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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>Pain in memory: memory, politics and aesthetics in the feature film Hannah Arendt (2012), by Margarethe von Trotta</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Pain-in-memory-memory-politics-and-aesthetics-in-the-feature-film-Hannah-Arendt</link>
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		<dc:date>2024-10-25T22:26:19Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Francisco David Garc&#237;a Mart&#237;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hannah Arendt's influence on twentieth and twenty-first century thought is beyond doubt. Her ability to interrelate politics and the ways in which a given society establishes relations between individuals within the public space with the relations of power and domination that also develop within a given community has been of great relevance in order to approach, from reflection and the need to recognize ourselves in the past, some of the most dramatic events that have occurred in the history of mankind. Her courage to study the Jewish Holocaust in a straight way, and to try to understand how the death of so many millions of people could be undertake in a mechanical and organized way reflects the capacity of this thinker not only to approach the other, the different, but to try to maintain a memory of the past that serves as a framework of understanding to replace, facing the present, the confrontation between enemies by a dialectic between adversaries. In this paper, we will try to present how Arendt's work interrelates with her aesthetics, through the analysis of memory and otherness. To do so, we will analyze how these aspects are presented to the viewer in Margarethe von Trotta's feature film &lt;i&gt;Hannah Arendt&lt;/i&gt; (2012).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Hannah Arendt | Margarethe von Trotta | Otherness | Holocaust | Memory studies&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#176; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Salamanca&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-dolor-en-el-recuerdo-memoria-politica-y-estetica-en-el-largometraje-Hannah' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El dolor en el recuerdo: memoria, pol&#237;tica y est&#233;tica en el largometraje Hannah Arendt (2012), de Margarethe von Trotta&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El dolor en el recuerdo: memoria, pol&#237;tica y est&#233;tica en el largometraje Hannah Arendt (2012), de Margarethe von Trotta</title>
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		<dc:date>2024-10-25T22:20:22Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Francisco David Garc&#237;a Mart&#237;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La influencia de Hannah Arendt en el pensamiento del siglo XX y del siglo XXI est&#225; fuera de toda duda. Su capacidad para interrelacionar la pol&#237;tica y los modos mediante los que una determinada sociedad establece las relaciones entre los individuos dentro del espacio p&#250;blico con las relaciones de poder y de dominaci&#243;n que tambi&#233;n se desarrollan en el seno de una comunidad determinada ha sido de gran relevancia para poder acercarse, desde la reflexi&#243;n y la necesidad de reconocernos en el pasado, a algunos de los eventos m&#225;s dram&#225;ticos que se han producido en la historia de la humanidad. Su valent&#237;a para estudiar el Holocausto jud&#237;o de manera directa, e intentar comprender c&#243;mo se pudo llegar a producir la muerte de tantos millones de personas de manera mec&#225;nica y organizada refleja la capacidad de esta pensadora no solo para acercarse al otro, al diferente, sino para intentar mantener un recuerdo del pasado que sirva de marco de entendimiento para sustituir, de cara al presente, el enfrentamiento entre enemigos por una dial&#233;ctica entre adversarios. En este trabajo, procuraremos presentar c&#243;mo se interrelaciona la obra de Arendt con su est&#233;tica, a trav&#233;s del an&#225;lisis de la memoria y de la otredad. Para ello, analizaremos c&#243;mo estos aspectos se presentan ante el espectador en el largometraje &lt;i&gt;Hannah Arendt&lt;/i&gt; (2012), de Margarethe von Trotta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Hannah Arendt | Margarethe von Trotta | Otredad | Holocausto | Estudios de la memoria&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Pain-in-memory-memory-politics-and-aesthetics-in-the-feature-film-Hannah-Arendt' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-1-Marzo-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 1 | Marzo 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Salamanca&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este trabajo ha sido cofinanciado por Fondo Social Europeo y por la Consejer&#237;a de Educaci&#243;n de la Junta de Castilla y Le&#243;n.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;1.	&lt;strong&gt;Est&#233;tica y memoria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para poder acercarnos a la est&#233;tica de Hannah Arendt, en primer lugar, tendremos que intentar desentra&#241;ar qu&#233; queremos decir con arte. Y para ello, lo primero que constatamos es la aparente indefinici&#243;n del concepto &#8211;m&#225;s a&#250;n en tiempos actuales&#8211;. La problem&#225;tica se encuentra en sus fronteras y en d&#243;nde establecer el l&#237;mite para agrupar algo bajo esta denominaci&#243;n. Como expone Gombrich:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;No existe, realmente, el Arte. Tan s&#243;lo hay artistas. &#201;stos eran en otros tiempos hombres que cog&#237;an tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva; hoy, compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro. Entre unos y otros han hecho muchas cosas los artistas. No hay ning&#250;n mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal palabra puede significar muchas cosas distintas, en &#233;pocas y lugares diversos, y mientras advirtamos que el Arte, escrita la palabra con A may&#250;scula, no existe, pues el Arte con A may&#250;scula tiene por esencia que ser un fantasma y un &#237;dolo. (1993, p. 15)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La historia del arte y el acercamiento te&#243;rico a la misma ha estado marcada, por lo tanto, por esta relativa indefinici&#243;n intr&#237;nseca que dificulta adscribir tal concepto a un objeto est&#233;tico. Cuando Gombrich afirma que el arte no existe, se refiere a un maleable concepto de belleza y a una variaci&#243;n temporal de los gustos art&#237;sticos que dificulta consensuar una definici&#243;n unitaria para este concepto. Tampoco el mayor o menor realismo del objeto est&#233;tico, o incluso su complejidad, sirven para delimitar los rasgos del arte. El extra&#241;amiento que muchos artistas han buscado en sus obras &#8211;es decir, el intento de abandonar la manera aprendida de observar el mundo e intentar reflejarlo y comprenderlo desde un punto de vista diferente, que requiera dejar de lado la familiaridad con la que acostumbramos a recibir lo que nos rodea&#8211; tambi&#233;n es muestra de esta complejidad inherente al estudio del mundo art&#237;stico. La pol&#233;mica sobre si el arte debe ser utilitario o ser en s&#237; mismo &#8211;el arte por el arte que defendieron pensadores como Ortega y Gasset&#8211; tambi&#233;n es otra constante dentro de esta problem&#225;tica, y puede ser entrevista desde las primeras manifestaciones que hoy en d&#237;a consideramos art&#237;sticas (Bayer, 1965).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La est&#233;tica, por su parte, responde a una concepci&#243;n particular sobre el objeto art&#237;stico desde el punto de vista del pensamiento; una manera particular de intentar establecer una mirada sobre el arte y sobre lo bello que parta de su esencia a priori para reflexionar, as&#237;, sobre su existencia:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La est&#233;tica presupone el objeto bello, lo mismo que el acto de aprehensi&#243;n, junto con el tipo peculiar de visi&#243;n, la experiencia de los valores y la entrega interior; es m&#225;s, presupone el acto &#8211;mucho m&#225;s asombroso&#8211; de la producci&#243;n art&#237;stica, y a ambos sin la pretensi&#243;n de preparar sus leyes ni siquiera en forma remotamente parecida a como la l&#243;gica prepara las leyes del pensar coherente. (Hartmann, 1977, pp. 6-7).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El estudio sobre el arte se construye, de esta manera, a trav&#233;s de la asunci&#243;n de una esencia art&#237;stica que se entrelaza no solo con la historia del ser humano, sino con las concepciones que, sobre el mundo, han tenido las diferentes sociedades que han existido a lo largo de la historia. Es la experiencia la que da origen a esta visi&#243;n sobre lo que nos rodea, capaz de manifestar su peso como instrumento de acercamiento tanto a nuestro entorno como a nosotros mismos pues, como expone Jos&#233; Jim&#233;nez, se trata de &#8220;una concepci&#243;n del car&#225;cter humano del arte, que es por ello internamente cambiante, metam&#243;rfico, como las culturas humanas en su conjunto&#8221; (2002, p.12), lo que da muestra no solo de esta interrelaci&#243;n con la esencia del ser humano, sino tambi&#233;n de que el arte comparte este espacio liminar, mudable e inestable en el que nos desarrollamos como especie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La reflexi&#243;n est&#233;tica parte de este espacio fronterizo y multifac&#233;tico en el que se sit&#250;a el arte para intentar responder, desde la teor&#237;a, a la compleja cuesti&#243;n de lo bello, de aquello que genera en el ser humano visi&#243;n particular que parte de su propia especificidad intr&#237;nseca para procurar mostrar, al mismo tiempo, tanto la esencia humana como la del mundo en el que vivimos. Y todo ello desde un espacio te&#243;rico que, precisamente por su car&#225;cter abstracto y formalizado, revaloriza su objeto de estudio al mismo tiempo que amenaza con arrebatarle su &#8220;especificidad o inefabilidad&#8221; (1990, p.53). En este espacio contradictorio es en el que se mueve un estudio como el que nos ocupa, cuyo objetivo &#250;ltimo es intentar comprender y definir una realidad art&#237;stica que, como afirma Terry Eagleton, puede llegar a desvanecerse por este mismo intento de comprenderla. Tambi&#233;n para otros autores, como Plazaola, &#8220;la est&#233;tica no se refiere a la belleza en s&#237;, sino a un aspecto del hombre, del &lt;i&gt;vivir humano&lt;/i&gt;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La cursiva pertenece al original.&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (2007, p.21). Es en nosotros mismos como sujetos donde se encuentra esta inmaterialidad a partir de la cual se construye la especificidad del arte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arendt reconstruye, en su esfuerzo por estudiar los horrores del siglo XX, una memoria del holocausto y de las atrocidades cometidas por el nazismo que se centra en el contrario, en el otro, concibiendo a este como un reflejo de la imagen que un particular endogrupo pretende lograr sobre s&#237; mismo. La construcci&#243;n del diferente representa otro de los aspectos fundamentales para entender c&#243;mo se desarroll&#243; la memoria de lo sucedido durante la guerra. A trav&#233;s de los procesos de objetualizaci&#243;n y deshumanizaci&#243;n, el endogrupo procura elaborar un discurso y una figura del exogrupo que permita concebir al otro de acuerdo a unos par&#225;metros asumidos solo de manera endogrupal, y que en muchas ocasiones llevan a demonizar a un otro cuya misma existencia responde a las necesidades particulares del grupo que, en mayor o menor medida, lo ha ideado. En este sentido, la reflexi&#243;n hegeliana sobre la necesidad de tener un otro conocido y particularizado seg&#250;n nuestros propios esquemas puede llegar a convertirse en una necesidad para muchas colectividades:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Hegel llama nuestra atenci&#243;n sobre c&#243;mo la mera presencia del Otro provoca a nuestros instintos primarios, desaf&#237;a nuestro lugar e identidad, y nos obliga a formar im&#225;genes reflexivas de nosotros mismos. El Otro puede ser amenazador y peligroso, pero no deja de ser nuestro Otro&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La cursiva pertenece al original. La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Corcoran, 2008, p.74)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Con ello, Hegel nos muestra c&#243;mo el otro no solo es construido y reconstruido por nosotros, sino que esta labor que se realiza en un entorno endogrupal contribuye a crear una identidad de grupo e individual que pasar a ser parte de nuestra propia definici&#243;n. El otro forma tan parte de nosotros como de s&#237; mismo &#8211;e incluso m&#225;s, porque esta construcci&#243;n no tiene por qu&#233; implicar un proceso identitario paralelo en el exogrupo&#8211;, lo cual expone la importancia que este proceso de otredad tiene dentro de fen&#243;menos como el que estamos estudiando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los procesos de deshumanizaci&#243;n que se vivieron durante el siglo XX pueden ser concebidos, como expone el profesor Livingstone, como una manera de intentar resolver la problem&#225;tica relativa a una supuesta falta tanto de poder como de recursos:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La deshumanizaci&#243;n es mejor entendida como la soluci&#243;n a un problema: el problema de la ambivalencia. Apenas necesita ser dicho que a veces es ventajoso para un grupo de personas da&#241;ar a otro mediante su explotaci&#243;n laboral, reclamando sus posesiones, o extermin&#225;ndoles por el bien del Lebensraum&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Livingstone, 2016, p.425)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Dentro de este di&#225;logo entre p&#233;rdidas y ganancias, la visi&#243;n del otro puede quedar circunscrita a la relaci&#243;n entre la necesidad de construir la identidad de un determinado endogrupo, y el papel que juega el otro como parte de esta identidad, como un ser ideado &#8211;e incluso, imaginado&#8211; como perteneciente a un exogrupo cuya categorizaci&#243;n puede ser completamente irreal y responder &#250;nicamente a los intereses del propio grupo que lo ha creado (Said, 2010). Esta peligrosidad con la que es imaginado el otro puede llegar a justificar, incluso, que se arrebate a los miembros del exogrupo de su categor&#237;a de seres humanos (Maoz y McCauley, 2008). La imposibilidad de asumir la diferencia como un valor dentro de la dial&#233;ctica p&#250;blica que se establece en el seno de una sociedad es lo que, en definitiva, lleva a considerar al que debiera ser adversario como un enemigo contra el que enfrentarse, lo que lleva a considerar esta l&#243;gica de p&#233;rdidas y ganancias como la necesaria br&#250;jula en la toma de cualquier decisi&#243;n (Zapata-Barrero, 2008).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este acercamiento al pasado pretende estudiar c&#243;mo la memoria puede servir para luchar contra los intentos de borrar la historia y de configurar una concepci&#243;n m&#237;tica del endogrupo a partir de esta oposici&#243;n al contrario. En este sentido, el acercamiento a la memoria de lo acaecido puede resultar un instrumento de gran valor para adentrarse en ese espacio fronterizo que existe entre aquello que es transmitido oficialmente sobre el pasado y lo que realmente sucedi&#243;. Los recuerdos transmitidos son construidos, por lo tanto, en un espacio liminar entre realidad y ficci&#243;n caracterizado tanto por la mayor o menor distancia temporal entre los hechos y la recolecci&#243;n de los mismos, como por la visi&#243;n particular que transmiten de una &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como expone Neumann: &#8220;un privilegio fundamental de los textos ficcionales es integrar versiones memorial&#237;sticas culturalmente separadas mediante la mutual perspectivizaci&#243;n, reuniendo cosas recordadas y cosas tab&#250; y probando la relevancia memorial&#237;stico-cultural de las habitualmente marginadas versiones de la memoria&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (2010, pp.338-339). Esta memoria, establecida en un espacio lim&#237;trofe en raz&#243;n de sus propias caracter&#237;sticas, puede entrelazarse con la ficci&#243;n de tal manera que el producto que obtengamos sobre el pasado resulte mucho m&#225;s cercano a los hechos acaecidos que otro tipo de relatos. La memoria, de esta manera, es establecida a partir de un entorno fronterizo en el que su propia esencia es puesta en duda por su existencia, debido al hecho de que se presenta ante nuestros ojos como una reconstrucci&#243;n propia y particular en cada producto de s&#237; misma. Su apego a la existencia, a su ser en el mundo, es lo que la permite tomar forma como transmisi&#243;n viva del pasado a trav&#233;s del presente, gracias a una recursividad que podr&#237;amos caracterizar por la interrelaci&#243;n entre el individuo transmisor y el particular universo en el que este se encuentra (Heidegger, 1971, p.102). En este sentido, la relaci&#243;n que se puede establecer entre el recuerdo y el olvido puede entenderse como la simbiosis entre dos aspectos de la realidad tan diferenciados como intr&#237;nsecamente conectados:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La memoria, sin embargo, es en s&#237; misma no observable. &#218;nicamente a trav&#233;s de la observaci&#243;n de actos concretos de recuerdo situados en contextos socioculturales espec&#237;ficos podemos hipotetizar sobre la naturaleza de la memoria y su funcionamiento. A pesar de la inevitable heterogeneidad de la terminolog&#237;a, hay dos caracter&#237;sticas centrales generalmente aceptadas del recuerdo (consciente): su relaci&#243;n con el presente y su naturaleza como constructo. Las memorias no son im&#225;genes objetivas de percepciones pasadas, menos incluso de una realidad pasada. Son reconstrucciones subjetivas y altamente selectivas, dependientes de la situaci&#243;n en la que son recordadas. Re-cordar es el acto de ensamblar la informaci&#243;n disponible que tiene lugar en el presente. Las versiones del pasado cambian con cada evocaci&#243;n, de acuerdo con la cambiante situaci&#243;n presente. Las memorias individuales y colectivas nunca son una imagen specular del pasado, sino una reveladora indicaci&#243;n de las necesidades y los intereses de la persona o grupo que lleva a cabo la evocaci&#243;n en el presente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Erll, 2011, p.8)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Tanto el recuerdo como el olvido pasan as&#237; a formar parte integrante de una memoria reconstruida y reconstructiva que se encuentra basada en su realidad viva y atada al presente (Hartog, 2003). Se trata, en todo caso, de actos de recuerdo que son transmitidos tambi&#233;n como actos de lucha contra el olvido, el cual se presenta como base de la normalidad vital de cada uno de nosotros (Assmann, 2010, p. 98). Como expone Astrid Erll: &#8220;las ficciones, tanto novel&#237;sticas como f&#237;lmicas, poseen el potencial de generar y moldear im&#225;genes del pasado que ser&#225;n retenidas por generaciones enteras&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (Erll, 2010, p. 389). Esta ficcionalizaci&#243;n de la realidad permite entender la fuerza que el recuerdo tiene en nuestra sociedad, as&#237; como la capacidad que esta conciencia de lo vivido tiene para transmitir una presentificaci&#243;n selectiva de lo sucedido que se entrelace con los intereses y las necesidades de cada persona que lleve a cabo el acto de recordar. Por este motivo, dentro de la capacidad que tiene la memoria para acercarnos tanto a nuestro pasado como a nuestro presente, esta constante reconstrucci&#243;n de lo sucedido se nos presenta como la clave de b&#243;veda de un proceso que se produce dentro de este continuo olvido, puesto que: &#8220;las memorias son peque&#241;as islas en el mar del olvido&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (Erll, 2011, p. 9).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2.	&lt;strong&gt;Hannah Arendt: acercarse al horror del Holocausto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escribir sobre el horror del holocausto, reflexionar sobre este periodo de la historia europea, as&#237; como pensar sobre el significado que tiene para nosotros y para la humanidad en su conjunto no es tarea sencilla. Al igual que su representaci&#243;n &#8211;la fuente, en esencia, de su est&#233;tica particular&#8211;, la dificultad para exponer ante los ojos del mundo lo sucedido cuando resulta complejo obtener un significado de ello, una raz&#243;n para la muerte de tantos millones de personas, predispone un reto para quien quiera tratar este hecho desde la memoria. La representaci&#243;n colectiva sobre el Nazismo y el Holocausto que se puede observar en la ficci&#243;n les ha presentado desde hace d&#233;cadas como s&#237;mbolos de maldad (Olick, Vinitzky-Seroussi y Levy, 2011). La heroicidad que se puede encontrar en muchos momentos dram&#225;ticos de nuestra historia reciente &#8211;la cual, una vez que es reconstruida seg&#250;n unos determinados intereses, puede crear unos h&#233;roes a partir de personajes hist&#243;ricos, innominados o no, que ayuden a levantar esta memoria&#8211; se desvanece ante el horror cometido por la Alemania nazi. El hecho de asomarse a las brutalidades cometidas &#8211;aparentemente sin sentido&#8211; nos sit&#250;a ante un recuerdo dif&#237;cil de aprehender y de simbolizar que, como expone Jay Winter:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Los sitios de memoria del Holocausto &#8211;en particular campos de concentraci&#243;n y exterminio, pero tambi&#233;n lugares donde los jud&#237;os hab&#237;an vivido antes de la Shoah&#8211; no pod&#237;an ser tratados de la misma manera que los lugares donde se conmemoraba a los fallecidos en las dos guerras mundiales (&#8230;). La primera dificultad se encuentra en la necesidad de evitar signos cristianos para representar la cat&#225;strofe jud&#237;a. La segunda era el rechazo de los observantes jud&#237;os al arte representativo, ya fuera prohibido o resistido dentro de la tradici&#243;n ortodoxa jud&#237;a. La tercera era la ausencia de cualquier sensaci&#243;n de elevaci&#243;n, de significado, de prop&#243;sito en las muertes de las v&#237;ctimas. Aquellos que murieron en el Holocausto pudieron haber afirmado su fe de aquella manera pero, &#191;cu&#225;l es el significado de la muerte de un mill&#243;n de ni&#241;os? Hasta cierto punto, sus muertes no significaron nada y, por lo tanto, el Holocausto carec&#237;a de significaci&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
Representar la nada se convirti&#243; en un reto&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Winter, 2010).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La nada que surge de este recuerdo, de la falta aparente de prop&#243;sito que existencializa estos hechos en nuestro presente es una muestra de esta complejidad a la que nos intentamos acercar. Pero de esta nada surge, precisamente, un enfrentamiento con el otro que es concebido como manera de estructurar la imagen del endogrupo, a trav&#233;s de la oposici&#243;n a un exogrupo m&#225;s o menos artificial que solo es presentado de manera utilitaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este contexto, las reflexiones de Arendt parten de la necesidad de intentar entender la ra&#237;z de estos comportamientos. Arendt se pregunta por las razones que pueden encontrarse para construir un grupo determinado de personas sobre las que desatar odio con un fin instrumental. En esta dial&#233;ctica que se establece entre endogrupo y exogrupo, la cuesti&#243;n del poder y de la riqueza se entremezclan para nuestra autora en una relaci&#243;n necesaria para comprender c&#243;mo es precisamente la falta de uno de ellos lo que permite entender, al menos en parte, el antisemitismo europeo que se ha producido durante siglos y que culmin&#243; con el holocausto perpetrado por el nazismo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La persecuci&#243;n de grupos sin poder o perdiendo el mismo puede no ser un espect&#225;culo muy agradable, pero no brota &#250;nicamente de la mezquindad humana. Lo que hace al hombre obedecer o tolerar el poder f&#225;ctico y, por otro lado, odiar a las personas que tienen riqueza sin poder, es el instinto racional de que el poder tiene una cierta funci&#243;n y es de cierto uso general. Incluso la explotaci&#243;n y la opresi&#243;n hacen funcionar a la Sociedad y establecen alg&#250;n tipo de orden. &#218;nicamente la riqueza sin el poder o la indiferencia sin ninguna estrategia son vistos como parasitarios, in&#250;tiles, repugnantes, porque dichas condiciones cortan todos los lazos que mantienen a los hombres unidos. La riqueza que no est&#225; basada en la explotaci&#243;n carece incluso de la relaci&#243;n que existe entre explotador y explotado; la indiferencia sin estrategia no implica siquiera una m&#237;nima consideraci&#243;n del opresor sobre el oprimido&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La cursiva pertenece al original. La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Arendt, 1958, p. 5)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta falta de poder se encuentra enraizada tambi&#233;n en el simbolismo que hechos como el holocausto representan para la historia y la conciencia europeas. En un contexto en el que la atenci&#243;n a las v&#237;ctimas y a su estatuto como tal se sit&#250;a por encima de la caracterizaci&#243;n y la atenci&#243;n a su desarrollo y a sus objetivos &#8211;imponi&#233;ndose, en muchos casos, sobre todo lo dem&#225;s&#8211; como una lectura unificadora que pretende utilizar el pasado como una manera de afrontar el presente y el futuro. Es as&#237; que la otredad que tanto horror causara en el pasado, la visi&#243;n del diferente que dividiera Europa durante la II Guerra Mundial, se encuentra ahora tamizada por la visi&#243;n unificadora a trav&#233;s de la que ha sido reconstruida y relatada esta memoria:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La memoria del Holocausto desempe&#241;a el papel de &lt;i&gt;un relato unificador&lt;/i&gt;. Es un fen&#243;meno relativamente reciente, que podr&#237;amos situar a principios de la d&#233;cada de 1980, y que concluye un proceso de recuerdo que atraves&#243; diferentes etapas. Al principio, hubo el silencio de los a&#241;os de posguerra, luego la anamnesis de los a&#241;os 60 y 70 &#8211;provocada por el despertar de la memoria jud&#237;a y un cambio generacional&#8211; y finalmente la obsesi&#243;n por la memoria de los &#250;ltimos veinte a&#241;os. Despu&#233;s de un largo per&#237;odo de represi&#243;n, el Holocausto volvi&#243; a aflorar en una cultura europea finalmente liberada del antisemitismo (uno de sus elementos principales hasta la d&#233;cada de 1940). Todos los pa&#237;ses de Europa continental estuvieron involucrados en este cambio, no solo Francia, con la comunidad jud&#237;a m&#225;s grande fuera de Rusia, sino tambi&#233;n Alemania, donde la continuidad con los espacios de la comunidad jud&#237;a de los a&#241;os anteriores a la guerra se rompi&#243; de manera radical. De manera parad&#243;jica, el lugar del Holocausto en nuestras representaciones de la historia parece estar creciendo al mismo tiempo que se convierte en un evento cada vez m&#225;s remoto. (Traverso, 2017, pp. 14-15)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El Holocausto, lejos de ser un amargo recuerdo perdido en el recuerdo de nuestra historia, es reactualizado en los estudios de las &#250;ltimas d&#233;cadas desde el prisma de la unidad y del cambio hacia el futuro, como un ejemplo de la proyecci&#243;n que reflexiones como la que trata la propia Arendt siguen teniendo en nuestra sociedad contempor&#225;nea. Las v&#237;ctimas del Holocausto por lo tanto, forman parte de una memoria colectiva que busca construir unos lazos paneuropeos dentro de un continente que sigue marcado por su historia de guerras y enfrentamientos. La contemplaci&#243;n de una de las caras m&#225;s terror&#237;ficas del ser humano se convierte, de esta manera, en un parad&#243;jico ejemplo de conexi&#243;n trasnacional que re&#250;ne en su seno la cooperaci&#243;n y el entendimiento que est&#225;n en la base del proyecto de la Uni&#243;n Europea. Al mismo tiempo, como expone el profesor Traverso:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;el Holocausto se convierte en la piedra angular sobre la que se construye el sistema de recuerdo a las v&#237;ctimas dentro del mundo occidental, como un ejemplo de memoria interrelacionada que permite entender y comprender la violencia desde una perspectiva globalizada. (2017, pp. 18-19)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;3.	&lt;strong&gt; La est&#233;tica de Hannah Arendt y la otredad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La visi&#243;n de Hannah Arendt sobre la pol&#237;tica y el ser humano que ve&#237;amos previamente, su atenci&#243;n a la otredad y a la construcci&#243;n del diferente a partir del prisma del endogrupo, no solo puede ser relacionada con su est&#233;tica, sino que est&#225; imbricada en la misma desde el primer momento. La labor ideol&#243;gica de Arendt reside en su an&#225;lisis de las ra&#237;ces del totalitarismo y en su atenci&#243;n a los procesos de deshumanizaci&#243;n que se llevaron a cabo en Europa durante el siglo XX. La reflexi&#243;n sobre uno de los momentos m&#225;s oscuros de nuestra historia reciente sirve as&#237; de paradigma interpretativo para enfrentar una realidad que cuesta aceptar, y que todav&#237;a en la actualidad lleva a una &#8220;fusi&#243;n entre el sufrimiento derivado de una experiencia catastr&#243;fica (&#8230;) y la persistencia en una utop&#237;a vivida, al mismo tiempo, como horizonte de expectativas y perspectiva hist&#243;rica&#8221; (Traverso, 2017, p. 51), a trav&#233;s de una visi&#243;n melanc&#243;lica e instrumental del pasado que dispone a las v&#237;ctimas en el centro de su perspectiva de an&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1758 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/arendt1.jpg?1754362405' width='500' height='266' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La relaci&#243;n entre la pol&#237;tica y la est&#233;tica al acercarse a eventos tan traum&#225;ticos como los del Holocausto o los de otros genocidios y asesinatos en masa, en los que el ser humano ha sido reducido a poco m&#225;s que un n&#250;mero dentro de una lista de objetos a eliminar, no est&#225; exenta de problemas. Como expone Martin Jay:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La estetizaci&#243;n de la pol&#237;tica en estos casos repugna no solo debido a la grotesca impropiedad de aplicar criterios de belleza a las muertes de seres humanos, sino tambi&#233;n por la manera escalofriante en que los criterios no est&#233;ticos se excluyen deliberada y provocativamente de la consideraci&#243;n. Cuando se restringe a un espacio rigurosamente diferenciado del arte, esta frialdad antiafectiva y formalista puede tener sus justificaciones; de hecho, gran parte del arte moderno ser&#237;a dif&#237;cil de apreciar sin ella. Sin embargo, cuando se extiende a la pol&#237;tica a trav&#233;s de un gesto de diferenciaci&#243;n imperial, los resultados son altamente problem&#225;ticos. El desinter&#233;s que normalmente se asocia con lo est&#233;tico parece ser precisamente lo que es radicalmente inapropiado en el caso del inter&#233;s humano m&#225;s b&#225;sico: la preservaci&#243;n de la vida&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (1992, p. 44)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La estetizaci&#243;n del fin de la existencia humana tiene una larga tradici&#243;n dentro del arte. La belleza de muchas representaciones en esta l&#237;nea se centran en una figura particular para resaltar su patetismo y reivindicar, de esta manera, el dolor que cada particular imagen pretenden mostrar. Sin embargo, se trata en general de una atenci&#243;n est&#233;tica hacia la existencia individual que no puede ser comparada al crimen en masa en el que se centran autoras como Arendt. La est&#233;tica de estos casos no solo resulta problem&#225;tica, como expone Jay, sino que nos dispone ante un dilema moral dif&#237;cilmente resoluble: &#191;es posible encontrar la belleza ante la contemplaci&#243;n de uno de los mayores horrores que el ser humano ha cometido? &#191;Es posible buscar y hallar esta visi&#243;n est&#233;tica ante la constataci&#243;n de que el ser humano puede convertirse en un aut&#233;ntico monstruo sin aparentes escr&#250;pulos? Y, adem&#225;s, aunque podamos construir esta diferenciaci&#243;n, &#191;resulta moralmente adecuado representar a las v&#237;ctimas de hechos como el Holocausto desde una perspectiva art&#237;stica, o ello contribuye a deslegitimar su memoria? Preguntas que debemos hacernos, pero que nos hablan de la complejidad que la relaci&#243;n entre el arte y la pol&#237;tica en el siglo XX pueden alcanzar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arendt parte en su est&#233;tica de una visi&#243;n imperfecta de la realidad que obliga a elegir una alternativa que, si no ideal, al menos puede permitir conjugar la belleza del arte con la plasmaci&#243;n de unos determinados hechos pol&#237;ticos que se muestran entrelazados con la realidad que intentan reflejar. De esta manera, en la obra de Arendt:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La est&#233;tica, en su sentido, no es la imposici&#243;n de la voluntad arrogante de un artista sobre una materia maleable, sino m&#225;s bien la construcci&#243;n de un sensus communis mediante el uso de habilidades persuasivas comparables a las empleadas en la validaci&#243;n de juicios de gusto. Aqu&#237;, el reconocimiento de que la pol&#237;tica implica una elecci&#243;n entre un n&#250;mero limitado de alternativas imperfectas, condicionadas por la historia, reemplaza la creencia temeraria de que el pol&#237;tico, al igual que el artista creativo, puede comenzar con un lienzo en blanco o una hoja de papel en blanco . (Jay, 1992, p. 55)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Este &lt;i&gt;sensus communis&lt;/i&gt; que busca Arendt reflejar con su est&#233;tica se encuentra imbricado en una b&#250;squeda de la conexi&#243;n entre el artista y el p&#250;blico que posteriormente criticar&#225; su obra desde la asunci&#243;n de una necesaria interrelaci&#243;n que procure dejar atr&#225;s los egos y las decisiones unilaterales. Se trata de una visi&#243;n de la est&#233;tica en la obra de Arendt que, para Jay, cambiar&#237;a el foco de atenci&#243;n desde el trabajo individual y aut&#243;nomo del creador, al esfuerzo por establecer un di&#225;logo con el mundo y con el resto de la humanidad que permita, finalmente, dotar de sentido a la obra. Un proceso de configuraci&#243;n del juicio art&#237;stico &#8211;en el sentido kantiano del t&#233;rmino&#8211; que sea establecido a priori antes de que la obra termine de ser elaborada, durante su proceso de creaci&#243;n, y no a posteriori mientras se construye la reflexi&#243;n sobre el sentido de la obra por parte del p&#250;blico y de los especialistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lucha por la libertad, la necesidad de acci&#243;n como complemento indispensable de la consecuci&#243;n de la libertad, es un relevante postulado de las reflexiones de Arendt sobre la pol&#237;tica. Al reflexionar sobre el objetivo de la actividad pol&#237;tica, nuestra autora considera que solo en libertad podr&#225; el ser humano construir un mundo en el que poder desarrollarse de manera plena. Y esta libertad de base diaria y permanente solo es posible obtenerla a trav&#233;s de la acci&#243;n dentro del espacio p&#250;blico (Kateb, 1977, p.147). Dentro de este contexto, la ambici&#243;n de Arendt fue acercarse y reflexionar de manera directa sobre un tema, el Holocausto jud&#237;o, que otros muchos autores prefirieron evitar o tratar de manera m&#225;s indirecta. Ella lo concibi&#243; desde la perspectiva de una ambici&#243;n de poder llevada a tal extremo que pod&#237;a tener como resultado la muerte de millones de personas de manera organizada e industrial (Klusmeyer, 2009, p. 335). Esta tarea de comprensi&#243;n acerca de las interrelaciones entre el poder y el totalitarismo tiene como base la necesidad de entender la ra&#237;z de lo sucedido y las causas m&#225;s profundas que lo originaron, por mucho que la posibilidad nos pueda resultar desagradable, pues solo a partir de este reconocimiento y estudio de hechos como el Holocausto jud&#237;o podremos adentrarnos en el futuro con la seguridad de que hemos realizado todo lo posible para evitar que algo as&#237; vuelva a repetirse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arendt comprend&#237;a la pol&#237;tica como &#8220;un despliegue excepcional de agencia humana y acci&#243;n&#8221; (Corcoran, 2008, p.77), as&#237; como &#8220;un drama, una representaci&#243;n teatral delante del p&#250;blico, un recurrente, aunque ef&#237;mero, fen&#243;meno que, sin embargo, tiene el potencial de ser inmortal&#8221; (Corcoran, 2008, p. 78). Desde esta doble perspectiva, dentro del espacio p&#250;blico lo que se establece es una representaci&#243;n de la realidad, una m&#237;mesis del mundo en la que se intenta conjugar la acci&#243;n con la apariencia. De esta manera, la esencia de cada individuo se encuentra tamizada por la pol&#237;tica que se establece a partir de la esfera p&#250;blica, de la &lt;i&gt;polis&lt;/i&gt;, sobre su existencia en el mundo y sobre la manera de ejercer esta. Una existencia cuya mera realidad en el mundo depende, como nos ha mostrado el siglo XX, de c&#243;mo se desarrollen estas din&#225;micas de poder dentro del espacio figurativo que constituye la pol&#237;tica. Y este juego de apariencias &#8211;que para Arendt cobra una enorme importancia dentro de la pol&#237;tica&#8211; resulta de gran relevancia a la hora de comprender los par&#225;metros de su est&#233;tica porque, como el profesor Corcoran expone, el an&#225;lisis que nuestra autora lleva a cabo sobre la teor&#237;a del juicio est&#233;tico de Kant lo eleva como una pieza fundamental del juicio pol&#237;tico, puesto que &#8220;el juicio est&#233;tico se ocupa exactamente de lo que es la pol&#237;tica: un mundo de &lt;i&gt;appearances qua appearances&lt;/i&gt;&#8221; (2008, p.78).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importancia que Arendt otorga a la apariencia dentro de la est&#233;tica estriba en su configuraci&#243;n de esta como una visi&#243;n particular que los seres humanos otorgamos a aquello que decidimos considerar como arte. Un juego de irrealidades que re&#250;ne la pol&#237;tica y la est&#233;tica en torno a la acci&#243;n y al poder, y que permite entender la relevancia de este componente activo de cara a la comprensi&#243;n de lo sucedido durante el siglo XX. Esta teor&#237;a de la acci&#243;n que Arendt abraza, y que transmite a su visi&#243;n sobre la est&#233;tica y la pol&#237;tica, procura dar un giro frente a concepciones como la de Nietzsche, centrada en el sujeto particular y en la reflexi&#243;n de este con su yo individual, para abrir el campo de comprensi&#243;n a un entramado social mucho m&#225;s amplio y heterog&#233;neo que contemple un yo que se construye en su relaci&#243;n existencial con los dem&#225;s. Frente a una visi&#243;n enfrentada entre est&#233;tica y pol&#237;tica que busque encuadrarse en un mundo inmerso en las l&#243;gicas no-humanas del mercado y de la t&#233;cnica,&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Arendt cre&#237;a que uno de los principales problemas que enfrentaba el mundo moderno era su creciente incapacidad para dar sentido a la experiencia, y hablar sobre lo que una vez fue considerado como libertad. Esta incapacidad, tem&#237;a ella, podr&#237;a resultar eventualmente en la p&#233;rdida de lo que era distintivamente humano en el ser humano. Tal p&#233;rdida significar&#237;a la complete sujecci&#243;n del ser humano a la l&#243;gica de la econom&#237;a, la biolog&#237;a, y otros tipos de procesos y, consecuentemente, su transformaci&#243;n de ser potencialmente sujetos capaces de actuar, elegir y tener voluntad a convertirse en meros objetos pasivos ante la manipulaci&#243;n, la administraci&#243;n y diversas fuerzas fuera de su control consciente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Biskowski, 1995, p. 65)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Arendt reflexiona sobre c&#243;mo el mismo concepto de libertad ha pivotado desde una categorizaci&#243;n centrada en el ser humano hacia una comprensi&#243;n del mismo encuadrada en la racionalidad extrema que representa el mundo tecnificado en el que nos encontramos. Para nuestra autora, esta libertad no solo no puede ser tal, sino que contradice la potencialidad en esencia que tiene el ser humano, y le arrebata la capacidad b&#225;sica de sujeto actante que tiene, para reconvertirle, por lo tanto, en objeto que puede ser movido al antojo de otros. Esta despersonificaci&#243;n del individuo, al perder la libertad como actor que ten&#237;a anteriormente no solo se puede apreciar en su grado m&#225;ximo dentro de la masacre tecnificada que supuso el Holocausto, sino que nos deja reducidos como personas al ser en-s&#237; de Sartre, sin poder aspirar, siquiera, a ser para-s&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4.	&lt;strong&gt;Margarethe von Trotta y su visi&#243;n de Arendt desde la memoria del Holocausto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Hannah Arendt&lt;/i&gt;, estrenado en el a&#241;o 2012, es un largometraje dirigido por la directora alemana Margarethe von Trotta, quien tambi&#233;n ha dirigido otras pel&#237;culas como &lt;i&gt;Yo soy el otro&lt;/i&gt; (2006), &lt;i&gt;El mundo abandonado&lt;/i&gt; (2015), u &lt;i&gt;Olv&#237;date de Nick&lt;/i&gt; (2017). Von Trotta, considerada como parte del llamado Nuevo cine alem&#225;n, de los a&#241;os setenta, tambi&#233;n es responsable de la escritura del guion, junto a Pam Katz. Con m&#250;sica de Andr&#233; Mergenthaler, fotograf&#237;a de Caroline Champetier y producci&#243;n a cargo de Heimatfilm, forman parte del reparto actores como Axel Milberg, Janet McTeer o Nicholas Woodeson.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula se adentra en la vida diaria de la fil&#243;sofa desde su cotidianeidad. Los encuentros con su familia y sus amistades se suceder&#225;n en su d&#237;a a d&#237;a en Nueva York, mientras su atenci&#243;n hacia las noticias que son recibidas desde Europa da cuenta al espectador de sucesos como el encuentro y traslado a Israel de antiguos asesinos nazis que hab&#237;an logrado huir tras la II Guerra Mundial. En medio de este contexto, el recuerdo de lo sucedido no se convierte en referente fundamental del presente, sino que contribuye a mantener una dial&#233;ctica del &#8216;nosotros' y el &#8216;ellos' a partir de la cual se establece una cosmovisi&#243;n enfrentada sobre la realidad, la memoria no solo sea un medio de control para el endogrupo dominante, sino tambi&#233;n una manera de expresar la realidad de una comunidad subordinada o excluida que busca su propia voz sobre el pasado. Todo ello con la asunci&#243;n de la cual cada individuo llega a ser consciente de que no es posible controlar el presente a trav&#233;s del pasado tal y como ser&#237;a nuestro ideal, seg&#250;n cree el propio Bauman; lo que nos lleva a refugiarnos en nuestra memoria como espacio de confort. La memoria deja de ser as&#237; una reconstrucci&#243;n sobre el pasado para convertirse en patrimonio exclusivo de un determinado endogrupo, quien recurre a la tranquilidad y sosiego que un determinado relato sobre lo sucedido puede ofrecer, para transformar &#8211;si no el propio pasado, que ya no es, ni un futuro siempre indeterminado&#8211; la visi&#243;n y la narrativa que se elabora sobre el presente. Es por ello que el endogrupo puede considerarse capacitado y habilitado para reproducir y reelaborar este pretendido discurso sobre el pasado seg&#250;n sus intereses, puesto que el sentimiento de posesi&#243;n sobre el mismo &#8211;el hecho de considerar una determinada narrativa &#8216;nuestro' pasado, y por lo tanto &#8216;mi' pasado, como expone Bauman&#8211; faculta para alterar y tergiversar esta misma recolecci&#243;n sobre lo sucedido, que pasa a ser as&#237; una reconstrucci&#243;n ideal identitaria en el m&#225;s puro sentido plat&#243;nico, alejada de la realidad que supuestamente le da forma:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Una vez despojada del poder de dar forma al futuro, la pol&#237;tica tiende a transferirse al espacio de la memoria colectiva &#8211;un espacio inmensamente m&#225;s propicio para la manipulaci&#243;n y la gesti&#243;n&#8211; y por esa raz&#243;n prometedora de una oportunidad de omnipotencia dichosa, perdida hace mucho tiempo (y tal vez irremediablemente) en el presente y en los tiempos por venir. De manera m&#225;s obvia &#8211;y por lo tanto, m&#225;s perjudicial para nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra autoestima y nuestro orgullo&#8211; no somos nosotros quienes controlamos el presente a partir del cual el futuro germinar&#225; y brotar&#225;; y por esa raz&#243;n, albergamos poca o ninguna esperanza de controlar ese futuro. En el curso de su formaci&#243;n, parecemos estar condenados a seguir siendo peones en el juego de alguien m&#225;s &#8211;alguien desconocido e incomprensible&#8211;. Qu&#233; alivio, por lo tanto, regresar de ese mundo misterioso, rec&#243;ndito, hostil, alienado y alienante, densamente salpicado de trampas y emboscada;, al mundo familiar, acogedor y hogare&#241;o, a veces tambaleante pero consoladoramente despejado y transitable; el mundo del recuerdo: nuestro recuerdo &#8211;y tambi&#233;n mi recuerdo, ya que soy uno de &#8220;nosotros&#8221;; nuestro recuerdo&#8211; el recuerdo de nuestro pasado, no el de ellos; un recuerdo para ser pose&#237;do (es decir, utilizado y abusado) por nosotros y solo por nosotros&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Bauman, 2017, p.61)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta memoria viva del &#8216;nosotros', que el personaje de Arendt muestra ante el espectador a lo largo de la pel&#237;cula, es construida a trav&#233;s de recuerdos como el paso por los campos de concentraci&#243;n franceses (11:01-13:08). Mediante el recuerdo de la desesperaci&#243;n y la apat&#237;a que se fue adue&#241;ando de las presas que compart&#237;an el espacio junto a ella, Arendt recuerda c&#243;mo sus intentos de animar a sus compa&#241;eras e intentar ofrecer una siquiera leve esperanza sobre el futuro terminaron siendo aplastados por la desesperaci&#243;n que se iba adue&#241;ando progresivamente del coraz&#243;n de las presas. En esta situaci&#243;n, los mecanismos de deshumanizaci&#243;n que procuraban convertir a todo aquel que entraba en estos lugares en un objeto al servicio de los ejecutores muestran toda su fortaleza para minar, progresivamente, el &#225;nimo y la voluntad de acci&#243;n. Arendt expone c&#243;mo el cansancio y el pesimismo se fueron adue&#241;ando tambi&#233;n de su esp&#237;ritu, hasta el punto que ir&#237;a cayendo en el estado de objetualizaci&#243;n al que estaban siendo conducidas sus compa&#241;eras del campo. La p&#233;rdida de la voluntad de acci&#243;n es precisamente lo que mueve este proceso en el personaje, quien pierde su misma esencia como ser humano debido a la cruel existencia anti-humana a la que est&#225; siendo sometido. Ello le lleva incluso, a pesar de su vitalidad y de sus intentos iniciales por mantener la esperanza en el futuro, a perder la voluntad de seguir viviendo en un mundo que ella misma dice que supo amar; un proceso similar al que se vivi&#243; en otros campos de concentraci&#243;n, como ha sido apuntado en otras ocasiones (referencia del autor).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La memoria funciona as&#237; como una llamada a la acci&#243;n a trav&#233;s de un presente que se muestra en toda su vitalidad, en contraste con los amargos recuerdos del personaje de Arendt acerca de su paso por los campos de concentraci&#243;n. El contraste con un presente de reencuentros y fiestas junto a sus amistades y familia muestra as&#237; al espectador c&#243;mo la memoria personal debe convivir con una nueva comunidad &#8211;muchos de cuyos miembros no ha vivido la misma experiencia traum&#225;tica de Arendt&#8211; a la que ella misma se refiere como su &#8220;tribu&#8221; (15:07), la terminolog&#237;a que utiliza el propio Bauman para hablar de sus comunidades. Sin embargo, esta memoria sigue siendo parte fundamental del endogrupo, y se introduce en ocasiones de manera violenta en este ambiente de calma que es el presente. As&#237; sucede con las discusiones sobre la mayor o menor participaci&#243;n en el combate contra el nazismo, que enfrentan a los miembros de este particular endogrupo que se re&#250;ne en torno a Hannah como una prueba de esta memoria combativa que sigue siendo parte de la acci&#243;n del presente (16:12-19:01).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1757 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L312xH240/arendt2-71719.jpg?1775190197' width='312' height='240' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Margarethe von Trotta nos muestra, a trav&#233;s de este an&#225;lisis de la vida de Arendt, las conflictividades de una memoria que no solo es fuente de enfrentamientos y divisiones en el presente, sino que tambi&#233;n puede ser vista como responsable de un trasvase de los procesos de deshumanizaci&#243;n ahora sobre los vencidos. Citar aqu&#237; a Hans. Tras las secuencias iniciales en Nueva York, el viaje de Arendt a Jerusalem para asistir al juicio de uno de los perpetradores nazis que fueron juzgados por el reciente estado hebreo centrar&#225; el foco de la pel&#237;cula. Resulta relevante que, al poco de llegar a la ciudad, al reencontrarse con la familia de una de sus amistades, no solo quede patente que la intenci&#243;n de nuestra protagonista por visitar Israel no sea reencontrarse con sus conocidos, sino precisamente este pasado que sigue presente en la forma del juicio que va a ser celebrado contra el dirigente nazi. El hecho de que Arendt muestre una expresi&#243;n entre la sorpresa y la preocupaci&#243;n al enterarse de que el asesino nazi que va a ser juzgado &#8211;Adolf Eichman&#8211; es exhibido en una jaula de cristal (23:55) da cuenta de c&#243;mo estos procesos de deshumanizaci&#243;n que estuvieron en la base de la fundaci&#243;n del estado hebreo son ahora, en parte, imitados contra los victimarios por parte de las antiguas v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El juicio es presentado en la pel&#237;cula mediante la sucesi&#243;n de im&#225;genes reales de Eichman durante el proceso alternadas con escenas de Von Trotta. El recuerdo del Holocausto muestra as&#237; toda su presencia dentro de un contexto endogrupal en el que, como exponen Daniel Levy y Natan Sznaider (2002), la adscripci&#243;n de las memorias nacionales a patrones cada vez m&#225;s compartidos, as&#237; como su evoluci&#243;n de acuerdo a l&#237;neas tambi&#233;n comunes, nos sumerge en un mundo en el cual las relaciones intergrupales pueden explicar la formaci&#243;n de la memoria endogrupal de manera, incluso, m&#225;s efectiva que la sola atenci&#243;n a las din&#225;micas internas de cada grupo. La ruptura de los marcos nacionales de la memoria que hemos expuesto, ante unas comunidades imaginarias que trascienden estos l&#237;mites y se extienden por los m&#225;s variopintos espacios del pensamiento universal, nos obligan a atender a los procesos por los que estas quiebras de la concepci&#243;n nacional dan lugar a la entrada de m&#250;ltiples reconstrucciones exogrupales que pasan a formar parte &#237;ntegra de la concepci&#243;n interna del endogrupo. Este fen&#243;meno de pr&#233;stamo de memorias se convierte as&#237; en un elemento de gran relevancia para poder comprender c&#243;mo funcionan los procesos de re-creaci&#243;n del pasado que hemos visto, desde la &#243;ptica de un mundo de comunidades imaginarias que no reconoce en la pr&#225;ctica las fronteras que ellas mismas han intentado imponerse. Dentro de estos procesos, el papel de los medios de comunicaci&#243;n y de la cultura de masas ha resultado clave para comprender esta gran expansi&#243;n del fen&#243;meno de la memoria intergrupal. De esta manera:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Los otros distantes pueden ser parte de los fuertes sentimientos de la vida diaria. Pero tenemos que resaltar en este punto la extraordinaria importancia del contexto local. La gente no simplifica lo que ve en televisi&#243;n. Las identificaciones Fuertes solo se producen cuando eventos distantes tienen resonancia local. Pero, parad&#243;jicamente, esta focalizaci&#243;n etnoc&#233;ntrica en los eventos y la voluntad de actuar sobre ellos es precisamente el proceso que provoca la creencia en valores universales&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Levy y Sznaider, 2002, pp.91-92)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de este proceso, no se trata ni de negar el papel que juega el contexto local, ni de asumir que los miembros de cada endogrupo reciben, sin ning&#250;n tipo de cr&#237;tica o distancia, las memorias exogrupales. Al contrario, esta recepci&#243;n &#8211;cuyos procesos de reconversi&#243;n y modificaci&#243;n de la memoria propia son tanto conscientes como inconscientes, pues act&#250;an a diferentes niveles al mismo tiempo&#8211; se produce a partir de una interacci&#243;n entre los sentimientos y las concepciones etnoc&#233;ntricas y localistas del endogrupo y los valores universales y globalizados que son compartidos por los miembros de dicho endogrupo. En la imagen de lo que le sucede a otras comunidades de seres humanos, desde la perspectiva natural de sentirles como gentes con costumbres y modos de vida diferentes pero similares, se puede deconstruir una visi&#243;n &#250;nicamente endogrupal y restrictiva del otro que atienda tambi&#233;n a las concepciones propias de dicho exogrupo, y establezca un di&#225;logo con el mismo en t&#233;rminos ag&#243;nicos. De esta manera, la recepci&#243;n de memorias como la del Holocausto se han convertido en paradigmas globales de recuerdo a los que se han adscrito numerosos endogrupos a lo largo del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El uso del Holocausto por parte de Levy y Sznaider (2002) para ejemplificar estos procesos de intercambio memorial&#237;stico responde a su concepci&#243;n como paradigma de la memoria a nivel global, debido a su asunci&#243;n como da&#241;o perpetrado no tanto a la comunidad jud&#237;a en concreto, sino al ser humano en general. Este cambio de fronteras endogrupales a la hora de recibir y asumir una memoria como la del Holocausto es lo que explica su capacidad para ejemplificar estos procesos de traslaci&#243;n e intercambio de experiencias reconstruidas. El molde de recuerdo del pasado en el cual se ha convertido el Holocausto es mediado y asumido por cada endogrupo de una manera particular. Esta asunci&#243;n de la memoria ajena no consiste, por lo tanto, en una mera traslaci&#243;n &#8211;imposible, por otro lado&#8211; de una memoria concreta a otro contexto, sino en la re-elaboraci&#243;n de la memoria endogrupal de acuerdo a lo que dicha comunidad recibe y entiende de una determinada memoria exogrupal, de acuerdo a sus propias particularidades y a su determinado contexto local. En particular:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Tanto la historiograf&#237;a como la conmemoraci&#243;n del Holocausto han experimentado un aumento significativo en las &#250;ltimas dos d&#233;cadas. Sin embargo, esto no se debe &#250;nicamente a la magnitud del evento. M&#225;s bien, sostenemos que lo que ha impulsado al Holocausto a tal prominencia en el pensamiento p&#250;blico est&#225; relacionado con la necesidad de un referente moral en una &#233;poca de incertidumbre y la ausencia de narrativas ideol&#243;gicas maestras. Se ha convertido en una certeza moral que se extiende m&#225;s all&#225; de las fronteras nacionales y une a Europa con otras partes del mundo. Al mismo tiempo, es importante enfatizar que el significado central del Holocausto ha sido diferente en cada pa&#237;s. Incluso el t&#233;rmino &#8220;Holocausto&#8221; est&#225; rodeado de tab&#250;es distintos en cada naci&#243;n. El hecho de que la palabra se haya vuelto sagrada de este modo es un indicio de que ocupa un lugar central en las creencias fundamentales de cada pa&#237;s. Y, sin embargo, no es casualidad que la misma palabra se utilice en todos ellos. Estos diferentes significados nacionales han coevolucionado. Con el crecimiento del cosmopolitanismo, la circulaci&#243;n de activistas, acad&#233;micos e im&#225;genes medi&#225;ticas, ha habido una creciente interacci&#243;n cruzada.&lt;br class='autobr' /&gt;
El Holocausto ha sido confrontado por diversas fuerzas, que han intentado universalizarlo, particularizarlo y nacionalizarlo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Levy y Sznaider, 2002, p.93)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Su car&#225;cter de marco moral, as&#237; como la incertidumbre en la que se encuentran sumidas muchas de nuestras sociedades contempor&#225;neas, explica esta relevancia que ha cobrado el Holocausto como paradigma desde el que construir y re-elaborar la memoria particular de pr&#225;cticamente cualquier endogrupo a nivel global. Ello no implica, como hemos comentado, que siempre se entienda lo mismo por Holocausto. M&#225;s bien al contrario. La globalizaci&#243;n, como exponen Levy y Sznaider, solo crea un marco com&#250;n desde el que reflexionar sobre la memoria y desde el cual construir una narrativa sobre el pasado particular. El di&#225;logo del endogrupo con los diferentes exogrupos permite que la comunidad asuma muchas de las ideas y par&#225;metros morales de otros grupos, pero eso no impide que la reelaboraci&#243;n particular y local que realice el endogrupo sea tal que lleve a la necesaria modificaci&#243;n de la narrativa recibida por otra, tal y como es vista desde un contexto diferente. Por ello, estos procesos pueden ser considerados como motor de la memoria cultural, puesto que explican c&#243;mo la memoria es tanto compartida a nivel mundial como particularizada en el seno de cada endogrupo, seg&#250;n sus propias caracter&#237;sticas y modos de entender el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La reacci&#243;n de Arendt ante el inicio del juicio contra Eichman muestra su enfado ante este cambio de papeles entre v&#237;ctima y victimario que, para nuestra protagonista, convierte la situaci&#243;n en una escenificaci&#243;n teatral que disuelve la memoria de lo sucedido en la mera venganza (26:01-26:59). El largometraje muestra ante los espectadores, a trav&#233;s de la doble perspectiva entre el desarrollo del juicio y los comentarios del personaje de Arendt, c&#243;mo puede funcionar &#8211;o, al menos, presentarse de cara al exterior&#8211; la despersonalizaci&#243;n que pudo producir un hecho como el Holocausto. C&#243;mo una persona como Eichman pudo mostrarse durante el juicio como un mero ejecutor de la ley, separando su faceta humana de un exterminio que &#233;l solo ve&#237;a de manera mec&#225;nica (39:15&#9472;39:41). Esta elusi&#243;n de la responsabilidad es lo que interesa a Arendt, entender c&#243;mo es posible que alguien pueda haber sido ejecutor y parezca convencido de que no tiene responsabilidad en el hecho de haber conducido a millones de jud&#237;os a su muerte en los campos de concentraci&#243;n. La dualidad que se establece dentro del individuo en estos casos es ejemplo de c&#243;mo el endogrupo puede crear en la conciencia de cada uno de nosotros una divisi&#243;n entre nuestra propia visi&#243;n del mundo y una necesidad exterior cuya responsabilidad y moral delegamos en la conciencia grupal, y no en la nuestra personal. Es as&#237; como esta difusi&#243;n de la responsabilidad contribuye, de manera importante, a los procesos de deshumanizaci&#243;n que largometrajes como el que analizamos exploran. Y solo la acci&#243;n, otorgada por la capacidad humana del pensamiento, puede servir para luchar contra procesos como el que dieron lugar al Holocausto. En palabras del propio personaje de Arendt: &#8220;Y espero que pensar de a la gente la fuerza para prevenir cat&#225;strofes cuando llegue la hora de la verdad&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (1:42:26-1:42:40).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5.	&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hannah Arendt construy&#243; su teor&#237;a pol&#237;tica en torno a la prevalencia que tiene la acci&#243;n frente al poder, as&#237; como su capacidad para reconstituirse como un elemento heredero del pasado. La memoria de lo sucedido y su construcci&#243;n es as&#237; parte de este proceso de liberaci&#243;n del individuo a trav&#233;s del poder, que encuentra en el arte y en su contemplaci&#243;n. La memoria colectiva a trav&#233;s de la cual recordamos y reconstituimos el pasado como identidad grupal dentro de nuestro presente nos permite entender c&#243;mo la est&#233;tica puede ser comprendida desde este prisma endogrupal. Aquello que puede ser considerado como arte, as&#237; como su interpretaci&#243;n, responden por ello no tanto a las impresiones particulares de un determinado individuo, sino al esfuerzo colectivo para lograr un cierto consenso art&#237;stico en torno a la belleza. Los rasgos de lo bello se encuentran as&#237; en una contemplaci&#243;n subjetiva de unos rasgos entendidos de manera colectiva como subjetivos, que dan cuenta de la relevancia que tiene el juicio de los dem&#225;s dentro de nuestra propia visi&#243;n del mundo. As&#237;, para Arendt: &#8220;No opinamos sobre c&#243;mo se ve o c&#243;mo se escucha una obra, sino que opinamos en relaci&#243;n con lo que pensamos que los otros van a opinar sobre las obras&#8221; (Colacrai, 2006, p. 272).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, aunque la realizaci&#243;n de la obra art&#237;stica requiere de una necesaria soledad creativa, Arendt distingue entre un &lt;i&gt;homo fabers&lt;/i&gt; y un &lt;i&gt;animal laborans&lt;/i&gt; seg&#250;n el acceso que se tenga a la acci&#243;n, y la capacidad personal para utilizar esta soledad de manera instrumental para lograr el fin creativo de a&#241;adir algo al mundo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El ser humano, en la medida en que es &lt;i&gt;homo faber&lt;/i&gt;, tiende a aislarse con su trabajo, es decir, a abandonar temporalmente el &#225;mbito de la pol&#237;tica. La fabricaci&#243;n (&lt;i&gt;poiesis&lt;/i&gt;, la creaci&#243;n de cosas), diferenciada de la acci&#243;n (&lt;i&gt;praxis&lt;/i&gt;) por un lado y del mero trabajo por otro, siempre se lleva a cabo en un cierto aislamiento de las preocupaciones comunes, sin importar si el resultado es una pieza de artesan&#237;a o de arte. En aislamiento, el ser humano permanece en contacto con el mundo, entendido este como artificio humano; solo cuando la forma m&#225;s elemental de creatividad humana, que es la capacidad de agregar algo propio al mundo com&#250;n, se destruye, el aislamiento se vuelve completamente insoportable. Esto puede ocurrir en un mundo cuyos valores principales est&#225;n dictados por el trabajo, donde todas las actividades humanas se encuentren orientadas a la actividad laboral. Bajo tales condiciones, solo queda el esfuerzo puro del trabajo, que es el esfuerzo por mantenerse con vida, y la relaci&#243;n con el mundo como un artificio humano se rompe. El hombre aislado que ha perdido su lugar en el &#225;mbito pol&#237;tico de la acci&#243;n es abandonado tambi&#233;n por el mundo de las cosas, si ya no se le reconoce como &lt;i&gt;homo faber&lt;/i&gt; sino que se le trata como un &lt;i&gt;animal laborans&lt;/i&gt;, cuyo &#8220;metabolismo con la naturaleza&#8221; no preocupa a nadie. El aislamiento entonces se convierte en soledad. La tiran&#237;a basada en el aislamiento generalmente deja intactas las capacidades productivas del hombre; sin embargo, una tiran&#237;a sobre los &#8220;trabajadores&#8221;, como por ejemplo el dominio sobre los esclavos en la antig&#252;edad, autom&#225;ticamente ser&#237;a un dominio sobre hombres solitarios, no solo aislados, y tender&#237;a a ser totalitaria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Arendt, 1958, p. 475)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por todo ello, la est&#233;tica que Arendt explora es una est&#233;tica de la acci&#243;n pol&#237;tica, que se niega a mantenerse callada ante lo que sucede en el mundo, y que procura cambiar el mismo a partir del reflejo del recuerdo del pasado en el presente. La amenaza del totalitarismo y de las consecuencias que este produce puede ser combatida, de esta manera, a trav&#233;s de la comprensi&#243;n de la otredad y de la est&#233;tica de la acci&#243;n que defiende Arendt. Es en la capacidad de pensar, en el debido reconocimiento de que el pensamiento forma parte indisoluble, necesaria y contingente de la misma existencia de la esencia del ser humano donde Arendt encuentra la explicaci&#243;n a lo sucedido en casos como el de Eichman y sus intentos por desprenderse de su propio ser para ejecutar las &#243;rdenes de sus superiores nazis. En la devoluci&#243;n de este estatuto ontol&#243;gico, Arendt pretende no solo romper con la idea de que existen monstruos separados del resto de la humanidad, sino tambi&#233;n alertar sobre la necesidad de reflexionar acerca del papel que la memoria y la comunidad juegan dentro de la concepci&#243;n del individuo. Pues solo ah&#237;, en este reconocimiento del car&#225;cter dial&#233;ctico y activo de esta relaci&#243;n, podemos encontrar la respuesta a la pregunta por la maldad, as&#237; como la responsabilidad individual en cr&#237;menes como el del Holocausto. Como el mismo personaje de Arendt explica: &#8220;Al negarse a ser una persona, Eichman renunci&#243; completamente a la caracter&#237;stica m&#225;s definitoria del ser humano: ser capaz de pensar&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (1:41:30-1:41:42).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras la experiencia del juicio de Eichman, el largometraje de Margarethe von Trotta se adentra de nuevo en la vida de Arendt en Nueva York. All&#237;, entre sus lecciones como profesora universitaria, la reflexi&#243;n sobre el mal como proveniente del yo se entremezclar&#225; con la acci&#243;n del endogrupo que vuelve a este mismo ser superfluo (50:25&#9472;50:47); puesto que, como el mismo personaje de Arendt se pregunta: &#8220;Nunca am&#233; a ning&#250;n pueblo. &#191;Por qu&#233; tendr&#237;a que amar al jud&#237;o?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (1:28:05-1:28:11). Ni siquiera los ataques que recibir&#225; tras el inicio de sus publicaciones sobre el totalitarismo por intentar entender a personas como Eichman &#8211;las cuales centrar&#225;n la segunda mitad de la pel&#237;cula, tras el juicio de Eichman&#8211; har&#225;n que nuestra fil&#243;sofa cese en su empe&#241;o por entender la naturaleza humana, en relaci&#243;n con el endogrupo del que forman parte. La desposesi&#243;n de toda capacidad de acci&#243;n a los presos que pasaron por los campos de concentraci&#243;n es, por lo tanto, lo que permite a Arendt reflexionar sobre el origen del &#8220;mal radical&#8221; que fue construido por el totalitarismo nazi. La intenci&#243;n de esta pel&#237;cula es deconstruir la imagen de que personas como Eichman fueron &#8220;monstruos&#8221;, seres de mal alejados del resto de los mortales, sino que los condicionantes externos que afectan al individuo son los que pueden convertir a quienes consideramos personas normales en ejecutores de este tipo de maldades; puesto que, como el propio personaje de Arendt expone: &#8220;el mayor mal que hay en el mundo es el mal cometido por nadie&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (1:38:00-1:38:05). El largometraje que hemos analizado explora, por lo tanto, una est&#233;tica de la acci&#243;n que muestra a los espectadores, en definitiva, el proceso por el que otros seres humanos pudieron ser reducidos al estatuto de &#8220;muertos vivientes&#8221;, sin capacidad de acci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1759 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L335xH230/arendt3-31f96.jpg?1775190197' width='335' height='230' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Si es cierto que los campos de concentraci&#243;n son la instituci&#243;n m&#225;s trascendental del r&#233;gimen totalitario, &#8220;reflexionar sobre los horrores&#8221; parecer&#237;a ser indispensable para comprender el totalitarismo. Sin embargo, la rememoraci&#243;n no puede hacer esto m&#225;s de lo que es capaz el informe de un testigo poco comunicativo. En ambos g&#233;neros, hay una tendencia inherente a huir de la experiencia; instintiva o racionalmente, ambos tipos de escritores son muy conscientes del terrible abismo que separa el mundo de los vivos del de los muertos vivientes, por lo que no pueden proporcionar m&#225;s que una serie de sucesos recordados que deben parecer igual de incre&#237;bles tanto para quienes los relatan como para su audiencia. Solo la imaginaci&#243;n temerosa de aquellos que han sido conmovidos por tales informes pero no han sido afectados en su propia carne, de aquellos que est&#225;n libres del terror bestial y desesperado que, cuando se enfrenta al horror real y presente, paraliza inexorablemente todo lo que no es mera reacci&#243;n, puede permitirse seguir pensando en los horrores. Tales pensamientos solo son &#250;tiles para la percepci&#243;n de contextos pol&#237;ticos y la movilizaci&#243;n de pasiones pol&#237;ticas. Un cambio de personalidad de cualquier tipo no puede ser inducido en mayor medida por pensar en los horrores que por la experiencia real del horror. La reducci&#243;n de un hombre a un conjunto de reacciones lo separa, tan radicalmente como lo hace la enfermedad mental, de todo lo que hay en &#233;l de personalidad o car&#225;cter. Cuando, como L&#225;zaro, resucita de entre los muertos, encuentra su personalidad o car&#225;cter inalterados, tal como los dej&#243;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La traducci&#243;n es del autor de este trabajo.&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. (Arendt, 1958, p. 441)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arendt, H. (1958). &lt;i&gt;The Origins of Totalitarianism.&lt;/i&gt; Meridian Books.&lt;/p&gt;
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		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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