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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>The hunt for truth</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/The-hunt-for-truth</link>
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		<dc:date>2024-10-25T22:25:57Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Michel Dibarboure</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This essay is based on the film &#8220;Jagten&#8221; (&#8220;The Hunt&#8221;) directed by Thomas Vinterberg (2012), in which it is possible to address problematic issues related to the truth of discourse, sexuality and violence. The recognition of children's rights and the reconceptualization of children as active agents, and not as mere objects of research, has given the status of truth to children's words. In this way, the disqualification of the veracity of children's testimonies, justified by the matrix that adult discourse imprints on child discourse, has been overcome. However, listening to children's voices requires specific training, skills and techniques. In this sense, the film warns us that the respectful eagerness in favor of children's rights is not free of difficulties. The article points out the consequences of an adult-centric culture, based on a tutelary conception that conceives adulthood as a role model and places children as minors (defective persons, with less value, capacity, etc.). With this, children's speech is rejected, and the interpretation of the results is based on the word of the adult who suggests the answers. The truth of children's desire is therefore obscured, veiled in a supposed reality that victimizes the girl and judges the alleged abuser. The symbolic violence of the creation of a discourse based on &#8220;science&#8221; is thus exercised, with its effects on the masses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Sexual abuse | victim | child speech | truth of desire&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de la Rep&#250;blica, Montevideo&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-caza-de-la-verdad' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La caza de la verdad&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La caza de la verdad</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-caza-de-la-verdad</link>
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		<dc:date>2024-10-25T22:19:44Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Michel Dibarboure</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente ensayo se basa en la pel&#237;cula &lt;i&gt;Jagten&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;La cacer&#237;a&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;La caza&lt;/i&gt;) del Director Thomas Vinterberg (2012) en la cual es posible abordar cuestiones problem&#225;ticas relativas a la verdad del discurso, la sexualidad y la violencia. El reconocimiento de los derechos de infancia y la reconceptualizaci&#243;n de los ni&#241;os como agentes activos, y no como meros objetos de investigaci&#243;n, ha otorgado estatuto de verdad al decir infantil. De este modo, se ha superado la descalificaci&#243;n de la veracidad de los testimonios de los ni&#241;os, justificada por la matriz que imprime el discurso adulto en el infantil. Sin embargo, la escucha de la voz infantil requiere de entrenamiento, habilidades y t&#233;cnicas espec&#237;ficas. En este sentido, la pel&#237;cula nos advierte que el af&#225;n respetuoso hacia los derechos de los ni&#241;os no est&#225; libre de dificultades. El art&#237;culo se&#241;ala las consecuencias de una cultura adultoc&#233;ntrica, asentada en una concepci&#243;n tutelar que dispone a la adultez como modelo a seguir y ubica a los ni&#241;os como menores (personas en menos, con menor valor, capacidad, etc.). Con ello se desestima el discurso infantil, y la interpretaci&#243;n de los resultados se hace en funci&#243;n de la palabra del adulto que sugiere las respuestas. De este modo, se opaca la verdad del deseo infantil velada en una supuesta realidad que victimiza a la ni&#241;a y juzga al supuesto abusador. Se ejerce as&#237; la violencia simb&#243;lica del armado de un discurso basado en la &#8220;ciencia&#8221; con sus efectos en las masas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; Abuso sexual | v&#237;ctima | discurso infantil | verdad del deseo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-hunt-for-truth' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 3 | Noviembre 2023&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de la Rep&#250;blica, Montevideo&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8230;la organizaci&#243;n simb&#243;lica,&lt;br class='autobr' /&gt;
el armado de un discurso &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8211;sea jur&#237;dico, religioso o cient&#237;fic&#8211;&lt;br class='autobr' /&gt;
lejos de detener el odio y la destrucci&#243;n&lt;br class='autobr' /&gt;
puede dar sustento, soporte y racionalidad&lt;br class='autobr' /&gt;
a las formas m&#225;s terribles&lt;br class='autobr' /&gt;
de genocidio o degradaci&#243;n del semejante&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leonardo Peskin (2015)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente ensayo se basa en la pel&#237;cula &#8220;Jagten&#8221; (&#8220;La cacer&#237;a&#8221; o &#8220;La caza&#8221;) del Director Thomas Vinterberg (2012) donde es posible abordar cuestiones problem&#225;ticas relativas a la verdad del discurso, la sexualidad y la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El reconocimiento de los derechos de infancia y la reconceptualizaci&#243;n de los ni&#241;os como agentes activos, y no como meros objetos de investigaci&#243;n, ha otorgado estatuto de verdad al decir infantil. De este modo, se ha superado la descalificaci&#243;n de la veracidad de los testimonios de los ni&#241;os, justificada por la matriz que imprime el discurso adulto en el infantil. Sin embargo, la escucha de la voz infantil requiere de entrenamiento, habilidades y t&#233;cnicas espec&#237;ficas. En este sentido, la pel&#237;cula nos advierte que el af&#225;n respetuoso hacia los derechos de los ni&#241;os no est&#225; libre de dificultades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La cacer&#237;a: presentaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lucas es un maestro de preescolares en un peque&#241;o pueblo de Dinamarca. La comunidad en la que vive se caracteriza por la cohesi&#243;n social de las tradiciones y la religi&#243;n, siendo la caza de ciervos y los festejos con alcohol un factor de fuerte lazo social entre los hombres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo fluye armoniosamente, Lucas es considerado un buen hombre, est&#225; integrado con afecto y reconocimiento por toda la comunidad. Todo cambia cuando una ni&#241;a llamada Klara lo denuncia por abuso sexual. La trama principal transcurre en base a este episodio, pero subyace otra que es el ritual de iniciaci&#243;n masculino del hijo de Lucas seg&#250;n la tradici&#243;n de ser hombre en esa comunidad: la caza de ciervos y tomar alcohol.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El drama y sus consecuencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lucas est&#225; divorciado y en disputa con su ex esposa debido a la tenencia del hijo var&#243;n adolescente de ambos. Trabaja en una escuela con preescolares donde se relaciona con los ni&#241;os varones explorando las necesidades l&#250;dicas corporales de ellos (luchas de cuerpo y atrapadas). Es solicitado por la Directora a acompa&#241;ar a los ni&#241;os varones al ba&#241;o para ayudarlos a higienizarse, siendo muy respetuoso de la intimidad del ni&#241;o y de su cuerpo, estableciendo l&#237;mites con la palabra y los actos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lucas es muy querido y solicitado por los ni&#241;os varones, los cuales encuentran en &#233;l un referente masculino con el cual rivalizar, poniendo a prueba fortalezas y destrezas corporales. Lucas se presta gozoso en el juego para resaltar la potencia de los ni&#241;os (simula ser derrotado o muerto por ellos), estimulando la omnipotencia infantil y las necesidades de rivalidad f&#225;lica de ellos. Contribuye de este modo a la estructuraci&#243;n infantil masculina, en actos de simbolizaci&#243;n donde la sexualidad infantil y el drama ed&#237;pico tiene cabida y destino permitido (el juego simb&#243;lico).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klara es alumna de la escuela e hija del mejor amigo de Lucas: Theo. Klara es una ni&#241;a solitaria que padece de rituales (tiene que caminar evitando las l&#237;neas de las baldosas del piso) y tics faciales. Tres escenas marcan vivencias de desamparo de Klara: un d&#237;a Lucas sale del colegio y la ve sola sin saber c&#243;mo llegar a su casa; otro d&#237;a la encuentra fuera de su casa tap&#225;ndose los o&#237;dos para no escuchar las peleas de sus padres; otro d&#237;a tiene que esperar mucho tiempo para que su madre llegue a buscarla al finalizar la escuela. Sus padres parecen estar poco presentes en su vida, y poco preocupados por saber d&#243;nde y qu&#233; est&#225; haciendo su hija. No hay di&#225;logos entre ellos, ni espacios compartidos. Una cuarta escena marca m&#225;s desvalimiento: su hermano adolescente pasa delante de ella excitado con un amigo, viendo un video pornogr&#225;fico que se lo exhiben por un instante y luego se encierran en un cuarto. Lo visto y o&#237;do por Klara es la excitaci&#243;n masculina (tanto de los varones como del actor pornogr&#225;fico), y la exhibici&#243;n de la escena pornogr&#225;fica del pene erecto de un hombre y la boca de una mujer busc&#225;ndolo mientras grita gozosa. La sexualidad masculina queda asociada as&#237; a la agresi&#243;n hacia la mujer y hacia ella (evidenciada en la expresi&#243;n de repudio y asco en su rostro). Ser&#225;n restos de lo visto y o&#237;do que configurar&#225;n materiales para la creaci&#243;n del fantasma.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1882 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cacer_5.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cacer_5.jpg?1754362408' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Un d&#237;a, Klara hace un coraz&#243;n con papel y lo coloca en el bolsillo del saco de Lucas. A continuaci&#243;n, ve que Lucas est&#225; en el piso en un juego de luchas cuerpo a cuerpo con los varones y ella quiere participar del mismo: se tira arriba de Lucas y le da un beso en la boca. Lucas reacciona enseguida rechazando el beso y deteniendo la escena. Lucas encuentra el coraz&#243;n de papel y se dispone a hablar con Klara. No hay &#8220;confusi&#243;n de lenguas&#8221; (Ferenczi, 1984) para &#233;l, le muestra el coraz&#243;n y le pregunta si ella lo hizo, a lo cual ella niega y &#233;l le dice que miente, luego le comunica que debe darle el coraz&#243;n a sus padres y que el beso en la boca solo sus padres se pueden dar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En acto, Lucas instaura la ley de la prohibici&#243;n del incesto, y reconduce el amor tierno a sus progenitores, los destinatarios de tales sentimientos y deseos. Podr&#237;a objet&#225;rsele que la haya acusado de &#8220;mentirosa&#8221; por no poder reconocer la autor&#237;a de ese mensaje de amor. Opera en Klara la represi&#243;n por medio del NO, reconocimiento en ella de lo prohibido de sus mociones amorosas hacia Lucas. Pero se trata de una represi&#243;n en proceso de instalaci&#243;n, productora de sentimientos ambivalentes de amor-odio. Klara va estructurando en acto la instalaci&#243;n de la represi&#243;n del incesto. Su expresi&#243;n de enojo en el rostro denota rabia y ofensa, por la acusaci&#243;n de Lucas, la puesta de l&#237;mites y la no correspondencia del amor de &#233;l. Se siente rechazada y atacada por Lucas (&#8220;mentirosa&#8221;) repitiendo quiz&#225;s las vivencias de soledad y desamparo que padece con sus progenitores (nunca saben d&#243;nde ella est&#225;, no hay preocupaci&#243;n parental por ella).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1879 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cacer_2.jpg?1754362407' width='500' height='211' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Ese mismo d&#237;a, la madre de Klara se retrasa mucho para ir a buscarla, y la ni&#241;a queda sola a la espera de su llegada. Es descubierta por la Directora del jard&#237;n, la cual le pregunta qu&#233; le pasa, por la expresi&#243;n de enojo y preocupaci&#243;n que se refleja en su rostro. Klara le comunica que Lucas &#8220;es malo&#8221;, la Directora se sorprende porque es querido por todos los ni&#241;os y por ello insiste en que le diga por qu&#233;. Luego de titubear un rato, Klara dice que es malo porque le mostr&#243; su pene erecto. La Directora queda impactada, llega la madre de Klara que se disculpa por su retraso y ambas se van del Jard&#237;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klara no dispone de palabras para hablar de sus sentimientos ambivalentes hacia Lucas, y expresa su enojo con los significantes que representan la violencia y agresi&#243;n de un hombre hacia una mujer: los restos de la escena pornogr&#225;fica vista y o&#237;da. &#8220;Los hombres son malos y atacan con su pene a las mujeres&#8221; podr&#237;a ser el fantasma construido. Condensaciones y desplazamientos del drama ed&#237;pico y la sexualidad infantil, con necesidad de comunicar para procesar. Klara no es consciente de las implicancias y repercusiones que podr&#237;a tener lo dicho por ella. No hay intencionalidad maligna en ella, ni deseos de venganza elaborados, es la comunicaci&#243;n en acto de escenas traum&#225;ticas que necesitan ser elaboradas: su amor tierno hacia Lucas, la sexualidad genital adulta entre un hombre y una mujer, y la exclusi&#243;n de la pareja parental como hija con sentimientos de abandono y desamparo. La escena primaria y las teor&#237;as sexuales infantiles confluyen en la construcci&#243;n del fantasma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comienzan as&#237; las indagatorias de la Directora: habla con Lucas y le pide que mientras se investigue lo sucedido no concurra al Jard&#237;n; solicita a un &#8220;experto&#8221; que interrogue a la ni&#241;a, el cual presiona y sugiere la respuesta a Klara para culpabilizar a Lucas, dando por cierto y evidente ese hecho relatado por ella. Inician as&#237; la aplicaci&#243;n del &#8220;protocolo&#8221; en casos de abuso sexual: se convoca a reuni&#243;n de padres para que indaguen con sus hijos si algo similar ha sucedido. El discurso adulto impregna parasitando y matrizando el discurso infantil, dando por resultado una denuncia colectiva de abusos ocurridos &#8220;en el s&#243;tano de la casa de Lucas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los testimonios de los ni&#241;os se basan en un imposible: la casa de Lucas no tiene s&#243;tano. Por ello, luego de una audiencia judicial Lucas es liberado sin cargos. Sin embargo, la comunidad lo sigue se&#241;alando como un ser despreciable y dirigen el odio hacia &#233;l, sentenciado como ped&#243;filo. Se inicia as&#237; un repudio colectivo de toda la comunidad. El lazo social sublimado entre los hombres se desliga y emerge el goce mort&#237;fero asesino dirigido al acusado: merece ser maltratado, est&#225; justificado agredirlo. Comienza as&#237; &#8220;la caza&#8221; de Lucas: es expulsado con violencia del supermercado donde compra los v&#237;veres, no se le permite acercarse a los ni&#241;os, su amigo Theo lo echa de su casa, rompen una ventana de la casa de Lucas con una piedra y dejan el cuerpo muerto de su perra. Lucas hab&#237;a comenzado una relaci&#243;n amorosa con una mujer de su trabajo (Najda) que tambi&#233;n duda de su inocencia, provocando su alejamiento. Solo su hijo Marcus se acerca y cree en &#233;l. Ambos son rechazados por el colectivo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1880 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cacer_3.jpg?1754362407' width='500' height='308' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En v&#237;speras de navidad, Lucas decide confrontar a su amigo Theo en un servicio p&#250;blico de la iglesia. Esa misma noche, Theo lleva a su hija Klara a la cama y le escucha pedir perd&#243;n a Lucas mientras se duerme. Theo se da cuenta de la inocencia de Lucas y lo visita con comida y vino como ofrenda de reconciliaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No fue esta la &#250;nica vez en la que Klara intent&#243; comunicar que lo dicho por ella eran solo &#8220;tonter&#237;as&#8221;. Su madre desestim&#243; la retractaci&#243;n de Klara aduciendo que ella estaba confundida y que por eso no pod&#237;a &#8220;recordar&#8221; con claridad y quer&#237;a olvidar lo sucedido. Probablemente operara en la madre las intervenciones de los profesionales con el saber &#8220;cient&#237;fico&#8221;, asesorada por ellos respecto a que en estas situaciones los ni&#241;os tienden a identificarse con el agresor, sentirse culpables y arrepentirse de haberlos denunciado. Se vislumbra aqu&#237; la violencia de las instituciones del saber, de los conocimientos de las disciplinas operando como velo del drama vivido por Klara. La culpa de la madre por el desamparo de Klara encuentra alivio en el se&#241;alamiento de Lucas como el causante de su malestar, proyectando en &#233;l aspectos rechazados de ella misma. Klara es &#8220;victimizada&#8221; por la madre y la sociedad, quedando como objeto del abuso para exorcizar lo ominoso de los deseos incestuosos reprimidos de los adultos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un a&#241;o despu&#233;s, Lucas vuelve al pueblo reconciliado con Najda para realizar el ritual de iniciaci&#243;n masculina de su hijo Marcus. Los hombres de la comunidad le regalan una escopeta para salir de caza de un ciervo, y lo incitan a beber alcohol con ellos. En la escena final, alguien dispara a Lucas dando el tiro en un &#225;rbol, y luego del intento fallido huye sin ser reconocido por Lucas que es cegado por el sol poniente.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1881 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/cacer_4.jpg?1754362408' width='500' height='301' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Discurso infantil, discurso adulto, &#191;Fuente u obst&#225;culo?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las particularidades del discurso infantil difieren del discurso adulto y requiere de habilidades y entrenamiento para su escucha. Est&#225; constituido por gestos, actos y no solo palabras (Casas de Pereda, 1999) y por ello demanda un trabajo de lectura e interpretaci&#243;n (puesta en acto-puesta en sentido). Tarea no exenta de dificultades, por la &#8220;confusi&#243;n de lenguas&#8221; (Ferenczi, 1984) la asimetr&#237;a de orden cognitivo y las relaciones de poder desventajosas para los ni&#241;os, para quienes la aceptaci&#243;n del adulto referente es biol&#243;gica y ps&#237;quicamente necesaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De este modo, &#8220;Si la renuncia a la falsedad y a la manipulaci&#243;n de los informantes y de la informaci&#243;n para la b&#250;squeda de un conocimiento completo de la realidad constituyen las bases &#233;ticas de cualquier investigador, la investigaci&#243;n con ni&#241;os/as requiere adicionales salvaguardias&#8221; (G&#243;mez Espino, 2012, p. 48). Es necesario tomar especiales recaudos para no inducir la respuesta esperada y para no interponer su visi&#243;n adulta frente a los datos recabados, recubriendo los enunciados que sustentan el parecer y padecer de los ni&#241;os con el velo de su interpretaci&#243;n. Un texto no puede ser le&#237;do e interpretado con independencia de otro texto (Bajt&#237;n, 1990), pero ello no supone validar o invalidar el discurso infantil en funci&#243;n del discurso adulto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco del lado del ni&#241;o encontramos la verdad hist&#243;rica; los acontecimientos inscritos en el psiquismo entran en relaci&#243;n con el sistema de creencias y convicciones que construye acerca de s&#237; mismo y del mundo. Una vez constituido el lenguaje se producen modos singulares de significar, teorizar y autoteorizar (Bleichmar, 1993) de modo tal que la historia narrada siempre es una reconstrucci&#243;n subjetiva de lo vivido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula, se muestra las consecuencias de una cultura adultoc&#233;ntrica, asentada en una concepci&#243;n tutelar que dispone a la adultez como modelo a seguir y ubica a los ni&#241;os como menores (personas en menos, con menor valor, capacidad, etc.). Se desestima el discurso infantil, y la interpretaci&#243;n de los resultados se hace en funci&#243;n del discurso adulto que sugiere las respuestas. De este modo, las palabras de los adultos pueden constituir una fuente o un obst&#225;culo para recabar la voz de los ni&#241;os (Ianni, Kaplan, y Failla, 2001) tomando en cuenta las relaciones de poder preexistentes. Por ello, es necesario otorgar el mismo grado de credibilidad que a los adultos, sin dejar de considerar en unos y en otros la polifon&#237;a de voces que anida en la verdad humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El proceso de victimizaci&#243;n y sus eficacia simb&#243;lica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klara fue supuestamente objeto de una agresi&#243;n (abuso sexual) y contin&#250;a siendo tratada como objeto sin reconocer su subjetividad y singularidad. Klara es transformada en objeto de una reivindicaci&#243;n social, ubicada por la sociedad en el lugar de v&#237;ctima.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si hay que creer en la palabra del ni&#241;o &#191;por qu&#233; no se le cree cuando dice que sus dichos fueron tonter&#237;as, que no eran verdad? La ni&#241;a ya no est&#225; supuestamente sometida a la presi&#243;n del presunto abusador, est&#225; bajo la protecci&#243;n de sus padres y de toda la comunidad. No se realiza una intervenci&#243;n especializada y respetuosa del discurso infantil para dar cabida a las contradicciones de Klara. Se perpet&#250;an las vivencias de desamparo de Klara al no dar lugar a &#8220;su verdad&#8221;, a pesar de la sobreprotecci&#243;n de su madre, compensatoria de las culpas maternas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Denominar v&#237;ctima a los damnificados es una exigencia de orden jur&#237;dico para iniciar un proceso judicial, sin v&#237;ctima no hay proceso. Sin embargo, esta calificaci&#243;n produce efectos nocivos en la subjetividad de los implicados si no media una intervenci&#243;n que los descentre de ese lugar asignado socialmente. La sociedad necesita de la v&#237;ctima como s&#237;mbolo del da&#241;o ocurrido, como memoria colectiva para reivindicar una reparaci&#243;n y censura del hecho acontecido. Es as&#237; que parad&#243;jicamente quien victimiza no es el hacedor del da&#241;o sino su entorno, transformando al damnificado en v&#237;ctima que es ubicado en ese lugar asignado por la sociedad. De este modo, se borra la subjetividad singular de los sujetos al hacerlos entrar en una categor&#237;a generalizadora, que tiene por supuesto extender y uniformar los efectos de un evento disruptivo en una poblaci&#243;n afectada, borrando la multiplicidad y singularidad de las respuestas que ocurren efectivamente. Los sujetos que fueron objeto de un da&#241;o, al victimizarlos siguen siendo tratados como objetos, ahora de un s&#237;mbolo social. Con ello se anula su subjetividad, perpetuando la situaci&#243;n como sujetos pasivos de acontecimientos ominosos y ahora de ayudas (Benyakar, 2006).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se anula la subjetividad de Klara, y en nombre de la supuesta &#8220;verdad&#8221; se justifican actos de violencia y agresi&#243;n, expresi&#243;n de goces desligados del contrato social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La cuesti&#243;n de la verdad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La b&#250;squeda de la verdad de las acciones del hombre modela el establecimiento del lazo social entre humanos. La verdad de los hechos, la verdad hist&#243;rica, la verdad del deseo, la verdad de las intenciones, la verdad de los dichos; todas ellas pueden emerger y justificarse de m&#250;ltiples modos. Sin embargo, la verdad no es algo dado que surja de la constataci&#243;n de los hechos, anida en toda verdad algo enga&#241;oso y mentiroso, ella es siempre una construcci&#243;n te&#241;ida por la subjetividad del relator.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Silvia Bleichmar (1990) recurre al concepto de historia e historizaci&#243;n de Foucault para dar cuenta de ello:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Actualmente, cuando se hace historia &#8211;historia de las ideas, del conocimiento o simplemente historia (y por qu&#233; no agregar, historizaci&#243;n del sujeto en psicoan&#225;lisis)&#8211; nos atenemos a ese sujeto del conocimiento y de la representaci&#243;n, como punto de origen a partir del cual es posible el conocimiento y la verdad aparece. Ser&#237;a interesante que intent&#225;ramos ver c&#243;mo se produce, a trav&#233;s de la historia, &lt;i&gt;la cuesti&#243;n de un sujeto que no est&#225; definitivamente, que no es aquello a partir de lo cual la verdad se da en la historia, sino de un sujeto que se constituy&#243; en el interior mismo de &#233;sta y que, a cada instante, es fundado y vuelto a fundar por ella&#8221;&lt;/i&gt;. (p&#225;g. 249)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Bleichmar se&#241;ala que en psicoan&#225;lisis no es homologable sujeto de conocimiento y sujeto de la representaci&#243;n, para concluir que el an&#225;lisis&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;podr&#225; volver a resituar, transitoriamente, sin ilusiones de agotamiento de la representaci&#243;n ni de constituci&#243;n de certeza, nuevos modos de ensamblaje del sujeto de reconocimiento &#8211;de saber? de verdad?&#8211; con el sujeto, siempre puntual, de la representaci&#243;n que desde el inconsciente lo compulsa. (p&#225;g. 249)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;No se trata aqu&#237; de la verdad del sujeto del conocimiento, de los enunciados en primera persona del yo, sino de la verdad del deseo, siempre enigm&#225;tica y desconocida para el mismo. El posicionamiento de los sujetos ante la verdad determina el establecimiento de los intercambios sociales. Por ello, como convicci&#243;n o como enigma, los efectos de verdad humana requieren ser interrogados, no as&#237; desautorizados. Abrir el interrogante para ampliar el espesor simb&#243;lico de lo posible humano, sin constre&#241;imiento a los hechos f&#225;cticos acontecidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La verdad no preexiste al sujeto, no est&#225; dada para ser descubierta, no es algo a develar, es una construcci&#243;n a posteriori de lo acontecido. La percepci&#243;n pura y objetiva no existe, siempre es una interpretaci&#243;n singular de la realidad seg&#250;n variables hist&#243;rico-vivenciales. Por tal motivo, si se pretende investigar acerca de una verdad, es necesario un posicionamiento epistemol&#243;gico de car&#225;cter constructivo-interpretativo del conocimiento, donde este &#250;ltimo es una producci&#243;n y no una simple aprehensi&#243;n o correspondencia lineal e inmediata con una realidad develada. La relaci&#243;n entre los observables y la construcci&#243;n de los datos es de orden compleja, es decir, sus enlaces tienen car&#225;cter dial&#243;gico, recursivo y hologram&#225;tico (Morin, 1994) y no pueden ser reducidas a relaciones lineales sin caer en simplificaciones reduccionistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toda investigaci&#243;n parte de las apariencias para interrogarlas, desnaturalizarlas, hacerlas significativas, dotarlas de un sentido que establezca la necesidad de investigarlas, realizando un trabajo de cuestionamiento de lo evidente. En esta tarea constructivo-interpretativa de la realidad, la presencia de la subjetividad del propio investigador (sea este un perito, un profesional, un educador, etc.) es constitutiva del fen&#243;meno que se pretende investigar. Este hecho es m&#225;s relevante cuando de ni&#241;os se trata.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El drama de la pel&#237;cula se desarrolla en el supuesto de una verdad, la comunicada por Klara (sujeto de conocimiento), la verdad entendida como una cuesti&#243;n de hechos f&#225;cticos acontecidos. No se aborda la verdad de Klara, la del deseo ed&#237;pico e incestuoso, la de la sexualidad infantil, las vivencias de desamparo y la vivencia traum&#225;tica a partir de la visi&#243;n de las escenas pornogr&#225;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una verdad subyacente: el ideal de masculinidad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la presentaci&#243;n de este trabajo se afirma que bajo la trama principal (abuso sexual) subyace otra: el ritual de iniciaci&#243;n masculino del hijo de Lucas. De este modo, la verdad de la pel&#237;cula reside en la sexualidad masculina y la construcci&#243;n del g&#233;nero masculino. Asentado en las tradiciones de este peque&#241;o pueblo, ser hombre es excederse con el alcohol en reuniones de camarader&#237;a grupal y salir a cazar ciervos. La agresividad, el goce asesino, se liga a este ideal de hombre, y encuentra su descarga en la caza de un animal indefenso, &#8220;inocente&#8221;, permitiendo el establecimiento del lazo social simbolizado. En la comuni&#243;n de los hombres en torno al alcohol con exclusi&#243;n de las mujeres, con excesos y goces, la potencia masculina se mide por la cantidad de ciervos cazados, o por la capacidad de ingerir alcohol. El goce homosexual reprimido se expresa en los juegos cuerpo a cuerpo, los toqueteos y las comparaciones de las habilidades personales. Todo fluye armoniosamente hasta que este goce anudado se desata de su contrato social al emerger la escena temida y deseada del incesto. Hay que matar al que concret&#243; los deseos prohibidos, la &#8220;caza&#8221; de Lucas est&#225; justificada, el goce encuentra cauces para su expresi&#243;n directa sin mediaciones ni l&#237;mites simb&#243;licos. Lucas al igual que el ciervo est&#225; indefenso, es &#8220;inocente&#8221;, a la merced de los cazadores. En nombre de la supuesta verdad se intenta ejecutar al que convoc&#243; las escenas ominosas reprimidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reflexionando sobre el porqu&#233; del nazismo, los reg&#237;menes totalitarios, militarizados o la guerra, Peskin (2015) plantea que se da una alteraci&#243;n de la realidad la cual legitima un accionar hostil, dando paso a la descarga del goce mort&#237;fero sin acotaci&#243;n de ning&#250;n tipo. Esgrime que la realidad est&#225; gobernada por un ideal y una ley, donde los ideales como expresi&#243;n de las utop&#237;as o altos valores no coinciden con las leyes. Est&#225;n relacionados, pero mantienen su autonom&#237;a: el arte como expresi&#243;n de los ideales suele cuestionar la ley, o las leyes pueden atenuar castigos teniendo en cuenta los ideales.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Las leyes sabias admiten una relatividad humana en su cumplimiento, en definitiva, la humanidad de un juez que aplique con singularidad la ley. En el nazismo y los sistemas militarizados se pierde esa distancia, ley e ideal deben ser una misma cosa y la realidad 'se achata'. No hay lugar para la duda o la opci&#243;n. (p&#225;g. 634).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;El ideal marca el l&#237;mite de lo tolerable por la masa, los actos ser&#225;n juzgados como aceptables o deleznables en funci&#243;n al punto en que el ideal se fija a la ley de esa sociedad donde ocurren los hechos. El ideal es la punta del iceberg de la incidencia de la ley, y de fascinaci&#243;n social &#034;donde la masa se orienta para la din&#225;mica de sus represiones, goces y sublimaciones&#034; (p&#225;g. 635). El ideal encarnado en el ideal del yo, como destino del yo ideal del narcisismo primario, difiere de otro destino de la pulsi&#243;n que escapa a la represi&#243;n como es la sublimaci&#243;n. La sublimaci&#243;n no acata a la represi&#243;n, pero su realizaci&#243;n depende de la represi&#243;n vigente en la sociedad (no produce algo intolerable para la ley, lo cual ser&#237;a reprimido). En cambio el ideal se nutre del narcisismo infantil que desmiente los l&#237;mites de la ley, las diferencias sexuales, la falta, la vida y la muerte (reino de las omnipotencias y completudes). Es por ello un polo de atracci&#243;n fascinante donde el goce puede encontrar la v&#237;a de satisfacci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peskin (2015) postula que&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;el espesor de la realidad estar&#237;a dado por el grado de diferenciaci&#243;n entre el ideal &#8211;expresi&#243;n magna del imaginario humano&#8211; y la ley, expresi&#243;n magna de la estructura significante que rige la administraci&#243;n de los &#034;hablanteseres&#034;. Si el ideal se mancomuna exageradamente con la ley y esta se pone al servicio directo del goce, estamos con los ingredientes del modo nazi. La realidad se aplana, se simplifica. Entre lo bueno y lo malo hay una frontera demasiado tajante. Y las conductas humanas se estandarizan con enorme eficiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como es obvio el sujeto en ese orden no es analizable, nunca se interrogar&#237;a acerca de su condici&#243;n de alienaci&#243;n en esos discursos, por un lado por la ganancia gozosa que obtiene de pertenecer y &#034;disfrutar&#034; del poder otorgado. Por otro lado, salir de ese sistema supone desalienarse y dejar de obedecer al imperativo, que se engancha en las disposiciones tan pasionales como cualquier estado de enamoramiento (p&#225;g. 635).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Cuando el ideal y la ley sostienen su tensi&#243;n y diferencias, el goce no est&#225; tan disponible para su actuaci&#243;n y la humanidad se beneficia en la convivencia de paz. La realidad se complejiza, se expande, adquiere espesor y m&#250;ltiples interpretaciones. Se soporta el &#034;malestar en la cultura&#034; y nadie pide una &#034;soluci&#243;n final&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para mantener esta tensi&#243;n, el papel del l&#237;der es fundamental. El ideal encarnado en un l&#237;der puede llevar hipn&#243;ticamente a la masa en una direcci&#243;n no sublimada, si no hay una operatoria de represi&#243;n genuina en el mismo y en los integrantes de la masa que permita la subjetividad aut&#243;noma y el discernimiento. &#034;Un discurso del amo sin barrar y un conjunto de sujetos alienados en la voluntad del amo&#034; (p&#225;g. 635).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula, no surgi&#243; un l&#237;der con esas caracter&#237;sticas, lo cual evit&#243; el linchamiento de Lucas. La cohesi&#243;n identificatoria imaginaria de la masa agresiva se manifest&#243; en agresiones puntuales, sin continuidad en la b&#250;squeda de una soluci&#243;n final. El ideal de ser hombre se confundi&#243; con la ley de la prohibici&#243;n del incesto y se achat&#243; la realidad, &#8220;&#8230; cumple con el ideal, cumple con la ley y goza sin titubear porque todo est&#225; claro. No hay dudas y lo imposible no existe&#8230; triunfo de un lenguaje binario.&#8221; (Peskin, 2015: 635)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajt&#237;n, M. M. (1990). &lt;i&gt;Est&#233;tica de la creaci&#243;n verbal.&lt;/i&gt; 4&#170; ed. M&#233;xico: Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Benyakar, M. (2006). &lt;i&gt;Lo disruptivo. Amenazas individuales y colectivas: el psiquismo ante guerras, terrorismos y cat&#225;strofes sociales&lt;/i&gt;. (2a ed. rev.). Buenos Aires: Biblos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bleichmar, S. (1993). &lt;i&gt;La fundaci&#243;n de lo inconsciente. Destinos de pulsi&#243;n, destinos del sujeto.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bleichmar, S. (1990). La construcci&#243;n de la verdad en an&#225;lisis. &lt;i&gt;Revista Asociaci&#243;n Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados&lt;/i&gt;, (16), 235-251.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casas de Pereda, M. (1991). Gesto, juego y palabra. El discurso infantil. &lt;i&gt;Revista Uruguaya de Psicoan&#225;lisis,&lt;/i&gt; (74), 25-44. Montevideo: APU.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ferenczi, S. (1984). Confusi&#243;n de Lengua entre los Adultos y el Ni&#241;o. En &lt;i&gt;Obras Completas Psicoan&#225;lisis,&lt;/i&gt; (Vol. 4, Cap. 9). Madrid: Espasa-Calpe. (Trabajo original publicado en 1932).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;G&#243;mez Espino, J. M. (2012). El grupo focal y el uso de vi&#241;etas en la investigaci&#243;n con ni&#241;os. &lt;i&gt;EMPIRIA. Revista de Metodolog&#237;a de las Ciencias Sociales&lt;/i&gt;, (24), 45-65.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ianni, G., Kaplan, E., y Failla, H. (2001). La biograf&#237;a del ni&#241;o redactada por los padres: &#191;fuente u obst&#225;culo para la interpretaci&#243;n? &lt;i&gt;Psicoan&#225;lisis. Revista de la Asociaci&#243;n Psicoanal&#237;tica de Buenos Aires&lt;/i&gt;, 23(3), 603-613.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Morin, E. (1994). Epistemolog&#237;a de la complejidad. En D. Fried Schnitman, &lt;i&gt;Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad&lt;/i&gt; (pp. 421-442). Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peskin, L. (2015). La violencia de hoy y de siempre. En &lt;i&gt;Revista de Psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;. 72(4). 627-644. Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vinterberg, T. (Dir.). (2012). &lt;i&gt;Jagten.&lt;/i&gt; [DVD]. Dinamarca: Impacto.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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