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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>&#8220;Soy lo que digo&#8221;: Goce e identidad en la era del insulto</title>
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		<dc:date>2025-11-11T18:54:10Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Federico Oyola</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo propone una lectura de la serie &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; (Netflix, 2023) como una radiograf&#237;a de las formas actuales de identificaci&#243;n, anudadas no ya al Ideal del Yo freudiano, sino al goce en su forma m&#225;s cruda, espectacular e inmediata. A partir de una escena aparentemente trivial &#8212;una bocina, una ofensa menor, una mirada&#8212; se desencadena una l&#243;gica sin mediaci&#243;n donde el sujeto queda atrapado en una identidad sin resto. El significante se rigidifica y el acto reemplaza al decir. Este trabajo articula conceptos de Lacan, Laurent Dupont y Christiane Alberti para pensar el modo en que el sujeto contempor&#225;neo se aferra a una certeza identitaria que clausura el deseo, imposibilita el perd&#243;n y deja al cuerpo como &#250;nica superficie de inscripci&#243;n del goce. Lejos de cualquier moralismo o f&#225;bula redentora, &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; se presenta como una tragedia sin h&#233;roes, donde lo que conmueve no es la violencia sino el cansancio. En esa fatiga del Uno puede vislumbrarse una grieta: una palabra vac&#237;a que insiste, un deseo de decir que persiste, incluso cuando el lenguaje ya no amarra. El art&#237;culo propone as&#237; una reflexi&#243;n sobre las condiciones actuales del lazo social, el lugar del insulto como forma de enunciaci&#243;n dominante y la precariedad del discurso en su capacidad de nombrar lo insoportable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves:&lt;/strong&gt; Identidad | goce | sujeto | insulto | discurso | redes sociales&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/I-am-what-I-say-jouissance-and-identity-in-the-age-of-insults' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;DOI: &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51419&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.31056/2250.5415.v15.n3.51419&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-15-Nro-3-Noviembre-2025-" rel="directory"&gt;Volumen 15 | Nro 3 | Noviembre 2025&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Ant&#225;rtida e Islas del Atl&#225;ntico Sur (UNTDF)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Si soy as&#237; qu&#233; voy a hacer&#8230;&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Tango popular &#8211; Antonio Botta (1933)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Cuanto m&#225;s espectacular es la enunciaci&#243;n, m&#225;s pasa&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8212;Laurent Dupont (2025)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Una bocina. Un insulto menor. Una mirada fugaz por el espejo retrovisor. Todo podr&#237;a haber terminado all&#237;, como tantas veces. Pero no. Ese instante inaugura una serie. No solo en t&#233;rminos narrativos, sino tambi&#233;n subjetivos. &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; (Netflix, 2023) no es simplemente una comedia negra sobre la furia al volante; es una exploraci&#243;n inc&#243;modamente precisa sobre el modo en que hoy los sujetos se aferran a una forma de goce que se confunde con la identidad.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2123 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/beef-969651722-large.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/beef-969651722-large.jpg?1762360952' width='500' height='741' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;No es casual que el t&#237;tulo de este art&#237;culo recupere un eco del tango. &#8220;Si soy as&#237;&#8221;, dec&#237;a aquella letra que alguna vez fund&#243; una &#233;tica viril, barrial, afirmativa. Una forma de ser sin resto. Una posici&#243;n que, aunque haya mutado de escena y de tono, sigue resonando con fuerza en la l&#243;gica contempor&#225;nea del Uno: &#8220;Si soy as&#237;&#8221;, no hay nada que decir, y menos a&#250;n que preguntar. El significante identitario se vuelve bandera. Ya no se trata de saber qui&#233;n se es, sino de sostener ese ser con vehemencia, incluso con violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La serie incomoda porque, en alg&#250;n punto, todos hemos tocado esa bocina. Y tambi&#233;n porque, aunque no lo digamos, todos nos hemos sentido tentados por la certeza de &#8220;tener raz&#243;n&#8221;. Esa certeza que tranquiliza, que aplasta toda pregunta, que no deja resto. Pero &#191;qu&#233; se pone en juego cuando esa certeza deja de ser una defensa transitoria y se transforma en la &#250;nica br&#250;jula del sujeto? &#191;Qu&#233; ocurre cuando las identificaciones ya no se sostienen en un Ideal compartido, sino en el espesor de un goce singular, irreductible, incluso violento?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;De la bocina al goce: una l&#243;gica sin mediaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia parece simple: Danny, un contratista maltratado por la vida, y Amy, una empresaria atrapada en el mandato del &#233;xito, se cruzan en un incidente vial trivial. Pero ese peque&#241;o gesto &#8212;una bocina, una provocaci&#243;n&#8212; se convierte en la chispa de una guerra sin tregua. Lo notable es que la escalada no responde a un plan ni a una estrategia. Lo que se despliega es, m&#225;s bien, la compulsi&#243;n de responder, de reafirmarse, de sostener el propio lugar a cualquier costo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese &#8220;si soy as&#237;&#8221; que los personajes repiten, incluso sin decirlo, estructura la acci&#243;n. Y no se trata de una posici&#243;n &#233;tica. Es un modo de goce, una identificaci&#243;n feroz a un rasgo m&#237;nimo, a una imagen de s&#237; que no admite fisuras. No hay mediaci&#243;n. No hay Otro que escuche, que module, que ofrezca una pausa. El Otro est&#225; forcluido. Solo queda el Uno, atrincherado en su certeza.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2122 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/beef-420138306-large.jpg?1762360771' width='500' height='335' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt;, la certeza opera como anzuelo: algo del otro me toca, me hiere, me expone&#8230; y entonces act&#250;o. Pero no para elaborar, sino para restituir una consistencia imaginaria. Y ese acto, aunque parezca dirigido hacia el otro, en realidad apunta a sostener una forma de goce que se ha convertido en identidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Influencias sin Ideal: identificaciones salvajes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud (1921) pensaba la identificaci&#243;n como una operaci&#243;n estructurante, una forma de lazo que pasa por la elecci&#243;n de un rasgo del Otro. El Ideal del Yo organizaba esa operaci&#243;n, permitiendo que los sujetos se vinculen a trav&#233;s de un referente compartido. Hoy, sin embargo, esa l&#243;gica parece desfondada. &#191;Qu&#233; lugar queda para el Ideal cuando las figuras de autoridad se diluyen y los l&#237;deres son reemplazados por &lt;i&gt;influencers&lt;/i&gt;, coaches o gur&#250;es de redes sociales?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alberti (2021) advierte que las identificaciones contempor&#225;neas no se eligen, se imponen: &#8220;reivindicando ser lo que se dice, soy lo que digo&#8221; (p. 2). No hay espacio para la vacilaci&#243;n subjetiva. Lo que se enuncia, se es. Y si el decir tiene cuerpo &#8212;si arrastra violencia, si genera &lt;i&gt;clics&lt;/i&gt;&#8212;, a&#250;n mejor. Dupont (2025) lo resume con precisi&#243;n: &#8220;cuanto m&#225;s espectacular es la enunciaci&#243;n, m&#225;s pasa&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt;, la espectacularidad no est&#225; en lo grandilocuente, sino en lo crudo, en lo que no se detiene. La escena en la iglesia, la destrucci&#243;n familiar, la humillaci&#243;n p&#250;blica: todo forma parte de una coreograf&#237;a del exceso. La influencia ya no opera por identificaci&#243;n simb&#243;lica, sino por adhesi&#243;n directa al modo de gozar. No se desea lo que el otro desea. Se envidia lo que el otro goza, y se act&#250;a en consecuencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo del cuerpo que en &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; no puede dejar de presentarse. No se trata s&#243;lo de cuerpos expuestos, sino de cuerpos que son superficie donde se escribe el goce. Danny come compulsivamente, Amy se lastima con silenciosa sofisticaci&#243;n. En ambos, el cuerpo es territorio de conflicto, pero tambi&#233;n de certeza. Se come, se sangra, se destruye. No hay palabras que medien ese exceso. El lenguaje ya no amarra: se act&#250;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y no es un detalle menor. En la &#233;poca del cuerpo glorificado, editado, higienizado por filtros, los cuerpos de &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; son cuerpos fallidos, llevados al l&#237;mite. Lo que ah&#237; se muestra &#8212;y no se esconde&#8212; es que el cuerpo no es refugio, sino trampa. Y que en la l&#243;gica del Uno, el cuerpo queda solo, aislado, sin posibilidad de lazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El goce, entonces, no se manifiesta como empuje al deseo, sino como marca en el cuerpo. Lacan se&#241;ala que &#8220;al constituirse como deseante, en la constituci&#243;n misma de su deseo, &#233;l se defiende de algo. Su deseo mismo es una defensa, y no puede ser otra cosa&#8221; (Seminario 6, p. 476). En la l&#243;gica de Beef esa funci&#243;n defensiva se ve erosionada: un tatuaje, una herida, un s&#237;ntoma que no habla pero insiste, muestran al cuerpo como &#250;nica superficie de inscripci&#243;n. &#191;No es acaso esta la l&#243;gica que vemos a diario en los modos actuales de habitar las redes, de mostrarse, de decir &#8220;ac&#225; estoy&#8221;? Se influye no por lo que se piensa, sino por lo que se muestra: el cuerpo convertido en prueba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La certeza identitaria como defensa ante lo insoportable&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sujeto que no duda se convierte en problema. Porque no se trata de una convicci&#243;n &#233;tica, sino de una clausura subjetiva. La certeza identitaria aparece como defensa frente a lo real del deseo, frente a la imposibilidad de saber qui&#233;n se es para el Otro. Donde antes operaba una pregunta, hoy se impone una afirmaci&#243;n. &#8220;Si soy as&#237;&#8221;. Punto. El significante deja de abrir para volverse dogma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan (1987) lo advert&#237;a: &#8220;Cuando el significante se rigidifica, lo que sigue es el pasaje al acto&#8221; (p. 231). &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; es una dramatizaci&#243;n l&#250;cida de esa afirmaci&#243;n. El goce no se simboliza, se ejecuta. No hay tiempo para el deseo, solo espacio para el acto. El s&#237;ntoma no se interpreta, se representa. Y eso tiene consecuencias: los personajes se vac&#237;an, se desconectan, se atrapan en su propia l&#243;gica de repetici&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amy destruye lo que m&#225;s desea. Danny sabotea lo que m&#225;s necesita. Y ambos, aunque en extremos distintos del mapa social, se encuentran en una misma l&#243;gica: el otro ya no es objeto de amor ni de odio, sino de segregaci&#243;n. No por pertenecer a un grupo, sino por no coincidir con el Uno. El lazo queda roto de entrada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En uno de los episodios finales, cuando todo parece agotado, Amy y Danny quedan a solas. Hay una calma extra&#241;a, un silencio que parece permitir otra cosa. &#191;Redenci&#243;n? No. Pero quiz&#225;s una suspensi&#243;n. Lo notable es que, incluso all&#237;, el perd&#243;n resulta imposible. No porque no se desee, sino porque ya no hay palabra capaz de alojarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El perd&#243;n exige un tercero. Una mediaci&#243;n simb&#243;lica que abra la posibilidad de decir: esto fue as&#237;, pero podr&#237;a haber sido de otro modo. En la l&#243;gica del Uno, esa mediaci&#243;n falta. No hay Otro que pueda escuchar. Solo quedan los restos: un &#8220;si soy as&#237;&#8221; y un &#8220;vos tambi&#233;n&#8221;. La identificaci&#243;n se cierra sobre s&#237; misma. Y sin resto, no hay reconciliaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El perd&#243;n no se declama. Se tramita. Pero en &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt;, el tiempo subjetivo est&#225; comprimido. Todo debe resolverse ya. Todo debe verse. Todo debe doler. No hay margen para la espera ni para la interrogaci&#243;n. El perd&#243;n, entonces, no fracasa: ni siquiera puede plantearse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cuando el lenguaje ya no amarra&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s lo m&#225;s tr&#225;gico de &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; no sea la violencia, sino la imposibilidad de hablar. Porque hablar, en sentido anal&#237;tico, no es emitir palabras: es permitir que algo del goce se desplace. En la serie, en cambio, las palabras son instrumentos de ataque. Se grita para callar. Se habla para herir. No hay met&#225;fora, solo metonimia sin fin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qui&#233;n habla en &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt;? &#191;Qui&#233;n dice algo que no sea defensa, justificaci&#243;n o provocaci&#243;n? Lo que predomina no es una voz, sino un ruido. Un ruido constante que impide toda simbolizaci&#243;n. La palabra no anuda, desborda. Como si la lengua ya no sirviera para decir, sino solo para marcar. Y lo que se marca es una posici&#243;n de goce que el sujeto no est&#225; dispuesto a ceder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Podemos pensar esta imposibilidad como efecto de una falla estructural? &#191;O se trata m&#225;s bien de una decisi&#243;n c&#237;nica de la &#233;poca? Una especie de &#8220;no quiero saber nada&#8221; que se sostiene en actos reiterados, en escenas de revancha, en identificaciones a lo peor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; no es una comedia de errores ni una f&#225;bula moral. Es una tragedia sin h&#233;roes, donde los personajes est&#225;n atrapados en una l&#243;gica sin salida. Lo que se juega no es el bien o el mal, sino la imposibilidad de otro lazo que no sea el de la herida compartida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y sin embargo, hay algo que conmueve. No en la violencia, sino en el cansancio. En ese momento final donde ya no queda nada que decir, nada que defender, y sin embargo se sigue hablando. Tal vez ah&#237;, en ese resto de palabra vac&#237;a, se abra una posibilidad. No de redenci&#243;n, sino de escucha. No de saber, sino de resonancia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2124 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/beef-369538320-large.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/beef-369538320-large.jpg?1762361019' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Porque si algo ense&#241;a &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; es que, incluso cuando el discurso se vuelve insoportable, el deseo de decir persiste. A veces en silencio. A veces como grito. Pero persiste.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alberti, C. (2021). &lt;i&gt;El psicoan&#225;lisis hacia la juventud&lt;/i&gt;. [Conferencia]. XIV Congreso de la Asociaci&#243;n Mundial de Psicoan&#225;lisis, Buenos Aires.&lt;br class='autobr' /&gt;
Botta, A. (Letra), &amp; Lomuto, F. (M&#250;sica). (1933). &lt;i&gt;Si soy as&#237;&lt;/i&gt;. [Tango grabado por C. Gardel]. Grabaci&#243;n original. Sello Ode&#243;n. (Grabado el 11 de septiembre de 1933).&lt;br class='autobr' /&gt;
Dupont, L. (2025). &lt;i&gt;Un-dividualismo: Las nuevas respuestas del sujeto&lt;/i&gt;. (Colecci&#243;n Grulla). CIEC.&lt;br class='autobr' /&gt;
Freud, S. (1921). Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo. &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt; (Vol. XVIII, &lt;i&gt;M&#225;s all&#225; del principio de placer. Psicolog&#237;a de las masas y an&#225;lisis del yo, y otras obras&lt;/i&gt;). Amorrortu.&lt;br class='autobr' /&gt;
Lacan, J. (2015). &lt;i&gt;El Seminario. Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;. (1964). Paid&#243;s.&lt;br class='autobr' /&gt;
Lacan, J. (2015). &lt;i&gt;El Seminario. Libro 6: El deseo y su interpretaci&#243;n&lt;/i&gt;. (1958&#8211;1959). Paid&#243;s.&lt;br class='autobr' /&gt;
Sung Jin, L. (Director). (2023). &lt;i&gt;Beef&lt;/i&gt; [Serie de televisi&#243;n]. Netflix.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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