos mitol&#243;gicos pueden relacionarse y fusionarse dentro de un marco econ&#243;mico capitalista de una sociedad poscolonial como la haitiana. Seg&#250;n las narraciones etnogr&#225;ficas expuestas por Taussig los trabajadores se re&#250;nen en secreto con un hechicero diab&#243;lico para crear un mu&#241;eco (un an&#225;logo al mu&#241;eco vud&#250;), que se enreda y oculta en los campos de ca&#241;a de az&#250;car, para que el trabajador crea que disfrutar&#225; de una mayor producci&#243;n, la creencia es tan fuerte que los trabajadores se vuelven improductivos, confiando en el poder de sus &lt;i&gt;mu&#241;ecos&lt;/i&gt; para hacer el trabajo por ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otras mitolog&#237;as aluden a supersticiones populares sobre la econom&#237;a capitalista en Hait&#237;, y aqu&#237; los zombis son, por definici&#243;n, los esclavos, la existencia o al menos, la &lt;i&gt;creencia&lt;/i&gt; se perpet&#250;a y apoya en el aparato ideol&#243;gico econ&#243;mico. La clase campesina de Hait&#237; se compon&#237;a principalmente de trabajadores y el zombi representa la m&#225;xima manifestaci&#243;n del arduo trabajo. El mito propagado toma a este ser como un trabajador sin recompensa, sirviendo ciega y fielmente a quienes lo crearon o lo compraron. Esta estructura laboral macabra ilustra la afirmaci&#243;n de Louis Althusser (1995) de que &lt;i&gt;todos los aparatos ideol&#243;gicos del Estado sean cuales sean, contribuyen al mismo resultado&lt;/i&gt;, la reproducci&#243;n de las relaciones de producci&#243;n entre los trabajadores pobres del proletariado que deben trabajar como zombis. As&#237;, este monstruo se convierte en la m&#225;s literal de las alegor&#237;as poscoloniales. La zombificaci&#243;n funciona tomando a Hait&#237; como un aparato ideol&#243;gico represivo emanado por el poder pol&#237;tico, proceso que b&#225;sicamente crea un miedo al &#8220;otro&#8221; desconocido y colectivizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En occidente se ha producido y posicionado, con gran &#233;xito, la idea del zombi como una entidad meramente corporal y carente de alma, &#8220;desde esta perspectiva, un zombi no ser&#237;a sino un individuo privado de aquello que espec&#237;ficamente lo define como la persona que es una forma concreta de alma, su esp&#237;ritu, su esencia vital, etc.&#8221; (S&#225;nchez, 2013, p.34).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo zombi articulado al sistema productivo e introducido en la l&#243;gica del capitalismo, resulta &#250;til para describir las relaciones sociales mediadas por una inescrupulosa mercantilizaci&#243;n de lo humano. En este sentido, Karl Marx (2003) anunci&#243; que trabajar en el sistema capitalista convert&#237;a a los obreros en una especie de monstruos, cuyos cuerpos se activan mediante una peque&#241;a recompensa monetaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El capitalismo hace con los trabajadores, lo mismo que los &lt;i&gt;Bokors&lt;/i&gt; a los haitianos, reducir a la persona a un simple cuerpo, limitando su comportamiento a funciones motoras b&#225;sicas. Los relatos que cuentan y otorgan rango de legitimidad simb&#243;lica al zombi, dramatizan las caracter&#237;sticas fundamentales del capitalismo moderno: su tendencia exacerbada a mortificar el trabajo humano para zombificar a los trabajadores gracias a este mecanismo apropiarse de sus energ&#237;as, para hacerlos trabajar para incrementar la producci&#243;n con un ahorro significativo en la mano de obra, convirtiendo al zombi en el &#250;nico mito contempor&#225;neo en el que una mente mortificada es &#243;ptima para trabajar. En este sentido, &#8220;como veremos, el aspecto m&#225;s potente de esas narrativas zombi es el convertir a las personas en zombis como sin&#243;nimo de trabajadores esclavizados impulsados a producir para otros&#8221; (Del Olmo, 2012, p. 67).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estos espacios geogr&#225;ficos el zombi se alza como un ser liberador al constituirse en oposici&#243;n a la l&#243;gica dominante de las potencias colonialistas. Sin embargo, esta mirada contra lo postcolonial conlleva la justificaci&#243;n de la barbarie de occidente contra las colonias, el zombi para occidente es el pretexto de exterminio de toda pr&#225;ctica cultural que afecte un orden establecido desde el discurso hegem&#243;nico de las potencias coloniales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para un exterminio cultural la mejor forma es ubicar a los otros desde lo ex&#243;tico, primitivo, distante, pintoresco y extra&#241;o, que evoca sentimientos sobre personas que se han perdido en los procesos de &lt;i&gt;civilizaci&#243;n occidental.&lt;/i&gt; &#8220;En un nivel b&#225;sico, entonces, los occidentales intelectuales quer&#237;an escapar de su propia agitaci&#243;n de las vidas modernas y buscaron en las culturas nativas para recuperar las simplicidades (percibidas) del pasado&#8221; (Bishok, 2009, p. 102).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Generalmente la pobreza y la avaricia de los grandes terratenientes, y con ayuda de los &lt;i&gt;bokores&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dentro de las pr&#225;cticas del vud&#250; un &#8216;bokor' es aquella persona que tiene (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, induc&#237;an a provocar en las personas estados de zombificaci&#243;n por medio del uso de la &lt;i&gt;tetrodotoxina&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bloquea los canales de sodio de las c&#233;lulas, produciendo insensibilidad (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, toxina que extra&#237;da de la burundanga. &#8220;El &lt;i&gt;Bokor&lt;/i&gt; puede manipular la voluntad del &#8220;zombi&#8221; a su antojo, haci&#233;ndole creer que hab&#237;a muerto y resucitado. Para reforzar el proceso se enterraba y desenterraba a la v&#237;ctima&#8221; (Ferrero y Roas, 2011, p.5).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La finalidad de este ritual era generar y consolidar mano de obra esclavizada para explotarla en los cultivos de la ca&#241;a de az&#250;car en la isla Espa&#241;ola (Rep&#250;blica Dominicana y Hait&#237;). El &lt;i&gt;Bokor&lt;/i&gt; somet&#237;a a la persona, objeto de zombificaci&#243;n, a un estado totalmente psic&#243;tico, reconfigurando y reconstituyendo su identidad con el objeto de ejercer control total sobre su conciencia y cuerpo. Los &lt;i&gt;Bokores&lt;/i&gt;, a cambio de dinero, proporcionaban a los ricos hacendados esclavos zombificados; para lograrlo, los &lt;i&gt;Bokores&lt;/i&gt; solicitaban permiso al Bar&#243;n Samedi, el ser espiritual que rige sobre los zombis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proceso de zombificaci&#243;n iniciaba con el &lt;i&gt;Bokor&lt;/i&gt; cabalgando al rev&#233;s durante la noche hacia la casa de la v&#237;ctima, al llegar a su destino marcaban la puerta con un corte y posaba sus labios sobre esta para succionar el alma de las personas y depositarla en una botella. Con el paso de los d&#237;as la v&#237;ctima mor&#237;a sin explicaci&#243;n alguna.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El bokor entonces esperaba hasta la medianoche del d&#237;a del funeral, momento en que visitaba la tumba, desenterraba el cuerpo y llamaba al difunto por su nombre. Cuando el cuerpo respond&#237;a. El bokor colocaba la botella que conten&#237;a el alma bajo de la nariz del futuro zombi y de este lo esclaviza. La v&#237;ctima entonces era encadenada y raptada, mientras que la tumba se volv&#237;a a tapar para ocultar cualquier rastro de la fechor&#237;a. El bokor entonces administrativa un brebaje a la v&#237;ctima, para asegurar su obediencia, y lo manten&#237;a vivo con una sopa ins&#237;pida llamada bouillie. (Flint, 2010, p.17)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Las personas objeto de este ritual pod&#237;an volver a la normalidad si consum&#237;an el ant&#237;doto: comer carne o sal. En las tradiciones populares haitianas narran que estos sujetos prefer&#237;an regresar a las tumbas, dado a que no pod&#237;an adaptarse nuevamente a la sociedad. El zombi en este pa&#237;s tambi&#233;n ha adquirido un valor pol&#237;tico y militar: el dictador Fran&#231;ois Duvalier, conocido como Papa Doc, quien gobern&#243; entre 1957 y 1979, fue acusado de asesinar a m&#225;s de 30.000 haitianos; y amenaz&#243; en convertir en zombis a todo aquel que se oponga a su gobierno, lo que facilit&#243; el control pol&#237;tico de la poblaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi refleja uno de los temores m&#225;s profundos que experimenta el ser humano: el canibalismo que ha sido atribuido, principalmente, a las culturas amerindias y, con ello, aliment&#243; y legitim&#243; la justificaci&#243;n de la colonizaci&#243;n, la esclavitud y el exterminio de estas, &#8220;as&#237; como para reafirmar su supuesta inferioridad cultural merced los relatos de exploradores, misioneros y sedientes antrop&#243;logos y etn&#243;grafos&#8221; (Ferrero, Roas, 2011, p. 8). La palabra can&#237;bal proviene de &#8220;caribes&#8221; denominaci&#243;n dada a los abor&#237;genes de las actuales Antillas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea del zombi como el otro, (enemigo o extra&#241;o), es el resultado de una l&#243;gica de confrontaci&#243;n b&#233;lica (amigo/enemigo), destinados a sobrevivir a cualquier ley.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La inhumanidad de la que se hace depositarios a los zombis permite convertirlos en blancos naturales de la crueldad que caracteriza a los seres humanos. Este resto de violencia insimbolizable se materializa en estos &#250;ltimos como goce de matar y destruir al otro. (Balibar, 1995, p. 26)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La construcci&#243;n del zombi como el otro constituye el regreso de las pol&#237;ticas xenof&#243;bicas, fascistas y nacionalistas que, de manera particular, en Occidente evocan un retorno de la guerra de las supremac&#237;as raciales. En las sociedades actuales los cuerpos desubjetivados se presentan como carnalidad peligrosa, degenerada, contagiosa y ajena. Es el cuerpo negado que la sociedad expulsa y representa a una multitud monstruosa, amenazante e innumerable. El zombi es un imaginario social que ayuda en la interpretaci&#243;n de los diferentes niveles de violencia que se han extendido en el mundo, y que necesita de la figura del otro para justificarse y legalizar diversas pol&#237;ticas de seguridad. &#8220;Por ello, el odio, la sospecha y el miedo se inscriben en los cuerpos de los otros para negar el valor de sus vidas, que parecen no merecer ser ni cuidadas ni lloradas&#8221; (Butler, 2009, p.49).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Mart&#237;nez Lucena (2012), esta figura se ha convertido en el centro del imaginario colectivo de nuestro tiempo, representa lo posible dentro de lo imposible y se ubican m&#225;s all&#225; de la esfera medi&#225;tica, insert&#225;ndose en los diversos discursos sociales que van desde la tecnologizaci&#243;n de la vida hasta la dependencia de f&#225;rmacos con el fin de manipular las subjetividades. La encarnaci&#243;n del zombi en el cine logra que lo &lt;i&gt;inferior&lt;/i&gt; sea una amenaza en el imaginario social; es decir, la caracterizaci&#243;n tradicional del zombi como ser infrahumano no lo vuelve objeto de conmiseraci&#243;n, sino que su apariencia primitiva sumada a su bestialidad y agresividad representan ese otro que amenaza su existencia; es decir, una especie de superioridad de lo infrahumano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi cuenta con una capacidad ilustrativa que se convierte en una met&#225;fora contracultural, representa un miedo no solo a la muerte, sino a la idea de convertirse en un ser controlado y manipulado. Es una &#8220;criatura id&#243;nea para la cr&#237;tica de las sociedades de masas. Quiz&#225; un poco esperp&#233;ntica y demasiado esquem&#225;tica o simple, que la alienaci&#243;n simb&#243;lica en un zombi no es m&#225;s que un secreto a voces, pero al fin y a la cabo v&#225;lida para representar, de un modo extremadamente sencillo, esa amenaza cacot&#243;pica&#8221; (Mart&#237;nez Lucena, 2010, p.98), que permite pensar los diversos estados civilizatorios de la humanidad y aporta en la reflexi&#243;n de las din&#225;micas sociales existentes. En este sentido, Peter Sloterdijk (2006) sugiere la llegada de una neobarbarie globalizada, caracterizada por una superficialidad que impone la fuerza por la raz&#243;n. Su &#233;xito tambi&#233;n implica un fracaso, Isaac Rosa, retomado por Ferrero y Roas (2011), argumenta que esta criatura se ha convertido en una moda pesada y aburrida que ha inundado el mercado cultural, con historias de relleno y superficiales. Por ejemplo, la saga, primero de videojuegos, y luego de pel&#237;culas &lt;i&gt;Resident Evil&lt;/i&gt;, que desde el 2002 han producido siete pel&#237;culas, con una tem&#225;tica similar, el poder de las empresas biotecnol&#243;gicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los a&#241;os de vud&#250;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas criaturas aparecen en novelas e historias cortas, que se han desarrollado directamente desde una visi&#243;n ex&#243;tica relacionados con la colonizaci&#243;n imperial y la esclavitud; as&#237; las narraciones de Horace Walpole, William Seabrook y Matthew Lewis, escrib&#237;an novelas que intentaban describir diversos tipos de angustia cultural de aquella &#233;poca, hasta la construcci&#243;n de un zombi insertado en la modernidad capitalista. Para Iv&#225;n G&#243;mez (2013) este personaje representa una narrativa de ficci&#243;n g&#243;tica americana, y funcionan como:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Como una met&#225;fora social y cultural, una criatura que comenta sobre la sociedad que la ha producido al confrontar a la audiencia con narrativas fant&#225;sticas de excesos y extremos. Al forzar al p&#250;blico a encarar sus m&#225;s grandes temores concernientes a la vida y la muerte (la salud y la putrefacci&#243;n, la libertad y la esclavitud, la prosperidad y la destrucci&#243;n) la narrativa zombi provee una mirada perspicaz al coraz&#243;n m&#225;s oscuro de la sociedad moderna, como es ahora y como podr&#237;a pronto convertirse. (Bishop, 2010, p.31)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En las primeras pel&#237;culas de zombis se manifestaban la dial&#233;ctica entre amo/esclavo, la necesidad de reconocimiento y autoconciencia. Para Franz Fanon (2009) hay una reciprocidad absoluta, que debe ser enfatizada en el grado en que voy m&#225;s all&#225; de mi propio ser inmediato, aprendo de la existencia del otro como una realidad natural. Fanon argumentaba que la reciprocidad parte de la falta en la relaci&#243;n de la vida real entre un amo y un esclavo, &#8220;el amo se r&#237;e de la conciencia del esclavo. Lo que quiere el esclavo no es reconocimiento sino trabajo&#8221; (p.34).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De hecho, el zombi representa el sue&#241;o imperialista definitivo: un trabajador esclavo, reducido a una cosa, sin aspiraciones y sin vida. Seg&#250;n la cr&#237;tica de Fanon, &#8220;el amo se r&#237;e de la conciencia del esclavo. Lo que quiere del esclavo no es reconocimiento sino trabajo&#8221; (p. 220), relaci&#243;n que se manifiesta entre un maestro vud&#250; y sus esclavos zombis, debido a que estos carecen de autoconciencia, autonom&#237;a e incluso del deseo de liberaci&#243;n, conllevando una relaci&#243;n inflexible entre ellos, representando un modelo de segregaci&#243;n colonial basados en la clase/raza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra de las cr&#237;ticas sobre la condici&#243;n de la esclavitud es la expuesta por Aim&#233; C&#233;saire (2006) para quien la explotaci&#243;n del proletariado es el resultado de la barbarie poscolonial, y metaf&#243;ricamente el zombi es la manifestaci&#243;n de la clase trabajadora subordinada. Para C&#233;saire el sistema del imperialismo conduce a la percepci&#243;n de otros humanos como animales, &#8220;efecto &lt;i&gt;boomerang&lt;/i&gt; de la colonizaci&#243;n&#8221; (p. 41). Al adoptar una ideolog&#237;a de superioridad la colonizaci&#243;n crea unas &lt;i&gt;relaciones de dominaci&#243;n y sumisi&#243;n&lt;/i&gt;; es decir, &lt;i&gt;cosificaci&#243;n&lt;/i&gt; sobre los colonizados que son pensados de su carencia de habla y haciendo una analog&#237;a a de Gayatri Spivak (1998) se puede ubicar al zombi desde una condici&#243;n de subordinaci&#243;n colonial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta subordinaci&#243;n se da, entre otras razones por, 1) el maestro no tiene responsabilidades hacia un grupo de aut&#243;matas que requieren poca comida, sin pago y sin tiempo libre, y 2) los zombis no tienen voz, ni opiniones, ni conciencia, no hay capacidad de organizaci&#243;n y por tanto despose&#237;dos de raz&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos cualidades de la narrativa cinematogr&#225;fica de los primeros zombis son: 1) la falta de un antecedente literario definido; y, 2) su conexi&#243;n con las Am&#233;ricas colonizadas; y, casi siempre, se ambientan en un apocalipsis aterrador en el que colapsa el orden social. Las representaciones en la cultura popular estadounidense, cuna del zombi moderno, se consolidaron gracias a los discursos xenof&#243;bicos y de superioridad blanca respecto a las culturas africanas. Los primeros relatos de miedo a estos seres se encasillaban en la idea de que los africanos pod&#237;an esclavizar a las mujeres blancas por medio de la magia vud&#250;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para &#193;ngel G&#243;mez (2009), este cine en sus inicios estuvo influenciado por el teatro &lt;i&gt;Zombie&lt;/i&gt; de Kenneth Webb de 1932 y el libro &lt;i&gt;The Magic Island&lt;/i&gt; (1929) de William Seabrook, esta novela combina diversas miradas colonialistas sobre Hait&#237; como: los rituales de sacrificios de animales, discursos cat&#243;licos unidos a rituales de magia vud&#250; que ubicaban a este pa&#237;s entre la civilizaci&#243;n occidental y el primitivismo africano.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Nosotros, blancos, extranjeros privilegiados en aquella isla, acostumbrados a la luz el&#233;ctrica y a los autom&#243;viles &#8211;cosas de las que incluso all&#237; disfrut&#225;bamos&#8211;, asistentes a fiestas de gala y a conciertos, no pod&#237;amos hacer nada, sin embargo, para evitar vernos inmersos de una u otra manera en un mundo distinto, un mundo invisible, un mundo de milagros, maravillas y maldades del que era expresi&#243;n insoslayable el tumtum de los tambores del vud&#250;. Un mundo en el que los muertos salen de sus tumbas y caminan; un mundo en el que un hombre, apenas a unos pasos de mi casa, cae muerto porque una mujer que se encuentra a bastante distancia de &#233;l ha clavado unas agujas en un tosco mu&#241;eco de madera que lo representa. Un mundo en el que los &#225;rboles, las plantas y las bestias hablan a los o&#237;dos de quienes saben escucharlos. Un mundo en el que los dioses brotan y se expresan desde la ceniza, como en el Sina&#237;, y a veces incluso caminan entre los hombres, incardinados entre ellos, como en el m&#237;tico Jard&#237;n del Ed&#233;n. (Seabrook, 2005, p. 23)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El teatro como el cine intentaban retratar la paranoia social existente en Estados Unidos debido a la migraci&#243;n caribe&#241;a que tend&#237;a a reconfigurar el mapa cultural de este pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Una especie de culpa colectiva, junto con preciados principios nacionales y religiosos, miedos raciales, y de g&#233;nero, allanaron el camino para que los zombis invadieran los Estados Unidos en forma de reportajes etnogr&#225;ficos, narrativa literaria y, con el tiempo, pel&#237;culas. (Bishop, 2010, p.60)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La popularidad del zombi en Hollywood, en la primera mitad del siglo XX, pretend&#237;a desafiar el poder blanco por medio de los muertos vivientes de origen haitiano, lo que se puede leer como un miedo al mestizaje cultural, &#8220;que no s&#243;lo desafiar&#237;a la supremac&#237;a blanca establecida por el colonialismo, sino que cambiar&#237;a las tornas en la relaci&#243;n amo-esclavo, al convertir al hombre blanco en un individuo degradado y sometido&#8221; (S&#225;nchez, 2013, p.155).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los relatos cinematogr&#225;ficos del primer momento zombi reciben una fuerte influencia de la literatura &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt; que nace en la primera d&#233;cada del siglo XX y que es heredera de las &lt;i&gt;dime novels&lt;/i&gt;. La popularidad de este tipo de literatura radic&#243; en contar historias de monstruos y seres fant&#225;sticos y su bajo costo de producci&#243;n permiti&#243; llegar a un amplio sector social, especialmente joven. El t&#233;rmino &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt; hace referencia al tipo de papel barato utilizado para la impresi&#243;n de la revista, en este caso, la pulpa de madera. As&#237;, las primeras revistas de este g&#233;nero fueron: &lt;i&gt;Amazing Stories, Dime Detective, Weird Tales&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Horror Stories&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La literatura &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt; es &#8220;en el sentido m&#225;s amplio del t&#233;rmino, dedicada a entretener y divertir al lector. Literatura para las masas, que se preocupa menos por la calidad estil&#237;stica o literaria y m&#225;s por la acci&#243;n, la narraci&#243;n pura. Y ah&#237; se encuentra desde lo m&#225;s infecto hasta grandes autores&#8221; (Palacios, 2012, p.180).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas producciones literarias relatan historias de zombis a partir de una relaci&#243;n amo-esclavo, los amos blancos resucitan a cad&#225;veres de personas negras para que se conviertan en sus sirvientes y la presencia de un hechicero vud&#250; se encuentra al margen, son los hombres blancos quienes toman el control por medio de los rituales de zombificaci&#243;n que han sido robados a los hechiceros haitianos. &#8220;Una perfecta muestra de c&#243;mo el &lt;i&gt;Zombi Vud&#250;&lt;/i&gt; se adapt&#243; r&#225;pidamente a la naturaleza fant&#225;stica, terror&#237;fica y truculenta de la &lt;i&gt;pulp fiction&lt;/i&gt;, sin por ello renunciar de vez en cuando a sus or&#237;genes folcl&#243;ricos, pero mostrando a la vez una autoconciencia y autorreferencialidad, que rayan ya en lo posmoderno&#8221; (Palacios, 2012: 186). Derrotar a los &#8220;Zombies&#8221; es la respuesta ante la frustraci&#243;n blanca-occidental de la &#250;nica guerra perdida completamente por el &lt;i&gt;poder negro&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;White zombies&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Zara Zimbardo (2015), el zombi es el &#250;nico monstruo producido y modelado en el &lt;i&gt;Nuevo Mundo&lt;/i&gt;, que se visibiliz&#243; en el cine sin contar con una tradici&#243;n literaria, de esta manera adquirieron el sentido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El zombi constituye uno de los monstruos de mayor carga simb&#243;lica en el cine desde los a&#241;os treinta del siglo XX, cuando empez&#243; un proceso migratorio de un sector de la poblaci&#243;n de un pa&#237;s pobre y rural como Hait&#237;, para encontrar oportunidades en un pa&#237;s rico y urbano como Estados Unidos. Esta migraci&#243;n permiti&#243; ubicar al zombi por fuera de la pobreza haitiana, alejado de la modernidad e insertado en los discursos coloniales, para instalarse en el coraz&#243;n del capitalismo y, con ello convertirse en una de las met&#225;foras v&#225;lidas para reflexionarlas sociedades contempor&#225;neas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera oleada de zombis en el cine estuvo ligada a una serie de &#8220;ansiedades imperialistas asociadas con el colonialismo y la esclavitud, al permitir que los brujos esclavicen a las mujeres blancas, estas pel&#237;culas inherentemente racistas aterrorizaron a la audiencia occidental con aquello que m&#225;s tem&#237;an en ese momento: el levantamiento de la esclavitud y la colonizaci&#243;n inversa&#8221; (Bishop, 2010, p.13). Estas pel&#237;culas ni siquiera identificaban a estos como eje de las historias, sino al siniestro sacerdote o maestro vud&#250;. Para David Skal (2008), este cine coincide con la Gran Depresi&#243;n econ&#243;mica estadounidense que present&#243; un &#8220;espect&#225;culo de los muertos vivientes arrastrando los pies en pel&#237;culas como &#8220;La legi&#243;n de los muertos sin alma&#8221; (&lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;, 1932)&#8221;, que permiti&#243; tejer un nexo interpretativo y reflexivo que alud&#237;a a los miles de estadounidenses hambrientos que formaban filas para recibir ayuda social. Las tem&#225;ticas expuestas en esta &#233;poca representan el &lt;i&gt;(Post-) Colonial Zombies Movies&lt;/i&gt; entendido como:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Manifestaciones de la tensa relaci&#243;n entre colonizadores y nativos, dominadores y esclavos, blancos y negros. En tanto que tienen un trasfondo racista, posibilitan una interpretaci&#243;n del zombi como esclavo, como clase trabajadora subyugada, ya que la zombificaci&#243;n ofrece como resultado una p&#233;rdida total de la autonom&#237;a, lo que implicar&#237;a que la clase dominante acabara por convertirse en esclavos de los que hasta ahora han sido la clase oprimida. (A&#241;on, 2018, pp. 297-298)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los relatos presentes en &lt;i&gt;The Magic Island&lt;/i&gt; fueron adaptados por los hermanos Halperin, V&#237;ctor (director) y Edward (productor), para producir &lt;i&gt;White Zombi&lt;/i&gt; (1932), un drama que relata la historia de seres sin alma creados por medio de la magia vud&#250; en Hait&#237;. Esta pel&#237;cula muestra a un zombi no como monstruo, sino como un objeto destinado al esclavismo en las plantaciones de ca&#241;a de az&#250;car; despose&#237;do de toda conciencia para pensar, visibilizando un drama colonial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los zombis, por lo general, eran personas negras que todo el d&#237;a pasaban esclavizados en los ca&#241;averales. Sin embargo, esta situaci&#243;n no correspond&#237;a a la trama principal de la pel&#237;cula, sino el viaje de una pareja de esposos j&#243;venes y blancos, que son invitados por el due&#241;o de una plantaci&#243;n de ca&#241;a de az&#250;car en Hait&#237;. Este hacendado ten&#237;a como objetivo convertir a la mujer en un zombi para complacer sus deseos sexuales.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;[&#8230;] &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; ofrece un ejemplo formativo de la figuraci&#243;n narrativa / f&#237;lmica del deseo en t&#233;rminos de &lt;i&gt;posesi&#243;n.&lt;/i&gt; El paradigma de poseedor / pose&#237;do (que proporciona una base estructural consistente para el subg&#233;nero que inici&#243; &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;) se representa narrativamente entre los personajes de la pel&#237;cula; tambi&#233;n se encuentra en los dispositivos enunciativos empleados para situar al espectador en &lt;i&gt;ambos&lt;/i&gt; lados del paradigma en diferentes puntos. (Lowry y de C&#243;rdova, 1984, p. 350)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;div class='spip_document_1607 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/white2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/white2.jpg?1754362466' width='500' height='373' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Para A&#241;&#243;n (2018), los hermanos Halperin hac&#237;an hincapi&#233; en las diferencias raciales entre blancos y negros, proponiendo una mirada poscolonial, la clase dominante se ubica al banquero y hacendado franc&#233;s Beaumont como s&#237;mbolo de este poder; Neil, un empleado bancario que trabaja en Puerto Pr&#237;ncipe representa a la clase media burguesa; mientras el Dr. Bruner simboliza el poder religioso y cient&#237;fico ubicado dentro en la clase dominante; y los Legendre, esposos, como la clase dominante extranjera. Por ello, esta pel&#237;cula tiene particularidades est&#233;ticas que delinearon por muchos a&#241;os las historias de zombis.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La trama dibuja un ser de consideraciones propias de la representaci&#243;n del muerto viviente como protagonista f&#237;lmico, tales como el hechicero vud&#250;, la escenificaci&#243;n de Hait&#237; como lugar m&#225;gico o la est&#233;tica mort&#237;fera de los zombis. Pero, adem&#225;s apunta algunas de las constantes que luego se reproducir&#225;n en obras posteriores, como la mujer centro de la historia, herencias de los relatos de vampiros, el esclavismo como mecanismo de control social o el zombi como un ser insuperable para la condici&#243;n humana, germen de su aspecto m&#225;s terror&#237;fico (Pantoja, 2017, p. 32).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;, los sujetos trasformados son representados por medio de cuerpos l&#250;gubres, sin alma, no por su maldad, sino por su apariencia de muertos vivientes, &#8220;el &#233;xito de esta pel&#237;cula radicaba en que pod&#237;a resonar los miedos de la sociedad m&#225;s all&#225; de las pantallas cinematogr&#225;ficas. La explosi&#243;n del horror americano, como muchos cr&#237;ticos han apuntado con anterioridad, se debe al crack econ&#243;mico de 1929&#8221; (Del Olmo, 2012, p.189). La mirada colonialista respecto a los zombis evidencia un sesgo esclavista que se conservaba en la sociedad estadounidense. No obstante, el p&#225;nico se encuentra cuando los zombis dejan de ser afrodescendientes y su lugar sea ocupado por los blancos, convertidos en esclavos; de esta manera invirtiendo la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; es un melodrama protagonizado por una pareja de j&#243;venes americanos Neil y Madeline, que fueron invitados a celebrar su vida en la casa del banquero franc&#233;s Charles Beaumont, residente en Hait&#237;; adem&#225;s le propuso al novio la oportunidad de trabajar en Nueva York en el banco de su propiedad. La pareja acepta, sin sospechar que el se&#241;or Beaumont alberga la secreta esperanza de que la joven decida abandonar a su amado para casarse con &#233;l, aqu&#237; se refleja la idea de la posesi&#243;n de los terratenientes para obtener cualquier cosa, incluido el amor. La narraci&#243;n cuenta con amplias escenas sobre las costumbres f&#250;nebres haitianas. Desde el comienzo de la pel&#237;cula, Hait&#237; es presentado como un territorio m&#237;stico, Halperin muestra en las primeras escenas una mirada proveniente de las fantas&#237;as ex&#243;ticas/er&#243;ticas del viajero blanco del siglo XX, c&#243;mo lo hab&#237;a descrito &lt;i&gt;The Magic Island&lt;/i&gt;. Es as&#237; que muestra a los haitianos negros como &#8220;cuerpos nativos&#8221;, que funcionan como objetos destinados a la esclavitud, &#8220;elementos indispensables para la construcci&#243;n progresiva de im&#225;genes estereotipadas de los Otros como sujetos coloniales y su progresiva reducci&#243;n a topo conocidos de Alteridad&#8221;, como ejemplo, cuando la pareja se dirige a la mansi&#243;n del banquero, observa un funeral, el cual consist&#237;a en que los haitianos entierran a los muertos en las carreteras con la finalidad de que no se roben los cuerpos y convertirlos en zombis. En este recorrido el novio reprocha al cochero por su forma de conducci&#243;n, pero este le explica la situaci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Conductor: Peor que eso, se&#241;or. Podr&#237;an habernos cogido.&lt;br class='autobr' /&gt;
Novio: &#191;Cogido? &#191;Por qui&#233;n? &#191;Esos hombres con los que hablaba?&lt;br class='autobr' /&gt;
Conductor: No son hombres, se&#241;or. Son cad&#225;veres.&lt;br class='autobr' /&gt;
Novio: &#191;Muertos?&lt;br class='autobr' /&gt;
Conductor: Si, zombis. Muertos vivientes. Cad&#225;veres sacados de sus tumbas a los que se hace trabajar en f&#225;bricas de az&#250;car y en los campos por la noche.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los haitianos se presentan, siguiendo a Edward Said (2003), como una estrategia de construcci&#243;n de un sujeto colonial, orientado a proyecciones de un vac&#237;o de pensamientos que deben ser llenados por occidente. La idea del Otro, el zombi, es convertido en un ser excluido, odiado, incluso incorporado a ciertas actividades del colonialista, pero nunca reconocido. Hait&#237; refleja un lugar doblemente relegado, colonizado por Europa y marginado por su origen africano en la regi&#243;n latinoamericana. Como lo han expuesto Jurg&#235;n Osterhammel y Jan Jasen (2019). La expansi&#243;n colonial construy&#243; estructuras sociales llenas de complejidades, as&#237; tenemos que exist&#237;an una interconexi&#243;n entre colonizados y colonizadores, que desencadenaban, entre otras cosas, a una revoluci&#243;n social de resistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Donde se conjugan los temores m&#225;s recurrentes entre los blancos el salvajismo y con ello la peligrosidad sobre la cultura occidental, conform&#225;ndose un relato mixto entre el Orientalismo y el Africanismo, un &lt;i&gt;relato h&#237;brido&lt;/i&gt; y en con ello un imaginario de terror donde se mezcla el vud&#250; y las pr&#225;cticas can&#237;bales. Como lo asevera Mimi Sheller (2003) los relatos de esta &#233;poca colocaban a Hait&#237; como un lugar de cuerpos negros y de terror, que funcionaban como diferenciadores peligrosos para la regi&#243;n, incluso la pel&#237;cula presenta al hechicero Legendre y el banquero Beaumont, que se han degradado en su comportamiento por su constante acercamiento con los negros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la pareja llega a la casa del banquero conocen al doctor Bruner, un misionero, que se encargar&#225; de oficiar su boda, y futuro salvador de la pareja, sin embargo, el novio comienza a sospechar de Beaumont por su forma de actuar, abandona la casa en las noches para dirigirse a la f&#225;brica de Legendre, el villano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Legendre realiza el proceso de zombificaci&#243;n impregnado una rosa con una sustancia, para que le sea entregada a la novia, con ello pasar&#225; a posici&#243;n del baquero, como un cuerpo sin alma, un aut&#243;mata con mirada fija y vac&#237;a. Los zombis al servicio de Legendre aparecen como &#8220;unas personas aparentemente muertas, con una voluntad nula, aut&#243;matas que no demuestran sentimiento alguno despojados como est&#225;n de sus propias almas&#8221; (Serrano-Cueto, 2009, p. 76).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1608 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/white1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/white1.jpg?1754362466' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Situaci&#243;n a hace recapacitar al banquero y pedirle a Legendre que la devuelva a la vida, no obstante, aqu&#237; el hechicero se aprovecha para convertir al banquero en una especie de zombi, este no habla, se mueve de forma err&#225;tica, pero escucha, para quedarse con sus propiedades. El novio al ver que su esposa ha muerto se desahoga en el alcohol, y busca ayuda en el misionero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como sugieren Lowry y de C&#243;rdova (1984) &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt; ofrece un ejemplo de la figuraci&#243;n narrativa del deseo en t&#233;rminos de posesi&#243;n. El paradigma de poseedor-pose&#237;do. M&#225;s all&#225; de estos relatos, la pel&#237;cula refleja las tensiones entre el poder blanco encarnado en Estados Unidos, que manten&#237;an el control en Hait&#237;, y los nativos negros, que se encontraban en opresi&#243;n, as&#237; la pel&#237;cula muestra a los zombis esclavizados para producir sin descansar. &#8220;[&#8230;] los esclavos y los zombis son normalmente negros, pero cuando el estado del zombi cruza los l&#237;mites raciales para afectar a las personas blancas, el resultado es el terror&#8221; (A&#241;on, 2016, p. 24).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para 1936 los hermanos Halperin produjeron la pel&#237;cula, &lt;i&gt;Revolt of the Zombies&lt;/i&gt;, esta vez, la historia se desarroll&#243; en el T&#237;bet y fue parecida a &lt;i&gt;White Zombi&lt;/i&gt;, hipnotizar a la gente. &lt;i&gt;Revolt of the Zombies&lt;/i&gt; permiti&#243; a los zombis adaptarse a cualquier tipo de geograf&#237;a. Otras pel&#237;culas que cambiaron de escenario geogr&#225;fico fueron: &lt;i&gt;King of the Zombies&lt;/i&gt; (1941) y &lt;i&gt;Revenge of the Zombies&lt;/i&gt; (1943), esta &#250;ltima muestra a zombis nazis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este a&#241;o tambi&#233;n apareci&#243; la pel&#237;cula que narraba dos historias que hasta cierto punto han trazado las historias modernas de estos seres, la uni&#243;n entre el cient&#237;fico y los zombis. &lt;i&gt;The Walking Dead&lt;/i&gt; (1936) de Michael Curtis y producida por la compa&#241;&#237;a Warner Brothers.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta pel&#237;cula narra la vida de John Ellman, un hombre acusado injustamente de asesinato y que fue ejecutado en la silla el&#233;ctrica, testigos de su inocencia, recuperan el cuerpo y consiguen devolverlo a la vida mediante la intervenci&#243;n de la ciencia. Al regresar de la muerte Ellman planear&#225; vengarse de aquellos que lo culparon. Es la primera pel&#237;cula de zombis en la que un impacto de bala los elimina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra pel&#237;cula, similar y producida por Columbia Pictures en 1939 fue &lt;i&gt;The Man They Could Not Hang&lt;/i&gt;, cuya trama reca&#237;a en la fascinaci&#243;n del cient&#237;fico por devolver la vida a los muertos. La gran parte de las producciones cinematogr&#225;ficas de zombis en la d&#233;cada de los treinta se formularon bajo la exotizaci&#243;n m&#225;gica de Hait&#237;, la ciencia como mecanismo de resurrecci&#243;n, caracterizada por la b&#250;squeda de la vida eterna y la presencia del cient&#237;fico.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1609 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/white3.jpg?1754362466' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;, los sujetos trasformados son representados por medio de cuerpos l&#250;gubres, sin alma, no por su maldad, sino por su apariencia de muertos vivientes, &#8220;el &#233;xito de esta pel&#237;cula radicaba en que pod&#237;a resonar los miedos de la sociedad m&#225;s all&#225; de las pantallas cinematogr&#225;ficas. La explosi&#243;n del horror americano, como muchos cr&#237;ticos han apuntado con anterioridad, se debe al crack econ&#243;mico de 1929&#8221; (Del Olmo, 2012, p. 189). La mirada colonialista respecto a los zombis evidencia un sesgo esclavista que se conservaba en la sociedad estadounidense. No obstante, el p&#225;nico se encuentra cuando los zombis dejan de ser afrodescendientes y su lugar sea ocupado por los blancos, convertidos en esclavos; de esta manera invirtiendo la historia.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La narraci&#243;n de Halperin aparece como un dispositivo moderno para socializar un claro prejuicio &#8220;negrof&#243;bico&#8221; hacia el Caribe y hacia Hait&#237; en particular, que permitir&#225; justificar la intervenci&#243;n y ocupaci&#243;n americana de Hait&#237; en la prensa y en los discursos pol&#237;ticos de la &#233;poca. De hecho, la noci&#243;n de la peligrosidad de Hait&#237; &#8211;lo que John Blassingame llama &#8220;antinegro thought&#8221;&#8211; disfrazar&#225; de &#8220;humanistas&#8221; las preocupaciones/estrategias imperialistas orquestadas en la regi&#243;n caribe&#241;a por parte de Estados Unidos en consonancia con la doctrina Monroe, que legitimaba el control directo y/o indirecto de la zona con fines defensivos. (Fusco, 2017, p. 219)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los zombis son mayoritariamente negros o ex miembros del gobierno de ocupaci&#243;n enemigos de Legendre. De hecho, este personaje es una figura de la codicia capitalista moderna, un depredador cuya relaci&#243;n con los dem&#225;s es exclusivamente de explotaci&#243;n y dominaci&#243;n. La pel&#237;cula describe un racismo y juego de clases sobre la poblaci&#243;n haitiana,&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;el propio t&#237;tulo constituye por s&#237; mismo una clara alusi&#243;n a las diferencias raciales entre blancos y negros. El blanco es representado como un ser superior en todos los niveles respecto al nativo, no solo en su apariencia f&#237;sica &#8211;vestimenta, casas, etc.&#8211; sino incluso moralmente. (A&#241;on, 2016, p.28)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;De hecho, los zombis cuando son negros son menos temeroso porque sigue la representaci&#243;n del otro lejano, pero cuando traspasa los l&#237;mites raciales el terror del espectador crece. Ning&#250;n blanco quiere ser zombi. Los elementos narrativos de la pel&#237;cula conducen a consolidar la idea, de aquellos a&#241;os, que los negros en Occidente son herederos del primitivismo africano, que pon&#237;an en riesgo la civilizaci&#243;n euroc&#233;ntrica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La producci&#243;n cinematogr&#225;fica ubica a los zombis en una l&#243;gica hist&#243;rica de cambios, entre la magia y la ritualidad del vud&#250; haitiano, hasta la anormalidad biol&#243;gica y anat&#243;mica resultante, posiblemente, de un experimento fallido, escenarios de la modernidad cient&#237;fica-racist. Por ello, el zombi se constituye en un mapeador de los l&#237;mites que distingue lo hist&#243;rico, natural, cultural e incluso de lo artificial. Cuenta con una potente capacidad para contravenir los discursos pol&#237;ticos de control de la vida y de la muerte, dando paso a la construcci&#243;n de un &lt;i&gt;alter ego&lt;/i&gt; de nosotros. El zombi encaja en su visi&#243;n de monstruo que no respeta bordes, posiciones, ni reglas, disturba al orden, sistema e identidad y coloca a las sociedades a la deriva de caos, pero parad&#243;jicamente se ha convertido en el reflejo de sociedades cegadas por el consumismo, el individualismo, de ah&#237; su potente conector como met&#225;fora social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a la pel&#237;cula &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;, ante todo, representa una trasgresi&#243;n social e hist&#243;rica, que debate y critica al colonialismo, que aun contin&#250;an arraigado en gran parte del mundo, no solo adue&#241;&#225;ndose del cuerpo y el alma de millones de personas, sino de la naturaleza y episteme, para convertirlos en un negocio, y parecer&#237;a ser que vamos en camino de convertirnos en Madeline, un cuerpo sin mente, sin control, y de mirada vac&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ackermann, H. y Gauthier, J. (1991). The Ways and Nature of the Zombi. &lt;i&gt;The Journal of American Folklore, vol. 104,&lt;/i&gt; 466-494.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Forster, M. (Director). (2013). &lt;i&gt;World War Z&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Paramount Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Halperin, V. (Director). (1932). &lt;i&gt;White Zombie&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. United Artists.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Halperin, V. (Director). (1936). &lt;i&gt;Revolt of the Zombies&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Academy Pictures Distributing Corporation.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Grind&#233;, N. (Director). (1939). &lt;i&gt;The Man They Could Not Hang.&lt;/i&gt; [Pel&#237;cula]. Columbia Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rodr&#237;guez, R. (Director). (2007). &lt;i&gt;Planet Terror&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Dimension Films.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Romero, G. (Director). (1968). &lt;i&gt;Night of the Living Dead&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Continental Distributing.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Romero, G. (Director). (1978). &lt;i&gt;Dawn of the Dead.&lt;/i&gt; [Pel&#237;cula]. United Film Distribution Company.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Romero, G. (Director). (1985). &lt;i&gt;Day of the Dead&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Laurel Communications.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yarbrough, J. (Director). (1941). &lt;i&gt;King of the Zombies&lt;/i&gt;. [Pel&#237;cula]. Monogram Pictures Corporation.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dentro de las pr&#225;cticas del vud&#250; un &#8216;bokor' es aquella persona que tiene poderes que puede conectarse con los esp&#237;ritus y controlar la voluntad de otros.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bloquea los canales de sodio de las c&#233;lulas, produciendo insensibilidad nerviosa y par&#225;lisis muscular.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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