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	<title>Journal de Etica y Cine</title>
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		<title>Psychoanalysis in cinema: firt session</title>
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		<dc:date>2018-05-12T21:45:27Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Roberto Saban</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abstract&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;This paper presents Sigmund Freud's personal relation with the cinema and the relation of his work with it. The research of these encounters and Freud's some reluctance with cinema of his time are explained from his biography. From this point of view, it can be explain the reason why Freud not use the cine compares with others arts. Finally, a relation between psychoanalysis and cinema is made clear.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Keywords:&lt;/strong&gt; secrets of a soul | Freud and cinema | Freud and Abraham&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-No-3-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | N&#186; 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;This article is, for the time being, only available in Spanish: &lt;a href='https://journal.eticaycine.org/El-psicoanalisis-en-el-cine-primera-sesion' class=&#034;spip_in&#034;&gt;El psicoan&#225;lisis en el cine: primera sesi&#243;n&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>El psicoan&#225;lisis en el cine: primera sesi&#243;n</title>
		<link>https://journal.eticaycine.org/El-psicoanalisis-en-el-cine-primera-sesion</link>
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		<dc:date>2018-04-20T17:36:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Roberto Saban</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente trabajo aborda la relaci&#243;n personal de Sigmund Freud respecto del cine y a partir de all&#237;, la relaci&#243;n de la obra freudiana con el cine. La pesquisa de estos encuentros y cierta reticencia de Freud para con el cine de su &#233;poca son explicados a partir de los detalles anecd&#243;ticos y biogr&#225;ficos. Desde esta perspectiva, puede darse una explicaci&#243;n sobre el motivo por el que la obra freudiana, tan rica en recursos art&#237;sticos, no toma al cine como uno de ellos. Finalmente, se posiciona al psicoan&#225;lisis respecto de la relaci&#243;n con lo cinematogr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Palabras claves&lt;/strong&gt;: misterios de un alma | Freud y cine | Abraham y Freud&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href='https://journal.eticaycine.org/Psychoanalysis-in-cinema-firt-session' class=&#034;spip_in&#034;&gt;Abstract English Version&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://journal.eticaycine.org/-Volumen-4-Nro-3-" rel="directory"&gt;Volumen 04 | Nro 3&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Universidad Nacional de C&#243;rdoba&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8230;lo que pasa en las pel&#237;culas son estupideces&#8230;&lt;/i&gt;&lt;br class='manualbr' /&gt;Sigmund Freud&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Dos nacimientos simult&#225;neos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1895 fue un a&#241;o clave para el siglo por venir; dos acontecimientos marcar&#237;an el rumbo de la cultura de occidente promoviendo la aparici&#243;n de un espacio hasta ese momento inexistente: el inter&#233;s por lo cotidiano familiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado en el mes de mayo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La fecha de publicaci&#243;n de este trabajo no es exacta, tomamos la que refiere (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, en Viena Freud y Breuer (1895 [1980]) publicaban sus &lt;i&gt;Estudios sobre la Histeria&lt;/i&gt; dando a conocer una nueva visi&#243;n de esa enfermedad de moda, diferente de la establecida hasta ese momento. Se trataba de la consideraci&#243;n de la historia personal del paciente, del estudio de su intimidad. El centro de atenci&#243;n puesto sobre la etiolog&#237;a sexual era una propuesta revolucionaria frente al paradigma vigente de una degeneraci&#243;n hereditaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado, el 6 de diciembre de ese mismo a&#241;o, se realizaba en el Gran Caf&#233; del boulevard Des Capucines en Par&#237;s, la primera proyecci&#243;n p&#250;blica del cinemat&#243;grafo por los hermanos Lumi&#232;re. El antecedente era una aparato inventado por Edison llamado kinetoscopio. Se trataba de una caja puesta a la venta en 1894. Consist&#237;a en un cubo cerrado que iluminaba fotogramas en movimiento, frente al cual se situaba un solo espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia, adem&#225;s de la convocatoria multitudinaria del nuevo invento, se centraba en que mientras Edison mostraba im&#225;genes abstractas, de la naturaleza, el foco de Lumi&#232;re estaba puesto en escenas de la vida cotidiana, sus viajes, sus vacaciones, la vida familiar, generando as&#237; las condiciones de posibilidad de una mirada nueva sobre la vida de la gente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Dos versiones de un encuentro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien el nacimiento fue en 1895, habr&#237;an de pasar catorce a&#241;os para que se cruzaran por primera vez. El encuentro fue en Nueva York, cuando a la edad de 53 a&#241;os, en 1909, Freud viaj&#243; a Estados Unidos invitado por la Clark University de Worcester a dictar sus cinco primeras conferencias de introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n sus bi&#243;grafos, lo acompa&#241;aban Jung y Ferenczi. Y Jones y Abraham Brill fueron los encargados de llevarlos a conocer Nueva York. Las disertaciones se realizaron del lunes 6 de septiembre de 1909 al viernes 10, a raz&#243;n de una por d&#237;a. Los invitados llegaron al pa&#237;s del norte el 27 de agosto anterior. Y fue el domingo 1&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los datos no son precisos, ninguno de los bi&#243;grafos menciona d&#237;a ni pel&#237;cula (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; cuando Freud, Ferenczi y Jones fueron a una &lt;i&gt;variet&#233; &lt;/i&gt; donde se proyectaba lo que en esa &#233;poca se denominaba &lt;i&gt;moving pictures&lt;/i&gt;. Jones lo cuenta as&#237; en su biograf&#237;a de Freud: &#8220;&#8230;luego de almorzar fuimos a un cine, donde vimos una de esas primitivas pel&#237;culas de &#233;poca, con abundancia de corridas y persecuciones. Ferenczi con su manera infantil, se mostr&#243; muy excitado, Freud, en cambio, no hizo m&#225;s que divertirse tranquilamente, era la primera pel&#237;cula que ve&#237;an&#8230;&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El poco inter&#233;s de Freud por el cine es posiblemente la raz&#243;n por la cual (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; (Jones, 1981, p. 67).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra versi&#243;n del hecho es la relatada por Ronald Clark quien sostiene que el invento al que asist&#237;a no debe haber impresionado a Freud, sino por el contrario: &#8220;&#8230;qued&#243; irritado con las locas persecuciones del cine mudo...&#8221; (Clark, 1985, p. 97).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un arte menor para ojos europeos inyectados de &#8220;pestilencia&#8221; planetaria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ojos de Freud inyectados de pestilencia planetaria&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Recordemos cierta historia, mencionada por Lacan en La cosa Freudiana. En el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; deben haber confirmado en estas corridas del cine su visi&#243;n sobre esa sociedad norteamericana. Su mirada en Nueva York se orientaba hacia otro lado que el de la oferta tecnol&#243;gica, que el pa&#237;s del norte le ofrec&#237;a. Cuenta Jones, que como ya dijimos era uno de sus gu&#237;as por su paseo neoyorquino, que su inter&#233;s se centraba en asistir al Metropolitan Museum pues no quer&#237;a perderse de ver las antig&#252;edades griegas all&#237; expuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente Freud, un europeo del siglo XIX, miraba con prejuicio el nuevo invento que el siglo XX le ofrec&#237;a. Las producciones &#8220;t&#237;picamente norteamericanas&#8221; no har&#237;an m&#225;s que confirmarle su idea sobre &#8220;Am&#233;rica&#8221;, un lugar con bajo vuelo intelectual, un lugar de dinero f&#225;cil&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La cosa no parece haber ido por donde esperaba, en la carta que citamos a su (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cin&#233;filos incultos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal vez &#233;ste fue el primero de los desencuentros de Freud con el s&#233;ptimo arte&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Theodor Reik comenta: &#8220;&#8230; a Freud no le atra&#237;an mucho las pel&#237;culas, solo le (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; y nos sirva para respondernos esta pregunta: &#191;por qu&#233; habiendo planteado el trabajo del sue&#241;o y la figurabilidad del proceso primario en &lt;i&gt;La Interpretaci&#243;n de los sue&#241;os&lt;/i&gt; (Freud, 1900 [1980]), el novel invento no lo sorprendi&#243; como para establecer una l&#237;nea de conexi&#243;n entre la imagen on&#237;rica y la representaci&#243;n cinematogr&#225;fica? &#191;Por qu&#233; la imagen animada no pudo ser pensada como una f&#225;brica de sue&#241;os que lo llevaran a explorar la similitud pl&#225;stica con el gran tema del inconsciente propuesto en los sue&#241;os en la publicaci&#243;n de 1900?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue tan poco el inter&#233;s, que su &#250;nica referencia al cine en sus escritos luego del episodio que acabamos de referir, no es de las m&#225;s felices. Se trata de las &lt;i&gt;Conferencias de Introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis&lt;/i&gt; de 1915 (1916-17 [1978]). En la primera de las conferencias, &lt;i&gt;Introducci&#243;n&lt;/i&gt;, refiri&#233;ndose al entorno familiar que rodea al paciente en tratamiento dice: &#8220;los parientes incultos de nuestros enfermos &#8212;a quienes le impresiona solamente lo que se ve y se palpa, de preferencia las acciones como se ven el cinemat&#243;grafo&#8212; nunca dejan de manifestar su duda de que &#8216;meras palabras puedan lograr algo con la enfermedad'&#8221; (Freud, 1916 [1978], p. 15)&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Esta es la traducci&#243;n versi&#243;n Strachey de la edici&#243;n Amorrortu; en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien el auditorio, en su mayor&#237;a, era lego y la intenci&#243;n de Freud no era m&#225;s que se&#241;alar su posici&#243;n esc&#233;ptica respecto a cierta conjunci&#243;n posible entre lo tangible de la imagen y lo intangible de la funci&#243;n de la palabra, no deja de llamarnos la atenci&#243;n la utilizaci&#243;n de las palabras &#8220;inculto&#8221;, &#8220;ignorante&#8221; en referencia al p&#250;blico que asiste a una proyecci&#243;n. Tal vez un hecho mencionado en los diarios de &#233;poca pueda aclarar la utilizaci&#243;n de tales expresiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podr&#237;amos esgrimir en defensa de Freud que lo que se proyectaba en el cine, seguramente llegado a Europa desde Am&#233;rica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Agreguemos que Lacan luego de su comentario de los deseos de Freud de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; eran pel&#237;culas de tortazos de crema, ca&#237;das, corridas, etc., pero para 1916 la cosa no era tan as&#237;. En Europa se hac&#237;an pel&#237;culas y una prueba de ello es la menci&#243;n que Otto Rank hace en 1913 en su trabajo &lt;i&gt;El Doble &lt;/i&gt; (Rank, 1913 [2004]) del film &lt;i&gt;El estudiante de Praga&lt;/i&gt; (1913), e imaginamos que Freud vio esa pel&#237;cula ya que la menciona en su escrito &lt;i&gt;Lo Ominoso&lt;/i&gt; (Freud, 1919 [1978]).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El film, una muestra de los comienzos del expresionismo alem&#225;n, es una adaptaci&#243;n del &lt;i&gt;Fausto&lt;/i&gt; de Goethe, fue escrita por Hanns Heinz y dirigida por Ewers y Stellan Rye y Paul Wegener. Quiz&#225;s Freud, a instancias de Rank, asisti&#243; a la proyecci&#243;n y utilice los adjetivos que mencionamos, frente a las reacciones que provocaba en el p&#250;blico el efecto &#8220;ominoso&#8221; en la proyecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien hoy es necesaria cierta cuota de imaginaci&#243;n para pensar en la reacci&#243;n de los asistentes frente a los &#8220;efectos especiales&#8221; de las pel&#237;culas de ese momento, los diarios de &#233;poca refieren que el p&#250;blico se quedaba sorprendido y espantado con la aparici&#243;n doble del actor principal en una misma escena. Se menciona que en el p&#250;blico se generaba cierta situaci&#243;n de espanto que se manifestaba en gritos, el no atreverse a levantar la vista, el taparse la cara con las manos. Creemos que los adjetivos de Freud responden a las impresiones que debe haberle causado la reacci&#243;n de un p&#250;blico mucho m&#225;s preparado para una obra de teatro que a la aparici&#243;n de un universo m&#225;s cercano al sue&#241;o.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lo ominoso tiene su efecto en el film en tanto en lo cotidiano se produce la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_303 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/local/cache-vignettes/L400xH294/el-estudiante-de-praga-1-1a9ab.jpg?1775198995' width='400' height='294' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las locas tentaciones de Am&#233;rica: amor hollywoodense&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entrados los a&#241;os 20 el psicoan&#225;lisis se puso de moda. As&#237; es como no pod&#237;a quedar excluido de la mira de Hollywood. Samuel Goldwyn, un magnate de la industria cinematogr&#225;fica en crecimiento, devenido en productor independiente&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Un dato curioso. Nacido con el nombre de Schmuel Gelbfisz en Polonia, luego (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, anunciaba en una nota al New York Times, a punto de embarcarse para Europa, su inter&#233;s por hacer una pel&#237;cula sobre el tema del &#8220;amor&#8221; y qu&#233; mejor que consultar al experto mundial sobre el tema, el Dr. Sigmund Freud. Se trataba de un proyecto t&#237;picamente hollywoodense donde desfilar&#237;an los grandes amantes de todos los tiempos comenzando entre las pir&#225;mides, por Cleopatra y Marco Antonio, hasta aquellos d&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la nota del diario se informaba que el Sr. Goldwyn viajaba a Europa con la idea de persuadir a Freud de que viajase a Am&#233;rica a darle un impulso a los corazones de esa naci&#243;n. Para ello contaba con la &#8220;principesca&#8221; suma de 100.000 d&#243;lares para que el creador del psicoan&#225;lisis se sumara al proyecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien Freud estaba cobrando 20 a 25 d&#243;lares la hora de consulta seg&#250;n refiere Emilio Rodrigu&#233; (Rodrigu&#233;, 1996, p. 350) y esa era una oferta que no pod&#237;a rechazar, la respuesta fue categ&#243;rica y apareci&#243; publicada en titulares el 24 de enero de 1925 en el New York Times &#8220;Freud le dice que no a Goldwyn&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del episodio existe otra versi&#243;n que cuenta Robert Marthe (1978). En un principio a Freud le interes&#243; la propuesta, con su firma e intervenci&#243;n la &#8220;seriedad&#8221; de la cuesti&#243;n estar&#237;a garantizada. A esto deb&#237;a sumarse que las arcas de la &lt;i&gt;Verlag&lt;/i&gt; (la editorial de la Asociaci&#243;n Psicoanal&#237;tica Internacional) estaban sin un peso y eso hac&#237;a m&#225;s tentadora la propuesta. Se iniciaron las conversaciones y a poco de andar Freud advirti&#243; su ingenuidad, as&#237; que inmediatamente renunci&#243; y se retir&#243; del proyecto&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#201;sta no fue la primera vez que Am&#233;rica tentaba locamente con sus d&#243;lares las (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Europa, Europa &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 7 de junio de ese mismo a&#241;o 1925, Abraham recibi&#243; la propuesta del productor europeo J. Neumann de hacer una pel&#237;cula que ejemplificase los casos que el psicoan&#225;lisis trataba. Era el director del departamento cultural de la productora europea UFA quien hac&#237;a la propuesta. La oferta con menor sensacionalismo cautiv&#243; al psicoanalista berlin&#233;s, presidente en ese momento de la Internacional Psicoanal&#237;tica, que esa misma noche escribi&#243; una carta a Freud, conociendo el terreno donde se met&#237;a, e intentando de diferentes formas cautivar su inter&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;El director de una importante compa&#241;&#237;a cinematogr&#225;fica vino a verme con la intenci&#243;n de producir una pel&#237;cula de popularizaci&#243;n del psicoan&#225;lisis, con su autorizaci&#243;n&#8230; No pienso decir que este tipo de cosa no es de mi agrado. Tampoco preciso explicar que semejante proyecto est&#225; de acuerdo con el esp&#237;ritu de la &#233;poca, y que ciertamente ser&#225; ejecutado, si no con nosotros, por personas incompetentes. &#8230;Tenemos en Berl&#237;n tantos analistas salvajes&#8230;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En 1923 se hizo otra pel&#237;cula, La pel&#237;cula del inconsciente, asesorada por (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; es evidente que existe una notable diferencia entre esta propuesta y la del americano Goldwyn. El proyecto es el siguiente: la primera parte servir&#225; de introducci&#243;n, presentando ejemplos sugestivos para ilustrar la represi&#243;n, el inconsciente, los sue&#241;os, los actos fallidos, etc. El director, que conoce sus escritos se entusiasm&#243;, por ejemplo, con la comparaci&#243;n que usted hace con el intruso, en las &lt;i&gt;Cinco conferencias&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Se refiere a la primera conferencia de las que dictara en 1909 en Worcester. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; para ilustrar la represi&#243;n y la resistencia. La segunda parte deber&#225; presentar un destino humano a la luz del psicoan&#225;lisis y mostrar c&#243;mo se curan lo s&#237;ntomas nerviosos&#8230;va de suyo&#8230; que le quedar&#233; a usted muy agradecido por cualquier sugerencia&#8230; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Dos d&#237;as m&#225;s tarde (el correo entre Berl&#237;n y Viena era eficiente), Freud no demora m&#225;s que una hora luego de recibir la carta de Abraham en responder. As&#237; el 9 de junio de 1925 escribe su opini&#243;n del tema, confirmando las sospechas del aquel: &#8220;&#8230;el famoso proyecto no me agrada&#8230; mi principal objeci&#243;n es que no me parece posible hacer una presentaci&#243;n pl&#225;stica m&#237;nimamente seria de nuestras abstracciones&#8230;&#8221; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agrega que ser&#237;a imposible impedirle a alguien que haga un film de este tipo, el &#250;nico resguardo para la causa ser&#237;a estar ajenos a toda realizaci&#243;n. Y si bien reconoce que esta propuesta era mucho m&#225;s seria que la recibida de Goldwyn le advierte a Abraham que en su entusiasmo hab&#237;a pasado por alto la cuesti&#243;n central y era la raz&#243;n por la que se los convocaba: &#034;&#8230;lo que esas personas quieren pagar es obviamente la autorizaci&#243;n. Y &#233;sta s&#243;lo la pueden obtener de nosotros&#8230;&#034; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n entend&#237;a el asunto ten&#237;a enormes posibilidades de resultar anodino. Se negar&#237;a en consecuencia a dar su consentimiento por anticipado y si luego al revisar el gui&#243;n lo encontraba positivo y &#250;til dar&#237;a su aprobaci&#243;n, pero quedaba clara su posici&#243;n frente a cualquier intento cinematogr&#225;fico: &#034;No le negar&#233; que preferir&#237;a que mi nombre no tuviera nada que ver con todo esto&#034; (Freud y Abraham, 2005, s/d). Finalizaba la carta con una referencia a que en caso de un posible r&#233;dito econ&#243;mico &#034;ceder&#237;a gustoso mi parte a la editorial&#034; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El invasor de Worcester &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para dirigir la pel&#237;cula se hab&#237;a convocado a Georg Wilhelm Pabst de 40 a&#241;os que hab&#237;a comenzado su carrera en 1919 y ven&#237;a de dirigir &lt;i&gt;La calle sin alegr&#237;a&lt;/i&gt; que, estrenada ese mismo a&#241;o, marcar&#237;a el ingreso al s&#233;ptimo arte de una actriz en ascenso: Greta Garbo. Considerado por la prensa como un director de &#8220;realismo fant&#225;stico social&#8221; de base expresionista&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Nota del New York Times del 21 de diciembre de 1924.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, junto con Fritz Lang, se trataba de uno de los art&#237;fices del &#8220;nuevo&#8221; expresionismo alem&#225;n en el cine.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Abraham, intentando conseguir la aprobaci&#243;n de Freud, argumentaba en su carta, de la seriedad del proyecto con la inclusi&#243;n de este director. Conocedor de su obra, hab&#237;a quedado impresionado con la imagen utilizada por Freud para presentar el funcionamiento de la represi&#243;n en las conferencias en EE.UU. de 1909.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud en ese momento dec&#237;a:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s pueda presentarles una viva descripci&#243;n de la represi&#243;n y de su necesaria relaci&#243;n con la resistencia por medio de una grosera analog&#237;a derivada de nuestra real situaci&#243;n en este mismo momento. Supongamos que en esta sala de conferencias y entre el p&#250;blico, cuyo ejemplar silencio y atenci&#243;n nunca elogiar&#233; lo suficiente, se encontrara alguien que, sin embargo, con sus exclamaciones, risotadas y movimientos distrae mi atenci&#243;n de mi cometido. Tengo que anunciar que no puedo continuar la conferencia; acto seguido, tres o cuatro hombres corpulentos de entre ustedes se levantan y despu&#233;s de una breve lucha expulsan del sal&#243;n al interruptor. As&#237;, entonces, &#233;l es &#034;reprimido&#034; y puedo continuar mi conferencia. Pero para que la interrupci&#243;n no se repita, en caso de que el expulsado intente volver al sal&#243;n, los caballeros que han cumplido mi deseo colocan sus sillas contra la puerta y establecen as&#237; una &#034;resistencia&#034; luego de conseguida la represi&#243;n. Si ahora traducen en t&#233;rminos ps&#237;quicos las dos localizaciones involucradas como lo &#034;consciente&#034; y lo &#034;inconsciente&#034; tendr&#225;n ante ustedes una imagen bastante aproximada del proceso de la represi&#243;n (Freud, 1909 [1986], p. 22).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Si bien este fue el argumento de Abraham para conseguir la aprobaci&#243;n de Freud, los efectos no fueron los esperados. Los ojos del maestro miraban desde otro lugar, y el haberle propuesto esa imagen como paradigma cinematogr&#225;fico de lo que se esperaba hacer, no hizo m&#225;s que reforzar su negativa con el proyecto viendo que la representaci&#243;n animada de un grupo de hombres agolpados con sus sillas contra una puerta, resistiendo el empuje de otro que intenta entrar, no ser&#237;a m&#225;s que una forma &#8220;chaplinesca&#8221; de mostrar sus ideas, transform&#225;ndolas en un gran rid&#237;culo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mejor argumento para conseguir la aprobaci&#243;n del maestro se hab&#237;a convertido en la principal causa de su negativa y Freud era categ&#243;rico: &#8220;&#8230;es imposible realizar una representaci&#243;n pl&#225;stica de nuestras abstracciones&#8230;&#8221; como cit&#233; m&#225;s arriba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud reconoc&#237;a que en eso Goldwin, en su propuesta, hab&#237;a sido m&#225;s inteligente al atenerse a algo que &#233;l consideraba lo &#250;nico representable con lo que trata el psicoan&#225;lisis: el amor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Misterios de un alma/Conflictos de analistas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de las negativas freudianas el proyecto sigui&#243; adelante. En julio de 1925 Abraham enfermo decide tomar unas vacaciones en Wengen, desde all&#237;, internado en una casa de reposo, sigue escribiendo a Freud intentando entusiasmarlo con el proyecto:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Sachs y yo pensamos contar con todas las garant&#237;as de que el asunto se llevar&#225; adelante de manera absolutamente seria, y creemos haber logrado en principio &#8216;hacer representables' los temas abstractos. Cada uno de nosotros ten&#237;a una idea al respecto, que se han complementado de manera notable. (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Como la enfermedad no cede, decide trasladarse a Sils para continuar su convalecencia, se aproxima el pr&#243;ximo congreso de la Internacional en BadHombug y ha decidido concentrar todas sus fuerzas en la preparaci&#243;n del evento, delegando en Sachs las cuestiones del filme, aun as&#237; continua escribiendo a Freud el 14 de agosto de 1925: &#034;Temo que haya surgido alg&#250;n inconveniente en el asunto del filme (aunque no s&#233;, por lo dem&#225;s, qu&#233; puede ser), pero los trabajos progresan felizmente y estoy seguro de que alg&#250;n d&#237;a usted coincidir&#225; con Sachs y conmigo&#034; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero las cosas no andaban bien, ese mismo mes la UFA anunciaba el comienzo del rodaje de una pel&#237;cula de psicoan&#225;lisis sobre un caso del mism&#237;simo Freud y en el New York Times se potenciaba la cuesti&#243;n anunciando que era el vien&#233;s quien supervisaba la pel&#237;cula. La publicidad hac&#237;a que la cosa se fuera de las manos debiendo reconocer Abraham: &#034;en vista del anuncio que han publicado, lo mejor es no tener nada que ver con esa gente. Nosotros, en virtud de toda nuestra actitud frente a la Causa, estamos muy lejos del punto de vista de ellos&#034; (Freud y Abraham, 2005, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cortocircuito que la cuesti&#243;n de la pel&#237;cula hab&#237;a generado entre Viena y Berlin era evidente, para Freud los alemanes se hab&#237;an embarcado en un proyecto que se les hab&#237;a escapado de las manos y ya no pod&#237;an frenarlo. El furor cinematogr&#225;fico invad&#237;a el castillo del psicoan&#225;lisis y Freud escrib&#237;a de su malestar a Ferenczi el 14 de agosto de 1925, cont&#225;ndole donde los hab&#237;a llevado la cuesti&#243;n del cine:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;&#8230;lo que pasa en las pel&#237;culas son estupideces. Por supuesto, la compa&#241;&#237;a que enga&#241;&#243; a Sachs y Abraham puede no privarse de aducir ante el mundo mi consentimiento. Ya amonest&#233; duramente a Sachs, hoy se public&#243; mi desaprobaci&#243;n en el NeueFreiePresse. Mientras tanto resulta que Bernfeld y Storfer est&#225;n involucrados en otro emprendimiento similar. No les puedo impedir, que filmen parece tan inevitable como lo es el corte &lt;i&gt;page-boy&lt;/i&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La moda page-boy cuyo nombre refiere a la forma que usaban el pelo los pages (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, pero yo no me voy a hacer ese corte y no quiero que me arrastren a quedar vinculado con ninguna pel&#237;cula (Freud en Caparr&#243;s, 1999, s/d).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Abraham falleci&#243;, de un c&#225;ncer de pulm&#243;n, en navidad de 1925 sin ver la pel&#237;cula que lo hab&#237;a distanciado de Freud&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Rodrigu&#233; se pregunta por la historia que se ha escrito en la literatura (&#8230;)&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Las &#250;ltimas cartas muestran un desencuentro mayor pues Storfer, psicoanalista vien&#233;s encargado de la &lt;i&gt;Verlag&lt;/i&gt;, la editorial de la Internacional, hab&#237;a escrito un art&#237;culo en el diario austr&#237;aco en el cual criticaba fuertemente la pel&#237;cula. Bernfeld, otro psicoanalista vien&#233;s, junto con Storfer hab&#237;an elaborado un gui&#243;n para otro film y andaban ofreci&#233;ndolo a otras compa&#241;&#237;as cinematogr&#225;ficas. Trataron de incluirlo a Abraham en el proyecto pero este se neg&#243; aduciendo el compromiso adquirido con la UFA que prohib&#237;a a la Internacional y menos a la &lt;i&gt;Verlag&lt;/i&gt; patrocinar oficialmente ninguna otra pel&#237;cula de psicoan&#225;lisis por los siguientes tres a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las &#250;ltimas cartas entre Freud y Abraham se muestran te&#241;idas por el cortocircuito cinematogr&#225;fico. Abraham escribe manifestando su queja y desagrado por las actitudes de los analistas vieneses. Esto al maestro le pareci&#243; demasiado, a lo que Abraham le respondi&#243; con una carta en la que enumeraba todas sus cr&#237;ticas recod&#225;ndole lo acertadas que hab&#237;an sido sus opiniones en cuanto a los casos Jung y Rank. Freud responde dici&#233;ndole que no hab&#237;a raz&#243;n para que estuviera siempre acertado, pero que no tendr&#237;a inconvenientes en reconocerle nuevamente sus argumentos si su opini&#243;n era correcta. La correspondencia entre ambos qued&#243; interrumpida en este punto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pel&#237;cula fue estrenada un mes despu&#233;s de la muerte de Abraham, el 24 de enero de 1926. Con una hora quince minutos de duraci&#243;n sus actores principales eran Werner Krauss como el neur&#243;tico Profesor Mathias (que ven&#237;a de actuar con Greta Garbo en &lt;i&gt;La calle sin alegr&#237;a&lt;/i&gt; y consagrado en &lt;i&gt;El gabinete del doctor Caligari&lt;/i&gt;) y el inmigrante ruso Pawel Pawlow en el papel del psicoanalista Dr. Orth, con una actuaci&#243;n tan convincente que luego del estreno de la pel&#237;cula fue invitado por analistas norteamericanos a una gira de conferencias sobre psicoan&#225;lisis. Con la compra de la entrada se entregaba un escrito de Sachs, all&#237; se explicaba c&#243;mo entend&#237;a el psicoan&#225;lisis los actos fallidos, los sue&#241;os, la neurosis y su tratamiento, finalmente se inclu&#237;a un reconocimiento al fallecido Dr. Karl Abraham.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien la est&#233;tica psicoanal&#237;tica fue arrasada con la marxista, ya que un mes despu&#233;s del estreno, la presentaci&#243;n de &lt;i&gt;El acorazado Potemkin&lt;/i&gt; fue tan impresionante que no dej&#243; espacio para que se hablara de lo anterior, la premi&#232;re de aquella noche de enero en el Gloria Palais de Berl&#237;n fue un suceso y las cr&#237;ticas alemanas fueron positivas. El &lt;i&gt;Berliner Morgen post&lt;/i&gt; proclamaba que &#8220;el principal problema era traducir los sue&#241;os y cuestiones fant&#225;sticas&#8230; cosa que Pabst concret&#243; con maestr&#237;a&#8221;, y el &lt;i&gt;Kinematograph&lt;/i&gt;, ponder&#243;: &#8220;la resoluci&#243;n t&#233;cnica de las secuencias on&#237;ricas como &#8216;una gloria de la cinematograf&#237;a alemana'&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_304 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='https://journal.eticaycine.org/IMG/jpg/misterios-de-un-alma-2.jpg?1754362445' width='500' height='323' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Del otro lado del canal de la Mancha, impregnada por cierto prejuicio a lo germ&#225;nico, la prensa inglesa mostraba su sorpresa de que una pel&#237;cula de esa &#237;ndole fuera autorizada por el presidente de la Internacional, calificaba el filme como &#8220;una maniobra desesperada de Freud para obtener en los sectores populares la difusi&#243;n que sus teor&#237;as no hab&#237;an conseguido en el ambiente cient&#237;fico&#8221;. En respuesta, antesala de lo que se vendr&#237;a en las pr&#243;ximas d&#233;cadas, la publicaci&#243;n alemana &lt;i&gt;El escenario mundial&lt;/i&gt; defend&#237;a la pel&#237;cula: &#8220;Un intento de mostrar la esencia del psicoan&#225;lisis a trav&#233;s de un ejemplo en una pel&#237;cula no es en modo alguno un extra&#241;o af&#225;n de popularidad como pretende cierta gente. &#8216;Misterios de un alma' es algo extraordinariamente prolijo y por lo dem&#225;s muy cautivante&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Final &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propuesta norteamericana de Goldwyn buscaba en la inclusi&#243;n de Freud la dosis que toda &#8220;pel&#237;cula de Hollywood&#8221; necesita para fascinar al espectador: si el psicoan&#225;lisis era moda, hacer una pel&#237;cula sobre el amor con la venia de su creador era un &#233;xito comercial asegurado. Freud advertido de la posible visi&#243;n norteamericana de los hechos decidi&#243; no embarcarse en la propuesta. Abraham coincid&#237;a con Freud en cuanto a los peligros de la vulgarizaci&#243;n del psicoan&#225;lisis al ser llevado al cine, pero consideraba que los fines &#250;ltimos de &lt;i&gt;Misterios de un alma&lt;/i&gt; eran diferentes a la propuesta anterior, la UFA no pretend&#237;a comercializar el psicoan&#225;lisis sino difundir sus fundamentos y su t&#233;cnica. Se inauguraba as&#237; una discusi&#243;n que a&#250;n hoy sigue pendiente &#191;es posible hacer una pel&#237;cula de psicoan&#225;lisis sin banalizar la teor&#237;a? Si fuera as&#237; &#191;qu&#233; es lo que se exhibir&#237;a? Y &#191;cu&#225;l su valor cultural?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s esta &#250;ltima ser&#237;a una pregunta de f&#225;cil respuesta y la raz&#243;n por la que rescatamos &lt;i&gt;Misterios de un alma&lt;/i&gt; sin dudar, se trata claramente del espejo de una &#233;poca, ese lugar donde lo cotidiano de un tiempo se muestra. Agreguemos aqu&#237; que si hay algo que urde, engancha al espectador, es porque la presencia de lo &#237;ntimo toca el fantasma personal de cada uno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta sigue en pie con la vigencia del cine como el arte por excelencia del siglo XX: &#191;qu&#233; es lo que se muestra del psicoan&#225;lisis en una pel&#237;cula de psicoan&#225;lisis? &#191;Es posible la convergencia entre el escenario de lo inconsciente y la pantalla cinematogr&#225;fica? &#191;C&#243;mo? Hubo una primera respuesta, pero cerr&#243; toda posibilidad de hacer trabajar la pregunta, es la amenaza en la que tanto Freud como Abraham se vieron involucrados: &#191;c&#243;mo representar el psicoan&#225;lisis en un film sin que se vuelva absurdo? Freud que solo pudo ver en el cine corridas y ca&#237;das, consideraba imposible la idea de figurar visualmente sus aportes te&#243;ricos, solo ve&#237;a la ridiculizaci&#243;n de sus desarrollos, y as&#237; sostuvo la idea de que no se podr&#237;an filmar las abstracciones con las que el psicoan&#225;lisis trabaja.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otro lado Abraham, seguramente atra&#237;do por el cine, intent&#243; convencer a Freud de su punto de vista pero sus esfuerzos fueron in&#250;tiles. Frente a la reiterada insistencia de su disc&#237;pulo por llevar el proyecto adelante el vien&#233;s simplemente opt&#243; por presentarle sus objeciones, establecer su punto de vista y desvincularse de esta y toda otra pel&#237;cula que pudiera hacerse de psicoan&#225;lisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ambos estaban atrapados por un paradigma similar que produc&#237;a la misma respuesta equivocada. Pues frente a la pregunta por las relaciones posibles entre lenguajes tan dis&#237;miles, la respuesta fue la de encontrar una cierta comuni&#243;n donde lo propio del psicoan&#225;lisis deb&#237;a quedar reducido a la expresi&#243;n cinematogr&#225;fica. La vigencia del axioma que impon&#237;a al psicoan&#225;lisis expresarse en t&#233;rminos cinematogr&#225;ficos, negaba la posibilidad de reconocer lo espec&#237;fico de ambos lenguajes y encontrar, si los hay, puntos de cruce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata entonces de sostener que son dos campos que no pueden tocarse, entonces: &#191;c&#243;mo filmar un acto fallido?, &#191;cu&#225;n aburrida se tornar&#237;a la filmaci&#243;n de una sesi&#243;n para el ritmo de comunicaci&#243;n filmogr&#225;fico? La respuesta la observamos en los hechos: en las pel&#237;culas y series donde el psicoan&#225;lisis hace su presentaci&#243;n, el analista y la teor&#237;a en general aparecen ligados a estereotipos est&#233;ticos donde lo que se privilegia es el relato en un ritmo de sucesos, en una sucesi&#243;n de diferentes im&#225;genes con hincapi&#233; en un hecho que responda a la forma de comunicaci&#243;n cinematogr&#225;fica, valgan como ejemplo dos clich&#233;s cl&#225;sicos: el analista que toma notas cuando sabemos lo distractivas que son para la escucha, el div&#225;n como elemento decorativo del consultorio y no como un hecho real de la transferencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como las abstracciones psicoanal&#237;ticas no son representables en im&#225;genes, no hay posibilidad de reuni&#243;n estos dos campos. Se parte de la idea de que la teor&#237;a deb&#237;a ser representada, sosteniendo este argumento en cierta pretensi&#243;n &lt;i&gt;todista&lt;/i&gt; propia de la psicolog&#237;a m&#225;s que del psicoan&#225;lisis, donde se le exige a la imagen la representaci&#243;n de un &#8220;todo&#8221; y nada pudiera dejarse librado a la creaci&#243;n del espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trampa de lo imaginario/simb&#243;lico que abre a lo efectivo de la pr&#225;ctica del psicoan&#225;lisis que obtiene su lugar en tanto lo real se hace presente, por el d&#233;ficit de lo imaginario simb&#243;lico. O para decirlo de otra manera: si hay un lugar por donde el psicoan&#225;lisis legitima su pr&#225;ctica es en tanto las palabras, el mundo simb&#243;lico representacional, es deficiente para con lo real humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; es posible reformular la pregunta: &#191;qu&#233; es lo que el cine puede hacer presente del psicoan&#225;lisis? Si hay algo propio del psicoan&#225;lisis es el corte, ese trazo que genera una superficie, ese efecto sobre un discurso que hace lugar a la aparici&#243;n de lo que no estaba. &#191;D&#243;nde aparece esto en el lenguaje cinematogr&#225;fico?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225;s se trate de ir a la imagen sin la exigencia de pretensi&#243;n explicativa llenadora de significaci&#243;n propia de la necesidad discursiva del argumento cinematogr&#225;fico. Entonces se har&#225; presente el agujero de lo real en la imagen, el punto donde lo imaginario no tiene elementos para representar eso que sin embargo se muestra. Se genera un lugar, un espacio donde se podr&#225;n advertir ciertos cortes que podr&#237;amos llamar silencios de la comunicaci&#243;n f&#237;lmica, donde lo propio del psicoan&#225;lisis hace su aparici&#243;n, la escena en ese lugar donde la imagen muestra cierta la ambig&#252;edad. &lt;br class='autobr' /&gt;
Ya no se trata de la imagen sino de la mirada y bien podr&#237;amos reflexionar de c&#243;mo la primera puede llevar a la segunda a excursiones lejanas. Valga como referencia la reflexi&#243;n que hace Lacan en el seminario de la &#201;tica para diferenciar en lo ps&#237;quico las cosas mudas de lo que no tiene relaci&#243;n alguna con la palabra:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class=&#034;spip&#034;&gt;
&lt;p&gt;Hay algo que pueda plantear una pregunta m&#225;s acuciante, m&#225;s sobrecogedora, m&#225;s trastocante, m&#225;s nauseabunda, m&#225;s hecha para arrojar en al abismo y la nada a todo lo que pasa ante &#233;l, que la figura marcada por esa sonrisa de la que no se sabe si es de la m&#225;s extrema perversidad, o de la necedad m&#225;s completa que la de Harpo Marx? (Lacan, Seminario VII, versi&#243;n in&#233;dita)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&#191;No ser&#225; ese el punto de cruce, que el psicoan&#225;lisis ante el deber &#233;tico de hacer lugar a lo que no tiene relaci&#243;n con la palabra, puede mirar al cine, el que con su memoria nos ofrece una reserva de ilustraciones in&#233;ditas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabado, G. (2012) &lt;i&gt;Blogspot La carne del decir&lt;/i&gt;. Disponible en: &lt;a href=&#034;http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012_04_01_archive.html&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012_04_01_archive.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Caparr&#243;s, N. (1999) &lt;i&gt;Correspondencia de Sigmund Freud. &lt;/i&gt; Madrid: Biblioteca Nueva.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Freud, S. y Breuer, J. (1895 [1980]) &#8220;Estudios sobre la histeria&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas. Tomo V.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1900 [1980]) &#8220;La Interpretaci&#243;n de los sue&#241;os&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas. Tomo V.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1916-17 [1978]) &#8220;Conferencias de Introducci&#243;n al psicoan&#225;lisis&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas. Tomo XV.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. (1919 [1978]) &#8220;Lo Ominoso&#8221; en &lt;i&gt;Obras Completas. Tomo XVII.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Freud, S. y Abraham, K. (2005) &lt;i&gt;Correspondencia completa.&lt;/i&gt; Espa&#241;a: Editorial S&#237;ntesis.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Kaufmann, P. (1996) &lt;i&gt;Elementos para una enciclopedia del psicoan&#225;lisis, el aporte freudiano.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Paid&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lacan, J. &lt;i&gt;La &#233;tica del Psicoan&#225;lisis.&lt;/i&gt; Seminario de 1959-1960. Traducci&#243;n in&#233;dita de R. Rodriguez Ponte para uso interno de E.F.B.A.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Marthe, R. (1978) &lt;i&gt;La Revoluci&#243;n Psicoanal&#237;tica.&lt;/i&gt; M&#233;xico: Fondo Nacional de Cultura.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Reik, T. (1965). &lt;i&gt;Treinta a&#241;os con Freud.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Horm&#233;&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;Trezezamsky, J. (2013) &#8220;Freud de la butaca al cine&#8221; en &lt;i&gt;Historias del psicoan&#225;lisis, relatos, datos y curiosidades que rondan al psicoan&#225;lisis.&lt;/i&gt; Disponible en: &lt;a href=&#034;http://historiasdelpsicoanalisis.wordpress.com/2013/07/31/freud-de-la-butaca-a-la-pantalla/comment-page-1/#comment-134&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://historiasdelpsicoanalisis.wordpress.com/2013/07/31/freud-de-la-butaca-a-la-pantalla/comment-page-1/#comment-134&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Zimmerman, D. (2001) &#8220;Freud y el cine&#8221; en &lt;i&gt;Letra Viva. Imago Agenda.&lt;/i&gt; Disponible en: &lt;a href=&#034;http://www.elsigma.com/cine-y-psicoanalisis/freud-y-el-cine/903&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.elsigma.com/cine-y-psicoanalisis/freud-y-el-cine/903&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La fecha de publicaci&#243;n de este trabajo no es exacta, tomamos la que refiere James Strachey en el pr&#243;logo a las &lt;i&gt;Obras completas&lt;/i&gt; de Sigmund Freud. &lt;i&gt;Tomo II.&lt;/i&gt; Buenos Aires: Amorrortu, 1980, p. 10.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los datos no son precisos, ninguno de los bi&#243;grafos menciona d&#237;a ni pel&#237;cula a la que asistieron pero una carta de Freud a su familia en &#8220;Cartas de viaje&#8221; fechada el 2/9/09 hace menci&#243;n a que el d&#237;a anterior por la noche hab&#237;a asistido junto con sus compa&#241;eros a una &lt;i&gt;variet&#233; &lt;/i&gt; con &lt;i&gt;moving pictures&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El poco inter&#233;s de Freud por el cine es posiblemente la raz&#243;n por la cual sus bi&#243;grafos no consignen a que pel&#237;cula asistieron. Jos&#233; Trezezamsky (2013) en su trabajo &#8220;Freud de la butaca al cine&#8221; informa que se trata de un tiempo en que W. D. Griffith era el productor estrella en pel&#237;culas de 15 minutos promedio y comenzaban a aparecer los tortazos con crema en la cara como gag repetido. Las pel&#237;culas estrenadas ese a&#241;o en Nueva York y que podr&#237;an tener las escenas que menciona Jones fueron: &lt;i&gt;The cowboy millonaire&lt;/i&gt; (western), &lt;i&gt;The hessian renegades&lt;/i&gt; (Independencia Norteamericana) , &lt;i&gt;The red man&#180;s view&lt;/i&gt; (western), &lt;i&gt;Ben gets a duck and isducked&lt;/i&gt; (Ben Turpin, actor de &#233;poca interpreta el papel de un joven hambriento que ve un pavo reci&#233;n cocinado y trata de com&#233;rselo), y una estrenada dos a&#241;os antes y que no se sabe si se manten&#237;a en cartel pero puede haber sido de inter&#233;s de Freud: &lt;i&gt;A curious dream&lt;/i&gt;, donde trabajaba Mark Twain, escritor admirado por Freud y cuyo tema es el sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Recordemos cierta historia, mencionada por Lacan en &lt;i&gt;La cosa Freudiana&lt;/i&gt;. En el texto menciona haber escuchado de boca de Jung que entrando a puerto, Freud le dijo: &#8220;no saben que les estamos trayendo la peste&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La cosa no parece haber ido por donde esperaba, en la carta que citamos a su familia del 2 de septiembre de 1909 menciona adem&#225;s que las consultas con que hab&#237;a fantaseado y el dinero que iban a dejarle hab&#237;an quedado en su imaginaci&#243;n ya que su estada en el continente nuevo pasaba totalmente inadvertida.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Theodor Reik comenta: &#8220;&#8230; a Freud no le atra&#237;an mucho las pel&#237;culas, solo le interesaban las geniales pantomimas de Charles Chaplin&#8221; (&lt;i&gt;Treinta a&#241;os con Freud.&lt;/i&gt; Bs. As.: Editorial Horm&#233;, 1965, p.14.). Trezezamsky en su trabajo refiere una carta de 1931 de Freud a Ivette Guilbert, cantante de &#233;poca, donde afirma que su gusto por Chaplin radicaba en que &#233;ste siempre representaba un mismo papel, el del pobre y d&#233;bil al que las cosas terminan sali&#233;ndole bien. Pensaba que para hacer ese papel deb&#237;a recordar sus or&#237;genes llenos de privaciones, admirando Freud al actor que recurre al archivo de su memoria para rescatar los elementos que le permitan representar sus personajes.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Esta es la traducci&#243;n versi&#243;n Strachey de la edici&#243;n Amorrortu; en la versi&#243;n Biblioteca Nueva de L&#243;pez Ballesteros puede leerse: &#034;Los que rodean al enfermo, poco ilustrados, s&#243;lo admitir&#225;n las bondades de un tratamiento que presente efectos visibles y tangibles como los que se ven en el cinemat&#243;grafo&#034;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Agreguemos que Lacan luego de su comentario de los deseos de Freud de infectar Am&#233;rica, a&#241;ade que la peste saca boleto de ida y vuelta y que la &lt;i&gt;ego psychology&lt;/i&gt; contraataca.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lo ominoso tiene su efecto en el film en tanto en lo cotidiano se produce la inesperada aparici&#243;n del &#8220;otro&#8221; que no es m&#225;s que un doble del protagonista. Balduin, un joven estudiante sin recursos, rescata a una joven arist&#243;crata de morir ahogada. Inmediatamente se enamora de ella, pero no tiene dinero para pretenderla. Sentado y pensado en la muchacha en su pobre habitaci&#243;n de estudiante, se le aparece por sorpresa un viejo, Scapinelli (llama la atenci&#243;n c&#243;mo la representaci&#243;n de &#233;ste se acerca a la imagen del jud&#237;o en el imaginario antisemita de principios de siglo en Europa), que por una bolsa de dinero le hace la oferta de comprarle lo &#250;nico que hay en la habitaci&#243;n del joven. &#201;ste sin pensar y mirando a su alrededor acepta inmediatamente el trato sin advertir que lo que vende es lo &#250;nico que hay en el cuarto y no ve: su imagen reflejada en un espejo. El trato est&#225; hecho y no hay vuelta atr&#225;s, el Diablo encarnado en Scapinelli se ha apoderado de su alma. El estudiante cree haber logrado su meta y va en busca de su amada. Al llegar se encuentra con la novedad de que la joven, hija del conde Schwarzenberg, est&#225; prometida a un primo, el bar&#243;n Waldis. La cuesti&#243;n deber&#225; dirimirse en un duelo de espadas. Pero el padre de la joven pide a Balduin, famoso espadach&#237;n de Praga, que evite el duelo. El joven por amor a la muchacha acepta el pedido y concurre al campo de honor solo para cumplir con el formalismo, pero al llegar al lugar se encuentra con su doble que empu&#241;a una espada ensangrentada, el duelo ya se ha realizado. A partir de ese momento el doble persigue a Balduin quien en un intento final de huida dispara contra aquello que no hace sino llevarlo a su propia muerte.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Un dato curioso. Nacido con el nombre de Schmuel Gelbfisz en Polonia, luego pas&#243; a llamarse Samuel Goldfish en Inglaterra, y reci&#233;n en 1916 pas&#243; a llamarse Samuel Goldwyn al incorporarse a la recientemente nacida industria cinematogr&#225;fica. Samuel, cre&#243; junto con los hermanos Selwyn la &lt;i&gt;Goldwyn Pictures&lt;/i&gt;, cuyo nombre era una condensaci&#243;n de los apellidos de los socios: Goldfish y Selwyn. En 1924 la Goldwyn hab&#237;a sido comprada por la Metro y Samuel continu&#243; en el mercado como productor independiente, por lo que si bien la famosa empresa lleva su apellido nunca tuvo participaci&#243;n m&#225;s que con su nombre en la &lt;i&gt;Metro Goldwyn Mayers&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#201;sta no fue la primera vez que Am&#233;rica tentaba locamente con sus d&#243;lares las alica&#237;das finanzas de Freud. El a&#241;o anterior hab&#237;a recibido otra propuesta de Randolph Hearst, el inspirador del &lt;i&gt;Citizen Kane&lt;/i&gt;. Dos j&#243;venes Leopold y Loeb hab&#237;an realizado en Chicago un robo que se conoci&#243; como &#8220;el crimen perfecto&#8221; pero finalmente fueron descubiertos y sometidos a un sensacional proceso judicial. Sus parientes adinerados hicieron todo lo posible por salvarlos de la pena capital pero fue imposible. Entre las cosas que la familia realiz&#243; fue la de enviar un telegrama a Freud que rezaba: &#8220;Ofrecimiento de 25.000 d&#243;lares, o cualquier otra cifra que Ud. proponga, venir a Chicago a psicoanalizar a los criminales&#8221;. Se trataba de que la intervenci&#243;n de Freud convenciera al tribunal que los dos j&#243;venes no deb&#237;an ser ajusticiados. La propuesta fue a&#250;n m&#225;s tentadora: la adinerada familia norteamericana sab&#237;a de los dif&#237;ciles momentos por los que pasaba Freud ese a&#241;o ya que hab&#237;a pasado por las operaciones de c&#225;ncer en su maxilar inferior y las adaptaci&#243;n al &#8220;monstruo&#8221;, como llamaba Freud al aparato que se le hab&#237;a dise&#241;ado Pichler para que pudiera hablar, as&#237; que ofrec&#237;an fletar un barco especial para que realizara el viaje en mejor situaci&#243;n. La respuesta de Freud fue precisa: &#8220;recib&#237; su telegrama con retardo a causa de un error en la direcci&#243;n&#8221;, &#8220;imposible dar opini&#243;n autorizada acerca de las personas y de un hecho del que solo tengo informes period&#237;sticos careciendo de oportunidad para un examen personal&#8221; declinando la posibilidad de viaje por cuestiones de salud.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En 1923 se hizo otra pel&#237;cula, &lt;i&gt;La pel&#237;cula del inconsciente&lt;/i&gt;, asesorada por Kronfeld, un analista silvestre, que hab&#237;a alarmado mucho a Abraham.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Se refiere a la primera conferencia de las que dictara en 1909 en Worcester. EE.UU.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Nota del New York Times del 21 de diciembre de 1924.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La moda &lt;i&gt;page-boy&lt;/i&gt; cuyo nombre refiere a la forma que usaban el pelo los pages ingleses, fue un corte adoptado por las mujeres en los a&#241;os 20. Se trataba de una propuesta absolutamente nueva, pues se propon&#237;a usar el cabello corto a diferencia del t&#237;pico cabello femenino adornado con rodetes y trenzas. R&#225;pidamente adoptado por actrices se transform&#243; en un &#237;cono de la emancipaci&#243;n de la mujer. Podr&#237;a asimilarse al corte a la &lt;i&gt;gar&#231;on&lt;/i&gt;, pero algunas fuentes lo diferencian en que era un poco m&#225;s largo que aquel. Nos preguntamos por qu&#233; la alusi&#243;n freudiana, tal vez responda a su opini&#243;n sobre esta moda femenina, o tal vez la referencia sea deliberada por su remisi&#243;n al corte de pelo con que Cleopatra es representada, siendo &#233;sta uno de los personajes de la pel&#237;cula sobre el amor que quer&#237;a hacer Samuel Goldwyn.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Rodrigu&#233; se pregunta por la historia que se ha escrito en la literatura psicoanal&#237;tica sobre los motivos de su muerte. Te&#241;ido por el prejuicio de lectura respecto a las &#8220;fases de la sexualidad&#8221;, propuesta de Abraham a Freud para leer la sexualidad infantil, se nos informa que los motivos respond&#237;an a una espina de pescado tragada inadvertidamente que se incrust&#243; en un bronquio y caus&#243; una infecci&#243;n purulenta. Lo cierto es que en octubre de ese a&#241;o entr&#243; en escena como m&#233;dico de Abraham un otorrinolaring&#243;logo berlin&#233;s conocido en el mundo del psicoan&#225;lisis de aquellos tiempos: Whilhem Fliess, quien parece haber operado el 26 de ese mes a Abraham de una infecci&#243;n biliar. Jones en su biograf&#237;a sostiene que la operaci&#243;n aceler&#243; la muerte de Abraham.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		
		<enclosure url="https://journal.eticaycine.org/IMG/pdf/jeyc_noviembre_2014_07_saban_psicoanalisis.pdf" length="207351" type="application/pdf" />
		

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