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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>El Erizo: de encuentros y no-encuentros</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/El-Erizo-de-encuentros-y-no-encuentros</link>
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		<dc:date>2018-04-20T16:58:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Laura Escudero</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si algo pasa en El erizo es que todo admite suspicacias. Las cosas no son como parecen. Y esa es la posici&#243;n del lector: un lugar de extra&#241;amiento. Si la propuesta del hilo conductor del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba, del cual se desprende este escrito, es &#8220;Encuentros&#8221;, &#191;qu&#233; hay en ellos de &#8220;no-encuentros&#8221;?. Tanto en la pel&#237;cula como en la novela hay dos personajes que llevan sobre s&#237; la narraci&#243;n: Ren&#233;e, la portera y Paloma, la ni&#241;a de doce a&#241;os. La portera se oculta bajo el disfraz de simplona pero no se lo cree. La ni&#241;a busca una respuesta: por qu&#233; merece la pena vivir. Est&#225;n por los mismos lugares pero no se encuentran hasta que aparece Ozu (Togo Igawa), que es un se&#241;or muy particular, con la sensibilidad de oriente. Ozu es &#8220;gesto&#8221; que deja el cuerpo: una sonrisa, por ejemplo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras clave:&lt;/strong&gt; Suspicacias | Encuentros | No-encuentros&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Cine-emergente-en-Ecuador-Poder-y-corrupcion' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Una mamushka considera a la cebolla de su misma especie&lt;br class='manualbr' /&gt;no la corta ni la pica&lt;br class='manualbr' /&gt;la pela apenas&lt;br class='manualbr' /&gt;y esa desnudez&lt;br class='manualbr' /&gt;la hace llorar&lt;br class='manualbr' /&gt;Roberta Iann&#225;mico, &lt;i&gt;Mamushkas &lt;/i&gt; (2002)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las coordenadas de lectura de una obra pueden ser infinitas. Incluso para un mismo lector. Hay, sin embargo, una insistencia, un rumbo elegido, que es el de la costumbre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y una va como por la huella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la invitaci&#243;n al Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La autora hace referencia a la d&#233;cima edici&#243;n del Ciclo de Cine y (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; me parece interesante la puesta en di&#225;logo de diferentes lecturas: los puntos de detenimiento o lo que se pasa de largo. El encuentro con lo distinto. Porque lo que cambia el rumbo suele ser la presencia de otro que interroga. Y abre la puerta a una nueva lectura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y por casualidad tambi&#233;n he le&#237;do esto como un asunto del que se ocupa la pel&#237;cula El erizo (Achache, 2009). Lo que ha espigado mi lectura, y quiero traer ac&#225;, son las b&#250;squedas de sentido que despliegan los personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hablo de lectura y es cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque es mi lectura de la pel&#237;cula. Y si algo pasa en El erizo es que todo admite suspicacias. Como en otra pel&#237;cula trabajada en la misma edici&#243;n del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis: &lt;i&gt;Alicia, en el pa&#237;s de las maravillas&lt;/i&gt; (Burton, 2010)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El film Alicia en el Pa&#237;s de las Maravillas fue proyectado en la &#250;ltima (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Algo tienen en com&#250;n, creo. Las cosas no son como parecen. Y esa es justo la posici&#243;n del lector: el de la b&#250;squeda de otra cosa tras lo que aparece. Un lugar de extra&#241;amiento donde todo lo que parece ser, no es. O es lo que no parece. Un lugar no-lugar, para que la pregunta provoque la sonrisa enigm&#225;tica del gato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y tambi&#233;n un di&#225;logo previo, porque esta pel&#237;cula es una obra que incluye la lectura de otra: la novela &lt;i&gt;La elegancia del erizo&lt;/i&gt; de Muriel Barbery (2006).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me tienta el juego de dar vuelta lo que est&#225; a la vista para descubrir lo que se oculta del otro lado. Si la propuesta del hilo conductor del Ciclo fue &#8220;Encuentros&#8221;, me pregunto qu&#233; hay en ellos de no-encuentros. O de qu&#233; manera los encuentros en esta pel&#237;cula pasan por la disponibilidad de un personaje para dar lugar o no a los otros. Y de qu&#233; modo lo hacen. Tanto en la pel&#237;cula como en la novela, hay dos personajes que llevan sobre s&#237; la narraci&#243;n: Ren&#233;e (Josiane Balasko), la portera y Paloma (Garance Le Guillermic), la ni&#241;a de doce a&#241;os. Es m&#225;s, la novela avanza con un cap&#237;tulo en la voz de cada una. Como espectador-lector, la entrada al mundo ficcional es a trav&#233;s del relato de los personajes. Por eso en la pel&#237;cula se hace necesaria una voz en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt;. Hay una mediaci&#243;n de las acciones. Los cuerpos de los personajes no se encuentran as&#237; nada m&#225;s. Hasta pasada buena parte de la trama Ren&#233;e y Paloma construyen m&#250;ltiples lecturas perspicaces sobre los que las rodean. Pero a distancia. Las de ellas son existencias paralelas, apenas la coincidencia en coordenadas de tiempo y espacio. Cada una gira en su &#243;rbita y se pregunta qu&#233; pasa en los planetas de al lado. Cada una con cierto desd&#233;n por el resto. Porque la portera se oculta bajo el disfraz de simplona pero no se lo cree. Y juzga a sus vecinos ricachones con un sarcasmo que nos llega porque tenemos su versi&#243;n de ellos, sabemos de ellos por lo que dicen Rene&#233; o Paloma.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_292 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/le-herisson-03-07-2009-13-g.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/le-herisson-03-07-2009-13-g.jpg?1754362440' width='500' height='334' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Para la ni&#241;a es la b&#250;squeda de una respuesta: por qu&#233; merece la pena vivir (y merece la pena, nunca me pareci&#243; una expresi&#243;n tan acertada). Durante sus procedimientos de lectura espera una clave que la convenza. O que afirme su decisi&#243;n de morir antes de cumplir los trece a&#241;os. Lee &#8212;en el sentido de interpreta&#8212; c&#243;mo son los efectos de este mundo sobre los otros. &#191;Alcanza con mirar a la distancia? &#191;Es posible esa prescindencia del cuerpo de los otros? &#191;No es la acci&#243;n una forma de compromiso con el cuerpo y con los otros? &#191;Asegura algo un cuerpo en acci&#243;n?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se pregunta:&lt;br class='manualbr' /&gt;&lt;i&gt;&#191;Y si la literatura no fuera sino una televisi&#243;n que uno mira para activar sus neuronas espejo y para proporcionarse a bajo costo los escalofr&#237;os de la acci&#243;n? &#191;Y si, peor a&#250;n, la literatura fuera una televisi&#243;n que nos muestra todo aquello en lo que fracasamos?&lt;/i&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;&lt;i&gt;&#161;Vaya un movimiento del mundo! Podr&#237;a haber sido la perfecci&#243;n pero es el desastre. Deber&#237;a vivirse de verdad pero es siempre un disfrute por poderes.&lt;/i&gt; (Barbery, 2006, p.112)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paloma se siente atrapada en la pecera. En la certeza de que todo lo que la rodea es una ilusi&#243;n formulada para acomodar a la mediocridad inevitable que parece ser la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Por qu&#233; vivir?, se pregunta. Y busca la respuesta en la vida de los otros. O mejor dicho: en su interpretaci&#243;n/lectura de la vida de los otros. Lo que los otros parecen sostener como sus verdades. Y no la convence. Busca, hace listas, enumera y no encuentra. Hasta que descubre que las cosas no son como parecen. Y lo que no son, no resulta una decepci&#243;n. M&#225;s bien todo lo contrario. Ren&#233;e parece burlar la l&#243;gica de las apariencias. No es como su madre que parece sofisticada y culta pero sin embargo tiene sus conversaciones m&#225;s apasionadas con las plantas. Ni como su padre que oculta sus contradicciones pol&#237;ticas en el confort burgu&#233;s del mismo modo que la mayor&#237;a (hay una escena muy encantadora en la novela que describe al padre mientras mira un partido de rugby, toma cerveza y come salchich&#243;n).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero no. Ren&#233;e parece una portera fea y desentendida y sin embargo, cuando cierra la puerta de su vida p&#250;blica, cuando permanece en su intimidad, se mueve con sigilo entre los pensamientos filos&#243;ficos y obras de la gran literatura. Se conmueve con Ana Karenina y lleva un diario. Escribe. Como Paloma, busca respuestas en la escritura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero nada de esto sabe todav&#237;a la ni&#241;a. A&#250;n est&#225;n en planetas desencontrados. Lo sabr&#225; despu&#233;s gracias a la intervenci&#243;n de un tercero. Por ahora y hasta aqu&#237; sabemos de Ren&#233;e por ella misma. La portera lee y escribe. Y tiene una revelaci&#243;n sobre el lugar que estos actos: leer y escribir, tienen para su vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice en la novela:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#191;Qu&#233; otra raz&#243;n podr&#237;a yo tener para escribir esto, este irrisorio diario de una portera que se va haciendo vieja, si la escritura no participara de la misma naturaleza que el arte de la siega? Cuando las l&#237;neas se convierten en demiurgo de s&#237; mismas, cuando asisto como una maravillosa inconsciencia al nacimiento sobre el papel de frases que escapan a mi voluntad e, inscribi&#233;ndose ajenas a ella en el papel, me ense&#241;an lo que no sab&#237;a ni cre&#237;a querer, gozo de este alumbramiento sin dolor, de esta evidencia no concertada, de seguir sin esfuerzo ni certeza, con la felicidad del asombro sincero, una pluma que me gu&#237;a y me arrastra.&lt;/i&gt; &lt;br class='manualbr' /&gt;&lt;i&gt;Entonces, accedo, en plena evidencia y textura de m&#237; misma, a un olvido de mi propio ser rayano en el &#233;xtasis, saboreo la feliz quietud de una conciencia espectadora&lt;/i&gt; (Barbery, 2006, p.136).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que el acto de escritura significa para Ren&#233;e tiene tambi&#233;n la naturaleza de una b&#250;squeda. Los personajes comparten esta disposici&#243;n. Y las dos juegan bien en el territorio de-lo-que-parece-no-es. Se saben ocultar. Para no entrar en esa calesita de hipocres&#237;a y sufrimiento que creen advertir en las vidas de los dem&#225;s ellas se esconden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y hay aqu&#237; otro aspecto interesante: los encuentros y desencuentros suceden entre mujeres. Son dos mujeres las que piensan/dicen algo acerca de los otros/as. Paloma, dice sobre su madre y hermana. Ren&#233;e sobre Manuela (Ariane Ascaride) por otro lado. Y quedar&#225; cada cual, del lado del campo social que le ha tocado jugar, hasta la llegada de Ozu (Togo Igawa), que es un se&#241;or muy particular. Un se&#241;or con la sensibilidad de oriente. El gato de Cheshire. El que parece ver m&#225;s all&#225;. El que es &#8220;gesto&#8221; que deja el cuerpo: una sonrisa, por ejemplo. El se&#241;or Ozu atraviesa el signo de clase como fuente de desencuentro. Con Rene&#233; en especial. Porque para ella su condici&#243;n de pobre ha determinado su estrategia de ocultamiento. Fea y pobre es demasiada contrariedad para enfrentar. Pero sabe que hay otras cualidades para ese cuerpo escaso en dones materiales. Tambi&#233;n las apariencias de clase enga&#241;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice de su amiga Manuela:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;De la misma manera que yo soy para mi arquetipo una traici&#243;n permanente, Manuela es para el de la asistenta portuguesa pura deslealtad. Pues la hija de Faro, nacida bajo una higuera tras siete reto&#241;os y antes de otros seis, enviada a trabajar al campo desde su m&#225;s tierna infancia y al poco casada con un alba&#241;il pronto expatriado, madre de cuatro hijos franceses por derecho de suelo pero portugueses por consideraci&#243;n social, la hija de Faro pues, con medias negras y pa&#241;uelo en la cabeza incluidos, es una arist&#243;crata, una de verdad, una bien grande, de las que no se prestan a discusi&#243;n porque, aun llevando el sello en el mismo coraz&#243;n, desde&#241;a toda etiqueta y todo abolengo. &#191;Qu&#233; es una arist&#243;crata? Una mujer a la que la vulgaridad no alcanza pese a acecharla por todas partes&lt;/i&gt; (Barbery, 2006, p. 28).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qui&#233;n es vulgar y qui&#233;n es arist&#243;crata? &#191;Qui&#233;n es lo que parece ser? &#191;Qu&#233; se espera de los otros/as? &#191;Qu&#233; se espera que una sea?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El se&#241;or Ozu aparece y alinea, enlaza los planetas. Paloma ve a Ren&#233;e y Ren&#233;e ve a Paloma. Entonces este hombre que muestra una sensibilidad femenina, que parece un hombre pero tiene algo de suavidad y oreja de mujer, dice cosas como que cree en la sensibilidad y la capacidad de un roble para el resplandor, y por lo tanto, cree en las de un gato (Barbery, 2006)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es el gato de Cheshire.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El se&#241;or Ozu puede ver el resplandor de todas las cosas bajo la superficie. Y sabe dejar el gesto suspendido en el aire para dar tiempo a su captura&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_293 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the_hedgehog.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/the_hedgehog.jpg?1754362459' width='500' height='333' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hay una serie de mujeres, el se&#241;or Ozu, y otro hombre que aparecen en segundo plano en la vida de Paloma: su padre. Tambi&#233;n el padre del novio de su hermana con quien sostiene esta curiosa conversaci&#243;n sobre el juego del go. Me impresiona much&#237;simo esa escena. El hombre dice que el juego es igual al ajedrez. La ni&#241;a lo corrige (las ni&#241;as no deben interrumpir con ese atrevimiento a los mayores, ni deben pensar en la muerte, ni&#8230;) le dice que el juego no es japon&#233;s sino chino y que no se parece en nada al ajedrez. Porque el ajedrez es un juego en el que hay que aniquilar al adversario, mientras que en el go se trata de construir/fortalecer el territorio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y me parece la met&#225;fora de estos dos juegos tan apropiada para mostrar el modo de pensar la relaci&#243;n con los otros. Tan a tono para la exploraci&#243;n del territorio no-lugar de estas mujeres, la ni&#241;a y la portera, que son mujeres y se juegan el encuentro con los otros, as&#237; con el &#225;nimo apaciguado, con un acercamiento desde la lectura, desde la advertencia de lo que no est&#225; a la vista. Mujeres para las que el encuentro incluso tiene el sentido de una espera de otro que todav&#237;a no ha llegado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ren&#233;e muere, y sabe en ese momento, que la muerte real no era el verdadero riesgo. Y Paloma se ha enterado: en el juego de ser y parecer hay lugar para todas b&#250;squedas. Y las b&#250;squedas en s&#237; mismas son el motivo. El juego es el motivo de cada jugada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice en el &#250;ltimo p&#225;rrafo de la novela:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Pensando en eso esta noche, con el coraz&#243;n y el est&#243;mago hechos papilla, me digo que a fin de cuentas quiz&#225; sea eso la vida: mucha desesperaci&#243;n pero tambi&#233;n algunos momentos de belleza donde el tiempo ya no es igual. Es como si las notas musicales hicieran una suerte de par&#233;ntesis en el tiempo, una suspensi&#243;n, otro lugar aqu&#237; mismo, un siempre en el jam&#225;s.&lt;/i&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;&lt;i&gt;S&#237;, eso es, un siempre en el jam&#225;s.&lt;/i&gt; (Barbery, 2006, p. 364)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y otra vez:&lt;br class='manualbr' /&gt;Una mamushka considera a la cebolla de su misma especie&lt;br class='manualbr' /&gt;no la corta ni la pica&lt;br class='manualbr' /&gt;la pela apenas&lt;br class='manualbr' /&gt;y esa desnudez&lt;br class='manualbr' /&gt;la hace llorar&lt;br class='manualbr' /&gt;De Roberta Iann&#225;mico&lt;br class='manualbr' /&gt;&lt;i&gt;Mamushkas&lt;/i&gt; (2002)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias &lt;/strong&gt; &lt;br class='manualbr' /&gt;Barbery, M. (2006), &lt;i&gt;La elegancia del erizo&lt;/i&gt;, Francia: Gallimard.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La autora hace referencia a la d&#233;cima edici&#243;n del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba, realizada en el a&#241;o 2014, que llev&#243; como t&#237;tulo &#8220;Encuentros&#8221;. [N. del E]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El film Alicia en el Pa&#237;s de las Maravillas fue proyectado en la &#250;ltima noche de la d&#233;cima edici&#243;n del Ciclo de Cine y Psicoan&#225;lisis de la Universidad Nacional de C&#243;rdoba el d&#237;a 20 de mayo de 2014. [N. del E]&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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