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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Pasiones en tiempos de cine</title>
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		<dc:date>2018-04-19T16:03:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Eduardo Holzcan</dc:creator>



		<description>&lt;div class='spip_document_275 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_right spip_document_right'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/tapa_hugo_para_journal_web.jpg' width=&#034;200&#034; height=&#034;284&#034; alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;PR&#211;LOGO&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CAP&#205;TULO I. MADRES&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CAP&#205;TULO II. PADRES&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CAP&#205;TULO III. PAREJAS&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CAP&#205;TULO IV. TRAGEDIAS COTIDIANAS&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CAP&#205;TULO V. &#034;LA&#034; TRAGEDIA&#034;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-Nro-2-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | Nro 2&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El Sigma&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Con este t&#237;tulo, Hugo nos presenta su nuevo libro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya en el pr&#243;logo nos va marcando su hoja de ruta. Con las pasiones como nombre del deseo, nos invita a recorrer los rincones de la vida en clave cinematogr&#225;fica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero&#8230; &#191;de qu&#233; viaje se trata?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Advertido de su apuesta y abusando de su libertad narrativa nos acerca a la construcci&#243;n minuciosa de una l&#243;gica propia. Se instala en ella siguiendo el camino inverso del guionista, y sirvi&#233;ndose de las coordenadas que la l&#243;gica del sue&#241;o le impone, juega sus fichas disolviendo las im&#225;genes que devienen texto, y las eleva a la dignidad de una letra singular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Grupo de Cine del Domingo le dar&#225; el marco necesario para intentar esa entusiasta aventura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero si de aventura se trata, y advertido de lo incalculable de su gesta, decide no emprender el viaje a solas. Borges, su entra&#241;able compa&#241;ero de ruta, se ir&#225; convirtiendo a trav&#233;s de estas p&#225;ginas en su ineludible referencia. Al igual que &#233;l, su mayor m&#233;rito como escritor es ser un buen lector, y all&#237; radica su pasi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De lecturas, lecturas de la vida, de eso se trata en este libro. Lecturas que disuelven su sentido para encontrar alg&#250;n otro, para no quedar coaguladas como un amargo destino. Transmisi&#243;n lograda en el acto de escritura donde el deseo encuentra su cauce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hugo se sirve del cine para hacer pasar y transmitir el psicoan&#225;lisis. Esas son sus coordenadas, su declaraci&#243;n de principios, su &#233;tica. La posibilidad de donar al lector un encuentro con sus propias preguntas, las de cada uno, lugar donde su juega la verdad de su deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rebelde a las formas establecidas anima a los distintos personajes a habitar historias ajenas, cruzando las fronteras del tiempo y del espacio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; es como podemos encontrar a Sherlock Holmes investigando las pistas del asesinato de &#8220;El secreto de sus ojos&#8221; junto al Benjam&#237;n compuesto por Dar&#237;n, o a un Hamlet dialogando con Dahlman, el personaje de &#8220;El sur&#8221; de Borges.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo fabricar algo nuevo con los mismos elementos? Hugo aborda esa pregunta y as&#237; construye un in&#233;dito gui&#243;n para cada pel&#237;cula, donde no se priva de agregar una letra tan nueva como propia y en la que va configurando su estilo. &#191;Cu&#225;l es la letra de cada uno?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero&#8230; vayamos brevemente a las distintas estaciones que nos ofrece este viaje, donde sin lugar a dudas habita una apuesta decidida, para que el viaje real por la vida tambi&#233;n ofrezca lecturas. &#8220;Leer lo nuevo, releer lo antiguo&#8221;, posici&#243;n &#233;tica desde donde podr&#225; causarse una posible escritura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el primer capitulo, encontraremos a las &#8220;Madres&#8221; con sus preguntas fundamentales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;Todo sobre mi madre&#8221; se plantea la imposibilidad del duelo por un hijo, que abre a la pregunta de si se tiene o no se tiene, cu&#225;ndo &#233;ste ha muerto. &#191;La vida sigue o no? Efecto paradojal donde eso que sigue, sigue como otra cosa. &#8220;Bordes, que devienen lugares comunes cuando la subjetividad es puesta al l&#237;mite&#8221;, nos dice.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco se priva aqu&#237; de poner fuertemente en cuesti&#243;n la existencia del instinto maternal como parte de la condici&#243;n femenina, y lo articula al l&#237;mite de la demostraci&#243;n matem&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos dice&#8221; hablar con el otro es sobre todo escucharlo&#8221; en referencia a las dram&#225;ticas escenas de Kramer versus Kramer y nos convoca a sustraernos de aquellos lugares donde el deseo no encuentra su lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;Jam&#243;n-Jam&#243;n&#8221; nos marca el camino de c&#243;mo ciertas fisuras de las estructuras elementales del parentesco podr&#237;an tarde o temprano conducir inexorablemente a la tragedia o al estrago materno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aqu&#237;, en &#233;ste capitulo, articula el concepto de &#8220;ni&#241;o&#8221; como un tiempo l&#243;gico de la estructura, en tanto avanza su posibilidad de restarse de la cuenta, sustraerse a la mirada, para as&#237; poder tramitarse en met&#225;fora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el capitulo dos, transitaremos el camino de los &#8220;Padres&#8221;, y como no pod&#237;a ser de otra manera, es la lectura de &#8220;El Padrino&#8221; la que inicia la serie. Entendiendo &#8220;la vida como negocio&#8221; nos mostrar&#225; los contrastes all&#237; donde la rigidez de ciertos &#8221;c&#243;digos&#8221;, que ponen en juego la vida misma se opondr&#225;n a la flexibilidad y lo interpretable de la ley, en su posibilidad de lectura, en tanto sea tan flexible como inextensible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este capitulo Hugo retoma sus ra&#237;ces freudianas transitando la pregunta acerca de &#191;Qu&#233; es un Padre? Intenta definiciones posibles, en una b&#250;squeda tan acertada como fallida al mismo tiempo, dado que se trata de articular un borde. Incomodidad a transitar y soportar, en la medida que no nos permite adormecernos. Derrotero que encuentra en la transmisi&#243;n un puerto seguro, como lugar donde pasar la funci&#243;n a otro. &#8220;Son hijos para la vida&#8221; dice, adem&#225;s de que un rato sean para uno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &#8220;El Otro&#8221;, pel&#237;cula en la que trabaja Julio Ch&#225;vez, encuentra quiz&#225;s, su punto mas alto el planteo de aquella pregunta &#191;qu&#233; es un padre? Encuentra aqu&#237; el fundamento de la articulaci&#243;n entre Paternidad y Muerte, en tanto la posibilidad de incluirse en la cadena generacional, de desplazar y ser desplazado, lugar privilegiado en el que la transmisi&#243;n encuentra en la TRASCENDENCIA lo que somos en otros como rasgo de INMORTALIDAD.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su amigo Borges le sopla &#8220;la duraci&#243;n del alma s&#243;lo es pensable en vidas ajenas&#8221;. &#8220;Todos somos otro&#8221; dir&#237;a Zelig, &#8220;cuando estamos muertos&#8221; agregar&#237;a Borges.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como en la vida, Hugo no le va en zaga a la cuesti&#243;n de la muerte.&lt;br class='autobr' /&gt;
Aqu&#237; tambi&#233;n pone en l&#237;nea al Hombre de las Ratas, al Jes&#250;s de Saramago y a Hamlet, para dar cuenta de fracaso del padre. De este &#250;ltimo, Hamlet, dar&#225; cuenta al final del libro como tiro de gracia/desgracia , dedic&#225;ndole un capitulo entero como bien lo merece, a quien es paradigma del fracaso y la tragedia del deseo, sacrificados al mandato paterno, por carecer de preguntas. M&#225;s cercano a la verdad que al acto cuando se trata del sentido de la existencia. Contracara de Ant&#237;gona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Arribando al tercer capitulo, nos encontramos habitando el universo de las &#8220;Parejas&#8221;, all&#237; donde el otro a veces se resiste a ser objeto, quiz&#225;s por la dificultad de aparentarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tambi&#233;n de los modos de salirse de la escena, modos a veces pat&#233;ticos, cuando no tr&#225;gicos, cuando el desencuentro se torna insoportable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Y porqu&#233; no la cavilaci&#243;n obsesiva cuando el deseo quema? Como le sucede a Benjam&#237;n, el personaje de Dar&#237;n, en &#8220;El secreto de sus ojos&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
Hugo afirma categ&#243;ricamente que el deseo es la br&#250;jula en el sue&#241;o y que la angustia se&#241;aliza su camino. Nos da la clave de su localizaci&#243;n &#191;qu&#233; deseo hay ah&#237;? , cuando la articulaci&#243;n no implica necesariamente la realizaci&#243;n. &#191;Diferencia tal vez entre un saber y un saber hacer, arreglarse con eso? Dignidad del acto como nombre del duelo, el duelo como acto, un antes y un despu&#233;s, ya no se es el mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sostiene contundentemente:&#8221; Si alcanzamos alguna l&#243;gica, daremos como v&#225;lido el procedimiento en lo singular&#8221;, y remata:&#8221; Cometeremos el atrevimiento y quiz&#225;s la imprudencia de transformar la imagen en texto&#8221;. Operaci&#243;n equivalente al sue&#241;o con la que toca una punta de Real.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para finalizar, no pod&#237;a quedar Brodeck afuera de este comentario. De Hamlet, que cierra el libro, ya hemos dado cuenta hace unos instantes. No nos obsesivizaremos con la progresi&#243;n diacr&#243;nica y sistem&#225;tica de los cap&#237;tulos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Brodeck, nos transmite Hugo, es paradigma de la &#233;tica. Ya que de todas formas nadie est&#225; absolutamente a la altura de si mismo. Y si la cobard&#237;a es la estrategia &#233;tica, se tratar&#225; de asumirla como parte de la vida. &#191;Qui&#233;n est&#225; exento? Se trata del dolor de la vida, ese era su deseo, salir vivo de ah&#237;, del campo. &#191;Qui&#233;n podr&#237;a juzgarlo? Si bien fue perro y no gato, ara&#241;a los bordes insoportables de la condici&#243;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hugo acuerda con el lector un compromiso &#233;tico con dos condiciones: NO al suicidio, y NO a la pena de muerte. Nos ir&#237;amos del campo &#233;tico de esa manera, pero tambi&#233;n del otro. Eso no vale.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos anima con &#233;nfasis a hacer el esfuerzo subjetivo de buscar nuevas posiciones &#233;ticas. Si la valent&#237;a de ser cobarde es un acto de amor y de deseo, se tratar&#225; de jugar ese juego siniestro para poder salir vivo. Ni h&#233;roe, ni villano. Sin c&#225;lculos, all&#237; sonde el nazismo traslad&#243; a las v&#237;ctimas la cuesti&#243;n &#233;tica. El acto perverso de encarnar el mal sin resto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para concluir: A trav&#233;s de sus p&#225;ginas Hugo nos convoca a encontrarnos con su producci&#243;n, pero tambi&#233;n con la nuestra, con la de cada uno, por eso celebro y agradezco la contingencia de este encuentro.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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