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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Hypersonic Metals, Singing Insect Women, Symphonic Orchids. Hybrid Bodies</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Hypersonic-Metals-Singing-Insect-Women-Symphonic-Orchids-Hybrid-Bodies</link>
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		<dc:date>2024-10-25T22:27:17Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Franziska Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The article proposes a reflection based on different literary works from science fiction, to establish an analysis focused on the tension between the biotechnological field and human subjectivity. Focusing on two works by James Graham Ballard, the iconic short story collection &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; and his novel &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, the author presents an intertext with film and literature. Based on a dialogue with the filmic version of &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, directed in 1996 by David Cronenberg, and with the critical work of Donna Haraway, she introduces a hypothesis related to both the dimension of corporality and gender aspects in fictional narratives.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Sci-fi | Cronenberg | cinema | post-gender world&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-2-July-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#186; 2 - July 2024 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fondation de l'Allemagne - Maison Heinrich Heine, Par&#237;s&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Metales-hipersonicos-mujeres-insecto-cantantes-orquideas-sinfonicas-Cuerpos' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Metales hipers&#243;nicos, mujeres-insecto cantantes, orqu&#237;deas sinf&#243;nicas. Cuerpos h&#237;bridos en Vermilion Sands, de J. G. Ballard&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Metales hipers&#243;nicos, mujeres-insecto cantantes, orqu&#237;deas sinf&#243;nicas. Cuerpos h&#237;bridos en Vermilion Sands, de J. G. Ballard</title>
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		<dc:date>2024-10-25T22:21:21Z</dc:date>
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		<dc:creator>Franziska Humphreys</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El art&#237;culo propone una reflexi&#243;n a partir de distintas obras literarias provenientes de la ciencia ficci&#243;n, para establecer un an&#225;lisis centrado en la tensi&#243;n entre el campo biotecnol&#243;gico y la subjetividad humana. Con el foco en dos obras de James Graham Ballard, la emblem&#225;tica colecci&#243;n de relatos cortos &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; y su novela &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, la autora presenta un intertexto entre el cine y la literatura. A partir de un di&#225;logo con la versi&#243;n cinematogr&#225;fica de &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, dirigida en 1996 por David Cronenberg y con la obra cr&#237;tica de Donna Haraway, introduce una hip&#243;tesis atinente tanto a la dimensi&#243;n de la corporalidad como a aspectos de g&#233;nero en las narrativas ficcionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Ciencia ficci&#243;n | Cronenberg | cine | mundo postg&#233;nero&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Hypersonic-Metals-Singing-Insect-Women-Symphonic-Orchids-Hybrid-Bodies' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-2-Julio-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 2 | Julio 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fondation de l'Allemagne - Maison Heinrich Heine, Par&#237;s&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La literatura de ciencia ficci&#243;n, evidentemente, trata sobre ficci&#243;n y ciencia en sus cambiantes configuraciones a trav&#233;s de la literatura y del lenguaje. Lo que resulta fascinante es el problema del tipo de materialidad, el tipo de cuerpo que puede surgir de la confluencia de estos tres aspectos. Nos centraremos en los primeros textos de Ballard para ver c&#243;mo se relaciona el auge de la biotecnolog&#237;a con la subjetividad y la creatividad literarias. Para Donna Haraway, investigadora feminista del &#225;rea tecno-cient&#237;fica, los escritores de ciencia ficci&#243;n suelen indagar &#8220;las implicancias de habitar un cuerpo en mundos &lt;i&gt;high-tech&lt;/i&gt;. Son teorizadores para ciborgs&#8221;. Los ciborgs u &#034;organismos cibern&#233;ticos&#034; son tanto organismos vivos como m&#225;quinas, los cuales, partiendo de una realidad biotecnol&#243;gica existente (como por ejemplo las pr&#243;tesis) sirven de base para la narrativa de innumerables historias y pel&#237;culas de ciencia ficci&#243;n. En este sentido, los ciborgs constituyen una suerte de &#8220;imagen condensada de imaginaci&#243;n y realidad material&#8220; (Haraway, 1984, p.3). En toda la obra de Ballard nos encontramos con distintos modos de presentar y dar vida a estas creaturas mediante la escritura, aunque de modos muy distintos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;James Graham Ballard (1930 - 2009) es un novelista, autor de cuentos cortos y ensayista ingl&#233;s conocido principalmente por su controvertida novela &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt; (1973) as&#237; como por &lt;i&gt;High-Rise&lt;/i&gt; (1975). Varias de sus obras fueron la base para el establecimiento de guiones cinematogr&#225;ficos, en particular &lt;i&gt;Empire of the Sun&lt;/i&gt; (dirigida por Steven Spielberg) y &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt; (dirigida por David Cronenberg). El entrecruzamiento entre m&#225;quina/tecnolog&#237;a y el factor humano es el tema central en la obra de Ballard, una de cuyas expresiones m&#225;s radicales e impactantes se encuentra posiblemente en &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;. A partir de la violencia del choque automovil&#237;stico, el autor propone una fusi&#243;n er&#243;tica &#8211;y hasta cierto punto pornogr&#225;fica&#8211; entre la dimensi&#243;n del autom&#243;vil y el campo humano, provocadora propuesta que nos permite abordar el terreno de las pulsiones, en tanto aquellas relaciones agresivas entre vida, muerte y sexualidad. La propuesta puede verse claramente reflejada en el siguiente pasaje de &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En su visi&#243;n del choque automovil&#237;stico con la actriz, las im&#225;genes que obsesionaban a Vaughan eran los m&#250;ltiples impactos y las heridas, el cromo agonizante y la chapa hundida de dos autom&#243;viles que se encontraban de frente en choques repetidos e interminablemente reiterados en pel&#237;culas de c&#225;mara lenta, y heridas id&#233;nticas en ambos cuerpos, la imagen del parabrisas que se escarchaba alrededor de la cara de la actriz al quebrar la matizada superficie como una especie de Afrodita nacida de la muerte, las fracturas m&#250;ltiples de los muslos aplastados contra el freno de mano, y ante todo las heridas abiertas en los genitales de ella y de &#233;l, el &#250;tero de la actriz atravesado por el pico her&#225;ldico del emblema del fabricante, el semen de &#233;l derramado en el tablero luminoso que registraba para siempre la &#250;ltima temperatura del motor y el nivel de gasolina en el tanque. (Ballard, 1984; p. 5)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pasajes como estos le valieron al libro de Ballard la reputaci&#243;n de pornograf&#237;a fant&#225;stica o, como el propio autor habr&#237;a de mencionar, de &#034;novela pornogr&#225;fica sobre tecnolog&#237;a&#034;. Sin embargo, este juicio radica en un malentendido. La uni&#243;n que Ballard establece entre los cuerpos masculinos/ femeninos y los autom&#243;viles, sus penetraciones y fusiones, la convergencia tanto excesiva como trivial del sexo y las ruedas, no consiste en una presentaci&#243;n de fantas&#237;as sobre la potencia masculina, sino que m&#225;s bien dar&#237;a cuenta de un &#034;mundo postg&#233;nero&#034; que pretende trascender las categor&#237;as ordinarias a las que solemos recurrir a la hora de describir la sexualidad (heterosexual, homosexual, activo, pasivo, masculino, femenino), dando paso as&#237; a una nueva forma de materialidad h&#237;brida y fragmentada que no resulta uniforme, que no crea una entidad, sino una suerte de mosaico roto de objetos parciales. Tal como lo se&#241;ala Zadie Smith en su introducci&#243;n al libro de Ballard, el &#034;verdadero shock de &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt; no es que la gente tenga sexo en o cerca de los autom&#243;viles, sino que la manera en que la tecnolog&#237;a ha entrado incluso en nuestras relaciones humanas m&#225;s &#237;ntimas.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver la introducci&#243;n de Zadie Smith para la edici&#243;n de &#034;Crash&#034; publicada por (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; En este sentido, Ballard no est&#225; inventando, sino m&#225;s bien explorando un tipo de convergencia que ya existe. &#034;Vivimos en un mundo gobernado por ficciones de todo tipo&#034;, dice el autor en una entrevista. &#034;Vivimos dentro de una novela enorme... La ficci&#243;n ya est&#225; all&#237;. La tarea del escritor es inventar la realidad.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Zadie Smith, Ibid, Introduction, vii&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A continuaci&#243;n, daremos cuenta del modo en el cual la propuesta de cuerpos h&#237;bridos y materialidad ya se encontraba presente en los primeros escritos de Ballard, aunque de una forma completamente diferente a la hasta aqu&#237; desarrollada. En ellos la violencia explosiva del choque es reemplazada por una calma pasividad y una delicada sonoridad. En primer lugar, deteng&#225;monos en &lt;i&gt;Prima Belladonna&lt;/i&gt; (1956), historia que forma parte de &lt;i&gt;Vermillion Sands&lt;/i&gt;, colecci&#243;n de cuentos de ciencia ficci&#243;n publicada por primera vez en 1971. Todas las historias de esta recopilaci&#243;n se remontan a un sitio conocido como &#8220;&lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt;&#8221;, un &lt;i&gt;resort&lt;/i&gt; de playa de la alta sociedad venido a menos en el que los restos de un periodo glorioso logra aun mantener un encanto m&#237;tico. El lugar representa una decadencia sensible pero informe. Las diferentes historias breves se desarrollan durante lo que el autor llama &#8220;Receso, aquella crisis mundial de aburrimiento, letargo y esp&#237;ritu veraniego que nos hizo vivir a todos diez a&#241;os inolvidables y felices&#034; (Ballard, 2013, p. 4). Se trata de un tiempo de estancamiento, en el cual la gente se entrega al ocio, bebe cerveza y juegan todo el d&#237;a al Go, &#034;una suerte de ajedrez lento muy popular en la &#233;poca&#034; (p. 4). Nadie trabaja, excepto el narrador en primera persona de la historia, quien, en distintos aspectos, se diferencia del resto de las personas de la trama. Este personaje se aboca con esmero al cuidado de su tienda de m&#250;sica, la cual no se ocupa de vender instrumentos musicales sino plantas cantantes dotadas de bellos nombres, tales como &#8220;Sumatra Samphire&#8221;, &#8220;Bayreuth Festival Prima Belladonna&#8221; o &#8220;Louisiana Lute Lily&#8221;. Estas delicadas flores mutantes, que requieren distintos cuidados, se denominan en la historia de Ballard &#034;flora coral&#034; y representan lo m&#225;s avanzado de este mundo futurista y tecnol&#243;gicamente desarrollado. &#034;Eres culpable de una sobreproducci&#243;n&#034;, aluden sus amigos cuando el protagonista de la historia pasa la ma&#241;ana poniendo a punto las l&#225;mparas, ajustando los gradientes de pH y lidiando con los lun&#225;ticos estados an&#237;micos de su flor mayor, una enorme y peculiar orqu&#237;dea Khan-Arachnid, la cual f&#225;cilmente se vuelve ultras&#243;nica, &#034;cosa que provoc&#243; las quejas de todos los due&#241;os de perros de la zona&#034; (p. 8). Este es el escenario en donde tiene lugar una suerte de historia de amor entre este vendedor de flores amante de la m&#250;sica, y una criatura cantante con un nombre de flor, presentada como Jane Ciracylides. Tanto a partir de este ejemplo como de los siguientes vemos c&#243;mo las historias de Ballard suelen presentar a primera vista la cl&#225;sica configuraci&#243;n del patr&#243;n narrativo &#034;hombre que ama a una mujer&#034;. Tal es el caso de esta historia de amor, en la cual Jane es presentada como una hermosa chica que interact&#250;a con el narrador masculino y con sus amigos en una atm&#243;sfera amistosa. Pero desde el inicio del relato, este orden heterosexual es subvertido a partir de la introducci&#243;n de algo mutante que no solamente conmueve y perturba las cl&#225;sicas categor&#237;as de g&#233;nero, sino que, fundamentalmente, introduce un interrogante respecto a qu&#233; tipo de cuerpo es el que est&#225; en juego.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Dijeran lo que dijeran de ella, nadie pod&#237;a negar que era una muchacha de gran hermosura, aunque ten&#237;a un pasado gen&#233;tico un poco mezclado. Los chismosos de &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; pronto decidieron que ten&#237;a gran parte de mutante, porque luc&#237;a una p&#225;tina dorada sobre su espl&#233;ndida piel, y sus ojos parec&#237;an los de un insecto, pero eso no nos importaba ni m&#237; ni a mis amigos (...). (Ballard, 2013, p. 4)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una criatura dorada con ojos de insecto, no solo ojos que parecen insectos, sino un enjambre de insectos que se encontraban en el lugar en el que normalmente esperar&#237;amos encontrar ojos: &#034;Unas patas de insecto oscilaban delicadamente alrededor de dos puntos de luz p&#250;rpura&#034; (p. 8). Esta &#034;mujer&#034; &#8211;si nos permitimos mantener tal denominaci&#243;n&#8211; est&#225; compuesta de oro, luz y una variedad de insectos. Leamos un poco m&#225;s:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La mujer se paseaba por la sala, recolocando los muebles, pr&#225;cticamente desnuda, a excepci&#243;n de un enorme sombrero met&#225;lico. Incluso entre las sombras, los contornos sinuosos de sus muslos y hombros resplandec&#237;an con ardientes tonos dorados. Era una galaxia de luz andante. &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; nunca hab&#237;a visto nada como ella. (Ballard, 2013, p. 5)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El primer encuentro parece ser, en cierto modo, completamente inmaterial, en tanto consiste en luz, miradas, reflejos. Si bien es presentada como una mujer, resulta ser m&#225;s precisamente una criatura mutante de luz y voz, sin cuerpo e hiper-presente al mismo tiempo, compuesta en buena medida por metal. &#034;&#191;No te das cuenta de que es po&#233;tica, emergente, algo que nace directamente del mar apocal&#237;ptico primordial? Probablemente sea divina&#034;, dice uno de los tres amigos, introduciendo la duda respecto al tipo de criatura de la que se trata. Y por cierto: &#191;Ser&#237;a posible ver con un enjambre de insectos en lugar de los ojos? &#191;Cu&#225;les ser&#237;an las implicancias de una mirada quebrada por estas mil facetas de ojos? Si bien no sabemos qu&#233; o c&#243;mo ve esta criatura, sabemos c&#243;mo habla, o mejor dicho, qu&#233; efectos tiene su voz en quienes la escuchan: &#034;La voz de la mujer ten&#237;a un registro grave, una bocanada de arena fr&#237;a colmada de m&#250;sica&#034; (p. 9). Es su voz la que moldea su cuerpo y evoca las visiones m&#225;s peculiares desde el principio. No hay duda respecto a que esta visi&#243;n pueda resultar peligrosa. R&#225;pidamente los amigos del personaje son despertados por la irrupci&#243;n de un canto sobrenatural:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Cinco minutos m&#225;s tarde empez&#243; el canto. &lt;br class='autobr' /&gt;
Al principio pens&#233; que se trataba de uno de los tr&#237;os de azaleas con problemas por el pH alcalino, pero las frecuencias eran demasiado altas. Casi no llegaba a un rango audible, un fino tr&#233;molo que nac&#237;a de la nada y te sub&#237;a por los huesos de la nuca. &lt;br class='autobr' /&gt;
[...]&lt;br class='autobr' /&gt;
La intensidad del sonido aument&#243;, ara&#241;&#225;ndome los bordes de mis huesos occipitales. Me dispon&#237;a a bajar a la tienda cuando Harry y Tony saltaron de los sillones y se lanzaron contra la pared. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#161;Cuidado, Steve! &#8212;me grit&#243; Tony, se&#241;alando fren&#233;tico la mesa sobre la que me apoyaba, y entonces levant&#243; una silla y la aplast&#243; contra la superficie de cristal. Yo me levant&#233; y me sacud&#237; los fragmentos de los cabellos. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Qu&#233; demonios pasa? &lt;br class='autobr' /&gt;
Tony miraba la mara&#241;a de mimbre atada alrededor de los soportes met&#225;licos de la mesa. Harry se adelant&#243; y me cogi&#243; del brazo con cuidado. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Ha estado cerca. &#191;Est&#225;s bien? &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Se ha ido &#8212;dijo Tony con tono neutro. Observ&#243; cuidadosamente el suelo de la terraza, y mir&#243; por encima de la barandilla hacia la calle. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Qu&#233; era eso? &#8212;pregunt&#233;. Harry me mir&#243; atentamente. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;No lo has visto? Lo has tenido a menos de diez cent&#237;metros. Un escorpi&#243;n emperador tan grande como una langosta. &#8212;Se desmoron&#243; sobre una caja de cervezas&#8212;. Debe de haber sido uno s&#243;nico. Ahora ya no se oye el ruido. Cuando se hubieron marchado arregl&#233; el desastre y me beb&#237; una cerveza con tranquilidad. Podr&#237;a jurar que no hab&#237;a aparecido nada en la mesa. &lt;br class='autobr' /&gt;
En la terraza de enfrente, vestida con un salto de cama de fibra ionizada, me &lt;br class='autobr' /&gt;
observaba la mujer dorada. (Ballard, 2013, p. 6)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Aunque golpeado por el estallido de los vidrios rotos, el &#250;nico que pareciera no resultar afectado por este suceso es nuestro narrador, quien ni siquiera ve al mencionado escorpi&#243;n: &#034;Me levanto y me cepillo los fragmentos del cabello&#034;. Se encuentra con la a su vez fragmentada y fragmentadora mirada de esta mujer dorada, quien de inmediato advierte que se encuentran tallados en la misma madera. No es solo su particular sensibilidad musical ni su pulsi&#243;n interior lo que lo distingue del mundo let&#225;rgico de los dem&#225;s, sino, principalmente, su indiferencia respecto a las fantas&#237;as que la voz de Jane Ciracylides produce en todos. Como una sirena de la era posmoderna, la voz arenosa de Jane parece haber sido creada para &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt;, adentr&#225;ndose en el paisaje de este extra&#241;o no-lugar. En esta escena, los tres registros de la mirada, la voz y la fantas&#237;a parecieran dividirse. El narrador es el &#250;nico que no ve al escorpi&#243;n, el cual resulta ser una alucinaci&#243;n evocada por la voz de Jane, y, al mismo tiempo, es el &#250;nico que sucumbe ante la mirada de Jane (devolviendo a su vez la mirada). Esta mirada significa un reconocimiento que trasciende la imagen. Jane es una cantante de casino que f&#225;cilmente logra extasiar a su audiencia, pero, no obstante, con el narrador el hechizo no funciona: &#034;Les doy lo que quieren en el casino&#034;, dice Jane, pero cuando se le pregunta qu&#233; ve el narrador cuando la escucha cantar, la respuesta es: &#034;Nada. Excepto t&#250;.&#034; Ese es el comienzo de una gran historia de amor que est&#225; &#237;ntimamente ligada a la florister&#237;a. Jane est&#225; enamorada del narrador, pero en realidad a&#250;n m&#225;s de sus plantas. Lo que realmente desea es la orqu&#237;dea Khan-ar&#225;cnida, una planta gigantesca que se impone en el centro de la tienda y que no se encuentra a la venta. Si bien normalmente no canta por s&#237; misma, tiene un rol central en la tienda en tanto proporciona la frecuencia para todas las dem&#225;s plantas, al modo un primer viol&#237;n en una orquesta. Pero la presencia de Jane hace que cante en un ominoso crescendo el cual no podr&#237;a, ciertamente, desembocar en un final feliz.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;De las plantas de toda la tienda emergi&#243; una d&#233;bil melod&#237;a r&#237;tmica, y por encima de eso una voz individual que gritaba, primero como una delgada ola de un tono alto que empez&#243; a pulsar y a volverse cada vez m&#225;s grave hasta convertirse en bar&#237;tono, despertando a las dem&#225;s plantas en un coro de segundas voces. &lt;br class='autobr' /&gt;
Nunca antes hab&#237;a o&#237;do cantar a la ar&#225;cnida. La estaba escuchando atentamente cuando sent&#237; que algo caliente me quemaba el brazo. Me gir&#233; y vi a la mujer que miraba fijamente a la planta, con la piel en llamas, los insectos de los ojos retorci&#233;ndose exaltados. La ar&#225;cnida se estiraba hacia ella, con el c&#225;liz erecto y las hojas como sables de color rojo sangre. (Ballard, 2013, p. 10)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La orqu&#237;dea Khan-ar&#225;cnida es una especie de planta simbi&#243;tica, la cual se reproduce con una ara&#241;a que lleva el mismo nombre mediante un baile de m&#237;mica: &#8220;La orqu&#237;dea recib&#237;a su nombre de la ara&#241;a Khan-ar&#225;cnida, que polinizaba la flor al mismo tiempo que pon&#237;a sus propios huevos en el carnoso &#243;vulo, guiada o (&#8230;) hipnotizada por las vibraciones que emit&#237;a el c&#225;liz de la orqu&#237;dea en la &#233;poca de polinizaci&#243;n&#8221;. (p. 8). Como es de prever, esta planta es el resultado de complejos cambios gen&#233;ticos. La biotecnolog&#237;a parece ser la rama cient&#237;fica m&#225;s importante en el nuevo mundo que propone Ballard. Ir&#243;nicamente, fue un doctor Mandel (con una &#8220;a&#8221; y no con una &#8220;e&#8221;) quien descubri&#243; la primera ar&#225;cnida en el bosque de Guayana. &#8220;Las primeras orqu&#237;deas ar&#225;cnidas solo emit&#237;an algunas frecuencias aleatorias, pero mediante el cruce de variedades y una t&#233;cnica que las manten&#237;a artificialmente en estado continuo de polinizaci&#243;n, Mandel cre&#243; una variedad que alcanzaba un m&#225;ximo de veinticuatro octavas&#034; (p. 8). Si bien el narrador pertenece a la especie humana, el mismo se encuentra, al igual que todos nosotros, muy preocupado por las invenciones biotecnol&#243;gicas, por la intervenci&#243;n de las tecnolog&#237;as y de la biogen&#233;tica en la vida cotidiana. Al igual que Jane, el narrador es a la vez creador, producto y c&#243;mplice en un mundo dominado por el deseo mutante. Por lo general, la verdadera pista de la literatura de Ballard radica en este retorno al lector, quien se encuentra &#8211;al igual que el personaje&#8211; preocupado por un mundo profundamente cambiante y tecnocr&#225;tico. De hecho, no estamos leyendo una novela de ciencia ficci&#243;n situada en un futuro lejano sino que estamos m&#225;s bien asistiendo a la creaci&#243;n de nuevos cuerpos frente a nuestros ojos. Cabr&#237;a entonces preguntarse si esa descripci&#243;n de una simbiosis entre una mujer&#8211;insecto y una orqu&#237;dea f&#225;lica es una especie de met&#225;fora al servicio de una extra&#241;a relaci&#243;n er&#243;tica. Toda la historia trata la relaci&#243;n entre la ficci&#243;n, la fantas&#237;a y la materialidad, ese es su verdadero t&#243;pico. Ballard habr&#237;a de presentarlo como una &#034;met&#225;fora extrema&#034;, la cual es literal y concreta: como una materialidad &#8211;y una materialidad muy prominente en &#034;&lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;&#034;&#8211;, as&#237; como una actualizaci&#243;n. La met&#225;fora en Ballard, as&#237; como tambi&#233;n en la obra de Haraway, es la relaci&#243;n constante y actualizada entre cuerpo y lenguaje. El deseo mutante no es la imagen o representaci&#243;n de este extra&#241;o amor, sino m&#225;s bien el realismo de esta historia de amor, la cual, a pesar de encontrarse repleta de im&#225;genes fuertes, rechaza a su vez de un modo extra&#241;o cualquier fantas&#237;a. En otras palabras, este amor entre una voz mutante y un o&#237;do musical comprometido con la gen&#233;tica bot&#225;nica no crea im&#225;genes, sino cuerpos: cuerpos po&#233;ticos, parciales, h&#237;bridos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un choque de autos es, de alguna manera, la violenta materializaci&#243;n de un encuentro. El encuentro perdido es finalmente la raz&#243;n del fracaso de la relaci&#243;n con Jane, quien nunca est&#225; donde se supone que debe estar. El problema con ella es que siempre est&#225; haciendo trampa, siempre gana en el tablero de juego.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Por absurdo que parezca, el &#250;nico desacuerdo que tuve con ella se debi&#243; a sus trampas. &lt;br class='autobr' /&gt;
Recuerdo que una vez la rega&#241;&#233; por eso. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Sabes, Jane, que me has sacado m&#225;s de quinientos d&#243;lares? Lo sigues haciendo. &#161;Incluso ahora! &lt;br class='autobr' /&gt;
Jane r&#237;e con picard&#237;a. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Dices que hago trampas? Un d&#237;a dejar&#233; que me ganes. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Pero &#191;por qu&#233; lo haces? &#8212;insist&#237;. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Jugar haciendo trampas es mucho m&#225;s divertido. Si no, es tan aburrido&#8230; &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Ad&#243;nde ir&#225;s cuando te vayas de &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt;? &#8212;le pregunt&#233;. &lt;br class='autobr' /&gt;
Ella me mir&#243; sorprendida. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#191;Por qu&#233; dices eso? Creo que no me ir&#233; nunca. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;No me tomes el pelo, Jane. T&#250; eres hija de otro mundo. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Mi padre era peruano &#8212;me record&#243;. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Pero no heredaste de &#233;l tu voz &#8212;dije&#8212;. Me gustar&#237;a haber podido o&#237;r cantar a tu madre. &#191;Ten&#237;a mejor voz que t&#250;, Jane? &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Eso cre&#237;a ella. Mi padre no nos soportaba a ninguna de las dos. &lt;br class='autobr' /&gt;
Esa fue la &#250;ltima noche que vi a Jane. Nos hab&#237;amos cambiado, y media hora antes de que ella se fuera al casino nos sentamos en la terraza y escuch&#233; su voz que, como una fuente espectral, derramaba sus notas luminosas en el aire. La m&#250;sica se qued&#243; conmigo, incluso despu&#233;s de que ella se hubiera ido, suspendida d&#233;bilmente en la oscuridad alrededor de su silla. (Ballard, 2013, p.18)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ballard maneja todos los matices de la agresi&#243;n. El narrador quiere lastimar a Jane, a quien nunca logra encontrar en el tablero de ajedrez debido a que juega con diferentes reglas, y el golpe tiene &#233;xito. Es el final de la historia. La &#250;ltima oraci&#243;n es extra&#241;a. Su sentido es claro, pero confunde por la sintaxis idiosincr&#225;tica que coloca la expresi&#243;n &#034;su silla&#034; al final de la oraci&#243;n. Es como si su voz hubiera dado a luz una nueva piel que envuelve su silla vac&#237;a, creando un nuevo cuerpo. Esa misma noche Jane se va, pero no sin antes vencer a la orqu&#237;dea Khan en un duelo vocal:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;La ar&#225;cnida hab&#237;a triplicado su tama&#241;o. Se alzaba tres metros por encima de la destrozada tapa del recept&#225;culo de control, las hojas hinchadas y enardecidas, el c&#225;liz tan grande como un cubo, y estaba locamente enfurecida.&lt;br class='autobr' /&gt;
Inclinada hacia ella, con la cabeza echada hacia atr&#225;s, estaba Jane. &lt;br class='autobr' /&gt;
Corr&#237; hacia all&#237; casi deslumbrado por la luz, la agarr&#233; del brazo y tir&#233; de ella. &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;&#161;Jane! &#8212;grit&#233; por encima del ruido&#8212;. &#161;Al suelo! &lt;br class='autobr' /&gt;
Ella me apart&#243; la mano. En los ojos mostr&#243; fugazmente una expresi&#243;n de verg&#252;enza. (Ballard, 2013, p.10)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Ballard tiene una visi&#243;n bastante violenta de las relaciones er&#243;ticas en un mundo posthumano, pero a partir de las cuales tambi&#233;n resulta posible extraer una versi&#243;n rom&#225;ntica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quisi&#233;ramos referirnos a continuaci&#243;n un extracto de cuatro minutos de &#034;Her&#034;, pel&#237;cula escrita y dirigida por Spike Jonze (2013). Se trata del minuto 4:27, en el que la voz de la computadora es encarnada, especialmente en contraste con la voz masculina del programa de instalaci&#243;n. En un rechazo de la narratividad, lo que se dice en el momento del encuentro queda en segundo plano, resaltado la nueva presencia y materialidad que Samantha aporta a la vida de Theodore. La pel&#237;cula es muy expl&#237;cita y detallada respecto a la pregunta de c&#243;mo ser&#237;a vivir y estar enamorado de tu computadora: &#191;C&#243;mo pasar el rato, discutir, divertirse y tener sexo con tu Sistema Operativo? Al igual que Jane, Samantha se va al final. Ella tambi&#233;n es &#034;un hijo de otro mundo que no es este&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero volvamos a Ballard. La colecci&#243;n de cuentos &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; escenifica de m&#250;ltiples maneras a estas mujeres-insecto y a estos nuevos cuerpos. Los diferentes cuentos son como una suerte de caleidoscopio que refracta diferentes tipos de deseos mutantes, los cuales celebran su desaparici&#243;n y reaparici&#243;n mediante una luz siempre cambiante, al modo de actrices bajo la luz de la escena. Estas mujeres son en su mayor&#237;a cantantes, actrices o artistas, las cuales por regla general arrastran un pasado oscuro y un futuro misterioso. Pueden desaparecer sin dejar rastro, reaparecer repentinamente y est&#225;n involucradas con misteriosos accidentes automovil&#237;sticos, ya sea en calidad de v&#237;ctimas o de responsables. Un baile de varias &#034;venus con un vicio secreto&#034;. Tomemos el caso de Lunora Goalen, protagonista del cuento &#034;Las estatuas cantantes&#034; (1962):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Su breve carrera como actriz de cine hab&#237;a fracasado al principio, menos como consecuencia de sus modestos &#8211;aunque siempre interesantes&#8211; talentos que de su simple incapacidad para registrarse fotog&#233;nicamente. Por un giro macabro del destino, despu&#233;s de que un gran accidente automovil&#237;stico hubiera herido gravemente su rostro, se hab&#237;a convertido en un &#233;xito extraordinario. Ese perfil, extra&#241;a y curiosamente marcado, as&#237; como esa mirada nerviosa, hab&#237;an llenado los cines desde Par&#237;s hasta Pernambuco. Incapaz de soportar este homenaje a sus cirujanos pl&#225;sticos, Lunora abandon&#243; abruptamente su carrera y se convirti&#243; en una destacada mecenas de las artes.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Traducci&#243;n propia, N. del T.&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;O la artista Lorraine Drexel en &#034;Venus sonr&#237;e&#034; (1957):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Esta criatura con un sombrero de rueda, elegante y autocr&#225;tica, con sus ojos como orqu&#237;deas negras, era una modelo ocasional e &#237;ntima de Giacometti y John Cage. Vistiendo un vestido de crep&#233; de China azul, adornado con serpientes de encaje y otros emblemas &lt;i&gt;art- nouveau&lt;/i&gt;, se sent&#243; ante nosotros como una Salom&#233; fugitiva del mundo de Aubrey Beardsley. Sus inmensos ojos nos miraron con una calma casi hipn&#243;tica.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Traducci&#243;n propia, N. del T.&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Lorraine Drexel crea una escultura de hierro musical en memoria del hombre al que amaba, un m&#250;sico que hab&#237;a perdido la vida en un accidente automovil&#237;stico. La estatua es encargada para ser colocada en el centro de Vermilion Sands. El d&#237;a de la presentaci&#243;n, la estatua produce indignaci&#243;n en el p&#250;blico: adem&#225;s de ser est&#233;ticamente desagradable, la m&#250;sica que emite resulta poco atractiva para el o&#237;do. Humillada, Lorraine Drexel desaparece, pero su estatua comienza a vibrar, moverse y a crecer al modo de una planta, aunque estruendosa. Luego del fracaso de todas las tentativas por desmantelarla, la escultura es completamente demolida y el metal vendido a un dep&#243;sito de chatarra. La historia termina cuando se descubren vibraciones inusuales provenientes de los edificios de la ciudad. El antiguo metal de la estatua hab&#237;a sido reciclado y distribuido alrededor de &lt;i&gt;Vermilion Sands&lt;/i&gt; en nuevos edificios y veh&#237;culos motorizados. Una nueva composici&#243;n material, una mezcla h&#237;brida de plantas, hierro y voz, se apodera de la escena: &#034;Es solo el principio. Todo el mundo estar&#225; cantando&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta &#034;sonrisa ambigua de una mujer hermosa pero loca&#034; tambi&#233;n la comparte Gloria Tremayne en la narraci&#243;n &#8220;Los Mil Sue&#241;os de Stellavista&#8221; (1962). En dicha historia la mujer-insecto no solo crea una nueva materialidad, sino que adem&#225;s se convierte en ella. Gloria Tremayne es una actriz, quien hab&#237;a disparado a su esposo con un arma. El narrador se une al proceso como abogado y ofrece la siguiente descripci&#243;n de una mujer-ara&#241;a glacial:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Diez a&#241;os atr&#225;s, durante las tres semanas que dur&#243; su juicio, me sent&#233; a pocos metros de Gloria Tremayne y, al igual que todos los dem&#225;s en esa abarrotada sala del tribunal, nunca olvidar&#237;a su rostro enmascarado, los ojos serenos que examinaban a cada uno de los testigos mientras daban su testimonio: el ch&#243;fer, el m&#233;dico forense, los vecinos que oyeron los disparos, como una brillante ara&#241;a acusada por sus v&#237;ctimas, sin mostrar nunca ninguna emoci&#243;n o respuesta. Mientras desmembraban su red, hebra por hebra, ella permanec&#237;a impasible en su eje, no dando a Hammett ninguna esperanza, contenta de reposar en la imagen de s&#237; misma (&#034;El Rostro de Hielo&#034;), proyectada en todo el mundo durante los quince a&#241;os anteriores.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Traducci&#243;n propia, N. del T.&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En un extra&#241;o giro de los acontecimientos, el narrador se muda a la antigua casa en donde hab&#237;a vivido Gloria Tremayne junto a su marido tir&#225;nico, y en la cual hab&#237;a cometido el crimen. Se trata de una vivienda psicotr&#243;pica, fabricada con biopl&#225;stico, la cual modifica su forma seg&#250;n el estado de &#225;nimo de quienes la habitan. La casa conserva el recuerdo de los eventos y una profunda impresi&#243;n de la personalidad, persona o &#034;presencia&#034; de Gloria Tremayne. En esta historia la trama de horror del hogar embrujado (la casa comienza cobra vida propia e intenta matar a sus nuevos habitantes) no tiene importancia en s&#237; misma. El verdadero inter&#233;s de Ballard gira en torno a este nuevo material psicotr&#243;pico y al deseo de Howard por esta criatura h&#237;brida compuesta de pl&#225;stico, metal, venas, texturas, superficies lisas y protuberancias repentinas, un cuerpo amorfo, siempre cambiante y mutante que funciona a trav&#233;s de controles ac&#250;sticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todas estas peligrosas mujeres-ara&#241;a con cuerpos dorados y voces encantadoras, creando metales cantantes o convirti&#233;ndose en biopl&#225;stico amorfo, son anticipaciones m&#225;s o menos directas de la enigm&#225;tica Catherine de &#8220;&lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;&#8221;. La pel&#237;cula de Cronenberg celebra de un modo memorable el choque entre la carne humana y el metal, la piel y el cromo, el miembro y la pr&#243;tesis, la suavidad fluida y la hosca dureza. La cabeza de la Gorgona de la actriz Deborah Hunger con sus ojos retorcidos, las lenguas susurrantes y los rizos dorados dispersos sobre las s&#225;banas, la convierten en una encarnaci&#243;n de un deseo mutante, lo que significa un deseo cambiante, sin rumbo e irrealizable, el cual encuentra nuevas actualizaciones y representaciones en nuestro mundo capitalista y tecnocr&#225;tico. &#034;La ficci&#243;n &#8211;escribe Ballard&#8211; es una rama de la neurolog&#237;a: los escenarios de los nervios y los vasos sangu&#237;neos son las mitolog&#237;as escritas de la memoria y el deseo&#034;. Este entrelazamiento entre deseo, tecnolog&#237;a y naturaleza convierte a las mujeres insecto en lo que Ballard presenta como ciborgs, tal como propuso Donna Haraway en &lt;i&gt;Manifiesto Ciborg&lt;/i&gt; (1984). Ballard construye y destruye m&#225;quinas, identidades, categor&#237;as, relaciones, historias del espacio. De hecho, Ballard escenific&#243; un mundo hiper-tecnologizado en el que los cuerpos hallan nuevos modos de relacionarse. Se trata de una literatura que combina ciencia con ficci&#243;n &#034;dentro de la tradici&#243;n ut&#243;pica de imaginar un mundo sin g&#233;neros &#034; (Haraway, 1984, p. 3). Un ciborg es, seg&#250;n Haraway, &#034;un organismo cibern&#233;tico, un hibrido de m&#225;quina y organismo, una creatura de realidad social y tambi&#233;n de ficci&#243;n. &#034; (p. 2). O bien, como escribe en otro lugar, &#034;el ciborg es materia de ficci&#243;n y experiencia viva (...). Se trata de una lucha a muerte, pero las fronteras entre ciencia-ficci&#243;n y realidad social son una ilusi&#243;n &#243;ptica&#034; (p. 2). Las creaturas de Donna Haraway se encontrar&#237;an en el umbral entre la naturaleza y la tecnolog&#237;a y de ning&#250;n modo encarnan una &#034;hibridaci&#243;n&#034; deleuzeana. Son una inmersi&#243;n en lo real, en lo que ya existe, en el desastre que ya est&#225; surgiendo, que nos espera no en el futuro sino en el presente. Sin embargo, estas creaturas son a la vez monstruosas y esperanzadoras. Contrariamente a la creencia popular, Haraway ni proyecta a los c&#237;borgs como esperanza de un nuevo futuro, ni tampoco los condena como la encarnaci&#243;n del mal en un mundo nuevo, digital, interconectado, tecnocr&#225;tico y exclusivamente dominado por hombres. La autora m&#225;s bien aborda cr&#237;ticamente la figura del c&#237;borg, sustray&#233;ndola ir&#243;nicamente de su contexto original, el de las guerras ideol&#243;gicas de la Guerra Fr&#237;a, conjuntamente con sus fantas&#237;as imperialistas, que se reflejaban en programas pol&#237;ticos y de investigaci&#243;n: &#034;La tecnociencia y la ciencia-ficci&#243;n colapsan en el sol de su radiante guerra (i)real.&#034;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Haraway, D. Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Haraway quiere llevar estas creaturas ciborg a nuevos contextos, usos y significados. La herramienta esencial para lograr esto es la iron&#237;a: &#034;La iron&#237;a &#8211;se&#241;ala Haraway&#8211; trata sobre contradicciones que no logran resolverse, trata sobre la tensi&#243;n propia de mantener cosas incompatibles juntas porque ambas son necesarias y verdaderas&#034;. Donna Haraway crea el c&#237;borg para descifrar y pensar en las bases materiales de una constelaci&#243;n actual. Al mismo tiempo, permite superar y transformar este diagn&#243;stico en un espacio ficticio de imaginaci&#243;n que re&#250;ne la ciencia y la ficci&#243;n de manera diferente, dando lugar nuevas formas. El ciborg no es en absoluto una celebraci&#243;n de la tecnociencia que nos ayudar&#237;a a superar nuestras limitaciones humanas y a perfeccionarnos. Tal como ella lo presenta, el c&#237;borg resulta &#034;resueltamente comprometido con la parcialidad, la iron&#237;a, la intimidad y la perversidad. Es opositor, ut&#243;pico y carece completamente de inocencia&#034;. El c&#237;borg, al igual que Jane Ciracylides, nos ayuda a pensar que todos somos c&#237;borgs. Deber&#237;amos leer a Ballard apoy&#225;ndonos en la propuesta de Donna Haraway, en tanto invitaci&#243;n a pensar en lo que el mundo actual provoca sobre nuestros cuerpos. Por eso, Haraway elige para sus propios escritos el estilo de la ficci&#243;n y nos convoca a una mirada ir&#243;nica, figurativa y cr&#237;tica, no solo en el trato con su texto, sino tambi&#233;n en nuestra visi&#243;n del mundo. Aqu&#237; queda muy claro que la ciencia-ficci&#243;n no es en ning&#250;n caso una mirada hacia el futuro. La ciencia-ficci&#243;n trata m&#225;s bien y en forma radical sobre lo no-pensado del presente as&#237; como sobre las trazas no resueltas en el pasado, las cuales contienen un presente. No nos sit&#250;a en el futuro, sino que crea &lt;i&gt;otra&lt;/i&gt; escena, la cual tiene su punto de partida en lo real y en lo imaginario de este presente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso escribir resulta fundamental para la ciencia. En &#250;ltima instancia, la literatura de ciencia-ficci&#243;n se nutre de met&#225;foras que la ciencia misma proporciona y que son extremadamente concretas en tanto fueron tomadas de los avatares de la vida. Elijamos otro ejemplo bien conocido del trabajo de Haraway: OncoMouseTM, el &#034;Rat&#243;n Oncog&#233;nico de Harvard&#034;, que es un rat&#243;n dom&#233;stico modificado gen&#233;ticamente produciendo una mayor susceptibilidad a contraer c&#225;ncer. Es un biohecho protegido por una marca registrada que cuestiona los l&#237;mites entre humanos y animales, pero sobre todo la llamada &#034;ciencia sin valores&#034;. El OncoMouse es un gran avance en el tratamiento del c&#225;ncer de mama y, al mismo tiempo, esta tecnociencia h&#237;brida resulta ser un s&#237;mbolo desgarrador de la apropiaci&#243;n y comercializaci&#243;n de formas de vida. El verdadero problema del OncoMouse es su sufrimiento, su dolor, su muerte, aspectos todos por completo omitidos en los cat&#225;logos de equipos m&#233;dicos comerciales. El OncoMouse no es una met&#225;fora ficticia, sino un producto de laboratorio. Haraway es extremadamente sensible al potencial ficticio de la ciencia. Esta capa de ficci&#243;n es el terreno com&#250;n de todas las llamadas ciencias exactas. La epistemolog&#237;a feminista de Donna Haraway halla aqu&#237; su punto de inicio, condensando las narrativas de la ciencia en un nuevo material heur&#237;stico. Haraway escribe:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Para hacer biolog&#237;a guardando alg&#250;n tipo de fidelidad, el practicante debe contar una historia, debe obtener los hechos y debe tener el coraz&#243;n para seguir sediento de la verdad y abandonar una historia favorita, un hecho favorito, que se muestra de alguna manera fuera de lugar. El practicante tambi&#233;n debe tener el coraz&#243;n para quedarse con una historia a trav&#233;s de sus espesores y su delgadez, para heredar sus resonancias discordantes, para vivir sus contradicciones, cuando esa historia llega a una verdad importante sobre la vida.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Haraway, D. &#034;Companion Species Manifesto: Dogs, People, and Significant (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, la escritura de Donna Haraway, su estilo y sus met&#225;foras, sus ejemplos, forman un espacio de resistencia, el cual ha descrito en reiteradas ocasiones. En sus escritos pretende crear un metaplasma ling&#252;&#237;stico que remodela los c&#243;digos de vida:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Metaplasma significa un cambio en una palabra, por ejemplo, agregando, omitiendo, invirtiendo o transponiendo sus letras, s&#237;labas o sonidos. El t&#233;rmino proviene del griego metaplasmos, que significa remodelar o reformar. Metaplasma es un t&#233;rmino gen&#233;rico para casi cualquier tipo de alteraci&#243;n en una palabra, intencional o no.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Haraway, D. Companion species manifesto, 20&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hemos procurado demostrar que, mediante sus casas psicotr&#243;picas, sus coros de plantas, sus mutilaciones sem&#225;nticas y sus choques sint&#225;cticos, Ballard tambi&#233;n pretende crear un metaplasma de lenguaje cient&#237;fico alienante que afecta concretamente lo real, en tanto transforma la relaci&#243;n entre palabra y carne humana. Como lo expresa Haraway:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Comparemos y contrastemos &#034;protoplasma&#034;, &#034;citoplasma&#034;, &#034;neoplasma&#034; y &#034;germoplasma&#034;. Hay un sabor biol&#243;gico en &#034;metaplasma&#034; &#8211; lo cual me gusta al recurrir a palabras que se refieren a palabras. Carne y significante, cuerpos y palabras, historias y mundos: estos est&#225;n unidos en culturas naturales. El metaplasma puede significar un error, un tropiezo, una tropolog&#237;a que hace una diferencia carnal. (...) Invertir significados; transponer el cuerpo de comunicaci&#243;n; remodelar, reformar; desviaciones que dicen las verdades: cuento historias sobre historias, hasta el final.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Haraway, D. Companion species manifesto, 20-21&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Los cuerpos h&#237;bridos resisten la apariencia en tanto se encuentran, en cierto modo, siempre introduciendo un enga&#241;o. Arrojan representaciones existentes sobre nuestra propia imagen, nuestra imagen como seres humanos. La hibridez de las creaturas del mundo de la ciencia-ficci&#243;n perturba nuestra verdad hist&#243;rica y cient&#237;fica, as&#237; como la forma en que solemos contemplar a las relaciones sociales en tanto dadas. La ciencia-ficci&#243;n, la ficci&#243;n de la ciencia, es, por lo tanto, un asunto eminentemente pol&#237;tico, el cual guarda relaci&#243;n con la historia, con lo tradicional, con lo que est&#225; inscripto en nuestros cuerpos y en nuestros genes. Leer a Ballard resulta entonces una experiencia pol&#237;tica en tanto nos convoca a repetir y a reescribir estas historias para reemplazar los aspectos ideol&#243;gicos por nuevas historias, las cuales introducen los modos actuales de entrecruzamiento con la ciencia y con la ficci&#243;n: &#034;Las historias son mucho m&#225;s grandes que las ideolog&#237;as. En eso est&#225; nuestra esperanza&#034;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Haraway, D. Companion species manifesto, 17.&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traducci&#243;n del ingl&#233;s: Ignacio Trovato&lt;br class='autobr' /&gt;
con revisi&#243;n de la autora&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ballard, J. G. (1973) &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;. Jonathan Cape, UK. Edici&#243;n en espa&#241;ol: Ballard, J. G. (1984): &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, Ed. Minotauro, Barcelona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ballard, J.G. (2001). &lt;i&gt;Complete Short Stories&lt;/i&gt;. London: Harper Perennial. Edici&#243;n en espa&#241;ol: Ballard, J. G. (2013): &lt;i&gt;Cuentos completos&lt;/i&gt;, Ed. RBA Libros Trad. De Manuel Manzano G&#243;mez &amp; Rafael Gonz&#225;lez del Solar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Haraway, D. (2003): &lt;i&gt;Companion Species Manifesto: Dogs, People, and Significant Otherness&lt;/i&gt;, Prickly Paradigm Press. Edici&#243;n en espa&#241;ol: Haraway, D. (2010) &#034;&lt;i&gt;Manifiesto de especies de compa&#241;&#237;a: Lo que significa vivir con perros, cient&#237;ficos y personas en el siglo XXI&lt;/i&gt;&#034;, traducido por Jaime Arrambide, Editorial C&#225;tedra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Haraway, D. (1988) &lt;i&gt;Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of Partial Perspective&lt;/i&gt;. Feminist Studies. Vol. 14, No. 3 (Autumn, 1988), pp. 575-599. Published By: Feminist Studies, Inc.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver la introducci&#243;n de Zadie Smith para la edici&#243;n de &#034;Crash&#034; publicada por Vintage en 1995. Zadie Smith, Introduction, ix&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Zadie Smith, Ibid, Introduction, vii&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Traducci&#243;n propia, N. del T.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Traducci&#243;n propia, N. del T.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Traducci&#243;n propia, N. del T.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Haraway, D. &lt;i&gt;Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of Partial Perspective&lt;/i&gt;, 577&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Haraway, D. &#034;Companion Species Manifesto: Dogs, People, and Significant Otherness&#034;, publicado por la editorial Prickly Paradigm Press en 2003, 19.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Haraway, D. &lt;i&gt;Companion species manifesto&lt;/i&gt;, 20&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Haraway, D. &lt;i&gt;Companion species manifesto&lt;/i&gt;, 20-21&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Haraway, D. &lt;i&gt;Companion species manifesto&lt;/i&gt;, 17.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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