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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>A daytime nightmare: children under influence of screens</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/A-daytime-nightmare-children-under-influence-of-screens</link>
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		<dc:date>2025-11-11T18:57:42Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gabriela Molina</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;The nature of fascinating figures makes the subject lose themselves in them.&lt;br class='autobr' /&gt;
We assist a flattening due to the image of the &#034;ideal self&#034;.&lt;br class='autobr' /&gt;
What happens with the children? What current influences are moving through their childhood? I ask myself about the effect on their bodies, coming from videos they are insistently watching: &lt;i&gt;Cartoon Cat, Skibidy toilet, Poppy playtime, (Huggy Wuggy).&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; influence | children | images | nightmares | bodies&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-No-3-November-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | N&#186; 3 - November 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Cat&#243;lica de Cuyo (UCCuyo)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Una-pesadilla-diurna-ninos-bajo-la-influencia-de-las-pantallas' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Una pesadilla diurna: ni&#241;os bajo la influencia de las pantallas&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Una pesadilla diurna: ni&#241;os bajo la influencia de las pantallas</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Una-pesadilla-diurna-ninos-bajo-la-influencia-de-las-pantallas</link>
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		<dc:date>2025-11-11T18:53:37Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Gabriela Molina</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La naturaleza de las figuras que fascinan hace que el sujeto se pierda en ellas. Asistimos a un aplastamiento por la imagen del &#8220;yo ideal&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Qu&#233; pasa con los ni&#241;os? &#191;Bajo qu&#233; influencias de la &#233;poca transitan la infancia? Me pregunto por el efecto en sus cuerpos a partir de los videos que ven con insistencia: &lt;i&gt;Cartoon Cat, Skibidy toilet, Poppy playtime, (Huggy Wuggy).&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; influencias | ni&#241;os | im&#225;genes | pesadillas | cuerpos&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/A-daytime-nightmare-children-under-influence-of-screens' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;DOI: &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51416&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51416&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-3-Noviembre-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 3 | Noviembre 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Cat&#243;lica de Cuyo (UCCuyo)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Christiane Alberti (2024) en su conferencia &#8220;Psicoan&#225;lisis hacia la juventud&#8221; nos recuerda que Lacan siempre le dio un lugar privilegiado a la juventud destacando que los j&#243;venes son sensibles al discurso dominante, una placa sensible a la contemporaneidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El discurso anal&#237;tico es el &#250;nico que escucha el sufrimiento humano, el &#250;nico discurso que toma en serio lo que al hombre lo supera, lo que no comprende.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mundo actual privilegia &#8220;el hacer y el tener&#8221; sobre &#8220;el ser&#8221;, se produce una &#8220;deslocalizaci&#243;n&#8221; del sujeto que se dirige sin cesar a un objeto quedando despose&#237;do de una parcela de interioridad. El sujeto queda privado de un retorno hacia s&#237; mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;A qu&#233; se refiere cuando habla de la interioridad? Son los efectos de la palabra que constituyen en nosotros otra realidad, las palabras que marcan. Se trata de una realidad que sobrepasa los hechos, su propia irrealidad. La palabra nos permite construir un mundo que no existe, nos permite imaginar un mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta interioridad se debe &#8220;al eco en el cuerpo del hecho que hay un decir&#8221; (Lacan, 2006, p. 18). Para que resuene este decir, es preciso que el cuerpo sea sensible a ello. Esto se produce porque el cuerpo tiene algunos orificios. Cuerpo y palabra est&#225;n anudados. Las palabras constituyen para nosotros nuestros sue&#241;os, expectativas, inhibiciones, obsesiones. Hacer que el yo no sea amo en su casa, constituye nuestro espesor de ser.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestra civilizaci&#243;n vive bajo un ideal de transparencia que quita el espesor del ser, la opacidad y el misterio que hace que se pueda conservar el enigma que constituimos para nosotros. El cuerpo mismo es empujado al extremo como si el sujeto intentara recuperar en la sensaci&#243;n una existencia, un espesor de ser, un cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asistimos hoy al fracaso de toda sublimaci&#243;n, es un tiempo de pasiones tristes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &#8220;Soy lo que digo ser&#8221;, las identificaciones hoy le son impuestas al sujeto. Los significantes amos etiquetados introducen un forzamiento identificatorio, separado de la experiencia de las relaciones, una identidad fija.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El lugar de la palabra est&#225; atomizada, en su lugar viene un significante amo de la &#233;poca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La naturaleza de las figuras que fascinan hace que el sujeto se pierda en ellas. Asistimos a un aplastamiento por la imagen del &#8220;yo ideal&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#191;Qu&#233; pasa con los ni&#241;os? &#191;Bajo qu&#233; influencias de la &#233;poca transitan la infancia?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy en d&#237;a, al ni&#241;o, le habla m&#225;s el Otro digital que los adultos que lo rodean. Ese Otro de la pantalla tiene la particularidad de que dice lo mismo a cualquiera, haciendo de todos los ni&#241;os, el mismo ni&#241;o. La &#233;poca, a trav&#233;s de sus pantallas y su internet, ha invadido la vida de los peque&#241;os con fantas&#237;as &lt;i&gt;pr&#234;t a porter&lt;/i&gt; para todos iguales. As&#237;, fomenta un modo de goce y de lazo homog&#233;neo, &#250;nico, sin cuerpo. Ofrece un deseo incapaz de ser &#8220;no an&#243;nimo&#8221; (Lacan, 2012, p. 393). Impide al infante servirse de sus significantes amo para tratar su goce singular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ni&#241;o que queda encandilado por la pantalla no fantasea; las m&#225;quinas lo hacen por &#233;l. El objeto consumido, queda a merced de juegos en los que lo &#250;nico que se le exige es reacciones r&#225;pidas y atenci&#243;n descentralizada (ya no &#8220;meton&#237;mica&#8221;, sino en varias dimensiones y direcciones a la vez: en red). No hay &#034;carretera principal&#034;. Se promueve otro modo de organizaci&#243;n subjetiva en la cual se da libertad y autonom&#237;a respecto del otro, pero esclaviza respecto de lo digital. Estos aparatos invitan a que la subjetividad funcione del mismo modo que los algoritmos; pero, a su vez, se imponen como una inteligencia superior a la humana que se ofrece al modo de un Otro-auxiliar al servicio de un ser que queda 'hablado' (un parl&#233;-&#234;tre) por la IA (inteligencia artificial).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Youtubers- Ticktokers- Influencers&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es importante destacar otra particularidad de la &#233;poca que anula la fantas&#237;a infantil: &lt;i&gt;youtubers, tick tockers e influencers&lt;/i&gt; est&#225;n sostenidos por la misma estructura algor&#237;tmica de los juegos digitales. Y tienen la particularidad de introducir al ni&#241;o en una &#8220;memeificaci&#243;n&#8221; &#8210;una banalizaci&#243;n&#8210; de las condiciones de la vida. Son la nueva pornograf&#237;a: simulan que la proporci&#243;n sexual existe, que el goce todo es posible y que la imagen es reina. Nada es serio, nadie se hace cargo, todo es instant&#225;neo, todo es consumismo, todo es virtualidad.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2128 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/capsule_616x353.jpg?1762361989' width='500' height='287' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las im&#225;genes muestran para esconder&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Jacques Lacan la mirada es una ventana: &#8220;La ventana que uno llama mirada&#8221;, dice en el &lt;i&gt;Seminario 13&lt;/i&gt; (1965-1966, s/p).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tenemos entonces &#8220;la mirada&#8221; que es la ventana misma, la ranura dice Lacan, que es la condici&#243;n de la visi&#243;n. Y con eso Lacan trabaja las concepciones cl&#225;sicas de la fenomenolog&#237;a donde la dial&#233;ctica es entre el sujeto que percibe y el objeto percibido que est&#225; enfrente. Es por eso que Lacan invierte con su objeto mirada, que ya no est&#225; &#8220;enfrente&#8221; sino fuera del campo visible, convirtiendo a lo perceptible, a la imagen en este caso, en una mera pantalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso permite entonces a Lacan explotar el aspecto doble de la imagen: al mismo tiempo muestra y esconde. La imagen &#8220;muestra para esconder&#8221; (Miller, 1994, p. 237). Toda una er&#243;tica se despliega a partir de estas precisiones. Una er&#243;tica y tambi&#233;n toda una estrategia del rechazo, del velo sobre la castraci&#243;n y la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El i (a) de la imagen esconde el objeto peque&#241;o &lt;i&gt;a&lt;/i&gt;. Es la dial&#233;ctica que cl&#225;sicamente Lacan ha explorado: lo que se da a ver esconde.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces las im&#225;genes quedan del lado del enga&#241;o como toda la tradici&#243;n filos&#243;fica lo se&#241;ala y el desprestigio cl&#225;sico por lo imaginario lo sostuvo, hasta que la actualidad puso las im&#225;genes en lo alto del imperio.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2129 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L250xH379/skibidi_toilet.svg-50215.png?1775190206' width='250' height='379' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Jacques-Alain Miller (1994), en &lt;i&gt;Las c&#225;rceles del goce&lt;/i&gt;, dice que el velo tiene tambi&#233;n la funci&#243;n de que &#8220;al esconder hace existir lo que no se puede ver&#8221; (p. 237). Hay ah&#237; entonces una funci&#243;n capital de la imagen, de lo imaginario, en relaci&#243;n a la castraci&#243;n y a la falta de objeto. Es la dial&#233;ctica entre el sujeto y la nada, mediada por el velo f&#225;lico. Es en esa dial&#233;ctica de rechazo de la falta que se funda el secreto del campo esc&#243;pico para Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller dice en ese texto, que, seg&#250;n Husserl, una de las propiedades del objeto percibido es que siempre hay en &#233;l, algo que no se puede ver.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo pensar esto hoy, cuando el mundo se ha convertido en un &lt;i&gt;omnivoyeur&lt;/i&gt;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las im&#225;genes demuestran una actividad in&#233;dita que cuestiona la partici&#243;n cl&#225;sica de lo visible y lo invisible y exceden adem&#225;s la partici&#243;n de &lt;i&gt;percipiens- perceptum&lt;/i&gt;. Se anuncia una cierta &#8220;independencia&#8221; de las im&#225;genes que, como la lata de sardinas de Lacan, no son solo un objeto pasivo del &lt;i&gt;perceptum&lt;/i&gt; sino que su &#8220;actividad&#8221; vuelve al &lt;i&gt;percipiens&lt;/i&gt; un elemento m&#225;s de un cuadro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Im&#225;genes que nos miran&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya no es la relaci&#243;n entre el sujeto y la nada mediada por un velo, sino el desgarramiento del velo que deja pasar un real. En esta direcci&#243;n vemos que las im&#225;genes quedan muy cerca de la experiencia de las pesadillas. Dice Lacan que las pesadillas son un imaginario que funciona como real. Mauricio Tarrab (2005), en &lt;i&gt;Lo imaginario en Lacan&lt;/i&gt;, habla de un punto fatal donde las im&#225;genes ya no son un simulacro sino que sus efectos pasan al cuerpo, lo afectan, lo conmueven.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido pienso en el efecto en el cuerpo de los ni&#241;os a partir de los videos que ven con insistencia: &lt;i&gt;Cartoon Cat, Skibidy toilet, Poppy playtime, (Huggy Wuggy).&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A continuaci&#243;n, har&#233; una breve descripci&#243;n de los mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Cartoon Cat&lt;/i&gt;: es una criatura humanoide con forma de gato, con ojos grandes, blancos, redondos, que contrastan con el cuerpo oscuro, orejas puntiagudas y sonrisa exagerada. Se mueve con la l&#243;gica de los dibujos animados antiguos, lo cual lo hace impredecible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su creador ha inventado un mu&#241;eco que toma vida de forma siniestra, con habilidades de deformaci&#243;n corporal, se aplasta, estira, regenera, generalmente transita por lugares abandonados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Skibidi toilets&lt;/i&gt;: son inodoros con una cabeza humana en lugar de tapa, cantan y abren la boca. Se muestran devorando o absorbiendo a sus enemigos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Representan una especie invasora o ej&#233;rcito surreal, por eso para algunos resulta gracioso y para otros inquietante. Muestra una est&#233;tica ca&#243;tica, movimientos repetitivos, zooms grotescos, sonidos pegadizos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Huggy Wugggy&lt;/i&gt;: es un monstruo azul gigante con aspecto de peluche, con una boca enorme y aterradora con varios dientes afilados. En el juego, aparenta ser una mascota, pero en realidad es una figura hostil que persigue al jugador. Mezcla la ternura de un peluche con lo terror&#237;fico de un monstruo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la cl&#237;nica y en las instituciones escolares se observan una serie de s&#237;ntomas en los ni&#241;os como efecto de las influencias que estos videos provocan en ellos, podr&#237;a decirse &#8220;que les gusta ver aquello que los asusta&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal como sucede en las pesadillas el real toca el cuerpo, los ni&#241;os se presentan irritables, inquietos, agresivos, generalmente inician juegos que implican el choque de los cuerpos, se pelean, se lastiman. En algunas oportunidades han desarrollado encopresis retentivas evitando el encuentro con los &lt;i&gt;skibidy toilets&lt;/i&gt; en el inodoro. Duermen pocas horas, el goce en el cuerpo los agita, dificultando que consientan a dormir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Acerca de los sue&#241;os y las pesadillas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1963, en su Seminario sobre &lt;i&gt;La angustia&lt;/i&gt;, Lacan (2007) aborda la pesadilla poniendo el &#233;nfasis en la presentificaci&#243;n en el sue&#241;o de un Otro en posici&#243;n enigm&#225;tica. El enigma, consecuencia de la confrontaci&#243;n con un significante opaco y vac&#237;o de significaci&#243;n en cuanto al deseo del Otro, est&#225; ligado a una certeza: ese Otro quiere algo y el sujeto lo ignora. All&#237; reside la se&#241;al de angustia: es la se&#241;al de que ya no podemos jugar con el deseo del Otro. Podemos pensar en este punto el porqu&#233; de la frecuencia de los sue&#241;os de angustia en el ni&#241;o quien es por excelencia el objeto de demandas y de los deseos parentales, sujeto sujetado al deseo enigm&#225;tico del Otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vemos c&#243;mo los sue&#241;os de angustia se inscriben en esta brecha que se presenta al ni&#241;o en el momento en que la falta del Otro aparece y que &#233;l ya no sabe qu&#233; quiere ese Otro, confrontaci&#243;n al enigma del deseo del Otro y la angustia consecuente, el sujeto ya no sabe qu&#233; objeto es para el Otro en su deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el Seminario &lt;i&gt;La l&#243;gica del fantasma&lt;/i&gt;, Lacan (2023) describe c&#243;mo el sue&#241;o y el fantasma llevan la marca de una articulaci&#243;n con el deseo y sus paradojas, que implican vida y muerte, la tensi&#243;n inherente a la experiencia de satisfacci&#243;n en el ser hablante. La dimensi&#243;n del malentendido nos ofrece una perspectiva nueva, para volver a las elaboraciones anteriores de Lacan a partir de lo real en juego presente en las ficciones infantiles. Los ni&#241;os hacen uso de importantes herramientas significantes a su alcance en cada momento de su existencia, para afrontar el real de un goce que puede ser experimentado como invasivo y destructor. Es a partir del tratamiento que pueden dar a este goce que ellos se constituyen como sujeto, no sin tener que lidiar con los restos que se alojan en su cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Abordar los sue&#241;os y fantasmas de los ni&#241;os desde esta perspectiva nos lleva una vez m&#225;s a interrogar la posici&#243;n del analista al escuchar a los ni&#241;os y sus ficciones, estando atentos a aquello que, en su discurso, en sus juegos y en el relato de sus sue&#241;os, se circunscribe como puntos de imposible, que les permite hacer la traves&#237;a de la exasperaci&#243;n a la separaci&#243;n. Al explorar el malentendido, nos dice Lacan, lo que se revela es la fantas&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sigmund Freud (1990) se dedic&#243; a explicar c&#243;mo se forman los sue&#241;os. En su primera teor&#237;a propone que al dormir el yo baja la guardia permitiendo que a trav&#233;s de un trabajo de condensaci&#243;n y desplazamiento que deforma lo reprimido los contenidos del inconsciente pueden surgir. Es as&#237; como el sue&#241;o podr&#237;a alucinatoriamente realizar los deseos inconscientes sin demasiada censura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de esas deformaciones el so&#241;ante tolerar&#237;a las representaciones. En ese aspecto el sue&#241;o efectivamente ser&#237;a el guardi&#225;n del dormir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud agrega que, en el caso de los ni&#241;os, la realizaci&#243;n de deseos ser&#237;a m&#225;s directa dado que a&#250;n no habr&#237;a actuado la censura. El sue&#241;o, entonces, tendr&#237;a menos necesidad de disfrazarse. Un ejemplo de Freud es el de su hija Ana que despu&#233;s de un d&#237;a de dieta murmura dormida &#8220;fresas, fresas frescas, papilla&#8221;. Freud lo coloca entre los sue&#241;os de ni&#241;os hambrientos que se satisfacen alucinatoriamente. Sin embargo, a partir de esta primera teor&#237;a del sue&#241;o, no se explicar&#237;a el rechazo de los ni&#241;os a dormir, acompa&#241;ado generalmente por angustia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sue&#241;o entonces tiene un origen traum&#225;tico y se aproxima a la idea de Lacan que plantea que hay un real implicado en &#233;l. Real que puede ser eficazmente velado o no, y en este &#250;ltimo caso dar origen, entonces, a las pesadillas. Es un punto de falla en la red simb&#243;lica que teje el sue&#241;o. Estamos ante lo &lt;i&gt;Unerkannt&lt;/i&gt; freudiano, lo no reconocido, punto en el que se detiene el sentido del sue&#241;o. Eso no simbolizado, ni simbolizable, se enlaza, para Freud, a lo reprimido primordial. Aquello que no puede ser dicho es para Lacan un agujero del orden de lo real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ni&#241;o se encuentra por estructura m&#225;s cerca de lo primordialmente reprimido, m&#225;s a merced del real traum&#225;tico. Esto lo hace estar, por lo tanto, m&#225;s pr&#243;ximo a aquello que en el sue&#241;o se presenta como insondable, siendo ese punto de falla en el tejido lo que despierta en los sue&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2131 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a574df33a4778488898e253cf8c48bc1_-_copia.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/a574df33a4778488898e253cf8c48bc1_-_copia.jpg?1762362703' width='500' height='523' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Al no contar a&#250;n de lleno con la red simb&#243;lica, el ni&#241;o, no ha tomado posici&#243;n en un discurso. En el grafo del deseo lo ubicamos en un entre dos, entre enunciado y enunciaci&#243;n. Esto tiene como consecuencia que se encuentre carente de poner en marcha el proceso de desciframiento inconsciente que velar&#237;a eficazmente la pesadilla. Sin todo el andamiaje que provee la neurosis, se le hace m&#225;s dif&#237;cil elaborar mediante el trabajo del sue&#241;o lo pulsional aflorante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si &#8220;lo simb&#243;lico se afloja puede advenir entonces una irrupci&#243;n de goce sobre el cuerpo, un acontecimiento del cuerpo que despierta&#8221; (Berenguer, s/p). Consideramos, entonces, la pesadilla como un acontecimiento de cuerpo que hace presente lo indecible. Confronta al sujeto a un significante opaco, un vac&#237;o de significaci&#243;n en el Otro. Vicente Palomera (2013) ha trabajado este tema en &lt;i&gt;Dormir no es tan f&#225;cil&lt;/i&gt;: &#8220;la pesadilla pone en juego un goce oscuro que no se presenta en forma de lenguaje: de &#233;l no se puede decir nada, es opaco, impensable e innombrable&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lat&#237;n pesadilla se dice &lt;i&gt;incubus&lt;/i&gt;, la traducci&#243;n de &#8220;in&#8221; es &#8220;sobre&#8221; y de &#8220;cubare&#8221; es &#8220;yacer&#8221;, &#8220;acostarse&#8221;. En la creencia y mitolog&#237;a popular europea de la Edad Media, &lt;i&gt;Incubus&lt;/i&gt; era un demonio que se supon&#237;a se posaba encima de la v&#237;ctima durmiente para tener relaciones sexuales. O sea, era un monstruo que ven&#237;a a gozar secretamente del sujeto durante el sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mitolog&#237;a ha dado sentido a ese vac&#237;o de significaci&#243;n que Freud ubic&#243; como &lt;i&gt;Unerkannt&lt;/i&gt; en el sue&#241;o, haciendo existir al Otro que no existe. El demonio no es m&#225;s que la figura del Otro gozador que el sujeto inventa en el fantasma. Los monstruos en los ni&#241;os tienen el mismo origen, hacen existir un Otro malo, pero un Otro al fin. El monstruo pone un nombre a ese agujero de significaci&#243;n. Los monstruos son el intento de remiendo con el que se da forma a lo informe que se presenta durante el sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la actualidad, los ni&#241;os se encuentran bajo la influencia de los videos con im&#225;genes terror&#237;ficas, sin velo, el Otro malo se presentifica en cada escena, al decir de Miller (2013) en &lt;i&gt;Interpretar al ni&#241;o&lt;/i&gt;, en algunos casos se produce una especie de colapso del proceso secundario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta direcci&#243;n formulo mi hip&#243;tesis de investigaci&#243;n que titula este trabajo: &#8220;los ni&#241;os en la actualidad se encuentran bajo la influencia de im&#225;genes que los sumergen en una pesadilla diurna&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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Tarrab, M. (2005). &lt;i&gt;Lo imaginario en Lacan&lt;/i&gt;. Grama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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