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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Promethean ethics in Oppenheimer's film: risk, uncertainty, and ambivalence</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Promethean-ethics-in-Oppenheimer-s-film-risk-uncertainty-and-ambivalence</link>
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		<dc:date>2026-03-14T15:02:35Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Serapio Estanislao Cazana Canchis</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Our usual concept of ethics is usually associated with universal, stable, and non-contradictory principles. However, the human ethos is intrinsically dynamic, both due to the evolution of societies' ideals and to unforeseen circumstances that sometimes surpass known moral norms and demand new courses of action. In this article, I will explain how these types of contradictions have been addressed in the myth of Prometheus and how its legacy has survived in Western tradition through literature, film, science, and its technological achievements. Specifically, I will explain how the myth is updated in the film &#034;Oppenheimer.&#034; The objective is to show that in ethical matters, myth and science are not opposed, but rather complement each other, because scientific knowledge opens the doors to greater possibilities for action, which entails the need to broaden our evaluative horizons in the face of its consequences. This is where myth begins its pedagogical and instructive role, not so much to resolve dilemmas, but to show that moral systems and codes are not always flat and coherent.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Prometheus | Oppenheimer | ethics | risk&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-No-1-March-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | N&#186; 1 - March 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://orcid.org/0000-0002-9755-6085&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://orcid.org/0000-0002-9755-6085&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/La-etica-prometeica-en-la-pelicula-Oppenheimer-riesgo-incertidumbre-y' class=&#034;spip_in&#034;&gt;La &#233;tica prometeica en la pel&#237;cula Oppenheimer: riesgo, incertidumbre y ambivalencias&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>La &#233;tica prometeica en la pel&#237;cula Oppenheimer: riesgo, incertidumbre y ambivalencias</title>
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		<dc:date>2026-03-14T14:59:36Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Serapio Estanislao Cazana Canchis</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El concepto habitual que tenemos de la &#233;tica suele asociarse a principios universales, estables y sin contradicci&#243;n. Sin embargo, el &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt; humano intr&#237;nsecamente es din&#225;mico, tanto debido a la evoluci&#243;n de los ideales de las sociedades, as&#237; como de las circunstancias imprevistas que a veces superan las normas morales conocidas y demandan nuevos cursos de acci&#243;n. En este art&#237;culo expondr&#233; c&#243;mo se ha abordado este tipo de contradicciones en el mito de Prometeo y c&#243;mo ha pervivido su legado en la tradici&#243;n occidental, mediante la literatura, el cine, la ciencia y sus realizaciones tecnol&#243;gicas. De manera particular, de qu&#233; manera el mito se actualiza en la pel&#237;cula Oppenheimer. El objetivo es mostrar que en las cuestiones &#233;ticas no se da una oposici&#243;n entre mito y ciencia, sino m&#225;s bien se complementan, debido a que el conocimiento cient&#237;fico abre las puertas a una mayor posibilidad de acci&#243;n, lo cual conlleva la necesidad de extender los horizontes valorativos frente a las consecuencias de ello. Es ah&#237; donde el mito comienza su rol pedag&#243;gico y aleccionador, no tanto para resolver dilemas, sino para mostrar que los sistemas y c&#243;digos morales no siempre son planos y coherentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Prometeo | Oppenheimer | &#233;tica | riesgo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Promethean-ethics-in-Oppenheimer-s-film-risk-uncertainty-and-ambivalence' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-Nro-1-Marzo-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | Nro 1 | Marzo 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://orcid.org/0000-0002-9755-6085&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://orcid.org/0000-0002-9755-6085&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si indagamos en las etimolog&#237;as, tanto la palabra &#233;tica, como el conjunto de sus ramificaciones, lo podemos entender m&#225;s ampliamente si lo relacionamos con un t&#233;rmino en parte opuesto, dado que, en contraposici&#243;n, se puede dibujar mejor sus contornos. Nos referimos a la palabra griega &lt;i&gt;physis&lt;/i&gt;, traducida como naturaleza. Uno de los grandes m&#233;ritos de los fil&#243;sofos presocr&#225;ticos, empezando por Tales de Mileto, fue la intuici&#243;n y comprobaci&#243;n de ciertas regularidades en la naturaleza. A partir de esos tiempos la naturaleza no ser&#237;a est&#225;tica, pues &#233;sta pod&#237;a manifestarse y crecer, desarrollarse como las plantas, pero lo hac&#237;a siguiendo un orden, un patr&#243;n, no seg&#250;n el capricho de los dioses. Esa particularidad hac&#237;a del cosmos accesible a la comprensi&#243;n humana, ya que la regularidad permiti&#243; hacer predicciones en los fen&#243;menos celestes, como los eclipses de Sol y de Luna, as&#237; como seguir los ciclos del clima. Las personas no quedaban a merced de deidades volubles y vengativas que causaban tormentas e inundaciones, sino que, al conocer los ciclos de la naturaleza, m&#225;s o menos estables, era posible planificar viajes en tiempo de bonanza o cultivos en per&#237;odos con clima favorable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, empezando con los sofistas, primeros maestros que sospecharon de las posibilidades del intelecto humano, se identific&#243; otro orden de realidad, el cual no era tan regular ni predecible como en el cosmos. Se trataba del mundo social humano, lo que con un lenguaje contempor&#225;neo podemos llamar cultura. La &lt;i&gt;polis&lt;/i&gt;, la ciudad, y m&#225;s precisamente la &lt;i&gt;polis&lt;/i&gt; democr&#225;tica, donde las leyes no se derivan del cosmos, sino de los procesos deliberativos, produc&#237;a una realidad que fue nombrada con la palabra &lt;i&gt;ethos.&lt;/i&gt; Ello hizo surgir un nuevo objeto de estudio de la filosof&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La palabra &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt; designa la forma de habitar de un ser vivo en su entorno. La misma palabra ha sido traducida como h&#225;bitat, t&#233;rmino que describe la manera en que los animales habitan en toda la riqueza de factores de su entorno (Pol-Droit R. 2010, p. 13). Por ejemplo, c&#243;mo hacen nidos las aves, c&#243;mo consiguen alimento las ovejas o c&#243;mo pelean los lobos. La misma palabra tambi&#233;n se ha traducido como car&#225;cter (Cortina, A. 2019), forma de ser y de actuar, remite tanto al yo interno de la persona como a las acciones y actitudes manifiestas de &#233;sta. Una traducci&#243;n m&#225;s com&#250;n le asigna el significado de &#233;tica. De modo que ethos, referido a las condiciones humanas, describe el conjunto de configuraciones del esp&#237;ritu y sus concreciones objetivas en una sociedad. Por ejemplo, se concretan en tradiciones, costumbres, narraciones, mitos, normas sociales compartidas, etc. En esta primera acepci&#243;n, la &#233;tica simplemente describe, da cuenta de c&#243;mo se manifiesta todo ello en una comunidad, en un momento y lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, ya desde los tiempos cl&#225;sicos, los fil&#243;sofos pasaron de la descripci&#243;n y transmisi&#243;n del ethos a una reflexi&#243;n de aquello que se asum&#237;a y trasladaba a las nuevas generaciones. Arist&#243;teles, cuando emple&#243; el t&#233;rmino &lt;i&gt;ethiketheoria&lt;/i&gt;, denotaba con ello una contemplaci&#243;n del comportamiento. Y la contemplaci&#243;n (o &lt;i&gt;theoria&lt;/i&gt; en el contexto cl&#225;sico) conlleva reflexi&#243;n, evaluaci&#243;n y valoraci&#243;n, no s&#243;lo descripci&#243;n, de manera que cuando hay reflexi&#243;n no s&#243;lo se da cuenta de c&#243;mo son las cosas humanas sino c&#243;mo podr&#237;an ser, e incluso c&#243;mo deber&#225;n ser. En ese sentido, la &#233;tica como disciplina identifica y estudia las conductas consideradas como meritorias por la poblaci&#243;n mayoritaria, las racionaliza, justifica o cuestiona, y al mismo tiempo postula los nuevos ideales a seguir, las aspiraciones colectivas y personales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no con criterios absolutos, en la physis predomina la regularidad y predictibilidad, mientras que en el ethos predomina la libertad, la creaci&#243;n, la adaptabilidad frente a realidades din&#225;micas. Pero la asunci&#243;n de los hechos y problemas por parte de la sociedad tampoco es tan ca&#243;tica y voluntariosa. As&#237;, por ejemplo, las tradiciones y costumbres sociales, tienden a fijar la personalidad y el car&#225;cter de un pueblo, a su vez, la repetici&#243;n de costumbres acrisola y pule valores colectivos, que terminan siendo un lazo de cohesi&#243;n sumamente fuerte. No obstante, ya sea por acumulaci&#243;n de fuerzas, necesidades adaptativas, azares inexplicables, surgen algunos hitos y rupturas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La dinamizaci&#243;n del ethos mediante el mito&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como la ciencia se vale de f&#243;rmulas, ecuaciones, modelos, teor&#237;as estructuradas, la &#233;tica se vale de narraciones, concepciones m&#237;ticas y art&#237;sticas. Desde la hermen&#233;utica gadameriana, las creaciones del esp&#237;ritu humano, que modernamente llamamos arte, por una parte, no puede crear puentes comprensibles entre esp&#237;ritu y esp&#237;ritu, ya sea entre el pasado y el presente, o entre personas individuales contempor&#225;neas. El arte m&#225;s bien revela y muestra lo que el observador es en s&#237; mismo. Sin embargo, el &lt;i&gt;s&#237; mismo&lt;/i&gt; a la vez es apertura a la experiencia humana en su conjunto. Y aunque de un modo distinto a los puentes comprensivos de la ciencia s&#237; puede relacionar tradiciones. En ese sentido, su car&#225;cter abierto est&#225; dentro de un marco de posibilidades, tanto para la individualidad como para la comunidad, contempor&#225;nea o hist&#243;rica (Gadamer, 2001. P. 55).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la antig&#252;edad, la forma habitual de relacionar y mover los valores morales era a trav&#233;s de los mitos. &#201;stos son un veh&#237;culo eficaz y fascinante para transmitir creencias, convicciones, modos de ver la vida y el mundo. Muchas veces las vidas transcurren habitualmente y sus conflictos se resuelven de manera m&#225;s o menos similar. Pero en ese transcurrir en algunas ocasiones se obvia algo, se deja de tratar ciertas cosas, y la fuerza acumulada genera tensiones y conflictos. Esa concentraci&#243;n de fuerzas puede explotar en un abrir y cerrar de ojos, en bloque, de un solo golpe. Y en ese tr&#225;nsito algunos contenidos y valores de la tradici&#243;n se conservan, o se transmutan, o reacomodan y modifican. As&#237; el ethos se ve tocado y alterado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carlos Garc&#237;a Gual afirma que el mito es la narraci&#243;n de algo esencial de una cultura, de aquello que comprime los valores fundamentales. A menudo, podemos constatar que esos valores son las columnas que dan cohesi&#243;n y estabilidad a la sociedad, dan un panorama del mundo y muestran a qu&#233; est&#225;n obligadas las personas y qu&#233; es lo que deben evitar. Las narraciones primordiales se constituyen en el eje central para reunir lo disperso y orientar a la continuidad de la cultura en los cambios permanentes. Debido a eso los protagonistas son extraordinarios, a menudo dioses, h&#233;roes, personas que destacan por cualidades extraordinarias. Eso quiz&#225; explique lo que Garc&#237;a Gual llama un &#8220;misterioso y perdurable encanto&#8221; (Garc&#237;a Gual, C. 1997. p. 9).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el mito tambi&#233;n es la forma preferente de recoger y canalizar las fuerzas sociales conflictivas entre generaciones o entre grupos coet&#225;neos. Con ello se abren brechas y se rompen tradiciones y convicciones tan firmes como las rocas, se instauran nuevas tradiciones, lo que puede implicar la reconfiguraci&#243;n de todo lo que es digno, noble, valioso. Desde este enfoque podemos acercarnos al mito griego de Prometeo, el cual es particular por varias razones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Prometeo, es hijo de uno de los doce titanes, J&#225;peto. Los titanes eran los hijos de Gea y de Urano (la tierra y el cielo) los cuales reaccionaron ante el ascenso de Zeus y se desat&#243; una de las guerras m&#225;s formidables entre los dioses. Luego de diez a&#241;os termin&#243; la guerra y los titanes fueron encarcelados en el t&#225;rtaro, en el coraz&#243;n del inframundo. Sin embargo, los hijos del tit&#225;n J&#225;peto, Prometeo y Epimeteo, se unieron a las fuerzas de Zeus. Pero entre ellos y el nuevo gobernante del Olimpo creci&#243; tanto la afinidad como el resentimiento. En algunas versiones del relato, como en el Prot&#225;goras de Plat&#243;n, los dioses, incluido Zeus, tuvieron que ver con los comienzos de la humanidad, mientras en los libros de Hes&#237;odo, fue Prometeo quien cre&#243; a los humanos. (Plat&#243;n, 2000, p&#225;gs. 124-127). Pero estas fr&#225;giles criaturas no eran ni fuertes ni inteligentes (Hes&#237;odo, 1978, p&#225;gs. 94, 95) y, tambi&#233;n por otras razones, Prometeo comete el &#8220;espl&#233;ndido delito&#8221; de robar el fuego, el conocimiento, de los dioses y se los entrega a los humanos para compensar su fragilidad en la hostil naturaleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El saber prohibido, semejante al &#225;rbol del conocimiento del bien y del mal mencionado en el G&#233;nesis, era negado a los humanos precisamente por tener las dos caras, el bien y el mal, la construcci&#243;n y la destrucci&#243;n, la seguridad y el riesgo. Precisamente por ello, el s&#237;mbolo es el fuego, al mismo tiempo iluminaci&#243;n y abrigo, as&#237; como posibilidad de incendiar y reducir a cenizas los logros de la civilizaci&#243;n que el mismo fuego hizo posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el h&#233;roe esconde el conocimiento divino del Olimpo en una ca&#241;a para entregarlos a los humanos, sabe por anticipado el precio de todo ese bien, tiene al frente las consecuencias de una transgresi&#243;n tan significativa, pero eso no lo detiene en su decisi&#243;n (Garc&#237;a Gual. C. 1979. p.12). En la versi&#243;n de Esquilo, Prometeo pone en la balanza los riesgos de fracaso y las buenas expectativas: &#8220;Gracias al fuego descubrir&#225;n las artes&#8221; (Esquilo, 2013, p. 461), y aqu&#237; &#8220;arte&#8221; es una traducci&#243;n de la palabra griega &lt;i&gt;techn&#233;&lt;/i&gt;, t&#233;rmino referido a un oficio manual o a una destreza que sigue reglas y procedimientos. Es el modo racional y productivo, t&#233;cnico, como la destreza para construir un barco, una casa, una herramienta. Esta capacidad t&#233;cnica puede mejorar la civilidad, pero tambi&#233;n empeorarla, en el caso que se use con maledicencia, Arist&#243;teles lo define como la racionalidad productiva, y lo diferencia de la racionalidad de la acci&#243;n o de la &lt;i&gt;praxis&lt;/i&gt; (Arist&#243;teles, 1985, p&#225;g. 272).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La racionalidad de la praxis se realiza, por ejemplo, en actos prudentes, los cuales no se realizan simplemente porque es posible hacerlo t&#233;cnicamente sino m&#225;s bien eval&#250;an la pertinencia de una acci&#243;n, de acuerdo con el momento, la finalidad, el sentido y significado social, el bien que se puede conseguir o perder. Quiz&#225; por ello, Zeus castiga el haber desarrollado el conocimiento t&#233;cnico &#250;nicamente, si haber desarrollado lo suficiente el sentido del bien y la justicia. En la versi&#243;n de Plat&#243;n, los dioses crearon a los animales y a los humanos conjuntamente y le encargaron a Prometeo y a su hermano Epimeteo repartirles las caracter&#237;sticas y habilidades necesarias para sobrevivir, como el pelaje, las garras, la velocidad, as&#237; como el instinto, la astucia, etc. Sin embargo, Prometeo deja que Epimeteo haga todo el trabajo, pero como &#233;ste no era tan inteligente reparte la totalidad de los dones para sobrevivir a los dem&#225;s animales y para los humanos no queda nada. Al percatarse de la negligencia y con ayuda de otros dioses del Olimpo Prometeo suple la vulnerabilidad con la capacidad t&#233;cnica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuevamente aqu&#237; aparece como quien facilita, les hace accesible la capacidad para crear herramientas, y como se trata de una destreza neutra en sentido moral, pronto los humanos empiezan a fabricar espadas con las cuales se hieren. Esto molesta a Zeus y ordena que se imponga el sentido de la justicia, del honor; en otras palabras, que se les eduque en la racionalidad moral (Plat&#243;n, 2000, p&#225;gs. 124-127). En todas las versiones del mito, como consecuencia de hurtado el fuego de los dioses Zeus castiga primero a los humanos, envi&#225;ndoles a trav&#233;s de Pandora una caja con los males y las enfermedades, y tambi&#233;n a Prometeo le destierra a una regi&#243;n lejana del C&#225;ucaso, donde es atado a una roca y atacado por un &#225;guila.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soportando ese castigo Prometeo no se arrepiente, arremete contra Zeus acus&#225;ndolo de abusar de su poder, y a&#250;n mantiene la esperanza de poder escapar y volver a jugar una dif&#237;cil partida de ajedrez con el soberano del Olimpo. Adem&#225;s, confiesa que sus acciones no obedec&#237;an a un ciego optimismo, que sab&#237;a los peligros, pero el objetivo que buscaba justificaba sus transgresiones: &#8220;Lo sab&#237;a muy bien; que yo, a sabiendas, si, a sabiendas, erre, &#191;por qu&#233; negarlo? Por salvar al mortal yo me he perdido. (Esquilo, 2013, p. 462).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, si por una parte los contenidos del mito en cierto modo esenciales y atemporales, tambi&#233;n se alimentan de su &#233;poca. Hes&#237;odo vive en el siglo VII a.C. en medio de grandes cambios sociales. Se expandi&#243; el comercio, y la escritura signific&#243; una gran revoluci&#243;n en las ideas y en las formas de pensar, como lo expuso Erick Havelock en &lt;i&gt;La musa aprende a escribir,&lt;/i&gt; el pensamiento oral y el pensamiento textual se encontraron pero en una forma de &#8220;colisi&#243;n&#8221; (Havelock, Eric A., 1996, p&#225;g. 61), aspecto que quiz&#225; no se aprecie tanto desde el siglo XXI aunque s&#237; sea posible reconstruir algunos paralelismos con los propios desaf&#237;os de nuestra &#233;poca, como el pensamiento computacional, o la inteligencia artificial, por ejemplo. Todos esos cambios y disrupciones del siglo VII a. C. impactaron en el conocimiento, en las creencias, en las valoraciones. Se requirieron nuevas pautas de vida, surgieron nuevos prototipos (Sousa, D. P. A. de, &amp; Silv&#233;rio, M. C. B. de F. 2024, p. 13).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos prototipos de pensar y de actuar, as&#237; como la actitud inconsciente detr&#225;s de ello, y el consiguiente desaf&#237;o a las tradiciones, se &#8220;materializaron&#8221; en las narraciones colectivas. Los mitos griegos muestran algunas constantes de la psique humana, pero tambi&#233;n muestran ciertos modelos a seguir, lo que contribuye a un proceso de construcci&#243;n de una visi&#243;n &#233;tica y moral, lo cual termina siendo parte del tejido social (Sousa, D. P. A. de, &amp; Silv&#233;rio, M. C. B. de F. 2024, p. 4)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco es el caso que el ethos se revele ca&#243;tico o inestable, pues, aunque no sea igual que la physis, s&#237; tiene un orden, muestra principios generales, a los que se acceda mediante la raz&#243;n e incluso con la sola intuici&#243;n, como sosten&#237;a Kant, pero la manera de convertir en acci&#243;n concreta esos principios generales se vuelve problem&#225;tico, tanto en la vida cotidiana como en momentos excepcionales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cambios, saltos y riesgos en la movilizaci&#243;n de los valores&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De manera que consustancialmente en el &lt;i&gt;ethos&lt;/i&gt; no tiene la rigidez o estabilidad de la &lt;i&gt;physis&lt;/i&gt;, sus elementos y principios de acci&#243;n pueden moverse y modificarse, pero eso tiene un alto costo: circunstancias excepcionales, cambios de &#233;poca. No se puede seguir la evoluci&#243;n habitual y en cambio se apela a la transgresi&#243;n, a cruzar los l&#237;mites establecidos. Pero la transgresi&#243;n por s&#237; misma no produce consecuencia constructiva o negativa, pues depender&#225; del conocimiento previo, de la voluntad, de la fuerza de acci&#243;n del h&#233;roe, como en el caso de Ulises al regresar a casa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero las consecuencias, buenas y malas, depender&#225;n tambi&#233;n del azar, de factores m&#225;s all&#225; del control o del conocimiento de los involucrados. Es aqu&#237; donde surge la noci&#243;n de riesgo, el cual es asumido por un personaje especial, quien mediante acciones grandiosas instaura caminos nunca transitados, y puede cambiar tiempos y costumbres, y muchas veces lo puede hacer a trav&#233;s del desastre. Esto se evidencia en el mito de Prometeo, uno de los mitos que m&#225;s claramente ejemplifica el riesgo, a juzgar por su complejidad e influencia en la cultura occidental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Especialmente, el h&#233;roe tr&#225;gico se presenta en aquellos instantes que parecen &#250;nicos, los cuales no se repetir&#225;n nunca m&#225;s. Esos momentos presentan posibilidades de acci&#243;n limitadas, y cada una de ellas conlleva sacrificio, y adem&#225;s resulta casi imposible inhibirse de acci&#243;n. De esos instantes depende no s&#243;lo las consecuencias en un momento y lugar determinados sino los destinos futuros de todos los momentos semejantes, de la vida social, pol&#237;tica, de los referentes &#233;ticos de una sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero el agente instaurador de ese cambio de rumbo no es el representante t&#237;pico de su sociedad y de sus valores, ni siquiera el ciudadano ideal, mod&#233;lico, al cual todos quieren o deben imitar. No se trata de un perfil moral perfectamente definido para esos momentos, o los mismos valores encarnados excepcionalmente, sino que hay una voluntad por la destrucci&#243;n y a la vez generaci&#243;n. Friedrich Nietzsche dec&#237;a que quienes instauran nuevos valores o revisan los ya existentes no son representantes de su tiempo, sino que obran contra su tiempo, por lo que eminentemente el creador de valores es un intempestivo (Wotling, P. 2012). Y qui&#233;n tiene el impulso intempestivo no ignora las consecuencias de sus acciones, tiene consciencia que su acci&#243;n lo conducir&#225; a un sacrificio, a una p&#233;rdida; que habr&#225; cosas que no se podr&#225;n reparar ni recuperar. No obstante, el costo de quedarse sin acci&#243;n, de renunciar a la historia que le corresponde a un pueblo, significar&#237;a la destrucci&#243;n de las instituciones, de las tradiciones, de los sustentos imaginarios y materiales de una cultura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los h&#233;roes y hero&#237;nas dejan algo de s&#237; mismos en la acci&#243;n, pueden perder honores, admiraci&#243;n, se les ver&#225; como los antih&#233;roes; especialmente si la poblaci&#243;n no tiene todos los elementos a la mano para evaluar y compartir los nuevos criterios de quienes act&#250;an. Aqu&#237; cabe la posibilidad de autoanularse, pero tambi&#233;n est&#225; la esperanza de ser comprendido y, con suerte redimido, por las generaciones futuras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La ciencia y el esp&#237;ritu prometeico contempor&#225;neo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea de un renacimiento c&#237;clico de los mitos cl&#225;sicos ha estado presente en la literatura de todos los tiempos, pero referido al &#225;mbito tecnol&#243;gico lo dej&#243; claro Mary Shelley al titular su obra cl&#225;sica &lt;i&gt;Frankenstein o el moderno Prometeo&lt;/i&gt; (Shelley, M. 2018). V&#237;ctor Frankenstein es atormentado por las ansias exploratorias de su intelecto y sucumbe a la tentaci&#243;n de relacionar la electricidad con los soportes biol&#243;gicos del ser humano. La consecuencia es un monstruo que ignora que es un monstruo, y terminan sucumbiendo v&#237;ctimas inocentes y culpables, incluyendo a su propio creador. La dualidad se hizo presente: el haber tomado la luz de la ciencia finalmente le produjo oscuridad interior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De manera similar a Hes&#237;odo y Shelley, el escritor estadounidense Kai Bird titul&#243; la biograf&#237;a de Oppenheimer: &lt;i&gt;Prometeo americano: El triunfo y la tragedia de J. Robert Oppenheimer&lt;/i&gt; (2006), en el cual Christopher Nolan bas&#243; su pel&#237;cula hom&#243;nima (Oppenheimer, 2023). Al igual que los autores que lo antecedieron, Nolan deja expresa su referencia al mito cl&#225;sico en varios momentos de la pel&#237;cula. Los primeros minutos del film son espectaculares en im&#225;genes. El fuego de dimensiones c&#243;smicas, simulando galaxias en expansi&#243;n indefinida, recupera la met&#225;fora del fuego del Olimpo hurtado por Prometeo. El tratamiento de corte existencial est&#225; presente tambi&#233;n en otras pel&#237;culas de Nolan, como &lt;i&gt;Interstellar&lt;/i&gt;, en la cual hay elementos escatol&#243;gicos, teleol&#243;gicos y hasta salv&#237;ficos (Preziosa, M. M. 2024).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo parad&#243;jico, las dos caras de la moneda vuelven a surgir. El tit&#225;n cl&#225;sico crea a la &#8220;humanidad civilizada&#8221; al dar origen a la cultura de la racionalidad t&#233;cnica, haciendo posible la construcci&#243;n de sistemas y mecanismos para hacer frente a la naturaleza con sus crudos inviernos y hacerla m&#225;s habitable, pero al mismo tiempo provoca la respuesta airada de Zeus, quien siente celos por el ingenio de un dios menor y de los propios humanos. El Prometeo de la bomba at&#243;mica tambi&#233;n protege a la sociedad del occidente democr&#225;tico, pero al mismo tiempo el fuego del &#225;tomo carboniza a miles de personas al otro lado del mundo. La pel&#237;cula no muestra las innumerables im&#225;genes de destrucci&#243;n y dolor que ya conocemos por otras pel&#237;culas y otros materiales, apela m&#225;s bien a lo que ya sabemos, y explora en las disquisiciones psicol&#243;gicas conflictivas del Prometeo americano. Nolan resalta ambas caras de la moneda cient&#237;fica, y las dos son parad&#243;jicas.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2151 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L300xH168/oppenheimer1-c9663.jpg?1775190936' width='300' height='168' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La fabricaci&#243;n de la bomba constituy&#243; un encuentro abrupto entre f&#237;sica te&#243;rica y materializaci&#243;n tecnol&#243;gica. En las primeras d&#233;cadas del siglo XX se dieron pasos gigantes en la comprensi&#243;n de la realidad f&#237;sica m&#225;s all&#225; de las fronteras del modelo cl&#225;sico: ordenado, estable, predecible, y se encontr&#243; una realidad caracterizada por la paradoja y lo incierto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los cient&#237;ficos describen la luz como onda y como part&#237;cula, la luz es ambas cosas a la vez, es lo uno y lo otro al mismo tiempo. En Alemania, Werner Heisenberg, premio Nobel de f&#237;sica en 1933, hab&#237;a propuesto el principio de incertidumbre con relaci&#243;n al conocimiento de la part&#237;cula en la d&#233;cada del 20. Mientras m&#225;s preciso era el conocimiento de la posici&#243;n de una part&#237;cula, m&#225;s impreciso era el conocimiento del momento. Y esa incertidumbre no se pod&#237;a disminuir con mejores instrumentos de medici&#243;n, sino que la incertidumbre era la estructura del mundo, la imprecisi&#243;n era consustancial a la propia realidad f&#237;sica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nolan ha propuesto la historia, las im&#225;genes, los di&#225;logos de tal forma que se evidencie el aumento del conocimiento con el aumento de las zonas desconocidas de la realidad en su conjunto. Al conocer las leyes del &#225;tomo y manipularlas para los intereses humanos, &#191;se est&#225; aludiendo a que en los actos buenos tambi&#233;n hay bondad y maldad irremediablemente inseparables? &#191;Al tiempo de proteger a algunas sociedades se est&#225; causando la muerte a otras? Los personajes de la pel&#237;cula, con su propia vida y mediante sus di&#225;logos, aluden al cambio abrupto, a la revoluci&#243;n, a la inversi&#243;n en las formas de entender el mundo, se cita a Freud, Nietzsche, Stravinsky, autores que en sus propios campos instauraron virajes y rupturas en la forma de entender la realidad humana, y abrieron las puertas a las ambig&#252;edades morales, no en el sentido de inventar las ambig&#252;edades sino en hacerlas evidentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De modo que en el campo de la f&#237;sica tambi&#233;n se conectar&#225;n los opuestos. El conocimiento de las estrellas no es tan inofensivo y neutro como parece. En el minuto 20 de la pel&#237;cula Oppenheimer afirma: &#8220;Mi trabajo es muy abstracto. &#191;Qu&#233; le pasa a las estrellas al morir? &#191;Qu&#233; le pasa a la luz cuando muere una estrella&#8221;? Respuestas m&#225;s abarcadoras requieren otras formas de aproximaci&#243;n a las grandes cuestiones. &#191;Por qu&#233; usar un solo dogma?, se pregunta Oppenheimer. Pero al romper dogmas en las teor&#237;as cient&#237;ficas tambi&#233;n puede romper dogmas en los usos y aplicaciones t&#233;cnicas de un conocimiento tan abstracto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la investigaci&#243;n y juicio que se le hace a&#241;os despu&#233;s ante la sospecha de haber transferido informaci&#243;n sensible a los rusos, el funcionario del gobierno estadounidense, Lewis Strauss, dice: &#8220;C&#243;mo fue tan ciego este hombre que ve&#237;a tanto&#8221;. Pero esta paradoja de ceguera y visi&#243;n que Strauss resalta con referencia a los secretos de estado y a la seguridad nacional, tambi&#233;n se puede aplicar a las obnubilaciones morales del cient&#237;fico al poner al alcance un artefacto tan destructor a quienes quiz&#225; no tuvieran los criterios &#233;ticos necesarios para su utilizaci&#243;n. De manera que se hace patente la distancia entre el &lt;i&gt;saber cient&#237;fico&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;no saber moral&lt;/i&gt;, y todo al mismo tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al peso de lo incierto se suma el riesgo. Al otro lado del mundo pol&#237;tico, b&#233;lico, geogr&#225;fico estaba Werner Heisenberg con su propio proyecto de una superbomba. Su colega alem&#225;n, a quien admiraba y conoci&#243; personalmente en Estados Unidos, ten&#237;a todas las credenciales acad&#233;micas para liderar la fabricaci&#243;n de una bomba tan destructora como la que imaginaba Oppenheimer. Algunos informes de espionaje mostraron que Heisenberg ya contaba con significativos avances experimentales. &#191;Cu&#225;les ser&#237;an los escenarios si Hitler contaba con un arma at&#243;mica antes que los aliados? M&#225;s all&#225; de las semanas siguientes hab&#237;a un futuro totalmente desconocido. Desde su actualidad, el conocimiento de los cient&#237;ficos del proyecto Manhattan, todas las posibilidades ten&#237;an la misma probabilidad.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2150 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L300xH168/oppenheimer2-f9afd.jpg?1775190936' width='300' height='168' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Y el riesgo no era &#250;nicamente moral, sino que tambi&#233;n inclu&#237;a el riesgo de terminar con la integridad f&#237;sica de los cient&#237;ficos. En su conversaci&#243;n con Niels Bohr, &#233;ste le dice: &#8220;Cuando levantas la piedra no sabes lo que vas a encontrar&#8221;. Si reunimos las piezas desperdigadas del rompecabezas del contexto de la conversaci&#243;n, podr&#237;as reconstruir las posibilidades de la conversaci&#243;n. Al levantar la piedra se puede encontrar s&#243;lo la huella de la piedra sobre la hierba o tambi&#233;n un nido de serpientes. Esto queda patente en su conversaci&#243;n con Albert Einstein, al considerar la posibilidad de que la reacci&#243;n en cadena destruyera el mundo, en lugar de respuestas verbales se ven las im&#225;genes de luces y rayos que se elevan hasta la atm&#243;sfera. Richard Rhodes, autor del libro &lt;i&gt;The Making of the Atomic Bomb&lt;/i&gt; (1988), tambi&#233;n hace hincapi&#233; en esa posibilidad de drama que viv&#237;a Heisenberg. En el momento de probar el artefacto en el desierto de Nuevo M&#233;xico, &#191;qu&#233; hubiese pasado si el experimento no funcionaba? Ven&#237;a la desolaci&#243;n, la remoci&#243;n de puestos, la reconsideraci&#243;n de todo, entre otras circunstancias de estr&#233;s m&#225;ximo. Rhodes deja entrever que el peligro mayor no consist&#237;a en que la bomba no funcionara, sino en que funcionaria m&#225;s all&#225; de las posibilidades controladas: &#8220;No se pod&#237;a saber las consecuencias de hacer explotar una mini estrella en la Tierra&#8221; (Odisea, 2024).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta circunstancia l&#237;mite cobra sentido el subrayado que hizo Oppenheimer en su ejemplar personal del Bhagavad Gita, la escritura sagrada del hinduismo, precisamente en el pasaje donde el dios Vishnu se encarna en Krishna, y le ense&#241;a al guerrero Arjuna el deber de asumir el karma, el deber, aunque se conozcan las consecuencias desastrosas. &#8220;...ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos&#8221;. En la narraci&#243;n religiosa el curso de los sucesos es una condici&#243;n c&#243;smica, inevitable, los humanos se reducen a instrumentos involuntarios, con o sin conocimiento de sus consecuencias. El destructor es el tiempo mismo, el transcurrir, por lo que nada puede resistirse al acabamiento, a la destrucci&#243;n (Temperton, J. 2023). Ante esa fuerza impersonal e insoslayable, el Prometeo contempor&#225;neo adquiere una especie de justificaci&#243;n de sus actos libres y voluntarios, pero no del todo condicionados por las circunstancias. Al igual que el Prometeo de Hes&#237;odo y de Esquilo, atado en las rocas del C&#225;ucaso, Oppenheimer afronta el peso y el dolor de las contradicciones, de los dualismos, de las ambivalencias, ya sea en el &#225;mbito de la ciencia como en las dimensiones morales.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2152 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/oppenheimer3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/oppenheimer3.jpg?1770641470' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mito de Prometeo, m&#225;s que una historia inactual es un relato que contiene una imagen de los dilemas morales en circunstancias l&#237;mite. Muestra un &#225;nimus de quien se enfrenta a conflictos, contradicciones y act&#250;a a pesar de conocer las consecuencias de sus acciones. El mito es una met&#225;fora potente que concentra un motivo de acci&#243;n, una forma de valorativa que puede implicar la jerarquizaci&#243;n de consecuencias o simplemente la resignaci&#243;n ante situaciones que sobrepasan el querer y poder humanos. El arquetipo aqu&#237; planteado desborda una lecci&#243;n o aprendizaje moral claramente definido, sino que se revela polivalente y hasta confuso, y precisamente por ello atrae, cautiva y hechiza, debido a nos hace entrar las complejidades de la psique humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Evidencia que a veces, a pesar de ver la tragedia, es un deber decidir y actuar. En esos cursos no siempre es la voluntad libre que pasa las l&#237;neas prohibidas, se trata m&#225;s bien de una especie de imposici&#243;n del destino, donde el libre albedr&#237;o se puede mover entre los surcos prefijados por causas que no se alcanzan a comprender. Y siempre, una de las fuerzas m&#225;s irresistibles a las que tiene que hacer frente el esp&#237;ritu humano es el peso de su propio intelecto, la curiosidad tanto inevitable como tr&#225;gica, la cual, en tiempos actuales nos conduce a realizaciones tecnol&#243;gicas de consecuencias inciertas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arist&#243;teles (1985). &lt;i&gt;&#201;tica a Nic&#243;maco&lt;/i&gt;. Editorial Gredos. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esquilo (2013) &lt;i&gt;Tragedias completas&lt;/i&gt;. Editorial C&#225;tedra. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gadamer, H.-G. (2001) &lt;i&gt;Est&#233;tica y hermen&#233;utica&lt;/i&gt;. Editorial Tecnos. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Garc&#237;a Gual, C. (1979). &lt;i&gt;Prometeo: mito y tragedia&lt;/i&gt;, Pamplona, Libros Hiperi&#243;n, Ediciones Peralta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Garc&#237;a Gual, C. (2007) &lt;i&gt;Introducci&#243;n a la mitolog&#237;a griega&lt;/i&gt;. Nueva edici&#243;n. Alianza Editorial. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Garc&#237;a Gual, C. (1997) &lt;i&gt;Diccionario de Mitos&lt;/i&gt;, Barcelona, Planeta, 1997&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Havelock, E. A. (1996) &lt;i&gt;La musa aprende a escribir&lt;/i&gt;. Editorial Paid&#243;s, Barcelona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hes&#237;odo (1978) &lt;i&gt;Teogon&#237;a&lt;/i&gt;. Editorial Gredos. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nieto Ib&#225;&#241;ez, J. (2022). Prometeo en los relatos de ciencia ficci&#243;n. Las relecturas de un mito (De Frankenstein a Blade Runner 2049). &lt;i&gt;Alabe Revista De Investigaci&#243;n Sobre Lectura Y Escritura, 27&lt;/i&gt;(27), 9&#8211;20. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.25115/alabe27.8447&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.25115/alabe27.8447&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Odisea (2024) &lt;i&gt;Mega biograf&#237;as. Genios (Oppenheimer Vs. Heisenberg) La bomba at&#243;mica.&lt;/i&gt; Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://www.arcoiris.tv/scheda/it/72563/addC&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.arcoiris.tv/scheda/it/72563/addC&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Plat&#243;n (1998) &lt;i&gt;Prot&#225;goras, Gorgias, Carta S&#233;ptima&lt;/i&gt;. Alianza Editorial. Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pol Droit, R. (2010). &lt;i&gt;La &#201;tica explicada a todo el mundo&lt;/i&gt;. Barcelona, Espa&#241;a: Editorial Paid&#243;s&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Preziosa, M. M. (2024) &lt;i&gt;El fin de la humanidad. Interstellar,&lt;/i&gt; Christopher E. Nolan | 2014.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sousa, D. P. A. de, &amp; Silv&#233;rio, M. C. B. de F. (2024). Prometeu, coragem ou temeridade? Uma an&#225;lise hist&#243;rico-liter&#225;ria sob a perspectiva aristot&#233;lica da &#233;tica das virtudes. Cordis: &lt;i&gt;Revista Eletr&#244;nica De Hist&#243;ria Social Da Cidade, 1&lt;/i&gt;(31), e67057. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.23925/2176-4174.v1.2024e67057&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.23925/2176-4174.v1.2024e67057&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Temperton, J. (2023) &#034;Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos&#034;, historia de la infame cita de Oppenheimer. &lt;i&gt;WIRED&lt;/i&gt;. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://es.wired.com/articulos/me-he-convertido-en-la-muerte-el-destructor-de-mundos-historia-de-la-infame-cita-de-oppenheimer&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://es.wired.com/articulos/me-he-convertido-en-la-muerte-el-destructor-de-mundos-historia-de-la-infame-cita-de-oppenheimer&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Wotling, P. (2012). &#191;Qu&#233; significa pensar contra su tiempo? &lt;i&gt;Estudios Nietzsche&lt;/i&gt;, (12), 173&#8211;184. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.24310/EstudiosNIETen.vi12.10563&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.24310/EstudiosNIETen.vi12.10563&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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