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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>A clinical hypothesis regarding Gregory House's affliction</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/A-clinical-hypothesis-regarding-Gregory-House-s-affliction</link>
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		<dc:date>2018-05-11T22:51:05Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mauro Zamijovsky</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In this work a clinical hypothesis regarding Gregory House's affliction will be examined, using the last two chapters of the fourth season. Making use of the circuit of responsibility, we will be able analyze how the protagonist establishes his relationship with Others, his point of enjoyment and the answers he offers in relation to his desire. These two chapters will also allow us to clearly observe the concepts of &lt;i&gt;responsibility&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;necessity&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;chance&lt;/i&gt; and &lt;i&gt;figures of guilt&lt;/i&gt;. The filtered result will place us in a position to see the subjective position which sustains Gregory House in this part of the series &#8211; a common denominator found in many other passages &#8211; and which we identify as the cause of his affliction. We recommend seeing the chapters we make reference to.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Dr. House | Responsibility | Necessity | Chance.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Una-hipotesis-clinica-acerca-del-padecimiento-de-Gregory-House' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Una hip&#243;tesis cl&#237;nica acerca del padecimiento de Gregory House&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Una hip&#243;tesis cl&#237;nica acerca del padecimiento de Gregory House</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Una-hipotesis-clinica-acerca-del-padecimiento-de-Gregory-House</link>
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		<dc:date>2018-04-12T17:50:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mauro Zamijovsky</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ensayar&#225; en este trabajo una hip&#243;tesis cl&#237;nica acerca del padecimiento de Gregory House, utilizando como referencia los dos &#250;ltimos cap&#237;tulos de la cuarta temporada. En ellos podremos analizar, sirvi&#233;ndonos del circuito de la responsabilidad, las relaciones que el protagonista entabla con los Otros, su punto de goce y las respuestas que brinda en relaci&#243;n a su deseo. Tambi&#233;n estos dos cap&#237;tulos nos permiten observar con claridad los conceptos de &lt;i&gt;responsabilidad&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;necesidad&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;azar&lt;/i&gt;, y &lt;i&gt;figuras de la culpa&lt;/i&gt;. Como decantaci&#243;n, finalmente, estaremos en condiciones de observar la posici&#243;n subjetiva que sostiene Gregory House en este pasaje de la serie &#8211;y que es denominador com&#250;n en muchos otros pasajes- y que ubicamos como causante de su padecimiento. Se recomienda ver los cap&#237;tulos a los que hacemos referencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Dr. House | Responsabilidad | Necesidad | Azar&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/A-clinical-hypothesis-regarding-Gregory-House-s-affliction' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-2-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 02 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La b&#250;squeda de la verdad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El pen&#250;ltimo cap&#237;tulo de la cuarta temporada de Dr. House tiene su escena inicial en un prost&#237;bulo, y, por alguna raz&#243;n, esto que ya no nos sorprende del protagonista, a este le resulta completamente ajeno. La mirada desencajada comienza a registrar el lugar, im&#225;genes inconexas se le imponen. &lt;i&gt;&#034;&#191;C&#243;mo llegu&#233; hasta aqu&#237;?&#034;&lt;/i&gt;. Se nos presenta un House con amnesia global, una herida ensangrentada en la cabeza, un pu&#241;ado de recuerdos incoherentes y la convicci&#243;n de que &lt;i&gt;&#8220;alguien va a morir si no lo encuentro&#8221;&lt;/i&gt;. Sale del lugar y se choca con la escena del acontecimiento: luces rojas y azules que iluminan intermitentemente la noche, sirenas que a&#250;llan yuxtapuestas mientras polic&#237;as vallan la zona y m&#233;dicos llevan en brazos hacia las ambulancias gente herida que los bomberos acabaron de extraer de los restos de un colectivo volcado. Presentaci&#243;n. T&#237;tulos. Y aparecemos en el hospital. &lt;i&gt;&#8220;Vi que alguien mor&#237;a&#8221;&lt;/i&gt;, dice House, quien crey&#243; ver un s&#237;ntoma antes del choque. &lt;i&gt;&#8220;Has visto 30 personas volando entre el vidrio y el metal&#8221;&lt;/i&gt;, le responde su mejor y ciento&#250;nico amigo Wilson. Las im&#225;genes que a House se le imponen son recuerdos fugaces del accidente. El colectivo en el que viajaba impact&#243; contra un cami&#243;n de basura y volc&#243;; ahora lo sabemos por los dichos de los pasajeros del colectivo que fueron trasladados al hospital donde House trabaja. Comienza a buscar compulsivamente &#8220;el s&#237;ntoma&#8221; que vio en los recuerdos. Del &#233;xito de la b&#250;squeda pareciera depender la vida de un pasajero an&#243;nimo sobre quien se expres&#243; dicho s&#237;ntoma. &lt;i&gt;&#8220;Nadie se va de aqu&#237; hasta que yo lo diga&#8221;.&lt;/i&gt; A partir del s&#237;ntoma, aquello que en este momento podemos llamar el enigma de la naturaleza, ese imposible que la Medicina intenta decodificar, se moviliza una b&#250;squeda que espera la respuesta en los anaqueles de una biblioteca. En ese c&#243;digo preexistente que tiene como horizonte asint&#243;tico la explicaci&#243;n &#250;ltima que nos salve de la angustia que produce el no saber; no saber constitutivo, estructural. La Ciencia, la Raz&#243;n; a ellas las ubicamos en el plano de lo Particular&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lewkowicz, I.: (1997) &#8220;Particular, Universal, Singular&#8221; en &#201;tica. Un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las figuras de la culpa&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;House se va a someter a distintos procedimientos para llenar esos espacios de memoria en los que se esconde la clave de la resoluci&#243;n del enigma. Recurre en primer lugar a la hipnosis. Bajo los influjos de esta t&#233;cnica, y a pesar de las distracciones de Wilson, logra situarse en un bar y recordar que le quitaron las llaves de la moto, raz&#243;n por la cual tom&#243; el colectivo. Irrumpe en el recuerdo Amber, la esposa de Wilson; pero no aparece como parte del recuerdo, sino m&#225;s bien, podr&#237;amos pensarlo nosotros, como un real que lo perturba. El inconciente ha hecho su entrada. Un sin-sentido se produjo y abre un problema &#233;tico. Algo llama a House a dar respuesta por aquello que siendo ajeno a &#233;l, le pertenece. &lt;i&gt;&#8220;&#191;Tienes a mi esposa en la cabeza?&#8221;&lt;/i&gt;, le pregunta Wilson, &lt;i&gt;&#8220;T&#250; la has puesto ah&#237;&#8221;&lt;/i&gt;, se defiende House. Como vemos, el protagonista echa mano a la proyecci&#243;n, figura de la culpa que tapona la pregunta abierta por el inconciente. No obstante nos orienta en las v&#237;as del deseo, que puede ser reprimido, pero no destruido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Avanza el cap&#237;tulo. Nuestro protagonista resulta tener una fractura en el cr&#225;neo y tiene que descansar, pero se niega a hacerlo hasta resolver el acertijo, aun a riesgo de comprometer su salud. A esto Wilson le increpa &lt;i&gt;&#8220;&#191;Por qu&#233;? &#191;Por qu&#233; este tipo? &#191;Quieres s&#237;ntomas extra&#241;os y sin diagnosticar? Todas las ma&#241;anas recibes casos as&#237;. Y nunca arriesgas tu vida por ellos. &#191;Por qu&#233; este es tan especial que de pronto te conviertes en Batman?&#8221;&lt;/i&gt;. Hete aqu&#237; otra figura de la culpa: el altruismo. House responde &#8220;No s&#233;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El enigma que insiste&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En sus &#8220;regresiones&#8221; a la escena del autobus, una y otra vez se le aparece una mujer que llama particularmente su atenci&#243;n. No es pasajera, no viajaba con &#233;l y nunca la hab&#237;a visto anteriormente. &lt;i&gt;&#8220;&#191;Qui&#233;n eres?&#8221;&lt;/i&gt;, a lo que la mujer le contesta &lt;i&gt;&#8220;Soy la respuesta&#8221;&lt;/i&gt;. House finalmente encuentra el s&#237;ntoma y su portador, deduce la causa de su enfermedad y lo cura. No obstante esta mujer se le presenta nuevamente en sue&#241;os y alucinaciones por drogas. Si &lt;i&gt;la respuesta&lt;/i&gt; insiste, es porque hay un interrogante que sigue abierto o, podr&#237;amos decir tambi&#233;n, que no se ha formulado a&#250;n. Esta formaci&#243;n del inconciente le se&#241;ala que el enigma no est&#225; resuelto, porque tiene otro estatuto. Hay &lt;i&gt;algo m&#225;s&lt;/i&gt; que lo compromete a &#233;l como sujeto y todav&#237;a no logra dilucidar. &lt;i&gt;&#8220;&#191;Por qu&#233; es tan importante?&#8221;&lt;/i&gt;, le preguntan al ver que House reanudaba la b&#250;squeda de recuerdos; &lt;i&gt;&#8220;no lo s&#233;&#8221;&lt;/i&gt;, responde nuevamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Preguntas que exigen respuestas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y otra vez &lt;i&gt;regresa &lt;/i&gt; a la escena del autobus con la ayuda de algunas pastillas que potencialmente podr&#237;an &#8220;volarle el coraz&#243;n&#8221;. Otra vez frente a esa mujer-respuesta. &lt;i&gt;&#8220;&#191;Por qu&#233; est&#225;s aqu&#237;?&#8221;&lt;/i&gt;, pregunta House, &lt;i&gt;&#8220;Crees en la raz&#243;n por sobre todo. Debe haber una raz&#243;n&#8221;&lt;/i&gt;, contesta la mujer que, sin ser psicoanalista, parec&#237;a estar habl&#225;ndole de la sobredeterminaci&#243;n y la l&#243;gica del funcionamiento del inconciente, del cual ella era fiel evidencia. Haciendo las veces de analista, la mujer-respuesta lo interpela por la causa.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Mujer-respuesta: &#191;Qui&#233;n soy? Sabes qui&#233;n soy. &#191;De qu&#233; est&#225; hecho mi collar?&lt;br class='manualbr' /&gt;House: De resina.&lt;br class='manualbr' /&gt;M: No, &#191;qui&#233;n soy? &#191;De qu&#233; est&#225; hecho mi collar?&lt;br class='manualbr' /&gt;H: No&#8230;&lt;br class='manualbr' /&gt;M: &#191;Qui&#233;n soy?&lt;br class='manualbr' /&gt;H: &#193;mbar&#8230;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y como por arte de magia la mujer-respuesta adopta la forma de la esposa de Wilson. El significante Amber -&#193;mbar, en castellano- hab&#237;a ca&#237;do bajo la represi&#243;n y emergido desplazado, como formaci&#243;n de compromiso, en un collar de &#225;mbar. Ubicamos aqu&#237; un punto de inflexi&#243;n, un punto sin retorno. La emergencia de esta &lt;i&gt;singularidad &lt;/i&gt; nos introduce de lleno en el &lt;i&gt;Tiempo 2&lt;/i&gt; del circuito de la responsabilidad, y nos devela una escena hasta el momento oculta: House viajando algo borracho con la mujer de su mejor amigo en el autobus del accidente; ella era la persona cuya vida corre peligro. No lo sab&#237;an porque hab&#237;a sido trasladada a un hospital cercano. Para entender mejor de qu&#233; estamos hablando, recapitulemos un poco y resignifiquemos a la luz del acontecimiento lo dicho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recordemos c&#243;mo comienza el cap&#237;tulo: House resuelto a desentra&#241;ar un enigma que compromete la vida de una persona. Uno podr&#237;a pensar: &lt;i&gt;&#8220;al haber enigma, al formularse una pregunta se devela un punto de no saber, una inconsistencia que evidencia la falta del sujeto. &#161;Ya tenemos el problema &#233;tico!&#8221; &lt;/i&gt; Pero esta sentencia exige una revisi&#243;n m&#225;s cautelosa. Es verdad que se abre una pregunta al comienzo del cap&#237;tulo, pero de eso se trata el universo particular del protagonista. Resolver enigmas es su trabajo, no presenta una novedad en el &#8220;saber hacer&#8221; de House como m&#233;dico; eso no conmueve realmente su fantasma, m&#225;s bien lo refuerza. &#191;C&#243;mo es eso? Bien; House aborda problemas m&#233;dicos, y la pregunta que abre el cap&#237;tulo es de este car&#225;cter. House se responde a trav&#233;s del Otro de la Ciencia y la Raz&#243;n que lo hablan y en los cuales encuentra su goce. Esta alienaci&#243;n a un Otro pretendido omnisciente &#8211;el psicoan&#225;lisis nos alerta de esto- no es sin una satisfacci&#243;n en juego: el protagonista es considerado el mejor y m&#225;s prestigioso m&#233;dico diagnosticador. Es un infeliz, lo sabemos, pero no ubicamos de ninguna manera la angustia en relaci&#243;n a su quehacer profesional, a su universo particular. &lt;i&gt;&#8220;&#161;Pero en este caso es distinto, House emprende una b&#250;squeda compulsiva que lo lleva a poner en riesgo su propia vida! &#161;Desde un comienzo estamos en el Tiempo 2 ya que hay algo disruptivo ah&#237; en juego que lo compromete a &#233;l como sujeto!&#8221;&lt;/i&gt;, podr&#237;amos pensar. Sin embargo estos &#8220;indicadores de disruptividad&#8221; que nos problematizan, y que problematizan al protagonista, los vemos ahora en retrospectiva, resignificados por la singularidad que inaugura el Tiempo 2. La b&#250;squeda compulsiva, la proyecci&#243;n (&lt;i&gt;&#8220;&#191;Tienes a mi esposa en la cabeza?&#8221;&lt;/i&gt;, pregunta Wilson, &lt;i&gt;&#8220;T&#250; la pusiste ah&#237;&#8221;&lt;/i&gt;, se defiende House), el altruismo (querer ser &#8220;Batman&#8221;), la negaci&#243;n (&#8220;&lt;i&gt;&#191;Qui&#233;n soy? &#191;De qu&#233; est&#225; hecho mi collar?&#8221; &#8211; &#8220;No&#8230;&#8221;&lt;/i&gt;) y hasta el olvido de la escena del accidente y de la esposa de Wilson, son todos situables como &lt;i&gt;figuras de la culpa&lt;/i&gt;, que pretenden taponar la pregunta desplegada desresponsabilizando al sujeto. Hasta aqu&#237; entonces tenemos un House completo, alienado en un Otro sin barrar, que descubre el s&#237;ntoma, su portador, la enfermedad y la cura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegamos nuevamente al punto en el que reconocemos la singularidad en situaci&#243;n, ese exceso, ese plus disruptivo que abre una grieta que evidencia el desfallecimiento de lo simb&#243;lico ante lo real. Como ya se se&#241;al&#243;, ya hab&#237;an emergido con anterioridad algunas formaciones del inconciente (como la figura de Amber o la mujer-respuesta) a las que House desestim&#243;. Es en este punto donde las diferenciamos del &#250;ltimo di&#225;logo con la mujer-respuesta, al que s&#237; ubicamos como &lt;i&gt;singularidad&lt;/i&gt; en situaci&#243;n, ya que en este caso, aparte del trabajo de &lt;i&gt;producci&#243;n&lt;/i&gt;, tambi&#233;n hay &lt;i&gt;nominaci&#243;n&lt;/i&gt; y se hace una &lt;i&gt;lectura &lt;/i&gt; del mismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;dem&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es decir, House nombra como singular aquello que se ha producido y lo hace hablar. Producci&#243;n y nominaci&#243;n abren preguntas que lo dividen; la lectura, considero, da lugar a la posibilidad de crear un nuevo sujeto. De cualquier manera, se pone en juego la castraci&#243;n. Lacan apunta, en su relectura de Freud, que la castraci&#243;n es una operaci&#243;n que apunta menos al &lt;i&gt;tener&lt;/i&gt; que al &lt;i&gt;ser&lt;/i&gt;. Las preguntas que se despliegan en este Tiempo 2, son preguntas que problematizan al ser en su totalidad, y su lugar en el deseo del Otro. &lt;i&gt;Ch&#232; vuoi? &#191;Qu&#233; me quieres?&lt;/i&gt; &#8220;Qu&#233; hac&#237;a yo con la mujer de mi mejor amigo a la madrugada en un autobus? &#191;Qu&#233; soy para ella? &#191;Qu&#233; lugar ocupo en su deseo? &#191;Qui&#233;n ser&#233; para mi amigo? &#191;Qu&#233; lugar ocupar&#233; en su deseo?&#8221;. Podr&#237;amos pensar que son las preguntas que requieren respuesta, que exigen una decisi&#243;n por parte del sujeto. Veremos si se aliena en el Otro del Destino, del Azar, o si puede desplegar una respuesta distinta encaminada en los rieles singulares de su propio deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Otra escena&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#218;ltimo cap&#237;tulo de la cuarta temporada. &#191;Qu&#233; sabemos hasta aqu&#237;? Sabemos que Amber era la persona cuya vida corr&#237;a serio peligro y que House, mediante una defensa que operaba no sin espor&#225;dicos fracasos, destin&#243; a la represi&#243;n justamente porque la situaci&#243;n del accidente exig&#237;a una serie de respuestas que lo compromet&#237;an como sujeto. Amber agoniza, entonces, por un cuadro desconocido desatado a partir del choque. Es trasladada de cl&#237;nica y House, tras un infarto ocasionado por la &#250;ltima ingesta de pastillas, toma las riendas del caso. Se suman m&#225;s figuras de la culpa: el protagonista acepta los procedimientos m&#233;dicos propuestos por Wilson, a pesar de saberlos no adecuados. Al no dar con el diagn&#243;stico, House decide someterse a una estimulaci&#243;n cerebral profunda para acceder a alg&#250;n otro recuerdo que lo oriente en la cura de Amber. Es decir, resuelve que le agujereen el cr&#225;neo ya fracturado y que le &#8220;electrocuten el cerebro&#8221;, todo esto luego de regresar de un infarto. Con este procedimiento llegamos al meollo de la situaci&#243;n. El protagonista logra recordar lo siguiente: la noche del accidente se encontraba borracho en un bar. El barman le quita las llaves y &#233;l decide llamar a casa de Wilson para que lo vaya a buscar. Es en este punto donde situaremos el Tiempo 1 del circuito de la responsabilidad. El llamado a su amigo Wilson nos pone en pista acerca del deseo de Gregory House. El deseo -concepto basal dentro de la teor&#237;a y la cl&#237;nica psicoanal&#237;tica-, eso que singulariza al sujeto, no puede ser dicho, hay algo de &#233;l que escapa al orden de la palabra&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Um&#233;rez, O.: (2003) &#8220;Clase N&#176; 2&#8221; en Cuaderno de Te&#243;ricos, publicado por el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo no es inefable, y s&#243;lo se puede acceder a &#233;l &lt;i&gt;a trav&#233;s&lt;/i&gt; de las palabras. &lt;i&gt;Entre ellas&lt;/i&gt;. El sujeto humano est&#225; condenado a hablar, y cuando quiere pedir algo se dirige a un Otro con cierto grado de alteridad. Volvamos ahora a la escena del llamado. Ah&#237; est&#225;. Congel&#233;mosla por un momento y descompong&#225;mosla para extraer algunos elementos &#250;tiles al an&#225;lisis. House est&#225; borracho. Lo suficiente como para inhabilitarlo a conducir una moto, pero no tanto como para que no pueda regresar solo a su casa por otros medios. Bien podr&#237;a tomar un taxi o el colectivo sin ayuda de nadie. Sin embargo &lt;i&gt;decide &lt;/i&gt; llamar a su amigo Wilson para que lo vaya a buscar. Este llamado, al que aventuramos se&#241;alar como &lt;i&gt;demanda de amor&lt;/i&gt;, recuerda al grito del ni&#241;o que busca la presencia de la madre. Adentr&#233;monos un poco m&#225;s en esto. Tomemos el aforismo lacaniano &#8220;El deseo es el deseo del Otro&#8221; y pensemos que para House, en este caso en particular, &lt;i&gt;el deseo es el deseo de Wilson&lt;/i&gt;. No el deseo &lt;i&gt;por &lt;/i&gt; Wilson, sino que el deseo es &lt;i&gt;ser &lt;/i&gt; deseado por Wilson, es decir, ocupar un lugar de privilegio en el deseo de su amigo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En su Cuaderno de Te&#243;ricos (&#205;bid 3) Osvaldo Um&#233;rez apunta que el aforismo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Volvemos entonces a la escena congelada y ya no es la misma ante nuestra mirada. Todo pareciera despertarnos cierta sospecha. Hay algo de ficci&#243;n en el aire, y la clave est&#225; en el llamado. Este encubre y devela a la vez -ahora lo sabemos- el car&#225;cter teatral de toda la situaci&#243;n, orquestado m&#225;s all&#225; de la conciencia, desde un Otro lugar. La visita a un bar, la borrachera, y el llamado a Wilson no son m&#225;s que una puesta en escena para poner nuevamente a prueba la amistad de su amigo. Una puesta en escena para reafirmarse como objeto de deseo de Wilson. Para intentar responder la pregunta acerca de qu&#233; quiere el Otro de m&#237;. &#191;Qu&#233; lugar ocupo en su deseo? Es en la acci&#243;n espec&#237;fica del llamado a Wilson en donde apuntamos el Tiempo 1, al que ahora vemos resignificado apr&#232;s-coup por la interpelaci&#243;n a trav&#233;s de la culpa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;D`Amore, O.: (2006) &#8220;Responsabilidad subjetiva y culpa&#8221; en La transmisi&#243;n de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Es por la posici&#243;n subjetiva que sostiene y da lugar a este llamado, por lo que Gregory House tendr&#225; que dar respuesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Necesidad y azar&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cap&#237;tulo contin&#250;a. El tono del tel&#233;fono es interrumpido por una voz no esperada por el protagonista. Es Amber quien contesta; Wilson estaba de guardia. La mujer, ocult&#225;ndole este hecho a House para que no moleste al marido, decide ir a buscarlo ella. Una vez los dos de regreso en el autobus, Amber toma unas pastillas para la gripe. Acto seguido se produce el choque. El extra&#241;o cuadro presentado por Amber se resuelve de la siguiente manera: Toma el medicamento para la gripe y luego acontece el accidente (aqu&#237; ubicamos el &lt;i&gt;azar&lt;/i&gt;). Con el accidente se da&#241;an los ri&#241;ones, encargados de procesar los medicamentos (no removibles a trav&#233;s de di&#225;lisis), condenando inexorablemente a Amber a una muerte por intoxicaci&#243;n. Esto es, claramente, del orden de la &lt;i&gt;necesidad&lt;/i&gt;. Ahora s&#237; House tiene todos los elementos necesarios como para dar una respuesta al interrogante abierto. Podr&#237;a sumirse en la culpa sintom&#225;tica, que paga por lo que no se hizo para no responsabilizarse por lo que s&#237; se hizo &#8211;o mejor dicho, por lo que se es-. O podr&#237;a resguardarse en el Otro riguroso de la Necesidad, alegando que la droga no filtrada por los ri&#241;ones y adherida a las prote&#237;nas son causa segura de muerte; que uno m&#225;s uno es dos y nada puede hacer &#233;l contra esa arbitrariedad. Podr&#237;a tambi&#233;n escudarse en el Otro del Azar, aludiendo que estaban fuera de su alcance las maniobras del destino, que decidi&#243; caprichosamente citar en la misma esquina y a la misma hora a un cami&#243;n de basura y a un colectivo. Podr&#237;a, por otro lado, desplegar otra respuesta que se ubique entre Necesidad y Azar, una respuesta que le d&#233; un papel al sujeto dentro de esa serie de eventos desafortunados que concluyeron con la muerte de la esposa de su mejor amigo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una decisi&#243;n de vida o muerte&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La estimulaci&#243;n cerebral profunda le cost&#243; al protagonista una seria estad&#237;a en la sala de terapia intensiva. Mientras se debat&#237;a entre la vida y la muerte, este &#250;ltimo y exquisito di&#225;logo se proyectaba en su cabeza. El escenario: un impecable autobus. Tras las ventanillas, la nada m&#225;s absoluta. Veamos aqu&#237; manifestada expl&#237;citamente la culpa que ob-liga, y que da lugar a un Tiempo 3 en el circuito de la responsabilidad.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;House: Est&#225;s muerta.&lt;br class='manualbr' /&gt;Amber: Todos mueren&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La respuesta de Amber es, tanto para el protagonista como para el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;br class='manualbr' /&gt;H: &#191;Estoy muerto?&lt;br class='manualbr' /&gt;A: A&#250;n no.&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Deber&#237;a estarlo.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: &#191;Por qu&#233;?&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Porque la vida no deber&#237;a ser aleatoria. Los solitarios mis&#225;ntropos drogadictos deber&#237;an morir en choques de autob&#250;s, y las j&#243;venes enamoradas que hacen el bien y a las que arrastran de su casa a media noche deber&#237;an salir ilesas.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: La autocompasi&#243;n no es tu estilo.&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Estoy diversificando desde el auto-odio y la autodestrucci&#243;n. Wilson me odiar&#225;.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: De alg&#250;n modo, lo mereces.&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Es mi mejor amigo.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: Lo s&#233;. &#191;Y ahora qu&#233;?&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Me quedo aqu&#237; contigo.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: Baja del autob&#250;s.&lt;br class='manualbr' /&gt;H: No puedo.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: &#191;Por qu&#233;?&lt;br class='manualbr' /&gt;H: Porque&#8230; aqu&#237; no duele. Ment&#237;. No quiero que me duela, no quiero ser desdichado. Y no quiero que &#233;l me odie.&lt;br class='manualbr' /&gt;A: Y, bueno. No siempre puedes tener lo que quieres.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Y sale House caminando descalzo del blanco autobus. La imagen retorna a la cl&#237;nica, el protagonista abre los ojos nuevamente a la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Algunas conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diremos, para ir concluyendo, que observamos en el Dr. House un sujeto alienado al Otro de la Ciencia, la Raz&#243;n, la Medicina. Todos ellos lo hablan y lo gozan, y en ellos el protagonista encuentra su goce: ser el m&#225;s prestigioso m&#233;dico diagnosticador. Sin embargo esto no es sin un costo subjetivo. Cuando el que habla es siempre Otro, uno se va quedando mudo. House intenta con todos sus esfuerzos sostener al Otro completo, ya que Su castraci&#243;n implicar&#237;a por l&#243;gica la propia castraci&#243;n del protagonista &#8211;operaci&#243;n que revela la inconsistencia subjetiva, la falta-en-ser-. Ahora bien, cuando la castraci&#243;n opera, conmueve la posici&#243;n de objeto gozado y exige un sujeto capaz de tolerar la falta estructural. En este punto es donde el protagonista pareciera hacer siempre agua. Podr&#237;amos arriesgarnos a decir que en House el &#8220;Doctor&#8221; tiene unas proporciones tan inmensas que no deja que algo de Gregory advenga. Es entonces cuando sobreviene la angustia y nuestro protagonista monta una escena -lo observamos reiteradas veces en el transcurso de la serie- en la que se ve en la necesidad de que Otro lo rescate. Es decir, que el Otro lo reafirme como sujeto deseado. Que lo ubique como sujeto valioso m&#225;s all&#225; de su labor m&#233;dica, como persona. En la puesta en escena de &#8220;&lt;i&gt;la decisi&#243;n&lt;/i&gt;&#8221; acerca de si seguir viviendo o no, en la que ubicamos el Tiempo 3, vemos un efecto sujeto, una puesta en acto que responde a la interpelaci&#243;n del Tiempo 2. En esta escena ubicamos la responsabilidad subjetiva que diluye moment&#225;neamente la culpa. Termina la temporada con Gregory House enfrentando la mirada de su amigo Wilson, dando respuesta&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Michel Fari&#241;a, J. J. y Guti&#233;rrez C.: (1996) &#8220;Veinte a&#241;os son nada&#8221;. En (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; a esos ojos ambivalentes, dej&#225;ndonos a nosotros con la intriga de saber si habr&#225; un Tiempo 4 en el circuito de la responsabilidad&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Dom&#237;nguez, M. E.: (2001) &#8220;Los carriles de la responsabilidad: el circuito de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; , o si lo encontraremos en la siguiente temporada resguardado otra vez en la seguridad del discurso del Otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D'Amore, O.: (2006) &#8220;Responsabilidad subjetiva y culpa&#8221; en La transmisi&#243;n de la &#233;tica: Cl&#237;nica y deontolog&#237;a. Letra viva, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dom&#237;nguez, M. E.: (2001) &#8220;Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un an&#225;lisis&#8221;. En La transmisi&#243;n de la &#233;tica: Cl&#237;nica y deontolog&#237;a, Letra viva, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lewkowicz, I.: (1997) &#8220;Particular, Universal, Singular&#8221; en &#201;tica. Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. J. y Guti&#233;rrez C.: (1996) &#8220;Veinte a&#241;os son nada&#8221;. En Causas y Azares, N&#186; 3, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Um&#233;rez, O.: (2003) &#8220;Clase N&#176; 2&#8221; en Cuaderno de Te&#243;ricos, publicado por el Centro de Estudiantes de Psicolog&#237;a, Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de Buenos Aires.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lewkowicz, I.: (1997) &#8220;Particular, Universal, Singular&#8221; en &#201;tica. Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;dem&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Um&#233;rez, O.: (2003) &#8220;Clase N&#176; 2&#8221; en Cuaderno de Te&#243;ricos, publicado por el Centro de Estudiantes de Psicolog&#237;a, Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En su Cuaderno de Te&#243;ricos (&#205;bid 3) Osvaldo Um&#233;rez apunta que el aforismo &#8220;El deseo es el deseo del Otro&#8221; puede despertar cierto margen de confusi&#243;n en torno a la part&#237;cula del. Para la gram&#225;tica cuando hay una part&#237;cula &lt;i&gt;de&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;del &lt;/i&gt; estamos en presencia de un &lt;i&gt;genitivo&lt;/i&gt;, que en este caso puede diversificarse en dos modalidades. El genitivo subjetivo le da al aforismo un sentido equivalente a &#8220;El deseo es el deseo &lt;i&gt;por &lt;/i&gt; el Otro&#8221;; mientras que el genitivo objetivo hace hincapi&#233; en que el deseo es el deseo &lt;i&gt;del &lt;/i&gt; Otro, destacando el car&#225;cter deseante del Otro. Es el genitivo objetivo el utilizado para la lectura del concepto de deseo en la obra de Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;D`Amore, O.: (2006) &#8220;Responsabilidad subjetiva y culpa&#8221; en La transmisi&#243;n de la &#233;tica: Cl&#237;nica y deontolog&#237;a. Letra viva, Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La respuesta de Amber es, tanto para el protagonista como para el espectador, un gui&#241;o que se pierde en la traducci&#243;n al castellano. Contesta &#8220;Everybody dies&#8221; (&#8220;Todos mueren&#8221;), jugando con la homofon&#237;a en relaci&#243;n a la frase de cabecera de House: &#8220;Todos mienten&#8221; (&#8220;Everybody lies&#8221;).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Michel Fari&#241;a, J. J. y Guti&#233;rrez C.: (1996) &#8220;Veinte a&#241;os son nada&#8221;. En &lt;i&gt;Causas y Azares&lt;/i&gt;, N&#186; 3, Buenos Aires. All&#237; apuntan que responsabilidad deriva del vocablo latino respondere. Y responsable es aquel del que se espera una respuesta.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Dom&#237;nguez, M. E.: (2001) &#8220;Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un an&#225;lisis&#8221;. En &lt;i&gt;La transmisi&#243;n de la &#233;tica: Cl&#237;nica y deontolog&#237;a&lt;/i&gt;, Letra viva, Buenos Aires. All&#237; propone un 4to tiempo en el circuito de la responsabilidad, el del saber-hacer-ah&#237;, cada vez, en relaci&#243;n al s&#237;ntoma.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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