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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Violence, heartbreak and detachment in the cinema of Amant Escalante</title>
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		<dc:date>2024-11-25T13:05:27Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Christian Le&#243;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Through the analysis of The bastards (2008) and Heli (2013), this article seeks to characterize the forms of representation of violence in the cinema of Mexican director Amat Escalante. Using concepts such as film violence (Kendrick), poetics of violence (Mongin), torn image (Taccetta), aesthetics of detachment (Podalsky), an analysis of the discourse of the films is carried out with the purpose of identifying the narrative and figurative structures as well as the forms of interpellation of the spectators. Through work with natural actors, filming in real settings and a contemplative language, Amat Escalante's cinema opens a path for the representation of violence characterized by complexity, contextualization, sensoriality and detachment. From this analysis, a conceptualization of the staging of violence is proposed, an alternative to the normalization and spectacularization present in dominant television and cinema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Violence| cinema| fiction| Mexico&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | N&#186; 3 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Violencia-desgarramiento-y-desapego-en-el-cine-de-Amat-Escalante' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Violencia, desgarramiento y desapego en el cine de Amat Escalante&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Violencia, desgarramiento y desapego en el cine de Amat Escalante</title>
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		<dc:creator>Christian Le&#243;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s del an&#225;lisis de Los bastardos (2008) y Heli (2013), este art&#237;culo busca caracterizar las formas de representaci&#243;n de la violencia en el cine del director mexicano Amat Escalante. Usando conceptos como violencia f&#237;lmica (Kendrick), po&#233;ticas de la violencia (Mongin), imagen desgarrada (Taccetta), est&#233;tica del desapego (Podalsky) se realiza un an&#225;lisis del discurso de las pel&#237;culas con la finalidad de identificar las estructuras narrativas y figurativas as&#237; como las formas de interpelaci&#243;n de los espectadores. A trav&#233;s de un trabajo con actores naturales, rodaje en escenarios reales y un lenguaje contemplativo, el cine de Amat Escalante abre un camino para la representaci&#243;n de la violencia caracterizada por la complejizaci&#243;n, la contextualizaci&#243;n la sensorialidad y el desapego. A partir de este an&#225;lisis, se plantea una conceptualizaci&#243;n de la puesta en escena de la violencia, alternativa a la normalizaci&#243;n y la espectacularizaci&#243;n presente en la televisi&#243;n y el cine dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; Violencia| cine| ficci&#243;n| M&#233;xico&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Violence-heartbreak-and-detachment-in-the-cinema-of-Amant-Escalante' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-14-Nro-3-Noviembre-2024-" rel="directory"&gt;Volumen 14 | Nro 3 | Noviembre 2024&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Andina Sim&#243;n Bol&#237;var, Quito, Ecuador.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En M&#233;xico, la guerra contra el narcotr&#225;fico declarada por el gobierno de Felipe Calder&#243;n (2006-2012), inaugur&#243; uno de los periodos m&#225;s cruentos de la historia caracterizado por un incremento exponencial de la migraci&#243;n, la violencia, la tortura, desaparici&#243;n de personas, y la violaci&#243;n generalizada de derechos humanos. Frente a esto, los medios de comunicaci&#243;n masiva, el cine comercial y las redes sociales han normalizado la violencia generando una cultura visual que banaliza y convierte en espect&#225;culo la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s del estudio de los filmes &lt;i&gt;Los bastardos&lt;/i&gt; (2008) y&lt;i&gt; He&lt;/i&gt;li (2013), este art&#237;culo busca caracterizar las formas de representaci&#243;n de la violencia en el cine del director mexicano Amat Escalante con la finalidad de encontrar un camino alternativo a la normalizaci&#243;n y espectacularizaci&#243;n. La filmograf&#237;a de este director ha desatado un fuerte controversia a nivel nacional e internacional por su particular e in&#233;dita manera de abordar la violencia. A trav&#233;s del an&#225;lisis del discurso de las dos pel&#237;culas en menci&#243;n, se busca examinar las estructuras narrativas y figurativas, as&#237; como la forma de interpelaci&#243;n al espectador con la finalidad de comprender la po&#233;tica de la violencia de uno de los m&#225;s importantes cineastas latinoamericanos de nuestro tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Violencia f&#237;lmica: po&#233;ticas, pol&#237;ticas y contextos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tecnolog&#237;a y el lenguaje cinematogr&#225;fico trajeron nuevas formas de representaci&#243;n y puesta en escena de la violencia que nunca fueron alcanzadas por la literatura, el teatro o la pintura. La fascinaci&#243;n por la violencia presente en la cultura occidental se incrementa exponencialmente con la invenci&#243;n del dispositivo cinematogr&#225;fico que permite a los espectadores tener una experiencia sobre la vulnerabilidad del cuerpo y la vida desde la comodidad de la butaca (Bern&#225;rdez Rodal, 2019, p&#225;g. 92). Desde la experiencia del espectador, esta particular medici&#243;n tecnol&#243;gica del cine genera las condiciones ideales para el &#8220;voyerismo cinematogr&#225;fico&#8221; (Metz, 2001, p&#225;g. 77) y la fasinaci&#243;n s&#225;dica y masoquista (Bacon, 2015, p&#225;g. 18).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine lleva a la pantalla una pluralidad de tipos de violencia que est&#225;n presentes en la vida social generando un complejo discurso visual sobre las m&#225;s brutales y sutiles formas de coerci&#243;n sobre el cuerpo, la psiquis y la colectividad. Siguiendo Henry Giroux, Roberto Cueto ha planteado que el cine actual est&#225; marcado por tres tipos de violencia: la ritual, la simb&#243;lica y la hiperreal que se. La primera hace relaci&#243;n al espect&#225;culo del cine cl&#225;sico; la segunda alude a la reflexi&#243;n sobre la violencia planteada por el cine moderno; y finalmente, la tercera refiere a la violencia exponencial liberada de toda justificaci&#243;n que caracteriza al cine posmoderno (Cueto 2006). Estos tipos de violencia se combinan y entretejen entre s&#237; dando lugar a una compleja amalgama de discursos que confluyen en el cine contempor&#225;neo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a la clasificaci&#243;n de la violencia f&#237;lmica planteada por Giroux &#8212;que puede llevarnos a pensar en una tipolog&#237;a hist&#243;rica (relacionada con el cine clasico, moderno y posmoderno)&#8212; recurrimos a la categorizaci&#243;n propuesta por Slavoj &#381;i&#382;ek. El fil&#243;sosfo esloveno plantea que existen al menos 3 tipos de violencia: la subjetiva, la simb&#243;lica y la sist&#233;mica. La primera es la violencia f&#237;sica, donde quien tiene poder ejerce violencia sobre el cuerpo de quien no tiene poder; la segunda es la violencia que se realiza a trav&#233;s de la segregaci&#243;n simb&#243;lica como puede ser el racismo, el odio o la discriminaci&#243;n sexual; finalmente la violencia sist&#233;mica plantea las formas estructurales de coerci&#243;n que imponen los sistemas econ&#243;micos y sociales. El primer tipo de violencia es la m&#225;s f&#225;cil de visibilizar, mientras la segunda aunque abstracta es la m&#225;s denunciada en las democracias liberales; la tercera es la que con m&#225;s frecuencia esta invisibilizada en los discursos contempor&#225;neos (&#381;i&#382;ek, 2016, p&#225;g. 23). Esta multiplicidad de tipos de violencia adquiere un estatuto visual cuando son tematizadas a trav&#233;s del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde los or&#237;genes mismos del cine la violencia estuvo bajo su lente, el mismo a&#241;o de creaci&#243;n del cinemat&#243;grafo, Alfred Clark registra la ejecusi&#243;n de &lt;i&gt;Mary Stuart&lt;/i&gt; (1895). Por esta temprana convivencia, el v&#237;nculo entre violencia y cine parecer&#237;a ser permanente y natural; sin embargo, nada m&#225;s enga&#241;oso. La relaci&#243;n entre cine y violencia es compleja ya que est&#225; mediada por factores hist&#243;ricos, culturales, est&#233;ticos, tecnol&#243;gicos y subjetivos que act&#250;an desde la fase de producci&#243;n hasta el consumo. De ah&#237; que James Kendrick, defina a la violencia f&#237;lmica como&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Una percepci&#243;n construida que se usa para etiquetar comportamientos y acciones representadas que var&#237;a en distintos momentos hist&#243;ricos, culturas y que interpela de forma diferente a distintos productores y espectadores&#8221; (Kendrick, 2010, p&#225;g. 31).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Por esta raz&#243;n, la violencia f&#237;lmica puede comprenderse como una pr&#225;ctica significante que se construye desde distintos puntos de vista y adquiere diferentes significaciones de acuerdo a los contextos y culturas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A m&#225;s de esta definici&#243;n situacional y el&#225;stica de la violencia f&#237;lmica, el autor propone una definici&#243;n que conjuga dos vectores: un primero relacionado con el tratamiento cinematogr&#225;fico que puede ser estudiado a trav&#233;s de los distintos estilos de representaci&#243;n; y un segundo, relacionado con el componente referencial o la ontolog&#237;a que tiene que ver con los comportamientos representados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Oliver Mongin plantea una relaci&#243;n de doble v&#237;a entre violencia y cine que exige entender como los procesos sociales modelan la representaci&#243;n cinematogr&#225;fica, as&#237; como desentra&#241;ar los efectos de la imagen en el mundo contempor&#225;neo. Sobre la base de esta concepci&#243;n, plantea tres pol&#237;ticas para entender la relaci&#243;n circular entre cine y violencia. En primer lugar, el incremento de la violencia en el cine actual est&#225; relacionado a una visibilizaci&#243;n de la violencia cometida frente a una invisibilizaci&#243;n de la violencia sufrida. Lo cual quiere decir que se mediatiza cada vez m&#225;s la imagen del victimario y en desmedro de los relatos de las v&#237;ctimas. En segundo lugar, las representaciones violentas que se experimentan en el campo del audiovisual se alimentan de la violencia m&#250;ltiple que se experimenta en el mundo social. En tercer lugar, las im&#225;genes violentas son una manera de procesar simb&#243;licamente las dimensiones inenarrables del dolor y la muerte, y de generar a trav&#233;s de la representaci&#243;n, una forma de convivencia democr&#225;tica (Mongin, 1999, p&#225;g. 15).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, desde la perspectiva del espectador, Henry Bacon se ha planteado la pregunta sobre por qu&#233; el cine de violencia genera poderosos procesos de fascinaci&#243;n. A diferencia de otros autores que trabajan desde la perspectiva de la producci&#243;n cinematogr&#225;fica o del texto f&#237;lmico, Bacon centra su estudio en la experiencia del espectador, a la cual concibe como una realidad compleja atravesada por la biolog&#237;a, la historia y la cultura. Partiendo de estos factores, plantea investigar las po&#233;ticas de la violencia cinematogr&#225;fica, entendidas estas a trav&#233;s del estudio de &#8220;c&#243;mo se utilizan los recursos f&#237;lmicos para representar la violencia capaz de producir determinados efectos en el espectador&#8221; (Bacon, 2015, p&#225;g. 8).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Debates sobre la violencia en el cine mexicano&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine mexicano ha narrado distintas violencias en momentos claves de la historia como el genocidio de Tlatelolco (1968), el Alconazo (1978), la guerra sucia (1969-1979), la guerra contra el narcotr&#225;fico (2006-2012). Frente a estos hechos, las industrias audiovisuales alimentaron lo que P&#233;rez-Anzaldo denomin&#243; como &#8220;el espect&#225;culo de violencia&#8221; que ha tenido como conesecuencia la invisibilizaci&#243;n o la trivializaci&#243;. &#8220;El mayor problema para los ciudadanos mexicanos gravita en que, a pesar de que en estos &#250;ltimos a&#241;os la violencia que afecta todos los d&#237;as sus vidas se ha magnificado y multidimensionado, es excluida de los medios masivos o bien, es expuesta como un espect&#225;culo hilarante&#8221; (P&#233;rez-Anzaldo, 2014, p&#225;g. 30).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La abundante presencia del narcotr&#225;fico y la violencia en la gran pantalla ha desatado un debate entre cr&#237;ticos e investigadores que cuestionan la espectacularizaci&#243;n de la violencia y la exaltaci&#243;n del crimen frente a otros que sostienen que el cine es capaz de crear una conciencia cr&#237;tica y reflexiva. As&#237;, P&#233;rez Ansaldo sostiene que muchos cineastas han logrado articular un discurso contestatario sobre la violencia y la inseguridad en un intento de concientizar a un p&#250;blico cada vez m&#225;s ap&#225;tico e insensible (2014, p&#225;g. 31). Como ejemplo de esta tendencia pone a filmes como &lt;i&gt;Conejo en la luna &lt;/i&gt; (2004) de Jorge Ram&#237;rez Su&#225;rez, &lt;i&gt;Casi Divas&lt;/i&gt; (2008) de Issa L&#243;pez, &lt;i&gt;El infierno&lt;/i&gt; (2010) de Luis Estrada. En una l&#237;nea similar Gabriela Vigil y Alain Rodr&#237;guez plantean que el cine toma como la narcocultura y la reelabora, unas veces para el simple entretenimiento, otras con una finalidad reflexiva. Como ejemplos de esta segunda tendencia mencionan &lt;i&gt;El infierno&lt;/i&gt; (2010) de Luis Estrada, Miss Bala (2011) de Gerardo Naranjo y Heli (2013) de Amat Escalante (Vigil &amp; Rodr&#237;guez, 2015, p&#225;g. 180).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros autores han mostrado la controversia que generan las pel&#237;culas, incluso aquellas que se consideran cr&#237;ticas y reflexivas, respecto de la visibilizaci&#243;n de la violencia y la muerte en el cine mexicano reciente. As&#237; por ejemplo, Murillo Tenorio y Arellano Rodr&#237;guez, sostienen que hay pel&#237;culas controvertidas cuya interpretaci&#243;n es ambivalente y pueden ser le&#237;das como cr&#237;tica o apolog&#237;a de la violencia, el caso ejemplar ser&#237;a Heli (Murillo Tenorio &amp; Arellano Rodr&#237;guez, 2018).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, &#8212;en una l&#237;nea m&#225;s radical&#8212; algunos autores han planteado abiertamente un profundo cuestionamiento a los relatos de violencia en el cine mexicano. Uno de los cr&#237;ticos m&#225;s agudos en esta l&#237;nea es Ignacio Sanchez Prado, partiendo de filmes como &lt;i&gt;Amores Perros&lt;/i&gt; (2000) de Alejandro Gonz&#225;lez I&#241;&#225;rritu, &lt;i&gt;Los bastardos &lt;/i&gt; (2008) de Amat Escalante, as&#237; como las peliculas de Luis Estrada, el autor plantea que la puesta en escena de la violencia en estos filmes refuerza la ideolog&#237;a del neoliberalismo, porque muestra la marginaci&#243;n y la desigualdad como un espectaculo global sin explicar sus causas estructurales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Amat Escalante&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amat Escalante es un director mejicano-espa&#241;ol marcado por la movilidad, hijo de un padre mexicano y de madre norteamericana, naci&#243; en Barcelona, en 1979, en medio de un viaje de sus padres a Europa. Estudi&#243; cine en Barcelona y en Cuba, trabaj&#243; como asistente de direcci&#243;n de Carlos Reygadas, quien fue el productor de sus primeros filmes. En su cine existe una preocupaci&#243;n constante por la violencia que se manifiesta de forma fractal en espacios psicol&#243;gicos, familiares y sociales. Fragaso Lugo (2020), sostiene que el cine de Escalante se caracteriza por una cr&#237;tica a la representaci&#243;n artificiosa y po&#233;tica de la violencia y al cine complaciente con el p&#250;blico que se encuentra presente en los narcodramas y en las series que hacen apolog&#237;a del narcotr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Sangre&lt;/i&gt; (2005), su primer largometraje, rodado en M&#233;xico, relata la rutina de una pareja que se ve interrumpida por la llegada de la hija del protagonista, hecho que desencadenar&#225; un final tan inesperado como violento. &lt;i&gt;Los Bastardos &lt;/i&gt; (2008) aborda la historia de dos mexicanos indocumentados que viven en Los &#193;ngeles y son contratados para asesinar a una mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pocos a&#241;os despu&#233;s, estrena&lt;i&gt; Heli &lt;/i&gt; (2013) que relata la destrucci&#243;n de una familia que se ve involucrada casualmente en el mundo de la droga. En el 2016, alej&#225;ndose del realismo de sus anteriores filmes, dirige &lt;i&gt;La regi&#243;n salvaje&lt;/i&gt; (2016), filme de corte fant&#225;stico que narra el encuentro entre una criatura alien&#237;gena y distintos habitantes de un pueblo atrapados en la infelicidad. Entre el 2018 y el 2021, realiza por encargo de siete episodios de la popular serie &lt;i&gt;Narcos: M&#233;xico&lt;/i&gt; (2018) para Netflix. El &#250;ltimo largometraje del realizador es &lt;i&gt;Perdidos en la noche&lt;/i&gt; (2023), sobre la historia de un joven que busca esclarecer la desaparici&#243;n de su madre, una activista contra la industria minera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La imagen desgarrada&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Los bastardos &lt;/i&gt; (2008), segundo largometraje de Amat Escalante marca la consagraci&#243;n definitiva del director en la escena internacional, galardonado con 6 premios &#8212;fue seleccionada en la secci&#243;n &#8220;Una cierta mirada&#8221; del Festival de Cannes y premiada como mejor pel&#237;cula en el Festival de Mar de Plata&#8212;. El filme &#8212;coproducido por M&#233;xico, Estados Unidos y Francia&#8212; cont&#243; con el apoyo del Fondo para la Producci&#243;n Cinematogr&#225;fica de Calidad (FOPROCINE) y tuvo un presupuesto de un mill&#243;n de d&#243;lares. La obra fue producida por Carlos Reygadas y escrita por el director y Mart&#237;n Escalante, su hermano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula, rodada enteramente en California, prescinde de toda m&#250;sica instrumental y usa largos planos est&#225;ticos para evocar la monoton&#237;a de la vida cotidiana de sus personajes centrales. Por la morosidad y ausencia de parlamentos, ha sigo comparada con la obra de directores como Bruno Dumont y Michael Haneke; por su registro seco de los hechos sin permitir el involucramiento afectivo del espectador, la pel&#237;cula podr&#237;a inscribirse en la tradici&#243;n abierta por Robert Bresson (El Clar&#237;n, 2010). La obra ha sido elogiada por su forma desenfadada de abordar problem&#225;ticas como la crisis econ&#243;mica, la delincuencia, el odio racial, la migraci&#243;n y la violencia medi&#225;tica (Bonfil, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El filme mantiene algunos elementos en com&#250;n con &lt;i&gt;Sangre &lt;/i&gt; (2005) &#8212;&#243;pera prima del director&#8212; contin&#250;a el trabajo con actores naturales, explora una est&#233;tica contemplativa y apuesta por un violento e inesperado desenlace. En Los bastardos es perceptible la necesidad del director de que sus actores testimonien con su cuerpo la experiencia del trabajo indocumentado del migrante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante la mayor parte de su metraje, el filme trabaja con la est&#233;tica del realismo contemplativo y el cine de h&#233;roes menores, estudiado por Galo Alfredo Torres (2011); sin embargo, en el desenlace la pel&#237;cula se transforma en un filme de realismo sucio y violencia urbana (Le&#243;n, 2005). En esta parad&#243;jica combinaci&#243;n de est&#233;ticas contrapuestas es donde la pel&#237;cula alcanza su particularidad al confrontar una contemplaci&#243;n casi documental de la vida cotidiana con un abrupto estallido de violencia y sangre, cuya teatralidad nos recuerda al cine gore. Esta particular conbinaci&#243;n recuerda a filmes como &lt;i&gt;Twentynine Palms &lt;/i&gt; (2003) de Bruno Dumont, en donde la monoton&#237;a y el aburrimiento es el pre&#225;mbulo para un s&#250;bito estallido de la violencia bruta. Por la similitud de su argumento, muchos cr&#237;ticos la han comparado con &lt;i&gt;Funny Games&lt;/i&gt; (1997) de Michael Haneke, no obstante el relato de Escalante plantea un comentario geopol&#237;tico y una cr&#237;tica a las desigualdades del capitalismo global, temas ausentes en la pel&#237;cula del director alem&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con una duraci&#243;n de 90 minutos, est&#225; organizada en 12 secuencias que narran 24 horas en la vida de Fausto y Jes&#250;s dos migrantes indocumentados que se buscan la vida en Los &#193;ngeles realizando trabajos a destajo. Por la ma&#241;ana, los dos son contratados para limpiar un terreno por 10 d&#243;lares la hora. Ya en la noche, los dos j&#243;venes abren una ventana e ingresan en la casa de Karen, una mujer de mediana edad, separada, que vive con su hijo adolescente, Trevor. Jes&#250;s y Fausto, &#8212;escopeta en mano&#8212; despiertan a Karen, le obligan a que les prepare algo de comer y se meta a la piscina con ellos. Karen entiende que su expareja contrat&#243; a los mexicanos para que la maten; en un intento de salvar su vida, les ofrece pagarles el doble. Karen intenta robar el arma de sus captores, Fausto lo impide y dispara a la mujer en el cr&#225;neo. Mientras Jes&#250;s y Fausto permanecen en el ba&#241;o, llega Trevor, encuentra el arma que ha sido abandonada en la sala y mata a Jes&#250;s. Fausto escapa asustado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo la caracterizaci&#243;n de la violencia f&#237;lmica propuesta por Kendrich (2010) podr&#237;amos decir que Los Bastardos combina un tratamiento cinematogr&#225;fico contemplativo y cotidiano con un nivel de referencia a la violencia latente que solo se vuelve expl&#237;cito al final. Podemos decir que la pel&#237;cula en su mayor parte pliega a un tratamiento naturalista que se regodea en la contemplaci&#243;n detallada del paisaje y la acci&#243;n sin establecer un juicio moral, mientras aborda un espectro amplio de violencias que terminan en el asesinato y la muerte. El tratamiento cinematogr&#225;fico de la violencia se construye a partir de una paradoja ya que la mayor parte del filme tiende a una est&#233;tica contemplativa y desdramatizada y solo en el desenlace aparece el gran acontecimiento ontol&#243;gico que es la muerte. En este abordaje de la violencia se opone a la re-espectacularizaci&#243;n y banalizaci&#243;n que caracteriza al cine posmoderno (Coeto 2006).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El an&#225;lisis de la violencia f&#237;lmica en la pel&#237;cula nos lleva a comprender un conjunto amplio de comportamientos violentos representados que incluyen la exclusi&#243;n, el racismo, la explotaci&#243;n laboral que sufren los indocumentados mexicanos en Estados Unidos, durante la primera mitad de la pel&#237;cula. En la secuencia 5 se observa a Jes&#250;s y Fausto caminando en un parque mientras un grupo de j&#243;venes blancos comen y pelean mientras escuchan Heavy metal. Uno de ellos les arroja comida y les dice &#8220;Est&#225;n del lado equivocado de la frontera hijos de puta&#8221;. Fausto intenta responderles, Jes&#250;s lo retiene y lo obliga a caminar en direcci&#243;n contraria como se puede observar en la Imagen 1.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1925 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L481xH200/fotograma_1-abc2b.jpg?1775185301' width='481' height='200' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Imagen 1. Fotograma de Los bastardos (2008) de Amat Escalante&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la segunda parte de la pel&#237;cula, se muestra la violencia intrafamiliar, la violaci&#243;n de la intimidad, la humillaci&#243;n, el amedrantamiento, la violencia sexual que sufre Karen que conduce a su muerte y la de Jes&#250;s. Este filme sostiene, &#8220;un discurso acerca de la crueldad humana, esa que hace acto de presencia en la vida de personas sometidas al sufrimiento diario. Un sufrimiento generado por modelos de existencia que se sostienen bajo fuertes din&#225;micas de relaciones de poder y que producen dolor, impotencia e ira&#8221; (Luna, 2021).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo la clasificaci&#243;n de la violencia propuesto por &#381;i&#382;ek (2016), podr&#237;amos decir que la mayor parte del filme aborda la violencia simb&#243;lica y estructural, mientras que en el desenlace se plantea una puesta en escena explicita de la violencia subjetiva o f&#237;sica. A lo largo del filme, con un lenguaje contemplativo, se muestra la vida cotidiana de Jes&#250;s, Fausto y Karen caracterizada por un conjunto de violencias ordinarias naturalizadas para mexicanos y estadounidenses. Mientras que en el desenlace del filme toda la violencia latente estalla mostrando que el crimen no tiene nacionalidad, y que cualquiera puede ser un asesino. La violencia simb&#243;lica est&#225; presente, por un lado, en la discriminaci&#243;n racial contra los ilegales; por el otro, en la violencia familiar presente en las relaciones entre esposa y esposo, madre e hijo. De forma m&#225;s expl&#237;cita, en la violencia criminal y de g&#233;nero que ejercen los sicarios mexicanos en las horas que pasan dentro del hogar de Karen. La complejidad del filme radica en que trabaja estas violencias evitando caer en los clich&#233;s de villanos y h&#233;roes, de la v&#237;ctima y el victimario, los personajes del filme son lo uno y lo otro a la vez. Al respecto el director sostiene:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Nadie es cien por ciento inocente ni cien por ciento villano. Pero en ese entonces, cuando hab&#237;a tanta correcci&#243;n pol&#237;tica, el racismo no estaba a la luz. Yo quer&#237;a mostrarlo, incluso poniendo al espectador en una posici&#243;n que lo llevara a tener sentimientos racistas. (Sol&#243;rzano, 2017).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Contrario a la cr&#237;tica de S&#225;nchez Prado que sostiene que Escalante replica los estereotipos xen&#243;fobos que plantean que los mexicanos son criminales en potencia (2016, p&#225;g. 17), reconocemos en el filme esa compleja operaci&#243;n en el cual los binarismo sobre los que se construye la dramaturgia cl&#225;sica son deconstruidos. As&#237; por ejemplo se muestra como las distintas formas de violencia est&#225;n presente a los dos lados de la frontera y los personajes son v&#237;ctimas y victimarios en distintos niveles. El desenlace del filme plantea que cualquier persona &#8212;un jornalero mexicano, un joven estadounidense&#8212; puede ser un asesino. Natalia Taccetta ha descrito la complejidad de esta operaci&#243;n deconstructiva a partir de la figura de la imagen desgarrada que consiste en realizar una incisi&#243;n pol&#237;tica sobre la representaci&#243;n a trav&#233;s de la semi&#243;sis de la fascinaci&#243;n y la conmoci&#243;n que genera una hendidura que hipnotiza y hiere (Taccetta, 2017, p&#225;g. 5). Las operaciones de estigmatizaci&#243;n y binarizaci&#243;n del discurso xen&#243;fobo y racista entran en crisis en el escenario ambivalente del discurso de Los Bastardos que revierte la identificaci&#243;n f&#225;cil y placentera del espectador con uno u otro personaje. &#8220;Frente a la imagen de Escalante, no hay posibilidad de retrato tranquilizador. No solo por lo expl&#237;cito de lo figurado, sino porque su imagen figurante exige reparar en el desgarro para volver visibles las formas de la violencia&#8221; (Taccetta, 2017, p&#225;g. 6).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula despliega un conjunto de operaciones paradojales donde los polos binarios colisionan generando una inversi&#243;n de roles. Las horas que Jes&#250;s y Fausto pasan en casa de Karen parecer&#237;an ser una met&#225;fora del deseo de tomar el lugar del otro, los dos indocumentados por un momento dejan su lugar de subalterno y asumen el papel del amo; comen, ven televisi&#243;n, se ba&#241;an con Karen en una especie de siniestra utop&#237;a de la vida que nunca tendr&#225;n. Al respecto Carlos Bonfil ha escrito, &#8220;Lo fascinante de la cinta es el modo en que los personajes (agresores y mujer secuestrada) se reconocen en el denominador com&#250;n de ser figuras oprimidas y establecen una comunicaci&#243;n casi solidaria en medio del horror&#8221; (Bonfil, 2009). De igual manera, Karen pretende tomar el arma y Trevor asesina a Jes&#250;s, ellos toman el papel de los sicarios en un deseo de violencia. La casa, el hogar, ha dejado de ser el espacio de lo familiar para transformarse en un espacio siniestro en el cual se realizan fantas&#237;as inimaginables de terror.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, la pel&#237;cula plantea una pluralidad de representaciones de la violencia sist&#233;mica que restablece un conjunto de relaciones geopol&#237;ticas entre M&#233;xico y Estados Unidos a trav&#233;s de la mediaci&#243;n del capitalismo global. La pel&#237;cula muestra claramente el fen&#243;meno de la migraci&#243;n ilegal como una consecuencia de las desigualdades econ&#243;micas a nivel global que lleva a las personas a acoplarse a los mandatos del mercado que opera m&#225;s all&#225; de toda regulaci&#243;n estatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un segundo aspecto aparece cuando, por efectos del neoliberalismo y la precarizaci&#243;n laboral a nivel global, el propio acto de matar ingresa en el mercado. Los Bastardos visibiliza las relaciones geopol&#237;ticas y las desigualdades a nivel global que se encuentran detr&#225;s del sicariato y la migraci&#243;n. Al hacerlo deconstruye los estigmas de otredad planteados por la mirada colonial, la divisi&#243;n internacional del trabajo a nivel global y la mercantilizaci&#243;n de la muerte en los espacios fronterizos como parte de las l&#243;gicas de lo que Sayak Valencia a denominado como &#8220;capitalismo gore&#8221; (2010).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula reconstruye el contexto cultural, social y econ&#243;mico que lleva a los sicarios a matar, muestra la descomposici&#243;n &#233;tica y familiar que implica la demanda de servicios de sicariato en la sociedad norteamericana que aprovecha la mano de obra barata y la desesperaci&#243;n de los indocumentados. Por esta raz&#243;n, algunos cr&#237;ticos sostienen que la pel&#237;cula revela el lado m&#225;s salvaje del capitalismo, condensado en la esclavitud y la prostituci&#243;n, por esta raz&#243;n &#8220;no es raro que entre las vejaciones (inconscientemente vengativas) que est&#225;n por venir est&#233;n incluidos la rabia clasista y la dominaci&#243;n sexual&#8221; (Fr&#237;as, 2016).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, tenemos la violencia f&#237;sica que tiene su pico representacional en el desenlace de la pel&#237;cula con los asesinatos de Karen y Jes&#250;s. La escena del asesinato de Karen, tan s&#250;bita como obscena, genera una irrupci&#243;n en el tono cotidiano del filme generando un sobresalto en los personajes y en el espectador. Fausto recostado en el sof&#225; le dice a Jes&#250;s que ya deben irse, Karen intenta tomar el arma. Fausto se la quita, patea el televisor y dispara a la cabeza de Karen, s&#250;bitamente su cuerpo queda decapitado sobre el sof&#225; mientras las paredes permanecen manchadas de sangre como se aparecia en el Imagen 2. Fausto vomita, mientras Jes&#250;s dice que no puede escuchar bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomando en cuenta las po&#233;ticas de la violencia planteadas por Henry Bac&#243;n (2015, p&#225;g. 8), podemos afirmar que la construcci&#243;n visual y sonora de la escena est&#225; construida para generar una potente interpelaci&#243;n al espectador. La puesta en cuadro expl&#237;citamente sangrienta tiene la funci&#243;n de generar un efecto repulsivo en quien mira la imagen, genera incomodidad y desconcierto, los espectadores al igual que los personajes quedamos aturdidos. &#8220;Quer&#237;a criticar algunas cuestiones, como la de c&#243;mo percibe uno la violencia en televisi&#243;n. La manera en c&#243;mo film&#233; la escena del asesinato era fundamental porque para m&#237; es importante el tema de la muerte y yo le quer&#237;a dar el respeto que no he visto se le d&#233; en las pel&#237;culas de Hollywood y en las noticias, sobre todo de Estados Unidos&#8221; sostiene el director (Carrillo, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1926 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L485xH205/fotograma_2-12fe0.png?1775185301' width='485' height='205' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Imagen 2. Fotograma de Los bastardos (2008) de Amat Escalante&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, &lt;i&gt;Los bastardos &lt;/i&gt; nos presenta un relato que durante la mayor parte de su metraje trabaja con una est&#233;tica contemplativa que narra la vida cotidiana de sus personajes atrapada en las tramas de la violencia simb&#243;lica (racismo y xenofobia) y estructural (migraci&#243;n y desigualdad global). Sin embargo en el brutal desenlace abandona el lenguaje contemplativo para poner en escena un s&#250;bito y brutal estallido de violencia explicita que resemantiza al filme en su totalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La experiencia de las v&#237;ctimas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; (2013) es la pel&#237;cula m&#225;s premiada y pol&#233;mica de Amat Escalante, gener&#243; una ola de cr&#237;ticas a favor y en contra por la cruda manera de mostrar la violencia generada por el narcotr&#225;fico en M&#233;xico. Fue galardonada con 16 premios nacionales e internacionales, entre ellos Mejor direcci&#243;n en los Premios Ariel, Mejor director en los Premios F&#233;nix, Mejor pel&#237;cula en el Festival de La Habana y Mejor director en el Festival de Cannes. La pel&#237;cula fue una coproducci&#243;n entre M&#233;xico, Pa&#237;ses Bajos, Alemania y Francia, que alcanz&#243; un presupuesto de un mill&#243;n de d&#243;lares y tuvo el financiamiento del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el Fondo para la Producci&#243;n Cinematogr&#225;fica de Calidad (FOPROCINE) de M&#233;xico y el apoyo de Minist&#232;re des Affaires &#201;trang&#232;res et du D&#233;veloppement International de Francia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula de 105 minutos est&#225; organizada en 15 secuencias, que narran la atroz violencia en la que se ve envuelta una familia que por accidente pierde un paquete de droga incautada a un grupo de narcotraficantes. La pel&#237;cula acude a una est&#233;tica minimalista y contemplativa para abordar -con un realismo extremo y sin concesiones- un conjunto de sucesos e im&#225;genes vividas en M&#233;xico en el contexto de la guerra contra el narcotr&#225;fico. Escalante plantea una mirada sensorial que restituye la complejidad del relato desde el punto de vista de la experiencia de las v&#237;ctimas. Como lo ha planteado el propio director:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt; &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt;, intent&#233; ir m&#225;s all&#225; de mostrar simplemente las im&#225;genes de la violencia cotidiana como muchos mexicanos las ven en los medios de comunicaci&#243;n y, m&#225;s bien, trat&#233; de desarrollar los contextos, las historias detr&#225;s de estas im&#225;genes. (Alc&#225;nta, 2014).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de un lenguaje contemplativo, la pel&#237;cula genera una compleja restituci&#243;n de la experiencia oculta detr&#225;s de representaciones de la violencia que se han convertido en signos y clich&#233;s en la vida cotidiana de los mexicanos. As&#237; por ejemplo, arranca con un relato que parecer&#237;a contarnos el &lt;i&gt;backstage&lt;/i&gt; de la famosa fotograf&#237;a de Christopher Vanegas de los cuerpos colgados en un puente, ganadora del Word Press Photo 2014. La pel&#237;cula toma un conjunto de noticias, representaciones e im&#225;genes de la violencia y las explora a trav&#233;s de un relato cinematogr&#225;fico sensorial que restituye la experiencia sonora y visual perdida por la imagen-espect&#225;culo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en sus anteriores filmes, el estilo de filmaci&#243;n en escenarios reales y con actores no profesionales vuelve a estar presente en &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt;, solo que esta vez los planos son menos largos que en &lt;i&gt;Sangre&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Los Bastardos&lt;/i&gt;. Los paisajes &#225;ridos y desolados as&#237; como la presencia de cuerpos y rostros de actores naturales marcan la est&#233;tica visual de la pel&#237;cula como metonimias para la devastaci&#243;n ecol&#243;gica y la deshumanizaci&#243;n que van a plantearse a trav&#233;s de la narraci&#243;n (P&#233;rez-Anzaldo, 2014).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de esta est&#233;tica minimalista y observacional que permite contemplar a los personajes sin un juicio moral, la pel&#237;cula deconstruye la psicolog&#237;a del personaje propia del cine cl&#225;sico, para sumergirnos en lo que Laura Podalsky denomin&#243; como &#8220;est&#233;tica del desapego&#8221; (2016) caracterizada por la inmersi&#243;n sensorial y el distanciamiento afectivo. Observamos a los personajes a trav&#233;s de acciones y sensaciones cotidianas, pero sus motivaciones interiores son una inc&#243;gnita. De ah&#237; el lugar parad&#243;jico que tiene el espectador frente a la violencia que se expone con un realismo extremo sin justificaciones psicol&#243;gicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heli vive en una casa humilde con Sabrina &#8212;su mujer&#8212;, Estela -su hermana- y su padre de unos 50 a&#241;os. &#201;l y su padre trabajan en una ensambladora de autos donde hacen turnos d&#237;a y noche. Estela tiene un novio llamado Beto, -aspirante a Polic&#237;a- quien roba un paquete de droga incautada que esconde en casa de su novia. Heli encuentra la droga, se la lleva y la arroja a un pozo. La polic&#237;a irrumpe en casa de Heli, mata a su padre, se lo llevan junto a Beto y Estela. Estela es secuestrada, mientras Heli y Beto son conducidos a casa de unos adolescentes que los torturan, ellos matan a Beto y dejan mal herido a Heli. Heli retorna a su casa, donde lo esperan su mujer y unos polic&#237;as, quienes lo interrogan y buscan el cuerpo de su padre. Ante la extorsi&#243;n de la polic&#237;a, Heli busca por su cuenta a Estela, sin resultado. Tiempo despu&#233;s, Estela aparece embrazada y en estado de shock, Heli descubre a su captor y lo mata.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por sus realismo crudo y la violencia explicita, la pel&#237;cula dividi&#243; a la cr&#237;tica luego de su estreno en el Festival de Cannes; para unos la pel&#237;cula constitu&#237;a una suerte de apolog&#237;a a la violencia, mientras que para otros era una obra de arte necesaria y cuestionadora (Murillo Tenorio &amp; Arellano Rodr&#237;guez, 2018). As&#237; por ejemplo, Manohla Dargis del &lt;i&gt;The New York Times&lt;/i&gt; plante&#243; que la pel&#237;cula hace una explotaci&#243;n comercial de la violencia con pretensiones de cine de arte (Dargis, 2013 ), mientras que Farran Smith Nehme del &lt;i&gt;New York Post&lt;/i&gt; cuestionaba todo el filme por la escena de tortura, por incompasivo y falto de sensibilidad (Smith Nehme, 2014). En respuesta, la cr&#237;tica mexicana Fernanda Sol&#243;rzano sostiene que &#8220;para un espectador mexicano, lo que narra Escalante es repulsivo pero no un shock. Si acaso, lo contrario: Heli es inquietante porque aborda lo que en M&#233;xico se ha convertido en cotidianidad&#8221; (Sol&#243;rzano, 2013).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta controversia entre la cr&#237;tica internacional y la mexicana nos pone a pensar en el car&#225;cter situacional y construido de la violencia f&#237;lmica. El propio director cuestionaba a los cr&#237;ticos del primer mundo que hablaban de los excesos de su pel&#237;cula comentando que todo lo que se ve en su pel&#237;cula est&#225; inspirado en sucesos e im&#225;genes de la realidad mexicana. &#8220;Si la pel&#237;cula &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; les parece muy fuerte, no me reclamen a m&#237;, sino a las personas que han hecho que el pa&#237;s este as&#237;&#8221; (Secretar&#237;a de Cultura, 2013). Como lo ha planteado James Kendrick, la violencia f&#237;lmica no es algo natural e incontrovertido sino que var&#237;a de acuerdo con los puntos de vista y los contextos hist&#243;ricos de los productores y los espectadores (Kendrick, 2010, p&#225;g. 30). Lo que para un espectador del primer mundo es algo inconcebible, para un mexicano es la realidad experimentada en la cotidianidad y en los medios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por esta raz&#243;n, lo impactante en la pel&#237;cula no son los hechos narrados sino la forma en que Escalante a trav&#233;s de su realismo contemplativo, descompone frente a nuestros ojos los estereotipos de la violencia para mostrarnos otra cara de la realidad que solo el cine podr&#237;a mostrar. En la novena secuencia, ubicada a mitad del relato, tiene lugar la escena en la cual Heli y Beto son torturados, la m&#225;s pol&#233;mica del filme, ver Imagen 3. La violencia expl&#237;cita contra los cuerpos es atroz, sino el aire cotidiano y familiar en medio del cual se realiza la tortura es lo m&#225;s desconcertante. La acci&#243;n transcurre en una casa de familia, una madre contempla la escena desde el cuarto aleda&#241;o, mientras 4 ni&#241;os pausan su juego de &lt;i&gt;Play Station&lt;/i&gt; para mirar el suplicio de los reci&#233;n llegados. Los dos torturadores invitan a uno de los ni&#241;os a azotar el cuerpo de Beto, bajo la mirada aterrorizada de Heli.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1927 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L456xH284/fotograma_3-4f261.jpg?1775185301' width='456' height='284' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Imagen 3. Fotograma de Heli (2013) de Amat Escalante&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los espectadores &#8212;igual que los ni&#241;os&#8212; observamos la tarea profesionalizada de tortura y muerte as&#237; como el ambiente cotidiano y familiar en medio del cual se realiza. La pel&#237;cula le pone rostro y familia a esos emprendedores especialistas en violencia del capitalismo gore sobre los que ha escrito Sayak Valencia (Valencia, 2010, p&#225;g. 17).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El desconcierto que produce la escena trasciende la violencia ejecutada contra los cuerpos de Beto y Heli, nos pone de frente a toda una serie de formas de mercantilizaci&#243;n de la violencia que se reproducen de generaci&#243;n en generaci&#243;n bajo un esquema de normalidad y familiaridad. Refiri&#233;ndose a la escena en cuesti&#243;n, Fernanda Sol&#243;rzano sostiene: &#8220;El logro de Escalante es haber refinado su estilo para hablar no de actos violentos sino de algo m&#225;s inasible (y, por tanto, aterrador): la existencia amoral y sin pathos de sus perpetradores&#8221; (Sol&#243;rzano, 2013).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en el ejemplo en menci&#243;n, a lo largo de todo el filme existe una serie de violencias que se muestran de forma expl&#237;cita, con el estilo naturalista del realismo documental y contemplativo caracter&#237;stico de Escalante. A diferencia de Los bastardos (donde se posterga la violencia explicita hacia el final del filme), &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; tiene en la escena citada su cl&#237;max, la tortura explica el inicio y el desenlace del filme. A trav&#233;s de su particular puesta en escena la pel&#237;cula logra un camino para &#8220;narrar el horror&#8221; inenarrable que plantea la m&#225;quina del narcotr&#225;fico o necrom&#225;quina. Al respecto Rosana Reguillo ha escrito:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Uno de los problemas fundamentales de estos a&#241;os de violencia, es la enorme dificultad de nombrar, en encontrar las palabras, las narrativas capaces de dar sentido a lo que sucede -en las din&#225;micas cotidianas- en los territorios ocupados por estas maquinarias de muerte desaparici&#243;n y miedo (Reguillo, 2021, p&#225;g. 106).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, Escalante explora un camino que nos exige reincorporar la sensorialidad y el relato como un mecanismo de narrar lo inenarrable, de dar cuenta del horror cotidiano abierto por el narcotr&#225;fico y el capitalismo gore. En un intento de explicar esta operaci&#243;n, Juan Lamas Rodr&#237;guez ha teorizado sobre &#8220;el cine de violencia lenta&#8221; presente en &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt;. Frente al cine de violencia r&#225;pida y espectacular, la est&#233;tica de la &lt;i&gt;slow violence&lt;/i&gt; &#8220;ocurre gradualmente y fuera de la vista, una violencia de destrucci&#243;n retardada que est&#225; dispersa a trav&#233;s del tiempo y el espacio&#8221; (Llamas-Rodriguez, 2018, p&#225;g. 8). Es decir la violencia se convierte en un valor que est&#225; en todo el ambiente del filme y que conecta aspectos visibles e invisibles, elementos sociales, econ&#243;micos y pol&#237;ticos con la violencia explicita.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es precisamente lo que sucede en &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt;, la escena de la tortura es la punta del iceberg de un conjunto de violencias de g&#233;nero, de pareja, familiares; de violencias pol&#237;ticas referidas al Narcoestado y la corrupci&#243;n policial; as&#237; como la violencia estructural de los necro-emprendedores del capitalismo gore que realizan el trabajo de tortura y muerte como un servicio, en el contexto de econom&#237;as pauperizadas por los tratados de libre comercio y las maquilas. Todas esas dimensiones parecen estar convocadas en la deconstrucci&#243;n contemplativa que plantea la pel&#237;cula a trav&#233;s de su ejercicio de relato pausado y lento que revela paulatinamente el horror.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; constituye un poderoso relato sobre la m&#225;quina del narcotr&#225;fico pero tambi&#233;n su reverso, al mostrarnos la experiencia de las v&#237;ctimas de la violencia. Heli, Sabrina y Estela, los protagonistas del filme, sobreviven al terror y contin&#250;an con sus vidas a pesar de todo, como se aprecia en la Imagen 4. Como lo ha planteado el propio director, &#8220;Realmente no me importaba la mafia o los c&#225;rteles de la droga ni nada de eso&#8221;. &#8220;No hay narcos en la pel&#237;cula, solo est&#225;n las autoridades y los j&#243;venes vulnerables que est&#225;n en problemas. Pero tambi&#233;n son la &#250;nica esperanza (Tuckman, 2014).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1928 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L494xH305/fotograma_4-d541a.jpg?1775185301' width='494' height='305' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Imagen 4. Fotograma de Heli (2013) de Amat Escalante&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La focalizaci&#243;n de la historia est&#225; del lado de las v&#237;ctimas y su experiencia, de ah&#237; que para Fragaso Lugo &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; sea un parteaguas en el tratamiento cinematogr&#225;fico en la violencia. A trav&#233;s de la c&#225;mara subjetiva, la ambivalencia de los ambientes y la complejidad de los personajes, el filme renuncia a la representaci&#243;n po&#233;tica y artificiosa de la violencia para ofrecernos, &#8220;el punto de vista no editado de las v&#237;ctimas&#8221; que permite conectar la violencia f&#237;sica con la violencia del sistema pol&#237;tico y social (Fragoso Lugo, 2020).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que Lamas Rodr&#237;guez, Fragaso relaciona la violencia fuerte (representada en la escena de tortura) con una red de violencias contenidas que tiene una relaci&#243;n simb&#243;lica y no causal que est&#225; latente durante todo el filme. Gracias a esa est&#233;tica, la experiencia de las v&#237;ctimas de la violencia se expresa en toda su complejidad involucrando al espectador a pesar de la distancia afectiva. Esta consideraci&#243;n tiene una mayor significaci&#243;n si recordamos, con Oliver Mongin, que el incremento de la violencia en el cine actual tiene que ver con la visibilizaci&#243;n de la violencia cometida y la invisibilizaci&#243;n de la violencia sufrida. &#8220;El espect&#225;culo de la violencia no remite ya a los sujetos que la experimentan&#8221; (Mongin, 1999, p&#225;g. 17). En el caso del cine sobre narcotr&#225;fico, esto se da a trav&#233;s de una focalizaci&#243;n y por tanto glorificaci&#243;n de las acciones violentas de los narcos, en desmerito del punto de vista de las v&#237;ctimas como sucede en cintas como &lt;i&gt;La banda del carro rojo &lt;/i&gt; (1977) de Rub&#233;n Galindo o &lt;i&gt;El infierno &lt;/i&gt; (2010) de Luis Estrada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En resumen, podemos advertir en &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; una poderosa cr&#243;nica sobre las v&#237;ctimas del narcotr&#225;fico que desnaturaliza la violencia a partir de la contempaci&#243;n sensorial, el distanciamiento afectivo y la desespectacularizaci&#243;n. A partir de su est&#233;tica contemplativa muestra la experiencia de las v&#237;ctimas que nos permiten comprender la compleja relaci&#243;n entre la violencia f&#237;sica, la violencia simb&#243;lica y la violencia estructural. Esta manera de abordar la violencia ofrece al espectador una mirada incomoda que le permite entender a los personajes a pesar de la distancia afectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine de Amat Escalante muestra un camino alternativo de representaci&#243;n de la violencia que se hace posible narrar el contexto de generalizaci&#243;n de la violencia y el horror que se vive en M&#233;xico -como en muchos pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina-. &lt;i&gt;Los bastardos&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; configuran un tratamiento naturalista y sensorial que visibiliza de forma integral y compleja los distintos tipos de violencia a trav&#233;s de una imagen desgarrada que plantea un distanciamiento cr&#237;tico y afectivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Los bastardos&lt;/i&gt; aborda la violencia simb&#243;lica (xenofobia, racismo y sexismo) y estructural (migraci&#243;n, trabajo ilegal en la sociedad global) y reserva el tratamiento de la violencia explicita para su desenlace (asesinato). &lt;i&gt;Heli&lt;/i&gt; nos presenta un relato contemplativo y sensorial que restituye la experiencia de las v&#237;ctimas de la violencia y plantea un alegato contra el Narco-estado, el cual opera en los lindes de lo legal e ilegal. La pel&#237;cula realiza un trabajo de deconstrucci&#243;n de las im&#225;genes de violencia presentes en los medios de comunicaci&#243;n que permite entender la profunda imbricaci&#243;n de los distintos tipos de violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de un trabajo con actores naturales, rodaje en escenarios reales y un lenguaje contemplativo y sensorial, el cine de Amat Escalante revela las historias ocultas tras la im&#225;genes estereot&#237;picas de la violencia presentes en los medios y el cine comercial. De esta forma, abre un camino para la representaci&#243;n de la violencia caracterizada por la complejizaci&#243;n, la contextualizaci&#243;n la sensorialidad y el desapego.&lt;/p&gt;
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