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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>The femme fatale function in film noir and poetic realism</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-femme-fatale-function-in-film-noir-and-poetic-realism</link>
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		<dc:date>2024-10-25T22:27:01Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Juan M. Dard&#243;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the present study we will carry out an investigation into the function of the femme fatale and femicide in Fritz Lang's filmography, through a reading of the ethical, moral and religious aspects and his own conception as an author. To do this, we will make a comparison with a classic feature film by Jean Renoir that Lang later remade, analyzing the issue of the objectification of the female body and the bourgeois frustration at not achieving the commodification of their desire. In this comparison we will see how tragedy and parody are modalities of adaptation and naturalization of patriarchal violence.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; femme fatale | filme noir | patriarchal violence | reification | desire&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-2-July-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#186; 2 - July 2024 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Instituto de Filosof&#237;a &#8220;Dr. Alejandro Korno&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
Facultad de Filosof&#237;a y Letras - UBA&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-funcion-femme-fatale-en-el-filme-noir-y-el-realismo-poetico' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La funci&#243;n femme fatale en el filme noir y el realismo po&#233;tico&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
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		<title>La funci&#243;n femme fatale en el filme noir y el realismo po&#233;tico</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-funcion-femme-fatale-en-el-filme-noir-y-el-realismo-poetico</link>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Juan M. Dard&#243;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente estudio realizaremos una indagaci&#243;n sobre la funci&#243;n de la femme fatale y el femicidio en la filmograf&#237;a de Fritz Lang, a trav&#233;s de una lectura de los aspectos &#233;ticos, morales y religiosos y de su propia concepci&#243;n como autor. Para esto llevaremos a cabo una comparaci&#243;n con un largometraje cl&#225;sico de Jean Renoir que posteriormente reversion&#243; Lang, analizando la cuesti&#243;n de la cosificaci&#243;n del cuerpo femenino y la frustraci&#243;n burguesa por no alcanzar la mercantilizaci&#243;n de su deseo. En esta comparaci&#243;n veremos el modo en que la tragedia y la parodia son modalidades de adecuaci&#243;n y naturalizaci&#243;n de la violencia patriarcal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; femme fatale | cine negro | violencia patriarcal | cosificaci&#243;n | deseo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-femme-fatale-function-in-film-noir-and-poetic-realism' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-2-Julio-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 2 | Julio 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Instituto de Filosof&#237;a &#8220;Dr. Alejandro Korno&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
Facultad de Filosof&#237;a y Letras - UBA&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Opino que un buen director debe &lt;br class='autobr' /&gt;
ser una especie de psicoanalista.&lt;/i&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
F. Lang&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En el presente ensayo realizaremos un an&#225;lisis del rol del personaje femenino en &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; (1945) de Fritz Lang y su antecedente en &lt;i&gt;La chienne&lt;/i&gt; (1931) de Jean Renoir. Primeramente desarrollaremos en profundidad el rol que la &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; cumple en la filmograf&#237;a de Lang, intentando describir y poner en evidencia c&#243;mo se despliega en esta obra el t&#243;pico del asesinato de las mujeres. Luego de ver las consecuencias de dicha concepci&#243;n, procederemos a evaluar las diferencias con el film original, y presentar otra visi&#243;n del femicidio, alejada de la moral cristiana, aunque gravemente patriarcal y c&#237;nica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La femme patriarcale&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos interesa pensar a la &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; m&#225;s que como un tipo de personaje o arquetipo (dentro o fuera del g&#233;nero policial o el cine &lt;i&gt;noir&lt;/i&gt;) como una &lt;i&gt;funci&#243;n&lt;/i&gt;: en el an&#225;lisis matem&#225;tico el concepto general de funci&#243;n refiere a una regla que asigna a cada elemento de un primer conjunto un &#250;nico elemento de un segundo conjunto. Es decir que las funciones son relaciones entre los elementos de dos conjuntos. La mujer fatal es un modo de tomar un conjunto de acciones, h&#225;bitos, pr&#225;cticas de un personaje dentro de una ficci&#243;n y vincularlos con una serie de predicaciones morales, originariamente religiosas o m&#237;ticas, y as&#237; interpretar su valor y justificar su validez &#233;tica. Y el n&#250;cleo central de esta asignaci&#243;n funcional gira en torno al g&#233;nero: solamente la mujer es valorada de este modo por su accionar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; habitualmente re&#250;ne dos atributos principales: deseo sexual y ambici&#243;n desmedida. Su atributo es una libido insaciable, una pulsi&#243;n que, a diferencia de los personajes masculinos, ella logra dominar para su propio inter&#233;s. Si bien es cierto que el arquetipo de las mujeres fatales ha existido en la mitolog&#237;a y el folclore en todas las culturas, es con el cine que esta funci&#243;n llega a su versi&#243;n m&#225;s acabada y detallista. Durante el siglo XX, a medida que las mujeres y sus modos de representaci&#243;n pol&#237;tica, econ&#243;mica y social fueron logrando mayores niveles de autonom&#237;a, el cine se convirti&#243; en un campo de tensi&#243;n ideol&#243;gica donde se presentaron y disputaron modelos sexo-gen&#233;ricos. La femme fatale es claramente una funci&#243;n de respuesta a los movimientos feministas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El expresionismo alem&#225;n ser&#225; el primer art&#237;fice de esta funci&#243;n: pensemos en las protagonistas de &lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt; (1927) y de &lt;i&gt;El &#225;ngel azul&lt;/i&gt; (1930). Gran parte de los y las artistas de Europa se exilian a Estados Unidos con el ascenso de los movimientos totalitarios, haciendo que estas representaciones se adapten a un nuevo &#225;mbito cultural aunque manteniendo su germen patriarcal y religioso. Aunque el inicio del cine negro fue en la d&#233;cada de 1940, la mujer fatal empez&#243; a florecer en la cultura pop en las d&#233;cadas previas, apareciendo tambi&#233;n en thrillers de espionaje, relatos policiales y comics.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Varios elementos se combinan en este monstruo polimorfo construyendo un imaginario complejo: las tres m&#225;scaras en las que habitualmente se le reconoce son la extranjera, la vampiresa y la dominatriz. El primer rasgo debe identificarse desde la perspectiva norteamericana: la extranjera es europea o latina. Su car&#225;cter de alteridad disruptiva le otorga misterio y barbarie. El segundo rasgo unifica en un plano m&#225;s o menos metaf&#243;rico ninfoman&#237;a y antropofagia: la poderosa sexualidad acaba por despedazar y consumir a los varones que se rinden ante ella. Finalmente, mediante su rasgo dominante la &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; se atribuye para s&#237; misma el dominio y la potencia y deja a los hombres la impotencia y la obediencia. Al igual que en las sirenas o hechiceras del ciclo de Odiseo, la manipulaci&#243;n y el enga&#241;o son pu&#241;ales igual de certeros que su sexualidad y su belleza para lograr sus rapaces objetivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El asesinato y el suicidio es el final predestinado para estos seres que acaban por revelar una pasi&#243;n irracional e inconmensurable. El amor matrimonial (que cumple con los requisitos de racionalidad, moralidad y sumisi&#243;n) es para la &lt;i&gt;femme&lt;/i&gt; solo un tipo de m&#225;scara conservadora y tradicional para continuar maquinando su planes. La &lt;i&gt;femme&lt;/i&gt; siempre hurde planes. No son seres de liberalidad ciega, sino que se hallan pose&#237;dos por una inteligencia diab&#243;lica. Y dicha labor de intriga y seducci&#243;n recibir&#225; sin excepci&#243;n el castigo de la muerte y el dolor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego de ver la funci&#243;n &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; en abstracto nos interesa para estudiar la cuesti&#243;n de manera m&#225;s detallada observaremos c&#243;mo opera esta funci&#243;n en dos filmes con la misma estructura argumental y el mismo conflicto tem&#225;tico, aunque formando parte de dos sistemas u obras claramente distinguibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;El sistema Lang y la trilog&#237;a de Joan Bennett&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para llevar a cabo nuestro an&#225;lisis sobre la funci&#243;n de la &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; partiremos del presupuesto te&#243;rico de que la obra de Fritz Lang es un sistema, y como tal dispone de un cierto nivel de organicidad y de evoluci&#243;n coherentes. Procederemos a analizar &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; (1945) como parte de este sistema, aunque como paso previo estudiaremos un subconjunto de pel&#237;culas de un per&#237;odo y una tem&#225;tica similares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos resulta muy sugestiva la situaci&#243;n de la mujer dentro de este corpus, su car&#225;cter superpuesto de v&#237;ctima y de culpable, de pecadora y de sacrificio, de c&#243;mplice y de justiciera. Esta concepci&#243;n de la mujer, la &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt; langueana, es muy posiblemente hija de la mujer-robot-demonio de &lt;i&gt;Metr&#243;polis&lt;/i&gt; (1927). El caso del que nos ocuparemos en el pr&#243;ximo cap&#237;tulo, &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt;, puede secuenciarse de dos maneras posibles: como parte de la trilog&#237;a con Joan Bennett y como ejemplar del subg&#233;nero judicial. Y es a trav&#233;s de esos dos ejes que interpretaremos la visi&#243;n de la mujer y de su muerte en la obra de este cineasta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Losilla reconstruye la historia de c&#243;mo durante la d&#233;cada del &#8216;40 Lang funda la productora Diana Productions junto con Joan Bennett y su esposo Walter Wanger. Lang film&#243; tres pel&#237;culas con la actriz en el lugar protag&#243;nico: &lt;i&gt;The Woman in the Window&lt;/i&gt; (1944), &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; (1945) y &lt;i&gt;Secret beyond the Door&lt;/i&gt; (1947). Seg&#250;n Losilla, el director y la actriz fueron amantes hasta que la productora se fundi&#243; con este &#250;ltimo filme y, posteriormente, como si en una de esas mismas tramas de sustituciones y traiciones nos encontr&#225;ramos, el marido de Bennett dispar&#243; al agente de la actriz creyendo que se acostaba con ella: se apellidaba tambi&#233;n Lang, Jennings Lang (Losilla, 2008, pp. 281-283).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primer filme de la trilog&#237;a protagonizada por Joan Bennett: &lt;i&gt;The Woman in the Window&lt;/i&gt; nos presenta una trama muy similar a su siguiente filme. Un maduro profesor universitario de psicolog&#237;a (Edward Robinson) se enamora de una joven mientras su familia sale de viaje. En una pelea mata al amante de ella y luego toma una pastilla para suicidarse. Una vez que se desmaya por el veneno lo despiertan porque se ha quedado dormido en su club de caballeros y descubrimos que todo lo acontecido en la pel&#237;cula ha sido un sue&#241;o. Slavoj &#381;i&#382;ek realiza una lectura lacaniana de esta pieza:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El mensaje es que en nuestro inconsciente, en lo real de nuestro deseo, todos somos asesinos. [&#8230;] Despertado a la realidad cotidiana, puede decirse con alivio &#8220;fue solo un sue&#241;o&#8221;, pasando por alto el hecho crucial de que, en vigilia, &#233;l no es m&#225;s que la consciencia de su sue&#241;o. [En realidad] tenemos un asesino que en la vida cotidiana sue&#241;a que es un burgu&#233;s decente. (2013, p. 36)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta misma interpretaci&#243;n &#381;i&#382;ek la repiti&#243; respecto a los juegos de rol y los perfiles ficticios de los jugadores como asesinos, violadores y promiscuos. Existe un cierto esencialismo en &#381;i&#382;ek al obviar en el origen de las pr&#225;cticas abusivas y violentas la socializaci&#243;n patriarcal y el contexto hist&#243;rico, esencialismo que como veremos no le es exclusivo ya que lo comparte con gran parte de la cr&#237;tica cinematogr&#225;fica. Esta pesadilla peque&#241;o burguesa no parece ser un s&#237;ntoma de la naturaleza homicida del subconsciente, si no m&#225;s bien del p&#225;nico de perder la posici&#243;n y los privilegios por dejarse llevar por el deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un a&#241;o despu&#233;s, en &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; retornamos al mismo motivo femicida que impregna la obra de Lang. Edward Robinson encarna esta vez a Christopher Cross, un cajero enamorado de una joven a la que miente diciendo que es pintor. Cuando descubre que ella lo estuvo enga&#241;ando con su amante y proxeneta, y que juntos lo estaban esquilmando, Cross la mata. El tramo final del film nos presenta al burgu&#233;s perdiendo su esposa, su empleo y su pasatiempo de pintor (en lo que al parecer era un prodigio), haciendo que el proxeneta cargue con la muerte de la joven y sea llevado a la silla el&#233;ctrica. En el pr&#243;ximo apartado estudiaremos con mayor detenimiento este filme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Profundizando en las tramas de equivocidad femicida, &lt;i&gt;Secret beyond the Door&lt;/i&gt; (el filme de la derrota de Diana Productions) narra nuevamente la historia de un esposo asesino. Esta vez Joan Bennett no encarna una &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt;, si no una inocente y sacrificial hero&#237;na. Una joven rica estadounidense se casa en M&#233;xico con un arquitecto que acaba de conocer. No tarda mucho en descubrir una pulsi&#243;n de coleccionar en su flamante esposo: realiza reproducciones minuciosas de escenas de cr&#237;menes c&#233;lebres, todos femicidios cometidos por el amante. La pel&#237;cula desarrolla el &lt;i&gt;mitema&lt;/i&gt; de Barba Azul: este cuento recopilado y adaptado por Charles Perrault en el siglo XVII nos narra la historia de un hombre rico que se casa con una joven doncella y le proh&#237;be entrar en una de sus habitaciones. Ella desobedece y descubre que en el cuarto prohibido Barba Azul esconde los cad&#225;veres de sus anteriores esposas. En el filme de Lang la habitaci&#243;n prohibida es una reproducci&#243;n de la alcoba de la protagonista, que es a la vez el mismo aposento donde muri&#243; la anterior mujer. Tras descubrir la habitaci&#243;n prohibida la protagonista elige una interpretaci&#243;n entre dos posibles: a) su marido mat&#243; a su anterior esposa, y guarda la habitaci&#243;n como un trofeo; b) no la mat&#243;, aunque sienta culpa de su muerte y guarda la habitaci&#243;n como un castigo constante y enloquecedor. Como es de esperar, ella toma la segunda interpretaci&#243;n y decide ayudarlo, lo cual resulta al menos extra&#241;o, sobre todo cuando comprende que &#233;l manifiesta un potente deseo de asesinarla. Lo cierto es que el personaje del esposo (interpretado por Michael Redgrave) se comporta como una &lt;i&gt;femme fatale&lt;/i&gt;, solo que la funci&#243;n hace una clara distinci&#243;n sexo-gen&#233;rica cuando se trata de los varones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El dispositivo culp&#243;geno judeocristiano, tan implacable en este filme, termina distribuyendo la culpa en cuatro puntos para liberar al protagonista. Las culpables de la fascinaci&#243;n por los femicidios son cuatro mujeres: a) la madre del esposo, por haberlo dejado solo e irse a una fiesta cuando &#233;l ten&#237;a doce a&#241;os; b) la hermana, por haberlo encerrado en una habitaci&#243;n esa misma noche, llev&#225;ndolo a un estado de histeria; c) la asistente del protagonista, secretamente enamorada de &#233;l, y que colaboraba en respaldar los indicios de la locura; y finalmente d) la protagonista, ya que deber&#225; sacrificarse para probar que no es un asesino y que puede liberarlo de la pulsi&#243;n femicida. El final feliz de ambos esposos liberados del pasado y las pulsiones solo sirve para dejar la culpa por fuera de la responsabilidad del var&#243;n, entregando las cuestiones ps&#237;quicas a una l&#243;gica metaf&#237;sica de castigos, penas y machismo ac&#233;rrimo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para comprender m&#225;s en profundidad el sistema Lang recordemos un acontecimiento extremadamente sugerente: en 1920 el mismo Lang fue acusado de asesinar a su primera esposa. Ella se suicid&#243; en su habitaci&#243;n mientras &#233;l estaba en la sala de estar de la casa con su amante (y guionista) Thea von Harbou. Thea era la esposa del actor Rudolph Klein-Rogge, int&#233;rprete de &lt;i&gt;Doctor Mabuse&lt;/i&gt;. Durante mucho tiempo se sospech&#243; que Lang la hab&#237;a asesinado. Al igual que el protagonista de &lt;i&gt;Beyond a reasonable Doubt,&lt;/i&gt; como veremos, se acostumbr&#243; luego de este evento a describir en su agenda sus coartadas y a no informar datos &#237;ntimos a nadie, ni siquiera a los historiadores del cine. Este dato biogr&#225;fico, del que no esperamos abusar, parece se&#241;alar sutilmente una estrategia ps&#237;quica y uno de los centros nodales de su obra: &lt;i&gt;la v&#237;ctima es culpable, y debemos protegernos de ella&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; (1945): la culpable es la v&#237;ctima&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Losilla destaca que el nombre original del filme, &lt;i&gt;Scarlet Woman&lt;/i&gt;, surge de una de las im&#225;genes del &lt;i&gt;Apocalipsis de San Juan&lt;/i&gt; &#8211;la Gran Prostituta del reino del Anticristo&#8211; (Losilla, 2008, p. 283). Jes&#250;s Palacios, por su parte, se&#241;ala que el nombre con que se bautiz&#243; en Hispanoam&#233;rica al filme (&lt;i&gt;Perversidad&lt;/i&gt;) refleja perfectamente el &#8220;trasfondo moral de atroz catolicismo [que] acaba por carecer de sentido, al llevar hasta sus &#250;ltimas consecuencias la concepci&#243;n judeocristiana del pecado y la culpa&#8221; (Palacios, 2008, p. 543). La moraleja b&#237;blica de la mujer pecadora que lleva a la perdici&#243;n a un &#8220;buen hombre&#8221; (al igual que en &lt;i&gt;La mujer del cuadro&lt;/i&gt;) no sale un &#225;pice de la moral cristiana y sus consecuencias necesarias: la culpabilizaci&#243;n de la v&#237;ctima y la reafirmaci&#243;n del valor intr&#237;nseco de la clase burguesa siempre que no se contamine con la lujuria de las clases bajas.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1804 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/scarlet1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/scarlet1.jpg?1754362452' width='500' height='250' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Es momento de introducirnos en la problem&#225;tica judicial que tanto import&#243; a Fritz Lang. Uno de los subg&#233;neros del policial m&#225;s popular, sobre todo por mixturarse con otras subespecies, es el &lt;i&gt;relato de proceso judicial&lt;/i&gt;, cuyos or&#237;genes podemos rastrear hasta el siglo XVIII. Fritz Lang lo ha visitado en varias ocasiones, pensemos en los casos m&#225;s paradigm&#225;ticos: &lt;i&gt;M&lt;/i&gt; (1931), &lt;i&gt;Fury&lt;/i&gt; (1936) y &lt;i&gt;Beyond a reasonable Doubt&lt;/i&gt; (1956). En estos tres filmes nos encontramos con una fuerte cr&#237;tica al sistema judicial, en los que sucesivamente podemos leer un alegato contra la pena de muerte, una denuncia de la corrupci&#243;n institucional y un cuestionamiento de la metodolog&#237;a probatoria. Nos interesa analizar en profundidad c&#243;mo operan estas cr&#237;ticas en torno a la figuraci&#243;n de la mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; dispone de un pasaje final en el que se desarrolla el juicio. Realizado de una manera fugaz el proceso suma declaraciones de todos los testigos que permiten una lectura equ&#237;voca de los &#237;ndices del caso. Hay dos interpretaciones posibles: A) El burgu&#233;s es el culpable; o B) El proxeneta es el culpable. Hay solo dos caminos de lectura, y aunque el jurado se vuelque hacia B, la interpretaci&#243;n A es presentada en el juicio. El ep&#237;logo del filme es la ca&#237;da del femicida en la locura, viviendo como un indigente y pidiendo que lo ejecuten por los cr&#237;menes pasados sin que nadie le preste atenci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, &lt;i&gt;Beyond a reasonable Doubt&lt;/i&gt; es la &#250;ltima pel&#237;cula estadounidense de Fritz Lang, luego de haber trabajado durante m&#225;s de veinte a&#241;os en ese pa&#237;s, convirti&#233;ndose en uno de los m&#225;ximos exponentes del &lt;i&gt;noir&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;thriller&lt;/i&gt;. Citaremos completo el resumen que el mismo Gilles Deleuze hace de este argumento:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El h&#233;roe, dentro del marco de una campa&#241;a contra el error judicial, fabrica falsos indicios que lo acusan de un crimen; pero las pruebas de la fabricaci&#243;n han desaparecido y es arrestado y condenado; sin embargo, a punto de obtener el indulto, en una &#250;ltima visita de su prometida se contradice, y deja escapar un indicio por el cual &#233;sta comprende que &#233;l es culpable y que efectivamente ha cometido el asesinato. La fabricaci&#243;n de los falsos indicios era una manera de borrar los verdaderos, pero desembocaba, por una v&#237;a indirecta, en la misma situaci&#243;n que los verdaderos. (2008, p. 232)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta cita nos da cuenta de una concepci&#243;n de la verdad intersubjetiva obtenida como juego de equivocidades. Sin embargo, para Deleuze no es tan importante la intenci&#243;n de los protagonistas (menos una intenci&#243;n ling&#252;&#237;stica) como la imagen s&#237;gnica presentada, es decir, el tipo de realidad que nos presenta. La consecuencia directa de este juego de &#237;ndices es el de un paradigma de la criminalidad indistinguible, o de la culpa absoluta, es decir, la conclusi&#243;n final de la moralidad cat&#243;lica y protestante. Solo el protestantismo y su buena conciencia puede volverse tan ac&#233;rrimos como para hundirse en los bajos fondos y en las pesadillas de los individuos, sopesarlos y fogonearlos hasta hacerlos estallar. Noel Simsolo coincide con esta misma idea, la falsa huella siembra una duda mortal sobre todos:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En este caso, el falso culpable es el verdadero asesino. Su car&#225;cter de cine negro se deriva del doble juego y de la duplicidad del protagonista, que desestabiliza al espectador. Todo lo que el cine negro extrae de las mitolog&#237;as populares, de la pesadilla freudiana o de las frustraciones sociales y humanas en la posguerra se ve reducido a la evidencia que Lang siempre proclam&#243;: no hay inocentes. (2009, p. 332)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, dentro de este paradigma religioso cabe pensar toda una posible lectura de este film y de la figura de la mujer en Lang desde una perspectiva de g&#233;nero. En &lt;i&gt;Beyond a reasonable Doubt&lt;/i&gt; es muy sugerente la imagen de un &#8220;pacto de hombres&#8221; que toman la palabra para generar un caso falso en ocasi&#243;n de un femicidio, casi como un juego intelectual, sin importarles el culpable real. Tambi&#233;n hay una fuerte relaci&#243;n de poder en que se les niega a las mujeres la voz y la raz&#243;n. La mujer del protagonista ignora el plan, por instrucci&#243;n del padre de ella, el otro c&#243;mplice. La bailarina seducida es burlada p&#250;blicamente en el juicio por su forma de expresarse (adem&#225;s del hecho de que parte del plan es que el protagonista intente violarla para llamar la atenci&#243;n de la polic&#237;a). La v&#237;ctima incluso no tiene uso de la palabra, se halla silenciada en el filme completamente, s&#243;lo aparece como cad&#225;ver, y lo que sabemos de ella es por medio de la confesi&#243;n de su asesino. Tan violento es el machismo que se presenta en el filme, que Paul Jensen llega a decir que la causa del femicidio (un posible chantaje) est&#225; &#8220;m&#225;s o menos justificada&#8221; (1990, p. 224). A partir de aqu&#237; procederemos a analizar c&#243;mo funciona este mismo pacto de hombres en &lt;i&gt;Scarlet Street,&lt;/i&gt; pero de manera indirecta, a trav&#233;s de una lectura de su antecedente f&#237;lmico franc&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;La chienne&lt;/i&gt; (1931): el cuerpo de ella es un t&#237;tere&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tema del burgu&#233;s llevado a la decadencia por una mujer perniciosa tiene gran cantidad de versiones previas, tanto cinematogr&#225;ficas como literarias. Para mencionar el caso m&#225;s paradigm&#225;tico recordemos que tan s&#243;lo un a&#241;o antes se proyectaba &lt;i&gt;Der blaue Engel&lt;/i&gt; (1930) de Josef von Sternberg. Como bien destaca Roberto Cueto, el realismo po&#233;tico franc&#233;s oper&#243; una suerte de punto de referencia que permiti&#243; a Lang llevar a cabo una triangulaci&#243;n entre el expresionismo alem&#225;n y el &lt;i&gt;filme noir&lt;/i&gt; americano, d&#225;ndole como elementos importantes el trasfondo social, el naturalismo psicol&#243;gico y el pesimismo moral (2006, p. 50). La trama de los dos filmes que estamos analizando es pr&#225;cticamente la misma, por lo que no repetiremos el argumento. Nos interesa destacar sus similitudes y variaciones para complejizar nuestro ensayo cr&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1803 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/la_chienne2.jpg?1754362431' width='500' height='196' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Ya desde el t&#237;tulo la pel&#237;cula Jean Renoir marca una posici&#243;n determinada, un acto enunciativo claro: la acusaci&#243;n. Podr&#237;a haberse llamado &lt;i&gt;Le maquereau,&lt;/i&gt; literalmente significa &#8220;la caballa&#8221; (aunque en franc&#233;s sea masculino) y es el nombre vulgar que se utiliza para los proxenetas; o tambi&#233;n &lt;i&gt;Le porc,&lt;/i&gt; el cerdo, que dispone de las mismas connotaciones repulsivas de lo burgu&#233;s y cercanas a los excesos. Sin embargo la denuncia es llana: la culpable, la ignominiosa, la perra, la puta es la muchacha Lul&#250;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Janie Mar&#232;se interpreta una Lul&#250; ani&#241;ada, apenas superando la adolescencia (lo cual se opone a la sensualidad omnipotente de la Kitty de Joan Benett). La actriz ten&#237;a s&#243;lo veintitr&#233;s a&#241;os cuando particip&#243; en el filme, rodado a mediados de 1931. En septiembre de ese mismo a&#241;o muri&#243; en un accidente automovil&#237;stico, en un veh&#237;culo conducido por Georges Flamant, el actor que encarna a Ded&#233;, su proxeneta. La sumisi&#243;n y el amor que Lul&#250; le consagra a Ded&#233; parece no tener l&#237;mites, y al mismo tiempo no implica maldad: Maurice Legrand (que interpreta Michel Sim&#243;n) es solo un hombre maduro manteniendo una amante joven de origen humilde que est&#225; enamorado de otro muchacho. En el filme de Lang, el personaje de Robinson no termina de constituir un v&#237;nculo de amantes: tiene m&#225;s elementos de una amistad extorsiva, aunque &#233;l est&#233; enamorado de ella. Y la escena del desenlace fatal se corresponde con el desenga&#241;o de su idilio rom&#225;ntico, no por la traici&#243;n en s&#237; como veremos. Coincidimos plenamente con la descripci&#243;n del proceso que se cierne sobre la &lt;i&gt;femme noir&lt;/i&gt; seg&#250;n Ann Kaplan:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El &lt;i&gt;filme noir&lt;/i&gt; expresa alienaci&#243;n, localiza sus causas en los excesos de la sexualidad femenina (una consecuencia &#8220;natural&#8221; de la independencia de la mujer) y castiga ese exceso para volver a situarlo dentro del orden patriarcal. (1998, p. 103)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lo que nos interesa se&#241;alar es que a&#250;n con el desenlace fatal y la ejecuci&#243;n del proxeneta, el &#8220;pacto de hombres&#8221; se mantiene intacto: el burgu&#233;s y el proxeneta no se confrontan, luego de encontrarse se separan y el burgu&#233;s vuelve a buscar a la muchacha cuando est&#225; sola e indefensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La escena neur&#225;lgica del asesinato, en la que Legrand llama a Lul&#250; &#8220;perra&#8221; en el paroxismo de su ira, resulta interesante analizarla dentro de una din&#225;mica del deseo. Lo que el peque&#241;o burgu&#233;s hace es enfrentarse con el deseo aut&#233;ntico de la muchacha por Ded&#233;, y con el desprecio que siente por &#233;l, lo cual le resulta insoportable. En ambos casos la escena tiene un car&#225;cter fiduciario, presencia imp&#250;dica de una econom&#237;a burguesa del deseo. Esto se indica ya en que los dos protagonistas est&#225;n vinculados con el &#225;mbito financiero: Legrand y Cross son cajeros de grandes empresas a las que roban para mantener a su amante. El asesinato obra como un cobro de deuda porque el personaje femenino se halla en mora ante el masculino. Dentro del sistema patriarcal es claro que la mujer se ve obligada a usar su cuerpo como mercanc&#237;a, lo que la convierte en t&#237;tere de la voluntad del var&#243;n. Sin embargo, la escena del femicidio culmina con el reclamo de una mercanc&#237;a que ambas protagonistas (la norteamericana y la francesa) no consienten entregar: su deseo. Un deseo que se opone a la conveniencia (los proxenetas que las explotan son violentos y vejatorios, ni siquiera se esfuerzan en fingir cari&#241;o o en engatusarlas). La mujer est&#225; entonces en una deuda doble: le debe el cuerpo al proxeneta y el deseo al burgu&#233;s, una deuda que s&#243;lo se acabar&#225; liquidando con su propia vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La peque&#241;a y a la vez inconmensurable diferencia entre ambos filmes sobre la que nos detendremos para acabar este ensayo es la obertura y el cierre y la banda sonora de ambos momentos, ya que implican toda una cosmovisi&#243;n moral. Andr&#233; Bazin recuerda que el filme empieza con una presentaci&#243;n hecha por Guignol.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar por el gendarme que anuncia: &#171;Van a ver un drama moral&#187;, etc. Despu&#233;s el gendarme es apaleado por Guignol, que afirma que el filme que se va a ver no prueba nada de nada y no ense&#241;a nada a nadie. (Bazin, 1971, p. 27)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como si se tratase de un filtro o un lente coloreado, el filme es precedido entonces por una advertencia de lectura que se replicar&#225; al final con una m&#250;sica burlona y un escenario de t&#237;teres. En oposici&#243;n al prometeico castigo final de &lt;i&gt;Scarlet Street,&lt;/i&gt; el final de &lt;i&gt;La chienne&lt;/i&gt; es c&#243;mico: Legrand no enloquece, no siente culpa, s&#243;lo se vuelve un pordiosero que ni siquiera se da cuenta de que en la galer&#237;a donde mendiga venden sus antiguos cuadros. Se alegra por una limosna y se va a beber con el ex marido de su ex mujer. Proponemos que el mensaje inicial, &#8220;esta historia no ense&#241;a ni prueba nada&#8221;, es falso. Ense&#241;a con meticulosidad la apropiaci&#243;n, explotaci&#243;n, asesinato y culpabilizaci&#243;n femenina, y remata esta ense&#241;anza &lt;i&gt;po&#233;tica&lt;/i&gt; con cinismo puro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n: la tragedia y la parodia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos intentado demostrar en este trabajo la serie de funciones con que se sujeta a los personajes femeninos en el sistema f&#237;lmico de Fritz Lang. Describimos su preocupaci&#243;n por los procesos judiciales (como g&#233;nero y como &#233;tica) y los procesos de culpabilizaci&#243;n de las v&#237;ctimas que en las din&#225;micas del deseo operan. Cuando rastreamos el antecedente de &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt; en &lt;i&gt;La chienne&lt;/i&gt; intentamos evidenciar que sin presentar al menos expl&#237;citamente la cosmovisi&#243;n judeocristiana es posible constituir una trama de reificaci&#243;n y explotaci&#243;n femenina que no s&#243;lo culpabiliza a las v&#237;ctimas, sino que convierte dicha alienaci&#243;n en una broma, en un espect&#225;culo risible. La moral burguesa, de origen cristiano aunque secularizada, mantiene una relaci&#243;n con el deseo femenino de prohibici&#243;n y castigo, al que solo permite canalizarse mediante la mercantilizaci&#243;n de la belleza y su libido. Ambas pel&#237;culas conservan esta esencia reificante y culp&#243;gena sobre la mujer, aunque oscilen de la moralizaci&#243;n a la insignificancia c&#237;nica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bazin, A. (1971). &lt;i&gt;Jean Renoir, Trad. J. Bollo&lt;/i&gt;, Editor digital Titivilus.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cueto, R. (2006). La triste canci&#243;n del hampa. El realismo po&#233;tico y la est&#233;tica noir&#8221;, en Palacios, Jes&#250;s (ed.) &lt;i&gt;Euronoir. Serie negra con sabor europeo&lt;/i&gt;, Madrid, T&amp;B Editores, pp. 47-61.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deleuze, G. (2008). &lt;i&gt;La imagen-movimiento: estudio sobre cine 1&lt;/i&gt;, trad. I. Agoff, Buenos Aires, Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jensen, P. (1990). &lt;i&gt;Fritz Lang&lt;/i&gt;, trad. C. Zumarraga, Madrid, Ediciones JC.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kaplan, E. A (1998.) &lt;i&gt;Women in Film Noir&lt;/i&gt;, new ed. London: British Film Institute.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Losilla, C. (2008). &#8220;Ret&#243;rica, ruido, silencio. Fritz Lang y el fin del cine negro&#8221; en PALACIOS, JESUS y WEINRICHTER, ANTONIO (2008) &lt;i&gt;Gun crazy. Serie negra se escribe con b&lt;/i&gt;, Madrid, T&amp;B editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Palacios, J. (2008). &#8220;Mondo perfecto. Sobre Perversidad de Fritz Lang&#8221; en PALACIOS, JESUS y WEINRICHTER, ANTONIO (2008) &lt;i&gt;Gun crazy. Serie negra se escribe con b&lt;/i&gt;, Madrid, T&amp;B editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Simsolo, N. (2009). &lt;i&gt;El cine negro&lt;/i&gt;, trad. A. Martorell Linares, Madrid, Alianza Editorial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Weinrichter, A. (2008). &#8220;Kiss kiss bang bang: La femme noire&#8221; en PALACIOS, JESUS y WEINRICHTER, ANTONIO (2008) &lt;i&gt;Gun crazy. Serie negra se escribe con b&lt;/i&gt;, Madrid, T&amp;B editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, S. (2013). &lt;i&gt;Mirando al sesgo. Una introducci&#243;n a Jacques Lacan a trav&#233;s de la cultura popular,&lt;/i&gt; Buenos Aires, Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Filmograf&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lang, F. (1944). &lt;i&gt;The Woman in the Window&lt;/i&gt;, U.S.A., International Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lang, F. (1945). &lt;i&gt;Scarlet Street&lt;/i&gt;, U.S.A., Diana Production Company.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lang, F. (1948). &lt;i&gt;Secret Beyond the Door&lt;/i&gt;, U. S. A., Diana Production Company.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lang, F. (1956). &lt;i&gt;Beyond a Reasonable Doubt,&lt;/i&gt; U.S.A., RKO Radio Pictures.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Renoir, J. (1937). &lt;i&gt;La cheinne&lt;/i&gt;, Francia, Les Etablissement Braunberger-Richeb&#233;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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