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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>La confusi&#243;n. El caso Demjanjuk y la representaci&#243;n del Holocausto.</title>
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		<dc:date>2024-11-25T13:04:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Lior Zylberman</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; &lt;br class='autobr' /&gt;
En el marco de una investigaci&#243;n sobre la representaci&#243;n del genocidio en el cine documental, este trabajo se interroga por la representaci&#243;n del Holocausto en la era de las plataformas streaming. A partir de &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt;, una miniserie documental producida por Netflix sobre el caso Demjanjuk, nos preguntamos qu&#233; efectos y sentidos se construyen al abordar este caso a partir de los formatos de dicha plataforma como tambi&#233;n recurrir a la l&#243;gica del g&#233;nero &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;. Para llevar adelante el an&#225;lisis, luego de presentar el caso y las caracter&#237;sticas del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; audiovisual, se analiza la miniserie desde su narrativa a partir de tres niveles: el lugar del testigo &#8211;el testimonio del sobreviviente&#8211;, la presentaci&#243;n del relato hist&#243;rico &#8211;lo que se denominar&#225; &lt;i&gt;fast history&lt;/i&gt;&#8211; y el giro al perpetrador. A partir de las interrogaciones desplegadas, se concluye que efectivamente el Holocausto ya es parte de la cultura streaming, pero quedan abiertos nuevos interrogantes: esta miniserie documental: &#191;se trata de una producci&#243;n aislada o marca el inicio de un nuevo paradigma?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; genocidio | programa de televisi&#243;n | memoria | nazismo | crimen | identidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/The-confusion-The-Demjanjuk-case-and-the-representation-of-the-Holocaust' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-3-Noviembre-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 3 | Noviembre 2024&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;CONICET Centro de Estudios sobre Genocidio&lt;br class='autobr' /&gt;
Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algunas pel&#237;culas de Alfred Hitchcock, la trama suele girar en torno al hombre equivocado, un hombre com&#250;n que por estar en el lugar y tiempo errado es confundido con un criminal y perseguido a lo largo del metraje. Finalmente, cuando est&#225; a punto de sucumbir, se conoce la verdad, se aclara la confusi&#243;n y al falso culpable se le restaura su inocencia. En &lt;i&gt;North by Northwest&lt;/i&gt; (1959), el publicista Roger Thornhill es tomado por una red de esp&#237;as como un agente secreto y en &lt;i&gt;The Wrong Man&lt;/i&gt; (1956) el m&#250;sico Manny Balestrero es confundido con un ladr&#243;n; en ambos t&#237;tulos, por citar unos ejemplos del maestro del suspenso, la estructura narrativa se desenvuelve en forma similar: luego de pasar por diversas peripecias y sufrimientos, el orden se restaura y el protagonista queda liberado de toda sospecha. Esta trama, desde ya, no es un invento de Hitchcock, pero ha sido el director de origen ingl&#233;s quien la refin&#243; y pudo sacarle provecho en su extensa obra de ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La l&#243;gica del falso culpable excede a los relatos de ficci&#243;n y el cine documental tambi&#233;n ha recurrido a esta para tensionar la representaci&#243;n de la realidad, siendo quiz&#225; la m&#225;s emblem&#225;tica, la m&#225;s &#8220;hitchcockeana&#8221;, &lt;i&gt;The Thin Blue Line&lt;/i&gt; (Errol Morris, 1988) o, incluso, la trilog&#237;a &lt;i&gt;Paradise Lost&lt;/i&gt; (Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, 1996, 2000, 2011). Ahora bien, &#191;qu&#233; sucede si la trama del falso culpable es empleada en un documental sobre el Holocausto? &#191;Puede este &lt;i&gt;plot&lt;/i&gt; tensionar su representaci&#243;n can&#243;nica? El estreno en la plataforma Netflix de la miniserie documental &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; (Yossi Bloch y Daniel Sivan, 2019) responde al primer interrogante habilitando, al mismo tiempo, una serie de discusiones si se quiere responder la segunda pregunta. De este modo, al presentar la historia del juicio a John Demjanjuk, un hombre de origen ucraniano que en la d&#233;cada de 1970 fue acusado primero y luego juzgado en Israel en 1987 de ser &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;, el s&#225;dico guardia del campo de exterminio de Treblinka, la miniserie parece poner en cuesti&#243;n ciertos aspectos de la representaci&#243;n &#8220;cl&#225;sica&#8221; del Holocausto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este texto tiene como objetivo ofrecer una posible discusi&#243;n en torno a la representaci&#243;n del Holocausto en la era Netflix, meditando en torno a qu&#233; narrativa y qu&#233; efectos puede esta generar y, en consecuencia, propagar. Como la mayor&#237;a de las realizaciones producidas o distribuidas por la N roja, &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; tambi&#233;n posee un f&#233;rreo formato que se despliega a lo largo de sus cinco episodios. Asimismo, dicho formato presenta la combinaci&#243;n de dos elementos: el &lt;i&gt;plot&lt;/i&gt; ya mencionado del del falso culpable y el g&#233;nero &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que sigue, primero repasar&#233; en forma sint&#233;tica la historia del caso Demjanjuk, luego me adentrar&#233; al g&#233;nero &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; poniendo especial atenci&#243;n en su variante serial para las empresas de streaming; a partir de all&#237;, intentar&#233; se&#241;alar algunos de los desaf&#237;os a la representaci&#243;n can&#243;nica del Holocausto como tambi&#233;n los posibles problemas que trae esta producci&#243;n a partir de su narrativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#191;Iv&#225;n, el terrible o Ivan Demjanjuk?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Iv&#225;n Demjanjuk naci&#243; en Ucrania en 1920, en su pa&#237;s natal vivi&#243; la hambruna en el marco de la colectivizaci&#243;n forzada emprendida por Josef Stalin entre 1932 y 1934. En el marco de la Segunda Guerra Mundial form&#243; parte del Ej&#233;rcito Rojo, cayendo ante los alemanes y confinado en consecuencia como prisionero de guerra en el campo de Chelm, ubicado en la Polonia ocupada. El sendero biogr&#225;fico aqu&#237; se bifurca: por un lado, seg&#250;n su propio testimonio, pas&#243; toda la guerra en dicho campo para luego integrar el Ej&#233;rcito Ruso de Liberaci&#243;n &#8212;conocido tambi&#233;n como el &#8220;Ej&#233;rcito de Vl&#225;sov&#8221; debido a su jefe, el desertor y colaborador Andr&#233;i Vl&#225;sov&#8212; que fuera una formaci&#243;n militar rusa colaboracionista con la Alemania Nazi; por el otro, seg&#250;n la documentaci&#243;n hallada, Demjanjuk fue trasladado en 1942 al campo de concentraci&#243;n de Trawniki, un campo que en la Polonia ocupada serv&#237;a de formaci&#243;n de colaboracionistas como guardias de campos de concentraci&#243;n y de exterminio, de all&#237; fue transferido a Majdanek y posteriormente a Sobibor. Luego de la rebeli&#243;n en ese &#250;ltimo campo y su posterior clausura, fue transferido al campo de Flossenb&#252;rg en Alemania hasta, al menos, diciembre de 1944.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los senderos se vuelven a juntar al concluir la guerra. Una vez finalizada la contienda, Demjanjuk pas&#243; por varios campos de refugiados mientras esperaba para emigrar hacia Argentina o Canad&#225;. Sin embargo, la Ley de personas desplazadas (&lt;i&gt;Displaced Persons Act&lt;/i&gt;) promulgada en los Estados Unidos en 1948 le permiti&#243; viajar en 1952 para radicarse en ese pa&#237;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta ley termin&#243; impidiendo que muchos jud&#237;os pudieran emigrar a los Estados (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; al completar, la documentaci&#243;n, Iv&#225;n se&#241;al&#243; &#8212;aunque luego dir&#225; que lo obligaron a ello&#8212; que trabaj&#243; en el pueblo de Sobib&#243;r. Ya radicado en el nuevo pa&#237;s, en la ciudad de Cleveland, en 1958 obtuvo la ciudadan&#237;a estadounidense pasando a llamarse John. Asimismo, consigui&#243; un trabajo en la automotriz Ford y junto a su esposa form&#243; una familia que era bastante activa en la comunidad ucraniana de aquella ciudad. Con el tiempo, los Demjanjuk pudieron tener una casa propia con jard&#237;n, criar a sus hijos y llevar una vida pr&#243;spera. En otras palabras, hab&#237;an logrado cumplir el sue&#241;o americano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, hacia 1975 el Departamento de Justicia de los Estados Unidos comenz&#243; una serie de investigaciones en torno al arribo de nazis o colaboradores con falsa documentaci&#243;n, entre ellos estaban Feodor Fedorenko, Frank Walus y el propio John Demjanjuk. Estas investigaciones requer&#237;an revisar lo actuado por el Servicio de Inmigraci&#243;n a la vez que pesquisas m&#225;s profundas, y es por eso por lo que en 1979 se cre&#243; la Oficina de Investigaciones Especiales (OIE) dependiente de aquel Departamento&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Para una lectura sobre sus or&#237;genes y primeros casos, v&#233;ase Ryan (1984, pp. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La investigaci&#243;n sobre Demjanjuk se inici&#243; por su v&#237;nculo con el campo de exterminio de Sobibor, y con ese destino singular es que se procedi&#243; a reunir informaci&#243;n para su proceso. Sin embargo, a medida que se avanzaba con la indagaci&#243;n y se recib&#237;a documentaci&#243;n &#8212;como una copia del carn&#233; de identificaci&#243;n del campo de Trawniki y su destino hacia Sobibor&#8212;, algunos sobrevivientes del Holocausto tanto de los Estados Unidos como de Israel lo reconocieron en rueda de fotos como un guardia del campo de Treblinka, m&#225;s espec&#237;ficamente como &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;, el s&#225;dico guardia que adem&#225;s de golpear y torturar a los prisioneros tambi&#233;n operaba el motor de la c&#225;mara de gas de aquel campo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;A diferencia de Auschwitz, en Treblinka el gas de las c&#225;maras era producido (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A pesar de que la documentaci&#243;n no remit&#237;a pista alguna a Treblinka, la reci&#233;n creada OIE asumi&#243; la fiscal&#237;a del caso; de este modo, en 1981 la causa se elev&#243; a juicio. Ese mismo a&#241;o, un tribunal de Cleveland determin&#243; que Demjanjuk hab&#237;a ocultado informaci&#243;n al pedir su visa y en consecuencia se le retir&#243; la ciudadan&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En paralelo, mientras que el acusado arg&#252;&#237;a que todo era una confusi&#243;n o, incluso, una conspiraci&#243;n de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica en el marco de la Guerra Fr&#237;a &#8212;Demjanjuk nunca quiso volver a ese pa&#237;s por temor a ser juzgado por desertor y traidor a la patria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Eso sucedi&#243; con Feodor Fedorenko, quien fue deportado en 1984 a la Uni&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8212; se debat&#237;a qu&#233; se iba a hacer luego de su expulsi&#243;n de los Estados Unidos, ya que dicho pa&#237;s no pod&#237;a juzgar a criminales nazis. Luego de negociar con Alemania y la propia Uni&#243;n Sovi&#233;tica, finalmente se lleg&#243; a un acuerdo con el Estado de Israel para que sea extraditado y all&#237; juzgado en el marco de la Ley para el castigo de los nazis y sus colaboradores, la misma ley con la que fuera enjuiciado y condenado a muerte Adolph Eichmann. Al respecto, existen diversas discusiones e interpretaciones en torno a si Israel acept&#243; voluntariamente la extradici&#243;n y la realizaci&#243;n del juicio o si hubo alg&#250;n tipo de presi&#243;n diplom&#225;tica por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos &#8212;sobre todo para justificar el presupuesto y funcionamiento de la OIE (Douglas, 2016, p. 122)&#8212;. Finalmente, luego de varios a&#241;os, la justicia estadounidense consider&#243; que exist&#237;a cierta probabilidad de que el acusado fuera &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221; y finalmente fall&#243; a favor de su extradici&#243;n, que se llevar&#237;a a cabo reci&#233;n a inicios de 1986. Un a&#241;o despu&#233;s, en febrero de 1987 comenzar&#237;a en Jerusal&#233;n su juicio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cobertura medi&#225;tica que tuvo &#8212;el juicio se transmiti&#243; en directo por la televisi&#243;n israel&#237;&#8212; hizo que muchos encontraran similitudes con el juicio a Eichmann: se reconvirti&#243; el auditorio del centro de convenciones &lt;i&gt;Binyan Haoma&lt;/i&gt; para ser utilizado como juzgado y, de hecho, se lleg&#243; a considerar usar nuevamente la misma cabina de cristal para ubicar al acusado (Douglas, 2016, p. 68). En ese marco, se pensaba que si el juicio a Eichmann hab&#237;a sido un juicio para que la generaci&#243;n de los hijos tomase conciencia del Holocausto; el de Demjanjuk ser&#237;a, casi treinta a&#241;os despu&#233;s, para la generaci&#243;n de los nietos. Todo el despliegue alrededor del juicio llev&#243; a que el exc&#233;ntrico abogado defensor israel&#237;, Yoram Sheftel, afirmara que lo que se estaba llevando ah&#237; era un &#8220;juicio espect&#225;culo&#8221; (&lt;i&gt;show trial&lt;/i&gt;) (Sheftel, 1996, p. xi) y Demjanjuk la v&#237;ctima de una conspiraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su defensa, el acusado afirm&#243; que todo se trat&#243; de un error de identificaci&#243;n y que &#233;l nunca estuvo en Treblinka y ni siquiera en Sobibor o Trawniki. En cambio, a lo largo de las diversas sesiones, la fiscal&#237;a desarm&#243; sus coartadas, present&#243; los diversos baches que presentaba en su relato y las contradicciones de sus diversos testimonios en las diferentes instancias legales. Expertos probaron que el carn&#233; de Trawniki era original &#8212;mientras que la defensa intentaba demostrar que era una falsificaci&#243;n&#8212; y tambi&#233;n se hicieron an&#225;lisis de identificaci&#243;n facial para demostrar que el de la foto del carn&#233; era el acusado. Mientras que la corte y la fiscal&#237;a desestimaban la voz de los expertos ofrecidos por la defensa &#8212;sobre todo por su falta de reconocimiento profesional, llevando incluso a una de ellas a un intento de suicidio luego de ser desacreditada en el tribunal&#8212;, la evidencia m&#225;s potente para la acusaci&#243;n radic&#243; en el testimonio de los sobrevivientes de Treblinka quienes a su tiempo describieron las caracter&#237;sticas del campo, sus vivencias all&#237;, terminando todos por reconocer a la persona sentada en el banquillo de los acusados como &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, en abril de 1988 la corte lo encontr&#243; culpable de todos los cargos que se le imputaban siendo sentenciado a la pena de muerte. La defensa apel&#243; y en los a&#241;os venideros, sobre todo a partir de la ca&#237;da de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica y la posibilidad de revisar los archivos de aquel (ex) pa&#237;s, se encontr&#243; nueva documentaci&#243;n, principalmente aquella proveniente de los juicios que se llevaron adelante contra ucranianos sovi&#233;ticos que colaboraron con los nazis. All&#237; se encontr&#243; que aquel quien era denominado &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221; no era Iv&#225;n Demjanjuk sino Iv&#225;n Marchenko, incluso las fotos encontradas permit&#237;an observar una fisonom&#237;a muy distinta a la de Demjanjuk.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A fines de julio de 1993 la Corte Suprema de Israel dio lugar al pedido de la defensa y revocaron por unanimidad la pena de muerte declarando absuelto a Demjanjuk. Es preciso remarcar que no fue declarado inocente, sino que, a partir de la nueva documentaci&#243;n, aplicaron el beneficio de la duda y en consecuencia fue liberado. Luego de su excarcelaci&#243;n un Tribunal de Apelaci&#243;n de Cincinnati comprob&#243; que la OIE hab&#237;a ocultado documentaci&#243;n que podr&#237;a haber sido &#250;til para la defensa de Demjanjuk y orden&#243; permitir su regreso al pa&#237;s; posteriormente, en 1998, dicho Tribunal le restituy&#243; la ciudadan&#237;a estadounidense.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien Demjanjuk muy pronto volvi&#243; a los quehaceres de su vida cotidiana, quedaba una pregunta pendiente: &#191;qu&#233; hab&#237;a hecho en Sobibor?; es decir, la cuesti&#243;n que hab&#237;a iniciado todo el proceso hab&#237;a quedado sin respuesta. A pesar del esc&#225;ndalo y repercusi&#243;n negativa que adquiri&#243; el caso, la OIE no desisti&#243;, reconoci&#243; sus errores y llev&#243; adelante una nueva investigaci&#243;n a partir de las fuentes documentales que fue consiguiendo en el ex bloque sovi&#233;tico. Sin embargo, se le presentaba un peque&#241;o gran problema: &#191;d&#243;nde juzgarlo? En Israel, el caso alcanz&#243; estatus de incidente diplom&#225;tico grave y adem&#225;s no se pod&#237;a volver a juzgar a una persona por un mismo cargo. A pesar de ello, la OIE continu&#243; con su pesquisa, argumentando que esta vez pose&#237;an suficiente evidencia para demostrar que Demjanjuk hab&#237;a sido un guardia entrenado en Trawniki y que prest&#243; servicio en Sobibor y Majdanek para luego formar parte de las &lt;i&gt;SS-Totenkopfverb&#228;nde&lt;/i&gt; (las Unidades de las Calaveras) en el campo de Flossenburg. En consecuencia, a Demjanjuk se le volvi&#243; a quitar su ciudadan&#237;a estadounidense en el 2002, permiti&#233;ndole a la OIE iniciar los tr&#225;mites de su deportaci&#243;n. Quedaba por resolver hacia qu&#233; pa&#237;s y d&#243;nde juzgarlo: el primer destino, Ucrania, fue apelado por la defensa, y tambi&#233;n rechazado por la Corte Suprema; finalmente, Alemania pidi&#243; por &#233;l para juzgarlo como c&#243;mplice &#8212;auxiliar fue la figura utilizada&#8212; de asesinato en el campo de exterminio de Sobibor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Demjanjuk fue llevado a ese pa&#237;s en el 2009 y a fines de ese a&#241;o comenz&#243; su juicio, que tambi&#233;n tuvo una gran repercusi&#243;n medi&#225;tica, tensionada entre el deber de memoria y marchas neonazis y negacionistas. Siguiendo la noci&#243;n de Sheftel, se podr&#237;a decir que, a diferencia del juicio en Israel, fue Demjanjuk, a sus 89 a&#241;os, el que hizo un &#8220;show&#8221; en el tribunal, entrando en camilla, silla de ruedas, fingiendo demencia o durmiendo en el estrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La modalidad del juicio result&#243; radicalmente diferente al de Israel, en esta oportunidad no fueron los testimonios de los sobrevivientes la evidencia principal, no solo porque ya no quedaba vivo ning&#250;n sobreviviente de aquel campo sino porque para evitar los problemas que tuvieron lugar en el anterior, la estrategia de la fiscal&#237;a se bas&#243; en la ideada por el abogado Thomas Walther de la Oficina Central para la Investigaci&#243;n de Delitos Nacionalsocialistas. Si bien se llevaron a cabo algunos juicios a exnazis, en Alemania ello result&#243; ser una tarea casi imposible; pese a ello, Walther intent&#243; una vez m&#225;s enjuiciar a Demjanjuk llevando adelante como estrategia la inversi&#243;n de la carga de la prueba, estrategia que ya se hab&#237;a utilizado, por ejemplo, en el juicio de Dachau en la d&#233;cada de 1940.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La acusaci&#243;n sosten&#237;a que Demjanjuk fue auxiliar de 28.060 asesinatos en Sobibor y que m&#225;s que un perpetrador directo, hab&#237;a sido un accesorio del crimen. La documentaci&#243;n hallada sosten&#237;a que &#233;l hab&#237;a estado en dicho campo y deb&#237;a demostrar lo contrario: su silencio, sus olvidos, y las incoherencias de sus coartadas imposibilitaron rebatir a la fiscal&#237;a. La evidencia presentada volvi&#243; a estar fundamentada en documentaci&#243;n y en el testimonio de expertos, sobre todo historiadores, que dieron cuenta del funcionamiento de dicho campo. A su vez, ya no eran sobrevivientes quienes testimoniaban y acusaban sino descendientes de v&#237;ctimas &#8212;hijos y nietos&#8212;. A diferencia del juicio en Israel, con la excepci&#243;n del acusado, no hab&#237;a testigo de primera mano de aquel momento hist&#243;rico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, en mayo de 2011 Demjanjuk fue declarado culpable y condenado a cinco a&#241;os de prisi&#243;n, la defensa apel&#243; la sentencia y hasta que quedara firme se dispuso su libertad. Internado en un asilo, Demjanjuk muri&#243; en marzo de 2012 a los 91 a&#241;os. Como su caso no fue revisado antes de su muerte, su culpabilidad no pudo ser demostrada judicialmente, muriendo como un hombre inocente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La estrategia judicial en Alemania abri&#243; la posibilidad de juzgar a otros (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El caso Demjanjuk, &#191;se trat&#243; de un error de identidad, de un falso culpable? &#191;Fue Iv&#225;n Demjanjuk un &#8220;simple&#8221; campesino ucraniano que cay&#243; prisionero de guerra o fue un colaborador de los nazis? &#191;Acaso Demjanjuk dec&#237;a la verdad o construy&#243; diversas coartadas? Los baches y olvidos en sus diversas declaraciones &#191;pueden ser errores de su memoria &#8211;los mismos que su primera defensa arg&#252;&#237;a respecto al reconocimiento por parte de los sobrevivientes&#8211;? La documentaci&#243;n que lo ubicaba en Sobibor, &#191;fue parte de una conspiraci&#243;n mundial?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lawrence Douglas (2016) se&#241;ala que el primer juicio se trat&#243; de un &#8220;falso hombre correcto&#8221; (&lt;i&gt;right wrong man&lt;/i&gt;): Demjanjuk colabor&#243; con los nazis, pero no fue &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221; de Treblinka; para &#233;l, mientras que el primer proceso se trat&#243; de un error de identidad a causa de diversos fallos en los procedimientos; su actuaci&#243;n en Sobibor no es puesta en duda. Por otro lado, en la investigaci&#243;n que llev&#243; adelante a lo largo del caso, el periodista Tom Teicholz (2019) se&#241;ala que los sobrevivientes efectivamente a alguien reconocieron, quiz&#225; Demjanjuk no era &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221; pero s&#237; alg&#250;n otro guardia de Treblinka.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El True Crime como estrella del streaming&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las diversas plataformas de streaming &#8211;Netflix, HBO Max, Disney+, Prime, por mencionar algunas&#8211; han revolucionado la visualizaci&#243;n de producciones audiovisuales. La l&#243;gica del &#8220;bajo demanda&#8221; no solo modific&#243; la manera de consumir sino tambi&#233;n de producir: podemos ver en cualquier momento y lugar &#8211;basta con tener buena se&#241;al de internet&#8211; como tambi&#233;n en cualquier dispositivo &#8211;celular, televisor, tablet&#8211;. Siguiendo la l&#243;gica de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, en la era hipermoderna del cine, estas plataformas han posibilitado &#8220;el consumo r&#225;pido en la pantalla n&#243;mada&#8221; (Lipovetsky &amp; Serroy, 2009, p. 12). Asimismo, para que dicho consumo sea una constante, se necesitan producciones m&#225;s breves, que en el marco de la vida multipantalla el espectador pueda dar una m&#237;nima cantidad de minutos &#8211;unos 45&#8211; de atenci&#243;n pero que a la vez permanezca enganchado en bucle. De este modo, ya no son las pel&#237;culas de largometraje las que resultan atractivas sino las series; y en ese contexto, las series documentales se han consagrado como un objeto particular de consumo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, en la era del &lt;i&gt;streaming&lt;/i&gt;, el documental vive en una nueva &#233;poca de oro (McLane, 2023), nunca fueron producidos y, sobre todo, consumidos, tanto documentales. El documental sali&#243; de su lugar &#8220;aburrido&#8221; para volverse una atracci&#243;n pasatista y divertida, logrando alcanzar algunos t&#237;tulos el puesto n&#250;mero 1 en un ranking armado a partir de la manipulaci&#243;n de los algoritmos. Al mismo tiempo, al quitarle el aura solemne que otrora pose&#237;a el documental, tambi&#233;n se le ha removido el lugar de generador de civilidad y reproducci&#243;n de conocimiento que le hab&#237;an otorgado sus padres fundadores (Corner, 2002). En ese panorama, las series documentales conviven con las series de ficci&#243;n en perfecta armon&#237;a, tomando las primeras todas las caracter&#237;sticas en t&#233;rminos de producci&#243;n y narraci&#243;n de las segundas &#8211;como el arco de temporada, el g&#233;nero, el gancho, la estructura, entre tantos otros&#8211;(Schrott &amp; Mu&#241;iz, 2022).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esa geograf&#237;a, resalta un g&#233;nero particular: el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;. Como g&#233;nero literario, el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; posee una larga historia que tuvo su relanzamiento con &lt;i&gt;In Cold Blood&lt;/i&gt; de Truman Capote&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es preciso mencionar que Operaci&#243;n Masacre de Rodolfo Walsh tambi&#233;n es una (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y en el documental tuvo su punta de lanza con la mencionada &lt;i&gt;The Thin Blue Line&lt;/i&gt;. No es mi prop&#243;sito aqu&#237; historizar este g&#233;nero, pero lo cierto es que este es uno a los que m&#225;s han recurrido los documentales o las series documentales estrenados en las diversas plataformas: &lt;i&gt;Making a murderer&lt;/i&gt; (Moira Demos y Laura Ricciardi, 2015-2018), &lt;i&gt;The Staircase&lt;/i&gt; (Jean-Xavier de Lestrade, 2004-2018), &lt;i&gt;The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst&lt;/i&gt; (Andrew Jarecki, 2015), &lt;i&gt;Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes&lt;/i&gt; (Joe Berlinger, 2019) o &lt;i&gt;Carmel: &#191;Qui&#233;n mat&#243; a Mar&#237;a Marta?&lt;/i&gt; (Alejandro Hartmann, 2020) son tan solo unos pocos ejemplos de este fen&#243;meno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se&#241;ala Stella Bruzzi (2016), las producciones de este g&#233;nero resultan efectivas y atrapantes ya que emplean recursos narrativos tales como los finales en suspenso, las contradicciones y los giros como tambi&#233;n el melodrama inherente de las causas judiciales y un relato sensacionalista. Para el espectador de estas series &#8220;perderse un episodio no es una opci&#243;n (&#8230;) [ya que] la estructura narrativa abierta que impulsa cada episodio tambi&#233;n hace avanzar la serie de una manera intrincada, con resoluciones o resoluciones parciales que s&#243;lo llegan al final de la temporada&#8221; (Maher &amp; Cake, 2023, p. 100).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225; el &#233;xito y el inter&#233;s que han generado estas series se deba a la fascinaci&#243;n por el crimen que, en el marco de las sociedades contempor&#225;neas, produce una &#8220;saturaci&#243;n de im&#225;genes sobre cr&#237;menes que invitan a (re)vivir experiencias reales que suponen una violaci&#243;n del orden social&#8221; (Romero Dom&#237;nguez, 2020, p. 12). Asimismo, la l&#243;gica del g&#233;nero le permite desarrollar al espectador toda su condici&#243;n de voyeur ya que, ante el halo de verdad que exuda el discurso documental, se est&#225; ante las situaciones m&#225;s traum&#225;ticas, escabrosas y violentas que una persona puede enfrentar; de este modo, las series &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; diluyen las fronteras culturales fusionando los tab&#250;es con entretenimiento, haciendo que el espectador se fascine por el/la asesino/a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los aspectos nodales para remarcar, que lo retomar&#233; al momento de revisar &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt;, es que esta proliferaci&#243;n de producciones se da en el contexto de lo que Richard Crownshaw ha denominado &#8220;el giro al perpetrador&#8221; (&lt;i&gt;turn to perpetrator&lt;/i&gt;) en las producciones culturales (Crownshaw, 2011). Al presentar las historias, la psicolog&#237;a o biograf&#237;a de perpetradores la idea can&#243;nica del criminal se pone en tensi&#243;n. En las series, ya no son las instituciones de control y de disciplinamiento cl&#225;sicas las que llevan adelante el relato sino el propio criminal. Es decir, las fuentes com&#250;nmente autorizadas para hablar de los cr&#237;menes fueron la polic&#237;a, jueces, testigos, v&#237;ctimas, sobrevivientes o allegados a estos; el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; da vuelta la voz autorizada para hacer emerger la voz del perpetrador y/o de sus familiares y amigos: la voz del criminal no solo pasa a ser el testimonio relevante y autorizado sino el que produce verdad. As&#237;, el criminal se retrata a s&#237; mismo a trav&#233;s de sus propias palabras, de su historia, sus recuerdos y experiencia vitales, y no a trav&#233;s de &#8220;marcos despersonalizados por las estad&#237;sticas e informes oficiales&#8221; (Romero Dom&#237;nguez, 2020, p. 16); en consecuencia, el testimonio del perpetrador puede cuestionar tanto el funcionamiento del sistema judicial como la forma de impartir justicia, desautorizar a &#243;rganos legales, mostrar los fallos en su investigaciones &#8211;como la obtenci&#243;n de confesiones por parte de los acusados&#8211; e, incluso, la condena a falsos culpables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, el giro al perpetrador en el marco del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; posee, al menos, un elemento m&#225;s que debe ser considerado: la respuesta emotiva. Desde una perspectiva cognitiva, algunos autores han se&#241;alado que los aspectos audiovisuales de los documentales producen respuestas emocionales, y que los elementos emocionales &#8220;tambi&#233;n est&#225;n directamente relacionados con contenidos y temas con v&#237;nculos con la vida real, con nuestras decisiones de actuar directa o indirectamente cuando nos enfrentamos a problemas humanos y sociales&#8221; (McCabe, 2022, p. 2); de este modo, cuando el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; se vuelve documental las respuestas afectivas son inevitables. En consecuencia, se vuelve preciso tambi&#233;n reparar en las estrategias que emplea cada producci&#243;n para lograr influir en la experiencia emocional del espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, otro aspecto importante de se&#241;alar del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; como g&#233;nero serial radica en su est&#233;tica y recursos audiovisuales empleados. Por un lado, como ya fuera dicho, el testimonio, sobre todo de los perpetradores, resulta ser lo m&#225;s utilizado; cuando no se puede recurrir a este de forma directa &#8212;porque ya ha muerto, por ejemplo&#8212; se recurre al archivo ya sea sonoro o visual. Un montaje coral, con intervenciones de diversas personas y con planos de duraci&#243;n relativamente breve, ayudan tambi&#233;n a crear una sensaci&#243;n de dinamismo. La m&#250;sica tambi&#233;n es un recurso nodal ya que colabora a la creaci&#243;n de atm&#243;sferas tensas o de sugerirle en forma impl&#237;cita sensaciones &#8212;piedad, odio, nerviosismo&#8212; al espectador. El material de archivo, proveniente de diversas fuentes &#8212;noticieros de televisi&#243;n, filmaciones caseras, fotograf&#237;as forenses, etc.&#8212; es otro de los recursos m&#225;s empleados y, a la vez, m&#225;s manipulado por la narrativa de cada serie. Por &#250;ltimo, otro de los recursos de importancia &#8212;aunque en &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; no es empleado&#8212; es la recreaci&#243;n; sin embargo, ya no se tratan de recreaciones para aparentar un metraje &#8220;real&#8221; sino que se tratan de recreaciones m&#225;s estilizadas, embellecidas &#8211;basta con ver las secuencias de t&#237;tulos cada serie&#8211;, tanto para sugerir lo que pas&#243; como tambi&#233;n lo que pudo haber pasado: de este modo, el documental se aleja de la evidencia para entrar en la sugerencia y en la especulaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Revisado el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; de manera esquem&#225;tica y sin el prop&#243;sito de estudiarlo de manera detallada, se genera aqu&#237; la pregunta nodal de este escrito: &#191;qu&#233; sucede cu&#225;ndo se aborda una serie documental sobre el Holocausto desde el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;? &#191;Qu&#233; consecuencias en su representaci&#243;n trae? &#191;Qu&#233; nuevos sentidos se pueden abrir y generar? Esas son algunas de las cuestiones que me interesan indagar de la miniserie &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mi buen vecino, el diablo en persona&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; se presenta como una serie documental original de Netflix (&lt;i&gt;A Netflix Original Documentary Series&lt;/i&gt;) producida por las empresas One Man Show y Submarine Deluxe en asociaci&#243;n con Yes Studios y dirigida por Yossi Bloch y Daniel Sivan &#8212;que tambi&#233;n oficiaron de productores&#8212;. La miniserie de origen estadounidense/israel&#237;, se divide en cinco cap&#237;tulos de aproximadamente 45 minutos cada uno; respetando as&#237; los est&#225;ndares de formato y producci&#243;n de la N roja.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya desde el primer cap&#237;tulo se plantea que lo que se ver&#225; a continuaci&#243;n es una t&#237;pica historia americana &#8212;al parecer no ser&#225; una obra sobre el Holocausto&#8212;, la de un hombre que vino a cumplir el sue&#241;o americano, que logr&#243; criar a una familia, tener una casa propia, insertarse en la comunidad, trabajar en la Ford, ser buen vecino, un hombre normal en Cleveland&#8230; hasta que el gobierno dijo que era &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese buen vecino, no es sino una de las personas m&#225;s crueles de la historia de la humanidad, era quien golpeaba con una espada a los jud&#237;os que estaban por ingresar a la c&#225;mara de gas, les cortaba los senos a las mujeres y empujaba a los ni&#241;os&#8230; y disfrutaba hacer eso. Mientras en off se caracteriza a Iv&#225;n, se suceden las im&#225;genes m&#225;s shockeantes del Holocausto: cad&#225;veres, fosas comunes y cuerpos fam&#233;licos; desde lo visual, se construye desde el primer minuto a &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221; como el gran responsable del Holocausto&#8230; o quiz&#225; todo pudo haber sido un error de identificaci&#243;n, dice alguien en off. De este modo, en los primeros dos minutos del primer cap&#237;tulo se delinea el plot principal de la miniserie: o bien estamos ante el hombre m&#225;s cruel y s&#225;dico de la historia de la humanidad o bien se trat&#243; todo de un error &#8212;aparentemente no hay t&#233;rmino medio&#8212;. As&#237;, el primer cap&#237;tulo oficia como la presentaci&#243;n del caso, de los cr&#237;menes que los Estados Unidos, despu&#233;s de permitir que los responsables ingresaran a su pa&#237;s, investig&#243; tiempo despu&#233;s generando la gran pregunta: &#191;es este hombre un abuelo de Cleveland o el s&#225;dico &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;? Todo ello se aclarar&#225;, en teor&#237;a, en el juicio se le har&#225; en Israel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cap&#237;tulo 2 se concentrar&#225; en la perspectiva de los sobrevivientes, en sus declaraciones en el juicio que tuvo lugar en Israel y c&#243;mo trabaj&#243; la fiscal&#237;a a partir de estos. Asimismo, se abre la discusi&#243;n entre la defensa y la acusaci&#243;n sobre la credibilidad de estos testimonios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tercer cap&#237;tulo se concentra en el trabajo de la defensa, con su cr&#237;tica al proceso de reconocimiento llevado adelante y a poner en tela de juicio el testimonio de los sobrevivientes &#8212;no su experiencia en Treblinka sino su capacidad de reconocer a Iv&#225;n&#8212;. Asimismo, intentar&#225; desafiar la autenticidad de la tarjeta de identidad del campo de Trawniki, la documentaci&#243;n fundamental en el juicio, y tambi&#233;n se desplegar&#225; c&#243;mo la familia de Demjanjuk encontr&#243; evidencia desechada por la OIE en un container de basura de un McDonald's.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cuarto cap&#237;tulo gira en torno al veredicto del juicio en Israel y la condena a muerte a Demjanjuk, su posterior apelaci&#243;n, las dificultades de la defensa &#8212;como el suicidio de un abogado que se iba a sumar al equipo y un atentado al abogado Sheftel&#8212; y la b&#250;squeda de documentaci&#243;n en la reci&#233;n desaparecida Uni&#243;n Sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El quinto cap&#237;tulo gira en torno a la respuesta de la Corte Suprema de Israel, la liberaci&#243;n de Demjanjuk, el regreso a los Estados Unidos&#8230; y cuando ya todo parec&#237;a cerrado, como giro final, se presenta, en breves minutos, el nuevo juicio en Alemania. La serie concluye, finalmente, con la muerte de Demjanjuk.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para llevar adelante la producci&#243;n, los recursos audiovisuales utilizados se asientan en las im&#225;genes de archivo: el metraje original del juicio en Israel, m&#250;ltiples informes televisivos, rectores de diarios, fotograf&#237;as, documentaci&#243;n, como tambi&#233;n im&#225;genes de los campos. A esto se le suma una extensa cantidad de entrevistas, en tiempo presente, a muchos de los protagonistas del juicio como Michael Shaked y Eli Gabay, por parte de la fiscal&#237;a, Yoram Sheftel y Mark O'Connor, por la defensa, los jueces Zvi Tal y Dalia Dorner, Eli Rosenbaum, por parte de la OIE, entre otros. Tambi&#233;n son entrevistados acad&#233;micos &#8212;Lawrence Douglas y Tamir Hod&#8212; en tanto expertos, y periodistas &#8212;Tom Teicholz y Ted Henry&#8212;que narrar&#225;n los marcos generales del caso y sus avances. De igual forma, ser&#225;n entrevistados Ed Nishnic y Ed Nishnic Jr., yerno y nieto respectivamente de John Demjanjuk, como tambi&#233;n Gary Holodnak, quien trabaj&#243; junto a &#233;l en la Ford.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &#250;nico que no es entrevistado en forma directa por los realizadores es el propio Demjanjuk, fallecido a&#241;os antes que se iniciara la producci&#243;n de la miniserie; en ese sentido, el gran protagonista de esta historia no est&#225; presente sino a trav&#233;s de la palabra de otro. En consecuencia, siguiendo las modalidades de representaci&#243;n de perpetradores en el documental que suger&#237; en otro lugar, &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; apela a la &#8220;modalidad evocativa&#8221; (Zylberman, 2020), esto es, que el perpetrador es tra&#237;do a la producci&#243;n principalmente por medio de la palabra de otros. No es el victimario quien habla por s&#237; mismo, sino que otros &#8211;testigos, sobrevivientes, abogados, familiares&#8211; se refieren a &#233;l, cuentan su historia y tambi&#233;n lo caracterizan. Por otro lado, las veces que Demjanjuk habla o es visto en la serie no es sino a trav&#233;s de im&#225;genes de archivo procedente de noticieros de televisi&#243;n o bien del propio registro audiovisual del juicio; su palabra, en consecuencia, no es directa &#8212;es decir no da testimonio para la miniserie&#8212; sino indirecta y mediada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los l&#237;mites de la representaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los extensos debates hist&#243;ricos sobre la representaci&#243;n de masacres y genocidios, una y otra vez vuelve la pregunta por la &#8220;representaci&#243;n adecuada&#8221; de los hechos, dicha cuesti&#243;n se formula y reformula en una doble interrogaci&#243;n: &#191;existe una representaci&#243;n adecuada? Y de ser as&#237;, &#191;c&#243;mo deber&#237;a ser una representaci&#243;n adecuada? Esta interpelaci&#243;n ha atravesado al Holocausto desde el mismo momento en que el exterminio ten&#237;a lugar y no ha cesado. Fueron los mismos sobrevivientes quienes, al poco tiempo de finalizar la guerra, sugirieron el car&#225;cter de inimaginable del sistema de exterminio nazi: &#8220;apenas empez&#225;bamos a contar, nos ahog&#225;bamos. Lo que ten&#237;amos que decir empezaba entonces a parecernos a nosotros mismos inimaginable&#8221; (Antelme, 1996, p. 13). Pero tambi&#233;n, fueron los propios sobrevivientes los que reclamaban representaciones desafiantes: &#8220;As&#237; que efectivamente nos las ten&#237;amos que ver con una de esas realidades de las que decimos que superan la imaginaci&#243;n. A partir de ah&#237; estaba claro que s&#243;lo mediante la elecci&#243;n, es decir, una vez m&#225;s mediante la imaginaci&#243;n podr&#237;amos intentar decir algo al respecto&#8221; (&#205;dem).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es mi prop&#243;sito desplegar aqu&#237; el extenso y acalorado debate en torno a la representaci&#243;n del Holocausto ya que excede a los objetivos del presente texto. Existen numerosos trabajos que han expuesto y condensado las diversas perspectivas y posiciones, que en el caso de la imagen se puede afirmar que ha quedado compendiado en el debate &#8220;Lanzmann vs. Didi-Huberman&#8221; (Rose, 2008).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Si bien nunca hubo una confrontaci&#243;n directa entre ambos, lo cierto es que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Sin embargo, se debe tener en consideraci&#243;n que los debates se dan siempre en contextos hist&#243;ricos precisos y que interpelan un marco temporal determinado; es decir, las representaciones, sus debates, sus &#8220;l&#237;mites&#8221; (Baer, 2006), se encuentran atravesados por posiciones generacionales: de este modo, &#8220;prohibiciones&#8221; que calaron hondo en determinada generaci&#243;n &#8212;la de los sobrevivientes&#8212; caen en desuso para las generaciones posteriores &#8212;nietos, &#8220;bisnietos&#8221;&#8212;. Autores como Marianne Hirsch (2012) o Dora Apel (2002) han problematizado esta cuesti&#243;n y, en el caso del cine, Lawrence Baron (2005) ha interrogado si el paradigma de &lt;i&gt;Shoah&lt;/i&gt; (Claude Lanzmann, 1985) es v&#225;lido para pensar la interpelaci&#243;n visual ante una generaci&#243;n que ya no tiene v&#237;nculo directo con la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del tiempo, las discusiones sobre los &#8220;l&#237;mites de representaci&#243;n&#8221; del Holocausto, han teorizado sobre &#8220;los m&#225;rgenes y fronteras dentro de los cuales la representaci&#243;n puede ser apropiada para un referente del peso y la singularidad que supone el asesinato industrial de millones de personas&#8221; (Baer, 2006, pp. 90-91); por lo tanto, en ese marco, no cualquier forma, g&#233;nero, estilo, pueden ser empleados para representar el Holocausto. En ese sentido, el Premio Nobel de Literatura y sobreviviente Imre Kert&#233;sz (1999, pp. 89-90) se refiri&#243; a los c&#225;nones y tab&#250;es existentes alrededor de esta problem&#225;tica, pero lo cierto es que los l&#237;mites, el canon y tambi&#233;n los tab&#250;es pueden ser pensados en t&#233;rminos generacionales, basta con reparar el caso de &lt;i&gt;Maus&lt;/i&gt; de Art Spiegelman, una novela gr&#225;fica, una historieta, que en su momento result&#243; criticada por exceder los l&#237;mites y que, hoy, en cambio, forma parte del canon.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el caso del cine, y a partir de la numerosa cantidad de producciones tanto de ficci&#243;n como documental, numerosos autores han pensado los desaf&#237;os que se le impone a este arte para dar cuenta de un evento hist&#243;rico &#250;nico y sin precedentes (Avisar, 1988), como las ret&#243;ricas y estrategias de representaci&#243;n (Kerner, 2011) y, m&#225;s ac&#225; en el tiempo, diversos trabajos se han volcado a pensar los nuevos abordajes ya entrado el siglo XXI (Prager, 2015).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese contexto, una b&#250;squeda est&#233;tica y &#233;tica que se consolid&#243; sin traspasar los l&#237;mites fue aquella que se apoyaba en el testimonio del sobreviviente. En efecto, como se&#241;ala Annette Wieviorka (2006) en su ya cl&#225;sico trabajo, el advenimiento de la &#8220;era del testigo&#8221;, era que comienza en forma incipiente con el juicio a Eichmann, ha investido al testimonio del sobreviviente no solo como una forma de autoridad &#233;tica sino tambi&#233;n como una fuente que instaura verdad hist&#243;rica &#8220;al mismo tiempo que posee el poder evocativo de todo relato personal&#8221; (Baer, 2006, p. 109). La proliferaci&#243;n de memorias, biograf&#237;as, toma de testimonios, etc. como tambi&#233;n la presencia de sobrevivientes en actos conmemorativos y en diversas actividades culturales y educativas han posicionado a este como mediador ejemplar de los horrores. Al respecto, Kert&#233;sz apuntaba sobre la &#8220;insistencia&#8221; de los sobrevivientes en ser &#8220;los &#250;nicos propietarios de los derechos intelectuales sobre el holocausto. Como si poseyeran un secreto enorme y singular&#8221; (Kert&#233;sz, 1999, p. 87) notando que, como la vida misma, el tiempo pasa y las generaciones se suceden; por lo tanto, los sobrevivientes deben resignarse ya que &#8220;Auschwitz se les escapa de las manos cada vez m&#225;s d&#233;biles. Pero &#191;a qui&#233;n pertenecer&#225;? No cabe la menor duda, a la pr&#243;xima generaci&#243;n y luego a la siguiente&#8230;&#8221; (&#205;dem).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los diferentes programas que se han desarrollado por todo el mundo para el registro de testimonios de sobrevivientes tienen, entre otros objetivos preservar ese lugar &#233;tico del testigo, a la vez que funcionar como &#8220;testigo&#8221;&#8212;esto es, &#8220;cosas inanimadas que sirven para confirmar o para conservar un dato o noticia que interesa o la verdad de un hecho&#8221; (Moliner, 2008)&#8212; para las siguientes generaciones. Asimismo, ese lugar del testigo, del sobreviviente, puede ser pensado como una de las &#8220;etiquetas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se entiende por etiqueta al &#8220;conjunto de reglas que se deben cuidar y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; del Holocausto&#8221; (&lt;i&gt;Holocaust etiquette&lt;/i&gt;) que Terrence Des Pres (1988, pp. 217-218) se&#241;al&#243; en la d&#233;cada de 1980 para referirse a las diversas prescripciones para llevar adelante tanto un estudio como una representaci&#243;n &#8220;respetable&#8221; al caso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, como discutir&#233; a continuaci&#243;n, &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt;, viene a disputar esas prescripciones impl&#237;citas de anta&#241;o; desde ya que no es la primera producci&#243;n que las quiebra, pero viene a socavar uno de los pilares de los l&#237;mites de la representaci&#243;n, esto es, la palabra del sobreviviente. Al volver el caso Demjanjuk en tanto producto de Netflix, la miniserie se hace eco de las fisuras &#233;ticas que supuso el juicio: el testimonio del sobreviviente puede ser puesto en duda, su falibilidad es posible. Tema ampliamente trabajado en los estudios sobre la memoria &#8212;sobre todo aquellos proveniente del campo de la psicolog&#237;a y la neurociencia (Schacter, 2003)&#8212;, la memoria del sobreviviente parec&#237;a escapar a esos abordajes&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De hecho, como luego se ver&#225;, el testimonio experto propuesto por la defensa (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;; sin embargo, en la miniserie ser&#225; uno de sus epicentros, cruzando, en consecuencia, uno los l&#237;mites can&#243;nicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para desplegar entonces las tensiones en torno a posibles nuevas formas de representaci&#243;n del Holocausto, propongo a continuaci&#243;n revisar tres niveles &#8212;que desde ya no son los &#250;nicos posibles&#8212; que, en el marco de la miniserie, act&#250;an fusionados, retroaliment&#225;ndose entre s&#237;; estos son: el lugar del testigo &#8212;el testimonio&#8212;, la presentaci&#243;n del relato hist&#243;rico &#8212;una especie de &lt;i&gt;fast history&lt;/i&gt;&#8212; y el giro al perpetrador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;True Crime y Holocausto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Imaginemos que estamos &lt;i&gt;navegando&lt;/i&gt; por Netflix y encontramos esta pantalla (Figura 1) o que en noviembre de 2019 la propia plataforma nos se&#241;alaba que esa producci&#243;n estaba en el &lt;i&gt;Top Ten&lt;/i&gt; de lo m&#225;s visto. No hay nada en esa imagen que nos remita a una producci&#243;n sobre el Holocausto; es m&#225;s, podemos pensar que se trata de otra serie sobre asesinos seriales como &lt;i&gt;Conversations with a Killer: The John Wayne Gacy Tapes&lt;/i&gt; (Joe Berlinger, 2022) (Figura 2); incluso observamos la secuencia de t&#237;tulos, veremos que los de &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; poseen una est&#233;tica similar a la de la serie &lt;i&gt;True Detective&lt;/i&gt; (Nic Pizzolatto, 2014-) (Figuras 3 y 4).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Figura 1&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1944 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/holo_1.jpg?1754362428' width='500' height='206' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 2&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1945 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/holo_2.jpg?1754362428' width='500' height='206' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 3&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1946 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/holo_3.jpg?1754362428' width='500' height='278' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Figura 4&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1947 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/hola_4.jpg?1754362428' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Finalmente decidimos ver &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; y sus cap&#237;tulos nos atrapan ya que, efectivamente, posee una trama que r&#225;pidamente nos envuelve y entretiene, el caso es expuesto con todos los ingredientes que hacen que un relato sea cautivante. En ese sentido, seamos justos, la miniserie se inserta en la tradici&#243;n del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;&#8230; y funciona. Pero, aunque en su superficie sea una producci&#243;n de este g&#233;nero, su n&#250;cleo narrativo es sobre el Holocausto: el sistema de campos de exterminio, las colaboraciones, la justicia, la vida del sobreviviente, y tambi&#233;n de los perpetradores asilados. As&#237;, en tanto producci&#243;n cinematogr&#225;fica sobre el Holocausto tambi&#233;n se coloca en la tradici&#243;n &#8212;casi inaugural&#8212; de las pel&#237;culas de ficci&#243;n que trataron este tema; en efecto, en &lt;i&gt;The Stranger&lt;/i&gt; (Orson Welles, 1946) la cuesti&#243;n de la (falsa) identidad de un nazi asilado en Estados Unidos es su tema central, tambi&#233;n se revisar&#225; en &lt;i&gt;Die M&#246;rder sind unter uns&lt;/i&gt; (Wolfgang Staudte, 1946) o incluso en &lt;i&gt;Music Box&lt;/i&gt; (Costa-Gavras, 1989) por citar unos casos. Aqu&#237;, sin embargo, la historia se nos presenta con el peso de &#8220;lo real&#8221; que posee el documental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un contexto de &#8220;memoria saturada&#8221; (Robin, 2012), la miniserie parece no poseer tiempo para ubicar hist&#243;ricamente al Holocausto, tampoco cree que sea necesario exponerle al espectador qu&#233; caracter&#237;sticas tuvo este hecho hist&#243;rico; de este modo, se da por sobreentendido que el espectador posee un conocimiento amplio y que no se necesita volver a explicarlo. Sin embargo, aqu&#237; no se est&#225; ante una historia que haya sido contada numerosas veces, se est&#225; ante un aspecto del Holocausto relativamente poco tratado en el medio audiovisual. Si bien por las reglas del g&#233;nero Demjanjuk es caracterizado como si fuera el demonio en persona, el hombre m&#225;s s&#225;dico que jam&#225;s pis&#243; la Tierra e, incluso, como responsable absoluto del exterminio de los jud&#237;os &#8212;en una escala que se iniciar&#237;a con Hitler y luego vendr&#237;a Demjanjuk&#8212;, el ucraniano fue acusado de colaborador. Ahora bien, &#191;qu&#233; significa ser un colaborador en el contexto del nazismo? &#191;Qu&#233; matices hay? &#191;Por qu&#233; alguien se volver&#237;a o aceptar&#237;a ser un colaborador? &#191;Alguien que colabor&#243; necesariamente comparte los valores y creencias del nazismo? Estas preguntas, cruciales para comprender el caso Demjanjuk, no son tra&#237;das al relato de la miniserie, dejando sin clarificar el punto inicial de este hecho. En consecuencia, la narraci&#243;n no expondr&#225; los matices que pueden llegar a ser de utilidad conceptual para comprender al actor principal de &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt;, sino que tanto este como todos los actores en pugna se encuentran polarizados; as&#237;, al no haber zonas grises, el relato trabaja con opuestos &#8220;puros&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En t&#233;rminos hist&#243;ricos, la miniserie tambi&#233;n decide omitir diversos sucesos que puedan ayudar a la contextualizaci&#243;n del caso, como por ejemplo los juicios previos que tuvieron lugar &#8212;los de Nuremberg o el de Eichmann&#8212; como tampoco el que se estaba llevando adelante ese mismo a&#241;o &#8212;1987&#8212;, esto es, el proceso a Klaus Barbie en Francia&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;De hecho, podemos encontrar muchas semejanzas entre los exc&#233;ntricos abogados (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En ese sentido, en el marco de la producci&#243;n y b&#250;squedas est&#233;ticas que hace la miniserie, como antes se se&#241;alara, el documental abandona su car&#225;cter educativo en pos del entretenimiento; es decir, la idea de transmisi&#243;n de valores y de ciudadan&#237;a, pilar del documental cl&#225;sico (Corner, 2002) queda desplazada. Asimismo, por la caracter&#237;stica del g&#233;nero, incluso lo comunicativo, como veremos luego con el giro al perpetrador, se ve desplazado en pos de lo emotivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, podemos decir que la forma en que la miniserie aborda la historia es en t&#233;rminos de &lt;i&gt;fast history&lt;/i&gt;, de una historia r&#225;pida. Pienso esta noci&#243;n en el sentido de la comida r&#225;pida (&lt;i&gt;fast food&lt;/i&gt;), la cual se produce en serie y casi con las mismas caracter&#237;sticas e ingredientes &#8212;aqu&#237; ser&#237;a el g&#233;nero&#8212; debiendo ser consumida con cierta rapidez &#8212;cuarenta minutos en el caso de Netflix&#8212; y olvidando al poco tiempo lo que fue consumido. Resulta sugerente que un ciclo de la se&#241;al &lt;i&gt;History Channel&lt;/i&gt; se denomine de este modo: &lt;i&gt;The Fast History of&lt;/i&gt; (2022-). En &#233;l, a trav&#233;s de sus temporadas, se presenta &#8220;un paseo trepidante (super-charged romp) por las historias de marcas emblem&#225;ticas y temas apasionantes como los ovnis y la vida secreta de los multimillonarios&#8221;. As&#237;, para estas miniseries, regidas bajo la l&#243;gica del cine hipermoderno y de la &#8220;imagen-velocidad&#8221; (Lipovetsky &amp; Serroy, 2009, p. 78), traer la historia en su complejidad significar&#237;a hacer una &lt;i&gt;slow history&lt;/i&gt;.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bajo la l&#243;gica de la &#8220;velocidad vs. lentitud&#8221;, puede resultar interesante (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo nivel se refiere al lugar del testigo, m&#225;s espec&#237;ficamente al testimonio del sobreviviente en el marco del juicio. Efectivamente, en el contexto del proceso en Israel, el posterior beneficio de la duda con el que se liber&#243; a Demjanjuk se bas&#243; en las fluctuaciones en torno a la identificaci&#243;n y reconocimiento. En ninguna instancia del juicio, como en su apelaci&#243;n, tanto la fiscal&#237;a, el Tribunal y la Corte pusieron en duda la capacidad de reconocer a Iv&#225;n por parte de los sobrevivientes, el error &#8212;tanto de la ya a&#241;osa memoria de los sobrevivientes como del procedimiento de reconocimiento&#8212; no era posible, todo el juicio &#8212;y la miniserie lo remarca en forma constante, ya que las intervenciones de los sobrevivientes son tra&#237;das en formas continua&#8212; pareci&#243; sostenerse en la perfectibilidad del testimonio del sobreviviente. En Jerusal&#233;n, los sobrevivientes &#8212;que pertenecieron a diversos &lt;i&gt;Sonderkommandos&lt;/i&gt;&#8212; tuvieron que dar cuenta del funcionamiento de Treblinka, de sus caracter&#237;sticas, de los m&#233;todos de exterminio. Mientras que Mark O'Connor, primer abogado defensor de Demjanjuk &#8212;y que luego fuera despedido por la familia&#8212; interrogaba a los sobrevivientes remarcando su colaboraci&#243;n para el exterminio; Sheftel utiliz&#243; otra estrategia, cuestionando el uso de los testimonios por parte de la fiscal&#237;a y alegando que no se buscaba aqu&#237; probar si Treblinka existi&#243; sino la identidad del acusado. Para &#233;l, la fiscal&#237;a usaba los testimonios de los sobrevivientes para lograr efectos emotivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de los episodios, se repiten algunas de las declaraciones de los sobrevivientes en el juicio, como las de Pinchas Epstein, quien afirma que todos los d&#237;as sue&#241;a con &#8220;Iv&#225;n, el Terrible&#8221; o las de Eliahu Rosenberg, quien pide que Demjanjuk se saque los anteojos para inmediatamente ver en esos ojos los de &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;. Pero tambi&#233;n se vuelve a las intervenciones de Gustav Boraks, que cuando se le pregunta c&#243;mo lleg&#243; desde Europa a Florida para el juicio a Fedorenko afirma que lo hizo en tren, y que cuando se le pide que nombre a su hijo asesinado en Treblinka nota que olvid&#243; su nombre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en el propio proceso Demjanjuk, la miniserie parece montarse sobre la inefabilidad del testimonio del sobreviviente: al remarcar las &#8220;fallas&#8221; de Boraks, quien en 1987 ten&#237;a 86 a&#241;os, las mismas parecen extenderse hacia los otros sobrevivientes. Cuando Boraks &#8220;falla&#8221;, el montaje parece crear un efecto de &#8220;hueco de silencio&#8221; &#8212;por llamarlo de alg&#250;n modo&#8212; a partir de las reacciones de los jueces, abogados y asistentes al juicio &#8212;las cuales, desde ya, no sabemos si efectivamente pertenecen a esa l&#237;nea temporal &#8220;real&#8221;&#8212;. Inmediatamente despu&#233;s, son puestas las entrevistas a O'Connor y Sheftel, quienes confirman sus sospechas respecto a los sobrevivientes. As&#237;, la miniserie contrapone dos posiciones, la que sostiene la fiscal&#237;a, a trav&#233;s de las intervenciones de Shaked y Gabay, en torno al lugar &#233;tico del sobreviviente; y la de la defensa, en torno a la falibilidad. Lo cierto es que el juicio de Demjanjuk puso en cuesti&#243;n el lugar del testimonio del sobreviviente como evidencia judicial al discutir que los mismos pueden fallar al momento de llevar adelante pruebas de reconocimiento o al exigirles detalles particulares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, si bien efectivamente la miniserie tensiona esa situaci&#243;n, la manera en que expone el caso parece no dejar dudas sobre la falibilidad del sobreviviente, haciendo que, de manera extensiva, se pueda llegar a dudar de todos los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. Nuevamente, las reglas del g&#233;nero parecen no permitir zonas grises &#8212;solo los polos de &#8220;error&#8221; y &#8220;verdad&#8221;&#8212; ni tiempo para trabajar otros matices. Previo al juicio, en el marco de las primeras indagaciones por parte de la OIE, numerosos sobrevivientes no reconocieron a Demjanjuk como &#8220;Iv&#225;n, el terrible&#8221;, la miniserie, en cambio, nos parece decir que todos los sobrevivientes &#8212;es decir, los que vemos en pantalla&#8212; son todos los consultados. La miniserie tampoco trae la intervenci&#243;n del mencionado psic&#243;logo Wagenaar a fin de clarificar el funcionamiento de la memoria humana ni tampoco entrevista en tiempo presente a alg&#250;n otro experto que pueda dar cuenta de los errores y fallas &#8220;normales&#8221; de toda memoria humana&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Willem Wagenaar falleci&#243; en 2011, varios a&#241;os antes de que la miniserie (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Alumbrar sobre este aspecto no es tarea menor, ya que esto puede conducir a comprender mejor los procesos de recuerdo. En respuesta a ello, se puede aludir que en el marco de la &lt;i&gt;fast history&lt;/i&gt; no hay tiempo para esa tarea; sin embargo, a lo largo de los cap&#237;tulos intervienen historiadores &#8212;que no se refieren a este tema&#8212;, un colega de Demjanjuk en la f&#225;brica Ford, una dibujante de tribunales, una experta en reconocimiento facial, un amigo de la infancia de Sheftel&#8230; todas intervenciones que no hacen al n&#250;cleo o al debate hist&#243;rico pero que aportan emotividad o misterio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, el tercer nivel que entra en juego en la construcci&#243;n del relato es el mencionado giro al perpetrador. En este caso, se conjuga contar la historia del Holocausto desde un victimario con el inter&#233;s que despierta dar cuenta del mundo interior de los criminales en el marco del &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;. Ahora bien, la historia de Demjanjuk, o, en todo caso, el personaje, se despliega, como ya fuera dicho antes, a partir de la evocaci&#243;n que hacen otros sobre &#233;l, sus palabras solo ingresan a partir de im&#225;genes de archivo y nunca por declaraciones hechas espec&#237;ficamente para esta producci&#243;n. Mientras que, desde la acusaci&#243;n, se lo construye como el Diablo en persona; tanto la defensa como la perspectiva de la serie misma, quita a Demjanjuk de la historia para ofrecernos relatos de un hombre bueno, un padre cari&#241;oso y un ciudadano excelente. Esto se refuerza no solo por las entrevistas de archivo a los hijos de Demjanjuk sino tambi&#233;n por las intervenciones en tiempo presente de su yerno y su nieto: a trav&#233;s de &#233;l, al hab&#233;rsele impedido conocer a su abuelo, el espectador puede lograr empatizar y generar cierto v&#237;nculo con la familia Demjanjuk; es decir, que el espectador tome partido por el acusado. En consecuencia, lo emotivo cubre y desplaza lo cuesti&#243;n central: qu&#233; hizo Demjanjuk durante el Holocausto. Resulta importante reparar en que ninguna intervenci&#243;n contempor&#225;nea ahonda en este aspecto, solo se reproduce las declaraciones y coartadas que Demjanjuk y su familia repitieron hasta el d&#237;a de hoy. Si bien pareciera que la miniserie pone en tela de juicio todo testimonio en el marco del tribunal, la aproximaci&#243;n emotiva hacia la familia de Demjanjuk pareciera inclinar la balanza hacia su versi&#243;n: que todo, incluso el juicio posterior en Alemania, se trat&#243; de una confusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, cuando la miniserie ya est&#225; por concluir, con Demjanjuk ya fallecido en Alemania, sobrevienen las reflexiones finales de los protagonistas de la historia. Para la fiscal&#237;a, finalmente se hizo justicia, a pesar de todo lo que se despleg&#243; en el juicio, la &#233;tica que conlleva el testimonio del sobreviviente no debe ser puesta en duda; para la defensa, todo se trat&#243; de una confusi&#243;n, se acus&#243; a un hombre equivocado. El fiscal Gabay, cuenta que conversando en Israel con el fiscal del juicio que tuvo lugar en Alemania le pregunt&#243; si les cree a los sobrevivientes que estuvieron en Treblinka; el alem&#225;n le respondi&#243; &#8220;en Alemania, tenemos documentos, pero este es el pa&#237;s de los jud&#237;os. Sus sobrevivientes son aquellos a quienes creen&#8221;. Con esas palabras finaliza la miniserie, y en t&#233;rminos generales podr&#237;amos pensar que esta vuelve a desandar el l&#237;mite que cruz&#243; ya que as&#237; parece restituirse el lugar &#233;tico del sobreviviente&#8230; sin embargo, revisemos la &#250;ltima intervenci&#243;n de Ed Nishnic Jr. (Figura 5) que tiene lugar antes de la de Gabay. Efectivamente, llama la atenci&#243;n que aqu&#237;, y solamente en esta &#250;ltima intervenci&#243;n, Ed est&#225; junto a su hija, la bisnieta de John Demjanjuk. Sus palabras remarcan lo afectuoso que fue su abuelo y que durante todo este tiempo investig&#243; mucho sobre el tema, ahora nos interroga a nosotros, espectadores, interpelando qu&#233; hacer en esa situaci&#243;n: su abuelo tuvo que elegir entre la vida y la muerte&#8230; &#191;qu&#233; hubi&#233;ramos hecho nosotros? Para Nishnic, lo que haya hecho o dondequiera que haya estado su abuelo no significa nada para &#233;l, Demjanjuk fue tambi&#233;n un sobreviviente del nazismo; as&#237;, enmascarado en palabras emotivas, el victimario queda en la misma posici&#243;n que la v&#237;ctima.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Figura 5&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1950 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/imagen_6.jpg?1754362429' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Pero no se trata solamente de lo que dice sino tambi&#233;n lo que se ve, &#191;qu&#233; implica la aparici&#243;n de una ni&#241;a en cuadro? M&#225;s all&#225; de si fue un efecto buscado o no, lo cierto es que esta imagen resulta significativa ya no en el nivel de la historia sino justamente en t&#233;rminos emotivos: ese es el camino que las series &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt; transitan. As&#237;, el perpetrador no solo puede ser bienvenido en el coraz&#243;n del espectador, sino que tambi&#233;n parece exclamarnos &#8220;como t&#250;, yo tambi&#233;n tengo una familia&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En su autobiograf&#237;a, la &#250;ltima oraci&#243;n escrita por Rudolf H&#246;ss, comandante (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; e, incluso, con la ni&#241;a en brazos, observamos lo que el proceso dej&#243; trunco: que un bisabuelo pueda conocer a su bisnieta. De este modo, en el mismo procedimiento por el cual se trae al perpetrador al &#225;mbito de la emotividad y de la piedad, se lo expulsa del mundo de sus acciones: no importa lo que hizo, si es que algo hizo, se le ha quitado la posibilidad a esa ni&#241;a de conocer a su afectuoso bisabuelo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A modo de cierre&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su libro basal sobre cine alem&#225;n, historia y nazismo, Anton Kaes (1992, p. 198) se pregunt&#243; si a medida que Hitler lentamente pasaba del reino de la experiencia y de la memoria personal al reino de las im&#225;genes, se convertir&#237;a en un mero mito cinematogr&#225;fico, &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; pareciera responder afirmativamente su inquietud. Como term&#243;metro de las nuevas representaciones del Holocausto, y en la era de la &lt;i&gt;fast history, The Devil Next Door&lt;/i&gt; nos indica que los a&#241;os del nazismo parecen funcionar tan solo como un marco, como un decorado de &#8220;a&#241;os oscuros&#8221; que no requieren ser vueltos a explicar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta miniserie parece indicar que cualquier g&#233;nero, en este caso el &lt;i&gt;true crime&lt;/i&gt;, puede ser empleado para narrar el Holocausto como tambi&#233;n historias vinculadas con este suceso. Sin embargo, al revisar cr&#237;ticamente esta producci&#243;n emerge nuevamente la discusi&#243;n si efectivamente cualquier g&#233;nero es v&#225;lido para el Holocausto. No se trata de volver a sus etiquetas sino de se&#241;alar las implicancias que pueden acarrear las representaciones audiovisuales. Una de ellas, dijimos, es que a partir de la fragilidad de la memoria se pueda poner en discusi&#243;n el lugar del testimonio del sobreviviente en la transmisi&#243;n del Holocausto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, las narrativas que se han volcado hacia el giro al perpetrador traen consigo tambi&#233;n nuevas preguntas e interrogaciones, sobre todo cuando se trabaja en el plano emotivo tal como sucedi&#243;, por ejemplo, con la adaptaci&#243;n de &lt;i&gt;The Boy in the Striped Pyjamas&lt;/i&gt; (Mark Herman, 2008) en la cual, hacia el final, el espectador llora junto a la familia nazi la muerte de su hijo. En &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; quiz&#225; estamos ante un fen&#243;meno similar, pareciera que todo el caso fue producto de una confusi&#243;n y estamos ante la persecuci&#243;n de un hombre com&#250;n y corriente. En Jerusal&#233;n, cuando fue interrogado por poner Sobibor en su documentaci&#243;n para el ingreso a los Estados Unidos, Demjanjuk dijo: &#8220;Sus Se&#241;or&#237;as si realmente hubiera estado en aquel terrible lugar, &#191;ser&#237;a tan est&#250;pido como para decirlo?&#8221; (Sereny, 2005, p. 350). He aqu&#237; lo nodal que la miniserie no alcanza a vislumbrar, que un perpetrador de cr&#237;menes de masa es un hombre com&#250;n, y quiz&#225; Demjanjuk era un hombre &#8220;est&#250;pido&#8221; &#8230; es esa &#8220;estupidez&#8221; lo que hace tan particular y llamativo el estudio de los perpetradores y es, a la vez, tan complejo de responder a la pregunta sobre por qu&#233; una persona com&#250;n y corriente puede involucrarse en un genocidio (Waller, 2007).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, se puede afirmar que efectivamente el Holocausto ya es parte de la cultura streaming; ahora bien, en ese marco, &#191;qu&#233; sentidos crean estas nuevas representaciones? &#191;Es &lt;i&gt;The Devil Next Door&lt;/i&gt; una producci&#243;n aislada o el inicio de un nuevo paradigma? En la era de la &lt;i&gt;fast history&lt;/i&gt;, &#191;c&#243;mo ser&#225;n las pr&#243;ximas representaciones del Holocausto?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta ley termin&#243; impidiendo que muchos jud&#237;os pudieran emigrar a los Estados Unidos y que numerosos nazis o colaboradores, a trav&#233;s del falseamiento de documentaci&#243;n, pudieran hacerlo sin inconvenientes (Ryan, 1984).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Para una lectura sobre sus or&#237;genes y primeros casos, v&#233;ase Ryan (1984, pp. 7-28).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;A diferencia de Auschwitz, en Treblinka el gas de las c&#225;maras era producido por motores de tanques que eran conducidos por tuber&#237;as hacia el interior del recinto.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Eso sucedi&#243; con Feodor Fedorenko, quien fue deportado en 1984 a la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, all&#237; fue juzgado y condenado a muerte, siendo ejecutado en 1987 a la edad de 79 a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La estrategia judicial en Alemania abri&#243; la posibilidad de juzgar a otros exnazis y colaboradores. El caso m&#225;s renombrado fue el de Oskar Gr&#246;ning, el &#8220;contador de Auschwitz&#8221;, quien fuera juzgado a los 93 a&#241;os. Gr&#246;ninig fue hallado culpable y sentenciado a cuatro a&#241;os de prisi&#243;n, pero falleci&#243; en el 2018 antes de iniciar su sentencia. Es importante remarcar una diferencia entre Gr&#246;ning y Demjanjuk, mientras que Gr&#246;ning en la d&#233;cada de 1980 comenz&#243; a intervenir contra los negadores del Holocausto, afirmando que este tuvo lugar &#8212;quiz&#225; sus apariciones en los documentales de Laurence Rees para la BBC sean los m&#225;s reconocidos&#8212;. En cambio, si bien lamentaba lo sucedido en el Holocausto, Demjanjuk siempre neg&#243; su colaboraci&#243;n en el exterminio. Por otro lado, ambos juicios iniciaron un acalorado debate en torno al juzgamiento por cr&#237;menes de lesa humanidad y genocidio a personas de edad avanzada, al respecto v&#233;ase, por ejemplo, Dumbl y Fournet (2022).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es preciso mencionar que &lt;i&gt;Operaci&#243;n Masacre&lt;/i&gt; de Rodolfo Walsh tambi&#233;n es una obra fundamental para este g&#233;nero y fue editada casi diez a&#241;os antes que la de Capote.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Si bien nunca hubo una confrontaci&#243;n directa entre ambos, lo cierto es que tiempo despu&#233;s los dos coincidir&#225;n en pensar a la pel&#237;cula El hijo de Sa&#250;l (Saul fia, L&#225;szl&#243; Nemes, 2015) como una representaci&#243;n adecuada del Holocausto.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se entiende por etiqueta al &#8220;conjunto de reglas que se deben cuidar y observar en un acto solemne u oficial&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De hecho, como luego se ver&#225;, el testimonio experto propuesto por la defensa del psic&#243;logo experimental Willem Wagenaar fue puesto en duda por el Tribunal ya que sus trabajos se refer&#237;an a la memoria bajo hechos traum&#225;ticos &#8220;ordinarios&#8221; mientras que el Holocausto, sosten&#237;an los jueces, no pod&#237;a ser pensado en ese sentido. Wagenaar intentaba explicar c&#243;mo, en el marco de un reconocimiento fotogr&#225;fico policial-judicial, la memoria puede ser influenciada y sugestionada. Tiempo despu&#233;s, Wagenaar public&#243; un libro donde adem&#225;s de trabajar el caso, expuso la experiencia de su campo de estudio en torno a los v&#237;nculos de la memoria y los reconocimientos legales, v&#233;ase Wagenaar (1988).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;De hecho, podemos encontrar muchas semejanzas entre los exc&#233;ntricos abogados defensores Yoram Sheftel y Jacques Verg&#232;s ya que la perspectiva de desentra&#241;ar el &#8220;juicio espect&#225;culo&#8221; del primero puede encontrarse en la noci&#243;n de &#8220;proceso de ruptura&#8221; puesta en circulaci&#243;n previamente por el segundo&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Bajo la l&#243;gica de la &#8220;velocidad vs. lentitud&#8221;, puede resultar interesante oponer la miniserie producida por Netflix con la historia de Auschwitz realizada por Laurence Rees para la BBC en 2005 previamente mencionada.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Willem Wagenaar falleci&#243; en 2011, varios a&#241;os antes de que la miniserie entrara en producci&#243;n. La psic&#243;loga Elizabeth Loftus, que ofici&#243; numerosas veces en diversos juicios como experta, hab&#237;a rechazado por cuestiones &#233;ticas servir a la defensa, recomendando en cambio a Wagenaar.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En su autobiograf&#237;a, la &#250;ltima oraci&#243;n escrita por Rudolf H&#246;ss, comandante de Auschwitz, fue &#8220;nunca comprender&#225;n que yo tambi&#233;n ten&#237;a coraz&#243;n&#8221; (H&#246;ss, 2009, p. 179).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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