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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title> La obscenidad y sus efectos segregativos, &#191;cuerpos sin discursos?</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/La-obscenidad-y-sus-efectos-segregativos-cuerpos-sin-discursos</link>
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		<dc:date>2025-11-11T18:53:56Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Franco Masi</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El art&#237;culo analiza el episodio &#8220;The Waldo Moment&#8221; de Black Mirror, temporada dos episodio tres (Brooker, 2013), para pensar los modos contempor&#225;neos de producci&#243;n de lazo social desde el psicoan&#225;lisis. Se sostiene que la adhesi&#243;n pol&#237;tica ya no se organiza alrededor del Ideal del yo &#8212;como en el modelo freudiano&#8212; sino en torno a formas de goce que se vuelven signo de autenticidad: insulto, obscenidad y espectacularidad de la enunciaci&#243;n. Mediante escenas del debate televisivo, la persecuci&#243;n con la camioneta-pantalla y la propuesta de convertir a Waldo en &#8220;plataforma global&#8221;, se muestra c&#243;mo la influencia se vuelve cuantificable (vistas, likes, viralizaci&#243;n) y c&#243;mo la &#8220;ventaja&#8221; de no tener pasado protege al candidato virtual de la interpelaci&#243;n biogr&#225;fica. Waldo aparece como objeto que convoca identificaci&#243;n sin mediaci&#243;n simb&#243;lica, ofreciendo una &#8220;voz&#8221; a marginados y descre&#237;dos, pero al precio de fundar comunidades por rechazo m&#225;s que por proyecto. El art&#237;culo articula este desplazamiento con referencias a Freud y la perspectiva sobre &#8220;epidemias clasificatorias&#8221; y segregaci&#243;n, para concluir que las influencias actuales tienden a producir lazos fr&#225;giles y efectos segregativos, donde el otro deviene aquello a excluir antes que un interlocutor con quien acordar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; psicoan&#225;lisis | identificaciones | goce | enunciaci&#243;n | segregaci&#243;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Obscenity-and-its-segregative-effects-bodies-without-discourse' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;DOI: &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51418&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51418&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-3-Noviembre-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 3 | Noviembre 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Cat&#243;lica de Cuyo (UCCuyo)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Influencia y efectos segregativos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El episodio N&#176; 3, &#8220;The Waldo Moment&#8221;, de la temporada 2 de la serie Black Mirror (Brooker, 2013) presenta un fen&#243;meno pol&#237;tico-cultural que puede ser pensado desde una perspectiva de las identificaciones. Condensa de manera paradigm&#225;tica los modos contempor&#225;neos de producci&#243;n de lazo social. El personaje de Waldo, una figura animada que alcanza notoriedad pol&#237;tica desde la parodia, plantea un desplazamiento respecto del modelo freudiano cl&#225;sico de la masa. En lugar de una identificaci&#243;n estructurada en torno al Ideal del yo, asistimos a un tipo de adhesi&#243;n inmediata, sin mediaciones simb&#243;licas, sostenida por el goce. Freud (1921) hab&#237;a indicado que: &#8220;una masa primaria de esta &#237;ndole es una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se han identificado entre s&#237; en su yo&#8221; (p. 109 y 110).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2118 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_mirror_the_waldo_moment-540024951-large.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_mirror_the_waldo_moment-540024951-large.jpg?1762132428' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En el debate televisado del distrito, Waldo no participa como un orador m&#225;s: irrumpe desde la pantalla controlada en vivo y dirige a Liam Monroe una secuencia de descalificaciones y bromas de tono sexual que no procuran contrastar plataformas, sino exponerlo a la risa del auditorio. La respuesta inmediata &#8212;risas, aplausos, replicaci&#243;n del fragmento en redes y noticieros&#8212; instala la escena como punto de inflexi&#243;n: la adhesi&#243;n que despierta no se anuda a un Ideal del yo ni a un programa, sino al goce de una enunciaci&#243;n que &#8220;dice lo que no se dice&#8221; y por eso es le&#237;da como sinceridad. All&#237; la eficacia no depende del argumento, sino del efecto de cuerpo que produce el decir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, Waldo no representa un ideal: su eficacia no reside en ser modelo, sino en generar afecto, rechazo, excitaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2116 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_mirror_the_waldo_moment-101981526-large.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_mirror_the_waldo_moment-101981526-large.jpg?1762132185' width='500' height='720' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Durante la campa&#241;a, la camioneta con la pantalla de Waldo sigue a Monroe en recorridas callejeras. La interpelaci&#243;n ocurre en acto y sin mediaci&#243;n: el mu&#241;eco habla y no puede ser interpelado como persona ni como biograf&#237;a. Cuando Monroe se exaspera ante c&#225;maras, la simpat&#237;a por Waldo se refuerza: la impunidad alegre de la imagen animada contrasta con la vulnerabilidad del pol&#237;tico de carne y hueso. La ventaja de &#8220;no tener pasado&#8221; funciona aqu&#237; como rasgo decisivo: nada puede serle imputado retrospectivamente, de modo que lo que circula &#8212;la persecuci&#243;n burlona y el exabrupto de Monroe&#8212; se impone como lectura dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Waldo no representa un ideal a seguir, sino una forma de rechazo: al sistema, a los pol&#237;ticos, a las formas instituidas del discurso. En esos gestos de exposici&#243;n obscena se cifra su eficacia. El goce que produce en el p&#250;blico no est&#225; velado ni mediado; es directo, corporal, pulsional. De all&#237; que su popularidad se construya sobre insultos, burlas y referencias sexuales expl&#237;citas, lejos de cualquier propuesta racional o program&#225;tica. El goce se vuelve signo de autenticidad, y la obscenidad, una marca de sinceridad. Como dice Assef (2016), &#8220;una subjetividad que privilegia la satisfacci&#243;n del plus de goce por sobre el preservar la falta que promueve la circulaci&#243;n del deseo&#8221; (p. 153). La masa que se identifica con &#233;l no busca reflejarse, sino satisfacerse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este tipo de enunciaci&#243;n, que no se responsabiliza, que se lanza como puro acto sin sujeto que la soporte, produce fascinaci&#243;n. La voz de Waldo, en este sentido, no es la de su creador (Jamie), quien siente verg&#252;enza de lo que produce, sino la de un Otro sin rostro que encarna lo que Laurent llama una pol&#237;tica del goce. El fen&#243;meno de masas ya no responde al Ideal del yo; responde a la l&#243;gica del espect&#225;culo, del n&#250;mero, de la viralizaci&#243;n. No se trata s&#243;lo de qu&#233; se dice, sino de cu&#225;nto circula. La cantidad, de vistas, likes, repeticiones, no acompa&#241;a al valor. Al parecer, lo define.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s adelante, un asesor extranjero propone convertir a Waldo en plataforma global: un contenedor disponible para alojar cualquier consigna porque, en verdad, no porta ninguna. El &#8220;no tener pasado&#8221; deviene programa de expansi&#243;n de marca: bajo la superficie azul se aglutinan malestares heterog&#233;neos. El montaje final lo confirma: el emblema ocupa veh&#237;culos y dispositivos de control, mientras Jamie &#8212;inc&#243;modo con aquello a lo que prest&#243; su voz&#8212; queda por fuera del circuito que ayud&#243; a montar. La comunidad reunida ya no lo hace por amor al l&#237;der, sino por un rechazo compartido; el goce com&#250;n funda pertenencia al mismo tiempo que segrega a quienes no lo comparten.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El personaje de Waldo, como figura pol&#237;tica, se ofrece como voz de los marginados, de los descre&#237;dos. Al no tener pasado, al no tener biograf&#237;a, al no tener historia, lo vuelve incuestionable. Resiste archivo, porque simplemente no hay nada en su pasado. Podr&#237;amos decir que Waldo no responde al yo ideal (construido a partir de im&#225;genes del otro semejante), ni tampoco al Ideal del yo (instancia que ordena y regula desde el Otro simb&#243;lico). Es una especie de objeto &lt;i&gt;a&lt;/i&gt; hiperconectado, que capta la mirada y provoca identificaci&#243;n sin mediaci&#243;n: una forma de identificaci&#243;n salvaje. En donde se adhiere al goce, sin saber por qu&#233; y sin preguntarse sobre eso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta l&#243;gica produce efectos segregativos. Laurent (1999) se&#241;ala que: &#8220;civilizaci&#243;n y pulsi&#243;n no est&#225;n en una oposici&#243;n simple semejante a la oposici&#243;n del instinto y la domesticaci&#243;n&#8221; y &#8220;lo que se produce entonces es que la barbarie, la pulsi&#243;n de muerte, se aloja en la civilizaci&#243;n misma&#8221; (p. 209). En esta nueva forma de la pol&#237;tica del goce, lo com&#250;n no se establece por una causa, una ideolog&#237;a o un proyecto, sino por una satisfacci&#243;n compartida, incluso cruel, incluso destructiva. Como observa Tendlarz (2007), &#8220;lo cierto es que la multiplicaci&#243;n identificatoria no pacifica la crueldad, la indiferencia, el racismo que se cre&#237;an frutos de los ideales imperantes en otras &#233;pocas&#8221; (p. 28).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, las influencias contempor&#225;neas no se inscriben bajo la l&#243;gica de la transmisi&#243;n simb&#243;lica, sino de compartir modos de goce. Se adhieren a lo que produce efecto, a lo que arrastra cuerpos, a lo que moviliza goce. No se trata de identificar un rasgo en el otro, como en la l&#243;gica freudiana del l&#237;der que encarna el Ideal del yo, sino de coincidir en una pr&#225;ctica gozosa, en un rechazo com&#250;n, en una modalidad de mostrarse. La influencia ya no es una forma de autoridad, sino de presencia insistente. La verdad queda del lado de lo que se dice sin freno, sin mediaci&#243;n, sin pudor. Lo que circula y se repite se vuelve ley. En este marco, la identificaci&#243;n la podemos pensar a partir del goce en com&#250;n, y el lazo social, producido por la segregaci&#243;n del otro.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2120 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/vlcsnap-00002.jpg?1762132627' width='500' height='281' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La figura de Waldo nos advierte sobre una mutaci&#243;n profunda en la pol&#237;tica de las masas: el desplazamiento del Ideal por el goce, de la mediaci&#243;n simb&#243;lica por la enunciaci&#243;n espectacular, del discurso por la imagen. No se trata ya de creer en el l&#237;der, sino de gozar con &#233;l. Esta l&#243;gica de las influencias, sostenida en lo cuantitativo y en la violencia del cuerpo que enuncia, plantea nuevos desaf&#237;os para el psicoan&#225;lisis. Nos confronta con una subjetividad que no busca ser representada, sino mostrarse sin velo. Y que, al hacerlo, produce adhesiones tan intensas como fr&#225;giles, tan virales como segregativas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El an&#225;lisis de &#8220;The Waldo Moment&#8221; permite vislumbrar el modo en que se producen las influencias y los lazos identificatorios en la subjetividad contempor&#225;nea. A diferencia del modelo cl&#225;sico fundado en la mediaci&#243;n del Ideal del yo, hoy las adhesiones se construyen en torno al goce: goce de la enunciaci&#243;n obscena, de la ofensa p&#250;blica, de la violencia simb&#243;lica. Las figuras que arrastran masas no representan un ideal a alcanzar, sino una satisfacci&#243;n inmediata y sostenida en los discursos de odio y acciones segregativas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este marco, la influencia ya no remite a un modelo o a una autoridad simb&#243;lica, sino a un fen&#243;meno cuantificable: la viralidad, la visibilidad, la reproducci&#243;n masiva. El sujeto ya no se identifica con un rasgo del Otro, sino que se deja capturar por pr&#225;cticas de goce que se imponen desde afuera, sin mediaci&#243;n. Como efecto, los lazos sociales no se sostienen por un proyecto com&#250;n, sino por una forma compartida de rechazo. As&#237;, las influencias contempor&#225;neas producen segregaci&#243;n: el otro no es con quien se acuerda, sino quien debe ser excluido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El caso de Waldo lo ilustra de manera paradigm&#225;tica. Su &#233;xito no se debe a una propuesta, sino a su capacidad de condensar y amplificar el malestar, de decir lo que otros no se atreven, de mostrar sin pudor lo que se reprime. Waldo encarna una pol&#237;tica del goce que fascina, pero que, al mismo tiempo, erosiona los fundamentos simb&#243;licos de lo com&#250;n. Frente a este escenario, el psicoan&#225;lisis tiene la tarea de seguir interrogando las formas de identificaci&#243;n actuales y del malestar contempor&#225;neo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Assef, J. (2016). El hiper-zombi: Una posible interpretaci&#243;n de las mutaciones del sujeto contempor&#225;neo. &lt;i&gt;Mutaciones del sujeto contempor&#225;neo&lt;/i&gt; (Colecci&#243;n Orientaci&#243;n Lacaniana). Grama.&lt;br class='autobr' /&gt;
Higgins, B. (Director). (2013, 25 de febrero). &lt;i&gt;The Waldo Moment &lt;/i&gt;[Temporada 2, episodio 3]. &lt;i&gt;Black Mirror&lt;/i&gt;. [Serie de televisi&#243;n]. Zeppotron; Channel 4.&lt;br class='autobr' /&gt;
Freud, S. (1921).&lt;i&gt; Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo. Obras completas&lt;/i&gt;. (Tomo XVIII). Amorrortu.&lt;br class='autobr' /&gt;
Laurent, &#201;. (1999). El deseo del analista. &lt;i&gt;Las paradojas de la identificaci&#243;n&lt;/i&gt;. (Colecci&#243;n Orientaci&#243;n Lacaniana). Paid&#243;s.&lt;br class='autobr' /&gt;
Tendlarz, S. (2007). Lo patol&#243;gico de la identificaci&#243;n. &lt;i&gt;Patolog&#237;as de la identificaci&#243;n en los lazos familiares&lt;/i&gt;. (Colecci&#243;n Orientaci&#243;n Lacaniana). Grama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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