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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Cinema, Body, and Power. The Subaltern Subject in Prayers for the Stolen</title>
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		<dc:date>2026-07-21T14:23:29Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Juan Casas</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This article analyzes the film &lt;i&gt;Prayers for the Stolen&lt;/i&gt; (2021), directed by Tatiana Huezo, through the lens of the subaltern subject. Drawing on theoretical frameworks from subaltern studies, Antonio Gramsci's concept of hegemony, James C. Scott's notion of everyday resistance, Judith Butler's performativity of gender, and Michel Foucault's biopower, the article explores how the film portrays resistant bodies, silent acts of survival, and power technologies imposed on female bodies within a context of structural violence. The study argues that cinema, beyond being a mere social mirror, serves as a critical space that enriches theoretical reflections on subalternity. Ultimately, it proposes that cinematic art, as both a sensitive and political device, holds the power to give voice to those historically silenced.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; resistance | biopolitics | gender performativity | structural violence | cinematic representation&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-No-2-July-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | N&#186; 2 | July 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Instituto Tecnol&#243;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, Monterrey, M&#233;xico&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;a href=&#034;https://orcid.org/0009-0001-0624-9179&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://orcid.org/0009-0001-0624-9179&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cine-cuerpo-y-poder-El-sujeto-subalterno-en-Noche-de-fuego' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Cine, cuerpo y poder. El sujeto subalterno en Noche de fuego&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Cine, cuerpo y poder. El sujeto subalterno en Noche de fuego</title>
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		<dc:date>2026-07-21T14:21:43Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Juan Casas</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo propone un an&#225;lisis de la pel&#237;cula &lt;i&gt;Noche de fuego&lt;/i&gt; (2021), dirigida por Tatiana Huezo, desde la perspectiva del sujeto subalterno. A trav&#233;s de los aportes te&#243;ricos de los estudios subalternos, el concepto de hegemon&#237;a de Antonio Gramsci, la resistencia cotidiana de James C. Scott, as&#237; como la performatividad del g&#233;nero de Judith Butler y la noci&#243;n foucaultiana de biopoder, se examina c&#243;mo la cinta representa cuerpos que resisten, silencios que articulan formas de sobrevivencia y tecnolog&#237;as de poder que operan sobre los cuerpos femeninos en contextos marcados por la violencia estructural. El trabajo argumenta que el cine, m&#225;s all&#225; de ser un reflejo social, puede constituirse como un espacio de reflexi&#243;n cr&#237;tica que enriquece los marcos te&#243;ricos sobre la subalternidad. Finalmente, se sostiene que el arte cinematogr&#225;fico, en tanto dispositivo sensible y pol&#237;tico, tiene el potencial de visibilizar a quienes han sido hist&#243;ricamente silenciados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; resistencia | biopol&#237;tica | performatividad de g&#233;nero | violencia estructural | representaci&#243;n cinematogr&#225;fica&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cinema-Body-and-Power-The-Subaltern-Subject-in-Prayers-for-the-Stolen' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-16-Nro-2-Julio-2026-" rel="directory"&gt;Volumen 16 | Nro 2 | Julio 2026&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Instituto Tecnol&#243;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, Monterrey, M&#233;xico&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;a href=&#034;https://orcid.org/0009-0001-0624-9179&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://orcid.org/0009-0001-0624-9179&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1. Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cine ha sido una herramienta poderosa para narrar historias de resistencia, denuncia y transformaci&#243;n social. En este sentido, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; (Huezo, 2021), dirigida por Tatiana Huezo, se erige como una representaci&#243;n cinematogr&#225;fica de la vida de las mujeres en un entorno marcado por la violencia estructural, la marginalizaci&#243;n y el poder hegem&#243;nico. A trav&#233;s de una mirada &#237;ntima, Huezo nos invita a explorar las experiencias de personajes que se encuentran en los m&#225;rgenes de la sociedad, situ&#225;ndolos como sujetos subalternos. Este art&#237;culo se propone analizar la pel&#237;cula desde la perspectiva de los estudios subalternos, centr&#225;ndose en la representaci&#243;n del sujeto subalterno, la resistencia cotidiana y los discursos ocultos presentes en el filme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El enfoque de este trabajo se inserta en la intersecci&#243;n entre los estudios de g&#233;nero y los estudios subalternos, disciplinas que nos permiten desentra&#241;ar c&#243;mo las estructuras de poder, a trav&#233;s de la hegemon&#237;a cultural, moldean las narrativas de los individuos marginados. Desde esta perspectiva, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; no solo refleja la opresi&#243;n sistem&#225;tica a la que se enfrentan sus protagonistas, sino que tambi&#233;n revela las formas sutiles y cotidianas en que estos sujetos resisten y desaf&#237;an las jerarqu&#237;as impuestas. Al analizar la pel&#237;cula desde este &#225;ngulo, contribuimos a una comprensi&#243;n m&#225;s profunda de c&#243;mo el cine puede actuar como un espacio de resistencia y agencia para los grupos marginados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entendemos por sujeto subalterno al individuo o grupo que se encuentra en una posici&#243;n de subordinaci&#243;n dentro de una estructura de poder, cuyas voces y experiencias suelen ser silenciadas o ignoradas. Este concepto, central en los estudios subalternos, nos permite abordar las din&#225;micas de exclusi&#243;n y marginalizaci&#243;n que se despliegan en &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;. A su vez, los discursos ocultos y la resistencia cotidiana, tal como los plantea James C. Scott (1985, 2000, 2024), hacen referencia a las formas de oposici&#243;n encubierta que los sujetos subalternos emplean para resistir la dominaci&#243;n sin enfrentamientos directos. Estos mecanismos son claves en la representaci&#243;n de las protagonistas de la pel&#237;cula, Ana, Paula y Mar&#237;a, quienes, a pesar de vivir en un entorno de violencia, encuentran maneras de ejercer su agencia y resistir a trav&#233;s de pr&#225;cticas cotidianas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La hegemon&#237;a, tal como la concibe Antonio Gramsci (2000), es otro concepto fundamental en este an&#225;lisis. Nos permite entender c&#243;mo las estructuras de poder no solo se sostienen mediante la coerci&#243;n, sino tambi&#233;n a trav&#233;s del consenso cultural que normaliza la desigualdad. Ahora bien, desde una perspectiva foucaultiana, el poder no se concibe &#250;nicamente como una fuerza represiva ejercida desde arriba, sino como un conjunto de relaciones que atraviesan todo el cuerpo social, configurando pr&#225;cticas, saberes y subjetividades. En este marco, el concepto de bipol&#237;tica resulta clave para entender c&#243;mo los dispositivos sociales (entre ellos el g&#233;nero) regulan y administran la vida de los cuerpos (Foucault, 2019). En &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;, la biopol&#237;tica se manifiesta en la forma en que los cuerpos de las ni&#241;as son constantemente vigilados, controlados y adaptados para sobrevivir en un entorno hostil, donde la violencia y el narcotr&#225;fico configuran las posibilidades del ser y del devenir. Finalmente, el an&#225;lisis del g&#233;nero como performatividad de Judith Butler (2007) nos proporciona las herramientas para explorar c&#243;mo las protagonistas de &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; construyen y negocian su identidad de g&#233;nero en un contexto de violencia patriarcal, desafiando las expectativas normativas sobre lo que significa ser mujer en una sociedad marcada por la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a la metodolog&#237;a, este trabajo se inscribe en un enfoque de an&#225;lisis textual y discursivo del objeto f&#237;lmico, concebido como un espacio de producci&#243;n simb&#243;lica que configura y pone en circulaci&#243;n imaginarios sociales. Como se&#241;ala Soares (2021) el filme puede entenderse como un texto narrativo de comprensi&#243;n e interpretaci&#243;n. Se trata, por tanto, de un discurso susceptible de ser abordado desde una perspectiva textual-ling&#252;&#237;stica multimodal. Bajo este enfoque, el filme se presenta como un texto semi&#243;tico integral, en el que la interacci&#243;n entre diversas modalidades (im&#225;genes, sonidos, gestos, efectos de c&#225;mara, entre otros) resulta fundamental para la construcci&#243;n de significado y coherencia. Asimismo, plantea que la interpretaci&#243;n del filme no constituye un proceso pasivo, sino que involucra inferencias y una participaci&#243;n por parte del receptor, quien construye sentido en funci&#243;n de las pistas concretas proporcionadas por las modalidades del texto. Dicha perspectiva ofrece herramientas anal&#237;ticas para abordar la complejidad del cine contempor&#225;neo, posicion&#225;ndolo como uno de los textos m&#225;s poderosos y relevantes en la cultura actual. En consecuencia, este enfoque no solo permite una interpretaci&#243;n m&#225;s rica y contextualizada, sino que tambi&#233;n abre nuevas posibilidades para la investigaci&#243;n, al promover una visi&#243;n m&#225;s integrada y din&#225;mica del an&#225;lisis del discurso f&#237;lmico&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se propone un an&#225;lisis f&#237;lmico centrado en la narrativa, la construcci&#243;n de personajes y los elementos visuales y sonoros que articulan sentidos en torno al g&#233;nero, el cuerpo y el poder. En ese sentido, el abordaje del filme en tanto que discurso, tambi&#233;n presenta una propuesta metodol&#243;gica integral para analizar personajes en el cine desde diferentes perspectivas. Para ello, se retoma la noci&#243;n de personaje como una categor&#237;a narrativa construida a partir de rasgos f&#237;sicos, psicol&#243;gicos, morales y sociol&#243;gicos, de acuerdo con los postulados de P&#233;rez Ruf&#237; (2016).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este abordaje se sustenta en la tradici&#243;n de los estudios culturales, la cual permite articular una lectura cr&#237;tica de &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; como dispositivo est&#233;tico y pol&#237;tico, as&#237; como artefacto cultural desde donde es posible pensar la subalternidad y la violencia estructural. Seg&#250;n L&#243;pez Delacruz (2024) la influencia de esta corriente te&#243;rica permite comprender el cine m&#225;s all&#225; de la est&#233;tica, entendi&#233;ndolo como un medio de representaci&#243;n de desigualdades, conflictos sociales y luchas de poder. Desde esta perspectiva, las transformaciones sociales, culturales e ideol&#243;gicas no solo se reflejan en las obras cinematogr&#225;ficas, sino que se convierten en veh&#237;culos para interpretar con mayor profundidad la din&#225;mica social. En consecuencia, los estudios culturales ofrecen un marco te&#243;rico-pol&#237;tico, cr&#237;tico y reflexivo que permite analizar el cine como un fen&#243;meno social, ideol&#243;gico y cultural. Estas miradas no se limitan a consideran el cine en t&#233;rminos de lenguaje o forma, sino que lo sit&#250;an en relaci&#243;n directa con los procesos de poder, representaci&#243;n y desigualdad que atraviesan a la sociedad. Asimismo, el autor destaca que las nuevas tecnolog&#237;as y el ecosistema digital han ampliado y diversificado los modos de circulaci&#243;n discursiva y participaci&#243;n del p&#250;blico, consolidando as&#237; una visi&#243;n del cine como un espacio din&#225;mico, heterog&#233;neo y pol&#237;ticamente comprometido. En sinton&#237;a con esta lectura, Acland (2024), argumenta que los estudios culturales, en su origen, estuvieron profundamente ligados al an&#225;lisis de los medios populares, y en particular el cine, como herramientas de resistencia y articulaci&#243;n social. De esta manera, la historia del cine y las pr&#225;cticas culturales se encuentran indisolublemente vinculadas a procesos sociales, pol&#237;ticos y econ&#243;micos, que requieren abordajes interdisciplinares que integren teor&#237;a, historia y pol&#237;tica. En este marco, la investigaci&#243;n cultural y f&#237;lmica debe orientarse a la comprensi&#243;n de los significados en sus contextos de producci&#243;n y circulaci&#243;n, promoviendo una conciencia cr&#237;tica que contribuya a procesos de transformaci&#243;n social y pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Te&#243;ricamente, este trabajo es relevante porque propone una lectura alternativa del sujeto subalterno desde el an&#225;lisis cinematogr&#225;fico. Al aplicar los conceptos de Scott, Gramsci, Foucault y Butler al an&#225;lisis de la pel&#237;cula, se abre un nuevo campo de reflexi&#243;n dentro de los estudios subalternos, donde el cine se convierte en una herramienta para visibilizar los mecanismos de resistencia y dominaci&#243;n que atraviesan a los sujetos marginados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A nivel pr&#225;ctico, el art&#237;culo es relevante puesto que ilumina las formas en que el cine puede servir como un espacio de resistencia para las voces subalternas. Al analizar la representaci&#243;n de mujeres subalternas en &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;, este trabajo contribuye a una discusi&#243;n m&#225;s amplia sobre el papel del cine en la denuncia de la violencia de g&#233;nero y la marginalizaci&#243;n. Asimismo, ofrece herramientas para comprender c&#243;mo las representaciones art&#237;sticas pueden influir en la percepci&#243;n p&#250;blica de las din&#225;micas de poder y resistencia en sociedades marcadas por la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2188 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche_de_2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche_de_2.jpg?1787752812' width='500' height='300' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Noche de Fuego | Tatiana Huezo | 2021&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El objetivo de este art&#237;culo es realizar un abordaje alternativo al concepto del sujeto subalterno a trav&#233;s del an&#225;lisis de la pel&#237;cula &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;. Para lograrlo, se utilizar&#225; una metodolog&#237;a basada en los estudios de g&#233;nero y los estudios subalternos, analizando c&#243;mo los discursos hegem&#243;nicos y las formas de resistencia se manifiestan en las vidas de las protagonistas de la pel&#237;cula. Este an&#225;lisis permitir&#225; una mayor comprensi&#243;n del cine como un espacio donde las voces subalternas pueden ser escuchadas y las din&#225;micas de poder, desafiadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2. Resistencia, violencia y g&#233;nero: aproximaci&#243;n te&#243;rica a &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los estudios subalternos surgen como una cr&#237;tica a las narrativas dominantes que han invisibilizado a los grupos marginales. Este marco te&#243;rico resulta particularmente &#250;til para el an&#225;lisis de representaciones audiovisuales que dan voz a esos sujetos que han sido hist&#243;ricamente silenciados. El historiador indio Ranahit Guha (2002) ha comentado que el objetivo hist&#243;rico tiene como funci&#243;n consignar determinados acontecimientos en la historia. Pero &#191;qui&#233;n los elige? La autoridad que designa dichos acontecimientos parte de una ideolog&#237;a que Guha llam&#243; estatismo, que autoriza los valores dominantes mientras que silencia a los grupos subalternos. Por lo tanto, el sentido de la historia estar&#237;a basado por la ideolog&#237;a del estatismo que define y eval&#250;a el pasado a trav&#233;s de los intereses de los grupos dominantes. De esta manera, la perspectiva estatista tambi&#233;n se adapta al patriarcado, ya que porta consigo una jerarqu&#237;a de las relaciones de g&#233;nero y en ese contexto las voces de las mujeres no son escuchadas en el discurso hist&#243;rico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ranahit Guha, a partir de la cr&#237;tica a la historiograf&#237;a de la India colonial, cre&#243; toda una escuela que ten&#237;a por objetivo revisar el discurso de la historia a partir de sus mismos cimientos, es decir, las fuentes. En este sentido, no solo los textos creados por los grupos dominantes son considerados &#8220;verdaderos&#8221; para la escritura de la historia, sino tambi&#233;n todas aquellas manifestaciones culturales que puedan visualizar las voces de los grupos subalternos, como las baladas o la poes&#237;a. Ahora bien, la importancia de la obra de Guha radica en que su aportaci&#243;n tiene un alcance m&#225;s all&#225; de la India, pues su uso del concepto de subalternidad puede trasladarse a diferentes contextos espaciotemporales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es en este aspecto donde debe ubicarse el sujeto subalterno. Guha, as&#237; como la Escuela de Estudios Subalternos de la India tom&#243; las aportaciones te&#243;ricas del italiano Antonio Gramsci para la elaboraci&#243;n de su trabajo. En efecto, Gramsci logr&#243; definir al sujeto subalterno en su Cuaderno 25 (XXIII) de sus &lt;i&gt;Cuadernos de la c&#225;rcel&lt;/i&gt; en el a&#241;o de 1934. Para el italiano, &#8220;los grupos subalternos sufren siempre la iniciativa de los grupos dominantes, aun cuando se rebelan y sublevan: solo la victoria &#8216;permanente' rompe, y no inmediatamente, la subordinacio&#769;n. En realidad, aun cuando parecen triunfantes, los grupos subalternos est&#225;n solo en estado de defensa activa&#8221; (Gramsci, 2000, pp. 178-179).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De tal forma que la historia de los grupos dominantes es la historia del Estado. Normalmente, comenta Gramsci, los grupos subalternos pertenecen a otra etnia, cultura y religi&#243;n de los grupos dominantes, donde la cuesti&#243;n de las mujeres es similar a la de los grupos subalternos, ya que el machismo podr&#237;a compararse con un dominio de clase (Gramsci, 2000). Por otro lado, en su Cuaderno I (XVI), Gramsci discute la subordinaci&#243;n de la mujer como sujeto subalterno, analizando la cuesti&#243;n del g&#233;nero como un elemento de doble subalternidad: &#8220;hasta que la mujer no alcance verdaderamente una independencia frente al hombre [&#8230;]&#8221; (Gramsci, 1981, p. 137), a la vez que notaba que exist&#237;a poca participaci&#243;n de las mujeres en la vida colectiva. M&#225;s adelante en &lt;i&gt;La cuesti&#243;n sexual y la Iglesia cat&#243;lica. Elementos doctrinarios&lt;/i&gt;, Gramsci afirma &#8220;la no reconocida igualdad jur&#237;dica del hombre y la mujer&#8221; (Gramsci, 1981, p. 141). En ese sentido, la mujer puede tener varias capas de dominaci&#243;n y subordinaci&#243;n como grupo subalterno. Una doble (g&#233;nero), triple (etnia) y cu&#225;druple (clase). Se trata de una subordinaci&#243;n de las mujeres que las sit&#250;a en la Otra del Otro (Escrib&#225; Maroto, 2016). En ese contexto se puede insertar a las protagonistas de &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; como mujeres latinoamericanas (no occidentales), no pertenecientes a una clase socioecon&#243;mica dominante (pobres) y adem&#225;s ubicadas en la condici&#243;n de ni&#241;ez y adolescencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para lograr la dominaci&#243;n de los grupos subalternos, es necesario contar con un aspecto consensual, es decir, lograr que dichos grupos acepten dicha dominaci&#243;n. Esto ser&#237;a el concepto de hegemon&#237;a desarrollado por Gramsci, que se refiere a una estrategia desplegada por un determinado grupo social para generar la aceptaci&#243;n de su ideolog&#237;a entre los otros grupos sociales por medio de la persuasi&#243;n y el consenso, a trav&#233;s de la cual se establece el liderazgo (Ruiz Sanju&#225;n, 2016). Es decir, se trata de una direcci&#243;n pol&#237;tico-ideol&#243;gica que busca la alianza de los diversos grupos subordinados con el fin de crear un consenso, una aceptaci&#243;n de la dominaci&#243;n. No obstante, si el consenso entra en crisis, toda la hegemon&#237;a podr&#237;a debilitarse y la aceptaci&#243;n de dicha dominaci&#243;n se resquebraja. &#8220;Si la clase dominante ha perdido el consentimiento, o sea, ya no es dirigente sino solo dominante, detentadora de la mera fuerza coactiva, ello significa que las grandes masas se han desprendido de las ideolog&#237;as tradicionales, no creen ya en aquello en lo cual antes cre&#237;an&#8221; (Albarez G&#243;mez, 2016, p. 158).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ello, es posible que dentro de los grupos dominados existan resistencias. Gramsci aseguraba que todo rastro de iniciativa aut&#243;noma por parte de los grupos subalternos deber&#237;a ser inestimable para el historiador. Por ello, este tipo de historia no puede ser una simple monograf&#237;a (Gramsci, 2000). Es as&#237; como el t&#233;rmino de subalternidad en Gramsci no es un sin&#243;nimo de sumisi&#243;n o inferioridad, sino que se trata de un lugar activo dentro de una relaci&#243;n estatal, en relaci&#243;n con las &#233;lites dominantes. Por ello se debe estudiar la historia de los grupos subalternos, su formaci&#243;n pol&#237;tica y cultural dentro y en oposici&#243;n de la relaci&#243;n del Estado. La subalternidad no es exterior a la hegemon&#237;a, sino su complemento. Los grupos subalternos no son est&#225;ticos o pasivos, ellos pueden negociar (Roux, 2020).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido pueden ubicarse los trabajos de James C. Scott (1985, 2000, 2024), en la medida que desarrollan las diversas formas de resistir dentro de relaciones de poder. Scott ha demostrado que las formas de resistencia m&#225;s efectivas no versan sobre grandes rebeliones o revoluciones, sino que son los peque&#241;os actos desde donde se puede observar el verdadero peso pol&#237;tico de los grupos subordinados: &#8220;Las tercas, persistentes e irreductibles formas de resistencia que he estado examinando pueden, por lo tanto, representar las verdaderas y durables armas de los d&#233;biles antes y despu&#233;s de la revoluci&#243;n&#8221; (Scott, 1985).&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Traducci&#243;n propia.&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Desde la perspectiva de Scott (2000), una de las mejores maneras de realizar una resistencia ser&#237;a el &lt;i&gt;discurso oculto,&lt;/i&gt; una reuni&#243;n de los grupos donde se puede formar una pol&#237;tica disidente. Se puede expresar en este espacio, una cultura de resistencia, su c&#243;lera, venganza y autoafirmaci&#243;n que no se deja ver en un espacio p&#250;blico. Por ende, la pr&#225;ctica de la dominaci&#243;n crea el discurso oculto: &#8220;el discurso oculto, ese lugar privilegiado para la manifestaci&#243;n de un lenguaje no hegem&#243;nico, disidente, subversivo y de oposici&#243;n&#8221; (Scott, 2000, p. 50). &lt;br class='autobr' /&gt;
Ahora bien, es justamente esta acci&#243;n la que realizan las protagonistas del filme, una resistencia, una m&#225;scara, a trav&#233;s del g&#233;nero o, mejor dicho, de la performatividad del g&#233;nero tal como lo describe Judith Butler (2007). El g&#233;nero es performativo porque se act&#250;a como un juego de roles, donde uno act&#250;a para encajar en &#233;l. Se camina, se trabaja, se viste como hombre o como mujer. Dicho de otro modo, las protagonistas utilizan el g&#233;nero para resistir, tal como se observar&#225; m&#225;s adelante.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2189 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
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&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche_de_4.jpg?1787752812' width='500' height='282' alt='' /&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Noche de Fuego | Tatiana Huezo | 2021&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, la pel&#237;cula &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; (2021), dirigida por Tatiana Huezo, se inscribe en un contexto social marcado por la violencia estructural en regiones rurales de M&#233;xico. La narrativa se sit&#250;a en una comunidad monta&#241;osa y aislada, donde la presencia del narcotr&#225;fico, la pobreza persistente y la desprotecci&#243;n estatal configuran un entorno de amenaza constante, especialmente para las mujeres y las infancias. En este escenario, la violencia de g&#233;nero no se presenta como un fen&#243;meno aislado, sino como una consecuencia directa de las relaciones de poder que atraviesan la vida cotidiana. La pel&#237;cula no aborda estos elementos desde el espect&#225;culo de la violencia, sino desde el registro &#237;ntimo y silencioso de sus efectos sobre los cuerpos, los v&#237;nculos afectivos y las formas de habitar el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia sigue la vida de Ana, ni&#241;a que crece junto a sus amigas, Paula y Mar&#237;a, en un entorno donde ser mujer implica, desde la infancia, una exposici&#243;n al riesgo. A trav&#233;s de una narrativa contenida y profundamente visual, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; muestra c&#243;mo las madres cortan el cabello de sus hijas y las ense&#241;an a ocultarse, como estrategias de protecci&#243;n ante una amenaza latente. La ausencia de protecci&#243;n estatal, la tensi&#243;n constante y la fragilidad de los espacios cotidianos como el hogar, la escuela o el campo de trabajo, configuran una atm&#243;sfera opresiva en la que la ni&#241;ez es trastocada prematuramente. Lejos de construir una denuncia expl&#237;cita, Huezo propone una po&#233;tica de la resistencia y el miedo, donde la experiencia femenina se vuelve central para comprender la violencia contempor&#225;nea en contextos perif&#233;ricos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. Infancias silenciadas: la representaci&#243;n del sujeto subalterno&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La figura del sujeto subalterno, tal como ha sido formulada desde los estudios subalternos, encuentra en &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; una representaci&#243;n particularmente elocuente en las ni&#241;as protagonistas. En tanto sujetos cuya voz ha sido hist&#243;ricamente negada o mediada por estructuras de poder masculinas y adultoc&#233;ntricas, las ni&#241;as encarnan esa condici&#243;n de subalternidad no solo por su edad y g&#233;nero, sino por su ubicaci&#243;n geogr&#225;fica y socioecon&#243;mica. La comunidad rural donde viven est&#225; desprovista de mecanismos formales de protecci&#243;n. All&#237; la violencia se manifiesta de manera sorda, insinuada, pero profundamente presente. Estas ni&#241;as no hablan desde el centro, ni son portavoces de discursos dominantes: sobreviven, se esconden y se adaptan. Su subjetividad est&#225; modelada por la necesidad de invisibilizarse para subsistir, lo que las convierte en sujetos estrat&#233;gicamente silenciados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El filme evita construir una narrativa de victimizaci&#243;n, y en cambio propone una mirada que permite leer en sus gestos cotidianos como en los juegos, los silencios o las miradas, formas de agencia. Esa agencia, aunque tenue, se manifiesta como una resistencia que no busca confrontar frontalmente al poder, sino esquivarlo, neutralizarlo y restarle eficacia. En este sentido, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; permite pensar al sujeto subalterno no desde la falta de voz, sino desde la posibilidad de un habla cifrada, velada, que requiere nuevas claves hermen&#233;uticas para ser comprendida. Las infancias que muestra Huezo no solo son subalternas por su exclusi&#243;n estructural, sino por la manera en que su mundo simb&#243;lico y material ha sido reducido a los m&#225;rgenes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las protagonistas son construidas como subalternas a partir de una multiplicidad de ejes que las sit&#250;an en una posici&#243;n estructural de marginalidad y en relaciones de poder. En primer lugar, su condici&#243;n de ni&#241;as en una comunidad rural mexicana dominada por el narcotr&#225;fico y la violencia de g&#233;nero implica una doble subordinaci&#243;n: por edad y por g&#233;nero. En segundo lugar, su ubicaci&#243;n en un espacio perif&#233;rico, desconectado de las instituciones del Estado, las coloca fuera de los marcos hegem&#243;nicos de representaci&#243;n (subordinaci&#243;n por condici&#243;n econ&#243;mica). Las ni&#241;as se encuentran en una comunidad que se encuentra constantemente observada por el crimen organizado bajo la especie de dispositivo de vigilancia y castigo. De esta manera, la comunidad es insertada en una disciplina que &#8220;no puede identificarse ni con una instituci&#243;n ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, que implica todo un conjunto de instrumentos, de t&#233;cnicas, de procedimientos, de niveles de aplicaci&#243;n, de metas; es una &#8216;f&#237;sica' o una &#8216;anatom&#237;a' del poder, una tecnolog&#237;a&#8221; (Foucault, 2019, p. 248).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este espacio cerrado se ejercen relaciones de poder a trav&#233;s de la met&#225;fora del Pan&#243;ptico desarrollada por Foucault. El efecto del Pan&#243;ptico es generar en el detenido un estado permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento del poder de manera autom&#225;tica. Tambi&#233;n hacer que la vigilancia sea continua a&#250;n si no se vigila. El preso (en este caso el sujeto subalterno) se sabe vigilado y no tiene necesidad de serlo. Del mismo modo, no sabe si es visto o no, pero debe saber que en cualquier momento es observado (Foucault, 2019). De esta manera, el crimen organizado hace saber a las madres que se encuentran observadas en la comunidad y que pueden actuar en cualquier momento. El filme no muestra escenas de violencia expl&#237;cita o, dicho de otro modo, de poder represivo, sino que est&#225; inmerso en el poder normalizador, que determina que lo que se ve y se vive es algo completamente normal y aceptado. De esta manera, &#8220;el Pan&#243;ptico puede ser utilizado como m&#225;quina para hacer experimentos, para modificar el comportamiento, encauzar o reeducar la conducta de los individuos&#8221; (Foucault, 2019, p. 236).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad rural ha cambiado as&#237; su comportamiento, ya que se encuentra sumergida en relaciones de poder donde las ni&#241;as se encuentran en relaci&#243;n de triple subordinaci&#243;n: por su g&#233;nero, edad y condici&#243;n econ&#243;mica. Del mismo modo, las infancias no solo se encuentran en posici&#243;n vulnerable de ataque del crimen organizado, sino que pueden sufrir de igual forma los estragos del Estado. En una escena, Paula, al ir de camino a su escuela, se encuentra envuelta en un qu&#237;mico lanzado desde los cielos por avionetas que parecieran ser del Estado, pues tiene como objetivo destruir los campos de amapola que controla el crimen organizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta posici&#243;n de subalternidad se enmarca, siguiendo los postulados de Gayatri Spivak (2009), quien se pregunta que si &#8220;el subalterno no tiene historia y no puede hablar, el subalterno como mujer se encuentra m&#225;s profundamente a&#250;n en la sombra&#8221; (p. 80). De esta manera, Spivak propone que la figura de la mujer desaparece en tanto que sujeto subalterno, no tiene voz pues no se le puede escuchar: &#8220;el subalterno como hembra no puede ser ni o&#237;do ni le&#237;do&#8221; (p. 121). En esta imposibilidad estructural de ser escuchadas, las ni&#241;as protagonistas del filme no son sujetos de enunciaci&#243;n en el discurso dominante, sino objetos de control, vigilancia o castigo. Adem&#225;s, la pel&#237;cula acent&#250;a su invisibilizaci&#243;n literal (se les esconde, se les disfraza, se les entrena para no ser vistas).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2190 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
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&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche_de_5.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche_de_5.jpg?1787752812' width='500' height='500' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Noche de Fuego | Tatiana Huezo | 2021&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La falta de voz de las protagonistas se refleja en la forma est&#233;tica y narrativa del filme. Tal como lo plantea Spivak (2009) en su c&#233;lebre ensayo: &#191;Pueden hablar los subalternos? El silencio no es s&#243;lo ausencia de palabra, sino resultado de un sistema que impide que ciertos sujetos hablen o sean escuchados como sujetos v&#225;lidos. Ana y Paula no tienen voz ni voto cuando sus madres deciden cortarles el cabello (no se le corta en un principio a Mar&#237;a) o cuando poco a poco comienzan a usar ropa que el g&#233;nero ha impuesto al sexo masculino. Dicho de otro modo, se trata de una invisibilizaci&#243;n de la mujer que tambi&#233;n se expresa de forma literal: las ni&#241;as deben ocultarse en hoyos cavados en la tierra, cambiar su apariencia para parecer varones y vivir bajo la constante amenaza de desaparici&#243;n. Esta situaci&#243;n produce una subjetividad marcada por la autocensura, el camuflaje y la contenci&#243;n, lo cual refuerza su lugar fuera del registro hegem&#243;nico, lo que subraya que su existencia est&#225; organizada alrededor de una estrategia de supervivencia silenciosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;4. Resistencias. Discursos ocultos en el espacio cotidiano&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;, la hegemon&#237;a se manifiesta como una estructura que regula la vida cotidiana. Desde una lectura gramsciana, puede entenderse que el poder narcoviolento opera no solo a trav&#233;s de la amenaza expl&#237;cita, sino mediante la naturalizaci&#243;n de un orden que condiciona las conductas, los v&#237;nculos y los silencios de toda la comunidad. Las protagonistas (ni&#241;as que apenas comienzan a descubrir su identidad) crecen en un entorno donde el miedo no solo proviene de lo externo, sino que se inscribe en la piel, en los gestos y en las normas del d&#237;a a d&#237;a. Esta normalizaci&#243;n de la violencia, especialmente hacia las mujeres, act&#250;a como dispositivo disciplinario y como red invisible de control: se cuida lo que se dice, c&#243;mo se viste o cu&#225;ndo se calla. As&#237;, la hegemon&#237;a no necesita reafirmarse constantemente con violencia f&#237;sica, porque se ha vuelto parte del paisaje afectivo y cultural.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a esta hegemon&#237;a narcoviolenta, la pel&#237;cula propone una serie de pr&#225;cticas que, aunque discretas, constituyen formas de resistencia cotidiana. James C. Scott (2000) denomina &#8220;discursos ocultos&#8221; a las estrategias subterr&#225;neas con las que los sujetos subalternos cuestionan el poder sin confrontarlo abiertamente. En este sentido, la pel&#237;cula muestra c&#243;mo las madres ense&#241;an a sus hijas a protegerse: las entrenan para esconderse en zanjas cavadas en sus casas, les cortan el cabello para evitar que sean identificadas como ni&#241;as, las alejan de cualquier signo de feminidad que pueda hacerlas vulnerables. Poco a poco, estas formas de resistencia van convirtiendo a las ni&#241;as en ni&#241;os a ojos del crimen organizado, pues el objetivo de las madres es evitar que las tomen y sean secuestradas. Uno de los puntos m&#225;s &#225;lgidos y tensos del filme se observa cuando la madre de Ana, Rita, detecta que se acerca una camioneta perteneciente al crimen organizado. Esta detecci&#243;n no es fortuita, sino que lleva detr&#225;s toda una gama de estrategias de escucha. Rita ense&#241;a a Ana, desde peque&#241;a, que debe escuchar la naturaleza. A manera de juego, Ana comienza a captar los sonidos de sus alrededores para adivinar qu&#233; se escucha. El objetivo de Rita en esta pedagog&#237;a del juego es hacer saber a Ana cu&#225;ndo se oyen ruidos de motor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las grandes camionetas &lt;i&gt;pick up&lt;/i&gt; finalmente aparecen en casa de Rita y Ana, por lo que &#233;sta &#250;ltima debe, en segundos, desplegar las estrategias de resistencia y esconderse en las zanjas que previamente han sido dise&#241;adas para tal fin: ocultarse del crimen organizado y evitar el secuestro. La tensi&#243;n de la persona espectadora del filme aumenta en el momento en que Rita se enfrenta a dos sicarios que llegan a su hogar para llevarse a su hija: &#8220;venimos por la ni&#241;a&#8221;, dice uno de ellos. Rita, temerosa y con machete en mano responde: &#8220;aqu&#237; no vive ninguna ni&#241;a&#8221;. El sicario sabe que la madre oculta algo, pues le pregunta &#8220;y el machete, &#191;para qu&#233; lo sac&#243;?&#8221; Despu&#233;s de un corto silencio arremete: &#8220;&#191;cu&#225;ntos a&#241;os tiene su hija?&#8221;; &#8220;m&#225;s le vale que me la entregue por la buena, de todas formas la vamos a encontrar&#8221;. No obstante, el segundo sicario, que previamente hab&#237;a realizado un proceso de b&#250;squeda al interior de la casa, le comenta a su c&#243;mplice: &#8220;aqu&#237; no hay nadie, se&#241;or &#191;me la chingo?&#8221; En este contexto espec&#237;fico el verbo &#8220;chingar&#8221; se refiere a asesinar, dicho de otro modo, el sicario subordinado le pregunta a su superior (&#8220;se&#241;or&#8221;) si debe matar a Rita. Antes que el l&#237;der sicario proceda a responder, Rita se apresura a comentar: &#8220;trabajo en el campo de amapola&#8221;. Sin decir ninguna palabra m&#225;s, los dos sicarios se van.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La frase de Rita responde a otra forma m&#225;s de resistencia, al saber que los sicarios no encontraron a su hija y que en ese momento su vida peligra, la madre se presenta a s&#237; misma como un sujeto productivo que trabaja para el mismo crimen organizado. Asesinar a Rita corresponde de esta manera a eliminar un eslab&#243;n de la maquinaria que produce riquezas al grupo delictivo en un pueblo peque&#241;o con escasos habitantes, por lo que su vida es importante. Rita, conocedora de dicha situaci&#243;n, sabe que su existencia no es prescindible. Rita misma se encuentra en una doble situaci&#243;n de subalternidad, atravesada por el g&#233;nero y la clase. Ha sido abandonada por su marido, ya que parti&#243; para trabajar a los Estados Unidos y no recibe apoyo econ&#243;mico de su parte, cuesti&#243;n que se observan cada vez que Rita intenta hablar por tel&#233;fono con &#233;l, hasta el momento en que no responde m&#225;s, por ello se ve obligada a trabajar en el campo de amapola.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proceso de b&#250;squeda de ni&#241;as en el pueblo no culmina con la visita a casa de Rita y Ana, sino que se observa en cada uno de los hogares del pueblo. Al igual que Rita, todas las madres construyen una red de resistencia que se ense&#241;a a las ni&#241;as a maneras de juego. Incluso, el filme comienza con una muy joven Ana escarbando tierra en su casa, acompa&#241;ada de su madre, para crear la zanja. Poco a poco se observan a todas ni&#241;as con el cabello corto o vestidas a manera del g&#233;nero masculino, todas, excepto Mar&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mar&#237;a representa una excepci&#243;n significativa dentro del universo femenino que retrata &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;. A diferencia de las otras ni&#241;as, no necesita desarrollar estrategias de ocultamiento o resistencia. La sutileza de Tatiana Huezo en la construcci&#243;n de este personaje se manifiesta en c&#243;mo su diferencia f&#237;sica (haber nacido con labio leporino) opera como un signo de exclusi&#243;n del deseo normativo. Sin necesidad de enunciarlo expl&#237;citamente, la pel&#237;cula cuestiona los par&#225;metros heteronormativos de lo &#8220;atractivo&#8221;, poniendo en evidencia que, dentro del imaginario del crimen organizado, la valoraci&#243;n del cuerpo femenino est&#225; atravesada por criterios de belleza que definen tambi&#233;n su vulnerabilidad. Mar&#237;a, por no encarnar el ideal corporal hegem&#243;nico, se vuelve invisible para los mecanismos de captura y apropiaci&#243;n que amenazan al resto de las ni&#241;as. En t&#233;rminos de Michel Foucault (2001), su cuerpo es inscrito como &#8220;anormal&#8221;, categor&#237;a que, lejos de ser neutral, produce una forma espec&#237;fica de subjetividad que escapa, parad&#243;jicamente, al dispositivo de violencia sexual. La &#8220;anomal&#237;a&#8221;, en este contexto, funciona como un margen protector no buscado, una forma involuntaria de resistencia pasiva nacida de la exclusi&#243;n misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, Mar&#237;a termina siendo capturada. La pel&#237;cula elige no mostrar directamente este hecho, en su lugar, lo sugiere a trav&#233;s del dolor de la madre, quien comunica a las otras mujeres del pueblo que &#8220;Me pusieron la pistola en la cabeza. No ladraron los perros, Concha. &#161;Mar&#237;a! &#161;Mar&#237;a! se llevaron a mi hija&#8221;. Esta omisi&#243;n visual no resta potencia al suceso, por el contrario, lo amplifica simb&#243;licamente, subrayando el car&#225;cter estructural y repetitivo de la violencia. La transformaci&#243;n que sufre Mar&#237;a al transcurrir el filme (una operaci&#243;n que corrige su labio leporino) la inscribe, sin que ella lo decida, dentro del orden de la normatividad corporal. Convertida ahora en una ni&#241;a &#8220;normal&#8221; seg&#250;n los par&#225;metros est&#233;ticos heteronormativos, Mar&#237;a se vuelve deseable y, por tanto, capturable por el aparato criminal. La cirug&#237;a, lejos de ser un acto de cuidado, se revela como una sentencia: la devuelve al r&#233;gimen de visibilidad y vulnerabilidad que aqueja a las otras ni&#241;as. Obligada entonces a replicar los gestos de resistencia (cortarse el cabello, vestirse como var&#243;n), tanto Mar&#237;a como su madre, carecen de la experiencia necesaria para activar dichas estrategias de manera eficaz. Al no haber crecido en el ejercicio cotidiano del ocultamiento, su cuerpo deviene fr&#225;gil ante las l&#243;gicas de captura. La operaci&#243;n, que en apariencia la integra a la &#8220;normalidad&#8221;, en realidad la expone: al normalizarla, la vuelve presa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El g&#233;nero atraviesa toda esta estructura de dominaci&#243;n y resistencia. Las ni&#241;as, por su condici&#243;n de g&#233;nero, de edad y de pobreza, ocupan un lugar de extrema vulnerabilidad. No obstante, esta misma posici&#243;n les permite desplegar una resistencia que se expresa mediante la transformaci&#243;n de sus propias performatividades. Judith Butler (2007) ha se&#241;alado que el g&#233;nero se construye a trav&#233;s de actos repetidos y normados. En la pel&#237;cula, las protagonistas interrumpen esa cadena al adoptar expresiones que buscan negar su feminidad visible. Esta estrategia, dictada por la necesidad de sobrevivir, revela c&#243;mo el g&#233;nero puede tambi&#233;n volverse un terreno de disputa: no solo se reproduce en el cuerpo, sino que puede ser trastocado, camuflado y reconfigurado, a trav&#233;s de la performatividad, disolviendo temporalmente las marcas visibles de lo femenino. As&#237;, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; muestra que, incluso en los espacios m&#225;s desolados por la violencia, persiste la potencia pol&#237;tica de la resistencia. Butler (2007) afirma que tener g&#233;nero es aceptar una relaci&#243;n heterosexual de subordinaci&#243;n, donde la mujer encarna el sujeto subordinado. Es por ello que, en el filme, las ni&#241;as deben aparentar ser varones, ya que lo masculino no representa el peligro de secuestro en el pueblo sometido por la violencia del crimen organizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su an&#225;lisis sobre las dos versiones del filme &lt;i&gt;Stepford Wives,&lt;/i&gt; Almudena Escrib&#225; Maroto (2017), puntualiza que el g&#233;nero es un m&#233;todo de normalizaci&#243;n, una tecnolog&#237;a en s&#237;, un dispositivo de poder que se inserta en el cuerpo: &#8220;los filmes permiten observar c&#243;mo los sexos sin ambig&#252;edades s&#243;lo fabricados en los laboratorios, o c&#243;mo se reparan &#8216;imperfecciones' en cuerpos desobedientes que no encajan con un &#8216;canon', lo que revela la corporalizaci&#243;n como dispositivo de poder&#8221; (p. 457).&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_2191 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center spip_document_avec_legende' data-legende-len=&#034;39&#034; data-legende-lenx=&#034;x&#034;
&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche-de_3.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/noche-de_3.jpg?1787752813' width='500' height='375' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;figcaption class='spip_doc_legende'&gt; &lt;div class='spip_doc_titre '&gt;&lt;strong&gt;&lt;center&gt; Noche de Fuego | Tatiana Huezo | 2021&lt;/center&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt; &lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esta perspectiva permite entender que la operaci&#243;n quir&#250;rgica a la que es sometida Mar&#237;a no constituye solo un acto m&#233;dico, sino una acci&#243;n biopol&#237;tica que la reinserta en el r&#233;gimen normativo del g&#233;nero. En la l&#243;gica que Escrib&#225; se&#241;ala, donde se &#8220;reparan imperfecciones&#8221; para fabricar cuerpos obedientes y deseables, Mar&#237;a es literal y simb&#243;licamente normalizada: su labio corregido no solo la &#8220;mejora&#8221; est&#233;ticamente, sino que la convierte en un cuerpo legible dentro del orden del deseo heterosexual y, por ende, en un objeto posible para el crimen organizado. As&#237;, &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; revela c&#243;mo el dispositivo de g&#233;nero no solo regula las conductas, sino que produce cuerpos disponibles para la violencia a trav&#233;s de procesos de exclusi&#243;n e inclusi&#243;n normativas. La corporalizaci&#243;n, como indica Escrib&#225;, funciona aqu&#237; como un mecanismo de poder que, al restaurar el &#8220;canon&#8221;, expone a Mar&#237;a al circuito de captura. En el filme, esta l&#243;gica se manifiesta en las estrategias de adaptaci&#243;n impuestas sobre los cuerpos de las ni&#241;as, quienes son obligadas a neutralizar su feminidad para sobrevivir en un contexto donde lo femenino normativo equivale a la vulnerabilidad. El dispositivo de g&#233;nero act&#250;a entonces como una forma de biopoder que interviene directamente sobre la corporalidad. La corporalizaci&#243;n, entendida como inscripci&#243;n del poder sobre el cuerpo, revela en la pel&#237;cula su doble filo: es a la vez resistencia y sometimiento, protecci&#243;n y exposici&#243;n. Huezo no representa simplemente la violencia f&#237;sica del crimen organizado, sino la violencia estructural inscrita en los modos en que el g&#233;nero configura lo visible, lo habitable y lo deseable en un entorno marcado por la precariedad y el miedo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;5. Conclusiones: repensar la subalternidad desde la imagen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez analizado todo lo anterior, podemos se&#241;alar que &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; constituye no solo un testimonio cinematogr&#225;fico sobre la violencia estructural que padecen ni&#241;as y mujeres en regiones perif&#233;ricas de M&#233;xico, sino tambi&#233;n un dispositivo narrativo que permite explorar, desde una sensibilidad est&#233;tica y cr&#237;tica, las configuraciones del sujeto subalterno. Tatiana Huezo ofrece una puesta en escena donde el silencio, los gestos y las estrategias corporales de resistencia se convierten en formas de enunciaci&#243;n que desaf&#237;an la l&#243;gica de la visibilidad y la representaci&#243;n tradicional del sujeto. En este sentido, la pel&#237;cula no reproduce &#250;nicamente un discurso sobre la victimizaci&#243;n, sino que habilita una lectura de los cuerpos femeninos como espacios donde se cruzan las tecnolog&#237;as de poder, las normas de g&#233;nero y las formas cotidianas de resistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los principales hallazgos del an&#225;lisis se encuentra la identificaci&#243;n de pr&#225;cticas de resistencia en el universo infantil retratado por Tatiana Huezo. La construcci&#243;n cinematogr&#225;fica de las ni&#241;as como sujetos subalternos no radica en su completa negaci&#243;n de agencia, sino en las limitadas, pero significativas, formas con las que responden a su exclusi&#243;n social y violencia estructural. Asimismo, se ha podido evidenciar c&#243;mo el g&#233;nero, lejos de ser una identidad fija, se revela como una tecnolog&#237;a de control sobre el cuerpo, un dispositivo de normalizaci&#243;n que act&#250;a en contextos donde la feminidad se convierte en una marca de riesgo. La corporalidad, entonces, se convierte en campo de disputa: es all&#237; donde se inscribe el poder y, a la vez, donde se gesta la posibilidad de una resistencia silenciosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ende, se considera que el objetivo del texto, abordar la figura del sujeto subalterno a partir de un an&#225;lisis cinematogr&#225;fico de &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt;, ha sido aclarado. La pel&#237;cula permite repensar este concepto, no desde la ausencia absoluta de voz o acci&#243;n, sino desde formas no tradicionales de expresi&#243;n y resistencia que emergen en los m&#225;rgenes, en lo cotidiano, en lo aparentemente insignificante. Se ha mostrado que el an&#225;lisis f&#237;lmico puede enriquecer las categor&#237;as te&#243;ricas al ofrecer lenguajes alternativos para observar las tensiones entre poder, resistencia, g&#233;nero, subjetividad y exclusi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se pudo apreciar, las diferentes aristas de este tema hacen complejo que se agoten los diferentes puntos de reflexi&#243;n posibles. Quedan abiertas l&#237;neas para investigaciones futuras, tales como el an&#225;lisis comparativo con otras representaciones audiovisuales del sujeto subalterno en Iberoam&#233;rica, o la incorporaci&#243;n de metodolog&#237;as interdisciplinares que integren clase, etnia y edad en el abordaje del poder sobre los cuerpos. Esfuerzos similares han surgido de diversos an&#225;lisis del sujeto subalterno en contextos f&#237;lmicos, tales como los realizados por Gabriel Eljaiek-Rodr&#237;guez (2013) en su reflexi&#243;n sobre los filmes &lt;i&gt;Pizza, birra faso; Bolivia&lt;/i&gt;; y &lt;i&gt;Los muertos&lt;/i&gt; o en la investigaci&#243;n de Pilar &#218;car Ventura (2024) sobre las pel&#237;culas &lt;i&gt;La isla m&#237;nima&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Los lunes al sol.&lt;/i&gt; Por lo dem&#225;s, una posible limitante de este trabajo radica en la centralidad del an&#225;lisis textual sobre la pel&#237;cula, dejando fuera el estudio de su recepci&#243;n o de las condiciones de producci&#243;n cultural que tambi&#233;n afectan su sentido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pese a ello, los aportes tanto te&#243;ricos como pr&#225;cticos de este an&#225;lisis son significativos. Te&#243;ricamente, se contribuye a la actualizaci&#243;n del concepto de sujeto subalterno al ponerlo en di&#225;logo con dispositivos visuales y narrativos que lo encarnan en contextos contempor&#225;neos. A nivel pr&#225;ctico, se propone al arte, y en particular al cine, como un medio para visibilizar subjetividades silenciadas, demostrar formas de agencia en condiciones de opresi&#243;n y, en &#250;ltima instancia, como un recurso pedag&#243;gico y pol&#237;tico para repensar la relaci&#243;n entre representaci&#243;n y poder. El cine, como arte de lo sensible, deviene as&#237; una herramienta cr&#237;tica para otorgar voz, o al menos mirada, a quienes han sido hist&#243;ricamente excluidos de los lenguajes dominantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, Ana, Paula y Mar&#237;a, protagonistas del filme, son ni&#241;as que crean sus propios espacios de afecto, juego y complicidad. Lazos que, aunque parezcan precarios, funcionan como peque&#241;os n&#250;cleos de dignidad, donde la humanidad sobrevive al terror. Estas acciones, lejos de constituir un acto de sumisi&#243;n, conforman una pedagog&#237;a de la resistencia: se trata de preservar la vida en un entorno que amenaza constantemente con arrebatarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;FONT SIZE=-1&gt;&lt;strong&gt;Agradecimientos:&lt;/strong&gt; &lt;i&gt;Se agradece y dedica este trabajo al Dr. Jos&#233; Carlos V&#225;squez por sus valiosas observaciones cr&#237;ticas, sus lecturas y su apasionante manera de ense&#241;ar c&#225;tedra&lt;/i&gt;.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conflicto de intereses: El autor declara no tener conflictos de intereses respecto a la investigaci&#243;n, autor&#237;a o publicaci&#243;n del presente art&#237;culo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibliograf&#237;a&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acland, C. R. (2024). British Cultural Studies, Film History, and Forgotten Horizons of Cultural Analysis. En M. Hagener &amp; Y. Zimmermann (Eds.), &lt;i&gt;How Film Histories Were Made. Materials, Methods, Discourses&lt;/i&gt; (pp. 263-281). Amsterdam University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Albarez G&#243;mez, N. (2016). El concepto de Hegemon&#237;a en Gramsci: Una propuesta para el an&#225;lisis y la acci&#243;n pol&#237;tica. &lt;i&gt;Revista de Estudios Sociales Contempor&#225;neos, 15,&lt;/i&gt; 150-160.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Butler, J. (2007). &lt;i&gt;El g&#233;nero en disputa. El feminismo y la subversi&#243;n de la identidad.&lt;/i&gt; Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eljaiek-Rodr&#237;guez, G. (2013). Mira qui&#233;n habla: Subalternos en tres pel&#237;culas del Nuevo Cine. &lt;i&gt;Imagofagia. Revista de la Asociaci&#243;n Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual, 8,&lt;/i&gt; 1-27.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escrib&#225; Maroto, A. (2016). Subalternidad y pr&#225;cticas feministas en Am&#233;rica Latina: 47a Sesi&#243;n de la Comisi&#243;n sobre Poblaci&#243;n y Desarrollo. &lt;i&gt;Revista Internacional de Comunicaci&#243;n y Desarrollo (RICD), 1&lt;/i&gt;(4). &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.15304/ricd.1.4.3301&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.15304/ricd.1.4.3301&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escrib&#225; Maroto, A. (2017). An&#225;lisis textual comparado entre dos versiones f&#237;lmicas de The Stepford Wives (1975-2004): el g&#233;nero como dispositivo biopol&#237;tico. En J. C. Su&#225;rez Villegas, L. A. Guadarrama Rico, J. Valero Vilchis, &amp; P. Panarese (Eds.), &lt;i&gt;La desigualdad de g&#233;nero invisibilizada en la comunicaci&#243;n. Aportaciones al III Congreso Internacional de Comunicaci&#243;n y G&#233;nero y al I Congreso Internacional de Micromachismo en la comunicaci&#243;n&lt;/i&gt; (pp. 455-465). Dykinson.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault, M. (2001). &lt;i&gt;Los Anormales&lt;/i&gt; (2.a ed.). Fondo de Cultura Econ&#243;mica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foucault, M. (2019). &lt;i&gt;Vigilar y castigar&lt;/i&gt; (2.a ed.). Siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gramsci, A. (1981). &lt;i&gt;Cuadernos de la c&#225;rcel&lt;/i&gt; (V. Gerratana, Ed.; Vol. 1). Era.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a id=&#034;bio-gramsci&#034;&gt;&lt;/a&gt;Gramsci, A. (2000). &lt;i&gt;Cuadernos de la c&#225;rcel&lt;/i&gt; (V. Gerratana, Ed.; Vol. 6). Era.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guha, R. (2002). &lt;i&gt;Las voces de la historia y otros estudios subalternos&lt;/i&gt; (J. Fontana, Ed.). Cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Huezo, T. (2021). &lt;i&gt;Noche de Fuego&lt;/i&gt; [Video recording]. Pimienta Films.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L&#243;pez Delacruz, S. (2024). Teor&#237;as cinematogr&#225;ficas de campo y estudios culturales: un v&#237;nculo intr&#237;nseco. &lt;i&gt;Comunicaci&#243;n Revista Internacional de Comunicaci&#243;n Audiovisual Publicidad y Literatura, 2&lt;/i&gt;(22), 46-71. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.12795/Comunicacion.2024.v22.i02.04&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.12795/Comunicacion.2024.v22.i02.04&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;P&#233;rez Ruf&#237;, J. P. (2016). Metodolog&#237;a de an&#225;lisis del personaje cinematogr&#225;fico: Una propuesta desde la narrativa f&#237;lmica. &lt;i&gt;Raz&#243;n y Palabra, 20&lt;/i&gt;(95), 534-552.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Roux, R. (2020). Subalternidad y hegemon&#237;a. Gramsci y el proceso estatal. &lt;i&gt;Veredas. Revista del pensamiento sociol&#243;gico, 38-39&lt;/i&gt;, 147-159.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ruiz Sanju&#225;n, C. (2016). Estado, sociedad civil y hegemon&#237;a en el pensamiento pol&#237;tico de Gramsci. &lt;i&gt;Revista de Filosof&#237;a y Teor&#237;a Pol&#237;tica, 47&lt;/i&gt;, 1-18.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a id=&#034;bio-scott&#034;&gt;&lt;/a&gt;Scott, J. C. (1985). &lt;i&gt;Weapons of the weak. Everyday Forms of Peasant Resistance.&lt;/i&gt; Yale University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Scott, J. C. (2000). &lt;i&gt;Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos.&lt;/i&gt; Era.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Scott, J. C. (2024). &lt;i&gt;El arte de no ser gobernados. Una historia anarquista de las tierras altas del sureste asi&#225;tico&lt;/i&gt;. Traficantes de sue&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soares, L. A. (2021). A an&#225;lise do discurso f&#237;lmico sob a perspectiva textual-lingu&#237;stica e multimodal. &lt;i&gt;Revista da ABRALIN, 20&lt;/i&gt;(2), 1-26. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.25189/rabralin.v20i2.1892&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.25189/rabralin.v20i2.1892&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Spivak, G. C. (2009). &lt;i&gt;&#191;Pueden hablar los subalternos?&lt;/i&gt; (M. Asensi P&#233;rez, Ed.). Museu d'Art Contemporani de Barcelona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#218;car Ventura, P. (2024). La isla m&#237;nima y Los lunes al sol: dos ejemplos f&#237;lmicos de sujetos subalternos en el campo y la ciudad. Discurso, crisis y realidad. &lt;i&gt;Discurso &amp; Sociedad, 18&lt;/i&gt;(3), 563-583. &lt;a href=&#034;https://doi.org/10.14198/dissoc.18.3.11&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://doi.org/10.14198/dissoc.18.3.11&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Traducci&#243;n propia.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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