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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Lo ominoso irreductible</title>
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		<dc:date>2024-10-25T22:19:46Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ivana Bristiel</dc:creator>



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&lt;p&gt;Escuela de Orientaci&#243;n Lacaniana AMP &lt;br class='autobr' /&gt; Este n&#250;mero toma como marco epist&#233;mico el escrito freudiano &#8220;Lo ominoso&#8221; (1913-1919) y se propone pensar su actualidad de la mano de pel&#237;culas y series. Apoyado en relatos literarios y movimientos est&#233;ticos, Freud abord&#243; los diferentes matices de lo unheimlich desde la perspectiva del terror, la intimidad y lo familiar, con sus efectos de angustia y horror. En su Seminario 10, Lacan (1962-1963) retom&#243; los planteos freudianos en torno a lo unheimlich (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-13-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 13 | Nro 3 | Noviembre 2023&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Escuela de Orientaci&#243;n Lacaniana AMP&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Este n&#250;mero toma como marco epist&#233;mico el escrito freudiano &#8220;Lo ominoso&#8221; (1913-1919) y se propone pensar su actualidad de la mano de pel&#237;culas y series. Apoyado en relatos literarios y movimientos est&#233;ticos, Freud abord&#243; los diferentes matices de lo unheimlich desde la perspectiva del terror, la intimidad y lo familiar, con sus efectos de angustia y horror. En su Seminario 10, Lacan (1962-1963) retom&#243; los planteos freudianos en torno a lo unheimlich desde el tratamiento que permite hacer la ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta entrevista, Ivana Bristiel nos refresca conceptos claves para pensar lo cl&#225;sico y lo actual, lo que cambia y lo invariante de la teor&#237;a psicoanal&#237;tica en relaci&#243;n a esta categor&#237;a. Sujeto, cuerpo, &#233;poca, goce, son algunos elementos que despliega para revisar las funciones de las ficciones y semblantes contempor&#225;neos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. &lt;strong&gt;&#191;Considera que el cine y las series actuales aportan elementos nuevos respecto de lo que planteaba Freud para pensar lo ominoso?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Freud lo ominoso es aquello que excita angustia y horror, es tambi&#233;n un fen&#243;meno que se acompa&#241;a con la desorientaci&#243;n del sujeto. En su texto dice que es &#8220;algo dentro de lo cual uno no se orienta&#8221; y acto seguido agrega que cuanto mejor est&#233; orientado el hombre en su medio, menos se manifestar&#225; este fen&#243;meno de lo ominoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa orientaci&#243;n, si la leemos a la luz de la ense&#241;anza de Lacan, alude a la red significante que hace de marco del mundo. Esto es, las ficciones necesarias y a la vez contingentes que hacen historia envolviendo al objeto y vel&#225;ndolo. Este, como resto de la operaci&#243;n significante sobre el cuerpo de la biolog&#237;a, es para el &lt;i&gt;parl&#234;tre&lt;/i&gt; el referente de un goce indecible e ineliminable que est&#225; m&#225;s all&#225; de lo simb&#243;lico &#8212;o m&#225;s bien m&#225;s ac&#225;&#8212; y que pone en marcha a la maquinaria significante instituyendo al Otro e instal&#225;ndose en su centro. Desde all&#237;, es el recordatorio de un goce que insiste incansablemente desde lo m&#225;s &#237;ntimo &#8212; familiar&#8212;, pero que siempre ser&#225; extranjero para el &lt;i&gt;parl&#234;tre&lt;/i&gt;. Un &#233;xtimo que hace litoral entre el sujeto y el Otro, incluido en ambos pero que no perteneciendo a ninguno, siempre dislocado. Es ese elemento y sus manifestaciones las que sorprenden y desorientan al sujeto cuando, eso que deber&#237;a permanecer oculto se atisba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si pensamos esta cuesti&#243;n desde el discurso freudiano, es v&#237;a el complejo Edipo-castraci&#243;n que una orientaci&#243;n posible se instala. La angustia de castraci&#243;n, como motor de la represi&#243;n, insta a tender redes significantes ah&#237; donde no estaban para interceptar lo pulsional que se impone.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan en su &lt;i&gt;Seminario 10,&lt;/i&gt; &#8220;La angustia&#8221; ubica a lo siniestro como aquello que permite abordar el tema de la angustia. All&#237; ubica a estos dos conceptos concatenados, y nos dice que la angustia da cuenta de ese momento en el cual &#8220;no hay red&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n en este &lt;i&gt;Seminario&lt;/i&gt; dice que el neur&#243;tico &#8220;hace de su castraci&#243;n lo que le falta al Otro&#8221;, consagra su castraci&#243;n al Otro para alojarse en su deseo como aquello que lo colmar&#237;a, ya que es inconsistente. La falta habilita la red significante que vela el agujero, si ese entramado se abre &#8212;aunque sea por un instante&#8212;, lo que queda evidenciado para el sujeto es su posici&#243;n de objeto a merced del goce del Otro y la angustia se manifiesta. &#201;sta germina en el yo, que es su alm&#225;cigo, y se afinca alrededor del n&#250;cleo traum&#225;tico sexualidad-muerte. Ella es un afecto, es del orden de lo que se siente en el cuerpo vivo. La vida, que involucra al sujeto y su cuerpo, se engendra apuntal&#225;ndose en las necesidades b&#225;sicas que no pueden prescindir de un Otro auxiliador, como lo llama Freud. Es la prematuraci&#243;n inherente al humano la que indefectiblemente introduce al primer objeto de amor, a las fijaciones pulsionales indelebles que lo acompa&#241;an y a sus consecuencias. Ese Otro es aquel que cumple la funci&#243;n no s&#243;lo nutricia, sino tambi&#233;n de los cuidados, provocando en el ni&#241;o sensaciones corporales, placeres y displaceres. Ese Otro suele ser la madre, primera seductora del ni&#241;o, y el primer objeto er&#243;tico para &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volviendo al tema de lo ominoso, Lacan es claro en su Seminario cuando dice que no es la nostalgia del seno materno lo que engendra la angustia, sino su inminencia. Esto es, cuando no se introduce para el ni&#241;o la posibilidad de que esa madre falte, cuando la falta que produce deseo es perturbada, se produce lo m&#225;s angustiante para el ni&#241;o. La &lt;i&gt;toda madre&lt;/i&gt; es ominosa para el ni&#241;o, porque deja ver no su deseo, sino su goce. El goce del Otro que Lacan en este mismo seminario relaciona al &#237;ncubo -un demonio que se posa sobre su v&#237;ctima con intenciones sexuales-, un &#8220;ser que te oprime el pecho bajo el peso opaco de goce extranjero&#8221;. Ah&#237; el sujeto queda reducido a un objeto que indefectiblemente ser&#225; tomado por el Otro como objeto para su goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este goce nos recuerda al deseo materno tal como lo sit&#250;a Lacan en su Seminario 17, como la presencia &#8212; sin ausencia&#8212; angustiante de un deseo enigm&#225;tico y loco signado por el capricho y por fuera de toda la ley, que siempre produce estragos. Es la boca del cocodrilo y su cierre impredecible cuando el palo de piedra que deber&#237;a proteger se ausenta. El falo y su significaci&#243;n tejen una red significante que regula, no todo, ese deseo imprudente. La maquinaria del fantasma se aceita para evitarle al sujeto caer en la cuenta de que convertirse en un bocadillo para esas fauces voraces es una posibilidad. Pero eso se entrev&#233; cuando el mecanismo trastabilla, ah&#237; el horror se presentifica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Santa Clarita Diet&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy d&#237;a encontramos en el cine y las series actuales madres devenidas en seres diab&#243;licos y horrendos capaces de devorar, matar, e incluso de cosas peores. Ah&#237; en donde se espera la madre nutricia, de los cuidados, la esposa cari&#241;osa y dedicada a la familia, la pantalla nos devuelve a una madre devenida verdadera mujer con las fauces abiertas de par en par dispuestas a engullir al otro como objeto, a gozar de &#233;l sin restricciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un ejemplo creo que podemos encontrarlo en la serie &#8220;Santa Clarita Diet&#8221;. Esta exitosa serie norteamericana, producida por V&#237;ctor Fresco y protagonizada por Drew Barrymore, Timothy Olyphant y Liv Hewson, es una comedia de humor negro que aborda de un modo completamente original una tem&#225;tica que hasta ahora se presentaba de un modo trillado para los televidentes, me refiero al mundo zombie. La vida de los protagonistas, Sheila, Joel y su hija Abby, transcurre en Santa Clarita -California- en donde ellos se desempe&#241;an como agentes inmobiliarios. Pasando raudamente por lo concerniente a la infecci&#243;n zombie -en lo que generalmente ponen el eje otras producciones- la serie se centra en los vericuetos que tendr&#225; que atravesar la familia, tras la infecci&#243;n de la madre, para mantener las apariencias de una vida normal. Una ma&#241;ana Sheila despierta como una muerta viva, si bien en un principio tratan todos de hacer caso omiso a esta situaci&#243;n, la cosa va de mal en peor por la constante y delirante transformaci&#243;n que ella ir&#225; teniendo. Un deseo ilimitado, una pura pulsi&#243;n sin br&#250;jula, se expresan en su creciente apetito por personas vivas y en una energ&#237;a excesiva que se combina con la deflaci&#243;n, hasta casi la desaparici&#243;n, de las inhibiciones. Las pulsiones desbocadas se coronan con un impulso sexual insaciable con el que el marido, un simple mortal, deber&#225; arregl&#225;rselas. Ninguna regulaci&#243;n queda en pie para ella, caen las barreras &#233;ticas y est&#233;ticas, y con ellas las formalidades y conductas sociales esperables. Los roles de madre, esposa, vecina ya no son referentes. La serie gira en torno a c&#243;mo mantener oculto ese secreto a vecinos y amigos, pero fundamentalmente el foco est&#225; puesto en el dilema de Sheila, c&#243;mo &#8220;seguir viviendo&#8221; normalmente con sus impulsos cada vez m&#225;s desregulados.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1885 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/entrevista1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/entrevista1.jpg?1754362421' width='500' height='324' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;2. &lt;strong&gt;Cecilia Abatz (periodista-escritora) en su newsletter Viejo Smoking refiere que los cuentos infantiles han sido despojados de sus asperezas. &#8220;No quieran saber c&#243;mo era la versi&#243;n original de Caperucita Roja&#8221;, dir&#225;. Encontramos actualmente una tendencia en las versiones modernas de las ficciones infantiles cl&#225;sicas que quitan el punto de horror. &#191;A qu&#233; considera que responde este fen&#243;meno?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con Freud y luego con Lacan, sabemos que hay un trauma que es ineludible para el parl&#234;tre. No me refiero a los episodios traum&#225;ticos que pueden suceder en una vida, sino aquel que remite a sexualidad y muerte, punto de agujero en lo que al significante concierne. Este trauma concierne al cuerpo libidinal, al momento de constituci&#243;n del mismo en el cual se mezclan la pulsi&#243;n de muerte con las de vida para dar paso a lo humano, a la relaci&#243;n del el Otro con el objeto. Hay una fijaci&#243;n de goce ligada al resto que escapa a la simbolizaci&#243;n, una insistencia pulsional compulsiva y atemporal. Lo traum&#225;tico es la no relaci&#243;n sexual que hace tropezar cualquier armado simb&#243;lico que un intento de respuesta, una defensa. Las ficciones, como construcci&#243;n simb&#243;lico-imaginaria, auxilian una y otra vez al sujeto a tramitar ese encuentro inevitable con un goce que no se metaforiza, ni se metaboliza. Es en ese acto que evita el horror frente a la castraci&#243;n -nombre freudiano del no hay relaci&#243;n sexual- que, sin saberlo, se conmemora aquello que se est&#225; evadiendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si, como recuerda Freud en su texto &#8220;Lo ominoso&#8221;, las ficciones son aquellas que &#8220;descollan en el arte de producir el efecto ominoso&#8221; y adem&#225;s, son las que nos permiten espiar e indagar ese terreno sosteniendo la justa distancia con lo siniestro del encuentro con la propia castraci&#243;n. Freud lo dice sutilmente en su texto cuando nos dice que &#8220;el autor nos hace mirar a nosotros mismos por las gafas o los prism&#225;ticos del &#243;ptico demon&#237;aco, y hasta que quiz&#225;s ha atisbado en persona por ese instrumento&#8221; (Freud, &#8220;Lo ominoso&#8221;, p. 230).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ni&#241;os son m&#225;s l&#250;cidos respecto al real de la sexualidad en juego y a la amenaza que &#233;sta conlleva, su sexualidad es perversa polimorfa. V&#237;a las ficciones realizan un tratamiento sobre eso insimbolizable que asedia, la amenaza de castraci&#243;n, el cuento del Edipo, las neurosis infantiles y sus s&#237;ntomas, as&#237; lo testimonian. Pasar por lo simb&#243;lico aquello que es del orden del afecto es necesario para la constituci&#243;n subjetiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las creaciones literarias que tradicionalmente evocan puntos de horror son soportes de los que el ni&#241;o se sirve para la elaboraci&#243;n de ese real que angustia. La buena intenci&#243;n de los adultos en su af&#225;n de proteger al ni&#241;o de ciertas escenas atroces los empujan a buscarlas en otras partes, solos y sin mediaci&#243;n. Es que sin saberlo los exponen a encontrarse cara a cara con eso que antes colocaba en el lobo devorador de abuelas. El encuentro con lo horroroso es inevitable, porque sexualidad y muerte est&#225;n ah&#237; desde el inicio de la subjetividad. Mejor que eso venga acompa&#241;ado de palabras e im&#225;genes, porque el ni&#241;o, advertido de que eso lo precede y excede, necesita colocarlo en alg&#250;n lado. &#201;l escucha o ve, una y otra vez, la misma historia perturbadora para que eso pueda diluirse en el mar significante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. &lt;strong&gt;Richard Brody, cr&#237;tico de cine de la revista New Yorker, escribi&#243; que Barbie, recientemente estrenada, es una pel&#237;cula sobre pol&#237;tica, sobre la necesidad y la posibilidad que la cultura nos ofrece de extra&#241;ar lo familiar para producir cambios sociales &#191;Qu&#233; opina acerca de esta potencia pol&#237;tica que podr&#237;a derivar de lo ominoso?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula Barbie derrocha belleza, o por lo menos lo que hegem&#243;nicamente, en este tiempo y algunas culturas, se entiende por tal. Margot Robie, interpreta el papel de la Barbie estereotipo, la protagonista de la pel&#237;cula que es un ejemplo de esto. Rubia, de facciones delicadas, con ropa impecable y a medida -rosa hasta el hartazgo-, con un humor angelical, sumamente amable, una chica &lt;i&gt;naif.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n su mundo, Barbieland, sigue esta l&#237;nea. Es perfectamente ordenado, cada cosa est&#225; siempre en su lugar que, adem&#225;s, es el &#8220;correcto&#8221; para garantizar un entorno plenamente confortable y familiar. Cada d&#237;a es igual al anterior y, tal como ella lo expresa en un momento, &#8220;no podr&#237;a ser mejor&#8221;. Reina la armon&#237;a y la completud, no hay contradicciones, preguntas, enojos, ni incomodidades, los sentimientos son tan predecibles, como acotados.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1884 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/entrevista2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/entrevista2.jpg?1754362421' width='500' height='239' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Todo encaja en un engranaje perfecto de felicidad y plenitud donde nada falta, a excepci&#243;n del deseo y la vagina. Con Lacan sabemos que la funci&#243;n de lo bello, lo sublime, es la de ser el &#250;ltimo velo antes de la cosa, el real en juego. Esta barrera protege pero a la vez deja vislumbrar el horror.&#8221; Barbie esconde a plena vista la castraci&#243;n, nos recuerda un poco a Olimpia, la inquietante mu&#241;eca del cuento de Hoffman &#8220;El hombre de arena&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta mu&#241;eca, hecha para ser la imagen &#8220;perfecta&#8221; de una mujer adulta, carece de genitales femeninos. As&#237;, mantiene a distancia la castraci&#243;n, mientras que la indica. No falta por parte de las ni&#241;as y ni&#241;os que juegan con ella la observaci&#243;n sobre lo que ah&#237; deber&#237;a estar. La curiosidad infantil hace imposible pasar por alto ese detalle. Esto se desliza al pasar en la pel&#237;cula cuando todo se convulsiona. Barbie, que est&#225; siempre sonriente y radiante, comienza a incomodarse con esa repetici&#243;n inmutable de los d&#237;as, lo &#8220;humano&#8221; se acerca y con ello los errores y contingencias que invaden la secuencia de las acciones diarias. Su cuerpo comienza a cobrar vida dejando atr&#225;s a la mu&#241;eca, tanto en las partes visibles para el espectador &#8212;deja de estar en puntas de pie&#8212; como en las que se esconden debajo de sus polleras. El equilibrio se rompe, el espejo ya no le devuelve una imagen perfecta, se prueba distintos vestuarios, ninguno la convence. El cuerpo la incomoda, no sabe c&#243;mo caminar, su sonrisa habitual se le presenta como extra&#241;a, la mira desconfiada. Lo que ella no sabe es que ahora tiene un cuerpo con el cual tendr&#225; que arregl&#225;rselas, y el punto m&#225;ximo est&#225; en el momento en que ella, ya viva, viaja al mundo real y aparecen las necesidades fisiol&#243;gicas. Tambi&#233;n los lazos, hasta el momento superficiales e inocentes, se ti&#241;en de rareza. Y el alivio aparece por fin para el espectador que, luego de un primer momento de fascinaci&#243;n por ese universo ideal, se empalaga y empieza a desconfiar de esa burbuja color chicle que intuye va a explotar, y lo hace a la par del despertar de la pubertad. Queda claro en la pel&#237;cula que el cambio que Barbie experimenta, y que la lleva de ser un estereotipo a una &#8220;rara&#8221; es un nuevo modo de juego &#8220;duro&#8221; de su due&#241;a en el mundo humano que ahora aparece cargado de emociones incomprensibles y contradictorias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ser&#225; en el viaje que hace para encontrarse con la ni&#241;a de la cual fue juguete en el cual Barbie, ahora atenta a lo que pasa y le pasa, se encontrar&#225; con su propia tontera y misoginia respecto de lo femenino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora la Barbie devenida mujer, encuentra todo eso que le era tan familiar como algo extranjero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese punto la pel&#237;cula puede ser un punto de apoyo interesante para poner sobre la mesa lo ominoso irreductible que la feminidad envuelve sin extinguir. Lo que Barbie nos ense&#241;a es que ni el semblante, ni las ficciones podr&#225;n apaciguar ese real sexual que insiste y que se cuela siempre de alg&#250;n modo, y c&#243;mo ser mujer no es sin eso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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