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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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<item xml:lang="es">
		<title>Cinema and Culinary Arts: a clinical strategy</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cinema-and-Culinary-Arts-a-clinical-strategy</link>
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		<dc:date>2020-07-01T12:37:50Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Florencia Gonz&#225;lez Pla</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cooking Made the Man, the work of Cord&#243;n Bonet, proposes a relationship between the act of cooking and the advent of language. The word thus provides man with the capacity to organise more complex actions, for him and for others, which can now be classified as symbolic. This conquest in phylogenesis could constitute a model to intervene in ontogenesis, conceived as a clinical strategy based on the power of the culinary act. The cinema offers an important number of these fictional scenarios in which the change of subjective position is mediated by the symbolic value of food and the gesture of cooking. Taking as reference some classics of universal filmography, this relationship between cinema, clinic and gastronomy is shown, providing a psychoanalytic theoretical framework to think about such articulation. It seeks to open a little explored area of professional practice. The approach entails an ethical standpoint since it draws on narrative, myths and folklore in the treatment of these complex issues.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; Culinary art | Psychoanalysis | Cinema&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cine-y-Artes-culinarias-una-estrategia-clinica' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Cine y artes culinarias: una estrategia cl&#237;nica&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Cine y artes culinarias: una estrategia cl&#237;nica</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/Cine-y-Artes-culinarias-una-estrategia-clinica</link>
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		<dc:date>2020-07-01T12:16:19Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Florencia Gonz&#225;lez Pla</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Cocinar hizo al hombre&lt;/i&gt;. La obra de Cord&#243;n Bonet (1979) postula una relaci&#243;n entre el acto de cocinar y el advenimiento de la palabra, la cual posibilita, en la evoluci&#243;n de las especies, el progreso de la actividad animal desde el apremio del hambre a la organizaci&#243;n de una mediaci&#243;n. La palabra confiere as&#237; la facultad de organizar, para s&#237; y para los dem&#225;s, acciones m&#225;s complejas que hoy podemos calificar como simb&#243;licas. Esta conquista en la filog&#233;nesis podr&#237;a constituir un modelo para intervenir en la ontog&#233;nesis, concebida como una estrategia cl&#237;nica basada en la potencia del acto culinario. El cine ofrece un n&#250;mero importante de escenarios ficcionales en los que el cambio de posici&#243;n subjetiva est&#225; mediado por el valor simb&#243;lico de la comida y el gesto de cocinar. Tomando como referencia algunos cl&#225;sicos de la filmograf&#237;a universal, se muestra esta relaci&#243;n entre el cine, la cl&#237;nica y la gastronom&#237;a, aportando un marco te&#243;rico psicoanal&#237;tico para pensar tal articulaci&#243;n. Se busca as&#237; indagar un &#225;rea poco explorada de la pr&#225;ctica profesional. Esta perspectiva conlleva un posicionamiento &#233;tico ya que recurre a la narrativa, los mitos y el folklore, sustray&#233;ndose as&#237; de toda instrumentalizaci&#243;n en el abordaje del problema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Arte Culinario | Psicoan&#225;lisis | Cine&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cinema-and-Culinary-Arts-a-clinical-strategy' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-10-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 10 | Nro 2 | Julio 2020&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires, Argentina&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Introducci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Cocinar hizo al hombre&lt;/i&gt;. Con este provocador t&#237;tulo, la obra de Faustino Cord&#243;n Bonet publicada en 1979 postula una relaci&#243;n entre el acto de cocinar y el advenimiento de la palabra, la cual posibilita, en la evoluci&#243;n de las especies, el progreso de la actividad animal desde el apremio del hambre a la mediaci&#243;n del lenguaje. La palabra confiere as&#237; la facultad de organizar, para s&#237; y para los dem&#225;s, acciones m&#225;s complejas que hoy podemos calificar como simb&#243;licas. Siguiendo a L&#233;vi-Strauss en su cl&#225;sico &lt;i&gt;Lo crudo y lo cocido&lt;/i&gt; (1964), esta conquista en la filog&#233;nesis podr&#237;a constituir un modelo para intervenir en la ontog&#233;nesis, desde una perspectiva cl&#237;nica (Gonz&#225;lez, 2014). Y es el cine, con sus ficciones narrativas, el arte que mejor ha plasmado esta potencia subjetivante del acto culinario. Aunque no son muchos los estudios que se han abocado a la vinculaci&#243;n entre cine, cocina y subjetividad, existen algunos antecedentes (Hidalgo, Segarra-Saavedra, Rodr&#237;guez-Monteagudo, 2014; Freire, 2014).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para sustentar nuestra hip&#243;tesis acerca de la potencia terap&#233;utica del recurso de la cocina como estrategia cl&#237;nica, nos valdremos de diferentes referencias te&#243;ricas del psicoan&#225;lisis. Comenzando por la tesis centra del &lt;i&gt;Proyecto de Psicolog&#237;a&lt;/i&gt; (1895) de Sigmund Freud, donde destaca la importancia de la primera vivencia de satisfacci&#243;n como motor del aparato ps&#237;quico, al trasformar al cachorro humano en un ser del lenguaje. Y lo que subraya en &lt;i&gt;El malestar en la cultura&lt;/i&gt; (1929) acerca de la gran conquista que supuso para la especie humana acceder a la cultura como logro de una renuncia pulsional. A su vez, interesar&#225; detenernos en las contribuciones de Jacques Lacan sobre el concepto de &lt;i&gt;acto anal&#237;tico&lt;/i&gt; (1967-1968, 1988) y su relaci&#243;n intr&#237;nseca con el lenguaje. Referencias insoslayables en la fundamentaci&#243;n de nuestra hip&#243;tesis, acerca del valor del acto de cocinar como posibilitador de subjetividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El objetivo de este trabajo radica en poner a prueba esta hip&#243;tesis, proponiendo un di&#225;logo entre el cine, la cl&#237;nica y la teor&#237;a psicoanal&#237;tica. Se desprende de esa tr&#237;ada una apuesta terap&#233;utica en la que se pueda producir un cuerpo apuntalado por la palabra y por la presencia de un otro, v&#237;a el acto de cocinar. Este abordaje cl&#237;nico supone un posicionamiento &#233;tico, ya que apunta a la emergencia del sujeto del deseo, sustray&#233;ndose as&#237; de toda ortopedia instrumentalizadora en el abordaje del problema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Fundamentos te&#243;ricos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importancia del acto de cocinar en el advenimiento de la especie humana a nivel filogen&#233;tico puede ser rastreada a partir de textos cl&#225;sicos, como los mencionados &lt;i&gt;Cocinar hizo al hombre&lt;/i&gt;, de Faustino Cord&#243;n Bonet (1979) y &lt;i&gt;Lo crudo y lo cocido&lt;/i&gt;, de Claude L&#233;vi-Strauss (1964), pero tambi&#233;n a partir de otros menos transitados, como &lt;i&gt;El intercambio simb&#243;lico y la muerte&lt;/i&gt;, de Jean Baudrillard (1980) y la l&#237;nea de investigaci&#243;n en &lt;i&gt;La historia del comer&lt;/i&gt;, de Luc&#237;a Rossi (2014). En todos los casos es posible hallar un com&#250;n denominador: una profunda relaci&#243;n entre el acto de cocinar y el ritual de compartir la comida, y a su vez entre este &#250;ltimo y la adquisici&#243;n del lenguaje. Es sabido que, en el inicio de la alimentaci&#243;n, durante el per&#237;odo paleol&#237;tico los fogones eran comunes, lo que habla tanto de la acci&#243;n de comer en grupo como de la reciprocidad, especialmente de la carne fruto de la caza. En la medida en que la cocci&#243;n de los alimentos pudo haber sido el factor decisivo en el tr&#225;nsito de una forma de vida animal a otra m&#225;s propiamente humana, la alimentaci&#243;n s&#243;lo recibe la plenitud de su sentido humano en el gesto de compartir (Cord&#243;n, 1979; Rossi, L. 2013). En el apartado &#8220;La cocina bajo la palabra&#8221;, Cord&#243;n (1979) presenta el tema en estos t&#233;rminos:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;En principio, la cocina transforma cualitativamente la actividad culinaria previa del hom&#237;nido: posibilita el progreso que va de la necesidad de comer (dependiente del apremio del hambre, del azar y de la acci&#243;n directa) al proyecto previo (dependiente de la cooperaci&#243;n en el grupo, y al abrigo de lo fortuito); y acaba dando origen a la palabra, que confiere la facultad de proyectar, para s&#237; y para los dem&#225;s, acciones complejas cuyas &#250;ltimas fases no est&#233;n informadas directamente por los datos de los sentidos. Desde que surge, la palabra fomenta el progreso de la pr&#225;ctica culinaria hasta constituir el primer tesoro de conocimientos emp&#237;ricos transmitido por los pueblos primitivos. Por lo dem&#225;s, la dial&#233;ctica entre el progreso de la palabra (con su aplicaci&#243;n a toda actividad previa y con el aumento de los recursos idiom&#225;ticos) y la complicaci&#243;n de las pautas de cooperaci&#243;n (en funci&#243;n de proyectos de cooperaci&#243;n cada vez m&#225;s amplios), culmina con la transformaci&#243;n de la horda del hom&#237;nido en una sociedad humana. (p. 115)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;En otro pasaje, el autor avanza con sus consideraciones proponiendo una tesis que, partiendo del acto de cocinar, modela la historia de la humanidad:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Gracias al lenguaje y a la organizaci&#243;n social, el hombre logr&#243; romper el c&#237;rculo cerrado del equilibrio biol&#243;gico, aprendiendo a inventar su propio alimento (autotrofismo singular que va desde la prehistoria de la ganader&#237;a y la agricultura neol&#237;ticas a la ganader&#237;a y agricultura industriales de nuestro tiempo); gracias al lenguaje y a la organizaci&#243;n social, el hombre ha tenido su propia historia. (Cord&#243;n, 1979, p. 18)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;A estas fuentes antropol&#243;gicas sumamos algunas otras del campo del psicoanalisis. Por un lado el &lt;i&gt;Big Bang del lenguaje en la causaci&#243;n del sujeto&lt;/i&gt; (2012), t&#237;tulo de la tesis sostenida por Alfredo Eidelsztein, en ella se fundamenta que el lenguaje humano no fue efecto de una evoluci&#243;n paulatina a partir del sistema de comunicaci&#243;n animal, sino que supuso un punto de fractura &#8211;de all&#237; la analog&#237;a con la explosi&#243;n que dio origen al universo. Por otro lado, las referencias en la obra de Sigmund Freud. En &lt;i&gt;El malestar en la cultura&lt;/i&gt; (1929) el padre del psicoan&#225;lisis nos conduce al origen &#8211;siempre m&#237;tico&#8211; de la civilizaci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Reconocemos como culturales todas las actividades y valores que son &#250;tiles para el ser humano en tanto ponen la tierra a su servicio, lo protegen contra la violencia de las fuerzas naturales, etc. Sobre este aspecto de lo cultural hay poqu&#237;simas dudas. Remont&#233;monos lo suficiente en el tiempo: las primeras haza&#241;as culturales fueron el uso de instrumentos, la domesticaci&#243;n del fuego, la construcci&#243;n de viviendas. Entre ellas, la domesticaci&#243;n del fuego sobresale como un logro extraordinario, sin precedentes; con los otros, el ser humano no hizo sino avanzar por caminos que desde siempre habr&#237;a transitado siguiendo incitaciones f&#225;ciles de colegir. (p. 89)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Concepci&#243;n que completa en una nota al pie con una tesis maravillosa, que permitir&#237;a pensar algunas cuestiones cl&#237;nicas que se encuentran en la experiencia culinaria:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Alg&#250;n material psicoanal&#237;tico, incompleto e incapaz de ofrecer indicaciones ciertas, admite al menos una conjetura &#8211;que suena fant&#225;stica &#8211; acerca del origen de esta haza&#241;a de la humanidad [la adquisici&#243;n del fuego]. Es como si el hombre primordial soliera, al toparse con el fuego, satisfacer en &#233;l un placer infantil extingui&#233;ndolo con su chorro de orina. De atenernos a sagas registradas, no ofrece duda ninguna la concepci&#243;n f&#225;lica originaria de las llamas que se alzan a lo alto en forma de lenguas [&#8230;] Quien primero renunci&#243; a este placer y resguard&#243; el fuego pudo llevarlo consigo y someterlo a su servidumbre. Por haber ahogado el fuego de su propia excitaci&#243;n sexual pudo enfrenar la fuerza natural del fuego. As&#237;, esta gran conquista cultural habr&#237;a sido el premio por una renuncia pulsional. (Freud, 1929, p. 89)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Otra referencia freudiana imprescindible, esta vez acerca de la constituci&#243;n subjetiva, se encuentra en el &lt;i&gt;Proyecto de Psicolog&#237;a&lt;/i&gt; (1950 [1895]). All&#237; Freud elabora su andamiaje conceptual a partir de la primera vivencia de satisfacci&#243;n, aquella que deja como resto el deseo, experiencia fundante que distingue al sujeto de otras especies. Experiencia determinada por la presencia de ese Otro inolvidable, aquel que en funci&#243;n del desamparo y de la indefensi&#243;n en la que adviene el cachorro humano, posibilita el surgimiento del objeto del deseo como diferente del objeto de la necesidad (Gonz&#225;lez Pla, Casta&#241;eda Ag&#252;ero, 2014). Volveremos m&#225;s adelante sobre este punto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, los desarrollos conceptuales de Jacques Lacan sobre el &lt;i&gt;acto anal&#237;tico&lt;/i&gt; que formaliza en su Seminario hom&#243;nimo (1968-1969). Estos aportes permiten vincular la actividad culinaria como estrategia cl&#237;nica, junto a la dimensi&#243;n de acto y la producci&#243;n subjetiva que de ella emana. Recordemos que inicia su seminario con una serie de preguntas respecto de qu&#233; es el acto psicoanal&#237;tico. &#191;El acto &lt;i&gt;psi&lt;/i&gt; es la sesi&#243;n? &#191;Es la interpretaci&#243;n? &#191;O es el silencio?, o &#191;Lo es un acto sintom&#225;tico? Y que a su vez diferencia la noci&#243;n de acto de la acci&#243;n, en tanto motricidad, donde se incluye el arco reflejo, sirvi&#233;ndose de la experiencia pavloviana. Y concluye que no pueden situarse en el mismo nivel acto psicoanal&#237;tico, motricidad y descarga motriz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego de preguntarse por el estatuto de acto y delimitar lo que no es, ofrece una primera aproximaci&#243;n. El acto psicoanal&#237;tico es un &lt;i&gt;decir&lt;/i&gt;, un decir donde entra en juego la dimensi&#243;n significante: &#8220;en la dimensi&#243;n del acto inmediatamente surge (&#8230;) la inscripci&#243;n en alguna parte, el correlato significante, que en verdad, no falta jam&#225;s en lo que constituye un acto&#8221; (Lacan, 1967-68, p. 6). &#8220;El acto dice algo&#8221; (Lacan, 1967-68, p. 84). Entonces, tiene que haber un significante que inscriba un acto. Ese significante, podr&#225; ser le&#237;do, a la vez que constituido, s&#243;lo a posteriori. No est&#225; de m&#225;s aclarar que la dimensi&#243;n del decir en Lacan remite al discurso que, por mucho, va m&#225;s all&#225; de la palabra articulada, incluso puede prescindir de ella (Lacan, 1969-1970).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Puedo caminar a largo y a lo ancho mientras les hablo, esto no constituye un acto, pero si un d&#237;a, por franquear un umbral yo me pongo fuera de la ley, este d&#237;a mi motricidad tendr&#225; valor de acto&#8221; (Lacan, 1967-68, p. 6). Y ejemplifica: &#8220;Atravesar el Rubic&#243;n no ten&#237;a para C&#233;sar una significaci&#243;n militar decisiva; sino que, por el contrario, atravesarlo era entrar en la tierra-madre, la tierra de la Rep&#250;blica, aquella que abordar era violar&#8221; (Lacan, 1967-68, p. 73). C&#233;sar se rebela contra la autoridad del senado romano, mediante ese paso va m&#225;s all&#225;&#8230; de la ley, hacia algo prohibido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el acto, se trata para el sujeto de &#8220;cierto atravesamiento: suscitar un nuevo deseo&#8221; (Lacan, 1967-68, p.72). El acto instituye un comienzo, acontece a partir de un decir luego del cual el sujeto cambia. En &lt;i&gt;Rese&#241;as de ense&#241;anza&lt;/i&gt;, Lacan sit&#250;a: &#8220;el acto (a secas) ha lugar de un decir, cuyo sujeto cambia&#8221; (Lacan, 1988 p. 47). Luego del acto, se conmueve la posici&#243;n subjetiva, as&#237; como la relaci&#243;n del sujeto con su verdad, entendida en este seminario como &#8220;la inscripci&#243;n del significante en el campo del Otro&#8221; (Lacan, 1967-68, p. 53). El acto se articula entre un antes y un despu&#233;s, hay un corte y el sujeto ya no vuelve a ser el mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo estas coordenadas, y como veremos m&#225;s adelante a la luz de algunos recortes cl&#237;nicos, podr&#237;amos conjeturar que el arte culinario, no como mera actividad motriz sino como vehiculizadora de un decir, puede elevarse a la condici&#243;n de acto, produciendo un nuevo sujeto. Lo que implica a su vez, que el sujeto &lt;i&gt;decida&lt;/i&gt; ir m&#225;s all&#225; del lugar que ocupa a priori en el campo del Otro. Nuestra hip&#243;tesis es que ese movimiento puede surgir v&#237;a un acto creador en el marco de una escena cl&#237;nica culinaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La entrada del Cine&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde los tiempos m&#225;s remotos las diferentes artes han rendido homenaje a las comidas y al gesto de cocinar. No es el objetivo del presente trabajo pasar revista a esos vastos aportes, pero s&#237; hacer notar que la creaci&#243;n art&#237;stica ha sido fuente para el pensamiento y la reflexi&#243;n sobre el lugar que ocupa la cocina en la vida de las personas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una obra poco difundida, &lt;i&gt;Les diners de Gala&lt;/i&gt; (1974), Salvador Dal&#237; adelanta una serie de reflexiones, emanadas de su condici&#243;n de pintor y exquisito gourmet. A prop&#243;sito de la relaci&#243;n entre la palabra y el acto de cocinar y degustar un plato, dice Dal&#237; (1974):&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Una noche en Saulieu, Mr. Dumaine, el famoso chef, me dijo: &#8220;f&#237;jese usted en esa franja de niebla que flota a media altura de los chopos. Por encima de los follajes, el cielo es transparente y las estrellas brillan. Al pie de los &#225;rboles, se podr&#237;an contar los tr&#233;boles que han brotado. Rec&#243;jase usted, en el transcurso de esas veladas, cuando la niebla flota exactamente a esa altura, es cuando tengo todas las probabilidades de salir airoso en la preparaci&#243;n del pastel de carne en brioche que le voy a ofrecer&#8221;. Me sent&#233; en la mesa, contemplando el paisaje, y mi goce gastron&#243;mico result&#243; inigualable. De no haber mediado este discurso, hubiese ingerido ese mismo pastel de carne sin prestarle mayor atenci&#243;n. (p. 6)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Para coronar su idea, en otro pasaje llega a afirmar que: &#8220;El primer instrumento filos&#243;fico por excelencia del hombre, es la toma de conciencia de lo real por medio de las mand&#237;bulas&#8221; (Dal&#237;, 1974, p. 7).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otras palabras, podemos decir que, el acto de cocinar y degustar se separa del orden de la mera necesidad para ser motor de la palabra y del pensamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero si un arte se ha consagrado a desplegar el efecto de la degustaci&#243;n de manjares, ese ha sido el cine. Desde la primera aparici&#243;n de una comida en el cine, con &lt;i&gt;El almuerzo del beb&#233;&lt;/i&gt;, de los hermanos Lumi&#232;re (1895), hasta la moderna galer&#237;a de pel&#237;culas y series sobre el tema, existe ya un subg&#233;nero claramente delimitado y adecuadamente estudiado (Hidalgo; Segarra-Saavedra y Rodr&#237;guez-Monteagudo, 2014). De esa amplia galer&#237;a tomaremos cinco ejemplos, los cuales distinguen para nosotros la matriz conceptual que nos interesa a fines de una lectura e intervenci&#243;n cl&#237;nica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comencemos por uno de los cl&#225;sicos, que muestra de manera exquisita los efectos subjetivos del arte culinario. Se trata de &lt;i&gt;La fiesta de Babette&lt;/i&gt; (Alex, 1987), basada en la obra &lt;i&gt;El banquete de Babette&lt;/i&gt; (1986), de Isak Dinesen. Ambientada en una desolada aldea de Dinamarca a fines del Siglo XVII, narra la historia de Babette, una mujer francesa que trabaja por a&#241;os como criada de dos ancianas solteras, hijas de un r&#237;gido Pastor, que las ha educado en la austeridad y el recato. Pero Babette se gana la loter&#237;a y decide invertir el dinero en la preparaci&#243;n de un banquete por el centenario del Pastor. El deseo de Babette que motoriza la preparaci&#243;n del banquete, los obst&#225;culos sorteados en aquella aldea y la experiencia de degustar por primera vez en la vida semejantes delicias, cambiar&#225; el curso de los acontecimientos. En la entrada situacional ten&#237;amos al sujeto en d&#233;ficit, anclado a una repetici&#243;n sin remedio: esta posici&#243;n est&#225; representada por las dos ancianas, ancladas al patriarcado y la ausencia de todo deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la misma l&#237;nea argumental, aunque ambientada en los a&#241;os 60 del siglo pasado, tenemos otro cl&#225;sico, &lt;i&gt;Chocolate&lt;/i&gt; (Hallstr&#246;m, 2000). El film narra la historia de una mujer soltera y su hija, reci&#233;n llegadas a un peque&#241;o pueblo franc&#233;s. En ese ambiente cat&#243;lico y conservador, deciden instalar una bomboner&#237;a justo frente a la iglesia y en &#233;poca de cuaresma. Esto producir&#225; un gran esc&#225;ndalo y despertar&#225; pasiones en los habitantes de una comunidad que vive de las apariencias, acostumbrada a respetar las tradiciones m&#225;s moralistas. Gracias a las delicias que madre e hija producen con el chocolate y el deseo puesto en cada detalle podr&#225;n encontrar otro rumbo en sus vidas, a la vez que introducir cambios en la manera de pensar y de disfrutar de los habitantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de la matriz que proponen estas dos pel&#237;culas, nuestro objetivo principal ser&#225; el dar cuenta de las posibilidades que ofrece el recurso del arte culinario en el marco de una estrategia cl&#237;nica. Por un lado, en el trabajo con infancias y adolescencias con dificultades en el desarrollo; por otro, con pacientes adultos en el marco hospitalario. A su vez, pensar a la luz de estas experiencias cu&#225;les son los efectos subjetivos y subjetivantes, abordando la cuesti&#243;n desde tres ejes, aclarando que se trata de un ordenamiento metodol&#243;gico, ya que no es posible pensarlos por separado. Los mismos ser&#237;an: la producci&#243;n de efectos de subjetivaci&#243;n, el afianzamiento de una estrategia de intervenci&#243;n &#233;tico-cl&#237;nica y la generaci&#243;n de un espacio de expresi&#243;n creativa en la que el cine tenga un valor protag&#243;nico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La cocina y la terap&#233;utica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tanto en &lt;i&gt;Babette&lt;/i&gt; como en &lt;i&gt;Chocolate&lt;/i&gt;, la entrada situacional muestra situaciones de d&#233;ficit y repetici&#243;n m&#243;rbida. En ese contexto, la intervenci&#243;n culinaria est&#225; destinada a conmover el universo subjetivo y ampliar sus l&#237;mites. En esta l&#237;nea, aportaremos breves vi&#241;etas extra&#237;das de un taller de cocina, el cual constituye un dispositivo terap&#233;utico que trabaja con un grupo reducido de ni&#241;os, ni&#241;as y adolescentes con diagn&#243;sticos presuntivos de autismo y esquizofrenia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propuesta consiste en la implementaci&#243;n de un programa culinario que se inicia con la elecci&#243;n del plato a cocinar &#8211;realizada a trav&#233;s de diferentes variantes sugeridas por los pacientes y discutidas por el equipo terap&#233;utico acorde al grado de dificultad y estima del tiempo de elaboraci&#243;n&#8211; su realizaci&#243;n, planificaci&#243;n y compra de los ingredientes, pasando por el proceso de preparaci&#243;n y cocci&#243;n, hasta el reconocimiento del producto elaborado, su degustaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como lo hemos visto en los puntos precedentes, los distintos autores coinciden en que las nociones de &#8220;crudo&#8221; y &#8220;cocido&#8221; aparecen con la adquisici&#243;n del fuego y la transformaci&#243;n de los alimentos. Este movimiento, como tambi&#233;n vimos anteriormente, es seguramente correlativo del advenimiento del lenguaje y de la actividad simb&#243;lica que distinguen a la especie humana. Ahora bien, en la ontog&#233;nesis de un sujeto, esta alternancia entre lo crudo y lo cocido est&#225; incorporada al lenguaje y forma parte de la cultura, al menos en occidente. &#191;Qu&#233; ocurre en la infancia? Desde muy temprana edad el sujeto coexiste con la noci&#243;n del fuego y va organizando un rudimento simb&#243;lico respecto del acto de cocinar. El punto que nos interesa trabajar es que, justamente, en el caso de los j&#243;venes que asisten al taller este tr&#225;nsito se ve afectado y con ello la propia representaci&#243;n de la comida como producto de la transformaci&#243;n simb&#243;lica. El prop&#243;sito terap&#233;utico busca por lo tanto instalar un rudimento de este orden, al ofrecer una experiencia en la que toman contacto con las materias primas, participan de su manipulaci&#243;n y trasformaci&#243;n, reconocen el producto final y lo saborean.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algunos casos, puede darse una oposici&#243;n inicial a realizar las tareas, o la manifestaci&#243;n de un abierto malestar, expresado en frases tales como &#8220;no me gusta cocinar&#8221;. Sin embargo, en la intervenci&#243;n singular del caso por caso se advierte que la persona presta atenci&#243;n a las propuestas, as&#237; como a las respuestas de los compa&#241;eros. Entonces, comienzan a interesarse por la actividad, incluso en aquellos casos en que la actividad es realizada por primera vez en sus vidas. A medida que participan peri&#243;dicamente se entusiasman, demostrando inter&#233;s y curiosidad. Por ejemplo, respecto de las transformaciones de los ingredientes en el proceso de cocci&#243;n, comienzan a preguntarse c&#243;mo sucedi&#243;. A partir de los cambios producidos nos preguntamos: &#191;ser&#225; que en el d&#237;a a d&#237;a no hay espacio para cocinar y degustar un plato y en lugar de eso s&#243;lo pueden responder que &#8220;no les gusta cocinar&#8221;? &#191;Es posible recuperar este logro simb&#243;lico adquirido por la especie humana en quienes han carecido de este tipo de experiencias subjetivantes? Al tiempo que se producen estos cambios en relaci&#243;n a las actividades, se producen efectos subjetivos: as&#237;, los y las pacientes comienzan a hacerse un lugar en el taller, a tomar a su cargo tareas, como la de repartir los delantales, descubriendo poco a poco una experiencia culinaria placentera hasta ahora desconocida y repudiada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Veamos otra situaci&#243;n que permite seguir m&#225;s detenidamente la producci&#243;n de efectos de subjetivaci&#243;n:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata del caso de una joven autista que s&#243;lo dice unas pocas palabras sueltas, como &#8220;hola&#8221; o &#8220;pis&#8221;, y que ahora, adem&#225;s, logra hacerse entender con se&#241;as o muecas. Al llegar a la instituci&#243;n lo primero que hace es tomar una alfombra que lleva consigo durante toda la jornada. Se niega a soltarla si alguien se lo pide y s&#243;lo la arroja al piso cuando tiene que ir al ba&#241;o. Durante la actividad trabaja sentada con la alfombra en su regazo, suele acercarse con la silla a sus compa&#241;eros y &#8220;pegotearse&#8221; al cuerpo de las profesionales cuando le explican alguna tarea. En situaciones en la que se altera suele levantar la alfombra en direcci&#243;n a su cuello borrando la distancia que hay entre la mesa de trabajo y ella, o entre los compa&#241;eros y profesionales y ella. A medida que transcurre el taller se interesa por los utensilios de cocina y por los ingredientes. Observa curiosamente los movimientos de los dem&#225;s, responde animadamente a las tareas que le son propuestas y demanda atenci&#243;n constante del equipo de profesionales. A medida que se &lt;i&gt;engancha&lt;/i&gt; en lo que est&#225; haciendo comienza a &#8220;desengancharse&#8221; de la alfombra, la cual se cae al suelo, perdi&#233;ndose al menos por alg&#250;n tiempo. Cesa la manipulaci&#243;n descontrolada de ingredientes y materiales y se abre el paso hacia movimientos intencionales que generan una mayor autonom&#237;a y gratificaci&#243;n, en la medida en que logra producir transformaciones con los objetos. Se genera entonces un espacio en el que una actividad placentera es posible, a la vez que surgen momentos que, aunque breves, alojan a un sujeto y su deseo. Podemos conjeturar que el trabajo en la cocina le permite a la paciente distinguirse de los objetos y &lt;i&gt;recortar-se&lt;/i&gt; como un sujeto que realiza su propia actividad creadora. Como correlato de esto &#250;ltimo, a lo largo de los meses comienza a pedir el delantal al inicio del taller, gradualmente se interesa por el cuidado de su pelo, u&#241;as y aspecto general.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El taller posibilita la generaci&#243;n de un espacio de expresi&#243;n creativa y l&#250;dica, como lo expresa el siguiente caso. Un joven adulto, quien disfruta mucho de cocinar, suele hacerlo en su casa con su familia seg&#250;n su propio relato. Es muy perfeccionista y dedicado, aunque en ocasiones es dif&#237;cil que permanezca en el taller por un tiempo prolongado. Con frecuencia sale del taller y en ocasiones prefiere quedarse en el patio s&#243;lo o con alg&#250;n compa&#241;ero &#8220;jugando de mano&#8221;, y tambi&#233;n con frecuencia se lo convoca a regresar a la actividad. Cuando es posible que regrese y se conecte nuevamente con la tarea, el taller le permite disfrutar de su potencialidad creadora, fantasear con lo que est&#225; haciendo a la manera de un &#8220;chef profesional&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El taller obra as&#237; mediatizando la irrupci&#243;n de energ&#237;a. En lugar de intentar fallidamente canalizar la irrupci&#243;n de goce &#8220;jugando de mano&#8221; el espacio culinario ofertado le permite &#8220;jugar con las manos&#8221;, tramitar ese goce en m&#225;s transform&#225;ndolo en acto creador y obtener entonces una ganancia de placer. Freud, en &lt;i&gt;El creador literario y el fantaseo&lt;/i&gt; (1908 [1907]) hace una distinci&#243;n fundamental entre la actitud del adulto y del ni&#241;o frente al fantaseo y al juego respectivamente. Respecto de este &#250;ltimo afirma que:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El jugar del ni&#241;o estaba dirigido por deseos, en verdad por un solo deseo que ayuda a su educaci&#243;n; helo aqu&#237;: ser grande y adulto. Juega siempre a &#171;ser grande&#187;, imita en el juego lo que le ha devenido familiar de la vida de los mayores. (p. 129)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Propiciar las condiciones de posibilidad para la experiencia l&#250;dica dentro del taller es una estrategia fundamental dentro del tratamiento. Juan Vasen en su obra &lt;i&gt;Una nueva epidemia de nombres impropios&lt;/i&gt; (2011) propone la expresi&#243;n &lt;i&gt;fantas&#237;as actuadas&lt;/i&gt; para referirse a ni&#241;os y ni&#241;as cuya actividad desborda cuando hay fallas en la constituci&#243;n de actividades l&#250;dicas y en el fantaseo. Afirma que, si un ni&#241;o no puede fantasear, puede apelar a la sobre actividad, que es un equivalente a un juego, pero fuera de contexto; es all&#237; cuando aparecen las fantas&#237;as actuadas. El hacer, el moverse de manera inquieta y mon&#243;tona se convierte en el recurso principal de un juego que no logra desplegarse con una mayor riqueza simb&#243;lica. La apuesta &#233;tico cl&#237;nica apunta a la emergencia de un sujeto que puede hacer con sus habilidades una m&#225;quina de transformar goce en placer (Miller, 1984).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Alimentarse, degustar, subjetivar(se)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El almuerzo es un hecho cultural. Se trata de un momento construido socialmente a lo largo de varios siglos, efecto del lenguaje y la organizaci&#243;n social, propios de la especie humana. Sin embargo, no va de suyo la construcci&#243;n de la escena del almuerzo en el marco de los dispositivos hospitalarios, por ejemplo, durante una internaci&#243;n en salud mental o en el marco del tratamiento semi ambulatorio de hospital de d&#237;a. A la experiencia de este &#250;ltimo dispositivo es a la que nos vamos a referir en este apartado, donde se intenta producir un ordenamiento espacio-temporal como efecto de intervenciones calculadas, y donde la presencia del profesional tiene una funci&#243;n esencial en el armado y sostenimiento de la escena (Gonz&#225;lez Pla y Casta&#241;eda Ag&#252;ero, 2017). Lo endeble del lazo social en pacientes psic&#243;ticos que participan del dispositivo, as&#237; como la carencia de escenas simb&#243;lico imaginarias que puedan replicarse en el d&#237;a a d&#237;a, nos invitan a reflexionar sobre el valor cl&#237;nico que estas escenas &#8211;en apariencia tan sencillas, cotidianas, o incluso &#8220;autom&#225;ticas&#8221; &#8211;, pueden tener como promotoras de subjetividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Viene aqu&#237; en nuestro auxilio otro cl&#225;sico del cine gastron&#243;mico, &lt;i&gt;Como agua para chocolate&lt;/i&gt; (Arau, 1992). Ambientada durante la Revoluci&#243;n mexicana, el film narra la historia de una muchacha que carga con una vieja tradici&#243;n familiar: al ser ella la hija menor tiene prohibido casarse ya que debe cuidar de su madre hasta los &#250;ltimos d&#237;as de su vida. Nacida en la cocina de su casa, rodeada de aromas y sabores y criada por la cocinera de la familia, adquiere tempranamente un fuerte v&#237;nculo con la comida. Todo el relato se vale de la cocina mexicana como nexo y met&#225;fora de los sentimientos de los personajes. As&#237;, el arte culinario deviene un medio de expresi&#243;n y de sublimaci&#243;n esencial; las cebollas ser&#225;n motivo de llanto, la leche s&#237;mbolo de maternidad, los p&#233;talos de rosas despertar&#225;n pasiones incontrolables. El &#8220;realismo m&#225;gico&#8221; recorre todo el film y consigue por un lado expresar las sensaciones de quienes prueben las recetas y por otro, sobre el final del film, recrea lo que podr&#237;a suceder cuando la renuncia pulsional ya no se sostiene y la pulsi&#243;n de muerte gana la apuesta.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Como una interesante coincidencia, el primer cap&#237;tulo del relato est&#225; (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los pacientes que asisten a hospital de d&#237;a suelen tener como com&#250;n denominador una constelaci&#243;n familiar compleja. Como en el film mexicano, los mandatos paternos y maternos tienen un car&#225;cter limitativo de la potencia subjetiva y no resulta sencillo proponer estrategias cl&#237;nicas que permitan deshacerse de esos lazos deficitarios. Cabe preguntarnos entonces: &#191;Puede el almuerzo constituirse en un espacio terap&#233;utico? &#191;Existe una relaci&#243;n entre el acto de disfrutar la comida y la constituci&#243;n del sujeto en el lenguaje?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los vocablos &#8220;acompa&#241;amiento&#8221; y &#8220;acompa&#241;ante&#8221; derivan del t&#233;rmino antiguo y dialectal &lt;i&gt;compa&#241;a&lt;/i&gt;, procedente del lat&#237;n vulgar &#180;compa&#241;&#237;a&#180;, derivado a su vez de &lt;i&gt;panis&lt;/i&gt;, &#8216;pan', en el sentido de &#8216;acci&#243;n de comer de un mismo pan'&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Corominas, Joan, Breve diccionario etimol&#243;gico de la lengua, Editorial (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La etimolog&#237;a nos indica entonces que el acto de acompa&#241;ar est&#225; desde sus inicios ligado al alimento, y como veremos, no s&#243;lo en su sentido metaf&#243;rico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como dec&#237;amos al inicio del escrito, existe una profunda relaci&#243;n entre el acto de cocinar y el ritual de compartir la comida, y a su vez entre este &#250;ltimo y la adquisici&#243;n del lenguaje. Desde los inicios de la alimentaci&#243;n humana, durante el per&#237;odo paleol&#237;tico, los fogones eran comunes, lo que da cuenta tanto de la acci&#243;n de comer en grupo como de la reciprocidad, especialmente de la carne fruto de la caza. En la medida en que la cocci&#243;n de los alimentos pudo haber sido el factor decisivo en el tr&#225;nsito de una forma de vida animal a otra m&#225;s propiamente humana, la alimentaci&#243;n s&#243;lo recibe la plenitud de su sentido humano en el gesto de compartir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; el valor simb&#243;lico que adquiere para nosotros la escena del almuerzo en el hospital, la cual apunta a fomentar el lazo social, lazo que al igual que el lenguaje se encuentra afectado en estos pacientes. Cabe destacar que el almuerzo es la primera actividad del d&#237;a, instancia en la que se recibe a los pacientes. All&#237; se genera cada d&#237;a un primer punto de encuentro entre el hospital y ellos, un primer ordenamiento espacio-temporal, donde adem&#225;s de tenerse en cuenta la necesidad fisiol&#243;gica de alimentarse, se abre la posibilidad de que circule la palabra. Tambi&#233;n comparten experiencias de cada uno de los pacientes, se conversa sobre las actividades dentro del hospital, sobre temas de actualidad, o sobre lo que tengan ganas de comentar. Por su parte, el &#8220;poner la mesa&#8221; implica un paso esencial en el armado de la escena. Mientras esperan la comida y a medida que van llegando, se encargan de buscar el mantel, los cubiertos, los vasos y las jarras; elementos del comer que mediatizan el uso directo de las manos con la comida. Este cuidado por la singularidad de la experiencia es una de las claves del valor del almuerzo como gesto de re anudamiento subjetivo (Gonz&#225;lez Pla y Casta&#241;eda Ag&#252;ero, 2017).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al respecto, vale la pena citar una de las obras maestras de Charles Chaplin, &lt;i&gt;Tiempos Modernos&lt;/i&gt; (Chaplin, 1925), en la que se presenta un ejemplo por la negativa. A trav&#233;s de la parodia, el film muestra los efectos delet&#233;reos del almuerzo entendido como un mero tr&#225;mite destinado a la ingesta en clave taylorista-fordista. Este pasaje antol&#243;gico del film, que de no mediar el arte promover&#237;a en el espectador una angustia asfixiante, evoca perfectamente la posici&#243;n de d&#233;ficit que signan las patolog&#237;as en salud mental. En ese contexto, resulta clave prestar atenci&#243;n a los detalles subjetivantes de la experiencia terap&#233;utica. Por ejemplo, suele suceder que no todos los pacientes asistan diariamente al almuerzo, con lo cual es posible que haya porciones excedentes. En esos casos algunos de los pacientes suelen tomar dos o tres porciones juntas argumentando que &#8220;es lo mismo hacerlo de una vez o en varias veces, si de todas maneras se puede repetir&#8221;. Esto requiere de una intervenci&#243;n, no en la l&#237;nea de las buenas costumbres, sino como apuesta cl&#237;nica. Se trata de introducir un tiempo donde no lo hay: establecer un lapso (diez o quince minutos) para poder servirse una segunda porci&#243;n o compartir las que quedan entre los pacientes que quieran repetir. Volviendo a la escena de &lt;i&gt;Tiempos Modernos&lt;/i&gt;, recordemos que la empresa alimentadora se empe&#241;a en suprimir los &#8220;tiempos muertos&#8221;, imponiendo al atribulado comensal un bocado tras otro, sin pausa ni respiro. En las ant&#237;podas, la intervenci&#243;n del profesional en el almuerzo como estrategia cl&#237;nica, no responde al capricho sino a una legalidad com&#250;n para todos y al mismo tiempo externa a cada uno. La apuesta es la de introducir una pauta institucional que debe ser aceptada por el conjunto de los pacientes, cuyos efectos pacifican, y que en tanto terceridad permite el despliegue de un ordenamiento espacial y temporal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El almuerzo se ofrece entonces como un espacio-tiempo del que el paciente podr&#225; apropiarse, habi&#233;ndose situado sus condiciones de posibilidad. As&#237; concebido, se presenta, no s&#243;lo como una estrategia terap&#233;utica, sino como una apuesta &#233;tica. En esta l&#237;nea consideramos que no se trata de una intervenci&#243;n psicoeducativa, ni de un intento de adaptar a los sujetos psic&#243;ticos a un &#8220;est&#225;ndar&#8221; de convivencia, sino de ofrecer una propuesta para que cada paciente, de modo singular, pueda tomarla y as&#237; intentar recomponer algo del lazo social afectado. Que el paciente pueda salir del encierro, para enlazarse con otros. Se trata de un tiempo introducido entre plato y plato, y a veces entre bocado y bocado, como escansi&#243;n productora de simbolizaci&#243;n (Gonz&#225;lez Pla y Casta&#241;eda Ag&#252;ero, 2017).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resulta pertinente la siguiente cita de la psic&#243;loga Gabriela Zadra (2005), a prop&#243;sito de su estudio sobre el comer y la psicopatolog&#237;a:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El tiempo demorado del placer se opone al tiempo urgido de la angustia. Hay un m&#237;nimo de duraci&#243;n exigible para la satisfacci&#243;n, el tiempo del discurso, el tiempo necesario para el acto de la palabra. Para satisfacerse, habr&#225; que hablar. El acto de la palabra liga la pulsi&#243;n al significante. La pulsi&#243;n, al articularse en palabras queda sometida a las leyes de la diacron&#237;a, a la temporalidad (&#8230;). Para el hombre, alimentarse est&#225; unido a la buena voluntad del Otro (&#8230;). Desde el inicio s&#243;lo es posible alimentarse en el encuentro con el Otro, lo cual implica la incorporaci&#243;n no s&#243;lo de alimento, sino fundamentalmente, de palabras. (p. 93)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Volviendo a ese bello pasaje de Salvador Dal&#237; &#8220;El primer instrumento filos&#243;fico por excelencia del hombre, es la toma de conciencia de lo real por medio de las mand&#237;bulas&#8221;, el acto de degustar una comida se emparenta con el pensamiento. Recuperar el momento del almuerzo y acompa&#241;ar a los pacientes en esa traves&#237;a es tambi&#233;n compartir con ellos el sabor del lenguaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y una vez m&#225;s, el cine es la met&#225;fora por excelencia de esta din&#225;mica subjetiva. Para cerrar este escrito, tomemos entonces un &#250;ltimo cl&#225;sico: &lt;i&gt;Delicatessen&lt;/i&gt; (Caro y Jeunet, 1991). En este caso se trata de un film cuyo inicio se caracteriza por el caos y el desorden m&#225;s absoluto. En las ant&#237;podas de lo que nos presentan los escenarios cinematogr&#225;ficos anteriormente citados, en donde el acto de cocinar y compartir una comida aparece en su vertiente de plus, la entrada del tema en este film se ubica en la vertiente del d&#233;ficit. &#034;Delicatessen&#034;, sitio donde se ofertan productos exclusivos, de &#034;exquisita ejecuci&#243;n&#034;, en la ficci&#243;n deviene una iron&#237;a para designar lo contrario. Ambientado en Francia durante la posguerra, donde no s&#243;lo el hambre abundaba, sino tambi&#233;n el odio y la carencia de lazos sociales, se abre la pregunta &#191;cu&#225;ndo la comida deja de ser una actividad simb&#243;lica? &#191;Qu&#233; hacer frente a esa degradaci&#243;n radical de la condici&#243;n humana? El film nos invita a reflexionar sobre lo insoportable del porvenir luego de la guerra. El humor negro de una suicida a quien le resulta imposible consumar su acto y lo sublime de un artista que sabe hacer con sus piruetas, son los recursos elegidos. El arte culinario podr&#225; entonces recuperar su funci&#243;n de velo frente al horror de los cuerpos fragmentados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Para concluir&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A modo de cierre, esbozamos algunas conclusiones preliminares sobre la posibilidad de abordar problem&#225;ticas complejas del campo de la subjetividad, a trav&#233;s del arte culinario y el arte cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como lo muestran los distintos recortes de ficciones literarias, cinematogr&#225;ficas y de vi&#241;etas cl&#237;nicas presentadas en este art&#237;culo, el acto de cocinar como parte de una estrategia terap&#233;utica permite desplegar una serie de acontecimientos en el sujeto, y a partir de ella, producirlo como tal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las intervenciones terap&#233;uticas a trav&#233;s de la cocina y del tiempo-espacio de saborear la comida pueden devenir modos novedosos de tramitar la pulsi&#243;n en casos de patolog&#237;as severas. La actividad culinaria como proceso sublimatorio, si bien est&#225; inmersa en el lenguaje, puede prescindir de la palabra articulada. En este sentido, la estrategia de trabajo propicia un abordaje terap&#233;utico que opera en acto cuando la palabra articulada no alcanza al cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto habilita que, en ocasiones, el sujeto pueda recortarse del campo del Otro y que acepte la presencia de otros. As&#237;, cocinar, degustar y comer, devienen actos de discursos que crean sujeto y subjetividad, transformando los v&#237;nculos familiares y propiciando el lazo social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arau, A. (productor y director). (1992). &lt;i&gt;Como agua para chocolate&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. M&#233;xico: Miramax.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Baudrillard, J. (1980). &lt;i&gt;El intercambio simb&#243;lico y la muerte&lt;/i&gt;. Venezuela: Monte &#193;vila Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Betzer, J., Christensen, B., Korzen, B., Siesbye, P. (productores) y Axel, G. (director). (1987). &lt;i&gt;La fiesta de Babette&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Dinamarca: Nordisk Film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Brown Baren, D., Blomquist, A., Cooper, M., Golden, K. (productores) y Hallstr&#246;m, L. (director). (2000). &lt;i&gt;Chocolate&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Reino Unido, Estados Unidos: Miramax.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Chaplin, C. (productor y director). (1936). &lt;i&gt;Tiempos modernos&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Estados Unidos: Charles Chaplin Productions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cord&#243;n, F. (1979). &lt;i&gt;Cocinar hizo al hombre&lt;/i&gt;. Barcelona: Editorial Tusquets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Corominas, J. (1973). &lt;i&gt;Breve diccionario etimol&#243;gico de la lengua&lt;/i&gt;. Editorial Gredos, Barcelona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dal&#237;, S. (1974). &lt;i&gt;Les diners de Gala&lt;/i&gt;. Barcelona: Editorial Labor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dinesen, I. (1986). El banquete de Babette. En &lt;i&gt;An&#233;cdotas del destino&lt;/i&gt;. Madrid: Ediciones Alfaguara.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eidelsztein, A. (2012). El Big Bang del lenguaje en la causaci&#243;n del sujeto. En &lt;i&gt;El rey est&#225; desnudo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Letra Viva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freire, H. J. (2014). La comida en el cine. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://www.topia.com.ar/articulos/comida-cine&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.topia.com.ar/articulos/comida-cine&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1908 [1907]). El creador literario y el fantaseo. En &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt;, IX. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2009.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1930 [1929]). El malestar en la cultura. En &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt;, XXI. Buenos Aires, Amorrortu Editores, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1950 [1895]). El proyecto de psicolog&#237;a. En &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, II. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2010.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gonz&#225;lez, F. (2014). El acto de cocinar en el tratamiento con j&#243;venes severamente perturbados. &lt;i&gt;Actas del VI Congreso Internacional de Investigaci&#243;n y Pr&#225;ctica Profesional en Psicolog&#237;a, las XXI Jornadas de Investigaci&#243;n y el D&#233;cimo Encuentro de Investigadores en Psicolog&#237;a del MERCOSUR&lt;/i&gt;. Universidad de Buenos Aires, noviembre de 2014. Recuperado de: &lt;a href=&#034;http://jimemorias.psi.uba.ar/index.aspx?anio=2014&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://jimemorias.psi.uba.ar/index.aspx?anio=2014&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gonz&#225;lez Pla, F. y Casta&#241;eda Ag&#252;ero, M. (2017). &#191;Puede el almuerzo constituirse en un espacio terap&#233;utico? En G. Bertran (Comp.), &lt;i&gt;Lo real, los l&#237;mites y la creatividad. Hospital de d&#237;a III&lt;/i&gt; (pp. 207-2011). Buenos Aires: Letra Viva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hidalgo, M.; Segarra-Saavedra, J.; Rodr&#237;guez-Monteagudo, E. (2014). La gastronom&#237;a como tem&#225;tica recurrente en el cine: un recorrido cualitativo por las pel&#237;culas m&#225;s representativas con contenido culinario. &lt;i&gt;Actas &#8211; VI Congreso Internacional Latina de Comunicaci&#243;n Social &#8211; VI CILCS&lt;/i&gt; &#8211; Universidad de La Laguna, diciembre de 2014. Recuperado de: &lt;a href=&#034;http://www.revistalatinacs.org/14SLCS/2014_actas/075_Hidalgo.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.revistalatinacs.org/14SLCS/2014_actas/075_Hidalgo.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1949). El estadio del espejo como formador de la funci&#243;n el yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanal&#237;tica. En &lt;i&gt;Escritos 1&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Siglo XXI, 2012.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1967-1968). &lt;i&gt;El acto psicoanal&#237;tico&lt;/i&gt;. In&#233;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1969-1970). &lt;i&gt;El Seminario. Libro 17. El reverso del psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paid&#243;s, 2013.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1988). &lt;i&gt;Rese&#241;as de ense&#241;anza &#8220;El acto psicoanal&#237;tico&#8221;&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L&#233;vi-Strauss, C. (1964). &lt;i&gt;Lo crudo y lo cocido. En Mitol&#243;gicas I&lt;/i&gt;. M&#233;xico: Fondo de Cultura Econ&#243;mica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lumi&#232;re, L. (productor y director). (1895). &lt;i&gt;El almuerzo del beb&#233;&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Francia: Lumi&#232;re.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J. A. (1985): &lt;i&gt;S&#237;ntoma y fantasma. Dos dimensiones de la cl&#237;nica&lt;/i&gt;. Buenos A&#237;res: Ediciones Manantial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ossard, C. (productor) y Caro, M., Jeunet, J.P. (directores). (1991). &lt;i&gt;Delicatessen&lt;/i&gt; [cinta cinematogr&#225;fica]. Francia: Miramax.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rossi, L. (2012). Historia del comer. Lazo social y tradici&#243;n cultural. &lt;i&gt;Intersecciones, 2&lt;/i&gt;, (4). Recuperado de: &lt;a href=&#034;http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=195:historia-del-comer-lazo-social-y-tradicion-cultural&amp;catid=10:vigencia&amp;Itemid=1&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=195:historia-del-comer-lazo-social-y-tradicion-cultural&amp;catid=10:vigencia&amp;Itemid=1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vasen, J. (2011). &lt;i&gt;Una nueva epidemia de nombres impropios. El DSM-V invade la infancia en la cl&#237;nica y las aulas&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Editorial Noveduc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zadra, G. A. (2005). Del comer, el deseo, la palabra y su lugar en la vida. &lt;i&gt;Psicodebate. Psicolog&#237;a, Cultura y Sociedad. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo, 5&lt;/i&gt;, (5), pp. 91-98. Recuperado de: &lt;a href=&#034;https://dialnet.unirioja.es/revista/24487/A/2005&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://dialnet.unirioja.es/revista/24487/A/2005&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Como una interesante coincidencia, el primer cap&#237;tulo del relato est&#225; fechado en 1895, a&#241;o de la publicaci&#243;n del Proyecto de Psicolog&#237;a anteriormente citado.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Corominas, Joan, &lt;i&gt;Breve diccionario etimol&#243;gico de la lengua&lt;/i&gt;, Editorial Gredo: Barcelona, 1973, p&#225;g. 162.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>The ethics of psychoanalysis&#034; Seminar through cinema</title>
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		<dc:date>2018-05-13T22:01:37Z</dc:date>
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		<dc:creator>Florencia Gonz&#225;lez Pla, Paula Paragis</dc:creator>



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&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires &lt;br class='autobr' /&gt; This article is, for the time being, only available in Spanish: El Seminario de la &#201;tica a trav&#233;s del cine&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-No-2-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | N&#186; 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-Seminario-de-la-Etica-a-traves-del-cine' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El Seminario de la &#201;tica a trav&#233;s del cine&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El Seminario de la &#201;tica a trav&#233;s del cine</title>
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		<dc:creator>Florencia Gonz&#225;lez Pla, Paula Paragis</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_625 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/libro_etica.jpg' width=&#034;201&#034; height=&#034;341&#034; alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El Seminario de la &#201;tica a trav&#233;s del cine&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lecturas lacanianas de Charles Chaplin, Jules Dassin, Federico Fellini, Woody Allen, Alfred Hitchcock, Vince Gilligan, Krzysztof Kieslowski, George Stevens, Pedro Almod&#243;var y los hermanos Marx&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eduardo Laso y Juan Jorge Michel Fari&#241;a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Editorial Letra Viva&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;128 p&#225;ginas&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Julio 2017&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-7-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 07 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La &#233;tica: una lectura cl&#237;nico-cinematogr&#225;fica&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paula Paragis y Florencia Gonz&#225;lez Pla&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&#191;Por qu&#233; el cine es tan importante para pensar la novedad que introduce el descubrimiento freudiano en el campo de la &#233;tica?&#8221; Este interrogante se propone como puntapi&#233; inicial para revisitar la obra de Jacques Lacan a partir de un recorrido original sobre aquellas pel&#237;culas a las que el autor hace referencia en el Seminario VII (1959-1960) y en el texto &#8220;Kant con Sade&#8221; (1963). Como se sabe, a lo largo de su obra, Lacan se vali&#243; en distintas oportunidades del cine para la transmisi&#243;n de su ense&#241;anza. A partir de ello, los autores de este libro proponen una interesante y novedosa distinci&#243;n metodol&#243;gica para dar entrada a diferentes referencias cinematogr&#225;ficas. As&#237; diferencian &lt;i&gt;menciones, citas y referencias&lt;/i&gt; propiamente dichas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las menciones se limitan a traer a colaci&#243;n el nombre de un film de modo digresivo y sin que se articule a algo que Lacan pretenda transmitir. Es el caso de la inclusi&#243;n a &lt;i&gt;Un chien andalou&lt;/i&gt; de Bu&#241;uel, con su c&#233;lebre escena del sujeto arrastrando dos curas, un piano y un burro podrido para evocar c&#243;mo se siente &#233;l mismo ante su alumnado. O bien cuando Lacan toma el t&#237;tulo de un film por el sentido que evoca, sin que importe la pel&#237;cula misma -por ejemplo, &lt;i&gt;La t&#234;te contre les murs&lt;/i&gt;, de Georges Franju. Las citas, por su parte, remiten a alguna escena de una pel&#237;cula para transmitir una idea que Lacan est&#225; desarrollando en ese momento. Para ello se vale del detalle de determinada escena del film, -por ejemplo, la escena final del monstruo marino en La dolce vita-, sin que importe la trama del film mismo. Finalmente, y en un lugar m&#225;s relevante, se ubican las referencias propiamente tales. Estas ya presentan alguna articulaci&#243;n con los argumentos que desarrolla Lacan, otorg&#225;ndoles valor de ejemplo, por lo que es necesario haber visto el film para completar la transmisi&#243;n de la idea puesta en juego. Es el caso de &lt;i&gt;Nunca en domingo&lt;/i&gt;, para abordar la cuesti&#243;n del Juicio Final y la contabilizaci&#243;n de las faltas, las pel&#237;culas de los hermanos Marx y en particular la cuesti&#243;n de la Cosa muda en Harpo, el tratamiento del tema de la falsa caridad, con &lt;i&gt;Monsieur Verdoux&lt;/i&gt;, de Charles Chaplin, la tramitaci&#243;n de un duelo hist&#243;rico y singular, con &lt;i&gt;Hiroshima mon amour&lt;/i&gt;, el axioma &lt;i&gt;Il n'y a pas de rapport sexuel&lt;/i&gt; en &lt;i&gt;El imperio de los sentidos&lt;/i&gt;, o el tratamiento de los n&#250;meros imaginarios y la perversi&#243;n en &lt;i&gt;El joven T&#246;rless&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el seminario de la &#201;tica, Lacan despliega las consecuencias que abre la noci&#243;n del inconsciente ya no s&#243;lo respecto del estatuto del s&#237;ntoma y la verdad, sino tambi&#233;n de la realidad, la belleza y hasta del bien. All&#237; afirma, de forma totalmente innovadora para su &#233;poca, que la experiencia freudiana constituye una revoluci&#243;n en el pensamiento de la &#233;tica. Paralelamente, se ir&#225; esbozando su preocupaci&#243;n por el acto creador y por el enigma de la sublimaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su mayor apuesta es que la cl&#237;nica psicoanal&#237;tica es capaz de arrojar nueva luz sobre el campo de la filosof&#237;a moral y, al hacerlo, la interpela y la interpreta. La experiencia de lo inconsciente revela que a nivel del principio del placer no existe el Soberano Bien que la filosof&#237;a kantiana propone para fundar la &#233;tica. La inversi&#243;n que se extrae de Freud en dicho campo es que el Soberano Bien es &lt;i&gt;das Ding&lt;/i&gt;, la Cosa incestuosa y prohibida, y por lo tanto imposible de encontrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde esta perspectiva, habr&#237;a un intento ilusorio de &#8220;volver a encontrar&#8221; el objeto perdido, lo cual supone la existencia de un encuentro originario que habr&#237;a que repetir por medio del reencuentro de &#233;ste. Sin embargo, para Freud y para Lacan lo que se trata de reencontrar escapa a la palabra, en tanto la Cosa es extranjera al orden simb&#243;lico y nunca estuvo en &#233;l, pero por la entrada del sujeto en el orden simb&#243;lico &#233;sta se presenta como falta. Dicha b&#250;squeda no remite a la realidad material sino a &lt;i&gt;das Ding&lt;/i&gt; como real, aquello imposible de simbolizar que en el encuentro con el Otro primordial es la Cosa que desea, aquel objeto en falta por la que se coordinan la falta en ser del sujeto con la falta del Otro. En este sentido, &lt;i&gt;das Ding&lt;/i&gt; introduce esta paradoja del deseo humano por la cual espera reencontrar una cosa que est&#225; all&#237; aguardando al sujeto como objeto de deseo del Otro. En dicha b&#250;squeda, lo que el sujeto encuentra en la realidad no es la Cosa, sino sus coordenadas de placer, circuitos de goce en torno de la Cosa ausente. Y tambi&#233;n el &lt;i&gt;pathos&lt;/i&gt; de la nostalgia por un objeto que nunca estuvo, pero cuya falta opera como empuje, causa de deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ser&#225; a partir de la relaci&#243;n existente entre Ley y deseo, que Lacan continuar&#225; elaborando la cuesti&#243;n de &lt;i&gt;das Ding&lt;/i&gt;. Para ello tomar&#225; el imperativo categ&#243;rico kantiano y la &lt;i&gt;Filosof&#237;a en el tocador&lt;/i&gt; del Marqu&#233;s de Sade, en una propuesta sumamente audaz. Se&#241;ala entonces que las &#233;ticas radicales de Kant y Sade, lejos de ser opuestas, se articulan entre s&#237; al punto de poder ser representadas topol&#243;gicamente mediante una banda de Moebius, una superficie de una sola cara que se contin&#250;a &lt;i&gt;ad infinitum&lt;/i&gt;, mostr&#225;ndonos que lo que suponemos son dos caras de una cinta, en realidad, es una sola.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la tradici&#243;n moral hasta Kant, el Bien se opon&#237;a al Mal y se identificaba con el bienestar del sujeto, por oposici&#243;n al malestar que se deriva de la v&#237;a del Mal (Figura 1). Malestar que en el discurso religioso era prometido a un m&#225;s all&#225; en el infierno. Sin embargo, Kant introduce la distinci&#243;n entre el Soberano Bien (&lt;i&gt;Gute&lt;/i&gt;) y el bienestar (&lt;i&gt;Whol&lt;/i&gt;), y articula este &#250;ltimo al malestar: obrar por deber al imperativo categ&#243;rico supone un tipo de acci&#243;n cuyo correlato afectivo es el dolor, y no el placer. La v&#237;a del Bien tiene as&#237;, como correlato subjetivo el malestar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sade, por otro lado, y planteando su &#8220;imperativo categ&#243;rico&#8221; de goce, hace del Mal la v&#237;a de un goce a cuenta del sujeto: se puede estar bien en el Mal. Si representamos en una banda estos cuatro elementos, se observa que la torsi&#243;n que implican tanto Kant como Sade (figura 2) ponen a sus &#233;ticas radicales en continuidad: el polo del Bien se conecta con el malestar (Kant) y el del Mal con el del bienestar (Sade), conformando as&#237; una banda de Moebius (figura 3) en torno de un centro que es &lt;i&gt;das Ding&lt;/i&gt;, lo que Lacan nombra &lt;i&gt;Kant con Sade&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_626 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/seminario_1.jpg?1754362452' width='500' height='433' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El psicoan&#225;lisis permite pensar, entonces, la diferencia entre &#233;tica y moral. Puede decirse que a partir del vaciamiento del lugar del Soberano Bien, en el que Freud sit&#250;a al objeto en tanto perdido, se formula el problema de la &#233;tica ya no en t&#233;rminos de un Bien Soberano, sino de una &#233;tica del deseo. Es en este sentido que no hay Bien Supremo. Ese Bien no es m&#225;s que la Cosa, y el estatuto del inconsciente no es &#243;ntico sino &#233;tico. As&#237;, Kant podr&#237;a pensarse como un s&#237;ntoma, s&#237;ntoma que Lacan se ocupa de leer y poner en su lugar. Su interpretaci&#243;n freudiana del pensamiento kantiano resulta el punto de partida de su tesis sobre la &#233;tica del psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan plantea que la &#233;tica no es el hecho de que haya un orden u obligaciones que regulen los v&#237;nculos en la sociedad ni tampoco son las estructuras elementales del parentesco que hacen que el hombre se haga objeto de un intercambio reglado. Todo eso es dimensi&#243;n moral, en la que el orden de los h&#225;bitos, las leyes positivas y los valores epocales ordenan la realidad social particular que habita el hombre. La &#233;tica se abre a una dimensi&#243;n singular, en tanto comienza cuando el sujeto plantea la pregunta sobre ese bien que hab&#237;a buscado inconscientemente en las estructuras sociales y es llevado a descubrir el v&#237;nculo por el cual lo que se presenta como ley se articula a la estructura del deseo, que ordena su conducta de manera tal que el objeto &#250;ltimo se mantenga siempre a distancia para &#233;l. Ello revela que ley y deseo se articulan, y que el deseo es en el fondo deseo de deseo, lo cual lleva al sujeto a confrontarse con la pregunta de si quiere lo que desea en &#233;l. As&#237;, la propuesta lacaniana es plantear una medida que se presenta no como m&#225;xima sino como pregunta, y que apunta no a un deber ser a futuro sino dirigida a lo que el sujeto ha dicho o hecho: &#191;&lt;i&gt;has actuado conforme al deseo que te habita&lt;/i&gt;? Pregunta que no puede resolverse en el campo de la reflexi&#243;n filos&#243;fica sino en un an&#225;lisis, en tanto la pregunta apunta al deseo inconsciente que habita el sujeto. Por supuesto, la soluci&#243;n kantiana y la que aporta el psicoan&#225;lisis no son equivalentes. Se trata de concepciones de subjetividad diferentes: la que va de la raz&#243;n autoconsciente y libre, al sujeto efecto del significante y dividido, en una relaci&#243;n al Otro en torno de la que se estructuran identificaciones, fantasmas y deseos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siguiendo dichos conceptos centrales abordados en el seminario, en &lt;i&gt;El seminario de la &#233;tica a trav&#233;s del cine&lt;/i&gt; el lector se va acercando a las pel&#237;culas que Lacan sugiere ver para comprender mejor los conceptos all&#237; desplegados. Sin embargo, resulta original la iniciativa de los autores de ofrecer tambi&#233;n referencias a otras pel&#237;culas y series cuidadosamente elegidas por su valor ejemplar de transmisi&#243;n de la &#233;tica del psicoan&#225;lisis, lo cual enriquece y suplementa la propuesta del propio Lacan. A lo largo de dicho recorrido, en el que se incluyen pormenorizados an&#225;lisis sobre el &lt;i&gt;Dec&#225;logo&lt;/i&gt; (Kieslowski, 1989), &lt;i&gt;Un lugar bajo el sol&lt;/i&gt; (Stevens, 1951), &lt;i&gt;La soga&lt;/i&gt; (Hitchcock, 1948), &lt;i&gt;Entre copas&lt;/i&gt; (Payne, 2004), &lt;i&gt;Julieta&lt;/i&gt; (Almod&#243;var, 2016), y la serie televisiva &lt;i&gt;Breaking Bad&lt;/i&gt; (2008-2013), se sostiene el interrogante: &#191;A qu&#233; se debe el lugar protag&#243;nico del cine, al punto de conformar un ap&#243;logo en la transmisi&#243;n de la &#233;tica del psicoan&#225;lisis?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para concluir, es notable la elecci&#243;n de la ilustraci&#243;n de tapa y contratapa del libro, la cual es la reproducci&#243;n fotogr&#225;fica de un bello objeto. Se trata de una creaci&#243;n de Ignacio Darraidou, realizada en el marco de la c&#225;tedra Salomone de Dise&#241;o Gr&#225;fico (FADU-UBA). &#201;sta fue concebida en 2010 para representar el periplo del film &lt;i&gt;12 Monos&lt;/i&gt; y nos aproxima a la idea de c&#243;mo deber&#237;a ser le&#237;do este libro: como un texto que se pliega en banda de Moebius. A la manera de la serpentina de cajas de f&#243;sforos que Lacan encontr&#243; en casa de Pr&#233;vert , el objeto-libro se vac&#237;a por un momento de su valor de uso para devenir cinta de celuloide. Y a trav&#233;s de su &#250;nica superficie interior-exterior nos abisma a una decena de pel&#237;culas imprescindibles para comprender la revulsi&#243;n &#233;tica del psicoan&#225;lisis. Esa torsi&#243;n de la cinta ilustra a la perfecci&#243;n el giro lacaniano sobre la concepci&#243;n &#233;tica de Kant. Estar bien en el mal, estar mal en el bien ser&#225;n, desde Freud, vicisitudes posibles del deseo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_627 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/seminario_2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/seminario_2.jpg?1754362452' width='500' height='183' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1959-1960). El Seminario, Libro 7: &#8220;La &#233;tica del psicoan&#225;lisis&#8221;. Buenos Aires: Paid&#243;s, 1988.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1963). Kant con Sade. En Escritos, Tomo II. M&#233;xico: Siglo XXI, 1988.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Tres semblanzas sobre el cuerpo</title>
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		<dc:date>2018-04-25T20:52:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ail&#233;n Provenza, Florencia Gonz&#225;lez Pla, Irene Cambra Badii</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_482 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/elojoabsorto.jpg' width=&#034;150&#034; height=&#034;225&#034; alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El ojo absorto. Notas sobre el cuerpo en el cine&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Alberto Garrand&#233;s&lt;br class='manualbr' /&gt;Ediciones ICAIC, Vedado, Cuba, 2014.&lt;br class='manualbr' /&gt;228 p&#225;ginas&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antesala&lt;br class='manualbr' /&gt;Cuerpos metam&#243;rficos: 14 vacuolas&lt;br class='manualbr' /&gt;Modulaciones&lt;br class='manualbr' /&gt;Interzona: cine cubano de los &#250;ltimos a&#241;os&lt;br class='manualbr' /&gt;Ep&#237;logo (la forma de la interpretaci&#243;n)&lt;br class='manualbr' /&gt;&#205;ndice de pel&#237;culas&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-6-Nro-1-" rel="directory"&gt;Volumen 06 | Nro 1&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad de Buenos Aires&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Absorto &#8211;del lat&#237;n &lt;i&gt;ab-sorptus&lt;/i&gt;&#8211; es el participio pasado del verbo &lt;i&gt;absorbere&lt;/i&gt;, literalmente, &#8220;ingerir&#8221;, &#8220;absorber&#8221;, &#8220;tragar&#8221;. De entrada entonces, el-ojo-absorto es un sintagma inquietante. Un ojo que traga lo que ve. Un ojo, un &#243;rgano, que deviene cuerpo. Pero no para saciarse de aquello que devora, sino para hacerlo poes&#237;a. Para transformarlo, a partir de la mirada que nos devuelve la pantalla del cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La portada del libro ya nos pone en tema. Se trata de una obra del singular dise&#241;ador cubano Pepe Men&#233;ndez, y representa un ojo, con su iris azulado y una negra pupila, enmarcado en un carretel de cine. El objeto resultante est&#225; apoyado en una superficie blanca, como si este peculiar &#8220;ojo -cine&#8221; pudiera ser separado del cuerpo. O mejor: como si el ojo mismo, cine mediante, hubiera devenido &#233;l mismo un cuerpo &#8211;aut&#243;nomo, fragmentado, pero cuerpo al fin. Al inicio de nuestro periplo, entonces, el cuerpo ya aparece &lt;i&gt;intervenido&lt;/i&gt;. Como si el autor nos advirtiera, desde la propia imagen de la portada, &lt;i&gt;que dentro de los l&#237;mites del encuadre cinematogr&#225;fico, el cuerpo queda avistado, examinado y metamorfoseado en virtud del ejercicio de ver.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta rese&#241;a de la obra de Alberto Garrand&#233;s&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Alberto Garrand&#233;s (La Habana, 1960) es narrador y ensayista. Se ha dedicado (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; propone, en fidelidad con el autor, una interlocuci&#243;n con el n&#250;cleo real que destilan sus ensayos. La propuesta es relativamente sencilla: tres j&#243;venes investigadoras argentinas aportan sus textos en sinton&#237;a con sendos pasajes de &lt;i&gt;El ojo absorto&lt;/i&gt;. No comentan el libro, sino que lo multiplican, aportando la lectura anal&#237;tica rioplatense.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro de Garrand&#233;s, enorme en s&#237; mismo, se ve suplementado por este ejercicio narrativo y a la vez &#233;tico-cl&#237;nico. Porque ahora el cuerpo emerge doblemente tratado: desde el ensayo literario y desde el cine como esbozo, como rudimento de un an&#225;lisis. A las variadas fuentes referidas por Garrand&#233;s, se suman autores como Alain Badiou, Jacques Lacan, Julio Cabrera, Barbara Cassin, Massimo Recalcati, Stanley Cavell, Slavoj Zizek, otorg&#225;ndole as&#237; al cuerpo un estatuto que trasciende sus bordes iniciales. Estatuto que emerge de un encuentro impensado entre La Habana y Buenos Aires.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt; &lt;i&gt;XXY&lt;/i&gt;: Nada que elegir&lt;br class='manualbr' /&gt;Florencia Gonz&#225;lez Pla&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como bien lo sostiene Alberto Garrand&#233;s, el film &lt;i&gt;XXY&lt;/i&gt; (Luc&#237;a Puenzo, 2008) &lt;i&gt;sobresale por una limpidez expositiva sostenida en la valent&#237;a formal de su discurso&lt;/i&gt;. Efectivamente su l&#237;nea argumental es relativamente sencilla pero de una enorme profundidad cl&#237;nica. Un matrimonio espera un hijo. Pero es un ni&#241;o hermafrodita. Ni bien nacida la criatura, les ofrecen la opci&#243;n de una ablaci&#243;n completa de los genitales masculinos &#8211;aseguran que la ni&#241;a no recordar&#225; nada y que apenas le quedar&#225; una cicatriz peque&#241;a. Los padres se niegan pero educan a Alex como una nena, mud&#225;ndose a un sitio aislado de la costa uruguaya. Con la llegada de la pubertad, la tratan con corticoides para evitar que se desarrolle de manera viril y cuando cumple quince a&#241;os se les impone una decisi&#243;n. La madre se inclina por una operaci&#243;n quir&#250;rgica y convoca para ello a un prestigioso cirujano pl&#225;stico, que adem&#225;s es el marido de su amiga de la infancia. El m&#233;dico y su mujer llegan para conocer a Alex, acompa&#241;ados de su hijo &#193;lvaro, tambi&#233;n adolescente. &#201;ste se siente atra&#237;do por Alex sin conocer su peculiar condici&#243;n. Se seducen mutuamente, hasta que finalmente se produce entre ellos el &lt;i&gt;encuentro&lt;/i&gt; sexual. All&#237; adviene la sorpresa: es Alex quien penetra a &#193;lvaro. A partir de all&#237; todo se trastoca: cae el fantasma de la castraci&#243;n quir&#250;rgica y Alex lograr&#225; establecer un nuevo di&#225;logo con sus padres y consigo misma. Di&#225;logo que Garrand&#233;s retoma para introducir su car&#225;cter paradojal:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alex: &#191;Qu&#233; hac&#233;s? &lt;br class='manualbr' /&gt;Pap&#225;: Te cuido. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: No me vas a poder cuidar siempre. &lt;br class='manualbr' /&gt;P: Hasta que puedas elegir. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: &#191;Qu&#233;? &lt;br class='manualbr' /&gt;P: Lo que quieras. &lt;br class='manualbr' /&gt;A: &lt;strong&gt;&#191;Y si no hay nada que elegir? &lt;/strong&gt; (resaltado de Garrand&#233;s)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_484 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/xxy.jpg?1754362466' width='500' height='271' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Pero cuando no hay nada para elegir, el sujeto puede sin embargo abrirse camino a partir de una &lt;i&gt;decisi&#243;n&lt;/i&gt;. Es all&#237; cuando la obra de Puenzo puede ser pensada en relaci&#243;n con la dial&#233;ctica hegeliana y con las f&#243;rmulas de la sexuaci&#243;n enunciadas por Jacques Lacan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la entrada situacional, la medicina se inclina por una soluci&#243;n quir&#250;rgica (momento de la afirmaci&#243;n), mientras que los padres se oponen en nombre de una voluntarista &#8220;libre elecci&#243;n&#8221; (momento de la negaci&#243;n). Es entonces cuando, contra toda previsi&#243;n, el sujeto se abre camino a partir de su deseo, generando el acontecimiento que opera situacionalmente como &lt;i&gt;negaci&#243;n de la negaci&#243;n.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En t&#233;rminos lacanianos, &#8220;La excepci&#243;n hace lugar al no-todo&#8221;. Se trata de reintroducir la excepci&#243;n, pero no de cualquier modo &#8211;lo que conducir&#237;a a formar nuevamente una clase sino una excepci&#243;n que consienta el no-todo. Estamos ya fuera del sistema l&#243;gico aristot&#233;lico. Ni sentido ni sin sentido. Au-sentido, propondr&#225; B&#225;rbara Cassin con Alain Badiou: &#8220;La ausencia en cuanto sustracci&#243;n al sentido o a la decisi&#243;n cl&#225;sica del sentido [...] no puede situarse del lado del sentido o de la decisi&#243;n del sentido de tipo aristot&#233;lico. Pero tampoco puede pon&#233;rsela, en una inversi&#243;n negativa, del lado del sin-sentido. En realidad no es ni sentido, ni sin sentido; es una proposici&#243;n singular, desplazada y absolutamente original, que es au-sentido, ausencia de sentido&#8221; (Badiou, 2011, p. 102)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando se produce el siempre traum&#225;tico encuentro sexual, Alex y &#193;lvaro, ambos adolescentes, se sienten mutuamente atra&#237;dos. Es lo esperable. Pero all&#237; Alex se encontrar&#225; con algo que le pertenece. Ni aborda a una mujer como hombre&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Luego del encuentro sexual entre &#193;lvaro y Alex, &#233;sta, angustiada se refugia (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, ni a un hombre como una mujer&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Es Alex quien penetra a &#193;lvaro. Efectivamente est&#225; interesado sexualmente en (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Lo que no encuentra en los libros de anatom&#237;a que le facilita su padre, se presenta en acto. Se trata de un &lt;i&gt;saber-hacer-ah&#237;-con&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez propone que en la negaci&#243;n de la negaci&#243;n se trata de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; su cuerpo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La potencia de la pregunta que introduce Garrand&#233;s en su ensayo: &lt;i&gt;&#191;Y si no hay nada que elegir?&lt;/i&gt; cobra as&#237; inesperado valor epistemol&#243;gico. No solo en el plano de la cl&#237;nica, sino tambi&#233;n en el de la ciencia. En ambas, la interpelaci&#243;n puede dar lugar a un inesperado acontecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Anorexia: vac&#237;o y deseo de nada &#191;Por qu&#233; David Cronenberg?&lt;br class='manualbr' /&gt;Ail&#233;n Provenza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En uno de sus ensayos m&#225;s estimulantes, Garrand&#233;s pasa revista a la obra de Cronenberg. M&#225;s exactamente a una galer&#237;a de pel&#237;culas del realizador canadiense, en las que el cuerpo aparece en cuesti&#243;n. Desde &lt;i&gt;The Fly&lt;/i&gt; (1986), hasta &lt;i&gt;A History of Violence&lt;/i&gt; (2005) y &lt;i&gt;Eastern Promises&lt;/i&gt; (2007), pasando por &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, el body horror de Videodrome y una lectura sorprendente de &lt;i&gt;A Dangerous Method&lt;/i&gt;, que subvierte las intuiciones sobre el cuerpo de Jung y de Sabina Spielrein. Un fotograma adorna la serie, evidentemente elegido por el autor: el cuerpo perforado, automutilado por el propio cuerpo, que deviene arma en contra de s&#237; mismo.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_483 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L450xH300/cronenberg-69015.jpg?1775190228' width='450' height='300' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La anorexia se sit&#250;a all&#237;. En esta constante del cuerpo habitado de puro vac&#237;o con el que nos confronta la obra de Cronenberg. Por lo mismo, habilita la interlocuci&#243;n con otros filmes, como el portentoso documental &lt;i&gt;To the Bones&lt;/i&gt; (BNN, Pa&#237;ses Bajos, 2015), dedicado a tratar, a partir de una historia singular, los llamados &#8220;trastornos alimenticios&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si hay algo que la anor&#233;xica evidencia con claridad es que el amor no es una mercanc&#237;a como las dem&#225;s. La anor&#233;xica pone en jaque al discurso capitalista que busca obturar con diferentes objetos-mercanc&#237;a el deseo del sujeto en una l&#237;nea que lo empuja al goce y pone un velo a la castraci&#243;n. Como lo explica Massimo Recalcati en &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt; (2007), la anor&#233;xica con su rechazo obstinado al alimento demuestra que &#8220;nada, ning&#250;n objeto, ni siquiera la comida, ni siquiera en cantidades desorbitantes como evidencia el atrac&#243;n bul&#237;mico, vale de amor&#8221;. As&#237;, la anor&#233;xica grita que no hay ning&#250;n objeto que pueda suturar de hecho la falta en ser del sujeto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se sabe, pueden pensarse dos satisfacciones en torno al comer: la biol&#243;gica en relaci&#243;n a la necesidad para sobrevivir y la satisfacci&#243;n sexual de la oralidad en relaci&#243;n a la pulsi&#243;n. Esto porque el objeto est&#225; perdido por estructura y en consecuencia la pulsi&#243;n oral se satisface no en lo lleno del objeto-comida, sino en el recorrido que realiza en torno a su vac&#237;o. En este sentido, Recalcati concluye en &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt; que &#8220;no se come s&#243;lo comida, sino tambi&#233;n vac&#237;o&#8221; (p. 137).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pasi&#243;n por el objeto-comida en la anor&#233;xica es en verdad &lt;i&gt;pasi&#243;n por el vac&#237;o&lt;/i&gt;. La anor&#233;xica se obstina entonces en un rechazo pertinaz del alimento, porque ha comprendido que el vac&#237;o es ontol&#243;gico, estructural, y que justamente la obturaci&#243;n de ese vac&#237;o conduce a la abolici&#243;n misma del sujeto. Lina, el personaje del film &lt;i&gt;To the Bones&lt;/i&gt;, dice: &#8220;es complicado sentirse lleno&#8221;. &#191;Qu&#233; nos est&#225; diciendo con ello? Que para salvar su condici&#243;n de sujeto deseante, la anor&#233;xica se identifica al vac&#237;o pretendiendo convertirse ella misma en &#233;l. En un equ&#237;voco de la lengua, busca encarnar el vac&#237;o deshaci&#233;ndose de su propia carne. Lina lo pone en las siguientes palabras: &#8220;a veces realmente deseo ese sentimiento de vac&#237;o&#8230;lo extra&#241;o&#8221;. Es que precisamente, siempre siguiendo a Recalcati, l&lt;i&gt;a nada en esta primera acepci&#243;n tiene valor dial&#233;ctico y hace de objeto separador&lt;/i&gt;. Separador, diremos entre Lina y ese Otro omnipotente que &#250;nicamente ofrece papilla asfixiante. Esta nada busca proteger al deseo envi&#225;ndole el mensaje al Otro: no se esperan de &#233;l objetos de necesidad, sino m&#225;s bien la nada encarnada en el don de amor. &lt;i&gt;Se trata de una maniobra de separaci&#243;n frente al Otro de la necesidad que busca interpelar al Otro del deseo, movimiento que es posible solo si a condici&#243;n de que se resguarde el vac&#237;o.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ha reiterado que la anor&#233;xica rechaza el objeto-comida con el fin de interpelar al Otro del deseo. Ahora bien, la l&#243;gica que ofrece este axioma parece descuidar que si hay algo frente a lo cual no existen garant&#237;as es justamente frente al deseo. A diferencia de la necesidad, &lt;i&gt;el deseo se inscribe no en la regularidad, sino en la contingencia&lt;/i&gt;. La defensa de la anor&#233;xica ante la opacidad del deseo supone un intento por inscribirlo en un r&#233;gimen de control de cantidad avalado por el saber dietario y culinario que estos sujetos suelen poseer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La vertiente est&#233;tica y la vertiente moral se entrelazan en la anor&#233;xica al servicio de un m&#233;todo tir&#225;nico de rechazo al alimento con el fin de alcanzar el Ideal del cuerpo delgado, confluyendo as&#237; en una l&#243;gica que en efecto quiere excluir toda sorpresa. La dieta, el conteo incesante de calor&#237;as y los diversos rituales que rodean la alimentaci&#243;n no tienen otro fin m&#225;s que el de &lt;i&gt;darle reglas a aquello que no las tiene. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volviendo al Cronenberg de &lt;i&gt;Videodrome&lt;/i&gt; y al Recalcati de &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt;, este discurso tir&#225;nico en la estructura neur&#243;tica de Lina es parad&#243;jicamente fruto de una met&#225;fora paterna d&#233;bil, donde del Nombre del Padre a pesar de haber operado no ha logrado elidir lo suficientemente al Deseo de la Madre y su ley caprichosa. En este sentido, el sujeto se encuentra dentro de la boca del cocodrilo, pronto a ser devorado, y responde con el artificio anor&#233;xico para efectuar esa separaci&#243;n imposible. No comer es el intento desesperado para hacerse no apetecible y evitar as&#237; ser devorado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la esta l&#237;nea, la anor&#233;xica encarna, &lt;i&gt;por la negativa&lt;/i&gt;, los derroteros de otros personajes de Cronenberg, retomados por Garrand&#233;s: la cicatriz que hace encanto en &lt;i&gt;Crash&lt;/i&gt;, o el desv&#237;o que produce finalmente Sabina Spielrein en &lt;i&gt;A Dangerous Method&lt;/i&gt;. S&#243;lo se puede salir del puro vac&#237;o si el cuerpo &lt;i&gt;desv&#237;a &lt;/i&gt; la curiosidad cient&#237;fica y la compasi&#243;n hacia el avivamiento cr&#237;tico del deseo, que se abre as&#237; un impensado camino entre el sometimiento f&#237;sico y el hechizo sentimental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un ep&#237;logo que prologa, a posteriori, el m&#233;todo inicial&lt;br class='manualbr' /&gt;Irene Cambra Badii&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos que hay m&#250;ltiples y variados modos de leer un film. Alberto Garrand&#233;s, autor de &lt;i&gt;El ojo absorto&lt;/i&gt;, se&#241;ala en varias ocasiones en el Ep&#237;logo que la suya &lt;i&gt;no es una mirada de cr&#237;tico literario&lt;/i&gt;, sino que observa y analiza los filmes desde otro lugar. Se vuelve entonces interesante y necesario revisar el m&#233;todo de lectura de filmes, que incluye tanto la sistematizaci&#243;n como la invenci&#243;n por medio del ensayo como estilo propio de escritura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la &lt;i&gt;literariedad ficcional&lt;/i&gt; que propone Garrand&#233;s para el cine (una suerte de re-escritura que cada espectador realiza en base a lo dicho por el film) nos permite mencionar que hay algo del espectador implicado en ese acto de lectura, una posici&#243;n activa, un efecto que produce el espectador sobre el film, podemos dar un paso m&#225;s e introducir un proceso suplementario. Considerando que &lt;i&gt;toda verdad tiene estructura de ficci&#243;n&lt;/i&gt; (Lacan, 1988), las ficciones cinematogr&#225;ficas toman la forma de una verdad, tienen un valor de verdad para el espectador y as&#237; tambi&#233;n son v&#225;lidas todas las lecturas/verdades que all&#237; se enuncian.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco importar&#225; entonces la verosimilitud de los hechos narrados, la espectacularidad con la que los cuerpos sobreviven al impacto de balas, cuchillos, bistur&#237;es&#8230; mientras haya all&#237; una historia que pueda ser le&#237;da por el sujeto en clave situacional. &#191;Qu&#233; significa esto? Que el espectador puede proyectarse en el mundo propuesto por el film, reconocer sus experiencias vividas o temidas, ya sea a trav&#233;s de las situaciones o de los afectos representados, y reconocer al contenido del film como parte de su mundo, &lt;i&gt;como una proyecci&#243;n del mundo&lt;/i&gt; (Cavell, 1971).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas situaciones singulares el espectador puede verse convocado a formar parte de aquello que es representado, olvid&#225;ndose de criterios acad&#233;micos sobre veracidad y verosimilitud, y sumergirse en la ficci&#243;n del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La importante capacidad del cine de desplegar escenarios y conflictos ficcionales convoca al espectador en relaci&#243;n a la mirada, al pensamiento, a la implicaci&#243;n en la batalla. Alain Badiou, probablemente el m&#225;s grande fil&#243;sofo franc&#233;s contempor&#225;neo que vive actualmente, considera que as&#237; es nuestra participaci&#243;n en el cine: en el cuerpo a cuerpo,&lt;i&gt; en la batalla art&#237;stica contra la impureza&lt;/i&gt;, que no nos permite quedarnos en la contemplaci&#243;n sino que &lt;i&gt;participamos en ese combate, juzgamos las derrotas y participamos en la creaci&#243;n de algunos momentos de pureza&lt;/i&gt; (Badiou, 2004).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es a trav&#233;s de esa implicaci&#243;n corporal que podemos comenzar a articular los argumentos conceptuales del film.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, se retoma una vez m&#225;s la articulaci&#243;n de tres dimensiones, semejante a la realizada por la ret&#243;rica (el arte de decir) de la tragedia griega: los argumentos conceptuales, anal&#237;ticos y anal&#243;gicos (&lt;i&gt;Logos&lt;/i&gt;), con las emociones, pasiones y sentimientos (&lt;i&gt;Pathos&lt;/i&gt;) para lograr una sensibilidad, confiabilidad y empat&#237;a con el interlocutor (&lt;i&gt;Ethos&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n Julio Cabrera (2006), el cine tiene la capacidad de generar conceptos, &#8220;conceptos-imagen&#8221;, un tipo de &#8220;concepto visual&#8221;, con una estructura radicalmente diferente a los conceptos tradicionales utilizados por la Filosof&#237;a escrita, que Cabrera denomina &lt;i&gt;conceptos-idea&lt;/i&gt;. Los conceptos-imagen se instauran y funcionan dentro del contexto de una experiencia, que lleva a una &lt;i&gt;comprensi&#243;n logop&#225;tica&lt;/i&gt;, que combina el &lt;i&gt;Logos&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;Ethos&lt;/i&gt;, es decir, que es racional y afectiva al mismo tiempo:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La racionalidad logop&#225;tica del Cine cambia la estructura habitualmente aceptada del saber, en cuando definido s&#243;lo l&#243;gica o intelectualmente. Saber algo, desde el punto de vista logop&#225;tico, no consiste solamente en tener &#171;informaciones&#187;, sino tambi&#233;n en haberse abierto a cierto tipo de experiencia, y en haber aceptado &lt;i&gt;dejarse afectar&lt;/i&gt; por alguna cosa desde dentro de ella misma, en una experiencia vivida&#8221; (Cabrera, 2006, pp. 18-19).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, vemos c&#243;mo la experiencia de la afectaci&#243;n produce un nuevo film, as&#237; como tambi&#233;n la escritura acerca del mismo. Acordamos con Granad&#233;s al situar una &lt;i&gt;recuperaci&#243;n de la po&#233;tica del cine por medio de nuestra propia sensibilidad.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Si el cine dialoga con el cuerpo&lt;/i&gt;, es a partir del cuerpo del espectador que puede fundarse un nuevo m&#233;todo de lectura de filmes. A su vez, la mirada del lector produce cuerpo en los sujetos involucrados en la trama del film: produce una vivencia sobre el cuerpo hermafrodita de Alex, experimentando con ella su primera experiencia sexual y lo real en el encuentro con un otro, y produce tambi&#233;n una experiencia al percibir lo que hace Lina con su r&#237;gida pr&#225;ctica de &lt;i&gt;comer nada&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos cuerpos de los espectadores fundan asimismo cuerpos vivientes en los personajes del film: sufrimos y nos alegramos como ellos, reconocemos reacciones similares y diferentes, experimentamos sensaciones que muchas veces nos permiten repensar distintos conceptos (como la elecci&#243;n en el hermafroditismo, o la coyuntura de la anorexia). Somos, en definitiva, los cuerpos vivientes, los cuerpos deseantes de la &lt;i&gt;biolog&#237;a lacaniana&lt;/i&gt; de la que nos habla Jacques-Alain Miller: donde a partir del cuerpo como acontecimiento podemos pensar involucrando al deseo en cada situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Badiou, A. y Cassin, B. (2011) &lt;i&gt;No hay relaci&#243;n sexual. Dos lecciones sobre L&#180; &#201;tourdit de Lacan. &lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu Editores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabrera, J. (2006). &lt;i&gt;Cine: 100 a&#241;os de filosof&#237;a&lt;/i&gt;. Barcelona: Gedisa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cavell, J. (1971) &lt;i&gt;The world viewed: Reflections on the ontology of films&lt;/i&gt;. New York: The Viking Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dom&#237;nguez, M. E. (2008) &#8220;Los derechos humanos: una excepci&#243;n que haga lugar al no-todo&#8221;. Anuario de Investigaciones, Facultad de Psicolog&#237;a, UBA, vol. XV, 2008, pp. 227-235.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. (1988) &lt;i&gt;El Seminario. Libro 7. La &#233;tica del psicoan&#225;lisis (1959-1960)&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miller, J.A. (2002) &lt;i&gt;Biolog&#237;a lacaniana y acontecimiento del cuerpo&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Colecci&#243;n Diva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recalcati, M. (2007). &lt;i&gt;La &#250;ltima cena&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Ediciones del Cifrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zizek, S. (2015) &lt;i&gt;Mis chistes, mi filosof&#237;a&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Anagrama.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb2-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Alberto Garrand&#233;s (La Habana, 1960) es narrador y ensayista. Se ha dedicado al estudio de la novela y el cuento cubanos entre el inicio de las vanguardias hist&#243;ricas y la actualidad. En 2007 obtuvo el Premio Alejo Carpentier de novela por Las potestades incorp&#243;reas (2007), y en 2010 el Premio Italo Calvino por Las nubes en el agua (2011). Es el autor de la selecci&#243;n, el pr&#243;logo y las notas de Cuentos raros y terror&#237;ficos (2013). La editorial Letras Cubanas dar&#225; a conocer en breve su volumen de relatos Body Art. Por Sexo de cine (2012) obtuvo en 2013 el Premio de la Cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Luego del encuentro sexual entre &#193;lvaro y Alex, &#233;sta, angustiada se refugia en la casa de su amiga. Recostadas a punto de dormirse, la amiga le cuenta que tuvo su &#8220;primera vez&#8221; con su novio: t&#237;midamente al principio, no quer&#237;a, no le gustaba y luego destaca que la pasaron bien. &#191;Qu&#233; nos dice Puenzo con esta escena? Que el encuentro sexual (hermafrodita o no) siempre es traum&#225;tico. Lo real del sexo siempre es traum&#225;tico. A continuaci&#243;n hay otra escena que nos interesa especialmente: desnudas bajo la ducha, la amiga de Alex, en inocente y a la vez provocador juego sensual se inclina hacia Alex. Juego que abruptamente culmina cuando Alex &lt;i&gt;decide&lt;/i&gt; alejarla&#8230; Est&#225; claro que teniendo pene, no le interesa abordarla sexualmente como &#8220;hombre&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Es Alex quien penetra a &#193;lvaro. Efectivamente est&#225; interesado sexualmente en &#193;lvaro, pero no a la manera &#8220;mujer&#8221;. Ilustrando esa condici&#243;n &#8220;ambigua&#8221; tomemos una escena posterior: el padre &#8211;testigo del encuentro entre &#193;lvaro y Alex&#8211;, le cuenta a su esposa lo sucedido. Y dice: &#8220;&lt;strong&gt;Ella &lt;/strong&gt; estaba arriba&#8221;, develando, a&#250;n sin poder asumirlo, el mecanismo de desmentida por parte de ambos padres respecto de la condici&#243;n peculiar de su hija.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Mar&#237;a Elena Dom&#237;nguez propone que en la negaci&#243;n de la negaci&#243;n se trata de &#8220;Un &#8220;saber-hacer-ah&#237;-con&#8221; &lt;i&gt;savoir y faire avec&lt;/i&gt; cada vez, en acto, que evidencia el pasaje del saber a la invenci&#243;n&#8221; (p. 234)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Archivo F&#237;lmico Pedag&#243;gico: J&#243;venes y Escuelas</title>
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		<dc:date>2018-04-25T16:48:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Alejandra Tomas Maier, Florencia Gonz&#225;lez Pla</dc:creator>



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&lt;p&gt;El cine puede ser una fascinante herramienta de interculturalidad, que permite acercarse a otras visiones del mundo, a otro modo de percibir y sentir la realidad. O incluso, pensar y reflexionar sobre las propias potencias y l&#237;mites. Asimismo, en el cine se debaten pasiones, se recrean fantas&#237;as, se imaginan mundos ut&#243;picos y dist&#243;picos, realidades alternas del pasado, el presente y el futuro. Por lo tanto, el cine no recubre l&#237;mites. Sobre el film flotan miles de significaciones sobre la (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-5-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 05 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El cine puede ser una fascinante herramienta de interculturalidad, que permite acercarse a otras visiones del mundo, a otro modo de percibir y sentir la realidad. O incluso, pensar y reflexionar sobre las propias potencias y l&#237;mites. Asimismo, en el cine se debaten pasiones, se recrean fantas&#237;as, se imaginan mundos ut&#243;picos y dist&#243;picos, realidades alternas del pasado, el presente y el futuro. Por lo tanto, el cine no recubre l&#237;mites. Sobre el film flotan miles de significaciones sobre la vida, lo humano, el amor, el dolor, acercando experiencias intra, trans e intersubjetivas de inextinguible valor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal como expresa Zizek, &lt;i&gt;&#034;en el cine se puede encontrar la ideolog&#237;a en su estado de m&#225;xima pureza. Si uno quiere saber c&#243;mo es una sociedad determinada, tiene que ir al cine; all&#237; se muestran las tendencias que dominan una &#233;poca&#034;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La incorporaci&#243;n del cine como herramienta pedag&#243;gica y did&#225;ctica es una apuesta que se ha ido incrementando en programas educativos diversos y ha ganado fuerza en los &#250;ltimos tiempos: permitiendo abrir debates y miradas sobre situaciones que pueden pasar desapercibidas en lo general de la idiosincrasia o en los particulares modos de vida cotidianos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, uno de los usos posibles del cine, permite interpelar aquellas matrices culturales hist&#243;ricamente generadas, conformadas a partir de las condiciones materiales de producci&#243;n y reproducci&#243;n de la vida, alterando, a partir de la mediaci&#243;n de un arte complejo, las tradiciones sedimentadas por el paso del tiempo en la educaci&#243;n formal. Esto permite enriquecer el sentido del aprendizaje, logrando integrar distintos niveles de conocimiento conceptual, procedimental y actitudinal. Dicho de otra manera: se abre la posibilidad de interrogar los conocimientos, habilidades, destrezas, valores y actitudes, que se ponen en juego en la aventura f&#237;lmica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es reconociendo este valor del cine que, el pasado 30 de abril, el Ministerio de Educaci&#243;n de la Naci&#243;n present&#243; el &lt;strong&gt;Archivo F&#237;lmico Pedag&#243;gico: J&#243;venes y Escuelas&lt;/strong&gt;. Dicho programa est&#225; destinado a docentes y alumnos de las nueve mil Escuelas Secundarias y de todos los Institutos Superiores de Formaci&#243;n Docente de gesti&#243;n estatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El proyecto consiste en una cinemateca de 36 films para las Secundarias y 41 films para los Institutos de Formaci&#243;n Docente. La selecci&#243;n aborda un amplio conjunto de temas, est&#233;ticas y lenguajes cinematogr&#225;ficos, acompa&#241;adas por escritos de distintas personalidades para trabajar en el aula. Gabriel Brener, Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, se&#241;ala que el Archivo F&#237;lmico &lt;i&gt;&#034;asume el potencial did&#225;ctico de la cinematograf&#237;a, es una oportunidad pedag&#243;gica para apreciar, disfrutar, problematizar diversas pel&#237;culas que nos ubican en historias diferentes, que se acercan y se alejan de las situaciones de vida de los espectadores, aportando a la construcci&#243;n de relatos y procesos a trav&#233;s de los cuales se constituyen las identidades&#034;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la distribuci&#243;n del material, se dispuso que cada instituci&#243;n recibiera dos colecciones id&#233;nticas: una de ellas, para ser utilizada dentro de la misma; la otra, para que las pel&#237;culas circulen entre los estudiantes, puedan llevarlas a sus hogares y compartirlas con sus familias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un equipo de la Subsecretar&#237;a de Equidad y Calidad ha seleccionado el conjunto de las 36 pel&#237;culas, representativas de un amplio conjunto de tem&#225;ticas, muchas de estas directamente vinculadas con cuestiones adolescentes: colegio, familia, convivencia, amistad, iniciaci&#243;n sexual, y algunas otras m&#225;s generales, entre ellas: estigmatizaci&#243;n, violencia, diversidad, respeto, tolerancia, desigualdad, identidad, racismo, religi&#243;n, trabajo, cultura, dignidad, responsabilidad. A esas pel&#237;culas se suman, en el caso de los Institutos Superiores de Formaci&#243;n Docente, otras cinco m&#225;s, que abordan m&#225;s espec&#237;ficamente el rol docente en nuestros d&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, advierte que &lt;i&gt;&#034;El cine forma parte indiscutible del acervo cultural del &#250;ltimo siglo. La pantalla grande es un espacio clave en el que las sociedades ponen en escena sus debates sobre diversos temas de relevancia pol&#237;tica, hist&#243;rica, econ&#243;mica y cultural. Cuestiones como la guerra, la discriminaci&#243;n, el mundo del trabajo, la inmigraci&#243;n, las transformaciones en el terreno de las relaciones humanas y las sexualidades, entre muchas otras, han sido representadas cinematogr&#225;ficamente. Por este motivo, desde hace ya algunos a&#241;os, los filmes que abordan estas tem&#225;ticas son una herramienta did&#225;ctica de enorme valor, un lenguaje a trav&#233;s del cual conjugamos emociones y pensamiento.&#034;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La colecci&#243;n incluye los siguientes films&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. Bolivia (Adri&#225;n Caetano, 2001. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2. Entre los Muros (Laurent Cantet, 2008. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. Juno (Jason Reitman, 2007. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4. Escuela de Rock (Richard Linklater, 2003. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5. Machuca (Andr&#233;s Wood, 2004. Chile)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;6. Mis tardes con Margarita (Jean Becker, 2010. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;7. Paranoid Park (Gus Van Sant, 2007. Francia / Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;8. Parada (Sr&#273;an Dragojevi&#263;, 2011. Serbia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;9. Promesas (Carlos Bolado, B.Z. Goldberg, Justine Shapiro, 2001. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;10. Los edukadores (Hans Weingartner, 2004. Alemania)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;11. Stella (Sylvie Verheyde, 2008. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;12. Un d&#237;a sin mexicanos (Sergio Arau, 2004. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;13. El hijo (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, 2002. Francia / B&#233;lgica)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;14. Ser digno de ser (Radu Mihaileanu, 2005. Francia / Israel)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;15. Un camino hacia m&#237; (Nat Faxon / Jim Rash, 2013. Estado Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;16. La mosca en la ceniza (Gabriela David, 2010. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;17. Los coristas (Christophe Barratier, 2004. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;18. El hombre de al lado (Mariano Cohn / Gast&#243;n Duprat, 2010. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;19. La mirada invisible (Diego Lerman, 2010. Argentina / Espa&#241;a / Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;20. Tocando el viento (Mark Herman, 1996. Reino Unido)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;21. Preciosa (Lee Daniels, 2009. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;22. El otro hijo (Lorraine Levy, 2014. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;23. Escritores de la libertad (Richard LaGravenese, 2007. Alemania / Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;24. La ola (Dennis Gansel, 2008. Alemania)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;25. 7 cajas (Juan Carlos Maneglia / Tana Sch&#233;mbori, 2012. Paraguay)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;26. Mundo Gr&#250;a (Pablo Trapero, 1999. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;27. Caterina en Roma (Paolo Virz&#236;, 2003. Italia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;28. El sabor del t&#233; (Katsuhito Ishii, 2004. Jap&#243;n)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;29. Noi, el albino (Dagur K&#225;ri, 2003. Islandia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;30. Tatuado (Eduardo Raspo, 2005. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;31. Amarte duele (Fernando Sari&#241;ana, 2022. M&#233;xico)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;32. Luna de Avellaneda (Juan Jos&#233; Campanella, 2004. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;33. Historias M&#237;nimas (Carlos Sor&#237;n, 2002. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;34. El secreto de sus ojos (Juan Jos&#233; Campanella, 2009. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;35. El hijo de la novia (Juan Jos&#233; Campanella, 2001. Argentina)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;36. El camino a San Diego (Carlos Sor&#237;n, 2006. Argentina / Espa&#241;a)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de los Institutos Superiores de Formaci&#243;n Docente, se suman las siguientes cinco pel&#237;culas:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1. En la casa (Fran&#231;ois Ozon, 2012. Francia)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2. El profesor (Tony Kaye, 2011. Estados Unidos)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. Pizarrones (Samira Makhmalbaf, 2000. Ir&#225;n)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4. El profesor Lazhar (Philippe Falardeau, 2011. Canad&#225;)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5. La cacer&#237;a (Thomas Vinterberg, 2012. Dinamarca)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_449 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/_2.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/_2.jpg?1754362398' width='500' height='323' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Jaime Perczyk, Secretario de Educaci&#243;n, considera que &lt;i&gt;&#034;el archivo pretende ampliar la diversidad de puntos de vista que se ponen en juego en los debates actuales, ofreciendo una perspectiva de integraci&#243;n entre la educaci&#243;n y la sociedad. Confiamos en que los docentes y los estudiantes descubrir&#225;n y podr&#225;n explorar la riqueza cultural que ofrece esta variedad de pel&#237;culas. Tambi&#233;n pensamos que es una herramienta pedag&#243;gica muy &#250;til para la construcci&#243;n de espacios para los j&#243;venes, para la escuela, para la comunidad y para el intercambio entre ellos.&#034;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, la colecci&#243;n f&#237;lmica se complementa con una serie de cuadernillos de materiales adicionales que acompa&#241;an el visionado de cada pel&#237;cula. En esta tarea, se ha integrado a la Universidad Nacional de General San Mart&#237;n (UNSAM) que ha contribuido con especialistas de distintas disciplinas para la elaboraci&#243;n de los materiales que forman parte de esta serie: desde profesores y licenciados en educaci&#243;n, en letras y en filosof&#237;a, hasta soci&#243;logos, historiadores, psicoanalistas y directores de teatro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los textos proponen un recorrido por determinados aspectos del film que problematizan o ponen en tensi&#243;n distintos criterios, incluyendo referencias a una variedad de fuentes y bibliograf&#237;a. Como parte de los materiales, tambi&#233;n se pueden encontrar: &#034;actividades para los alumnos&#034;, &#034;actividades para docentes y directivos&#034; y &#034;actividades para conversar en familia&#034;, donde se &lt;br class='autobr' /&gt;
ofrecen preguntas que promuevan los intercambios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los 3 cuadernillos principales de la colecci&#243;n se compilan los materiales impresos que acompa&#241;an cada una de las pel&#237;culas y a ellos se puede acceder de forma online, en: &lt;a href=&#034;http://www.educ.ar/sitios/educar/seccion/?ir=archivo_filmico&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;http://www.educ.ar/sitios/educar/seccion/?ir=archivo_filmico&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_450 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/-48.jpg?1754362400' width='500' height='388' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Alberto Sileoni, Ministro de Educaci&#243;n, afirma que: &lt;i&gt;&#034;El cine, lenguaje constitutivo de la cultura moderna, est&#225; a la vez ligado a cada una de las biograf&#237;as personales y a nuestras experiencias colectivas como sociedad. Es por eso, y por la multiplicidad de voces que encierra, que creemos que las pel&#237;culas de esta colecci&#243;n son una excelente herramienta para el trabajo en las aulas. As&#237; como el anhelo de democratizar la palabra se expresa en la distribuci&#243;n de millones de libros, que ampl&#237;an el horizonte de lectura y promueven el acceso cr&#237;tico a la literatura, en este caso abrimos a nuestros j&#243;venes un camino para que se encuentren con este maravilloso arte no de manera pasiva, sino cr&#237;tica y reflexivamente.&#034;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En s&#237;ntesis, se trata de un cuidado set de pel&#237;culas destinadas a su tratamiento en aula de colegios secundarios, acompa&#241;adas de textos preparados por especialistas en temas sociol&#243;gicos y educativos. Dentro de esta rica selecci&#243;n se destaca el film argentino &#8220;El secreto de sus ojos&#8221;, uno de los m&#225;s vistos en la historia de nuestro pa&#237;s, lo cual contribuir&#225; sin duda a una empat&#237;a por parte de los j&#243;venes destinatarios del Programa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film es ocasi&#243;n de un muy interesante art&#237;culo de Andrea Pochak, abogada penalista especialista en derechos humanos. La autora toma le pel&#237;cula de Campanella para explicar de manera clara y amena los principales problemas de la justicia argentina &#8211;ilustrando t&#243;picos como el juicio penal, la impunidad, los movimientos sociales y la llamada &#8220;justicia por mano propia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Excelente elecci&#243;n por lo tanto haber optado por un film no tradicional para el &#225;mbito escolar, que muestra el amplio criterio de los compiladores de esta muestra. Cabe agregar que &#8220;El secreto de sus ojos&#8221; es a la vez una pel&#237;cula que acorde con la Ley de Medios se encuentra disponible en versi&#243;n audiodescriptiva para personas ciegas. Esto ofrece un interesante plus a la hora de su tratamiento en aula, reforzando as&#237; su potencia formadora en el marco de una educaci&#243;n para la diversidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente, los otros cinco filmes destinados a la formaci&#243;n docente incluyen algunas joyas, como la cinta danesa &#8220;La cacer&#237;a&#8221; (Vitemberg, 2012) o la francesa &#8220;En la casa&#8221; (Ozon, 2012), que abordan con altura los m&#225;s espinosos problemas de la educaci&#243;n contempor&#225;nea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Subsecretar&#237;a de Equidad y Calidad educativa del Ministerio de Educaci&#243;n de la Naci&#243;n afronta as&#237; con creatividad y decisi&#243;n el desaf&#237;o que supone ense&#241;ar en estos tiempos. Un ejemplo a ser seguido en el necesario camino de jerarquizaci&#243;n de la educaci&#243;n p&#250;blica.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>House y el problema de la verdad</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/House-y-el-problema-de-la-verdad</link>
		<guid isPermaLink="true">https://journal.eticaycine.org/House-y-el-problema-de-la-verdad</guid>
		<dc:date>2018-04-16T00:37:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Alejandra Tomas Maier, &#193;lvaro Lemos, Florencia Gonz&#225;lez Pla, Irene Cambra Badii, Valentina Canevari</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Cambra Badii, I.; Canevari, V.; Gonz&#225;lez Pl&#225;, F.; Lemos, A.; Tomas Maier, A.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este art&#237;culo es un avance de investigaci&#243;n en el marco del Programa de Ciencia y T&#233;cnica de la Universidad de Buenos Aires. Sus autores son integrantes del Proyecto UBACyT &#8220;&#201;tica y Derechos Humanos: La Declaraci&#243;n Unesco 2005 a la luz de los nuevos dilemas de la pr&#225;ctica (II Parte: Narrativa Bio&#233;tica Contempor&#225;nea)&#8221;, bajo direcci&#243;n de Juan Jorge Michel Fari&#241;a.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-3-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 03 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La serie televisiva &lt;i&gt;House MD &lt;/i&gt; emiti&#243; su primer programa en 2004 y concluy&#243; en 2012. Millones de personas han disfrutado de los 176 episodios proyectados a lo largo de ocho temporadas. Se impone una pregunta, para nada sencilla ni evidente &#191;Cu&#225;l ha sido el secreto de semejante &#233;xito?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vamos a introducir la cuesti&#243;n a trav&#233;s de una simp&#225;tica an&#233;cdota, que aunque conocida resulta, como veremos, de un renovado valor te&#243;rico. A fines de 2003, cuando David Shore imagin&#243; la serie y prepar&#243; el gui&#243;n para un programa piloto, el productor Bryan Singer se lanz&#243; a la b&#250;squeda del actor que deb&#237;a encarnar al personaje de House. La idea original era que el m&#233;dico no fuera norteamericano y Singer organiz&#243; audiciones con distintos actores extranjeros, pero ninguno de ellos lo conform&#243;. Exigi&#243; entonces un actor estadounidense. Hugh Laurie, quien hab&#237;a sido convocado para las audiciones preliminares se encontraba en &#193;frica filmando la pel&#237;cula &lt;i&gt;Flight of the Phoenix&lt;/i&gt; y no quiso viajar. Simplemente coloc&#243; una c&#225;mara port&#225;til en el cuarto de ba&#241;o del hotel de Namibia en el que estaba alojado &#8211;eligi&#243; el ba&#241;o porque era el &#250;nico lugar con suficiente luz. Se disculp&#243; por su apariencia (Singer lo comparar&#237;a luego con un &#034;video de Bin Laden&#034;) e improvis&#243; usando un paraguas como bast&#243;n. Singer se impresion&#243; con la actuaci&#243;n de Laurie y coment&#243; lo bien que comprend&#237;a al personaje el &#034;actor estadounidense&#034;, sin advertir de que Laurie es en realidad brit&#225;nico&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l es el valor de esta an&#233;cdota? Ante todo, mostrar el inesperado efecto &lt;i&gt;ir&#243;nico &lt;/i&gt; de la situaci&#243;n &#8211;Singer cree ver confirmada su pretensi&#243;n all&#237; donde recibe sin embargo la evidencia de su inutilidad. Volveremos luego sobre este punto, que anticipa el n&#250;cleo del presente art&#237;culo &#8211;la cuesti&#243;n de la verdad, le&#237;da &#233;sta desde el punto de vista filos&#243;fico-anal&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal como sostiene Abdessamed Sahali (2007), House rompe con la imagen pol&#237;ticamente correcta que han tenido los m&#233;dicos en la televisi&#243;n en series tales como &lt;i&gt;ER Emergencias&lt;/i&gt; (NBC, 1992-2011) y &lt;i&gt;Grey's Anatomy&lt;/i&gt; (ABC, 2005-): personajes con marcados rasgos de bondad, que siguen a rajatabla el juramento hipocr&#225;tico, y que hacen lo correctamente posible para salvar la vida de sus pacientes. Podr&#237;amos decir que House tambi&#233;n hace todo lo posible para salvar la vida de sus pacientes, muchas veces llevando a cabo procedimientos m&#233;dicos arriesgados, que no desembocan sin embargo en situaciones de d&#233;ficit sino en una reorganizaci&#243;n del universo situacional (Michel Fari&#241;a, 2012a).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas contradicciones y complejidades que plantea la serie han sido abordadas mediante gu&#237;as de lectura, art&#237;culos period&#237;sticos, de divulgaci&#243;n, gu&#237;as de televisi&#243;n, enfoques filos&#243;ficos y psicol&#243;gicos. En este rico panorama editorial se destaca el movimiento te&#243;rico m&#225;s radical en el que centraremos nuestro an&#225;lisis: la perspectiva psicoanal&#237;tica y el problema de la verdad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;1.	House and Psychology. Humanity is overrated&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Cascio y Martin (EEUU, 2011)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_162 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH226/cascio-28749.jpg?1775190228' width='150' height='226' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Leemos en el pr&#243;logo de este libro: &#8220;A trav&#233;s de estas p&#225;ginas, vemos a un hombre que tiene grandes dificultades para entablar relaciones. Uno de los autores plantea una pregunta interesante: House creci&#243; en una casa militar, lo que signific&#243; seguramente mudanzas frecuentes y estancias que pueden haber durado tan s&#243;lo uno o dos a&#241;os antes de pasar al siguiente destino. &#191;Afect&#243; este entorno las relaciones de House? Sabemos que las mudanzas frecuentes y un ambiente inestable pueden perjudicar el desarrollo social y la capacidad de establecer relaciones s&#243;lidas en la vida de una persona&#8221; Es interesante el concepto de psicolog&#237;a en juego: se trata de un psic&#243;logo &#8220;analizando&#8221; a House. Interpretando su conducta a partir de la infancia que supuestamente tuvo &#8211;as&#237; como las psic&#243;logas de American Pychological Association &#8220;aplicaban&#8221; sus conocimientos para sancionar los supuestos errores e incongruencias del film &lt;i&gt;El discurso del Rey&lt;/i&gt; (ver al respecto Michel Fari&#241;a, 2012b). Nuestra propuesta, una vez m&#225;s, no es la de sancionar al personaje desde los conocimientos psicol&#243;gicos que disponemos actualmente, sino de preguntarnos qu&#233; nos ense&#241;a a nosotros el gui&#243;n. Especialmente en aquellos puntos en que el acto creador resulta suplementario del c&#225;lculo del propio realizador &#8211;ver como ejemplo la &#8220;multiplicaci&#243;n dram&#225;tico-musical&#8221; que genera el episodio 2.02 (&lt;i&gt;Autopsy / Autopsia&lt;/i&gt;), de la serie &lt;i&gt;House MD&lt;/i&gt; (Michel Fari&#241;a, 2012c).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro tiene cuatro secciones (El bueno, El malo, El feo y El impresionante), que describen la personalidad y conductas de House a trav&#233;s de las interacciones que tiene con las personas de su equipo a lo largo de las temporadas de la serie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El subt&#237;tulo del libro (&#8220;Humanity is Overrated&#8221; / &#8220;La humanidad est&#225; sobrevalorada&#8221;) no es otro que la frase de House incluida en el episodio 1.01 (&lt;i&gt;Pilot / Piloto&lt;/i&gt;), que se ha convertido en una repetida cita por los fan&#225;ticos de la serie. En dicho episodio, Foreman se muestra dubitativo al hacer un diagn&#243;stico diferencial sin tomar la historia cl&#237;nica de la paciente, y se sucede el siguiente di&#225;logo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Foreman: -&#191;Y si hablamos con la paciente antes de diagnosticar?&lt;br class='manualbr' /&gt;House: - &#191;Es m&#233;dica?&lt;br class='manualbr' /&gt;Foreman: - No, pero...&lt;br class='manualbr' /&gt;House: - Todos mienten.&lt;br class='manualbr' /&gt;Cameron (a Foreman): - No le gusta ver a los pacientes.&lt;br class='manualbr' /&gt;Foreman (a Cameron): -&#191;No somos m&#233;dicos para tratar pacientes?&lt;br class='manualbr' /&gt;House: -No. Somos m&#233;dicos para tratar enfermedades. Tratar a los pacientes es lo que amarga a los m&#233;dicos.&lt;br class='manualbr' /&gt;Foreman: - &#191;Quiere eliminar la humanidad del ejercicio de la Medicina?&lt;br class='manualbr' /&gt;House: - Si no les hablamos, no pueden mentirnos ni nosotros a ellos. La humanidad est&#225; sobrevalorada. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta &#250;ltima frase de House puede ser interrogada en dos direcciones. No s&#243;lo la &lt;i&gt;humanidad &lt;/i&gt; de los pacientes est&#225; en el ojo de la tormenta (&#8220;todos mienten&#8221;), sino que tambi&#233;n la humanidad del m&#233;dico est&#225; &lt;i&gt;sobrevalorada&lt;/i&gt;. El tratamiento emp&#225;tico, que Foreman confunde con un tratamiento m&#225;s &lt;i&gt;humanitario&lt;/i&gt;, puede ser le&#237;do en relaci&#243;n a lo que plantea Badiou en &#201;tica y Psiquiatr&#237;a, objetando uno de los enunciados de la Comisi&#243;n de &#201;tica Psiqui&#225;trica Europea. All&#237; se dice que &#8220;el psiquiatra deber&#225; tratar con pasi&#243;n no a la enfermedad, sino al enfermo&#8221;, a lo cual Badiou contrapone con la afirmaci&#243;n de Hamburger: &lt;i&gt;el enfermo no necesita la compasi&#243;n del m&#233;dico, sino su capacidad&lt;/i&gt;. En el mismo episodio, la paciente enfrenta a Wilson: &lt;i&gt;&#191;Se puede ser un buen m&#233;dico sin ser una buena persona?&lt;/i&gt; He aqu&#237; una de las claves para leer este libro con una visi&#243;n cr&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2.	The Medical Science of House MD. The facts behind the addictive medical drama&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Andrew Holtz (EEUU, 2006)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_163 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH244/themedicalscience-63364.jpg?1775190228' width='150' height='244' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;&#191;C&#243;mo puede un adolescente adoptado al nacer estar al borde de la muerte porque su madre biol&#243;gica no se aplic&#243; a tiempo la vacuna contra el sarampi&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &#191;C&#243;mo puede la fe de un marido en la fidelidad de su esposa determinar la aplicaci&#243;n de un tratamiento extremo que podr&#237;a salvarle la vida?&#8221;&lt;/i&gt; (Citas extra&#237;das de la contratapa del libro).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;N&#243;tese la diferencia con el pasaje citado del libro anterior. En este caso se ha preferido la forma interrogativa, que resulta mucho m&#225;s sugerente desde el punto de vista de la subjetividad. La segunda pregunta est&#225; referida evidentemente al episodio 1.07 (&lt;i&gt;Fidelity / Fidelidad&lt;/i&gt;), que efectivamente es uno de los hallazgos de la serie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recordemos la escena: En una oportunidad, llega al hospital una mujer en estado cr&#237;tico. Ha contra&#237;do una rara dolencia y los m&#233;dicos no logran dar con la etiolog&#237;a. Se trata aparentemente de una enfermedad tropical, pero ella y su marido, un matrimonio muy unido, jam&#225;s han salido de la ciudad. Los m&#233;dicos descubren entonces que unos d&#237;as antes, ambos hab&#237;an cenado en un restaurante jamaiquino de Manhattan. Se hace un control de bromatolog&#237;a en el establecimiento y se constatan varias infracciones, pero ninguna concluyente en relaci&#243;n con el dato que los m&#233;dicos est&#225;n buscando. La mujer empeora y el desenlace parece inevitable. Su marido permanece junto a ella d&#237;a y noche junto al lecho del hospital. Es entonces cuando House tiene uno de sus raptos de lucidez. Re&#250;ne a su equipo y anuncia su hallazgo: ella o &#233;l, alguno de los dos fue infiel y mantuvo relaciones sexuales con una persona portadora de la enfermedad. Es altamente improbable, pero no imposible, y de confirmarse, el dato permitir&#237;a apostar a un tratamiento de emergencia. Ordena entonces un inmediato interrogatorio a la paciente y a su marido. (Michel Fari&#241;a, 2008). Ambos, por separado, juran haber sido fieles. Pero House, cuyo axioma es &#8220;todos mienten&#8221; conjetura un desliz amoroso de la mujer y solicita a su marido el consentimiento informado para aplicarle la medicaci&#243;n que podr&#237;a salvarla &#8211;ella ya se encontraba inconsciente. El hombre queda preso de una contradicci&#243;n: si acepta, reconoce que ella pudo haberle sido infiel, lo cual se confirmar&#237;a en caso de mejor&#237;a. Si se niega, la condena a una muerte segura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tema es rico en anotaciones y anuda la pregunta sobre el consentimiento informado a la cuesti&#243;n de la moral sexual del marido, y a su vez el compromiso &#233;tico de la privacidad y la confidencialidad a los propios puntos ciegos de la Dra. Cameron, encargada luego de chequear la salud del amante. Volveremos sobre esto m&#225;s adelante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3. La filosof&#237;a de House. Todos mienten&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Irwin y Jacoby (EEUU, 2009)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_164 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH220/filosofia_de_house-eba72.jpg?1775190228' width='150' height='220' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Este an&#225;lisis filos&#243;fico de la serie y de su personaje tambi&#233;n sigue el camino interrogativo: &lt;i&gt; &#8220;&#191;Exageramos con eso de portarnos bien? &#191;Realmente somos s&#243;lo unos animales evolucionados, ego&#237;stas, que vagamos por la Tierra y nuestra existencia no tiene ning&#250;n significado? &#191;Ser&#237;a mejor leer menos y mirar m&#225;s televisi&#243;n? &#191;Es House un maestro de la filosof&#237;a occidental o simplemente un perfecto soberbio?&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del libro se analizan distintas frases enunciadas por House en relaci&#243;n con teor&#237;as filos&#243;ficas aristot&#233;licas, sartreanas, nietzscheana, tao&#237;sta. Nuevamente se toma a House como objeto de estudio, y se analizan sus frases y conductas en relaci&#243;n a la moral, la responsabilidad, la l&#243;gica de las conjeturas, el razonamiento deductivo, etc. En la tercera parte, en la que se ofrece una lectura de los principios &#233;ticos que se pueden analizar en la serie House, se incluyen temas de gran inter&#233;s como el paternalismo m&#233;dico, la preocupaci&#243;n excesiva por los pacientes, el utilitarismo del acto y de las normas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;4. The Wounded Healer on Television&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Hockley y Gardner (2011)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_165 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH225/thewoundedhealer-f97e2.jpg?1775190228' width='150' height='225' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;El libro est&#225; compilado por dos terapeutas jungianos y re&#250;ne una docena de art&#237;culos concebidos dentro de ese marco te&#243;rico. La idea del &#8220;sanador herido&#8221; que figura en el t&#237;tulo del volumen hace referencia justamente a esa dimensi&#243;n de fragilidad del terapeuta, quien como el propio Carl Jung, puede llegar a ser sumamente sagaz en su cl&#237;nica, a la vez que estar &#233;l mismo preso de un profundo padecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro est&#225; organizado en tres secciones: Diagnosticando a House, Consultando a House, Diseccionando a House. El primero es un an&#225;lisis del personaje. &#191;Qu&#233; lo mueve a House? En uno de los art&#237;culos se preguntan si el proceso de individuaci&#243;n lleva a una personalidad aceptable y adaptada socialmente, y si esto deber&#237;a ser as&#237;. House es perfecto para este an&#225;lisis y es aqu&#237; donde aparecen las cualidades cham&#225;nicas de House. En este primer art&#237;culo los autores se preguntan si House es una personalidad integrada o no, y si una persona individuada (integrada, que ha pasado un cierto proceso de individuaci&#243;n) debe ser placentera para su entorno, sugiriendo que esto no es para nada necesario. De esta forma se cuestiona lo que la individuaci&#243;n significa en el contexto social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En otro de los art&#237;culos (Izod, 2011) se indica que House no es un &lt;i&gt;cham&#225;n verdadero&lt;/i&gt; ni un &lt;i&gt;sanador herido&lt;/i&gt; sino que posee las cualidades del &lt;i&gt;trickster &lt;/i&gt; (bromista embaucador, uno de los arquetipos desarrollados por Jung): &#8220;&lt;i&gt;ense&#241;a a su equipo y a otros confront&#225;ndolos con sus propias sombras, sus debilidades y temores&lt;/i&gt;&#8221;. Dada la extensi&#243;n de la serie a lo largo de las ocho temporadas, puede verse como esta confrontaci&#243;n que facilita House con los &#8220;demons&#8221; de cada uno de los integrantes del equipo y del hospital, les permite un desarrollo significativo en el proceso de individuaci&#243;n. Asimismo, se indaga en la propia personalidad de Laurie en relaci&#243;n al personaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la segunda secci&#243;n se interrogan las t&#233;cnicas de cura y los desarrollos de los diagn&#243;sticos, como as&#237; tambi&#233;n las cualidades de House que se muestran en los mismos. En los art&#237;culos, se interroga el significado del bast&#243;n que utiliza, en relaci&#243;n al Caduceo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En la mitolog&#237;a griega, una vara regalada por el dios Apolo a Hermes, que (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, y se analiza a House como una fusi&#243;n entre Hermes, el trickster y Esculapio (dios griego de la medicina), examinando las representaciones de estos arquetipos relacionados con las confrontaciones que House fuerza hacer a sus pacientes y colaboradores con la propia sombra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#250;ltima secci&#243;n est&#225; dedicada a investigar lo que est&#225; oculto, lo no visto. Se lo compara con Sherlock Holmes y se habla de c&#243;mo se termina implicando con los pacientes que atiende. La enfermedad es analizada como una met&#225;fora del camino que debemos enfrentar. Se aborda la psicolog&#237;a de los personajes y la interacci&#243;n entre ellos desde los tipos psicol&#243;gicos de Jung. Las ideas jungianas presentadas resultan muy &#250;tiles para entender algo de lo que presenta esta serie, porque &lt;i&gt;House MD&lt;/i&gt; presenta much&#237;simas im&#225;genes arquet&#237;picas y para los autores del libro, esta puede ser la raz&#243;n de su &#233;xito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;5. House MD vs Reality. Fact and Fiction in the Hit Television Series&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Andrew Holtz (EEUU, 2011)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_166 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH223/houseversusreality-f74a1.jpg?1775190229' width='150' height='223' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Se trata del libro m&#225;s reciente del autor de &lt;i&gt;The Medical Science of House&lt;/i&gt;, previamente comentado. Es interesante que en este caso se habla de &#8220;hechos y ficci&#243;n en el &#233;xito televisivo&#8221;, como antes se hablaba de &#8220;los hechos detr&#225;s del adictivo drama m&#233;dico&#8221;. Se trata de una vertiente que se empe&#241;a en contrastar la ficci&#243;n televisiva con la &#8220;realidad&#8221; m&#233;dica, para encontrar incongruencias, falsedades, exageraciones, etc. entre lo que se muestra en la pantalla y lo que efectivamente sabe la ciencia m&#233;dica al respecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un esfuerzo similar es el que realiza el Dr. Norberto Amador Gil en el apartado m&#233;dico al interesante libro de Vargas &#8220;Patolog&#237;as de la verdad&#8221; (Vargas, 2012). All&#237; se incluye un cuadro con los motivos de consulta en cada uno de los episodios y se los confronta luego con los tratamientos llevados a cabo. Se busca as&#237; demostrar que en un porcentaje muy alto de los casos la serie no es rigurosa desde el punto de vista cient&#237;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para nosotros, House es justamente una &#8220;ficci&#243;n m&#233;dica&#8221;, en el sentido que la parafernalia de diagn&#243;sticos y tratamientos &#8211;especialmente cuando devienen inveros&#237;miles&#8211; funciona como una pantalla para velar al sujeto en juego. &#201;ste aparece en raras ocasiones y es siempre a posteriori de una intervenci&#243;n, que justamente no es m&#233;dica sino anal&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;6. La bio&#233;tica del Dr. House&lt;/strong&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Vincenzo Comodo (Italia, 2011)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_167 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH232/labioeticadehouse-3b31f.jpg?1775190229' width='150' height='232' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;&#191;Qu&#233; es lo que fascina a los espectadores de House? Se distingue entre los &lt;i&gt;dramas m&#233;dicos&lt;/i&gt;, en las ant&#237;podas de las representaciones de los m&#233;dicos: es gru&#241;&#243;n, fr&#237;o, exhibe un comportamiento que est&#225; lejano de ser loable, pero tambi&#233;n tiene una profunda genialidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el subt&#237;tulo &#8220;Aborto, eutanasia y otras cuestiones morales acerca de la vida humana, seg&#250;n el m&#225;s c&#237;nico de los m&#233;dicos vistos en la televisi&#243;n&#8221;, este libro nos adelanta el an&#225;lisis de la multiplicidad de cuestiones bio&#233;ticas involucradas en los episodios de la serie televisiva. &lt;br class='autobr' /&gt;
El abordaje de las cuestiones bio&#233;ticas a trav&#233;s de la televisi&#243;n reflejar&#237;a el logro de una madurez social para poder analizarlas, y por otra parte, permite al gran p&#250;blico acercarse al debate bio&#233;tico, a trav&#233;s del masivo mensaje televisivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Considera a House como portavoz de una determinada noci&#243;n de la vida humana, y por esta raz&#243;n analiza cuestiones bio&#233;ticas en relaci&#243;n a esta concepci&#243;n del personaje. En una primera parte describen la serie, luego analizan las concepciones de House y de su equipo respecto de diversos temas de Bio&#233;tica (aborto, fecundaci&#243;n asistida, experimentaci&#243;n farmacol&#243;gica, eutanasia, etc.) En una tercera parte, se analiza la relaci&#243;n m&#233;dico-paciente especialmente a partir del trato brindado por House y el tratamiento propuesto por &#233;l (curando las enfermedades sin el afecto), para concluir con una cuarta parte en la cual se analizan la concepci&#243;n bio&#233;tica de House como pragm&#225;tico-utilitarista. Se afirma que House no reconoce una intr&#237;nseca dignidad a la vida humana. &#191;En qu&#233; t&#233;rminos se conceptualiza la &lt;i&gt;dignidad&lt;/i&gt;? &#191;Cu&#225;les son los presupuestos bio&#233;ticos que gu&#237;an tal convicci&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;7. La &#233;tica de House (Argentina, 2012)&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_168 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH213/house_tapa_03-51db4.jpg?1775190229' width='150' height='213' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;Una edici&#243;n anterior del &lt;i&gt;Journal &#201;tica y Cine&lt;/i&gt; (Septiembre 2012) ha estado dedicada enteramente a &lt;i&gt;La &#233;tica de House&lt;/i&gt;. Alej&#225;ndose de las primeras lecturas morales e intuitivas sobre la serie y el personaje, los art&#237;culos desarrollan un estudio complejo de distintos episodios y temporadas de &lt;i&gt;House MD&lt;/i&gt;, analizando las implicancias de las decisiones tomadas por el m&#233;dico m&#225;s famoso de la televisi&#243;n. Se incluye all&#237; una versi&#243;n actualizada de uno de los primeros art&#237;culos publicados en espa&#241;ol sobre la serie (&#8220;El cinismo &#233;tico del Dr. House&#8221;, Michel Fari&#241;a, 2005) y otros textos sobre cuestiones deontol&#243;gicas y &#233;tico-anal&#237;ticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En uno de los art&#237;culos, Mauro Zamijovsky propone un an&#225;lisis de la responsabilidad subjetiva de House y una hip&#243;tesis cl&#237;nica acerca de su propio padecimiento, relacionado con la serie de eventos desencadenados en los &#250;ltimos episodios de la cuarta temporada. Desde un marco te&#243;rico psicoanal&#237;tico, analiza las relaciones que el protagonista entabla con los Otros, su punto de goce y las respuestas que brinda en relaci&#243;n a su deseo. A partir del comienzo del episodio 4.15, la b&#250;squeda de la verdad gu&#237;a a House en una investigaci&#243;n para completar los vac&#237;os de su amnesia: sabe que ha habido un accidente, que ha habido muertos, que &lt;i&gt;alguien est&#225; en peligro&lt;/i&gt;, pero no sabe c&#243;mo, cu&#225;ndo ni d&#243;nde, ni qui&#233;n est&#225; en peligro. S&#243;lo insiste en preguntarse: &lt;i&gt;&#8220;&#191;C&#243;mo llegu&#233; hasta aqu&#237;?&#8221;&lt;/i&gt;. Esta investigaci&#243;n se transforma en un camino hacia su propia verdad, que marcar&#225; un cambio de rumbo en la serie, sobre todo en su relaci&#243;n con su amigo Wilson. El desentra&#241;amiento del s&#237;ntoma de House, que Zamijovsky recorta en clave anal&#237;tica a partir de los episodios 4.15 (&lt;i&gt;House's head / La cabeza de House&lt;/i&gt;) y 4.16 (&lt;i&gt;Wilson's heart / El coraz&#243;n de Wilson&lt;/i&gt;), nos lleva a pensar en la implicaci&#243;n subjetiva de House con su deseo y con la alienaci&#243;n al Otro de la Ciencia, la Raz&#243;n, la Medicina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La alienaci&#243;n al discurso de la Ciencia y la Medicina tambi&#233;n es abordada por Jorge Assef. En su an&#225;lisis sobre el episodio 3.12 (&lt;i&gt;One day, one room / Un d&#237;a, una habitaci&#243;n&lt;/i&gt;), sostiene que House tiene una &lt;i&gt;posici&#243;n lacaniana&lt;/i&gt; en el tratamiento de su paciente. Alej&#225;ndose del discurso hipermoderno, que transforma el s&#237;ntoma en trastorno, dejando a lo real por fuera del sentido, House (se) permite hablar y escuchar, y demuestra en acto que el malestar no siempre se resuelve por las v&#237;as del saber m&#233;dico-cient&#237;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diferenciando al personaje de House con el personaje de Sherlock Holmes, con el cual ha sido comparado innumerables veces, Assef aclara desde un primer momento la divergencia radical que se impone: &lt;i&gt;a diferencia de Holmes, House trabaja con cuerpos vivos, que por lo tanto gozan, lo cual ubica la discusi&#243;n a otro nivel. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Es evidente que estos pacientes demandan otra cosa que la asistencia org&#225;nica. En esto radica el meollo de la cuesti&#243;n puesto que de todos los pacientes (salvo el de la cucaracha en el o&#237;do y un ni&#241;o que se traga un im&#225;n) demandan otra cosa: ser autorizado en su modo de gozar, ser recordado, ser reconocido en su singularidad, ser estimulado para su satisfacci&#243;n, ser absuelto por el Otro, ser nominado de una manera que le permita encontrar un lugar y un lazo, etc.&#8221; &lt;/i&gt; (Assef, 2012, p. 15).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;8. House. Patolog&#237;as de la verdad &lt;/strong&gt; &lt;br class='manualbr' /&gt;Juan Jos&#233; Vargas (Espa&#241;a, 2012)&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_169 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L150xH216/house_patologias_de_la_verdad-b201a.jpg?1775190229' width='150' height='216' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p&gt;El libro m&#225;s reciente sobre la serie televisiva se interesa tambi&#233;n por conocer el por qu&#233; del &#233;xito de House. Planteando que la serie resulta una novedad y una mejora cualitativa de las series televisivas precedentes, toma el escenario y el personaje para analizar los conflictos m&#233;dicos subyacentes a cada episodio. Estos conflictos son analizados en m&#250;ltiples v&#237;as. Por un lado, en relaci&#243;n a la verdad, eje central del libro. La frase de cabecera de House, &#8220;Everybody lies&#8221; (&#8220;Todos mienten&#8221;), se liga a esta idea de verdad:&lt;i&gt; si la verdad moral no existe como concepto &#250;nico, puro y preclaro, es tan justo asegurar que todo el mundo miente, como que la mentira no existe m&#225;s all&#225; de la falacia o el error cient&#237;ficos. La &#250;nica verdad es que todo el mundo miente.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea subyacente es que existe una verdad unificada, aunque matizada por las perspectivas propias de cada persona: &#8220;&lt;i&gt;Asistimos a la ritual destrucci&#243;n de la idea de verdad objetiva en los sentidos intelectual e hist&#243;rico, no ya s&#243;lo desde el desenmascaramiento (&#8230;) sino en la propia naturaleza intr&#237;nseca de la verdad. La verdad, como respuesta, no comunica por tanto &#8220;lo real&#8221; sino &#8220;la realidad&#8221;, un concepto que implica en s&#237; una perspectiva en cuanto a lo real&lt;/i&gt;&#8221; (p. 54)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro cuenta con un apartado especial y una gu&#237;a de cap&#237;tulos (para los cuales se requiri&#243; de una supervisi&#243;n m&#233;dica, a fines de garantizar &#8220;la coherencia cient&#237;fica de los contenidos&#8221;) en los cuales se rastrean los errores en las pruebas y tratamientos de los pacientes. Al igual que en &lt;i&gt;House and Psychology&lt;/i&gt;, se sanciona al gui&#243;n, los diagn&#243;sticos y tambi&#233;n al personaje, en la comparaci&#243;n con los procedimientos m&#233;dicos que se consideran adecuados o &lt;i&gt;cient&#237;ficamente correctos&lt;/i&gt;, dejando por fuera la posibilidad de interrogarnos sobre la pr&#225;ctica m&#225;s all&#225; de la verosimilitud de las patolog&#237;as y diagn&#243;sticos de las ficciones m&#233;dicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;A manera de conclusi&#243;n: de la filosof&#237;a al psicoan&#225;lisis&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se puede ver en la amplia literatura disponible, se ha conjeturado que House refleja &#8220;la condici&#243;n posmoderna del ser humano&#8221;, o que sus intervenciones constituyen &#8220;una compilaci&#243;n del m&#233;todo socr&#225;tico&#8221;, incluso que la serie contiene referencias al pensamiento de Sartre, Nietzsche, o de la ret&#243;rica tao&#237;sta (Irwin y Jacoby, 2009), como as&#237; tambi&#233;n se ha sugerido que el personaje condensa algunos de los arquetipos propuestos por Jung (Hockley y Gardner (2011). Sin embargo, los art&#237;culos contenidos en los dos &#250;ltimos vol&#250;menes citados (Vargas, 2012; Asseff, 2012; Michel Fari&#241;a, 2011, 2012; Zamijovsky, 2012) sugieren una perspectiva que nos conduce por la senda lacaniana. En su libro, Vargas indica varias referencias al respecto. Toma el tema en distintos pasajes de su estudio preliminar y dedica luego un ac&#225;pite completo (&#8220;House y el psicoan&#225;lisis&#8221;) a establecer tres l&#237;neas posibles para una lectura lacaniana de la serie. No es el objetivo de esta rese&#241;a explicitar sus postulados, sino m&#225;s bien proponer ejemplos en acto que den cuenta de esta l&#237;nea de pensamiento, o lo que es lo mismo, ponerla a trabajar. El ac&#225;pite final de esta rese&#241;a estar&#225; consagrado a esa tarea.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La cuesti&#243;n de la responsabilidad en House: una metodolog&#237;a para investigaciones basadas en datos online. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_170 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/banner_house_para_j.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/banner_house_para_j.jpg?1754362406' width='500' height='160' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;As&#237; como existe una variada bibliograf&#237;a impresa, est&#225;n tambi&#233;n disponibles distintos recursos online. Las m&#225;s de las veces se trata de gu&#237;as con datos t&#233;cnicos y res&#250;menes de los episodios. Interesa citar en esta rese&#241;a una experiencia acad&#233;mica, que ofrece el &#250;nico relevamiento completo de los 176 episodios analizados desde la perspectiva de la responsabilidad subjetiva de los personajes. Para llevar a cabo el proyecto se cont&#243; con la colaboraci&#243;n de estudiantes de psicolog&#237;a de la Universidad de Buenos Aires, quienes trabajaron en el marco de un proyecto de Ciencia y T&#233;cnica dedicado a los temas bio&#233;ticos&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La tarea form&#243; parte de un trabajo de an&#225;lisis en el marco de la asignatura (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La base est&#225; estructurada en dos partes. En la primera, se ofrece una s&#237;ntesis de cada episodio, pero a diferencia de las gu&#237;as tradicionales, en este caso se trata de una tarea relativamente exhaustiva que incluye en muchos casos pasajes y di&#225;logos literales. La tarea, realizada por estudiantes avanzados, consisti&#243; en un resumen detallado a modo de relato que ofrece una descripci&#243;n lo m&#225;s objetiva posible de cada episodio. La misma incluye todas las secuencias relevantes, identificando claramente los eventos y los personajes involucrados. Se incluyen extractos de los guiones, fragmentos de los di&#225;logos, referencias del nombre del episodio, las referencias musicales etc. Se cuenta adem&#225;s con una serie de palabras claves del &#225;mbito bio&#233;tico, identificando as&#237; las tem&#225;ticas m&#225;s sobresalientes del episodio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda parte consisti&#243; en una elaboraci&#243;n conceptual que da cuenta de las cuestiones relativas a la responsabilidad puesta en juego. Para ello, los propios estudiantes realizaron un recorte, seleccionando las escenas que consideraban significativas para situar las decisiones, tanto a nivel profesional como personal, llevadas a cabo por los principales personajes de la serie televisiva, junto a un trabajo reflexivo, articulando la responsabilidad profesional y subjetiva, frente a tales decisiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La base con el total de los ejercicios se encuentra online y disponible en: &lt;a href=&#034;http://www.eticaycine.org/house&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.eticaycine.org/house&lt;/a&gt;. Se trata de un material de consulta que permite a la vez ser punto de partida de nuevas indagaciones y emprendimientos investigativos sobre el tema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un ejemplo metodol&#243;gico: House a la luz de la Declaraci&#243;n Universal de Bio&#233;tica y Derechos Humanos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como ya se ha visto en la literatura previamente rese&#241;ada los grandes temas bio&#233;ticos est&#225;n presentes en la serie. Se encuentra sin embargo pendiente la delimitaci&#243;n de tales temas a la luz de los 17 art&#237;culos de la Declaraci&#243;n Universal (UNESCO, 2005). Este emprendimiento forma parte de las tareas de investigaci&#243;n en la Universidad de Buenos Aires, en el proyecto UBACyT antes mencionado: &#8220;&#201;tica y Derechos Humanos: La Declaraci&#243;n Unesco 2005 a la luz de los nuevos dilemas de la pr&#225;ctica (II Parte: Narrativa Bio&#233;tica Contempor&#225;nea)&#8221;, dirigido por Juan Jorge Michel Fari&#241;a.&lt;br class='autobr' /&gt;
A modo de ejemplo, consignamos la presencia en la serie de algunos de los art&#237;culos m&#225;s relevantes:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;a.	Consentimiento Informado&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El principio 6 de la Declaraci&#243;n Universal de Bio&#233;tica y Derechos (UNESCO, 2005) indica que el consentimiento previo, libre e informado es extensible a todas las intervenciones m&#233;dicas y que para ello es necesario contar con la informaci&#243;n adecuada. El derecho del paciente a rehusar, a no saber, la revocaci&#243;n del consentimiento, tambi&#233;n est&#225;n incluidos en la norma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la serie &lt;i&gt;House MD&lt;/i&gt; la problem&#225;tica del consentimiento informado aparece de manera frecuente. En la mayor parte de las ocasiones, vemos a uno o varios m&#233;dicos con una carpeta, solicitando la firma del paciente o de sus familiares cercanos, para un procedimiento m&#233;dico de rutina o uno en el que la vida del paciente est&#233; en riesgo. Las t&#225;cticas de House para obtener el Consentimiento informado muchas veces son arriesgadas e incluso cuestionadas por su propio equipo. Con frecuencia se trata de un convencimiento o coacci&#243;n, m&#225;s que en un informe de los posibles beneficios y efectos nocivos de determinada pr&#225;ctica, e incluso se evade la normativa. En 5.07 (&lt;i&gt;The itch / La comez&#243;n&lt;/i&gt;), un paciente agoraf&#243;bico se niega a ser internado y House lo enga&#241;a haciendole creer que le har&#225;n una biopsia en su domicilio. En lugar de eso, lo sedan y lo llevan al hospital sin su consentimiento. Ahora bien, m&#225;s all&#225; del avasallamiento de la autonom&#237;a del paciente, &#191;hubiera habido otra forma de realizar los estudios diagn&#243;sticos?.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1.04 (&lt;i&gt;Maternity / Maternidad&lt;/i&gt;), frente a una epidemia en la sala de Neonatolog&#237;a, House decide administrar tratamientos diferentes a dos beb&#233;s que comparten un mismo diagn&#243;stico Los padres de los beb&#233;s no son informados de esta situaci&#243;n. Es interesante ver que en muchos episodios son los propios m&#233;dicos, al atender a sus familiares, quienes generan acciones que podr&#237;an cuestionarse en relaci&#243;n al consentimiento informado. Por ejemplo, Lisa Cuddy, la Directora del Hospital confronta a su madre, quien padece de alcoholismo, y cuando &#233;sta niega su enfermedad, le da unas pastillas para el tratamiento aduciendo que son para los dolores estomacales (7.11 &lt;i&gt;Family Practice / Medicina familiar&lt;/i&gt;). En esta misma l&#237;nea, el &lt;i&gt;conflicto de intereses &lt;/i&gt; implicado en la informaci&#243;n y administraci&#243;n del consentimiento tambi&#233;n se visualiza en las pr&#225;cticas con los compa&#241;eros laborales: en 4.08, House realiza un an&#225;lisis de sangre a Trece, una de las m&#233;dicas de su equipo, sin su consentimiento, para saber si tiene Huntington, una enfermedad incurable que tambi&#233;n padeci&#243; su propia madre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los casos m&#225;s recordados en relaci&#243;n al Consentimiento es el del episodio 1.21 (&lt;i&gt;Three stories / Tres historias&lt;/i&gt;), que ata&#241;e al propio House. Su esposa de aquel entonces decide, junto con Cuddy, tomar una decisi&#243;n en relaci&#243;n a la salud de House, quien hab&#237;a tenido un infarto y muerte de tejido muscular en una de sus piernas, mientras se encontraba en coma. A sugerencia de Cuddy, Stacy acepta que los m&#233;dicos realicen una operaci&#243;n &#8220;a medio camino&#8221; entre la amputaci&#243;n y los deseos de House, que se rehusaba a una operaci&#243;n tan extrema: la extracci&#243;n de tejido muscular. Como resultado de la intervenci&#243;n, House salva su vida pero pierde casi totalmente la movilidad de la pierna y permanece con dolores cr&#243;nicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;b.	Privacidad y confidencialidad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La relaci&#243;n del Consentimiento Informado con la&lt;i&gt; Privacidad y Confidencialidad&lt;/i&gt; tambi&#233;n es visible en varios cap&#237;tulos. &lt;i&gt;Privacidad y Confidencialidad&lt;/i&gt; figuran conjuntamente en el principio n&#250;mero 9 de la Declaraci&#243;n UNESCO. La primera de ellas se refiere al derecho de un individuo o un grupo a no ser objeto de la intrusi&#243;n de terceros, lo cual incluye el derecho a determinar qu&#233; informaci&#243;n sobre ellos puede ser revelada a otras personas. La confidencialidad, por otra parte, es un atributo de la informaci&#243;n personal que exige no revelarla a terceros sin que haya un motivo suficiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El episodio relatado en 1.07 (&lt;i&gt;Fidelity / Fidelidad&lt;/i&gt;) y mencionado m&#225;s arriba a prop&#243;sito de la rese&#241;a del libro de Holtz (2006) es crucial para este an&#225;lisis: House sostiene una charla con el esposo de la paciente, quien se encuentra en coma, para obtener su consentimiento para administrar una droga para la enfermedad del sue&#241;o. Esta enfermedad, posiblemente mortal, s&#243;lo pudo haberse contagiado mediante transmisi&#243;n sexual, lo que equivale a pensar en la posibilidad de una infidelidad por parte de la mujer. El dilema que House le plantea al marido es: &#8220;si usted contempla la posibilidad de que ella por una vez no haya sido una esposa perfecta, d&#233;jeme iniciar el tratamiento&#8221;. El consentimiento informado de esta pr&#225;ctica est&#225; puesto entonces directamente en relaci&#243;n con la tensi&#243;n entre confidencialidad y privacidad, ya que el resultado del estudio podr&#237;a decir &lt;i&gt;algo m&#225;s&lt;/i&gt; de la paciente, algo que ella no estaba dispuesta a confesar a su marido ni a los m&#233;dicos. Cuando la paciente mejora gracias al tratamiento, al marido no le quedan dudas sobre la infidelidad cometida. Queda entonces otro desaf&#237;o: la tarea de notificar a la persona que mantuvo relaciones con la paciente, ya que la enfermedad es mortal. &#191;C&#243;mo informar a esta persona del riesgo que est&#225; teniendo por ser portador de esta enfermedad, sin dar datos sobre la paciente internada en el hospital?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2.14 (&lt;i&gt;Sex kills / El sexo mata&lt;/i&gt;), una mujer fallece en un accidente automovil&#237;stico. Para poder donar sus &#243;rganos, le hacen tests de enfermedades y de histocompatibilidad, y se descubre que ten&#237;a gonorrea. Debido a que es una enfermedad de trasmisi&#243;n sexual, House decide mantener la confidencialidad, mintiendo a su marido acerca del diagn&#243;stico, aunque para esto aduce a Cameron que &#233;l minti&#243; para que el marido no retire la autorizaci&#243;n para el trasplante y que luego del mismo habr&#225; que decirle la verdad, ya que &#233;l tambi&#233;n podr&#237;a haberse contagiado gonorrea. Finalmente, es el marido quien confiesa espont&#225;neamente tener gonorrea por un affaire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tensi&#243;n entre la privacidad y la confidencialidad tambi&#233;n puede ubicarse en el ingreso a la propiedad privada, pr&#225;ctica que los m&#233;dicos realizan con cierta frecuencia para poder ubicar posibles elementos ambientales que ayuden a desentra&#241;ar el diagn&#243;stico de la enfermedad del paciente. &#191;Ante qu&#233; situaciones esta es una pr&#225;ctica permitida por House? &#191;Qu&#233; hacer con los datos obtenidos que aparentemente son irrelevantes para el caso?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La articulaci&#243;n entre consentimiento informado, privacidad y confidencialidad se da muchas veces en el escenario de la filiaci&#243;n. Este escenario est&#225; incluido por UNESCO en el Art&#237;culo 16 &#8220;Protecci&#243;n de las generaciones futuras&#8221;. La cuesti&#243;n de la identidad es abordada en distintos episodios. Veamos algunos ejemplos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;c.	El Derecho a la Identidad: un m&#225;s all&#225; de la Declaraci&#243;n UNESCO sobre generaciones futuras&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El derecho a la identidad est&#225; comprendido dentro del Art&#237;culo 17 de la Declaraci&#243;n UNESCO, el cual atiende a la preocupaci&#243;n por las generaciones futuras. En la medida en que todas las personas tienen el derecho a conocer sus or&#237;genes &#8211;tanto gen&#233;ticos como hist&#243;ricos y culturales&#8211;, las circunstancias que rodean la concepci&#243;n y nacimiento de un ser humano resultan especialmente sensibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomemos la siguiente situaci&#243;n: una mujer queda embarazada y el hombre que est&#225; a su lado sospecha no ser el padre, por lo que solicita un examen de ADN. El m&#233;dico que interviene concluye que efectivamente no hay coincidencia gen&#233;tica, pero a la vez advierte que el hombre ama a su mujer y que &#233;sta desea tener ese hijo con &#233;l. &#191;Qu&#233; deber&#237;a hacer? La serie House indaga la cuesti&#243;n presentando en dos episodios diferentes las cl&#225;sicas versiones frente al caso. Por un lado, la decisi&#243;n que toma en cuenta el &#8220;bien&#8221; de la pareja, entendido &#233;ste en t&#233;rminos de &#8220;felicidad&#8221;, &#8220;unidad familiar&#8221;, etc. Por el otro, el inter&#233;s del ni&#241;o por nacer y su derecho a conocer sus or&#237;genes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como veremos, en ambas versiones House est&#225; implicado, pero no se trata aqu&#237; de juzgar su papel en uno y otro caso, sino de mostrar c&#243;mo la serie m&#233;dica m&#225;s vista en la historia presenta la complejidad en juego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el episodio 5.05 (&lt;i&gt;Birthmarks / Marcas de nacimiento&lt;/i&gt;) muere el padre de House y &#233;ste se muestra reticente a participar de los funerales. Cuando Wilson lo interroga sobre sus razones, advierte que no manten&#237;a una buena relaci&#243;n con su padre. No obstante, intenta convencerlo sobre la necesidad de asistir a la ceremonia y se las ingenia para que finalmente se haga presente. Es interesante que su argumento es &#8220;si no lo haces por &#233;l, hazlo al menos por tu madre&#8221;. Ya en camino, House termina confesando a Wilson que siempre sospech&#243; no ser hijo biol&#243;gico de su padre, ofreciendo como prueba de ello una marca de nacimiento que no compart&#237;a con &#233;l, pero s&#237; con un amigo muy cercano a la familia. Durante el velatorio, cuando est&#225; junto al f&#233;retro de su padre, finge besarlo para extraer un segmento del l&#243;bulo de su oreja con el objeto de realizar una prueba de paternidad post mortem. A su regreso, el an&#225;lisis de ADN da negativo, confirmando as&#237; las sospechas de House.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Coincidentemente, en la misma temporada, el episodio 5.11 (&lt;i&gt;Joy to the world / Feliz navidad&lt;/i&gt;) nos confronta con la situaci&#243;n mencionada m&#225;s arriba: una pareja que se ama pero en la que ella ha quedado embarazada de otro hombre. En este caso, House es consultado como m&#233;dico. Luego de realizar los ex&#225;menes y confirmar la incompatibilidad gen&#233;tica del hombre, toma la decisi&#243;n de no informarlo a la pareja, pretendiendo un inveros&#237;mil caso de partenog&#233;nesis, para lo cual les muestra los resultados de un estudio ficticio. La frase que dirige al hombre es sin embargo sugerente: &#8220;el beb&#233; no tiene sus genes, pero su esposa no lo enga&#241;&#243;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&#225;s, no se trata de juzgar la conducta de House sino de hacernos la siguiente pregunta: &#191;qu&#233; nos dicen estos dos episodios sobre el derecho a la identidad? N&#243;tese ante todo que el primer episodio est&#225; relatado desde la perspectiva del hijo &#8211;que ya adulto y frente a la muerte de su padre quiere conocer la verdad sobre su origen. El segundo, en cambio, est&#225; presentado desde la perspectiva de los padres, que prefieren no saber.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La temporada nos confronta as&#237; con la tensi&#243;n situacional, a la vez que desliza algo interesante: toca al hijo interrogarse respecto del dato gen&#233;tico. La marca de nacimiento, que advierte a House sobre el enga&#241;o matrimonial de su madre opera en realidad como marca significante, y el sujeto s&#243;lo se confronta con ella cuando frente a la muerte del padre ha llegado la hora de hacer algo con su legado&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El caso principal del episodio est&#225; en sinton&#237;a con esta lectura. Ver Lima, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3-3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En s&#237;ntesis, la tensi&#243;n entre los episodios nos informa sobre la distancia entre la &#8220;identidad&#8221;, entendida &#233;sta en t&#233;rminos gen&#233;ticos, y la &lt;i&gt;identificaci&#243;n &lt;/i&gt; a que da lugar la funci&#243;n paterna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un &#250;ltimo ejemplo, en el que la donaci&#243;n y el trasplante de &#243;rganos se presentan enlazados al tema de la filiaci&#243;n, ya que ambos est&#225;n atravesados por la cuesti&#243;n de la privacidad y confidencialidad. Por ejemplo, en 4.10 (&lt;i&gt;It's a wonderful lie / Es una maravillosa mentira&lt;/i&gt;), frente a la posibilidad de obtener una donaci&#243;n de m&#233;dula &#243;sea por parte de su hija, la paciente se niega a que le hagan los an&#225;lisis aduciendo el&lt;i&gt; posible riesgo y el dolor que conllevar&#237;a para su hija&lt;/i&gt;. A House le llama la atenci&#243;n que la paciente arriesgue su vida evitando que a su hija le produzcan dolor con un pinchazo, y va a ver a la paciente a la habitaci&#243;n. All&#237; tiene lugar el siguiente di&#225;logo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Paciente: No puedo estar muriendo. &lt;br class='manualbr' /&gt;House: S&#237; que puede. &lt;br class='manualbr' /&gt;P: Se equivoca. Ni siquiera sabe qu&#233; tengo. &lt;br class='manualbr' /&gt;H: Lo que tiene es una &#250;ltima navidad con su hija. Una &#250;ltima oportunidad de regalarle algo. La verdad. No es cara. Es bien recibida. No tiene que formarse en fila para devolverla el d&#237;a despu&#233;s de navidad. &lt;br class='manualbr' /&gt;P: &#191;De qu&#233; est&#225; hablando? &lt;br class='manualbr' /&gt;H: Una madre que est&#225; por morir no rechaza un an&#225;lisis de compatibilidad porque puede que duela. Lo rechaza porque sabe que no habr&#225; compatibilidad&#8230;. Lo que suele ocurrir cuando madre e hija no son madre e hija. Puedo hacer an&#225;lisis de ADN si prefiere seguir minti&#233;ndome. &lt;br class='manualbr' /&gt;P: (la paciente solloza, se angustia) Nunca quise tener hijos. Me encantaban, pero con mis genes...Conoc&#237; a esta mujer, adicta a las drogas. Qued&#243; embarazada...y no quer&#237;a abortar. Pero tampoco quer&#237;a que su hija supiera la clase de madre que realmente era. Lo que era. Promet&#237; nunca dec&#237;rselo. &lt;br class='manualbr' /&gt;H: Entonces, la promesa a un adicta, &#191;vale m&#225;s que la promesa a su propia hija? &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237; se ve que la alusi&#243;n a la &lt;i&gt;verdad &lt;/i&gt; (en contraposici&#243;n a la mentira que lleva adelante la paciente, evitando que su hija sepa su verdadero origen) es para House un valor que debe mantenerse de acuerdo a la &lt;i&gt;posici&#243;n subjetiva&lt;/i&gt;. House no &#8220;delata&#8221; a su paciente frente a su hija, pero le indica una lectura posible de su situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;d.	Beneficios y efectos nocivos: un giro singular sobre el conflicto de intereses&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra tem&#225;tica recurrente en la serie es la que ata&#241;e al conflicto de intereses. &#201;ste se origina cuando un objetivo profesional entra en contradicci&#243;n con otro ajeno, que puede obedecer a razones ideol&#243;gicas, econ&#243;micas, o afectivo personales. En este tipo de relaciones duales, el inter&#233;s primordial de la objetividad puede verse seriamente interferido y el profesional debe estar alertado al respecto&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ver&#034; id=&#034;nh3-4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La problem&#225;tica de conflicto de intereses no configura un art&#237;culo espec&#237;fico de la Declaraci&#243;n UNESCO, porque en rigor se presenta de manera articulada con algunos de los listados precedentemente. En este sentido, podemos localizarlo, por ejemplo, combinado con situaciones enmarcadas en el Art&#237;culo 4 Beneficios y Efectos nocivos de la pr&#225;ctica profesional. Veamos algunos ejemplos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 5.03 (&lt;i&gt;Adverse Events / Sucesos adversos&lt;/i&gt;) un paciente presenta s&#237;ntomas variados que confunden al equipo m&#233;dico a la hora de establecer el diagn&#243;stico. House tiene una hip&#243;tesis y decide poner a prueba al paciente. Le miente dici&#233;ndole que tiene un tumor cerebral y que para extraerlo debe someterse a una operaci&#243;n riesgosa, para la cual requiere su consentimiento informado. Asustado por la situaci&#243;n, el paciente termina confesando que hab&#237;a ingerido drogas de manera indiscriminada, al ofrecerse como voluntario para diferentes pruebas de medicamentos. &#191;Es leg&#237;timo atemorizar al paciente con una informaci&#243;n falsa para obtener un dato que conduzca a su mejor&#237;a?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 5.02 (&lt;i&gt;Not cancer/ No es c&#225;ncer&lt;/i&gt;), cinco personas recibieron trasplantes de &#243;rganos de un paciente cadav&#233;rico. Cuatro de ellas murieron tras sufrir un ataque repentino. El equipo de House localiza a la paciente restante, una profesora de matem&#225;ticas, quien hab&#237;a recibido un trasplante de c&#243;rnea. House propone hacerle una biopsia para confirmar si su problema est&#225; localizado en el cerebro, pero Cuddy se niega, por los riesgos que implica esa intervenci&#243;n en una paciente tan joven. House, en desacuerdo con esa decisi&#243;n, le pide a un investigador privado &#8211;a quien &#233;l mismo contrat&#243; para averiguar informaci&#243;n sobre el donante fallecido&#8211; que se disfrace de enfermero e ingrese a la sala donde est&#225; internada la paciente para detener por un momento el pasaje de suero y hacer que los sistemas fallen. Como consecuencia, se hace necesario realizar la biopsia que Cuddy no hab&#237;a autorizado. Una vez m&#225;s, &#191;es leg&#237;timo llevar adelante una acci&#243;n temeraria para generar condiciones de posibilidad de un estudio que puede conducir a la mejor&#237;a de una paciente?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 5.06 (&lt;i&gt;Joy/ Felicidad&lt;/i&gt;), Cuddy desea adoptar un beb&#233;. A trav&#233;s de una agencia se contacta con una joven embarazada que est&#225; pr&#243;xima a parir y que no quiere conservar su hijo. Las dos mujeres se encuentran y la embarazada acuerda ceder a Cuddy su beb&#233;. Cuddy le propone realizarle unos estudios m&#233;dicos de rutina, para lo cual la conduce al hospital. All&#237; descubren, junto con la doctora Cameron, que la beba tiene hipoplasia pulmonar. Hay que tomar una decisi&#243;n: o bien adelantar el parto para salvar a la madre, con el riesgo de que la beba pueda morir, o priorizar la vida de la beba posponiendo el parto, pero a costa de que sea la madre quien posiblemente muera. &#191;Puede Cuddy, en su doble condici&#243;n de m&#233;dica Directora del hospital y futura madre de la beba intervenir en la decisi&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente la paciente da a luz y Cuddy decide presenciar el parto. En medio de la ces&#225;rea, House entra al quir&#243;fano y le solicita a Cuddy que salga por un momento para firmar el consentimiento informado de la hija menor de edad de otro paciente.. Cuddy se niega, porque para ella es m&#225;s importante permanecer en el quir&#243;fano hasta saber si la beba respira. &#191;Configura esta decisi&#243;n una falta a los deberes profesionales en beneficio de un inter&#233;s personal?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los casos anteriores puede verse claramente el conflicto de intereses en el marco de decisiones que comportan la ponderaci&#243;n de los beneficios y riesgos de distintas intervenciones m&#233;dicas. En este contexto resulta interesante sin embargo observar que los casos no est&#225;n consignados aqu&#237; para &#8220;legislar&#8221; sobre lo correcto o incorrecto desde el punto de vista de la &#233;tica m&#233;dica, sino una vez m&#225;s para poner en evidencia la tensi&#243;n presente en la situaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomemos un &#250;ltimo ejemplo. En 5.13 (&lt;i&gt;Big Baby / Una beba grande&lt;/i&gt;), Foreman mantiene un romance con Trece, una m&#233;dica que tambi&#233;n integra el equpo de House. Esta &#250;ltima padece la enfermedad de Huntington y ha sido incluida en un protocolo para el ensayo de una nueva droga que podr&#237;a prolongar su sobrevida. Foreman se entera de que en la randomizaci&#243;n de la prueba a ella le ha sido asignado un placebo y no el medicamento. Pero naturalmente ella no lo sabe. Se plantea para Foreman un cl&#225;sico conflicto de intereses entre la confidencialidad y su anhelo de curarla, administr&#225;ndole el medicamento salvador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s adelante, en el mismo episodio, el conflicto de intereses retorna &lt;i&gt;cuando Foreman descubre que Trece est&#225; perdiendo visi&#243;n perif&#233;rica a causa de la medicaci&#243;n que &#233;l mismo decidi&#243; alterar. Se hace evidente as&#237; que Foreman tuvo en cuenta los riesgos profesionales que asum&#237;a al cambiarle la medicaci&#243;n pero no contempl&#243; los posibles efectos adversos en Trece.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A manera de ep&#237;logo, veamos un detalle interesante. Frente a este conflicto de intereses, Foreman consulta con sus amigos y colegas, quienes por supuesto le aconsejan no interferir en el estudio cl&#237;nico. Esto es especialmente claro en una escena con Chase, en la cual &#233;ste le dice que debido a su enamoramiento &lt;i&gt;est&#225; a punto de cometer una estupidez que puede costarle su matr&#237;cula profesional. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foreman recurre entonces a House, quien lo escucha y desestima el planteo formulado en t&#233;rminos bio&#233;tico-deontol&#243;gicos: &lt;i&gt;si vienes a hablar conmigo es porque ya has hablado antes con el resto; sabes bien qu&#233; es lo que corresponde hacer&lt;/i&gt;. Cuando Foreman, abatido por la respuesta est&#225; a punto de salir del despacho, House le dice algo m&#225;s: &lt;i&gt; &#8230; salvo que est&#233;s enamorado, en ese caso la gente hace cosas est&#250;pidas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta &#250;ltima intervenci&#243;n no es una opini&#243;n bio&#233;tica ni un consejo m&#233;dico. Se trata de un se&#241;alamiento que apunta al sujeto, y que podr&#237;a adoptar la cl&#225;sica f&#243;rmula anal&#237;tica: &#8220;debes arregl&#225;rtelas con tu deseo&#8221;. La serie establece as&#237; la distinci&#243;n entre las decisiones morales, que son tomadas siempre entre otros y las verdaderamente &#233;ticas, que confrontan al sujeto con la soledad de su acto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Assef, J. (2012). Sobre la iron&#237;a del discurso m&#233;dico contempor&#225;neo. &lt;i&gt;&#201;tica y Cine Journal&lt;/i&gt;, Revista Acad&#233;mica Cuatrimestral, A&#241;o 2, Vol. 3, Septiembre 2012, pp.11-15.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cascio, T.; Martin, L. (2011) &lt;i&gt;House and Psychology. Humanity is overrated&lt;/i&gt;. New Jersey: Wiley.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comodo, V. (2011). &lt;i&gt;La bio&#233;tica del Dr. House. Aborto, eutanasia e altre questioni morali sulla vita umana, secondo il pi&#249; cinico dei medici visti in tv&lt;/i&gt;. Roma: If Press&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hockley, L.; Gardner, L. (2011). &lt;i&gt;House. The Wounded Healer on Television. Jungian and post-jungian reflections&lt;/i&gt;. Nueva York: Routledge&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Lima, N. (2013). &lt;i&gt;House, &#191;el &#250;ltimo h&#233;roe tr&#225;gico?&lt;/i&gt; Trabajo presentado en el marco del III Congreso Online de &#201;tica y Cine. Universidad de Buenos Aires. Disponible online: &lt;a href=&#034;http://eticaycine.org/House-M-D-Temporada-5-Episodio-4&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://eticaycine.org/House-M-D-Temporada-5-Episodio-4&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J.J. (2012); &#8220;House: la &#233;tica en situaci&#243;n&#8221;. &lt;i&gt;&#201;tica y Cine Journal&lt;/i&gt;, Revista Acad&#233;mica Cuatrimestral, A&#241;o 2, Vol. 3, Septiembre 2012, pp.7-9.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J. J. (2012) &lt;i&gt;Un abordaje (bio) &#233;tico: lo que el cine nos ense&#241;a sobre la tartartamudez&lt;/i&gt;. En &lt;a href=&#034;http://eticaycine.org/El-discurso-del-Rey&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://eticaycine.org/El-discurso-del-Rey&lt;/a&gt;. Existe versi&#243;n impresa en Michel Fari&#241;a, J. J. y Solbakk, J. H. (2012): &lt;i&gt;(Bio)&#233;tica y Cine. Tragedia griega y acontecimiento del cuerpo. &lt;/i&gt; Buenos Aires: Editorial Letra Viva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J.J. (2012); &#8220;Bio&#233;tica y &#211;pera. House, un pr&#237;ncipe ignoto para Tur-Andie-Dot&#8221;.&lt;i&gt; &#201;tica y Cine Journal&lt;/i&gt;, Revista Acad&#233;mica Cuatrimestral, A&#241;o 2, Vol. 3, Septiembre 2012, pp.33-38.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Michel Fari&#241;a, J.J. (2013). &lt;i&gt;Protr&#233;ptica negativa y cinismo &#233;tico: House tras los pasos de Freud, Borges, Lacan, Alicia y G. Marx&lt;/i&gt;. In&#233;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ormart E.B.; Michel Fari&#241;a J.J. (2012). &#8220;Dr. House: &#233;tica m&#233;dica y responsabilidad subjetiva&#8221;. &lt;i&gt;Revista Medicina y Cine&lt;/i&gt;. 8(3):98-107. Septiembre 2012. Ediciones de la Universidad de Salamanca. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://fundacion.usal.es/revistamedicina/nuevo/component/docman/doc_download/462-vol8-num3-original2-es&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://fundacion.usal.es/revistamedicina/nuevo/component/docman/doc_download/462-vol8-num3-original2-es&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ormart, E. B. (2011). &#8220;El amor duele&#8221;. En Montesano, H. y Michel Fari&#241;a, J. (2011): &lt;i&gt;Cuestiones &#233;tico-cl&#237;nicas en series televisivas. Dr. House, In Treatment, Grey's Anatomy, Los Soprano&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Editorial Dynamo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vargas, J. J. (2012). &lt;i&gt;House. Patolog&#237;as de la verdad&lt;/i&gt;. Palma de Mallorca: Dolmen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zamijovsky, M. (2012). Una hip&#243;tesis cl&#237;nica acerca del padecimiento de Gregory House. &lt;i&gt;&#201;tica y Cine Journal&lt;/i&gt;, Revista Acad&#233;mica Cuatrimestral, A&#241;o 2, Vol. 3, Septiembre 2012, pp. 27-32.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb3-1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En la mitolog&#237;a griega, una vara regalada por el dios Apolo a Hermes, que conten&#237;a representaciones simb&#243;licas de la prudencia, la vida y la salud. Fue tomado por la mitolog&#237;a romana y adornado con dos serpientes entrelazadas, en lugar de las guirnaldas de la representaci&#243;n griega. A veces se confunde el caduceo con la vara de Esculapio, usada como s&#237;mbolo de la medicina.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La tarea form&#243; parte de un trabajo de an&#225;lisis en el marco de la asignatura Psicolog&#237;a, &#201;tica y Derechos Humanos (Facultad de Psicolog&#237;a, Universidad de Buenos Aires), durante la cursada intensiva de la materia que tuvo lugar durante los meses de febrero y marzo de 2013. La modalidad exclusiva de cursada del verano -que compacta en cinco semanas lo que suele ser el habitual desarrollo de un cuatrimestre. Esta condici&#243;n intensiva permiti&#243; un seguimiento y supervisi&#243;n del proceso de. Se incentiv&#243; el trabajo de a pares, como es tradici&#243;n en esta instancia evaluativa, dado que promueve la discusi&#243;n y deliberaci&#243;n interna, el trabajo colaborativo, a la vez que facilita el proceso general de la tarea. Asimismo, de esta forma fueron repartidos los cap&#237;tulos a raz&#243;n de una temporada completa por comisi&#243;n de estudiantes, cubriendo as&#237; el total de de 176 cap&#237;tulos de la serie.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El caso principal del episodio est&#225; en sinton&#237;a con esta lectura. Ver Lima, N. (2013) &lt;i&gt;House: &#191;el &#250;ltimo h&#233;roe tr&#225;gico?&lt;/i&gt;.Disponible en &lt;a href=&#034;http://eticaycine.org/House-M-D-Temporada-5-Episodio-4&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://eticaycine.org/House-M-D-Temporada-5-Episodio-4&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3-4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3-4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3-4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ver &lt;a href=&#034;http://www.ibiseducacion.org/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ibiseducacion.org/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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