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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Black Swan: blemish of the self in the mirror's double</title>
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		<dc:date>2026-03-14T15:02:40Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ignacio Rold&#225;n Mart&#237;nez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aronofsky's &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;, 2010 film, focuses on young Nina's rehearsals to play the black and white swans in Tchaikovsky's &lt;i&gt;Swan Lake&lt;/i&gt;. The demand to release his libidinous unconscious allows the irruption of the disturbing and fantastic element of the Double, and to apply to the analysis Freud's contributions on Super Ego, Ego and Id, and those contained in his essay &lt;i&gt;The Uncanny&lt;/i&gt;. Likewise, the contrast between white and black refers to the question about the evil implied in the Chariot Allegory of Plato, whose answer Ricoeur enriches when it points to the fallibility of the human being, to the pre-understanding of his miserable condition and to original guilt. For its part, the myth of Narcissus explains the function of the mirror in the film, the nature of longing and the tragic meaning of the death of the heroine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; mirror | identity | the double | evil | Narcissus&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-No-1-March-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | N&#186; 1 - March 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Espa&#241;a&lt;br class='autobr' /&gt;
Orcid: 0000-0002-3582-4873&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Black-Swan-la-mancilla-del-yo-en-el-doble-del-espejo' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Black Swan: la mancilla del yo en el doble del espejo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Black Swan: la mancilla del yo en el doble del espejo</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ignacio Rold&#225;n Mart&#237;nez</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;, de Aronofsky, pel&#237;cula de 2010, se centra en los ensayos de la joven Nina para interpretar a los cisnes blanco y negro de &lt;i&gt;El lago de los cisnes&lt;/i&gt; de Tchaikovski. La exigencia de liberar su inconsciente libidinoso permite la irrupci&#243;n del elemento perturbador y fant&#225;stico del Doble, y aplicar al an&#225;lisis los aportes de Freud sobre el Super Yo, el Yo y el Ello, y los contenidos en su ensayo &lt;i&gt;Lo siniestro&lt;/i&gt;. Asimismo, la contraposici&#243;n entre el blanco y el negro remite a la pregunta sobre el mal del mito plat&#243;nico del carro alado, cuya respuesta enriquece Ricoeur cuando apunta a la falibilidad del ser humano, a la precomprensi&#243;n de su condici&#243;n miserable y a la culpa originaria. Por su parte, el mito de Narciso explica la funci&#243;n del espejo en el filme, la naturaleza del anhelo y el sentido tr&#225;gico de la muerte de la hero&#237;na.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; espejo | identidad | Doble | mal | Narciso&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Black-Swan-blemish-of-the-self-in-the-mirror-s-double' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-Nro-1-Marzo-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | Nro 1 | Marzo 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Espa&#241;a&lt;br class='autobr' /&gt;
Orcid: 0000-0002-3582-4873&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Cuando &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; (Aronofsky, 2010) se estrena en Estados Unidos, su director era ya conocido por pel&#237;culas como &lt;i&gt;Pi&lt;/i&gt; (1998), &lt;i&gt;Requiem for a Dream&lt;/i&gt; (1999), &lt;i&gt;The fountain&lt;/i&gt; (2006) y &lt;i&gt;The Wrestler&lt;/i&gt; (2008).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula que nos ocupa muestra la decisi&#243;n de Nina (Natalie Portman), joven bailarina de una compa&#241;&#237;a de ballet de Nueva York, de interpretar no solo al cisne blanco de &lt;i&gt;El lago de los cisnes&lt;/i&gt; de Tchaikovski, sino tambi&#233;n al negro; en consecuencia, su lucha por hacerse con la esencia de ambos. La protagonista vive bajo una triple presi&#243;n: la de su madre Erica (Barbara Hershey), quien se retir&#243; del ballet al quedar embarazada de ella; la del director de la obra (Vincent Cassel), que exige la perfecci&#243;n; y la de la bailarina Lily (Mila Kunis), la que a veces se percibe como una amenaza para su papel protag&#243;nico. Conforme avanza la acci&#243;n, Nina asiste perturbada al emerger de su otro yo, el del Cisne Negro, en un mundo de espejos y de reflejos que le estorban distinguir con claridad la realidad de la ficci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este estudio se pretende ampliar el campo de los an&#225;lisis realizados hasta el momento, los cuales apuntan &#8211;la mayor&#237;a a partir de la figura del Doble&#8211; a la psiquis trastornada de Nina; a la rebeli&#243;n contra la violencia materna o de g&#233;nero; y a la opresi&#243;n de una sociedad narcisista en la que la b&#250;squeda de la perfecci&#243;n en t&#233;rminos de competencia es el valor supremo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primer enfoque repasa la literatura del Doble a lo largo de los siglos XIX y XX y echa mano de los aportes de Freud y Lacan; los dos &#250;ltimos llegan a contemplar la figura del Doble no como una amenaza, sino como posibilidad de maduraci&#243;n y liberaci&#243;n. Por nuestra parte, pensamos que estos enfoques pueden enriquecerse poniendo de relieve lo que algunos autores mencionan: el mito de Narciso, narrado por Ovidio, cuyos motivos son f&#225;ciles de identificar en &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;; pero tambi&#233;n explorando una posibilidad que sugiere la trama del ballet: la relaci&#243;n entre el bien y el mal a partir del negro y el blanco, colores que identifican a las Odile y Odette de &lt;i&gt;El lago de los cisnes&lt;/i&gt; de Tchaikovski. La suposici&#243;n es que este contraste permite retroceder a relatos primordiales, como el de la culpa original contenido en el G&#233;nesis y el de la ca&#237;da del alma narrado por Plat&#243;n. Una suposici&#243;n que no induce solo a retroceder hasta la Atenas cl&#225;sica, dado que la reflexi&#243;n sobre este acontecimiento ha sido retomada por Ricoeur, en especial en &lt;i&gt;Finitud y culpabilidad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2155 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black-swan1.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black-swan1.jpg?1770641998' width='500' height='292' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;En efecto, es relativamente f&#225;cil reconocer en la trama f&#237;lmica los motivos esenciales del ballet de Tchaikovski, sobre todo si atendemos a las figuras de Odette y de Odile, que se corresponden con las de las bailarinas Nina y Lily; pero resulta tambi&#233;n sugerente remontarse al mencionado mito de Narciso, al considerar a una como reflejo de la otra, y, por lo tanto, expresi&#243;n de la alteridad deseada en la identidad que desea. Por otro lado, una primera visi&#243;n de &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; nos advierte del protagonismo que, a prop&#243;sito de los ensayos y de la puesta en escena del ballet, adquiere el conflicto de las instancias ps&#237;quicas postulado por Freud: en el personaje de Nina asistimos a lo que podr&#237;a ser la lucha del Ello por aflorar, a pesar del control al que el Yo lo somete a instancias del Supery&#243;. Adem&#225;s, la reiteraci&#243;n de motivos como el del reflejo en el espejo y el maquillaje nos ponen en alerta sobre la naturaleza de la imagen reflejada &#8211;el Doble&#8211; y sobre su car&#225;cter sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos elementos que acabamos de mencionar abren las puertas a un visionado a partir del cual realizar una lectura del relato que emplee de forma cr&#237;tica nociones del psicoan&#225;lisis al servicio de una concreci&#243;n en la pel&#237;cula del mito del Doble, esto es, del Narciso que contempla su imagen reflejada en el estanque, el Ello que aspira a emerger de bajo las aguas; pero tambi&#233;n de la oscuridad que habita en el ser humano y que parece encarnarse con una voluntad ajena a la del propio individuo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Apuntes sobre el Doble&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al analizar la funci&#243;n del Doble en la pel&#237;cula de Aronofsky, y tras recordar que la trama se apoya en el ballet de Tchaikovski y en el relato &lt;i&gt;El Doble&lt;/i&gt; de Dostoievski, Espa&#241;a (2012) sugiere que contiene referencias &#8220;a la transformaci&#243;n y manipulaci&#243;n del cuerpo con su consiguiente cambio de la identidad&#8221; (121) en filmes de Cronenberg y Polanski. Adem&#225;s, llama la atenci&#243;n sobre el parlamento de Thomas Leroy, director del ballet, en el que contrapone la virginidad, pureza y dulzura del cisne blanco a la lujuria del negro. Nina necesitar&#225;, pues, experimentar &#8220;la sensualidad, la seducci&#243;n y el erotismo&#8221; (122) para lograr representar al cisne dual. La lucha por hacer aflorar estas actitudes se traslada a la confrontaci&#243;n entre los colores blanco y rosa de una ani&#241;ada Nina y el negro de su despertar sexual. La pugna deriva en crisis psic&#243;tica y desdoblamiento de la personalidad, una de las cuales corresponde al &lt;i&gt;doppelg&#228;nger&lt;/i&gt; o gemelo malvado (123-124). Calvo Pascual (2016) apunta en la misma direcci&#243;n cuando recuerda que, gracias a la confusi&#243;n creada en la pel&#237;cula, el espectador, &#8220;fully immersed in the protagonist's disturbed mental condition, (&#8230;) can vicariously experience (or at least witness with awe) the harmful effects to which an excessive search for perfection may lead&#8221; [completamente inmerso en el perturbado estado mental del protagonista, (&#8230;) puede experimentar indirectamente (o al menos presenciar con asombro) los efectos nocivos a los que puede conducir una b&#250;squeda excesiva de la perfecci&#243;n] (120).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por su parte, Lobo (2010) menciona a autores que a partir del Romanticismo han tratado en sus obras la figura del Doble. En esa &#233;poca, &#8220;pas&#243; a ocupar un lugar muy destacado, cambiando el punto de vista debido a que permit&#237;a la recreaci&#243;n de un clima de tensi&#243;n y suspense, que en muchos casos dejaba al lector con una sensaci&#243;n de ambig&#252;edad&#8221; (2). Entre las obras de la &#233;poca se encuentran, adem&#225;s de la mencionada &lt;i&gt;El Doble&lt;/i&gt; (1846) de Fi&#243;dor Dostoyevski, &lt;i&gt;Los elixires del diablo&lt;/i&gt; (1815) de E.T.A. Hoffmann, &lt;i&gt;El extra&#241;o caso del Dr. Jekyll y Mr.Hyde&lt;/i&gt; (1886) de Robert L. Stevenson y &lt;i&gt;El Horla&lt;/i&gt; (1887) de Guy de Maupassant. A&#241;adimos, por nuestra cuenta, &lt;i&gt;The picture of Dorian Gray&lt;/i&gt; de Wilde, en la cual una obra art&#237;stica, el retrato del personaje, alberga el Doble, cumpliendo un papel como el que cumple la representaci&#243;n del cisne negro que Nina pretende. Con frecuencia, en las obras mencionadas nos enfrentamos con rasgos que Freud atribuye al Doble u otro yo: &#8220;The self may thus be duplicated, divided and interchanged&#8221; [El yo puede as&#237; ser duplicado, dividido e intercambiado] (2003, 142).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con un enfoque distinto, pero complementario, Para&#237;so (2009) inserta el motivo del Doble en una de las cinco &#8220;estructuras de significado arquet&#237;pico o m&#237;tico&#8221; de Northrop Frye: la dem&#243;nica. Las dos primeras estructuras, apocal&#237;ptica y dem&#243;nica, se caracterizan &#8220;por no presentar &#8216;displacement', desplazamiento del mito en la direcci&#243;n humana&#8221; (69). Pero la estructura dem&#243;nica se opone a la apocal&#237;ptica, &#8220;pues presenta el mundo de lo que rechaza absolutamente el deseo, mientras la apocal&#237;ptica ofrece lo absolutamente deseable. El mundo de la pesadilla, el dolor y la confusi&#243;n es el suyo. Los poderes amenazantes, el infierno existencial, lo maligno, es su elemento&#8221; (69).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fern&#225;ndez Cobo (2014) estudia, a ra&#237;z de la pel&#237;cula, las transformaciones sufridas en nuestros d&#237;as por el motivo del Doble:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;por un lado, se elimina la frontera entre lo natural y lo sobrenatural que dominaba al motivo rom&#225;ntico del Doble y, por otro lado, el motivo tambi&#233;n hace su aparici&#243;n bajo el dominio de lo invisible en la mente de los personajes, resultando un acontecimiento que se puede explicar desde la patolog&#237;a (320).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;De forma coherente con esta progresiva inserci&#243;n de la figura del Doble en lo m&#225;s profundo del individuo, Fern&#225;ndez Cobo vincula su aparici&#243;n en &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; con la esquizofrenia, situando sus claves en el mundo de la raz&#243;n y la observaci&#243;n. La crisis del sujeto contempor&#225;neo se manifiesta en la disipaci&#243;n, caracterizada por un culto exacerbado a un cuerpo que se contempla como objeto de consumo, una desconfianza en el propio ser y la inversi&#243;n del sistema de valores (2014, 320). El Doble, en definitiva, manifiesta que el sujeto no es uno, sino m&#250;ltiple, como m&#250;ltiples son las subjetividades, las relaciones y las informaciones que lo rodean (321).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La disipaci&#243;n en &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; es tambi&#233;n objeto de estudio por parte de Christiansen (2016), aunque a partir del poscine; esto es, del universo cinematogr&#225;fico que, adem&#225;s de emplear herramientas de predicci&#243;n y mercadotecnia para satisfacer a las audiencias, se caracteriza por &#8220;the ubiquity of media and the fact that there is a constant cross-pollination&#8221; [la ubicuidad de los medios y el hecho de que existe una polinizaci&#243;n cruzada constante] (516). Es precisamente esta &#8216;polinizaci&#243;n' la que permite transformar el cuerpo de Nina en cisne; y es que el cuerpo no se define ya por lo que es, sino por lo que hace, raz&#243;n por la cual se sumerge en un mundo sin esencias s&#243;lidas (533). En la ra&#237;z de la transformaci&#243;n se encuentran las tensiones de g&#233;nero: &#8220;oppressive stratifications of gender, sexuality, and desire are registered directly on Nina's body, resulting in her body literally tearing open, while also transforming it into a hybrid body&#8221; [las estratificaciones opresivas de g&#233;nero, sexualidad y deseo se registran directamente en el cuerpo de Nina, lo que hace que su cuerpo literalmente se desgarre, al tiempo que lo transforma en un cuerpo h&#237;brido] (515). Es este el contexto en el que emerge el Doble a imitaci&#243;n de Lily. Christiansen retomar&#225; su aproximaci&#243;n a la pel&#237;cula en &#8220;Dolor y sujeto cin&#233;tico en Black Swan&#8221; (2017), insistiendo en la transformaci&#243;n y muerte de Nina como una forma de rebeli&#243;n frente a las tensiones de g&#233;nero y el biopoder. A&#241;os antes, el mismo Christiansen hab&#237;a dado cuenta de dos transformaciones: una, de ni&#241;a a mujer, mediante la cual Nina se libera de la c&#225;rcel construida por la madre; la segunda, de representar a ser realmente el cisne negro, pasando del espejo que representa (es esta una modalidad del Doble) a la transformaci&#243;n en mujer-cisne:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Black Swan questions the notion of representation, framing it as a discussion between mirror and performance; Nina Sawyer wants to be the Black Swan, not just represent it. This leads us to another transgression, which is that of the morph. The morph is the bridge between the mirror and performance, because when Nina finally performs her role, she physically morphs into the unreal being of swan-woman hybrid, thus smashing the mirror of representation [Cisne Negro cuestiona la noci&#243;n de representaci&#243;n, plante&#225;ndola como una discusi&#243;n entre el espejo y la performance; Nina Sawyer quiere ser el Cisne Negro, no solo representarlo. Esto nos lleva a otra transgresi&#243;n: la de la metamorfosis. La metamorfosis es el puente entre el espejo y la performance, porque cuando Nina finalmente interpreta su papel, se transforma f&#237;sicamente en el ser irreal de un h&#237;brido entre cisne y mujer, rompiendo as&#237; el espejo de la representaci&#243;n]. (2011, 307)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hemos mencionado la necesidad de liberaci&#243;n con respecto de la madre. Pues bien, a pesar de que G&#243;mez Carde&#241;a (2019) no centra su atenci&#243;n en la figura del Doble en &lt;i&gt;Black Swan,&lt;/i&gt; de sus reflexiones se desprende un aspecto tan sugerente como que Nina es, a su vez, Doble de su madre Erica. La autora aplica las categor&#237;as de violencia y g&#233;nero al estudio del film y, al centrarse en la relaci&#243;n materno filial, se refiere a la hija como &#8220;reemplazante&#8221; (49) (no solo, por cierto, de Erica, sino tambi&#233;n de la anterior bailarina principal, Beth), bas&#225;ndose en las relaciones fusionales o imitativas. Es Erica la que se proyecta en su hija, pues el narcisismo de los padres &#8220;renasce ao projetar-se nos filhos, encarregados assim de resgatar os pais das pr&#243;prias frustra&#231;&#245;es&#8221; [renace al proyectarse en los hijos, quienes son as&#237; responsables de rescatar a sus padres de sus propias frustraciones] (Medioli, 2011, 43). En la misma l&#237;nea, Stephenson fija su atenci&#243;n no tanto en el peligro del Doble, sino en la identidad misma de Nina, producto de una proyecci&#243;n materna que la induce al perfeccionismo; y es que Nina es, en parte, &#8220;the obsessive striving for perfectionism, presented onscreen by the mirror imago and the ethereal White Swan&#8221;, el cual es &#8220;dangerous, damaging and influential in the subject's diegetic trajectory through psychosis&#8221; [el af&#225;n obsesivo por el perfeccionismo, representado en la pantalla por la imagen del espejo y el et&#233;reo Cisne Blanco, (el cual es) peligroso y da&#241;ino e influye en la trayectoria dieg&#233;tica del sujeto a trav&#233;s de la psicosis] (2016, 80). Por eso, para Stephenson el Doble Cisne Negro es liberador: &#8220;In the end the most horrific fear for Nina, the grotesque emergence of the Black Swan, is actually the event that breaks the cycle of perfectionist delusion and allows her to identify as something other than an image&#8221; [al final, el miedo m&#225;s horrible para Nina, la grotesca aparici&#243;n del Cisne Negro, es en realidad el evento que rompe el ciclo del delirio perfeccionista y le permite identificarse como algo m&#225;s que una imagen] (80). No ser&#237;a aventurado pensar que el poder de liberaci&#243;n del Doble de Nina radica precisamente en ser el contrario del que ella es como Doble de su madre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto al mito de Narciso, hay que reconocer que en la versi&#243;n de Ovidio es ya una variante del Doble. Pero ser&#225; a finales del siglo XIX cuando se incorpore a la descripci&#243;n de la conducta del individuo: en 1899, N&#228;cke se refiere a &#233;l para explicar una desviaci&#243;n consistente en hacer del propio cuerpo objeto de enamoramiento y complacencia sexual, mientras que en 1898 Ellis lo empleaba para describir una conducta de admiraci&#243;n hacia s&#237; mismo en la que se neutraliza la pulsi&#243;n sexual (Alganza, 2010, 200).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos aportes los incorpora Freud a partir de 1910, pero en una interpretaci&#243;n m&#225;s amplia, en la que el narcisismo es una fase m&#225;s en el desarrollo de la sexualidad. De ah&#237; que distinga entre narcisismo primario o normal y secundario o patol&#243;gico; el primero &#8220;remite a una etapa anterior a la plena capacidad del ni&#241;o para sentir inter&#233;s hacia objetos externos y tendr&#237;a que ver con el hecho de que el ni&#241;o se elige a s&#237; mismo como objeto de amor&#8221; (Alganza, 2010, 203). Es crucial, por tanto, para la construcci&#243;n del yo. Ahora bien, en &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; es notable la presi&#243;n que Erica proyecta sobre su hija, como si deseara alcanzar en Nina el &#233;xito al que ella renunci&#243; al quedarse embarazada; y es que el narcisismo primario es, adem&#225;s, &#8220;una &#8216;reproducci&#243;n' del narcisismo de los padres, quienes atribuyen al ni&#241;o y proyectan en &#233;l todas las perfecciones, todos los sue&#241;os, a los cuales ellos mismos hubieron de renunciar&#8221; (204). Sin embargo, para la constituci&#243;n del yo es necesaria la superaci&#243;n de esta fase, de tal manera que el otro no sea ya uno mismo, sino precisamente el otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Doble y el Mal&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al principio mencion&#225;bamos la posibilidad de abordar el problema del mal al advertir en el Doble la oscuridad que escapa a la voluntad del yo. De hecho, nuestra hip&#243;tesis es que el acceso fenomenol&#243;gico al problema del mal que Ricoeur realiza en &lt;i&gt;Finitud y culpabilidad&lt;/i&gt; (2004) permite un acceso distinto y coherente a la simbolog&#237;a de &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Algunos estudios sobre Black Swan se plantean tambi&#233;n el problema del mal, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la obra mencionada, Ricoeur afirma que en la precomprensi&#243;n del hombre, a la cual denomina lo pat&#233;tico de la &#8216;miseria' (2004, 24), se alcanza la percepci&#243;n global del ser humano como miserable. De esta manera, el alma no es solo visi&#243;n, sino transici&#243;n en el movimiento surgido del anhelo, &#8220;aspiraci&#243;n (&#8230;) tendencia y tensi&#243;n&#8221; (27), y se expresa como discurso pat&#233;tico mediante la alegor&#237;a y, posteriormente, el mito (25 y 27).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Por qu&#233; el hombre es miserable? &#191;Por qu&#233; el alma no es ya solo visi&#243;n, sino anhelo?: porque es un ser falible. Seg&#250;n Ricoeur, el rasgo global del ser humano &#243;nticamente falible &#8220;consiste en una cierta no-coincidencia del hombre consigo mismo; esta &#8216;desproporci&#243;n' consigo mismo ser&#237;a la ratio de la falibilidad&#8221; (2004, 21). Ser y a la vez no ser lo que se es y que se anhela: tal es la naturaleza del hombre. Desde nuestro punto de vista, es aqu&#237; donde se sit&#250;a el origen del Doble, pues esta no coincidencia implica no unidad, sino dualidad. Pensamos, adem&#225;s, que la conciencia de la no-coincidencia es especialmente clara cuando el hombre tiene frente a s&#237; la culpa, una culpa que es original, y que hace al ser humano consciente de su falibilidad, que se objetiva en el Otro-Yo. San Pablo lo expres&#243; de forma admirable:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en m&#237;. As&#237; que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal est&#225; en m&#237;. Porque seg&#250;n el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que est&#225; en mis miembros. (Reina-Valera, Romanos 7:19-23)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como se puede apreciar, la conciencia de la culpa es de las experiencias vitales m&#225;s profundas y misteriosas. Seg&#250;n Ricoeur, su confesi&#243;n se desarrolla siempre en el &#225;mbito del lenguaje: primero &#8211;insiste una y otra vez en ello&#8211; a trav&#233;s de expresiones simb&#243;licas y, a continuaci&#243;n, mediante el mito; es a partir de este que especula la gnosis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien: &#191;qu&#233; nos permite incluir la trama de &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; en la reflexi&#243;n acerca del mal emprendida por autores como Ricoeur? La respuesta, ya sugerida, es algo tan simple como la oposici&#243;n de dos colores contrapuestos, presentes ya en el libreto de Tchaikovski: volvemos a la confrontaci&#243;n entre el blanco de Odette y el negro de Odile. Es esta, pues, una encarnaci&#243;n del mal, como lo es su padre Rothbart. M&#225;s a&#250;n, si hablamos de la interioridad de los personajes, podemos operar a partir de la premisa de que, en el film, el cisne negro remite al caballo negro del mito plat&#243;nico: es el &lt;i&gt;Epithimetik&#243;n,&lt;/i&gt; que representa al alma apetitiva (los deseos, las pasiones). En consecuencia, se podr&#237;a pensar que el cisne blanco remite al &lt;i&gt;Thimoeides&lt;/i&gt; o caballo blanco, que representa al alma irascible (la fuerza de voluntad necesaria para alcanzar los ideales nobles) (Plat&#243;n, 1992, 360-362). &#191;Qui&#233;n controla &#8211;o deber&#237;a controlar&#8211; a los dos caballos?: el &lt;i&gt;Logistik&#243;n&lt;/i&gt; o auriga, que representa al alma racional, al intelecto, y que en el film es, o deber&#237;a ser, la misma Nina.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2153 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_swan_2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_swan_2.jpg?1770641997' width='500' height='281' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La ca&#237;da del alma arrastrada por el caballo negro da en Plat&#243;n raz&#243;n del mal: la materia la encierra. Lo que interesa es esta tendencia a corporeizar el mal; y es que este se visualiza a menudo como algo &#8220;casi material que infecta como una suciedad, que perjudica con unas propiedades invisibles y que, sin embargo, opera al modo de una fuerza en el campo de nuestra existencia, indivisiblemente ps&#237;quica y corporal&#8221; (Ricoeur, 2004, 190). De ah&#237; la angustia que siente el espectador frente al picor en la espalda que angustia a Nina y su obsesi&#243;n por rascarse; en especial, cuando algo indefinido y negro empieza a emerger en esa zona. Este &#8216;algo' se visualiza al principio como una mancha (este t&#233;rmino lo emplea Ricoeur) que infecta el cuerpo virginal de la joven.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La menci&#243;n del cuerpo virginal no es gratuita. Responde a una tendencia a identificar la mancha con la sexualidad, y as&#237; aparece en el mito de Plat&#243;n, en el que las bajas pasiones se localizan en el vientre: de hecho, la gula y la lujuria han estado siempre estrechamente unidas. Nina descubre el placer sexual en el contacto heterosexual. En efecto, el director exige no solo perfecci&#243;n t&#233;cnica, sino pasi&#243;n, para interpretar al cisne negro: una pasi&#243;n que se identifica con la libido, con el emerger del deseo sexual. Hay cierta sincron&#237;a de este emerger con el inicio de una progresiva separaci&#243;n de Nina con respecto de su madre. Y si, al principio, el contacto f&#237;sico se da con una persona de otro sexo, que de alguna manera encarna al padre ausente (es el director de la obra), r&#225;pidamente deriva hacia la homosexualidad y, por &#250;ltimo, hacia un onanismo endog&#225;mico. Curiosamente, conforme Nina se va encerrando en s&#237; misma, la figura del Doble se fortalece; y si al principio se insin&#250;a en el espejo, enseguida se proyecta en el cuerpo de su rival, Lily.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La muerte de Nina (vamos a suponer que muere) es tr&#225;gica, pero desde el punto de vista de la protagonista vale la pena. El deseo (Eros) se ha cumplido, aunque la ha entregado en manos de la muerte (Thanatos). Sus palabras, entonces, son: &#8220;It was perfect&#8221; (&#8220;Ha sido perfecto&#8221;). De alguna manera, remiten a la escena en que Tetis, de argentados pies y madre de Aquiles, le comunica a este su destino; lo recuerda el h&#233;roe: &#8220;que el hado ha dispuesto que mi vida acabe de una de estas dos maneras: Si me quedo a combatir en torno de la ciudad troyana, no volver&#233; a la patria, pero mi gloria ser&#225; inmortal; si regreso, perder&#233; la &#237;nclita fama, pero mi vida ser&#225; larga, pues la muerte no me sorprender&#225; tan pronto&#8221; (&lt;i&gt;Il&#237;ada&lt;/i&gt;, Canto IX: 410-416). Es el castigo propio de la tragedia, como si a los humanos les estuviera vedado alcanzar una perfecci&#243;n por la que, sin embargo, merece la pena morir: &#8220;La muerte en la batalla era una aspiraci&#243;n, un ideal sin el que no pod&#237;a conseguir la gloria (Kl&#233;os), ni por tanto, la condici&#243;n heroica misma&#8221; (Rodr&#237;guez L&#243;pez, 2021, 178). Nina debe abandonar la seguridad del seno materno en el que habita, permitir que emerja el Doble y, por &#250;ltimo, entregarlo en manos de la muerte para as&#237; alcanzar la perfecci&#243;n, aunque con ello descubra que es ella misma quien muere en la batalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s sea esa la tentaci&#243;n de Narciso y la causa de su muerte. Como Nina, ve en el Doble la no-coincidencia consigo mismo, aquello que le falta para su plenitud y, como en el mito del andr&#243;gino narrado por Plat&#243;n en &lt;i&gt;El Banquete,&lt;/i&gt; aspira a la unidad perdida: &#8220;una vez que fue seccionada en dos la forma original, a&#241;orando cada uno su propia mitad se juntaba con ella y rode&#225;ndose con las manos y entrelaz&#225;ndose unos con otros, deseosos de unirse en una sola naturaleza, mor&#237;an de hambre y de absoluta inacci&#243;n, por no querer hacer nada separados unos de otros&#8221; (Plat&#243;n, 1992, 225).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que nos interesa de este mito es el castigo: los dioses tem&#237;an que el andr&#243;gino asaltara el cielo, raz&#243;n por la cual lo seccionaron; el ser humano, por tanto, anhela la mitad que le falta, ya sea hombre o mujer; en un principio, la re-uni&#243;n supon&#237;a la muerte, como si la nueva naturaleza impidiera recuperar la plenitud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, esta b&#250;squeda del alma en transici&#243;n de Nina no se encamina al bien por el que se esfuerza el caballo blanco de Plat&#243;n, sino que premeditadamente se deja cautivar por su opuesto: se orienta hacia el color negro, como buscando alcanzar un deseo que se le presenta como necesario. El Doble la atrae, es cierto, pero ya desde el principio parece adherirse a &#233;l. La raz&#243;n es que su idea de perfecci&#243;n es extensiva, y no intensiva. No se contenta con un carro alado en el que el auriga refuerza al caballo blanco, sino que necesita, para estar completa, experimentar c&#243;mo el caballo negro se desboca, se &#8216;extiende' m&#225;s all&#225; de la unidad a la que pertenece. &#191;Qui&#233;n ha puesto esta tentaci&#243;n en su interior? &#191;Qui&#233;n, este deseo? Evidentemente, el director del ballet. Este identifica con el deseo de placer sexual la pasi&#243;n que Nina necesita para interpretar al &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si retornamos a la visi&#243;n de Ricoeur, alej&#225;ndonos del mito plat&#243;nico del andr&#243;gino, podemos aventurar que Nina ha sido mancillada, pues en ella se ha desencadenado una impureza o un mal. De hecho, mediante la frecuente identificaci&#243;n de la c&#225;mara con la protagonista, el espectador se siente turbado; y es que &#8220;con la mancilla, entramos en el reino del Terror; [&#8230;] por el psicoanalista, [el fil&#243;sofo] se entera del parentesco de este miedo con la neurosis obsesiva&#8221; (Ricoeur, 2004, 189) en la que Nina se sumerge. Aplicar al an&#225;lisis la hermen&#233;utica contenida en &lt;i&gt;Finitud y culpabilidad&lt;/i&gt; supone decantarse por quienes han reconocido en el Doble-Cisne Negro una amenaza inquietante, frente a quienes han adivinado en &#233;l la posibilidad de liberaci&#243;n de Nina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Desdoblamientos especulares en el sujeto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si retornamos ahora a las &lt;i&gt;Metamorfosis&lt;/i&gt; de Ovidio (Libro III: 338-510), encontraremos a Narciso donde lo dejamos: frente a su Doble. El Doble es &#233;l, pero est&#225; fuera de &#233;l. Se contempla a s&#237; mismo en su reflejo, en esa imagen quieta en las serenas aguas de la fuente. Narciso encarna la belleza eg&#243;latra, hasta el punto de permanecer, como Nina, virgen para s&#237; mismo. Ante su r&#233;plica, se enamora de ella e intenta atraparla, poseerla. No se da cuenta de que si su virginidad es exigencia de su hermosura, tambi&#233;n su reflejo es intocable. Su vano intento le entregar&#225; a la muerte: ahogado lo contemplamos, mas no tanto en el agua como en el anhelo imposible por su belleza. Queda tras &#233;l, como memoria, la flor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reflejo, deseo, muerte y flor son los motivos que articulan el mito de Narciso, pero tambi&#233;n la historia de Nina. En &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt;, la belleza parece estar encarnada por su imagen virginal en los primeros espejos. Poco a poco, esta imagen es sustituida por otra que suscita el deseo, al vivirse como la carencia de algo debido. Si bien inspira temor en la protagonista, tambi&#233;n suscita la ambici&#243;n de alcanzar la perfecci&#243;n al poseerla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El emerger de la sexualidad es la forma de exteriorizar al cisne negro y su s&#237;mbolo es el carm&#237;n rojo, que ocupa su lugar junto al espejo ante el que Nina se maquilla. Este &#250;ltimo hace las veces de la superficie del agua del mito de Narciso, aunque esta vez se multiplica para manifestar el trastorno de la bailarina. El carm&#237;n es rojo, y desde nuestro punto de vista manifiesta el inconsciente libidinoso que de a poco anula el control racional y da entrada al predominio del negro frente a los iniciales blanco y rosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El v&#233;rtigo provocado por la sucesi&#243;n de espejos conduce sin remedio hacia su resquebrajamiento; uno de los fragmentos, analog&#237;a del agua narcisiana, causa una herida profunda que bien podr&#237;a desencadenar la muerte, y cuya sangre semeja una flor encarnada sobre el vestido blanco de la bailarina.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2154 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/black_swan_3.jpg?1770641997' width='500' height='303' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Ovidio no se preocup&#243; demasiado del proceso por el que la imagen de Narciso reflejada en la superficie del agua cobra identidad propia. Aronofsky, s&#237;. De hecho, una secuenciaci&#243;n de fragmentos despliega sus fases a una mirada atenta. A priori, podemos establecer que estas consisten, principalmente, en cuatro:&lt;/p&gt;
&lt;ol class=&#034;spip&#034; role=&#034;list&#034;&gt;&lt;li&gt; Nina&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Nina frente al espejo&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Emancipaci&#243;n de la imagen de Nina&lt;/li&gt;&lt;li&gt; Incorporaci&#243;n del Doble a la propia identidad&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;
&lt;p&gt;De la Nina inicial ya se ha hablado, en especial como proyecci&#243;n de los deseos de su madre. Las tres fases restantes son mencionadas por Laine de forma similar a la nuestra:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;the &#8216;beast' first manifests itself in negative emotions (&#8230;). But later, these emotions are lodged in the physical shape of Nina's uncanny double, who at first only exists as a reflection in the mirror, then as a hallucination outside the mirror, until finally she literally bursts through Nina's skin&#8221; [La &#171;bestia&#187; se manifiesta primero en emociones negativas (&#8230;).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Pero m&#225;s tarde, estas emociones se alojan en la forma f&#237;sica del inquietante doble de Nina, quien al principio solo existe como un reflejo en el espejo, luego como una alucinaci&#243;n fuera del espejo, hasta que finalmente irrumpe literalmente en la piel de Nina] (2015, 131).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda fase est&#225; directamente relacionada con la necesidad de Nina de contemplarse en el espejo. Esta preeminencia del ver se constata en los innumerables espejos omnipresentes tanto en casa como en el ballet. Para ella, son estos el instrumento necesario para su entrenamiento como bailarina y para su embellecimiento personal: necesita ver su figura reflejada en el espejo para mejorar su t&#233;cnica, pero tambi&#233;n para maquillarse. En este sentido, el hecho de que el carm&#237;n sea la ocasi&#243;n para que comience el proceso de erotizaci&#243;n nos permite considerarlo no como un mero s&#237;mbolo que significa, sino como s&#237;mbolo operativo. Se erige, as&#237;, en un motivo funcional, que imprime cierto sentido a la acci&#243;n. De hecho, el rojo del carm&#237;n en el camerino inicia un proceso que se define ya no solo por la visi&#243;n, sino por la atenci&#243;n &#8211;como tal, consciente&#8211; de la protagonista hacia lo que el azogue le devuelve.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En uno de los bordes del espejo del camerino destaca, adem&#225;s, una flor blanca. Qu&#233; sentido tiene es una pregunta que solo podemos contestar si lo relacionamos con el espacio original de Nina. Su apariencia es infantil, pues se trata de una flor recortada de una cartulina. Recuerda el entorno infantil o preadolescente en el que se nos presenta a la bailarina: esa habitaci&#243;n, poblada de animalitos de trapo, y de tonos predominantemente blancos y rosas, en la que tambi&#233;n est&#225; presente una flor artificial blanca. Es el mundo inocente en el que nuestra Nina-Odette despierta tras so&#241;ar que, en la obertura, Rothbart la convierte en el cisne negro del ballet de Tchaikovski; sue&#241;o en el que su figura se refleja en otra superficie especular, esta vez el suelo pulido del escenario desnudo en el que danza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del sue&#241;o inconsciente a la realidad: cuando Nina despierta en su dormitorio de ensue&#241;o, la figura que vela por ella es la madre. Ahora estamos en condiciones de asignar a esta el papel de Supery&#243;. Proteger a su hija de la posibilidad de &#8211;como ella&#8211; quedarse embarazada y tener que abandonar su carrera es la raz&#243;n de que ejerza un poder tir&#225;nico con apariencia amable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, hay otra figura femenina a la cual Nina pretende suceder; es Beth, la bailarina principal &#8216;ca&#237;da en desgracia'. Meliodi (2011) la relaciona tambi&#233;n con el espejo y el carm&#237;n, pues considera a este como un objeto que representa un fragmento del otro, de Beth, a la cual quiere Nina aprehender en su b&#250;squeda de identidad; y esto, &#8220;pois o outro que na fun&#231;&#227;o de espelho deveria refletir para ela a pr&#243;pria identidade, s&#243; pode ser apreendido em peda&#231;o&#8221; [porque el otro, que en funci&#243;n del espejo deber&#237;a reflejar su propia identidad, s&#243;lo puede ser captado en fragmentos] (44).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El espejo interpela, tienta al inconsciente para que aflore. Y el inconsciente es pasi&#243;n, libido. La lucha entre el control racional y el Ello est&#225; servida. El cisne negro pugna por emerger desde lo profundo del cisne blanco. Y, en la medida en que lo consigue, se corporeiza: no solo en esa herida en la espalda, mancha de la que al final brotar&#225;n plumas negras, sino tambi&#233;n en una autonom&#237;a de la imagen de Nina reflejada en el espejo. As&#237;, si esta se inclina hacia un lado, uno de sus reflejos permanece erguido; en otra ocasi&#243;n, la protagonista se encuentra de espaldas al espejo, mientras su imagen la mira amenazante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es de extra&#241;ar que esta corporeizaci&#243;n llegue a su grado m&#225;ximo al hacerse realidad en otra figura. De noche, en la que es seguramente la escena m&#225;s comentada por los cr&#237;ticos, y que imita una similar de &lt;i&gt;El Doble&lt;/i&gt; de Dostoievski, Nina transita un subterr&#225;neo con grafitis en los muros. Al fondo aparece una joven que camina en direcci&#243;n contraria. Cuando se cruza con ella, observamos que es la misma Nina, no vestida de blanco, sino de negro; no con el pelo recogido, sino suelto; y, como era de esperar, muy maquillada. Su gesto es decidido, y la sonrisa que esboza mientras mira de reojo a Nina bien podr&#237;a interpretarse como ir&#243;nica o despreciativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La escena es turbadora, inquietante. Espa&#241;a advierte que en esta escena &#8220;el montaje se configura en torno a la alternancia de dos planos concretos &#8211;subjetivos desde Nina y los respectivos de r&#233;plica de su rostro desconcertado&#8211;, que subraya y prolonga en el tiempo la tensi&#243;n&#8221; (2012, 124); pone tambi&#233;n de manifiesto la abundancia de &#8220;subjetivismo descriptivo&#8221; en el film, recurso que aumenta la confusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta parece ser la decisi&#243;n del meganarrador (el gran imaginador del relato f&#237;lmico): confundir, desorientar al espectador, hacerle sentir la perturbaci&#243;n que siente la protagonista. Y para ello, no duda en utilizar el encuadre con esta intenci&#243;n. Los planos se desdoblan gracias a los espejos, incluso, en alguna ocasi&#243;n, hasta el infinito; la ocularizaci&#243;n alterna la interna primaria y la cero (Gaudreault y Jost, 1995, 141-144), y en este &#250;ltimo caso aproxim&#225;ndose por detr&#225;s a Nina para ver lo que ella ve. Se trata, en tales casos, de sumergirnos en su percepci&#243;n y as&#237; sentir la perturbaci&#243;n que produce lo que Freud denominaba &#8220;lo siniestro&#8221; del Doble. El narrador, al fin y al cabo heterodieg&#233;tico, utiliza tambi&#233;n para su provecho una ocularizaci&#243;n pretendidamente neutra (cero) cuando muestra aquello que, conforme avanza el metraje, llegamos a pensar que no ha sucedido: la relaci&#243;n homosexual entre Lily y Nina en la habitaci&#243;n de esta, la muerte de Lily&#8230; De hecho, es con esta &#250;ltima escena con la que Bordin (2014) ejemplifica el uso consciente y manipulador que Aranofsky hace del realismo del espacio&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;La c&#225;mara se desplaza desde los pedazos rotos de un espejo hasta la sangre (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos aspectos t&#233;cnicos de la narraci&#243;n f&#237;lmica, &#191;no recuerdan a alguna modalidad de discurso indirecto libre? Es lo que piensa Shaviro, quien apunta a su presencia en el filme y lo define como &#8220;a mode of presentation that is neither subjectively expressive, nor omniscently objective, but somehow in between&#8221; [un modo de presentaci&#243;n que no es ni subjetivamente expresivo ni omniscientemente objetivo, sino de alguna manera intermedio] (2011, enero 5). Pero remiten tambi&#233;n a lo que Schubert ha denominado &#8220;narrative instability&#8221;, referida a textos&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;that consciously frustrate and obfuscate the process of narrative understanding and comprehension, challenging their audiences to piece together what exactly happened in a text's plot, who the characters really are, which of the diegetic worlds is real, or how narrative information is received in the first place&#8221; [que frustran y ofuscan conscientemente el proceso de comprensi&#243;n e interpretaci&#243;n narrativos, desafiando a sus audiencias a reconstruir qu&#233; ha sucedido exactamente en la trama de un texto, qui&#233;nes son realmente los personajes, cu&#225;l de los mundos dieg&#233;ticos es real o c&#243;mo se recibe la informaci&#243;n narrativa en primer lugar]. (2019, 10)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esta inestabilidad en el modo de narrar se traslada a la percepci&#243;n del espectador, quien, de esta manera, se siente obligado a aunar su propia comprensi&#243;n con la del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volvemos a la escena mencionada del subterr&#225;neo: &#191;qu&#233; figura es esa con la que se cruza nuestra protagonista? El rostro es el de Nina y, sin embargo, no es exactamente ella, pues la actitud es la desenfadada, osada e insinuante de Lily. Y es que el Doble ha emergido. Ya no es un Yo, sino un t&#250; que es el Ello en rebeld&#237;a. En &#233;l, Nina acaba de contemplar la posibilidad de su sexualizaci&#243;n al modo de Lily.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias a esta exteriorizaci&#243;n, Nina puede experimentar la alteridad en la identidad. Si bien la primera relaci&#243;n ha sido heterosexual, puede ahora dar un paso a la endogamia en una relaci&#243;n homosexual con Lily. Pero &#191;ser&#225; realmente con Lily o con ella misma? Es en el desenlace cuando aflora la duda. Mientras, la identidad en la alteridad se acent&#250;a al entregarse al onanismo: el placer buscado en s&#237; mismo, no en la entrega al otro del mismo sexo o de sexo distinto: Narciso se ha entregado a su imagen, incorpor&#225;ndola a s&#237; o incorpor&#225;ndose a ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la definitiva identidad en la alteridad solo se alcanza con la muerte de uno de los dos, el yo o su imagen. Espa&#241;a apunta al respecto:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;al final del relato, se ve sumida por una coexistencia imposible. En este momento, Nina acude a la eliminaci&#243;n, o lo que es lo mismo, a la autodestrucci&#243;n, como v&#237;a para hallar su liberaci&#243;n. Se produce la muerte simb&#243;lica de estos dos estados o subjetividades, mediante dos nuevos fragmentos de car&#225;cter alucinatorio. (2012, 135)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Es sintom&#225;tico lo que apunta &#199;elik (2023, 12), que la muerte del Doble supone el fin de las im&#225;genes perturbadoras que el espejo devuelve. Sin embargo, Nina no advierte que es v&#237;ctima del destino tr&#225;gico del h&#233;roe cl&#225;sico: porque a quien realmente mata es a s&#237; misma. El asesinato del Doble ha equivalido a un suicidio. En la identidad ha logrado la perfecci&#243;n; pero esta perfecci&#243;n es ef&#237;mera, como el abrazo de Narciso con su reflejo en el agua. En efecto, &#8220;It was perfect&#8221;; pero en esta expresi&#243;n el tiempo verbal es el del pasado, como lo es el fen&#243;meno sugerido por la expresi&#243;n &#8220;One hit wonder&#8221;, que se emplea para aquellos artistas recordados por un solo &#233;xito musical, fuera del cual no hay lugar para la memoria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como se puede apreciar, nuestra interpretaci&#243;n es tr&#225;gica, en el sentido (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (Agudo, 2012, 4).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Conclusiones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mayor&#237;a de los an&#225;lisis de &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; realizados hasta la fecha se centran en la figura del Doble y en el trastorno de Nina. De ah&#237; que se sumerjan en los estudios de Freud y Lacan, as&#237; como en el protagonismo que cobra la figura del Doble en la literatura del siglo XIX y su posterior enriquecimiento. Son acercamientos necesarios, exigencias inmediatas de la trama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, adem&#225;s, &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; hace un uso consciente de motivos ligados al mito de Narciso, tal y como lo narra Ovidio en sus &lt;i&gt;Metamorfosis&lt;/i&gt;. Uno de ellos es la flor, reemplazada por la sangre que ti&#241;e el vestido blanco de la bailarina al final del filme, roja como el carm&#237;n que previamente ha operado como s&#237;mbolo de la incitaci&#243;n al placer. Tambi&#233;n la superficie del agua es reemplazada, esta vez por la de los espejos, los cuales, como aquella, reflejan la imagen del Doble.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los motivos del mito operan sobre un sustrato m&#225;s evidente: la trama que configura &lt;i&gt;El lago de los cisnes&lt;/i&gt; de Tchaikovski, la cual, a su vez, da paso a la de los ensayos para su representaci&#243;n. Podr&#237;amos decir que estas dos &#250;ltimas se relacionan e intensifican gracias al contraste del negro con el blanco, colores que identifican a Odile y Odette y que nos remiten al mito del carro alado de Plat&#243;n. Retrotraernos a este nos autoriza a introducir la reflexi&#243;n sobre el mal que anida en la condici&#243;n humana y a recordar &#8211;con Ricoeur&#8211; que se puede contemplar al ser humano como miserable. Si a menudo se acude a las tesis freudianas para explicar el conflicto del personaje central, Nina, es porque el elemento fant&#225;stico y siniestro del Doble emerge como una negra y perturbadora liberaci&#243;n de su inconsciente libidinoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto al modo de relatar, destacan aquellos recursos que provocan desorientaci&#243;n en el espectador y dan consistencia a lo fant&#225;stico: no solo la insistencia en fijar la mirada en los espejos y en sus reflejos, sino la asunci&#243;n de la visi&#243;n de Nina mediante la ocularizaci&#243;n interna o, incluso, mediante un uso peculiar de la cero. Y es que la pel&#237;cula asume el filtro de una persona con neurosis obsesiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sexualidad, como en el mito de Narciso y en las tesis freudianas, opera de manera tanto impl&#237;cita como expl&#237;cita. Aletargada tras el rosa y el blanco de una ani&#241;ada Nina, despierta en un apresurado contacto heterosexual con el director, para desbordarse con Lily en una relaci&#243;n homosexual, que es, en &#250;ltimo t&#233;rmino y realmente, end&#243;gama. Si el contacto heterosexual es necesario para despertar la libido, que se corporeiza en alteridad o Doble en la homosexual, asume finalmente la alteridad en la identidad en la end&#243;gama: el Doble es uno con el Yo, por lo que su muerte es la de Nina: matar al &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; es matar al cisne blanco. La perfecci&#243;n de la experiencia interpretativa a la que alude la protagonista puede haber sido verdadera, s&#237;; pero su resultado es una muerte tr&#225;gica que recuerda la condena del h&#233;roe cl&#225;sico y de tantas figuras de la mitolog&#237;a, cuyo mal, mancha o mancilla ricoeuriana habita su propio yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agudo, M. J. (2012). Cisne Negro. El one hit wonder de Nina. &lt;i&gt;Revista V.O. Versi&#243;n Original&lt;/i&gt;, (210), pp. 4-6. &lt;a href=&#034;https://www.calameo.com/read/0000418561277637566eb&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.calameo.com/read/0000418561277637566eb&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alganza, J. (2010). Apuntes sobre Narcisismo en psicoan&#225;lisis. La psicopatolog&#237;a del narcisismo. En M. Alganza (Ed.), &lt;i&gt;Metamorfosis de Narciso en la cultura occidental&lt;/i&gt; (pp. 197-213). Universidad de Granada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asse, J. (2002). El mito, el rito y la literatura. &lt;i&gt;Revista Casa del tiempo&#8211;Cari&#225;tide, 45&lt;/i&gt;, pp. 54-71. &lt;a href=&#034;http://www.uam.mx/difusion/revista/oct2002/asse.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.uam.mx/difusion/revista/oct2002/asse.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Barg&#225;r, P. (2018). 'I Felt It... It Was Perfect': Apollo, Dionysus, Christ and Black Swan. &lt;i&gt;Communio Viatorum, 3&lt;/i&gt;, pp. 313-333. &lt;a href=&#034;https://www.researchgate.net/publication/330397856_&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.researchgate.net/publication/330397856_&lt;/a&gt;'I_Felt_It_It_Was_Perfect'_Apollo_Dionysus_Christ_and_Black_Swan&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bordin, R. (2014). The Realism of Space in Black Swan. &lt;i&gt;Cinesthesia, 3&lt;/i&gt;(1). &lt;a href=&#034;https://scholarworks.gvsu.edu/cine/vol3/iss1/2&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://scholarworks.gvsu.edu/cine/vol3/iss1/2&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Calvo Pascual, M. (2016). 'It was perfect': desire, corporeality, and denial in Darren Aronofsky's Black Swan. &lt;i&gt;ES. Revista de Filolog&#237;a Inglesa&lt;/i&gt;, (37), pp. 119-132. &lt;a href=&#034;https://revistas.uva.es/index.php/esreview/article/view/757&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://revistas.uva.es/index.php/esreview/article/view/757&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#199;elik, G. K. (2023). New taste in the myth of Swan Queen in the film Black Swan: the inner conflict of Nina reflected in the mirrors. &lt;i&gt;Journal of Academic Studies in World Languages, Literatures and Translation (WOLLT), 4&lt;/i&gt;(1), pp. 1-14. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.58306/wollt.1253165&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.58306/wollt.1253165&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Christiansen, S. L. (2011). Body Refractions. Darren Aronofsky's Black Swan. &lt;i&gt;Akademisk Kvarter, 3&lt;/i&gt;, , pp. 306-315. &lt;a href=&#034;http://www.akademiskkvarter.hum.aau.dk/pdf/vol3/Christiansen_Body_Refractions.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.akademiskkvarter.hum.aau.dk/pdf/vol3/Christiansen_Body_Refractions.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Christiansen, S. L. (2010). Metamorphosis y modulation: Darren Aronofsky's Black Swan. En S. Denson &amp; J. Leyda (Eds.), &lt;i&gt;Post-cinema: theorizing 21st-century film&lt;/i&gt; (pp. 514-537). REFRAME Books. &lt;a href=&#034;http://reframe.sussex.ac.uk/post-cinema/4-4-christiansen/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://reframe.sussex.ac.uk/post-cinema/4-4-christiansen/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Christiansen, S. L. (2017). Dolor y sujeto cin&#233;tico en Black Swan. &lt;i&gt;Screen Bodies, 1&lt;/i&gt;(2), pp. 25-41. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.3167/screen.2016.010203&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.3167/screen.2016.010203&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Espa&#241;a, A. (2012). The double and the mirror in Black Swan (Darren Aronofsky, 2010). &lt;i&gt;Fotocinema,&lt;/i&gt; (4), pp. 120-139. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.24310/Fotocinema.2012.v0i4.5881&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.24310/Fotocinema.2012.v0i4.5881&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fern&#225;ndez Cobo, R. (2014). Doble e identidad en Black Swan, de Darren Aronofsky. &lt;i&gt;Tropel&#237;as: Revista De Teor&#237;a De La Literatura Y Literatura Comparada,&lt;/i&gt; (23), pp. 309&#8211;322. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.26754/ojs_tropelias/tropelias.201523862&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.26754/ojs_tropelias/tropelias.201523862&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (2003). &lt;i&gt;The Uncanny&lt;/i&gt; (Trad. D. McLintock). Penguin Books.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gaudreault, A. y Jost, F. (1995). &lt;i&gt;El relato cinematogr&#225;fico. Cine y narratolog&#237;a&lt;/i&gt;. Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;G&#243;mez Carde&#241;a, S. (2019). El camino del cisne negro: violencias en la construcci&#243;n del sujeto en Black Swan. &lt;i&gt;Conexi&#243;n, 8&lt;/i&gt;(12), pp. 39-54. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.18800/conexion.201902.003&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.18800/conexion.201902.003&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Homero. (1908). &lt;i&gt;La Il&#237;ada. Versi&#243;n directa y literal del griego por Luis Segal&#225; y Estalella&lt;/i&gt;. Montaner y Sim&#243;n Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Laine, T. (2015). &lt;i&gt;Bodies in Pain: Emotion and the Cinema of Darren Aronofsky&lt;/i&gt;. Berghahn Books.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Landwehr, M. J. (2021). Aronofsky's Black Swan as a Postmodern Fairy Tale: Mirroring a Narcissistic Society. &lt;i&gt;Humanities, 10&lt;/i&gt;(86), pp. 1-18. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.3390/h10030086&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.3390/h10030086&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lobo, E. (2010). El fen&#243;meno del Doble y su relaci&#243;n con lo siniestro. &lt;i&gt;Nodus, XXX&lt;/i&gt;, pp. 1-13.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Medioli, C. G. (2011). O filme: Cisne Negro: alguns coment&#225;rios. &lt;i&gt;Reverso, 33&lt;/i&gt;(62), pp. 43-46. &lt;a href=&#034;https://psykebase.es/descarga/articulo/5406805.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://psykebase.es/descarga/articulo/5406805.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ovidio. (2008). &lt;i&gt;Metamorfosis. Libros I-V&lt;/i&gt; (Trad. J. C. Fern&#225;ndez Corte y J. Cant&#243; Llorca). Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para&#237;so, I. (2009). Cr&#237;tica arquet&#237;pica: la estructura dem&#243;nica en el tema del Doble. &lt;i&gt;RILCE, 25&lt;/i&gt;(1), pp. 69-81. &lt;a href=&#034;https://doi.org/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/&lt;/a&gt; 10.15581/008.25.26305&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Plat&#243;n. (1992). &lt;i&gt;Di&#225;logos, Tomo III&lt;/i&gt; (Trad. C. Garc&#237;a Gual, M. Mart&#237;nez Hern&#225;ndez y E. Lled&#243; &#205;&#241;igo). Gredos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ricoeur, P. (2004). &lt;i&gt;Finitud y culpabilidad&lt;/i&gt;. Editorial Trotta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rodr&#237;guez L&#243;pez, M. I. (2021). Furia, Tristeza, Venganza y Compasi&#243;n: Aquiles y el encuentro con la muerte. &lt;i&gt;Eik&#243;n Imago&lt;/i&gt;, (10), pp. 177-189. &lt;a href=&#034;https://dx.doi.org/10.5209/eiko.74144&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://dx.doi.org/10.5209/eiko.74144&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Schubert, S. (2019). &lt;i&gt;Narrative Instability: Destabilizing Identities, Realities, and Textualities in Contemporary American Popular Culture&lt;/i&gt;. Universit&#228;tsverlag Winter.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Shaviro, S. (2011, enero 5). Black Swan. &lt;i&gt;The Pinocchio Theory&lt;/i&gt;. &lt;a href=&#034;http://www.shaviro.com/Blog/?p=975&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.shaviro.com/Blog/?p=975&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Stephenson, L. (2016). A Dancer, Her Psychosis, and the Black Swan of the Real. &lt;i&gt;Medianz, 16&lt;/i&gt; (2), pp. 65-82. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.11157/medianz-vol16iss2id209&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.11157/medianz-vol16iss2id209&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias filmogr&#225;ficas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aronofsky, D. (Director). (2010). &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; [Pel&#237;cula]. Phoenix Pictures y RatPac-Dune Entertainment.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Algunos estudios sobre &lt;i&gt;Black Swan&lt;/i&gt; se plantean tambi&#233;n el problema del mal, aunque desde un punto de vista distinto al que pretendemos. Sugerente es el camino que abre Landwehr (2021) al considerar la pel&#237;cula como un cuento de hadas, lo cual le permite extraer una ense&#241;anza moral de la confrontaci&#243;n entre Nina y una sociedad narcisista.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;La c&#225;mara se desplaza desde los pedazos rotos de un espejo hasta la sangre que brota por debajo de la puerta del ba&#241;o. La visi&#243;n de la sangre no sorprende a la audiencia, que acaba de presenciar el asesinato de Lily por parte de Nina en ese mismo camerino. M&#225;s tarde se revela que no hay sangre y que el asesinato nunca ocurri&#243;. (&#8230;) Los espectadores creen que la sangre en el suelo del ba&#241;o es real y cuando se demuestra que su creencia es err&#243;nea, experimentan la ansiedad de Nina y se familiarizan m&#225;s con su realidad interior&#8221; (Bordin, 2014, 1) (trad. propia).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como se puede apreciar, nuestra interpretaci&#243;n es tr&#225;gica, en el sentido cl&#225;sico dado a la muerte del h&#233;roe. Difiere de la de Barg&#225;r (2018), cuyo enfoque teol&#243;gico encuentra un atisbo de esperanza en el final de Nina, acudiendo para ello al tan mencionado poder transformador de la belleza.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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