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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Integridad en el cine</title>
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		<dc:date>2023-02-27T13:11:33Z</dc:date>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Mariana G&#243;mez, Paula Mastandrea</dc:creator>



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&lt;p&gt;El t&#233;rmino &#8220;integridad&#8221; viene del latin integer, cuya primera aparici&#243;n data de1223. Integer, significa &#8220;entero&#8221;, &#8220;intacto&#8221;, en el sentido de &#8220;restituir algo en su integridad&#8221; &#8211;la expresi&#243;n es de 1495&#8211;. El sustantivo &#8220;integridad&#8221;, que reconoce la misma ra&#237;z en la versi&#243;n anglosajona &#8220;integrity&#8221;, atiende por lo tanto a la cualidad de aquello que se entrega, que debe ser/estar entero, completo. Joan Corominas, Diccionario etimol&#243;gico de la lengua castellana &lt;br class='autobr' /&gt;
La fuente que nos ofrece Corominas (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 1 | Marzo 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El t&#233;rmino &#8220;integridad&#8221; viene del latin &lt;i&gt;integer&lt;/i&gt;, cuya primera aparici&#243;n data de1223. &lt;i&gt;Integer,&lt;/i&gt; significa &#8220;entero&#8221;, &#8220;intacto&#8221;, en el sentido de &#8220;restituir algo en su integridad&#8221; &#8211;la expresi&#243;n es de 1495&#8211;. El sustantivo &#8220;integridad&#8221;, que reconoce la misma ra&#237;z en la versi&#243;n anglosajona &#8220;integrity&#8221;, atiende por lo tanto a la cualidad de aquello que se entrega, que debe ser/estar entero, completo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Joan Corominas, Diccionario etimol&#243;gico de la lengua castellana&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La fuente que nos ofrece Corominas introduce ya el n&#250;cleo del problema: &#191;puede el ser humano, fallado por naturaleza, ser completamente &lt;i&gt;&#237;ntegro&lt;/i&gt;? En el campo de los n&#250;meros resulta sencillo establecer la diferencia entre un &lt;i&gt;integer&lt;/i&gt; (&#8220;entero&#8221;) y una &#8220;fracci&#243;n&#8221;, &lt;i&gt;fractio&lt;/i&gt;, pero c&#243;mo hacerlo con los seres hablantes. &#191;Puede el cine ayudarnos a pensar esta espinosa cuesti&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este n&#250;mero del Journal explora el problema, siguiendo la l&#243;gica del doble movimiento de la &#233;tica contempor&#225;nea. El primero, va de las intuiciones morales que todo el mundo tiene sobre lo que est&#225; bien y lo que est&#225; mal a los par&#225;metros &#233;ticos que hoy rigen las pr&#225;cticas institucionales. Tomando como referencia la industria del cine, un ejemplo paradigm&#225;tico es la condena al productor cinematogr&#225;fico y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein, que puso un l&#237;mite a las situaciones de acoso, abuso sexual e incluso violaciones que eran moneda corriente en el ambiente. En la l&#243;gica de este primer movimiento, el Me Too marc&#243; un punto de no retorno.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto de Weinstein y del movimiento MeToo que lo enfrent&#243;, ver el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo movimiento es el que se produce al interior mismo del acto creador. All&#237; la &#8220;integridad&#8221; no puede ser medida a partir de un c&#243;digo de conducta, sino que supone una lectura de la obra en su singularidad, para ponderar la fidelidad o no al arte que dice plasmar en la pantalla.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Este doble movimiento de la &#233;tica se puede ver en la trama del premiado film (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tres art&#237;culos exploran el primer movimiento&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primero de ellos se titula &#8220;La integridad en tres relatos. Ensayo sobre &#233;tica profesional&#8221;. All&#237; Mar&#237;a Marta Preziosa, desde la Pontificia Universidad Cat&#243;lica, ofrece un an&#225;lisis profundo de la &#233;tica empresarial a partir de tres personajes de ficci&#243;n que distingue como &#8220;carentes de integridad&#8221;: Mul&#225; Nasrud&#237;n, protagonista de la f&#225;bula suf&#237;, &lt;i&gt;Narciso&lt;/i&gt;, protagonista del mito griego antiguo y Walter White, personaje principal de la serie &lt;i&gt;Breaking Bad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amanda Mel&#233;ndez Taboa, de la Universidad Nebrija, Madrid, tambi&#233;n se enfoca en el &#225;mbito empresarial en su art&#237;culo &#8220;Ficciones corporativas surcoreanas, modelos de liderazgo y &#233;tica cordial&#8221;. Tal como lo indica su t&#237;tulo, la autora propone un recorrido por dos ficciones televisivas que se centran en visibilizar a mujeres profesionales surcoreanas &#8211;&lt;i&gt;Luces nocturnas&lt;/i&gt; (2016) y &lt;i&gt;Search: WWW&lt;/i&gt; (2019)&#8211; para analizar modelos de liderazgo y propuesta &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tercero de estos art&#237;culos indaga otro campo de inter&#233;s vinculado con la audiodescripci&#243;n, es decir, el sistema de apoyo a la comunicaci&#243;n que favorece que las personas con discapacidad visual disfruten del arte. En &#8220;An&#225;lisis de la norma UNE 153020 sobre audiodescripci&#243;n &#191;Deber&#237;a modificarse tras diecisiete a&#241;os de vigencia?&#8221; Miguel Angel Font Bisier, desde la Universidad Jaume I, Castell&#243;n, explora este interrogante a trav&#233;s de un repaso por los est&#225;ndares de calidad de la norma UNE, vigente en Espa&#241;a desde el a&#241;o 2005, en comparaci&#243;n con otras gu&#237;as y regulaciones internacionales sobre el tema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto del segundo movimiento, este n&#250;mero del Journal propone cuatro piezas de estudio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la primera de ellas, &#8220;&#193;lex de la Iglesia y las escenas de altura. Simbolog&#237;a del espacio desde la narrativa&#8221;, Marcos Jim&#233;nez Gonz&#225;lez, de la Universidad de Salamanca, ofrece un recorrido por las escenas de altura en la obra del reconocido cineasta con el fin de analizar el tipo de significado y sentido que tienen en cada caso. Para ello, se apoya en la tradici&#243;n cultural y cinematogr&#225;fica occidental y la judeocristiana, as&#237; como los pensamientos de Plat&#243;n y Arist&#243;teles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la segunda, el art&#237;culo de Felipe Arthur Mu&#241;oz Becerra, de la Universidad Cat&#243;lica de la Sant&#237;sima Concepci&#243;n, Chile, &#8220;La perspectiva deleuziana del cine como medio para volver a creer en el mundo. Un an&#225;lisis desde la filmograf&#237;a de Peter Weir&#8221;, trabaja sobre las pel&#237;culas &lt;i&gt;La sociedad de los poetas muertos&lt;/i&gt; (1989) y &lt;i&gt;The Truman Show&lt;/i&gt; (1998) para indagar la proximidad de estos filmes con la misi&#243;n encomendada por Deleuze al cine: filmar la conexi&#243;n entre el humano y su mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las dos &#250;ltimas son contribuciones desde Argentina: el texto de Eduardo Laso sobre las dos versiones can&#243;nicas de &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt;, y una nueva lectura del ya multipremiado film &lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt;, a cargo de Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez y Luc&#237;a Amatriain.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre el &lt;i&gt;Edipo Rey&lt;/i&gt;, la tesis de Eduardo Laso es que no se puede pretender atrapar cinematogr&#225;ficamente el esp&#237;ritu de la tragedia griega por filmarla en el lugar donde se la representara por vez primera. Este esfuerzo por recrear el pasado, termina parad&#243;jicamente ampliando la distancia que hay entre la obra y nuestra contemporaneidad. Tampoco la presencia de estrellas de Hollywood para alcanzar un p&#250;blico masivo ayuda a lograr la evocaci&#243;n de tal pasado. Ocurre que lo que otorga car&#225;cter cl&#225;sico a la tragedia es el n&#250;cleo real que persiste en ella, el cual se sostiene en el tiempo, lo que permite que pueda ser representada en diferentes contextos y &#233;pocas. La propuesta de Pier Paolo Pasolini se inscribe en esta l&#237;nea: no pretende verosimilitud de escenarios, sino fidelidad al mito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto de &lt;i&gt;Argentina, 1985&lt;/i&gt;, Dom&#237;nguez y Amatriain proponen un original anudamiento entre los tres filmes argentinos nominados por la Academia: &lt;i&gt;La historia oficial, El secreto de sus ojos, Argentina 1985&lt;/i&gt;. A la manera de una trenza lacaniana, cada una de ellas se enlaza con las otras dos, abriendo con esta lectura una fruct&#237;fera l&#237;nea de pensamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al respecto, y poniendo a trabajar las hip&#243;tesis de las autoras, se podr&#237;a pensar que &lt;i&gt;La historia oficial&lt;/i&gt; es la versi&#243;n imaginaria: tanto narrativa como cinematogr&#225;ficamente, apela a la identificaci&#243;n directa con los personajes, que, salvo el de Chunchuna Villafa&#241;e, se corresponden siempre a estereotipos. &lt;i&gt;El secreto de sus ojos&lt;/i&gt; introduce la cuesti&#243;n de lo real &#8211;es la &#250;nica de las tres que muestra el asesinato, con el plano secuencia de Liliana Colotto, pero sobre todo en la pavorosa escena de la ejecuci&#243;n del personaje de Francella por la Triple A. Finalmente, &lt;i&gt;Argentina 1985&lt;/i&gt; se propone como el abrochamiento simb&#243;lico de la historia, con la sanci&#243;n, en la condena a las c&#250;pulas militares, de los cr&#237;menes anteriores. Pero como es de evidencia, la trenza no cierra... no queda asegurada y hay hebras que se sueltan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es que en rigor los tres registros se juegan en cada una de las pel&#237;culas mencionadas. Lo que nos lleva a pensar el foco de cada registro a partir de la coyuntura hist&#243;rica de su realizaci&#243;n. Y dado que las hebras no logran anudar del todo, se pueden pensar tambi&#233;n las tres pel&#237;culas como intentos de anudamientos de suplencia de lo que est&#225; no ligado, como intentos de anudamientos, al modo de una suplencia de lo que no hay: la apropiaci&#243;n ilegal de menores y el no saber para la primera pel&#237;cula, la impunidad para la segunda, y las leyes del perd&#243;n en la tercera, hechos que quedan fuera de escena, desanudando lo que podr&#237;a haber permanecido anudado. Ser&#225; el devenir de la historia el que nos confronte con la posibilidad o no de un anudamiento que haga las veces de una suplencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, este n&#250;mero es rico en rese&#241;as de libros, mostrando el auge editorial de los abordajes del cine para dar cuenta de lo contempor&#225;neo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante todo, el libro &lt;i&gt;Notas de viaje: Di&#225;logos de bio&#233;tica y cine en tiempos de Pandemia&lt;/i&gt;, compilado por Boris Pinto-Bustamante y Felipe Ramirez-Gil. La obra fue editada en 2022 por la Universidad El Bosque, de Colombia, y cuenta con la participaci&#243;n de importantes referentes del Colectivo Iberoamericano de Bio&#233;tica y Cine. Publicado a dos a&#241;os del inicio del flagelo del Covid-19 es sin dudas el trabajo m&#225;s cuidado sobre las contribuciones del cine a la comprensi&#243;n de este fen&#243;meno epidemiol&#243;gico global. Por gentileza de sus compiladores, se incluye, completa, la presentaci&#243;n de este valioso volumen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, &lt;i&gt;Montajes del cuerpo. Cine, series y psicoan&#225;lisis,&lt;/i&gt; una compilaci&#243;n de Mar&#237;a P&#237;a Marchese y David Albano Gonz&#225;lez, editado por Grama en 2023, retoma la tradici&#243;n de estudios sobre cine y psicoan&#225;lisis que distingue a la Universidad Nacional de C&#243;rdoba. En una lograda capacidad de s&#237;ntesis, medio centenar de autores presentan sus escritos organizados en tres ejes: 1. &lt;i&gt;El objeto en el c&#233;nit social: imperativos del siglo XXI;&lt;/i&gt; 2. &lt;i&gt;Devenires de la sexualidad: identidades, diversidades y lazos&lt;/i&gt; y 3. &lt;i&gt;Cuerpos y armaduras&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cierra la serie de rese&#241;as &#8220;&lt;i&gt;Padres en el cine: pel&#237;culas en interlocuci&#243;n&lt;/i&gt;&#8221;, de Eduardo Laso, uno de los libros m&#225;s esperados de 2022. La obra fue seleccionada por el comit&#233; editorial de la colecci&#243;n Lecturas &#233;xtimas de Fundaci&#243;n Medif&#233; Edita, a cargo de Mariana Trocca, y como es tradici&#243;n en las publicaciones de esa prestigiosa editorial, se distribuye sin cargo tanto en versi&#243;n impresa como online.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, dos palabras sobre la imagen de tapa y banner de este n&#250;mero. Se trata de un fotograma de &lt;i&gt;Edipo Re&lt;/i&gt;, de Pier Paolo Pasolini, director cuyo centenario acabamos de conmemorar. Su visi&#243;n cinematogr&#225;fica del mito griego expresa muy bien la dial&#233;ctica entre lo que cambia y lo que permanece. Si 2.500 a&#241;os despu&#233;s de su escritura por S&#243;focles podemos seguir disfrutando de ese cl&#225;sico, es gracias a la integridad de su concepci&#243;n. Integridad que radica, justamente, en plasmar en la pantalla la falla estructural de la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto de Weinstein y del movimiento MeToo que lo enfrent&#243;, ver el esclarecedor art&#237;culo de Jean-Claude Milner en el volumen 10 (1) del Journal: &lt;a href=&#034;https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia&#034; class=&#034;spip_url auto&#034; rel=&#034;nofollow&#034;&gt;https://journal.eticaycine.org/Reflexiones-sobre-el-movimiento-Me-Too-y-su-filosofia&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Este doble movimiento de la &#233;tica se puede ver en la trama del premiado film &lt;i&gt;T&#193;R&lt;/i&gt;. A la eximia directora de orquesta Lydia T&#225;r se la acusa de abuso sexual (y encubrimiento de los hechos), por un lado, y de humillaci&#243;n de sus estudiantes y m&#250;sicos, por otro. Lo primero parece ser un dato probado, en cuyo caso existen sanciones que deben ser necesariamente aplicadas. Lo segundo es m&#225;s delicado, porque est&#225; en juego el singular estilo del artista a la hora de ense&#241;ar o conducir una orquesta. Desconocer esta diferencia arriesga arrasar a la vez con la integridad &#233;tica y con el arte.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Segregation</title>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Mariana G&#243;mez, Paula Mastandrea</dc:creator>



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&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: Segregaci&#243;n&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | N&#176; 1&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Segregacion-581' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Segregaci&#243;n&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Segregaci&#243;n</title>
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		<dc:creator> Juan Jorge Michel Fari&#241;a, Mariana G&#243;mez, Paula Mastandrea</dc:creator>



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&lt;p&gt;. &lt;br class='autobr' /&gt; s&#243;lo conozco un origen de la fraternidad &#8211;quiero decir la humana, de nuevo el humus&#8211;, es la segregaci&#243;n (&#8230;) en la sociedad, (&#8230;) todo lo que existe se basa en la segregaci&#243;n, y la fraternidad es lo primero. Incluso no hay fraternidad que pueda concebirse si no es por estar separados juntos, separados del resto. Jacques Lacan, El reverso del psicoan&#225;lisis &lt;br class='autobr' /&gt;
Una de las escenas m&#225;s conmovedoras de la serie Unorthodox (2020) es el momento en que Esty debe rendir su examen de admisi&#243;n ante el (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-11-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 11 | Nro 1 | Marzo 2021&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;s&#243;lo conozco un origen de la fraternidad &#8211;quiero decir la humana, de nuevo el humus&#8211;, es la segregaci&#243;n (&#8230;) en la sociedad, (&#8230;) todo lo que existe se basa en la segregaci&#243;n, y la fraternidad es lo primero. Incluso no hay fraternidad que pueda concebirse si no es por estar separados juntos, separados del resto.&lt;br class='autobr' /&gt;
Jacques Lacan, &lt;i&gt;El reverso del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una de las escenas m&#225;s conmovedoras de la serie &lt;i&gt;Unorthodox&lt;/i&gt; (2020) es el momento en que Esty debe rendir su examen de admisi&#243;n ante el exigente conservatorio de m&#250;sica en Berl&#237;n. Para asombro del peque&#241;o grupo que asiste a la audici&#243;n, canta a capella una canci&#243;n jas&#237;dica en idish. Antes hab&#237;a ensayado un lied de Schubert, acompa&#241;ada al piano por un compa&#241;ero de estudios, pero el resultado no convence al jurado. Improvisa entonces una versi&#243;n de &lt;i&gt;Mi bon Siach&lt;/i&gt;, que hab&#237;a escuchado en su boda, y que estaba reservada exclusivamente a los hombres de su comunidad. Al hacerlo, no s&#243;lo pone en juego el &#225;galma de su voz, sino que cruza, en acto, una barrera de su existencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deja atr&#225;s sus 17 a&#241;os en Williamsburg para abrirse a un mundo desconocido. Es un gesto de amor, que confirma el valor que Freud otorgaba a lo femenino, que &#8220;irrumpe a trav&#233;s de las formaciones de masa de la raza, de la segregaci&#243;n nacional y del r&#233;gimen de las clases sociales, consumando as&#237; logros trascendentes desde el punto de vista cultural&#8221; (Freud, 1921).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre la segregaci&#243;n y el rechazo de lo femenino en las estructuras de masa (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y una vez m&#225;s, dedicamos una editorial a la cuesti&#243;n de la segregaci&#243;n. Lo hicimos ya en 2013, a prop&#243;sito del aniversario de &lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt; (1927) y del estreno de &lt;i&gt;Wakolda&lt;/i&gt; (2013), y volvemos ahora para introducir la cuesti&#243;n de &lt;i&gt;lo femenino&lt;/i&gt;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver al respecto la tesis de Florencia Gonz&#225;lez Pla, (Des) encuentros entre (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.Lo femenino, que en su acepci&#243;n anal&#237;tica no se corresponde ni con las categor&#237;as de masculino ni con las de femenino, tal como las usamos habitualmente.&lt;i&gt; Lo femenino&lt;/i&gt; est&#225; m&#225;s cerca de lo neutro de Roland Barthes (2004) y supone un suplemento respecto de una dicotom&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para Lacan, lo femenino est&#225; m&#225;s all&#225; de la anatom&#237;a de los cuerpos y de las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tiempos como los actuales, signados por la tensi&#243;n entre t&#233;rminos mutuamente excluyentes, abordar la segregaci&#243;n desde este &#225;ngulo resulta insoslayable. Recordemos que el acto de segregar supone el odio al goce del Otro. Esto es lo que podemos captar en el horror del racismo moderno, en el que no basta con cuestionar al Otro: se trata de algo m&#225;s que la simple agresividad, aun cuando &#233;sta conlleve la violencia. Estamos no s&#243;lo ante la agresividad imaginaria que se dirige al semejante: en el racismo se odia la manera particular en la que se imagina el goce del Otro. En t&#233;rminos de Jacques Alain Miller, &#8220;se trata del odio al goce del Otro. Se odia especialmente la manera particular en que el Otro goza&#8221; (Miller, 2010). Esto tiene evidentes consecuencias hist&#243;rico-sociales, como lo adelantara el propio Lacan en su Proposici&#243;n del 9 de octubre de 1967, poco antes de los eventos del Mayo Franc&#233;s: &#034;Nuestro porvenir de mercados comunes ser&#225; balanceado por la extensi&#243;n cada vez m&#225;s dura de los procesos de segregaci&#243;n&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ambas referencias tomadas de la editorial de Mariana G&#243;mez Segregaci&#243;n: (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Observamos hoy la amarga confirmaci&#243;n de aquellos anticipos: la concentraci&#243;n del poder resulta proporcional a la marginaci&#243;n que deja como resto, extendi&#233;ndose a escala social las distintas variantes del campo de concentraci&#243;n (Maci y Michel Fari&#241;a, 1986). As&#237; lo muestran todas las grandes distop&#237;as literarias y cinematogr&#225;ficas, desde la pionera &lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt; hasta la temporada 2020 de &lt;i&gt;Westworld&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; hacer frente a esto? &#191;Puede el cine no solo diagnosticar con lucidez la cat&#225;strofe, sino tambi&#233;n ofrecer una v&#237;a para lidiar con ella? Se trata de instalar una diferencia, un elemento que se sustraiga del todo. Como lo sugiere Giorgio Agamben en la entrevista inicial a su formulaci&#243;n del Estado de excepci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;entre A y no-A se da un tercer elemento que no puede ser, sin embargo, un nuevo elemento homog&#233;neo y similar a los dos anteriores: &#233;l no es otra cosa que la neutralizaci&#243;n y la transformaci&#243;n de los dos primeros. Significa, en fin, trabajar por paradigmas, neutralizando la falsa dicotom&#237;a entre universal y particular. (Agamben, 2005)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Este n&#250;mero del &lt;i&gt;Journal&lt;/i&gt; introduce el problema en clave cinematogr&#225;fica. En primer lugar, a partir del texto &lt;i&gt;Creer en lo otro. Thanatos, eros y anamnesis en The Giver&lt;/i&gt; donde Diego Fonti y Pamela C&#225;ceres proponen problematizar la b&#250;squeda de la pacificaci&#243;n a costa de la eliminaci&#243;n de las diferencias. Los autores hacen un recorrido sobre distintos elementos del film para analizar la violencia que se ejerce de forma impl&#237;cita mediante este tipo de discursos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el otro extremo se encuentra el film &lt;i&gt;Par&#225;sitos&lt;/i&gt; (2020) y su exacerbaci&#243;n de las diferencias, que Josep Pr&#243;sper Ribes y Francisca Ram&#243;n Fern&#225;ndez abordan en su art&#237;culo &lt;i&gt;Aporofobia, segregaci&#243;n y descenso a los infiernos&lt;/i&gt;. A partir del multipremiado film surcoreano y de una reflexi&#243;n sobre la sociedad actual, los autores aportan un an&#225;lisis original: los distintos recursos t&#233;cnicos-estil&#237;sticos propuestos en la pel&#237;cula y la articulaci&#243;n de su narrativa con aspectos jur&#237;dicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, en el art&#237;culo &lt;i&gt;Imaginarios cinematogr&#225;ficos en torno al menosprecio del indocumentado fronterizo. Entre la xenofobia y la deshumanizaci&#243;n&lt;/i&gt;, Alfonso Ortega Mantec&#243;n y Sandra Anchondo Pav&#243;n abordan el film &lt;i&gt;Undocumented&lt;/i&gt; (2010) para indagar las pol&#237;ticas migratorias de la frontera entre M&#233;xico y Estados Unidos, y la violencia que de las mismas se desprende hacia los migrantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta a las series, en el art&#237;culo &lt;i&gt;La ira de Dios: conocimiento, tecnolog&#237;a y control social en dos series de TV contempor&#225;neas&lt;/i&gt;, Alejandra Roca y Gina del Piero nos ofrecen un estudio comparativo entre &lt;i&gt;Westworld&lt;/i&gt; (2016-2020) y &lt;i&gt;The Handmaid's Tale&lt;/i&gt; (2017) para explorar el modo en que los productos culturales masivos ponen en circulaci&#243;n valores y creencias vinculados con el conocimiento, la ciencia y la tecnolog&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ver&#243;nica Lull Casado trabaja sobre la serie &lt;i&gt;Poco ortodoxa&lt;/i&gt; &#8211;a la que hicimos referencia antes y que se presenta como imagen de tapa de este n&#250;mero de &lt;i&gt;&#201;tica y Cine Journal&lt;/i&gt;&#8211; en su art&#237;culo &lt;i&gt;Segregaci&#243;n y Heterodoxia&lt;/i&gt;. Desde una perspectiva psicoanal&#237;tica, la autora propone una lectura de la segregaci&#243;n tanto en lo que respecta a la comunidad jas&#237;dica, como en relaci&#243;n con los efectos subjetivos sobre la protagonista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine documental tambi&#233;n se hace presente en este n&#250;mero. En el art&#237;culo &lt;i&gt;La vida buena de Sebasti&#227;o Salgado: una lectura de La Sal de la Tierra&lt;/i&gt;, Juan Manuel Gonz&#225;lez parte de la propuesta de Sinnerbrink para la aproximaci&#243;n &#233;tica a las obras cinematogr&#225;ficas y de los postulados de Ricoeur para analizar distintos niveles de la producci&#243;n audiovisual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cierra el n&#250;mero Nazareno Guerra con la rese&#241;a y comentario de su &#250;ltima producci&#243;n: &lt;i&gt;Primario&lt;/i&gt; (2020). Este film documental aborda en primera persona la experiencia de la Educaci&#243;n Cat&#243;lica en la Ciudad de Buenos Aires en la d&#233;cada de 1990. En el texto, el autor articula conceptualmente el contexto socio hist&#243;rico en el que se inscribe el film y la injerencia eclesi&#225;stica en las pol&#237;ticas educativas de la &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deteng&#225;monos un momento en estas &#250;ltimas im&#225;genes: &#191;no son esas formaciones de varoncitos de nueve a&#241;os en colegios confesionales, dispuestos a un juramento que los excede, una matriz de la segregaci&#243;n? &#191;Y no es acaso la apostas&#237;a del protagonista un gesto de exclusi&#243;n de esa l&#243;gica totalizadora?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Apostas&#237;a viene del griego &#7936;&#960;o&#963;&#964;&#945;&#963;&#943;&#945;, compuesto a su vez de &#945;&#960;&#959; apo y &#963;&#964;&#945;&#963;&#953;&#962; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta misma l&#237;nea, hay que contabilizar la gesta de Jonas, el protagonista de &lt;i&gt;The Giver&lt;/i&gt;, huyendo de su comunidad para salvar la vida de un beb&#233;, o la de Esty, alej&#225;ndose de Williamsburg para poner a resguardo su propio hijo por venir. Es la presencia de &lt;i&gt;lo femenino, lo neutro&lt;/i&gt;, independientemente de que sean damas o caballeros quienes produzcan el acontecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, son las agudezas de la lengua las que nos ofrecen un conjuro para los modos de la segregaci&#243;n. Se dice que Groucho Marx solicit&#243; su ingreso a un exclusivo club de Beverly Hills, pero fue rechazado a causa de su apellido. Cuando los anfitriones advirtieron de quien se trataba, intentaron enmendar su error, pero &#233;l rechaz&#243; la invitaci&#243;n con su conocida frase: &lt;i&gt;nunca pertenecer&#237;a a un club que admitiera como miembro a alguien como yo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agamben, G. (2005) &lt;i&gt;Estado de excepci&#243;n&lt;/i&gt;. Adriana Hidalgo editora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barthes, R. (2004). &lt;i&gt;Lo neutro&lt;/i&gt;. Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S., (1995 / 1921) &#8220;Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo&#8221;. &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Volumen XVIII. Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gonz&#225;lez Pla, F. (2019). &lt;i&gt;(Des) encuentros entre la &#201;tica del Psicoan&#225;lisis y el campo de los Derechos Humanos: aportes de la ense&#241;anza de Jacques Lacan en los Seminarios 7 y 20&lt;/i&gt;. Tesis de maestr&#237;a. Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de Buenos Aires, Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guerra, N. (2020). &lt;i&gt;Primario&lt;/i&gt; [Pel&#237;cula]. Argentina: Paternal Contenidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan J., (1992) &#034;Proposici&#243;n del 9 de octubre de 1967. Sobre el psicoanalista en la Escuela&#034; en &lt;i&gt;Momentos cruciales de la experiencia anal&#237;tica&lt;/i&gt;. Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan J., (1992). &#8220;El reverso del Psicoan&#225;lisis&#8221;. &lt;i&gt;El Seminario Libro 17&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lang, F. (1927). &lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt; [pel&#237;cula]. UFA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laso, E. (2019) &lt;i&gt;Pseudohero&#237;nas: Inclusi&#243;n por exclusi&#243;n de lo femenino&lt;/i&gt;, en Etica&amp;Cine Journal, Volumen 9 (2). &lt;a href=&#034;http://journal.eticaycine.org/Pseudo-heroinas-Inclusion-por-exclusion-de-lo-femenino&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://journal.eticaycine.org/Pseudo-heroinas-Inclusion-por-exclusion-de-lo-femenino&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Maci, G. y Michel Fari&#241;a, J. J. (1986). Tesis anal&#237;ticas sobre las desapariciones forzosas de personas tal como se presentan en la experiencia cl&#237;nica institucional. &lt;i&gt;Clivaje. Entre lo que queda y lo que fluye.1&lt;/i&gt;, pp. 28-32. Republicado en &lt;i&gt;Aesthethika. Revista Internacional de estudio e investigaci&#243;n interdisciplinaria sobre subjetividad, pol&#237;tica y arte. 13&lt;/i&gt; (1), pp. 49-52. &lt;a href=&#034;http://aesthethika.org/Tesis-analiticas-sobre-las&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://aesthethika.org/Tesis-analiticas-sobre-las&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, B. (2017). &lt;i&gt;El cuento de la criada&lt;/i&gt;. Temporada 1 [serie de televisi&#243;n]. USA: MGM.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller J.A., (2010) &lt;i&gt;Extimidad&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nolan, J. (2016). &lt;i&gt;Westworld&lt;/i&gt;. Temporada 1 [serie de televisi&#243;n]. USA: Jerry Weintraub Production / Warner Bros. / Bad Robot.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Noyce, P. (2014). &lt;i&gt;The Giver&lt;/i&gt; [pel&#237;cula]. Estados Unidos: Walden Media y The Weinstein Company.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puenzo, L. (2013). &lt;i&gt;Wakolda&lt;/i&gt; [pel&#237;cula]. Distribution Company.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wenders, W., &amp; Salgado, J. R. (2014). &lt;i&gt;The salt of the earth&lt;/i&gt; [Pel&#237;cula]. Francia / Brasil / Italia: Sony Pictures Classics.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schrader, M. (2020). &lt;i&gt;Unorthodox&lt;/i&gt; [Serie de televisi&#243;n]. Studio Airlift; Real Film Berlin Gmbh.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre la segregaci&#243;n y el rechazo de lo femenino en las estructuras de masa ver el art&#237;culo de Eduardo Laso &lt;i&gt;Pseudohero&#237;nas: Inclusi&#243;n por exclusi&#243;n de lo femenino&lt;/i&gt;, en &lt;i&gt;Etica&amp;Cine Journal&lt;/i&gt;, Volumen 9 (2), 2019.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver al respecto la tesis de Florencia Gonz&#225;lez Pla, (Des) encuentros entre la &#201;tica del Psicoan&#225;lisis y el campo de los Derechos Humanos: aportes de la ense&#241;anza de Jacques Lacan en los Seminarios 7 y 20. UBA, 2019. Y los desarrollos de la autora sobre Derechos y Sexuaci&#243;n. Tesis de Doctorado en curso UBA, 2021&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para Lacan, lo femenino est&#225; m&#225;s all&#225; de la anatom&#237;a de los cuerpos y de las identificaciones sexuales impuestas por la cultura. No se trata de la anatom&#237;a como destino, ni de la identificaci&#243;n al g&#233;nero femenino o masculino. En definitiva, se trata de pensar la sexualidad en t&#233;rminos de posiciones de goce y no de g&#233;nero.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ambas referencias tomadas de la editorial de Mariana G&#243;mez &lt;i&gt;Segregaci&#243;n: Odiar la manera particular en que el Otro goza&lt;/i&gt;, en el Volumen 3, N&#250;mero 3, de Etica&amp;Cine Journal. &lt;a href=&#034;http://journal.eticaycine.org/Segregacion&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://journal.eticaycine.org/Segregacion&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Apostas&#237;a viene del griego &#7936;&#960;o&#963;&#964;&#945;&#963;&#943;&#945;, compuesto a su vez de &#945;&#960;&#959; &lt;i&gt;apo&lt;/i&gt; y &#963;&#964;&#945;&#963;&#953;&#962; &lt;i&gt;stasis&lt;/i&gt; &#8220;situarse por fuera de&#8221;: un gesto de sustracci&#243;n que hace posible una causa.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Hadewijch. Between mysticism and passion, the superego</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Hadewijch-Between-mysticism-and-passion-the-superego</link>
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		<dc:date>2018-11-05T21:18:28Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This article is based on the film Hadewijch by Bruno Dumont (2009), which is inspired by a young woman whose pain of being pushes her to a fanatical passion until the last consequences. This work lies in the articulation of this film with the fanaticism phenomenon, in one of its versions, mysticism. It maintains the premise that speaking of fanaticism implies the question of the body and parts of three points: masochism, the feminine and the superego. The question is asked about the superego in all fanatical passions, and its relationship with feminine jouissance. In this way, mysticism is approached from the original masochism, thinking it in relation to the feminine of the superego that pushes to jouissance disproportionately. From a journey through these theoretical categories, we seek to answer what leads Hadewijch to such mystical fanaticism and how far this woman can go by a fanatical love for the other.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key Words:&lt;/strong&gt; the feminine | masochism | feminine jouissance | fanaticism | feminine superego | body&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Hadewijch-Entre-el-misticismo-y-la-pasion-el-superyo' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Hadewijch. Entre el misticismo y la pasi&#243;n, el supery&#243;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Hadewijch. Entre el misticismo y la pasi&#243;n, el supery&#243;</title>
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		<dc:date>2018-11-05T21:12:09Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente art&#237;culo se trabaja a partir de la pel&#237;cula &lt;i&gt;Hadewijch&lt;/i&gt; de Bruno Dumont (2009), la cual est&#225; inspirada en una joven a la cual su dolor de existir la empuja a una pasi&#243;n fan&#225;tica hasta las &#250;ltimas consecuencias. El trabajo radica en la articulaci&#243;n de dicha pel&#237;cula con el fen&#243;meno del fanatismo, en una de sus versiones, el misticismo. Sostiene la premisa que hablar de fanatismo implica la cuesti&#243;n del cuerpo y parte de tres puntos: el masoquismo, lo femenino y el supery&#243;. Se pregunta por el supery&#243; en toda pasi&#243;n fan&#225;tica, y la relaci&#243;n del mismo con el goce femenino. De este modo se aborda al misticismo desde el masoquismo originario, pens&#225;ndolo en relaci&#243;n a lo femenino del supery&#243; que empuja a gozar desmesuradamente. A partir de un recorrido por dichas categor&#237;as te&#243;ricas, se busca responder qu&#233; lleva a Hadewijch a tal fanatismo m&#237;stico y hasta d&#243;nde puede llegar esta mujer por un amor fan&#225;tico hacia el otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; lo femenino | masoquismo | goce femenino | fanatismo | Supery&#243; femenino | cuerpo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Hadewijch-Between-mysticism-and-passion-the-superego' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-8-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 08 | Nro 3 | Noviembre 2018&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de C&#243;rdoba, Argentina&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el siglo XII existi&#243; una mujer que vivi&#243; en la ciudad de Amberes. Pertenec&#237;a a una comunidad de mujeres cat&#243;licas que se somet&#237;an a la vida religiosa que, sin constituirse en un convento, se dedicaban a la contemplaci&#243;n extrema y a realizar obras de caridad entre pobres y enfermos. Esta mujer, llamada Hadewijch (Julie Sokolowski), se dio a conocer y perdur&#243; en la historia gracias a su obra escrita, basada en sus propias experiencias m&#237;sticas. Experiencias y reflexiones que nos llevan a ubicarla como una apasionada de la caridad y del amor, una verdadera m&#237;stica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hadewijch ha sido la inspiraci&#243;n del cineasta Bruno Dumont para su pel&#237;cula del mismo nombre, quien nos muestra a una Hadewijch del siglo XXI. Una joven de hoy pero que no difiere demasiado de la anterior, en ese dolor de existir que la empujaba a una pasi&#243;n fan&#225;tica hasta las &#250;ltimas consecuencias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Voy a tomar tres puntos de partida para trabajar la pel&#237;cula y el tratamiento que &#233;sta hace del fen&#243;meno del fanatismo y una de las versiones de este, el misticismo.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El misticismo, en general, designa un modo de experiencia en el cual se (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Estos tres disparadores son: el masoquismo, lo femenino y el supery&#243;. Condiciones del fanatismo m&#237;stico, que encontraremos desplegados a lo largo de las p&#225;ginas de &lt;i&gt;A&#250;n, Seminario 20&lt;/i&gt; (1972-73 [1995]) de Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A&#250;n, en franc&#233;s, se escribe &lt;i&gt;encore&lt;/i&gt; y su pronunciaci&#243;n consuena con &lt;i&gt;en corps&lt;/i&gt;, &#8220;en cuerpo&#8221;. Como vemos, el nombre de este seminario ya nos pone en la pista de lo que Lacan nos ense&#241;a respecto del cuerpo y del anudamiento entre los tres aspectos mencionados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo un sujeto podr&#237;a defender con tenacidad sus creencias si no es a partir de la ceguera de lo exterior de s&#237; mismo? Hablar de fanatismos nos lleva entonces, sin dudas, a la cuesti&#243;n del cuerpo. &#191;Es que es posible pensar a un fan&#225;tico si no es en relaci&#243;n a las pasiones, al &lt;i&gt;pathos&lt;/i&gt;? Porque, se sostiene la pasi&#243;n con el cuerpo y se soporta el sufrimiento que &#233;sta despierta, tambi&#233;n con el cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero adem&#225;s, toda pasi&#243;n fan&#225;tica estar&#225; siempre atravesada por un supery&#243; desmedido, en su anudamiento con el goce femenino, que se sostendr&#225; en un masoquismo originario, en el decir de Freud. Lo femenino del supery&#243; implica ese modo de gozar desmesurado, que empuja al m&#225;s y m&#225;s, al a&#250;n y a&#250;n m&#225;s. El misticismo ser&#237;a una de sus caras. Fen&#243;meno sobre el que nos ense&#241;a Lacan en su &lt;i&gt;Seminario 20&lt;/i&gt; (1972-73 [1995]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la &#233;poca en la que Lacan dictaba este seminario hab&#237;a recibido en su consulta a una religiosa con un modo de gozar bastante parecido al de Hadewijch. Ella hab&#237;a sido paciente de Lacan a lo largo de cuatro a&#241;os. Se llamaba Marie de la Trinit&#233;. Era una mujer que hab&#237;a sido atendida por unos veinte psiquiatras y ninguno de ellos pudo ayudarla a salir de la inmensa angustia que soportaba. Solo Lacan pudo conducirla a encontrar una salida, como ella misma lo dice en sus escritos. Marie de la Trinit&#233; llevaba un diario al Igual que Hadewijch de Amberes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta religiosa ten&#237;a un af&#225;n y era el de cumplir con todos los deberes y con la mayor de las dedicaciones. Y es este empuje el que la va llevando a severas crisis de angustia y de depresi&#243;n extremas (L&#225;zaro, 2013). Hab&#237;a una palabra que marcaba su vida y era &#8220;perfecci&#243;n&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los psiquiatras que la ve&#237;an consideraban que lo que a ella le suced&#237;a respond&#237;a a sus votos de castidad, pero Lacan se&#241;ala ese error y va a decir que el padecimiento ten&#237;a que ver con la obediencia. Su cuesti&#243;n era la obediencia. Se trataba de una obediencia ciega. Ella deseaba obedecer m&#225;s all&#225; de lo que se le ped&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tratamiento de Lacan apunt&#243;, as&#237;, a deconsistir esto. No me detendr&#233; en este punto, pero tal vez sea interesante se&#241;alar que las reflexiones sobre las m&#237;sticas que aparecen en su &lt;i&gt;Seminario 20&lt;/i&gt; (1972-73 [1995]) fueron inspiradas en esta paciente, Marie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El personaje que nos presenta Bruno Dumont padece de manera similar. Se trata de una joven para quien el vac&#237;o respecto del Otro la deja en un lugar de absoluta soledad. Dumont nos la muestra hija de una madre melanc&#243;lica y de un padre que mira para otro lado. Y entonces, ella buscar&#225; desesperadamente a un Otro. Que tambi&#233;n la expulsar&#225;, como la directora del convento donde ella va por refugio y consuelo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_847 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/hadewijch_obediencia_02.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/hadewijch_obediencia_02.jpg?1754362427' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Es en medio de esa desolaci&#243;n que la joven se encuentra con otros dos tan solos como ella. Entonces, de rezarle al Dios del catolicismo pasar&#225; al de la religi&#243;n musulmana. El Uno del fundamentalismo la alojar&#225; subjetivamente ocupando la funci&#243;n de un padre, para ella carente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, nada para Hadewijch es suficiente y frente al vac&#237;o y al dolor subjetivo, solo le quedar&#225; el automartirio, el misticismo, el fanatismo religioso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, la frase de su amigo le tocar&#225; el cuerpo, cuando refiri&#233;ndose a Al&#225;, le dice: &#8220;nosotros somos sus soldados y tambi&#233;n sus m&#225;rtires&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es el anudamiento entre lo femenino y el supery&#243; en su versi&#243;n masoquista, que nos va a permitir localizar, como m&#225;s arriba anticipaba, lo que Bruno Dumont nos da a ver con esta pel&#237;cula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La crueldad del Supery&#243;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El concepto de Supery&#243; implica para el Psicoan&#225;lisis una cuesti&#243;n parad&#243;jica y &#233;sta reside en que el sujeto, gracias al Supery&#243;, ingresa en su vida una serie de valores, normas &#233;ticas y morales pero, al mismo tiempo, se apega a algo que no colabora con su bienestar y que lo hace sufrir. Por eso, Freud (1913-14 [1996]) lo incluye en la misma l&#237;nea que el masoquismo primordial y la pulsi&#243;n de muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; el Supery&#243;, por un lado, es aquello que instala al sujeto en la cultura y se presenta como articulado a la prohibici&#243;n del incesto, en representaci&#243;n del padre ligado a la castraci&#243;n. Es el heredero del Complejo de Edipo y por eso Freud nos dice que el Supery&#243; conserva el car&#225;cter del padre y que en cierta medida toma prestada su fuerza. Incluso, cuanto m&#225;s r&#225;pido se haya producido la represi&#243;n en el sujeto, tanto m&#225;s riguroso devendr&#225; el imperio del Supery&#243;, como conciencia moral y como sentimiento inconsciente de culpa, sobre el Yo (Freud, 1913-14 [1996]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, si bien Freud no abandonar&#225; esta idea del Supery&#243; ligado a la socializaci&#243;n, en &lt;i&gt;El Yo y el Ello&lt;/i&gt;- aunque present&#225;ndolo como equivalente al ideal del Yo- lo ubicar&#225; ligado a algo m&#225;s. Veremos, as&#237;, c&#243;mo la cuesti&#243;n del sentimiento de culpa ser&#225; el pivote para pensar las dos clases de pulsiones (Freud, 1924 [1996]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;El Yo y el Ello&lt;/i&gt;, Freud (1924 [1996]) nos ense&#241;a que el Yo se forma desde identificaciones que toman el relevo de investiduras del Ello, resignadas. Estas identificaciones se comportan como una instancia particular dentro del Yo y se contraponen a &#233;ste como Supery&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como el ni&#241;o obedece a sus progenitores, el Yo se somete al imperativo del Supery&#243;. Es decir, el Supery&#243; desciende tambi&#233;n de las primeras investiduras de objeto del Ello y, por lo tanto, previamente al Complejo de Edipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, el Supery&#243; es tambi&#233;n reencarnaci&#243;n de anteriores formaciones yoicas, que han dejado su sedimento en el Ello. Por eso, mantiene duradera afinidad con &#233;ste y puede subrogarlo frente al Yo. Se sumerge profundamente en el Ello, por lo que est&#225; m&#225;s distanciado de la conciencia que el Yo, y esto Freud lo asocia directamente a la reacci&#243;n terap&#233;utica negativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sostiene que en estas personas prevalece la necesidad de estar enfermos. As&#237;, nos dice, se trata de un sentimiento de culpa que halla su satisfacci&#243;n en la enfermedad y en el no querer renunciar a su castigo del padecer. Este sentimiento de culpa es mudo. El enfermo no se siente culpable, sino enfermo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ejemplo paradigm&#225;tico lo encontramos en algunas formas de la neurosis obsesiva, donde los reproches de la conciencia moral, son absolutamente martirizadores. Esto sucede porque, en la obsesi&#243;n, una regresi&#243;n a la organizaci&#243;n pregenital posibilita que los impulsos de amor se muden en impulsos de agresi&#243;n hacia el objeto. As&#237;, la pulsi&#243;n de destrucci&#243;n queda liberada y quiere aniquilar al objeto amado. Pero, el Yo no acepta esto y se defiende con formaciones reactivas, de manera que estas tendencias permanecen en el Ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De este modo, el Supery&#243; se comporta como si el Yo fuera el responsable de &#233;stas. As&#237;, el Yo debe defenderse en vano, por un lado, de las insinuaciones del Ello agresivo y por el otro, de los reproches del Supery&#243; castigador. El resultado, un automartirio interminable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto puede llevar a grandes malestares, aunque, en oposici&#243;n a lo que ocurre en la melancol&#237;a, Freud sostiene que el neur&#243;tico obsesivo no llega a darse muerte, es como inmune al suicidio, inclusive est&#225; m&#225;s protegido contra este acto que en la histeria. Vemos c&#243;mo es la conservaci&#243;n del objeto lo que garantiza la seguridad del Yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero en la melancol&#237;a advertimos que el Supery&#243; se dirige, de otra manera, con furia y sadismo sobre el Yo. De acuerdo con la concepci&#243;n del sadismo, el componente destructivo se ha depositado en el Yo, &#233;ste se siente odiado y perseguido por el Supery&#243;, en vez de amado, y lo que en este caso gobierna es, por lo tanto, pura pulsi&#243;n de muerte que, a menudo, logra efectivamente empujar al Yo hacia la misma muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, &#191;por qu&#233; en la melancol&#237;a el Supery&#243; puede convertirse en un cultivo para las pulsiones de muerte? Esto se debe a que, desde el punto de vista de la limitaci&#243;n de las pulsiones, el Ello es totalmente amoral, el Yo se empe&#241;a por ser moral y el Supery&#243; es hipermoral, y por esta raz&#243;n puede ser tan cruel como s&#243;lo puede serlo el Ello. Mientras el sujeto m&#225;s limita su agresi&#243;n hacia fuera, tanto m&#225;s severo se torna el ideal del Yo contra el Yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Supery&#243; pulsional, gozar hasta la muerte&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vemos, entonces, que el Supery&#243; no s&#243;lo introduce al sujeto en la cultura de una manera ben&#233;vola, v&#237;a la palabra paterna. Hay tambi&#233;n otra vertiente que, lejos de producirle bienestar, lo sumerge en el sufrimiento del s&#237;ntoma y del masoquismo. En estas dos vertientes, la primera, se da como heredera del complejo de Edipo, mientras que la segunda por la identificaci&#243;n inicial, ocurrida cuando el Yo era todav&#237;a endeble. Esta &#250;ltima conservar&#225; a lo largo de la vida su car&#225;cter de origen. Es lo que recuerda la endeblez y dependencia en las que se encontr&#243; en el pasado y mantiene su imperio sobre el Yo maduro. As&#237;, el Yo se somete al imperativo categ&#243;rico de su Supery&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, nos encontramos frente a un c&#237;rculo vicioso en donde la instancia que obliga a la renuncia, alimenta a la vez a la pulsi&#243;n y donde se puede gozar de la propia renuncia. En definitiva, el Supery&#243; no es m&#225;s que un disfraz del Ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De all&#237; que en &lt;i&gt;El Problema econ&#243;mico del masoquismo&lt;/i&gt;, al plantear Freud (1923 [1996]) la existencia de la mezcla de pulsiones, atribuya la peligrosidad que reside en el Supery&#243; a que &#233;ste desciende de la pulsi&#243;n de muerte. Pero como, por otra parte, tiene valor de un componente er&#243;tico, ni a&#250;n la autodestrucci&#243;n del sujeto puede producirse sin satisfacci&#243;n libidinosa. Es lo que ocurre con el masoquista que, para provocar el castigo, se ve obligado a hacer cosas inapropiadas, a trabajar en contra de su propio beneficio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es porque la reversi&#243;n del sadismo hacia la persona propia ocurre a ra&#237;z de la sofocaci&#243;n cultural de las pulsiones. Esa parte relegada de la pulsi&#243;n de destrucci&#243;n sale a la luz como masoquismo del Yo donde la destrucci&#243;n que retorna del mundo exterior es acogida por el Supery&#243;, aumentando, as&#237;, su sadismo hacia el Yo. Un interesante ejemplo de esta situaci&#243;n lo encontramos tambi&#233;n en el personaje principal de la pel&#237;cula &#8220;El Cisne Negro&#8221; de Darren Aronofsky (2011), una bailarina que sacrifica, al extremo, su cuerpo en obediencia al mandato materno de ser la mejor. Lo que en Hadewijch empuja como religi&#243;n, en Nina Sayers, la protagonista, lo hace en el nombre de la danza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud (1996 [1923]) reconoce, entonces, tres formas de masoquismo: el masoquismo er&#243;geno, el femenino y el moral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el primero, condici&#243;n y fundamento de las otras dos, el dolor aparece como condici&#243;n de la excitaci&#243;n sexual; el segundo aparece como expresi&#243;n de la naturaleza femenina, y el tercero como norma de la conducta de vida. En este &#250;ltimo no hay zona er&#243;gena porque lo que est&#225; erogeneizado es la propia conciencia. El sadismo del Supery&#243; y el masoquismo del Yo se complementan uno con otro y se a&#250;nan provocando las mismas consecuencias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, que cuanto m&#225;s renuncia la pulsi&#243;n, m&#225;s se satisface y m&#225;s culpable se siente el sujeto. Esto lo lleva a Freud (1996 [1923]) a plantear que no es la conciencia moral la que impone la renuncia, sino que es &#233;sta la que instala la conciencia moral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta cuesti&#243;n tambi&#233;n ser&#225; trabajada en &lt;i&gt;El malestar en la cultura&lt;/i&gt; (2009 [1929]) donde dir&#225; que la necesidad de castigo es una exteriorizaci&#243;n pulsional del Yo que ha devenido masoquista bajo el imperio del Supery&#243; s&#225;dico, empleando un fragmento de la pulsi&#243;n de destrucci&#243;n preexistente en &#233;l en una ligaz&#243;n er&#243;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Supery&#243;, dijimos, entonces, se presenta en dos vertientes, la de la ley socializadora, pero tambi&#233;n la de la ley insensata. Lacan, tomando la referencia freudiana, tambi&#233;n lo trabajar&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el &lt;i&gt;Seminario 1, Los escritos t&#233;cnicos de Freud&lt;/i&gt; (Lacan, 1953-54), ubica al Supery&#243; sobre todo en el plano de lo simb&#243;lico, pero tambi&#233;n dir&#225;, con Freud, que no s&#243;lo es la ley socializadora, sino tambi&#233;n la ley insensata. Es la ley del significante cuya significaci&#243;n desconocemos. Es, nos dice, la evidencia de un significante &#250;nico que, por estar s&#243;lo, es insensato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Supery&#243;, &#191;femenino?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, Freud (2009 [1931]) consideraba que el Supery&#243; en las mujeres nunca se volv&#237;a tan implacable como en los hombres. Sin embargo, podemos decir que contrariamente a esta formulaci&#243;n, el supery&#243; femenino puede ser tan tir&#225;nico e incluso m&#225;s feroz que para el hombre. Para Miller (2003), el supery&#243; no es otra cosa que una m&#225;scara del goce femenino. Y nos dice, &#034;no hay m&#225;s seres del deber que las mujeres&#034; (Miller, en Durand, 2008, p. 21).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ant&#237;gona es un ejemplo paradigm&#225;tico. Es una gran obediente, cumple con la voluntad de quien manda. Y quien manda para ella, su amo, es el Supery&#243;. Para ella no mandan las leyes del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan (1959-60 [1997]) en su &lt;i&gt;Seminario 7&lt;/i&gt;, nos dice que ella lleva hasta el l&#237;mite la realizaci&#243;n de su deseo. Su hermano es condenado a muerte por traici&#243;n y por eso se le niega sepultura. Entonces, desaf&#237;a la ley, el ordenamiento jur&#237;dico, y le da sepultura a su hermano, aun sabiendo de las consecuencias de esto. Y este acto la lleva a su propia muerte. Su obediencia al amo superyoico la termina empujando a su ejecuci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay otras mujeres a las que Lacan se refiere para entender el concepto del Supery&#243; femenino y su empuje al masoquismo. Mujeres a quienes su mandato superyoico las lleva a perderlo todo o, incluso, a su propia muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro ejemplo es Medea. Una mujer que en su vida amorosa estuvo dispuesta a todo. Medea amaba a Jas&#243;n locamente. Ella hab&#237;a sacrificado todo por &#233;l. Hab&#237;a traicionado a su propio padre, a su pa&#237;s, a su familia. Estaba siempre de su lado, consent&#237;a sin l&#237;mites a todos sus pedidos. &#201;l le hab&#237;a prometido hacerla su esposa, jur&#225;ndole que le ser&#237;a siempre fiel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conviven durante 10 a&#241;os y tienen dos hijos. Hasta que un d&#237;a &#233;l le anuncia que va a casarse con otra. Y Medea empieza a odiar todo lo de &#233;l, tambi&#233;n a sus propios hijos, a quienes terminar&#225; matando para vengarse. Le quita lo que &#233;l m&#225;s quer&#237;a. Dice: &#8220;mi dolor se ha calmado si ya no puedes re&#237;r&#8221;. Sacrifica lo m&#225;s precioso que ella ten&#237;a, para lastimarlo a &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, si bien el supery&#243; pulsional se relaciona con lo femenino, a partir del sin l&#237;mites que caracteriza a ambos, esto no implica una equivalencia. Se trata de diferentes formas de satisfacci&#243;n. En efecto, una mujer puede articularse al falo o a un m&#225;s all&#225; de &#233;ste y ese all&#225; del falo implicar&#225; al goce propiamente femenino, ilimitado, sin medida (Lacan, 1992 [1972-73]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, este goce propiamente femenino, no incluye necesariamente al Supery&#243; femenino, en tanto este &#250;ltimo hunde sus ra&#237;ces en la pulsi&#243;n de muerte. Recordemos que el supery&#243; mantiene una afinidad con el Ello. Su origen se da en el interior del Yo, cuando una parte del mismo se vuelve contra s&#237;, volcando contra s&#237; una agresividad que estaba destinada a otro. Freud nos dice que es &#8220;el cultivo puro de la pulsi&#243;n de muerte&#8221;. Es decir, el goce superyoico es solidario de la pulsi&#243;n de muerte y puede llevar a una mujer al estrago. El otro, el femenino, es un goce vivificante, siempre y cuando logre ser soportado (Salamone, 2015).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vemos entonces que en el personaje de la pel&#237;cula, Hadewijch, hay una demanda infinita de amor. Le demanda a Dios, a su Dios, que le hable, que la ame. Se lo demanda infinitamente y como no obtiene respuesta, se ofrece, de manera cada vez m&#225;s obediente, para conseguir lo que la empuja. Se somete a sacrificios, soporta el frio, el hambre. Y esa obediencia termina siendo lo peor para ella. Se convierte es una verdadera obediente de s&#237; misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, Hadewijch se comporta respecto de su Dios como, tal vez, podr&#237;a tambi&#233;n posicionarse cualquier mujer no religiosa respecto de un hombre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una mujer dispuesta a todo, dispuesta a perderlo todo, su dinero, su dignidad, su salud, con tal obtener del amado una respuesta. Se trata de un supery&#243; mort&#237;fero que la empuja a lo peor. Como Ant&#237;gona, como Medea.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_848 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/hadewijch-capturada.jpg?1754362428' width='500' height='268' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Una mujer comandada por un supery&#243; implacable y obediente, y Dumont nos muestra c&#243;mo eso la lleva a la mayor de las devastaciones. Hadewijch se expone al peligro, pone en riesgo su cuerpo y finalmente, cuando ya no le queda nada, intenta el suicidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bruno Dumont nos ense&#241;a con esta pel&#237;cula hasta qu&#233; punto una mujer puede llegar por su amor loco y fan&#225;tico por el otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, este film nos muestra muy bien lo que formul&#243; Lacan: que podr&#225; ser por un amor loco, podr&#225; ser por celos, por el sentimiento de obediencia a la propia ley, a la ley de Dios, por las razones que sea, que un sujeto del lado femenino, puede llegar a sufrir infinitamente cuando se anudan goce femenino, supery&#243; y masoquismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliograf&#237;a:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#193;lvarez Villanueva, M. (2016). Teresa de Jes&#250;s y el goce femenino como principio general del goce. En &lt;i&gt;El Psicoan&#225;lisis. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, 28/2016.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Castro, E. (2016). Una m&#237;stica en an&#225;lisis con Lacan. En &lt;i&gt;El Psicoan&#225;lisis. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;, 28/2016.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durand, I. (2008). &lt;i&gt;El supery&#243;, femenino. Las afinidades entre el supery&#243; y el goce femenino.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Tres Haches.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1914 [1996]). Introducci&#243;n del narcisismo. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Volumen XIV. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1913 [1994]). Totem y Tab&#250;. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Volumen XIII. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1924 [1996]). El yo y el ello. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Volumen XIX. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1924 [1996]). El problema econ&#243;mico del masoquismo. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1930 [2009]). El Malestar en la cultura. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;. Volumen XXI. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1931 [2009]). Sobre la sexualidad femenina. En &lt;i&gt;Obras Completas.&lt;/i&gt; Volumen XXI. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1953-54 [1995]). Los escritos t&#233;cnicos de Freud. En &lt;i&gt;El Seminario. Libro 1,&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1955-56 [1995]). El Yo en la teor&#237;a de Freud y en la t&#233;cnica psicoanal&#237;tica. En &lt;i&gt;El Seminario. Libro 2&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1959-60 [1997]). La &#233;tica del psicoan&#225;lisis. En &lt;i&gt;El Seminario. Libro 7&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1972-73 [1992]). A&#250;n. En &lt;i&gt;El Seminario. Libro 20&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L&#225;zaro, C. (2013). Un problema de obediencia: Construcci&#243;n del caso de Marie de la Trinit&#233;. En &lt;i&gt;Lacaniana N&#176; 14&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Grama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laurent, E. (1999). &lt;i&gt;Posiciones femeninas del ser.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Tres Haches.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A. (1994). &lt;i&gt;Recorrido de Lacan. Ocho conferencias.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller (2003). Marie de la Trinite. En &lt;i&gt;Revista Quarto&lt;/i&gt;, Revista de la ECF. B&#233;lgica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Salamone, L. D. (2015). Diferencias entre el goce femenino y el superyoico. En Virtulia#30. Buenos Aires: EOL.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El misticismo, en general, designa un modo de experiencia en el cual se llega al grado m&#225;ximo de uni&#243;n del &#8220;alma humana&#8221; a lo Sagrado durante la existencia terrenal. Se da en las religiones monote&#237;stas como en algunas polite&#237;stas y en religiones no te&#237;stas, como el budismo, donde se identifica con un grado m&#225;ximo de perfecci&#243;n y conocimiento. Existen adem&#225;s otras vertientes que integran al concepto, pero que no desarrollaremos, aqu&#237; considerando los alcances de este trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Image reigns and the exquisite detail of the pink shoes</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This essay analyzes, with the use of certain Lacanian categories and notions such as gaze, countenance and compulsive consumption acts in Sofia Coppola's latest film, The Bling Ring, to show the rule of the ego ideal. &lt;br class='autobr' /&gt;
With these conceptual tools certain scenes are studied where the phenomenum of the small tribes and selfies are highlighted, showing the current behaviours of the 21st century. Simultaneously, and towards the end of the work, a scene is underscored, showing the exquisite detail in the film as it unveils the most pulsional aspect of the young protagonist's sexuation process.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Image | Selfies | consumption | drive | compulsion&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-imagen-reina-y-el-divino-detalle-de-los-zapatos-rosa' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La imagen reina y el divino detalle de los zapatos rosa&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Passions</title>
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		<dc:creator>Lorena Beloso, Mar&#237;a Agustina Brandi, Mariana G&#243;mez</dc:creator>



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		<title>Solo Sexo. Solo fallo</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;Los primeros fr&#237;os de mayo llegaron con la XII Edici&#243;n del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba. Esta vez la propuesta nos llev&#243; a interrogarnos sobre el sintagma Solo Sexo. &#191;Solo sexo, sin amor? &#191;Solamente sexo? &#191;Sexo en soledad? Su equivocidad no tard&#243; en resonar. Y sobre estas posibilidades y algunas m&#225;s, se trabaj&#243;, se pens&#243;, se cuestion&#243;. Durante los cuatro martes de mayo, mes de revoluciones y revueltas, si las hay, alrededor de 500 personas se (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Los primeros fr&#237;os de mayo llegaron con la XII Edici&#243;n del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba. Esta vez la propuesta nos llev&#243; a interrogarnos sobre el sintagma &lt;i&gt;Solo Sexo&lt;/i&gt;. &#191;Solo sexo, sin amor? &#191;Solamente sexo? &#191;Sexo en soledad? Su equivocidad no tard&#243; en resonar. Y sobre estas posibilidades y algunas m&#225;s, se trabaj&#243;, se pens&#243;, se cuestion&#243;. Durante los cuatro martes de mayo, mes de revoluciones y revueltas, si las hay, alrededor de 500 personas se encontraron en el Pabell&#243;n Argentina para escuchar a psicoanalistas y representantes de la cultura cordobesa, hablar de sexo. De lo que siempre fracasa, como lo dijera Jacques Lacan en aquella oportunidad en la Universidad de Yale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las preguntas sobre los lazos sexuales, la elecci&#243;n del partenaire sexual, la pornograf&#237;a, el lugar de la tecnolog&#237;a y el sexo online, intentaron ser respondidas a partir del an&#225;lisis de cuatro pel&#237;culas elegidas por el equipo del Ciclo, luego de varios meses de trabajo y discusi&#243;n. As&#237;, pudimos dejarnos ense&#241;ar por &lt;i&gt;La chica danesa&lt;/i&gt; (UK, 2015),&lt;i&gt; El tercero&lt;/i&gt; (C&#243;rdoba, 2014), &lt;i&gt;Men, woman and children&lt;/i&gt; (EEUU, 2014) y la serie &lt;i&gt;Master of sex&lt;/i&gt; (EEUU, 2013). Aun reconociendo lo imposible de saber, de nombrar, de representar de la relaci&#243;n sexual que, como sabemos, para Lacan, no existe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dec&#237;a Lacan en la mencionada universidad que todo lo que tiene que ver con el sexo est&#225; siempre mal hecho &lt;i&gt;(est toujours rat&#233;)&lt;/i&gt;. Era para &#233;l la base y el principio mismo de la idea de fiasco. El fallo &lt;i&gt;(ratage)&lt;/i&gt; mismo, se&#241;alaba, puede ser definido como lo que es sexual en todo acto humano. Por eso hay tantos actos fallidos. De all&#237; que Freud indicara que un acto fallido siempre tiene algo que ver con el sexo. El acto fallido por excelencia es precisamente el acto sexual. Uno de los dos es siempre insatisfecho y es eso de lo que siempre hablan las personas (Lacan, 1975).).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero adem&#225;s, la cuesti&#243;n del sexo no pasa por el destino fijado en lo real del cuerpo y por eso Lacan plantear&#225; la cuesti&#243;n en t&#233;rminos de &lt;i&gt;sexuaci&#243;n&lt;/i&gt;, que supone posiciones de goce diferentes en donde un sujeto pueda ubicarse y en donde no todo es f&#225;lico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y si bien es necesario pasar por el discurso del Otro para realizar el proceso de la sexuaci&#243;n, no todo es producto del Otro, hay algo que adem&#225;s implica puramente al sujeto y a su acto. A la propia elecci&#243;n de goce. Al propio modo de gozar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan deconstruye derridianamente el dualismo cartesiano de la sustancia pensante y la extensa, para proponer una &lt;i&gt;sustancia gozante&lt;/i&gt;. Al cuerpo lo definir&#225; por lo que se goza, en donde la diferencia sexual es solo diferencia de goces. Y aunque la &lt;i&gt;sexuaci&#243;n&lt;/i&gt; ponga en juego a las identificaciones, hay algo en ella que no puede ser reducido a una identificaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, temas como la identidad de g&#233;nero, las compulsiones, la pornograf&#237;a, la prostituci&#243;n, el autoerotismo, el goce perverso, fueron lanzados en las p&#225;ginas de este n&#250;mero recuperando varios de los trabajos presentados en ocasi&#243;n del Ciclo de Cine y sumando otros que, creemos, enriquecen la perspectiva y ponen al trabajo y a la discusi&#243;n el tema que nos convoc&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El psicoan&#225;lisis cambia y es necesario estar advertidos de lo nuevo. Si el psicoan&#225;lisis fue inventado por Freud bajo la piedra de la represi&#243;n de la sexualidad, hoy en el siglo XXI nos encontramos con su mostraci&#243;n desinhibida, de la mano de la industria y liderando los cambios tecnol&#243;gicos de este sector del capitalismo. Entonces, preguntarnos sobre uno de los motores que mueven al mundo &#8211; el otro es la guerra, lo sabemos &#8211; ha respondido a un deseo, un deseo de saber. Preguntarnos sobre los modos, sobre las diferencias, las singularidades y los derechos del goce y dejar que la escritura permita bordear eso imposible de decir. Dejar que algo cese de no escribirse. Aunque, como dijo Auster, lo m&#225;s dif&#237;cil es escribir sobre sexo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este n&#250;mero nos trae trabajos que hacen olvidar cualquier frio de oto&#241;o. N&#250;mero este, el de Cine &amp; &#201;tica, que nace al calor del mes de las revoluciones y de las revueltas. Mayo Franc&#233;s, Revoluci&#243;n de Mayo, Cordobazo... nos evocan, indefectiblemente, a la revoluci&#243;n que viene atravesando al mundo desde hace m&#225;s de un siglo, la sexual y de la mano de otra no menor, la del psicoan&#225;lisis. Los invito, queridos lectores, a transitarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1975), Yale University, Kanzer Seminar. Tomado de la revista&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Scilicet, 6/7, 1975 Paris: Eds. du Seuil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1995), &#8220;Aun&#8221; en &lt;i&gt;El seminario, Libro 20&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.-A. (2014), &#8220;El inconsciente y el cuerpo hablante&#8221;. Presentaci&#243;n del &lt;i&gt;tema del X Congreso de la AMP en R&#237;o de Janeiro.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>La imagen reina y el divino detalle de los zapatos rosa</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-imagen-reina-y-el-divino-detalle-de-los-zapatos-rosa</link>
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		<dc:date>2018-04-21T18:38:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente ensayo analiza la &#250;ltima pel&#237;cula de Sof&#237;a Coppola, The Bling Ring, a partir de algunas nociones y categor&#237;as lacanianas como son la mirada, los semblantes, lo imaginario y el consumo como acto compulsivo, para mostrar as&#237; el imperio del yo ideal. &lt;br class='autobr' /&gt;
Con estas herramientas conceptuales se trabajan escenas del film en donde el fen&#243;meno de las peque&#241;as tribus y de las selfies se ponen de relieve mostrando lo m&#225;s actual de las sociedades del siglo 21. Al mismo tiempo, y hacia el final del trabajo, se recorta una escena que nos muestra el divino detalle en el film en tanto muestra el aspecto m&#225;s pulsional o resto del proceso de sexuaci&#243;n del joven protagonista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave&lt;/strong&gt;: Imagen | Selfies | consumo | pulsi&#243;n | compulsi&#243;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Image-reigns-and-the-exquisite-detail-of-the-pink-shoes' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Sofia Coppola propone en &lt;i&gt;The Bling Ring &lt;/i&gt; (2013) el reverso de su anterior filmograf&#237;a. Si bien su interpretaci&#243;n de la frivolidad y la superficialidad contin&#250;an, ahora la c&#225;mara se traslada del otro lado. Sus anteriores films: &lt;i&gt;Lost in Translation&lt;/i&gt; (2003), &lt;i&gt;Marie Antoniette&lt;/i&gt; (2006) y &lt;i&gt;Somewhere&lt;/i&gt; (2010), hab&#237;an ubicado su mirada en la fama y el vac&#237;o de sus protagonistas. En &lt;i&gt;The Bling Ring&lt;/i&gt; ya no aparece el objeto dinero como motor, sino en el objeto fetiche y la celebridad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es sabido que con &lt;i&gt;bling&lt;/i&gt; los raperos se refieren a las joyas ostentosas, de oro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su vez, la palabra &lt;i&gt;ring&lt;/i&gt;, que significa anillo, se usa como grupo o sociedad de amigos. Anillo o c&#237;rculo de amigos. Recordemos los anillos que Freud les propone usar a cada uno de sus disc&#237;pulos de la Sociedad Psicoanal&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_318 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L300xH200/bling_ring_1-d48e9.jpg?1775199550' width='300' height='200' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Entonces, &lt;i&gt;Bling Ring&lt;/i&gt; podr&#237;a ser el nombre propio que este grupo de j&#243;venes encarna. Ser&#237;a algo as&#237; como &#8220;amigos ostentosos&#8221;. Tal como lo plantearon Miller y Laurent (2006) en &lt;i&gt;El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica&lt;/i&gt;, &#233;ste ser&#237;a el S1 de esta peque&#241;a tribu. Una tribu o peque&#241;o grupo que se unen por un significante l&#225;bil, d&#233;bil, al punto de que cuando &#233;ste desaparece o ya no tiene consistencia, esa comunidad cae o se disuelve. El significante que los anudaba y les prove&#237;a una referencia ya no est&#225;. La pel&#237;cula, hacia el final, nos muestra algo de esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, la fama y la ostentaci&#243;n de objetos terminan siendo el yo ideal de estos j&#243;venes. Por eso, resulta interesante el recurso de la directora de ubicar la c&#225;mara desde el sujeto de la historia. No se trata de un relator que hace foco sobre los protagonistas. Sino de mostrar un sujeto que se mira a s&#237; mismo. Como en las &lt;i&gt;selfies&lt;/i&gt;, una versi&#243;n inmediata y directa de lo que ha sido en la historia de la humanidad el autorretrato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos que ofrecerse para ser mirados por el otro ya estaba en los or&#237;genes del autorretrato, desde hace unos cuantos siglos. Los encontramos en las miniaturas medievales y en pinturas del renacimiento. Tambi&#233;n en pinturas en donde el artista aparece en escena. Por ejemplo, Signorelli en los frescos de Orvieto o Velazquez en las Meninas, por mencionar solo algunos ejemplos. Hoy, podr&#237;amos decir: hay un pasaje del autorretrato a la selfie.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_320 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L483xH300/bling_ring_3-6b400.jpg?1775199550' width='483' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esta idea nos lleva a los desarrollos de Gerard Wacjman (2011), quien sostiene que hoy en d&#237;a los sujetos toman m&#225;s fotos de lo que miran. La c&#225;mara fotogr&#225;fica, en este caso el &lt;i&gt;smartphone&lt;/i&gt;, ser&#237;a un instrumento para no ver. Para Wacjman los objetos de la tecnolog&#237;a nos han arrancado los ojos. Han puesto nuestros ojos afuera. Nuestros parpados se cierran sobre agujeros. El poder de la ciencia nos ha despojado de nuestro poder de mirada. La c&#225;mara resulta, de este modo, un arma de defensa contra lo real lacaniano. Una manera de interponer entre uno mismo y el mundo, la pantalla y la imagen. Y as&#237; como muchas veces sucede con los turistas, que solo ven los paisajes en la pantalla de su c&#225;mara fotogr&#225;fica, podr&#237;amos decir que en las &lt;i&gt;selfies&lt;/i&gt; el sujeto se desconecta de los otros cuerpos para centrarse en su mejor pose.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la Hipermodernidad somos mirados, nos ven, nos hacemos ver. El mito de Narciso aparece en su m&#225;ximo esplendor. Por eso, vemos que no hay sexo en la pel&#237;cula, porque el sexo est&#225; en la mirada. De all&#237; que en el film el robo en la casa vidriada de O. Bloom sea a la vista del otro. Es la interpretaci&#243;n de Coppola sobre la imagen reinando. Somos, como espectadores, obligados a mirar.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_319 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L466xH300/bling_ring_2-60cf3.jpg?1775199550' width='466' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Pero, a nuestro entender, lo interesante de la cuesti&#243;n no radica en este pasaje del paisaje a la lente o del autorretrato a la &lt;i&gt;selfie&lt;/i&gt;, sino en algo mucho m&#225;s radical y es el pasaje del &lt;i&gt;ideal del yo&lt;/i&gt; al &lt;i&gt;yo ideal&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marie H&#233;l&#232;ne Brousse (2009) plantea la hip&#243;tesis de que en esta &#233;poca de fragmentaci&#243;n, el &lt;i&gt;Yo ideal&lt;/i&gt; va reemplazando cada vez m&#225;s al &lt;i&gt;Ideal del yo&lt;/i&gt;, por medio de la ciencia. Cuanto m&#225;s avanza &#233;sta modificando los organismos, menos fuertes son los ideales tradicionales, los significantes amos que, en otra &#233;poca, se inscrib&#237;an en el discurso de Otro, sobre el cuerpo y el goce. El imperio del lenguaje ha dado lugar al imperio de la escritura cient&#237;fica y sus posibilidades para cambiar el &lt;i&gt;Yo ideal&lt;/i&gt;, donde las im&#225;genes fragmentadas y los fragmentos de cuerpo resultan ser as&#237;, significantes parciales, fascinantes pero no dialectizables. As&#237;, la relaci&#243;n Imagen del cuerpo/Organismo fragmentado, como relaci&#243;n producida por los objetos a, empieza a no existir, nos dice Brousse. Como hab&#237;a se&#241;alado Jacques-Alain Miller (2002), se trata del Uno puesto en cuesti&#243;n por la fragmentaci&#243;n. Y esto lo vemos no solo en la fragmentaci&#243;n en lo real del cuerpo, como podr&#237;a ser a partir de su intervenci&#243;n por medio de la medicina y las biotecnolog&#237;as, sino tambi&#233;n por el imperio de la imagen que se da en las selfies o en el caso de la pornograf&#237;a actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La otra cuesti&#243;n que plantea la pel&#237;cula es hasta qu&#233; punto se puede dar el goce del propietario, el de poseer objetos de consumo, en una l&#243;gica que empuja al m&#225;s y m&#225;s. De all&#237; que la estrategia de Coppola sea mostrar un exceso de objetos. Para hablar del goce excesivo filma una pel&#237;cula plagada de objetos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La otra estrategia f&#237;lmica de la directora, como dijimos antes, es ponernos muy cerca de los protagonistas. Con su c&#225;mara tambi&#233;n persigue a los personajes y nos transporta de manera v&#237;vida a sus compulsiones. Coppola, plantea una est&#233;tica para la pel&#237;cula como si fuese la c&#225;mara de un &lt;i&gt;reality show&lt;/i&gt;. Al igual que cualquier programa de chimentos, la realizadora expone una serie de hechos sin analizar sus posibles causas o juzgar a los personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por esto, la pel&#237;cula tuvo bastantes cr&#237;ticas cuando se present&#243; en el festival de Cannes. Se la tach&#243; de superficial porque la directora no hab&#237;a querido mostrar qu&#233; hay detr&#225;s de todo esto. Es decir, plantear o encontrar explicaciones sociol&#243;gicas o psicol&#243;gicas para el exceso de goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero es precisamente aqu&#237; donde reside el gran acierto del film. Si pensamos al arte como capaz de interpretar lo real, vemos que Sofia Coppola no pretende encontrar explicaciones para los semblantes con los que se presentan estos j&#243;venes ni para su relaci&#243;n con los objetos de consumo. No hay explicaciones narrativas sobre esto. La c&#225;mara s&#243;lo muestra. Y esto es porque no hay explicaci&#243;n posible para lo real. Entonces, nuestra hip&#243;tesis apunta a que estos semblantes que se sostienen en el exceso de consumo de objetos, son semblantes imaginarios pero que muerden lo real del goce. Semblantes que tienen la particularidad de rellenar el agujero de sentido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; otra cosa nos atrapa en esta pel&#237;cula? Algo que plantea Jacques Ranciere (2010), en &lt;i&gt;El espectador emancipado&lt;/i&gt; y es que lo que produce cierta satisfacci&#243;n en algunas im&#225;genes tiene que ver con la uni&#243;n entre elementos, por un lado, que representen una vida apacible y burguesa y, por el otro, el horror. Este autor trabaja una serie de fotograf&#237;as en su libro en donde muestra situaciones de esta naturaleza. Por ejemplo, en una de ellas se ve una hermosa y luminosa habitaci&#243;n de un beb&#233;, con sus mu&#241;ecos sobre la cama, adornos de valor y sobre el suelo el beb&#233; que yace muerto. Acaba de ser asesinado. Y dice Ranciere que esta imagen produce m&#225;s espanto que la imagen de un ni&#241;o muerto por hambre, o asesinado en un entorno geogr&#225;fico de pobreza o de guerra. Este tipo de contrastes entre los placeres y las comodidades de la vida burguesa y la muerte violenta resulta mucho m&#225;s impactante y cercano al horror que en casos en donde el desenlace es esperable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es lo que sucede en &lt;i&gt;The bling ring &lt;/i&gt; en donde un grupo de adolescentes ricos y acostumbrados a los lujos van a prisi&#243;n y se encuentran con lo peor, un espacio marginal, oscuro y peligroso. Por algo, cuando Paris Hilton tuvo que vestir su uniforme naranja rompi&#243; records en ventas de revistas y visitas en p&#225;ginas web. Podemos advertir aqu&#237; la satisfacci&#243;n del sujeto espectador de ver a aquella que lo hab&#237;a tenido todo, en situaci&#243;n de denigraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, el peque&#241;o y divino detalle de la pel&#237;cula podr&#237;amos encontrarlo en la escena en la cual vemos al protagonista tendido en la cama, con su celular, vestido como cualquier joven de su edad, pero que se ha puesto unos zapatos de taco, color rosa.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_321 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/bling_ring_4.jpg?1754362407' width='500' height='277' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Un detalle no menor. Podr&#237;amos decir que Coppola, adem&#225;s de mostrarnos el goce por los objetos de consumo y la primac&#237;a de los semblantes en estos j&#243;venes, quiso decir algo m&#225;s y la pista est&#225; en este detalle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le interes&#243; mostrar tambi&#233;n algo en torno a las posiciones sexuadas. Lo que se ve aqu&#237; es una transformaci&#243;n del goce sexual de este joven. Coppola se detiene en esta cuesti&#243;n sin ahondar demasiado, pero hay una corta escena que nos lleva al planteo lacaniano de la cuesti&#243;n de la elecci&#243;n sexual a partir del cual &#233;sta ya no pasa por el destino fijado en lo real del cuerpo, sino por el fantasma, lugar donde se plantean los modos de elecci&#243;n sexual y de goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso, sabemos con Lacan (1995), que tampoco basta la imagen para que un sujeto pueda ubicarse en funci&#243;n de la diferencia sexual. &#201;sta es desde el principio, unificante, no introduce la diferencia. Es necesario pasar por el discurso del otro para realizar el proceso de la sexuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero tampoco la sexuaci&#243;n es completamente producto del Otro, ya que implica adem&#225;s al sujeto y a su acto. A su propia elecci&#243;n de goce. Lacan en el Seminario 20 va a decir que hay algo que fundamenta el ser es, ciertamente, el cuerpo. El cuerpo se definir&#225; por lo que se goza, es decir que el cuerpo ser&#225; el objeto a, ese resto. Lo que hace que la imagen se mantenga es un resto. Y, a la vez, lo imaginario vendr&#225; a dar consistencia de cuerpo, al objeto a. El detalle de los zapatos rosa nos habla de esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, Sof&#237;a Coppola con esta escena pretende ir m&#225;s all&#225; de la cuesti&#243;n del consumo y la imagen. Le interesa mostrar tambi&#233;n algo de la elecci&#243;n sexual en un joven del siglo 21.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Brousse, Marie-H&#233;l&#232;ne (2009), &#8220;Cuerpos lacanianos: novedades contempor&#225;neas sobre el estadio del espejo&#8221; en &lt;i&gt;Colof&#243;n&lt;/i&gt; 29. Bolet&#237;n de la federaci&#243;n Internacional de Bibliotecas de la Orientaci&#243;n Lacaniana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, Jacques. (1995), &lt;i&gt;A&#250;n. El Seminario. Libro 20&lt;/i&gt;. Barcelona: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, Jacques- Alain (2002), &lt;i&gt;Biolog&#237;a lacaniana y acontecimiento del cuerpo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Colecci&#243;n Diva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, Jacques- Alain y Laurent, Eric. (2006), &lt;i&gt;El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ranciere, Jacques (2010), &lt;i&gt;El espectador emancipado&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wacjman, Gerard (2011), &lt;i&gt;El ojo absoluto&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Editorial</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mariana G&#243;mez</dc:creator>



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&lt;p&gt;El Ciclo Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba, desde hace diez a&#241;os, se pregunta sobre los fen&#243;menos actuales que afectan a los sujetos en el mundo: sus s&#237;ntomas, sus goces, para mostrar en cada edici&#243;n lo que determinadas pel&#237;culas pueden aportar a su lectura y lo que &#233;stas le ense&#241;an al psicoan&#225;lisis. Por eso, este a&#241;o, en su d&#233;cima edici&#243;n, el Ciclo trabaj&#243; sobre el significante &#8220;encuentros&#8221;. Encuentros entre el cine y el psicoan&#225;lisis. &lt;br class='autobr' /&gt;
Algunos de los trabajos que (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | Nro 3&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El Ciclo Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba, desde hace diez a&#241;os, se pregunta sobre los fen&#243;menos actuales que afectan a los sujetos en el mundo: sus s&#237;ntomas, sus goces, para mostrar en cada edici&#243;n lo que determinadas pel&#237;culas pueden aportar a su lectura y lo que &#233;stas le ense&#241;an al psicoan&#225;lisis. Por eso, este a&#241;o, en su d&#233;cima edici&#243;n, el Ciclo trabaj&#243; sobre el significante &#8220;encuentros&#8221;. Encuentros entre el cine y el psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos de los trabajos que aparecen en este n&#250;mero son el resultado de dicho acontecimiento: estos diez a&#241;os de trabajo. Otros ensayos se incluyen porque proponen lecturas que celebran este encuentro. As&#237;, hemos logrado un conjunto de textos que apuntan a captar lo m&#225;s singular que tiene cada pel&#237;cula, all&#237; donde &#233;sta puede ense&#241;arnos algo sobre lo particular del sujeto, sus v&#237;nculos con el mundo y el modo en que un director lo da a ver. Cada una de estas pel&#237;culas, decimos con G&#233;rard Wacjman, &#8220;nos ha arrancado los ojos. Ha puesto nuestros ojos afuera&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cine y psicoan&#225;lisis, ambos productos del malestar en la cultura, se encuentran en un arte, el de la interpretaci&#243;n. Y es cierto adem&#225;s, que una pel&#237;cula puede ser capaz de llevarle la delantera al psicoanalista y bordear con su interpretaci&#243;n lo imposible de decir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otro trabajo propuse la idea de tomar al cine y al psicoan&#225;lisis como un &lt;i&gt;partenerato&lt;/i&gt;. Como una pareja de amor. &#191;Podr&#237;amos decir que hay un amor entre el cine y el psicoan&#225;lisis? Tal vez, s&#237;. Un amor que, es probable, haya nacido en Nueva York all&#225; por 1909, cuando Freud entra por primera vez a una funci&#243;n de cine. Y si tomamos las dos versiones de ese encuentro, como nos propone Roberto Saban en el trabajo que encontrar&#225;n en este n&#250;mero, podr&#237;amos aventurar que ese primer amor pudo haber sido inaugurado por dos sentimientos: o bien excitaci&#243;n o bien irritaci&#243;n. O tal vez, detalle no menor, excitaci&#243;n e irritaci&#243;n en una misma vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Hay alguna duda, estimado lector, de que en las cuestiones del amor, hay detalles imperceptibles que marcan cualquier historia? Y como en todo amor, siempre habr&#225; lo imposible de decir. Y en este punto me resuena la pregunta que se hace Diego Letzen en su escrito sobre &lt;i&gt;Alice in Wonderland&lt;/i&gt; (Burton, 2010): &#191;Qu&#233; significa que algo sea imposible?, para m&#225;s adelante sostener que del otro lado de la moneda de lo posible y lo imposible, est&#225; lo necesario. Aquello que no importa de que se trate o se imagine, siempre suceder&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y quiz&#225;s, por eso, Georgina Vorano asegura, en su trabajo sobre &lt;i&gt;Whatever Works&lt;/i&gt; (Allen, 2009), que lo necesario en la condici&#243;n de amor es siempre un detalle y, si el psicoan&#225;lisis procede por v&#237;a del amor, lo hace en el sentido del detalle, busca la verdad all&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ser&#237;a esta la posici&#243;n &#233;tica del psicoan&#225;lisis, teniendo en cuenta que, si es posible hablar de amor, lo imposible es decirlo todo. Es esto lo que muestran las pel&#237;culas trabajadas en este n&#250;mero de &#201;tica &amp; Cine: en la imposibilidad de decirlo todo, puede haber una interpretaci&#243;n art&#237;stica, v&#237;a el detalle, que apacig&#252;e la no relaci&#243;n entre lo que no es posible de ser dicho y el espectador, el otro. En cada una est&#225; la posibilidad de valorar lo incompleto, lo imperfecto, ya no como condici&#243;n necesaria, sino como posibilidad que permita bordear, aun desde la imperfecci&#243;n, lo imposible de abarcar para encontrar all&#237; una singular est&#233;tica. De ah&#237; que &#8220;no existe el cine&#8221;. Lo que existen son las pel&#237;culas, una por una en su singularidad. Donde podremos hallar aquel detalle exquisito, aquella escena memorable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si una pel&#237;cula, en su dimensi&#243;n art&#237;stica y en su posibilidad de interpretar, puede mostrarnos y ense&#241;arnos algo sobre el ser, la vida y el tiempo y decir que puede haber un puente tendido entre lo finito y lo infinito, lo necesario, lo posible y la eternidad, como lo plantea Rafael Garc&#237;a Pav&#243;n en su escrito, el lector advertir&#225; en este n&#250;mero el encuentro de cada autor con aquella escena, aquel momento en el que el realizador logra con la ficci&#243;n, con un destello revelador de lo que est&#225; en sombras, ser una ventana sobre todo esto y sobre lo real. A&#250;n, cuando ese encuentro est&#233; te&#241;ido del acto que aparece como forma posible de restituci&#243;n del deseo de un sujeto, m&#225;s ac&#225; de lo real, como plantea el an&#225;lisis que Santiago Peidro hace del film argentino &lt;i&gt;La Le&#243;n&lt;/i&gt; (Otheguy, 2007).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, tambi&#233;n, lo se&#241;ala la lectura de Laura Escudero sobre lo que a ella le ense&#241;a la pel&#237;cula &lt;i&gt;Le H&#233;risson&lt;/i&gt; (Achache, 2009): las cosas no son como parecen. Y esa es justo la posici&#243;n del lector/espectador, la de la b&#250;squeda de otra cosa tras lo que aparece. Un lugar de extra&#241;amiento adonde todo lo que parecer ser, no es, como ella sugiere. O el detalle de la misma pel&#237;cula que atrapa la mirada de Liliana Aguilar, que est&#225; en una escena que la conmueve, donde aquella ni&#241;a dice: &#8220;Todos somos erizos en la vida pero generalmente sin elegancia&#8221;, para saber que tenemos una apuesta, un desaf&#237;o: encontrar cada uno su propia elegancia, la que hace que cada quien deje de temerle a su diferencia y se valga de esta, que es su singularidad, para arregl&#225;rselas con la vida y con los otros. Como Liliana dice, hay algo que puede ayudarnos en este camino: dejarnos alcanzar por la contingencia de algunos encuentros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No quisiera concluir estas palabras priv&#225;ndome de decir lo que a m&#237; me cautiv&#243; de esta misma pel&#237;cula, &lt;i&gt;Le H&#233;risson&lt;/i&gt; y que cristaliza lo que vengo expresando: hay una escena, casi imperceptible, en donde aparece sobre una mesa un ejemplar del libro de Junichiro Tanizaki, &lt;i&gt;El Elogio de la Sombra&lt;/i&gt; (2005). Para m&#237; el divino detalle de la pel&#237;cula. Tanizaki, en este hermoso libro, nos habla sobre el papel de la sombra en la arquitectura japonesa; c&#243;mo la penumbra, la opacidad, el espacio vac&#237;o expresan, m&#225;s que una preferencia est&#233;tica, el ejercicio de admiraci&#243;n hacia una forma de construir y de aproximarse al mundo. Es decir, la sombra como posibilidad, un ideal est&#233;tico que aspira a un vac&#237;o en el que la verdadera belleza aparece cuando el objeto es despojado de todo y es quien mira quien completa lo que all&#237; se ve. Inesperado hallazgo para m&#237;, que no ha podido ser borrado de mi memoria, ver aparecer all&#237;, en esa escena, aquel libro que tanto me gustara.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como el mismo Tanizaki lo dice, es la huella que el uso y el tiempo deja en los objetos. Se trata aqu&#237; de la memoria impresa en las cosas, del gesto que se repite y que por lo mismo, llena de sentido el presente al volverlo una ceremonia cotidiana. Aun cuando el objeto sea imperfecto, marcado por el tiempo. Creo que de eso se trata la escena memorable, aquella que no podemos arrancar de nuestra vida. Encontrarnos con la posibilidad de un espacio lleno de resonancias que da paso a una de las posibilidades que nos ofrece el pensamiento japon&#233;s: la aceptaci&#243;n de las condiciones de la propia existencia y encontrar ah&#237; una particular belleza. Que, no es sino esta visi&#243;n de Tanizaki sobre la arquitectura y su revalorizaci&#243;n de las sombras, de lo imperfecto, de la representaci&#243;n del vac&#237;o, lo que mejor podr&#237;a decir sobre el encuentro entre el cine y el psicoan&#225;lisis, sobre esa ceremonia de gestos, de repeticiones, de marcas, que puedan dar algo de sentido a lo imposible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias Bibliogr&#225;ficas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2009), A&#250;n. El Seminario. Libro 20. Barcelona: Paid&#243;s.&lt;br class='manualbr' /&gt;Miller, J.-A. (2008), El partenaire-s&#237;ntoma. Barcelona: Paid&#243;s. &lt;br class='manualbr' /&gt;Tanizaki, J. (2005), El elogio de la sombra. Madrid: Ediciones Siruela. &lt;br class='manualbr' /&gt;Wacjman, G (2001), El objeto del siglo. Buenos Aires: Amorrortu editores.&lt;br class='manualbr' /&gt;Wajcman, G. (2010), &#8220;Tres notas para introducir la forma &#8216;serie'&#8221; en Revista del Departamento de Estudios Psicoanal&#237;ticos sobre la Familia &#8211; Enlaces [ICF &#8211; CICBA]. A&#241;o 12 N&#186; 15. Buenos Aires: Grama Ediciones.&lt;br class='manualbr' /&gt;Wacjman, G (2011), El ojo absoluto. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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