<?xml 
version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet title="XSL formatting" type="text/xsl" href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?page=backend.xslt" ?>
<rss version="2.0" 
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
>

<channel xml:lang="es">
	<title>Journal de Etica y Cine</title>
	<link>https://www.journal.eticaycine.org/</link>
	<description></description>
	<language>es</language>
	<generator>SPIP - www.spip.net</generator>
	<atom:link href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?id_auteur=326&amp;page=backend" rel="self" type="application/rss+xml" />




<item xml:lang="es">
		<title>Tarantino and subtle violence of ideology</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Tarantino-and-subtle-violence-of-ideology</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Tarantino-and-subtle-violence-of-ideology</guid>
		<dc:date>2024-10-25T22:27:12Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Rodolfo Vera Garc&#237;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In this paper we explore the relationships among Tarantino&#180;s movies, violence and ideology from a historic-critic standpoint. We confront several approaches to the concept of ideology, particularly those from Althusser, Williams and Therborn to think Tarantino&#180;s movies and the debate on violence in a 30 years span. We offer, too, a reading proposal on that relationship from the concepts of emergency, residuality and dominance (Williams) suffered by the ideologies in time and how they interact each other concerning cinema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; movies | violence | ideology | hegemony | entertainment | Tarantino&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-2-July-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#186; 2 - July 2024 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Centro Interdisciplinario de Investigaci&#243;n para el Desarrollo &lt;br class='autobr' /&gt;
Integral Regional del Instituto Polit&#233;cnico Nacional (CIIDIR-IPN)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Tarantino-y-la-sutil-violencia-de-la-ideologia' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Tarantino y la sutil violencia de la ideolog&#237;a&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Tarantino y la sutil violencia de la ideolog&#237;a</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Tarantino-y-la-sutil-violencia-de-la-ideologia</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Tarantino-y-la-sutil-violencia-de-la-ideologia</guid>
		<dc:date>2024-10-25T22:21:15Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Rodolfo Vera Garc&#237;a</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este trabajo se exploran distintas relaciones entre el cine de Quentin Tarantino, la violencia y la ideolog&#237;a desde una perspectiva hist&#243;rico-cr&#237;tica. Se confrontan diversas aproximaciones del concepto de ideolog&#237;a, particularmente las de Althusser, Williams y Therborn para pensar el cine de Tarantino y el debate sobre la violencia a lo largo de treinta a&#241;os. Se ofrece tambi&#233;n una propuesta de lectura de esa relaci&#243;n a partir de los procesos de emergencia, residualidad y dominio (Williams) que experimentan las ideolog&#237;as en el tiempo y c&#243;mo interact&#250;an unas con otras a prop&#243;sito del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; cine | violencia | ideolog&#237;a | hegemon&#237;a | entretenimiento | Tarantino&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Tarantino-and-subtle-violence-of-ideology' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-2-Julio-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 2 | Julio 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Centro Interdisciplinario de Investigaci&#243;n para el Desarrollo &lt;br class='autobr' /&gt;
Integral Regional del Instituto Polit&#233;cnico Nacional (CIIDIR-IPN)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Comencemos estableciendo un paralelismo:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Han pasado casi 30 a&#241;os desde la aparici&#243;n de &lt;i&gt;Pulp fiction&lt;/i&gt;, de Quentin Tarantino, y el debate sobre la violencia en el cine pasa cada vez menos por la consideraci&#243;n de este cineasta. Por otro lado, cuando Althusser public&#243; su texto &lt;i&gt;Aparatos ideol&#243;gicos de Estado&lt;/i&gt; (1971), se&#241;al&#243; que la escuela era el aparato central o nuclear desde donde la ideolog&#237;a se jugaba, a fin de cuentas, dentro del r&#233;gimen capitalista. Para cuando apareci&#243; la famosa pel&#237;cula de Tarantino, la escuela ya hab&#237;a dejado de ser tan relevante como arena de reproducci&#243;n ideol&#243;gica; su lugar hab&#237;a sido ocupado por la televisi&#243;n y el cine. Para la segunda d&#233;cada del siglo XXI, el campo de disputa ideol&#243;gica se ha movido nuevamente; esta vez hacia un &#8220;lugar&#8221; indeterminado entre las redes sociales (sea twitter, Facebook, Youtube), el streaming (productos audiovisuales de consumo masivo a la carta), y el resto se disputa entre la televisi&#243;n, el cine y la escuela. El paralelismo estriba en que tanto el cine de Tarantino (como provocador de debates sobre la violencia social) como el ensayo de Althusser, uno de los m&#225;s estimulantes a nivel te&#243;rico sobre el concepto de ideolog&#237;a, a pesar de acusar un envejecimiento aparentemente desfavorable a lo largo de los a&#241;os, pueden resultar &#250;tiles para pensar la relaci&#243;n entre cine, violencia e ideolog&#237;a. Las reflexiones que siguen tienen como prop&#243;sito explorar esa relaci&#243;n teniendo en cuenta el paso del tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tarantino ha declarado en m&#250;ltiples ocasiones que su cine est&#225; encaminado principalmente al entretenimiento. Por ello no se incomoda cuando se le reprocha que su cine es popular (en oposici&#243;n al cine de autor). Aun cuando uno de sus h&#233;roes cinematogr&#225;ficos es Jean-Luc Goddard, como realizador est&#225; m&#225;s preocupado por el entretenimiento de las masas (&#233;l mismo se pone del lado del espectador promedio), que por la autoproclamaci&#243;n como &#8220;artista&#8221; o como &#8220;despertador de conciencias&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese mismo argumento, el de que su prop&#243;sito principal es entretener, permite a Tarantino responder a la cuesti&#243;n de por qu&#233; su cine es &#8220;violento&#8221;. Antes de profundizar en la relaci&#243;n violencia-entretenimiento conviene precisar algunos antecedentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El filme criminal (noir o neonoir) alimenta la est&#233;tica de &lt;i&gt;pulp fiction&lt;/i&gt;. Varios elementos son reconocibles: &#8220;un acto delictuoso, una v&#237;ctima, un responsable esquivo, una investigaci&#243;n, una idea de la sanci&#243;n o de la venganza; y tambi&#233;n en una iconograf&#237;a particular que se expresa en la ambientaci&#243;n urbana, la fotograf&#237;a contrastada, un tipo de gestualidad y vestuario particular&#8221; (Hevia, 2020, p. 8).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine negro toma de las historias de follet&#237;n de la primera parte del siglo XX muchos de los elementos que identificamos, ahora, sin dificultad: &#8220;los ambientes urbanos turbios y peligrosos y cierta atm&#243;sfera de s&#243;rdido erotismo. Eran novelas editadas de modo masivo, en ediciones r&#250;sticas de papel de pulpa (de ah&#237;&#769; el nombre de &lt;i&gt;pulp fiction&lt;/i&gt;, al que Tarantino homenajea en su pel&#237;cula hom&#243;nima)&#8221; (Ibid., p. 9). Para Henry Giroux (1995), la expresi&#243;n tambi&#233;n tiene una referencia callejera a golpear a alguien hasta hacerlo &#8220;pulp&#8221;. Nuestra referencia m&#225;s cercana podr&#237;a tener que ver con la expresi&#243;n &#8220;hacer a alguien papilla&#8221; o &#8220;lo hicieron papilla&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La violencia en el cine no es nueva. Sin embargo, su utilizaci&#243;n y t&#233;cnica han atravesado por distintos procesos que est&#225;n estrechamente conectados con las condiciones de su tiempo. Podr&#237;amos hablar&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En lo que sigue presentamos una breve semblanza de lo que se propone en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, a grandes rasgos, de un primer momento, de violencia b&#233;lica, que se muestra generalmente asociada a grandes acontecimientos hist&#243;ricos; por ejemplo, &lt;i&gt;El acorazado Potemkin&lt;/i&gt; (1925) de Sergei Eisenstein. Durante la d&#233;cada de los treinta, en general, la violencia es funcional a la trama y se justifica en ella. Sin embargo, con la pel&#237;cula &lt;i&gt;Scarface&lt;/i&gt; (1932) de Howard Hawks, se inaugura el cine de gangsters, en el que aparecen ya elementos como la gratuidad de los asesinatos, la sangre y la glorificaci&#243;n de los criminales. A partir de ese momento se formula la llamada &lt;i&gt;Ley Hays&lt;/i&gt; de autocensura en el cine, que entra en vigor desde 1935, y que mantendr&#225; a raya temas como la violencia y el sexo a lo largo de treinta a&#241;os. Durante ese periodo las t&#233;cnicas narrativas experimentan cambios que repercuten en la representaci&#243;n de la violencia como algo metaf&#243;rico, como algo que se sugiere sin ser explicitado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los a&#241;os sesenta aparece &lt;i&gt;Psicosis&lt;/i&gt; (1960) de Alfred Hitchcock, que represent&#243; el &#8220;rompehielo&#8221; que abrir&#237;a la puerta al cine &lt;i&gt;slash&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;gore&lt;/i&gt; posteriores. El c&#243;digo &lt;i&gt;Hays&lt;/i&gt; desaparece en 1967, a&#241;o en que se estrena &lt;i&gt;Bonnie &amp; Clyde&lt;/i&gt; de Arthur Penn y que inaugura el cine &#8220;ultraviolento&#8221;, caracterizado por la violencia gratuita, expl&#237;cita, sangrienta, la c&#225;mara lenta y m&#250;ltiples tomas de un mismo momento de violencia. &lt;i&gt;The wild bunch&lt;/i&gt; (1969) de Sam Peckinpah, &lt;i&gt;Taxi driver&lt;/i&gt; (1976) de Martin Scorsese, y &lt;i&gt;A clockwork orange&lt;/i&gt; (1971) de Stanley Kubrick constituyen los emblemas representativos de ese nuevo estilo de cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La d&#233;cada de los ochenta introduce lo que se suele nombrar como &#8220;hiperviolencia&#8221; y que se caracteriza por una exageraci&#243;n de los elementos anteriores que se llevan a l&#237;mites cada vez m&#225;s extremos. El cine &lt;i&gt;slasher&lt;/i&gt; es el ejemplo m&#225;s notable de esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde esa tradici&#243;n es que Tarantino emerge como el director cuyo sello distintivo ser&#237;a la violencia estetizada: exagerada, gratuita, expl&#237;cita, pero con una t&#233;cnica cinematogr&#225;fica muy refinada y con los tintes de humor negro caracter&#237;sticos de la historieta &lt;i&gt;noir&lt;/i&gt;. As&#237;, pel&#237;culas como &lt;i&gt;Reservoir dogs&lt;/i&gt; (1992), &lt;i&gt;Kill Bill&lt;/i&gt; (2003 y 2004), &lt;i&gt;Inglorious bastards&lt;/i&gt; (2009), &lt;i&gt;Django unchained&lt;/i&gt; (2012) y &lt;i&gt;The hateful eight&lt;/i&gt; (2015), exploran y depuran el recurso de la violencia no s&#243;lo como elemento est&#233;tico formal sino como, a fin de cuentas, aquello que permite dar al conflicto su resoluci&#243;n final.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1820 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;29&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/bastardos1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/bastardos1.jpg?1754362406' width='500' height='278' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;Bastardos sin gloria (2009)&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En esas pel&#237;culas es inevitable percibir la violencia como coreograf&#237;a. Parecen difuminar las certezas de la &#233;tica, les son indiferentes o ambiguas, y enfatizan y se inscriben en los de la est&#233;tica. Lo que supone una desvinculaci&#243;n entre &#233;tica y est&#233;tica. Como si fueran &#225;mbitos mutuamente excluyentes. Resulta muy notable que, a partir de esta nueva frontera narrativa posmoderna, la violencia se &lt;i&gt;admire&lt;/i&gt; desde una perspectiva est&#233;tica y no se &lt;i&gt;juzgue&lt;/i&gt; desde una perspectiva moral. &#8220;La violencia es presentada con un estilo coreografiado en el que adquiere valor por si&#769; misma y por el que se hace admirar como si de una obra de arte se tratase. Adem&#225;s, ha logrado infiltrarse en todos los g&#233;neros posibles: fantas&#237;a, polic&#237;aco, ciencia ficci&#243;n, terror, suspenso, comedia, etc.&#8221; (Hevia, 2020, p. 10).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lauro Zavala (2016) habla de una &#8220;estilizaci&#243;n de la violencia&#8221; (crueldad indiferente) que pertenece a su concepto de &lt;i&gt;posmodernidad esc&#233;ptica&lt;/i&gt;. Propuestas cinematogr&#225;ficas que comparten directores como Oliver Stone, David Lynch, Tarantino y Arturo Ripstein.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el montaje de todos los recursos estil&#237;sticos a su disposici&#243;n, Tarantino construye &#8220;artefactos&#8221; de deleite popular. Desde el casting: estrellas olvidadas o encasilladas que representan personajes at&#237;picos; la cuidadosa elecci&#243;n de la banda sonora; el ritmo de la acci&#243;n, los di&#225;logos que oscilan entre lo inteligente y lo banal, hasta el uso de la fotograf&#237;a, todo confluye en Tarantino para la implementaci&#243;n de estos dispositivos en los que la violencia exacerbada no es precisamente el objeto de deleite sino el detonante, el pretexto, el anzuelo para el goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&#243;lo despu&#233;s de un tiempo de haber visto sus pel&#237;culas, tal vez, uno puede llegar a preguntarse si es moralmente l&#237;cito celebrar o meramente re&#237;rse de episodios como el m&#237;tico de Michael Madsen torturando y asesinando al polic&#237;a infiltrado al ritmo de &#8220;Stuck in the middle with you&#8221;, en &lt;i&gt;Reservoir dogs&lt;/i&gt;, o el de Samuel L. Jackson en &lt;i&gt;Pulp fiction&lt;/i&gt; bebi&#233;ndose el refresco de uno de los deudores de su jefe mientras lo mira con ojos siniestros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Probablemente nos pase moment&#225;neamente por la cabeza la idea de gusto culposo, como cuando cierta noche abrimos el refrigerador y nos comemos una generosa rebanada de pastel. Podemos llegar a asumir la completa responsabilidad de nuestro deleite por la violencia y culparnos en resumidas cuentas por tener las pel&#237;culas de Tarantino como parte de nuestras favoritas. Y al arribar a ese punto es donde el director representa algo semejante a las corporaciones dedicadas a la venta de refrescos, cigarros y comida chatarra. Su capacidad para eludir las responsabilidades es tan efectiva (y por ello tan perversa) que convencen a los consumidores no s&#243;lo de identificar a &#233;stas como inocentes proveedores de bienes y servicios sino de que el consumidor se vea a s&#237; mismo como un monstruo incapaz de prescindir de aquello que lo envicia y destruye. Tarantino mismo se presenta como alguien que simplemente provee lo que el p&#250;blico demanda. Con ello establece una suerte de precedencia geneal&#243;gica del gusto por la violencia y la emergencia de productos culturales que satisfacen ese gusto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia entre estas corporaciones y el cine de Tarantino reside en el procedimiento de producci&#243;n de sus respectivos dispositivos de disfrute. Las primeras, se sabe con precisi&#243;n desde Marx, utilizan el fetichismo de la mercanc&#237;a para ocultar la operaci&#243;n por la cual se invierte la relaci&#243;n entre trabajo y capital (el salario aparece ante el trabajador como justo intercambio cuando en realidad oculta una relaci&#243;n de explotaci&#243;n) y la relaci&#243;n entre consumidor y mercanc&#237;a (las relaciones entre personas se presentan como relaciones entre cosas). Es b&#225;sicamente un acto de desaparici&#243;n, si utilizamos la imagen del mago. La mercanc&#237;a oculta a trav&#233;s de su apariencia deseable las relaciones de explotaci&#243;n que la hicieron posible y el hecho de que fue dise&#241;ada expresamente para ser desechada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraste, el procedimiento de Tarantino (y desde luego de mucho del cine formulaico posterior que lo imita) hace residir su acto de magia en el principio propuesto por Edgar Alan Poe en el relato &lt;i&gt;Carta robada&lt;/i&gt;. El truco para ocultar algo reside en tenerlo todo el tiempo a la vista, y por ello no se puede ver. La violencia est&#225; en primer&#237;simo plano, pero de tal manera expuesta que no se percibe en su magnitud precisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace un momento mencionamos que la violencia exacerbada no es el objeto de deleite en las pel&#237;culas de este director sino su anzuelo. El espectador no hace sino &#8220;picar&#8221;. Y luego, si tiene alg&#250;n grado de reflexividad, se preguntar&#225; si le es l&#237;cito disfrutar de la violencia que ha presenciado. El truco est&#225; realizado. Porque el disfrute no est&#225; en la violencia hiperrealista que presencia sino en algo m&#225;s complicado. De ah&#237; la maestr&#237;a de Tarantino para crear sus pel&#237;culas de entretenimiento. Para sumergirnos en estas sutilezas recurramos a la explicaci&#243;n que da Milan Kundera a prop&#243;sito de sus propias &#8220;m&#225;quinas de deleite&#8221;, sus novelas:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Los personajes son mis propias posibilidades que no se realizaron. Por eso les quiero por igual a todos y todos me producen el mismo p&#225;nico: cada uno de ellos ha atravesado una frontera por cuyas proximidades no hice m&#225;s que pasar. Es precisamente esa frontera (la frontera tras la cual termina mi yo), la que me atrae. (Kundera, 2002, p. 15)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como espectadores cuerdos sabemos que entre m&#225;s inveros&#237;miles se vuelven las situaciones, por ejemplo, de &lt;i&gt;pulp fiction&lt;/i&gt;, m&#225;s l&#250;dicas ser&#225;n para nosotros. Como con los asesinos seriales, los rambos, los James Bond, lo &#250;nico que podemos hacer es presenciar la fantas&#237;a de la realizaci&#243;n de algo que posiblemente deseamos pero que jam&#225;s (insistamos, siendo cuerdos) haremos. Lo que nos atrae no es la violencia desmedida sino la posibilidad de la misma sin sus consecuencias operatorias. No son los l&#237;mites rebasados sino la constataci&#243;n &lt;i&gt;in situ&lt;/i&gt; de c&#243;mo son rebasados.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1818 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;21&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/pulp2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/pulp2.jpg?1754362450' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;Pulp Fiction (1994)&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La fascinaci&#243;n que sentimos por todo este tipo de contenidos de las industrias populares masivas tiene que ver m&#225;s con el juego continuo de atravesar las fronteras prohibidas de nuestra moral &#8211;&#191;qu&#233; tanto somos capaces de ensanchar nuestros l&#237;mites morales tanto individual como colectivamente?&#8211; que con ocultas tendencias s&#225;dicas u homicidas en nuestro inconsciente. De hecho, funciona mejor esa magia si nos convencemos de esto &#250;ltimo. Como se&#241;ala Kundera, ese l&#237;mite nos atrae como el precipicio, lo mismo que nos aterra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, al comprender los complejos mecanismos y posibilidades de la fascinaci&#243;n humana por aquello que est&#225; fuera de su alcance, Tarantino reelabora los materiales preexistentes en la cultura de masas y los regurgita como productos de gran sofisticaci&#243;n estil&#237;stica, vali&#233;ndose de innumerables recursos cinematogr&#225;ficos, del humor negro y de todo tipo de violencias resignificadas. Al igual que las corporaciones, su arte hace recaer la responsabilidad del consumo de su producto en el consumidor mismo; pero, a diferencia de ellas, su acto de magia no consiste en la desaparici&#243;n sino en la prestidigitaci&#243;n. Por eso, cuando Lauro Zavala inscribe el cine de Tarantino en la categor&#237;a de &lt;i&gt;posmodernidad esc&#233;ptica&lt;/i&gt;, refiri&#233;ndose a dos ejes de an&#225;lisis, el &#233;tico y el est&#233;tico, donde se estiliza la violencia y se renuncia a la asunci&#243;n de una postura &#233;tica clara, queda establecido que no encontraremos ning&#250;n tipo de gu&#237;a, mapa o coordenada moral dentro de este cine. Y eso queda claro desde la construcci&#243;n de los personajes, cuyo encanto tiene mucho que ver con esa desorientaci&#243;n moral caricaturesca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por el contrario, dado que solamente estamos asistiendo a una representaci&#243;n cinematogr&#225;fica, por cierto, intencionalmente inveros&#237;mil, no es responsabilidad del creador de esta ficci&#243;n inculcarnos valor alguno. S&#243;lo es entretenimiento (casi podr&#237;amos decir &#8220;inocente&#8221;). Y hasta pareciera invitarnos a tomar la actitud del creador y tambi&#233;n, como espectadores, desentendernos de todo tipo de consideraci&#243;n &#233;tica, de todo escr&#250;pulo, y meramente, aunque sea como espectadores, disfrutar de aquello que en la vida real nos est&#225; prohibido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los frentes ideol&#243;gicos m&#225;s poderosos del cine de Tarantino implica el entregarse a la no consideraci&#243;n de las consecuencias de los actos. A una desconsideraci&#243;n de la moral, a un desentenderse de ella porque se entiende que es ficci&#243;n con fines de entretenimiento. Con mayor precisi&#243;n, se hace pasar el entretenimiento como algo natural: naturalizaci&#243;n del entretenimiento. Y el dispositivo tarantinesco por excelencia para entretener es la naturalizaci&#243;n de la violencia mediante la ficci&#243;n, el humor negro, la banda sonora, etc., todos ellos elementos que producen un relajamiento de la consciencia moral. Fredric Jameson afirma que:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8230;con la desaparici&#243;n gradual de la &#8220;otredad&#8221; en un mundo cada vez m&#225;s peque&#241;o, y en una sociedad invadida por los medios de comunicaci&#243;n, queda muy poco que pueda ser considerado &#8220;irracional&#8221; en el viejo sentido de &#8220;incomprensible&#8221;: las formas m&#225;s viles de toma de decisi&#243;n y comportamiento humanos [&#8230;] ahora son comprensibles para nosotros [&#8230;] m&#225;s all&#225; de cu&#225;l sea nuestra opini&#243;n sobre el tema. (2003, p. 317)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Henry Giroux (1995) establece una clasificaci&#243;n de la violencia cinematogr&#225;fica basada principalmente en el efecto que el director desea lograr en el espectador en t&#233;rminos generales, y en la forma en que la violencia es tratada en la pel&#237;cula. Podr&#237;amos decir que esta clasificaci&#243;n se basa en el tono en que la violencia se presenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, existir&#237;a una &lt;i&gt;violencia ritual&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;ritualizada&lt;/i&gt;, que opera sobre todo en los g&#233;neros de terror, aventura, acci&#243;n, donde la violencia es el centro de inter&#233;s mismo de estos filmes. Es una violencia banal, predecible, a veces profundamente machista, exagerada. Pertenece al cine m&#225;s comercial. El autor (normalmente elegido por una compa&#241;&#237;a que prefabrica estos contenidos populares, conoce la f&#243;rmula) tiene la intenci&#243;n de entretener a la audiencia sin ir m&#225;s all&#225; del consumo &#8220;palomitero&#8221;. El espectador, a su vez, no busca en este tipo de cine ni la reflexi&#243;n ni la profundizaci&#243;n en tem&#225;ticas o problemas sociales sino distraer su mente con pirotecnia y actos inveros&#237;miles de escapismo, matanzas, sobrevivencias y disparos. Ejemplos de esta violencia ritualizada son &lt;i&gt;Die Hard&lt;/i&gt; (1988) de John McTiernan, &lt;i&gt;Terminator&lt;/i&gt; (1984) de James Cameron, &lt;i&gt;Rambo&lt;/i&gt; (1983) de Ted Kotcheff, &lt;i&gt;Robocop&lt;/i&gt; (1987) de Paul Verhoeven, &lt;i&gt;The fast and the furious&lt;/i&gt; (2001) de Rob Cohen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo tipo propuesto por Giroux ser&#237;a la &lt;i&gt;violencia simb&#243;lica&lt;/i&gt;, en donde el director s&#237; tiene como prop&#243;sito conectar lo visceral de presenciar la violencia (aunque sea en forma de representaci&#243;n en el cine) con la reflexi&#243;n sobre una determinada realidad. El director utiliza la violencia (extrema, a veces) para conducir al espectador hacia una mirada particular, hacia un enfoque no explorado sobre temas delicados. Por su parte, el espectador sabe que la violencia en estos filmes se justifica por la concreci&#243;n de esa mirada que el autor propone, y aqu&#233;l acepta la propuesta, la reflexiona y se lleva consigo algo m&#225;s que entretenimiento a casa. Ejemplos de este tipo de violencia se encuentran en &lt;i&gt;Schindler&#180;s list&lt;/i&gt; (1994) de Steven Spielberg, &lt;i&gt;Platoon&lt;/i&gt; (1986) de Oliver Stone, &lt;i&gt;The pianist&lt;/i&gt; (2003) de Roman Polanski o &lt;i&gt;1917&lt;/i&gt; (2019) de Sam Mendes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tercera categor&#237;a propuesta por Giroux es la de &lt;i&gt;violencia hiperreal&lt;/i&gt;, que surge b&#225;sicamente en los ochenta con el cine &lt;i&gt;slash&lt;/i&gt; y se consolida en los noventa con el cine de Tarantino donde se presenta sin censura una ultraviolencia reforzada por los recursos tecnol&#243;gicos que la amplifican a&#250;n m&#225;s. Suele tener di&#225;logos bien estructurados, humor negro, gran dinamismo en las secuencias. Pero, a diferencia de la violencia ritualizada donde se elude expresamente cualquier tipo de controversia social, en este tipo de cine se tocan directamente los temas &lt;i&gt;tab&#250;&lt;/i&gt; de las sociedades. Y se resuelven con iron&#237;a y cinismo. Ejemplos de este tipo de cine, adem&#225;s del de Tarantino, son &lt;i&gt;Natural born killers&lt;/i&gt; (1994) de Oliver Stone, &lt;i&gt;The killer&lt;/i&gt; (1989) de John Woo, y &lt;i&gt;Man bites dog&lt;/i&gt; (1992) de Beno&#238;t Poelvoorde, R&#232;my Belvaux y Andr&#233; Bonzel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este &#250;ltimo tipo de violencia cinematogr&#225;fica, nos dice Giroux, demuestra, a la vez que redefine, lo que Hannah Arendt llamara la &#8220;banalidad de la violencia&#8221;, en el sentido de que se vuelve tan expl&#237;cita y generalizada (tan ubicua), que hace cada vez m&#225;s dif&#237;cil a las personas desarrollar en s&#237; mismas alguna implicaci&#243;n moral seria respecto de esta violencia. Para la fil&#243;sofa alemana esto ser&#237;a lo m&#225;s peligroso para la sociedad: la incapacidad de las personas de indignarse, molestarse, reflexionar, tomar posici&#243;n respecto de los problemas m&#225;s acuciantes del mundo debido a una sobreexposici&#243;n y por lo tanto a una insensibilizaci&#243;n hacia la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al respecto, el fil&#243;sofo David Oubi&#241;a apunta:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Nadie se enga&#241;a, por supuesto, hasta el punto de confundir la representaci&#243;n con la cosa real. Pero, de todos modos, esa vivencia que permite superponer dos temporalidades tiene, en el cine, algo de literal [&#8230;] Porque lo que otorga al espejismo cinematogr&#225;fico todo su valor, toda su potencia, todo su impacto es que no consiste en ser imaginado o pensado sino, sobre todo, realizado, es decir: algo que se sabe que no es real, pero, no obstante, respeta todos los rasgos de lo real. Y en este punto, la t&#233;cnica juega un papel fundamental. (2009, pp. 18, 33)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, podr&#237;amos postular al menos dos componentes t&#233;cnicos de la pel&#237;cula que directamente inciden en la &#8220;conducci&#243;n&#8221; del espectador hacia posiciones ideol&#243;gicas espec&#237;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;1. El emplazamiento de la c&#225;mara&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lauro Zavala afirma: &#8220;La c&#225;mara es el elemento central en la construcci&#243;n de la experiencia ideol&#243;gica del espectador&#8221; (2018, p. 5) pues nos ofrece forzosamente un punto de vista determinado desde el cual presenciar la acci&#243;n. Incluso Godard afirmar&#237;a: &#8220;Los travellings son una cuesti&#243;n moral&#8221; (Domarchi, 1959) en el sentido de que cualquier utilizaci&#243;n de los elementos t&#233;cnicos para realizar un film, incluso un procedimiento tan &#8220;natural&#8221; como un &lt;i&gt;travelling&lt;/i&gt;, implica querer decir algo de determinada manera y no de otra; es decir, implica verdaderamente una responsabilidad moral frente al espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;,&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La fuerza ideol&#243;gica del punto de vista [&#8230;] se sostiene en la medida en que no estamos conscientes de su existencia. Como lo ha demostrado la teor&#237;a de la mirada, el posicionamiento ideol&#243;gico del espectador es un mecanismo transparente, invisible, naturalizado. Esta invisibilidad garantiza la efectividad ideol&#243;gica del punto de vista. [&#8230;] Aqu&#237; podemos observar c&#243;mo el punto de vista es crucial para establecer la dimensi&#243;n moral de la experiencia del espectador. (Zavala, 2018, p. 45).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los emplazamientos de c&#225;mara y otros recursos relacionados con la perspectiva del espectador en el cine de Tarantino son en s&#237; mismos herramientas para percibir el posicionamiento ideol&#243;gico que se espera de nosotros como tales. En la siguiente parte profundizaremos en ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;2. El dise&#241;o sonoro&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Craig Sinclair (en Zavala, 2016) afirma que los directores utilizan la banda sonora para producir una respuesta m&#225;s mim&#233;tica que emp&#225;tica en el espectador. Esto reforzar&#237;a nuestra intuici&#243;n de que uno de los elementos t&#233;cnicos que invisibilizar&#237;an o naturalizar&#237;an determinada orientaci&#243;n ideol&#243;gica en una pel&#237;cula es el del dise&#241;o sonoro. En una pel&#237;cula se buscar&#237;a m&#225;s lograr que el espectador imite determinada actitud o postura moral, que lograr que empatice con ella. Casi como un reflejo condicionado. El espectador no tiene que &#8220;decidir&#8221; conscientemente si tomar&#225; o no como referente tal o cual actitud o decisi&#243;n. Simplemente se ver&#225; imit&#225;ndola en un momento dado en su vida personal y, tal vez, cobrar&#225; conciencia de ello si el referente en cuesti&#243;n se reproduce a nivel masivo como suele ocurrir con innumerables modas culturales (frases, objetos, atuendos, chistes, sonidos, saludos, etc.) que entran y salen del foco de atenci&#243;n popular con gran frecuencia y velocidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237; s&#243;lo apuntaremos que el dise&#241;o sonoro implica m&#225;s que simplemente acompa&#241;ar las escenas. Lauro Zavala (2016) hace fuerte hincapi&#233; en el poderoso recurso que significa el sonido en el cine. Su relaci&#243;n con la construcci&#243;n de la ideolog&#237;a es algo que deber&#225; explorarse con mayor profundidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensemos en los cigarros, las hamburguesas, o las cervezas en sus pel&#237;culas. En general se trata del tema de las marcas. Es sabido que Tarantino es muy cuidadoso con el dise&#241;o de vestuario y el de escenograf&#237;a. Al punto de que crea sus propias marcas al interior de sus pel&#237;culas. Un buen ejemplo de &#8220;violencia simb&#243;lica&#8221; para decirlo en t&#233;rminos de Bourdieu o, como podemos decir tambi&#233;n, de reproducci&#243;n ideol&#243;gica tiene que ver con ese detalle. &#191;Por qu&#233; crearse sus propias marcas? &#191;Es por no pagar publicidad o por no publicitar marcas? En todo caso, &#191;Por qu&#233; en sus propios universos existir&#237;an las marcas si bien pudieran no hacerlo sin demeritar un &#225;pice su calidad cinematogr&#225;fica o est&#233;tica? Pero ah&#237; reside el punto: el hecho de prestar tanto cuidado a ese tipo de detalles hace suponer que es imposible incluso pensar en un mundo donde los cigarros o las hamburguesas no tengan marca. O en t&#233;rminos m&#225;s claros, ese gesto contribuye, y, en este punto es irrelevante que sea de manera consciente o inconsciente, a reforzar la idea de que no puede existir un mundo sin corporaciones. Ah&#237; tenemos un ejemplo sutil de c&#243;mo ciertas ideolog&#237;as se deslizan de manera &#8220;inocente&#8221; en los productos culturales de consumo masivo. Hasta el grado en que, si vi&#233;ramos una cajetilla de cigarros sin marca, podr&#237;a resultarnos m&#225;s inveros&#237;mil o hasta chocante que algunas de las muertes en sus pel&#237;culas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos detenernos un instante en lo que nos dice Fredric Jameson (2003, p. 325): &#8220;Los productos que se venden en el mercado se convierten en el contenido mismo de la imagen de los medios de comunicaci&#243;n&#8221;. Eso, por un lado. Pero, por otro, Jameson invita al lector a tener en mente lo que Guy Debord expresa como la consecuencia te&#243;rica del proceso: &#8220;la imagen como forma final de la reificaci&#243;n de la mercanc&#237;a&#8221;. Es decir, en muchos de los productos culturales que consumimos, y que ya de por s&#237; son mercanc&#237;as, se deslizan subrepticiamente las condiciones o los marcos para que su consideraci&#243;n est&#233; imposibilitada para acceder a los elementos cognitivos m&#237;nimos para verlos de otra manera que como mercanc&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jameson contin&#250;a:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En este punto, el proceso se revierte, y no son los productos comerciales del mercado los que se convierten en im&#225;genes en la publicidad, sino que, m&#225;s bien, son los propios procesos narrativos y de entretenimiento de la televisi&#243;n comercial los que son, a su vez, reificados y convertidos en otras tantas mercanc&#237;as: desde la propia narrativa serial, con sus r&#237;gidos y casi formularios segmentos temporales y cortes, hasta aquello que las tomas de la c&#225;mara le hacen al espacio, la historia, los personajes y la moda, incluido un nuevo proceso de producci&#243;n de estrellas y celebridades que parece diferente de experiencias hist&#243;ricas anteriores [&#8230;] la emergencia de un nuevo reino de la realidad de la imagen, que es a la vez ficcional (narrativa) y objetiva (incluso los personajes de las series son percibidos como estrellas con &#8220;nombres reales&#8221; con historias externas sobre las que se puede leer)&#8221;. (p. 326)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pero, &#191;qu&#233; podemos entender por ideolog&#237;a? La historia misma del concepto y sus diversos usos y significados es de por s&#237; reveladora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El t&#233;rmino &#8220;ideolog&#237;a&#8221; fue acu&#241;ado por Destutt de Tracy (1754-1836) durante los violentos a&#241;os de la revoluci&#243;n francesa. Se dice que concibi&#243; la idea mientras estaba en prisi&#243;n por alinearse con los revolucionarios burgueses que se opon&#237;an al terror de Robespierre. Tracy consideraba que la ideolog&#237;a deb&#237;a ser el estudio cient&#237;fico de las ideas y de los sistemas de pensamiento con el prop&#243;sito de conducir a las nuevas sociedades de una manera rigurosamente racional hacia un destino brillante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ideolog&#237;a, como disciplina cient&#237;fica, de la mano de los primeros ide&#243;logos del siglo XVIII franc&#233;s como Condillac, Holbach, Coleridge y el mismo Tracy, nace pues en un contexto profundamente ideol&#243;gico, lleno de violencia e irracionalidad, como uno de los instrumentos con que los intelectuales de la Ilustraci&#243;n pretend&#237;an acceder a la madurez humana a trav&#233;s de la raz&#243;n.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En aqu&#233;l tiempo era frecuente establecer un paralelismo entre las etapas del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Para los tiempos en que Marx y Engels se hicieron cargo del tema, &#8220;ideolog&#237;a&#8221; significaba ya la ilusi&#243;n de que las ideas ten&#237;an un origen y desarrollo independientes del &#225;mbito material (Eagleton, 2005, pp. 94 y ss.).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de los planteamientos de estos autores, principalmente en &lt;i&gt;La ideolog&#237;a alemana,&lt;/i&gt; el t&#233;rmino lleg&#243; a significar &#8220;falsa conciencia&#8221; en el sentido de un autoenga&#241;o que se podr&#237;a combatir revelando a los sujetos la verdad sobre su realidad inmediata. La mayor parte del ala ortodoxa marxista consider&#243; as&#237; la ideolog&#237;a y el t&#233;rmino signific&#243; b&#225;sicamente una f&#243;rmula de catequesis que se usaba como arma arrojadiza contra todo tipo de enemigos de doctrina. Sobre el significado de ideolog&#237;a como falsa conciencia y de por qu&#233; ha ca&#237;do en desuso desde hace algunas d&#233;cadas, Terry Eagleton (Ibid., p. 37) se pregunta: &#191;Son las falsas representaciones de la realidad social de alg&#250;n modo constitutivas de la ideolog&#237;a, o un rasgo m&#225;s contingente de &#233;sta? Despu&#233;s del intenso debate sobre la ideolog&#237;a que gener&#243; Althusser (2003) con su c&#233;lebre ensayo durante los sesenta y setenta, y con la llegada del posmodernismo hacia fines del siglo XX, muchos abandonaron el concepto ya sea por remitirlo al de &lt;i&gt;discurso&lt;/i&gt; (Foucault y seguidores), o por considerarlo te&#243;ricamente agotado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La incursi&#243;n en el debate sobre si la ideolog&#237;a puede servir como base te&#243;rica s&#243;lida para pensar los problemas sociales contempor&#225;neos ha sido revitalizada por pensadores como Slavoj &#381;i&#382;ek, Fredric Jameson, Michel Pecheux, G&#246;ran Therborn, Chantal Mouffe, entre otros. Una de las vertientes del debate se refiere a qu&#233; tanto las condiciones materiales de producci&#243;n del capitalismo determinan (si lo hacen) las conciencias de las personas y, por tanto, determinan su ideolog&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque Marx y Engels no fueron los primeros que establecieron que la conciencia est&#225; determinada por las relaciones sociales materiales y no a la inversa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Rousseau, Montesquieu y Condorcet ya lo hab&#237;an hecho de distintas maneras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, s&#237; desarrollaron los fundamentos te&#243;ricos m&#225;s s&#243;lidos para establecer esa perspectiva hist&#243;rico-materialista. &#8220;Las ilusiones sociales est&#225;n ancladas en contradicciones reales&#8221; (Ibid., p. 103). Bajo esta premisa podemos formular una ruta, una agenda, que comienza con una serie de preguntas que servir&#225;n para guiar nuestras pesquisas en cuanto a la g&#233;nesis y naturaleza de las ideolog&#237;as: &#191;Cu&#225;les son las &#8220;ilusiones sociales&#8221; de una determinada sociedad en un determinado tiempo? &#191;Podemos identificarlas con cierto grado de certidumbre? Y, luego, &#191;En qu&#233; contradicciones podr&#237;an estar ancladas? Por &#250;ltimo, una vez identificadas esas contradicciones y establecido su v&#237;nculo con las &#8220;ilusiones&#8221; &#191;qu&#233; hacer? Podemos encontrar otra pista en Teodoro Adorno, quien llama la atenci&#243;n al hecho de que muchos &lt;i&gt;artefactos culturales&lt;/i&gt; revelan las m&#225;s &#8220;profundas verdades&#8221; de una sociedad a partir de sus rasgos m&#225;s marginales o insignificantes (Dews, 2003, p. 55). O de otra manera: &#8220;Desde la perspectiva ideol&#243;gica, la pregunta central es entender qu&#233; dice la pel&#237;cula (especialmente a partir de aquello que no dice)&#8221; (Zavala, 2018, p. 15).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sociedad de masas, por su misma estructura, est&#225; constantemente promoviendo ciertas tendencias a los individuos al tiempo que deja de promover o, directamente, censura otras. La vida de las personas est&#225; ya tan planificada a nivel organizacional (escuela, trabajo, recreaci&#243;n) que el individuo, acostumbrado desde sus primeros a&#241;os, necesita gu&#237;a incluso en aquellos &#225;mbitos en los que se supone que no deber&#237;a intervenir el estado o la corporaci&#243;n. A ra&#237;z de esa falta de gu&#237;a, emergen nuevos negocios dedicados a ofrecerla. No es dif&#237;cil concordar con que el cine se ha convertido en fuente de gu&#237;a de comportamiento para muchas personas en la medida en que es l&#250;dico, fant&#225;stico, barato (relativamente, para un espectador), y todo el tiempo est&#225; ofreciendo precisamente modelos de comportamiento como componentes esenciales de su encanto.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1819 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;25&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/django3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/django3.jpg?1754362413' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;Django unchained (2012)&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Estos &#8220;modelos&#8221; cumplen la funci&#243;n de mandato. Le sugieren al espectador un abanico reducido y simplificado de c&#243;digos de comportamiento que &#233;ste aplicar&#225; de manera m&#225;s o menos consciente en su vida personal. Pero, sobre todo, estos mandatos no inducen, estrictamente hablando, la imitaci&#243;n de determinados comportamientos cotidianos, sino que inducen &lt;i&gt;juicios&lt;/i&gt; sobre la factibilidad o deseabilidad de imitar determinados cursos de acci&#243;n. Habr&#237;a una serie de mandatos estereotipados sobre c&#243;mo juzgar el comportamiento de determinadas personas en situaciones particulares. Dado que el modelo existe en universos cinematogr&#225;ficos con sus l&#243;gicas espec&#237;ficas, resulta que lo que mandan los modelos son valoraciones morales f&#225;cilmente traspasables de unos &#225;mbitos a otros. De hecho, eso es lo que los hace tan populares. Los lentes oscuros, la frase pegajosa/ingeniosa antes, durante, o despu&#233;s de asesinar, la m&#250;sica sofisticada durante alg&#250;n episodio de tortura, cumplen una funci&#243;n &lt;i&gt;mandatoria del juicio&lt;/i&gt;, realizan un imperativo sobre el espectador en t&#233;rminos no de acci&#243;n sino de juicios &lt;i&gt;favorables&lt;/i&gt; sobre las acciones. Es as&#237; que, por ejemplo, Tarantino se siente plenamente justificado para asegurar que pr&#225;cticamente toda la poblaci&#243;n estadounidense desea ver al villano recibir su &lt;i&gt;justo&lt;/i&gt; castigo. El criterio para determinar la justeza de tal castigo est&#225; dado por la proporci&#243;n en que tal villano fue cruel, violento, malvado. Si era un esclavista que azotaba a sus negros con un l&#225;tigo, entonces deber&#225; terminar azotado hasta la muerte de semejante manera; si viol&#243; y tortur&#243;, igualmente habr&#225; de ser tratado. As&#237; pues, el p&#250;blico exige la aplicaci&#243;n de la inveterada Ley del Tali&#243;n en sus series y pel&#237;culas si es que estas han de convertirse en sus pel&#237;culas y series &lt;i&gt;favoritas&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seyla Benhabib (2003, p. 100) afirma:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Es la rebeli&#243;n de la naturaleza suprimida lo que la industria masiva hace recircular en im&#225;genes de sexo, placer y falsa felicidad. La represi&#243;n de la naturaleza interna y externa ha crecido en una proporci&#243;n sin precedentes tal que la propia rebeli&#243;n contra esa represi&#243;n se convierte en objeto de una nueva explotaci&#243;n y manipulaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;De suerte que lo que es efecto aparece como causa y lo que conduce el deseo masificado aparece como mera respuesta mercantil del tipo: &#8220;al cliente, lo que pida&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, desde un punto de vista cultural, la posibilidad de emancipaci&#243;n de los grupos sociales subalternos se reduce a la simple mercantilizaci&#243;n de los deseos sociales de estos grupos mediante la &lt;i&gt;catarsis&lt;/i&gt; cinematogr&#225;fica que produce en ellos la violencia estetizada de autores como Tarantino.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La desaparici&#243;n de la esencia &#233;tica en la civilizaci&#243;n industrial-tecnol&#243;gica seca las fuentes culturales de la rebeli&#243;n grupal que hasta entonces hab&#237;a sido llevada a cabo en nombre del recuerdo de revueltas del pasado [&#8230;] Cuando la cultura deja de ser una realidad viva, el recuerdo de promesas no cumplidas y traicionadas en el nombre de las cuales se llev&#243; a cabo la rebeli&#243;n de los reprimidos deja de ser una posibilidad hist&#243;rica en el presente (Ibid., p. 102).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pero no se ha de olvidar que en &#250;ltima instancia la fuerza de determinaci&#243;n de las ideolog&#237;as hegem&#243;nicas (en este caso morales) proviene de su &#8220;base&#8221; econ&#243;mica (Althusser, 2003, p. 120). &#191;Qu&#233; condiciones econ&#243;micas espec&#237;ficas, es decir, qu&#233; tipos de alianzas entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci&#243;n, se dan efectivamente para que una sociedad considere est&#233;ticamente placentero, aunque sea en un nivel muy elemental, presenciar episodios de extrema violencia y hasta exigirlos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alguna vez una mujer le pregunt&#243; en una entrevista de televisi&#243;n a Tarantino: &#8220;&#191;Por qu&#233; sus pel&#237;culas son tan violentas?&#8221; Y &#233;l contest&#243;: &#8220;Porque es mucho m&#225;s divertido&#8221; (Yes you can, 2021). La discusi&#243;n con esta y otros periodistas a lo largo de veinte a&#241;os ha pasado por el tema de si el espectador puede (o quiere) establecer la distinci&#243;n entre realidad y fantas&#237;a, o en qu&#233; medida la violencia presenciada en los dispositivos de entretenimiento influye en la conducta de las personas. Desde luego ser&#237;a muy dif&#237;cil demostrar tal v&#237;nculo. La mayor&#237;a de las personas que opina sobre ese debate establece claramente que sabe distinguir ficci&#243;n de realidad y que no por ver masacres en una pel&#237;cula saldr&#225; a la calle a hacer tales cosas. El mismo Tarantino se centra una y otra vez en ese aspecto del cuestionamiento. En enero de 2013, el periodista del &lt;i&gt;Channel 4&lt;/i&gt; brit&#225;nico, Krishnan Guru-Murty (Hubert, 2016), llev&#243; al l&#237;mite de la paciencia al director al forzarlo a responder si, en &#250;ltima instancia, hab&#237;a un v&#237;nculo entre realidad y ficci&#243;n desde el punto de vista de la violencia. Tarantino se neg&#243; a responder nada m&#225;s al respecto. No es un detalle menor que el cineasta argumentara que llevaba veinte a&#241;os explicando su postura, que &#233;sta no hab&#237;a variado en todo ese tiempo y que no era responsable de explicarse ante su audiencia. Aun cuando podemos conceder a Tarantino que no hubiera cambiado su postura en veinte a&#241;os, ciertamente la sociedad a la que pertenece s&#237; lo hizo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Slavoj &#381;i&#382;ek (2021, p. 55) hace una reflexi&#243;n sobre la ideolog&#237;a y la risa a prop&#243;sito de la novela de Umberto Eco, &lt;i&gt;El nombre de la rosa,&lt;/i&gt; que puede orientarnos sobre c&#243;mo pensar el cine de Tarantino. &#381;i&#382;ek se&#241;ala que lo m&#225;s perturbador de esa novela es la ideolog&#237;a subyacente a su argumento central seg&#250;n el cual una de las armas m&#225;s efectivas contra cualquier totalitarismo ser&#237;a la risa, es decir, la &#8220;distancia ir&#243;nica&#8221; respecto de la autoridad, de la ortodoxia. Para &#381;i&#382;ek, &#8220;en las sociedades contempor&#225;neas, democr&#225;ticas o totalitarias, esa distancia c&#237;nica, la risa, la iron&#237;a, son, por as&#237; decirlo, parte del juego&#8221;. muchas ideolog&#237;as contempor&#225;neas, en ese tenor, se alimentan precisamente del cinismo l&#250;dico con el que pretendemos divertirnos, distraernos, entretenernos. Por ello, cuando Tarantino afirma: &#8220;because it&#180;s so much fun, Jan&#8221; no estamos en el terreno de la distinci&#243;n entre ciencia ficci&#243;n y realidad que todo espectador deber&#237;a en principio tener m&#237;nimamente clara, sino en uno donde las ideolog&#237;as se intercomunican o se refuerzan mutuamente, como en este caso. La ideolog&#237;a cuyo presupuesto es el que queda se&#241;alado por &#381;i&#382;ek y que m&#225;s o menos podemos trasladar a nuestro caso como: la risa, al asociarse con la violencia dentro de las ficciones del entretenimiento nos preservar&#237;a de la violencia efectiva y creciente de las sociedades contempor&#225;neas, queda por detr&#225;s, oculta, de una ideolog&#237;a del tipo: tendr&#237;amos que ser idiotas para no darnos cuenta de que la violencia en el cine (o los videojuegos, etc.) es ficcional, y, por lo tanto, es perfectamente l&#237;cito desde un punto de vista moral, re&#237;rse con ella, disfrutarla, gozarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es decir, el mismo Tarantino parece no darse cuenta, conced&#225;mosle, de la diferencia entre el tema del v&#237;nculo entre violencia y entretenimiento, por un lado, y el de ficci&#243;n y realidad, por el otro. Para ambos temas existen presupuestos ideol&#243;gicos que se entrelazan y que producen, en &#250;ltima instancia, posiciones y consensos claramente distinguibles sobre el tema de la violencia. No es que se est&#233; en posici&#243;n de elegir entre una postura ideol&#243;gica y otra no ideol&#243;gica, sino que el dilema muchas veces conduce simplemente a la elecci&#243;n entre ideolog&#237;as en competencia. Si a Tarantino junto a una importante porci&#243;n de la audiencia le complace m&#225;s ver la venganza y la tortura sangrientas contra los villanos de las pel&#237;culas o series, eso no es menos ideol&#243;gico que el hecho de que prefirieran simplemente ver c&#243;mo &#8220;los buenos&#8221; los entregan a la polic&#237;a. Lo que s&#237; podemos entender con las preferencias generales entre una y otra opci&#243;n, u otra cualquiera, es qu&#233; ideolog&#237;as se contraponen, cu&#225;les pierden fuerza con los a&#241;os y cu&#225;les se vuelven dominantes o hegem&#243;nicas. Es decir, nos permiten sentir el pulso de la reproducci&#243;n ideol&#243;gica, as&#237; como el de su transformaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel P&#234;cheux (2003, p. 158) apunta que ser&#237;a un error ubicar la reproducci&#243;n de las relaciones de producci&#243;n en un lugar distinto del de su transformaci&#243;n. Esto quiere decir que ambos t&#233;rminos no se oponen, como la noche al d&#237;a, por ejemplo, sino que componen un intrincado escenario para la lucha de clases mientras los aparatos ideol&#243;gicos se despliegan cotidianamente. Es m&#225;s; estos aparatos son &#8220;el lugar y el medio&#8221; de realizaci&#243;n de esta lucha de clases. En ellos se constituyen desigual y subordinadamente las perspectivas heterog&#233;neas de cada clase, de cada sujeto interpelado ideol&#243;gicamente. Esto est&#225; en estrecha relaci&#243;n con la idea de que &#8220;es imposible atribuir a cada clase su propia ideolog&#237;a&#8221;, pues, tanto la sociedad como el Estado y los sujetos se van construyendo simult&#225;neamente con las relaciones que establecen unas personas con otras, d&#237;a tras d&#237;a. En esa lucha cotidiana, que siempre es desigual y dispareja, se reproducen y transforman simult&#225;neamente las relaciones de producci&#243;n parejamente con sus ideolog&#237;as correspondientes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Raymond Williams en Marxismo y literatura, pp. 143 y ss. ofrece los (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Mich&#232;le Barrett (2003, p. 292) encontramos un an&#225;lisis de la postura de Laclau y Mouffe sobre la ideolog&#237;a. La reflexi&#243;n de &#233;stos debe mucho a Derrid&#225; y la deconstrucci&#243;n, y a Lacan y su reinterpretaci&#243;n del psicoan&#225;lisis. Para ellos, &#8220;la ideolog&#237;a es un intento vano de imponer un cierre a un mundo social cuya caracter&#237;stica esencial es el juego infinito de las diferencias y la imposibilidad de cualquier fijaci&#243;n &#250;ltima del significado&#8221;. A esto se refieren los autores con &#8220;cierre&#8221; o &#8220;sutura&#8221;, en el sentido de estar continuamente reparando el tejido social, reunific&#225;ndolo, trat&#225;ndole de dar la apariencia de unidad y congruencia. Como si todo estuviera bien, o m&#225;s insidiosamente, como si todo lo que est&#225; mal se fuera a resolver pronto. S&#243;lo habr&#237;a que esperar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre el cambio en las ideolog&#237;as o sobre c&#243;mo surgen nuevas ideolog&#237;as, resulta sugerente la afirmaci&#243;n de G&#246;ran Therborn (2014, p. 37) al respecto. Partiendo siempre de una perspectiva hist&#243;rico-materialista, nos dice que&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8230;la explicaci&#243;n/investigaci&#243;n de la generaci&#243;n de las ideolog&#237;as tendr&#225; que partir de los &lt;i&gt;procesos de cambio operados en la estructura de una determinada sociedad y en sus relaciones con su entorno natural y con otras sociedades. Estos cambios&lt;/i&gt; son los que &lt;i&gt;constituyen la determinaci&#243;n material del nacimiento de las ideolog&#237;as&lt;/i&gt; (&#233;nfasis en original).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;N&#243;tese que establece tres factores sobre los que hay que poner atenci&#243;n: 1) los cambios en la estructura social, 2) los cambios en la relaci&#243;n con el entorno natural, y 3) los cambios con otras sociedades. Sobre este &#250;ltimo factor, queda claro c&#243;mo el dominio ideol&#243;gico del cine norteamericano particularmente en Am&#233;rica Latina ha modificado las relaciones culturales entre dominantes y dominados. Una manera de verificar la tesis de Therborn es atendiendo a los cambios en materia de correcci&#243;n pol&#237;tica y racismo o discriminaci&#243;n, por ejemplo. Los productores del cine estadounidense son cada vez m&#225;s conscientes y enf&#225;ticos al momento de vender sus productos como &lt;i&gt;estandartes&lt;/i&gt; de la inclusi&#243;n y de la no discriminaci&#243;n. Hay desde luego cada vez m&#225;s superh&#233;roes mujeres, pero tambi&#233;n negros, homosexuales (o no binarios) y latinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es muy posible que al interior de la cultura estadounidense (si hay una sola) haya cambiado muy poco su consabido racismo e intolerancia. Lo importante, siempre para el capital, es que uno de sus productos m&#225;s redituables, el cine, transite por o se sirva de esas nuevas ideolog&#237;as (que no son de clase, pero son perfectamente &lt;i&gt;seleccionadas&lt;/i&gt; por las clases dominantes) para presentarse como un elemento positivo de cambio. Por eso utilizamos m&#225;s arriba la palabra &#8220;estandarte&#8221;. Ideol&#243;gicamente se autoproclaman como los s&#237;mbolos y portadores del cambio. Un cambio en la direcci&#243;n correcta, desde luego. Este tipo de ideolog&#237;a, digamos, de lo &#8220;pol&#237;ticamente correcto&#8221; se conecta, como queda en evidencia, con una ideolog&#237;a m&#225;s general y persistente: la de la civilizaci&#243;n. El cambio, siempre que emerja desde la c&#250;spide hegem&#243;nica, se concibe como progreso-evoluci&#243;n-desarrollo-civilizaci&#243;n, seg&#250;n el discurso que predomine en determinado periodo hist&#243;rico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay otros sutiles ejemplos al respecto. Cada vez m&#225;s p&#225;ginas de clubes sociales, culturales, deportivos, religiosos, etc. en E.U. incluyen un apartado en espa&#241;ol (y tal vez alguna otra lengua a conveniencia). Las traducciones suelen ser p&#233;simas. Incluso, contratan personas latinas para encargarse de dichos segmentos (cuyo espa&#241;ol suele ser lamentable). Recalcan, a veces con chocante insistencia, que son conscientes y dan la bienvenida a la comunidad latina. En suma, se presentan, como en los ejemplos anteriores, como quienes est&#225;n a la vanguardia de los cambios asociados al nuevo siglo y a las nuevas sociedades supuestamente m&#225;s incluyentes y plurales. Ah&#237; podemos constatar la emergencia de nuevas ideolog&#237;as asociadas a cambios en las relaciones entre distintas sociedades.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8230;como se&#241;al&#243; Marx, una caracter&#237;stica de esta sociedad es que todo en ella, incluyendo sus formas de conciencia, est&#225; en un estado de cambio continuo, a diferencia de cualquier otra sociedad m&#225;s tradicional. El capitalismo sobrevive s&#243;lo gracias a un continuo desarrollo de las fuerzas productivas; y en esta agitada condici&#243;n social, las ideas tropiezan unas con otras tan vertiginosamente como lo hacen las modas en las mercanc&#237;as [&#8230;] Lo que es m&#225;s, este orden social alimenta la pluralidad y la fragmentaci&#243;n&#8230; (Eagleton, 2005, p. 145)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Particularmente esta fase del siglo XXI atestigua la correlaci&#243;n entre la vor&#225;gine de cambio e innovaci&#243;n general de las sociedades y la celebraci&#243;n de la atomizaci&#243;n e &#8220;igualdad&#8221; de todo tipo de ideolog&#237;as, que se mezclan, entran en conflicto y se interconstituyen indefinidamente, sin descanso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, no hay que perder de vista lo esencial, lo que se&#241;alara Althusser en su momento, el hecho de que todos los aparatos ideol&#243;gicos, &#8220;sean cuales fueren, concurren al mismo resultado: la reproducci&#243;n de las relaciones de producci&#243;n, es decir, las relaciones capitalistas de explotaci&#243;n&#8221; (2003, p. 133). Podemos matizar esa afirmaci&#243;n diciendo que mientras el resultado sea la reproducci&#243;n de relaciones de explotaci&#243;n, dominaci&#243;n o subordinaci&#243;n, la ideolog&#237;a cumple su funci&#243;n primordial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El hecho de que el debate sobre las pel&#237;culas de Tarantino, y de cualquier otro director en turno, se centre en la violencia, en el racismo, o en discusiones que polarizan a la sociedad civil, es muestra fiel de que esos aparatos ideol&#243;gicos funcionan adecuadamente en la medida en que estorban la perspectiva completa de la situaci&#243;n. Poco importa que el cine de Tarantino fomente la violencia o la critique; poco tambi&#233;n que utilice el humor para justificar un racismo t&#225;cito o que, por el contrario, lo se&#241;ale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cosa m&#225;s importante, al menos desde una perspectiva cr&#237;tica, es que los medios de entretenimiento como el cine, no s&#243;lo cumplan su funci&#243;n primordial que es mantener a las masas &lt;i&gt;entretenidas&lt;/i&gt; con todo tipo de temas y discusiones en ocasiones rid&#237;culamente banales, sino que, cuando estos materiales fomentan reflexiones m&#225;s profundas acerca de los grandes problemas sociales, las discusiones se queden dentro de ciertos l&#237;mites perfectamente desprovistos de toda articulaci&#243;n te&#243;rica, de tal suerte que la reflexi&#243;n nunca pase por el tema que precisamente podr&#237;a vincularlos a todos y, por ende, ser&#237;a el m&#225;s importante: las relaciones de opresi&#243;n, explotaci&#243;n y destrucci&#243;n que emanan en nuestro tiempo del r&#233;gimen capitalista de producci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa doble funci&#243;n de los aparatos ideol&#243;gicos, entre los que se encuentra el cine, como una doble capa protectora del &lt;i&gt;statu quo&lt;/i&gt;, mantiene la reflexi&#243;n y cr&#237;tica social perfectamente d&#243;cil a pesar de su aparente agudeza y belicosidad. Igual que la &lt;i&gt;carta robada&lt;/i&gt; de Poe: la mejor manera de esconder algo importante, algo de verdad importante, es ponerlo a la vista de todos. En definitiva, como se&#241;ala Terry Eagleton: &#8220;lo que en ocasiones se considera ideol&#243;gico de una forma de conciencia no es el modo en que surge, o si es verdadera o no, sino el hecho de que sirve para legitimar un orden social injusto&#8221; (2005, p. 69).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que un examen cuidadoso de las relaciones capitalistas de explotaci&#243;n podr&#237;a permitir establecer correlaciones importantes entre la pobreza, la violencia, el racismo y otros temas centrales del mundo contempor&#225;neo, la ideolog&#237;a dominante es plenamente exitosa al inducir, a trav&#233;s de sus productos culturales, discusiones sin fin sobre cada uno de esos problemas por separado, que con frecuencia se pierden en sus infinitas ramificaciones y que por lo regular no pasan de las arenas p&#250;blicas de las redes sociales, sin que tengan impacto significativo en la construcci&#243;n de una comunidad civil informada, unida, clara, en cuanto a cu&#225;les ser&#237;an las fuentes de todos esos problemas que se discuten por separado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Althusser, L. (2003). Ideolog&#237;a y aparatos ideol&#243;gicos de Estado en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 115-155.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barrett, M. (2003). Ideolog&#237;a, pol&#237;tica, hegemon&#237;a: de Gramsci a Laclau y Mouffe en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 263-294.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Benhabib, S. (2003). La cr&#237;tica de la raz&#243;n instrumental en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 77-106.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dews, P. (2003). Adorno, el postestructuralismo y la cr&#237;tica de la identidad en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 55-76.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Domarchi, J., et al. (1959). Hiroshima, notre amour en &lt;i&gt;Cahiers du cin&#233;ma&lt;/i&gt; (97). 1-18.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eagleton, T. (2005). &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Una introducci&#243;n&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Giroux, H. (1995). Racism and the Aesthetic of Hyperreal Violence: Pulp Fiction and Other Visual Tragedies. &lt;i&gt;Social Identities&lt;/i&gt; 1:2, 333-354.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Giroux, H. (2004). &lt;i&gt;Teor&#237;a y Resistencia en educaci&#243;n. Una pedagog&#237;a para la oposici&#243;n&lt;/i&gt;. Siglo XXI-UNAM.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hevia, P. (2020). El gag y el sufrimiento humano: violencia y humor en Tiempos violentos y Los ocho m&#225;s odiados, de Quentin Tarantino. [Tesis de Licenciatura] Universidad de Lima. &lt;a href=&#034;https://repositorio.ulima.edu.pe/handle/20.500.12724/12167&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://repositorio.ulima.edu.pe/handle/20.500.12724/12167&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubert D. (12 de septiembre, 2016). Violencia en el cine: el enfado de Quentin Tarantino (subs. Espa&#241;ol). [Archivo de video] &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=P2Muir5lSQU&amp;ab_channel=HubertDaniel&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=P2Muir5lSQU&amp;ab_channel=HubertDaniel&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jameson, F. (2003). La posmodernidad y el mercado en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 309-328.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kundera, M. (2002). &lt;i&gt;La insoportable levedad del ser&lt;/i&gt;. Tusquets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lazos de cine. (27 de julio, 2020). Historia de la violencia en el cine (3 partes). [Archivo de video]. 1&#170; parte Or&#237;genes y Hollywood cl&#225;sico: &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=kjHRTg5UMQY&amp;ab_channel=LazosDeCine&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=kjHRTg5UMQY&amp;ab_channel=LazosDeCine&lt;/a&gt; 2&#170; parte Hitchcock y el nuevo Hollywood: &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=yLlIcpsjSkU&amp;ab_channel=LazosDeCine&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=yLlIcpsjSkU&amp;ab_channel=LazosDeCine&lt;/a&gt; 3&#170; parte De Tarantino a Haneke: &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=fDQ2cm18pFU&amp;ab_channel=LazosDeCine&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=fDQ2cm18pFU&amp;ab_channel=LazosDeCine&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Oubi&#241;a, D. (2009). &lt;i&gt;Una jugueter&#237;a filos&#243;fica. Cine, cronofotograf&#237;a y arte digital&lt;/i&gt;. Ed. Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;P&#234;cheux, M. (2003). El mecanismo del reconocimiento ideol&#243;gico en S. &#381;i&#382;ek, (comp.), &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n&lt;/i&gt;. FCE. 157-167.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Therborn, G. (2014). &lt;i&gt;La ideolog&#237;a del poder y el poder de la ideolog&#237;a&lt;/i&gt;. Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Williams, R. (2000). &lt;i&gt;Marxismo y literatura.&lt;/i&gt; Pen&#237;nsula.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yes you can. (18 de septiembre, 2021). Because it&#180;s so much fun, Jan! Tarantino interview. [Archivo de video] &lt;a href=&#034;https://www.youtube.com/watch?v=4-z1abpYE7U&amp;ab_channel=Yesyoucan&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.youtube.com/watch?v=4-z1abpYE7U&amp;ab_channel=Yesyoucan&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zavala, L. (2016). &lt;i&gt;Elementos del discurso cinematogr&#225;fico&lt;/i&gt;. UAM-X.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zavala, L. (2018). &lt;i&gt;Para analizar cine y literatura&lt;/i&gt;. El Barco Ebrio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, S. (comp.). (2003). &lt;i&gt;Ideolog&#237;a. Un mapa de la cuesti&#243;n.&lt;/i&gt; FCE.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#381;i&#382;ek, S. (2021). &lt;i&gt;El sublime objeto de la ideolog&#237;a&lt;/i&gt;. Siglo XXI.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En lo que sigue presentamos una breve semblanza de lo que se propone en la trilog&#237;a de videos &#8220;Historia de la violencia en el cine&#8221; del canal &lt;i&gt;Lazos de cine&lt;/i&gt;, (2020), en Youtube.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En aqu&#233;l tiempo era frecuente establecer un paralelismo entre las etapas del desarrollo biol&#243;gico de un ser humano (infancia, adultez, vejez) y la historia de la humanidad. La Ilustraci&#243;n, en consecuencia, representaba la llegada triunfal de la humanidad a su etapa de madurez como especie racional e inteligente.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Rousseau, Montesquieu y Condorcet ya lo hab&#237;an hecho de distintas maneras durante la Ilustraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Raymond Williams en &lt;i&gt;Marxismo y literatura&lt;/i&gt;, pp. 143 y ss. ofrece los conceptos de &#8220;residual&#8221;, &#8220;emergente&#8221; y &#8220;dominante&#8221; para pensar el cambio cultural. Henry Giroux en &lt;i&gt;Teor&#237;a y resistencia en educaci&#243;n&lt;/i&gt;, pp. 187 y ss. aplica ese modelo a las ideolog&#237;as para dar cuenta de sus procesos de formaci&#243;n, consolidaci&#243;n y declive.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/tarantino_y_la_sutil_violencia_de_la_ideologia.pdf" length="143681" type="application/pdf" />
		

	</item>



</channel>

</rss>
