<?xml 
version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet title="XSL formatting" type="text/xsl" href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?page=backend.xslt" ?>
<rss version="2.0" 
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
>

<channel xml:lang="es">
	<title>Journal de Etica y Cine</title>
	<link>https://www.journal.eticaycine.org/</link>
	<description></description>
	<language>es</language>
	<generator>SPIP - www.spip.net</generator>
	<atom:link href="https://journal.eticaycine.org/spip.php?id_auteur=36&amp;page=backend" rel="self" type="application/rss+xml" />




<item xml:lang="es">
		<title>Tenemos que hablar de Kevin: Una madre, un hijo y un acto </title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Tenemos-que-hablar-de-Kevin-Una-madre-un-hijo-y-un-acto</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/Tenemos-que-hablar-de-Kevin-Una-madre-un-hijo-y-un-acto</guid>
		<dc:date>2020-07-03T19:23:13Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dinorah Otero</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la hipermodernidad, la violencia asume nuevas formas que llevan el sello de la l&#243;gica del no-todo. &lt;i&gt;We Need to Talk About Kevin&lt;/i&gt; (Tenemos que hablar de Kevin, 2011) gira en torno a una madre, un hijo y una masacre en una escuela secundaria de un suburbio de los Estados Unidos. Desde una perspectiva lacaniana, se analiza la relaci&#243;n entre Eva (Tilda Swinton) y Kevin (Ezra Miller) &#8212;madre e hijo&#8212; considerando la versi&#243;n construida por Eva y yendo m&#225;s all&#225; de &#233;sta. Asimismo, se plantean interrogantes acerca del acto de violencia ejecutado por Kevin en el contexto de la &#233;poca del Otro que no existe, caracterizada por el declive del Nombre del Padre y el predominio del empuje al goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; L&#243;gica del no-todo | Acto | Declive de la funci&#243;n paterna | Goce&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/We-need-to-talk-about-Kevin-A-mother-her-son-an-act' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-3-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 03 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1.	Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Una primera versi&#243;n de este art&#237;culo fue presentado el 20 de junio de 2012 (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estados Unidos de Am&#233;rica, siglo XXI: una madre, un hijo y un acto. De acuerdo a Jacques-Alain Miller, &#8220;los s&#237;ntomas de la civilizaci&#243;n deben primero descifrarse en los Estados Unidos&#8221; (Miller, 2005: 17). Freud (1930) se refiere a la pulsi&#243;n de muerte como lo irreductible de la civilizaci&#243;n; sin embargo, los medios y modos de gozar cambian. En el siglo XXI, la &#233;poca del Otro que no existe, predominar&#237;a la l&#243;gica del no-todo. El declive del Nombre del Padre en la hipermodernidad se correlaciona con un empuje al goce y con la exhibici&#243;n del mismo. &#191;El acto de Kevin constituir&#237;a un testimonio de esto? &#191;Reflejar&#237;a una de las modalidades que la violencia asume en la &#233;poca de &lt;i&gt;les non-dupes errent&lt;/i&gt;?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La autora alude a la f&#243;rmula &#8220;non-dupes errents&#8221;, utilizada por Jacques (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro de Lionel Schriver (2007), &lt;i&gt;Tenemos que hablar de Kevin&lt;/i&gt;, y su adaptaci&#243;n cinematogr&#225;fica, realizada por Lynne Ramsay, giran en torno a una madre, un hijo y un acto criminal. Kevin ha llevado a cabo una masacre faltando pocos d&#237;as para cumplir diecis&#233;is a&#241;os. Eva, su madre, se interroga sobre el sentido de este acto. As&#237;, antes de que su hijo cumpla dieciocho a&#241;os, comienza a escribir cartas dirigidas a su esposo muerto &#8212;en el libro&#8212; y rememora momentos de su vida relacionados con su hijo &#8212;en el film. Desde el inicio de la trama se sabe que Kevin cometi&#243; una masacre en su escuela secundaria; hacia el final se revela que Kevin tambi&#233;n mat&#243; a su padre y su hermana.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_106 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/4_kevin.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/4_kevin.jpg?1754362402' width='500' height='265' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.	&#8220;&#161;Goza!&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tres momentos diferentes de la pel&#237;cula, y contrastando con el predominio del rojo, irrumpe la pantalla en blanco: al comienzo, antes del parto que da nacimiento a Kevin y al final. La pantalla en blanco me remite a una vi&#241;eta, discutida por Miquel Bassols en el VII Congreso de la Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis en Buenos Aires, que alude a la feminizaci&#243;n del mundo hipermoderno&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En el VIII Congreso de la Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis, llevado a (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; En ella, tres miembros de una familia &#8212;un hijo, una madre y un padre&#8212; miran hacia un espacio en blanco, un espacio vac&#237;o. Ellos buscan un punto de referencia para localizar su mirada. El padre pregunta: &#8220;&#191;os acord&#225;is de cuando hab&#237;a un horizonte?&#8221; La madre permanece en silencio. El hijo pregunta: &#8220;&#191;c&#243;mo era, papi?&#8221; El padre no responde. Bassols sugiere que la falta de respuesta del padre puede ser entendida como un s&#237;ntoma, un signo, del debilitamiento de la funci&#243;n paterna. La l&#237;nea virtual del Nombre del Padre falta en el horizonte. Jugando con esta idea, la pantalla en blanco podr&#237;a pensarse en relaci&#243;n con la falta de la l&#237;nea del horizonte. Bassols nos recuerda que, en el &lt;i&gt;Seminario 17&lt;/i&gt;, Lacan menciona a &#8220;la mujer como horizonte&#8221; y habla en t&#233;rminos de un &#8220;goce informado, precisamente sin forma&#8221; (Lacan, 1969-1970: 172). Entonces, ah&#237; donde la l&#237;nea virtual del Nombre del Padre falta, el &#8216;goce informado' aparece. Aqu&#237; discutir&#233; dos escenas:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(1) Escena de La Tomatina de Bu&#241;ol. Al inicio de la pel&#237;cula, se desarrolla la siguiente secuencia: una ventana, cortinas que velan, cubren y sugieren. El espectador no sabe qu&#233; hay m&#225;s all&#225; del marco de la ventana. Al mirar las cortinas, algo se entrev&#233;: apenas perceptible, a tal punto que uno podr&#237;a preguntarse si realmente est&#225;, se vislumbra un ojo, anticipando lo que ser&#225; la omnipresencia de la mirada a lo largo de la pel&#237;cula e insinuando algo del orden de lo siniestro. Se escuchan voces en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt;: &#8220;ve, pelea, gana&#8221;. Surge, a continuaci&#243;n, la pantalla en blanco. Finalmente, la fiesta de La Tomatina, donde el rojo brota desbordante. El cuerpo de Eva se despliega en una escena de sensualidad y muerte, inmersa en el rojo de los tomates &#191;Es &#233;sta la experiencia de un goce que es Otro para ella?&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La autora alude a la noci&#243;n de goce en la posici&#243;n femenina, utilizada por (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(2) Escena de la masacre. La Tomatina aludir&#237;a a otra escena que no se ve: las personas encerradas en el gimnasio de la escuela cubiertas en el rojo de la sangre. Cuando Kevin ejecuta su acto se escuchan nuevamente voces que repetitivamente comandan: &#8220;ve, pelea, gana&#8221;. Estos imperativos evocar&#237;an el &#8220;&#161;goza!&#8221; al que Lacan se refiere en el Seminario 20 (1972-1973: 11). En el centro del festival de La Tomatina: Eva y su goce; en el centro de la masacre: Kevin y su goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de la masacre, Eva llega a su casa y se dirige hacia la ventana guiada por el sonido del regador del c&#233;sped. Esta escena se esbozar&#237;a como duplicaci&#243;n de otra, cuando Kevin era un ni&#241;o: tambi&#233;n se escucha el regador de c&#233;sped mientras Eva camina hacia la pieza en la que colocaba sus recuerdos m&#225;s valiosos y ah&#237; encuentra a Kevin dispar&#225;ndoles con una pistola de pintura roja; Kevin destruye aquello m&#225;s preciado para Eva. Volviendo a la escena de Eva aproxim&#225;ndose a la ventana, se la observa atravesar la cortina, y encontrar los cuerpos muertos de su esposo y su hija, Franklin (John C. Reilly) y Celia (Ashley Gerasimovich), asesinados por Kevin. En el libro, cuando relata el momento en el que encuentra a su hija, nota que le falta su ojo de vidrio. Del otro lado del velo, el horror para Eva. &#191;Y para Kevin? &#191;Ser&#237;a, su acto, una manera de localizar, de fijar, el goce? &#191;Es su acto una posible salida para esbozar la l&#237;nea del horizonte?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sucediendo al acto de Kevin, el crimen, Eva se exhibe como no teniendo nada m&#225;s para perder. &#191;Habr&#237;a un &#8220;dejar todo tener&#8221; para &#8220;hacerse un ser&#8221;? &#191;Se tratar&#237;a, entonces del goce de la privaci&#243;n? Una vez que Kevin ejecuta el acto, es ella la que contin&#250;a despoj&#225;ndose de todo tener. Aqu&#237; no es Eva la Medea que en un &#8220;acto de una verdadera mujer&#8221; mata a los que podr&#237;an considerarse sus seres m&#225;s preciados para abrir en el hombre un agujero. El acto, en cambio, lo realiza Kevin, quiz&#225;s para abrir un agujero en su madre. &#201;l la deja viva a Eva, quien manifiesta que dejarla viva fue la mejor venganza de Kevin. Creo que aqu&#237; no se puede decir: &#8220;pobre Jas&#243;n (...) que no reconoce a Medea&#8221; (Lacan, 1958: 741), ya que Eva siempre pareci&#243; presentir a una Medea, a alguien monstruoso, en su hijo. Cabr&#237;a preguntarse: &#191;como en s&#237; misma? Kevin la inquieta. &#191;Eva ve reflejado lo m&#225;s &#237;ntimo de ella en su hijo? &#191;Se entrever&#237;a algo del orden de una &#8220;inquietante extra&#241;eza&#8221; o de una &#8220;extra&#241;a familiaridad&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;T&#233;rminos con lo que Sigmund Freud se refiere a lo ominoso o siniestro [N. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;? En este laberinto de espejos, se multiplican escenas que muestran a Kevin y Eva atrapados en una relaci&#243;n imaginaria sin mediaci&#243;n simb&#243;lica.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_107 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1_kevin.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/1_kevin.jpg?1754362401' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.	Una madre, un hijo&#8230;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conocemos a Kevin a trav&#233;s de los ojos de Eva. Su trabajo de reconstrucci&#243;n &#8212;dado a trav&#233;s de fragmentos de recuerdos&#8212; parece ser un intento de darle un sentido al acto de Kevin, interrog&#225;ndose sobre su propia implicaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La soluci&#243;n a la no existencia de &#8216;La Mujer' a trav&#233;s del &#8216;ser madre' parece no funcionar para Eva. Kevin la confronta con una falla en esta soluci&#243;n desde el embarazo. Ella se muestra excluida, como extra&#241;a, del mundo de futuras madres que animadas hablan de sus embarazos. En el libro, Eva explica: &#8220;era ya v&#237;ctima (&#8230;) de un organismo que apenas ten&#237;a el tama&#241;o de un guisante&#8221; (Schriver, 2007: 92).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay una segunda instancia de pantalla en blanco y, quiz&#225;s tambi&#233;n, de horror para Eva: el parto, durante el cual se escuchan sus gritos y se ven sus ojos y boca distorsionados, monstruosos. En la escena siguiente es Franklin quien sostiene al hijo, mientras Eva no le dirige la mirada, parece ausente. M&#225;s tarde, los sucesivos actos de Kevin captar&#237;an su mirada. Ella se exhibe condenada a soportar la presencia constante de su hijo. El rechazo es lo que marca la relaci&#243;n entre Eva y Kevin: &#8220;mientras aquel ni&#241;o rechazaba mi pecho, por el que sent&#237;a una total repugnancia, yo tambi&#233;n empec&#233; a rechazarlo&#8221; (p. 606). Sin embargo, ya antes de este incidente, Eva habla del desprecio hacia su hijo. En momentos previos al parto, confiesa: &#8220;Y, s&#237;, incluso odiaba al beb&#233;, que hasta entonces no me hab&#237;a aportado ninguna esperanza en el fututo [&#8230;] sino pesadez, torpeza y un temblor subterr&#225;neo que sacud&#237;a el mism&#237;simo fondo del oc&#233;ano en el que me parec&#237;a estar&#8221; (p. 123).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kevin crece y Eva hace intentos por cumplir con los deberes de madre que satisface las necesidades de su hijo. Kevin la rechaza. En consonancia con la &#233;poca de los &lt;i&gt;non-dupes errents&lt;/i&gt;, Kevin no se enga&#241;a con los intentos de Eva de &#8220;ser una buena madre&#8221;. Se pueden encontrar al menos dos lecturas de Kevin acerca de su madre. En una, Kevin se refiere al evento en el que Eva lo arroja con furia &#8212;quebr&#225;ndole el brazo y dej&#225;ndole una cicatriz&#8212; de la siguiente manera: &#8220;Es lo m&#225;s sincero que has hecho en tu vida&#8221;. En la otra, acerca del nacimiento de la hermana, Kevin le dice a Eva: &#8220;s&#243;lo porque est&#233;s acostumbrada a algo no significa que te guste&#8230; t&#250; est&#225;s acostumbrada a m&#237;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Kevin se reh&#250;sa a responder a las demandas de su madre. La interpretaci&#243;n de Eva es en t&#233;rminos de rivalidad imaginaria: &#8220;nos combatimos el uno al otro con una implacable ferocidad que casi me resulta admirable&#8221; (p. 606). Eva tambi&#233;n busca otro tipo de explicaci&#243;n, cuestion&#225;ndose si hay &#8220;algo malo&#8221; en Kevin, y recurre al m&#233;dico. Se pregunta si lo que aparece como rechazo en Kevin est&#225; relacionado con la existencia de alg&#250;n problema auditivo o con signos de autismo. La posibilidad de un diagn&#243;stico aparecer&#237;a como una respuesta tranquilizadora para Eva. En las cartas advierte que alguna enfermedad la ayudar&#237;a a mirar a Kevin diferente y sembrar&#237;a la posibilidad de empezar a quererlo. El m&#233;dico dice que &#8220;no hay nada malo&#8221; en Kevin y, ante la imposibilidad de construir otra lectura de la reacci&#243;n de Kevin hacia ella, queda nuevamente enfrentada a su hijo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Y el padre? La representaci&#243;n del padre tambi&#233;n surge a partir de la versi&#243;n de Eva. Cuando Kevin nace, Eva ve a Franklin como protector de su hijo y en esta relaci&#243;n ella se siente excluida, le escribe a Franklin: &#8220;era como verte lamer un cucurucho de helado que te hubieras negado a compartir conmigo&#8221; (p. 131). Mientras que el beb&#233; llora incesantemente con su madre, se calmar&#237;a con el padre. En las cartas, Eva explica esta reacci&#243;n de Kevin: &#8220;parec&#237;a algo deliberado (&#8230;). Los rasgos de Kevin manifestaban una agudeza inusual en un beb&#233; (&#8230;) como si en el &#250;tero &#233;l hubiera chupado, igual que una sanguijuela, toda mi astucia&#8221; (p. 142).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eva describe a Franklin como un padre enga&#241;ado y manipulado por su hijo. Ella se presenta como la que no se enga&#241;a, pero su esposo no le cree, dej&#225;ndola sola. Eva denuncia la responsabilidad de Kevin en incidentes tales como la muerte de una mascota y la lesi&#243;n de un ojo de Celia; mientras que su esposo los considera accidentes e incluso sugiere que el evento en el que Celia pierde un ojo pudo haber sido causado por un descuido de Eva. Ella muestra a un padre que no pone l&#237;mites y deja que su hijo se burle de la ley &#8212;burla de la que Eva tambi&#233;n participa cuando madre e hijo se hacen c&#243;mplices en la mentira acerca del episodio en el que Eva arroja a Kevin lastim&#225;ndole un brazo. Ni su esposo ni el m&#233;dico parecen poder operar poniendo coto y regulando la mortificante relaci&#243;n que Eva tiene con su hijo. La ley interviene, finalmente, como efecto del acto criminal de Kevin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el film, se puede identificar al menos una ocasi&#243;n de &#8216;no rechazo' durante la ni&#241;ez de Kevin, una excepci&#243;n que ocurre cuando Kevin est&#225; enfermo. Eva, la madre, cuida a su hijo enfermo, Kevin, y &#233;l se deja cuidar. Ella le lee un cuento: &lt;i&gt;Robin Hood&lt;/i&gt;. Luego Kevin aparece vestido de &lt;i&gt;Robin Hood&lt;/i&gt; con una flecha y un arco dispar&#225;ndole a Eva, arma que Kevin emplear&#225; en la masacre. En el libro, Eva se sorprende de que, al fin, Kevin se interese por algo. Ella hab&#237;a advertido que teniendo cuatro a&#241;os hab&#237;a dejado de mostrar deseo alguno y esta reflexi&#243;n surge, justamente, a partir de una confrontaci&#243;n con ella. Eva le quita la pistola de agua de Kevin y describe: &#8220;al apoderarme de la pistola de agua sent&#237; un arrebato de salvaje alegr&#237;a [&#8230; Kevin] me odiaba con todo su ser y yo me sent&#237;a inmensamente feliz [&#8230;] Creo que not&#243; mi satisfacci&#243;n y decidi&#243; privarme de ella en el futuro. Empezaba ya a intuir que mostrar afecto [&#8230;] lo hac&#237;a vulnerable. Y, puesto que deseara lo que deseara, yo se lo pod&#237;a negar, la ausencia de cualquier deseo ser&#237;a para &#233;l una especie de garant&#237;a de que no podr&#237;a imponerle autoridad [&#8230;] Al final la indiferencia demostrar&#237;a ser un arma devastadora&#8221; (p. 235)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_108 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3_kevin.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/3_kevin.jpg?1754362401' width='500' height='220' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;A medida que Kevin crece, Eva se muestra intimidada por &#233;l. Como defini&#243; en el momento del embarazo, se percibe como una v&#237;ctima de su hijo. Considerando la interpretaci&#243;n de Eva se podr&#237;a pensar que los actos de Kevin se tratar&#237;an de estrategias para alcanzar y tocar su goce. Eva describe maniobras de Kevin que capturan su mirada. Con posterioridad a la masacre, Eva se impone continuar viviendo en una comunidad que la marca y condena. De forma similar a la cual en la fiesta de la Tomatina se pon&#237;a en los brazos de otros, entregada a un goce, aqu&#237; se ofrece tambi&#233;n a un goce. Eva exhibe su sufrimiento ante la mirada de personas de la comunidad que la castigan, como antes tambi&#233;n mostraba su martirio ante la mirada penetrante de Kevin. Asimismo, se presenta sometida al padecimiento ante la presencia de otros ni&#241;os. Un ejemplo de ello es la escena de los ni&#241;os en la noche de Halloween. En las cartas a Franklin se refiere a los ni&#241;os como &#8220;esos terror&#237;ficos seres&#8221; (p. 104). Cuando Lacan trabaja la fantas&#237;a &#8220;pegan a un ni&#241;o&#8221;, advierte: &#8220;el &lt;i&gt;T&#250; me pegas&lt;/i&gt; es esa mitad del sujeto, es la f&#243;rmula que constituye su v&#237;nculo con el goce. Sin duda recibe su propio mensaje en forma invertida, aqu&#237; esto significa su propio goce bajo la forma del goce del Otro&#8221; (Lacan, 1969-1970: 69). De este modo, es posible conjeturar que la contracara de este sufrimiento de Eva es su propio goce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;4.	&#8230;y un acto &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien se conoce a Kevin a trav&#233;s de la mirada de Eva, hay algo que se manifiesta por s&#237; mismo: su acto criminal. El acto violento siempre existi&#243;, pero en la hipermodernidad asume otras caracter&#237;sticas. Irene Greiser (2012) plantea que la feminizaci&#243;n del siglo XXI introducir&#237;a otra dimensi&#243;n al acto. La f&#243;rmula de la sexuaci&#243;n permite pensar la posici&#243;n subjetiva y tambi&#233;n modalidades de lazo social. Del lado masculino, la violencia tiene un l&#237;mite dado por la excepci&#243;n que organiza el todo. La l&#243;gica f&#225;lica implica una regulaci&#243;n de goce. En cambio, del lado femenino, el conjunto es abierto sin un l&#237;mite que lo cierre. Aqu&#237; &#8216;no-todo' est&#225; sometido a la medida f&#225;lica, hay un goce que escapa a esta regulaci&#243;n. De este modo, la violencia en la hipermodernidad tendr&#237;a un tinte de ilimitado, disperso y loco. La masacre en &lt;i&gt;Tenemos que hablar de Kevin&lt;/i&gt; puede ubicarse en este contexto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo pensar el acto de Kevin? En el &lt;i&gt;Seminario 18&lt;/i&gt;, dictado en el a&#241;o 1971, Lacan menciona que el pasaje al acto es el punto donde el discurso falla en la posibilidad de mantener un semblante, y el real irrumpe. Explorando lo que precipita el acto criminal de Kevin, extraigo dos escenas:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(a) Antes del acto, Kevin es testigo de una conversaci&#243;n en la cual Eva y Franklin hablan de su separaci&#243;n. Hay un instante en el que se puede adivinar cierta perplejidad en la expresi&#243;n de Kevin, quien dice: &#8220;Yo SOY el contexto&#8221;. Ulteriormente, Kevin se precipita hacia su acto. &#191;El equilibrio imaginario del mundo de Kevin colapsa? &#191;Se puede suponer en Kevin un instante de quiebre, dispersi&#243;n, sucedido por el acto que constituy&#243; su salida?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(b) Cuando, en la escena final, Eva visita a Kevin, los dos lucen diferentes, esta vez Kevin se ve abatido. Eva le pregunta por el motivo de su acto criminal. Kevin responde: &#8220;Cre&#237;a que lo sab&#237;a. Pero ya no estoy tan seguro&#8221;. La certeza que caracteriza a Kevin durante todo el film parece haberse diluido. En el libro se introduce otro elemento que puede ser pensado como una respuesta a la pregunta de Eva: Kevin le da un regalo a Eva, una caja con forma de ata&#250;d que construy&#243; para colocar el ojo de vidrio de Celia. Despu&#233;s de matarla, Kevin hab&#237;a conservado el ojo de vidrio de su hermana. Eva dice: &#8220;pensaba que era una de tus posesiones m&#225;s preciadas. &#191;Por qu&#233; ibas a querer desprenderte de ella?&#8221;, a lo cual Kevin responde: &#8220;es casi como si&#8230;bueno, como si estuviera casi constantemente mir&#225;ndome&#8221; (Schriver, 2007: 603). &#191;Se tratar&#237;a aqu&#237; de un intento de limitar y regular lo que se manifiesta en demas&#237;a mortificante: la excesiva presencia de la mirada?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;5.	Reflexi&#243;n final&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El acto de Kevin podr&#237;a pensarse como una de las formas que la violencia asume en el siglo XXI, con la marca del no-todo. De acuerdo con Silvia Ons (2009): &#8220;Esta violencia suele navegar en el sinsentido, en la medida en que est&#225; desprovista de marcos que podr&#237;an imaginariamente otorgarle una raz&#243;n&#8221; (p. 20).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De acuerdo a Ons, el fen&#243;meno de la violencia es un s&#237;ntoma de la civilizaci&#243;n, apareciendo como un medio para tratar el real. Padilla Villarraga (2003) plantea que el pasaje al acto ser&#237;a un &#8220;real-pacificador&#8221; que se produce como una salida de lo &#8220;real-insoportable&#8221; (p. 339). Teniendo en cuenta esta perspectiva, se puede conjeturar que el acto criminal de Kevin constituir&#237;a un modo de tratamiento de un real imposible de soportar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alejandra Glaze considera que a trav&#233;s del libro Tenemos que hablar de Kevin &#8212;una ficci&#243;n&#8212; se podr&#237;a formular alguna hip&#243;tesis acerca de los asesinatos escolares, buscando &#8220;articular aquello que parece desarticulado, un sinsentido, un horror absoluto en el marco de lo social como lo imposible de representar&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Glaze, Alejandra (2008). School Killers. En P&#225;gina 12, 28 de agosto de 2008. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pienso que, si bien la pel&#237;cula tambi&#233;n permite construir ciertas articulaciones acerca de este tipo de actos, hay algo en ella que refleja una fuga de sentido, no todo puede ser explicado. Se descubren, as&#237;, escenas que generan perplejidad &#8212;una perplejidad de la que tratamos de salir con interpretaciones y elucubraciones, contribuyendo a la creaci&#243;n de la ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1919). Lo ominoso. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, Volumen XVII. Buenos Aires: Amorrortu Ediciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1929[1930]). El malestar en la cultura. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, Volumen XXI. Buenos Aires: Amorrortu Ediciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Glaze, A. (2008). School Killers. En &lt;i&gt;P&#225;gina 12&lt;/i&gt;, 28 de agosto de 2008. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-110487&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-110487&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Greiser, I. (2012) &#171; Guerra entre los sexos : feminicidio &#187; en Revista Virtualia Nro. 25. Revista digital de la Escuela de la Orientaci&#243;n Lacaniana. Noviembre, 2012. Disponible en : &lt;a href=&#034;http://virtualia.eol.org.ar/025/Virtualia25.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://virtualia.eol.org.ar/025/Virtualia25.pdf&lt;/a&gt; P&#225;g: 25-27&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1958). Juventud de Gide o la letra y el deseo. En &lt;i&gt;Escritos 2&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1969-1970). &lt;i&gt;El Seminario&lt;/i&gt;, Libro 17, El reverso del psicoan&#225;lisis. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1971). &lt;i&gt;El Seminario&lt;/i&gt;, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1972-1973). &lt;i&gt;El Seminario&lt;/i&gt;, Libro 20, A&#250;n. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1958). Juventud de Gide o la letra y el deseo- &lt;i&gt;Escritos 2&lt;/i&gt;. M&#233;xico: Siglo XXI&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.-A. (2005).&lt;i&gt; El Otro que no existe y sus comit&#233;s de &#233;tica&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ons, S. (2009). &lt;i&gt;Violencia/s&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Padilla Villarraga, A. (2003). &lt;i&gt;El paso al acto en la psicosis. Intersticio psicoanal&#237;tico en el campo del derecho. A prop&#243;sito de Aim&#233;e, un caso hist&#243;rico&lt;/i&gt;. Universitas. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://redalyc.uaemex.mx/pdf/825/82510513.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://redalyc.uaemex.mx/pdf/825/82510513.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schriver, L. (2007). &lt;i&gt;Tenemos que hablar de Kevin&lt;/i&gt;. Barcelona: Editorial Anagrama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Una primera versi&#243;n de este art&#237;culo fue presentado el 20 de junio de 2012 en el ciclo &#8220;Culture and Psychoanalysis&#8221; &#8212;auspiciado por The New York Freud and Lacan Analytic Group&#8212; organizado por Robert Buck y Cyrus Saint Amand Poliakoff, quienes colaboraron en la elaboraci&#243;n del trabajo y lo discutieron durante la presentaci&#243;n [N. del A.]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La autora alude a la f&#243;rmula &#8220;non-dupes errents&#8221;, utilizada por Jacques Lacan como t&#237;tulo de uno de sus seminarios, dictado entre los a&#241;os 1973 y 1974. Esta expresi&#243;n puede ser traducida al espa&#241;ol como &#8220;los no-enga&#241;ados (o desenga&#241;ados) yerran&#8221; y en franc&#233;s es hom&#243;fona a &#8220;Les noms du p&#232;re&#8221; (Los nombres del padre) [N. del E.].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En el VIII Congreso de la Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis, llevado a cabo en Buenos Aires en abril 2012, Miquel Bassols present&#243; el trabajo &#8220;Ciencia, ficci&#243;n y feminizaci&#243;n&#8221; en la sala plenaria sobre &#034;El horizonte contempor&#225;neo de la femineidad&#034; donde coment&#243; la vi&#241;eta que se refiere a continuaci&#243;n [N. de la A.].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La autora alude a la noci&#243;n de goce en la posici&#243;n femenina, utilizada por Lacan para referirse a una modalidad de goce no regida por la l&#243;gica f&#225;lica. [N. del E.]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;T&#233;rminos con lo que Sigmund Freud se refiere a lo ominoso o siniestro [N. del E.].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Glaze, Alejandra (2008). School Killers. En P&#225;gina 12, 28 de agosto de 2008. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-110487&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-110487&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_marzo_2013_otero.pdf" length="272650" type="application/pdf" />
		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>We need to talk about Kevin: A mother, her son, an act</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/We-need-to-talk-about-Kevin-A-mother-her-son-an-act</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/We-need-to-talk-about-Kevin-A-mother-her-son-an-act</guid>
		<dc:date>2018-05-11T23:30:50Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dinorah Otero</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In the hypermodern era, violence assumes new forms: acts sealed by the logic of the not-all. We Need to Talk About Kevin revolves around a mother, her son, and a massacre at a suburban American high school. Eva's (Tilda Swinton) relationship with her son Kevin (Ezra Miller) is analyzed from a Lacanian perspective, considering the version she constructs and moving beyond it. At the same time, the violent act performed by Kevin is questioned within the context of the era of the Other that doesn't exist, which is characterized by the decline of the Name-of-the-Father and the predominance of a push to jouir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Key words:&lt;/strong&gt; Logic of the not-all | Act | Decline of the paternal function | jouissance&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-3-Nro-1-44-" rel="directory"&gt;Volumen 03 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Tenemos-que-hablar-de-Kevin-Una-madre-un-hijo-y-un-acto' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Tenemos que hablar de Kevin: Una madre, un hijo y un acto&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>



</channel>

</rss>
