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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>Bodies Turned into Weapons: An Ethical and Psychoanalytic Reading</title>
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		<dc:date>2026-07-21T14:23:50Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This article analyzes the film &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (Zach Cregger, 2025) from a dual perspective: ethics and psychoanalysis. The work, centered on the disappearance of a group of schoolchildren and the control rituals carried out by a witch over the community, provides a privileged framework to reflect on the instrumentalization of the body and the transmission of collective trauma. From an ethical standpoint, the film problematizes the community's response, which, instead of fostering solidarity, resorts to blame, exclusion, and the sacrifice of the Other. The narrative ambiguity of &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; reinforces the need to question the boundaries between victim and perpetrator, as well as individual and collective responsibility. From a psychoanalytic perspective, the film revisits Freudian the uncanny: the familiar turned disturbing, where bodies become instruments of another's will and rituals represent the return of the repressed. It is concluded that the true horror of the work does not lie in the supernatural, but in the fragility of human bonds in the face of violence and fear.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; weapon | community | body | responsibility | terror&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-No-2-July-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | N&#186; 2 | July 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Red Universitaria de Antropolog&#237;a de Iberoam&#233;rica (RUAI)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cuerpos-convertidos-en-armas-una-lectura-etica-y-psicoanalitica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Cuerpos convertidos en armas: una lectura &#233;tica y psicoanal&#237;tica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Cuerpos convertidos en armas: una lectura &#233;tica y psicoanal&#237;tica</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cuerpos-convertidos-en-armas-una-lectura-etica-y-psicoanalitica</link>
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		<dc:date>2026-07-21T14:22:07Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente art&#237;culo analiza la pel&#237;cula &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (Zach Cregger, 2025) desde una doble perspectiva: &#233;tica y psicoanal&#237;tica. La obra, centrada en la desaparici&#243;n de un grupo de escolares y en los rituales de control ejecutados por una bruja sobre la comunidad, ofrece un marco privilegiado para reflexionar sobre la instrumentalizaci&#243;n del cuerpo y la transmisi&#243;n del trauma colectivo. Desde la &#233;tica, se problematiza la respuesta de la comunidad, que en lugar de articular la solidaridad recurre a la culpabilizaci&#243;n, la exclusi&#243;n y el sacrificio del Otro. La ambig&#252;edad narrativa de &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; refuerza la necesidad de interrogarse sobre los l&#237;mites entre v&#237;ctima y victimario, responsabilidad individual y responsabilidad colectiva. Desde el psicoan&#225;lisis, el film reactualiza lo siniestro freudiano: lo familiar convertido en perturbador, donde los cuerpos devienen armas de la voluntad de otro y los rituales representan lo reprimido que retorna. Se concluye que el verdadero horror de la obra no reside en lo sobrenatural, sino en la fragilidad de los v&#237;nculos humanos frente a la violencia y el miedo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; arma | comunidad | cuerpo | responsabilidad | terror&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Bodies-Turned-into-Weapons-An-Ethical-and-Psychoanalytic-Reading' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-Nro-2-Julio-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | Nro 2 | Julio 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Red Universitaria de Antropolog&#237;a de Iberoam&#233;rica (RUAI)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, estrenada en 2025, es un filme dirigido por Zach Cregger cuya estructura narrativa se basa en la desaparici&#243;n de un grupo de escolares en la ciudad de Maybrook. El misterio se despliega a trav&#233;s de un relato que intriga incorporando distintas perspectivas, un componente psicol&#243;gico, con personajes obsesionados y desesperados, y un trasfondo de traumas personales y sociales. El terror se desarrolla mediante lo sobrenatural y lo folcl&#243;rico con presencias diab&#243;licas, rituales extra&#241;os, iconograf&#237;as fe&#233;ricas y paganas, maldiciones familiares, leyendas ancestrales, temores colectivos y atm&#243;sferas inquietantes. La paranoia, lo oculto y un espacio liminal al que se accede mediante lugares prohibidos (como el s&#243;tano de la casa de Alex Lilly) disponen la tensi&#243;n constante entre lo que es real y lo que podr&#237;a ser imaginado o temido por los personajes. Temas actuales como los traumas generacionales, las adicciones y los s&#237;mbolos de violencia social como los tiroteos escolares amenazan sobre el horror que devasta con gran desolaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente art&#237;culo plantea una aproximaci&#243;n &#233;tica y psicoanal&#237;tica. Por un lado, desde la &#233;tica, se problematizan las din&#225;micas de exclusi&#243;n, la violencia simb&#243;lica y la ruptura de la responsabilidad hacia el Otro mediante la apariencia de un cuidado esmerado que desemboca en espacios de pavor silenciado al servicio de la aniquilaci&#243;n. Desde un ethos fe&#233;rico se va constituyendo un comportamiento que se normaliza en un &#225;mbito existencial distinto de lo social habitual pero que lo interviene con tr&#225;gicas consecuencias. Se instituye as&#237; un doble de lo social pero distinto de &#233;ste. La normatividad, la conflictividad y la historicidad propias de lo social cotidiano se ven distorsionadas por una dimensi&#243;n fe&#233;rica que paraliza, traumatizando, la capacidad de reacci&#243;n y defensa del cuerpo comunitario. Ambig&#252;edad moral, liminalidad, violencia, invisibilidad gubernamental y encanto perverso que, frente a la arrogancia del &#8220;resplandor&#8221; instituido, no a toda la ciudadan&#237;a convence. Surgen as&#237;, por un lado, la comunidad en crisis a trav&#233;s del miedo, la culpa y la exclusi&#243;n y, por otro, el horror como espacio de reflexi&#243;n moral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, desde el psicoan&#225;lisis, el ritual ejecutado por Gladys Lilly puede observarse como &#8220;retorno de lo reprimido&#8221; con efectos devastadores, &#8220;el cuerpo como arma y la desubjetivaci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La desubjetivaci&#243;n es un proceso de disoluci&#243;n del sujeto que se manifiesta (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, bajo la p&#233;rdida de la subjetividad entendida &#233;sta como la disminuci&#243;n, fragmentaci&#243;n, disoluci&#243;n o sometimiento de la experiencia consciente y de la capacidad de agencia del sujeto, es decir, la posibilidad que tiene una persona de actuar en el mundo de manera intencional, aut&#243;noma y transformadora. En psicoan&#225;lisis, los rituales &#8211;en especial los ceremoniales conjuratorios&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los ceremoniales conjuratorios, la compulsi&#243;n a realizar actos indeseables y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211; pueden entenderse como una manifestaci&#243;n del retorno de lo reprimido, en tanto los contenidos inconscientes no desaparecen, sino que reaparecen de manera deformada. Esta din&#225;mica se articula con la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n, que lleva al sujeto a revivir experiencias pasadas bajo la impresi&#243;n de un presente actual, y con el mecanismo de la anulaci&#243;n retroactiva, caracter&#237;stico de la obsesi&#243;n, donde un acto pretende borrar otro como si el tiempo fuera reversible. Los rituales son as&#237; formaciones de compromiso, en las que el deseo inconsciente encuentra una satisfacci&#243;n disfrazada frente a las exigencias defensivas, y constituyen tambi&#233;n una forma de actuar (&lt;i&gt;&#8220;agieren&#8221;&lt;/i&gt;), en la cual el sujeto vive el conflicto reprimido en lugar de recordarlo o elaborarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237;, en medio de la contienda, entra la noci&#243;n de &#8220;el cuerpo como arma&#8221;, la cual, puede pensarse a partir de diversos procesos en los que el cuerpo y sus funciones se convierten en instrumentos de agresi&#243;n, destrucci&#243;n o control. La pulsi&#243;n de apoderamiento y la agresi&#243;n muscular, la incorporaci&#243;n oral destructiva, el sadismo uretral y los ataques fantaseados al cuerpo materno muestran c&#243;mo el cuerpo puede ser investido de forma fantasm&#225;tica con fines de dominio y aniquilaci&#243;n, mientras que fen&#243;menos como el s&#237;ntoma hist&#233;rico revelan su capacidad de actuar conflictos de modo indirecto. Estos procesos se enlazan con la desubjetivaci&#243;n desde la pulsi&#243;n de muerte como aniquilaci&#243;n radical, hasta la escisi&#243;n del yo, la despersonalizaci&#243;n, el acting out, la anulaci&#243;n retroactiva, el aislamiento o la neurosis de destino, que implican la imposibilidad de integrar la experiencia y la repetici&#243;n compulsiva de conflictos. As&#237;, el cuerpo, al servicio de las pulsiones y del retorno de lo reprimido, se convierte en escenario de descarga y agresi&#243;n, conduciendo a la fragmentaci&#243;n del yo y, en casos extremos, a la aniquilaci&#243;n, expresada mediante cuerpos ps&#237;quicos transformados en armas. Esta din&#225;mica se manifiesta en un espectro que va desde brutalidades sutiles, pero igualmente monstruosas &#8211;como la candidez de Gladys Lilly, indolente, por ejemplo, frente a la estigmatizaci&#243;n de Justine Gandy&#8211; hasta expresiones m&#225;s evidentes, violentas y arbitrarias: los ogros. En este sentido, los ni&#241;os aparecen transformados en ogros siendo alimentados en plano ritual a la espera de ser activados para actuar en el plano f&#237;sico; los adultos act&#250;an como ogros sociales, devorando con exclusi&#243;n y juicio; y el pueblo, finalmente, se erige como ogro atmosf&#233;rico, capaz de transformar incluso a los m&#225;s inocentes en verdugos. Todo ello encuentra su condensaci&#243;n simb&#243;lica en el sue&#241;o de Archer con el AR-15, donde el cuerpo y la psique, fundidos en el arma, revelan el car&#225;cter totalizante de la violencia&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El AR-15 es un fusil semiautom&#225;tico cuya versi&#243;n civil ha sido utilizada en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025) la desaparici&#243;n de escolares, representada por el AR-15, recuerda a los tiroteos en Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#201;tica y rostro del Otro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El encuentro con el rostro del Otro no se define como una percepci&#243;n de un objeto o un conjunto de cualidades f&#237;sicas, sino como un acontecimiento &#233;tico que rompe la clausura del Yo. El rostro se manifiesta en una desnudez y miseria absoluta que interpela al sujeto antes de cualquier mediaci&#243;n te&#243;rica de tal forma que &#8220;la moralidad no nace en la igualdad, sino en el hecho que, hacia un punto del universo convergen las exigencias infinitas, las de servir al pobre, al extranjero, la viuda y el hu&#233;rfano&#8221; (Levinas, 2006, p. 259). Aqu&#237; aparece el primer inteligible, el cual, muestra Levinas, se identifica con lo infinito de la inteligencia que se presenta y habla en el rostro del otro. En este primer inteligible no se trata de un contenido que el sujeto construye o constituye (&lt;i&gt;&#8220;Sinngebung&#8221;&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El t&#233;rmino alem&#225;n Sinngebung &#8211;&#8220;donaci&#243;n de sentido&#8221; o &#8220;atribuci&#243;n de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;), sino de una ense&#241;anza que emana de la exterioridad y se impone como llamada &#233;tica. Esto no implica que la noci&#243;n de rostro, en Levinas, elimine el &lt;i&gt;&#8220;Sinngebund&#8221;&lt;/i&gt; sino que lo sit&#250;a tras una noci&#243;n de sentido previa, mediante la cual, la exterioridad del rostro se establece. En este sentido, ni la iniciativa, ni el poder del sujeto, pueden revelarse ante la imposici&#243;n de tal primigenio sentido. As&#237;, se constituye una exterioridad a partir de &#8220;la anterioridad filos&#243;fica del ente sobre el ser&#8221; sin acudir ni al poder, ni a la posesi&#243;n, ni a la idealista reducci&#243;n plat&#243;nica del recuerdo en el interior de la subjetividad humana, preservando, sin embargo, la salvaguardia &#233;tica del yo que tiene a bien recibir tal cual a la exterioridad del rostro. Se constituye de esta manera la tesis de Levinas sobre la epifan&#237;a del rostro y el origen &#233;tico que funda toda significaci&#243;n, raz&#243;n y capacidad de argumentaci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La palabra &#8220;epifan&#237;a&#8221; proviene del griego antiguo epiph&#225;neia, que significa (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La genial aportaci&#243;n de Levinas resulta de la apreciaci&#243;n de que, tal epifan&#237;a con su origen &#233;tico, no es un conocimiento que el Yo posea, sino aquello que permite cuestionar, investir y justificar la libertad del sujeto, que de otro modo ser&#237;a arbitraria. Esta inteligibilidad se manifiesta como una soberan&#237;a real que ordena incondicionalmente: el principio de toda raz&#243;n y sentido surge de este mandato &#233;tico, ejemplificado en la exigencia originaria &#8220;no matar&#225;s&#8221;, que el rostro profiere al presentarse. &#8220;El &#8220;No matar&#225;s&#8221; que se esboza en el rostro &#8211;lugar donde acontece la epifan&#237;a del Otro&#8211; somete mi libertad a juicio&#8221; (Levinas, 2006, p. 308).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Levinas, la raz&#243;n no precede al encuentro social; por el contrario, la racionalidad primera resplandece en la oposici&#243;n del cara a cara, y es en el lenguaje y en la sociedad con el otro donde se instauran la significaci&#243;n y la posibilidad de un mundo coherente y objetivo, fundado en la responsabilidad &#233;tica hacia el pr&#243;jimo. Tapar el rostro no equivale autom&#225;ticamente a matar, pero eliminar la interpelaci&#243;n &#233;tica del rostro abre la puerta a la violencia, porque su poder de freno moral queda neutralizado; el rostro visible protege, mientras que el rostro oculto habilita la posibilidad de da&#241;ar, manipular o matar, mostrando que la &#233;tica no es un adorno del pensamiento, sino la condici&#243;n misma que hace posible la raz&#243;n y la civilizaci&#243;n. De hecho, seg&#250;n Emmanuel Levinas, la asimetr&#237;a constituye el eje central de la relaci&#243;n &#233;tica entre el Yo y el Otro, caracterizada por la no-reciprocidad y la desigualdad de posiciones. Esta estructura impide que el encuentro se reduzca a una totalidad que anule las diferencias. La relaci&#243;n se establece desde una desigualdad de niveles, ya que el Otro irrumpe desde una dimensi&#243;n de altura &lt;i&gt;(hauteur)&lt;/i&gt;, manifest&#225;ndose como trascendente y ense&#241;ando al Yo sin ser equiparable: &#8220;el ser que se presenta en &#233;l viene de una dimensi&#243;n de altura, dimensi&#243;n de la trascendencia en la que puede presentarse como extranjero, sin oponerse a m&#237;, como obst&#225;culo o enemigo&#8221; (Levinas, 2006, p. 228).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, Levinas rechaza la analog&#237;a con un &#8220;otro yo&#8221;: el Otro es infinitamente extranjero e irreductible, pues &#8220;el Otro no es un yo calculable por analog&#237;a... No se trata de un espejo en el que se proyectar&#237;a y se objetivar&#237;a mi propia imagen&#8221; (Levinas, 2006, p. 37). Esta asimetr&#237;a se traduce moralmente en una responsabilidad unilateral, donde el Yo debe responder al rostro del Otro sin esperar reciprocidad: &#8220;la asimetr&#237;a de la relaci&#243;n con el Otro se expresa por la imposibilidad moral de exigir a otro lo que me exijo a m&#237; mismo&#8221; (Levinas, 2006, p. 38), y &#8220;el aumentar de las exigencias que me hago a m&#237; mismo, agrava mi juicio, agrava mi responsabilidad&#8221; (Levinas, 2006, p. 123). Adem&#225;s, la presencia del Otro provoca una curvatura del espacio &#233;tico, distorsionando la homogeneidad subjetiva y revelando la exterioridad como autoridad: &#8220;esta curvatura del espacio intersubjetivo desv&#237;a la distancia en elevaci&#243;n, no falsea el ser, sino que hace posible su verdad&#8221; (Levinas, 2006, p. 295). Adem&#225;s, la asimetr&#237;a implica la imposibilidad de una reflexi&#243;n total, pues el Yo no puede situarse fuera de la correlaci&#243;n para abarcar la relaci&#243;n con el Otro: &#8220;la separaci&#243;n radical entre el Mismo y lo Otro significa, precisamente, que es imposible colocarse fuera de la correlaci&#243;n... para registrar la correspondencia o la no-correspondencia entre este ir y este retorno&#8221; (Levinas, 2006, p. 60). En consecuencia, para Levinas, la asimetr&#237;a garantiza que la multiplicidad social no se diluya en una totalidad impersonal, preservando la separaci&#243;n absoluta y la singularidad del Yo y del Otro incluso en el seno de su v&#237;nculo &#233;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mecanismo del chivo expiatorio&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mecanismo del chivo expiatorio constituye el n&#250;cleo de la teor&#237;a antropol&#243;gica de Ren&#233; Girard sobre el origen de la cultura, la religi&#243;n y el orden social. Seg&#250;n este autor, dicho mecanismo emerge como una respuesta colectiva a crisis internas de violencia que amenazan con destruir a la comunidad. Su funci&#243;n es reconducir una din&#225;mica de agresi&#243;n indiscriminada hacia una v&#237;ctima &#250;nica, restaurando as&#237; la cohesi&#243;n social: &#8220;El prop&#243;sito del sacrificio es restaurar la armon&#237;a en la comunidad y reforzar el tejido social&#8221; (Girard, 2005, p. 8)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The purpose of the sacrifice is to restore harmony to the community, to (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El proceso se inicia, pues, en lo que Girard denomina crisis sacrificial. En este estado, las diferencias estructurales &#8211;jerarqu&#237;as, normas, distinciones simb&#243;licas&#8211; que sostienen la vida social se debilitan o colapsan. Como consecuencia, se intensifica la rivalidad mim&#233;tica: los individuos, movidos por el deseo de lo que desean otros, entran en conflictos rec&#237;procos que tienden a generalizarse. Cada adversario se convierte en &#8220;doble&#8221; de su oponente, y la violencia adquiere un car&#225;cter contagioso. El resultado es una situaci&#243;n de &#8220;todos contra todos&#8221;, donde la comunidad queda atrapada en una espiral de venganzas que amenaza con su autodestrucci&#243;n. Para frenar esta escalada, se produce una transformaci&#243;n decisiva: la violencia difusa se concentra en un solo individuo o grupo. Esta polarizaci&#243;n un&#225;nime convierte el conflicto horizontal en una agresi&#243;n vertical dirigida contra una v&#237;ctima espec&#237;fica.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2202 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;31&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons4.jpg?1787752855' width='500' height='333' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Weapons | Zach Cregger | 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La comunidad se persuade de que ese sujeto es responsable de los males que la aquejan &#8211;crisis pol&#237;tica, peste, hambruna o desorden moral&#8211; y alcanza una unanimidad que sustituye la desconfianza rec&#237;proca por una acusaci&#243;n compartida. La l&#243;gica del &#8220;todos contra todos&#8221; se transmuta en un &#8220;todos contra uno&#8221;. La selecci&#243;n de la v&#237;ctima responde a criterios estructurales. Debe poseer una combinaci&#243;n de semejanza y diferencia: suficiente proximidad al grupo para suscitar rivalidad y hostilidad, pero tambi&#233;n suficiente marginalidad para que su eliminaci&#243;n no provoque represalias. Con frecuencia se trata de figuras liminales &#8211;extranjeros, minor&#237;as, individuos f&#237;sicamente distintos, reyes aislados&#8211; cuya posici&#243;n ambigua facilita su designaci&#243;n como culpables. Aunque la comunidad atribuye a la v&#237;ctima cr&#237;menes graves o transgresiones simb&#243;licas (incesto, sacrilegio, traici&#243;n), su elecci&#243;n es en realidad arbitraria; lo determinante no es su culpabilidad objetiva, sino su capacidad para canalizar la violencia colectiva. La marginalidad de la v&#237;ctima es &#8220;crucial para el funcionamiento adecuado&#8221; del sacrificio&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;This marginal quality is crucial to the proper functioning of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La eliminaci&#243;n o expulsi&#243;n de la v&#237;ctima produce un efecto inmediato: el cese de la violencia y la restauraci&#243;n del orden. Este resultado inesperado es interpretado como prueba de la eficacia sacrificial del acto. De este modo, la v&#237;ctima es simult&#225;neamente demonizada y sacralizada: considerada responsable del caos y, a la vez, fuente de la paz recuperada. En esta ambivalencia radica, seg&#250;n Girard, el origen de lo sagrado. A partir de este acontecimiento fundacional surgen el rito, como repetici&#243;n regulada del sacrificio para prevenir nuevas crisis, y el mito, como narraci&#243;n que justifica retrospectivamente la violencia colectiva y oculta la inocencia de la v&#237;ctima. El mecanismo requiere una condici&#243;n esencial: su invisibilidad. La comunidad debe creer sinceramente en la culpabilidad del chivo expiatorio. Si se reconociera la inocencia de la v&#237;ctima y la naturaleza arbitraria de la acusaci&#243;n, el proceso perder&#237;a su eficacia pacificadora. La inconsciencia colectiva es, por tanto, el presupuesto de la funci&#243;n estructurante que este mecanismo desempe&#241;a en la g&#233;nesis de la cultura y las instituciones humanas (Girard, 2005).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lo siniestro y la compulsi&#243;n de repetici&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Freud, el sentimiento de lo ominoso o siniestro &lt;i&gt;(unheimlich)&lt;/i&gt; y la compulsi&#243;n de repetici&#243;n constituyen dos ejes fundamentales para comprender los procesos inconscientes que desaf&#237;an la soberan&#237;a del yo y el imperio del principio de placer. Seg&#250;n Freud, lo ominoso no es simplemente lo terror&#237;fico, sino &#8220;aquella variedad de lo terror&#237;fico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo&#8221; (Freud, 2007a, p. 220). Esta paradoja se explica mediante el proceso de la represi&#243;n: algo que fue &#237;ntimo y familiar &lt;i&gt;(heimlich)&lt;/i&gt; ha sido enajenado de la conciencia y retorna bajo una forma extra&#241;a que genera angustia. Uno de los elementos principales que despierta este sentimiento es la repetici&#243;n de lo igual. Freud observa que, si bien la coincidencia puede ser banal, cuando se produce una repetici&#243;n no pensada de eventos, n&#250;meros o situaciones, el sujeto experimenta una sensaci&#243;n de fatalidad e inevitabilidad que resulta ominosa. En efecto, para Freud, &#8220;s&#243;lo el factor de la repetici&#243;n no deliberada (&#8230;) vuelve ominoso algo en s&#237; mismo inofensivo y nos impone la idea de lo fatal, inevitable, donde de ordinario s&#243;lo habr&#237;amos hablado de &#8220;casualidad&#8221; (Freud, 2007a, p. 237).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien Freud se&#241;ala que son pocos los factores capaces de transformar en ominoso aquello que inicialmente provoca &#250;nicamente angustia, resulta especialmente relevante destacar aquellos elementos que s&#237; convierten esa angustia inicial en una sensaci&#243;n completamente siniestra. Entre ellos se incluyen &#8220;el animismo, la magia y el ensalmo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Seg&#250;n Freud, la &#8220;magia&#8221; se refiere a la creencia en que los pensamientos o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, la omnipotencia de los pensamientos, el nexo con la muerte, la repetici&#243;n no deliberada y el complejo de castraci&#243;n&#8221; (Freud, 2007a, p. 242). En este contexto, conviene recordar la distinci&#243;n freudiana entre angustia &lt;i&gt;(&#8220;Angst&#8221;)&lt;/i&gt;, miedo &lt;i&gt;(&#8220;Furcht&#8221;)&lt;/i&gt; y terror &lt;i&gt;(&#8220;Schreck&#8221;)&lt;/i&gt;, conceptos que, para Freud, a menudo se utilizan como sin&#243;nimos pero que difieren en su relaci&#243;n con el peligro. La angustia designa un estado de expectativa y preparaci&#243;n frente a un peligro posible, incluso cuando &#233;ste no est&#225; claramente identificado. El miedo, en cambio, surge ante un objeto determinado, y su aparici&#243;n depende de la percepci&#243;n directa de una amenaza identificable. El terror, por su parte, se produce cuando el individuo se enfrenta a un peligro inesperado sin preparaci&#243;n previa, destacando el factor de la sorpresa. Desde esta perspectiva, la angustia posee una funci&#243;n protectora, mientras que el terror &#8211;al irrumpir sin mediaciones defensivas&#8211; puede favorecer la aparici&#243;n de neurosis traum&#225;ticas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La clasificaci&#243;n de las neurosis no se establece a partir de estos afectos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; pues, seg&#250;n Freud, la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n es un factor central para que lo familiar se vuelva verdaderamente siniestro; sin esta repetici&#243;n no deliberada, muchas experiencias que generan inquietud permanecer&#237;an en el &#225;mbito de la simple angustia. Esta compulsi&#243;n, en todo caso, constituye una inercia de la vida org&#225;nica que busca restaurar estados antiguos e inanimados, situ&#225;ndose en un &#8220;m&#225;s all&#225;&#8221; del principio de placer. A nivel ps&#237;quico, la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n se manifiesta como una fuerza de car&#225;cter conservador y regresivo. Su funci&#243;n impulsa al aparato an&#237;mico a reproducir patrones y estadios previos, ignorando el principio de placer y precipitando al individuo hacia un estado de tensi&#243;n aguda y dolor, en ocasiones, insufrible. Cuando nos situamos m&#225;s all&#225; del principio del placer, la pulsi&#243;n act&#250;a impulsando la repetici&#243;n, la cual constituye el modo mediante el cual la vida org&#225;nica procura recuperar estados previos que hab&#237;an sido interrumpidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si aceptamos como experiencia universal, se&#241;ala Freud, que todo ser vivo termina por morir y retornar a lo inorg&#225;nico por causas internas, entonces cabe sostener que &#8220;la meta de toda vida es la muerte&#8221;; y, en sentido inverso, lo inanimado precede hist&#243;ricamente a lo vivo (Freud, 2007b, pp. 36&#8211;38). Las pulsiones (impulsos fundamentales de la vida org&#225;nica) no solo buscan satisfacci&#243;n o placer, sino que tambi&#233;n tienen una tendencia a &#8220;volver&#8221; a estados anteriores. Esto significa que lo vivo tiende a recrear situaciones o estados pasados, incluso si antes tuvo que renunciar a ellos por causas externas. La compulsi&#243;n de repetici&#243;n ser&#237;a la manifestaci&#243;n de esta tendencia: el organismo repite patrones o experiencias como una forma de restaurar un equilibrio anterior, como si su &#8220;memoria biol&#243;gica&#8221; quisiera recuperar lo perdido. En este sentido, la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n que se instaura m&#225;s all&#225; del principio del placer adquiere un car&#225;cter que Freud describe como diab&#243;lico, en la medida en que parece doblegar al principio de placer y empuja al sujeto a revivir experiencias displacenteras o traum&#225;ticas que no pudieron ser elaboradas en su momento. En efecto, Freud muestra que en la vida ps&#237;quica de las personas pueden observarse patrones de repetici&#243;n que revelan un sesgo casi &#8220;demon&#237;aco&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La locuci&#243;n latina errare humanum est &#8211;&#8221;errar es humano&#8221;&#8211; refleja la idea de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; en la experiencia de los hechos cotidianos. Entre estos se encuentran los benefactores con protegidos ingratos, quienes, pese a sus esfuerzos y ayudas, enfrentan sistem&#225;ticamente la ingratitud de aquellos a quienes apoyaron; los individuos cuyas amistades terminan inevitablemente en traici&#243;n, repitiendo un ciclo de decepci&#243;n constante; y quienes practican la elevaci&#243;n y posterior destronamiento de figuras de autoridad, levantando a otros para luego sustituirlos en un patr&#243;n recurrente. Del mismo modo, se identifican relaciones amorosas repetitivas, donde la din&#225;mica afectiva sigue fases id&#233;nticas que concluyen siempre en un desenlace similar. Tambi&#233;n se observan casos de destino fatal pasivo, en los que la persona parece v&#237;ctima de sucesos inevitables, como aquella mujer que se cas&#243; tres veces y debi&#243; cuidar a cada marido enfermo hasta su muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, la literatura ofrece ejemplos po&#233;ticos de esta compulsi&#243;n de repetici&#243;n, como en &lt;i&gt;La Jerusal&#233;n liberada&lt;/i&gt; de Tasso&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Existe una edici&#243;n en castellano elaborada por Jos&#233; Mar&#237;a Mic&#243; de la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, donde Tancredo, al matar accidentalmente a Clorinda, se ve enfrentado a un destino que perpet&#250;a el dolor y la culpa. Todos estos casos ilustran lo que podr&#237;a considerarse un &#8220;eterno retorno de lo igual&#8221;, mostrando la persistencia de patrones que trascienden la voluntad consciente y se&#241;alan la existencia de una compulsi&#243;n an&#237;mica profunda (Freud, 2007b, pp. 21&#8211;22).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pr&#225;ctica cl&#237;nica, este mecanismo se hace evidente en la neurosis de transferencia, donde el paciente, en lugar de recordar el pasado, se ve forzado a &#8220;repetir lo reprimido como vivencia presente&#8221; en su relaci&#243;n con el m&#233;dico (Freud, 2007b, p. 18). Asimismo, se manifiesta en los sue&#241;os de las neurosis traum&#225;ticas, que reconducen al enfermo una y otra vez a la situaci&#243;n de su accidente (Freud, 2007b, p. 13). Sin embargo, la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n tambi&#233;n puede conducir a la elaboraci&#243;n. En efecto, desde la perspectiva de Sigmund Freud, puede darse como un desplazamiento desde la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n hacia el trabajo de elaboraci&#243;n donde el sujeto puede &#8220;recuperar el dominio &lt;i&gt;&#8220;Bew&#228;ltigung&#8221;&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bew&#228;ltigung es un t&#233;rmino alem&#225;n derivado de bew&#228;ltigen (&#8220;afrontar&#8221; o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; sobre el est&#237;mulo por medio de un desarrollo de angustia cuya omisi&#243;n caus&#243; la neurosis traum&#225;tica&#8221; (Freud, 2007b, p. 31).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Trauma colectivo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abordaje del trauma colectivo se desarrollar&#225; a partir de tres marcos te&#243;ricos complementarios. En primer lugar, se recurrir&#225; a la base cl&#237;nica del trauma elaborada por Sigmund Freud, particularmente a partir de las nociones de neurosis traum&#225;tica, compulsi&#243;n a la repetici&#243;n y desbordamiento del aparato ps&#237;quico, conceptos que permiten comprender c&#243;mo un acontecimiento excede la capacidad de elaboraci&#243;n simb&#243;lica del sujeto. En segundo lugar, se incorporar&#225; la perspectiva de Jacques Lacan mediante su concepto de lo Real, entendido como aquello que irrumpe fuera del orden de la simbolizaci&#243;n y que, al no poder integrarse en el lenguaje, genera una perturbaci&#243;n profunda tanto en el sujeto como en el tejido comunitario. Finalmente, se considerar&#225; la teor&#237;a de los arquetipos del inconsciente colectivo desarrollada por Carl Gustav Jung, en la medida en que la pel&#237;cula &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (Cregger, 2025) despliega m&#250;ltiples s&#237;mbolos universales y motivos m&#237;ticos que transforman un drama suburbano en una narrativa de horror arquet&#237;pico, donde los conflictos particulares de la comunidad adquieren una resonancia simb&#243;lica de car&#225;cter universal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Econ&#243;micamente, Freud define lo traum&#225;tico como una irrupci&#243;n masiva de energ&#237;a que el psiquismo no puede procesar: &#8220;llamemos traum&#225;ticas a las excitaciones externas que poseen fuerza suficiente para perforar la protecci&#243;n antiest&#237;mulo&#8221; (Freud, 2007b, p. 29). En el contexto colectivo, como ocurre en las neurosis de guerra, esta ruptura no solo afecta al sujeto individual, sino que se manifiesta como una perturbaci&#243;n en la econom&#237;a energ&#233;tica de la comunidad, donde el &#8220;yo del ser humano se defiende de un peligro que le amenaza de afuera&#8221; (Freud, 2007a, p. 208). Como ya se vio antes, un elemento psicol&#243;gico central es la tendencia del trauma a retornar. Freud observa que, en las neurosis traum&#225;ticas, la vida on&#237;rica &#8220;reconduce al enfermo, una y otra vez, a la situaci&#243;n de su accidente&#8221; (Freud, 2007b, p. 13). Esta compulsi&#243;n de repetici&#243;n es descrita como una fuerza &#8220;m&#225;s originaria, m&#225;s elemental, m&#225;s pulsional que el principio de placer&#8221; (Freud, 2007b, p. 23). A nivel colectivo, este mecanismo explica por qu&#233; las comunidades humanas, las sociedades, pueden quedar fijadas a eventos catastr&#243;ficos pasados, repitiendo patrones de conducta o s&#237;ntomas sociales que intentan, tard&#237;amente, dominar el est&#237;mulo que caus&#243; la herida original. As&#237;, el trauma colectivo impacta la estructura misma de la sociedad. En este sentido, si bien Freud recuerda que &#8220;la psicolog&#237;a de las masas trata del individuo como miembro de un linaje, de un pueblo, de una casta, de una instituci&#243;n&#8221; (Freud, 1921/1992, p. 68); para &#233;l la llamada &#8220;pulsi&#243;n social&#8221; no debe considerarse necesariamente originaria ni irreducible, es decir, no constituir&#237;a una fuerza ps&#237;quica aut&#243;noma propia de la vida colectiva. Por el contrario, sugiere que aquello que aparece como comportamiento social en las masas puede explicarse a partir de procesos ps&#237;quicos m&#225;s b&#225;sicos, especialmente los v&#237;nculos afectivos e identificatorios que se forman en las primeras relaciones del individuo. Bajo esta perspectiva, Freud propone que los comienzos de la formaci&#243;n de lo social no se encuentran en la multitud misma, sino en un c&#237;rculo primario y reducido, como el de la familia, donde se originan las primeras identificaciones y las inversiones libidinales. A partir de estas experiencias tempranas se estructuran posteriormente los lazos colectivos que permiten la cohesi&#243;n de grupos, instituciones y comunidades m&#225;s amplias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En definitiva, Sigmund Freud plantea que &#8220;la pulsi&#243;n social acaso no sea originaria e irreducible&#8221;, es decir, que no constituya una fuerza ps&#237;quica aut&#243;noma propia de lo colectivo, sino que &#8220;los comienzos de su formaci&#243;n puedan hallarse en un c&#237;rculo estrecho, como el de la familia&#8221; (Freud, 2007b, p. 68). En momentos de crisis, los v&#237;nculos libidinosos que cohesionan a la masa pueden relajarse, dando lugar al p&#225;nico, donde &#8220;los lazos rec&#237;procos han cesado, y se libera una angustia enorme, sin sentido&#8221; (Freud, 2007b, p. 91). El trauma desgarra el nexo &#250;nico del individuo con su grupo, forz&#225;ndolo a reconfigurar su identidad en relaci&#243;n con la ley y la cultura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n la obra de Jacques Lacan, la etiolog&#237;a del trauma colectivo puede comprenderse como una dial&#233;ctica entre el contenido memorial &#8211;propio del registro simb&#243;lico y del lenguaje&#8211; y aquello que permanece fuera de la memoria discursiva, es decir, lo Real. Esta causalidad no es biol&#243;gica, sino ps&#237;quica y transindividual, pues se vincula con la ruptura de la trama discursiva que sostiene la vida de una comunidad. Desde la vertiente de lo simb&#243;lico, el trauma colectivo aparece cuando se produce una fractura en la continuidad hist&#243;rica y discursiva de un grupo. Lacan define el inconsciente como &#8220;aquella parte del discurso concreto en cuanto transindividual que falta a la disposici&#243;n del sujeto para restablecer la continuidad de su discurso consciente&#8221; (Lacan, 2013, p. 199). En este sentido, el trauma colectivo se manifiesta como lo inconsciente al modo de un &#8220;cap&#237;tulo censurado&#8221; de la historia, donde un acontecimiento violento no logra integrarse plenamente en el relato social. Sin embargo, esa verdad no desaparece; permanece inscrita en monumentos, tradiciones, archivos o s&#237;ntomas culturales que conservan la marca del acontecimiento. Como se&#241;ala Lacan:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;la verdad puede volverse a encontrar; lo m&#225;s a menudo ya est&#225; escrita en otra parte. A saber: &#8211; en los monumentos... &#8211; en los documentos de archivos tambi&#233;n... &#8211; en la evoluci&#243;n sem&#225;ntica... &#8211; en la tradici&#243;n tambi&#233;n, y aun en las leyendas que bajo una forma heroificada vehiculan mi historia&#8221; (Lacan, 2013, pp. 199&#8211;200).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, incluso cuando la experiencia traum&#225;tica no ha sido plenamente simbolizada, su huella persiste en distintos soportes culturales e hist&#243;ricos, ofreciendo la posibilidad de reconstruir y reconocer la verdad mediante su interpretaci&#243;n y transmisi&#243;n. Por otra parte, la dimensi&#243;n de lo Real corresponde a aquello que nunca lleg&#243; a simbolizarse y que, por tanto, escapa al lenguaje y a la memoria narrativa. Como afirma Lacan, &#8220;lo que no ha salido a la luz de lo simb&#243;lico aparece en lo real&#8221; (Lacan, 2013, p. 289). Lo Real constituye as&#237; un exceso imposible de integrar plenamente en el discurso, pues &#8220;no espera nada de la palabra&#8221; (Lacan, 2013, p. 289). Cuando un acontecimiento colectivo no puede ser simbolizado, retorna de forma perturbadora en la vida social, impidiendo que la comunidad procese plenamente la experiencia traum&#225;tica. De este modo, la causalidad del trauma colectivo se sit&#250;a en la intersecci&#243;n entre lo simb&#243;lico y lo real. Cuando el orden simb&#243;lico se debilita o se fractura, pueden emerger fen&#243;menos de desintegraci&#243;n social, como el surgimiento de un imperativo &#8220;super yo colectivo&#8221; que &#8220;exigir&#237;a una disgregaci&#243;n molecular integral de la sociedad&#8221; (Lacan, 2013, p. 115). En una sociedad totalitaria, la violencia y el trauma colectivo no dependen &#250;nicamente de la intenci&#243;n individual de sus miembros, sino de la estructura social y la represi&#243;n de unos hacia otros. Lacan se&#241;ala que la &#8220;culpabilidad objetiva&#8221; de los dirigentes organiza y justifica esta represi&#243;n, mientras que la supresi&#243;n de normas tradicionales de responsabilidad facilita la expansi&#243;n de la violencia. El llamado campo de concentraci&#243;n ilustra c&#243;mo la deshumanizaci&#243;n masiva se impone m&#225;s por la proporci&#243;n y distribuci&#243;n de los grupos &#8211;qui&#233;n domina y qui&#233;n es excluido&#8211; que, por decisiones conscientes de cada individuo, mostrando c&#243;mo lo Real irrumpe en la colectividad como una fuerza inasimilable y destructiva (Lacan, 2013, p. 122). En consecuencia, el trauma colectivo puede entenderse como una verdad hist&#243;rica no plenamente simbolizada: una p&#225;gina que permanece censurada o silenciada, pero que contin&#250;a actuando como una presencia inasimilable en lo real hasta que pueda ser elaborada mediante la palabra y el reconocimiento hist&#243;rico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, la teor&#237;a de Carl Gustav Jung sostiene que el psiquismo humano no se limita a la experiencia individual, sino que se fundamenta en &#8220;un estrato m&#225;s profundo que no se origina en la experiencia y la adquisici&#243;n personal, sino que es innato: lo llamado inconsciente colectivo&#8221; (Jung, 1981, p. 10). Los contenidos de este sistema son los arquetipos, definidos como tipos arcaicos o primitivos que funcionan como &#8220;formas t&#237;picas de conducta que, cuando llegan a ser conscientes, se manifiestan como representaciones&#8221; (Jung, 1981, p. 173). Desde esta perspectiva, el inconsciente colectivo constituye el sustrato ps&#237;quico com&#250;n de la humanidad, mientras que los arquetipos operan como configuraciones estructurales que organizan la experiencia simb&#243;lica y afectiva. Jung no concibe los arquetipos como ideas heredadas en sentido estricto, sino como estructuras formales vac&#237;as, una &#8220;&lt;i&gt;'facultas praeformandi'&lt;/i&gt;, una posibilidad dada a priori de la forma de la representaci&#243;n&#8221; (Jung, 1981, p. 74).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas estructuras act&#250;an de manera an&#225;loga a los instintos en el reino animal, en tanto que predisponen determinadas formas de reacci&#243;n y representaci&#243;n. En este sentido, los arquetipos pueden entenderse como &#8220;formas funcionales&#8221; en tanto que im&#225;genes o imagen que &#8220;no s&#243;lo expresa la forma de la actividad que ha de ejercerse sino tambi&#233;n la situaci&#243;n t&#237;pica en la cual la actividad se desencadena&#8221; (Jung, 1981, pp. 72&#8211;73)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la filosof&#237;a de Plat&#243;n, las Ideas constituyen modelos universales que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. As&#237;, el arquetipo no es una imagen concreta, sino la matriz que posibilita la aparici&#243;n recurrente de determinadas im&#225;genes, mitos o patrones simb&#243;licos a lo largo de la historia y en distintas culturas. Desde esta perspectiva te&#243;rica, el trauma colectivo puede interpretarse como la irrupci&#243;n de fuerzas arquet&#237;picas que emergen cuando los marcos simb&#243;licos que estructuran la vida social se debilitan o colapsan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jung describe las instituciones simb&#243;licas &#8211;especialmente los sistemas religiosos, rituales y mitol&#243;gicos&#8211; como estructuras protectoras que contienen y canalizan la energ&#237;a del inconsciente. En este sentido, se&#241;ala que los ritos y dogmas han servido hist&#243;ricamente como &#8220;diques y muros levantados contra los peligros de lo inconsciente&#8221; (Jung, 1981, p. 28). Cuando estas im&#225;genes protectoras pierden su eficacia simb&#243;lica, se produce una crisis cultural profunda, ya que &#8220;cuando los s&#237;mbolos envejecen y se debilitan son tambi&#233;n estos muros los que se desmoronan. Entonces suben las aguas y cat&#225;strofes sin l&#237;mites sobrevienen a la humanidad&#8221; (Jung, 1981, p. 28). En contextos de crisis o trauma masivo, la conciencia colectiva puede verse desbordada por contenidos inconscientes que irrumpen con gran intensidad. Jung describe este fen&#243;meno como el surgimiento del &#8220;oscuro mar de lo inconsciente&#8221;, momento en el cual la humanidad queda expuesta a fuerzas que ella misma genera pero que no logra controlar plenamente (Jung, 1981, p. 28). Esta situaci&#243;n puede producir lo que denomina un &lt;i&gt;abaissement du niveau mental&lt;/i&gt;, es decir, un descenso del nivel mental colectivo, en el que el yo individual queda avasallado por contenidos inconscientes. En tales circunstancias, los individuos tienden a integrarse en masas altamente sugestionables y emocionalmente intensificadas, capaces de manifestar conductas violentas o irracionales (Jung, 1981, pp. 169&#8211;170). En todo caso, Jung subraya la ambivalencia inherente al factor arquet&#237;pico. Los arquetipos poseen una energ&#237;a numinosa&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La palabra numinoso proviene del lat&#237;n numen, que significa &#8220;poder divino&#8221; o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que puede manifestarse tanto de manera creadora como destructiva. En este sentido, advierte que &#8220;el arquetipo es esp&#237;ritu o anti esp&#237;ritu, y, la mayor&#237;a de las veces, el que en definitiva se ponga de manifiesto de un modo o del otro depende de la actitud de la conciencia humana&#8221; (Jung, 1981, pp. 150&#8211;151). De este modo, el trauma colectivo puede interpretarse como un momento cr&#237;tico en el que la estructura racional y simb&#243;lica de la sociedad fracasa temporalmente en contener las fuerzas primordiales del inconsciente, obligando a la humanidad a confrontar sus dimensiones m&#225;s arcaicas y potencialmente peligrosas. Estas fuerzas, como se&#241;ala Jung, &#8220;siempre existen y act&#250;an; no tienen en s&#237; necesidad de fe alguna, sino de que se intuya su significado y se tenga un prudente temor&#8221; (Jung, 1981, p. 166).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La instrumentalizaci&#243;n del cuerpo: del sujeto soberano al organismo-arma&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proceso de instrumentalizaci&#243;n del cuerpo consiste en una din&#225;mica que transforma al sujeto en un organismo-arma, el cual, a su vez, se integra en una colectividad cuyos individuos conforman un organismo colectivo armado. Desde la perspectiva de Levinas, este fen&#243;meno es la realizaci&#243;n m&#225;xima de la &#8220;totalidad&#8221;, donde &#8220;los individuos son meros portadores de fuerzas que los dirigen a sus espaldas&#8221; (Levinas, 2006, p. 40). El sujeto deja de ser una &#8220;singularidad irreductible&#8221; para convertirse en una pieza funcional de un sistema de violencia. Al final de este proceso, en la pel&#237;cula, lo que permanece es un residuo: el sujeto vac&#237;o, desprovisto de autonom&#237;a e interioridad y despose&#237;do de s&#237; mismo. Esta desposesi&#243;n es lo que Levinas define como el horror de la violencia: &#8220;interrumpir la continuidad de las personas, en hacerles desempe&#241;ar papeles en los que ya no se encuentran, en hacerles traicionar... su propia sustancia&#8221; (Levinas, 2006, p. 48). As&#237; la instrumentalizaci&#243;n del cuerpo en la pel&#237;cula se presenta como un proceso de deshumanizaci&#243;n donde el individuo pierde, en efecto, su autonom&#237;a y voluntad (sujeto soberano) para convertirse en una herramienta biol&#243;gica de violencia controlada (organismo-arma). Este proceso se atiende mediante el control de fetiches y objetos biol&#243;gicos, esto es, la voluntad de los sujetos es anulada mediante el uso de objetos rituales que vinculan el cuerpo a la voluntad de un tercero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ejemplo, Gladys utiliza &#8220;un peque&#241;o palo envuelto en cabello humano&#8221; para comandar los movimientos de las personas; al romper el palo, los padres de Alex act&#250;an de forma autom&#225;tica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;She pulls from her lap a small stick wrapped in human hair... She snaps the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, arrebatando tenedores de la mesa para &#8220;apu&#241;alarse en la cara, fuerte y repetidamente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They each snatch a fork from the table and stab themselves in the face, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este acto provocado por Gladys, la &#8220;morada&#8221; (la casa como lugar de recogimiento e intimidad) es violada (Levinas, 2006, pp. 169&#8211;191). El cuerpo, que deber&#237;a ser el &#243;rgano de la &#8220;aprehensi&#243;n&#8221; y del &#8220;yo puedo&#8221;, se vuelve contra el sujeto mismo bajo un mandato externo y tir&#225;nico. Del mismo modo, Gladys captura la voluntad del director Andrew tras &#8220;cortar un mech&#243;n del cabello de Ginny&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Ginny steps forward with a washcloth as Gladys reaches in her bag and (&#8230;)&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y untar su propia &#8220;mano ensangrentada por la cara de Andrew&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Ginny leaps back clutching at her bangs. Andrew stares in dumb shock as (&#8230;)&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, lo que lo obliga a atacar a su esposa. Aqu&#237; se rompe el lazo &#233;tico del &#8220;cara a cara&#8221;; el otro ya no es un interlocutor, sino una &#8220;masa proscrita&#8221; o un objeto de deshecho. A ello se suma la postura f&#237;sica &#8220;innatural&#8221; como marca de posesi&#243;n donde los cuerpos instrumentalizados adoptan una gestualidad mec&#225;nica que borra la individualidad.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2203 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;31&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons1.jpg?1787752855' width='500' height='333' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Weapons | Zach Cregger | 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Los diecisiete ni&#241;os que desaparecen corren con una &#8220;postura curiosa: cuerpo erguido, brazos extendidos en una V hacia abajo como si sostuvieran bolsas pesadas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Every child runs across the yard with the same curious posture - body (&#8230;)&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Una postura que evoca la famosa fotograf&#237;a de la guerra de Vietnam, en la que aquella ni&#241;a, quemada por napalm &#8211;esa gasolina gelatinosa que arde a m&#225;s de 800&#8239;&#176;C&#8211;, aparec&#237;a desnuda junto a otros ni&#241;os mientras los soldados caminaban detr&#225;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aquella ni&#241;a, Phan Th&#7883; Kim Phuc, ya adulta y exiliada en Canad&#225;, escribi&#243; y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;: &#8220;corren como la ni&#241;a vietnamita desnuda cubierta de napalm de esa foto ic&#243;nica&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They run like the naked Vietnamese girl covered in napalm from that iconic (&#8230;)&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Levinas argumenta que &#8220;el cuerpo... es el r&#233;gimen de la separaci&#243;n&#8221; y de la posici&#243;n (Levinas, 2002, p. 186). Al imponer esta &#8220;postura curiosa&#8221; (Cregger, 2025), se elimina la capacidad del cuerpo para ser &#8220;expresi&#243;n&#8221; o &#8220;rostro&#8221;: seg&#250;n Levinas, &#8220;la vida de la expresi&#243;n consiste en deshacer la forma en la que el ente, que se expone como tema, se disimula por ella misma&#8221; (Levinas, 2006, p. 89). Es decir, una persona real nunca cabe en la idea que tenemos de ella. Su presencia viva y su palabra son una fuerza que rompe constantemente nuestras etiquetas y prejuicios (la &#8220;forma&#8221;), oblig&#225;ndonos a reconocer su alteridad infinita e irreductible. Esta misma &#8220;posici&#243;n curiosa&#8221; es adoptada por el oficial Paul cuando, tras ser pose&#237;do, emerge de la casa de Alex con los &#8220;brazos hacia afuera a los lados en el &#225;ngulo caracter&#237;stico&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;His arms are out at his sides in the signature angle&#8221;.&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, de este modo se observa que su cuerpo ya no le pertenece a &#233;l, sino al mecanismo de instrumentalizaci&#243;n del cuerpo manipulado por Gladys. Sin rostro activo, el cuerpo se petrifica; la presencia viva desaparece y queda reducida a mera forma externa. Cuando el rostro deja de ser una &#8220;presencia viva&#8221;, como se&#241;ala Levinas, el cuerpo ya no &#8220;asiste a su propia manifestaci&#243;n&#8221; (Levinas, 2006, p. 213), sino que se convierte en un objeto manipulable, una &#8220;forma pl&#225;stica&#8221; (Levinas, 2006, p. 89). En el caso del ser sometido a la intervenci&#243;n de la bruja Gladys, esta manipulaci&#243;n no afecta &#250;nicamente el cuerpo f&#237;sico, sino la manifestaci&#243;n misma del ser: el rostro desactivado anula la vitalidad y la expresividad del individuo, dejando un ente desprovisto de presencia &#233;tica y capacidad de comunicar su existencia. Llegamos as&#237; a la transformaci&#243;n biol&#243;gica en depredador, es decir, cuando el organismo-arma exhibe rasgos de ferocidad animal y p&#233;rdida de la sensibilidad al dolor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Principal Andrew, ya bajo el control de Gladys, es descrito con los &#8220;ojos saltones y los dientes al descubierto&#8221;, atacando y &#8220;mordiendo como un animal&#8221;. Adem&#225;s, de su cuerpo instrumentalizado puede expulsar sustancias corruptas, como cuando abre la boca y &#8220;bilis negra brota como un grifo&#8221; sobre el rostro de su esposa Ginny ahora convertida en una de las primeras v&#237;ctimas de la mec&#225;nica instrumental&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Andrew opens his mouth wide and... Black bile spews like a faucet (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este estado recuerda el retorno al &lt;i&gt;il y a&lt;/i&gt; (el &#8220;hay&#8221;), el murmullo an&#243;nimo del ser donde la identidad, el sujeto, se desvanece (Levinas, 2006, pp. 19&#8211;20)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la filosof&#237;a de Emmanuel Levinas, &#8220;il y a&#8221;, expresi&#243;n francesa que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta anulaci&#243;n del sujeto es tan completa que, incluso herido, el oficial Paul &#8220;no muestra signos de dolor&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Paul shows no sign of pain&#8221;.&#034; id=&#034;nh25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; cuando su piel es arrancada. El dolor, que deber&#237;a ser el punto extremo de la &#8220;paciencia&#8221; y el &#8220;dominio de s&#237;&#8221; (Levinas, 2006, p. 252), se pierde en la insensibilidad del objeto. En este proceso destaca la formaci&#243;n de la masa donde la instrumentalizaci&#243;n alcanza su nivel colectivo cuando los individuos dejan de actuar como personas para fundirse en una fuerza de asalto un&#225;nime.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ni&#241;os son descritos &#8220;explotando fuera del s&#243;tano como un &#250;nico organismo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The children come exploding out of the basement like a single organism&#8221;.&#034; id=&#034;nh26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, movi&#233;ndose con la fuerza de un &#8220;tren de carga&#8221; para derribar obst&#225;culos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The children move like a freight train hitting the fence&#8221;.&#034; id=&#034;nh27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Al final, act&#250;an como una &#8220;manada de lobos rabiosos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Leap upon her like a pack of rabid wolves bringing down a stag&#8221;.&#034; id=&#034;nh28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que despedaza a Gladys con una &#8220;ferocidad de nivel 10&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;with level 10 ferocity&#8221;.&#034; id=&#034;nh29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, actuando no como sujetos &#233;ticos, sino como un enjambre ejecutor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Levinas, esta es la culminaci&#243;n de la tiran&#237;a: una &#8220;sociedad sin lenguaje&#8221; donde la multiplicidad se funde en un &#8220;Nosotros&#8221; impersonal que ignora el rostro del Otro (Levinas, 2006, p. 275)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Aqu&#237; Levinas aborda uno de los puntos esenciales su planteamiento, a saber, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Finalmente, el vac&#237;o del sujeto tras el uso: Una vez que el cuerpo ha servido como arma, el sujeto soberano no regresa, dejando solo un organismo vac&#237;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula concluye con la imagen de Matthew, quien, tras ser rescatado, tiene los ojos &#8220;abiertos pero vacantes. Vac&#237;os&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;His eyes are open but they are vacant. Empty&#8221;.&#034; id=&#034;nh31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, simbolizando que la identidad del ni&#241;o ha sido eliminada por el proceso de instrumentalizaci&#243;n. En t&#233;rminos levinasianos, Matthew ha perdido la &#8220;epifan&#237;a del rostro&#8221;. Un rostro con ojos &#8220;vacantes&#8221; es un rostro que ya no significa nada por s&#237; mismo, una &#8220;m&#225;scara mortuoria&#8221; (Levinas, 2006, p. 272) que atestigua que el ser ha sido absorbido definitivamente por la totalidad, perdiendo su capacidad de ser &#8220;infinito&#8221; a trav&#233;s del discurso y la responsabilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Responsabilidad y el rostro del Otro: un an&#225;lisis levinasiano del cuidado&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, el encuentro fundamental con el Otro se produce cuando la profesora Justine Gandy se topa con Alex Lilly, descrito como &#8220;el &#250;nico ni&#241;o en una clase de dieciocho que vino a la escuela ese d&#237;a&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The only kid in a class of eighteen that came to school that day&#8221;.&#034; id=&#034;nh32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para Levinas, la vulnerabilidad del Otro constituye un mandato que precede a cualquier sistema legal o social, algo que se manifiesta en la obsesi&#243;n de Justine por proteger a Alex tras verlo en sue&#241;os con &#8220;una expresi&#243;n de puro horror&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;An expression of pure horror&#8221;.&#034; id=&#034;nh33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Al respecto, como ya se apunt&#243;, el fil&#243;sofo se&#241;ala que &#8220;el rostro en cuanto rostro es la desnudez &#8211;y el desnudamiento&#8211; &#034;del pobre, de la viuda, del hu&#233;rfano, del extranjero&#034;, y su expresi&#243;n indica el &#034;no matar&#225;s&#034;&#8221; (Levinas, 2006, p. 9). La responsabilidad que Justine asume es absoluta y no admite excusas profesionales, lo que la lleva a confrontar al director Andrew diciendo: &#8220;Considero el bienestar de un ni&#241;o m&#225;s importante que sus &#243;rdenes de marcha&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;I consider the welfare of a child more important than your marching orders&#8221;.&#034; id=&#034;nh34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n la filosof&#237;a levinasiana, la &#233;tica es la &#8220;filosof&#237;a primera&#8221;, porque el cuestionamiento de nuestra propia libertad por parte del Otro es lo que realmente nos constituye como sujetos responsables; en sus palabras: &#8220;un cuestionamiento del Mismo &#8211;que no puede hacerse en la espontaneidad ego&#237;sta del Mismo&#8211; se efect&#250;a por el Otro. A este cuestionamiento de mi espontaneidad por la presencia del Otro, se llama &#233;tica&#8221; (Levinas, 2006, p. 67).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula muestra tambi&#233;n una degradaci&#243;n de lo que Levinas llama la morada, ese espacio de intimidad y recogimiento que permite al ser separado existir en el mundo. Levinas define esta estructura indicando que &#8220;el 'en lo de s&#237;' no es un continente, sino un lugar donde yo puedo, donde, dependiendo de una realidad que es otra, soy a pesar de esta dependencia, o gracias a ella, libre&#8221; (Levinas, 2006, p. 61). La casa de Alex pierde su calidez hospitalaria para convertirse en un lugar de abandono y ocultamiento, con un &#8220;c&#233;sped [que] no ha sido cortado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Lawn [that] hasn't been mowed&#8221;.&#034; id=&#034;nh35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y &#8220;peri&#243;dicos pegados sobre el cristal&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Newspaper taped over the glass&#8221;.&#034; id=&#034;nh36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Dentro, los padres son reducidos a objetos in&#225;nimes que &#8220;no se han movido ni una pulgada&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Haven't moved an inch&#8221;.&#034; id=&#034;nh37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta es la esencia de la violencia para Levinas: forzar a las personas a desempe&#241;ar papeles en los que ya no se encuentran, convirtiendo la vida en un fen&#243;meno mudo. Para Levinas, como ya se apunt&#243;, &#8220;la violencia no consiste tanto en herir y aniquilar como en interrumpir la continuidad de las personas, en hacerles desempe&#241;ar papeles en los que ya no se encuentran, en hacerles traicionar, no s&#243;lo compromisos, sino su propia sustancia&#8221; (Levinas, 2006, p. 48).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2206 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;31&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons9.jpg?1787752855' width='500' height='310' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Weapons | Zach Cregger | 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El personaje de Gladys encarna la fuerza de la totalizaci&#243;n, que busca anular la alteridad del Otro para convertirlo en un instrumento de su propia voluntad. Utilizando &#8220;un peque&#241;o palo envuelto en cabello humano&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;A small stick wrapped in human hair&#8221;.&#034; id=&#034;nh38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, ella destruye la soberan&#237;a de los padres de Alex, oblig&#225;ndolos a &#8220;clavarse tenedores en la cara, fuerte y repetidamente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Stab themselves in the face, hard and repeatedly&#8221;.&#034; id=&#034;nh39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La tragedia concluye con la p&#233;rdida total de la expresi&#243;n &#233;tica en el rostro; cuando Archer rescata a su hijo Matthew, el ni&#241;o ya no lo mira como un interlocutor, pues &#8220;sus ojos est&#225;n abiertos, pero est&#225;n vacantes. Vac&#237;os&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;His eyes are open but they are vacant. Empty&#8221;.&#034; id=&#034;nh40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La pel&#237;cula ofrece adem&#225;s una descripci&#243;n muy precisa de los padres de Alex en su estado de trance: &#8220;Se sientan erguidos, con los ojos muy abiertos, pero sin enfocar nada&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They sit bolt upright; eyes open wide but focused on nothing&#8221;.&#034; id=&#034;nh41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Otra frase que refuerza la idea de vac&#237;o absoluto ocurre al final de la historia, cuando Alex intenta encontrar alg&#250;n rastro de sus padres en sus rostros: &#8220;Miran fijamente la pared de manera ausente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They stare absently at the wall&#8221;.&#034; id=&#034;nh42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Levinas, cuando la mirada es ausente, se rompe la relaci&#243;n de sociedad y de lenguaje. Esto se debe a que &#8220;el rostro habla. La manifestaci&#243;n del rostro es ya discurso. El que se manifiesta, seg&#250;n la palabra de Plat&#243;n, se socorre a s&#237; mismo. Deshace en todo momento la forma que ofrece&#8221; (Levinas, 2006, p. 89). Al no mirar a un interlocutor, el sujeto pierde su unicidad y su capacidad de ser un &#8220;yo&#8221; que responde ante el otro, quedando atrapado en una interioridad cerrada y sorda que ya no proyecta ninguna significaci&#243;n hacia el mundo. En este estado, los personajes dejan de ser maestros que ense&#241;an su propia realidad y se convierten en objetos que simplemente ocupan un espacio f&#237;sico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El mecanismo del chivo expiatorio y la respuesta comunitaria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ren&#233; Girard plantea que la violencia colectiva tiene una tendencia estructural a canalizarse hacia un &#250;nico individuo o grupo, el denominado chivo expiatorio, con el objetivo de restaurar la cohesi&#243;n social y mitigar tensiones internas. Este fen&#243;meno ocurre porque &#8220;la violencia... busca y encuentra siempre una v&#237;ctima propiciatoria&#8221; (Girard, 2005, p. 2)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Violence... seeks and always finds a surrogate victim&#8221;.&#034; id=&#034;nh43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este mecanismo no implica justicia ni resoluci&#243;n real de conflictos, sino la proyecci&#243;n de culpa y miedo hacia un Otro, quien es cargado simb&#243;licamente con todos los males de la comunidad. La v&#237;ctima elegida encarna la responsabilidad de los conflictos colectivos, mientras el resto de la sociedad obtiene una aparente unidad y paz temporal, aunque ilusoria. En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, la figura de Justine Gandy cumple inicialmente este rol antes de ser transferido a la t&#237;a-bruja. Durante la reuni&#243;n escolar, Archer verbaliza la sospecha colectiva que busca un culpable &#250;nico: &#8220;&#161;Quiero saber qu&#233; pas&#243; en esa aula! &#191;Por qu&#233; solo su aula? &#191;Por qu&#233; solo la de ella?&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb44&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;I wanna know what happened in that classroom! Why just her classroom? Why (&#8230;)&#034; id=&#034;nh44&#034;&gt;44&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La comunidad proyecta sobre ella el miedo por la desintegraci&#243;n de los v&#237;nculos sociales y por la violencia que se reproduce dentro de la comunidad. Este proceso refleja con claridad la din&#225;mica que Girard describe: la exclusi&#243;n y el sacrificio de un sujeto sirven como estrategias de recomposici&#243;n simb&#243;lica. Como se&#241;ala el fil&#243;sofo, antrop&#243;logo e historiador, &#8220;el sacrificio sirve para proteger a la comunidad entera de su propia violencia&#8221; (Girard, 2005, p. 8)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb45&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The sacrifice serves to protect the entire community from its own violence&#8221;.&#034; id=&#034;nh45&#034;&gt;45&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film evidencia que el mecanismo del chivo expiatorio opera de manera autom&#225;tica en contextos de amenaza, activando procesos de estigmatizaci&#243;n. Un padre confronta a la maestra con una acusaci&#243;n binaria que no admite inocencia: &#8220;&#161;O eres negligente o eres c&#243;mplice!&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb46&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;You're either negligent or complicit!&#8221;.&#034; id=&#034;nh46&#034;&gt;46&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Los habitantes de Maybrook, incapaces de asumir responsabilidades compartidas, dirigen la agresi&#243;n hacia un Otro que debe ser eliminado. Esto se debe a que, en una crisis de este tipo, &#8220;cada persona se prepara para la probable agresi&#243;n de sus vecinos&#8221; (Girard, 2005, p. 86)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb47&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Each person prepares himself for the probable aggression of his neighbours&#8221;.&#034; id=&#034;nh47&#034;&gt;47&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Bajo presi&#243;n, la comunidad prefiere externalizar la violencia en lugar de confrontarla de manera &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, el an&#225;lisis del chivo expiatorio se relaciona con la desubjetivaci&#243;n de los individuos. Justine comprende que ha dejado de ser una persona para convertirse en un fetiche del odio comunitario, confesando a Paul: &#8220;Todos piensan que soy una bruja&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb48&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Everybody thinks I'm a witch&#8221;.&#034; id=&#034;nh48&#034;&gt;48&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La maestra asume la carga de la proyecci&#243;n colectiva al exclamar: &#8220;&#161;Cr&#233;anme, el mensaje es fuerte y claro! &#161;Yo soy el problema!&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb49&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Believe me the message is loud and clear! I'm the problem!&#8221;.&#034; id=&#034;nh49&#034;&gt;49&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La bruja (Gladys) se convierte finalmente en el objeto definitivo de castigo, permitiendo que la comunidad participe indirectamente en la agresi&#243;n a trav&#233;s de la exclusi&#243;n y el silencio. Desde una perspectiva psico-social, este mecanismo revela la fragilidad de los v&#237;nculos. La cohesi&#243;n obtenida mediante la proyecci&#243;n de culpa es temporal, pues se basa en la negaci&#243;n de responsabilidad. La pel&#237;cula expone c&#243;mo el miedo colectivo activa din&#225;micas que convierten a la comunidad en un espacio de tensi&#243;n constante. Al final, la violencia se vuelve un&#225;nime contra la figura de Gladys. Como advierte Ren&#233; Girard, es necesario reconocer que &#8220;los efectos del chivo expiatorio est&#225;n m&#225;s profundamente arraigados en la condici&#243;n humana de lo que estamos dispuestos a admitir&#8221; (Girard, 2005, p. 101)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb50&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Scapegoat effects are more deeply rooted in the human condition than we are (&#8230;)&#034; id=&#034;nh50&#034;&gt;50&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. A partir de este planteamiento, la visi&#243;n del film permite sospechar la existencia de una tendencia profundamente inhumana a concentrar la responsabilidad colectiva en una &#250;nica figura, convertida en chivo expiatorio. Surge entonces la pregunta de si Gladys, antes que victimaria, no fue tambi&#233;n v&#237;ctima, y qu&#233; experiencias atraves&#243; a lo largo de su vida para llegar a ocupar el lugar de v&#237;ctima propiciatoria. En este sentido, su posible recurso a la manipulaci&#243;n &#8211;a trav&#233;s de conjuros, compulsi&#243;n y obsesi&#243;n&#8211; podr&#237;a interpretarse como una estrategia defensiva, aunque a la vez implique procesos eficaces de disoluci&#243;n del sujeto sacrificial, en la medida en que la violencia colectiva borra su singularidad y lo reduce a pura funci&#243;n expiatoria. Ocurre, sin embargo, en efecto, que la disoluci&#243;n del sujeto no se limita a la figura de Gladys, sino que se extiende al conjunto de los personajes implicados en la din&#225;mica de violencia. Acontece que varios personajes sucumben a la manipulaci&#243;n de Gladys experimentando tambi&#233;n una disoluci&#243;n de su subjetividad y convirti&#233;ndose en aut&#233;nticos organismos-arma que pierden autonom&#237;a y adoptan posturas f&#237;sicas innaturales. Entre ellos, los padres de Alex, Jim y su esposa, cuando permanecen en un estado de trance tras la intervenci&#243;n de Gladys con un &#8220;peque&#241;o palo envuelto en cabello humano&#8221;, realizando actos de autolesi&#243;n como &#8220;apu&#241;alarse en la cara, fuerte y repetidamente&#8221; sin consciencia de sus actos; el director Andrew, vinculado a un fetiche de palos y sangre mediante un mech&#243;n de su esposa Ginny, el cual entra en un estado de posesi&#243;n en el que &#8220;envuelve sus manos alrededor de la garganta de ella [Ginny]&#8221;, asesin&#225;ndola y persiguiendo, despu&#233;s, a Justine con el &#8220;&#225;ngulo caracter&#237;stico&#8221;, evidenciando la anulaci&#243;n total de su voluntad; los 17 ni&#241;os, incluyendo a Matthew, son transformados mediante rituales a las 2:17 AM en un organismo colectivo, adoptando una &#8220;postura curiosa&#8221; y permaneciendo &#8220;perfectamente quietos&#8221; en el s&#243;tano de Alex; el oficial Paul, tras ser pose&#237;do, presenta rostro &#8220;rojo y retorcido&#8221;, ojos saltones y brazos en el &#225;ngulo de posesi&#243;n, atacando con &#8220;rabia de animal&#8221;; Anthony, el hombre sin hogar, adopta un rostro &#8220;retorcido de esa manera familiar&#8221; y se lanza violentamente sobre Archer; y finalmente, Archer Graff pierde el juicio tras lo cual Gladys &#8220;le unta sangre en la cara&#8221;, mostrando una mirada &#8220;letal y vacante&#8221; y actuando bajo la supervisi&#243;n de Gladys. En todos los casos, la identidad y la voluntad de los personajes quedan subordinadas a la influencia de Gladys, ilustrando c&#243;mo la violencia ejercida por un agente singular puede producir una desubjetivaci&#243;n m&#250;ltiple y sistem&#225;tica, transformando cuerpos y mentes en instrumentos de control y agresi&#243;n. Finalmente, la disoluci&#243;n del sujeto alcanza a la propia Gladys, tanto en su eventual recurso a pr&#225;cticas de manipulaci&#243;n como en su constituci&#243;n como v&#237;ctima propiciatoria, donde su singularidad queda disuelta en la funci&#243;n que le asigna la violencia colectiva&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb51&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El planteamiento sobre c&#243;mo Gladys llega a convertirse en victimario a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh51&#034;&gt;51&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; ofrece un ejemplo claro de la teor&#237;a de Girard: la violencia se reproduce mediante estructuras simb&#243;licas de proyecci&#243;n. Al final, el acto de destrucci&#243;n colectiva busca restaurar un orden perdido, pues &#8220;el prop&#243;sito del sacrificio es restaurar la armon&#237;a en la comunidad&#8221; (Girard, 2005, p. 8)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb52&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The purpose of the sacrifice is to restore harmony to the community&#8221;.&#034; id=&#034;nh52&#034;&gt;52&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La bruja, como chivo expiatorio final, encarna tanto la culpa colectiva como la instrumentalizaci&#243;n de la subjetividad, revelando la fragilidad de la &#233;tica comunitaria frente a la violencia internalizada. Tal debilidad no solo se observa durante el proceso de manipulaci&#243;n donde los personajes sufren la p&#233;rdida de autonom&#237;a y desubjetivaci&#243;n, sino que, tras la acci&#243;n de Gladys, la comunidad en su conjunto queda marcada. Incluso despu&#233;s de que los individuos intenten reaccionar o tomar represalias contra Gladys, las secuelas de la violencia persisten: los v&#237;nculos sociales permanecen fragmentados, la confianza se erosiona y la memoria de los actos de control y miedo contin&#250;a condicionando la vida colectiva. La din&#225;mica evidencia que la violencia ejercida por un agente singular no se agota en la v&#237;ctima directa, sino que se propaga, dejando una marca duradera en la estructura social y en la subjetividad de todos los miembros, perpetuando un ciclo de desubjetivaci&#243;n y control incluso cuando se intenta restablecer cierto equilibrio. De ello se desprende que, aunque, como se&#241;ala Girard, la din&#225;mica del chivo expiatorio est&#233; profundamente arraigada en la condici&#243;n humana, &#233;sta, no constituye un camino adecuado para resolver los conflictos de violencia. Como se observa en &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025), la concentraci&#243;n de la agresi&#243;n en un &#250;nico sujeto no solo perpet&#250;a el sufrimiento de la v&#237;ctima directa, sino que tambi&#233;n genera secuelas duraderas en la comunidad. Esto incluye la desaparici&#243;n de los escolares y la transformaci&#243;n de algunos hombres en violentos homicidas, lo que fragmenta los v&#237;nculos sociales y mantiene la desubjetivaci&#243;n de los individuos. As&#237;, se manifiesta que la violencia colectiva dirigida hacia un chivo expiatorio produce m&#225;s problemas de los que pretende resolver, dejando marcas profundas tanto en los sujetos afectados como en la estructura social en general. De hecho, respecto a la precariedad de las soluciones basadas en el chivo expiatorio, Girard reconoce que si bien, &#8220;a veces, todos los remedios, tanto los duros como los suaves, parecen eficaces; en otras ocasiones, cada medida parece intensificar la fiebre que intenta disminuir&#8221; (Girard, 2005, pp. 31&#8211;32)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb53&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;At times all the remedies, harsh as well as gentle, seem efficacious; at (&#8230;)&#034; id=&#034;nh53&#034;&gt;53&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El chivo expiatorio funciona, por tanto, como un fundamento oculto de la civilizaci&#243;n, aunque genera simult&#225;neamente una incivilizaci&#243;n: una paz precaria basada en la transferencia de la culpa hacia una v&#237;ctima cuya muerte restablecer&#237;a el orden simb&#243;lico. Sin embargo, este mecanismo condena a la sociedad a repetir el rito para sobrevivir, perpetuando ciclos de crisis y dejando huellas profundas tanto en los individuos como en las estructuras sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#201;tica de la fragilidad: los l&#237;mites difusos entre v&#237;ctima y victimario mediante el encubrimiento totalizante de la asimetr&#237;a &#233;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025), la fragilidad humana no se limita a una condici&#243;n de vulnerabilidad f&#237;sica, sino que constituye el espacio donde se desdibuja la frontera entre quien sufre la violencia y quien la ejerce. Bajo la influencia de Gladys, los personajes experimentan una deshumanizaci&#243;n, un proceso que los transforma en meros instrumentos de poder y control. Emmanuel Levinas describe esta forma de alienaci&#243;n se&#241;alando que &#8220;la violencia es corrupci&#243;n: seducci&#243;n y amenaza en la que la voluntad se traiciona... admite que la obliguen y que la esclavicen como voluntad&#8221; (Levinas, 2006, p. 242), evidenciando c&#243;mo la coerci&#243;n y la manipulaci&#243;n erosionan la autonom&#237;a &#233;tica y moral del individuo. Esta interrupci&#243;n deshumanizante se manifiesta claramente en los personajes que habitan el l&#237;mite difuso entre v&#237;ctima y victimario: Alex, v&#237;ctima central de la tiran&#237;a de su t&#237;a, se ve obligado a replicar la violencia de su agresora, mordi&#233;ndose a s&#237; mismo y usando su propia sangre en un ritual de ruptura para liberar a sus padres; el oficial Paul, inicialmente protector, tras ser herido accidentalmente se convierte en victimario al golpear brutalmente a Anthony y, finalmente, pose&#237;do, ataca a Justine con &#8220;rabia de animal&#8221;; el director Andrew, hombre &#8220;gentil&#8221; al inicio, sucumbe al ritual de Gladys y se transforma en un victimario r&#225;bido que asesina a su esposa y persigue a Justine cubierto de bilis negra; Archer Graff, padre desesperado por la p&#233;rdida de su hijo, tras ser marcado con sangre se convierte en un agresor con mirada &#8220;letal y vacante&#8221; intentando asesinar a Justine; Justine Gandy, chivo expiatorio de la comunidad, v&#237;ctima de exclusi&#243;n y odio colectivo, se ve forzada a actuar como victimaria, matando a Paul y Anthony para sobrevivir; y los 17 ni&#241;os, incluido Matthew, v&#237;ctimas de desaparici&#243;n forzada, pierden su individualidad para convertirse en una masa agresora un&#225;nime, actuando finalmente como un &#8220;&#250;nico organismo&#8221; y una &#8220;manada de lobos&#8221; para desmembrar brutalmente a Gladys. La v&#237;ctima, como se muestra, se vuelve verdugo cuando pierde su &#8220;rostro&#8221;, es decir, su capacidad de expresi&#243;n &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2205 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;31&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons8.jpg?1787752855' width='500' height='287' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Weapons | Zach Cregger | 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Levinas, el yo es una &#8220;identidad por excelencia, la obra original de la identificaci&#243;n&#8221; (Levinas, 2006, p. 60), pero esta identidad se pulveriza cuando el sujeto es reducido a un organismo vac&#237;o. La pel&#237;cula describe este estado terminal en los padres de Alex: &#8220;Se sientan erguidos, con los ojos muy abiertos, pero sin enfocar nada&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb54&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They sit bolt upright; eyes open wide but focused on nothing&#8221;.&#034; id=&#034;nh54&#034;&gt;54&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La fragilidad humana se manifiesta en su capacidad de ser &#8220;pose&#237;da&#8221; o instrumentalizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Levinas sostiene que el yo se constituye en la felicidad del gozo (Levinas, 2006, p. 132), pero cuando el miedo al ma&#241;ana y la violencia extrema invaden esta morada, el sujeto regresa al anonimato del &lt;i&gt;il y a&lt;/i&gt;. Los ni&#241;os del pueblo, v&#237;ctimas del ritual de Gladys, pierden su individualidad para convertirse en una masa agresora: &#8220;La estampida de ni&#241;os sale disparada de cada orificio de la casa, explotando a trav&#233;s de puertas y ventanas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb55&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The stampede of kids comes blasting out of every orifice of the house, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh55&#034;&gt;55&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este punto, la distinci&#243;n &#233;tica desaparece; la v&#237;ctima es ahora el agente de una violencia en la que el objetivo es &#8220;levantado del suelo por sus tirones colectivos como una mujer siendo descuartizada&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb56&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Lifted off the ground by their collective pulls like a woman being drawn (&#8230;)&#034; id=&#034;nh56&#034;&gt;56&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Levinas, el l&#237;mite entre estos roles deber&#237;a ser el reconocimiento del Rostro, que porta el mandato &#8220;no matar&#225;s&#8221; (Levinas, 2006, p. 9). Sin embargo, bajo la tiran&#237;a de la totalidad que Gladys impone, el rostro se vac&#237;a de significaci&#243;n y deviene inexpresivo, sustra&#237;do a su potencia &#233;tica originaria. La epifan&#237;a del rostro del Otro queda as&#237; neutralizada, reducida a una presencia sin apelaci&#243;n ni mandato. Al final del relato, la tragedia de la fragilidad &#233;tica alcanza su punto culminante cuando los padres de Alex, incluso tras el cese de la violencia f&#237;sica, &#8220;miran absortos a la pared detr&#225;s de &#233;l&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb57&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;They stare absently at the wall behind him&#8221;.&#034; id=&#034;nh57&#034;&gt;57&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En ese gesto, ya no hay encuentro ni interpelaci&#243;n, sino la evidencia de una subjetividad capturada por la inercia de lo mismo: el Otro ha dejado de comparecer como rostro para devenir pura superficie, y la relaci&#243;n &#233;tica queda abolida en una mirada que, aun abierta, ya no ve. La &#233;tica de la fragilidad pone de manifiesto que, bajo la irrupci&#243;n de una violencia totalizadora, el ser humano se ve expuesto a la tentaci&#243;n de abdicar de su condici&#243;n de presencia para replegarse en la inercia de lo meramente dado. La ruptura del &#8220;cara a cara&#8221; &#8211;acontecimiento originario de la significaci&#243;n &#233;tica&#8211; no s&#243;lo suspende la epifan&#237;a del rostro del Otro, sino que desactiva la asimetr&#237;a&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb58&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordar que, para Levinas, la asimetr&#237;a es la estructura que garantiza que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh58&#034;&gt;58&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; que funda la responsabilidad infinita, transformando al pr&#243;jimo en una figura sin rostro, disponible para su inscripci&#243;n en el orden de lo mismo. En este eclipse de la alteridad, el hombre deja de ser maestro &#8211;aquel que, en su desnudez, ense&#241;a sin mediaci&#243;n&#8211; para devenir resto, huella debilitada en la econom&#237;a de los sobrevivientes. La voz propia se disuelve entonces en un decir neutralizado, capturado por la clausura de un relato que objetiva y fija. As&#237;, bajo el imperio de la totalidad, los seres comparecen &#250;nicamente como formas ya sedimentadas, &#8220;ya pl&#225;sticas, de la epopeya&#8221; (Levinas, 2006, p. 48), donde la vida es traicionada al ser reducida a figura, y la alteridad, despose&#237;da de su infinita exigencia, queda subordinada a la l&#243;gica de la representaci&#243;n. En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, la violencia y la instrumentalizaci&#243;n de los personajes producen una supresi&#243;n fenomenol&#243;gica de la asimetr&#237;a &#233;tica, dando la impresi&#243;n de simetr&#237;a entre v&#237;ctima y victimario. No obstante, desde la perspectiva levinasiana, la asimetr&#237;a no se rompe ni ontol&#243;gica ni &#233;ticamente, ya que el rostro del Otro sigue constituyendo una exigencia moral irreductible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lectura psicoanal&#237;tica&lt;br class='autobr' /&gt;
Lo siniestro en &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;: cuando el cuerpo familiar deviene perturbador&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El concepto de lo ominoso &lt;i&gt;(unheimlich)&lt;/i&gt;, seg&#250;n Sigmund Freud, no se refiere a lo meramente aterrador, sino, como ya se apunt&#243;, a &#8220;aquella variedad de lo terror&#237;fico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo&#8221; (Freud, 2007a, p. 220). Desde esta perspectiva, lo siniestro en &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025) se manifiesta cuando el entorno dom&#233;stico y los v&#237;nculos biol&#243;gicos, que deber&#237;an ofrecer seguridad, pierden su cualidad de refugio y se transforman en algo ajeno y amenazante, siguiendo la definici&#243;n freudiana de lo ominoso como aquello que, debiendo permanecer oculto, sale a la luz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025), lo ominoso se manifiesta de m&#250;ltiples formas, articul&#225;ndose a trav&#233;s de la desposesi&#243;n del hogar, la p&#233;rdida de identidad y la presencia parasitaria que corroe los v&#237;nculos familiares. Los padres de Alex representan el ejemplo m&#225;s extremo de esta perturbaci&#243;n: lo familiar se transmuta en terror cuando las figuras protectoras del n&#250;cleo dom&#233;stico se convierten en aut&#243;matas vac&#237;os. Sentados en el sof&#225; de manera antinatural &#8211;&#8220;se sientan erguidos, con los ojos muy abiertos, pero sin enfocar nada&#8221;&#8211;, su imagen se vuelve inquietante; sus ropas sucias, piel grasienta y ojos amarillos apagados contrastan con la respiraci&#243;n a&#250;n presente, generando una sensaci&#243;n de amenaza latente. La acci&#243;n cotidiana de comer se transforma en una ceremonia siniestra bajo el control de Gladys, quien induce a los padres a &#8220;clavar tenedores en sus propias mejillas, fuerte y repetidamente&#8221;, dejando &#8220;surcos de sangre que se aferran a sus manos&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este desplazamiento de lo familiar hacia lo terror&#237;fico ilustra la concepci&#243;n freudiana de lo &lt;i&gt;unheimlich,&lt;/i&gt; donde lo conocido se revela extra&#241;amente perturbador, y el hogar, tradicionalmente seguro, se convierte en un espacio de despersonalizaci&#243;n y horror. De manera paralela, los diecisiete ni&#241;os del pueblo encarnan lo siniestro a trav&#233;s de la transformaci&#243;n del individuo en masa aut&#243;mata. Su desplazamiento colectivo, caracterizado por &#8220;cuerpo erguido, brazos extendidos en una V hacia abajo como alguien que carga bolsas pesadas&#8221;, remite a una p&#233;rdida de agencia y a la desarticulaci&#243;n del yo. Esta despersonalizaci&#243;n alcanza su punto culminante en Matthew, cuyos &#8220;ojos abiertos pero vacantes. Vac&#237;os&#8221; evidencian que el rostro ha dejado de funcionar como interpelaci&#243;n &#233;tica, convirti&#233;ndose en mero objeto sin capacidad de respuesta moral. El efecto combinado de la repetici&#243;n autom&#225;tica y la ausencia de conciencia individual refuerza la sensaci&#243;n de desposesi&#243;n y amenaza, manifestando un terror que no depende de la violencia expl&#237;cita sino de la deformaci&#243;n de lo cotidiano. Por su parte, Archer Graff enfrenta lo ominoso a trav&#233;s del doble y la fractura de la identidad. Una secuencia on&#237;rica lo muestra a &#8220;s&#237; mismo dormido en la cama&#8221;, proyectando la vulnerabilidad de su yo frente a la invasi&#243;n externa, mientras su cuerpo, controlado por la violencia de Gladys, se presenta ante Justine con mirada &#8220;letal y vacante&#8221; durante el intento de estrangulamiento. La duplicidad y la traici&#243;n de sus impulsos paternales evidencian que lo siniestro no solo reside en los dem&#225;s, sino tambi&#233;n en la incapacidad del propio sujeto para reconocerse como agente aut&#243;nomo. A ello se suma la bruja Gladys, la cual se erige como la encarnaci&#243;n del siniestro parasitario dentro del entorno familiar. Su vitalidad contrasta con la decrepitud de quienes la rodean &#8211;&#8220;su rostro tiene color. Sus ojos tienen un brillo&#8221;&#8211;, y su apariencia de &#8220;p&#225;jaro real&#8221;, con &#8220;maquillaje colorido, pelo rojo encrespado y joyer&#237;a ostentosa&#8221;, refuerza la est&#233;tica perturbadora de dominio y control. La imposici&#243;n de silencio y obediencia &#8211;&#8220;No se habla hoy. Buen chico&#8221;&#8211; subraya su capacidad para corromper los lazos afectivos, transformar la rutina en ritual de terror y mantener a la comunidad bajo su hegemon&#237;a sin necesidad de violencia expl&#237;cita. Como se puede ver, en &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; se despliega lo ominoso a trav&#233;s de una serie de configuraciones que combinan desposesi&#243;n, despersonalizaci&#243;n y parasitismo. Lo familiar se convierte en perturbador, el yo se fractura y el Otro se vuelve fuente de amenaza constante, produciendo una experiencia est&#233;tica que refleja la tensi&#243;n entre la vida cotidiana y el horror latente que subyace en la estructura familiar y social.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2204 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;31&#034; data-legende-lenx=&#034;&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons5.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/weapons5.jpg?1787752855' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Weapons | Zach Cregger | 2025&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La transmisi&#243;n del trauma colectivo: m&#225;s all&#225; del horror folcl&#243;rico&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, lo siniestro no se limita a un bosque lejano, sino que se encuentra en el coraz&#243;n de la estructura suburbana. La obra muestra c&#243;mo el trauma se desplaza desde el &#225;mbito cl&#237;nico individual hacia una dimensi&#243;n simb&#243;lica y arquet&#237;pica, fracturando a toda la comunidad de Maybrook. Este fen&#243;meno se manifiesta a trav&#233;s de la interacci&#243;n de m&#250;ltiples capas psicol&#243;gicas y culturales, evidenciando c&#243;mo la violencia y el horror pueden permear la vida cotidiana, afectando tanto a individuos como a colectivos, y transformando el orden social en una experiencia de caos y desposesi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La base cl&#237;nica freudiana: desbordamiento y repetici&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la perspectiva freudiana, el trauma surge cuando un acontecimiento excede la capacidad del aparato ps&#237;quico para procesarlo, dando lugar a una neurosis traum&#225;tica. En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, este desbordamiento se evidencia de manera expl&#237;cita en la reacci&#243;n catat&#243;nica de los padres de Alex, quienes &#8220;se sientan erguidos, con los ojos muy abiertos, pero sin enfocar nada&#8221;. Su inercia corporal simboliza la imposibilidad del psiquismo de integrar una experiencia que supera la comprensi&#243;n racional, un vac&#237;o que se confirma al final del relato cuando, a pesar de estar f&#237;sicamente a salvo, los padres simplemente &#8220;miran absortos a la pared detr&#225;s de &#233;l&#8221;. Este desbordamiento ps&#237;quico se manifiesta tambi&#233;n en la vacuidad de Matthew y de los ni&#241;os rescatados, quienes, tras el estallido de violencia, quedan en un estado de desubjetivaci&#243;n total; aunque Matthew es recuperado por su padre, &#8220;sus ojos est&#225;n abiertos, pero est&#225;n vacantes. Vac&#237;os&#8221;, lo que evidencia el colapso del aparato ps&#237;quico ante la intensidad de la experiencia. De modo similar, Alex presenta desde el inicio un estado de saturaci&#243;n ps&#237;quica, pues cuando Justine lo encuentra en el aula no parece ni siniestro ni inocente, sino &#8220;simplemente en blanco&#8221;, y su incapacidad para ofrecer una narrativa ante los interrogatorios indica que el acontecimiento ha quedado fuera de toda elaboraci&#243;n simb&#243;lica. A su vez, la par&#225;lisis reactiva de Justine Gandy expresa este mismo desbordamiento en el plano corporal y emocional, ya que el estr&#233;s acumulado se inscribe en su cuerpo mientras permanece con la mand&#237;bula apretada y la mirada fija en su regazo, y posteriormente, tras la agresi&#243;n sufrida, queda en un &#8220;estado de shock&#8221;, incapaz de reaccionar. Este colapso se extiende incluso a la degradaci&#243;n f&#237;sica de los padres de Alex, cuya p&#233;rdida de funciones b&#225;sicas se manifiesta en signos como &#8220;sus mand&#237;bulas est&#225;n flojas, la baba rezuma de sus bocas abiertas&#8221;, con ojos &#8220;amarillos y apagados&#8221; y piel grasienta, mostrando que el psiquismo ya no logra sostener la integridad del cuerpo. Adem&#225;s, a nivel colectivo, el pueblo de Maybrook experimenta un colapso del sentido, evidenciado en el encubrimiento por parte de las autoridades y en la imposibilidad de responder a la pregunta fundamental &#8220;&#191;por qu&#233;?&#8221;, lo que revela que el trauma no solo afecta a los individuos, sino que rompe el tejido de significaci&#243;n comunitario, interrumpiendo la continuidad de las personas y dej&#225;ndolas convertidas en residuos de una historia que ya no pueden comprender ni narrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; tambi&#233;n presenta ejemplos significativos de compulsi&#243;n a la repetici&#243;n, donde los personajes quedan atrapados en ciclos de comportamiento mec&#225;nicos o ritualistas que intentan, sin &#233;xito, procesar el horror que los rodea: se observa, en primer lugar, en la agresi&#243;n r&#237;tmica de los padres de Alex, el ejemplo m&#225;s violento de repetici&#243;n f&#237;sica, cuando Gladys utiliza un fetiche para obligarlos a autolesionarse en una acci&#243;n mec&#225;nica &#8211;&#8220;thwack thwack thwack thwack... una y otra vez clavan el tenedor en sus mejillas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb59&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Thwack thwack thwack thwack... again and again they drive their forks into (&#8230;)&#034; id=&#034;nh59&#034;&gt;59&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211;, donde la reiteraci&#243;n del da&#241;o act&#250;a como manifestaci&#243;n externa de un trauma no simbolizable; en segundo lugar, en la hipervigilancia paranoica de Justine, quien reproduce compulsivamente actos de comprobaci&#243;n en su hogar &#8211;cierra el cerrojo, mira por las cortinas, espera y, ante cualquier ruido, reinicia la secuencia: &#8220;mira a trav&#233;s de la mirilla... se mueve hacia la ventana... deja ir la cortina... [ante un ruido] se da la vuelta bruscamente&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb60&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Looks through the peephole... moves to the window... let's go of the (&#8230;)&#034; id=&#034;nh60&#034;&gt;60&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211; como intento fallido de restaurar una seguridad ya desbordada; asimismo, en la rutina ritualizada de Alex, cuyo trauma se traduce en una repetici&#243;n mon&#243;tona de acciones cotidianas presentadas como un bucle &#8211;&#8220;bus: viaja a la escuela. Tienda: compra v&#237;veres. Patio delantero: los lleva a casa. Sala: alimenta a sus padres&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb61&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Bus: he rides to school. store: he buys groceries. front yard: he carries (&#8230;)&#034; id=&#034;nh61&#034;&gt;61&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211; que le permite sostener una apariencia de normalidad en una realidad fracturada; y, finalmente, en la dimensi&#243;n colectiva de la repetici&#243;n, visible en la uniformidad de la &#8220;postura curiosa&#8221; de los diecisiete ni&#241;os, quienes huyen reproduciendo exactamente el mismo patr&#243;n corporal &#8211;&#8220;cada ni&#241;o corre por el jard&#237;n con la misma postura curiosa... los brazos extendidos en una V hacia abajo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb62&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Every child runs across the yard with the same curious posture... arms (&#8230;)&#034; id=&#034;nh62&#034;&gt;62&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211;, evidenciando una desposesi&#243;n radical de la voluntad en la que el sujeto deja de ser due&#241;o de sus movimientos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un caso muy interesante de la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n, se manifiesta en Archer Graff. El cual realiza un intento desesperado por dominar el trauma mediante la t&#233;cnica y la geometr&#237;a: por un lado, revive obsesivamente la desaparici&#243;n de su hijo a trav&#233;s de la tecnolog&#237;a &#8211;&#8220;Archer pausa la grabaci&#243;n y mira a la oscuridad. La regresa... y mira a su hijo correr una vez m&#225;s&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb63&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Archer pauses the footage and stares at the darkness. He reverses it... and (&#8230;)&#034; id=&#034;nh63&#034;&gt;63&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211;; por otro, esta necesidad de repetici&#243;n se desplaza hacia una reconstrucci&#243;n geom&#233;trica del evento, al contar los paneles de cemento donde otros ni&#241;os desaparecieron, utilizar un l&#225;ser para trazar trayectorias y &#8220;entintar una l&#237;nea desde su casa hasta la torre y extenderla... dibujando un gran c&#237;rculo&#8221; sobre el mapa. Ambos gestos mec&#225;nicos &#8211;el rebobinado de la cinta y el trazado de l&#237;neas&#8211; reflejan en cierto sentido el fracaso del psiquismo para canalizar una energ&#237;a que no puede ser simbolizada, reforzando la naturaleza estructuralmente repetitiva del trauma, pero, al mismo tiempo, muestra el esfuerzo de Archer por convertir el azar del horror en una coordenada matem&#225;tica, de tal forma que mientras la repetici&#243;n, en un principio, solo confirma que el objeto perdido (su hijo Matthew) permanece radicalmente fuera del alcance de sus reglas, c&#225;lculos y pantallas, paulatinamente se observa un desplazamiento desde la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n hacia el trabajo de elaboraci&#243;n donde el sujeto puede &#8220;recuperar el dominio &lt;i&gt;'Bew&#228;ltigung'&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb64&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Bew&#228;ltigung es un t&#233;rmino alem&#225;n derivado de bew&#228;ltigen (&#8220;afrontar&#8221; o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh64&#034;&gt;64&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; sobre el est&#237;mulo por medio de un desarrollo de angustia cuya omisi&#243;n caus&#243; la neurosis traum&#225;tica&#8221; (Freud, 2007b, p. 31). En efecto, la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n de Archer Graff es precisamente el motor que le permite localizar el origen del horror, aunque la resoluci&#243;n del enigma sea tr&#225;gica y no devuelva la normalidad a las v&#237;ctimas. Su obsesi&#243;n transforma el trauma en una investigaci&#243;n geom&#233;trica y t&#233;cnica que eventualmente rinde frutos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proceso de descubrimiento de Archer se desarrolla en tres etapas fundamentales. Primero, el an&#225;lisis obsesivo de la evidencia: Archer no se limita a sufrir la p&#233;rdida, sino que intenta dominarla mediante la tecnolog&#237;a y un escrutinio minucioso. Pasa horas en su cocina revisando los videos de su c&#225;mara Ring, reproduciendo las im&#225;genes una y otra vez para observar c&#243;mo su hijo Matthew desaparece en la oscuridad a las 2:17 a.m. Esta repetici&#243;n mec&#225;nica le permite identificar una trayectoria f&#237;sica espec&#237;fica, notando que Matthew corre directamente hacia una torre de radio visible desde su casa. La segunda etapa consiste en la reconstrucci&#243;n geom&#233;trica: su compulsi&#243;n lo lleva a buscar patrones en otras v&#237;ctimas, tratando el trauma como un problema matem&#225;tico. Visita a otros padres, como Gary y Erica, para examinar sus grabaciones de seguridad, y en la casa de ellos cuenta los paneles de cemento del suelo para determinar el &#225;ngulo exacto en que Bailey, otra ni&#241;a, sali&#243; de su propiedad. Utiliza reglas, un l&#225;ser y un mapa para trazar l&#237;neas de trayectoria desde distintos hogares y descubre que todas convergen en un punto espec&#237;fico de la ciudad. Finalmente, en el hospital, Archer muestra su mapa a Justine Gandy, identificando un c&#237;rculo donde las trayectorias se interceptan; es Justine quien completa el enigma al reconocer que la casa ubicada en el centro exacto corresponde a la vivienda de Alex Lilly. Gracias a esta deducci&#243;n basada en la repetici&#243;n obsesiva de Archer, ambos se dirigen a la casa, donde finalmente encuentran a los ni&#241;os ocultos en el s&#243;tano. No obstante, tambi&#233;n aparece un l&#237;mite a esta resoluci&#243;n: aunque Archer logra rescatar a Matthew y cargarlo en brazos, el ni&#241;o se encuentra aniquilado en la subjetividad, con &#8220;los ojos abiertos pero vac&#237;os&#8221;. De este modo, Archer consigue canalizar su compulsi&#243;n a la repetici&#243;n hacia un proceso de elaboraci&#243;n apoyado en metodolog&#237;a de investigaci&#243;n, y logrando precisar la ubicaci&#243;n de los ni&#241;os, responde a la pregunta &#191;d&#243;nde? Sin embargo, el &#8220;porqu&#233;&#8221; de la violencia totalizadora de Gladys deja a su hijo convertido en una obra inerte, confirmando que la recuperaci&#243;n f&#237;sica no siempre equivale a la sanaci&#243;n del trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde esta perspectiva, la resoluci&#243;n de la violencia f&#237;sica no garantiza la restauraci&#243;n ps&#237;quica, mostrando un proceso traum&#225;tico que deja secuelas profundas y duraderas. Aunque Archer Graff logra rescatar a los ni&#241;os, el estado terminal de Matthew evidencia que la sanaci&#243;n real no ocurre; sus ojos permanecen abiertos pero vac&#237;os, mostrando un residuo inerte de la identidad previa. El intento de Archer de transformar la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n en un trabajo de elaboraci&#243;n mediante la reconstrucci&#243;n geom&#233;trica de los eventos solo permite localizar a los ni&#241;os, sin procesar el horror ni integrar la experiencia traum&#225;tica, revelando la imposibilidad del psiquismo de asimilar plenamente lo que excede la comprensi&#243;n racional. La liberaci&#243;n de Alex no implica tanto una catarsis como m&#225;s bien una inmolaci&#243;n de su inocencia, al participar en la violencia que pretende evitar, lo que evidencia que la supervivencia, en este caso, ha exigido corromper la &#233;tica de la propia subjetividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asimismo, la pel&#237;cula muestra la permanencia de una cicatriz narcisista colectiva, donde los padres de Alex, incluso tras el cese de la violencia, miran absortos a la pared detr&#225;s de &#233;l, revelando una ruptura definitiva del v&#237;nculo &#233;tico y del rostro, y transformando al sujeto en una forma inerte dentro de la narrativa de los sobrevivientes. &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; parece expresar, con todo, que, ante el trauma colectivo, la sanaci&#243;n no aparece como retorno a la normalidad, sino como existencia en un estado de vacuidad y deshumanizaci&#243;n, donde la herida ps&#237;quica tiende a persistir como presencia f&#237;sica heredada que vac&#237;a el rostro de las futuras generaciones. La internalizaci&#243;n intergeneracional del trauma tambi&#233;n se articula a trav&#233;s del silencio y el ocultamiento, elementos que Freud relaciona con lo ominoso. Maddie narra que la polic&#237;a, por verg&#252;enza, &#8220;encubri&#243; todo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb65&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Covered everything all up&#8221;.&#034; id=&#034;nh65&#034;&gt;65&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Sin embargo, el trauma &#8220;se cuenta&#8221; en los susurros de los ni&#241;os y en la &#8220;postura curiosa&#8221; &lt;i&gt;(curious posture)&lt;/i&gt; compartida por las v&#237;ctimas, una coreograf&#237;a del horror que se repite id&#233;ntica en diecisiete hogares distintos. En este sentido, el trauma colectivo no es solo un recuerdo, sino una presencia f&#237;sica heredada que se consolida en la mirada de Matthew, un ni&#241;o rescatado cuyo interior ha sido evacuado, dejando sus ojos &#8220;vacantes. Vac&#237;os&#8221;. Esta imagen final confirma que la transmisi&#243;n del trauma colectivo ha sido completa: el horror ya no es un evento externo, sino la nueva constituci&#243;n &#8211;vac&#237;a y aniquiladora de la subjetividad&#8211; como efecto traum&#225;tico heredado en la descendencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La perspectiva lacaniana: la irrupci&#243;n de lo Real&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Jacques Lacan, existe una &#8220;diferencia conceptual entre 'la realidad' y 'lo real'&#8221;. Mientras que &#8220;la realidad&#8221; es el mundo construido a trav&#233;s del lenguaje y los s&#237;mbolos, &#8220;lo Real&#8221; es aquello que &#8220;irrumpe fuera del orden de la simbolizaci&#243;n&#8221; y que, al no poder ser nombrado, se manifiesta como trauma o como vac&#237;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt;, esta irrupci&#243;n de lo Real no se limita a experiencias individuales, sino que se prolonga y amplifica en una din&#225;mica de transmisi&#243;n del trauma colectivo, evidenciando la incapacidad de la comunidad de Maybrook para integrar simb&#243;licamente un horror que desborda el lenguaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, se observa &#8220;el fracaso del sentido ante el horror&#8221;, que act&#250;a como motor del trauma colectivo. Lo Real aparece como aquello que escapa a la l&#243;gica del discurso cotidiano. Archer Graff lo expresa al afirmar: &#8220;Veo algo que no tiene ning&#250;n sentido en absoluto&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb66&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;I see something that doesn't make any sense at all&#8221;.&#034; id=&#034;nh66&#034;&gt;66&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este desconcierto se condensa en la pregunta sin respuesta: &#8220;la gran pregunta que nadie pod&#237;a responder era &#034;&#191;por qu&#233;?&#034;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb67&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;The big question that no one could answer was &#8216;why?'&#8221;.&#034; id=&#034;nh67&#034;&gt;67&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta ausencia de &#8220;por qu&#233;&#8221; constituye la marca de lo Real: al no haber explicaci&#243;n posible, el trauma no puede ser elaborado ni &#8220;metabolizado&#8221;, y se transmite como una angustia pura que infecta todo el tejido social&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb68&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Por &#8220;tejido social&#8221; refiero al entramado de relaciones, v&#237;nculos y valores (&#8230;)&#034; id=&#034;nh68&#034;&gt;68&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, emerge &#8220;la alucinaci&#243;n como retorno de lo Real&#8221;, ahora ligada a su dimensi&#243;n colectiva. Seg&#250;n la teor&#237;a lacaniana, &#8220;lo que es cercenado de la simbolizaci&#243;n primordial... aparece en lo real&#8221;. La visi&#243;n del &#8220;rifle de asalto AR-15 gigantesco, del tama&#241;o de un yate&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb69&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Gigantic, Yacht-Sized, AR-15 Assault Rifle&#8221;.&#034; id=&#034;nh69&#034;&gt;69&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; no es solo una experiencia individual, sino la materializaci&#243;n alucinada de una violencia social no simbolizada. Este elemento funciona como condensaci&#243;n del trauma colectivo: aquello que la comunidad no puede decir irrumpe como imagen dominante que organiza el miedo compartido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, se produce &#8220;la transmisi&#243;n a trav&#233;s de la imagen (lo Imaginario)&#8221;. Ante el encubrimiento &#8211;la polic&#237;a &#8220;encubri&#243; todo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb70&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Covered everything all up&#8221;.&#034; id=&#034;nh70&#034;&gt;70&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&#8211; el trauma no circula mediante el relato, sino mediante la repetici&#243;n visual y corporal. &lt;br class='autobr' /&gt;
Los diecisiete ni&#241;os adoptan una &#8220;postura curiosa&#8221;. Esta coreograf&#237;a act&#250;a como un significante que se transmite de cuerpo en cuerpo sin pasar por la palabra, constituyendo una forma de &#8220;identificaci&#243;n espectacular&#8221; con lo Real que los ha capturado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuarto lugar, aparece &#8220;la deshumanizaci&#243;n (el sujeto como cosa)&#8221; junto con el mecanismo del chivo expiatorio como intento fallido de simbolizaci&#243;n. La comunidad intenta nombrar lo innombrable para detener la propagaci&#243;n del horror. Al designar a Justine como &#8220;W-I-T-C-H&#8221; (bruja) y convertirla en un &lt;i&gt;&#8220;pararrayos&#8221; (&#8220;lightning rod&#8221;)&lt;/i&gt;, busca fijar un sentido que contenga la angustia. Sin embargo, este gesto no produce reconocimiento simb&#243;lico, sino que opera como &#8220;coartada del narcisismo&#8221;, desplazando el trauma sin resolverlo y perpetuando la violencia. En paralelo, figuras como el director Andrew, transformado en un &#8220;misil buscador de calor bloqueado en ti&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb71&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;Heat seeking missile locked onto you&#8221;.&#034; id=&#034;nh71&#034;&gt;71&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, encarnan la reducci&#243;n del sujeto a pura fuerza ciega. Asimismo, se manifiesta &#8220;el vac&#237;o de la presencia&#8221;, donde lo Real alcanza su forma m&#225;s radical.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el s&#243;tano de los Lilly, la comunidad se enfrenta a &#8220;17 ni&#241;os de 10 a&#241;os perfectamente quietos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb72&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;17 perfectly still 10-year-old children&#8221;.&#034; id=&#034;nh72&#034;&gt;72&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, sumidos en una &#8220;oscuridad casi total&#8221;. Esta escena representa el punto en que la palabra se detiene por completo: ya no hay relato posible, solo la presencia muda de lo Real como un &#8220;ruido en el que puede o&#237;rse todo&#8221;. En todo ello, se revela &#8220;el residuo de la verdad&#8221; como desenlace de la transmisi&#243;n traum&#225;tica. Lo Real es aquello que permanece cuando el discurso fracasa. La madre de Alex, que &#8220;mira absorta a la pared detr&#225;s de &#233;l&#8221;, y el ni&#241;o Matthew, cuyos &#8220;ojos est&#225;n abiertos, pero est&#225;n vacantes. Vac&#237;os&#8221;, encarnan el resultado &#250;ltimo de esta transmisi&#243;n: el vaciamiento del sujeto. Aqu&#237;, el trauma no se resuelve, sino que se hereda como p&#233;rdida de interioridad, como desaparici&#243;n del &#8220;yo&#8221; en favor de una inercia irreductible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, la pel&#237;cula, muestra que cuando una comunidad no logra simbolizar su experiencia traum&#225;tica, lo Real no desaparece, sino que insiste y se transmite. Lo que no puede decirse se inscribe en los cuerpos, circula a trav&#233;s de im&#225;genes y conductas, y reaparece como violencia, vac&#237;o y desubjetivaci&#243;n. De este modo, lo Real se presenta como &#8220;el enigma de aquella que se escabulle apenas aparecida&#8221;, pero que termina &#8220;agarrando al sujeto por detr&#225;s&#8221;, transformando el trauma en una herencia colectiva marcada por la &#8220;mirada vacante&#8221; y el colapso de la comunicaci&#243;n intersubjetiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La teor&#237;a arquet&#237;pica de Jung: el horror universal&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la teor&#237;a arquet&#237;pica de Carl Gustav Jung, la transmisi&#243;n del trauma colectivo en &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025) trasciende lo meramente local para configurarse como un &#8220;horror universal&#8221;, en el que la comunidad aparece sometida a la irrupci&#243;n del &#8220;inconsciente colectivo&#8221;, anulando la voluntad individual y manifest&#225;ndose como una &#8220;cat&#225;strofe puramente ps&#237;quica&#8221; que adopta la forma de una posesi&#243;n masiva articulada mediante s&#237;mbolos arcaicos que desmantelan la raz&#243;n. En este marco, Gladys encarna el arquetipo de la &#8220;Madre Terrible&#8221; &#8211;figura que &#8220;devora, seduce y envenena&#8221;&#8211; a trav&#233;s de un fetiche que subvierte el &#225;rbol de la vida, descrito como &#8220;un peque&#241;o &#225;rbol en una maceta... tiene espinas y peque&#241;as hojas negras&#8221;, operando como dispositivo numinoso que permite &#8220;cosechar&#8221; la voluntad infantil y someter al sujeto bajo un hechizo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paralelamente, la transmisi&#243;n del trauma se efect&#250;a mediante la disoluci&#243;n de la identidad individual en una psique de masa, proceso simbolizado por la destrucci&#243;n de los v&#237;nculos afectivos cuando &#8220;las 17 tarjetas de San Valent&#237;n... est&#225;n cortadas en trozos peque&#241;os&#8221;, lo que, en t&#233;rminos junguianos, activa una &#8220;terrible virulencia ps&#237;quica&#8221; que culmina en la conducta colectiva de los ni&#241;os como un &#8220;tren de carga&#8221; o &#8220;un &#250;nico organismo&#8221; que &#8220;explota a trav&#233;s de las ventanas, atraviesa la puerta&#8221;. En este sentido, la emergencia de la sombra colectiva se evidencia en la p&#233;rdida de la &#8220;soberan&#237;a de la conciencia&#8221; por parte de figuras de autoridad, como Archer, quien, pose&#237;do por la violencia arquet&#237;pica, &#8220;envuelve sus manos alrededor de su garganta y aprieta&#8221;, ejemplificando la &#8220;inflaci&#243;n&#8221; ps&#237;quica que, seg&#250;n Jung, constituye el &#8220;peligro realmente amenazador de la existencia&#8221;, al convertir al individuo en portador de un &lt;i&gt;mysterium iniquitatis&lt;/i&gt;. As&#237;, la obra confirma la advertencia junguiana de que, cuando los s&#237;mbolos se debilitan, &#8220;suben las aguas&#8221; del inconsciente, produciendo el &#8220;avasallamiento del yo&#8221; y la disoluci&#243;n del sujeto como &#8220;centro rector&#8221; frente al caos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se concluye que el verdadero horror de &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (Cregger, 2025) no reside en la irrupci&#243;n de lo sobrenatural como fuerza externa, ni en la presencia de rituales diab&#243;licos o folcl&#243;ricos, sino en la erosi&#243;n interna de los v&#237;nculos humanos cuando el miedo fragmenta la confianza y socava la responsabilidad compartida. La pel&#237;cula desplaza as&#237; el foco del terror desde lo externo hacia lo intr&#237;nseco: la fragilidad &#233;tica y ps&#237;quica de la comunidad, y la facilidad con que los lazos sociales pueden desarticularse ante la presi&#243;n del miedo, la culpabilizaci&#243;n y la exclusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film evidencia que la violencia no emerge &#250;nicamente como acto excepcional o espectacular, sino que se manifiesta como posibilidad latente en cualquier contexto donde la responsabilidad hacia el Otro se diluya. La comunidad de Maybrook, frente a la desaparici&#243;n de los escolares, abandona progresivamente la l&#243;gica del cuidado y se refugia en mecanismos de defensa colectivos, tales como la sospecha, la marginaci&#243;n de individuos y la identificaci&#243;n de un chivo expiatorio. En este sentido, el terror no es &#250;nicamente f&#237;sico ni expl&#237;cito; es relacional, simb&#243;lico y ps&#237;quico, ya que se materializa en la manera en que los sujetos pierden autonom&#237;a, proyectan miedo y replican patrones de agresi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la perspectiva &#233;tica, inspirada en Levinas, el film subraya la importancia del encuentro cara a cara con el rostro del Otro como n&#250;cleo de la responsabilidad moral. Cuando ese encuentro se rompe, la comunidad se convierte en escenario de violencia simb&#243;lica: rumores, exclusi&#243;n y ritualizaci&#243;n del miedo sustituyen la atenci&#243;n &#233;tica directa hacia los individuos. La figura de la bruja, lejos de ser solo un antagonista sobrenatural, se convierte en s&#237;ntesis de los temores y culpas colectivas, funcionando como catalizador de los conflictos internos de la comunidad y como espejo de su incapacidad para sostener el cuidado mutuo. As&#237;, el horror se encuentra en la vulnerabilidad estructural de la relaci&#243;n entre los sujetos y en la posibilidad de que cualquier individuo pueda ser transformado en instrumento de agresi&#243;n, un organismo-arma al servicio de intereses ajenos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el enfoque psicoanal&#237;tico, se observa c&#243;mo los rituales y la repetici&#243;n compulsiva reproducen y perpet&#250;an el trauma colectivo. Los cuerpos de los escolares y de los adultos se convierten en soportes de afectos reprimidos, donde se externalizan deseos, miedos y ansiedades no elaboradas. La compulsi&#243;n de repetici&#243;n act&#250;a como mecanismo de transmisi&#243;n del trauma, y la ambig&#252;edad de los espacios familiares y escolares transforma lo familiar en perturbador, generando lo que Freud denomina como lo siniestro: lo conocido convertido en amenaza. La aniquilaci&#243;n ps&#237;quica parcial de los personajes &#8211;el estado intermedio de los sujetos en suspenso&#8211; permite que la agresi&#243;n y el miedo circulen, mientras la comunidad reproduce las estructuras de control, coerci&#243;n y exclusi&#243;n que dieron origen al trauma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film revela tambi&#233;n la interdependencia entre &#233;tica y psique: los v&#237;nculos sociales y la memoria traum&#225;tica se retroalimentan. La comunidad no solo es v&#237;ctima del miedo, sino que lo act&#250;a, lo reproduce y lo transmite, evidenciando c&#243;mo los traumas individuales y colectivos pueden consolidarse en pr&#225;cticas culturales y rituales que mantienen la violencia latente. En este sentido, &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; ofrece un retrato del horror que trasciende lo sobrenatural y se centra en la fragilidad de los lazos humanos, en la facilidad con que la responsabilidad &#233;tica puede colapsar y en c&#243;mo cualquier colectivo puede convertirse en un espacio de sacrificio y exclusi&#243;n. En este sentido, la obra pone de relieve que el verdadero terror no emana de fuerzas externas, sino de la propia capacidad humana para convertir la sospecha, el miedo y la impotencia en formas de violencia simb&#243;lica y ps&#237;quica, en lugar de transitar desde la compulsi&#243;n a la repetici&#243;n hacia un proceso de elaboraci&#243;n que permita al sujeto restituir el control &#8211;la &lt;i&gt;&#8220;Bew&#228;ltigung&#8221;&lt;/i&gt;&#8211; sobre el est&#237;mulo traum&#225;tico mediante la producci&#243;n de angustia, cuya ausencia es precisamente la que da lugar a la neurosis traum&#225;tica. Desde esta perspectiva, es importante destacar que, en el marco del psicoan&#225;lisis de Sigmund Freud, la &#8220;producci&#243;n de angustia&#8221; no se refiere a generar sufrimiento de manera arbitraria, sino a la capacidad del aparato ps&#237;quico de reactivar de forma mediada y tolerable la carga afectiva ligada al trauma para poder elaborarla. Implica que el sujeto, en lugar de quedar desbordado o anestesiado &#8211;como ocurre en la neurosis traum&#225;tica&#8211;, logra anticipar, simbolizar y experimentar la angustia en un nivel manejable, convirti&#233;ndola en una se&#241;al que advierte del peligro y permite organizar una respuesta ps&#237;quica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, la angustia cumple una funci&#243;n estructurante: posibilita dar forma, lenguaje y sentido a lo vivido, favoreciendo el paso de la repetici&#243;n compulsiva a la elaboraci&#243;n. Sin esta producci&#243;n de angustia, el trauma permanece no ligado, irrumpe de manera autom&#225;tica y el sujeto no consigue recuperar el dominio &lt;i&gt;(Bew&#228;ltigung)&lt;/i&gt; sobre la experiencia. De este modo, la pel&#237;cula invita a reflexionar sobre la necesidad de sostener la responsabilidad hacia el Otro, de reconocer la vulnerabilidad constitutiva de cada sujeto y de resistir la tentaci&#243;n de la exclusi&#243;n y del chivo expiatorio. El horror real reside en la fragilidad del v&#237;nculo, la facilidad con que lo &#233;tico puede erosionarse y la proximidad con que cualquier comunidad puede devenir escenario de violencia simb&#243;lica, record&#225;ndonos que lo que amenaza nuestra humanidad no son necesariamente fuerzas externas, sino la debilidad de los lazos que nos sostienen mutuamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cregger, Z. (Director). (2025). &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; [Video recording]. Warner Bros. Pictures. &lt;a href=&#034;https://www.warnerbros.com/movies/weapons&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.warnerbros.com/movies/weapons&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frankl, V. E. (2024) (with Freire, J. B., &amp; Schulz, A.).. &lt;i&gt;El hombre en busca de sentido&lt;/i&gt; (4a ed). Herder.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Freud, S. (2007b). &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt;. Mas all&#225; del principio del placer. Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo y otras obras (1920-1922) (2. Aufl. 12. nd). Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Girard, R. (2005). &lt;i&gt;Violence and the Sacred&lt;/i&gt;. Continuum.&lt;/p&gt;
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		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La desubjetivaci&#243;n es un proceso de disoluci&#243;n del sujeto que se manifiesta en la incapacidad de construir una historia propia dentro de un marco simb&#243;lico, a menudo causado por fallas en las funciones parentales y potenciado por las l&#243;gicas de consumo y auto explotaci&#243;n del neoliberalismo contempor&#225;neo (Vita, 2021).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los ceremoniales conjuratorios, la compulsi&#243;n a realizar actos indeseables y las ideas obsesivas forman los s&#237;ntomas del conflicto ps&#237;quico conocido en psicoan&#225;lisis como neurosis obsesiva. Su pensamiento padece inhibiciones tambi&#233;n observables en la acci&#243;n por causa de la duda, los escr&#250;pulos y la rumiaci&#243;n mental.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El AR-15 es un fusil semiautom&#225;tico cuya versi&#243;n civil ha sido utilizada en varios tiroteos masivos en Estados Unidos, incluyendo ataques en colegios, universidades y otros centros p&#250;blicos (Washington Post, 2023). Su versi&#243;n militar M16 se hizo famosa en la Guerra de Vietnam (1955&#8211;1975), utiliz&#225;ndose hasta finales de 1990 (Wieland, 2011). A diferencia de las armas totalmente autom&#225;ticas, las armas semiautom&#225;ticas necesitan que el gatillo sea apretado cada vez que se quiera realizar un disparo (Opfer, 2013).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El t&#233;rmino alem&#225;n &lt;i&gt;Sinngebung&lt;/i&gt; &#8211;&#8220;donaci&#243;n de sentido&#8221; o &#8220;atribuci&#243;n de significado&#8221;&#8211; es central en varias corrientes de la filosof&#237;a y la psicolog&#237;a alemana, con matices seg&#250;n el contexto. En la fenomenolog&#237;a, Husserl lo entiende como el acto por el cual la conciencia otorga sentido a los datos sensoriales, constituyendo los objetos y transformando el caos en un mundo ordenado (Husserl, 1993).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la psicolog&#237;a existencial, Frankl lo relaciona con la &#8220;voluntad de sentido&#8221; &lt;i&gt;(Wille zum Sinn)&lt;/i&gt;, mediante la cual el individuo encuentra significado incluso en el sufrimiento, constituyendo el n&#250;cleo de la Logoterapia (Frankl, 2024). En la filosof&#237;a de la historia, Lessing lo interpreta como el proceso mediante el cual los seres humanos dotan de sentido a lo que carece de &#233;l, estructurando narrativas hist&#243;ricas para enfrentar el vac&#237;o existencial (Lessing, 2012). Para Levinas, la &lt;i&gt;Sinngebung&lt;/i&gt; es la operaci&#243;n soberana del Yo para dominar el mundo mediante el sentido, mientras que el rostro es la presencia &#233;tica que se impone desde fuera, poseyendo un sentido propio e infinito que el Yo no puede abarcar ni constituir (Levinas, 2006).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La palabra &#8220;epifan&#237;a&#8221; proviene del griego antiguo &lt;i&gt;epiph&#225;neia&lt;/i&gt;, que significa literalmente &#8220;manifestaci&#243;n&#8221; o &#8220;aparici&#243;n&#8221;. Est&#225; formada por &#7952;&#960;&#943; (ep&#237;), que significa &#8220;sobre&#8221; o &#8220;hacia&#8221;, y &#966;&#945;&#943;&#957;&#969; (pha&#237;n&#333;), que significa &#8220;aparecer&#8221; o &#8220;brillar&#8221;. Originalmente, designaba la manifestaci&#243;n de una divinidad o presencia trascendente, es decir, aquello que se hace visible desde lo oculto. Con el tiempo, el t&#233;rmino se ha ampliado a contextos filos&#243;ficos, literarios y psicol&#243;gicos para referirse a un momento de revelaci&#243;n s&#250;bita, un instante en que algo previamente invisible o desconocido se hace presente de manera clara y transformadora. En este sentido, la noci&#243;n de epifan&#237;a puede relacionarse con la &#233;tica del rostro en Levinas: as&#237; como la divinidad o lo trascendente se manifiesta de manera que conmueve e interpela, el rostro del otro se presenta como una aparici&#243;n &#233;tica, que irrumpe en la subjetividad y revela la responsabilidad del yo, oblig&#225;ndolo a responder antes de cualquier c&#225;lculo racional o voluntad aut&#243;noma.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;The purpose of the sacrifice is to restore harmony to the community, to reinforce the social fabric&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;This marginal quality is crucial to the proper functioning of the sacrifice&#8221; (Girard, 2005, p. 286).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Seg&#250;n Freud, la &#8220;magia&#8221; se refiere a la creencia en que los pensamientos o gestos pueden influir directamente en la realidad, mientras que el &#8220;ensalmo&#8221; constituye una forma particular de magia que emplea palabras o f&#243;rmulas rituales para ejercer ese control (Freud, 2007). Ambos fen&#243;menos contribuyen a que lo familiar se perciba como siniestro al otorgar un poder oculto sobre la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La clasificaci&#243;n de las neurosis no se establece a partir de estos afectos (angustia, miedo, terror), sino del tipo de conflicto o perturbaci&#243;n que se ha estructurado en la vida ps&#237;quica. En este sentido, Sigmund Freud distingue entre neurosis actuales (como la neurosis de angustia, es decir, sin un objeto claro a diferencia del miedo), neurosis de transferencia (histeria, neurosis obsesiva y fobia) y neurosis traum&#225;tica, vinculada a conmociones que desbordan las defensas ps&#237;quicas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La locuci&#243;n latina &lt;i&gt;errare humanum est&lt;/i&gt; &#8211;&#8221;errar es humano&#8221;&#8211; refleja la idea de que equivocarse forma parte de la naturaleza humana y que los errores deben ser aceptados como oportunidades de aprendizaje. La forma completa &lt;i&gt;errare humanum est, sed perseverare diabolicum&lt;/i&gt; &#8211;&#8221;errar es humano, pero perseverar en el error es diab&#243;lico&#8221;&#8211; advierte que la repetici&#243;n de un error por orgullo o terquedad es moralmente censurable. Cicer&#243;n, en &lt;i&gt;Fil&#237;picas&lt;/i&gt; XII.5, afirmaba: &lt;i&gt;Cuiusvis hominis est errare: nullius nisi insipientis, perseverare in errore&lt;/i&gt; (&#8220;errar es propio de cualquier hombre, pero s&#243;lo del ignorante perseverar en el error&#8221;), insistiendo en la necedad de no corregir los propios errores. En la tradici&#243;n cristiana, Jer&#243;nimo de Estrid&#243;n en la Ep&#237;stola 57 escrib&#237;a: &lt;i&gt;Igitur quia et errasse humanum est, et confiteri errorem prudentis&lt;/i&gt; (&#8220;haber errado es humano, admitir el error es propio de la gente prudente&#8221;), mientras que Agust&#237;n de Hipona en &lt;i&gt;Sermones&lt;/i&gt; 164.14 se&#241;alaba: &lt;i&gt;Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere&lt;/i&gt; (&#8220;errar ha sido humano, pero es diab&#243;lico permanecer en el error por orgullo&#8221;), destacando la relaci&#243;n entre terquedad y persistencia en la equivocaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Existe una edici&#243;n en castellano elaborada por Jos&#233; Mar&#237;a Mic&#243; de la &lt;i&gt;Jerusal&#233;n liberada&lt;/i&gt; de Torquato Tasso (1581) y publicada en 2024, que traduce con precisi&#243;n y fluidez los versos &#233;picos de la obra, reconocida por su mezcla de historia, ficci&#243;n y reflexi&#243;n moral (Tasso, 2024).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Bew&#228;ltigung&lt;/i&gt; es un t&#233;rmino alem&#225;n derivado de &lt;i&gt;bew&#228;ltigen&lt;/i&gt; (&#8220;afrontar&#8221; o &#8220;superar&#8221;), compuesto por &lt;i&gt;be-&lt;/i&gt; (intensificaci&#243;n), &lt;i&gt;walten&lt;/i&gt; (&#8220;dominar&#8221;, &#8220;gobernar&#8221;) y &#8211;&lt;i&gt;igung&lt;/i&gt; (acci&#243;n). En Freud, viene a designar el proceso de elaborar ps&#237;quicamente una experiencia hasta poder integrarla sin quedar desbordado (Laplanche et al., 1996, p. 329).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la filosof&#237;a de Plat&#243;n, las Ideas constituyen modelos universales que otorgan forma e inteligibilidad a la realidad sensible y orientan tanto el conocimiento como la conducta humana. De manera an&#225;loga, el arquetipo en la psicolog&#237;a de Carl Gustav Jung organiza la experiencia ps&#237;quica y se actualiza en im&#225;genes y comportamientos concretos. As&#237;, mientras el arquetipo junguiano estructura la vida ps&#237;quica desde el inconsciente, la Idea plat&#243;nica funciona como un principio formal y normativo que ordena lo real y sirve de referencia para la acci&#243;n y el juicio. Sin embargo, adem&#225;s, existe una diferencia fundamental entre ambas concepciones. En Jung, como se apunt&#243;, los arquetipos son innatos: constituyen estructuras heredadas del inconsciente colectivo que predisponen a la psique humana a producir determinadas im&#225;genes, s&#237;mbolos y patrones de comportamiento. En Plat&#243;n, en cambio, las Ideas no son innatas en sentido psicol&#243;gico, sino realidades ontol&#243;gicas eternas y trascendentes que existen independientemente de la mente humana. El ser humano puede conocerlas porque el alma las contempl&#243; antes de encarnarse, de modo que el conocimiento consiste en una reminiscencia o anamnesis de esas Formas. La doctrina de la reminiscencia (an&#225;mnesis) en la filosof&#237;a de Plat&#243;n aparece desarrollada en varios di&#225;logos. En el Fed&#243;n (72e&#8211;77a) se presenta como un argumento para demostrar la inmortalidad del alma: aprender significa recordar conocimientos que el alma pose&#237;a antes de unirse al cuerpo. En el Fedro (249b&#8211;250b) se vincula con el mito del alma alada, donde se explica que el alma recuerda las Ideas que contempl&#243; en el plano divino antes de encarnarse. Finalmente, en el Men&#243;n (81a&#8211;86c) se introduce la teor&#237;a mediante el ejemplo del esclavo que resuelve un problema geom&#233;trico, mostrando que el conocimiento puede emerger como recuerdo de verdades previamente conocidas por el alma (Plato et al., 1986).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La palabra &lt;i&gt;numinoso&lt;/i&gt; proviene del lat&#237;n &lt;i&gt;numen&lt;/i&gt;, que significa &#8220;poder divino&#8221; o &#8220;presencia sagrada&#8221;. En t&#233;rminos junguianos, describe una fuerza que impacta profundamente la psique, provocando asombro, reverencia o miedo, y generando una reacci&#243;n emocional intensa en quienes la experimentan. La energ&#237;a numinosa consiste, por tanto, en la fuerza emocional que emana de los arquetipos y que influye directamente en la conciencia, despertando fascinaci&#243;n, temor o admiraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;She pulls from her lap a small stick wrapped in human hair... She snaps the stick in half and his parents act in unison&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They each snatch a fork from the table and stab themselves in the face, hard and repeatedly&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Ginny steps forward with a washcloth as Gladys reaches in her bag and snatches out a pair of scissors. quick as a cat, she reaches out and snips off a chunk of Ginny's hair&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Ginny leaps back clutching at her bangs. Andrew stares in dumb shock as Gladys wraps the lock of hair tightly around the bloody stick and then just as quick reaches forward and smears her bloody hand across Andrew's face&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Every child runs across the yard with the same curious posture - body erect, arms outstretched in a downward V like someone holding heavy bags&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aquella ni&#241;a, Phan Th&#7883; Kim Phuc, ya adulta y exiliada en Canad&#225;, escribi&#243; y public&#243; su autobiograf&#237;a, en la que narra su experiencia de supervivencia, recuperaci&#243;n y vida posterior al ataque de napalm (Thi &amp; Wiersma, 2017).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They run like the naked Vietnamese girl covered in napalm from that iconic photo&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;His arms are out at his sides in the signature angle&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Andrew opens his mouth wide and... Black bile spews like a faucet splattering into Ginny's face&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la filosof&#237;a de Emmanuel Levinas, &lt;i&gt;&#8220;il y a&#8221;&lt;/i&gt;, expresi&#243;n francesa que significa literalmente &#8220;hay&#8221; o &#8220;hay algo&#8221; / &#8220;existe&#8221;, no se refiere a una cosa concreta, sino a la existencia misma, cuando aparece de forma impersonal, sin sujeto ni identidad. El &#8220;murmullo an&#243;nimo del hay&#8221; (&lt;i&gt;il y a&lt;/i&gt;) es un concepto central en la filosof&#237;a de Emmanuel Levinas que designa la existencia captada como algo impersonal, neutro y previo a la aparici&#243;n de cualquier ser particular. El &#8220;hay&#8221; (&lt;i&gt;il y a&lt;/i&gt;) en Levinas es el ser an&#243;nimo e impersonal que tiende a disolver la subjetividad, devolviendo al individuo a un estado indiferenciado &#8211;al &#8220;elemento&#8221; o al &#8220;polvo&#8221;&#8211;, un horizonte en el que se insin&#250;a la muerte como p&#233;rdida del yo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Paul shows no sign of pain&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The children come exploding out of the basement like a single organism&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The children move like a freight train hitting the fence&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Leap upon her like a pack of rabid wolves bringing down a stag&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;with level 10 ferocity&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Aqu&#237; Levinas aborda uno de los puntos esenciales su planteamiento, a saber, la oposici&#243;n entre la totalidad (el orden de la tiran&#237;a y la guerra) y lo infinito (el orden de la &#233;tica y el lenguaje). Para Levinas, la paz verdadera no es la coherencia de una totalidad donde todos se funden en un &#8220;Nosotros&#8221; (lo cual ser&#237;a el fin del discurso), sino el pluralismo que se mantiene en la bondad de un Yo para el Otro. En este sentido, puede decirse que &#8220;la tierra de la bondad se extiende infinita e inexplorada, al tiempo que necesita todos los recursos de una presencia singular&#8221; (Levinas, 2006, p. 259): la bondad no es una abstracci&#243;n universal impersonal, sino que requiere siempre la responsabilidad concreta de cada sujeto ante el otro. La paz, por tanto, no se funda en la fusi&#243;n de identidades, sino en la relaci&#243;n &#233;tica entre singularidades, donde cada Yo responde por el Otro sin que desaparezca la diferencia que los separa. La tiran&#237;a es, precisamente, el intento de silenciar la &#8220;voz de la apolog&#237;a&#8221; subjetiva y sustituir la responsabilidad personal por el destino impersonal de la historia (Levinas, 2006, p. 264).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;His eyes are open but they are vacant. Empty&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The only kid in a class of eighteen that came to school that day&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;An expression of pure horror&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;I consider the welfare of a child more important than your marching orders&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Lawn [that] hasn't been mowed&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Newspaper taped over the glass&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Haven't moved an inch&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;A small stick wrapped in human hair&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Stab themselves in the face, hard and repeatedly&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;His eyes are open but they are vacant. Empty&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They sit bolt upright; eyes open wide but focused on nothing&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They stare absently at the wall&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Violence... seeks and always finds a surrogate victim&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb44&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh44&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 44&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;44&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;I wanna know what happened in that classroom! Why just her classroom? Why only hers?&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb45&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh45&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 45&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;45&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The sacrifice serves to protect the entire community from its own violence&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb46&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh46&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 46&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;46&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;You're either negligent or complicit!&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb47&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh47&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 47&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;47&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Each person prepares himself for the probable aggression of his neighbours&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb48&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh48&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 48&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;48&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Everybody thinks I'm a witch&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb49&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh49&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 49&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;49&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Believe me the message is loud and clear! I'm the problem!&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb50&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh50&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 50&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;50&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Scapegoat effects are more deeply rooted in the human condition than we are willing to admit&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb51&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh51&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 51&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;51&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El planteamiento sobre c&#243;mo Gladys llega a convertirse en victimario a partir de una situaci&#243;n tr&#225;gica previa como v&#237;ctima quiz&#225; tambi&#233;n haya sido considerado por el director Zach Cregger. Este enfoque podr&#237;a desarrollarse en una precuela de la historia original. En efecto, Amy Madigan, ganadora del &#211;scar 2026 a Mejor Actriz de Reparto por &lt;i&gt;Weapons&lt;/i&gt; (2025), posiblemente retomar&#225; su papel de Gladys en una precuela actualmente en desarrollo, seg&#250;n declaraciones tanto de la actriz como del propio Cregger, aunque a&#250;n no existe un guion definitivo ni una fecha de producci&#243;n confirmada (McArdle, 2025).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb52&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh52&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 52&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;52&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The purpose of the sacrifice is to restore harmony to the community&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb53&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh53&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 53&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;53&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;At times all the remedies, harsh as well as gentle, seem efficacious; at other times, every measure seems to heighten the fever it is striving to abate&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb54&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh54&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 54&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;54&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They sit bolt upright; eyes open wide but focused on nothing&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb55&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh55&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 55&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;55&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The stampede of kids comes blasting out of every orifice of the house, exploding through doors and windows&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb56&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh56&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 56&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;56&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Lifted off the ground by their collective pulls like a woman being drawn and quartered&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb57&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh57&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 57&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;57&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;They stare absently at the wall behind him&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb58&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh58&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 58&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;58&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordar que, para Levinas, la asimetr&#237;a es la estructura que garantiza que la multiplicidad social no se disuelva en una &#8220;totalidad&#8221; impersonal, permitiendo que el Yo y el Otro permanezcan como seres separados y absolutos incluso dentro de su relaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb59&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh59&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 59&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;59&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Thwack thwack thwack thwack... again and again they drive their forks into their cheeks&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb60&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh60&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 60&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;60&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Looks through the peephole... moves to the window... let's go of the curtain... [at a sound] wheels around&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb61&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh61&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 61&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;61&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Bus: he rides to school. store: he buys groceries. front yard: he carries them home. living room: Alex spoon feeds soup&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb62&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh62&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 62&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;62&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Every child runs across the yard with the same curious posture... arms outstretched in a downward V&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb63&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh63&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 63&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;63&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Archer pauses the footage and stares at the darkness. He reverses it... and watches his son run away once more&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb64&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh64&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 64&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;64&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Bew&#228;ltigung&lt;/i&gt; es un t&#233;rmino alem&#225;n derivado de &lt;i&gt;bew&#228;ltigen&lt;/i&gt; (&#8220;afrontar&#8221; o &#8220;superar&#8221;), compuesto por &lt;i&gt;be-&lt;/i&gt; (intensificaci&#243;n), &lt;i&gt;walten&lt;/i&gt; (&#8220;dominar&#8221;, &#8220;gobernar&#8221;) y &lt;i&gt;-igung&lt;/i&gt; (acci&#243;n). En Freud, viene a designar el proceso de elaborar ps&#237;quicamente una experiencia hasta poder integrarla sin quedar desbordado (Laplanche et al., 1996, p. 329).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb65&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh65&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 65&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;65&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Covered everything all up&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb66&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh66&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 66&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;66&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;I see something that doesn't make any sense at all&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb67&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh67&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 67&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;67&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;The big question that no one could answer was &#8216;why?'&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb68&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh68&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 68&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;68&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Por &#8220;tejido social&#8221; refiero al entramado de relaciones, v&#237;nculos y valores compartidos que mantienen cohesionada a una comunidad. Es como una especie de red invisible que une a las personas mediante la confianza, la solidaridad y la cooperaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb69&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh69&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 69&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;69&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Gigantic, Yacht-Sized, AR-15 Assault Rifle&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb70&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh70&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 70&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;70&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Covered everything all up&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb71&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh71&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 71&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;71&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Heat seeking missile locked onto you&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb72&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh72&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 72&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;72&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;17 perfectly still 10-year-old children&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_julio_2026_pp._55-77__cuerpos_convertidos_en_armas-2.pdf" length="901207" type="application/pdf" />
		

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<item xml:lang="es">
		<title>Freedom of Expression in Silence: An Ethical and Psychoanalytic Analysis</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Freedom-of-Expression-in-Silence-An-Ethical-and-Psychoanalytic-Analysis</link>
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		<dc:date>2025-07-11T23:13:46Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), the absence of speech becomes a powerful metaphor that allows for an analysis from two perspectives: ethical and psychoanalytic. From an ethical standpoint, the film presents a fundamental tension between freedom of expression as a human right and the necessity of self-censorship to ensure survival. The presence of creatures sensitive to sound imposes an absolute silence, where the slightest transgression results in an immediate death sentence. In this context, the &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt; governing the Abbott family is based on a utilitarian principle: silence is not just a restriction but a moral duty to preserve human life. Ethics here do not focus on individual autonomy but on collective responsibility.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;From a psychoanalytic perspective, enforced silence is linked to repression and its inevitable failure. The film illustrates this concept through &lt;i&gt;acting out,&lt;/i&gt; expressed in the form of hysterical symptoms that evoke the classic triad of &#034;not seeing, not hearing, not speaking.&#034; Trauma emerges in the figure of Beau, whose play with the space shuttle symbolizes the childish and repressed desire to explore the world, triggering tragedy. Likewise, the relationship between Regan and her father suggests an Oedipal dynamic where envy and guilt function as manifestations of the death drive. Thus, &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; explores the price of silence, not only as a survival strategy but as a reflection of unconscious drives that, when repressed, always find a way to express themselves.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Ethics | freedom of expression | death | psychoanalysis | cultural life&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-No-2-July-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | N&#186; 2 - July 2025 &lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Columbia del Paraguay&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-libertad-de-expresion-en-silencio-Un-analisis-etico-y-psicoanalitico' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La libertad de expresi&#243;n en silencio: Un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>La libertad de expresi&#243;n en silencio: Un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-libertad-de-expresion-en-silencio-Un-analisis-etico-y-psicoanalitico</link>
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		<dc:date>2025-07-11T23:11:23Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), la ausencia del habla se convierte en una met&#225;fora poderosa que permite un an&#225;lisis desde dos perspectivas: la &#233;tica y la psicoanal&#237;tica. Desde una visi&#243;n &#233;tica, el filme plantea una tensi&#243;n fundamental entre la libertad de expresi&#243;n como derecho humano y la necesidad de autocensura para garantizar la supervivencia. La presencia de criaturas sensibles al sonido impone un r&#233;gimen de silencio absoluto, donde la m&#225;s m&#237;nima transgresi&#243;n conlleva una pena de muerte instant&#225;nea. En este contexto, el &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt; que rige a la familia Abbott se basa en un principio utilitario: callar no solo es una restricci&#243;n, sino un deber moral para preservar la vida humana. La &#233;tica aqu&#237; no se centra en la autonom&#237;a individual, sino en la responsabilidad colectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la &#243;ptica psicoanal&#237;tica, el silencio obligado se vincula con la represi&#243;n y su inevitable fracaso. La pel&#237;cula ilustra este concepto a trav&#233;s del &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;, expresado en forma de s&#237;ntomas hist&#233;ricos que evocan la cl&#225;sica tr&#237;ada del &#8220;no ver, no o&#237;r, no hablar&#8221;. El trauma emerge en la figura de Beau, cuyo juego con el transbordador espacial simboliza el deseo infantil y reprimido de explorar el mundo, desatando la tragedia. Asimismo, la relaci&#243;n entre Regan y su padre sugiere una din&#225;mica ed&#237;pica donde la envidia y la culpa funcionan como manifestaciones del instinto de muerte. As&#237;, &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; explora el precio del silencio, no solo como estrategia de supervivencia, sino como reflejo de pulsiones inconscientes que, reprimidas, siempre encuentran una v&#237;a de expresi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; &#201;tica | libertad de expresi&#243;n | muerte | psicoan&#225;lisis | vida cultural&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Freedom-of-Expression-in-Silence-An-Ethical-and-Psychoanalytic-Analysis' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-2-Julio-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 2 | Julio 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Aut&#243;noma de Asunci&#243;n, Paraguay&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), coescrita y dirigida por John Krasinski, y protagonizada por Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe, y Cade Woodward, presenta un mundo donde el silencio es la clave para la supervivencia. El &#233;xito de la pel&#237;cula anim&#243; a estrenar dos pel&#237;culas m&#225;s. &lt;i&gt;A Quiet Place. Part II&lt;/i&gt; (2021) tambi&#233;n dirigida por John Krasinski y &lt;i&gt;A Quiet Place. Day One&lt;/i&gt; (2024) en esta ocasi&#243;n dirigida por Michael Sarnoski. La pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), sigue a una familia que debe permanecer en completo silencio para evitar ser detectada por criaturas sensibles al sonido. M&#225;s all&#225; de su impacto dentro del g&#233;nero de terror y ciencia ficci&#243;n, &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; puede interpretarse como una alegor&#237;a de contextos en los que la libertad de expresi&#243;n es suprimida. La presencia de los monstruos hipersensibles al sonido puede entenderse como una representaci&#243;n de reg&#237;menes pol&#237;ticos y estructuras sociales que imponen el silencio como mecanismo de control. En este sentido, la pel&#237;cula permite explorar la relaci&#243;n entre el miedo, la censura y la restricci&#243;n de la autonom&#237;a individual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Silencio como Mecanismo de Dominaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El universo de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; ilustra c&#243;mo la supresi&#243;n de la comunicaci&#243;n verbal no solo es una estrategia de supervivencia, sino tambi&#233;n una forma de dominaci&#243;n. En la pel&#237;cula, el m&#225;s m&#237;nimo ruido puede desencadenar una respuesta letal por parte de los monstruos, lo que obliga a los personajes a vivir bajo una constante vigilancia y autocensura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde una perspectiva simb&#243;lica, esto puede compararse con contextos pol&#237;ticos y sociales donde el miedo impide la expresi&#243;n libre. La coacci&#243;n ejercida por estos &#8220;monstruos hipersensibles&#8221; recuerda a reg&#237;menes en los que cualquier manifestaci&#243;n de disidencia es castigada de manera extrema. La pel&#237;cula sugiere que el control absoluto sobre la expresi&#243;n conduce a la deshumanizaci&#243;n, ya que restringe la capacidad de agencia y la autodeterminaci&#243;n de los individuos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Supresi&#243;n de la Expresi&#243;n y sus Implicaciones Psicol&#243;gicas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El silencio forzado en la pel&#237;cula no solo representa una limitaci&#243;n f&#237;sica, sino que tambi&#233;n tiene profundas implicaciones psicol&#243;gicas. La falta de comunicaci&#243;n verbal afecta la manera en que los personajes interact&#250;an entre s&#237;, impidiendo la construcci&#243;n de relaciones genuinas basadas en la libre expresi&#243;n de emociones y pensamientos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde una perspectiva psicoanal&#237;tica, la imposici&#243;n del silencio puede entenderse como una forma de represi&#243;n que genera angustia y trauma. En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;, los protagonistas viven en un estado de tensi&#243;n permanente, incapaces de manifestar libremente su dolor, miedo o alegr&#237;a. Esta din&#225;mica se asemeja a sociedades donde la censura y el miedo a represalias limitan la expresi&#243;n de la subjetividad humana, generando individuos alienados y emocionalmente reprimidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Exclusi&#243;n de lo Humano y la Imposibilidad del Di&#225;logo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro aspecto relevante es la manera en que el silencio impuesto por los monstruos excluye lo humano del espacio social. La pel&#237;cula muestra c&#243;mo los personajes deben adaptarse a una existencia clandestina, refugi&#225;ndose en el aislamiento para evitar ser exterminados.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2006 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet1.jpg?1787752739' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;A Quiet Place | John Krasinski | 2018&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Este escenario recuerda a contextos hist&#243;ricos y actuales en los que ciertos grupos han sido sistem&#225;ticamente perseguidos, silenciados y marginados cuando no exterminados. La imposibilidad del di&#225;logo no solo impide la resoluci&#243;n de conflictos, sino que tambi&#233;n profundiza las divisiones sociales, transformando la convivencia en un espacio de violencia simb&#243;lica. En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;, la &#250;nica forma de comunicaci&#243;n segura es el lenguaje de se&#241;as, lo que puede interpretarse como una met&#225;fora de c&#243;mo, en sociedades opresivas, la comunicaci&#243;n debe recurrir a formas alternativas y clandestinas para sobrevivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Silencio y la Falta de Espacios para la Alegr&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este contexto de represi&#243;n, tambi&#233;n se observa la ausencia de elementos esenciales de la experiencia humana, como el sentido del humor y la espontaneidad. La pel&#237;cula sugiere que en un mundo donde el silencio es obligatorio, no hay lugar para la risa ni para la expresi&#243;n libre de emociones positivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este aspecto resuena con la idea de que los sistemas opresivos no solo buscan suprimir la disidencia pol&#237;tica, sino tambi&#233;n la capacidad de las personas para experimentar la vida en su plenitud. La restricci&#243;n de la expresi&#243;n no solo afecta al &#225;mbito pol&#237;tico, sino tambi&#233;n la dimensi&#243;n afectiva y emocional de los individuos, priv&#225;ndolos de la posibilidad de vivir con autenticidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Objetivos en perspectiva&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La met&#225;fora presentada en &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; invita a reflexionar sobre las implicaciones &#233;ticas de la censura y el silenciamiento en las sociedades contempor&#225;neas. La pel&#237;cula pone en evidencia c&#243;mo el miedo puede ser utilizado como una herramienta para controlar y someter a las personas, restringiendo su capacidad de expresi&#243;n y su autonom&#237;a. Desde esta perspectiva, &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; no es solo un thriller de terror, sino tambi&#233;n una representaci&#243;n simb&#243;lica de la lucha por la libertad de expresi&#243;n en un mundo donde el silencio puede ser tanto una estrategia de supervivencia como un mecanismo de opresi&#243;n. Su an&#225;lisis nos permite entender mejor las din&#225;micas del poder, la censura y la resistencia, y nos recuerda la importancia de preservar los espacios de di&#225;logo y libre expresi&#243;n en nuestras sociedades. Desde el psicoan&#225;lisis, el silencio en &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; puede interpretarse como una manifestaci&#243;n de la represi&#243;n y sus efectos en el psiquismo humano. Sigmund Freud plante&#243; que la represi&#243;n es un mecanismo de defensa mediante el cual los pensamientos y emociones inaceptables son empujados al inconsciente, generando tensi&#243;n ps&#237;quica y s&#237;ntomas neur&#243;ticos. En la pel&#237;cula, el silencio impuesto no solo es una estrategia de supervivencia, sino tambi&#233;n una forma de censura emocional que impide a los personajes procesar su angustia y trauma. La falta de comunicaci&#243;n verbal recuerda a lo que Jacques Lacan denomin&#243; la imposibilidad del &#034;acceso al lenguaje&#034; como v&#237;a de estructuraci&#243;n del sujeto. Seg&#250;n Lacan, el lenguaje es el medio a trav&#233;s del cual el individuo se inscribe en el orden simb&#243;lico y construye su identidad (Lacan, 2013). En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;, el lenguaje est&#225; severamente restringido, lo que puede interpretarse como una met&#225;fora de un sujeto atrapado en el &#034;orden de lo real&#034;, donde la angustia es constante y no puede ser simbolizada ni elaborada. Adem&#225;s, el miedo que los personajes experimentan se asemeja a la angustia ante lo ominoso (&lt;i&gt;Das Unheimliche&lt;/i&gt;), concepto freudiano que describe la sensaci&#243;n de inquietud provocada por lo familiar que se torna extra&#241;o (Freud, 2007a). En este caso, el sonido, elemento fundamental de la comunicaci&#243;n humana, se convierte en una amenaza mortal, generando un mundo donde lo cotidiano ha sido distorsionado en una experiencia de terror y opresi&#243;n. El trauma tambi&#233;n es central en la historia. La p&#233;rdida de seres queridos y la constante tensi&#243;n por sobrevivir sin poder expresar libremente sus emociones afectan profundamente a los personajes. Desde una &#243;ptica psicoanal&#237;tica, la imposibilidad de elaborar el duelo a trav&#233;s de la palabra puede llevar a una repetici&#243;n traum&#225;tica, donde el miedo y la represi&#243;n se perpet&#250;an. La pel&#237;cula muestra c&#243;mo el trauma se hereda, ya que los ni&#241;os crecen en un ambiente donde la prohibici&#243;n del sonido es absoluta, replicando en su comportamiento los efectos de una represi&#243;n que trasciende generaciones. &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; no solo plantea una reflexi&#243;n &#233;tica sobre la censura y el silenciamiento, sino que tambi&#233;n permite una lectura psicoanal&#237;tica sobre los efectos de la represi&#243;n, el trauma y la angustia. La pel&#237;cula ilustra c&#243;mo la negaci&#243;n de la expresi&#243;n individual no solo limita la autonom&#237;a, sino que tambi&#233;n afecta la estructura ps&#237;quica del sujeto, generando una existencia marcada por el miedo y la imposibilidad de simbolizar el sufrimiento. En los sentidos planteados, el presente trabajo tiene como objetivo analizar &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; desde dos enfoques complementarios, a saber, la perspectiva &#233;tica y la psicoanal&#237;tica. La primera permitir&#225; examinar las implicaciones morales del silenciamiento forzado y su relaci&#243;n con el poder y la censura. La segunda abordar&#225; el impacto del silencio en la psique de los personajes, explorando conceptos como la represi&#243;n, el trauma y la angustia. A continuaci&#243;n, se desarrollar&#225;n ambas perspectivas para ofrecer una lectura m&#225;s profunda de la pel&#237;cula y su simbolismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Perspectiva &#233;tica&lt;br class='autobr' /&gt;
La libertad de expresi&#243;n como derecho fundamental&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La libertad de expresi&#243;n queda establecida en el art&#237;culo 19 de la &lt;i&gt;Declaraci&#243;n Universal de los Derechos Humanos:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini&#243;n y de expresi&#243;n; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci&#243;n de fronteras, por cualquier medio de expresi&#243;n&#8221; (R&#237;o Santos, 2022).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, se considera a la libertad de expresi&#243;n como un derecho fundamental que permite a los individuos expresar sus ideas, opiniones y creencias sin temor a represalias o censura. Este derecho es esencial no solo para el desarrollo individual, sino tambi&#233;n para el progreso de la sociedad en su conjunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), los miembros de la familia Abbott intervienen las acciones mutuas para evitar el mal mayor de perecer ante los monstruos, pero desde un punto de vista &#233;tico &#191;es tal intervenci&#243;n apropiada? &#191;es justificable intervenir en la libertad de acci&#243;n de los dem&#225;s como se observa en la pel&#237;cula? John Stuart Mill, uno de los cl&#225;sicos en pro de la defensa de la libertad seg&#250;n las palabras de Isaiah Berlin, en su obra &lt;i&gt;Sobre la libertad&lt;/i&gt; (1859), expone que la &#250;nica raz&#243;n para que el poder pueda ser ejercido leg&#237;timamente sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada, contra su voluntad, es evitar el da&#241;o a los dem&#225;s (Sobre la libertad, 2023). En este sentido, s&#237; ser&#237;a justificable en el contexto de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) limitar la libertad de expresi&#243;n encauz&#225;ndola hacia el lenguaje de se&#241;as para evitar el mal mayor del da&#241;o a los dem&#225;s ya que ante cualquier ruido podr&#237;an perder la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La libertad de pensamiento y expresi&#243;n, el valor de la diversidad de opiniones, la importancia de la individualidad y la autonom&#237;a personal que defiende John Stuart Mill son encaminadas en el film &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; a trav&#233;s de la comunicaci&#243;n no verbal y el lenguaje de se&#241;as. Sin embargo, la acci&#243;n que se realiza bajo la justificaci&#243;n de evitar el da&#241;o a los dem&#225;s no siempre est&#225; tan clara en la realidad y, en ocasiones, oculta intereses particularistas representando serios peligros tanto para la democracia como para, sobre todo, los derechos humanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Giorgio Agamben en su libro &lt;i&gt;Estado de excepci&#243;n&lt;/i&gt; (2005) aborda c&#243;mo los estados modernos han utilizado el estado de excepci&#243;n para suspender derechos fundamentales bajo la justificaci&#243;n de la seguridad y la preservaci&#243;n de la vida. De hecho, en la perspectiva del autor italiano el paradigma al que tratan de adecuarse cada vez m&#225;s los gobiernos contempor&#225;neos es el del estado de excepci&#243;n. De esta forma, un instrumento, en principio, creado para situaciones temporales, termina convirti&#233;ndose en algo perpetuo y central en la vida p&#250;blica (Agamben, 2005a). De alguna manera, en &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; as&#237; ocurre; el estado de excepci&#243;n, que consiste en la imposici&#243;n del silencio por los monstruos hipersensibles al ruido, es permanente para la vida de la familia Abbott y no parece tener fin. Para Agamben, las tradicionales &#8220;dictaduras&#8221; han ido mutando camale&#243;nicamente hacia sutiles formas de gobernanza donde el estado de excepci&#243;n resulta tan normal como imperceptible para la ciudadan&#237;a. Ello porque el camino que elige el estado de excepci&#243;n para justificarse es mediante la necesidad. En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; la necesidad del silencio. La necesidad, para Agamben, se reduce, en este proceso de validar la excepci&#243;n, a una decisi&#243;n que adem&#225;s no dispone a la capacidad jur&#237;dica para dirimir de acuerdo a la ley sino de acuerdo a la sustituci&#243;n de una laguna en la ley que cubre el estado de excepci&#243;n. El ejecutivo no s&#243;lo ejecuta, sino que tambi&#233;n &#8220;legisla&#8221; sin atender a la ley porque esta padece una fractura, una laguna (Agamben, 2005b). De esta forma, tal ejecuci&#243;n sin atender a la ley establece sutilmente el estado de excepci&#243;n que, por ejemplo, aparece en &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;, a saber, la imposici&#243;n del silencio y la preeminencia de los monstruos. La ley aqu&#237; representa la salvaguardia de los derechos fundamentales y su laguna dispone la excepci&#243;n totalitaria y monstruosa contra la vida humana toda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El dilema &#233;tico en &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;: un &#8220;ethos&#8221; para la supervivencia humana, arena bajo pies descalzos.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La arena bajo los pies descalzos de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) nos remite a la ausencia de calzado, de ruidosa industria no s&#243;lo la que lo fabrica, sino la que lo transporta para su venta y exhibici&#243;n en escaparates, pasarelas junto a todo tipo de cert&#225;menes y celebraciones&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En 2023 la producci&#243;n mundial de calzado alcanz&#243; los 22.400 millones de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2008 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet2.jpg?1787752739' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;A Quiet Place | John Krasinski | 2018&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) se puede apreciar tal vez como una pel&#237;cula que conjuga grados de terror y suspense en una familia, los Abbott, que trata de sobrevivir en un cosmos postapocal&#237;ptico donde criaturas monstruosas persiguen a trav&#233;s de la m&#225;s &#237;nfima resonancia. Estas criaturas son ciegas, pero lejos de asumir su limitaci&#243;n cong&#233;nita, su capacidad de audici&#243;n no las civiliza, y como un reflejo de los humanos que pudiendo escuchar para bien no lo hacen, se convierten en violentas monstruosidades. As&#237;, su disposici&#243;n para descubrir el m&#225;s exiguo susurro, vincula al eco con una proximidad mort&#237;fera. La vida de la familia ha cambiado dr&#225;sticamente bajo el temblor de caer en cualquier imperceptible murmullo. La comunicaci&#243;n ya no es hablada sino por se&#241;as. Los gestos que evitan el ruido manifiestan a su vez la importancia del lenguaje corporal y de la mirada en la interacci&#243;n humana. Tampoco utilizan calzado para caminar. Sobre la arena, colocada al efecto de amortiguar el ruido, van descalzos. As&#237;, aprecian sus pasos aliviados en el silencio de un confiado apoyo. La arena act&#250;a como un manto protector, velando a cada paso y permitiendo el movimiento sin atraer la atenci&#243;n de las criaturas monstruosas. A su vez, la arena bajo los pies descalzos dispone un refugio sereno en medio del peligro constante y una forma de preservar la seguridad en un infinito amenazador. Caminar descalzos sobre la arena muestra la adaptaci&#243;n a un entorno extremo donde el sonido es mortal acomodando una vida cautelosa y expresando la vulnerabilidad y la fragilidad humana en el cruel nuevo orden mundial. Desprovista de la protecci&#243;n que cotidianamente brinda el calzado, la familia Abbot vive m&#225;s consciente de cada paso que da vincul&#225;ndose m&#225;s profundamente con la naturaleza y recordando la fragilidad de la vida. La acci&#243;n de caminar descalzos por los senderos de arena parece una especie de ritual diario, una rutina necesaria para sobrevivir en un esfuerzo constante de la familia por mantener su vida dentro de un delicado equilibrio. Ese esmero se traslada tambi&#233;n al uso de materiales suaves en sus muebles, evitando cualquier actividad que pueda causar un sonido fuerte. Incluso las diligencias m&#225;s rutinarias, como comer o moverse dentro de la casa, se realizan con un cuidado extremo. El hogar, como se describe, ha sido adaptado al fin de la supervivencia impidiendo al m&#225;ximo que se pueda o&#237;r toda estridencia, todo balbuceo. Cada alcoba y sobre todo el s&#243;tano, se ha dispuesto para atenuar los sonidos, creando un espacio donde pueden comunicarse o realizar tareas que en otras condiciones har&#237;an ruido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El silencio conseguido con gran esfuerzo sustituye a todas las armas imaginables como el &#250;nico bien esencial para el resguardo de la vida. Mediante el silencio, la familia, puede defenderse de forma eficaz. Pero la llegada de una nueva vida en su estado m&#225;s primigenio no admite monstruos y cuando Evelyn, la madre, est&#225; a punto de dar a luz, la convivencia se ve obligada a idear formas ingeniosas que eviten la monstruosa letalidad por los gritos del parto. El ruido resulta letal en el universo de &#8220;&lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;&#8221; donde los personajes luchan por la supervivencia mediante la adaptaci&#243;n y el sacrificio en una trama que explora la constante disputa para estar a salvo. La permanente amenaza inhumana junto a la necesidad de protecci&#243;n y salvaguardia crea la tensi&#243;n que inspira la narrativa bajo el imperio del silencio. En efecto, en &#8220;&lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;&#8221; la necesidad de silencio limita el lenguaje, tensa las emociones y genera una elevada dependencia en la convivencia. La restricci&#243;n de la comunicaci&#243;n verbal limita la expresividad y la riqueza del lenguaje hablado. Aunque pueden comunicarse mediante se&#241;as, la falta de tono de voz y la imposibilidad de gritar en situaciones de peligro inmediato aumenta la sensaci&#243;n de impotencia y, en consecuencia, produce que las emociones sean extremadamente tensas. Ello ocurre porque habitualmente, en condiciones saludables, las emociones encuentran alivio cuando pueden expresarse abiertamente; pero la necesidad constante de estar en alerta y de suprimir cualquier ruido genera una tensi&#243;n emocional considerable. Esto se refleja en la din&#225;mica familiar, donde los conflictos y el dolor deben ser manejados en silencio, lo que a veces lleva a malentendidos o resentimientos no expresados. Adem&#225;s, la comunicaci&#243;n no verbal intensifica la interdependencia entre los personajes. Cada mirada, cada gesto, se vuelve vital para entender las necesidades y las intenciones de los dem&#225;s. Esta forma de comunicaci&#243;n refuerza los lazos familiares, pero tambi&#233;n puede crear una carga emocional adicional, ya que cada miembro de la familia siente la presi&#243;n de proteger a los dem&#225;s en todo momento. La arena, adem&#225;s, devuelve la vida humana a un lugar donde los monstruos de la poluci&#243;n sonora no pueden existir.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2007 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
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&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet3.jpg?1787752739' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;A Quiet Place | John Krasinski | 2018&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En un tiempo de alt&#237;simos niveles de contaminaci&#243;n de r&#237;os, mares, aire, luz artificial, ruidos y m&#250;sicas estridentes de unos humanos despiadados contra la calma del silencio y el sosiego del encuentro con lo divino en cada cual, aparecen los monstruos como se ven en la tercera pel&#237;cula de la saga: &lt;i&gt;A Quiet Place Day One&lt;/i&gt; (2024). Los monstruos surgen en un contexto de colosal masificaci&#243;n urbana donde la contaminaci&#243;n ac&#250;stica es consecuencia de un excedido y feroz desarrollo desconsiderado con la tranquilidad que requiere la vida y el respeto al medio ambiente. All&#237;, lejos de la libertad de expresi&#243;n, en el vicio de la idolatr&#237;a al insostenible y alt&#237;simo decibelio, parece vivirse en libertinaje de expresi&#243;n. &#191;Cada vez que hay humanos en modo libertinaje aparecen los monstruos para restablecer la libertad? Se dir&#237;a que la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) podr&#237;a estar respondiendo afirmativamente resolviendo el dilema al plantear una serie de disposiciones alternativas a la imposici&#243;n del silencio restrictiva de la libertad de expresi&#243;n, pero sin caer en el libertinaje para evitar el caldo en el que aparezcan los monstruos. Alternativa ante la cual, los monstruos, &#8220;har&#237;an la vista gorda&#8221;; represent&#225;ndose en el film por su ausencia de visi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se puede as&#237; entender que la libertad de expresi&#243;n es tan inherente a la vida humana que, aunque &#233;sta se restrinja mediante la imposici&#243;n del silencio, ella buscar&#225; caminos por los que abrirse paso. La libertad de expresi&#243;n se presenta como una cualidad an&#237;mica irreductible, genuina de lo aut&#233;nticamente humano. Frente a ella el monstruo ciego que no puede ver porque carece del &#243;rgano de la visi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film parece transmitir con ello que cuando la libertad de expresi&#243;n se restringe, no es sino por falta de capacidad para ver, discernir, reflexionar, comprender, proveer. Ya en la tradici&#243;n egipcia, el Ojo de Horus, significaba volver a la vida gracias a la recuperaci&#243;n del &#243;rgano de la visi&#243;n. M&#225;s tarde, el cristianismo lo emple&#243; para simbolizar la capacidad de proveer propia de la providencia divina que es &#8220;justa&#8221; al cuidar la libertad humana cuando &#233;sta se aviene a la ley de Dios, pero es monstruosa cuando se aparta de &#201;l. &#8220;Porque los ojos del Se&#241;or est&#225;n sobre los justos, y sus o&#237;dos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Se&#241;or est&#225; contra aquellos que hacen el mal&#8221; (1 Pedro 3:12 Reina Valera 1960 12).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; los personajes buscan evitar padecer el mal de no ver que sufren los monstruos, mediante formas alternativas de expresi&#243;n, por ejemplo, el lenguaje de se&#241;as. En la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018), la protagonista sorda es Regan Abbott, interpretada por la actriz Millicent Simmonds. El lenguaje de se&#241;as, que la familia utiliza habitualmente para comunicarse con Regan, ahora debe ser empleado en todo momento para poderse avisar y expresar. Regan dispone as&#237; de una ventaja y una perspectiva &#250;nica en su entorno, pero al mismo tiempo una limitaci&#243;n. Por ejemplo, en la escena del puente, Regan, que camina justo delante de su hermano peque&#241;o Beau, no puede escucharlo. Y cuando Beau activa accidentalmente un juguete que hace ruido, atrayendo a una de las criaturas, Regan no lo oye y no puede rescatarlo. La familia, tal vez acostumbrada a la libertad de expresi&#243;n habitual no basada en el lenguaje de se&#241;as, pierden la noci&#243;n del cuidado olvidando que Beau Abbott, el hijo menor de la familia, lleva ese juguete. La actuaci&#243;n de Millicent Simmonds, quien es sorda en la vida real, fue ampliamente elogiada por su autenticidad y por c&#243;mo su personaje aportaba una representaci&#243;n significativa de las personas con discapacidades auditivas en el cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo ello permite sugerir la tesis de que la libertad de expresi&#243;n, al estilar el lenguaje de se&#241;as, puede ser adaptativa a&#250;n en contextos extremos. Y, sobre todo, en este sentido, como ya se apunt&#243;, que la libertad de expresi&#243;n es inherente a la preservaci&#243;n de la vida humana por hallarse estrechamente vinculada a la vida an&#237;mica, al inconsciente; ello se ver&#225; en el siguiente ep&#237;grafe dedicado a la &#8220;perspectiva psicoanal&#237;tica&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Perspectiva psicoanal&#237;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este trabajo, el abordaje psicoanal&#237;tico de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; se inscribe dentro de una l&#243;gica de lectura simb&#243;lica y cultural, en la que los conceptos del psicoan&#225;lisis se utilizan de manera metaf&#243;rica para interpretar la historia y sus significados latentes. No se pretende aplicar un marco cl&#237;nico en el sentido estricto del diagn&#243;stico psicoanal&#237;tico, como si los personajes del film fueran pacientes reales. El an&#225;lisis se enfoca en explorar c&#243;mo ciertos elementos narrativos y visuales de la pel&#237;cula pueden relacionarse con nociones psicoanal&#237;ticas, tales como la represi&#243;n, el retorno de lo reprimido o el acting out. En este sentido, las referencias a estructuras ps&#237;quicas como la neurosis o la psicosis no buscan clasificar a los personajes dentro de categor&#237;as cl&#237;nicas, sino que sirven para interpretar simb&#243;licamente la din&#225;mica del silencio, el miedo y la imposibilidad de la expresi&#243;n en el universo del film. Desde esta perspectiva, la pel&#237;cula es le&#237;da como una representaci&#243;n de conflictos ps&#237;quicos y sociales que pueden resonar con los conceptos del psicoan&#225;lisis, sin perder de vista que se trata de una obra de ficci&#243;n y no de un caso cl&#237;nico real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La represi&#243;n y el retorno de lo reprimido&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde una perspectiva psicoanal&#237;tica, la libertad de expresi&#243;n se puede vincular con la necesidad humana de comunicarse y expresarse. S&#243;lo as&#237; es posible acceder de alg&#250;n modo al incognoscible inconsciente generando, gracias a ello, algo de salud y aliviando la pesada carga an&#237;mica del alma humana. En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt;, la represi&#243;n del habla y el sonido puede interpretarse como una forma de fracaso de la represi&#243;n de lo inconsciente provocada por la persistencia de los monstruos que impiden el habla y cualquier sonido. La represi&#243;n se define como la &#8220;operaci&#243;n por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en el inconsciente representaciones (pensamientos, im&#225;genes, recuerdos) ligados a una pulsi&#243;n. La represi&#243;n se produce en aquellos casos en que la satisfacci&#243;n de una pulsi&#243;n (susceptible de procurar por s&#237; misma placer) ofrecer&#237;a el peligro de provocar displacer en virtud de otras exigencias&#8221; (Laplanche et al., 1996). Adem&#225;s, Freud sosten&#237;a que la represi&#243;n es un mecanismo de defensa que protege al individuo de pensamientos y deseos inaceptables. Pero en la pel&#237;cula, la represi&#243;n no consigue proteger a los protagonistas por no poder impedir que nazcan sensaciones de displacer o de angustia ante los monstruos que est&#225;n todo el tiempo, presentes, acechando ante cualquier m&#237;nimo susurro. Esta situaci&#243;n de fracaso del mecanismo de defensa basado en la represi&#243;n coincide con uno de los mayores objetos de inter&#233;s para el psicoan&#225;lisis, a saber, el retorno de lo reprimido bajo la forma de s&#237;ntomas, los &#8220;monstruos&#8221;, que posibilita dar cuenta, a trav&#233;s del fracaso de la represi&#243;n, de la represi&#243;n misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Acting out: supervivencia y violencia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, sabemos que tras ese retorno existen deseos inconscientes ligados a las primeras experiencias que tienden a realizarse mediante los s&#237;ntomas que, en ocasiones, pueden aparecer como &#8220;actuaciones&#8221; muy propias de las neurosis. Si bien las &#8220;actuaciones&#8221; o el &#8220;&lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;&#8221; puede estar presente tanto en la neurosis como en la psicosis, en su naturaleza y en su funci&#243;n difieren significativamente. En general, el &#8220;&lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;&#8221; es m&#225;s caracter&#237;stico y frecuente en estructuras neur&#243;ticas, donde sirve como un mecanismo de defensa para manejar conflictos internos y ansiedad a trav&#233;s de acciones que representan la satisfacci&#243;n de deseos no reprimidos exitosamente. En la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; aparecen dos tipos de &#8220;actuaciones&#8221;. En primer lugar, aquellas que expresan algo interior que no ha sido puesto de manifiesto verbalmente en comunicaci&#243;n con el otro, por transferencia, retornando lo reprimido, encaminadas a sobrevivir y comunicarse manejando as&#237; el conflicto de tener que vivir en el r&#233;gimen de silencio, no poder transferir correctamente, de no lograr exitosamente la represi&#243;n. Y, en segundo lugar, las que como &#8220;paso al acto&#8221; expresan impulso violento, agresivo, delictivo donde el sujeto monstruoso del film pasa de una insuficiente representaci&#243;n al acto propiamente dicho de asesinar a cualquiera que haga un ruido (Freud, 2007b). En la psicosis, aunque tambi&#233;n pueden ocurrir conductas que podr&#237;an considerarse &#8220;&lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;&#8221;, estas suelen ser m&#225;s desorganizadas y directamente influenciadas por la alteraci&#243;n de la percepci&#243;n de la realidad, careciendo del componente simb&#243;lico y de elaboraci&#243;n que se observa en la neurosis. Sin embargo, esta perspectiva podr&#237;a deberse a que &#8220;la dificultad de ubicar el &lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt; en las psicosis responde a pensarlo a la luz de la cl&#237;nica de las neurosis, siendo necesaria la comprensi&#243;n de los elementos que all&#237; se presentan en la estructura psic&#243;tica, tal como el sujeto barrado, la escena, el mundo, el Otro, el objeto a, entre otros&#8221; (Vargas, 2019).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Histeria de conversi&#243;n, juego y silencio en la familia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;&lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; se parece m&#225;s a una situaci&#243;n de neurosis que a una de psicosis? El extraordinario despliegue simb&#243;lico a causa del mutismo o silencio, la falta de audici&#243;n, la ceguera, que son temas, por cierto, centrales en el film dirigido por John Krasinski, podr&#237;an relacionarse m&#225;s bien con los s&#237;ntomas habituales de la histeria de conversi&#243;n. Si bien existen m&#250;ltiples cuadros cl&#237;nicos para la histeria, los principales son o bien de conversi&#243;n o bien de angustia. Mientras en la angustia suele una fobia originar la histeria, en la conversi&#243;n el conflicto inconsciente se manifiesta a trav&#233;s de s&#237;ntomas f&#237;sicos que no tienen una base m&#233;dica org&#225;nica. Estos s&#237;ntomas suelen ser el resultado de la represi&#243;n de emociones o conflictos que el individuo no puede expresar de otra manera. Los s&#237;ntomas pueden abarcar diferentes manifestaciones. La par&#225;lisis, en tanto que p&#233;rdida de la funci&#243;n motora en una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna, sin causa neurol&#243;gica identificable. La ceguera o sordera como p&#233;rdida temporal de la visi&#243;n o la audici&#243;n, a pesar de que no haya da&#241;o en los &#243;rganos sensoriales. Las convulsiones, es decir, episodios que pueden parecer ataques epil&#233;pticos, pero que no est&#225;n asociados con una actividad el&#233;ctrica anormal en el cerebro. Las afasias como dificultad para hablar o p&#233;rdida completa del habla, sin que haya un da&#241;o cerebral evidente. Las p&#233;rdidas de la sensibilidad por falta de sensaci&#243;n en partes del cuerpo, como la piel, sin que haya una causa m&#233;dica clara. Los movimientos involuntarios, movimientos anormales o temblores que no pueden explicarse por ninguna enfermedad neurol&#243;gica. Los tics o espasmos musculares, es decir, movimientos repentinos e involuntarios que no est&#225;n relacionados con ninguna condici&#243;n m&#233;dica diagnosticable. Las anestesias o analgesias, p&#233;rdida de sensibilidad al dolor en &#225;reas espec&#237;ficas del cuerpo, sin una raz&#243;n m&#233;dica. Estos s&#237;ntomas suelen estar asociados con un evento o situaci&#243;n emocionalmente perturbadora, y la persona no tiene un control consciente sobre ellos (Shorter, 1993).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; se observan al menos tres de estos s&#237;ntomas: la ceguera en los monstruos que no pueden ver y la sordera junto a la afasia en la protagonista Regan Abbott. En la terapia psicoanal&#237;tica se trabaja para descubrir el conflicto emocional subyacente que ha sido &#8220;convertido&#8221; en un s&#237;ntoma f&#237;sico. Es curioso, en la escena del puente, advertir que Regan Abbott no es capaz de o&#237;r a su hermano peque&#241;o cuando accidentalmente enciende uno de sus juguetes, pero tambi&#233;n llama la atenci&#243;n que, en lugar de caminar detr&#225;s de &#233;l, o bien ella o bien alg&#250;n adulto, dejen al peque&#241;o Beau Abbott detr&#225;s del todo. Ese descuido u olvido &#191;podr&#237;a implicar cierto abandono o falta de cuidado tanto en la infancia de Beau como de Regan? En la escena del supermercado, cuando al inicio de la pel&#237;cula la familia se abastece, el peque&#241;o aparece con el juguete, un peque&#241;o avi&#243;n que lleva puestas las pilas. El padre, Lee Abbott, r&#225;pidamente se percata retirando el avi&#243;n al ni&#241;o y sacando las pilas del juguete. Pero cuando sale la familia, Regan y Beau quedan dentro, momento que aprovecha Regan para devolver el juguete avi&#243;n a Beau deshaciendo la acci&#243;n del padre. Poco despu&#233;s sale Regan y quedando s&#243;lo Beau dentro del supermercado, sin que nadie le vea, toma las pilas que m&#225;s tarde accionar&#225;n el sonido del juguete que le llevar&#225; a la muerte. La &#8220;actuaci&#243;n&#8221; de Regan contribuye a que sus limitaciones sean las que se tengan sola y exclusivamente en cuenta dentro de la familia, sobre todo una vez desaparecido Beau que al ser el m&#225;s peque&#241;o, podr&#237;a requerir de mayor atenci&#243;n. &#191;Later&#237;a en el &#225;nimo de la familia algo muy angustioso vivido con ese hermano peque&#241;o quiz&#225; cuando naci&#243;? &#191;Su nacimiento hizo aflorar un conflicto sin resolver en la hermana mayor, Regan Abbott, que la llev&#243; a &#233;sta a desobedecer la acci&#243;n del padre? Hay que tener presente que toda la pel&#237;cula gira en torno a la patolog&#237;a de Regan Abbott de no o&#237;r y no hablar, pero tambi&#233;n, sobre todo, a la patolog&#237;a de la ceguera de los monstruos hipersensibles al sonido, a los que Beau &#8220;ret&#243;&#8221;. Desaparecido &#233;ste, toda la familia refuerza a&#250;n m&#225;s sus &#8220;actuaciones&#8221; en torno a las limitaciones de Regan Abbott, utilizando s&#243;lo el lenguaje de se&#241;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa extremada sensibilidad al sonido puede esconder gran ansiedad, quiz&#225; ante el lloro de un ni&#241;o que nace. Una irritaci&#243;n colosal ante el llanto de una criatura de apenas alg&#250;n mes de vida por una grave incapacidad para el manejo parental de las necesidades del beb&#233;. O una gran envidia en la hermana que, acaso por la conversi&#243;n de un trauma en drama f&#237;sico, no puede ni o&#237;r, ni hablar como, curiosamente, s&#237; puede el hermano Beau, que al ser el m&#225;s peque&#241;o es a la vez el m&#225;s desamparado, indefenso, rivalizando en atenci&#243;n, por las insuficiencias de un ni&#241;o peque&#241;o, con la hermana Regan&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En su trabajo &#8220;Envidia y gratitud&#8221;, Melanie Klein presenta la envidia como (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Todo lo que se debi&#243; hacer y no se hizo para calmar el llanto del beb&#233;, para lograr el silencio, se ha transformado, en la pel&#237;cula, en una serie de &#8220;actuaciones&#8221; encaminadas a lograr un sigilo, un sosiego, que, en su momento, tal vez, fueron imposibles por vivir el simple llanto del beb&#233; como monstruoso. Ello se traduce en el magn&#225;nimo despliegue de &#8220;&lt;i&gt;acting out&lt;/i&gt;&#8221; a lo largo del filme para preservar el silencio donde la muerte del menor de la familia podr&#237;a representar la calma del llanto insatisfecha. Los monstruos, a su vez, podr&#237;an ser proyecciones que indicar&#237;an la ceguera de quienes no vieron las necesidades de Regan Abbott cuando naci&#243; quedando ella sorda y muda por no poder manejar las ansiedades ante el supuesto trauma sufrido, y no vieron tampoco las insuficiencias del peque&#241;o e indefenso Beau Abbott que tan s&#243;lo quer&#237;a jugar, expresarse mediante el juego. Justamente ninguno de los miembros de la familia ven a Beau Abbott cuando se queda el &#250;ltimo y enciende accidentalmente o por diversi&#243;n el juguete. Parece que el juego est&#225; prohibido en la familia y que todo queda bajo la histeria de conversi&#243;n de no o&#237;r, no ver, no hablar que aparecen entre la hermana Regan Abbott y los monstruos. El estadio monstruoso en el que habita la familia no posibilita otro juego que la alarma que enciende Beau Abbott y que le lleva a la muerte. El juego es una actividad fundamental para el saludable desarrollo del ni&#241;o. Melanie Klein lo introdujo en terapia como sustituta de la libre asociaci&#243;n para analizar y tratar a ni&#241;os mediante el tratamiento psicoanal&#237;tico. All&#237; donde el ni&#241;o no puede expresarse con las palabras de los adultos porque a&#250;n no domina el lenguaje, el juego sustituye a la asociaci&#243;n libre para descubrir conflictos, traumas y realizar transferencia con el analista logrando as&#237; la salud del menor (&lt;i&gt;Melanie Klein seminarios de introducci&#243;n a su obra&lt;/i&gt;, 2014). Impedir a Beau Abbott el juego por el sonido que produce, evidencia no s&#243;lo la imposibilidad de la palabra sino de todo el proceso psicodin&#225;mico que lleva a ella a trav&#233;s del juego.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2009 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
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&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet4.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a_quiet4.jpg?1787752739' width='500' height='335' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt;A Quiet Place | John Krasinski | 2018&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) la &#8220;actuaci&#243;n&#8221; en la conversi&#243;n es tan monstruosa que a la criatura no la dejan ni siquiera jugar. Aniquilarla cuando lo hace podr&#237;a ser una met&#225;fora de las actuaciones maternas que fundadas en patol&#243;gicos narcisismos niegan la funci&#243;n paterna impidiendo, a su vez, una saludable elaboraci&#243;n del juego ed&#237;pico, el cual, en Melanie Klein, comenzar&#237;a mucho antes de lo que Freud originalmente propuso. Freud situaba el complejo de Edipo en la fase f&#225;lica, alrededor de los 3 a 5 a&#241;os. Sin embargo, Klein sostiene que este proceso comienza en la fase temprana del desarrollo, incluso antes del primer a&#241;o de vida, durante lo que ella denomina la posici&#243;n esquizoparanoide. Klein cree que los primeros objetos del amor y del odio del ni&#241;o (espec&#237;ficamente la madre o el pecho materno) son fundamentales para el desarrollo de los impulsos ed&#237;picos. Para Klein, estos impulsos se desarrollan cuando el beb&#233; comienza a percibir la figura de la madre y del padre en t&#233;rminos de relaciones de objeto internas, mucho antes de que exista una percepci&#243;n consciente de un tri&#225;ngulo ed&#237;pico. Este enfoque introduce la idea de un complejo de Edipo temprano, que est&#225; enraizado en las fantas&#237;as y ansiedades primitivas del ni&#241;o, y que evoluciona a medida que el ni&#241;o madura y comienza a entender las relaciones familiares de una manera m&#225;s completa (Klein, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pel&#237;cula, las relaciones familiares giran en torno a las limitaciones impuestas por el silencio, es decir, las caracter&#237;sticas de ceguera de los monstruos y la falta de audici&#243;n y habla de Regan Abbott. Las necesidades que presenta Beau, fundamentalmente expresadas a trav&#233;s del juego, no son tenidas en cuenta al punto de terminar aniquilado en triunfo de la monstruosa conversi&#243;n. Met&#225;fora de una vida cotidiana postmoderna que por actuante y conversa se halla genuinamente arrasada en el contexto postapocal&#237;ptico de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018). Un film excelente, premiado como una de las diez mejores pel&#237;culas de 2019 por el &lt;i&gt;American Film Institute Awards&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La trama de &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) sigue a la familia Abbott, compuesta por el padre Lee (John Krasinski), la madre Evelyn (Emily Blunt), y sus hijos, Regan (Millicent Simmonds), Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward). Ellos deben vivir en completo silencio para evitar ser detectados por los monstruos. Si bien la historia est&#225; ambientada en un mundo postapocal&#237;ptico donde la Tierra ha sido invadida por criaturas extraterrestres ciegas que cazan a los humanos utilizando su agudo sentido del o&#237;do; desde la perspectiva &#233;tica se ha explorado la imposici&#243;n del silencio como una violaci&#243;n del derecho fundamental a la libertad de expresi&#243;n donde los monstruos podr&#237;an representar los diferentes modos de convivir que se dan los humanos. En este sentido se han considerado como espacios &#8220;A Quiet Place&#8221; desde aquellos regidos por el &#8220;acogotamiento&#8221; del otro en las &#8220;convivencias&#8221; cotidianas hasta los &#8220;reg&#237;menes pol&#237;ticos&#8221; donde se persigue la libertad de expresi&#243;n bajo la pena capital. Adem&#225;s, se describe el dilema &#233;tico que presenta la pel&#237;cula resolvi&#233;ndolo a partir de la observaci&#243;n de un ethos que instituye la familia para sobrevivir. Se sugiere as&#237; la tesis de que la libertad de expresi&#243;n es tan inherente a la condici&#243;n humana que siempre se abrir&#225; paso por diferentes caminos para lograr manifestarse. En la pel&#237;cula a trav&#233;s del lenguaje de se&#241;as. La &#233;tica quiebra adem&#225;s cuando al inicio de la pel&#237;cula, curiosamente el &#8220;ethos&#8221; no est&#225; suficientemente implantado, y Beau pierde la vida. Ello posibilita explorar el filme como un espacio ps&#237;quico que al hallarse incapaz de reprimir saludablemente se encuentra atravesado por la conversi&#243;n de no ver, no hablar y no o&#237;r; impidiendo el juego al hermano menor e imponiendo el silencio en el que vive ya la hermana mayor Regan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, la pel&#237;cula &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) presenta un mundo donde la supervivencia depende del silencio absoluto, lo que permite una lectura desde dos perspectivas complementarias: la &#233;tica y la psicoanal&#237;tica. A partir de la primera, se ha analizado c&#243;mo la imposici&#243;n del silencio puede ser interpretada como una violaci&#243;n del derecho fundamental a la libertad de expresi&#243;n, estableciendo paralelismos con contextos de censura y represi&#243;n, tanto en espacios cotidianos como en reg&#237;menes pol&#237;ticos autoritarios. Los monstruos, en este sentido, pueden representar diversas formas de opresi&#243;n que limitan la posibilidad del di&#225;logo y el ejercicio de la autonom&#237;a individual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde la perspectiva psicoanal&#237;tica, se ha examinado el silencio no solo como una restricci&#243;n externa, sino tambi&#233;n como un fen&#243;meno ligado a la represi&#243;n ps&#237;quica. A trav&#233;s de conceptos como la conversi&#243;n hist&#233;rica, el retorno de lo reprimido y el acting out, se ha interpretado la din&#225;mica familiar de los Abbott como una estructura que reprime el conflicto en lugar de elaborarlo. La sordera de Regan Abbott y la ceguera de los monstruos pueden ser entendidas simb&#243;licamente como manifestaciones de un trauma no resuelto, en el que el juego &#8211;elemento fundamental en el desarrollo ps&#237;quico seg&#250;n el psicoan&#225;lisis&#8211; es suprimido, afectando la subjetividad de los personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, el film permite reflexionar sobre el silencio tanto en su dimensi&#243;n social como en su funci&#243;n ps&#237;quica. A pesar del contexto opresivo que impone la ausencia del sonido, la pel&#237;cula sugiere que la necesidad humana de expresi&#243;n siempre encontrar&#225; v&#237;as alternativas para manifestarse, como ocurre con el lenguaje de se&#241;as utilizado por la familia Abbott. No obstante, el ethos que estructura su convivencia se muestra fr&#225;gil al inicio de la historia, cuando la falta de normas claras conduce a la muerte de Beau. Este hecho marca el punto de partida para la evoluci&#243;n de un orden familiar basado en el silencio, lo que permite abordar el film como un espacio ps&#237;quico donde la represi&#243;n fracasa y se transforma en s&#237;ntomas que regulan la existencia de los personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; no solo ofrece una narraci&#243;n de suspense, sino que tambi&#233;n funciona como un texto simb&#243;lico que permite pensar las tensiones entre el miedo, la censura, la &#233;tica de la convivencia y los mecanismos de defensa ps&#237;quicos. Desde estas dos perspectivas, el film muestra que el silencio, ya sea impuesto externamente o construido internamente, no anula el deseo de expresi&#243;n, sino que lo reconfigura en nuevas formas, a veces creativas, otras veces sintom&#225;ticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agamben, G. (2005a). El estado de excepci&#243;n como paradigma de gobierno. En &lt;i&gt;Estado de excepci&#243;n&lt;/i&gt; (p. 25). Adriana Hidalgo Editora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agamben, G. (2005b). Fuerza de la ley. En &lt;i&gt;Estado de excepci&#243;n&lt;/i&gt; (pp. 68-70). Adriana Hidalgo Editora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Centro Tecnol&#243;gico del Calzado de La Rioja. (2024, julio 26). &lt;i&gt;Informe del calzado en Espa&#241;a 2023&lt;/i&gt;. &lt;a href=&#034;https://ctcr.es/images/noticias/2023/Descargue_el_informe-2.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://ctcr.es/images/noticias/2023/Descargue_el_informe-2.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Data Bridge Market Research. (2024, junio 1). &lt;i&gt;Global Women's Footwear Market &#8211; Industry Trends and Forecast to 2031.&lt;/i&gt; &lt;a href=&#034;https://www.databridgemarketresearch.com/reports/global-womens-footwear-market&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.databridgemarketresearch.com/reports/global-womens-footwear-market&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (2007a). Lo ominoso. En &lt;i&gt;Obras completas. De la historia de una neurosis infantil (El &#171;Hombre de los Lobos&#187;) y otras obras (1917-1919)&lt;/i&gt; / Sigmund Freud (pp. 215-252). Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (2007b). &lt;i&gt;Obras completas. Mois&#233;s y la religi&#243;n monote&#237;sta. Esquema del psicoan&#225;lisis y otras obras (1937-1939)&lt;/i&gt; / Sigmund Freud (2. Aufl. 9. nd, pp. 139-210). Amorrortu editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klein, M. (2009). Notas sobre algunos mecanismos esquizoides (1946). En &lt;i&gt;Envidia y gratitud y otros trabajos&lt;/i&gt; (pp. 10-13). Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Klein, M. (with Friedenthal, H., Money-Kyrle, R. E., &amp; Jaques, J.). (2008). &lt;i&gt;Envidia y Gratitud y otros trabajos. Obras completas de Melanie Klein&lt;/i&gt; (Primera edici&#243;n en M&#233;xico, reimpresi&#243;n). Ediciones Culturales Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (2013). Funci&#243;n y campo de la palabra y del lenguaje en psicoan&#225;lisis. En &lt;i&gt;Escritos&lt;/i&gt; (pp. 231-310). Biblioteca Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laplanche, J., Pontalis, J.-B., &amp; Lagache, D. (1996). &lt;i&gt;Represi&#243;n. Diccionario de psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt; (1a ed., 1 2a reimp). Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Melanie Klein seminarios de introducci&#243;n a su obra&lt;/i&gt; (Primera edici&#243;n) (with Etchegoyen, R. H., &amp; Minuchin, L.). (2014). Ediciones BIEBEL.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Revista del calzado. (2024, agosto 2). &lt;i&gt;Anuario del sector mundial del calzado: A&#241;o 2023&lt;/i&gt;. &lt;a href=&#034;https://revistadelcalzado.com/zapatos-anuario-mundial-2023/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://revistadelcalzado.com/zapatos-anuario-mundial-2023/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;R&#237;o Santos, F. (2022). &lt;i&gt;La declaraci&#243;n universal de los derechos humanos: Historia, documentos, borradores y proyectos&lt;/i&gt; (Primera edici&#243;n). Thomson Reuters Aranzadi.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shorter, E. (1993). &lt;i&gt;From Paralysis to Fatigue: A History of Psychosomatic Illness in the Modern Era&lt;/i&gt;. Free Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Sobre la libertad&lt;/i&gt; (3a ed., 8a reimp) (with Mill, J. S., &amp; Berlin, I.). (2023). Alianza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vargas, D. (2019, noviembre 27). &lt;i&gt;Algunas consideraciones sobre el acting out y el pasaje al acto en las psicosis&lt;/i&gt;. Acta Acad&#233;mica. &lt;a href=&#034;https://www.aacademica.org/000-111/526.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.aacademica.org/000-111/526.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En 2023 la producci&#243;n mundial de calzado alcanz&#243; los 22.400 millones de pares. Siendo China el primer consumidor, seguido de India, Estados Unidos, Brasil, Jap&#243;n, Pakist&#225;n, Indonesia, Rusia, Banglad&#233;s y M&#233;xico. En el mismo a&#241;o de 2023, China fue el principal exportador con casi 9.000 millones de pares, seguido de Vietnam con 1.335 millones de pares (Revista del calzado, 2024). La mujer es el principal consumidor mundial de calzado. Este segmento del mercado se caracteriza por la variedad y la adaptaci&#243;n a las preferencias cambiantes, como la demanda de productos sostenibles y c&#243;modos. En t&#233;rminos de cifras, el mercado global de calzado para mujeres se valor&#243; en aproximadamente 185,95 mil millones de d&#243;lares en 2023, y se espera que alcance los 270 mil millones de d&#243;lares para 2033. Este crecimiento est&#225; siendo impulsado por varios factores, entre los que destacan el aumento del comercio electr&#243;nico y la adopci&#243;n de materiales innovadores que mejoran la comodidad y la durabilidad del calzado (Data Bridge Market Research, 2024). Por ejemplo, en 2022, solo en Espa&#241;a, de los 83 millones de pares fabricados, el calzado de cuero para mujer alcanz&#243; una producci&#243;n de 19 millones de unidades, es decir, el 23 % del total producido (Centro Tecnol&#243;gico del Calzado de La Rioja, 2024). En &lt;i&gt;A Quiet Place&lt;/i&gt; (2018) en medio de una vida regida por la norma &#8220;live by one rule: never make a sound&#8221;, excelentemente interpretada por Emily Blunt, Evelyn Abbott es la protagonista que mayor n&#250;mero de escenas protagoniza sin utilizar calzado. Especialmente dram&#225;tica es la secuencia de las escaleras donde la ausencia de zapatos para no hacer ruido unida al sigilo y la premura por romper aguas la lleva a pisar un clavo, pinch&#225;ndose doloros&#237;sima y desgarradoramente en el pie derecho.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En su trabajo &#8220;Envidia y gratitud&#8221;, Melanie Klein presenta la envidia como expresi&#243;n del instinto de muerte (Klein, 2008).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>An ethical and psychoanalytic analysis from the origins of the myth</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/An-ethical-and-psychoanalytic-analysis-from-the-origins-of-the-myth</link>
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		<dc:date>2025-03-02T21:24:53Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;&lt;i&gt;Icarus and the Minotaur&lt;/i&gt;&#034;, an animated film directed by Carlo Vogele and released in 2022, tells the story of young Icarus, son of the inventor Daedalus, on the island of Crete. In his explorations, Icarus discovers Asterion, a bull-headed boy, imprisoned by order of King Minos. The secret friendship between Icarus and Asterion, and the latter's tragic fate in the labyrinth, offers a narrative rich in symbolism and complexity. This article explores it from an ethical perspective and a psychoanalytic perspective.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Icarus | myth | virtue | custom | pharmak&#243;s | shadow&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-No-1-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | N&#186; 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Columbia del Paraguay&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Un-analisis-etico-y-psicoanalitico-desde-los-origenes-del-mito' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico desde los or&#237;genes del mito&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Un an&#225;lisis &#233;tico y psicoanal&#237;tico desde los or&#237;genes del mito</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Fernando Gonz&#225;lez y Gal&#225;n</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;&lt;i&gt;&#205;caro y el Minotauro&lt;/i&gt;&#034;, una pel&#237;cula de animaci&#243;n dirigida por Carlo Vogele y estrenada en 2022, narra la historia del joven &#205;caro, hijo del inventor D&#233;dalo, en la isla de Creta. En sus exploraciones, &#205;caro descubre a Asteri&#243;n, un ni&#241;o con cabeza de toro, prisionero por orden del rey Minos. La amistad secreta entre &#205;caro y Asteri&#243;n, y el destino tr&#225;gico de este &#250;ltimo en el laberinto, ofrece una narrativa rica en simbolismo y complejidad. El presente art&#237;culo la recorre desde una perspectiva &#233;tica y una perspectiva psicoanal&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras Clave:&lt;/strong&gt; &#205;caro | mito | virtud | costumbre | pharmak&#243;s | sombra&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/An-ethical-and-psychoanalytic-analysis-from-the-origins-of-the-myth' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-1-Marzo-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 1 | Marzo 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Aut&#243;noma de Asunci&#243;n&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Perspectiva &#233;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#233;tica como objeto del psicoan&#225;lisis a trav&#233;s de su etimolog&#237;a y ramas principales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo a Ferrater Mora el significado griego etimol&#243;gico de &#233;tica significa costumbre, por ello se ha hablado de la &#233;tica como doctrina de las costumbres. Por lo dem&#225;s, la &#233;tica se puede dividir en tres ramas principales (normativa, aplicada y meta&#233;tica). La &#233;tica normativa, a su vez, se subdivide en &#233;tica de la virtud, &#233;tica de la consecuencia o consecuencialismo y deontolog&#237;a. La &#233;tica de la virtud fue desarrollada por Arist&#243;teles. El consecuencialismo fue un t&#233;rmino acu&#241;ado por Elizabeth Anscombe en su art&#237;culo &#8220;&lt;i&gt;Modern Moral Philosophy&lt;/i&gt;&#8221; (Anscombe, 1958). Y, finalmente, la deontolog&#237;a, fue introducida por Jeremy Bentham en su obra &lt;i&gt;D&#233;ontologie, ou Science de la morale&lt;/i&gt; (Bentham, 1834).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el presente art&#237;culo se atender&#225; a la &#233;tica de la &#8220;virtud&#8221; por considerarla m&#225;s adecuada a los distintos caracteres mitol&#243;gicos de la Antigua Grecia. La pertinencia de la deontolog&#237;a se ubica m&#225;s en la &#233;poca de la modernidad periodo fuertemente atravesado por el racionalismo de la ilustraci&#243;n, la utilidad del industrialismo y, en consecuencia, el deber en la profesionalidad del t&#233;cnico, del empleado, del obrero. La pertinencia del consecuencialismo se halla m&#225;s en la postmodernidad atravesada por el secularismo y la pluralidad de discursos valorativos cuyos distintos fines justifican sus diversos medios. Sobre todo, desde que la fil&#243;sofa cat&#243;lica se mostrara cr&#237;tica con relaci&#243;n a la posibilidad deontol&#243;gica por la insuficiencia de la filosof&#237;a psicol&#243;gica y la ineficacia divina (Anscombe, 1958). Se hablar&#225; pues en el presente art&#237;culo de las virtudes de &#205;caro, de Teseo, etc. Para Arist&#243;teles hay virtudes &#233;ticas de h&#225;bito o tendencia y virtudes diano&#233;ticas o intelectuales. Las virtudes &#233;ticas tienen su origen directo en las costumbres y en el h&#225;bito, son la justicia, la amistad, la valent&#237;a, etc. Por ello, en el presente estudio se dar&#225; especial atenci&#243;n a las acciones de los protagonistas y costumbres como la expiaci&#243;n y la prisi&#243;n en el laberinto o el sacrificio del pharmak&#243;s. Las virtudes diano&#233;ticas o intelectuales son virtudes de la inteligencia como la sabidur&#237;a y la prudencia. De donde tambi&#233;n se advertir&#225;n como algunas de las cualidades destacadas en los protagonistas. La &#233;tica de la virtud aparece ampliamente desarrollada tanto en la &lt;i&gt;&#201;tica a Nic&#243;maco&lt;/i&gt; (Arist&#243;teles, 1985) como en la &lt;i&gt;Ret&#243;rica&lt;/i&gt; donde Arist&#243;teles define hasta nueve virtudes: &#8220;la justicia, la valent&#237;a, la moderaci&#243;n, la magnificencia, la magnanimidad, la liberalidad, [la calma], la sensatez y la sabidur&#237;a&#8221; (Arist&#243;teles, 1994). Adem&#225;s, la virtud brinda al psicoan&#225;lisis un interesante campo de aplicaci&#243;n. El psicoan&#225;lisis puede ofrecer una profunda comprensi&#243;n de c&#243;mo los procesos ps&#237;quicos afectan al desarrollo de las virtudes. Desde los conflictos an&#237;micos, las din&#225;micas de la psique y las relaciones humanas, el psicoan&#225;lisis ayuda al autoconocimiento y la mejora del car&#225;cter, facilitando el desarrollo de virtudes en el contexto de la vida humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#233;tica como virtud a trav&#233;s de los protagonistas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;D&#233;dalo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;D&#233;dalo viv&#237;a en Atenas donde hab&#237;a nacido &#233;l y de donde proced&#237;a su familia. De profesi&#243;n arquitecto y escultor, era considerado excelente en arquitectura y primero en escultura. Celoso de su distinci&#243;n, no soport&#243; que su disc&#237;pulo y sobrino Talo, hijo de su hermana P&#233;rdix&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;P&#233;rdix, es llamada por Robert Graves como Policaste o P&#233;rdice. Su hijo (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, fuera tambi&#233;n excelente. As&#237; que, aterrorizado por el talento de Talo, resolvi&#243; despe&#241;arlo desde la Acr&#243;polis. Hallado el cad&#225;ver, se sospech&#243; de D&#233;dalo quien fue detenido y juzgado en el Are&#243;pago&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Monte al oeste de la Acr&#243;polis de Atenas y sede de la Boul&#233;, Consejo o (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El consejo lo encontr&#243; culpable conden&#225;ndolo, pero con la ayuda de Minos, D&#233;dalo huy&#243; a Creta. En la isla, el reo huido de Atenas, esculpi&#243; una vaca a Pas&#237;fae, esposa de su compa&#241;ero de fuga el rey Minos, &#225;vida de copular con el toro de Poseid&#243;n. Una vez introducida dentro de la vaca, de la relaci&#243;n entre Pas&#237;fae y el toro de Poseid&#243;n, naci&#243; un ser monstruoso al que llamaron Asteri&#243;n, conocido como el Minotauro (toro de Minos). Por orden del rey Minos, D&#233;dalo construy&#243; el laberinto de creta para esconder al Minotauro. Cada a&#241;o los atenienses enviaban siete mancebos y siete mancebas para, introducidos en el laberinto, ser devorados por Asteri&#243;n (Apolodoro, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de D&#233;dalo las virtudes &#233;ticas est&#225;n m&#225;s en l&#237;nea con su habilidad pr&#225;ctica y creatividad que con las virtudes morales tradicionales. As&#237;, D&#233;dalo hace &#8220;justicia&#8221; a Creta construyendo el laberinto, pero no tanto a Atenas que todos los a&#241;os ten&#237;a que entregar para sacrificio a los siete j&#243;venes hombres con siete j&#243;venes mujeres. La &#8220;valent&#237;a&#8221; de D&#233;dalo podr&#237;a verse en su decisi&#243;n de enfrentar los desaf&#237;os de su entorno y su inteligencia al escapar primero de Atenas y luego de Creta. A pesar del peligro, &#233;l toma riesgos calculados, lo que muestra una forma de valent&#237;a pr&#225;ctica. La &#8220;moderaci&#243;n&#8221; no es tan evidente, especialmente en su uso de alas de cera, que puede interpretarse como una falta de moderaci&#243;n en sus deseos de escapar. Tambi&#233;n podr&#237;a ejemplificar &#8220;magnificencia&#8221; a trav&#233;s de su trabajo en el Laberinto y sus inventos, los cuales reflejan un alto nivel de habilidad y creatividad al mostrar capacidad de realizar grandes actos con generosidad y esplendor. La &#8220;magnanimidad&#8221; implica tener un esp&#237;ritu elevado y noble; en este sentido el ingenio y la capacidad para superar desaf&#237;os podr&#237;an interpretarse como manifestaciones de una aspiraci&#243;n a la grandeza. La &#8220;liberalidad&#8221; se refiere a la generosidad en el uso de recursos. D&#233;dalo muestra una forma de liberalidad en la medida en que sus inventos y sus habilidades est&#225;n orientados a resolver problemas y ayudar a otros. La &#8220;calma&#8221; podr&#237;a relacionarse con la habilidad de D&#233;dalo para mantener la compostura y el control en situaciones dif&#237;ciles, como al enfrentar el desaf&#237;o de escapar de Creta. La &#8220;sensatez&#8221; est&#225; relacionada con la sabidur&#237;a pr&#225;ctica y la capacidad de tomar decisiones correctas en situaciones espec&#237;ficas. D&#233;dalo muestra sensatez al dise&#241;ar soluciones ingeniosas para problemas complejos, como el Laberinto y las alas. Finalmente, D&#233;dalo demuestra &#8220;sabidur&#237;a&#8221; en su capacidad para crear y resolver problemas, utilizando su conocimiento en arquitectura y mec&#225;nica para dise&#241;ar el Laberinto y las alas. En un sentido no tan virtuoso se puede ver a D&#233;dalo como un ser desbordado por la envidia a Talo y, no domin&#225;ndose, caer en el homicidio despe&#241;&#225;ndolo desde la Acr&#243;polis, pero tambi&#233;n como un pr&#243;fugo de la justicia ateniense que continu&#243; da&#241;ando al r&#233;gimen de Atenas al construir aquel laberinto para Creta. Sin embargo, seg&#250;n otra versi&#243;n, en realidad, D&#233;dalo s&#237; sent&#237;a celos hacia Talos, pero &#233;stos no habr&#237;an sido motivo suficiente para despe&#241;arlo. Lo que incendi&#243; la violencia del gran arquitecto fue la relaci&#243;n incestuosa que descubri&#243; entre Talos y su madre Policaste. De ah&#237; que quiz&#225; s&#237; sea posible advertir &#8220;justicia&#8221; tanto hacia Atenas como despu&#233;s hacia Creta, al constituirse D&#233;dalo en una figura clave, simb&#243;lica, para superar las relaciones incestuosas y con ello preservar la salud convivencial de ambos reinos. As&#237;, los holocaustos ante el Minotauro podr&#237;an testimoniar los sacrificios que debe realizar cada ser humano para superar las relaciones incestuosas, laber&#237;nticas, y conseguir as&#237; la emancipaci&#243;n, la madurez y la libertad. En caso contrario, perecer por no lograr hallar la salida al incesto, al laberinto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Minos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ascendencia de Minos procede tambi&#233;n del h&#225;bito de la transformaci&#243;n en toro para lograr la copulaci&#243;n con la mujer deseada. As&#237; Zeus, padre de Minos, se enamor&#243; de Europa, hija de Ag&#233;nor. Y para lograrla se convirti&#243; en toro sumiso llev&#225;ndola sobre s&#237; hasta la isla de Creta. All&#237; naci&#243; Minos, el cual tuvo otros dos hermanos tambi&#233;n nacidos de la relaci&#243;n de Zeus con Europa, Sarped&#243;n y Radamantis. En Creta hab&#237;a un pr&#237;ncipe llamado Asterio, el cual se cas&#243; con Europa y juntos educaron a los hijos que ella hab&#237;a tenido con el padre de los dioses y los hombres, Zeus. Cuando muri&#243; Asterio no dej&#243; descendencia y Minos aspir&#243; con vehemencia al trono encontrando grave oposici&#243;n. Entonces pidi&#243; ayuda a Poseid&#243;n, el dios de los mares, prometi&#233;ndole sacrificar al toro que saliera del mar. Poseid&#243;n le concedi&#243; lo solicitado, pero Minos sacrific&#243; un toro distinto mientras logr&#243; el reinado de Creta y de todas las dem&#225;s islas. La venganza de Poseid&#243;n cuando conoci&#243; el enga&#241;o fue inclemente. Provoc&#243; a Pas&#237;fae, esposa de Minos, para que amara al toro no sacrificado por Minos y naci&#243; el Minotauro, Asteri&#243;n (Apodoloro, 1985). Con relaci&#243;n a la virtud de la &#8220;justicia&#8221;, Minos es a menudo retratado como un rey justo. Despu&#233;s de su muerte, se dice que se convierte en uno de los tres jueces del inframundo o Hades junto con &#201;aco y Radamantis. Radamantis juzgaba las almas de los orientales, &#201;aco la de los occidentales y Minos ten&#237;a competencia en los casos m&#225;s dif&#237;ciles y por ello el voto decisivo. Sin embargo, su b&#250;squeda del poder, que lo lleva a enga&#241;ar a Poseid&#243;n, mostrar&#237;a un lado m&#225;s cuestionable de su car&#225;cter justo. Respecto de la &#8220;valent&#237;a&#8221;, Minos la muestra al ser capaz de imponerse sobre Atenas, lograr el poder sobre Creta. La &#8220;moderaci&#243;n&#8221; se podr&#237;a observar al contener la venganza de Poseid&#243;n mandando construir el laberinto donde la represi&#243;n del Minotauro result&#243; eficaz hasta que Teseo lo mat&#243;. La moderaci&#243;n a trav&#233;s del dominio al Minotauro logr&#243; tambi&#233;n mantener la hegemon&#237;a de Creta frente a Atenas mediante los sacrificios anuales. La presencia del conflicto permanente con Atenas y su soluci&#243;n con los sacrificios anuales en el laberinto donde oculta al Minotauro no permiten ver tan claramente en Minos otras virtudes como la &#8220;magnificencia&#8221;, la magnanimidad&#8221;, y la &#8220;liberalidad&#8221; mientras que cualidades como la &#8220;calma&#8221;, la &#8220;sensatez&#8221; y la &#8220;sabidur&#237;a&#8221; se hallan m&#225;s bien en un pragmatismo para mantenerse en el poder no tan suficientemente eficaz para salvar la vida como el de D&#233;dalo. El agraciado inventor que logr&#243; huir del Are&#243;pago encontrando asilo con Minos, tambi&#233;n logr&#243; escapar del encarcelamiento a que Minos le conden&#243; hallando refugio en la corte del rey C&#243;calo en Sicilia. En cambio, Minos, sin temple, ambicioso y vengativo en perseguir a D&#233;dalo, pereci&#243; bajo los enga&#241;os del rey C&#243;calo al tomar un ba&#241;o en el que las seductoras hijas del rey de los sicanos le quemaron con agua hirviendo (Graves, 2024).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El toro de Creta, tambi&#233;n llamado de Marat&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existen dos versiones. Una cuenta que el toro de Creta hab&#237;a sido aquel al que Zeus amans&#243; para llevar a Europa a la isla de Creta y con la cual Zeus tuvo a Minos. Otra versi&#243;n expresa que se trata del toro que Poseid&#243;n entreg&#243; a Minos para sacrificarlo a cambio de que Minos lograra ser rey de Creta. Pero Minos consider&#243; que el toro era tan hermoso que no pod&#237;a sacrificarlo y decidi&#243; incorporarlo a su manada como semental, sacrificando otro en su lugar. Poseid&#243;n enojado por la desobediencia de Minos convirti&#243; al hermoso toro en una bestia salvaje. A partir de entonces el toro anduvo deambulando causando estragos de unos lugares a otros. As&#237; pas&#243; de Creta a Esparta, y de Esparta a Arcadia y de Arcadia a Marat&#243;n, donde finalmente lo mat&#243; el h&#233;roe Teseo. Antes de salir de Creta copul&#243; con la mujer de Minos, Pas&#237;fae, por castigo de Poseid&#243;n, dando a luz &#233;sta al Minotauro (toro de Minos) (Apodoloro, 1985). Domar al toro de Creta fue uno de los doce trabajos de Heracles o H&#233;rcules&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;M&#225;s ampliado, detallando cada trabajo puede consultarse la obra Biblioteca (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, pero tras la doma fue puesto otra vez en libertad matando a los que iba saliendo a su paso hasta que en Atenas arrebat&#243; la vida a uno de los hijos de Minos, llamado Androgeo. En venganza Minos, creyendo c&#243;mplices a los atenienses, atac&#243; Atenas saque&#225;ndola y solo dej&#225;ndola tranquila cuando la ciudad griega concedi&#243; entregar para sacrificio a los siete j&#243;venes hombres con siete j&#243;venes mujeres que hab&#237;an de morir, cada a&#241;o, en el laberinto del Minotauro en Cnoso, Creta (Pausanias, 1994). El toro de Creta no encarna las virtudes tradicionales de justicia, valent&#237;a, moderaci&#243;n, magnificencia, magnanimidad, liberalidad, calma, sensatez o sabidur&#237;a. En la mitolog&#237;a, su rol est&#225; m&#225;s centrado en ser un instrumento de castigo y venganza, con sus caracter&#237;sticas f&#237;sicas y su impacto en la historia siendo m&#225;s relevantes que sus virtudes &#233;ticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Teseo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teseo era hijo de Egeo. Mat&#243; al toro de Creta y su hijo el Minotauro del laberinto de Cnoso en Creta&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;No deben confundirse los doce trabajos de H&#233;rcules a los que Higino llama (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero Medea, que viv&#237;a con Egeo, lo intrigaba contra su hijo Teseo hasta que logr&#243; incitar al padre a enviar al hijo contra el toro de Marat&#243;n, tambi&#233;n conocido como el toro de Creta. Teseo mat&#243; al toro de Marat&#243;n. Egeo aterrado por las inquinas de Medea acept&#243; un brebaje mortal para aniquilar a su hijo Teseo sin &#233;xito, pues &#233;ste mostr&#243; su espada al padre siendo as&#237; reconocido y expulsando para siempre a Medea de su compa&#241;&#237;a. Tras este incidente, Minos, como cada a&#241;o, iba a Atenas para elegir a las v&#237;ctimas que hab&#237;an de perecer bajo la voracidad del Minotauro si no hallaban la salida del laberinto. As&#237;, Minos eligi&#243; entre los j&#243;venes a Teseo, aunque la tradici&#243;n cuenta que Teseo se ofreci&#243; voluntario. En Creta, viv&#237;a Ariadna, hija de Minos, enamorada de Teseo. Cuando conoci&#243; la noticia de su venida, Ariadna, se apresur&#243; a ofrecer a Teseo su ayuda para superar la prueba del laberinto a cambio de que &#233;ste se desposara con ella llev&#225;ndola a vivir con &#233;l a Atenas. As&#237; Ariadna pidi&#243; ayuda a D&#233;dalo que le mostr&#243; la salida del laberinto y con ayuda de un hilo, Teseo hall&#243; la escapatoria, mat&#243; al Minotauro y liber&#243; a los dem&#225;s j&#243;venes. Teseo no pudo casarse con Ariadna porque Dioniso se la arrebat&#243; llev&#225;ndola a Lemnos. Finalmente, Teseo, eliminando a todos los opositores, gobern&#243; en Atenas tras la muerte de su padre Egeo (Apodoloro, 1985). Entre las virtudes de Teseo, su valent&#237;a es sobresaliente, y, en muchos aspectos, muestra justicia y sensatez. Ello le ayuda a superar los diferentes obst&#225;culos, vencer a Creta y gobernar Atenas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;H&#233;rcules&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no concierne de lleno a &#205;caro, conviene conocerlo porque H&#233;rcules fue quien, realizando una de sus ocho labores, dom&#243; al toro de Creta, tambi&#233;n toro de Marat&#243;n, padre del Minotauro. H&#233;rcules, hijo del dios griego Zeus y la mortal Alcmena, era extraordinariamente fuerte y amaba a la humanidad&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sobre el nacimiento, educaci&#243;n, la locura de Heracles, entre otras (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Hera, esposa de Zeus, odiaba el nacimiento de Heracles o H&#233;rcules por ser hijo de la relaci&#243;n con Alcmena. Zeus deseaba hacer rey de Micenas al siguiente que naciera de la casa de Perseo, es decir, a H&#233;rcules. Pero Hera retras&#243; el nacimiento de H&#233;rcules y adelant&#243; el nacimiento de Euristeo (nacido de Estenelo y Nicipe, primo de H&#233;rcules). Siendo adulto, Hera volvi&#243; loco moment&#225;neamente a H&#233;rcules para que &#233;ste no tuviera descendencia y matara a su mujer e hijos. Cuando despert&#243; de la locura y vio lo ocurrido se alej&#243; a un lugar solitario. M&#225;s tarde un or&#225;culo le inst&#243; a ponerse bajo las &#243;rdenes de su odiado primo Euristeo, el cual le mand&#243; los famosos doce trabajos. 1. Matar al le&#243;n de Nemea. 2. Matar a la hidra de Lerna. 3. Capturar a la cierva de Cerinea &lt;i&gt;Keryn&#238;tis&lt;/i&gt;. 4. Capturar vivo al jabal&#237; de Erimanto. 5. Expulsar a las aves del Est&#237;nfalo. 6. Domar al toro de Creta. 7. Limpiar los establos de Aug&#237;as. 8. Robar las yeguas de Diomedes. 9. Robar el cintur&#243;n de Hip&#243;lita. 10. Robar el ganado de Geri&#243;n. 11. Robar las manzanas doradas del jard&#237;n de las Hesp&#233;rides. 12. Raptar al perro de Hades Cerbero (Higino, 2009)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;No deben confundirse los doce trabajos de H&#233;rcules a los que Higino llama (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. H&#233;rcules es un h&#233;roe que ejemplifica valent&#237;a y magnificencia, pero carece de moderaci&#243;n y calma. La insuficiencia de moderaci&#243;n se observa en que su car&#225;cter es a menudo impulsivo y sufre de arranques de ira que le llevan a cometer actos violentos, como el asesinato de su familia bajo un hechizo de Hera. La falta de calma se ve en que su car&#225;cter est&#225; marcado por episodios de ira y desesperaci&#243;n, que a veces llevan a consecuencias destructivas. Su sentido de justicia y magnanimidad son notables, aunque su sensatez y sabidur&#237;a a menudo se ven eclipsadas por su impulsividad y emociones intensas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#205;caro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la intimidad entre N&#225;ucrate, esclava del rey Minos, y D&#233;dalo, tambi&#233;n al servicio del rey Minos, naci&#243; &#205;caro. Ambos, padre e hijo, fueron encerrados en el laberinto por orden de Minos al conocer &#233;ste la huida de Teseo gracias a la ayuda de D&#233;dalo. Experto en fugas, ya desde que huy&#243; de Atenas, D&#233;dalo se dispuso a construir alas para escapar volando junto con su hijo. La condici&#243;n para el &#233;xito de la misi&#243;n era no volar alto cerca del sol para no derretir el dispositivo volador ni tampoco junto al agua del mar cuya humedad desprendiese las alas y la cola. Sin embargo, &#205;caro, quiz&#225; por su juventud, euf&#243;rico con el vuelo, se aproxim&#243; peligrosamente a las alturas cercanas al sol, fundiendo el ingenio volador, cayendo al agua pereciendo y bautizando el mar con su nombre, Icario (Apodoloro, 1985). Otra versi&#243;n, que no aparece en la pel&#237;cula &#034;&#205;caro y el Minotauro&#034; (2022), presenta la huida por el mar. D&#233;dalo se habr&#237;a adelantado a su tiempo inventando las velas para dar mayor velocidad a las embarcaciones y as&#237; librarse de ser apresado por las barcas de Minos. &#205;caro, inexperto en el manejo de las velas, habr&#237;a perecido ahogado dando nombre a la isla de Icaria, donde las olas lo arrastraron (Pausanias, 2008). En cierto sentido, &#205;caro es m&#225;s una figura que ejemplifica la falta de virtudes como moderaci&#243;n, sensatez y sabidur&#237;a. Su historia es una advertencia sobre los peligros de la ambici&#243;n desmedida y la desobediencia, y no tanto un modelo de virtudes heroicas o morales. Todo ello porque al querer volar demasiado cerca del sol evidencia tal falta de sensatez, sabidur&#237;a y moderaci&#243;n que termina perdiendo la vida. Sin embargo, la pel&#237;cula muestra tambi&#233;n un &#205;caro amistoso y compasivo a trav&#233;s de sus v&#237;nculos. En efecto, la amistad entre &#205;caro y Asteri&#243;n se convierte en el eje &#233;tico de la pel&#237;cula. &#205;caro desaf&#237;a las &#243;rdenes y convenciones de su entorno para acercarse a Asteri&#243;n, quien es visto como una criatura monstruosa por los dem&#225;s. Este acto de compasi&#243;n resalta la importancia de la empat&#237;a y el reconocimiento de la humanidad en aquellos que son diferentes. La &#233;tica de la inclusi&#243;n y la lucha contra la deshumanizaci&#243;n se reflejan en las acciones de &#205;caro. La pel&#237;cula tambi&#233;n explora el dilema &#233;tico de la obediencia a la autoridad frente a la rebeli&#243;n por una causa justa. &#205;caro desobedece a su padre y al rey Minos, desafiando el orden establecido en busca de justicia para su amigo. Este conflicto entre la lealtad a las normas y la lucha por lo que es moralmente correcto plantea preguntas sobre el deber y la justicia. El encarcelamiento de Asteri&#243;n en el laberinto y el intento de &#205;caro de liberarlo tocan el tema del destino y el libre albedr&#237;o. La pel&#237;cula sugiere que, aunque el destino parece predeterminado, las acciones individuales pueden desafiar y cambiar el curso de los acontecimientos. La &#233;tica de la responsabilidad personal frente a las fuerzas inexorables del destino es un tema central en la historia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1970 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/icaro_y1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/icaro_y1.jpg?1787752783' width='500' height='282' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Minotauro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Minotauro o toro de Minos era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que naci&#243; tras yacer Pas&#237;fae, esposa del rey Minos, con el toro de Creta. El rey Minos consult&#243; a los or&#225;culos qu&#233; hacer con el Minotauro y &#233;stos le indicaron que deb&#237;a encerrarlo en el laberinto (Apodoloro, 1985). Otra versi&#243;n muestra que, para ocultar al Minotauro, fue Pas&#237;fae la que pidi&#243; a D&#233;dalo construir el laberinto de Creta en la ciudad de Cnoso con una salida muy complicada de hallar. Pero, tal vez porque Minos no quer&#237;a meter al Minotauro en el laberinto, cuando se enter&#243;, el rey de Creta castig&#243; a D&#233;dalo junto a &#205;caro a prisi&#243;n. Impedido por causa de las cadenas que lo sujetaban, D&#233;dalo no pod&#237;a hacer uso de su ingenio para huir. Entonces, Pas&#237;fae, consciente de ello, lo liber&#243; de las cadenas. Y, gracias a ella, D&#233;dalo fabric&#243; las famosas alas para &#233;l y su hijo logrando la liberaci&#243;n. Pero &#205;caro vol&#243; demasiado alto derritiendo las alas y precipit&#225;ndose sobre las aguas marinas, raz&#243;n por la cual el mar se llam&#243; Icario. Otra versi&#243;n dice que Teseo, tras matar al Minotauro, acogi&#243; y protegi&#243; a D&#233;dalo en Atenas (Higino, 2009)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Siguiendo a Higino, el Ciclo cretense del Minotauro comprende a D&#233;dalo, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El Minotauro no encarna las virtudes tradicionales. Su figura es una manifestaci&#243;n del conflicto, la tragedia y la brutalidad, y su historia est&#225; m&#225;s centrada en su papel como adversario y castigo que en la representaci&#243;n de virtudes heroicas o morales. La pel&#237;cula, sin embargo, ofrece una visi&#243;n m&#225;s emp&#225;tica y reflexiva del Minotauro, centr&#225;ndose en su sufrimiento, sus motivaciones y su relaci&#243;n con otros personajes como &#205;caro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#233;tica como costumbre a trav&#233;s del ritual del pharmak&#243;s&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#233;tica del pharmak&#243;s presenta desaf&#237;os significativos en t&#233;rminos de justicia, equidad y moralidad. Mientras que la idea de un sacrificio simb&#243;lico para la purificaci&#243;n puede haber tenido un papel en las culturas antiguas, la &#233;tica contempor&#225;nea tiende a rechazar tales pr&#225;cticas en favor de soluciones m&#225;s justas y humanitarias. En efecto, la tradici&#243;n del pharmak&#243;s, o chivo expiatorio, se encuentra profundamente arraigada en las pr&#225;cticas religiosas y culturales de la antigua Grecia. Esta tradici&#243;n gira en torno al sacrificio de un individuo para purgar a la comunidad de sus males y preservar su bienestar. En &#034;&#205;caro y el Minotauro&#034; (2022), esta tradici&#243;n se examina a trav&#233;s de la narrativa m&#237;tica y se estructura en tres puntos clave: el sacrificio ritual, la exclusi&#243;n del diferente y la redenci&#243;n comunitaria. El sacrificio ritual del pharmak&#243;s es una pr&#225;ctica destinada a transferir las impurezas y males de la comunidad a un individuo que luego es expulsado o ejecutado. En el mito de &#205;caro y el Minotauro, esta idea se manifiesta en la figura del Minotauro, una criatura h&#237;brida y monstruosa nacida de la uni&#243;n entre Pas&#237;fae y un toro sagrado. El Minotauro, confinado en el laberinto, se convierte en el pharmak&#243;s de Creta, el ser a quien se le atribuyen los males y des&#243;rdenes de la comunidad. Su sacrificio, a trav&#233;s del h&#233;roe Teseo, simboliza la purificaci&#243;n y el restablecimiento del orden en la sociedad cretense. En cuanto a la exclusi&#243;n del diferente, la tradici&#243;n del pharmak&#243;s implica la exclusi&#243;n de aquellos que son considerados diferentes o an&#243;malos. &#205;caro, hijo de D&#233;dalo, representa a un individuo que, aunque no es monstruoso como el Minotauro, se encuentra en una posici&#243;n liminal debido a su asociaci&#243;n con su padre, el arquitecto del laberinto. &#205;caro y D&#233;dalo son finalmente excluidos y perseguidos, lo que culmina en su intento de huida mediante alas fabricadas con plumas y cera. La ca&#237;da de &#205;caro simboliza las consecuencias tr&#225;gicas de la exclusi&#243;n y la marginalizaci&#243;n, destacando la &#233;tica de la responsabilidad comunitaria hacia los individuos diferentes. La redenci&#243;n comunitaria es el objetivo final del sacrificio del pharmak&#243;s. En el caso del Minotauro, su muerte a manos de Teseo no solo libera a Atenas del tributo humano que deb&#237;a pagar a Creta, sino que tambi&#233;n purga a Creta de su monstruosidad interna. La comunidad se redime a trav&#233;s del sacrificio, restaurando el equilibrio y la armon&#237;a. La historia de &#205;caro, aunque tr&#225;gica, tambi&#233;n ofrece una lecci&#243;n sobre la ambici&#243;n y los l&#237;mites humanos. Su ca&#237;da sirve como advertencia y reflexi&#243;n para la comunidad sobre los peligros de la hubris y la necesidad de respeto por los l&#237;mites naturales y divinos. La &#233;tica en la tradici&#243;n del pharmak&#243;s, tal como se explora en &#034;&#205;caro y el Minotauro&#034; (2022), resalta la complejidad de los sacrificios rituales y su impacto en la sociedad. A trav&#233;s de los temas del sacrificio ritual, la exclusi&#243;n del diferente y la redenci&#243;n comunitaria, se revela una narrativa rica en significado y reflexi&#243;n &#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mito de &#205;caro y el Minotauro no solo expone las din&#225;micas de poder y purificaci&#243;n en la antigua Grecia, sino que tambi&#233;n ofrece una ventana a las preocupaciones morales y sociales que trascienden el tiempo y el espacio. Robert Graves comenta que el mito de &#205;caro podr&#237;a derivar de la pr&#225;ctica ritual de arrojar a una persona vestida con alas de perdiz desde un risco, conocida como &#8220;pharmak&#243;s&#8221;. Este ritual simbolizaba un sacrificio para purgar la comunidad de males y podr&#237;a explicar la imagen de &#205;caro cayendo desde el cielo. La relaci&#243;n de &#205;caro con Asteri&#243;n, el Minotauro, puede vincularse con este rito, ya que ambos personajes est&#225;n destinados a un destino tr&#225;gico. Para Robert Graves tanto el mito de D&#233;dalo y su sobrino Talos, como el mito de D&#233;dalo y su hijo &#205;caro son consecuencia de la combinaci&#243;n ancestral de tres ritos. El primero de los ritos era el de cremar en la hoguera primaveral una v&#237;ctima con alas de &#225;guila que hac&#237;a las veces del rey solar. El segundo de los ritos era el de arrojar al pharmak&#243;s con alas de perdiz desde un risco al mar. Finalmente, el tercero de los ritos consist&#237;a en punzar el tal&#243;n del rey con una flecha envenenada. La representaci&#243;n de Perseo alado habr&#237;a derivado en la admiraci&#243;n al ver volar a D&#233;dalo (Graves, 2024)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La primera edici&#243;n sali&#243; en 1955 (Graves, 1955).&#034; id=&#034;nh3-8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En efecto, existen estudios que se&#241;alan al pharmak&#243;s como un &#8220;remedio&#8221; que a modo de &#8220;chivo expiatorio&#8221; se habr&#237;a utilizado para lograr la purificaci&#243;n, el bienestar y el buen sino de la comunidad mediante ceremonias y rituales en las que se lo utilizar&#237;a para expulsar demonios, bien asesin&#225;ndolo, bien bajo auto inmolaci&#243;n, bien expuls&#225;ndolo de la ciudad. La eliminaci&#243;n como instituci&#243;n ha sido tratada tambi&#233;n como &#8220;ostracismo&#8221;. En la antigua Grecia dicha instituci&#243;n habr&#237;a sido necesaria para reforzar la democracia. Quiz&#225; ello explicar&#237;a la injusticia de la misma hacia sus mejores ciudadanos, comentada por Plat&#243;n en un sentido apolog&#233;tico del mejor en su &lt;i&gt;Apolog&#237;a de S&#243;crates&lt;/i&gt; (Plat&#243;n, 1985), y por Arist&#243;teles en su &lt;i&gt;Pol&#237;tica&lt;/i&gt;, tratando &lt;i&gt;La soberan&#237;a del pueblo&lt;/i&gt; sobre los mejores (Arist&#243;teles, 1988). La democracia ser&#237;a el gobierno del pueblo cuyo criterio no siempre coincidir&#237;a con el de los mejores&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Plat&#243;n propuso cinco formas de gobierno en su obra La Rep&#250;blica que ir&#237;an (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este sentido, la instituci&#243;n del ostracismo al que ser&#237;a sometido el pharmak&#243;s ser&#237;a elegida por sorteo no de un inadaptado social sino de un l&#237;der poderoso y carism&#225;tico. Minos somet&#237;a a los potenciales l&#237;deres de Atenas gracias a los sacrificios de los j&#243;venes atenienses al Minotauro cada a&#241;o. D&#233;dalo e &#205;caro a trav&#233;s de Teseo mataron al Minotauro por lo que se constituyeron en pharmak&#243;s por Minos. Ambos, D&#233;dalo e &#205;caro habr&#237;an sido condenados al ostracismo y en su huida, &#205;caro pereci&#243; (sacrificio, asesinato, auto inmolaci&#243;n). El ostracismo es una forma de exilio. Desplazar comunidades humanas para controlar y mantener la hegemon&#237;a pol&#237;tica ser&#237;a m&#225;s costoso e ineficiente que exiliar al l&#237;der o potencial l&#237;der elegido por aquella comunidad humana. As&#237; se asum&#237;a que la poblaci&#243;n afecta de aquel l&#237;der o potencial l&#237;der recib&#237;a una advertencia en&#233;rgica, eficaz e implacable (Forsdyke, 2005). La impureza que limpiaba la comunidad con el sacrificio del pharmak&#243;s era vivida como grave amenaza por causa de la falta de conocimiento que diera suficiente seguridad a la vida humana. Tal vez, esta ausencia de conocimiento habr&#237;a incitado con el transcurrir de los siglos, en la antigua Grecia, a la mitolog&#237;a, la religi&#243;n griega, las diversas tipolog&#237;as de organizaciones pol&#237;ticas, las estrategias para su defensa con la ciencia y la filosof&#237;a. Sin embargo, dos tipos de falta de conocimiento han sido expresamente tratados para explicar la formaci&#243;n del pharmak&#243;s. El primero habr&#237;a venido dado por &#8220;la fragilidad del conocimiento mortal, y las din&#225;micas sociales que generaba&#8221; permitiendo &#8220;que se desarrollara una amenaza de impureza&#8221;, y yendo &#8220;m&#225;s all&#225; de un sentido de desorden externo&#8221;. El segundo derivar&#237;a de &#8220;la incognoscibilidad de los dioses&#8221; donde &#8220;la inseguridad espiritual&#8221; habr&#237;a dado &#8220;lugar a una din&#225;mica crucial de desconfianza en las relaciones entre mortales y dioses, que la actividad ritual intentaba, pero no lograba, aliviar&#8221;. Ello gener&#243; un contexto social y espiritual esencialmente tan desconfiado que no habr&#237;a logrado disponer de otro alivio que el del pharmak&#243;s siempre componiendo la din&#225;mica fr&#225;gil, insegura y desconfiada y, al mismo tiempo, siendo su producto (Eidinow, 2022).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1968 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/webp/icaro_y2.jpg.webp' width='500' height='750' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Perspectiva Psicoanal&#237;tica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La atemporalidad de lo inconsciente&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El asunto del homicidio que D&#233;dalo comete contra Talos puede representar no una desenfrenada envidia sino, en realidad, unos celos al servicio de la eliminaci&#243;n del incesto por medio de la superaci&#243;n de la relaci&#243;n o fantas&#237;a incestuosa de Talos con Policaste. La atemporalidad de lo inconsciente jugar&#237;a un papel predominante durante el periodo de indiferenciaci&#243;n entre el beb&#233; y la funci&#243;n madre hasta que poco a poco con la intervenci&#243;n de la funci&#243;n padre se va logrando la elaboraci&#243;n de la distinci&#243;n y con ello la sana superaci&#243;n del conflicto ed&#237;pico. Siguiendo a Robert Graves, D&#233;dalo representar&#237;a cualidades como ser &#171;inteligente&#187; o ser &#171;h&#225;bilmente forjado&#187;, Talos encarnar&#237;a un ser &#171;sufridor&#187;, Hefesto figurar&#237;a como el ser que &#171;brilla de d&#237;a&#187;), &#205;caro (de io-carios) significar&#237;a &#171;dedicado a la diosa Luna Car&#187;. Todo ello evidenciar&#237;a, por la semejanza de sus atributos, que las caracter&#237;sticas de los diferentes personajes incumbir&#237;an, en realidad, al mismo h&#233;roe m&#237;tico. En efecto, la ausencia de l&#243;gica en la cronolog&#237;a propia de la mitolog&#237;a incluso el olvido de la causa real y el sentido aut&#233;ntico de las acciones ser&#237;a un fen&#243;meno habitual que se observa ya en la atemporalidad de lo inconsciente (Noel-Smith, 2016). La perpetuaci&#243;n del sacrificio ya en la forma del laberinto, ya en la forma del pharmak&#243;s, podr&#237;a mostrar la dificultad humana para lograr adecuados estadios de elaboraci&#243;n ps&#237;quica que le permitieran la emancipaci&#243;n. Ocurrir&#237;an as&#237; todo tipo de avatares e ideaciones que a&#250;n con todo no lograr&#237;an crear un feliz espacio para una &#8220;posterioridad&#8221; lograda sin sacrificios extremos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de nuestros protagonistas cuyas caracter&#237;sticas representar&#237;an vivencias del mismo sujeto, es como si el tiempo permaneciera estacionado de tal forma que al humano no le quedara otra alternativa que dirimir su existencia entre el sadismo y el masoquismo. La inteligencia, la habilidad y el brillo s&#225;dicos para terminar desarrollando una siempre insuficiente capacidad para sufrir de los &#205;caro de turno que desde su nombre propio rendir&#237;an tributo a diosas empe&#241;adas en la confusi&#243;n incestuosa. As&#237; todo joven humano encarnizado en haza&#241;as imposibles para su edad terminar&#237;a despe&#241;ado ya desde un Are&#243;pago, ya desde un vuelo cercano al sol, ya desde un velero imposible de manejar a tempranas edades, ya desde un laberinto sin otra salida que la monstruosa. Frente a ello no quedar&#237;a lo humano completamente abandonado a su suerte. Figuras como D&#233;dalo, siempre exitoso en sus creaciones y estrategias para evadir toda persecuci&#243;n; o como Teseo, gran seductor para librar una salida airosa a la vida humana, pondr&#237;an de manifiesto el &#233;xito del logro de la &#8220;conciencia&#8221; frente a lo &#8220;atemporal&#8221;. As&#237; el dise&#241;o de las alas de cera no ser&#237;a una mala invenci&#243;n sino una representaci&#243;n de los l&#237;mites, de la ley, que D&#233;dalo tratar&#237;a de preservar para salvar al humano de una vida incestuosa. Una funci&#243;n parental que siempre, desde antiguo, habr&#237;a estado en peligro de extinci&#243;n por causa de una insaciable seducci&#243;n de la funci&#243;n maternal. Todo pueblo habr&#237;a empleado todas sus energ&#237;as posibles para superar el incesto y vivir el tiempo existencial de forma saludable. La figura de Policaste, la diosa Luna Car y acercarse demasiado al sol, ser&#237;an simbolizaciones de la atemporalidad, de la ausencia de ley, causada por lo incestuoso, en el mundo antiguo griego, de la idolatr&#237;a, en el mundo hebreo. En este sentido, ello representar&#237;a la necesidad de una &#8220;posterioridad&#8221; ya desarrollada por la filosof&#237;a y el psicoan&#225;lisis existencial gracias al logro de la conciencia. El concepto de &#8220;posterioridad&#8221; fue acu&#241;ado por Freud, destacando su desarrollo en su obra &lt;i&gt;Historia de una neurosis infantil&lt;/i&gt; (Freud, 1988). En efecto, la conciencia permitir&#237;a al ser humano constituir su pasado y modificar su sentido de tal forma que fuera posible la realizaci&#243;n de un proyecto. El logro de la conciencia ser&#237;a capaz de elaborar a la mujer, caso de Policaste, como humana, no como diosa o confusa extravagancia sin l&#237;mites que mantiene al hijo siempre &#8220;fundido&#8221; a ella, incapaz de mesura en la cercan&#237;a, como la cera en la proximidad al sol. Tambi&#233;n podr&#237;a representar al hombre, como un humano, reconocedor de l&#237;mites que lo permitan idear, construir, caminar, navegar y volar con destreza bien entrenada salvando la vida y no perdi&#233;ndola como en el caso de &#205;caro&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se dice que Policaste, que hab&#237;a perdido a su hijo Talos a manos de D&#233;dalo, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En otro caso, el individuo huyendo de las exigencias, l&#237;mites, leyes, de la realidad, se refugiar&#237;a en un pasado no tan real como imaginario, en lo que Jung llam&#243; &lt;i&gt;&#8220;zur&#252;ck phantasieren&#8221;&lt;/i&gt;, es decir, fantasmas retroactivos a la &#8220;imago&#8221; donde la &#8220;imago&#8221; designar&#237;a la pervivencia de alguno de los participantes en la situaci&#243;n interpersonal aprehendida a partir de las primeras relaciones intersubjetivas reales y fantaseadas durante la crianza dentro del ambiente familiar (Jung, 2012). Y, ah&#237;, en la estacionalidad no transformada, no elaborada, de una &#8220;imago&#8221; traum&#225;tica, tendr&#237;amos de nuevo la atemporalidad causante de la ausencia de &#8220;posterioridad&#8221;, de &#8220;conciencia&#8221;, de &#8220;proyecto&#8221; de vida. Aquella no esmerada cultivaci&#243;n an&#237;mica condenar&#237;a al pobre humano a una existencia de huida bajo persecuci&#243;n, caso de D&#233;dalo de Atenas a Creta, de Creta a Sicilia, a pesar de la ingeniosidad o a una afectividad inundada por la presencia de monstruos como el Minotauro e imagos diosas a quienes entregar la vida mediante navegaciones inexpertas, vuelos suicidas, celosas ambiciones y existencias fatalmente atravesadas por la violencia, caso de Talos, H&#233;rcules, e &#205;caro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Complejo de &#205;caro desde Freud&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde una perspectiva psicoanal&#237;tica, la relaci&#243;n de &#205;caro con su padre, D&#233;dalo, puede ser vista a trav&#233;s del prisma del complejo de &#205;caro, una forma del complejo de Edipo freudiano. &#205;caro no solo busca la aprobaci&#243;n de su padre, sino tambi&#233;n su propia identidad y autonom&#237;a. Su amistad secreta con Asteri&#243;n puede interpretarse como una manifestaci&#243;n de su deseo de desafiar las expectativas paternas y encontrar su propio camino. Sabemos que el complejo de Edipo resulta de una serie de vivencias organizadas bajo deseos de amor y hostilidad de la criatura hacia los padres. En el caso de &#205;caro, el padre es el gran arquitecto e inventor D&#233;dalo y la madre es una esclava del rey Minos llamada N&#225;ucrate. En un sentido positivo, como Edipo Rey, &#205;caro desea la muerte de su padre por considerarlo rival, este deseo se manifiesta en la vulneraci&#243;n sistem&#225;tica de las normas y prohibiciones que le impone D&#233;dalo. Prohibiciones que tratan de salvar la vida del hijo al pretender alejarlo del monstruo Minotauro y del fuego del sol. Sin embargo, los desaf&#237;os inconscientes de &#205;caro no se detienen y constantemente pretenden rivalizar con el padre. As&#237;, &#205;caro establece amistad con el monstruo, apego que se presenta como tema central en la pel&#237;cula de Vogele. Desde ese logro de trato cercano con lo monstruoso, &#205;caro habr&#237;a generado en s&#237; mismo una gran confianza cuando recibe las alas de su padre para volar, pero en esta ocasi&#243;n desobedecer las normas del padre no lleva a ninguna amistad con el sol sino a perecer. En un sentido negativo, &#205;caro manifiesta tambi&#233;n un profundo amor hacia su padre. El sol, bien podr&#237;a representar la figura paterna que &#205;caro tanto admirar&#237;a por su capacidad creativa e inventora, dadora de protecci&#243;n, luz, cobijo, calor y vida. &#205;caro tratando de emularlo y am&#225;ndolo se acercar&#237;a confiado al sol, que representar&#237;a el amor hacia su padre D&#233;dalo, pereciendo, finalmente, ante tanta cercan&#237;a. En la forma positiva, deseo de muerte del rival del mismo sexo, D&#233;dalo, y deseo sexual hacia el del sexo opuesto, N&#225;ucrate o su sustituto el Minotauro a trav&#233;s de la amistad con lo monstruoso. En la forma negativa, amor hacia el progenitor del mismo sexo, D&#233;dalo y su sustituto el sol, y odio y celos hacia el progenitor del sexo opuesto, N&#225;ucrate o lo monstruoso. En el caso de &#205;caro, estas dos formas, positiva y negativa, se encuentran, en diferentes grados, en la representaci&#243;n denotada como &#8220;completa del complejo de Edipo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Freud todo ser humano tendr&#237;a impuesta la tarea de dominar y elaborar adecuadamente el complejo de Edipo, en el caso de &#205;caro no habr&#237;a sido posible dicho logro por no haber sido capaz de interiorizar las prohibiciones y normas instituidas por el padre. As&#237;, &#205;caro, habr&#237;a ido estableciendo desde el inicio una &#237;ntima relaci&#243;n con lo monstruoso, la cual Vogele habr&#237;a tratado de representar humaniz&#225;ndolo desde la compasi&#243;n y la amistad con el Minotauro. La inclinaci&#243;n de &#205;caro hacia la amistad con la fiereza del toro de Minos habr&#237;a surgido quiz&#225; por causa de la esclavitud originadora de una madre ausente y la incestuosa autoridad persecutoria hacia un padre inevitablemente afectado por la misma a pesar de su ingeniosa habilidad para escapar &#233;l de ella, pero no su hijo. Esa amistad con lo monstruoso podr&#237;a representar el esfuerzo de &#205;caro para tratar de comprender mediante la compasi&#243;n, qu&#233; ocurr&#237;a y c&#243;mo podr&#237;a resolverse la situaci&#243;n monstruosa. Pero la autoridad del rey Minos no perdon&#243; a D&#233;dalo cuando &#233;ste mostr&#243; la salida del laberinto a Ariadna, encarcel&#225;ndolo antes de que &#205;caro pudiera madurar, en medio de tanto infortunio, sin poder dominar completamente el complejo de Edipo. Tal dominio le habr&#237;a permitido salvar la vida no elevando tan excesivamente el vuelo, tan cerca del sol, que fundi&#243; el dispositivo volador de las alas derritiendo la cera que las manten&#237;a en perfecto funcionamiento. En las huidas de D&#233;dalo, tambi&#233;n sus creaciones e inventos siempre quedar&#237;an atr&#225;s y, curiosamente, para la &#8220;posterioridad&#8221;, en manos de sus perseguidores primero de Atenas, luego de Creta. &#205;caro, igualmente, como una de las &#8220;creaciones&#8221; de D&#233;dalo, llegar&#237;a a nuestros d&#237;as habiendo bautizado con su nombre a la isla griega de Icaria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Una de las islas griegas situada en el centro del norte del mar Egeo, con (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_1969 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/webp/icaro_y3.jpg.webp' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/webp&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/webp/icaro_y3.jpg.webp' width='493' height='1000' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Minotauro como sombra desde Jung&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comenzaba el presente art&#237;culo haciendo referencia a la costumbre como primera acepci&#243;n etimol&#243;gica de la &#233;tica. Ese h&#225;bito gesta el dilema de toda vida humana: vivir en la oscuridad del laberinto o posibilitar la recepci&#243;n de algo de luz y, en consecuencia, proyectar la inexorable sombra exponi&#233;ndonos con ella a toda inclemencia social al precio de no conseguir observar el debido decoro. Toda presencia viva o inerte proyecta una sombra en funci&#243;n de, al menos, tres factores: su figura, su ambiente, y la inclinaci&#243;n de la luz que refleja sobre ella. La combinaci&#243;n de los mismos proyectar&#225; un tipo de sombra m&#225;s grata o m&#225;s monstruosa. Los espejismos ambientales y lum&#237;nicos har&#225;n que nuestra figura parezca lo que no es, origin&#225;ndose tragedias como la del Minotauro, siempre en la oscuridad del laberinto. Es decir, en funci&#243;n de nuestra figura, nuestro ambiente y la forma en que recibamos la luz, la sombra que nos acompa&#241;e se compondr&#225; de unas u otras cualidades. Pero la sombra, que s&#243;lo es posible gracias a la luz, tambi&#233;n nos da cobijo y cuando hace calor la buscamos con premura pues bajo ella podemos caminar, escuchar, sentir, ver y pensar sorteando el bochorno de las elevadas temperaturas. Vemos, pues, que la sombra como la luz es tan imprescindible para la vida e inexorable a ella como nuestro manejo con respecto a ella. &#205;caro no pudo evadir los altos grados del term&#243;metro al volar cerca del sol, porque quiz&#225; no pudo elaborar cabalmente su sombra. Las sombras que contextualizaban su ambiente vital, la de su padre, la del Minotauro, la de Minos, etc., no fueron suficientemente saludables para que la elaboraci&#243;n an&#237;mica de la vida ps&#237;quica de &#205;caro hubiera alcanzado la suficiente madurez y destreza para cuidarse durante el vuelo evitando as&#237; la &#8220;insolaci&#243;n&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El &#8220;golpe de calor&#8221; tradicionalmente conocido como &#8220;insolaci&#243;n&#8221; es cuando a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Quiz&#225; el &#8220;apego&#8221; de &#205;caro al laberinto y al Minotauro que lo habitaba no constituy&#243; una &#8220;sombra suficientemente estructurante&#8221;. Aquella insuficiencia de sombra pretendi&#243;, sin &#233;xito, sustituir a la posible privaci&#243;n de madre que habr&#237;a sufrido durante tanto tiempo, lo que Ren&#233; Spitz denomin&#243; &#8220;hospitalismo&#8221; (Spitz, 1945).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sombra nos es tan intr&#237;nseca a nuestra vida que hasta en las siete artes se advierte su alertadora presencia. Arquitectura, poes&#237;a y literatura, danza, m&#250;sica, pintura, escultura y cine no escapan a la sombra, a sus juegos, sus cercan&#237;as, sus misterios, sus abrigos, sus seductoras formas. En la arquitectura, la sombra recibi&#243; el enaltecimiento del escritor japon&#233;s Jun'ichir&#333; Tanizaki (1886-1965) en su famoso ensayo &lt;i&gt;El elogio de la sombra&lt;/i&gt; (1933); entre la poes&#237;a y la literatura, la sombra protagoniz&#243; el ed&#233;n con la obra &lt;i&gt;Sombra en el para&#237;so&lt;/i&gt; (1944), libro de poemas de Vicente Aleixandre, escrito entre 1939 y 1943. Sin las sombras ser&#237;a imposible su danza originaria del Oriente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la m&#250;sica de los a&#241;os ochenta alcanz&#243; el mayor de los &#233;xitos la canci&#243;n &#171;Moonlight Shadow&#187; en espa&#241;ol &#171;Sombra a la luz de la luna&#187; escrita por Mike Oldfield, lanzada en 1983 e interpretada, entre otras cantantes, por Pepsi DeMacque, integrante tambi&#233;n de Wham.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la pintura la sombra recorre los lienzos de los m&#225;s conocidos pintores (Universidad de Cantabria &amp; Battaner Arias, 2004). Ya desde el Antiguo Egipto la sombra y la luz iluminaban a las esculturas junto a las pinturas dentro y fuera de los templos (Fern&#225;ndez &amp; Triad&#243;, 2000).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el cine la sombra es fundamental, as&#237; en las pel&#237;culas mudas como en las del cine negro cuando todav&#237;a no hab&#237;a llegado el color. Las pel&#237;culas de suspense, de drama, de terror, de acci&#243;n, nada podr&#237;an lograr sin el sutil baile de las sombras. En efecto, las sombras son imprescindibles en el cine, &#8220;desde la penumbra que tradicionalmente es condici&#243;n preliminar para la proyecci&#243;n de im&#225;genes, hasta la aparici&#243;n y operaci&#243;n de las sombras plasmadas en pantalla&#8221; (Russo, 2021). Qui&#233;n no recuerda las escenas jugando con la luz y la sombra en &lt;i&gt;El tercer hombre (The Third Man)&lt;/i&gt;, obra maestra dirigida por Carol Reed en 1949 y guion de Graham Green. Filmada principalmente en Viena (Austria), la secuencia en la que la luz de la habitaci&#243;n de una vecina molesta por el alboroto del acecho provocado por Holly Martins (Joseph Cotten), en medio del tranquilo descanso de la noche, ilumina el rostro de Harry Lime (Orson Wells), descubri&#233;ndolo en lo oculto de la oscuridad ante la perpleja mirada del escritor pulp&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Pulp o pulps, del ingl&#233;s &#171;pulp magazines&#187; (revistas pulp o revistas de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, es inolvidable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#8220;sombra&#8221; tampoco abandon&#243; a la filosof&#237;a. Friedrich Nietzsche (1844 &#8211; 1900) public&#243; &lt;i&gt;El caminante y su sombra&lt;/i&gt; en 1880; una obra en la que Nietzsche explora temas como la soledad, la moralidad, y el individuo frente a la sociedad. Adem&#225;s, reflexiona sobre la existencia y el sentido de la vida, constituyendo un antecedente a posteriores publicaciones donde desarrollar&#225; sus ideas sobre el &#8220;superhombre&#8221; que aparecer&#225; en &lt;i&gt;As&#237; habl&#243; Zaratustra (Also sprach Zarathustra)&lt;/i&gt;, publicada entre 1883 y 1885 y la &#8220;voluntad de poder&#8221; que se trata ya en &lt;i&gt;El caminante y su sombra&lt;/i&gt; (1880), pero tambi&#233;n en &lt;i&gt;Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales&lt;/i&gt; (1881), &lt;i&gt;La Ciencia Gaya&lt;/i&gt; (1882), &lt;i&gt;As&#237; habl&#243; Zaratustra&lt;/i&gt; (1885), &lt;i&gt;M&#225;s all&#225; del bien y del mal. Preludio a una filosof&#237;a del futuro&lt;/i&gt; (1886). En &lt;i&gt;El caminante y su sombra&lt;/i&gt; (1880), Nietzsche hace referencia al &#8220;caminante&#8221; como s&#237;mbolo del individuo en busca de su propio camino y comprensi&#243;n, mientras que la &#8220;sombra&#8221; representa las dudas, temores y aspectos oscuros de la existencia que acompa&#241;an a este viaje introspectivo. En &lt;i&gt;As&#237; habl&#243; Zaratustra&lt;/i&gt;, Nietzsche concede a la sombra casi una personalidad propia que reclama a Zaratustra un estatus suficiente como para advertirle sobre c&#243;mo orientar mejor sus pareceres y acciones. La sombra que muestra Nietzsche da miedo, se halla pegada a los talones y es d&#233;bil resultando en un fantasma flaco, negruzco, hueco y anticuado, que apena en lugar de gustar pero que pide disculpas por desalentar. La sombra en Nietzsche acompa&#241;a a un caminante sin meta, sin hogar, como el jud&#237;o eterno, pero sin ser jud&#237;o, y sin ser eterno. Por caminar con Zaratustra, la sombra anduvo errante, aspirando a lo peor, a lo m&#225;s remoto, virtuosa por no tener miedo a ninguna prohibici&#243;n, quebrando lo amado en el coraz&#243;n, derribando mojones, im&#225;genes y persiguiendo deseos extremadamente peligrosos. La sombra de Zaratustra pasa por encima de todos los cr&#237;menes, perdiendo la fe en las palabras, en los valores, en los grandes nombres. Como el diablo que cuando cambia de piel cambia de nombre y as&#237; lo pierde sin necesidad de consolaci&#243;n. La sombra, as&#237; constituida, se animaba en que nada era verdadero y todo estaba permitido (Nietzsche, 2003).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este panorama tan sombr&#237;o, pero, al mismo tiempo tan sensato, franco y genuino, anida el concepto de &#8220;sombra&#8221; en Jung que, en efecto, es tomado de la obra de Nietzsche. A la obra &lt;i&gt;As&#237; habl&#243; Zaratustra&lt;/i&gt;, Jung dedic&#243; varios seminarios entre 1934 y 1939. La &#233;tica que surge de la sombra en Nietzsche es tan fiel a Zaratustra que el sentido de su &#233;tica se disuelve en el todo est&#225; permitido hasta que la sombra no d&#233; sombra como ocurre en la arquitectura postmoderna consecuencialista de la que desaparecieron los soportales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la psicolog&#237;a anal&#237;tica de Jung, la sombra es una caracter&#237;stica del inconsciente no referido al ideal del yo sino m&#225;s bien a una distop&#237;a del yo. Por ello el yo del individuo se resiste proyectando su sombra sin elaborarla y entrando en conflicto con ella. Escribe Nietzsche en &lt;i&gt;As&#237; habl&#243; Zaratustra:&lt;/i&gt; &#8220;&#191;Mi sombra me llama? &#161;Qu&#233; importa mi sombra! &#161;Que corra detr&#225;s de m&#237;!, yo - escapo de ella&#8221; (Nietzsche, 2003). La sombra es una parte del yo, que &#233;ste no quiere reconocer, adquiriendo mediante el proceso de proyecci&#243;n una personificaci&#243;n arquet&#237;pica dentro del inconsciente colectivo, como, por ejemplo, puede ser la figura del embaucador. Jung describe la sombra como &#8220;el problema moral que desaf&#237;a a toda la personalidad del ego [...] Tomar conciencia de ello implica reconocer los aspectos oscuros de la personalidad como presentes y reales. [...] caracter&#237;sticas oscuras [...] inferioridades que constituyen la sombra [...] tienen una naturaleza &lt;i&gt;emocional&lt;/i&gt;, una especie de autonom&#237;a y, en consecuencia, una cualidad obsesiva o, mejor, posesiva. [...] Estas resistencias suelen estar ligadas a &lt;i&gt;proyecciones,&lt;/i&gt; que no son reconocidas como tales, y su reconocimiento es un logro moral m&#225;s all&#225; de lo ordinario&#8221; (Jung C., 1971).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asteri&#243;n, el Minotauro, puede representar la sombra jungiana, los aspectos oscuros y reprimidos de la psique humana. La amistad de &#205;caro con Asteri&#243;n puede significar la confrontaci&#243;n y eventual integraci&#243;n de estas partes reprimidas, pero tambi&#233;n las identificaciones y el sosiego en estar con alguien con quien compartir espacios, proyectos, anhelos, calmas, ambiciones, etc. El laberinto, en este contexto, es una met&#225;fora del inconsciente, un espacio donde los miedos y deseos ocultos deben ser enfrentados y reconciliados. El Minotauro puede representar la sombra de la sociedad y de los personajes que lo enfrentan. De hecho, el Minotauro, al ser una criatura mitad hombre y mitad toro (animal) tambi&#233;n podr&#237;a representar en s&#237; mismo lo que cada ser humano lleva dentro de s&#237; la parte visible y aceptable p&#250;blicamente y la parte no visible y con graves dificultades para aparecer socialmente si no es vista como monstruosa. El Minotauro, en efecto, por ello ha de vivir en el laberinto, espacio que puede simbolizar los aspectos primitivos, instintivos y oscuros de la psique. La vida del Minotauro en el laberinto puede verse como una figuraci&#243;n de los aspectos reprimidos y temidos del inconsciente, que deben ser enfrentados y comprendidos para lograr la integraci&#243;n psicol&#243;gica. &#205;caro, por otro lado, representar&#237;a el deseo de trascender los l&#237;mites humanos y el orgullo que acompa&#241;a a dicho deseo. Su vuelo hacia el sol, que finalmente lo lleva a su ca&#237;da, puede ser visto como una manifestaci&#243;n de la ambici&#243;n desmedida y la falta de autolimitaci&#243;n. Desde una perspectiva junguiana, &#205;caro encarna la sombra del h&#233;roe que no puede aceptar sus limitaciones y, como resultado, sufre una ca&#237;da tr&#225;gica. La vinculaci&#243;n entre el Minotauro e &#205;caro puede entenderse en los t&#233;rminos de aspectos no integrados de la psique. Mientras el Minotauro podr&#237;a simbolizar los aspectos oscuros y reprimidos que cada humano debe enfrentar, y que s&#243;lo Teseo lo hace con &#233;xito tras la ayuda de Ariadna y D&#233;dalo; &#205;caro simboliza el peligro de ignorar estos aspectos sombr&#237;os al perseguir aspiraciones que ignoran la realidad del propio ser. Ambos mitos reflejan la lucha interna entre los deseos inconscientes y las limitaciones humanas, y ambos subrayan la necesidad de un equilibrio y una integraci&#243;n de las partes conscientes e inconscientes de la psique para alcanzar una realizaci&#243;n m&#225;s completa y saludable. Finalmente, el vuelo de &#205;caro y su tr&#225;gica ca&#237;da podr&#237;a ser una alegor&#237;a de la b&#250;squeda humana de trascendencia y autoconocimiento. Esto podr&#237;a reflejar la tensi&#243;n entre el deseo de superar las limitaciones humanas y las consecuencias de la hybris, o el exceso de orgullo. La ca&#237;da de &#205;caro simbolizar&#237;a en este sentido el retorno a la realidad y la necesidad de aceptar las limitaciones inherentes de la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;&#205;caro y el Minotauro&#034; es una pel&#237;cula que, a trav&#233;s de su rica narrativa y simbolismo, ofrece profundas reflexiones tanto desde una perspectiva &#233;tica como psicoanal&#237;tica, adem&#225;s de conectar con posibles or&#237;genes hist&#243;ricos del mito. La lucha de &#205;caro por la libertad y la justicia, su amistad con Asteri&#243;n y la inevitable confrontaci&#243;n con el destino, resuenan con temas universales de la condici&#243;n humana. La pel&#237;cula nos invita a reflexionar sobre nuestras propias elecciones, responsabilidades y los misterios del inconsciente, desafi&#225;ndonos a encontrar un equilibrio entre nuestros deseos m&#225;s profundos y las realidades de nuestro entorno. En la perspectiva &#233;tica se ha tratado de argumentar en favor de la pertinencia de la &#233;tica de la virtud realizando una aproximaci&#243;n a la &#233;tica de los protagonistas a partir de sus virtudes. Se ha encontrado que la ignorancia o, si se quiere, la falta de conocimiento es causa de la injusticia y de la inmoralidad en el ritual del pharmak&#243;s. En la perspectiva psicoanal&#237;tica se ha tratado de profundizar en el mito de &#205;caro a partir de hallazgos como la atemporalidad de lo inconsciente haciendo especial &#233;nfasis en la &#8220;posterioridad&#8221;, el complejo de Edipo aplicado a &#205;caro en sus formas positiva y negativa y el concepto de sombra como aquello que el yo rechaza de s&#237; mismo y se niega a reconocer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Anscombe, G. (1958). Modern Moral Philosophy. &lt;i&gt;Philosophy&lt;/i&gt;, 1-19.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Ep&#237;tome. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (pp. 199-201). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Ep&#237;tome. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (p. 202). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Libro II. El toro de Creta. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (p. 109). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Libro II. Los trabajos de Heracles: el le&#243;n de Nemea. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (pp. 104-119). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Libro II. Nacimiento de Heracles. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (pp. 100-103). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Libro III Minos y Pas&#237;fae. El Minotauro. In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (pp. 137-138). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apodoloro. (1985). Libro III. Descendencia de Ag&#233;nor (Europa). In Apodoloro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (pp. 135-138). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Apolodoro. (1985). Libro III Muerte de Androgeo. Minos contra M&#233;gara y Atenas. In Apolodoro, &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; (p. 197). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arendt, H. (2003). Audiencia p&#250;blica. In H. Arendt, &lt;i&gt;Eichmann en Jerusal&#233;n. Un estudio sobre la banalidad del mal&lt;/i&gt; (p. 34). Barcelona: Lumen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arist&#243;teles. (1985). Libro 111: Examen de las virtudes &#233;ticas. In Arist&#243;teles, &lt;i&gt;&#201;tica Nicom&#225;quea &#201;tica Eudemia&lt;/i&gt; (pp. 467- 489). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arist&#243;teles. (1988). Libro III. La soberan&#237;a del pueblo. In Arist&#243;teles, &lt;i&gt;Pol&#237;tica&lt;/i&gt; (pp. 180-185). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arist&#243;teles. (1994). 9.2. Definiciones y partes de la virtud. In Arist&#243;teles, &lt;i&gt;Ret&#243;rica&lt;/i&gt; (p. 243). Madrid: Editorial Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bentham, J. (1834). &lt;i&gt;D&#233;ontologie, ou Science de la morale&lt;/i&gt;. Par&#237;s: Charpentier.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Bundesministerium f&#252;r Verteidigung. (1957). &lt;i&gt;Handbuch Innere F&#252;hrung. Hilfen zur Kl&#228;rung der Begriffe&lt;/i&gt;. Bonn: F&#252;hrungsstab der Bundeswehr.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Williams, M. (2003). &lt;i&gt;Reinhard Heydrich: The Biography, Volume 2. Enigma&lt;/i&gt;. Church Stretton: Ulrich Publishing.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;P&#233;rdix, es llamada por Robert Graves como Policaste o P&#233;rdice. Su hijo tambi&#233;n es llamado a veces P&#233;rdix, Talos o Attalus (Tzedes, 2017). Referido a D&#233;dalo, Graves se&#241;ala: &#8220;a pesar de todos sus celos, no habr&#237;a hecho da&#241;o a Talos si no hubiera sospechado que manten&#237;a relaciones incestuosas con su madre Policaste&#8221;. Policaste era hermana de D&#233;dalo, ellos proced&#237;an de la casa Real de Atenas. Tambi&#233;n dec&#237;an que descend&#237;an de Erecteo, maestro herrero de Atenea. Es curioso advertir en la narraci&#243;n de Robert Graves la iron&#237;a que utiliz&#243; D&#233;dalo. Tras matar a Talos, al meterlo en un saco para enterrarlo y ser preguntado por un transe&#250;nte, &#233;ste le respondi&#243; que llevaba una serpiente (Graves, 2024). Ello por la ascendencia de Erecteo, hijo de Erictonio, primitivo rey de Atenas cuyo cuerpo era serpentiforme (Higino, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Monte al oeste de la Acr&#243;polis de Atenas y sede de la Boul&#233;, Consejo o Senado donde administraban los asuntos de la ciudad de Atenas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;M&#225;s ampliado, detallando cada trabajo puede consultarse la obra &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; de Apodoloro (Apodoloro, 1985). El nombre primero fue Alcides. La Pitia (pitonisa, or&#225;culo de Delfos) fue la primera en llamarlo Heracles. H&#233;rcules es el nombre que los romanos dan al h&#233;roe griego Heracles. En el presente art&#237;culo se utilizar&#225; con m&#225;s frecuencia el nombre de H&#233;rcules por ser m&#225;s conocido y utilizado en el &#225;mbito de las artes cinematogr&#225;ficas.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;No deben confundirse los doce trabajos de H&#233;rcules a los que Higino llama &lt;i&gt;&#8220;athla&#8221;&lt;/i&gt;, con los ocho de Teseo a los que el mismo autor llama &lt;i&gt;&#8220;labores&#8221;.&lt;/i&gt; Teseo ejecut&#243; las ocho labores matando a ocho malhechores sin freno ninguno para perjudicar a la humanidad: Peripetes, Sinis, Procustes (el responsable del famoso lecho de Procusto), Escir&#243;n, Cerci&#243;n, la cerda de Cromi&#243;n, el toro de Marat&#243;n y su hijo el Minotauro (Higino, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sobre el nacimiento, educaci&#243;n, la locura de Heracles, entre otras caracter&#237;sticas, puede consultarse la obra &lt;i&gt;Biblioteca&lt;/i&gt; de Apodoloro (Apodoloro, 1985).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;No deben confundirse los doce trabajos de H&#233;rcules a los que Higino llama &lt;i&gt;&#8220;athla&#8221;&lt;/i&gt;, con los ocho de Teseo a los que el mismo autor llama &lt;i&gt;&#8220;labores&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Siguiendo a Higino, el Ciclo cretense del Minotauro comprende a D&#233;dalo, Pas&#237;fae, Minos, Teseo ante el Minotauro, Ariadna, y C&#243;calo (Higino, 2009).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La primera edici&#243;n sali&#243; en 1955 (Graves, 1955).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Plat&#243;n propuso cinco formas de gobierno en su obra &lt;i&gt;La Rep&#250;blica&lt;/i&gt; que ir&#237;an degenerando desde el gobierno de los mejores en la aristocracia, pasando por los militares deseosos de imponerse y ser reverenciados en la timocracia, los herederos no por m&#233;ritos &#233;ticos y directivos sino por filiaci&#243;n sangu&#237;nea en la oligarqu&#237;a, el gobierno del pueblo manipulado por los demagogos en la democracia y tiran&#237;a alcanzado por la violencia con el apoyo popular. La democracia &#8220;surge cuando los pobres ven que los gobernantes olig&#225;rquicos no valen nada y que s&#243;lo gobiernan por debilidad. En este r&#233;gimen abunda la libertad de palabra y de hacer cada uno lo que le da la gana&#8221; (Plat&#243;n, 1988).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se dice que Policaste, que hab&#237;a perdido a su hijo Talos a manos de D&#233;dalo, se alegr&#243; al ver perecer a &#205;caro cuando &#233;ste no sigui&#243; la recomendaci&#243;n del padre para volar a una altura segura.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Una de las islas griegas situada en el centro del norte del mar Egeo, con 255 km&#178; que incluye una longitud de costas de 160 km.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El &#8220;golpe de calor&#8221; tradicionalmente conocido como &#8220;insolaci&#243;n&#8221; es cuando a alguien, sometido a altas temperaturas ambientales, le falla el sistema de termorregulaci&#243;n, subiendo la temperatura de su cuerpo m&#225;s de 40 &#186; C. Los especialistas definen el golpe de calor como &#8220;una afecci&#243;n potencialmente mortal diagnosticada cl&#237;nicamente como una elevaci&#243;n grave de la temperatura corporal con disfunci&#243;n del sistema nervioso central que a menudo incluye combatividad, delirio, convulsiones y coma. El golpe de calor cl&#225;sico ocurre principalmente en personas inmunodeprimidas durante las olas de calor anuales. El golpe de calor por esfuerzo se observa en individuos j&#243;venes que realizan una actividad f&#237;sica extenuante en ambientes calurosos&#8221; (Leon &amp; Bouchama, 2015).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Pulp&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;pulps&lt;/i&gt;, del ingl&#233;s &#171;&lt;i&gt;pulp magazines&lt;/i&gt;&#187; (revistas &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt; o revistas de &lt;i&gt;pulp&lt;/i&gt;), publicaciones baratas y de baja calidad material muy vendidas en Estados Unidos entre 1896 y 1959. &lt;i&gt;Dio surgi&#243; la expresi&#243;n &lt;i&gt;pulp fiction&lt;/i&gt; (ficci&#243;n de pulp&lt;/i&gt;) como literatura popular y de baja calidad. Buenos escritores tambi&#233;n publicaron en los &lt;i&gt;pulps,&lt;/i&gt; pero aun as&#237; las revistas eran m&#225;s conocidas por su tem&#225;tica indiscreta y morbosa.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/un_analisis_etico_y_psicoanalitico_desde_los_origenes_del_mito.pdf" length="675233" type="application/pdf" />
		

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